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Cañizos y "roscaderos" en la provincia de Zaragoza

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«CAÑIZOS»

y «ROSCADEROS»

EN LA PROVINCIA DEZARAGOZA

MARIA ELlSA SANCHEZSANZ

Lascañasque bordeanlasinfini- tas acequias y canalesquecruzan buenapartedelos paisajeszarago- zanoscrecenhasta los 800 m.sobre el niveldelmar y han sido utilizadas tanto para hacer conellas empaliza- das (los«bardos» y «barreras» que frenanla violenciadelcierzo que,a velocidades de más de 150 Km/h., arrasaría los tallos tiemosdelas hor- talizas cuidadasconesmero en Ta- razana,Borja, Mallén.Mediana.etc.), comopara hacer palosdeescobaen lafamosafábrica que Francisco Roba teníaen 1907 enlaPlazadeSan Feli- pe de Zaragoza.Y,desdeluego,para elaborar las distintasclases y formas decestos.con funcionalidadesbien disparesque todavíapervivenmila- grosamenteen algunascasas.

Pero la piezamás destacabley ca- racterística de la cañiceríazarago- zana es precisamente el ec añizos, que,con forma rectangular,se ha empleado prácticamente para todo. Razones de espacio me impiden abordar su estudio en todas y cada unade lasfacetas funcionales que presenta, por lo que meveoobligada a explicar únicamentesu utilización en la arquitectura,acompañado de la chimenea,tambiéndecaña,que era realizada igualmente porlos cañice- ros, adoptando una forma cilín- drica.EI«cañizo», no obstante,se ha empleado,además,para secar pro- ductos agrícolas,asícomo ciertos manjares delmatapuerco, por esa virtuddehacercorrer elairecuando está apoyado o colgado de algún elemento.

Hay,no obstante,otra piezaces- tera,muy peculiar de la ribera del Ebro zaragozana, conocida como

«roscadero». pero elaborada con mimbrenegro(o sinpelar).que,aun- que tradicionalmente ha tenidoy tiene todavía una función agrícola para transportardentrode él hortalizas y verduras,ha sabido serligeramente variado en su estructura formal por loscesteros.para servircomo para- peto ala hora de enfrentarse con los

toros en lasfiestaspatronalesde va- riospueblosriberanosque han subli- mado esta «suerte de roscadero».

haciendode esecesto elaliado más importantede las peñas de mozos cuando seenfrentanalastado.

A estas tres piezas(eca ñizr»,«ces- taóoso chimeneayeroscaderos)como elementosidentificadores dela cañi- cería-eestería zaragozana voy a refe- rirme en las siguientes breves notas.

EL CAÑIZO

El dominiode esta piezade ceste- ríase da en Aragón ya desde siglos atrás,y aquelloshombres que loshi- cieronen otrasépocas,comolosde hoy.consiguieron un maridaje per- fectoentre el equipamientoarquitec- tónico y el respeto ecológico. Te- chos, «cielos rasos». tabiques, paredes exterioreso aleros.han sido lasrespuestas dadas porlahistoria.

Con su adaptabilidad estructural y con su poco coste,el«cañizo» ha te- nido una difusión asombrosa.

Es aleccionadorcomparar los ya- cimientos arqueológicos.por ejem- plo,de época celtibérica (Contrebia Belaisca -Botorrita- ) (1) o de Fuentesde Ebro -enlos que apa- recieron fragmentosdeyeso con se- ñales de cañas- con las casas abandonadas hace más de veinti- cincoaños y comprobar que.en am- bas situaciones,se puede observar un hecho semejante:lasmasas de yeso custodiadaspor latierra -enel caso de las excavaciones- o las caídasen elsuelo delashabitacio- nes y ya alaintemperie -en elcaso de las casas destruidas-,presentan señales de que en ellas exist ieron elémentos de cohesión con cañas (posiblemente en los dos casos se trate de ecañízoss). Las primeras muestrasnos sirvenparaempezara conocer unsistema constructivo de techumbre ya muyantiguo.Las se- gundas nos evidencian una muerte lenta. pero progresiva.y un aban-

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Instrumental: Abñdores, razón, tijeras.

dono lamentable y evidentede técni- cas muy arcaicas quepocoapoco se sustituyen por formas de construc- cióny materiales más modemos.Es descorazonador veruna y otra vez las muestras deimprontas vegetales (fundamentalmente deecañízoss)que he podidodocumentar no solamente entrelas ruinasde muchas casas za- ragozanas sinotambién en los ver- tederos o escombreras a los que se arrojan los restos de las obras cada vez que una familia decide remodelar su hogar,sin que por ello se haya podido demostrar que la uralita y otros métodos de cubriciónmoder- nos hayan conseguido un sistemade aireación tan perfecto como el que permite el «cañizo».

De forma general se puede decir que el «cañizo» es una estructura rectangular hecha de caña con la técnicacestera de«tejido en cerco»

que oscilaen cuanto a sus dimensio- nes entre 0,80-1 m.x 2-2,50 m.

-con medidas intermedias (varían según localidadeso tunciones)-.Es una piezasuelta que puede llegar a formar una estructura muy grande juntando variasunidades.Sus apli- cacionessoninfinitas,pero usado en albañilería,ha servidocomo techo,

«cielo raso», suelo, tabique, pared exterior y alero.

La elaboraciónde un«cañizo» es muy semejanteen casitodas las10- 30

calidades zaragozanas donde se ha- cen,aunque losinstrumentales con los quelos cañiceras se ayudan tie- nen sus particularidadesy reciben di- ferentes nombres.

Todos los profesionales coinciden en que no debe trabajarse la caña verde,sinoque se debe esperar a trabajarlacuando está«curada», por lo menos un año después de haber sido cortada,primero,porque pesará menos y se trabajarámucho mejor y, segundo,porque al estar seca«salta»

muy bien al«rajarla».«Lacaña si está blanda no hacejuego; para ir bien tiene que rebujerse»[Angel Pardo.

Borja].

La realizaciónde un«cañizo» con- lleva la selección de las cañas: rec- tas,largas y tinas -las queno sir- ven para hacer «cintas» o«gajos»- para ponerse de armazón; las finas para reforzar, y las torcidas y gordas para«rajarlas» y hacer de cada una de ellas tres y hasta cuatro tiras o partes (eclntass, «gajos», «correas», etc.), que han de estar en remojo unas cincohorasantes de ser traba- jadas o bien mojarse con una rega- dera unos cuantos minutos antes de usarlas,necesitándose un total apro- ximadode unas 55 cañas para cada

«cañizo».Algunos cañiceros cortan a medida las cañas que van a servir como«maestras» y«pilares» del «ca- ñizo».Pero otros emplean las cañas entoda su extensióno longitud ylos

«pilares» los cortan a una medida concreta después de haber sidofi- nalizado el«cañizo»,en el momento en que proceden a«igualarlo».

Ha habido,no obstante,dos for- mas de hacerlos,según se emplea- ran bastidores o no.La manera más rudimentaria, simpley elemental es- tuvo vigentehasta no hace muchos años en el Bajo Aragón zaragozano, no contando con soportes donde ins- talar las cañas verticales (<<gobier- nos», epulans»,«co s t lltaress), sino haciéndolo en cinco agujeros o po-

Instrumental:Rajador de caña. Partidores de mimbre.

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cetes en la tierray siendofrecuente que las mujeres de los cañiceros les ayudasen en toda esta actividad. Así ocurrióen Nonaspe,por ejemplo.El número de «pi lares», en este caso como en el posterior,debe ser obli- gatoriamenteimpar, porque sino, al

«tejer el cañizo»,comola«cinta» de la caña «rajada» tiene que volver, la fibra saltaría.

Sinembargo,la forma más gene- ralizada,habitua ly plenamenteasen- tada en elresto de Zaragozafue ela- borar «cañizos» introd uciendo cinco cañas rectas (los«pilares» oecostí- llass)y dos gruesas -las de los ex- tremos oemaestrass-> en las oque- dades de un bastidor (ebarco o

«urdtdor»), poniéndoles hacia la mi- tad o arriba la«guía» o«medida»(ca- ñas que marcan la anchura del «ca- ñizo»para evitarque converjan las cañas«maestras»que se retiraránun poco después).Una caña se ata por delantey otra por detrás. La de de- trás es la que está más próxima al

«barco» y la de delantese pone apro- ximadamentehaciael medio. Todo este trabajo se comienza arrodillán- dose en elsuelo o en cuclillas.To- man una«cinta» y seinicia la confec- ción del «primer anillo». Hacen la

«sortija» (en Belchite), elaborando así la primera vuelta. Una vez realizado todo esto,el armazón constituido se apoya sobre algún parapeto o contra la pared y siguen trabajando de pie.

A partirde ahora se practicaun«te- jido en cerco»con las cañas «raja- das»(ehacer la segunda cinta»en Belchite),calculándose al empezarlo que el primer trozo de una«cinta»lle- gue de lado a lado, pasándola por delante de un «pilar»y por detrás de otro, doblándose sobre las «maes- tras»y siguiendo el «tejido»hacia arriba. Las «cintas»no deben tener nudos para que no se rompan al dar- les la vuelta sobre las«maestras»:«Si cae un nudo al hacer la vuelta en la maestra se correla caña dos dedos para que no padezca».«La caña se mete por donde se terminala punta delgadayapasar alotro lado. Siem- presecomienzacuandoseacaba la caña por elmedio,no porlas maes- tres»[JoaquínRomea.Carenas].Por el contrario, otros cañiceras opinan que

« ceae

vez que se acaba una cinta es mejor meterla siempre en los pila- res de los extremosycontinuar ade- lante;porlos del medio también se puede,pero el cañizo queda peor»

[Manuel Palacin.Ateca]. El«tej ido»

que van realizandose golpea con la

«maza» para tupirlo.

Algunoscañiceroscuando sólo les falta, aproximadamente, un palmo para terminarel«cañizo»le quitan la

«medida» y comienzan a«embutir»o

«envestir», acto de reforzarlo, me- tiendojunto a las cañas«maestras» y

«pilares» algunas otras más finas de modo que puedan quedar distribui- das así en su armazón:

3 6 5 6 3

4 8 6 8 4

5 7 3 7 5

6 10 8 10 6

y se cierra el«cañizo». Para ello suelenponer en los lados más estre- chos unas «trabas» u horquillas que llegan hasta más abajo de la mitad: cuatro tiras de caña que sirven para

«coserlo»,esto es,para que no se suelte o deshaga.Con la«maza»o el

«tarcíno»se «encabeza», «adoba» o

«iguala».Pero otros cañiceros,en vez de ponerle«trabas»lo rematan con un cosidoen aspa por arriba y por abajo. Finalmente,se procede a«esquilarlo»

o limpiarlocon el «g aviñe te» o la ti- jera.

Teniendo el material preparado di- cen los profesionales que un «ca- ñizo»viene a costar hacerlo unos 35 minutos y sise ponen«trabas»,en- tonces se tarda otros 1Ominutos más, y también se cobra algo más caro.

Joaquín Romea, cañicero de Ca- renas,cuenta que élpuede llegar a hacer -teniendo todo elmaterial ya preparado- 40 «cañizos» a 10 ho- ras, y que una vez, y sólo por apuesta, «tejió un cañizo»en nueve minutosy medio.

Pero los cañiceras se queja n de que la gente no mirayala calidad de una pieza bien acabada y a veces ni siquierala busca,sino que considera el precio y cada vez se ven obligados a trabajar más «de batalla».

COMO TECHUMBRE

El«cañizo» empleado debajodelas tejas «per«cubrir el tejado»,ha te- nido un uso prácticamente absoluto por tierras aragonesas.Estos teja - dos casi siempre responden a dos vertientes,con vigasde madera que sujetana los«cañizos»; sobre ellos se poníapaja y encima se colocaban las tejas pegadas con barro. Por eso, cuando las tejas se caen,a conse- cuencia del abandono de las vivien- das, lo primero que se ven son los

«cañizos» puestos en disposición transversal respecto alas vigas .

La difusión que tiene , al menos formando parte de la techumbre, se puede decirque es todo elterritorio aragonés,pero sus mejoresfocos de elaboraciónestán o han estado en variaslocalidades,siguiendo elcurso

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ANTIGUO

...

,,

-- -

~

CARENA

PELADORES DE CAÑA

MODERNO

BORJA

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delEbro y eldelos cauces finalesde sus afluentes,en las zonas geográfi- cas donde abundanlas cañas,bási- camente en la provincia de Zara- goza.

Es muy difícillocalizar a todos y a cada uno de los artesanos que los han elaborado, porque práctica- mente cada pueblo ha tenidoun ca- ñicero o más de uno.Los datos,por tanto,que a continuación figuran ,no son exhaustivos,pero en lo que va de siglohe tenido noticiade la elabora-

ción de «cañizo s» en las sigu ientes

localidades:

Ainzón (varios).

Almuniade Doña Godina (varios).

Aranda de Moncayo(Manu el To- bajasRuiz).

Ariza (<<TIo Eulogio) y Pablo Toba- [as).

Ateca(Manuel Palacín).

Bardallur (varios).

Belchite(Manuel Vaquero).

Borja (Angel Pardo Palacín y su hijo).

Calatayud(Sr. Rubio).

Carenas (Joaquín Romea Este- ban).

Caspe(Roque Martíny FelipeLi- ria).

Codos(Elías L1orente).

Epila (varios).

Fuentes de Ebro (varios).

Grisén(Marcial ComínCapapé).

Huérmeda (Baltasar Guajardo Guerrero y GregorioGuajardo Sán- chez).

Lécera (varios).

Litago(Fermín Rueda).

Luna (Faustino y Mariano Vicén).

Magallón(varios).

Mallén (Salvador«Cachurre»).

Montañana (varios).

Nonaspe (Pedro Suñer).

Pinade Ebro(varios).

Quinto de Ebro (Monexport Ara- gón,S.A.)

Riela (varios).

Rueda de Jalón (varios).

Tabuenca (Andrés Román «Pisto - lass).

Tarazona(<<Tío Ciriaco»y «Tío Ca- sñdos).

Tosos(Gregorio Crespo y Fabiány Bruno Muñoz).

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Como «cieloraSOD

El«cielo raso»es igualmente un

«cañizo», sólo que, en este caso, queda dentro deltecho de una habi- tación,sibien «tejido»con la media caña haciaabajopara quepueda co- ger correctamenteel yeso. Sevacla- vando alas maderasdeltecho a me- didaquelo«tejen».Unavez acabado se le da la«lucidura» de yeso o de escayolay..ya no se ves.De ahíque algunoscañiceras ,cuando la cañala iban a emplearpara este trabajo,no mirasen la fase de laluna, es decir queno siempre la cortaban en men- guante,como era lo prudente,por- que no les import aba que se «q ue- rase»,ya que alirla caña tapada con elenlucido quese leaplicaba no po- dríadescubrirse. Tambiéneran ne- cesarias «lías» de 12/12 para aplicar al ligament ode «cañizos» en los te- chos de las habitaciones.

COMOSUELOS

Otra finalidad del «cañizo» ha sido utilizarlocomo entrevigado de pisos , por su resistenciaaldesgaste.Leo- poldo Torres Balbás,en 1940,reco- gió esta noticia relativa a algunos puebloszaragozanos delaribera del Ebro:

«El piso bajo suele tener pavi- mentodetierra o yeso,raramente de losas.Enlas otras plantasse cons- truyenlos pisoscon maderas de pino o chopo, rollizos casi siempre,torci- dos o resquebrajados ,que quedan aparentesysinpintar;encimase co- locan fuertes cañas entretejidas,ca- paces de sostener el peso de un hombre,y luego,de pavimento,yeso mezclado con aceite, formando una superficiecontinuay muy lisa,bas- tanteresistente»(2).

COMO TABIQUES

YPAREDES EXTERIORES

Cuando no se contaba con medios económicos suficientes para adquirir

«tochos»oladrillos,pero sí,en cam- bio,existían grandes cantidades de cañas en la zona,eso permitíautili- zarlos«ca ñizos» como soporte del mortero en los tabiq ues de separa- ción interior es delas viviendasque luego se cubríancon otros materia- lespreparadosporlos albañiles.Este sistemaconstructivoestuvovigente, más o menos, hasta mediadosdelos años sesenta enlocalidades zarago- zanas bajoaragonesas,donde los ri- gores climát icosno sonmuy pronun- ciados.

Tambiénse emplearo n los«entre-

tejidos»de cañas en lo s cerramien- tos correspondientes a zonas secun- darias de las fachadas en ciertas loca lidades.Junto aladobeyaltapial se puedenver todavíaenlas paredes exterioreso fach adas delas casas, los «encestados» de las plantas su- periores,conseguidos mediante«ca- ñizos»preparados con la parte ra- jada de la caña hacia el exterior, log rando que se adhiriesena ellalos revocos que seles aplicabanpara di- simularlo,o seles superponía un en- foscado de arena y cal,añadiendo encima,envarios casos,unacapa de color añil.

COMO ALEROS

Son salientes volados del tejado sobre la fachada sujetos por ménsu- las, modillones, etc. Sirven , de acuerdo con el régimen de lluvias o nieves ,para que el aguano resbale por elfrontis,sinopara que la lance fuera de élyevitarasílas humeda- des.

Sonmuy conocidosybellísimos los aleros realizados con madera. Pero también duran te el barroco parece que se extendióelalero:

«hech o con cañizos y yeso,conel que se fo rmó elsaliente volado del tejado, en form a de escociao gola egipcia,corrida o abierta porvanos grandes o pequeñoso sehiciero n fa- jones en cuyosespaciosintercalados se situaronbóvedas delunetas»(3).

Los que aúnpervivenson,en rea- lidad, «ca ñizos»utilizados como so- porte de las tejas que,apoyados en los pares de cubierta,forman elsa- liente.A veces,el«cañizo» cubre los sotitos delalero,en el que pueden aparecer los canecillos de madera y tambiénes posibleque ese«cañizo»

se cubra de yeso y forme una esco- cia.Todo ello,no obstante,le resulta algo chocante a GuillermoJ.Allane- gui,quiense pregunta por qué en un paisaje tan seco como es el de esa zona zaragozana en torno al Ebro aparecen unos aleros enormemente salientes en unas tierras donde ape- nasllueve(4).

EL«CAÑIZOI FUERA DELA CASA

El«cañizo»(y ensu defecto elen- trecru zamiento de cañas «rajadas») fuera de su misió n exc lus ivamente constructiva,tiene otras varias fun- ciones arquitectónicas o en relación con eladecentamientourbanístico , aunqueeneste casofuera de lavi- vienda,sibienen relación conella.

Una de esas funciones es em- plearlo en las puertas de las casas

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GUIA DE HACER CAÑIZO BELCHITE

para proteger las entradas contra el viento y dar sombra,principalmente porla zona de Caspe y alrededores.

No hace muchos años,a media- dos delos 70,se pusieronde moda los sombrajos , hechos con cañas

«rajadas» que,cosidas con alambre en máquin as especiales ,sehanfa- bricadoenGrisényse siguenelabo- rando enQuintode Ebro.Estos ro- llos de cañas se extend ían horizontalmente ala altura deseada.

Asíse cubrieron merenderos,apar- camientos de coches, terrazas de restaurantes,tiendas de campaña, etc.Laidea siguióavanzando y,de sombrajos,ahoraya colocados ver- ticalmente, pasarona ser setosy ais- lar en forma devalla el interiordel ex- terior yno permitir lavisualización de lo que transcurredentro de un«cha- let»,piscina,etc.

En las poblaciones donde hay abundanciade cañas es frecuente también veralgunos espacios,aco- tados,con unaestructura rectan gu- lar de cañas «rajadas»y «entreteji- das»paraformar pequeñasjardineras con rosales,parras,algún delgado arbusto,siemprepor la parte trasera delas casas.

y tambiénlas cañas,peroeneste caso enteras,se emplean como ele-

mento sustentantede ciertasplantas trepadoras o para evitar que las grandeshojasde algunasmacetasse caiganhaciaelsueloy sus tallosse tronchen.Paraello, las mujerescla- van dos otres por tiesto y las exhi- benenla entradadelas casas.

La otrafunción del«cañizo» es que enla provinciade Zaragoza -tam- bién en el resto de Aragón- cual- quierobrade albañileríaque se pre- cie de cierta envergadura,presente en elmismo tajo parapetos o vallas que dificultenseguirconla miradalos acontecimientos que tienenlugar en su interior,sies quela obra selleva a cabo en la planta bajadela edifi- cación.

Pero ,cuando se trata de arreglar una finca completa conmás de tres pisos.Ja fachada se cubre por com- pletode«cañizos»,llegándose a po- ner hasta untotal de 50ó 60 distri- buidos en cinco filas de a ocho, cubriendo tambiénloslaterales con los restantes,de modo que no sólo impidan ver el trabajo quese hace dentro,sino que también sirven de ciert a protecc ión a los andamios, acotando de paso una zona de peli- gros idad para los transeúntes.Los obreros afirmanque trabajar asída mayor comodidad ymenos vértigo cuando manejanlos tablones,etc.La fachada cubierta de«cañizos», por otra parte,permite elpaso tamizado de laluz; en invierno resguarda del frío y en verano transmite cierta co- rriente de aire no tan bochornosa como si el sol directamente calen- taselos pisos.Si,además,todavía la obrano estámuy avanzadaypue- denregar elsuelo,el ambientecli- máticoes bastante aceptable.

Los«cañizos»enuna obra no sólo toman unadisposición vertical, sino que,a veces,también pueden dis- ponerse horizontalmente sobre dos tablones y volarlosdela fachada,a modo,ellos mismos,de andamio.

COMOSECADEROS

DE PRODUCTOS AGRICOLAS y OTROS

Aunquea mitadde caminoentrela arquitecturayla agricultura,se ha de volver acitar en este lugar el «ca- ñizo», por la gran import ancia que tiene como partedelsecado de cier- tos productosque necesitanairearse extendidossobreélo,sencillamente, porservirde agente de filtradoque a través de su tejido permitecircu lar una corriente continuade aire (~so­

bre cañizos las frutas respiran me- ioo).

Elaire,siempre que seafresco,ha tenidounos poderes curativos inme-

(7)

.Cestaño. o chimeneacolmena.arpa. o

•gavea. para protegerárboles.

jorables para orearjamones o frutas, mientras que elsol ha secado orejo- nes o ha provocado elmejordesarro- llo delos gusanos de seda en su ca- pullo. Y, en ciertas ocasiones , algunos productos han requ erido conjuntamente de una combinac ión de airey humo.

En Aragón, y,desdeluego,en la provincia de Zaragoza,no obstante.

el uso del«cañizo», por su versatili- dadde funciones,está generalizado para conseguir todas esas posibili- dadesde aire,humo y sol.

Por lo que se refierea los produc- tos agrícolas,enla zona orientaly en un amplio marco de localidades que cubrentoda la«franja»,las«algorfas»

o pisosuperior delas viviendas,casi siempreorientadoa mediodía,es un espacio abiertoen su parte frontal ideado para que por élpenetre elsol y elaire.Cuando se desea secar al- mendras,ciruelas,higos,manzanas, panizo,pasas,pimientos.uvas,etc., éste es elmejor lugar dela casa,y unas veces colgadosdelas vigasdel tejado (bajolos«cañizos»)yotrasde- positados sobre«cañizos»en el suelo de esa«algorfa».setienela certeza de que allíadquieren las condiciones adecuadas.

En otras ocasiones, estos espa- cios superiores secierran con«cañi- zos»,tamizandola luz, pero permi- tiendo el paso del aire, aunque no el

del sol directo. Esta costumbre ha tomado un auge especial en ciertas fábricas del Valle delEbro (Zaldívar.

Naragón,S.A.; B.M.•etc.) asenta- das en Gallur.en las que se deshi- drata la alfa lfa .Sus grandes naves están dotadas de ventanascerradas con «cañizos» como único medio de ventilación.

Pero tambiénlos«cañizos»se po- nían por fuera de las ventanas,col- gantes, para sobre ellos coloca r la lana,los capullosdelgusano de seda y los orejones, utilizandoen estos casos el sol como fuente de calor que secase lalana húmeda o que fuera desecando la pulpa delmelocotón, proceso muy empleado en todas las localidadesbajoaragone saszarago- zanas donde se produce esa fruta.

Confiesan que éste es un métodoin- mejorable para que el aire que los deseca pase por debajo.

Personas de cierta edad (60-70 años)recordaban en Escatrón que, antiguamente,el panizose guardaba en unas empalizadas realizadas con seis«ca ñizos».cuatrodispuestosho- rizontalmente y otros dos verticales por sus lados.configurando un rec- tángulo,que hoy ha sidosustitu ido por cuatromaderos yuna mallade alambre.

EnArdísa,los higos y las acerollas se colocanenristras enlasventanas y despuéslos pasana«cañizos».En Borja o en Mallén,las ciruelasylos orejones de albaricoque se envuel- venen papely se cuelgande hilos,o bien se secan sobre «cañizos». En Moyuela,las peras ylas manzanas se ponen en el suelosobre una cama de pajay los higos se ponen en elgra- nero,encima de«cañizos».Incluso el

«nostñlr» duro se poníaa secar so- bre «cañizos».También los tomates, los higos,las manzanas y las uvas puestas sobre un«cañizo»«se guar- dan mejoo.En la zona de Tauste se han hecholas«ceberas» de caña para ponerlas cebollas alaire.

«Andanas» sellamaba a los«cañi- zos»volados que sobresalíandelas

RUEDAY CRUZ para hacerCESTAÑOSo chimeneas.Barda llur.

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(8)

CASPE

.. ,

MAESTRA O BARCO DE HACER CAÑIZO

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fachadas de las casas sobre los que desparramaban los«capeles» del gu- sano de seda.enmarañados con el embojo y las hojas de morera.

Pero poco a poco va cayendo en desuso,aunque todavía es frecuente el uso de «cañizos» en varias casas de agricultores.

LA CHIMENEA

Es una piezahecha en caña de una tradición también secular,al menos por varios pueblos paralelos al Ebro o al cauce final de alguno de sus afluentes (Jalón y Martín,principal- mente).

Son piezas de forma cilíndricao troncocónica,con una altura de 1,50 m.y con una boca que oscila entre 0,25y 0,30m.de diámetro,también elaboradas por los cañiceros,pero en este caso empleando uninstrumen- tal o bastidor no estático como el empleado para hacer «cañizos»,sino circular y que a través de un leve mo- vimiento permitedar formas redon- das.

El trabajo de hacer un«cestaño»o chimenea (que igualmente puede servirde vaso de colmena osarnas como de protector de árboles o«gá- veas)comienza, como en el caso del

«cañizo», con el corte de las cañas, pero ahora el bastidor es una«cruz»

sobre la que se coloca una «rueda». El cañicero introduce varias cañas verticales en los agujeros que pre- sentan la orilla de la«rueda», se sienta y comienza a «urdir» la pieza pa- sando los«gajos»o«cintas»de caña

«rajada» un «pilar» sí y otro no. Cuando se le termina,en vez de se-

IBDES

guir con otra «cinta» en el «pilar»

donde acabó, lo hace no en el si- guiente sino en el otro para que al doblar no se le salga. Se levanta cuando puede trabajar de pie y fina- liza el «cestaño»dándole dos dedos más de anchura en la parte superior, intentando que quede algo más acampanado arriba, dejando así ter- minada la pieza que va a servir de estructura a las chimeneas de caña.

Dicen algunos cañiceros que se vuel- ven «modorros» de tantas vueltas como se debe dar a la«rueda» para finalizarlas.

Estas chimeneas responden a unos cilindros de caña que se «lavaban»

con yeso y que.naturalmente, resul- taban más económicas que las de obra.

Una vez hechas por loscañíceros, se colocaban sobre el tejado y por dentro recubríanla caña con barro, a veces pisado con paja,y la encala- ban. Confiesan no ser peligrosas, porque el hollín que sobre ellas se iba acumulando con el paso del tiempo las volvíaincombustibles. Por fuera se recubríande argamasa de cal y arena,de barro o de yeso,perola ar- gamasa parece que no se adhiere bien ala caña y por esolas escasas chimeneas que aún perviven han perdido, por desprendimiento, parte del mortero o«lavado» que les apli- caban, quedando su entramado al aire.

Vecinos.ya mayores,de ciertas lo- calidadesen elcauce final del Jalón, recordaban que estas chimeneas de caña fueron características,antigua- mente,delas cuevas-vivienday va- rias aún se han conservado en Bar- dallur,en Epila o en Urrea de Jalón.

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«Roscadero»en el «Museo de Artes y Tradiciones Populares»de la Universidad Autónoma de Madñd.

En estas mismas localidadespuede verse también que alguna de esas chimeneas estuvo instalada sobre casas contejas curvas.

En Belchite recordaban haber he- cho uso,igualmente,de estas chi- meneas empleándose para ello los mismos cestos que los cañicerosles hacían como colmenas,que eran ci- líndricas,y si se untaban con barro (ehacerel tavados)servíanperfecta- mente como chimeneas.Algo pare- cidosucedíaen Fuentes de Ebro.Y, siguiendo Ebro abajo,las chimeneas de caña fueron características tam- biénde Pinade Ebro,de Quinto de Ebro,Velillade Ebro o Escatrón,lo- calidades donde aúnes posiblever alguna, medio destruida, encima de sus tejados.

Finalmente ,alejadas de este foco ciertamente import ante en torno al valle del Ebro,Antonio Serrano ob- servó que, en Pintano, se conser- vaba en variascasas el«hueco» de las«chimeneas», algunade ellas he- cha de barro ycañas,dice,cubiertas conladrilloyotrasconpizarra (5).

LOS«ROSCADEROS»

Uno de losregocijos festivo smás esperados por hombresy mozos, de siempre,han sido los espectáculos taurinos,en los que poder demost rar a los«mirones»su arrojo y su valen- tía.

Entre las cuadrillasde profesiona- les,antiguamenteexistió la llamada

«suerte delcestón»,consistenteen introd ucir se en un cestoque sede- jaba en mitaddela plaza . Asom án- dose por dentroypermaneciendo de pie seleponíanlasbanderillas altoro cuando éste pasaba pordelante del

moz o. Cuenta Eliseo Serrano que esta costumbre se mantuvo en la Plazade Zaragoza hasta 1791,vol- viendoa reanudarseen 1804(6).

Otra forma de aguantarelembiste del astado, propia casi exclus iva- mente de La Rioja y de Aragón,yto- davíapracticadaen varios pueblos de la Ribera del Ebro desde Logroño a Zaragoza,es la de corrertoros con un«roscadero», cesto de mimbresin pelar,troncocónico,de uso agrícola, pero alque sele prepara de forma especial y,enlugar de sus asas co- rrespondientes ,sele añade una am- pliabocatan abiertaque le confiere alcesto una forma acampanada, re- matándose con un grueso y fuerte

«cordón».Alno tener asas,se hace necesariodotarlede algún elemento de agarre que permitasujetarlebien cuando se produzcala embestidadel toro. Ese agarradero aplicándoledos palos paralelos de madera de chopo, uno,inmediatamente bajo la «boca»

yel otrocasien el«culo».Además,se le ponendos trozos de badanapara no rasguñarselos brazos.Dos mo- zos se agarrana los palosy,colo- cándo se uno de ellos el fondo del cesto sobre el vientre,se acercan al toro procurando llamar suatención para queembista .Fuentes de Ebro se puede considerar hoy por hoy la loc alidad «madre»donde esta cos- tumbre sigue teniendo vigencia, y tambiénelcentro productor,porque Francisco Claver ía Giménez sigue elaborando varias docenas de«ros- caderos»todoslosañospara«correr lostoros»durante lasfiestas del ve- ranodecasi todos los pueblos dela Riberazaragoza na.

En la actualidad,eltoro se corre conel cesto «apelo»,pero alguno s ancianos me contaronque,antigua-

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mente,el«roscadero»empleadose rellenaba de ropas viejas y, colo- cando el «culo»delcesto a la altura del abdomen, llamaban al toro y aguantabanel empuje, llevando tras del primer hombre, una ristra de veinte mozos, asidos unos a otros porla cintura.El«roscadero»siem- pre se habíade presentar de frenteal novillo ytodos los mozos habíande permanecerenlínearecta para que el toro acometierafrontalmente ycon- seguir que ningunodelos hombres fuera agredidoporlos costados.

Hoy existen pequeñas variantes . En primerlugar,porqueesta forma de enfrentarsealostoros ya no se hace por docenas o veintenas de hom- bres,sino por grupos de 4 o de 5 únicamente.Ensegundolugar, por- que de hacerse en la plaza del pue- bloha pasado ahacerse enel ruedo deuna plazade Toros. Y,en tercer lugar,porquelo que fue una simple diversión,en la actualidadseha con- vertido en una competiciónque con- lleva concursos regionales. Esta competiciónconsisteen contabilizar, durante tres minutos,las embestidas de una vaquilla a un «roscadero»

sostenidoporcuatro mozos,mien- tras unquinto debe hacerse con la res y manejar la para que entre o salga de un círculo marcado en la Plaza,aunque nohay unareglamen- tación queindiquehasta dóndetiene que penetrar la cornamentadelani- mal dentrodel «roscadero»paraque la embestida pueda considerarse como válida. La denominación de eroscadeross se ha ampliado tam- biéna los mozos que sujetanelces- tónde mimbre yestascompeticiones se han extendido yano sólo por la Riberadel Ebro,sinoque cada vez son másfrecuentes porCalatayud, Cariñena, Ejea de los Caballeros, Luna,Rivasy otrospueblos de las CincoVillas,etc . Incluso puedeha- berapuestasde pormedio.

La situaciónactualde estas pie- zas, tanzaragozanas,basculaentre la demanda de eca ñlzo ss, todavía

muy vigente en las obras de albañi- lería o como elementos potencial- mentedecorativos,y su totalaban- dono como forma constructiva tradicional,quedando todavíavarios cañiceras que los hacen. El «ces- taño»(o chimenea)ha dejadode ela- borarse por completo. El «rosca- dero», en cambio, ante la potenciaciónde estetipo defestejos, y por haberse convert ido en una forma de concurso,tiendea refor- zarse ensuuso,conla desventajade que muy pocos cesteros (Francisco Claveríay pocos más),debidoa la decadenciadeloficio,estándispues- tos a hacerlos,pese a quelas cua- drillas los paguen bien.Sus avanza- das edades apenas les permiten trabajabar.Eloficio de cestero por tierras zaragozanas está práctica- mente desinstituc ionalizado,exclu- yendoalgunos cesterosgitanosque siguen trabajando el mimbre, pero que sehan especializadoenotro tipo de piezas,lo que no descarta que comiencena admitirpróximosencar- gos en la línea de piezas como el

«roscadero».

BIBLlOGRAFIA

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Referencias

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