Jiddu Krishnamurti
SOBRE LA VIDA
Y LA MUERTE
editorialT^Lnós
Numancia, 117-121
08029 Barcelona
La
muertedebe
seralgoextraordinario,como
loes la vida.La
vida esalgototal.Eldolor,lapena,laangustia,la alegría, lasideas absurdas, laposesión,laenvidia,elamor,ladoloroso desdicha dela soledad... todo eso eslavida.
Y para comprender
lamuerte tenemos quecomprender
la totalidaddelavida, notomar
sólounfragmento
deellay vivirconesefragmento
,como
lohacelamayoría
de nosotros.En
lacomprensiónmisma
delavida estálacomprensión delamuerte,
porque ambas no
están separadas.Londres, 12 dejuniode
1962
PRÓLOGO
JidduKrishnamurtinació
en
laIndiaen
1895 yalaedad
detrece añosletomó
bajo su protecciónlaSociedad Teosó-fica;losdirectoresdela
misma
consideraronqueéleraelve- hículoparael«instructordelmundo» cuyo
advenimientoha- bían estado proclamando. Krishnamurtihabría deemerger
prontocomo un
maestropoderoso,inflexible e inclasificable;sus charlas y escritos
no
tenían conexióncon
ninguna reli-gión específicay
no
pertenecían a Orienteni a Occidente, sinoque
eranpara todoelmundo. Repudiando firmemente
la
imagen
mesiánica,en 1929disolviódemanera
dramáticala vastay acaudaladaorganizaciónquesehabíaconstituidoentomo
aélydeclaróque
laverdadera«una
tierra sin sende- ros» alacual resultabaimposible aproximarse mediantenin-guna
religión, filosofíao
sectaconvencional.Duranteelrestodesuvida,rechazóinsistentementelacondi- ciónde gurú queotros tratarondeimponerle.Continuóatrayen- do grandes auditorios
en
todo elmundo,
peronegando
toda autoridad,no
queriendodiscípulosy
hablando siemprecomo un
individuohablaaotro.En
elnúcleodesuenseñanzaesta-ba
lacomprensión
deque
loscambios
fundamentales de la sociedadpodían
tenerlugar sólocon
latransformación de laconciencia individual.Se
acentuaba constantemente lanecesidaddelconocimiento propio, así
como
lainteligente captaciónde las influencias restrictivasy
separativas origi- nadasen
los condicionamientos religiosos ynacionalistas.9
Sobrelavidaylamuerte
Krishnamurtiseñalabasiempre laurgentenecesidadde
una
aperturapara ese «vasto espacio del cerebroquecontieneen
sí
una
energíainimaginable». Éstaparecehabersidolafuen- tede supropia creatividadylaclaveparaelimpactocatali-zador
que
ejerciósobre tanampliavariedaddepersonas.Krishnamurti continuó hablando portodoel
mundo
hasta sumuerte,alosnoventaaños.Suscharlas y diálogos, susdia- rios y sus cartashan
sidoreunidosen más
de sesentavolú- menes.Estaseriedelibrosdedicados atemasespecíficos seha
recopilado apartirdeese vastocuerpode enseñanzas.Cada
li-broseconcentraen
una
cuestiónque
tieneparticularimpor- tanciay
urgenciaennuestrasvidascotidianas.SAANEN, 28 DE JULIO DE 1964
Me
gustaría hablar acercadealgoqueincluyelatotalidad delavida,algoqueno
esun
enfoquefragmentario sinototalcon
respecto atodalaexistencia delhombre. Parainvestigar estoa bastanteprofundidadme
pareceque uno debe
dejarde estaratrapadoen
teorías,creenciasydogmas.
Casitodosara-mos
sincesarelsuelodelamente, peroalparecerjamássem-
bramos. Analizamos,discutimos,desmenuzamos
lascosas, perofíocomprendemos
elmovimiento
totaldelavida.Ahora
bien,piensoque hay
trescosasque debemos
en- tenderafondo
sihemos
decomprender
elmovimiento
to- taldelavida.Son
eltiempo,eldolorylamuerte.Compren-
dereltiempo,comprender
elsignificado pleno del dolor ypermanecer con
lamuerte...todoesto requierelaclaridaddel amor. Elamor no
esuna
teoría niesun
ideal.O amamos
ono amamos.
Elamor no puede
enseñarse.No podemos tomar
clasesde
cómo
amar,ni existeun método que
practicadodia- riamentenos permitasaberqué
esel amor. Pero pienso queuno puede
darcon
elamor
demanera
natural, fácily
es- pontánea,cuando comprende
de verdad el significado del tiempo,laprofundidadextraordinaria deldolory
lapurezaque
llegacon
lamuerte.Por
lo tanto,quizápodamos
consi- derar-de
hecho,no
teóricamenteoen
abstracto-lanaturale- zadeltiempo,lacualidadoestructura del dolory
lacosaex-traordinaria
que llamamos
muerte. Estas tres cosasno
están separadas. Sicomprendemos
eltiempo,comprendemos
qué11
Sobrelavidaylamuerte
eslamuerte y también
comprendemos
quéeseldolor.Perosiconsideramos el
tiempo como
algo aparte del dolory
la muerte, y tratamos de abordarlo separadamente, entonces nuestroenfoqueseráfragmentario;porlo tanto,jamás com- prenderemos
laextraordinaria belleza yvitalidad del amor.Vamos
aabordareltiempo,no como una
abstracción sinocomo un hecho
-siendoeltiempo
duración,continuidad delaexistencia-. Estáeltiempo cronológico, horas ydíasex- tendiéndose millones de años; el tiempo cronológico es el
que
ha dado
origen a lamente con
laque
funcionamos.La mente
esun
resultadodeltiempocomo
continuidaddelaexis- tencia, yelperfeccionamientoypulimento delamente
atra- vésdelacontinuidadesllamadoprogreso. Eltiempoestam- biénladuración psicológicaque
elpensamientoha
creadocomo un medio
para realizarse.Usamos
el tiempo a finde progresar, delograr,dellegar a ser,deproducircierto resul- tado. Para lamayoría
de nosotros, el tiempo esun
escalón paraalgomucho más
grande: eldesarrollodeciertas faculta- des,elperfeccionamientode una
técnica determinada,ello- grodeun
objetivo,una
meta, loableono;asíescomo hemos
llegado a creer
que
el tiempo es necesario para realizar lo verdadero, Dios,loque estámás
alládetodos losafanesdelhombre.
Casi todos consideramos el tiempo
como
el período de duraciónentreelmomento
actualy algúnmomento en
elfu- turo,yusamos
ese tiempo para cultivarel carácter, parali-bramos
de cierto hábito, paradesarrollarun músculo o un
punto de vista.Durante dos mil años,lamente
cristianaha
sidocondicionadapara creeren un
Salvador,en elinfiemo,en
elparaíso;y,en
Oriente,lamente
hasidocondicionadade manera
similarduranteun
períodomucho más
largo. Pensa-mos que
eltiempoesindispensable paratodoloque tenemos
quehacero
comprender.Por
lo tanto,eltiemposevuelveuna
carga,
una
barreraparalagenuinapercepción;nos impidever inmediatamentelaverdadde
algo,porquepensamos
quede-Saanen,28dejuliode1964
bemos
dedicartiempoaello. Decimos:«Mañana,
o dentro de unparde años,comprenderé
esteproblema con
extraordina- riaclaridad».Tan
prontoadmitimoseltiempo,estamosculti-vando
laindolencia, esa peculiarperezaque
nos impide ver instantáneamentelacosatalcomo
es.Creemos que
necesitamos tiempoparaabrimos paso porelcondicionamiento quelasociedad
-con
sus religiones or- ganizadas, sus códigos de moralidad, susdogmas,
su arro- ganciay
suespíritu competitivo-ha
impuestosobrelamen-
te.
Pensamos en
términos detiempo,porqueelpensamiento esdeltiempo.Es
larespuestadelamemoria,
siendo lame- moria
el trasfondo acumulado, heredado, adquirido por la raza, lacomunidad, elgrupo, lafamiliayelindividuo. Este trasfondoes elresultado del proceso aditivo de lamente, y suacumulación hallevado tiempo.Paralamayoría
de noso-tros, la
mente
esmemoria, y
dondequiera quehaya un
reto,una
exigencia, lamemoria
es laque
responde.Es como
la respuestadeun
cerebroelectrónico,elcualfuncionaporme-
diodelaasociación.Siendoelpensamientolarespuestadelamemoria,
es,ensupropiaesencia,elproductodeltiempoy
el creadordeltiempo.Porfavor, lo
que
digono
esuna
teoría,no
esalgosobrelo cualtenganque
pensar.Es,más
bien,algoquetienenquever,porque esasí.
No voy
aexaminartodoslosintrincadosdeta- lles, pero he señaladolos hechosesenciales, y losven
ono
losven. Siestánsiguiendoloquese dice,silosiguen
no
sólo verbalmente, lingüísticamente o analíticamente, sinoque
realmentelo ven, advertiráncómo
eltiempo engaña.Y
en-toncesel
problema
essieltiempopuede
cesar. Sisomos
ca- pacesde
vertodoelprocesodenuestrapropiaactividad-ver su hondura, su superficialidad, su fealdad, su belleza-, nomañana,
sinoinmediatamente, entoncesesapercepción mis-ma
es laacción quepone
finaltiempo. Sincomprender
eltiempo
no podemos comprender
eldolor.No
son dos cosas diferentes,como
tratamosdeimaginarlas. Iralaoficina, es-13
Sobrelavidaylamuerte
tarconnuestrafamilia,tenerhijos...
no
sonacontecimientos separados, aislados. Porelcontrario, estánprofunda e ínti-mamente
relacionados entresí,y no podemos
veresta extra- ordinariaintimidad delarelaciónsino
existelasensibilidad quetraeconsigoelamor.Para
comprender
eldolor,tenemos
quecomprender
real-mente
lanaturaleza deltiempoylaestructura delpensamien-to.Eltiempodebedetenerse,deotro
modo
estamosrepitiendomeramente,
igualque un
cerebroelectrónico,lainformación quehemos
acumulado.A menos
que hayauna
terminación para eltiempo-o
sea,una
terminaciónparaelpensamiento-, haymera
repetición, ajuste,una
continua modificación.Jamás hay nada
nuevo.Somos
cerebros electrónicos glorificados-un poco más
independientes, tal vez, pero igualmenteme-
cánicosenelmodo como
funcionamos.Para
comprender
lanaturaleza deldolorylaterminación del dolor,uno
tienequecomprender
eltiempo,ycomprender
eltiempoes
comprender
elpensamiento.No
están separados.Al comprender
eltiempo,uno
dacon
el pensamiento; y lacomprensión
delpensamientoeslaterminacióndel tiempo;porlotanto,eslaterminacióndeldolor. Siesoestábiencla- ro,entonces
podemos
mirareldolor-y no
adorarlocomo
ha- cenloscristianos-.Lo que no comprendemos,
loadoramos
o lodestruimos.Lo ponemos
enuna
iglesia,enun
templo oen un
rincónoscurode lamente y
nossometemos
aello conte-mor
yreverencia;obienlopateamos
arrojándololejos,oes-capamos
de ello. Peroaquíno
estamos haciendo ninguna de esascosas.Yernosque
durantemilenioselhombre
halucha-do con
esteproblema
del dolory no ha
sidocapaz deresol-verlo; por consiguiente, se
ha
endurecido respecto aldolor, loha aceptadodiciendoqueesuna
parteinevitabledelavida.La mera
aceptación del dolorno
sólo esestúpida,sinoque tambiéncontribuye aembotar
lamente.La toma
insensible, brutal, superficial;en
consecuencia,la vidasevuelvemuy
vulgar,
un
proceso de puro trabajoy
placer.Uno
viveuna
Saanen,28dejuliode 1964
existenciafragmentada: es
un hombre
denegocios,un
cientí- fico,un
artista,un
sentimental,una
personaasíllamadareli- giosa,etc.Paracomprender
eldolor yliberamosdeél,tene-mos que comprender
eltiempo y, de talmodo, comprender
elpensamiento.
Uno no puede
negareldoloro
huir,escapar deélmedianteelentretenimiento,las iglesias, lascreencias organizadas; nipuede
aceptarlo y adorarlo.Y no
hacernin-guna
de estas cosas exigemuchísima
atención, lo cual es energía.Eldolortienesusraícesenlaautocompasióny,para
com-
prendereldolor,primerotieneque
haberuna
operacióndes- piadadacon
respectoalaautocompasión.No
sésihanobser-vado cómo
sientenpiedad porsímismos, porejemplo,cuando
dicen:
«¡Qué
solo estoy!».En
elmomento
enque hay
auto- compasión,han
provistoelsuelodonde
echasusraíceseldo-lor.Por
mucho
quepodamos
justificarnuestraautocompasión, pormucho
quepodamos
racionalizarla,pulirla,disimularlacon ideas,sigueestandoahí,supurandoprofundamentedentrode nosotros.Por
lo tanto,un hombre
que quieracomprender
el dolordebecomenzar
porliberarsedeesta brutal,egocéntrica trivialidadque
eslaautocompasión.Uno puede
sentirpiedad porsímismo
porqueestáenfermo, oporquelamuerteleha
arrebatado aalguien, o porqueno
ha podidorealizarsey se sientefrustrado, torpe; pero cualquieraque
sea lacausa, laautocompasión
eslaraízdel dolor.Y una
vezque uno
estáli-brede lacompasión,
puede
mirareldolorsin adorarlo, sin escaparde él, sin darleun
significado sublimeo
espiritual-como cuando decimos
quedebemos
sufrirpara encontrar a Dios,locual esun
completodisparate—.Sólolamente embo-
tada,estúpida,toleraeldolor.Porconsiguiente,
no debe
ha- berenabsolutoaceptaciónninegacióndeldolor.Cuando
es-tamos
libresdelaautocompasión,hemos
despojadoaldolor de todoelsentimentalismoyelemocionalismoque surgen delaautocompasión.Entonces
somos
capaces de mirareldolorcon
atencióncompleta.15
Sobrelavidaylamuerte
Espero que estén haciendo esto
conmigo
amedida
queavanzamos y no
que sóloaceptenverbalmenteloquese dice.Dense
cuentadesupropiatorpeaceptacióndel dolor,delama-
neracomo
loracionalizan, de sus excusas,desuautocompa- sión, su sentimentalismo, suactitudemocionalhaciaeldolor, porquetodo eso esunadisipacióndeenergía.Para comprendereldolortienenqueprestarleatención completa,y en esaaten- ción
no hay
lugarparaexcusas, sentimentalismos,racionali- zaciones;no hay
lugarenabsoluto paralaautocompasión.Confío en que
me
expresocon
claridadcuando
hablode prestar atencióncompleta eldolor.Uno
sólo estámirando, observando. Cualquier esfuerzo porcomprender
el dolor, para racionalizarlo o escapardeél, contradice ese estado ne- gativo de atencióncompleta enelcualestacosa llamadado- lorpuede
sercomprendida.No
estamos analizando,no
investigamos analíticamente el dolorpara liberamos de él, porque ésees sólo otro truco de lamente.La mente
analiza el dolor y,entonces imaginaque
loha comprendido
y seha
liberadodeél, locualesuna
insensatez.
Uno puede
verselibredeuna
clase particularde dolor,peroeldolorsurgiránuevamente
de otraforma. Esta-mos
hablandodel dolorcomo
algo total, del dolor ensí, ya seaeldolordeustedes,elmío
o decualquierotro serhumano.
Para
comprender
el dolor tiene que habercomprensión
deltiempo ydelpensamiento,
una
percepciónalertaysinop- ciones,detodoslosescapes,detodalaautocompasión, deto- daslas verbalizaciones, afin dequelamente
seaquietepor completofrente aalgoque ha
desercomprendido. Entoncesno hay
divisiónalgunaentreelobservadory
lacosaobserva-da.
No
esque
«uno», elobservador,elpensador,experimen-tedolory mireesedolor,sinoquesóloexisteelestadodedo-
lor.
Ese
estado completo de dolor necesario,porquecuando uno
miraeldolorseparándosecomo un
observadorcrea con- flicto, elcualembota
lamente
ydisipaenergía;porlo tanto,no hay
atención.Saanen,28dejuliode1964
Cuando
lamente comprende
la naturaleza del tiempo y del pensamiento,cuando ha
erradicado la autocompasión,el sentimentalismo, el
emocionalismo
y demás, entonces elpensamiento
-que
ha creado todaestacomplejidad-llega a su fin, al igualque
el tiempo; enconsecuencia,uno
está di- rectaeíntimamenteen
contactocon
esacosaque llamadolor.El dolor esalimentadosólo
cuando escapamos
deél,cuando
existeeldeseo de
zafamos
deldolor,deresolverloo
deado- rarlo.Perocuando no
haynada
de esoporquelamente
seha-llaencontactodirecto
con
eldolory,porlotanto,estácom-
pletamente quietaen relacióncon
él,uno
descubriráporsímismo
quelamente no
experimentadoloren
absoluto.En
elmomento
enque
lamente
estáporcompleto encontactocon
el
hecho
del dolor,esehecho mismo
resuelve todaslascuali- dades del tiempo y del pensamientoque producen
eldolor.Porconsiguiente,hay
una
terminacióndel dolor.Ahora
bien,¿cómo vamos
acomprender
esta cosaque llamamos
muertey
que tantonos atemoriza? Elhombre ha
creadomuchos medios
errados de tratarcon
lamuerte; ado- rándola,negándola, aferrándose ainnumerables creencias y demás. Pero paracomprender
lamuerte ustedes tienenque
abordarladeun modo
nuevo, sinconocimientoprevio algu- no, porque en realidadno
sabennada
acerca de la muerte,¿verdad?
Pueden
habervistomoriraotros,y
han observado ensímismos
y enlosdemás
lallegadadelavejezcon
su de- terioro.Saben
que lavidafísicaseterminaporedad
avanza- da, poraccidente,por enfermedad, porasesinato osuicidio, perono conocen
lamuertecomo conocen
elsexo,elhambre,lacrueldad,labrutalidad.
No
conocen de hecholoqueesmoriry, hasta
que
ello les sucede, la muerteno
tieneen absoluto significado alguno.Lo
que les causatemor
esuna
abstrac- ción, algoqueno
conocen.No
conociendo laplenitudde
lamuerte o cuáles son sus implicaciones, la
mente
la teme;teme
elpensamiento,no
elhecho que
elladesconoce.Porfavor,
acompáñenme un poco
enestainvestigación.Si17
Sobrelavidaylamuerte
murieraninstantáneamente,nohabríatiempo para pensar en
lamuerteytenerlemiedo. Pero
hay un
intervalo entreelpre- sente yelmomento
enque
lamuerte habrá de llegar,y
du- ranteeseintervalotienentiempo en abundancia para preocu- parse, pararacionalizar. Quieren llevarse a lapróxima
vida -si esque hay una próxima
vida-todas lasansiedades, los deseos,elconocimiento quehan
acumulado; por eso inven- tanteoríaso
creenen algunaforma
deinmortalidad.Paraus- tedes,lamuertees algo separado delavida.La
muerteestá por allá, lejos, mientras ustedes están aquíocupados
con el vivir-conduciendo un
automóvil, ejerciendo el sexo, sin- tiendo hambre, atormentándose,yendo
alaoficina,acumu-
lando conocimientos, etc.-.No
quieren morir,porqueno han
terminado deescribirsulibro,oporquetodavíano han
apren- didocómo
tocarmuy
bellamenteelviolín. Separan, pues, lamuerte de lavida y dicen:
«comprenderé
la vida ahora, y prontocomprenderé
lamuerte».Peroambas no
están separa- das,y
eso es lo primeroque deben
entender.La
vida y lamuerte son
una
solacosa, estáníntimamenterelacionadas yno
esposible aislar auna
deellas y tratarde comprenderla apartedela otra. Peroeso esloque
casitodoshacemos. Se-paramos
lavidaen
compartimentosestancosno
relacionados entresí. Siuno
esun
economista, entonceslaeconomía
eslo únicoqueleinteresayno
sabenada
acerca delresto.Si esun médico
especialistaennarizygarganta,o enelcorazón, vive durante cuarenta añosen
esecampo
limitado del conoci- miento,yése es sucielocuando
muere.Abordar
lavidafragmentariamente es vivirenconstante confusión, contradicciónydesdicha.Tenemos
queverlato- talidadde lavida, y esoes posible sólocuando hay
afecto, amor.Elamor
eslaúnica revoluciónqueproducirá orden.De nada
sirveadquirirmás
ymás
conocimientos acercadema-
temáticas,medicina,historia,economía, y despuésjuntarto- doslosfragmentos; eso
no
resolverá nada. Sinamor,larevo- luciónconduce
únicamente alaadoración delEstado o alaSaanen,28 dejuliode1964
adoraciónde
una imagen
oainnumerables corrupcionestirá- nicasyaladestrucción delhombre.De
igualmanera,cuando
lamente,acausade su temor,
pone
alamuertelejosyla se- paradel diariovivir,esa separación sóloengendramás
temor,más
ansiedad y la multiplicación de teorías acerca de la muerte.Paracomprender
lamuerte, tienen ustedesquecom-
prenderlavida.Perolavida
no
es lacontinuidad del pensa- miento; estamisma
continuidad es laque
engendra toda nuestra desdicha.¿Puede,pues,la
mente
traeralamuerte desdelodistante aloinmediato? ¿Entienden?De
hecho, lamuerteno
estáen algunaparte lejosdeaquí; estáaquíyahora.Estáaquícuan- do hablamos,cuando
nos divertimos,cuando
escuchamos, cuandovamos
a laoficina. Está aquíen cada instante de la vida,como
lo estáelamor.Una
vezque
percibanesehecho, encontraránque no temen en
absoluto lamuerte.Uno
tienemiedo,
no
alodesconocido,sino a perderloconocido.Teme
perder a sufamilia,
teme
quedarsesolosincompañía
alguna;le tiene
miedo
al dolorde lasoledad, a quedarse sin expe- riencias, a perderlasposesiones queha
acumulado.Lo
quetememos
es abandonarlo conocido.Lo
conocido es lame-
moria,y aesamemoria
se aferralamente. Perolamemoria
essólo
una
cosa mecánica,como
loestándemostrando mag-
níficamentelascomputadoras.
Para
comprender
labellezade lamuerte y su naturaleza extraordinariatieneque
haberlibertadcon
respecto alo co- nocido.En
elmorir paraloconocido estáel principio delacomprensión
delamuerte,porque entonceslamente
se puri-fica, serenueva
y no hay
temor. Porlo tanto,uno puede
pe- netrareneseestadollamadomuerte. Asíque,deprincipio a fin,lavidaylamuerte sonuna
sola cosa.Elhombre
sabiocom-
prendeeltiempo, elpensamiento yeldolor,ysólo élpuede comprender
lamuerte.La mente
quemuere
acadainstante, quejamás
acumula, quenunca
acopia experiencias, es ino- cente;porlotanto,seencuentraen
estado constantedeamor.19
OJAI, 7 DE JUNIO DE 1932
Interlocutor:Usted ha dicho
que
lamuerte, elamor,elnaci- miento,son esencialmenteuna
solacosa.¿Cómo puede
sos- tenerque no hay
diferencia entrelaconmoción y
eldolorque implicalamuerte ylafelicidaddelamor?
Krishnamurti:
¿Qué
entiende usted pormuerte?La
pérdida del cuerpo,lapérdidadelamemoria;
yesperay
piensaycreeque
despuéshaya una
continuación.Algo
que seha
ido de aquí, eso es loque
llama muerte..Ahora
bien, paramí
lamuerte
esproducida
porla continuación delamemoria, y
la
memoria no
es sinoelresultadodelanhelo, del apego,del deseo.De modo
que,parauna
personaque
estálibredel an- helo,no
existe lamuerte,no hay comienzo
nifinal,nielsen- derodelamor
nielsendero delamente,el dolor. Porfavor, estoy tratandodeexplicar que,enlapersecucióndeun
opues- to,creamos una
resistencia. Si sientomiedo, buscovalor;no
obstante,elmiedo me
persigueporquesóloestoyescapando delouno
hacialo otro.Mientrasque,sime
libero delmiedo,no conozco
ni elvalornielmiedo; yyo
digoque
lamanera
de haceresoesvolversealerta,vigilante,no
tratardereunir valor,sinolibrarsedelmotivo contenido enlaacción.O
sea, siustedtienemiedo,no busque un motivo
paralaaccióndel valor,sinolibérese delmiedo.Ésa
eslaacciónsinmotivo.Si de verdadha comprendido
esto,verá queeltiempo,lamuer-
te
como
futuro,ha
cesado.La
muerteno
es sinolapercep-Ojai,7dejuniode1932
ciónde
una
intensa soledad, yasí,estando atrapadosenlaso- ledad,nosprecipitamos hacialo otro,deseamos
launidad,oqueremos
descubrir qué existe del otrolado; paramí, ésas sonmaneras
deperseguirlosopuestosy, porlo tanto,mane-
rasdesostener
permanentemente
lasoledad.Mientrasque,al afrontarlasoledad,alregocijamos plenamenteen
esa accióntomándonos
lúcidamente conscientesde lasoledad,la des- truimosenelpresente.Porlo tanto,no hay
muerte.Todas las cosas tienen
que
gastarse.Las
cosas son los cuerpos, las cualidades, lasresistencias, los obstáculos; to- dasellassegastarán,tienenquegastarse,peroelhombre
que en suspensamientosy emociones
está librederesistenciasy obstáculos, conocerálainmortalidad,no
la continuación de sus propiaslimitaciones, desu propia personalidad oindivi- dualidad, lacualno
es sinouna
serie de capas deanhelos, apegos y deseos. Usted podrádisentir, pero siestá libre del pensamiento,siseha
abiertopaso pormedio
de esa concien- ciade símismo,
deesapercepciónalerta,deesallamadein- tensidad, entonceshay
inmortalidad, lacualesarmoníaper- fecta, lacualno
es «el senderodelamor»
o «el sendero del dolor», sino aquelloenque ha
cesadotodadistinción.21
BOMBAY, 14 DE MARZO DE 1948
Interlocutor: El
hecho
delamuerte nossaltaatodosalacara;sinembargo,su misterio
jamás
seharesuelto. ¿Tienequeser siempreasí?Krishnamurti: ¿Porquéexisteel
miedo
alamuerte? El mie-do
existecuando
nos aferramosalacontinuidad.La
acción incompleta engendra elmiedo
a la muerte. Éste existirá mientras existael deseo de continuidaden
el carácter,en
laacción,
en
lacapacidad,en
elnombre y demás. En
tantohaya
acciónen
busca deun
resultado, tienequeexistirelpen- sadorque buscalacontinuidad.Elmiedo
surgecuando
esta continuidadseveamenazada
porlamuerte. Hay,pues,mie- doalamuertemientrasexisteeldeseodecontinuidad.Lo
que continúasedesintegra.Cualquierforma
deconti- nuidad, por nobleque sea, esun
proceso de desintegración.En
lacontinuidadjamás
hayrenovación,ysóloenlarenova- ciónhaylibertadrespecto delmiedo
alamuerte. Siviéramoslaverdad deesto, veríamos laverdad
en
lo falso. Entonces habría liberación respecto de lo falso. Entoncesno
habríamiedo
ala muerte.De
estemodo,
el vivir, el experimentar, estáenelpresentey no
esun medio
decontinuidad.¿Esposiblevivirrenovándose deinstante
en
instante?La
renovaciónexistesóloenlaterminación yno en
lacontinui- dad.En
elintervalo entrelaterminacióndeun problema
yelcomienzo
deotro,hayrenovación.Bombay,14 demarzode1948
La
muerte,elestado deno
continuidad,elestadoderena- cimiento,es lodesconocido.La
mente,que
eselresultadode lacontinuidad,no puede
conocerlodesconocido. Sólo pue- de conocerloconocido.Sólopuede
actuarytener su existen- ciaenloconocido,queescontinuo.Poresoloconocidoteme
a lodesconocido.
Lo
conocido jamáspuede
conocerlo des- conocido,yasílamuertesigue siendoelmisterio. Sihay una
terminación deinstanteen
instante,dedíaendía,enestater-minaciónsemanifiestalodesconocido.
La
inmortalidadno
eslacontinuacióndel«yo». El«yo»
y«lo
mío»
pertenecenaltiempo,sonelresultadodelaacción dirigida aun
fin.No
hay, pues, relación entre el «yo», «lo mío»,y
aquelloque
es inmortal, intemporal.Nos
gustaría pensarque hay una
relación,pero estoesilusorio. Aquello que es inmortalno puede
serencerrado enloque
esmortal.Lo
inmensurableno puede
seratrapadoen
lareddel tiempo.Hay miedo
a lamuertedonde hay búsqueda de
realización personal.La búsqueda
derealizaciónno
termina nunca. El deseoestábuscandoy cambiando
constantementeelobjetode realización,y
asíestá atrapadoen
lareddel tiempo. Así, labúsqueda
derealización propiaes otraforma
decontinuidad, ylafrustraciónbusca enlamuerteun modo de
continuar.La
verdad
no
es continua.La
verdadesun
estado delser,yelser es acción sin tiempo. Este serpuede
experimentarse sólocuando
eldeseo,que da
origenalacontinuidad,escompren-
dido demanera
completay
total.El pensamientosebasaen
el pasado; porlo tanto,elpensamiento
no puede
conocerlo desconocido, loinmensurable.Elproceso delpensamien-
to
debe
llegara sufin. Sólo entoncesse manifiestaloincog- noscible.23
VARANASI, 17 DE ENERO DE 1954
Interlocutor:
Temo
ala muerte.¿Qué
es lamuertey cómo puedo
dejardetemerla?Krishnamurti:
Es muy
fácilformularuna
pregunta.No
sepue- de responder alavida conun
«sí» oun
«no». Peronuestras mentes exigenlos«sí»ylos«no»
porque hansido adiestradasen
loque deben
pensar yno en cómo
comprender,cómo
ver lascosas.Cuando
preguntamos:«¿Qué
eslamuertey cómo puedo no
temerla?»,deseamos
fórmulas,definiciones,peroja-más sabemos cómo
pensar acercadelproblema.Veamos
sipodemos
resolverelproblema
juntos.¿Qué
es lamuerte? Dejar deser,llegaral fin,¿noesasí?Sabemos
que hay unaterminación,lovemos
todoslos díasentodoloque nos rodea.Pero«yo» no
quiero morir, siendo ese«yo»
elprocesoque
dice:«Yo
pienso,yo
experimento,mi
conocimiento»;el«yo»
sonlascosasque he
cultivado, lascosas contralascua- leshe
resistido,elcarácter, laexperiencia, elconocimiento,laprecisión, lacapacidad,labelleza.
No
quieroque termine todo eso.Quierocontinuar, todavíano he
terminado,no
de- seoque
llegueel fin. Sinembargo,hay una
terminación.Ob-
viamente, todo organismoque
estéfuncionando debellegar a sufin.Peromi mente no
aceptaráeso.Porlotantocomienzo
a inventarun
credo,una
continuidad; deseoaceptar esto por- que tengoteorías completas,un
condicionamiento completo dequecontinúo,deque
hayreencarnación.Varanasi,17de enero de1954
No
estamos debatiendo sihay
ono
continuidad, sihay
o nohay
renacimiento. Éseno
eselproblema.Elproblema
es que,aun cuando
tenganustedestales creencias, igualsiguen teniendo miedo. Porque, después de todo,no hay
certeza, siempre existelaincertidumbre.Siempre
estáese anhelo de seguridad. Poresolamente, sabiendoque
hayun
final, co-mienza
a tener miedo, ansia vivir tantocomo
sea posible, buscamás
ymás
paliativos.Y
también cree en lacontinui- dad después delamuerte.¿Qué
eslacontinuidad?¿Acaso no
implica tiempo,no
elmero
tiempo cronológicodelreloj,sinoeltiempocomo
pro- ceso psicológico?Deseo
vivir.A
causadequepiensoqueese vivir esun
proceso continuado sinningún
final,mi mente
estásiempre añadiendo, acopiando a sí
misma con
laespe- ranzadeuna
continuidad.De
esemodo,
piensa en términos de tiempoy,sipuede
teneruna
continuidadeneltiempo,no
teme.¿Qué
es lainmortalidad?Lo
quellamamos
inmortalidad eslacontinuidaddel «yo»,el«yo»
enun
nivelmás
elevado.Usted espera
que
el«yo»
continúe. El«yo»
sigue estando dentro delcampo
delpensamiento, ¿noes así?Usted ha pen- sado acercade él.Paramí, porsuperiorque uno pueda
ima- ginarlo,el«yo»
eselproductodelpensamiento,y
éste seha-lla condicionado,
ha
nacido del tiempo. Por favor,no
sigameramente
la lógicade loque
digo; veamás
bien elpleno significadodeello.Realmente,lainmortalidadno
esdeltiem- po y,porlotanto,no
esdelamente,no
esuna
cosa nacidade misanhelos,misexigencias,mistemores,misimpulsos.Uno
veque
lavidatieneuna
terminación,una
termina- ción súbita.Lo
que ayer vivíapuede no
vivirhoy, ylo quehoy
vivepuede no
vivirmañana. La
vidatiene, porcierto,una
terminación.Eso
esun
hecho, perono queremos
admi-tirlo.
Uno
es diferentedeloqueeraayer. Diversascosas,di- versos contactos,distintas compulsiones, reacciones, resis- tencias, influencias,cambian
«loque
era»oleponen
fin.Un
25
Sobrelavidaylamuerte
hombre
realmentecreativo sabeque debeteneruna
termina- ción y lo acepta. Pero nosotrosno
lo aceptaremos porque nuestrasmentes
estánmuy
acostumbradas alproceso de la acumulación.Decimos:«Hoy
heaprendidoesto»,«ayer apren- dí aquello».Pensamos
tan sóloen
términos de tiempo, de continuidad. Sino pensáramos
en términos de continuidad, habríauna
terminación, habríaun
morir y veríamoslascosas demanera
clara,directa; lasveríamostansimplescomo
son.No
admitimos elhecho
delaterminación porquenuestras mentes buscan,mediantelacontinuidad,seguridadenla fa- milia,enlapropiedad,ennuestra profesión,encualquiertra- bajoque
hacemos. Por lo tanto,tenemos
miedo. Sólouna mente
queesté libredelapersecuciónadquisitivadelasegu- ridad, libre del deseo de continuar, libre del proceso de la continuidad, sólouna mente
asísabráquéeslainmortalidad.Pero la
mente
que buscainmortalidad personal -el«yo» que
desea continuar-jamás
sabrá qué es la inmortalidad;una
mente
asínunca
conocerá el significado deltemor
y de la muerte,yjamás
podráirmás
allá.CON ESTUDIANTES EN RAJGHAT,
22 DE ENERO DE 1954
Interlocutor:¿Por
qué
letenemos miedo
alamuerte?Krishnamurti:
Tú
has formuladoesa pregunta: «¿Porqué
letenemos
miedo
alamuerte?». ¿Sabes qué eslamuerte? Veslahoja verde;
ha
vivido todo el verano,ha danzado en
elviento,
ha
absorbidolaluz del sol, las lluvias lahan
lavado dejándolalimpia; ycuando
llegaelinvierno,lahojasemar- chitay
muere. El pájaro en vuelo esuna
cosabella,y
tam- biénél semarchita y muere.Ves
los cuerposhumanos
que llevanalríoparaserincinerados.Porlotanto,sabesloque
es lamuerte.¿Por quéletienesmiedo?
Porqueestásvivocomo
lahoja,
como
elpájaro, yuna enfermedad
o algunaotra cosa podría sucedertey
tehasterminado.Así que dices: «Quierovivir, quiero disfrutar, quiero tener esta cosa llamada vida continuando
en
mí».De modo que
eltemor
alamuertees eltemor
deque
nosllegueel fin, ¿noes así? Jugar alcricket, disfrutarlaluz delsol,vernuevamente
el río,ponertelas vie-jas ropas, leer libros, encontrarconstantemente a tus ami-
gos... todo esollega a su fin. Así
que
le tienesmiedo
a la muerte.Estando temerosos de lamuerte, sabiendo
que
lamuertees inevitable,
pensamos cómo
irmás
alládelamuerte; tene-mos
diversasteorías. Perosisabemos cómo
terminar,cómo
27
Sobrelavidaylamuerte
morir cadadía, entonces
no
hay temor.¿Comprendes
esto?Se
saleun poco
delocomún. No sabemos cómo
morirpon que
estamos siempre acumulando, acumulando, acumulan- do.Pensamos
siempre en términosdelmañana; «Soy
esto y seréaquello».Jamás somos
completosen un
día;no
vivimoscomo
sifueraelúnicodíaparaservivido.¿Entiendes dequé
estoyhablando?Estamos
viviendo siempre enelmañana
oen
elayer. Sialguientedijeraque
vas amoriralterminarel día,¿quéharías?¿No
viviríasricamentedurante esedía?No-
sotros
no
vivimosla ricaplenituddeun
día.No
rendimoscul- toaldía; estamospensando
siempreenlo queharemos ma-
ñana,
en
eljuegode cricketquevamos
acompletarmañana,
en elexamen que vamos
a rendir dentro de seis meses,en cómo vamos
adisfrutarnuestracomida, enqué
clase dero- pasvamos
acomprar,etc., siempremañana
o ayer.Y
asíja-más
estamosviviendo; siempre estamosmuriendo en
elmal
sentido.
Sivivimos
un
díapor completoy terminamos con
élpara volver aempezar
otro díacomo
si fueraalgonuevo,fresco, entoncesno
existeelmiedo
alamuerte.Morir cadadíaato- daslascosasquehemos
adquirido-a
todoelconocimiento,a todoslosrecuerdos, a todaslasluchas-,no
traspasarlasaldía siguiente... en esohay
belleza;aun cuando haya un
final, existeuna
renovación.DE «COMENTARIOS SOBRE EL
VIVIR» - SEGUNDA PARTE:
EL MIEDO A LA MUERTE
En
larojatierrafrentealacasahabía cantidadesdeflores enforma
de trompetacon corazones dorados.Tenían gran- des pétalos colormalva
yun
delicado aroma. Serían arra- sadas duranteel día,peroenlaoscuridaddelanochecubrían la tierra roja.La
enredadera era fuerte, con hojas aserradas queresplandecían bajoelsolmatinal.Algunos
niñospisaban descuidadamente lasflores,y unhombre que
corría precipi- tadamente hacia su automóvil ni siquieralas miró.Un
tran- seúnte arrancó una,la olió, la llevóconsigoy pronto la tiró.Una
mujerquedebíaseruna
sirvienta, saliódelacasa,tomó
unaflory selapuso enelcabello.¡Qué
hermosaseran esas flores, ycuán rápidamenteseestabanmarchitandoalsol!«Siempre me
ha perseguidociertaclasedetemor.Cuando
niño
yo
eramuy
tímido, vergonzoso y sensible,y ahorame
atemorizan la vejez y la muerte.
Sé
que todostenemos
que morir,peroningunacantidadderacionalizaciones parececal-mar
este miedo.He
ingresado en la Sociedad deInvestiga- ciones Psíquicas y he asistido a unas cuantas sesiones, he leído loque
los grandes instructores religiosos han dicho acercadelamuerte; pero elmiedo
alamuertesigueahí.He
probadoinclusoelpsicoanálisis, pero
tampoco
esohaservi-29
Sobrelavida ylamuerte
do denada.Este
miedo
sehaconvertidoenun
granproblema
paramí.Me
despiertoenmedio
delanoche con
sueñosterri- bles,y todosellos, deun modo u
otro, serelacionancon
la muerte.La
violenciaylamuerteme
atemorizan deuna ma-
neraextraña.La
guerra fue paramí una
continuapesadilla, y ahora estoy de verasmuy
perturbado.No
esuna
neurosis, peroadviertoque podríallegar aserlo.He hecho
todolopo- sible porcontrolareste miedo;he
tratado de escapar de él,peroalfinalde
mi
huidano
he podidoquitármelode encima.He escuchado
unas cuantas conferenciasmás
bien tontas sobre lareencarnación,y
he estudiado algo de la literatura hindú ybudista concernientealtema. Pero todoestoha
sidomuy
insatisfactorio,almenos
para mí.Mi miedo
alamuerteno
essólosuperficial, sinomuy
profundo.»¿Cómo
aborda usted el futuro, elmañana,
la muerte?¿Tratadehallarlaverdadalrespecto,o buscaseguridad,
una
confirmacióngratificadora, yaseade lacontinuidadode la aniquilación?¿Desea
laverdado una
respuestaconsoladora?«Cuando
ustedloexpone
deesemodo,
realmenteno
séde qué tengo miedo; peroelmiedo
sigueestando ahíyes apre- miante.»¿Cuáles su
problema?
¿Quiereverse libre delmiedo, o estábuscando
laverdaden
relacióncon
lamuerte?«¿Qué
entiende usted por la verdad en relacióncon
lamuerte?»
La
muerteesun hecho
inevitable;haga
ustedloque
hicie- re,es irrevocable,finalyverdadera. ¿Pero deseausted saber laverdadacercadeloque hay más
alládelamuerte?«Por
todoloque
heestudiadoy
porlaspocasmaterializa- cionesque
he presenciado enlas sesiones, esobvioque hay
algunaclasede continuidad después delamuerte. El pensa- miento continúaen
ciertaforma, cosaque
ustedmismo ha
afirmado. Talcomo
latransmisión radial de canciones re- quiereun
receptorenelotroextremo,asíelpensamiento que continúadespués de lamuerte necesitaun
instrumento porDe
«Comentariossobreelvivir»;Elmiedo alamuertemedio
del cual expresarse. Elinstrumento puede serun mé-
dium, o el pensamientopuede encamarse
de otra manera.Todo
esto esbastanteclaroypuedeserexperimentadoycom-
prendido; pero auncuando heexaminado muy
profundamen-te esta cuestión, sigue habiendo
un miedo
insondableque
creoestádefinidamenterelacionadoconlamuerte.»La
muerteesinevitable.La
continuidad puedellegarasu fin opuede
seralimentada y sostenida.Lo
que tiene conti- nuidadjamás puede
renovarse.Jamás puede
ser lonuevo,ja-más puede comprender
lo desconocido.La
continuidad es duración, y aquelloque
durano
eslo intemporal.Lo
intem- poralno
existeatravés de laduración, del tiempo. Paraque
lo
nuevo
sea, tieneque
haberterminación.Lo nuevo no
se encuentra dentro de la continuación del pensamiento. El pensamiento esun movimiento
continuo en eltiempo; estemovimiento no puede
contenerdentrodesíun
estadoqueno
seadeltiempo.Elpensamiento,la
memoria,
soncontinuos a causa delapalabray
larepetición.La
terminacióndelpensa- mientoeselcomienzo
delonuevo;lamuertedelpensamien-toesvidaeterna. Paraquelo
nuevo
sea, tieneque haberuna
constante terminación.Lo que
esnuevo no
es continuo; lonuevo
jamás puedeestardentrodelcampo
deltiempo.Lo
nue-vo
estátan sólo enla muerte deinstanteen
instante. Tiene que haber muertetodoslosdíasparaque
lodesconocidosea.Elfinaleselcomienzo, peroel
miedo
impideelfinal.«Sé que
tengomiedo, yno
séquéhay más
alládeél.»¿Qué queremos
decircon
la palabramiedo? ¿Qué
es elmiedo?
Elmiedo no
esuna
abstracción,no
existe indepen- dientemente, en elaislamiento. Surgesóloen
relacióncon
algo.El
miedo
semanifiestaenelprocesodelarelación;no
haymiedo
separadode
larelación.Ahora
bien,¿dequétienemiedo
usted?Dice queteme
alamuerte,¿Qué entendemos
pormuerte?Aun cuando tengamos
teorías, especulaciones, yhaya
ciertoshechosobservables, lamuertesigue siendolo desconocido. Cualquier cosaquepodamos
saberrespecto a31
Sobrelavidaylamuerte
ella, lamuerte ensíno
puede
serintroducida dentro delcam- po
deloconocido;extendemos una mano
paraasirla,perono
estáallí.
La
asociaciónes loconocido,ylodesconocidono
pue- devolversefamiliar; elhábitono puede
capturarlo, por eso hay miedo.¿Puede
loconocido, lamente,comprender
ocontenerja-más
lodesconocido?La mano
que seextiendepuede
recibirúnicamente
lo cognoscible,no
puede retener loincognosci- ble. Desearexperiencias esdar continuidad alpensamiento, esfortalecerelpasado, esfomentarloconocido.Usted
quie- reexperimentarlamuerte,¿noes así?Aunque
estéviviendo, quiere saberqué
eslamuerte. ¿Pero acaso sabeloque
es el vivir?Conoce
lavida tansólocomo
conflicto,confusión, an- tagonismo, alegrías y penaspasajeras. Pero, ¿es esolavida?La
lucha yeldolor, ¿sonlavida?En
esteestado quellama-mos
vidaqueremos
experimentaralgoqueno
seencuentraen nuestropropiocampo
deconciencia.Estapena,estalucha,elodio envuelto en elregocijo, es lo que
llamamos
el vivir;y queremos
experimentaralgoquees loopuesto deloque
lla-mamos
elvivir.Lo
opuestoeslacontinuación,quizámodifi- cada,deloque
es.Perolamuerteno
es loopuesto,es lodes- conocido.Lo
cognoscible ansiaexperimentar lamuerte, lo desconocido; pero,haga
loquehaga,no puede
experimentarlamuerte.Porlo tanto, tienemiedo. ¿Es eso?
«Ustedlo
ha
expuestocon
claridad. Siyo
pudieraconocer o experimentar qué eslamuertemientras vivo,entoncesse- guramentecesaríaelmiedo.»Teme
alamuerte debidoaque no puede
experimentarla,¿Puede
loconscienteexperimentarese estadoqueno
sema-
nifiestaatravésdelo consciente?
Lo
quepuede
experimen- tarsees laproyección de lo consciente, de loconocido.Lo
conocidosólo
puede
experimentarloconocido;laexperien- cia estásiempredentro delcampo
deloconocido.Lo
conoci-do no puede
experimentarloqueseencuentramás
alládesucampo. La
vivenciaesporcompletodiferentedelaexperien-De
«Comentariossobreelvivir»;Elmiedoalamuertecia.
La
vivenciano
está dentro delcampo
delexperimenta-dor. Pero
cuando
lavivencia se apaga,aparecenlaexperien- cia yel experimentador, y entonces lavivencia es traídaalcampo
deloconocido. Elconocedor, elexperimentador, an- hela el estado de vivencia respecto de lo desconocido; ycomo
elexperimentador,elconocedor,no puede
entraren
el estadodevivencia,tienemiedo.Él eselmiedo,no
estásepa- radodelmiedo. El experimentadordelmiedo no
esun
obser- vadordelmiedo; es elmiedo mismo,
el propio instrumento delmiedo.«¿Qué
entiende ustedpormiedo? Sé
queletengomiedo
a lamuerte.No
sientoqueyo
seaelmiedo, sinoque
estoyte-meroso
de algo.Temo
yestoyseparadodeltemor. Eltemor
es
una
sensacióndistintadel“yo”que
lomira, quelo analiza.Soy
elobservador yeltemor
es loobservado.¿Cómo pueden
elobservador yloobservadoser
una
solacosa?»Usteddice quees elobservador y
que
elmiedo
eslo ob- servado. ¿Peroes así? ¿Esusteduna
entidadseparada de sus cualidades?¿No
es usted idéntico a sus cualidades?¿No
es usted suspensamientos, susemociones y demás?
Ustedno
estáseparado desuscualidades ypensamientos. Ustedessus pensamientos. El pensamientocreael«usted»,laentidadsu- puestamente separada; sin pensamiento
no hay
pensador.Viendo
su propia impermanencia, elpensamiento
crea alpensador
como
lo permanente, loperdurable; y elpensador se convierte, entonces, en elexperimentador, el analizador, el observador separado delo transitorio.Todos anhelamos
alguna clasede
permanencia, y viendo laimpermanencia
que nos rodea, elpensamiento
crea al pensador, el cual se suponeque
eselpermanente. El pensadorprocede, entonces, a elaborar otrosy más
elevados estadosde permanencia: el alma,el atman, elyo
superior, etc.La
basede todaesta es- tructuraeselpensamiento. Peroésaesotracuestión.Lo que
nosinteresaahoraeselmiedo,¿Qué
eselmiedo? Veamos
loque
es.33
Sobrelavidaylamuerte
Usted
dice que letienemiedo
alamuerte.Dado
queno puede
experimentarla, lateme.La
muertees lodesconocido yustedteme
alodesconocido. ¿Eseso?Ahora
bien, ¿puede sentirmiedo
deaquelloque no
conoce?Sialgoesdesconoci-do
parausted,¿cómo puede
atemorizarle?En
realidadno
leatemorizalodesconocido,lamuerte, sinolapérdidadeloco- nocido,porqueeso podría causarle dolor oquitarlesuplacer, su gratificación.
Lo que
causa temores lo conocido,no
lo desconocido.¿Cómo puede
lo desconocido causar temor?No
esmedible en términos deplacer ydolor; es Íodescono- cido.El
miedo no puede
existirporsímismo,
aparece enrela- cióncon
algo.De
hecho,a ustedleatemorizaloconocido en su relacióncon
lamuerte,¿noes así?A
causadeque se afe- rraaloconocido, auna
experiencia,leatemorizaloque
po- dría serelfuturo. Pero«loque
podría»serelfuturoesmera-mente una
reacción,una
especulación,loopuestoaloquees.¿Esasí,verdad?
«Sí,parece correcto.»
¿Y
conoceustedloque
esl¿Lo comprende? ¿Ha
abierto elarmariodeloconocidoy ha
mirado ensuinterior?¿No
tie-ne
miedo
también deloque
podría descubrirallí?¿Alguna
vezha
investigadoloconocido,loqueustedposee?«No, no
lohe hecho.Siempre he dado
porsentadoloco- nocido.He
aceptadoelpasadocomo uno
aceptalaluz delsol olalluvia.Jamás
loheconsiderado;uno
es casiinconsciente deello,como
lo esde su propiasombra.Ahora
que lomen-
ciona,supongo que
tambiéntemo
descubrirloque
podría ha- berallí.»¿No tenemos
miedo, casi todos, demiramos
anosotrosmismos? Podríamos
descubrircosas desagradables, asíque
preferimosno
mirar,preferimos ignorarloque
es.Tenemos
miedo no
sólo de loque pueda
haber en elfuturo,sino tam- biénde loque podríahaberen
elpresente.Tenemos miedo
deconocemos
talcomo
somos,y
estaevitacióndeloque esDe
«Comentarios sobreelvivir»;Elmiedoalamuertenos hace temer lo
que
podría ser.Abordamos con temor
lo asíllamadoconocido,y tambiénlohacemos
conlodescono- cido,lamuerte.Esta evitaciónde«loquees»,eseldeseo de gratificación.Estamos buscando
seguridad,exigiendocons- tantementeque no haya
perturbación,yestedeseo deno
ser perturbados eselque nos haceeludir loquees ytemerloque
podríaser.Eltemor
eslaignoranciacon
respectoaloque
es, ynuestravidasegastaen un
constante estadodetemor.«Pero
¿cómo puede uno
librarsede estetemor?»
Paralibrarsedealgo,ustedtieneque comprenderlo.
¿Hay
temor, osólo deseo de
no
ver?Es
eldeseo deno
verelque
causa temor;y cuando uno no
quierecomprender
elpleno significadodeloque
es, el temoractúacomo un
preventivo.Usted
puede
llevaruna
vidamuy
satisfactoriaevitandodeli- beradamentetoda investigacióndeloque
es,ymuchos
loha- cen;perono
sonfelices,ni losonaquellosque
seentretienen conun
estudio superficialdeloque es. Sólolosque
sonse- riosen
su investigaciónpueden
percibir la felicidad; sólo paraelloshay
libertadrespectodeltemor.«Entonces,
¿cómo puede uno comprender
loque
es?»Lo que
esha
deser visto enelespejodelarelación, rela- cióncon
todas las cosas.Lo
que esno puede comprenderse
en el retiro,en
el aislamiento;no puede comprenderse
siexisteelintérprete,el