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Nuevos territorios rupestres en el Norte de Uruguay

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Academic year: 2023

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© 2023

Culturas Originarias 4º volumen

Editores

Aline Lara Galicia Luis A. Martos López

PUBLICACIONES ENREDARS Director Enredars

Fernando Quiles García Coordinador editorial Juan Ramón Rodríguez-Mateo Administración y gestión

María de los Ángeles Fernández Valle Zara Mª Ruiz Romero

Gestión de contenidos digitales y redes Victoria Sánchez Mellado y Elisa Quiles Aranda Imagen de portada y contraportada

Petrograbado en Tastil, Argentina. Luis Martos Cueva de Aktunkoot, Quintana Roo. Patricia Carrillo Diseño de portada y maquetación

Aline Lara Galicia Fotografías y dibujos

© de los autores. excepto que se especifique el autor de la imagen

© De la edición:

E.R.A. Arte, Creación y Patrimonio Iberoamericano en Redes / Universidad Pablo de Olavide

ISBN: 978-84-09-48468-3 2023, Sevilla, España

COLECCIÓN CULTURAS ORIGINARIAS Directoras

María del Carmen Castillo Lorenza López Mestas Ana Cielo Quiñones

(4)

Comité asesor

Dora Arizaga Guzmán, arquitecta. Quito, Ecuador

Alicia Cámara. Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Madrid, España

Elena Díez Jorge. Universidad de Granada, España

Marcello Fagiolo. Centro Studi Cultura e Immagine di Roma, Italia

Martha Fernández. Universidad Nacional Autónoma de México. México DF, México Jaime García Bernal. Universidad de Sevilla, España

María Pilar García Cuetos. Universidad de Oviedo, España

Lena Saladina Iglesias Rouco. Universidad de Burgos, España

Ilona Katzew. Curator and Department Head of Latin American Art. Los Angeles County Museum of Art (LACMA). Los Ángeles, Estados Unidos

Mercedes Elizabeth Kuon Arce.

Antropóloga. Cusco, Perú

Luciano Migliaccio. Universidade de São Paulo, Brasil

Víctor Mínguez Cornelles. Universitat Jaume I. Castellón, España

Macarena Moralejo. Universidad de Granada, España

Ramón Mújica Pinilla. Lima, Perú Francisco Javier Pizarro. Universidad de Extremadura. Cáceres, España

Ana Cielo Quiñones Aguilar. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá. Colombia Delfín Rodríguez. Universidad Complutense de Madrid, España

Janeth Rodriguez Nóbrega. Universidad Central de Venezuela. Caracas, Venezuela Olaya Sanfuentes. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile

Comité Académico Colección Culturas Originarias

Gabriel Arriarán. Centro Bartolomé de las Casas, Cusco, Perú

Fidencio Briceño Chel. INAH-Yucatán, México

Beatriz Carrera Maldonado. Universidad Autónoma de Zacatecas, México

Alba Choque Porras. Universidad La Salle, Perú

Óscar Flores Flores. IIE-UNAM, México Selene Yuridia Galindo Cumplido. FAD- UNAM, México

Raquel Güereca Durán. IIH-UNAM Unidad Oaxaca, México

Mariella Hernández Moncada. Consultora en proyectos sociales y culturales, El Salvador Peter Jiménez Betts. Arqueólogo e

investigador del Centro INAH Zacatecas, México

Cebaldo de León Inawinapi. Antropólogo, Pueblo Guna Dule, Panamá

Leonardo López Luján. INAH,México Elena Mazzetto. FFyL-UNAM, México Silvia María del Socorro Mesa Dávila.

Arqueóloga Directora del Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos del INAH, México

Jorge Antonio Ñancucheo. Presidente de la ONPIA, Argentina

Susana Ramírez Urrea. Arqueóloga e investigadora de la Universidad de Guadalajara, México

Henry Vargas Benavides. FAL-Universidad de Costa Rica

Juan Villanueva Criales. Museo Nacional de Etnografía y Folklore, La Paz, Bolivia.

COLMIX. Colectivo Mixe, México

(5)

Lista de autoras y autores

Luis A. Martos López

Instituto Nacional de Antropología e Historia, México EN EL VIENTRE DE LA TIERRA: LAS CUEVAS MAYAS EN EL CORREDOR KÁRSTICO DE YUCATÁN, MÉXICO

Carlos Viramontes Anzures

Instituto Nacional de Antropología e Historia, México CUEVAS Y GEMELOS EN EL ARTE RUPESTRE DE EL TEPOZÁN, GUANAJUATO, MÉXICO María de Lourdes Hernández Jiménez

Instituto Nacional de Antropología e Historia, México Manuel Moreno Díaz

Universidad para el Bienestar Benito Juárez García, México

LLANTOS DE LLUVIA. CUEVA DE

PALANCARES, UMBRAL DEL PRINCIPIO DUAL DE LOS PUEBLOS DE LA TIERRA DE HULE, SUR DE VERACRUZ, MÉXICO

Martha Cabrera Guerrero Investigadora independiente, México

TRES IMÁGENES QUE HECHIZAN EN EL ARTE RUPESTRE DE TRADICIÓN OLMECA EN LAS CUEVAS DEL ESTADO DE GUERRERO, MÉXICO Sandra L. Ramírez Barrera

Escuela Nacional de Antropología e Historia, México IMÁGENES, ESPACIOS Y TIEMPO EN OAXACA, MÉXICO. EL ARTE RUPESTRE Y LOS USOS DEL MEDIO NATURAL COMO EXPRESIÓN

CULTURAL

Philippe Costa

Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos UMR 8096, CNRS

Université Paris 1 - Panthéon-Sorbonne, Francia ARTE RUPESTRE, TERRITORIOS Y

CRONOLOGÍA EN EL SALVADOR PREHISPÁNICO

Carmen Pérez Maestro Universidad de Alcalá, España

PAISAJE Y ARTE RUPESTRE EN LA CUENCA ALTA DEL RÍO NEPEÑA, ANCASH, PERÚ Pilar Fatás Monforte

Directora del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, España

ARTE RUPESTRE DE PARAGUAY: GRABADOS DE PISADAS Y ABSTRACTOS

Leonel Cabrera Pérez

Universidad de la República, Uruguay

NUEVOS TERRITORIOS RUPESTRES EN EL NORTE DE URUGUAY

Christian Vitry Di Bello

Universidad Nacional de Salta. Argentina

Bernardo Gabriel Cornejo Maltz, ICSOH-CONICET.

Argentina Gastón Vitry

Universidad Nacional de Córdoba. Argentina Ana Paula Cevidanes

Universidad de Buenos Aires, Argentina Mariano Cornejo

Fundación El Abra, Argentina Luis Alberto Martos López

Instituto Nacional de Antropología e Historia, México ARTE RUPESTRE DE TASTIL (PROVINCIA DE SALTA, ARGENTINA). PROPUESTA

METODOLÓGICA Y RESULTADOS

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´Indice general

1. INTRODUCCI ´ON . . . 5

1. EN EL VIENTRE DE LA TIERRA: LAS CUEVAS MAYAS EN EL CORREDOR K ´ARSTICO DE YUCAT ´AN, M ´EXICO 10 1. Introducci´on . . . 10

2. Las cuevas yucatecas durante la prehistoria . . . 12

3. Entre lo profano y lo sagrado: el uso de las cuevas por los mayas de Yucat´an 16 4. La gr´afica rupestre en cuevas mayas de Yucat´an . . . 35

4.1. Los petrograbados . . . 37

4.2. La pintura rupestre . . . 45

5. Reflexiones finales . . . 51

6. Referencias . . . 52

2. CUEVAS Y GEMELOS EN EL ARTE RUPESTRE DE EL TEPOZ ´AN, GUANAJUATO, M ´EXICO 56 1. Introducci´on . . . 56

2. El sitio arqueol´ogico . . . 57

3. De cavidades y gemelos . . . 60

4. El mitema de los gemelos/ h´eroes . . . 62

5. Reflexiones finales . . . 65

6. Referencias . . . 66

3. LLANTOS DE LLUVIA. CUEVA DE PALANCARES, UMBRAL DEL PRINCIPIO DUAL DE LOS PUEBLOS DE LA TIERRA DE HULE, SUR DE VERACRUZ, M ´EXICO 68 1. Introducci´on . . . 68

2. La regi´on . . . 69

3. Panorama arqueol´ogico de la regi´on . . . 71

3.1. Ocupaciones humanas prehisp´anicas en la regi´on sur de Veracruz . 72 4. Cuevas con manifestaciones gr´afico rupestres . . . 74

4.1. La cueva de Chalchijapa 24 de febrero . . . 74

(7)

4.2. La Cueva de El Sat´elite . . . 75

4.3. Cueva Ventura . . . 75

4.4. Cueva de Palancares o del Tigre . . . 76

5. El paisaje sagrado prehisp´anico en el sur de Veracruz . . . 82

6. Pinturas rupestres y los monumentos olmecas: consideraciones . . . 84

7. Rutas fluviales como caminos de peregrinaci´on . . . 86

8. Reflexiones finales . . . 88

9. Referencias . . . 89

4. TRES IM ´AGENES QUE HECHIZAN EN EL ARTE RUPESTRE DE TRADICI ´ON OLMECA EN LAS CUEVAS DEL ESTADO DE GUERRERO, M ´EXICO 92 1. Introducci´on . . . 92

2. Meta im´agenes en cuevas. Im´agenes materiales “m´agicas” que se transforman y/o se ocultan . . . 93

3. Las Grutas de Juxtlahuaca . . . 97

4. La Cueva de Oxtotitl´an . . . 101

5. El abrigo rocoso de Cauadzidziqui . . . 110

6. Reflexiones finales . . . 113

7. Referencias . . . 115

5. IM ´AGENES, ESPACIOS Y TIEMPO EN OAXACA, M ´EXICO. EL ARTE RUPESTRE Y LOS USOS DEL MEDIO NATURAL COMO EXPRESI ´ON CULTURAL 119 1. Introducci´on . . . 119

2. La bi´osfera Tehuac´an – Cuicatl´an . . . 119

3. Aspectos generales en torno a la cueva como formaci´on natural y como formaci´on cultural . . . 122

4. El paisaje cultural . . . 123

5. El arte rupestre . . . 123

5.1. Cerro Dade . . . 125

5.2. Cueva de los M´usicos . . . 129

6. Reflexiones finales . . . 131

7. Referencias . . . 133

6. ARTE RUPESTRE, TERRITORIOS Y CRONOLOG´IA EN EL SALVADOR PREHISP ´ANICO 135 1. Introducci´on . . . 135

2. Contexto geogr´afico, geol´ogico y cultural . . . 136

3. Tradiciones rupestres en El Salvador . . . 137

(8)

3.1. Panorama diacr´onico de las grandes etapas del arte rupestre de El

Salvador . . . 139

4. El Poscl´asico (900 a 1534 d.C.) . . . 147

4.1. El Poscl´asico temprano y la tradici´on Tl´aloc (1000 a 1200-1250 d.C.)148 4.2. El Poscl´asico tard´ıo (1200-1250 a 1537 d.C.) . . . 149

5. Reflexiones finales . . . 151

6. Referencias . . . 151

7. PAISAJE Y ARTE RUPESTRE EN LA CUENCA ALTA DEL R´IO NEPE ˜NA, ANCASH, PER ´U 153 1. Introducci´on . . . 153

2. Principales aportaciones . . . 158

3. Reflexiones finales . . . 166

4. Referencias . . . 166

8. WAK’AS PODEROSAS: MANIFESTACIONES RUPESTRES Y PAISAJES SACRALIZADOS EN EL ALTIPLANO NORTE DE BOLIVIA 168 1. Introducci´on . . . 168

2. Paisajes sacralizados y manifestaciones rupestres en el Altiplano Norte . . . 168

3. Espacios sagrados y wak’as . . . 174

4. Wak’as de los cerros: el cerro Wiraconi en Pe˜nas . . . 178

4.1. El cerro Wiraconi en el contexto regional . . . 183

5. Wak’as de los lagos: las lagunas de Achocalla . . . 194

6. Reflexiones finales . . . 201

7. Referencias . . . 202

9. ARTE RUPESTRE DE PARAGUAY: GRABADOS DE PISADAS Y ABSTRACTOS 206 1. Introducci´on . . . 206

2. Sitios con arte rupestre en Paraguay . . . 207

2.1. Caracter´ısticas del arte rupestre de Paraguay . . . 209

2.2. El arte rupestre de Amambay . . . 211

2.3. El arte rupestre de Guair´a: Ita Letra . . . 228

3. Reflexiones finales . . . 229

4. Referencias . . . 232

10. NUEVOS TERRITORIOS RUPESTRES EN EL NORTE DE URUGUAY 234 1. Introducci´on . . . 234

2. Las Piedras Grabadas de Salto Grande . . . 237

3. Los petroglifos del norte del territorio . . . 241

(9)

3.1. Modalidad de Registro . . . 246

3.2. Los sitios . . . 246

3.3. Caracter´ısticas generales y t´ecnicas de ejecuci´on . . . 248

3.4. Los Motivos . . . 251

3.5. Categor´ıas de an´alisis . . . 252

3.6. Cronolog´ıa . . . 255

4. Reflexiones finales: Un patrimonio en alto riesgo . . . 257

5. Referencias . . . 258

11. ARTE RUPESTRE DE TASTIL (PROVINCIA DE SALTA, ARGENTINA). PROPUESTA METODOL ´OGICA Y RESULTADOS PRELIMINARES 261 1. Introducci´on . . . 261

2. Tastil, uno de los poblados prehisp´anicos m´as extensos de Argentina . . . . 262

3. Tastil como asentamiento eje de caravaneros . . . 265

3.1. Desarticulaci´on socioespacial y despoblamiento de Tastil . . . 267

4. El proyecto arte rupestre de Tastil . . . 267

5. Propuesta metodol´ogica . . . 269

6. El registro sonoro del arte rupestre . . . 270

7. Dibujos t´ecnicos/cient´ıficos aplicados al arte rupestre . . . 273

8. Registro fotogr´afico . . . 275

9. Sistemas de Informaci´on Geogr´afica, im´agenes de dron y base de datos . . . 276

10. Marco temporal . . . 276

11. Reflexiones finales . . . 278

12. Referencias . . . 280

(10)

1 INTRODUCCI ´ON

Aline Lara Galicia Universidad de Sevilla Luis A. Martos L´opez

Instituto Nacional de Antropolog´ıa e Historia

Las manifestaciones rupestres hoy por hoy se constituyen como las m´as antiguas formas de expresi´on del ser humano, pues se las encuentra desde ´epocas muy tempranas de la prehistoria, ya sea en forma de petrograbados, pinturas rupestres, o geoglifos. Lo cierto es que desde la simple impresi´on de una mano, quiz´a la m´as noble y genuina expresi´on del ser humano, hasta los meandros, dise˜nos complejos y laberintos, bisontes, rinocerontes, caballos, cam´elidos y felinos, ballenas y peces, o escenas de caza, de ceremonias y danzas en donde son los humanos los actores, la gr´afica rupestre es sin lugar a dudas reflejo de diversas maneras de ver y aprehender el mundo, de interactuar con ´el, de transformarlo, al menos en un plano simb´olico e ideol´ogico.

Es por esto que, como bien ha se˜nalado Rocchietti (2011), la gr´afica rupestre es un tipo de expresi´on de una intenci´on codificada, pret´erita y pr´acticamente ininteligible, y por ello, los enfoques interpretativos resultan muy vers´atiles, pero a la vez poseen un alto grado de ambig¨uedad e incertidumbre.

Y en efecto, sin lugar a dudas, la gr´afica rupestre es un t´opico que resulta sumamente atractivo para la investigaci´on, pero tambi´en muy complicado en su estudio y an´alisis, porque se discurre a trav´es de caminos que a veces son muy fr´agiles, no s´olo por los problemas de fechamiento, sino por lo dif´ıcil que resulta plantear interpretaciones adecuadas y sobre todo, bien fundamentadas. (Faug`ere, en Viramontes, 2005).

Lo cierto es que hay en la gr´afica rupestre ciertos convencionalismos y una evidente influencia del medio ambiente geogr´afico y natural. Por lo anterior, resulta indispensable realizar trabajos minuciosos y precisos de registro arqueol´ogico, tomando en cuenta no s´olo el bloque, pared´on o caverna en donde se localiza la gr´afica, sino tambi´en el contexto, es decir la vinculaci´on del sitio en cuesti´on, tanto con su espacio inmediato, como del

´area en general, con ´enfasis en el medio ambiente, cuya percepci´on y conocimiento fueron fundamentales para las antiguas comunidades que con ´este interactuaron.

Se ha planteado que la gr´afica rupestre es un hecho social, pues es resultado de cierta conducta social en el pasado; es un hecho semasiogr´afico, pues es un tipo de expresi´on y comunicaci´on visual, no fon´etica; es un hecho simb´olico, es un hecho pl´astico que implica ciertas convenciones figurativas y expresivas y es adem´as un hecho simb´olico, pues encierra

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ideas codificadas, pensamientos, conceptos y creencias (Martos et al., 2021).

La capacidad de crear s´ımbolos es en s´ı misma, una cuesti´on epistemol´ogica que involucra aspectos sociales, culturales, filos´oficos, y ling¨u´ısticos; es una de las formas que el ser humano ha desarrollado para comunicarse, para procesar, codificar, recordar, transmitir y compartir informaci´on.

A fin de cuentas, la gr´afica rupestre no es sino reflejo de la complejidad del pensamiento antiguo, por lo que, acercarse a su significado conlleva a un mayor conocimiento sobre la forma de vida de los grupos humanos que los elaboraron, de sus preocupaciones, valores y prioridades y es que, a trav´es de este peculiar tipo de gr´afica podemos asomarnos al mundo, a trav´es de los ojos de gente ya perdida en la oscuridad de los tiempos.

La tem´atica de este nuevo libro en torno a las manifestaciones rupestres surgi´o a partir de la nominaci´on del 2021, como el “A˜no Internacional de Cuevas y Karst” por la UNESCO, lo que abarca diversos espacios que “comparten” las manifestaciones rupestres con otros contextos como son los territorios sagrados, los lugares tur´ısticos y las ´areas naturales.

Asimismo, y continuando con la ardua tarea de la divulgaci´on de investigaciones en Am´erica Central y Sudam´erica, el IV seminario “Manifestaciones rupestres en Am´erica Latina” quiso plantear la idea de territorio como un concepto que engloba diversas ideas como son la geograf´ıa, la cosmovisi´on y la simbolog´ıa. Consideramos el territorio como el h´abitat delimitado por fronteras naturales y simb´olicas, el medio como fuente de recursos y el v´ınculo con la memoria, pues es en el territorio en donde se vive y con el que se interact´ua y por supuesto, es tambi´en un elemento fundamental y uno de los soportes de la identidad.

Al respecto y considerando las ideas ya desarrolladas desde la antropolog´ıa cognitiva, lo rupestre en Am´erica Latina comparte un corpus metodol´ogico interdisciplinar con la ling¨uistica, la etnolog´ıa y la misma antropolog´ıa, desde la cosmovisi´on de los grupos originarios que habitaron y perviven a´un en este territorio. Siendo casi imposible, despren- derse de las formas de interactuar y de los mapas cognitivos de dichas culturas, aplicables a la definici´on y simbolizaci´on de territorios rupestres (Lara, 2015).

El primer cap´ıtulo corresponde al trabajo: En el vientre de la tierra: las cuevas mayas en el corredor k´arstico de Yucat´an de Luis Alberto Martos L´opez, en donde el t´opico central lo constituyen las cuevas mayas de Yucat´an y su uso desde la prehistoria, a trav´es de una revisi´on de los espectaculares hallazgos arqueol´ogicos realizados en cenotes y cavernas inundadas. M´as tarde, los mayas aprovecharon estas formaciones tanto para fines profanos, como rituales, pero quiz´a el aspecto m´as notable es que se convirtieron en una suerte de portal m´agico, que posibilitaba la comunicaci´on con el mundo inmaterial. Las manifestaciones rupestres tambi´en son especialmente abundantes en las cuevas mayas, tanto petrograbados, como pinturas, algunas de las cuales podr´ıan ser muy tempranas.

El segundo cap´ıtulo es el trabajo de Carlos Viramontes Anzures: Cuevas y gemelos en el arte rupestre de El tepoz´an; Guanajuato, M´exico. Enclavado en la ca˜nada de los murci´elagos, en el valle intermontano de Victoria, se localiza el sitio pame de El Tepozan, cuyas especiales caracter´ısticas y tem´atica de su gr´afica rupestre, lo convierten en uno de los

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mejores ejemplos de imaginer´ıa rupestre del nororiente del estado mexicano de Guanajuato.

El autor se enfoca en un tipo particular de dise˜no que consiste en figuras antropomorfas dispuestas en pares, lo que lleva a sugerir que podr´ıan ser reflejo del mito de los gemelos h´eroes divinos, tan extendido por todo el mundo. Estos seres que entra˜nan lo opuesto, pero tambi´en lo complementario, salvan al mundo cuando est´a amenazado por fuerzas oscuras.

En el tercer cap´ıtulo: Llantos de lluvia: Cueva de Palancares, umbral del principio dual de los pueblos de la tierra de hule, sur de Veracruz, M´exico, Mar´ıa de Lourdes Hern´andez Jim´enez y Manuel Moreno D´ıaz, abordan el tema de la monta˜na como lugar sagrado, sede de n´umenes del agua y esp´ıritus guardianes y, por ende, lugar de culto y petici´on de lluvias, fertilidad y buenas cosechas.

La investigaci´on se centra en recorridos arqueol´ogicos en una regi´on de lomer´ıos en la llanura costera del sur de Veracruz, en donde se han registrado y documentado numerosos sitios arqueol´ogicos resultado de 3000 a˜nos de ocupaci´on. Una parte del trabajo de prospecci´on se centr´o en la localizaci´on de cuevas con gr´afica rupestre destacando cuatro de ellas, siendo la m´as notable, la de Palancares en donde se registraron 25 rostros grabados en la roca y pintura rupestre con dise˜nos abstractos, impresiones de manos, cartuchos, glifos y otros dise˜nos, lo que hace pensar en que la cueva haya sido utilizada por los antiguos olmecas como un sitio de peregrinaci´on y ritualidad.

El siguiente trabajo, Tres im´agenes que hechizan en el arte rupestre de tradici´on olmeca en las cuevas del estado de Guerrero, M´exico de Martha Cabrera Guerrero, aborda el t´opico de la representaci´on de la cueva en el discurso gr´afico olmeca, particularmente se centra en tres meta-im´agenes localizadas en las cavernas Juxtlahuaca, Oxtotitlan y Cacahuatziziqui, en el estado mexicano de Guerrero. A partir de estas tres figuras, la autora desarrolla un vasto y profundo an´alisis, para colocarlas en otros horizontes visuales y mostrar otros tipos de interpretaciones, se˜nalando una variedad de artificios visuales para representar la transmutaci´on antropomorfa-zoomorfa, tan importante y trascendental dentro del antiguo pensamiento olmeca.

El Cap´ıtulo 5, intitulado Im´agenes, espacios y tiempo en Oaxaca, M´exico, el arte rupestre y los usos del medio natural como expresi´on cultural, de Sandra L. Ram´ırez Barrera, es un ejercicio para vincular el espacio natural, con la gr´afica rupestre en la Reserva de la Bi´osfera de Tehuac´an-Cuicatl´an, de los estados de Puebla y Oaxaca, M´exico. Para la autora, cuevas y abrigos rocosos son espacios de resguardo de im´agenes rupestres y evidencian el acto de exhibir u ocultar la gr´afica rupestre, dependiendo del tipo de actividad desarrollada en el lugar, por lo que el arte rupestre, seg´un sea el caso, es un campo generador de informaci´on dirigida que puede expresar igualdad y pertenencia, o bien, desigualdad y exclusi´on.

En el Cap´ıtulo 6, Arte rupestre, territorios y cronolog´ıa en El Salvador prehisp´anico, Philippe Costa, presentan los resultados de un amplio proyecto arqueol´ogico, en el que se registraron cerca de 70 sitos con gr´afica rupestre en este pa´ıs centroamericano, de cuyo an´alisis se trata de encontrar tradiciones estil´ısticas y su ubicaci´on tanto cronol´ogica, como cultural. Un aspecto importante es la utilizaci´on de la gr´afica rupestre, como una herramienta

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para definir geogr´aficamente, fronteras culturales. Otro aspecto importante que se toma en cuenta es la posici´on geogr´afica de El Salvador, la que fue centro de interacciones culturales que tambi´en repercutieron y se materializaron en las expresiones plasmadas en los sitios rupestres.

La siguiente colaboraci´on es la de Carmen P´erez Maestro: Paisaje y arte rupestre en la cuenca alta del r´ıo Nepe˜na, Ancash, Per´u. Dejamos as´ı las tierras mesoamericanas y centroamericanas, para trasladarnos hacia la gran ´area cultural que fue Sudam´erica.

El trabajo da cuenta de los resultados de un proyecto realizado en colaboraci´on entre Per´u, Espa˜na y Colombia, a lo largo de la cuenca del r´ıo Loco en el Departamento de Ancash en donde se existen tanto sitios de petrograbados, como con pinturas rupestres.

Las excavaciones realizadas en algunos de ellos tambi´en arrojaron luz sobre entierros y materiales asociados. Los an´alisis incluyeron la descomposici´on de las caracter´ısticas semi´oticas de las pictograf´ıas, m´etodo muy ´util no s´olo para la definici´on de territorios identitarios, sino tambi´en a la determinaci´on de las caracter´ısticas de cada uno.

El Cap´ıtulo 8 lleva por t´ıtulo Wak�as poderosas: manifestaciones rupestres y paisajes sacralizados en el altiplano norte de Bolivia, y es de la autor´ıa de Claudia Rivera Casanovas.

Este trabajo se ubica en el Altiplano Norte de Bolivia, en donde se localiza el lago Titikaka, sin lugar a dudas una de las regiones m´as interesantes de Sudam´erica por los complejos procesos culturales de los que fue escenario, adem´as de que el propio entorno natural favoreci´o la construcci´on de paisajes sagrados, los que est´an estrechamente relacionados con las wak�as, sitios en donde habitan fuerzas sobrenaturales que trascienden lo humano.

En este contexto, la autora describe las diferentes categor´ıas de sitios sagrados, los que pueden ser yapu positivos o yuruma negativos. Se centra luego el trabajo en la wak�a de Cerro Wiraconi, en Pe˜nas en donde se han localizado 35 sitios hist´oricos/arqueol´ogicos de los que 24 son aleros, paredes y cuevas con gr´afica rupestre, de los que no s´olo se ofrecen descripciones, sino un complet´ısimo an´alisis iconogr´afico, enriquecido con mucha informaci´on hist´orica y etnogr´afica.

Desde Bolivia discurrimos ahora hacia el Paraguay, con la colaboraci´on de Pilar Fat´as Monforte: Arte Rupestre de Paraguay: grabados de pisadas y abstractos, en donde se presentan los resultados de un par de proyectos dirigidos al estudio del arte rupestre en Paraguay, un tema muy poco trabajado y, por tanto, poco conocido. El arte rupestre identificado en trece sitios estudiados, ha tra´ıdo como resultado las primeros reflexiones a un arte homog´eneo (Fat´as, en este libro), a lo que se ha denominado estilo de pisadas, presente desde el nordeste de Brasil hasta el sur de Argentina.

El Cap´ıtulo 10, Nuevos territorios rupestres en el norte de Uruguay, de Leonel Cabrera P´erez. De forma semejante al caso anterior, el arte rupestre del Uruguay por largo tiempo fue considerado perif´erico, sino hasta marginal al desarrollo de las grandes culturas sudamericanas generadoras de este tipo de expresiones. Sin embargo, los trabajos realizados en los ´ultimos a˜nos han posibilitado la localizaci´on de numerosos sitios y de una riqueza rupestre equiparable al de otras regiones. El autor aborda aqu´ı espec´ıficamente el ´area norte

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de pa´ıs, cuyas manifestaciones rupestres que est´an inmersas dentro de un vasto sistema que involucra tradiciones distintas y que suponen discursos visuales-narrativos de las culturas que los produjeron.

El ´ultimo Cap´ıtulo, de esta antolog´ıa, Arte rupestre de Tastil (Provincia de Salta, Argentina). Propuesta metodol´ogica y resultados preliminares, de Bernardo Cornejo, Christian Vitry..., Luis Alberto Martos, como promete en el t´ıtulo, ofrece al lector una s´ıntesis de los trabajos recientes de prospecci´on y registro de gr´afica rupestre en un importante sitio patrimonial del Noroeste argentino: Tastil. Se trata de un asentamiento que se desarroll´o vigorosamente durante los siglos XI al XV en el llamado Periodo Tard´ıo o de los Desarrollos Regionales y que fungi´o como un notable centro de organizaci´on, intercambio y distribuci´on de productos enlazando regiones diversas y distantes. Se calcula que la gr´afica rupestre podr´ıa alcanzar los 8000 bloques, lo que lo convertir´ıa en el sitio con mayor concentraci´on de arte rupestre en la Argentina. En este trabajo se describe el marco te´orico metodol´ogico que se ha aplicado en la intensa labor del registro de la gr´afica rupestre y que ha permitido alcanzar muy buenos resultados.

Esta obra incluye entonces tanto estudios a nivel general, como de sitios espec´ıficos;

trabajos sobre espacios abiertos como confinados; an´alisis tanto estil´ısticos, como simb´olicos;

una riqueza de t´opicos, de ´areas y regiones, en fin, que enriquece esta obra y que sin duda alguna ser´a valorada por el lector y por el estudioso, y que ser´a valorada como un aporte y un referente importante en el arduo estudio de la gr´afica rupestre de nuestro vasto continente.

Agradecimientos

Queremos agradecer a Fernando Quiles director de esta editorial. A Carmen P´erez y a Juan P. Dom´ınguez por su apoyo al texto. A todos los investigadores del III y IV seminario de Manifestaciones Rupestres en Am´erica Latina.

Referencias

Faug`ere, Brigitte (2005). Pr´ologo, En Carlos Viramontes Anzures (coord). Gr`afica Rupestre y paisaje ritual. La cosmovisi´on de los recolectores-cazadores de Quer´etaro.

M´exico, (pp.11-15). INAH.

Lara, Aline (2015) Xiupohualli: le calendrier m´esoam´ericain dans les manifestations rupestres de la Vall´ee du Mezquital, Hidalgo, Mexique. ANRT- Universit´e de Lille.

Rocchietti, Ana Mar´ıa (2011). Pinturas rupestres de India muerta, provincia de C´ordoba, Argentina. Rupestreweb, http://www.rupestreweb.info/indiamuerta.html.

Martos L. L.A., C. Vitry, B. Cornejo y M. Cornejo (2001). Arqueolog´ıa y Arte Rupestre en el Cord´on de Lampasillos, Salta, Argentina, En Aline Lara Galicia (Ed) Manifestaciones rupestres en Am´erica Latina, (pp. 184-203). IEAL- Universidad de Sevilla.

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Cap´ıtulo 10

NUEVOS TERRITORIOS RUPESTRES EN EL NORTE DE URUGUAY

Leonel Cabrera P´erez Universidad de la Rep´ublica

1 Introducci´on

En los ´ultimos a˜nos se han ubicado en Uruguay un muy alto n´umero de grabados rupestres (petroglifos), pasando de esta forma nuestro territorio de carecer pr´acticamente de tales manifestaciones prehist´oricas, a constituir uno de los exponentes m´as significativos del Continente. Tales testimonios comprenden expresiones de grupos cazadores que habitaron la regi´on en los ´ultimos milenios, los que implican numerosos testimonios gr´aficos, que la investigaci´on ha ido poniendo de manifiesto en los ´ultimos veinte a˜nos. Tal hecho ha permitido acceder a documentos que encierran visiones sensibles, emocionales de sociedades pasadas, las que ilustran las relaciones con el territorio, con las poblaciones de cada ´epoca, de los conflictos entre los hombres y de ´estos con el m´as all´a. Son expresiones de las cosmovisiones e ideolog´ıas que, aunque hoy nos resultan incomprensibles, ya que no conocemos los c´odigos que le daban coherencia y sentido, tuvieron el cometido de darle orden a la realidad de su tiempo.

Nuestra regi´on al igual que muchos territorios del Continente, encierra m´ultiples espacios, cuyo pasado prehist´orico es una inc´ognita, ya que a la fecha no se han realizado proyectos de investigaci´on en el ´area, salvo abordajes puntuales asistem´aticos, que fueron generando amplias colecciones arqueol´ogicas, que hoy yacen en los reservorios de nuestros museos. El arte rupestre del Uruguay fue considerado como perif´erico a los centros generadores o directamente omitido en los diversos modelos y estilos de representaci´on propuestos para el continente y particularmente para la Am´erica meridional atl´antica. En tal sentido se han definido dos grandes regiones (Consens, 1985; Femen´ıas et al., 2004): La regi´on sur con un ´area nuclear en los departamentos de Flores y Durazno, ´area central del territorio, caracterizada por la existencia de pictograf´ıas con algunas decenas de testimonios y por otro, como veremos, la regi´on que se extiende al norte del R´ıo Negro, en la que hasta hace poco a˜nos, se hab´ıan ubicado un n´umero muy reducido de petroglifos y que en el ´ultimo

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tiempo, se han localizado miles de grabados rupestres con una particular dispersi´on. Pinturas y grabados se presentan con una marcada diferenciaci´on en cuanto a su ubicaci´on espacial y de sustratos. Tambi´en se diferencian en cuanto a sus dise˜nos y composiciones. No obstante, ambas modalidades, con muy pocas excepciones, exhiben geometrismos abstractos, en pr´acticamente su totalidad (Figura 1).

Figura 1 Mapa de Uruguay con la ubicaci´on de las distintas ´areas con arte rupestre. 1) ´Area central de pictograf´ıas. 2) ´Area central de petroglifos. 3) Petroglifos de Cuchilla del Fuego, Paysand´u. 4) Sitio Ba˜nadero (Piedras Grabadas). 5) Petroglifo de ˜Nandubay, Tres Cruces, Artigas.

El Uruguay curiosamente, muestra desde muy temprano el reconocimiento e inter´es por testimonios rupestres con un pasado remoto, aunque tal hecho quedara circunscripto a un

´ambito restringido de intelectuales de la ´epoca y totalmente ajeno a la sociedad uruguaya:

A manera de ejemplo, varios a˜nos antes que se descubriera Altamira, un agrimensor espa˜nol, Clemente Barrial Posada, repara y procede al registro de una pictograf´ıa en 1874 en la margen derecha del Arroyo la Virgen, departamento de San Jos´e, sur del pa´ıs,

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lamentablemente hoy destruida, la que tendr´ıa una gran difusi´on (Freitas y Figueira, 1953, p. 195). Una reproducci´on de la misma fue publicada tempranamente en Londres (Cabrera, 2012, p. 738) (Figura 2).

Figura 2Pictograf´ıa del Arroyo de la Virgen.

Nuevas pictograf´ıas fueron detectadas a lo largo del siglo XX en las ´areas centrales de la regi´on sur del territorio. En las mismas, el estilo de representaci´on geom´etrico abstracto es ampliamente predominante. Han sido frecuentes los problemas de conservaci´on que hoy impiden recuperar los dise˜nos debido a que est´an borrados o presentan porciones destruidas por agentes naturales o vandalismos. En la segunda mitad del siglo XX se explotaron los granitos de la regi´on con fines de exportar la roca, lo que supuso una notoria p´erdida de referentes. Claramente la gran mayor´ıa de los bloques pintados responden a formas abstractas, equiparables al denominado seg´un el modelo cl´asico, al Estilo de Grecas (Menghin, 1957), caracterizado por la presencia de escalonados, almenados y cruciformes, o a la tendencia estil´ıstica abstracta geom´etrica compleja (Grad´ın, 1999), propuesta a partir de un marco te´orico menos idealista. Los motivos que m´as se repiten en los paneles son el losange en disposici´on horizontal o vertical (en este ´ultimo a veces con una l´ınea que atraviesa su eje de simetr´ıa), el cruciforme con sus variantes siempre en secuencia vertical

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(dos o tres) unidos por su eje de simetr´ıa por medio de una l´ınea, la greca, el rect´angulo, el zigzag en disposici´on vertical y horizontal, las l´ıneas paralelas en disposici´on vertical, la l´ınea con “dientes” tipo peine y figuras angulares con rayado oblicuo interno (Florines, 2002, 2004; Cabrera y Florines, 2015) (Figura 3).

Figura 3Motivos presentes en las pinturas rupestres seg´un A. Florines. Autores: Cabrera y Florines (2015, p. 236).

2 Las Piedras Grabadas de Salto Grande

Otro de los elementos de arte de singular importancia dentro del territorio por distintas razones, son las denominadas “Placas Grabadas de Salto Grande” las que cumplieron un rol singular en el surgimiento de la arqueolog´ıa uruguaya. Tales artefactos, que podr´ıamos incluir dentro del “arte mueble” de la regi´on, concitaron el inter´es de coleccionistas y aficionados a la arqueolog´ıa hacia fines de la d´ecada de los ’60 ’70, del siglo XX y directa o indirectamente, fueron las responsables de inducir a las autoridades de la

´epoca, a promover la creaci´on, dentro de la Universidad de la Rep´ublica, de la formaci´on de arque´ologos profesionales, a la vez que, promovieron la presencia de misiones de investigaci´on arqueol´ogica de extranjeros en el ´ambito nacional.

El centro de localizaci´on de dichas “piedras grabadas”, se ubicaba en el r´ıo Uruguay

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Medio, unos tres kil´ometros al sur de la cascada o salto de agua, el memorable It´u de la cartograf´ıa hist´orica misionera. Dicho sitio arqueol´ogico hab´ıa sido denominado por los aficionados a la arqueolog´ıa salte˜na como “Ba˜nadero” y m´as tarde como Y62 por la Misi´on Unesco de Salto Grande (31º 14 S, 57º 54 W), hoy bajo el lago de la represa binacional de Salto Grande. En la margen oriental, separado del R´ıo Uruguay por un dep´osito fluvial subparalelo a dicho r´ıo, dentro de un contexto acer´amico se localizaban estratigr´aficamente, dichos litos cuyas caras mostraban distintos grabados geom´etricos.

El sitio ten´ıa la particularidad de ser el ´unico en el que se han recuperado las llamadas piedras grabadas (Femen´ıas, 1985) en excavaciones arqueol´ogicas, si bien en territorio argentino, se han localizado igualmente tales artefactos, sin contextos definidos de manera precisa, pero siempre en el entorno del Salto Grande. Estos elementos, con una frecuencia significativa en el sitio aludido, constituyen un tipo particular de arte prehist´orico mueble, con motivos geom´etricos que cubren parcial o totalmente la superficie del artefacto. Tales artefactos, como se˜nal´abamos, curiosamente, en funci´on del inter´es que suscitan en la d´ecada de 1970, ser´ıan los responsables del inicio de la arqueolog´ıa, como quehacer acad´emico en el Uruguay (Cabrera y Gazz´an, 2015). La denominaci´on mayoritariamente utilizada en la

´epoca, es el de “placa grabada”, en funci´on de la similitud con los artefactos a los que de alguna forma se las asociaba, propia de la regi´on patag´onica (Boschin, 2009; Fern´andez, 1997; Losada, 1980).

Dichos artefactos presentan un tama˜no variable, con valores que se ubican dentro de intervalos de 8 y 23 cent´ımetros de longitud, de 5 y 13 cent´ımetros de ancho y un espesor entre 1 y 5 cent´ımetros, elaboradas mediante pulimento por abrasi´on y grabado, utiliz´andose en la mayor´ıa de los casos preformas naturales aproximadas a la forma deseada (Rodr´ıguez y Rodr´ıguez, 1985). En cuanto a la t´ecnica utilizada para grabar la roca, “. . . consisti´o en grabar y/o taladrar la superficie con un instrumento aguzado (buril o perforador probablemente l´ıtico)” (Rodr´ıguez y Rodr´ıguez, 1985, p. 34). La forma de las piedras grabadas es variable, encontr´andose subrectangulares, ovales, esf´ericas o de forma irregular, de secci´on oval o rectangular; fusiformes de secci´on circular, etc. La caracter´ıstica com´un a todas es el grabado de distintos motivos geom´etricos que pueden cubrir una de las caras mayores, ambas, o con m´as frecuencia, toda la superficie de la pieza (Femen´ıas, 1985, p. 2).

Las intervenciones sistem´aticas en el sitio de localizaci´on de tales artefactos fueron desarrolladas por aficionados o en un marco de salvataje, debido a las urgencias generadas por la construcci´on de la represa hidroel´ectrica binacional (Argentina-Uruguay), cuyo lago hoy inunda el ´area. Los trabajos de investigaci´on fueron realizados, por un lado, por el Centro de Estudios Arqueol´ogicos de Montevideo (CEA) y la Facultad de Humanidades y Ciencias a cargo de Antonio Austral, y por otro lado, las desarrolladas por la Misi´on UNESCO de Rescate Arqueol´ogico de Salto Grande, bajo la direcci´on de Ni`ede Guid´on.

A trav´es de ´esta, el componente arqueol´ogico correspondiente a las piedras grabadas fue datado a partir de una muestra de carb´on, en 4660 ± 270 C14 AP (MEC 1987). A pesar del rol inicial que tales artefactos tuvieron en el surgimiento de la arqueolog´ıa en el medio, la

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informaci´on hoy disponible respecto de ´estos, sigue siendo pr´acticamente el mismo que se contaba previo a la realizaci´on de los trabajos, salvo su ubicaci´on cronol´ogica.

Recientemente se retom´o el an´alisis de dichas piedras grabadas, buscando acceder a las variables necesarias para interpretar el contexto de recuperaci´on, as´ı como la funcionalidad del sitio, profundizando en los posibles contextos de producci´on, uso y/o descarte de las mismas. El objetivo fue plantear nuevas l´ıneas interpretativas, acerca de los contextos sist´emicos y arqueol´ogicos de las denominadas placas grabadas, ya que no se hab´ıa avanzado en torno a la generaci´on de marcos explicativos acerca de tales artefactos o la relaci´on de

´estos con el resto del material recuperado, o las relaciones estratigr´aficas involucradas (Figura 4). Las piedras grabadas analizadas en general, muestran reutilizaci´on a trav´es de la presencia de marcas de percusi´on, hoyuelos y fracturas. Estas evidencias materiales, podr´ıan ser atribuidas a la reutilizaci´on de estas, al ubicarse dichas marcas de forma sobrepuesta a los surcos del grabado original. De las 19 piezas analizadas, 4 de ellas presentan hoyuelos realizados a partir de t´ecnicas de picado y abrasi´on (una de estas presenta un peque˜no hoyuelo con surco alargado en el centro de la pieza) y 2 presentan marcas en sus caras, posiblemente originadas por su utilizaci´on como percutor. De las 19 piezas analizadas,

´unicamente 5 de ellas se encuentran enteras, siendo la mayor´ıa de las piezas peque˜nos fragmentos. La observaci´on de la posici´on estratigr´afica en que mayoritariamente aparec´ıan las denominadas piedras grabadas, parecer´ıa mostrar situaciones tafon´omicas particulares.

Mayoritariamente las piezas se localizan dentro de peque˜nos conglomerados de n´odulos y desechos de talla diversos y pocas veces de manera aislada. Es decir, la pregunta es si los mismos responden a factores antr´opicos o a procesos naturales de arrastre y transporte, en funci´on de las corrientes de agua ocasionales, durante la crecida del r´ıo y su reubicaci´on en

´areas deprimidas, o en funci´on de barreras org´anicas, troncos, ramas, etc., que represaron y retuvieron los materiales en arrastre, que inclu´ıan las piedras grabadas. Esta ´ultima situaci´on parece haber predominado ampliamente y ser´ıa la explicaci´on de tales conjuntos. Tal hecho llevar´ıa a sostener igualmente que tales artefactos no se encontrar´ıan en posici´on primaria, aunque no deba pensarse en desplazamientos que involucren distancias considerables.

Rep´arese el tama˜no y peso espec´ıfico de muchos de los artefactos arrastrados, incluyendo las piedras grabadas. Esto nos lleva a suponer que no estamos ante un contexto de elaboraci´on de tales artefactos, ya que no se identificaron desechos atribuibles al proceso de fabricaci´on.

Por lo tanto, se podr´ıa concluir que el ´area de elaboraci´on est´a fuera del sitio en cuesti´on.

Sobre la base del resultado alcanzado en el re- an´alisis de los materiales del sito Ba˜nadero, se podr´ıa considerar que se trata de un escenario complejo, ya que se registran elementos, qu´e a priori, corresponder´ıan a distintos tipos de contextos arqueol´ogicos.

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Se observan caracter´ısticas de sitio taller, as´ı como tambi´en de ´areas dom´esticas de descarte, mostrando buena parte de los materiales analizados, claros signos de rodamiento, en especial aquellos de arenisca silicificada, al ser una roca m´as friable que las restantes (calcedonia y cuarzo). Por este motivo se podr´ıa plantear, que posiblemente parte de los elementos, fueron transportados por las corrientes de agua, aspecto que es coherente con la ubicaci´on del sitio sobre un albard´on medio del R´ıo Uruguay. Esta ubicaci´on geogr´afica pudo ser la responsable, durante episodios de inundaci´on, de haber generado el transporte, rodamiento, y mezcla de materiales procedentes de distintas ´areas del sitio.

Al no poderse realizar interpretaciones directas, por no contar ya con los sitios, se proponen dos l´ıneas hipot´eticas posibles, dentro del contexto sist´emico del que formaron parte dichos artefactos: A)Las piedras grabadas, concebidas como ideofactos, son elementos anteriores al fechado que ubica temporalmente el componente en 4660 ± 270 C14 AP. Con el paso del tiempo, estos elementos fueron utilizados como instrumentos l´ıticos (piedras con hoyuelo, percutores, etc.), habiendo perdido su potencial simb´olico/ritual original. B) Las piedras grabadas fueron concebidas desde su elaboraci´on, como instrumentos destinados a cumplir funciones espec´ıficas, estando interrelacionados el subsistema tecnol´ogico con el ideol´ogico. De esta forma, podr´ıa subyacer la idea de “ritualizaci´on” de determinadas actividades, con fuerte localizaci´on en el sitio Ba˜nadero (Cabrera y Gazz´an, 2015, p. 283).

A la luz de la informaci´on disponible, la primera de las hip´otesis parecer´ıa contar con m´as posibilidades de ser admitida.

3 Los petroglifos del norte del territorio

El Norte del territorio uruguayo presenta un relieve levemente ondulado, con suaves pendientes modeladas por la acci´on fluvial Terciaria. La altura media sobre el nivel del mar es de 140 metros, donde se suceden lomas, sierras y/o mesetas con formas predominantemente alargadas. Este paisaje de penillanura no debi´o diferir mayormente de aquel prehist´orico. La red hidrogr´afica es extensa y ramificada y tiene como principal exponente al r´ıo Uruguay.

Los afluentes m´as importante en el ´area de estudio son, de norte a Sur, los r´ıos: Cuareim, que marca la frontera con la Rep´ublica Federativa del Brasil, sucedi´endose luego los r´ıos Arapey, Daym´an, Queguay y limitando la regi´on por el Sur, el r´ıo Negro, todos con desplazamiento Este–Oeste. Dicha cuesta bas´altica ocupa una superficie mayor a los 60.000 Km2, cubriendo los departamentos de, Artigas, Salto, Paysand´u, R´ıo Negro y parte de Tacuaremb´o y Rivera.

La zona m´as elevada, alcanza en los puntos m´as altos, poco m´as de 300 metros sobre el nivel del mar, se extiende por aproximadamente 200 km, torn´andose m´as escarpadas a medida que nos alejamos hacia el Este. La red hidrogr´afica menor es extensa y ramificada.

El ´area ofrece afloramientos primarios de la Formaci´on Arapey (Mesozoico), que incluyen

´agata-calcedonias, jaspe, cuarzo, arenisca silicificada en forma de diques cl´asticos y calizas silicificadas en los departamentos de Artigas y Paysand´u (Su´arez y Pi˜neiro, 2002).

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La vegetaci´on hoy es exuberante en las riberas de los grandes r´ıos y arroyos, donde se destaca el monte aut´octono con las especies arb´oreas actualmente m´as altas del pa´ıs, las que llegan a alcanzar los 10 y 25 metros y en las quebradas de la cuesta bas´altica. Las zonas abiertas de praderas naturales se caracteriza por pastizales, los que est´an formados predominantemente por gram´ıneas y entre la vegetaci´on m´as baja, dominan los chircales (Baccharis). Los cursos de agua m´as significativos ofrecen asimismo extensas playas de cantos rodados y bloques, recursos de materias primas que fueron explotados por las poblaciones prehist´oricas que habitaron la regi´on.

Dentro de este paisaje, los afloramientos rocosos, en particular los de arenisca silicificada, aportan el soporte para las manifestaciones rupestres. Los petroglifos pueden aparecer agrupados en un n´umero mayor a los 100 por sitio, o aislados, con bajo n´umero de representaciones. La roca soporte puede tener tama˜nos muy variados de m´as de un metro a unos pocos cent´ımetros. Muchos de los sitios muestran material arqueol´ogico en superficie y/o en capa. El material l´ıtico recuperado en los sitios con arte rupestre, es propio de grupos cazadores, comprende tanto instrumentos aparentemente relacionados con la realizaci´on de los grabados, como de car´acter utilitario general, logrados tanto por t´ecnicas de percusi´on como de abrasi´on, siendo numerosas las piedras de boleadoras y las “lenticulares” en la regi´on. Las actividades de talla en estos sitios, son en general reducidas. La materia prima utilizada mayoritariamente incluye cuarcita o arenisca silicificada y en menor n´umero calcedonia y proceden frecuentemente, de canteras locales. Las ocupaciones se desarrollan, en las ´areas m´as pr´oximas al afloramiento (´area con petroglifos), raleando r´apidamente a medida que nos alejamos del mismo (Cabrera, 2012).

Los primeros petroglifos ubicados en Uruguay fueron localizados en el Departamento de Artigas, en el arroyo Tres Cruces, pr´oximo a su desembocadura en el R´ıo Cuareim en la localidad denominada ˜Nandubay. Comprende seis grabados, y fueron investigados por J.J. Figueira en 1956 (Figueira, 1956; 1968; 1972; Castellanos, 1974). De todas formas el hallazgo es tomado como una manifestaci´on aislada, sin continuidad en el ´area.

Posteriormente, muchos a˜nos despu´es, las investigaciones en la zona son retomadas por M.

Consens. En 1991, se localiza un segundo sitio con arte rupestre en la Cuchilla del Fuego, pr´oximo al r´ıo Queguay, Departamento de Paysand´u. Comprende un petroglifo aislado de caracter´ısticas singulares, el cual hoy est´a desplazado de su ubicaci´on original (1995, p.172;

1998) (Figura 5).

En el a˜no 1995 en forma fortuita el ge´ologo Jorge Monta˜no ubica en las proximidades de Colonia Itapeb´ı, Departamento de Salto, dise˜nos que no pod´ıan atribuirse a procesos naturales. Dicho t´ecnico se encontraba mediante contrato con la Intendencia de Salto, asistiendo a los pobladores rurales respecto de como cortar la arenisca local con fines industriales. En el a˜no 1998 se elabora un primer proyecto de relevamiento -Proyecto Santo Domingo1- a partir del Museo Arqueol´ogico de Salto bajo la direcci´on de Jorge Rodr´ıguez,

1Nombre del establecimiento rural donde se ubic´o la primera manifestaci´on rupestre.

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sum´andose el suscrito posteriormente al equipo de investigaci´on. Los objetivos de dicho proyecto comprend´ıan fundamentalmente el relevamiento del ´area, por dem´as extensa, a los efectos de evaluar las caracter´ısticas y magnitud del fen´omeno con el fin de poder recomendar las medidas necesarias de protecci´on, a la vez de disponer de testimonios suficientes, que permitieran el dise˜no de posteriores estrategias de investigaci´on.

Figura 5Petroglifo de Cuchilla del Fuego, Departamento de Paysand´u.

Los emplazamientos arqueol´ogicos conformaban manifestaciones estratificadas y/o superficiales con extensiones variables, poniendo de manifiesto un muy rico patrimonio, que involucraba un alto n´umero de petroglifos. Dentro de este marco de urgencias y dificultades, el proyecto canaliz´o sus objetivos, hacia dos vertientes fundamentales: a) La investigaci´on de un ´area por dem´as extensa y compleja en funci´on de la diversidad de sitios y manifestaciones, con ausencia pr´acticamente total de informaci´on previa aun de car´acter general. b) Dado lo relevante del fen´omeno y su alta visibilidad, transformar parcialmente dichas manifestaciones en un bien patrimonial de uso y disfrute de la comunidad, mediante su adecuada puesta en valor, procurando que la gesti´on de estos constituyera un mecanismo de desarrollo regional, que involucrara a las instituciones y entidades locales. Esto ´ultimo, si bien luego no se pudo materializar, adem´as de cumplir con el leg´ıtimo derecho de la poblaci´on de acceder a su patrimonio, lo entend´ıamos como una manera ineludible de comprometer a la comunidad en la preservaci´on y cuidado de dicho patrimonio arqueol´ogico, dada las constantes acciones vand´alicas ocasionadas por el uso de la roca soporte en la

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extracci´on de piedra para la construcci´on (Cabrera, 2008) (Figura 6).

Figura 6 ´Area de estudio y localizaci´on de los principales sitios arqueol´ogicos con petroglifos. Autor: N.

Gazz´an.

Ser´a reci´en a partir del a˜no 2009 que se adquiere un ritmo sostenido en la investigaci´on del ´area. Se suceden distintos proyectos que han permitido delimitar una extensa ´area, ubic´andose m´as de ciento cincuenta nuevos sitos con manifestaciones rupestres y miles de petroglifos. Estos proyectos fueron: “Petroglifos del Dpto. de Salto: Investigaci´on y dise˜no de un Parque Arqueol´ogico”. ANII – Fondo Clemente Estable. (2009–2011) (Cabrera, 2011); Proyecto: “Gesti´on e Investigaci´on del patrimonio arqueol´ogico prehist´orico (‘Arte Rupestre’), de la regi´on Norte de Uruguay” del Consejo Superior de Investigaciones Cient´ıficas (CSIC) (2011- 2013), (Cabrera, 2014) y posteriormente, el Proyecto “Contenidos simb´olicos y t´ecnicas de grabado en las manifestaciones rupestre del norte uruguayo. Un abordaje desde la Arqueolog´ıa Experimental” ANII – Fondo Clemente Estable (2015-2017) (Cabrera, 2020). Simult´aneamente se desarroll´o el Programa de intercambio Ecos-Sud:

Direcci´on General de Relaciones y Cooperaci´on de la Universidad de la Rep´ublica, Uruguay

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– Gobierno Franc´es – Instituto de Paleontolog´ıa Humana – Museo del Hombre de Par´ıs 2009-2011 (Pailletet al., 2011a, 2011b). A su vez, se desarrollo una extensa actividad de divulgaci´on mediante distintas convocatorias de la Agencia Nacional de Investigaci´on e Innovaci´on (ANII), a trav´es de Trama y la creaci´on de un Centro de Interpretaci´on del Arte Rupestre del Norte de Uruguay a trav´es de la convocatoria para la “Popularizaci´on de la Ciencia y la Tecnolog´ıa 2016” (ANII-PCT-X-2016-1-132682), ejecutado entre 2017- 2018.

Las manifestaciones rupestres del norte de Uruguay se inscriben, como se ha se˜nalado, en el marco de un sistema, que comprende diferentes tradiciones y que encierran discursos visuales y narrativos, los cuales dentro del mundo cultural que lo produjo, encierra lenguajes propios y definidos. En este sentido, como se ha se˜nalado, los petroglifos pueden ser tratados como “acontecimiento”, que, a trav´es de c´odigos concretos, adquieren materialidad visual y aluden a la dial´ectica entre los hombres y las cosas (Rocchietti, 2000, p.123). En su seno y en su tiempo, el campo social se constituye de varias maneras: magia, supervivencia, comunicaci´on, juego, lenguaje. Los trabajos cumplidos han permitido ubicar diversos sitios arqueol´ogicos, los que encierran miles de grabados prehist´oricos de singular inter´es a la fecha no conocidos. Los mismos se encuentran integrados en algunos casos, a extensos sitios, los que, a partir de los escasos cortes estratigr´aficos efectuados, muestran un muy rico registro, tanto en superficie como en capa, el cual incluye diferentes testimonios socioculturales de los grupos cazadores que en el pasado habitaron el ´area. Las caracter´ısticas y la densidad de los testimonios ubicados constituyen sin ninguna duda, uno de los descubrimientos prehist´oricos m´as importante del ´ambito regional (Figura 7).

Figura 7Relevamiento en la localidad aqueol´ogica de San Luis de Arapey, Departamento de Salto.

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3.1 Modalidad de Registro

Para realizar el registro de los petroglifos se relev´o la informaci´on de cada uno de ellos mediante estrategias visuales y escritas. Para ello, aplicando diferentes t´ecnicas, se tomaron fotograf´ıas del sitio y de cada uno de los petroglifos ubicados, se numeraron los paneles y se confeccion´o fichas descriptivas, del sitio, del entorno y de cada uno de los petroglifos por separado. En dichas fichas se registraron dimensiones y caracter´ısticas de la roca soporte, grado y agentes de deterioro que afectan los grabados, caracter´ısticas del grabado mismo, tales como motivos, t´ecnica utilizada, morfolog´ıa, tama˜no, ubicaci´on, etc. El objetivo fue establecer pautas para el relevamiento de la informaci´on para llegar a una base de datos coherente y uniforme (Rosete, 2015).

Para rescatar con la mayor objetividad los trazos del motivo, siempre que se pudo se tomaron fotograf´ıas en distintas horas del d´ıa y ´epocas del a˜no, por lo tanto bajo diferentes condiciones de iluminaci´on y aplicando, a su vez, dos t´ecnicas complementarias: tomas fotogr´aficas con luz natural y artificial. Es un trabajo que permite en algunos casos rescatar motivos invisibles a primera vista. El ´exito de este registro se basa en la utilizaci´on de la tecnolog´ıa digital y en el uso ´optimo de las fuentes de luz. La rigurosidad en el registro de los motivos es un trabajo necesario y previo, a partir de los cuales se har´an an´alisis de distinto tipo. Con respecto a las representaciones, se registraron, entre otras variables, ubicaci´on del soporte y estado de conservaci´on, identificaci´on primaria de los motivos, as´ı como una primera descripci´on y clasificaci´on, tratamientos de las formas, t´ecnica y caracter´ısticas de manufactura. Los datos relevados se procesaron en el laboratorio, volc´andolos en planillas de Excel, SPSS o Filemaker. A partir del uso de programas inform´aticos, se posibilita la obtenci´on de totales absolutos de variables y la elaboraci´on de cuadros demostrativos de comportamientos y tendencias.

3.2 Los sitios

Los sitios se encuentran en terrenos de pradera natural, los menos en pradera artificial o monte nativo; la actividad principal desarrollada en el terreno es la ganader´ıa. Un porcentaje de los sitios se encuentran altamente afectados por haber sufrido el afloramiento de arenisca, la explotaci´on como cantera. Por lo tanto, hay una p´erdida no cuantificable de manifestaciones rupestres en buena parte de la regi´on. El tama˜no de los sitios var´ıa desde 10 x 5 a 100 x 80 metros, as´ı como tambi´en es muy variada la cantidad de grabados relevados en cada uno de ellos. La roca soporte puede tener tama˜nos igualmente muy variados: de m´as de un metro a unos pocos cent´ımetros. Desde el punto de vista morfol´ogico, encontramos dise˜nos que muestran motivos simples o con cierta complejidad, efectuados con trazos, en los que frecuentemente, todas las l´ıneas o superficies se vinculan en una sola entidad.

Igualmente existen motivos compuestos sencillos, resultados de la reiteraci´on de figuras simples o dise˜nos complicados, de tipo “meandriformes” o grillados, muchas veces sin

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rigor geom´etrico, as´ı como motivos indeterminados o sobrepuestos (Cabrera, 2011, 2012).

El espacio que queda dentro del formato adquiere en general l´ımites definidos, aunque hay que tener en cuenta como ha incidido los procesos erosivos naturales, en la transformaci´on de los dise˜nos.

En muchos casos, la representaci´on apenas se destaca del fondo, generando muy poco contraste, dependiendo ´este de la incidencia de la luz, lo que hace que en determinadas horas del d´ıa, la visibilidad aumente o disminuya considerablemente. En oportunidades, el plano cobra volumen y los motivos se destacan mediante un mayor grosor o profundidad de las l´ıneas, o vaciado del dise˜no. En la cadena productiva, no se observan aparentemente en la mayor´ıa de los casos, preparaci´on de la superficie. El espacio que queda dentro del formato adquiere en general l´ımites definidos, aunque hay que tener en cuenta como han incidido los procesos erosivos naturales, en la transformaci´on de los dise˜nos. Se ha constatado la existencia de sitios en los que la tem´atica de los grabados, es significativamente uniforme, con recurrencia de unos pocos motivos. Dichos motivos, adem´as de ser preponderantes en el conjunto, est´an presentes tambi´en en otros sitios de la regi´on (Figura 8).

Figura 8Afloramientos y paisaje caracter´ısticos de la regi´on norte de Uruguay.

A los efectos de abordar inicialmente las manifestaciones y dado la amplitud de las mismas y el desconocimiento de su extensi´on real, se tomaron inicialmente dos ´areas con diversos sitios, distantes unos 60 kms., entre s´ı. La regi´on primeramente abordada, donde se localizan inicialmente las manifestaciones, denominada gen´ericamente “Santo Domingo”, en la localidad de Colonia Itapeb´ı con cuatro sitios investigados, donde se

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realizaron peque˜nas excavaciones y sondeos (sitios CI12b01 y CI14c04) y por otro lado, la localidad de Puntas del Aº Valent´ın Grande (Sitio CD8g01), donde los relevamientos incluyeron la excavaci´on de un ´area superior a los 20 m2. Los paisajes en los que se inscriben ambas regiones son similares: Terrenos llanos de origen bas´altico con elevaciones estructurales de poca entidad, donde afloran filones de areniscas silicificada o de tipo bas´altico. Dichos afloramientos, en particular los de arenisca silicificada, aportan el soporte para las manifestaciones de “arte rupestre” aludidas (Figura 9). El abundante material l´ıtico recuperado, comprende tanto instrumentos muy posiblemente relacionados con la realizaci´on de los grabados, como de car´acter utilitario general, o restos de elaboraci´on de estos (instrumentos de corte, desechos de talla, etc.). La materia prima utilizada mayoritaria- mente incluye arenisca silicificada o cuarcita y en menor n´umero calcedonia.

Figura 9Petroglifo fragmentado de la Localidad Rupestre de Colonia Itapeb´ı, Departamento de Salto.

3.3 Caracter´ısticas generales y t´ecnicas de ejecuci´on

El an´alisis de los datos del relevamiento procesados en las fecha y asumi´endolas como una muestra (Rosete, 2015), podemos concluir que los grabados fueron ejecutados primordialmente sobre paneles de arenisca silicificada de afloramientos rocosos a cielo abierto, de f´acil acceso, dispuestos mayoritariamente en forma inclinada, aunque los hay tambi´en en horizontal y vertical. En cuanto a sus dimensiones, en general los grabados se ubican en bloques medianos a peque˜nos y a poca altura del suelo2. Se trata de alturas

2El largo de la cara grabada en m´as de un 73 % de los casos registrados, no supera el metro, y dentro de estos, un 20 % no supera los 0,5 m. Respecto a la altura en que se encuentran, m´as del 70 % est´a emplazado a una

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relativas respecto del piso actual, aunque el potencial de acumulaci´on de sedimentos en los sitios, por tratarse de zonas de basalto superficial, no supera los 0,5 m. en la mayor´ıa de los cortes estratigr´aficos efectuados. En cuanto al porcentaje que ocupa el grabado en el soporte rocoso, casi el 70 % ocupa menos de la mitad de la misma y solo un 20 % del

´area grabada lo est´a en un 95 % de la superficie. Las t´ecnicas de grabado son extractivas y suponen la sustracci´on de parte de la superficie rocosa sobre la que se ejecuta. Se registraron distintas t´ecnicas: el picado en sus diversas formas, raspado, pulido, diferenci´andose tanto por los movimientos que requieren, como por la mec´anica ejercida: percusi´on y presi´on respectivamente (Figura 10).

Figura 10Petroglifo del Sitio Yucutuj´a, Departamento de Artigas.

Uno de los elementos de sumo inter´es y de alguna forma llamativo, es la muy alta variedad de t´ecnicas y tipos de instrumentos de grabado utilizados. ´Estas van desde picoteados continuos con un claro objetivo de obtener una superficie hendida continua, hasta puntos equidistantes muy controlados en cuanto a tama˜no y profundidad, que muestran desconchado en peque˜nas c´upulas muy sim´etricas. Vaciados con el fin de obtener rellenos en las figuras, picado y raspado muy finos a efectos de obtener l´ıneas, pulidos y ´areas de abrasi´on que conforman relieves profundos y hasta alg´un caso de modelado. Si observamos el tipo de incisiones, estas muestran igualmente una variedad de puntas y filos que estar´ıan insinuando un muy variado cat´alogo de instrumentos: Incisiones romas propios de instrumentos con

altura menor a los 0,5 m., y solamente un 5 % se encuentra ubicado a una altura mayor a 1 m.

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un ´area de trabajo poco aguda, por el contrario puntos muy agudos o incisiones alargadas obtenidas con un filo alargado no puntiforme (Cabrera et al., 2016) (Figura 11).

En muchos casos, los motivos se destacan mediante un mayor grosor o profundidad de las l´ıneas, o vaciado (relleno) de la figura. No faltan incluso, motivos que adoptan aspectos de “bajo relieve”, los que combinan diversas t´ecnicas de ejecuci´on: picoteado con intervalos r´ıtmicos, picoteados continuo y raspado, raspado fino. Desde incisiones continuas y unidas, formando surcos a punteados esparcidos y equidistantes. Los surcos o trazos rectil´ıneos presentan secci´on en “V”, en “U” o en “caja” (Rosete, 2013; 2015). Las t´ecnicas de grabado obviamente se diferencian por los movimientos que requieren y tambi´en por la mec´anica ejercida; percusi´on y presi´on respectivamente (Fiore, 1996). En la muestra manejada, la t´ecnica con la que se ejecut´o el grabado, pr´acticamente en el 90 %, es el picoteado en sus distintas modalidades y el restante 10 % combina ´esta con el raspado y pulido. La forma de surco que aparece m´as representada es la “U” con m´as de un 70 %, le sigue en porcentaje el picoteo continuo, luego en forma de “caja” y con menor porcentaje en forma de “V”. El contorno en la mayor´ıa de los casos se presenta como ¨ırregular 2 en un escaso n´umero se presenta combinando contornos regulares e irregulares.

Figura 11Algunos de los tipos de grabado que se pueden localizar en la regi´on.

Respecto a las alteraciones observadas, tanto de los petroglifos como de la roca soporte

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se debe, mayoritaria pero no exclusivamente, a factores biog´enicos, producidos por la acci´on qu´ımica de los ´acidos liqu´enicos y a la presencia de p´atinas, factores abi´oticos como la erosi´on de la roca, etc. A ´estas, debemos agregar las alteraciones antr´opicas intencionales o no, dif´ıciles de ponderar, al faltar de hecho ya muchos sitios no registrados previamente, ante lo reciente de la investigaci´on en curso y las canteras de extracci´on de roca, que a lo largo del tiempo se han desarrollado en toda la regi´on. La alteraci´on antr´opica de todas formas, resulta notoria y muy grave en mucha de las ´areas en estudio.

3.4 Los Motivos

Al intentar profundizar en el an´alisis de los motivos y sus “estilos”, se busc´o responder, entre otras cuestiones, en qu´e medida se pod´ıan incluir dichos testimonios culturales en los modelos regionales propuestos para las ´areas vecinas. Por lo tanto para la caracterizaci´on estil´ıstica, y con el solo fin de establecer par´ametros homologables, comparaciones y discusiones con los trabajos de la regi´on, se parti´o del modelo cl´asico de O. Menghin (1957) y la posterior propuesta de C. Gradin (1988) para la regi´on de Pampa-Patag´onica.

Para su identificaci´on, se procedi´o a adscribir los dise˜nos inicialmente, a uno u otro de los dos grandes grupos que se manejan en la clasificaci´on de las manifestaciones rupestres:

figurativos y abstractos. Para ello se consider´o si las representaciones presentan analog´ıas o no con referentes existenciales o naturales. Las manifestaciones rupestres son un producto colectivo, en el sentido que son inteligibles para los miembros de la comunidad, para quienes manejan un mismo c´odigo. ´Este puede ser m´as o menos expl´ıcito o abstracto. Algunos de los motivos podr´ıan presentar analog´ıas con referentes naturales, pero por ser escaso el n´umero de los mismos y siendo dif´ıcil saber el grado de abstracci´on que presentan los grabados rupestres en estudio, al no conocer su significado real, el 100 % de los motivos fueron clasificados en una primera instancia, como abstractos. Sin embargo y siguiendo los par´ametros regionales y viendo c´omo se interpretan ´estos por los distintos autores, se debe se˜nalar que un porcentaje menor al 10 % del total, podr´ıan adscribirse dentro de motivos

“antropomorfos”,“zoomorfo” o “fitomorfos”.

A partir del registro llevado a cabo, se analizaron los motivos, los que comprenden representaciones realizadas en un momento determinado (unidad de ejecuci´on), con un sentido determinado (unidad de motivaci´on); estos, pueden ser simples o compuestos. Un motivo simple es aquel que se ha ejecutado sin diferenciaci´on t´ecnica, mediante un trazo aparentemente unitario en el que todas sus l´ıneas, se conectan en una sola entidad. Un motivo compuesto es aquel que presenta dos o m´as elementos vinculables entre s´ı por razones t´ecnicas, morfol´ogicas o de contenido. Por ejemplo, por su afinidad geom´etrica, tres l´ıneas rectas paralelas ejecutadas en un espacio m´as o menos delimitado y sin variaci´on morfol´ogica ni t´ecnica, tienen un nexo formal de realizaci´on y forman un motivo (Gradin, 1978). M´as del 87 % de los grabados presenta tratamiento lineal y los puntiformes llegan apenas al 1,5 % (Figura 12).

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3.5 Categor´ıas de an´alisis

Dejando de lado las t´ecnicas de ejecuci´on y partiendo de nuestra realidad emp´ırica, donde la casi totalidad de los dise˜nos escapan a un arte “figurativo”, en el cual ni siquiera de forma tentativa se pueden “identificar” elementos reconocibles del “mundo real”, fue necesario estructurar formas de an´alisis que tuvieran particularmente en cuenta, las unidades morfol´ogicas m´ınimas, a partir de las cuales definir las series gr´aficas existentes y los criterios dominantes que estas encierran. El objetivo buscado en una primera etapa de la investigaci´on fue por lo tanto desagregar rasgos con estructuras geom´etricas, que en una instancia posterior se buscar´ıan reagrupar de manera natural, destacando a aquellas que muestran tendencias a aparecer juntas o estar directamente relacionadas. Inicialmente entonces, el an´alisis formal parti´o de categor´ıas amplias, teniendo presente que las mismas son ideadas dentro de nuestra propia cultura, con el fin de buscar criterios clasificatorios b´asicos, a partir de rasgos recurrentes. Se buscaron as´ı, “tendencias”, desagregando rasgos a partir de estructuras geom´etricas, que en una etapa posterior, se buscar´ıan reagrupar de manera natural, destacando a aquellas unidades morfol´ogicas, que tienden a aparecer juntas o estar directamente relacionadas y que nos remiten necesariamente, a las bases simb´olicas de la sociedad que las gener´o.

Figura 12Posibles motivos “antropomorfos” y “zoomorfos”.

A trav´es de este proceso se intent´o dejar fuera del an´alisis toda subjetividad, que de alguna forma intentara una interpretaci´on en funci´on de analog´ıas simples, de “se puede parecerse a” o “podr´ıa ser” tal o cual elemento conocido, siempre influenciado por nuestro presente y que de alguna forma, consciente o inconscientemente, puede direccionar el an´alisis gr´afico. Estas categor´ıas de partida fueron:

1) Circulares Lineales: (Circunferencia (circulo, ovalo, etc.) cerrada; circunferencia cerrada unida a l´ınea; circunferencias unidas por l´ıneas; circunferencia conc´entrica; conc´entri- ca con trazos interiores, con ap´endices y con ambas, circunferencias adosadas; adosadas con ap´endice, con trazo interior y con ambos; espiral; espiral con ap´endice, etc.),

2) Curvil´ıneos Lineales: (L´ınea curvada; l´ınea sinuosa; curvil´ınea cerrada; curvil´ınea cerrada con ap´endice, con trazo interior y con ambos. . . ),

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