TECNICAS DE INVESTIGACION SOCIAL
R. Sierra Bravo 1 . NOCIÓN Y FUNDAMENTO DE LA ASIGNATURA
Noción y fundamento.- En el título de la disciplina que nos va a ocupar en este libro, se pueden distinguir dos partes, unidas por el genitivo de: técnicas e investigación social.
Examinémoslas por separado.
La palabra técnica etimológicamente tiene dos sentidos: el de arte y el de forma de actuación. En ambos, arte práctico en general o modo de actuación particular, la técnica se contrapone en griego, y también en las ciencias modernas, a la episteme: la ciencia, en cuanto ésta es conocimiento o saber teórico y como tal no inmediatamente práctico.
En los lenguajes modernos, y entre ellos el castellano, se ha producido una separación de los dos sentidos indicados. Las actividades prácticas y artísticas se designan con la palabra arte, mientras que el término técnica ha quedado reservado para las formas o procedimientos de actuación práctica.
El Diccionario de la Real Academia Española, define la palabra técnica como "el conjunto de procedimientos o recursos de que se sirve una ciencia o un arte". En esta definición aparece la amplitud del significado de técnica y su relación con la ciencia.
Técnica es una palabra que tiene una significación muy amplia. Comprende los procedimientos o formas de realizar las distintas actividades humanas, incluso intelectuales, y el modo de utilización de los instrumentos y máquinas que utiliza el hombre, así como las maneras de preparar esos instrumentos.
De las dos áreas que comprende el conocimiento, las artes, entendidas en sentido amplio, y las ciencias, entendidas como actividad orientada a ampliar nuestro conocimiento del mundo que nos rodea, las técnicas de investigación social se inscriben en el área científica, y son técnicas no artísticas sino científicas. Ello es así porque atañen a la Sociología y a las demás ciencias de la sociedad.
El primer fundamento de las técnicas en nuestro caso es, pues, la ciencia en cuanto deben a ella su razón de ser y a ella se orientan.
La Ciencia
La noción de ciencia.- La palabra ciencia se deriva etimológicamente en las lenguas modernas del vocablo latino scientia. En el latín ciencia tiene un sentido muy amplio y significa: conocimiento, práctica, doctrina, erudición. Esta concepción latina de ciencia concuerda con el significado del origen de su raíz, el verbo latinó scio que se deriva a su vez del griego "isemi". Este verbo griego equivale también a saber, en toda la extensión de la palabra: conocer, tener noticia de, estar informado.
Por tanto, ciencia, en su acepción original y más general, equivale a toda clase de saber.
Sin embargo, históricamente, ciencia vino a significar, de modo más preciso, un conjunto de conocimiento sistematizado sobre una materia. Esta noción coincide con lo que hoy entendemos por disciplina. Y así, en este sentido, se puede decir que en la Edad Media las ciencias o disciplinas por antonomasia fueron la Filosofía y la Teología.
Con el desarrollo del saber experimental y la insistencia en el método inductivo, el concepto de ciencia ha quedado reservado modernamente para el conocimiento teórico, inductivo y sistemático sobre la realidad, derivado de la observación y experimentación metódicas.
Definición y elementos.— La ciencia se puede definir, en sentido estricto, como un conjunto de conocimientos sobre la realidad observable, obtenidos mediante el método científico.
Según esta definición son tres los elementos esenciales de la ciencia, que configuran su naturaleza: Un contenido, un campo de actuación y un procedimiento o forma de actuar. La ciencia en cuanto a su contenido está constituida exclusivamente por un conjunto de conocimientos sobre la realidad, en forma de términos y de enunciados. Las ideas de este conjunto se hallan interrelacionadas entre sí y forman lo que se llama la teoría. De éstas nos ocuparemos después más detenidamente.
Es necesario darse cuenta de que la ciencia aunque se refiere a la realidad empírica, no está formada por hechos sino en todo caso por ideas. El hombre solo puede captar la realidad conceptualmente.
El campo de actuación propio y único de la ciencia es la realidad observable, la realidad de este mundo en que vivimos. Lo no empírico, digamos lo trascendente, cae fuera del campo de la ciencia. Esta no se puede pronunciar como tal, ni sobre su verdad, ni sobre su falsedad.
Por último, la ciencia utiliza como procedimiento o forma de actuación en la formación del conjunto de conocimientos que la integran, el método científico, que es el que la tipifica, como se ve a continuación.
Lo específico de la ciencia.— Lo más característico y específico de la ciencia, aquello que la constituye como tal y la distingue de los demás tipos de conocimiento es el método científico. La ciencia no se distingue de otros tipos de conocimiento por los objetos sobre los que versa. Se puede tratar intelectualmente los fenómenos físico-químicos y los sociales de múltiples maneras: por ejemplo, artística, filosófica, literaria, etc., pero sólo puede decirse que se estudian científicamente si se utiliza el método científico. Su empleo respecto a la realidad social es lo que hace, como en cualquier otro campo de la realidad o del conocimiento, que las disciplinas sociales sean propiamente ciencias.
Tampoco es distinto esencialmente el contenido de las ciencias del de los demás tipos de conocimiento, este contenido es, en todos los casos y en último término, ideas.
La ciencia, pues, no es otra cosa que un conjunto de conocimientos obtenidos por la aplicación del método científico, y, por tanto, es el resultado de este método.
Por ello, un científico es, ante todo, no el que tiene muchos conocimientos sobre una materia determinada, lo que es importante y valioso, sino quien sabe utilizar correcta y eficazmente el método científico en su campo.
De aquí la importancia del método científico. A él hay que atribuir en gran parte, sin duda, el extraordinario desarrollo de la ciencia. Se puede decir que la ha posibilitado.
No está demostrado que los hombres a partir del siglo XVII sean más inteligentes que los anteriores. Sin embargo, han hecho avanzar grandemente la ciencia porque abandonaron el método escolástico e iniciaron el método científico.
A pesar de ello el método científico no lo es todo. Es preciso también inteligencia, imaginación e intuición.
Clases de ciencias.— Por su objeto las ciencias se pueden dividir en: ciencias físico-naturales, ciencias humanas y ciencias sociales.
En las primeras la realidad observable a que se refieren está constituida por toda la naturaleza, universo sensible o mundo, excepto el hombre y su sociedad, que son respectivamente el objeto y la realidad observable peculiar de las ciencias humanas y sociales.
Otra clasificación importante de las ciencias es la que las divide en nomotéticas e ideográficas.
Las primeras son las que estudian el aspecto regular y repetitivo de los fenómenos, con el fin de hallar leyes (nomos) de aquí su nombre
A ellas pertenecen las ciencias sociales por lo general: la Sociología la Economía, la Política, etc.
En cambio, las ciencias ideográficas versan principalmente sobre cosas o fenómenos únicos, singulares, no múltiples y repetidos como las nomotéticas. El ejemplo que se suele señalar como típico de estas ciencias es la Historia.
También se distinguen las ciencias sincrónicas de las diacrónicas. Las primeras, como señala Galtung, tratan de fenómenos que tienen lugar en cualquier sitio en el espacio, pero dentro de un intervalo relativamente corto de tiempo, mientras que las segundas tratan de fenómenos que tienen lugar en cualquier punto del tiempo pero dentro de una región limitada del espacio.
Objetivos de la ciencia.— Los objetivos fundamentales de la ciencia, o del conocimiento científico, en relación a su campo de actuación, la realidad de este mundo, son cuatro:
analizar, explicar, prever o predecir y actuar.
El primer objetivo de la ciencia es saber cómo es la realidad, qué elementos la forman y cuáles son sus características.
Después de conocer cómo es la realidad, el segundo objetivo de la ciencia es explicarla, llegar a establecer cómo se relacionan sus distintas partes o elementos, porqué es como es la realidad.
Estos son los objetivos básicos y principales de la ciencia. Su consecución capacita a la ciencia para alcanzar los otros dos objetivos indicados, que por ello son derivados o aplicados, la predicción y la actuación.
Por una parte, si la ciencia logra saber cómo es un sector de la realidad y los factores que la explican, entonces está en condiciones de prever los acontecimientos que tendrán lugar en dicho sector de la realidad.
Por otra parte, el mismo conocimiento del cómo y por qué de un sector de la realidad, faculta también para actuar, da poder para transformar esa realidad e influir en ella, en mayor o menor grado.
La ciencia de hecho, en nuestros días, ha concedido un poder inmenso al hombre. Este poder es peligroso, ya que puede ser utilizado para el bien o para el mal.
De aquí que B. Russel diga (1969, p. 219) que "para que la civilización científica sea una buena civilización es necesario que el aumento de conocimientos vaya acompañado de sabiduría. Entiendo por sabiduría, dice, una concepción justa de los fines de la vida. Esto es algo que la ciencia por sí misma no proporciona".
EL MÉTODO CIENTÍFICO. SU NOCIÓN Y RASGOS
El método científico, como tal método, es un procedimiento de actuación general seguido en el conocimiento científico. Ahora bien el procedimiento científico, como todo procedimiento, se concreta en conjunto de trámites, fases o etapas. Por ello parece que la mejor manera de expresar en qué consiste es describir los trámites o actuaciones que comprende.
Enfocado en este sentido, el método científico consiste en formular cuestiones o problemas sobre la realidad del mundo y los hombres, con base en la observación de la realidad y la teoría ya existentes, en anticipar soluciones a estos problemas y en contrastarlas o verificar con la misma realidad estas soluciones a los problemas, mediante la observación de los hechos que ofrezca, la clasificación de ellos y su análisis.
Según Isaac Asimov (1979), el método científico, en su versión ideal, consiste en:
1.- Detectar la existencia de un problema
2.- Separar luego y desechar los aspectos no esenciales
3.- Reunir todos los datos posibles que incidan sobre el problema, mediante la observación simple y experimental.
4.- Elaborar una generalización provisional que los describa de la manera más simple posible: un enunciado breve o una formulación matemática. Esto es una hipótesis.
5.- Con la hipótesis no se pueden predecir los resultados de experimentales no realizados aun. Ver con ellos si la hipótesis es válida
6.- SI los experimentos funcionan, la hipótesis sale reforzada y puede convertirse en una teoría o una ley natural.
En esta descripción del método científico no sólo se comprenden sus distintas fases, sino que de ella se deriva su carácter complejo.
El método científico en el estado actual de las ciencias es en primer lugar un método teórico en su origen y en su fin. Con ello se quiere decir que su punto de partida es, en general, una teoría previa o un conjunto racional y sistemático de ideas sobre la realidad de que se trate.
Esta teoría debe ser normalmente la fuente de los problemas que formula el método científico.
Es también su fin, porque de los resultados de la observación e inducción empíricas realizadas, se deben deducir nuevos principios que reformen, completen o confirmen las teorías iniciales. Además, también es necesaria la teoría para observar la realidad. Los hechos de por sí son mudos y nada dicen si no se sabe interpretarlos y se va a ellos con ideas y enfoques previos.
En segundo lugar, el método científico es problemático-hipotético, en cuanto se basa en la formulación de problemas, cuestiones o interrogantes sobre la realidad y en adelantar conjeturas o soluciones probables a dichas cuestiones.
En tercer lugar, el método científico es empírico, en el sentido de que su fuente de información y de respuesta a los problemas que se plantea, es la experiencia. Que la fuente de información y de respuesta del método científico es la experiencia, quiere decir que la ciencia, a efectos de la prueba en qué consiste, toma sus datos y funda sus conclusiones en la observación ordenada y sistemática de la realidad. En esto se diferencia de otras formas de conocimiento que basan también sus pruebas en la autoridad, la tradición y la revelación.
En cuarto lugar, el método científico es, a la vez, inductivo y deductivo. Es inductivo en cuanto procede mediante la clasificación sistemática de los datos obtenidos mediante la observación, con el fin de determinar las uniformidades o regularidades que presentan.
La ciencia, aunque se base en la inducción sistemática en mayor medida que otros tipos de conocimiento, utiliza, asimismo, en gran medida la deducción.
Esta, como se sabe, consiste en la derivación de conceptos o enunciados, no de la observación de la realidad, como la inducción, sino de otros conceptos o enunciados establecidos anteriormente.
La inducción y la deducción en la ciencia no se oponen entre sí, sino que la deducción está íntimamente unida en ella a la inducción.
La inducción sólo da lugar inmediatamente a datos sobre la realidad. Pero el relacionar estos datos, establecer conceptos y enunciados con base en ellos, y sacar conclusiones de todo género es en gran parte obra deductiva.
En quinto lugar el método científico es crítico. Con ello se quiere decir:
1. Que debe someter constantemente a crítica o examen y juicio, todas sus fases, operaciones y resultados, o lo que es lo mismo, a contraste y verificación.
2. Que en ningún caso los logros del método científico son definitivos y que siempre están sujetos a la revisión, que se puede derivar de nuevos descubrimientos y puntos de vista científicos.
El científico, escribe E. B. Wilson (1952, 21) "rechaza la autoridad como el fundamentos último de la verdad. Aunque se ve obligado por necesidad práctica a usar hechos y proposiciones establecidas por otros investigadores, se reserva la decisión sobre si ellos merecen confianza, si sus métodos son buenos y si, en un caso particular, los hechos alegados son creíbles. El, además, considera un privilegio y a veces un deber, repetir y comprobar el trabajo de otros siempre que estime que esto es deseable".
En sexto lugar, el método científico es circular. Es así porque como señala el profesor Salustiano del Campo (1969, p. 267) en él "los principios se prueban mediante datos empíricos y éstos se analizan o interpretan sobre la base de aquellos".
Existe, pues, una interacción continua en el método científico entre la experiencia y la teoría: con base en la experiencia se establece, completa y reforma la teoría, y con base en la teoría se capta y explica la realidad.
El modelo del método científico, y por tanto de la ciencia, no es simplemente lineal del tipo siguiente:
Sino que se ajusta al siguiente esquema:
En octavo lugar, el método científico es analítico-sintético. Es decir, estudia la realidad distinguiendo y separando unos de otros sus elementos más simples, pero no se queda aquí sino que procura luego unir y recomponer los elementos separados obteniendo una nueva visión global del conjunto y de las relaciones estructurales entre sus elementos.
En noveno lugar, el método científico es selectivo en un doble sentido. Primero entre la multiplicidad de aspectos de los fenómenos, debe concentrar su observación en los más relevantes, y segundo, entre la masa de datos recogidos debe procurar detectar en el análisis los más significativos por tener un influjo predominante.
En décimo lugar, el método científico debe atenerse normalmente a las reglas metodológicas formales, pero al mismo tiempo debe fomentar la intuición y la imaginación aun en el caso de que no se atenga con ello estrictamente a dichas reglas, e incluso a las teorías admitidas, como señala P.K. Feyerabend en su obra "Contra el método", Ed. Ariel.
En resumen, los caracteres del método científico son, según lo anterior, teórico, problemático-hipotético, empírico, inductivo, deductivo, crítico, circular, analítico-sintético, selectivo y abierto a la imaginación.
Sin embargo, ello no quiere decir que todos esos caracteres sean exclusivos del método científico. De hecho, otras disciplinas no propiamente científicas, por ejemplo, la Filosofía y la Teología, emplean incluso la inducción y la experiencia.
Frente a ellas, lo que caracteriza al método científico es 1° La ordenación y disposición conjunta de dichos caracteres. 2° El tener un campo único de acción, que es la realidad observable y 3° El admitir, en último término, como fuente de información y de prueba sobre
Teoría Observación empírica
Teoría Observación empírica
ésta realidad exclusivamente la experiencia.
EL MÉTODO CIENTÍFICO EN LAS CIENCIAS SOCIALES
La vida social en sus diversas manifestaciones, es el objeto de las ciencias sociales. Esta vida constituye una parte del mundo o de la realidad observable en la que vive inmerso el hombre. Por ello, como parte de esta realidad, puede ser estudiada científicamente, aplicando a ella el método científico.
En efecto, es innegable que se pueden formular cuestiones o problemas referentes a la vida social, anticipar soluciones a ellos y tratar de verificarlas mediante la observación sistemática de los fenómenos sociales, la clasificación de estos fenómenos y su análisis y explicación. Precisamente la posibilidad de aplicación del método científico a los fenómenos sociales es lo que hace que las ciencias sociales lo sean verdaderamente.
No obstante lo anterior hay que tener en cuenta que el método científico en las ciencias sociales presenta algunas particularidades especiales en relación con las ciencias hoy típicas, las naturales, debido a las características peculiares de su objeto de estudio, la sociedad.
La sociedad es una realidad constituida en último término por relaciones sociales, que aunque se materialicen de formas diversas, son en su raíz inmateriales. Esta sociedad en sus manifestaciones materiales es muy diversa y compleja, sujeta a constante evolución y cambio. De ella forman parte importante elementos inmateriales: principios, creencias, re- glas morales, normas jurídicas, etc, pertenecientes al mundo de los valores, de las ideas y del deber ser. Está sujeta, además, a la incertidumbre e indeterminación propia de la libertad del hombre, elemento constitutivo de la sociedad.
Todo ello se traduce en la dificultad, por una parte, de medida de los fenómenos sociales y, por otra, de establecimiento de regularidades y generalizaciones respecto a ellos. A esto se une la ausencia de instrumentos de observación tan potentes como en las ciencias físicas, y la dificultad de aplicar las técnicas de observación experimentales. La consecuencia es que, en general, no se puede emplear en las ciencias sociales el método científico de modo tan riguroso como en las naturales, ni es posible, hasta ahora, llegar en ellas a resultados tan exactos, exhaustivos, constantes y generales como en ellas.
Es obvio que las dificultades de aplicación del método científico según los distintos campos, no impide que sea uno el mismo en todos ellos.
Esta conclusión plantea la cuestión del carácter que se debe atribuir a los llamados métodos, por ejemplo, funcional, estructuralista y dialéctico, etc, de que tanto se habla en las ciencias sociales.
En relación a este problema hay que distinguir, a mi juicio, en el método, su contenido y sus presupuestos filosóficos. Su contenido está formado por el conjunto de reglas y procedimientos de actuación a seguir en el trabajo científico.
Sus supuestos filosóficos son aquellos principios racionales en que se basa todo método, por ejemplo, referentes a la existencia de la realidad, a la posibilidad de su conocimiento y a la concepción de la esencia y caracteres de esa realidad.
Admitida esta distinción, el método dialéctico y el funcionalista se refieren, a mi juicio, a los presupuestos filosóficos del método científico. En concreto, representan formas distintas de enfocar la realidad.
Y así, mientras el método funcional-estructuralista concibe o mira la realidad, ante todo estáticamente, el método dialectico la ve dinámica y conflictivamente.
En mi opinión, sin negar la validez de estos métodos y sin defender una posición positivista, estimando como tal la que defiende el modelo de las ciencias naturales y sus métodos propios como únicamente válidos para todas las ciencias, incluidas las humanas y sociales, la realidad es que dichos métodos y otros similares no constituyen una alternativa válida
que pueda sustituir al método científico en las ciencias sociales, en cuanto no han desarrollado hasta ahora técnicas específicas propias, distintas de las usadas por el método científico.
Con esta cuestión guarda relación la polémica sostenida por Adorno y sus compañeros de la Escuela de Frankfurt con Popper y sus seguidores, como puede verse en Adorno y otros (1973) y Beltrán Villalba (1979).
CLASES DE MÉTODOS EN LAS CIENCIAS SOCIALES
Aunque el método puede presentar diversas modalidades, especialmente en las ciencias sociales, se distingue ante todo según se centre, por ejemplo; en la observación de muchos casos particulares o en el estudio a fondo y globalmente, cualquiera que sea su amplitud, de uno sólo o unos pocos casos individuales.
En el primer caso, se tiene el método cuantitativo predominantemente inductivo, que busca determinar las características externas generales de una población a base de la observación de muchos casos individuales de la misma.
En el segundo caso se trata de los métodos científicos cualitativos o si se quiere fenomenológicos que pretenden comprender, lo más profundamente posible, una entidad, fenómeno vital o situación determinada.
Las diferencias entre ambas modalidades del método científico consisten en que 1° de las tres etapas fundamentales del método científico, observación, clasificación y análisis, todas ellas tienen un acusado carácter numérico en los métodos cuantitativos, mientras que lo que se pretende en los cualitativos es informar de las "observaciones en lenguaje natural"
(Schwartz, 1984:23), y 2° en los métodos primeros la interpretación y la explicación tienen un carácter objetivo más marcado, mientras que en los segundos presentan un mayor carácter subjetivo, pues se basan en la comprensión íntima de la realidad y la captación de su sentido, y, por tanto, en la capacidad de intuición personal de los investigadores.
Asimismo, la prueba empírica tiene mayor vigencia en los métodos inductivos, mientras que en los comprensivos tal prueba se centra más bien en el consenso de la comunidad científica, si bien tal consenso no deja de tener importancia también en los primeros, como lo ha puesto de manifiesto T.S. Kuhn (1975).
En opinión de H. Schwartz (1984:22)
"Los métodos cualitativos, que utilizan el lenguaje natural, son mejores para obtener acceso al mundo de la vida de otras personas en breve tiempo. Por otra parte, los métodos cuantitativos son mejores para conducir una ciencia positiva, esto es, permiten una re- colección de datos clara, rigurosa y confiable y permiten someter a prueba hipótesis empíricas en una forma lógicamente consistente."
MÉTODO CIENTÍFICO Y TÉCNICAS CIENTÍFICAS
Como ya se ha indicado, el método científico es el procedimiento de actuación general seguido en el conocimiento científico. Igualmente, de lo expuesto hasta ahora se puede deducir que el método científico comprende las fases fundamentales, indicadas ya, de actuación en la actividad científica y las normas básicas a seguir en ellas.
También se puede deducir de la exposición que hice sobre la noción de técnica, que por técnicas científicas se debe entender los procedimientos concretos de actuación, operativos, que se pueden utilizar dentro de las ciencias, para llevar a efecto las distintas etapas del método científico.
La relación existente, pues, entre método científico y técnicas científicas parece clara. Su naturaleza es la misma. Ambos son procedimientos, formas de actuación científica. Su
diferencia consiste en su amplitud. El método es el procedimiento general de conocimiento científico y es común, en lo fundamental, a todas las ciencias. Las técnicas por el contrario, son procedimientos de actuación concretos y particulares, relacionadas con las distintas fases del método científico.
Aunque puede haber técnicas comunes a todas o a varias ciencias; las técnicas lógicas y las matemáticas sobre todo, sin embargo, en general cada ciencia o grupo de ciencias tiene sus técnicas específicas.
2. LA INVESTIGACION SOCIAL
Noción y caracteres,— En la lección anterior hemos estudiado la noción del primer elemento del título de la disciplina, las técnicas y los fundamentos de éstas, la ciencia y el método científico.
Ahora nos toca examinar el segundo elemento del nombre de la disciplina, la investigación social.
Genéricamente, la investigación es una actividad del hombre, orientada a descubrir algo desconocido. Tiene su origen en la curiosidad innata de los hombres, es decir, en su deseo de conocer cómo y por qué son las cosas y cuáles son sus razones y motivos. Responde también a la indigencia natural del hombre, al que la naturaleza no le ha dado todo resuelto como a los animales, lo que le obliga a investigar y buscar solución a sus problemas, dificultades y necesidades.
Según esto, toda averiguación sobre algo no conocido y toda búsqueda de solución a algún problema es investigación, pero sólo será investigación científica si actúa de este modo, es decir, según un método científico, y sólo lo será social si su campo de investigación es la sociedad.
De acuerdo con lo anterior, se puede definir la investigación científico social como el proceso de aplicación del método y técnicas científicos a situaciones y problemas concretos en el área de la realidad social para buscar respuesta a ellos y obtener nuevos conocimientos.
En ésta definición de investigación se pueden distinguir las siguientes notas:
1. La investigación en primer lugar es un proceso formado como tal por un conjunto de fases de actuación sucesivas, orientadas en este caso a descubrir la verdad en el campo social.
Al ser un proceso, la investigación se distingue por ello del método científico, que no es un conjunto de actividades, sino un conjunto de normas y reglas genéricas de actuación científica. Por el mismo motivo, la investigación se distingue de las técnicas en que, como he indicado ya, son también procedimientos, aunque más concretos que el método.
2. En segundo lugar, es fundamental que la investigación científico social tenga como finalidad hallar respuesta a problemas desconocidos y ampliar el ámbito de nuestros conocimientos en el área social.
3. En tercer lugar, la investigación científico social exige necesariamente, la aplicación lo más rigurosa posible del método y las técnicas científicas al campo social.
4. En cuarto lugar, la investigación debe referirse a problemas concretos, es decir, lo más precisos y específicos que sea posible, y reales o sea, no especulativos, sino referentes a la realidad social.
PECULIARIDADES DE LA INVESTIGACIÓN SOCIAL Y SUS PROBLEMAS
Las peculiaridades de la investigación social se pueden sintetizar, abundando en lo expuesto al tratar del método científico en las ciencias sociales, como sigue: (Se puede consultar, además H.M. Blalock, Jr. I 979)
En primer lugar, cabe señalar el carácter cualitativo de muchos de los fenómenos y de los aspectos de la realidad social. Este carácter comporta dos dificultades principales, a mi juicio, en la investigación social.
1ª Lo externo, lo material digamos, de las acciones y los acontecimientos sociales, lo que aparece al observador, no es siempre lo más importante en los mismos, desde el punto de vista científico. Por debajo de ellos laten frecuentemente intereses, ideologías y actitudes de los sujetos sociales que intervienen en ellos. Estos aspectos son a veces los verdaderamente importantes para la investigación social, pero por su carácter intimo e inmaterial, no se pueden observar ni tampoco medir y cuantificar directamente.
2ª Por otra parte, la investigación social versa frecuentemente sobre ideas morales que no tienen una realidad objetiva externa y que sólo se pueden investigar por procedimientos indirectos.
Conceptos tales como la solidaridad, la alienación, el autoritarismo, etc., sólo se pueden observar empíricamente mediante la búsqueda de indicadores que sean expresión de ellos.
Consecuencia de todo ello es la dificultad de medida de los fenómenos sociales en general.
Estos son incuantificables a veces o sólo se pueden cuantificar en términos muy poco precisos por lo general.
La dificultad de medida aleja las ciencias sociales de la exactitud que constituye el ideal de la ciencia, y es causa de que los coeficientes de error con que se trabaja en ellas sean mucho más elevados que en las ciencias físicas.
Por ello, gran parte del contenido actual de las ciencias sociales pertenece, en un grado mayor o menor, al reino de la especulación, en el que el acuerdo es muy escaso, pues cada uno tiene su opinión.
El segundo lugar, está la multiplicidad de factores de los fenómenos sociales. Implica que en todos ellos intervienen un gran número de variables, generalmente en interacción mutua y no simplemente causa o efectos solamente, e incluso algunas desconocidas. Entre ellas hay que contar la misma actuación investigadora que constituye también una variable que influye en la situación que investiga.
En tercer lugar, se tiene el acusado grado de variabilidad de los fenómenos sociales en el espacio y en el tiempo. De aquí que el establecí miento de regularidades y generalizaciones que es una de las tareas fundamentales de la ciencia, haya de ser mucho más prudente y limitado que en otras ciencias.
En cuarto lugar cabe destacar la ausencia hasta ahora en las ciencias sociales de instrumentos de observación, potentes y precisos. Por ejemplo, no existe aún en estas ciencias un instrumento de observación que se pueda comparar, ni aún de lejos, con el microscopio en las ciencia biológicas, físicas y químicas, el telescopio en la astronomía y los rayo X en la medicina.
Por otra parte, en las ciencias sociales sólo se puede utilizar muy imperfectamente y con muchas limitaciones el experimento, que es la técnica científica de observación más potente.
En quinto lugar, hay que destacar otra característica muy peculiar de la investigación social, que aumenta la dificultad del estudio científico de los fenómenos sociales.
Consiste en la innegable influencia que tienen en el mismo objeto de investigación, la sociedad, la difusión en ella de los resultados de la investigación.
Como escribe S. Andreski (1972, p. 22), "podemos imaginar el triste aprieto en que se vería el científico natural si los objetos de la investigación tuvieran la costumbre de reaccionar ante lo que se dice acerca de ellos: si las sustancia pudieran leer u oír lo que el químico escribe o dice acerca de ellas y pudieran saltar de sus recipientes y quemarlo cuando las desagradara lo que ven en la pizarra o en el cuaderno de notas".
Por último, no debe ser omitido el hecho de que el investigador forma parte de la sociedad que investiga y participa de sus valores, ideologías y creencias. Ello hace que nunca pueda ser totalmente independiente y neutral respecto a la sociedad investigada.
Esta última peculiaridad se puede decir que se identifica con el problema de los juicios de valor en la investigación social. Este problema ha sido objeto de discusión especial por los científicos sociales, lo que justifica su examen por separado.
Hay que advertir que con todo lo expuesto no se pretende insinuar que la investigación científica social sea imposible, sino únicamente avisar sobre sus dificultades. Estas, por otra parte, también existen en todas las ciencias, aunque en las sociales sean más acusadas, y exijan por tanto, quizás, en el investigador una mayor capacidad de observación de intuición y de raciocinio.
La investigación social es posible, como lo demuestran muchos conocimientos adquiridos, descubrimientos realizados y aplicaciones prácticas de las ciencias sociales. Y no sólo es posible, sino que también es muy necesaria porque urge reducir distancias entre el extraordinario adelanto de las ciencias naturales y el incipiente desarrollo de las ciencias sociales y de sus técnicas, que parece ser una de las causas más importantes del grave desequilibrio de las sociedades modernas.
Es también necesaria para lograr, no ventajas materiales como las que se derivan de las ciencias naturales por lo general, sino la construcción de una sociedad más justa, más humana, que permita una vida feliz y un desarrollo pleno de todos los hombres.
EL PROBLEMA DE LOS VALORES EN LA INVESTIGACION SOCIAL
El problema de la influencia de las ideologías, de los llamados juicios de valor, en la actividad y en las formulaciones científicas en el campo social, fue planteado en las ciencias sociales ante todo por Max Weber. En sus sus obras defendió lo que él llamaba la neutralidad valorativa, es decir, una posición del científico social de libertad e independencia tiente a los juicios de valor.
Su criterio motivó una fuerte polémica aún no acabada y que todavía sigue sin solución definitiva.
Muchos autores opinaron que es imposible una investigación social ajena a la influencia de los valores. En esta línea hay que incluir el pensamiento marxista que, tanto insiste en la importancia de las ideologías en la actividad y las realizaciones humanas.
En mi opinión, las dos posiciones tienen su parte de verdad, pero ambas son rechazables si se toman exclusivamente.
Por una parte, parece indudable que las actividades y concepciones incluso científicas, están en relación y, sin duda, influidas, por su paradigma, o concepción general del mundo, de la vida y de la ciencia vigente en un momento histórico.
Y así se puede afirmar que diferentes paradigmas darán o pueden dar lugar a lecturas más o menos distintas de la misma realidad.
T.S. Kúhn en su conocida obra, "La estructura de las revoluciones científicas" sostiene, incluso, que toda la ciencia de una época está montada sobre un paradigma determinado, y es cuando este paradigma se demuestra inadecuado cuando se producen las revoluciones científicas para sustituir el antiguo por un nuevo paradigma.
Pero, por otra parte, está claro que el carácter empírico y positivo de las ciencias sociales, dada su conexión más estrecha con los valores que las ciencias naturales, exige que la actividad investigadora de los científicos sociales sea lo menos posible mediatizada por sus juicios de valor particulares.
Esta exigencia no sólo mira a salvaguardar el trabajo científico de la influencia de los valores e ideologías, sino que también restringe y limita el papel de la ciencia a su propio campo, el de la experiencia. De tal modo es así que si formula juicios de valor o saca