La percepción pública de los conflictos políticos en televisión
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(2) INDICE. CAPÍTULO I. ANTECEDENTES Y CONTEXTO 1.1 Antecedentes y contexto del trabajo ………………………………………..…………………………………3 1.2 Marco Histórico ……………………………………………………………………………………………..10 1.2.1. La televisión y la política en el México contemporáneo ……………………………………………….15. CAPÍTULO II. MARCO TEÓRICO 2.1 La comunicación política …………………………………………………………………………………… 19 2.2 Opinión pública y cobertura mediática……………………………………………………………………….24 2.3 La tesis del videomalestar ……………………………………………………………………………………28 2.4 Concepto de Infoentretenimiento …………………………………………………………………………….34 2.5 Antecedentes del infoentretenimiento ………………………………………………………………………. 35 2.6 Características del infoentretenimiento …………………………………………………………………….. 35 2.7 Consecuencias de y criticas al infoentretenimiento ………………………………………………………….38 2.8 La conceptualización del Frame ……………………………………………………………………………. 40 2.9 Los orígenes del encuadre …………………………………………………………………………………...42 2.10Los encuadres en las noticias ………………………………………………………………………………..43 2.11Encuadre de contienda y conflicto …………………………………………………………………………..45 2.12Los conflictos entre políticos desde la narrativa de un encuadre de conflicto ………………………………49 2.13Audiencia, televisión y política ……………………………………………………………………………...53 2.14El modelo de las multimediaciones ………………………………………………………………………… 58 2.15Tipología de las mediaciones ………………………………………………………………………………. 59 CAPÍTULO III. MARCO METODOLÓGICO 3.1 Antecedentes y características de la metodología cualitativa………………………………………………...63 3.2 Grupos focales…………………………………………………………………………………………..…….67 3.3 Dinámica y procesamiento de los grupos focales…………………………………………………………….69 3.4 Procesamiento de datos cualitativos………………………………………………………………………….70 3.5 Reclutamiento de la muestra ………………………………………………………………………………… 71 3.6 Estructura para la elaboración del instrumento………………………………………………………………73 CAPÍTULO IV. ANÁLISIS Y RESULTADOS 4.1 Reporte del Grupo focal …………………………………………………………………………………......75 4.3 Conclusiones……………………………………………………………………………………………….. 107 Anexos………………………………………………………………………………………………….……….117 Bibliografía…………………………………………………………………………………………….………. 123. 2.
(3) Título de la Investigación:. La percepción pública de los conflictos políticos en televisión. Presentado por: Lic. María del Carmen Moreno Mendoza. Palabras claves: Conflictos televisados, encuadres, infoentretenimiento Planteamiento del tema a desarrollar: El presente trabajo desarrolla una perspectiva teórica sobre el periodismo, donde se hacen presente los conflictos entre personajes públicos de la política, con tendencia al infoentretenimiento, empleando expresiones o manifestaciones, proyectadas con una intencionalidad en noticieros de televisión, usando como recurso prioritario a los encuadres, los cuales enmarcaran las entonaciones y formas de expresión para impactar en las audiencias y en la opinión pública. Los periodistas se han convertido en los mediadores e intérpretes de quienes y del cómo deben presentar en escena política, buscando las voces deseables y preferibles con el fin de influir en la opinión pública, los conflictos se vuelven en México no un debate, sino una disputa por generar o romper estándares de imagen por saber quién tienen la mejor o la peor imagen, los políticos buscar catapultarse en las mentes de los ciudadanos pese a todo, sin importar el costo que se genere, por ello el interés del presente trabajo enfocándose al periodismo pero en especial a los conflictos, entre políticos. Mather y Yngvesson (1981 en Pinkley, 1990) han sugerido que el conflicto sea visto como un proceso de negociación cognitiva durante el cual el objeto de la controversia y el marco normativo sean utilizados para la negociación. La negociación puede ser definida como el proceso invocado por dos o más partes quienes intentan tomar decisiones conjuntas a través de múltiples alternativas, diferentes a su postura inicial (Bazerman y Carroll, 1987; Kelley y Thibaut, 1978; Pruitt, 1981, 1983, idem). Tomados en conjunto, estos estados indican que el conflicto es visto como una toma de decisiones cognitiva, proceso que implica la negociación de lo que han de ser considerados los objetos adecuados de la controversia (es decir, cómo la 3.
(4) controversia debe ser definida o interpretada). Lamentablemente, el conflicto y el proceso de negociación posterior se ve típicamente en términos de ganancias diferenciales o quién obtiene qué parte de lo negociable (Hammond y Grassia, 1985) sin tener en cuenta los conocimientos, la interpretación o la definición y todo lo relacionado con el conflicto. (Pinkley, 1990). Entonces en los conflictos entre políticos las posiciones llegan a polarizarse a manera de un dualismo entre el bien y el mal en donde los periodistas se encargan de enmarcar la situación, entonces ellos tienen la libertad de seleccionar donde, como y de que forma pueden presentar la información; el recurso empleado para la presentación de las noticias de conflicto es el encuadre, el cual es entendido como la lógica o principio de organización con la que un conflicto político dado es descrito en los medios de comunicación, lo que sugiere determinados temas, interpretaciones y términos por el cual dicho conflicto debe entenderse (Entman, 1993; Gamson y Modignliani, 1987; Neuman, Just, y Crigler, 1992 en Lee et al, 2008). Lee (2008) explica, que las controversias que se manifiestan y se hacen presentes en los conflictos televisados en noticieros y se interpretan con diversos matices, suelen ser percibidos como simple controversias políticas, escándalos, choques de intereses políticos, estrategias políticas con fines determinados y específicos. El impacto que se pueden generar en las audiencias dependerá de la temática conflictiva expuesta en el noticiero. Por ejemplo Nelson, Clawson, Oxley (1997 en Lee et al, 2008) explican que una nota manipulada como la historia de un mitin puede ser percibida como "libertad de expresión" o una historia de "orden público". Si bien el encuadre juega un papel importante no llega a ser determinante en el impacto de las personas para ello se necesitan más elementos como aspectos de reforzamiento y referentes que se tengan sobre el acontecimiento que se está observando e incluso aspectos o valores de la vida cotidiana de la persona que se está expuesta a los acontecimientos. El encuadre o framing es una herramienta periodística necesaria para reducir la complejidad de los contenidos (Gans, 1979 en Lewis y Weaver, 2015). Los productores de los medios de comunicación son responsables por el contenido que la audiencia recibe. Una serie de estudios recientes han identificado la importancia de ciertos marcos de las noticias centrándose en sus consecuencias para la interpretación del público eventos y temas (Cappella y Jamieson, 1997; Graber, 1988, 1993; Iyengar, 1987, 1.991; Iyengar y Kinder, 1987; Neuman 4.
(5) et al., 1992; Norris, 1995; Patterson, 1993 en Valkenburg, 2015). Los marcos también han demostrado formar la percepción pública de los problemas o las instituciones políticas. Entonces los encuadres de conflicto hacen hincapié en disputas entre individuos, grupos, o instituciones como medio de captar el interés del público, (Neuman et al. 1992, pp.61-62 en Valkenburg, 2015) debido a que este tipo de encuadre de "conflicto", resalta la polarización entre dos grupos, en donde señala Scheufele (1999: 115 en Camaj, 2010) que la formación de encuadres es moderado por variables como ideología, actitudes y normas profesionales. Los encuadres son usados o empleados como herramientas de los medios de comunicación y de los periodistas para ―transmitir, interpretar y evaluar la información‖ (Neuman et al., 1992, p. 60 en Valkenburg, 2015) y sus efectos dependerán del impacto que genere en la audiencia el conflicto presentado y la coherencia que tenga con el mismo y poder tener un impacto significativo. En los contextos políticos y para el dominio de los mensajes los encuadres de estrategia o de conflicto son empleados de forma particular para organizar los mensajes multimedia para dar forma a la manera en que las personas interpretan. y evalúan los. problemas y. acontecimientos destacados de los mensajes. (Lee et al, 2008). El efecto que se tiene con los encuadres es parte de un proceso de razonamiento por el cual los ciudadanos forman sus opiniones sobre la política, creando ciertas construcciones para hacer juicios o formas de opinión, se realizan por medio de las construcciones mentales cognitivas, las cuales son privilegiadas por las opciones o las coberturas que nos ofrecen los periodistas (el tratamiento que le den a las nota) empleando esquemas, conceptos o consideraciones que las personas emplean en su vida cotidiana (Lee et al, 2008), en donde se hace presente una serie de intereses políticos, competencias estratégicas por lo general destacando manipulaciones políticas de la partes contendientes, en relación con sus objetivos, estrategias y tácticas, llegando a lo que se conoce como infoentretenimiento. El periodismo político desde los años ochenta ha sufrido cambios, que llevan al infoentretenimiento de corte político, donde el mayor recurso empleado son los encuadres, para ello se entiende al infoentretenimiento, como un aglutinamiento de dos conceptos: Información y entretenimiento, acompañado de sensacionalismo informativo. Garcia Aviles (2007, p.51) describe: ―Los contenidos y las formas narrativas se seleccionan teniendo como 5.
(6) criterio supremo el impacto que pueda causar en la audiencia, en lugar de la capacidad para suministra información relevante, de la forma más rigurosa posible‖. Entendido de otra forma ―el infoentretenimiento alude a la tendencia de los medios a presentar la información como espectáculo, cuya función principal es la de servir de gancho para captar y mantener la audiencia‖, Thomas (1990). Pero no todos lo ven de tal forma e incluso hay autores como Thusu (2007:3) que expresa: ―Desde que los informativos televisivos se han comercializado, la necesidad de hacer entretenimiento se ha vuelto una prioridad crucial para los programas de televisión y se han visto forzados a adaptar las características de. los formatos de entretenimiento y los modos de la conversación que. privilegian un estilo comunicativo informal, con énfasis en la personalización, el estilo, las herramientas del stoytelling y del espectáculo‖. Se entiende como infoentretenimiento a la búsqueda de impactar a la audiencia con el fin de captarla y mantenerla, presentando los contenidos en forma de espectáculo, generando mayor comercialización, abriendo brecha a un estilo comunicativo informal por parte de los productores de televisión. Los medios reducen la complejidad de la realidad y la hacen consumible por el público, las percepciones generadas son resultado del mapa cognitivo de cada individuo. Las informaciones más susceptibles de generar un impacto en el televidente o de fomentar el espectáculo son: sucesos, desastres, noticias de interés humano, curiosidades, entre otros. El infoentretenimiento se usa para el estudio de los asuntos políticos, con el fin de analizar las consecuencias de este fenómeno comunicativo para el sistema democrático (Van Zoonen, 1998; Patterson, 2000; Hamilton, 2004; Berrocal y Cebrián, 2009) entre otros aspectos. La información política, en este aspecto se transmite con el objeto de entretener y tener como resultado la anécdota o la burla de forma atractiva para el público, y generar expectativas, comentarios e incluso prejuicios sobre personajes de la vida política. Lozano. (2004). señala. cuatro. rasgos. característicos. del. infoentretenimiento:. personalización, dramatización, fragmentación y efectos audiovisuales, y concede a estos últimos una importancia fundamental desgranando algunas de estas técnicas: el plano subjetivo, la música dramática, la ralentización de las imágenes y los efectos en televisión.. 6.
(7) El infoentretenimiento cuando es de corte político puede llegar a dañar a la democracia, así lo explican algunos teóricos como Sparks y Tulloch, 2000; Moy, Xenos y Hess, 2005, quienes indican que el votante no adquiere un conocimiento mayor para decidir su voto e, incluso, mencionan que el camino emprendido puede afectar negativamente a la salud democrática, al impedir que el ciudadano capte las informaciones en el tono de rigor necesario. Sin embargo, otros autores (Brants, 1998; Grabe et al, 2000; Baum, 2003, 2005, 2006; Thussu, 2007; Taniguchi, 2011) defienden la contribución de este tipo de programas en la participación democrática, al afirmar que los programas de ―infoentretenimiento‖ generan más comunicación interpersonal sobre temas políticos y, contribuyen a activar la vida política (Berganza, 2008; Entman, 1993). En el terreno empírico de México, y en específico en el Municipio de Puebla, no existe evidencia de un estudio que hable sobre el interés, la atención, los motivos, las gratificaciones, efectos o significados, presentes en los patrones de exposición e interpretación de los consumidores sobre los conflictos entre políticos en donde está presente el infoentretenimiento proyectado en los noticieros de televisión. Por este motivo, y respecto a la metodología empleada en la investigación el alcance es de tipo exploratorio cualitativa, mediante el cual se establece un marco de ideas generales identificando categorías de análisis, a través de una revisión previa de bibliografía y fuentes secundarias así como el uso de técnicas cualitativas tales como la entrevista grupal (focus group). Se realizó de esta forma porque no se encontró información previa sobre el tema de interés, resultando casi un territorio virgen para generar nuevo conocimiento. Por ello surge la inquietud de estudiar y analizar la percepción de la ciudadanía poblana, en donde se pretende conocer la interpretación de los consumidores de este tipo de contenidos. Objetivo General: . Conocer la percepción de los ciudadanos del Municipio de Puebla sobre los conflictos entre políticos transmitidos en noticieros de televisión. Objetivos específicos: . Conocer en qué medida los ciudadanos de Puebla tienen interés por el infoentretenimiento de corte político. 7.
(8) . Conocer el nivel de exposición que tienen los ciudadanos de Puebla al infoentretenimiento político. . Conocer el tipo de emociones que se generan los conflictos entre políticos.. . Conocer lo que más recuerdan los poblanos de los conflictos entre políticos.. . Conocer en qué medida los ciudadanos de Puebla recuerdan. los conflictos entre. políticos. . Conocer si los ciudadanos de Puebla están de acuerdo con los conflictos entre políticos transmitidos en noticieros de televisión.. . Conocer la motivación de la audiencia para exponerse a los conflictos. Preguntas de Investigación: Pregunta general: ¿Cuál es la percepción pública de los conflictos entre políticos, televisando en noticieros? Preguntas particulares: . ¿En qué medida los ciudadanos de Puebla tienen interés por el infoentretenimiento de corte político?. . ¿Qué nivel de exposición tienen los ciudadanos de Puebla sobre infoentretenimiento político?. . ¿Qué tipo de emociones les genera los conflictos entre políticos?. . ¿Qué es lo que más recuerdan los poblanos de los conflictos entre políticos?. . ¿Los ciudadanos de Puebla que percepción tiene sobre la presentación de noticias de corte político?. . ¿Los ciudadanos de Puebla están de acuerdo con el infoentretenimiento de corte político?. . ¿Porqué los ciudadanos de Puebla ven conflictos entre políticos y si ese tipo de información les es útil para alguna toma de decisiones?. Justificación:. En la presente investigación el interés de estudio es la percepción de los ciudadanos del Municipio de Puebla sobre conflictos entre políticos en noticieros de televisión para conocer su pensar, y actuar sobre este tema, para saber de qué forma los contenidos de los 8.
(9) noticieros influyen en los ciudadanos, debido a que no existe un estudio que deje precedente sobre este tema en a nivel estatal. Es pertinente el estudio de la percepción sobre los conflictos entre políticos en la televisión en específico noticieros,. porque este fenómeno se genera en los medios de. comunicación y en México los votantes se informan de la política a través los medios de comunicación, ―Según la tesis de Bourdieu (1996, p.28 en Cerdán, Aceves, 2001, p. 16) ―los medios se han convertido en el árbitro de acceso a la existencia social y política‖‖. Es importante este trabajo porque se basa en la perspectiva de las personas y en la revisión de literatura se pueden encontrar trabajos basados en los contenidos y efectos pero no en. la percepción de los ciudadanos quienes son los consumidores de los noticieros de. televisión en donde se manifiesta el infoentretenimiento en primera instancia. Para los estudiosos y profesionales de los medios de comunicación nos ayuda a entender más a las audiencias, analizando el comportamiento, percepciones e incluso actitudes ante estos fenómenos como lo es el infoentretenimiento, para poder implementar estrategias que ayuden a la generación de ciudadanos más informados, a con el fin de impulsar y consolidar más a la democracia, en pro del bien común y de la sociedad.. 9.
(10) Marco Histórico El apartado del marco histórico tiene como finalidad contextualizar la relación televisión-política, mostrar su desarrollo, impacto en las audiencias y contenidos que se han empleado, para con ello poder entender cómo la televisión ha llegado a presentar conflictos entre políticos y la penetración de los mismos. La relación política-medios de comunicación llegaría para unificarse y generar sinergia, la cual es marcada por sucesos políticos transmitidos por la televisión, que trascienden en la ciudadanía e impactan en la opinión pública. A continuación se enmarcará por décadas los cambios o transformaciones generados en la televisión y su relación con la política y sus gobiernos. En primer lugar describimos la década de los 30, los inicios y llegada de la televisión en México permanece una relación con la política, el gobierno sería el propulsor de la misma, en 1934, el Presidente Lázaro Cárdenas apoya el trabajo que el estudiante del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Guillermo González Camarena, hace con televisores y se producen las primeras imágenes en México de la familia del presidente en turno (Radio, Prensa y Televisión, 2015, p. n. d.). La década de los cincuenta inaugura la llegada de los programas de corte político, está marcada por una línea de censura y favoritismo al partido en el poder; también se definen los tiempos en medios que corresponden al uso del Estado. En 1950 aparecieron los programas de contenido político, tipo revista, y después surgieron los programas de ‗mesa redonda‖; no obstante ―al operar los primeros canales surge una regla no escrita que fue acatada por varias décadas por los medios de comunicación ‗no criticar al presidente de la República, no cuestionar la fe del pueblo mexicano en la Virgen de Guadalupe y no hablar mal del ejército‘‖(Velasco, 2000, p.17). En el sexenio del ex presidente Gustavo Díaz Ordaz (1964 – 1970), se alteró la relación gobierno-televisión por los actos de represión al Movimiento Estudiantil de 1968, que tensó el arreglo que tenían de no agresión y protección, en donde el gobierno quería tener el control de la crítica que se pudiera generar en los medios de comunicación; en este sentido ―los medios deben negociar con el gobierno, y no al revés‖. De esta maniobra surgieron los denominados ―tiempos de Estado‖, que es la transmisión de mensajes gubernamentales o de carácter público 10.
(11) en ciertos horarios en los medios comerciales radiodifundidos y que en ese entonces quedó fijado en un 12.5% del total de la transmisión diaria, o 3 de cada 24 horas. La década de los sesenta destaca por el inconformismo de los ciudadanos y su deseo de tener contenidos con mayor veracidad y claridad -sin favoritismos hacia el gobierno- así como la falta de claridad en los contenidos noticiosos. A partir de estos acontecimientos la televisión y la política misma necesitaban ofrecer mayor pluralismo en contenidos (actividades realizadas por los partidos políticos existentes), veracidad de la información (decir toda la información y no omitir contenidos que afecten la imagen del gobierno en turno) sobre los acontecimientos que le competen a la ciudadanía; es por ello que se inicia un proceso de regulación y apertura que poco a poco introduce pluralidad a los medios. Otro factor que inició con la apertura de los medios es la incursión de conglomerados televisivos de mayor alcance y poder. En el sexenio de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) nace la empresa, Televisión Vía Satélite (Televisa) entre 1972 y 1973: ―En ese momento, la televisión comercial privada se aglomeró a través de la formación de Televisa y el ―contrapeso‖ del Estado abarcó el Canal 13 y el Canal 11 (este último con una mayor trayectoria e historia como medio público, más que de Estado), como alternativas público-estatales. El entrecomillado es intencional: este momento planteó un nuevo punto de equilibrio entre la televisión privada y el gobierno, ya que la primera se reagrupó bajo una sola empresa y el segundo aseguró los medios para posicionar y transmitir sus mensajes sin depender solamente de los tiempos de Estado‖ (Romo, 2014, p. n. d.). La creación de nuevos canales de televisión no fue suficiente para las demandas de la ciudadanía, se tenían que regular los espacios televisivos para generar una mayor pluralidad de contenidos con aspectos relacionados con la política y ―en 1973 la legislación electoral mexicana fue reformada permitiendo que los partidos políticos nacionales contaran con espacios de expresión en los medios electrónicos que hasta 1979, en el sexenio de José López Portillo, se llevó a cabo pero, no obstante este logro, hubo censura en algunos programas‖ (Velasco, 2000, p.19). Entonces se seguían anteponiendo los intereses del Estado sobre los de la población, en donde, ―la sociedad existía para los medios cuando se movilizaba dentro de la trama, los formatos y las pautas establecidas por el régimen político‖ (Escobedo, 2004, en Reyes, 2007, p.120-121). 11.
(12) La década de los ochenta es destacada por la creación de televisoras oficialistas pertenecientes a los gobiernos estatales, en donde los partidos deseaban tener presencia en los espacios noticiosos con el fin de ofrecer pluralidad en los contenidos, pero los intentos terminaban en censura y favoritismo por aquellos que tenían el poder en turno. A finales de la década se abren espacios televisivos a partidos de una forma limitada, la cual era proporcional a la cantidad de votos obtenidos en la última elección, pero para la televisión pareciera que su objetivo era seguir dando favoritismo al gobierno e intentos de una legitimidad. De la misma manera la información era insuficiente e ineficiente, lo cual afectaba a los ciudadanos; por ejemplo, con el terremoto de 1985, ―quedó de manifiesto que el gobierno contaba con una estructura y estrategia deficiente de comunicación política, al evidenciarse su incapacidad para dar respuesta a las demandas de información sobre los acontecimientos al interior y exterior del país‖. (Reyes, 2007, p.121). No conforme con ello, se dejaba entre ver la manipulación existente cuando en los comicios de 1988, Televisa marcaria su preferencia y apoyo por el partido hegemónico en su momento el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y con ello la llegada de una nueva forma de hacer política, la cual se ve reflejada en los próximos años. Para la década de los ochenta la mayoría de los estados de la República Mexicana obtuvieron permisos o concesiones para operar señales televisivas abiertas. Su desarrollo y funcionamiento era vinculado con el gobierno estatal en turno, con políticas contradictorias y cambiantes, y en una programación que fluctuaba entre la calidad y el oficialismo (Toussaint, 2009). Seguía sin cumplirse la legislación de 1973, en donde los partidos políticos tienen derecho a espacios de expresión en medios de comunicación; para 1981 no se cumplía con dicha ley, la censura era presente, ejemplo: "el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores) […] estrenaba registro como partido político […] su primer programa en televisión, el 12 de octubre de 1981, contenía denuncias sobre la existencia de presos políticos en México y se encontraban recluidos en cárceles clandestinas. Desde que se realizaba el programa funcionarios de la Comisión de Radiodifusión advirtieron a miembros de/ PRT que esos fragmentos no pasarían al aire.‖ (Velasco, 2000, p.19). A causa de la carencia de espacios televisivos, los partidos políticos de oposición al gobierno en turno deciden empezar a comprar tiempo en los medios esto en 1982 (Velasco, 12.
(13) 2000:19) pero la censura continuaba, en ―1985 eran ya varios los casos de censura en que estaban involucrados algunos partidos políticos (PSUM, PMT Partido Mexicano de los Trabajadores, PAN) también existían problemas de tiempos reducidos, horarios que eran cambiados arbitrariamente e incluso desconocidos por la Secretaría de Gobernación‖. El único partido que no protestaba por la estrechez del tiempo era el PRI, no requería un tiempo que ya tenía. (Velasco, 2000:19), así las cosas, la pluralidad en cuestión de contenidos no lograba consolidarse, y la demanda de la ciudadanía sobre programas de contenidos veraces era carente. Sería el Gobierno en turno que abanderaba al PRI quien no dejaba que la pluralidad de partidos llegara a la televisión e, incluso, para incrementar su presencia, los partidos compraban con sus propios recursos espacios en los medios de comunicación, ―pero no lo lograban debido a que algunos concesionarios les negaban la venta, los contratos o convenios no se cumplían o se cancelaban a última hora‖ (Velasco, 2000, p.20). No obstante en 1988, Carlos Salinas de Gortari, es el presidente electo y ello significó un cambio en la estructura de la televisión comercial al privatizarse el Canal 13 (Imevisión), subasta en la que se incluyó el Canal 7. El consorcio ganador de esa subasta, Radio Televisora del Centro, estaba conformado por Ricardo Salinas Pliego y José Ignacio Suárez, y no tenía experiencia previa en la industria televisiva. La oferta de esta sociedad por el paquete de cadenas que hoy forman Televisión Azteca rondó entre los 642 y 645 millones de dólares. Este movimiento no se realizó sin polémica, ya que por una parte se despertaron sospechas de una triangulación de fondos en la operación a través del hermano del presidente, Raúl Salinas de Gortari y se ―compensó‖ a Televisa con 62 concesiones no licitadas públicamente (Romo, 2014, p. n. d.). Pero con ello se manejó el discurso del cambio en los medios de comunicación: ―no podían los medios masivos de comunicación, en especial la televisión, seguir una postura tan abiertamente favorable al PRI, en especial en campañas electorales, que hacia perder legitimidad al gobierno y a su partido como a los medios de comunicación. Si el régimen de Carlos Salinas de Gortari hablaba de transformar a México en un país moderno, las reformas no podían hacerse en el campo económico solamente, tenía que alcanzar también al político‖. (Velasco, 2000. P.20). Entonces es con la llegada de Salinas de Gortari en 1988 que se generan más espacios televisivos para los partidos políticos y en 1989 el tiempo en televisión se les otorgaba a cada 13.
(14) partido de una forma proporcional a la cantidad de votos que obtuvieron en la elección anterior. La década de los noventa se caracteriza por la nueva forma de hacer comunicación política, pauta que sería marcada en 1994 con la transmisión del primer debate al estilo de Estados Unidos, ―la historia de la contienda política en México cambió radicalmente: por primera vez hay un debate entre los candidatos, que se reproduce en vivo y en directo en los medios electrónicos. Desde entonces, los ataques personales y familiares han sido el pan de cada día para los televidentes, donde el mejor agresor ha conquistado la simpatía popular‖. (Andrés y Forero, 2002, p.259) . Con ello se abre la posibilidad de ver propuestas de los candidatos y las opiniones de las contrapartes, es decir, pluralidad en los contenidos informativos. Pronto, los partidos políticos se darían cuenta del impacto y la proyección de un medio como la televisión, pero con ello iniciarían los ataques y las descalificaciones personales, los conflictos entre políticos, las burlas, la política empezaría hacer un espectáculo, abriendo brecha al infoentrenimiento. A partir de este momento los partidos políticos y gobernantes vieron la necesidad de apoyarse en la comunicación política y de utilizar sus herramientas para crear estructuras y estrategias de comunicación (Reyes: 2007, p.121). Venia un cambio de presidente y con ello los cambios seguían en la forma de hacer televisión. Para 1996 el Presidente Ernesto Zedillo señaló que los medios debían fijar su autorregulación de cara a los intereses de la sociedad, y en beneficio de su calidad, como instrumento de la opinión pública. (Radio, Prensa y Televisión, 2015, p. n. d.). Entonces, la apertura a nuevos contenidos y la nueva forma de hacer comunicación política se hacía permeable, presente y con ello la llegada de nuevos formatos de televisión para informar y captar televidentes. Ejemplo de ello es Televisión Azteca, en 1996 en su noticiero ―Hechos‖ supero en rating del noticiero de Televisa denominado "24 Horas" de Jacobo Zabludovsky, con un 23% de preferencia; se mostró que la calidad informativa mejoraba y era más agresivo, además, mostró un nuevo esquema de hacer noticieros y apertura que antes la censura de los gobernantes no permitía, e incluso en 1997 se inició el programa ―los peluches‖ moda extranjera de humorismo televisivo que tuvo éxito rápidamente en México (generada en Inglaterra). En un principio ―los peluches‖ surgió con la idea de que fuera un cartón político y presentarlo al final del Noticiero ―Hechos‖ y fue así, pero tuvo tanto éxito que llegaron a tener 14.
(15) un programa propio y grabaron un disco cuyo hit fue ―La cumbia del Encanto‖ (referencia a la propiedad de Raúl Salinas de Gortari). Así, surgieron personajes como ―El Cuatemochas‖ (Cuauhtémoc Cárdenas), ―Castillo Leperaza‖ (Carlos Castillo Peraza), ―Enroque Sillanueva‖ (Roque Villanueva) y ―El Jefe Ciego‖ (Diego Fernández de Cevallos), (Velasco, 2000, p.5758); esta nueva forma de hacer política generaba controversia, dialogo, pluralismo y la apertura a una opinión pública menos centralista o controlada por el gobierno. De tal forma que en el 2000 a la fecha, el pluralismo traería consigo la posibilidad de generar un espacio de dialogo y critica en favor de la ciudadanía, pero se llega a un tiempo de confrontación, encaminado al escándalo y a la espectacularización, en donde los elementos principales son los conflictos entre políticos, dejando a un lado ofertas políticas por asuntos personales, en donde se hacen presente las descalificaciones, los insultos, todo con el fin del desprestigiar al contrincante y de esa forma, resaltar lo negativo del contrincante y lo positivo quien acusa. El hecho de que sea a través de la televisión, tiene un gran impacto pues es el medio por el cual la mayoría de las personas se informan sobre asuntos de la política. Además de este pluralismo empezaría en las televisoras y también comenzó a darse en la política. Es en el año 2000 con las elecciones a Presidente de la República, cuando ―se cambiaría de un régimen de partido hegemónico a un pluralismo moderado de 1997‖(García, 2010). En el 2000 ―Por ejemplo, el candidato a la Presidencia por el Partido Acción Nacional (PAN) en el año 2000 -Vicente Fox Quesada, elegido Presidente-, calificó al candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Francisco Labastida, de ―chaparro‖, ―mandilón‖, ―la vestida‖ y ―mariquita‖. Y este último ha dicho que el candidato del PAN es un ―pendejo‖ y un ―majadero‖‖. (Andrés y Forero, 2002, p.259) La televisión y la política en el México contemporáneo. Hoy en día la Televisión es el principal medio por el que la población mexicana se informa de la política. En 2004, de acuerdo a una encuesta realizada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el 95.5% de las personas mayores de 15 años acostumbraba ver televisión; el 48.9% miraba televisión entre dos y cuatro horas diarias; 30% de las mujeres 15.
(16) miraba más de 4 horas diarias la tv, mientras que por los hombres era el 23%. Ver televisión se convirtió en una costumbre tan común, que no existían diferencias de educación, edad, ingresos, ocupación, etcétera. (Radio, Prensa y Televisión, 2015, p. n. d.). Para 2005, de acuerdo a estadísticas del INEGI, el 91% de las viviendas en México contaban con televisor, siendo que de 1998 al 2005, la televisión en México acaparó el 54.4% de la publicidad, un porcentaje avasallador respecto a sus más cercanos perseguidores (prensa: 13.4% - radio: 11.8%), por lo que la televisión se había convertido en el medio de mayor relevancia. (Radio, Prensa y Televisión, 2015, p. n. d.). Entonces para 2013 la televisión sigue teniendo gran presencia entre la población mexicana, en el estudio realizado por el INEGI se reportó que la televisión es ―casi universal‖ debido a que se ―contabilizaron en más del 90 por ciento de los hogares y no hay evidencia de alguna tendencia de cambio‖ (INEGI, 2013, p.9), por lo consiguiente los ciudadanos continúan informándose de la política a través de este medio. Así, ―la mayoría de los mexicanos no acostumbra a informarse en los periódicos y revistas especializadas, ya sea por falta de hábito de lectura, o por falta de recursos económicos, etc. Otra razón de gran importancia es que la población prefiere la información televisiva, ya que una vez adquirido el televisor todos los programas de la televisión abierta, son gratuitos‖ (Velasco, 2000, p.4). En estos días la televisión trabaja en conjunto con la política, van de la mano los dos, la existencia de uno al parecer depende en ocasiones del otro en términos de la opinión pública, en donde: ―Con frecuencia cumple el papel de apertura y cierre de los acontecimientos políticos, al abrir y cerrar los espacios para difundir los asuntos y hechos políticos, económicos y sociales del momento. Por ejemplo: campañas electorales, elección de candidatos a puestos de elección popular, donde los medios dedican amplios espacios de su programación para la presentación de las actividades de los candidatos, las propuestas, debates y opiniones (en donde) la idea es aportar los elementos teóricos de especialistas sobre las campañas electorales. La televisión, como medio de comunicación, además de buscar modificar la opinión del electorado, atrae la atención sobre determinados temas; define y cierra la agenda, al imponer su influencia en la promoción y ordenación de los temas para la discusión, lo que puede 16.
(17) llevar a polarizar y dispersar la atención de los ciudadanos‖ (Reyes, 2007, p.118119). A modo de síntesis, la contextualización sobre la relación televisión –política ha sido realizada también por Mejía (1999) y Cristina Reyes quienes respectivamente han realizado la clasificación por etapas. Mejía (1999), resume la historia de la televisión y su relación con la política en cinco etapas. La primera etapa abarca la década de los cincuenta y se caracterizó por la emisión de mensajes políticos televisados, eran escasos y provenían del PRI. El segundo periodo comprende la década de los sesenta, se comienzan a abrir espacios de expresión distintos para el gobierno o partido que ocupaba el poder en turno. El tercer periodo abarca de 1970 a 1985, en el que permeaba la necesidad de legitimación del gobierno mexicano y su régimen democrático. La cuarta etapa abarca de 1986 a 1994 y se distingue por la crisis del modelo de control en los contenidos de la televisión. Finalmente, el quinto periodo se inició en 1995 y puede considerarse como una etapa de tránsito hacia una situación de democracia en la función política de la televisión. Por su parte Cristina Reyes divide en tres partes la historia de la televisión: ―La presencia política de la sociedad mexicana en los medios de comunicación no es nueva, se pueden identificar tres etapas de 1982 al año 2000. En la primera se destaca un modelo de subordinación y control de la prensa, radio y televisión por parte del gobierno del PRI. Éste se agota en el sexenio de Miguel de la Madrid (1982-1988), con el proceso electoral altamente competido de 1988. La segunda etapa se constituye desde 1994 hasta 1999, con el surgimiento de movilizaciones ciudadanas promotoras del desarrollo democrático del país, el Estado pierde el control de los medios. La tercera se conforma a partir del año 2000, con la alternancia en el poder y la llegada de un partido distinto al PRI (…) en esta última etapa los medios de comunicación logran la subordinación de los actores políticos, caracterizada por la transición democrática, en la que la comunicación política adquiere un papel trascendente, en particular en el campo de los procesos electorales; ya que durante la campaña política de 2000, se puso en práctica la comunicación política moderna al utilizar los medios de comunicación sistemáticamente, sobre todo la televisión y la radio para la promoción de imágenes y propuestas de los aspirantes. Los tres principales partidos canalizaron más de 70% de 17.
(18) los recursos asignados por el Instituto Federal Electoral (IFE) en propaganda pagada (Escobedo, 2004)‖. (2007, p.121-122). A partir de este repaso podemos concluir que hoy en día la relación entre TV y política es definitiva y fundamental. No obstante es inquietante la calidad de los contenidos que produce, a pesar de la demanda de las audiencias de mayor calidad. El chisme prevalece a la información, la dádiva sobre el ardíais, la calumnia sobre la verdad, y la lambisconería sobre el respeto a los televidentes, por ello es que se exige una televisión objetiva, exclusividad en la noticia y más poder económico, que al final es su premisa más preciada y no el interés público‖. (p. 86-88) Hoy la televisión es un instrumento político acompañado de conflictos y guerras de desprestigio. La vida política se ha convertido en una constante guiada por el escándalo y la carencia de cambios o aspectos en beneficio de la sociedad en donde ―los sistemas de televisión son un instrumento político y económico muy poderoso, no deben olvidar la responsabilidad social que tienen de informar con objetividad y entretener a la vez que educan. La población quiere y necesita una televisión plural, soberana, que prevalezcan otros valores, diferentes a los netamente comerciales (Velasco, 2000, p.88). Como Andrés y Forero (2002, p.257).) señalan, ―en México los medios de información y desinformación se han convertido en el centro de la dinámica de la política nacional. La visibilidad mediática de los candidatos, convertidos en ídolos por excesos de imagen y efectos espectaculares, es una nueva forma de poder, que debilita cualquier construcción de cultura política democrática‖ En conclusión la existencia de conflicto o escándalos de los políticos en la televisión, se da por la evolución de la televisión que va, de un control, censura, represión a una apertura económica y liberación política en donde los medios tienen mayor libertad y le dan mayor apertura a ese campo político.. 18.
(19) Marco teórico. La comunicación política Como el fin de esta investigación es estudiar la percepción que los ciudadanos tienen sobre los conflictos políticos dados a conocer a través de los noticiarios televisivos, es importante entender la comunicación política, la cual nos guiará en el estudio de cómo se da la relación entre la población y los medios de comunicación. Dicha comunicación política, junto con su proceso de cambios a través del tiempo, ha sido, y es, de gran ayuda para el ser humano en diversos ámbitos, que van desde la organización del Estado, hasta el sustento tecnológico por medio de la televisión, la telefonía, el internet, la radio y los impresos, por señalar algunos. Además, se ha desarrollado en gran medida gracias a los avances tecnológicos y ―a la asociación de los dispositivos electrónicos, computacionales y de telecomunicaciones‖ (Valdez, 2005, p.43), lo cual se suma al fin, el cual es que los ciudadanos se mantengan informados a través de las nuevas tecnologías. La comunicación es un elemento central para alcanzar el crecimiento, entendido como el mejoramiento general de los niveles económicos, políticos, culturales, psíquicos y espirituales de la vida de los individuos o de la población. Es un producto de un conjunto de factores y procesos sociales complejos, dentro de los cuales el detonador es la adquisición de la conciencia sobre las realidades o problemas que se tienen que resolver (Aguilar y Sánchez, 2003). Aquí es donde reside la importancia de los procesos que se realizan en la política, sobre todo entre la interlocución entre gobierno y gobernados. Entonces, la comunicación política busca un entendimiento entre integrantes de la sociedad y los gobernantes, los cuales toman decisiones que impactan a la población, y que influye en la permanencia y estabilidad de sus cargos: ―Para un hombre de Estado, actuar y comunicar son dos caras de una misma realidad‖. (Reyes, O'Quinn, Morales y Rodríguez, 201, p.87-88).. 19.
(20) Fue en los años cuarenta cuando se comenzó a detectar la importancia de la comunicación política. Lo anterior quedó demostrado en ―los estudios de 1948 de Lazarfeld, Berelson y Gaudet sobre las elecciones en Estados Unidos, y los estudios empíricos de Hyman en 1953 sobre los efectos de la televisión en la campaña del presidente Eisenhower, que han sido de gran importancia para tomar con gran reserva y cautela el poder de los medios de comunicación sobre los individuos‖ (Reyes, 2007, p.108). Sin embargo, no fue sino hasta los años noventa que la comunicación política empezó a desarrollarse en el ámbito de las ―relaciones del poder público‖, en donde se han incluidos aspectos como ―la propaganda política, los debates políticos, las relaciones entre medios y estructuras gubernamentales (…) la imagen política, el establecimiento de la agenda y las campañas electorales‖ (Reyes, O' Quínn, Morales y Rodriguez, 201, p.90-91). ―La comunicación política entendida como un intercambio de posiciones, mensaje, programas y acciones entre gobernantes y gobernados, adquiere una relevancia central en el contexto de los regímenes democráticos y el desarrollo de los medios de comunicación‖ (Escobedo, 2011, p.38), de tal forma que estudia sus dimensiones, involucrando, como ya se ha dicho, a ―la política, información y comunicación en sistemas democráticos‖. (Reyes, O'Quinn, Morales y Rodríguez, 2011). Su principal preocupación es crear ese intercambio de ideas entre gobierno y gobernantes para la ―permanencia, desarrollo y consolidación de la democracia‖ (Reyes, O'Quinn, Morales y Rodríguez, 2011, p.91). Aunado a eso, la comunicación política, como dice Jean Marie Cotteret (1977, p.1), ―es un intercambio de información entre los gobernantes y los gobernados, a través de canales de transmisión estructurados e informales‖. Para Wolton (1998) es ―el espacio en el que se intercambian los discursos contradictorios de los tres actores que tienen legitimidad para expresarse públicamente sobre política: los políticos, los periodistas y la opinión pública a través de los sondeos‖ (p.31). Como los mecanismos que usa la comunicación política tienen que generar legitimidad para cada uno de los actores, se hacen a través de declaraciones y sondeos. Anteriormente todo esto se relegaba a la generación de intercambios de discursos políticos; incluso, en el Siglo XX, se 20.
(21) relacionaría con la propaganda. Así, el proceso consistía, fundamentalmente, en el intercambio de mensajes de orden político, entre emisores y receptores. Dichos papeles podían ser desempeñados de manera indistinta o simultánea por gobierno y ciudadanos en un marco del sistema social‖ (Ochoa, 1999, p.19). Actualmente, todo esto se observa también, sólo que involucrando a las nuevas herramientas de comunicación, las cuales generan contactos y enlace con los ciudadanos. En sus inicios, la comunicación política buscaba ser un enlace entre políticos y sociedad, con el fin de obtener una parte del mercado electoral. Después se agregaron los discursos elaborados para que, por medio de los medios de comunicación, generaran un impacto en la opinión pública. Herodoto (Berrocal, 2003, p.25) decía que cuando explicaba la organización de los imperios y la función de los informantes del rey, quienes eran ―independientes de la autoridad. Esta experiencia recuperada por los romanos y por la cultura occidental es el primer testimonio sobre los mecanismos que, para el buen gobierno de la comunidad, se empleaba a fin de conocer la opinión y las noticias que circulaban por el territorio‖. El día de hoy, ―la construcción simbólica de la autoridad, emprendida en la Edad Moderna, condujo directamente a la preocupación por el espectáculo‖ (Berrocal, 2003, p.27), y se trata de persuadir a los ciudadanos por medio del ―arte y la comunicación‖. El impacto que se debe tener en los ciudadanos y la facilidad con la que se puede llegar a las audiencias se realiza con el uso de constructores de realidades, como los medios de comunicación, pues gracias a ellos se llega a las masas. Actualmente, la comunicación política se entiende como un proceso donde se involucran diversos factores y actores, formando una relación entre los medios de comunicación, los representantes de la política y los ciudadanos. Para Mendieta (2012), la comunicación política puede verse desde la perspectiva de un bucle, que muestra cómo operan, cómo se cuestionan, dialogan y debaten, de manera constante e interrumpidamente, las prácticas políticas en un contexto determinado. Dicho bucle se transforma en la representación de los distintos elementos que articulan a la imaginación política como una praxis, y no sólo como el entramado simbólico que pretende legitimar el discurso del todo que proponen las revoluciones, sean estas científicas, políticas o sociales. Se trata de poner una nueva semántica de poder, abierta a la conceptualización y critica de los fundamentos (Mendieta, 2012, p.46). 21.
(22) En el proceso de la praxis colectiva, siguiendo con el ejemplo del bucle de comunicación, se comprometen siete tejidos de interacción humana, que se entretejen a través de enlaces cíclicos que parten del sistema político como basamento del movimiento vertiginoso de la espiral. Se abre a la capacidad de aprendizaje, disfrute y transformación de la vida social en el contexto de legalidad y legitimidad, que posibilita el consenso y el disenso, la regulación del ciclo y su dinámica. El bucle de la comunicación política:. 22.
(23) En la espiral, los medios de comunicación encarnan el reto de ser canales de interacción crítica de las ideas en conflicto con los llamados poderes fácticos, para la legitimación de la modernización política. Mendieta retoma en su trabajo, tal y como lo hizo Juan Carlos Monedero, el estudio de la dimensión de la interacción discursiva y activa en el aprendizaje, la información, y el disfrute en que se mueve la comunicación política actual (Mendieta, 2012). Hoy, la comunicación política pareciera dejar a un lado el aprendizaje y la información, para encaminarse a la espectacularización. Sin embargo, cada uno de los movimientos a realizar se debe pensar estratégicamente, porque como se muestra en el bucle, todo está interrelacionado, y la percepción o proyección sobre un asunto puede afectar sectores de la sociedad. Hoy en día pareciera que los intereses personales dominan, y lo más importante son las proyecciones de buena imagen de los poderes facticos, dejando a un lado el factor más importante que construye a la sociedad: el ciudadano. Es aquí en donde la opinión pública tiene que hacer su papel y unir a los individuos para poder generar un consenso, y entre todos crear un mecanismo de información necesario para el bien común, que cumpla con su propósito original: tener informada y comunicada a la sociedad con el gobierno. A grosso modo la comunicación política sirve de guía para entender cómo se da la relación entre la población y los medios de comunicación, la cual se ha desarrollado gracias a los avances tecnológicos para que los ciudadanos se mantengan informados, en donde se busca entendimiento entre integrantes de la sociedad y los gobernantes, los cuales toman decisiones que impactan a la población, y que influye en la permanencia y estabilidad de sus cargos generando las ―relaciones del poder público‖ a través de la televisión que juega un papel importante en este proceso en donde la política, información y comunicación en sistemas democráticos son vistos, cuestionados, analizados con la existencia del dialogo e intercambio de opiniones entre los gobernantes y la ciudadanía a través de los medios de comunicación, de manera constante e interrumpidamente. De tal forma debido a las prácticas políticas en un contexto determinado, surge el reto de que los medios de comunicación sean canales de interacción crítica de las ideas en conflicto con los llamados poderes fácticos, para la legitimación de la modernización política, 23.
(24) debido a que hoy, la comunicación política pareciera dejar a un lado el aprendizaje y la información, para encaminarse a la espectacularización. Sin embargo, cada uno de los movimientos a realizar se debe pensar estratégicamente, porque, todo está interrelacionado, y la percepción o proyección sobre un asunto puede afectar sectores de la sociedad. Opinión pública y cobertura mediática La opinión pública y la cobertura mediática son una sinergia que trabajan de forma conjunta para crear la tríada de representantes institucionales, involucrando a periodistas, encuestadores y políticos. Por ello la importancia de ser tomadas en cuenta en el presente estudio. La opinión pública cobra importancia y sentido para los estudiosos, e incluso para la misma sociedad en el Siglo XX; pues en los años sesenta y setenta se hizo usual la implementación de sondeos y estudios de mercado sobre las motivaciones y actitudes de la población, de tal forma que, para los ochentas y noventas, se acuñaron los términos videocracia y sondeocracia, dirigidos a la democracia. Sin embargo, no es sino hasta el presente siglo en donde la opinión pública tiene su auge, y puede ser considerada como ―elemento relevante de las relaciones sociales en una sociedad democrática, globalizada e individualizada‖, logrando así su ―plena legitimación‖ (Grossi, 2007, p.2). La opinión pública es vista desde los márgenes de la sociedad, con sus vivencias individuales, hasta ocupar aspectos como procesos simbólicos y de decisión que gobiernan y estructuran la vida a escala nacional e internacional, en situaciones tanto de vida cotidiana, como de conflicto, desde una perspectiva participativa y de manipulación. La opinión pública ya estaba presente desde el Siglo XVIII, pero el auge se daría hasta el Siglo XX con su relación con los medios de comunicación, quienes ―generan un espacio público difundido y construido‖ (Grossi, 2007, p.3), y que por medio de sondeos le daban legitimidad (o al menos eso intentaban) a la democracia. La opinión pública y su demanda en las masas llevó a Gallup, en 1935, a fundar el American Institute of Public Opinion, en donde se realizaban sondeos de opinión con técnicas 24.
(25) estadísticas, que más tarde crearon la primera revista de opinión pública: Public Opinion Quarterly. En 1972, con el escandalo denominado Watergate, la población, los medios de comunicación y los actores políticos intentaron movilizar el consenso de colectividad a favor o en contra del presidente Richard Nixon; se dieron cuenta, así, de la movilidad que se podía tener a través de los medios de comunicación para crear lo que llama ahora opinión pública (Grossi, 2007). Los medios de comunicación de masas y su impacto en la audiencia ayudan a generalizar las opiniones, además de ―desempeñar un papel activo, a convertirse en los verdaderos protagonistas del proceso demoscópico‖ (Grossi, 2007, p.35-36). Es aquí donde Price (1992, en Grossi, 2007) manifestaría tres competencias de los medios como actores y protagonistas de la opinión: 1. Llamar la atención hacia temas y eventos; exponer a los actores políticos y a las instituciones. 2. Se autoproclaman portadores de la opinión pública, como si fueran la mayoría de las personas quienes opinan, con el fin de legitimar campañas de opinión o desacreditar orientaciones no gratas. 3. A falta de neutralidad como instrumentos de mediación simbólica, puede ocurrir que, al ofrecer una representación de la esfera púbica, del debate político y de las dinámicas colectivas, fabriquen la noticia, desempeñando un doble papel de árbitro y de jugador, de proscenio y bastidores, de intermediarios y contrayente. Con base en estos tres elementos mencionados, y gracias a la muldimensionalidad del ambiente en el cual se desarrolle, se llega a concebir a la opinión pública como se percibe el día de hoy. A continuación se presenta un cuadro de términos comparativos. de la opinión. pública de forma cronológica creado del documento de Monzón (2001), ―Opinión e imagen pública. Una sociedad bajo control‖, de elaboración propia, con el fin de entender y conceptualizar más ampliamente el concepto de opinión pública:. 25.
(26) Año. Concepto y autor. 1661 Clima de opinión. Sustento A él se le acuñe el termino de clima de opinión, destaca la importancia del sistema de creencias, valores, actitudes, y. (J. Glanwill). exigencias que toda población genera por vivir en una comunidad.. 1671 La. ley. de. opinión pública. la Esta ley guarda relación con la conciencia que toda la sociedad va adquiriendo con el paso del tiempo sobre lo que es aprobable o rechazable actuando a modo de censura.. (John Lucke) 1750 Opinión pública. Establece una relación estrecha entre opinión, costumbre y ley. Atribuyendo a la opinión publica dos. (J.J. Rousseau). funciones. principales: La de árbitro moral de la sociedad y la de elaborar leyes como expresión de la voluntad general.. 1922 Expresión pública Es cuando se crea un estereotipo sometido a la observación o publicada. selectiva o percepción, en donde un periodista contribuye al relato y es ahí en donde encontramos la expresión publicada.. (W. Lippman). La opinión pública se expresa con imágenes y de una forma estereotipada. 1943 Teorías. de. opiniones. las La opinión es obra a la vez de cada uno y de todos. Destacan en las opiniones su verbalización la presencia de componente actitudinal y la relación que mantiene con los. (Jean Stoetzell). 1979 La opinión. comportamientos. Manifiesta dos tipos de opiniones una buena y una mala, pero antes que esto, su importancia radica en su apariencia. 26.
(27) Esta imagen es necesaria para poder tener el poder o (Nicolás. mantenerse en él.. Maquiavelo) 1981 La opinión pública. La opinión pública está situada en base al poder ciudadano que cuenta con elementos fundamentales como lo son la. (Habermas). ciudadanía y su organización en sociedad civil, que cuando se reúnen en un espacio generan el espacio público, para la construcción de cohesión social, de la construcción y legitimación política.. Entonces se concluye y se entiende como opinión pública a lo que se sitúa en el poder ciudadano con elementos fundamentales como: la ciudadanía y su organización en sociedad civil, al reunirse en el espacio público, construyen cohesión social y legitimación política. La opinión establece una relación entre el pensar y la costumbre en donde las voluntades individuales se consensan para generar una voluntad global de una forma consiente aprobando o rechazando en un clima de opinión en un sistema de creencias, valores, actitudes, y exigencias que toda población que se genera por vivir en comunidad, ya sea la opinión buena o mala dependiendo de un estereotipo sometido a la observación selectiva o percepción, en donde un periodista contribuye al relato y es ahí en donde encontramos la expresión publicada con imágenes y de forma estereotipada. La opinión pública es, en ocasiones, un factor determinante de los medios de comunicación y la cobertura informativa porque ―la relevancia que conceden los medios a ciertos temas o el silencio que guardan sobre otros, influye decisivamente en la opinión pública, en la relevancia que ésta concede a determinados asuntos y en el modo en cómo piensa acerca de los mismos, dándole una importancia mayor o menor, o enfocándolos en una determinada dirección (Giménez, 2006, p.60). Las audiencias son quienes ponen los temas en los medios pero en ocasiones llega a ser lo contrario, los medios imponen los temas en los que se deben pensar y cómo se debe pensar, lo que McCombs y Shaw (1972 en Giménez, 2006) denominan como agenda setting, en temas. 27.
(28) de política; para Bourdieu (1996 en Cerdán, Aceves, 2001, p.16), ―los medios se han convertido en el árbitro de acceso a la existencia social y política‖. En los noticieros se genera opinión pública ―en cada paso del proceso de comunicación se toman decisiones, se excluye o incluye información, se ignoran asuntos o se presentan con fuerza, se escriben titulares para captar la atención y se hacen filmaciones para ilustrar los temas. Se establecen. prioridades. Se elige cada uno de estos pasos; es, en esencia, la. imposición de un encuadre‖ (McCombs y y Evatt, 1995, en Giménez, 2006, p.61), que invita a pensar y actuar de determinada forma dependiendo del tema o concepto que se esté tratando y la intencionalidad o tratamiento que se le dé a las noticias por parte de los medios de comunicación en donde ―el mensaje posee unas connotaciones implícitas, se produce en un contexto que le proporciona su fuerza e intencionalidad y resuena de modo distinto en los receptores en función de sus experiencias particulares‖ (Graber,1988 en Giménez, 2006, p.61). Pero como toda acción hay una reacción y en el consumo de los medios también pasa, para entender más de lo que puede suceder en el consumo y en específico sobre los noticieros con transmisiones de conflictos entre políticos que es parte fundamental de la presente información ampliaremos más adelante la teoría del videomalestar. Teoría del videomalestar El consumo mediático y la exposición influye en las actitudes políticas como la confianza política, el interés en la política y en la eficacia política y la valoración de la democracia en México. Existen teorías que hablan de estos aspectos como lo son la teoría del videomalestar, la teoría de la movilización y del circulo virtuoso (Muñiz, 2011), este trabajo tomará únicamente a la teoría del malestar, que le compete más a los estudios sobre los efectos en las personas al ver noticieros de televisión. Los medios. funcionan como legitimadores de las actividades del Estado, y ―la. legitimidad tiene un carácter evaluador, un juicio subjetivo que incluye los valores de los grupos y del sistema político. La estabilidad de la democracia depende de la eficacia y de la legitimidad de un sistema político‖ (Muñiz, 2011, p.288). 28.
(29) La confianza política, pues, es vinculada con la legitimidad; al ver el actuar de los políticos, los ciudadanos generan malestar y desconfiada a causa de que ―el contenido de los medios es cada día más cínico y crítico con las autoridades lo que genera el cinismo político de los televidentes, una menor participación y mayor desconfianza‖ (Muñiz, 2011, p.289), esto cuando se presentan contenidos negativos sobre actores de la vida política y así surge la teoría del videomalestar o malestar mediático. Los orígenes de la teoría son en los años sesenta y el término de viodemalaise (videomalestar) se le atribuye a Robinson (1976). La literatura sobre ―Media malaise‖ o Videomalaise surge en la relación entre el periodismo y política teniendo como antecedente el caso de Watergate en Estados Unidos. Entre más accesibles los periódicos, muchos críticos expresaron su preocupación por la influencia de la prensa popular en el declive moral, inquietando en particular la prensa amarillista en 1890. La teoría nos habla sobre las prácticas habituales de los medios de comunicación y de que las campañas de los partidos impiden el compromiso cívico; las teorías sobre los efectos nocivos de los medios de comunicación comparten dos supuestos centrales: 1) Que los procesos de comunicación política tienen un impacto significativo sobre el compromiso cívico, y 2) que ese impacto es negativo. Entonces las teorías sobre los efectos negativos de los medios de comunicación aparecieron en la ciencia política en Estados Unidos en la década de los sesenta. Kurt y Gladys Lang fueron los primeros en conectar el crecimiento de las cadenas de noticias con la extensión de actitudes de desencanto hacia la política americana. Afirmaban que las emisiones de televisión alimentaban el cinismo político al enfatizar el conflicto y restar importancia el proceso rutinario de elaboración de políticas en Washington, ―Los programas emitidos por la televisión, razonaban, acentúan los elementos conflictivos del proceso político, lo cual fomenta el cinismo de las audiencias‖ (García, 2005) La idea de Lang sería retomada más tarde, en 1976, por Michael Robinson, a quien se le atribuyó el haber acuñado el término videomalaise o videomalestar a raíz de una investigación en el artículo titulado ―Public Affairs Television and the Growth of Political Malaise: the case of the selling of the pentagon‖ (―Los asuntos públicos en la televisión y el 29.
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