INTERPRETANDO A ADAM SMITH:
LOS ELEMENTOS INSTITUCI ONALES EN EL SISTEMA DE LIBERTAD NATURAL
PEDRO ANTONI O ÁLVAREZ PATIÑO
ASESORA: JIMENA HURTADO P RIETO
UNIVERSIDAD DE LOS ANDES FACULTAD DE ECONOMÍA BOGOTÁ D.C., MAYO 14 DE 2009
Interpretando a Adam Smith:
los elementos institucionales en el sistema de libertad natural
Resumen
El presente trabajo es una interpretación del pensamiento de Adam Smith a la luz de la teoría institucional fundada por Thorstein Veblen. Esta teoría hace énfasis en la necesidad de estudiar un problema usando una definición amplia de instituciones y desde un punto de vista evolucionista.
Se propone usar el marco teórico mencionado para estudiar los elementos institucionales subyacentes en el funcionamiento de una sociedad de individuos libres organizada en un sistema de mercado. Después de hacer una revisión de apartes de sus principales obras, se determinó que hay cuatro elementos institucionales necesarios para el buen funcionamiento de una sociedad de individuos libres. Estos son: la simpatía, un mecanismo psicológico que permite relacionar los sentimientos de las personas; el habito de actuar por cuenta propia para generar un ingreso; una institución que garantice la libertad de las personas; y una institución de justicia que propicie el orden social. Estos elementos son importantes en el pensamiento de Smith porque son supuestos sobre el ser humano y sobre la estructura social que están implícitos cuando formula el sistema de libertad natural como la organización que permite la realización del plan de igualdad, libertad y justicia.
Todo ha devenido; no hay datos eternos, lo mismo que no hay verdades absolutas. Por eso de ahora en adelante es necesario el filosofar histórico y con éste la virtud de la modestia.
F. Nietzsche. Humano, Demasiado Humano
1. El proyecto de Adam Smith
¿Se puede considerar a Adam Smith como un institucionalista? Este pensador tenía una amplia visión sobre la que hoy se considera economía1. Hace más de 200 años expuso su interés por estudiar los temas económicos, lo que para él equivale a entender las causas de la riqueza material. En efecto, en la introducción de La Riqueza de las Naciones (de ahora en adelante RN) escribe:
To explain in what has consisted the revenue of the great body of the people, or what has been the nature of those funds which, in different ages and nations, have supplied their anual consumption, is the object of these Four first Books. (RN, Introduction and plan of the work, p. 11)
Así que el libro considerado fundador de la economía tenía como objetivo explicar la creación del ingreso de las personas. Esta explicación recurrió a distintas disciplinas y presuponía una serie de ideas que Smith había expuesto en otras obras.
Entonces, ¿por qué estudiar a Smith desde un punto de vista institucionalista? La respuesta es que este enfoque nos permite apreciar el carácter multidimensional del pensamiento de Smith y entender mejor su proyecto de investigación, pues sus intereses no se limitan al ámbito estrictamente económico. De hecho, parte de su proyecto pasa por entender el proceso de generación de riqueza de manera tal que el legislador pueda poner en práctica las políticas más propicias para el enriquecimiento de la nación, tal como se aclara en La Teoría de los Sentimientos Morales (de ahora en adelante TSM):
… I said, that I should in another discourse endeavor to give an account on the general principles of law and government, and of the different revolutions which they had undergone in the different ages and periods of society; not only in what concerns justice, but in what concerns police, revenue, and arms, and whatever else is the object of law.
(TSM, Advertisement, p. 55)
Un proyecto de legislación universal como el que buscaba Smith requiere un arreglo institucional para poder funcionar. Dado que Smith tenía un proyecto sistémico, del cual la esfera económica es sólo una parte, cabe preguntar cómo se articula dicha parte en su proyecto. Este razonamiento
1 En el tiempo en que vivió Smith no existía el conce pto de ciencia económ ica. Smith escribía sobre filosofía moral, que trataba de explicar el funcionamiento del mundo de los seres humanos. RN está dedicada a una parte de este f uncionamiento: es la explicación de l ing reso de las pe rsonas de un país. En ella, Smith acude a distintos métodos, que, entre otros, incluyen análisis de cif ras, cálculos matemáticos, elementos políticos e históricos. Hoy, la publicación de es ta obra se conside ra como el nacimiento de la economía.
permitió definir la pregunta específica de este trabajo: ¿cuál es la institucionalidad subyacente que permite el buen funcionamiento del sistema de libertad natural planteado por Adam Smith?
Para responder esta pregunta se necesita una metodología que permita probar que Smith tiene en sus obras elementos institucionales, y que estos elementos son importantes para la realización de sus postulados socioeconómicos más conocidos, a saber la autorregulación de la organización social. Esto se hará con el previo esbozo de un marco teórico, que, como ya se dijo, será el institucionalismo. El término institución puede ser confuso, por lo que su explicación es fundamental en este escrito. Con este fin, se expondrán los conceptos y las propuestas principales de Thorstein Veblen, por ser el fundador del análisis institucionalista. Esto se complementará con los estudios contemporáneos de Geoffrey Hodgson, seguidor de la corriente de pensamiento iniciada por Veblen.
Este trabajo sigue en la línea de otras investigaciones que han relacionado directamente las ideas de Veblen con las de Smith. En estos trabajos se han destacado cuatro puntos. McConnell (1943) sostiene que ambos pensadores defienden la idea de que la vanidad es una fuerza que motiva el trabajo. La segunda idea común en ambos es la propuesta de clasificar la evolución de la sociedad en periodos históricos (ambos la dividen en 4 etapas) con arreglos institucionales característicos en cada uno de ellos. Así lo escribe Sobel (1979): “Both Smith and Veblen had well‐articulated theories of societal economic change and evolution. In both systems, institutional and legal forms consonant with a given stage of development…” (p. 356). Otra similitud entre estos pensadores es que comparten el intento por hacer prevaler el trabajo productivo sobre los elementos improductivos de la sociedad. En efecto, Smith critica las rentas monopolísticas de las sociedades mercantiles inglesas del siglo XVIII y Veblen critica el derroche de la riqueza derivado de un comportamiento ocioso en algunos contextos particulares. (Dépinoy, 2007, p.320). Un cuarto elemento en común es creer que existen en el ser humano tendencias o características inherentes a su naturaleza. Por ejemplo, Smith habla de tendencias naturales (el intercambio o mejorar nuestra propia condición), mientras que Veblen habla de instintos (principalmente el instinct of workmanship).
De este tipo de trabajos nace el presente. Aunque se diferencia por concentrarse específicamente en examinar los elementos institucionales en el pensamiento de Smith, se inscribe en la literatura
anterior porque sigue siendo un estudio sobre Smith que pretende resaltar la importancia del conjunto de su obra para comprender mejor el tratado de RN. Las relaciones antes mencionadas permiten concluir que el pensamiento de Smith y el de Veblen tienen ciertas similitudes en aspectos fundamentales de su obra. Así, parece ser que Veblen critica las ideas clásicas provenientes de Smith a la vez que se le asemeja en otros puntos. ¿A qué se deben las semejanzas? ¿Cómo revelarlas? ¿Qué importancia pueda tener que estos autores se asimilen?
Para responder estas preguntas dentro del marco general del análisis de la pregunta principal de investigación, el trabajo se ha dividido en siete partes. La primera consta de esta introducción, seguida de una revisión de literatura. En la tercera parte se planteará el marco teórico desde el cual se va estudiar la obra de Smith. En la cuarta parte se mostrará la relevancia del conjunto de la obra de Smith para entender su proyecto de investigación. En quinto lugar, se presentarán los cuatro elementos institucionales que permiten el buen funcionamiento del sistema de libertad natural. Posteriormente se expondrán las relaciones entre libertad natural, mercado e instituciones. Finalmente se concluirá.
2. Antecedentes de Smith como institucionalista
La literatura que se ha escrito sobre este autor escocés es extensa, abundancia motivada en parte por el reciente interés que han despertado sus obras a partir del bicentenario de la publicación de RN. En la literatura que ha analizado a Smith desde el institucionalismo se destacan los siguientes escritos. I. Sobel (1979) tiene una visión de Smith que propone estudiar sus ideas ligadas al arreglo institucional de su época. Esto revela a Smith como un pionero en el estudio del marco legal y cultural que propicia la generación de riqueza. Además, Sobel dedica una sección en su trabajo a ver las relaciones que existen entre Smith y Veblen, concluyendo que comparten varias ideas, como la creencia de que las fuerzas psicológicas adoptan formas específicas según sea el arreglo institucional. A. Fitzgibbons (1995), explorando las relaciones entre libertad, riqueza y virtud en Smith, concluye que en el pensamiento de este autor todo estaba sujeto a leyes ocultas de regularidad y orden, lo que muestra la necesidad de estudiar estas leyes ocultas para entender sus postulados en RN. A. Skinner (1996) sostiene que hay un proceso histórico que explica los orígenes y la naturaleza de la estructura socioeconómica particular que concierne el análisis de la RN. K.
Tribe (1999) muestra cómo las nuevas perspectivas sobre Smith han centrado la atención sobre el análisis de las relaciones entre sociedad comercial, ética y progreso social. Finalmente, J. Evensky
(2005) observa en la obra de Smith el planteamiento de un proceso histórico que ocurre debido a la dinámica interior de la sociedad que genera cambios sociales. Evensky propone que el cambio lo dirige el raciocinio y la imaginación humana, por lo que los individuos afectan la construcción de la sociedad con y sin intención consciente. Estos escritos hacen referencia explícita a la importancia de las instituciones en la obra de Smith.
Hay dos aspectos importantes de esta lista. Se destaca el interés por el análisis del proceso histórico que plantea Smith. También es importante notar que existe un estudio que trata de relacionar específicamente a Smith con la teoría institucional comenzada por Veblen. Estos dos puntos, el análisis del proceso histórico y las similitudes entre estos pensadores, se retomarán a lo largo del presente escrito para ver qué instituciones son importantes para el funcionamiento del sistema de libertad natural
La revisión de literatura muestra que Adam Smith ha sido inspirador de estudios que tienen en común ligar aspectos económicos con elementos que pueden considerarse no‐económicos. En este sentido, es necesario establecer un marco teórico que permita ligar los distintos enfoques con los que se puede mirar a Smith y su sistema de la libertad natural.
3. ¿Qué es un análisis institucional?
Como se dijo, la finalidad de este escrito es buscar la institucionalidad subyacente en la obra de Smith. Hacer un análisis institucional mejora nuestra comprensión de los fenómenos económicos, pues permite tener una visión de lo que propone en RN en conjunto con el resto de su obra y sirve para comprender los supuestos que hay detrás de su propuesta más amplia, es decir, del sistema de la libertad natural. Como se anotó en el aparte anterior, la literatura sobre Smith ha reconocido la importancia de la reflexión institucional en su obra. Esta percepción se reitera en la introducción a RN de la edición de Glasgow: “The various categories of Smith’s system had thus an institutional content or background derived from the experience of his day” (Smith, 1981 [1776], p. 43). Sin embargo, el uso del término instituciones puede ser confuso, por lo que es necesario aclarar este término y la teoría que lo rodea.
Existen dos vertientes principales de la teoría institucional. Geoffrey Hodgson (1998) propone nombrarlas “Nuevo” y “Viejo” Institucionalismo: “Today, the term new institutional economics is
in widespread use and is associated with a vast literature. Clearly, the temporal adjective in the adopted title of this broad set of postwar theories and approaches has been intended to demarcate the new institutional economics from the old institutional economics of Thorstein Veblen, John Commons, and Wesley Mitchell.” (Hodgson, 1998, p. 1). El Viejo institucionalismo ofrece una definición amplia de instituciones, la cual incluye elementos de análisis que la definición del nuevo institucionalismo dejaría por fuera. En efecto, la definición propuesta por Douglass North entiende las instituciones como las reglas de juego, centrándose en las reglas formales. La característica principal del nuevo institucionalismo es la propuesta de explicar la emergencia de instituciones como el Estado o el dinero mediante un modelo de comportamiento individual racional (Hodgson 1998, 14). En cambio, en el viejo institucionalismo hay una retroalimentación entre individuos e instituciones, lo cual permite comprender mejor las relaciones entre personas y sociedad. Esto es explicado a continuación.
3.1 Instituciones, hábitos y reglas
En el marco del institucionalismo2 se define las instituciones como “sistemas de reglas sociales establecidas que estructuran las relaciones sociales”3. Esta será la conceptualización usada en este escrito. Existe un proceso de retroalimentación entre instituciones e individuos, que se observa en la construcción de esas instituciones. Éstas son tanto un producto deliberado de los individuos como una tradición heredada. Al ser una tradición, las instituciones se toman como dadas, pues su validez no es criticada por la sociedad. Este proceso lleva a considerar que las instituciones no son exógenas ni endógenas porque, como se dijo anteriormente, las instituciones actúan sobre persona, y, a la vez, son influenciadas por ellas. Estos sistemas cambian en el tiempo y se inscriben dentro de un ambiente en permanente cambio. Esto no quiere decir, sin embargo, que las instituciones no tengan fundamento, pues son durables en el tiempo, por lo que en un momento dado pueden llegar a considerarse variables dadas.
Esta forma de concebir las instituciones y su entorno marca diferencias importantes entre el institucionalismo y la corriente dominante en economía. Hodgson (1998) las resume en cuatro puntos: 1. Existe un énfasis en factores institucionales y culturales que no se encuentra en el
2 En el resto de este trabajo se utilizará el término ins tituciona lismo para refe rirse al viejo institucionalism o que es la corriente en la cual se inscribe el análisis.
3 “Institutions a re systems of established and embedded social rules that structure s ocial relations”.
Hodgson, 2006, p.18.
mainstream económico. 2. El análisis es interdisciplinario, usando perspectivas de política, sociología, sicología y otras ciencias. 3. No se hace uso del modelo de agente racional maximizador de utilidad. 4. El análisis es dinámico, no estático.
Este análisis interdisciplinario y dinámico supone una especial atención a las reglas. Éstas incluyen normas de comportamiento y convenciones sociales como también ordenamientos legales4. Una regla se puede definir como una disposición normativa que estipula qué acción se debe seguir o evitar según las circunstancias. Las personas en sociedad comparten el conocimiento, tácito o implícito, de las reglas. Al llevar las reglas a una representación mental colectiva, se empiezan a formar instituciones, pues éstas sólo pueden existir si la sociedad comparte ciertas creencias, hábitos y actitudes (Searle, 1995). Una cuestión difícil de las reglas es la de por qué se cumplen.
Una posible explicación es que las reglas se cumplen por ser un acuerdo con alguna autoridad que está en capacidad de impartir sanciones en caso de incumplimiento. También por la creencia de que las otras personas van a cumplirlas, por aprobación o desaprobación social, o por simple conveniencia.
El tercer concepto importante en la teoría institucional es el hábito. Este puede ser definido como una propensión no deliberada, que actúa por sí misma, para adoptar una regularidad de comportamiento que había sido practicado previamente5. En otras palabras, un comportamiento irreflexivo que sucede en varias situaciones. Se podría criticar que esta concepción de comportamiento es determinística pues parecería negar la elección y el deseo. Esta crítica es aceptable hasta cierto punto, pues la teoría institucional acepta límites para la racionalidad y la elección, ya que concibe a los individuos inmersos en un tejido social que los moldea6.
Los hábitos se obtienen a través de un mecanismo sicológico en los que se adopta, no deliberadamente, sino de forma inconsciente, una disposición a actuar de cierta manera. La forma
4 En esto también difiere de l nuevo institucionalismo que, como ya se anotó, se concentra en reglas formales.
5 “Habit can be defined as a largely non‐deliberative and self‐actua ting propensity to engage in a previously adopted patte rn of behavior”. (Hodgson, 1998, p.16).
6 En este sentido, la concepción institucionalista del ser humano se diferencia de la que funda el modelo de comportamiento racional. La concepción de l agente humano como un ser racional es re duccionista, puesto que encierra al se r humano en un conjunto de prefe rencias dado por una función de utilidad: el individuo es presa de sus prefe rencias, ya que es tas son exógenas (Hodgson, 1998).
como nos adaptamos al hábito no es relevante para esta investigación. Importa saber cómo y qué hábitos han sido predominantes en el desarrollo de la sociedad, para ver cómo se han formado las instituciones de las distintas épocas.
La aceptación que gozan los hábitos entre la población, combinada con la estructura de reglas, hace que los hábitos y preferencias sean consistentes con su propia reproducción (Hodgson, 2006). Los hábitos considerados como el material constitutivo de las instituciones dan durabilidad y poder a éstas últimas. Hodgson describe la manera como las instituciones afectan el comportamiento así:
By structuring, constraining, and enabling individual behaviors, institutions have the power to mold the capacities and behavior of agents in fundamental ways: they have a capacity to change aspirations instead of merely enabling or constraining them. Habit is the key mechanism in this transformation. Institutions are social structures that can involve reconstitutive downward causation, acting to some degree upon individual habits of thought and action. The existence of reconstitutive downward causation does not mean that institutions directly, entirely, or uniformly determine individual aspirations, merely that there can be significant downward effects. (Hodgson, 2006, p.7)
Los efectos “hacia abajo” de los que habla Hodgson no son de ningún modo una negación del accionar individual, del agency de las personas. La propuesta institucional hace un énfasis doble:
agencia individual y estructura institucional, entendiendo que ambas se influencian y cambian.
Se puede concluir de la exposición anterior que el marco teórico institucional se construye a partir de los conceptos de institución, hábito y regla. Pero parte de la propuesta del institucionalismo es también analizar esta conceptualización sobre el comportamiento humano en una perspectiva dinámica. Es decir, ver cómo el sistema institucional va cambiando en el tiempo, con sus hábitos y reglas. Ver también cómo se relaciona el arreglo institucional con el comportamiento de las personas, y viceversa, es decir, cómo los individuos han hecho evolucionar las instituciones.
3.2 La propuesta evolucionista de Veblen
Thorstein Veblen plantea una propuesta teórica evolucionista que permite relacionar el marco teórico anterior con un análisis dinámico de las instituciones. En Why is Economics not an Evolutionary Science? (1898), Veblen sostiene que una ciencia evolucionaria es una teoría de un proceso. Su paradigma evolutivo es la base para entender conjuntamente tanto el cambio como la
continuidad, la inercia y la novedad (Hodgson, 2007), pues explora los sucesos que se van dando en la historia a la vez que da cuenta de los elementos institucionales que permanecen.
En este sentido, el institucionalismo que se planteó anteriormente es una teoría económica evolucionaria (evolutionary economics). Se constatan las raíces de las características mencionadas del institucionalismo en la teoría de Veblen en tres aspectos. 1. Veblen plantea una ciencia económica evolucionaria: “For the purpose of economic science the process of cumulative change that is to be accounted for is the sequence of change in the methods of doing things, the methods of dealing with the material means of life.” (Veblen, 1898, p.8). De aquí se desprende el análisis dinámico que propone Hodgson, pues un método que dé cuenta de los cambios en la forma de hacer las cosas debe entenderse como un devenir, como un proceso mediante el cual algo llega a ser de cierta manera. 2. Crítica del agente maximizador de utilidad: “Under hedonism the economic interest is not conceived in terms of actions.” (Ibid., p.12). El cálculo que hace el agente del modelo de elección racional se basa en mediciones de utilidad. Esta forma de entender el comportamiento humano suprime el accionar de las personas porque las restringe a escoger dentro de un conjunto de preferencias dado, imposibilitando la formulación de nuevas ideas para resolver el problema que había dado origen al cálculo de utilidades. La creación de alternativas para solucionar un problema a lo que se refiere Veblen por terms of action. Al criticar el utilitarismo, basado en una postura hedonista, Veblen censura el uso del modelo de maximización de utilidad. 3. En cuanto a la importancia de las estructuras sociales: “All economic change is a change in the economic community, a change in the community’s methods of turning material things to account. The change is always in the last resort a change in habits of thought.” (Ibid., p.10). De donde se desprende el énfasis en los hábitos y en las instituciones.
El agente de Veblen está imbuido en un marco de costumbres sociales. El autor americano critica el hedonismo del agente económico clásico7, pues considera que esta conceptualización del individuo “no tiene antecedente ni consecuente, es un dato humano en un equilibrio estable, que niega un proceso viviente al interior de los seres” (Veblen, 1900, p.). Es decir, con el hedonismo, el
7 El agente económico clásico se basa en el utilitarismo, que ofreció una nueva manera de conceptualizar la motivación humana hacia la acción. En e l siglo XIX tomaría fuerza la creencia, y así se estable cería el concepto de l agente e conómico clásico, de que el agente económico es un ser interesado exclus ivamente en sí mismo y competitivo, al igual que la idea de que todas las razones pa ra el accionar humano nacen del deseo de obtener place r y evitar el dolor (Screpanti y Zamagni, 2005). El hedonismo, que sostiene que el fin ideal de la conducta es la búsqueda del placer, es pues la ca racterización de este agente.
interés económico no es concebido en términos de acción (Ibid.). Veblen también critica la creencia de que el interés individual trajera bienestar social. Creía que las tradiciones y costumbres dadas en una sociedad influenciaban los instintos del ser humano, determinando así el comportamiento individual. Por tanto, según esta corriente teórica, para entender la economía, se deben estudiar las tendencias instintivas del ser humano para ver qué expresión institucional toman (McConnell, 1943). En palabras de Veblen:
He [man] is not simply a bundle of desires that are to be saturated by being placed in the path of the forces of the environment, but rather a coherent structure of propensities and habits which seeks realization and expression in an unfolding activity. (Veblen, 1898, p.10).
La visión de Veblen sobre el accionar del ser humano ofrece una idea que refuerza la creencia de que el individuo tiene propensiones que busca satisfacer en su actividad. “Economic action is teleological, in the sense that men always and everywhere seek to do something” (Ibid., p. 11). Lo que lleva a pensar en términos evolutivos y no estáticos: “The evolutionary point of view, therefore, leaves no place for a formulation of natural laws in terms of definitive normality” (Ibid.).
Esto es diferente del agente hedonista porque éste se limita a hacer una escogencia entre opciones dadas: no formula soluciones o acciones por fuera de las posibilidades de sus preferencias. La particularidad, pues, de la aproximación evolucionista consiste en el interés dual sobre el individuo y su ambiente institucional, que además se consideran cambiantes en el tiempo.
De allí nace la importancia de las instituciones. Como sostiene Dépinoy: “Ce sont elles [las instituciones] qui permettent de rendre compte de l’importance des fins… puisque le changement correspond toujours à une transformation en termes d’habitudes de pensée” (Dépinoy, 2007, p.
276). Si el agente se da cuenta de cuáles son los fines del cálculo, es decir, la solución de un problema que puede trascender las opciones que considera el cálculo, entonces esto le permite formular una solución en términos de acciones orientadas a solucionar el problema. Las formas para hacer esto cambian con las instituciones, en otras palabras, los hábitos de pensamiento que llevan a determinada acción son influenciados por el arreglo institucional.
A grandes rasgos, entonces, la propuesta de Veblen y su institucionalismo es que mediante el estudio del comportamiento económico de la gente a través del tiempo se podrían sacar conclusiones acerca de los factores sicológicos persistentes que motivan el comportamiento individual. El motor fundamental del accionar son los instintos, que son influenciados ampliamente por los hábitos y reglas sociales existentes en la sociedad. Y por tanto, para saber
cómo se ha dado el arreglo institucional prevalente, que permite un comportamiento económico específico, hay que estudiar sus causas, es decir la evolución mediante la cual se ha llegado a tal estado social.
4. Relevancia del conjunto de la obra de Smith
El reconocimiento del que suele gozar Adam Smith como padre de la economía proviene de RN. En efecto, el mainstream de la economía suele reconocer la importancia de Smith sólo en sus trabajos sobre el mercado8. El reconocimiento de Smith como economista olvida que este autor estuvo tan interesado en asuntos económicos como en otros temas. Por ejemplo, Smith fue catedrático de lógica y filosofía moral en la Universidad de Glasgow. En este espacio también pudo dar clases sobre jurisprudencia y gobierno9.
El conjunto de su obra trata una variedad de temas con textos de extensión considerable. La variedad de temas de su obra hace necesario delimitar el tema de estudio de este trabajo. Por tanto, los postulados económicos que interesa analizar desde una perspectiva institucional son aquellos relacionados con la obtención de prosperidad pública mediante la búsqueda del interés privado, o con la realización del gran plan de igualdad, libertad y justicia: “… and instead of allowing to persue his own interest his own way, upon the liberal plan of equality, liberty and justice…” (RN, IV.ix.3). Es decir, con el funcionamiento del sistema de libertad natural. La cuestión que guía esta investigación es la búsqueda de la institucionalidad, en el sentido que se explicó anteriormente, subyacente en la RN que permite concluir a Smith que la institución del mercado basado en la libertad de las personas funciona correctamente y puede generar riqueza. Como se mencionó, la perspectiva institucional ayuda a entender la apreciación de Smith sobre el mercado porque examina las relaciones entre economía, legislación y costumbres. Se pretende estudiar la evolución socioeconómica que propone Smith para ver qué arreglo institucional está detrás de la propuesta de Smith, y mostrar que esta institucionalidad es fundamental para la realización de los planteamientos antes mencionados. La lectura institucional al estilo de Veblen de la obra de Smith no es para entender por qué la sociedad mercantil de Smith no tiene fallas de mercado (para ello
8 Esto se puede constatar e n libros usados hoy para la enseñanza de la teoría económica. W. Nicholson en Teoría Microeconómica escribe: “La publicación de La Riqueza de las Naciones de Adam Smith en el año 1776 se cons idera, por lo general, como el inicio de la econom ía mode rna. En su amplio y exhaustivo trabajo, Smith creó la base del pensamiento sobre las fue rzas económicas de f orma orde nada y sistemática”
(Nicholson, 2005, p. 9).
9 Datos tomados de la introducción a Lectu res on Jurisprudence (Smith, 1992).
es más conveniente usar el nuevo institucionalismo). La aproximación a su obra usando una definición amplia de instituciones y usando el marco evolucionista de Veblen permite entender que los hábitos, las reglas, las instituciones y el proceso evolutivo que están presentes en el conjunto de la obra de Smith son supuestos sobre los cuales se funda el sistema de libertad natural. Por ello es necesario revelar cuáles son estos supuestos y ligarlos para ofrecer una explicación del funcionamiento del sistema de libertad natural.
Esto permitirá reiterar que la importancia de las ideas de Smith no se limita a su análisis del mercado. En concordancia con la idea de que para conocer las partes hay que entender el todo, se planteará que una revisión de los otros textos de Smith permite entender mejor las ideas expuestas en RN. Además de este libro y de TSM, Smith escribió otros textos que han recibido menos atención: Lecciones en Jurisprudencia (de ahora en adelante LJ10) y los Ensayos Filosóficos.
Estos escritos tratan de temas que se relacionan con el marco institucional propuesto, por lo que resultan apropiados para este estudio. El propósito es que mediante el análisis de estas obras se logre establecer la institucionalidad subyacente en el pensamiento de Smith.
Como se dijo en la introducción, la búsqueda de la respuesta a la pregunta de investigación requiere una metodología que permita probar que Smith tiene en sus obras elementos institucionales y que estos elementos son importantes para la realización de sus postulados socioeconómicos. Para ello se hará una revisión de la obra de Smith, concentrándose en RN, TSM y LJ. De esta manera se puede apreciar que Smith tenía un plan de investigación que articula sus obras. Es decir, cada una de estas obras es parte de un plan sistémico. Así se argumenta en la introducción a RN de la edición de Glasgow:
“It is perhaps even more remarkable that not only were Smith’s ethics, jurisprudence, and economics, marked by a degree of systematic thought of such a kind as to reveal a great capacity for model‐building, but also by an attempt to delineate the boundaries of a single system of thought, of which these separate subjects were the component parts” (Smith, 1981 [1776], p. 4).
10 La obra que se ha llamado Lecciones de Ju rispru dencia (Lectures on Jurisp rudence) no es un libro escrito por Smith. Es la compilación de dos reportes (los originales son manuscritos) hechos por estudiantes que asistían a los cursos que daba Smith en la Universidad de Glasgow. El primer reporte data del periodo 1762‐
1763; el segundo de 1766. Hoy se consideran parte de la obra de Smith por dos raz ones. 1. No existen contradicciones entre los reportes, lo que muestra que son compatibles con la regularidad de un mismo autor. 2. El contenido de los reportes y el tono en el que están escritos concuerdan con TSM y RN, lo que asegura que se inscriben e n el pensamiento de Smith.
Sin embargo, dado el tamaño de los escritos, hay que delimitar la extensión de la revisión en cada una de las obras. La escogencia de las partes que se analizaron para este trabajo se hizo usando un criterio que permitiera recoger elementos institucionales importantes y específicos sin perder generalidad. Por esta razón, la revisión de la obra de Smith se concentra en los siguientes fragmentos. De RN se usaron los libros III, IV y V, que tratan respectivamente sobre “Los diferentes progresos de la opulencia en distintas naciones”, “De los sistemas de economía política” y “De los ingresos del soberano o de la república”. De TSM, la parte I sobre “La corrección de la conducta” y otros apartes correspondientes a varias secciones tomados de los trabajos anteriores. De LJ, el reporte 1762‐1763 (designado LJA), específicamente las clases que están entre Febrero 21 y Marzo 24 de 1763, donde se trata de “La familia y el gobierno civil”; y el reporte de 1766 (designado LJB), las secciones sobre “Ley privada” y “Política”.
5. Cuatro condiciones institucionales para el buen funcionamiento del sistema de libertad natural
Después de haber analizado las lecturas mencionadas, se determinaron cuatro elementos institucionales que son importantes en el pensamiento de Smith para que una sociedad fundada en un sistema de libertad natural funcione correctamente.
5.1 La simpatía
El primer elemento importante en la obra de Smith para el buen funcionamiento del sistema de libertad natural es el sentimiento de la simpatía. En TSM, Smith hace un análisis extenso de este sentimiento y de sus efectos en la socialización de las personas. En este aparte, se argumentará que la simpatía es un elemento institucional, en cuanto se puede considerar un hábito, que permite el buen funcionamiento de la sociedad.
Smith comienza TSM con la afirmación de que los seres humanos son sociales por naturaleza:
“How selfish soever man may be supposed, there are evidently some principles in his nature, which interest him in the fortune of others, and render their happiness necessary to him, though he derives nothing form it except the pleasure of seeing it” (TSM. I.i.1). Esto indica que para Smith a las personas no solamente les interesa su propia condición, sino también la felicidad de los demás y por tanto su bienestar. Esta forma de ser es un indicio de que hay algo en ellas que hace
que una sociedad de individuos libres no sea un caos, pues tienen el hábito de tener consideración por los demás, es decir, por los miembros de su sociedad.
La simpatía nos hace interesar en la fortuna de los demás, pues se trata de “our fellow‐feeling with any passion whatever” (TSM I.i.1). Sentimos simpatía cuando nos ponemos en el lugar de otro que tiene un sentimiento cualquiera y experimentamos su circunstancia en la manera como imaginamos que la sentiríamos en su lugar. “Sympathy is very properly said to arise from an imaginary change of situations with the person principally concerned, yet this imaginary change is not supposed to happen to me in my own person and character, but in that of the person with whom I sympathize” (TSM VII.iii.1).
La simpatía sirve para juzgar qué tan correctas consideramos las motivaciones de los demás. “To approve of the passions of another, therefore, as suitable to their objects, is the same thing as to observe that we entirely sympathize with them; and not to approve of them as such, is the same thing as to observe that we do not entirely sympathize with them” (TSM I.i.3). Por tanto, la simpatía nos permite establecer una sanción moral, basada en nuestras consideraciones sobre los otros, relacionada con el comportamiento de las personas en sociedad. Si las personas están en un medio en el que actúan por su propio interés y con libertad, la simpatía nos permite juzgar si son socialmente correctas las acciones derivadas de un accionar libre e individual.
Smith considera que el sentimiento de simpatía es una capacidad común a todo el mundo. Por tanto, todos sabemos lo que es sentir simpatía con alguien, y que simpatizar es sentir una aprobación o desaprobación de los sentimientos del otro. Cuando se trata de nuestras propias acciones, esta aprobación es un deseo natural pues cada uno de nosotros desea la concordancia de nuestros sentimientos con los del espectador (TSM I.i.3). De allí se deriva que la simpatía despierta en nosotros un deseo de su reciprocidad (Evensky, 2005, p.39). Esto se constata en Smith: “Nothing pleases us more that to observe in other men a fellow‐feeling with all the emotions or our own breast” (TSM I.i.2). La reciprocidad de la simpatía moldea nuestras acciones para que sean aprobadas por otros por lo que procuramos que nuestra conducta sea aprobada socialmente.
La conducta aprobada socialmente implica que nuestra conducta individual está moldeada por convenciones sociales, por lo que el actuar individual tiene un sanción social. ¿Qué tipo de sanción es? Es una sanción que aspira a un ideal de conducta, de perfección y de corrección: “There exists in the mind of every man, an idea of this kind, gradually formed from his observations upon the character and conduct both of himself and of other people… He endeavors as well as he can, to assimilate his own character to this archetype of perfection.” (TSM, VI.iii). El criterio de corrección es social, se deriva de las observaciones hechas sobre nuestro comportamiento y el de las demás personas. Ese criterio se construye mediante la simpatía, pues es el resultado de un tanteo entre las personas, que van forjando un estándar de comportamiento. Queda implícito que el proceso de formación del arquetipo de perfección que menciona Smith busca el bien para todos y cada uno, pues la simpatía nos hace tener en cuenta la condición de los otros individuos, y por tanto respetar el deseo de éstos de satisfacer su propio interés. Por tanto, la aceptación de nuestra conducta se deriva de la consideración por el bien de los demás individuos. Este bien es tanto personal, porque la acción individual busca un bien para la persona, como social, pues la acción individual no sería aceptada socialmente si no contribuyera al bien común.
En consecuencia, la acción individual tiene en cuenta el beneficio de los demás, aceptando las reglas sociales existentes y que permiten el funcionamiento de una sociedad de individuos libres.
“Those general rules of conduct, when they have been fixed in our mind by habitual reflection are of great use in correcting the misrepresentations of self‐love concerning what is fit and proper to be done in our particular situation” (TSM III.iv).
Como conclusión de esta sección, tenemos que la simpatía es un elemento fundamental para el buen funcionamiento de la sociedad que estudiaba Smith y para la realización del “gran plan de igualdad, libertad y justicia” que propone en RN. La acción de las personas que buscan su propio interés, que buscan generar riqueza o cualquier otro objetivo de utilidad personal, está influenciada por el deseo de aprobación de los demás. Por tanto, el hábito de tener en cuenta la estima social es una condición para que funcione correctamente una sociedad de mercado.
5.2 El proceso histórico
A través de un análisis histórico Smith, en el primer capítulo del tercer libro de RN, establece que el curso natural de la opulencia está compuesto por tres etapas: primero, la agricultura; después,
manufacturas, y finalmente, comercio exterior. Este desarrollo es una forma evolucionista de ver los cambios en la manera como se genera riqueza que da cuenta de las causas y consecuencias del proceso. Smith cree que hay una serie de pasos que la humanidad ha dado para llegar hasta la sociedad comercial de su época. La excepción confirma la regla:
But though this natural order of things must have taken place in some degree in every such society, it has, in all the modern states of Europe, been, in many aspects, entirely inverted. The foreign commerce of some of their cities has introduced all their finer manufactures, or such as were fit for distant sale; and manufactures and foreign commerce together, have given birth to the principal improvements of agriculture. The manners and customs which the nature of their original government was greatly altered, necessarily forced them into this unnatural and retrograde order. (RN, III.i.9).
Los ejemplos que piensa Smith en esta cita son una excepción a la regla que se mencionó anteriormente porque en ellos el comercio introdujo las manufacturas, y éstas, a su vez, desarrollaron la agricultura. Smith sostiene que si bien esto ha sucedido en Europa, este orden no corresponde al curso natural de generación de opulencia. La cita permite inferir que la formulación del orden natural de Smith está basada en la observación de procesos históricos particulares, y, según la última frase, que los hábitos y costumbres modelan las estructuras socioeconómicas.
En el mismo libro, Smith hace una exposición más detallada sobre el proceso histórico que se dio en Europa. La proposición del orden natural descrito anteriormente es la conclusión del análisis que lleva a cabo en los capítulos siguientes, donde ilustra cómo evoluciona la forma de generar riqueza desde la caída del Imperio Romano hasta el florecimiento del comercio en el siglo XVII.
Smith clasifica dicha evolución mediante cuatro tipos de orden socioeconómico: las etapas de caza, pasturaje, agricultura y comercio. Esta división tiene criterios tanto económicos como políticos, pues, como se afirma en la introducción a RN de la edición de Glasgow (Smith, 1981, p.
12), Smith logra establecer un vínculo entre la forma prevaleciente de la economía (la forma de ganar el sustento) y la fuente y distribución del poder entre las clases de la sociedad, la política.
Esto muestra que hay un arreglo institucional para cada época que determina quién obtiene la riqueza y el poder. El arreglo institucional se expresa en costumbres y reglas específicas que van cambiando durante la evolución de las etapas.
La primera etapa es la de la caza, que se distingue por ser rudimentaria, de comunidades pequeñas, poca libertad, inexistencia de la propiedad privada y por tanto ningún tipo de acumulación de riqueza. Dado que no hay disputas por la propiedad, se puede prescindir de un organismo que administre justicia (RN, V.i). En la segunda etapa, aquella de los pueblos pastoriles, la gente subsiste de rebaños. Se presenta apropiación de manadas de animales, lo que da poder al propietario, de donde se origina las primeras formas de poder (Ibíd.).
Para nuestros propósitos, los periodos tres y cuatro son los más interesantes. La época de la agricultura, la tercera etapa, que a su vez se subdivide en tres, se distingue por la adopción de la propiedad privada. En la primera parte, ejemplarizada por la situación que siguió a la caída del Imperio Romano, la tenencia de tierra es la fuente primaria de poder. Esto hace que quienes poseen la tierra son quienes detentan el poder, y al haber muchos terratenientes, el poder estará fragmentado. Los dueños de la tierra se quedan con el excedente, y este excedente se destina a sostener a los vasallos, por lo que no se generan actividades productivas. La segunda parte, preserva las instituciones de la anterior (principalmente la distribución del poder) pero se caracteriza por la emergencia de ciudades auto‐gobernadas. Estas ciudades poseen tres condiciones que ayudan al progreso de la riqueza: 1. El comercio, que se deriva de la necesidad de obtener lo que no pueden producir (pues no son autosuficientes); 2. La necesidad de tener una defensa hace que estas ciudades paguen un tributo a una forma de poder mayor que las defienda, el soberano (RN, III.iii.8); este pago genera seguridad para poder dedicarse al comercio; 3. Puesto que el soberano protege varias ciudades, éstas se asocian porque tienen la característica común de que su seguridad depende de la misma persona. Conforme aumenta la prosperidad de las ciudades debido al comercio, aumenta su poder. El resultado es un cambio en el balance de poder entre el soberano y sus protegidos.
Finalmente, en la tercera etapa sucede un cambio institucional importante. El comercio y la producción de manufacturas impactan el poder de los nobles. Éstos tenían el hábito de tener bajo sus órdenes una cantidad considerable de personas para forjar su poder: “Their power [el de los nobles] consisted in the number of their retainers and tenents. The number of their retainers and even of their dependents was owing to their plain and hospitable way of living.” (LJA, p. 261). Una vez los artículos de lujo son introducidos, debido al progreso del comercio, los nobles gastan una parte de su fortuna en estos artículos como una forma de mostrar su riqueza. Este gasto hace
necesario prescindir de sus mantenidos (cambian riqueza en personas por riqueza material) pues ya no pueden ofrecer el soporte a las personas dependientes. La tercera etapa es bastante compleja, porque ocurren varias transformaciones institucionales: se consolida la propiedad privada, hay un cambio en el equilibrio de poder y surge el hábito de las clases acomodadas de gastar en objetos de lujo
La cuarta etapa, en la que culmina el proceso histórico de Smith, corresponde a la del comercio, en la cual todos los productos y servicios tienen un precio monetario. Como se vio, las personas con gran fortuna (generalmente los nobles) ya no pueden mantener gente a su servicio. Esto hace que las personas que los antiguos vasallos ahora tengan que generar un ingreso propio, lo cual les trae independencia frente a sus antiguos patronos. Al respecto, Smith escribe: “Though he [el terrateniente] contributes, therefore, to the maintenance of them all [los vasallos], they are all more or less independent of him, because generally they can all be maintained without him.” (RN, III.iv.11). Esto trae como consecuencia la disminución de poder de los nobles, un cambio de poder que beneficia a las clases mercantiles. El poder ahora lo da la riqueza y no la tierra. Las consecuencias de este cambio, la pérdida de poder de los nobles, ameritan un análisis más minucioso, que se hará en la siguiente sección.
A manera de conclusión parcial, y como sostiene Sobel (1979), el análisis histórico de Smith muestra que la economía de su época es el resultado de fuerzas y presiones que moldearon las sociedades con el transcurso del tiempo. Su análisis también muestra los vínculos existentes entre la forma de obtener recursos (la economía), la formas de poseer la tierra y la distribución del poder. La naturaleza de la propiedad privada y las relaciones sociales de cada época estructuran hábitos y reglas que dan origen a determinadas instituciones que rigen el comportamiento de las personas en cada etapa. Algunas de las instituciones permanecieron en varias etapas, como lo muestra la consolidación de la propiedad privada. Pero la mayoría de instituciones fueron evolucionando hasta llegar a la cuarta etapa, que es la de la época de Smith. Es importante notar que Smith sólo habla de la obtención de prosperidad pública mediante la búsqueda del interés privado en la cuarta etapa, pues en los estados socioeconómicos anteriores las personas no trabajaban motivados por mejorar su propia condición, sino por obedecer o complacer a su soberano. ¿Qué pasó, entonces, para que a las personas les interesara mejorar su condición propia? Un examen más detallado de algunos de los cambios relacionados con las costumbres de
los nobles, que se presentan entre las etapas tres y cuatro, ayudan a comprender la pregunta anterior.
5.3 La pérdida de poder de los nobles
Como muestra Smith en su explicación del desarrollo histórico de los pueblos europeos, sólo en la última etapa se da la libre circulación y producción de bienes y servicios, es decir la economía de mercado. La explicación detallada de los hechos que llevan a esta institución se encuentra en LJ, especialmente en el reporte de 1763. Para ver cómo se da el cambio institucional que lleva al libre mercado se analizará la evolución de las costumbres de los nobles. Se retomará el análisis a partir de la tercera etapa, en la cual la tierra es la fuente primaria de poder.
Uno de los hechos que se puede inferir de la caracterización de la tercera etapa es que había poca circulación de mercancías, dadas las costumbres de los nobles. “These [los terratenientes] had no other way of consuming the product of their lands but by giving them out to persons who for that reason became their dependants.” (LJA, p. 248). En efecto, si los excedentes que produce la tierra son usados por los terratenientes para sostener a sus vasallos, la producción de la tierra quedará limitada a una circulación entre el dueño de la tierra y sus mantenidos. Puesto que en la tercera etapa la tierra era la principal forma de propiedad, no se propicia la libre circulación de productos entre la población, dadas las relaciones de vasallaje. Esta observación da cuenta de que había una institución, un sistema de reglas sociales que estructuran las relaciones entre personas, que hace que las relaciones económicas se limiten a la sumisión del vasallo ante el terrateniente y al sustento del vasallo por parte del terrateniente. Al respecto, Smith constata: “Nothing tends so much to corrupt and enervate and debase the mind as dependency” (LJA, p. 333).
Con el paso del tiempo las grandes propiedades de los terratenientes se empiezan a fragmentar, debido principalmente a la repartición de tierra entre varios herederos. “But in time the lands came to be divided; parts were given off to second sons or other relations, and the number of knights who held of the king by military service became too numerous.” (LJA, p. 257). Esto lleva al decaimiento del poder de los nobles. “The feudal aristocracy at the same time came to decline.
Feudal property was originally, as I said, not much inferior to allodiall and was confined to a few great men; but like all others, property came to pass thro different hands.” (Ibid.).
Otro elemento que debilitó el poder de los nobles fue la introducción de las artes, del comercio y de los artículos de lujo: “The power of the nobles however declined in the feudal governments form the same causes as everywhere else, viz, from the introductions of arts, commerce, and luxury.” (LJA, p. 261). La introducción de los artículos de lujo es un punto crucial en la evolución hacia la sociedad comercial. Si bien Smith no explica claramente cómo surgen los artículos de lujo, se puede inferir que estos son el resultado del comercio exterior, derivado a su vez del desarrollo manufacturero de los burgos. Esto es consecuente con la propuesta de las cuatro etapas, pues en la segunda parte de la tercera etapa las proto‐ciudades llevan a cabo una actividad comercial. Y es en esa misma época cuando se introducen los artículos de lujo.
El gasto en artículos de lujo disminuye el poder de los nobles porque reduce su capacidad para mantener a sus vasallos. “When luxury came in, this gave him [al noble] an opportunity of spending a great deal and he therefore was at pains to extort and squeeze high rents from them.
This ruined his power over them… The power of the lords in this manner went out.” (LJA, p. 262).
Puesto que en ese momento los burgos aún no constituían un poder importante, la pérdida del poder de los nobles llevaría a la centralización del gobierno, es decir, al aumento del poder del rey.
La consolidación de un poder central es importante para la consolidación del mercado, como se verá en la siguiente sección.
Hay otra consecuencia del cambio institucional mencionado en el párrafo anterior. Como se anotó, la disminución del poder de los nobles sucedió antes que la consolidación del poder de las ciudades, es decir, de los artesanos y comerciantes. De ello se desprende que los nobles se arruinaron antes del establecimiento de un sistema de libertad individual: “…the power of the nobles has always been brought to ruin before a system of liberty has been established… For the nobility are the greatest opposers and oppressors of liberty that we can imagine… even more than an absolute monarch.” (LJA, p. 264). La afirmación de que los nobles obstruyen más la libertad que un monarca absoluto permite entender por qué en las etapas previas a la caída de los nobles no existe un ambiente de seguridad. Así lo constata Smith: “The people therefore never can have security in person or estate till the nobility have been greatly crushed” (Ibid.). Una vez el poder se ha centralizado, Smith explica que hay características que hacen que se forme un gobierno que respete la libertad de las personas. Se debe cumplir que cuando los nobles cedan su poder al rey, éste no tenga medios militares para arremeter contra los civiles, y que tampoco tenga manera de
obtener ingreso sin acudir a la ayuda de la población. Esto lleva a que se establezca una relación del rey con sus súbditos en la que se impone la libertad civil como condición para acceder a las peticiones del rey o gobierno.
El establecimiento del sistema de libertad es un paso necesario para que se forme la libre comercialización y producción de mercancías, es decir, la cuarta etapa. La otra transformación que finalmente da origen a esta organización económica ya se había dado al final de la tercera etapa.
Consiste en la emancipación de los vasallos, en la culminación de la dependencia de los nobles, que, como ya se dijo, se da cuando los nobles se ven obligados a prescindir de sus súbditos debido al gasto en artículos de lujo. ¿Qué implica esta transformación para las personas que dependían del sustento de los terratenientes? Una necesidad nueva: la obligación de hacer un oficio con el cual ganar un ingreso y poder mantenerse. Así se forma una nueva institución: la necesidad de actuar por cuenta propia para poder vivir. La combinación de esta institución con el sistema de libertad propiciado por el gobierno central, o sea, la necesidad con la posibilidad de actuar en interés propio, da origen al sistema de mercado, pues ahora los individuos dependen unos de otros y no de un ente superior que determine qué deben hacer. Smith resalta la importancia del mercado para la libertad y la independencia: “…and nothing gives such noble and generous notions of probity as freedom and independency. Commerce is one great preventive of this custom” (LJA, p. 333). Además, “commerce and manufactures, which brings this independency, is the best police for preventing crimes.” (LJB, p. 487). De manera que el comercio también sirve para prevenir crímenes y así generar seguridad.
Lentamente se va afianzando este sistema hasta llegar a convertirse en la forma en que se organiza la sociedad contemporánea de Smith. Se concluye de esta sección que hay dos instituciones que son necesarias para el funcionamiento de la economía de mercado en Smith. La necesidad de un interés personal, basada en la obligación de conseguir medios de subsistencia; y la garantía del respeto de la libertad personal para satisfacer dicho interés. Estas dos instituciones se formaron en un proceso en el que evolucionaron las costumbres y las reglas, tal como la plantea la propuesta institucionalista.
5.4 Gobierno, justicia y leyes
Después de estudiar el proceso histórico de los nobles, Smith continúa explicando la manera en la que el sistema de libertad adquirido debe ser conservado, lo que lo lleva a determinar las causas de un buen sistema de justicia. Smith considera que la justicia es el elemento que organiza la sociedad: “Justice… is the main pillar that upholds the whole edifice… of human society.” (TMS, II.ii.3). El encargado de mantener la justicia es el gobierno: “the first and chief design of every system of government is to maintain justice” (LJA, p. 5). Por otra parte, Smith considera que hay cierta malicia que puede brotar en las personas. Ésta debe ser restringida: “The very existence of society requires that unmerited and unprovoked malice should be restrained by proper punishments; and consequently, that to inflict those punishments should be regarded as a proper and laudable action.” (TMS, II.i.5). Lo que hace necesario que el gobierno instaure un sistema de justicia.
La propiedad privada dificulta las relaciones sociales porque puede generar exclusión y desigualdad respecto a los medios de subsistencia. La existencia de propiedad privada requiere, entonces, la conformación de un gobierno que haga cumplir los derechos de propiedad y aplique la ley para garantizar la convivencia entre personas con distintas cantidades de propiedad (incluidas las que no tienen nada). Por ello el gobierno es posterior a la propiedad privada. “Till there be property there can be no government”. (LJB, p. 404). Así, el surgimiento de un gobierno se da dentro de un proceso evolutivo que responde a las necesidades que se van presentando y que tiene como consecuencia una configuración institucional nueva que estructura la sociedad.
Esto le permite a Smith hablar de un progreso natural: “How it arose [el gobierno], not as some writers imagine from any consent or agreement of a number of persons to submit themselves to such or such regulations, but from natural progress which men make in society.” (LJA, p. 207).
Ahora, el gobierno no es la fuente natural de orden. Como sostiene Evensky (2005, p. 60), son las personas la fuente natural y el objeto de éste. En este sentido, Smith afirma: “she [la naturaleza]
has constantly in this manner not only endowed mankind with an appetite for the end which she proposes [el orden], but likewise with an appetite for the means by which this end can be brought about” (TMS, II.i.5). La naturaleza ha dado a los humanos el deseo por conseguir el orden que ella propone, y también ha dado los medios para conseguirlo. Pero este deseo de orden lo dificulta la propiedad privada, por las desigualdades y exclusiones que conlleva. La utilidad del gobierno es