• No se han encontrado resultados

SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2022

Share "SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE"

Copied!
170
0
0

Texto completo

(1)
(2)

Jiddu Krishnamurti

SOBRE LA VIDA

Y LA MUERTE

editorialT^Lnós

Numancia, 117-121

08029 Barcelona

(3)

La

muerte

debe

seralgoextraordinario,

como

loes la vida.

La

vida esalgototal.Eldolor,lapena,laangustia,la alegría, lasideas absurdas, laposesión,laenvidia,elamor,

ladoloroso desdicha dela soledad... todo eso eslavida.

Y para comprender

lamuerte tenemos que

comprender

la totalidaddelavida, no

tomar

sóloun

fragmento

deellay vivirconese

fragmento

,

como

lohacela

mayoría

de nosotros.

En

lacomprensión

misma

delavida estála

comprensión delamuerte,

porque ambas no

están separadas.

Londres, 12 dejuniode

1962

(4)

PRÓLOGO

JidduKrishnamurtinació

en

laIndia

en

1895 yala

edad

detrece añosle

tomó

bajo su protecciónlaSociedad Teosó-

fica;losdirectoresdela

misma

consideraronqueéleraelve- hículoparael«instructordel

mundo» cuyo

advenimientoha- bían estado proclamando. Krishnamurtihabría de

emerger

pronto

como un

maestropoderoso,inflexible e inclasificable;

sus charlas y escritos

no

tenían conexión

con

ninguna reli-

gión específicay

no

pertenecían a Orienteni a Occidente, sino

que

eranpara todoel

mundo. Repudiando firmemente

la

imagen

mesiánica,en 1929disolvióde

manera

dramáticala vastay acaudaladaorganizaciónquesehabíaconstituidoen

tomo

aélydeclaró

que

laverdadera

«una

tierra sin sende- ros» alacual resultabaimposible aproximarse mediantenin-

guna

religión, filosofía

o

sectaconvencional.

Duranteelrestodesuvida,rechazóinsistentementelacondi- ciónde gurú queotros tratarondeimponerle.Continuóatrayen- do grandes auditorios

en

todo el

mundo,

pero

negando

toda autoridad,

no

queriendodiscípulos

y

hablando siempre

como un

individuohablaaotro.

En

elnúcleodesuenseñanzaesta-

ba

la

comprensión

de

que

los

cambios

fundamentales de la sociedad

podían

tenerlugar sólo

con

latransformación de laconciencia individual.

Se

acentuaba constantemente la

necesidaddelconocimiento propio, así

como

lainteligente captaciónde las influencias restrictivas

y

separativas origi- nadas

en

los condicionamientos religiosos ynacionalistas.

9

(5)

Sobrelavidaylamuerte

Krishnamurtiseñalabasiempre laurgentenecesidadde

una

aperturapara ese «vasto espacio del cerebroquecontiene

en

una

energíainimaginable». Éstaparecehabersidolafuen- tede supropia creatividadylaclaveparaelimpactocatali-

zador

que

ejerciósobre tanampliavariedaddepersonas.

Krishnamurti continuó hablando portodoel

mundo

hasta sumuerte,alosnoventaaños.Suscharlas y diálogos, susdia- rios y sus cartas

han

sidoreunidos

en más

de sesentavolú- menes.Estaseriedelibrosdedicados atemasespecíficos se

ha

recopilado apartirdeese vastocuerpode enseñanzas.

Cada

li-

broseconcentraen

una

cuestión

que

tieneparticularimpor- tancia

y

urgenciaennuestrasvidascotidianas.

(6)

SAANEN, 28 DE JULIO DE 1964

Me

gustaría hablar acercadealgoqueincluyelatotalidad delavida,algoque

no

es

un

enfoquefragmentario sinototal

con

respecto atodalaexistencia delhombre. Parainvestigar estoa bastanteprofundidad

me

parece

que uno debe

dejarde estaratrapado

en

teorías,creenciasy

dogmas.

Casitodosara-

mos

sincesarelsuelodelamente, peroalparecerjamás

sem-

bramos. Analizamos,discutimos,

desmenuzamos

lascosas, perofío

comprendemos

el

movimiento

totaldelavida.

Ahora

bien,pienso

que hay

trescosas

que debemos

en- tendera

fondo

si

hemos

de

comprender

el

movimiento

to- taldelavida.

Son

eltiempo,eldolorylamuerte.

Compren-

dereltiempo,

comprender

elsignificado pleno del dolor y

permanecer con

lamuerte...todoesto requierelaclaridaddel amor. El

amor no

es

una

teoría nies

un

ideal.

O amamos

o

no amamos.

El

amor no puede

enseñarse.

No podemos tomar

clasesde

cómo

amar,ni existe

un método que

practicadodia- riamentenos permitasaber

qué

esel amor. Pero pienso que

uno puede

dar

con

el

amor

de

manera

natural, fácil

y

es- pontánea,

cuando comprende

de verdad el significado del tiempo,laprofundidadextraordinaria deldolor

y

lapureza

que

llega

con

lamuerte.

Por

lo tanto,quizá

podamos

consi- derar

-de

hecho,

no

teóricamenteo

en

abstracto-lanaturale- zadeltiempo,lacualidadoestructura del dolor

y

lacosaex-

traordinaria

que llamamos

muerte. Estas tres cosas

no

están separadas. Si

comprendemos

eltiempo,

comprendemos

qué

11

(7)

Sobrelavidaylamuerte

eslamuerte y también

comprendemos

quéeseldolor.Perosi

consideramos el

tiempo como

algo aparte del dolor

y

la muerte, y tratamos de abordarlo separadamente, entonces nuestroenfoqueseráfragmentario;porlo tanto,

jamás com- prenderemos

laextraordinaria belleza yvitalidad del amor.

Vamos

aabordareltiempo,

no como una

abstracción sino

como un hecho

-siendoel

tiempo

duración,continuidad de

laexistencia-. Estáeltiempo cronológico, horas ydíasex- tendiéndose millones de años; el tiempo cronológico es el

que

ha dado

origen a la

mente con

la

que

funcionamos.

La mente

es

un

resultadodeltiempo

como

continuidaddelaexis- tencia, yelperfeccionamientoypulimento dela

mente

atra- vésdelacontinuidadesllamadoprogreso. Eltiempoestam- biénladuración psicológica

que

elpensamiento

ha

creado

como un medio

para realizarse.

Usamos

el tiempo a finde progresar, delograr,dellegar a ser,deproducircierto resul- tado. Para la

mayoría

de nosotros, el tiempo es

un

escalón paraalgo

mucho más

grande: eldesarrollodeciertas faculta- des,elperfeccionamiento

de una

técnica determinada,ello- grode

un

objetivo,

una

meta, loableono;asíes

como hemos

llegado a creer

que

el tiempo es necesario para realizar lo verdadero, Dios,loque está

más

alládetodos losafanesdel

hombre.

Casi todos consideramos el tiempo

como

el período de duraciónentreel

momento

actualy algún

momento en

elfu- turo,y

usamos

ese tiempo para cultivarel carácter, parali-

bramos

de cierto hábito, paradesarrollar

un músculo o un

punto de vista.Durante dos mil años,la

mente

cristiana

ha

sidocondicionadapara creer

en un

Salvador,en elinfiemo,

en

elparaíso;y,

en

Oriente,la

mente

hasidocondicionada

de manera

similardurante

un

período

mucho más

largo. Pensa-

mos que

eltiempoesindispensable paratodolo

que tenemos

quehacer

o

comprender.

Por

lo tanto,eltiemposevuelve

una

carga,

una

barreraparalagenuinapercepción;nos impidever inmediatamentelaverdad

de

algo,porque

pensamos

quede-

(8)

Saanen,28dejuliode1964

bemos

dedicartiempoaello. Decimos:

«Mañana,

o dentro de unparde años,

comprenderé

este

problema con

extraordina- riaclaridad».

Tan

prontoadmitimoseltiempo,estamosculti-

vando

laindolencia, esa peculiarpereza

que

nos impide ver instantáneamentelacosatal

como

es.

Creemos que

necesitamos tiempoparaabrimos paso por

elcondicionamiento quelasociedad

-con

sus religiones or- ganizadas, sus códigos de moralidad, sus

dogmas,

su arro- gancia

y

suespíritu competitivo-

ha

impuestosobrela

men-

te.

Pensamos en

términos detiempo,porqueelpensamiento esdeltiempo.

Es

larespuestadela

memoria,

siendo la

me- moria

el trasfondo acumulado, heredado, adquirido por la raza, lacomunidad, elgrupo, lafamiliayelindividuo. Este trasfondoes elresultado del proceso aditivo de lamente, y suacumulación hallevado tiempo.Parala

mayoría

de noso-

tros, la

mente

es

memoria, y

dondequiera que

haya un

reto,

una

exigencia, la

memoria

es la

que

responde.

Es como

la respuestade

un

cerebroelectrónico,elcualfuncionapor

me-

diodelaasociación.Siendoelpensamientolarespuestadela

memoria,

es,ensupropiaesencia,elproductodeltiempo

y

el creadordeltiempo.

Porfavor, lo

que

digo

no

es

una

teoría,

no

esalgosobrelo cualtengan

que

pensar.Es,

más

bien,algoquetienenquever,

porque esasí.

No voy

aexaminartodoslosintrincadosdeta- lles, pero he señaladolos hechosesenciales, y los

ven

o

no

losven. Siestánsiguiendoloquese dice,silosiguen

no

sólo verbalmente, lingüísticamente o analíticamente, sino

que

realmentelo ven, advertirán

cómo

eltiempo engaña.

Y

en-

toncesel

problema

essieltiempo

puede

cesar. Si

somos

ca- paces

de

vertodoelprocesodenuestrapropiaactividad-ver su hondura, su superficialidad, su fealdad, su belleza-, no

mañana,

sinoinmediatamente, entoncesesapercepción mis-

ma

es laacción que

pone

finaltiempo. Sin

comprender

el

tiempo

no podemos comprender

eldolor.

No

son dos cosas diferentes,

como

tratamosdeimaginarlas. Iralaoficina, es-

13

(9)

Sobrelavidaylamuerte

tarconnuestrafamilia,tenerhijos...

no

sonacontecimientos separados, aislados. Porelcontrario, estánprofunda e ínti-

mamente

relacionados entresí,

y no podemos

veresta extra- ordinariaintimidad delarelaciónsi

no

existelasensibilidad quetraeconsigoelamor.

Para

comprender

eldolor,

tenemos

que

comprender

real-

mente

lanaturaleza deltiempoylaestructura delpensamien-

to.Eltiempodebedetenerse,deotro

modo

estamosrepitiendo

meramente,

igual

que un

cerebroelectrónico,lainformación que

hemos

acumulado.

A menos

que haya

una

terminación para eltiempo

-o

sea,

una

terminaciónparaelpensamiento-, hay

mera

repetición, ajuste,

una

continua modificación.

Jamás hay nada

nuevo.

Somos

cerebros electrónicos glorificados

-un poco más

independientes, tal vez, pero igualmente

me-

cánicosenel

modo como

funcionamos.

Para

comprender

lanaturaleza deldolorylaterminación del dolor,

uno

tieneque

comprender

eltiempo,y

comprender

eltiempoes

comprender

elpensamiento.

No

están separados.

Al comprender

eltiempo,

uno

da

con

el pensamiento; y la

comprensión

delpensamientoeslaterminacióndel tiempo;

porlotanto,eslaterminacióndeldolor. Siesoestábiencla- ro,entonces

podemos

mirareldolor

-y no

adorarlo

como

ha- cenloscristianos-.

Lo que no comprendemos,

lo

adoramos

o lodestruimos.

Lo ponemos

en

una

iglesia,en

un

templo o

en un

rincónoscurode la

mente y

nos

sometemos

aello conte-

mor

yreverencia;obienlo

pateamos

arrojándololejos,oes-

capamos

de ello. Peroaquí

no

estamos haciendo ninguna de esascosas.Yernos

que

durantemileniosel

hombre

halucha-

do con

este

problema

del dolor

y no ha

sidocapaz deresol-

verlo; por consiguiente, se

ha

endurecido respecto aldolor, loha aceptadodiciendoquees

una

parteinevitabledelavida.

La mera

aceptación del dolor

no

sólo esestúpida,sinoque tambiéncontribuye a

embotar

lamente.

La toma

insensible, brutal, superficial;

en

consecuencia,la vidasevuelve

muy

vulgar,

un

proceso de puro trabajo

y

placer.

Uno

vive

una

(10)

Saanen,28dejuliode 1964

existenciafragmentada: es

un hombre

denegocios,

un

cientí- fico,

un

artista,

un

sentimental,

una

personaasíllamadareli- giosa,etc.Para

comprender

eldolor yliberamosdeél,tene-

mos que comprender

eltiempo y, de tal

modo, comprender

elpensamiento.

Uno no puede

negareldolor

o

huir,escapar deélmedianteelentretenimiento,las iglesias, lascreencias organizadas; ni

puede

aceptarlo y adorarlo.

Y no

hacernin-

guna

de estas cosas exige

muchísima

atención, lo cual es energía.

Eldolortienesusraícesenlaautocompasióny,para

com-

prendereldolor,primerotiene

que

haber

una

operacióndes- piadada

con

respectoalaautocompasión.

No

sihanobser-

vado cómo

sientenpiedad pormismos, porejemplo,

cuando

dicen:

«¡Qué

solo estoy!».

En

el

momento

en

que hay

auto- compasión,

han

provistoelsuelo

donde

echasusraíceseldo-

lor.Por

mucho

que

podamos

justificarnuestraautocompasión, por

mucho

que

podamos

racionalizarla,pulirla,disimularlacon ideas,sigueestandoahí,supurandoprofundamentedentrode nosotros.

Por

lo tanto,

un hombre

que quiera

comprender

el dolordebe

comenzar

porliberarsedeesta brutal,egocéntrica trivialidad

que

eslaautocompasión.

Uno puede

sentirpiedad por

mismo

porqueestáenfermo, oporquelamuertele

ha

arrebatado aalguien, o porque

no

ha podidorealizarsey se sientefrustrado, torpe; pero cualquiera

que

sea lacausa, la

autocompasión

eslaraízdel dolor.

Y una

vez

que uno

estáli-

brede lacompasión,

puede

mirareldolorsin adorarlo, sin escaparde él, sin darle

un

significado sublime

o

espiritual

-como cuando decimos

que

debemos

sufrirpara encontrar a Dios,locual es

un

completodisparate—.Sólola

mente embo-

tada,estúpida,toleraeldolor.Porconsiguiente,

no debe

ha- berenabsolutoaceptaciónninegacióndeldolor.

Cuando

es-

tamos

libresdelaautocompasión,

hemos

despojadoaldolor de todoelsentimentalismoyelemocionalismoque surgen de

laautocompasión.Entonces

somos

capaces de mirareldolor

con

atencióncompleta.

15

(11)

Sobrelavidaylamuerte

Espero que estén haciendo esto

conmigo

a

medida

que

avanzamos y no

que sóloaceptenverbalmenteloquese dice.

Dense

cuentadesupropiatorpeaceptacióndel dolor,dela

ma-

nera

como

loracionalizan, de sus excusas,desuautocompa- sión, su sentimentalismo, suactitudemocionalhaciaeldolor, porquetodo eso esunadisipacióndeenergía.Para comprender

eldolortienenqueprestarleatención completa,y en esaaten- ción

no hay

lugarparaexcusas, sentimentalismos,racionali- zaciones;

no hay

lugarenabsoluto paralaautocompasión.

Confío en que

me

expreso

con

claridad

cuando

hablode prestar atencióncompleta eldolor.

Uno

sólo estámirando, observando. Cualquier esfuerzo por

comprender

el dolor, para racionalizarlo o escapardeél, contradice ese estado ne- gativo de atencióncompleta enelcualestacosa llamadado- lor

puede

sercomprendida.

No

estamos analizando,

no

investigamos analíticamente el dolorpara liberamos de él, porque ésees sólo otro truco de lamente.

La mente

analiza el dolor y,entonces imagina

que

lo

ha comprendido

y se

ha

liberadodeél, locuales

una

insensatez.

Uno puede

verselibrede

una

clase particularde dolor,peroeldolorsurgirá

nuevamente

de otraforma. Esta-

mos

hablandodel dolor

como

algo total, del dolor ensí, ya seaeldolordeustedes,el

mío

o decualquierotro ser

humano.

Para

comprender

el dolor tiene que haber

comprensión

deltiempo ydelpensamiento,

una

percepciónalertaysinop- ciones,detodoslosescapes,detodalaautocompasión, deto- daslas verbalizaciones, afin dequela

mente

seaquietepor completofrente aalgo

que ha

desercomprendido. Entonces

no hay

divisiónalgunaentreelobservador

y

lacosaobserva-

da.

No

es

que

«uno», elobservador,elpensador,experimen-

tedolory mireesedolor,sinoquesóloexisteelestadodedo-

lor.

Ese

estado completo de dolor necesario,porque

cuando uno

miraeldolorseparándose

como un

observadorcrea con- flicto, elcual

embota

la

mente

ydisipaenergía;porlo tanto,

no hay

atención.

(12)

Saanen,28dejuliode1964

Cuando

la

mente comprende

la naturaleza del tiempo y del pensamiento,

cuando ha

erradicado la autocompasión,

el sentimentalismo, el

emocionalismo

y demás, entonces el

pensamiento

-que

ha creado todaestacomplejidad-llega a su fin, al igual

que

el tiempo; enconsecuencia,

uno

está di- rectaeíntimamente

en

contacto

con

esacosaque llamadolor.

El dolor esalimentadosólo

cuando escapamos

deél,

cuando

existeeldeseo de

zafamos

deldolor,deresolverlo

o

deado- rarlo.Pero

cuando no

hay

nada

de esoporquela

mente

seha-

llaencontactodirecto

con

eldolory,porlotanto,está

com-

pletamente quietaen relación

con

él,

uno

descubrirápor

mismo

quela

mente no

experimentadolor

en

absoluto.

En

el

momento

en

que

la

mente

estáporcompleto encontacto

con

el

hecho

del dolor,ese

hecho mismo

resuelve todaslascuali- dades del tiempo y del pensamiento

que producen

eldolor.

Porconsiguiente,hay

una

terminacióndel dolor.

Ahora

bien,

¿cómo vamos

a

comprender

esta cosa

que llamamos

muerte

y

que tantonos atemoriza? El

hombre ha

creado

muchos medios

errados de tratar

con

lamuerte; ado- rándola,negándola, aferrándose ainnumerables creencias y demás. Pero para

comprender

lamuerte ustedes tienen

que

abordarlade

un modo

nuevo, sinconocimientoprevio algu- no, porque en realidad

no

saben

nada

acerca de la muerte,

¿verdad?

Pueden

habervistomoriraotros,

y

han observado en

mismos

y enlos

demás

lallegadadelavejez

con

su de- terioro.

Saben

que lavidafísicaseterminapor

edad

avanza- da, poraccidente,por enfermedad, porasesinato osuicidio, pero

no conocen

lamuerte

como conocen

elsexo,elhambre,

lacrueldad,labrutalidad.

No

conocen de hecholoqueesmorir

y, hasta

que

ello les sucede, la muerte

no

tieneen absoluto significado alguno.

Lo

que les causa

temor

es

una

abstrac- ción, algoque

no

conocen.

No

conociendo laplenitud

de

la

muerte o cuáles son sus implicaciones, la

mente

la teme;

teme

elpensamiento,

no

el

hecho que

elladesconoce.

Porfavor,

acompáñenme un poco

enestainvestigación.Si

17

(13)

Sobrelavidaylamuerte

murieraninstantáneamente,nohabríatiempo para pensar en

lamuerteytenerlemiedo. Pero

hay un

intervalo entreelpre- sente yel

momento

en

que

lamuerte habrá de llegar,

y

du- ranteeseintervalotienentiempo en abundancia para preocu- parse, pararacionalizar. Quieren llevarse a la

próxima

vida -si es

que hay una próxima

vida-todas lasansiedades, los deseos,elconocimiento que

han

acumulado; por eso inven- tanteorías

o

creenen alguna

forma

deinmortalidad.Paraus- tedes,lamuertees algo separado delavida.

La

muerteestá por allá, lejos, mientras ustedes están aquí

ocupados

con el vivir

-conduciendo un

automóvil, ejerciendo el sexo, sin- tiendo hambre, atormentándose,

yendo

alaoficina,

acumu-

lando conocimientos, etc.-.

No

quieren morir,porque

no han

terminado deescribirsulibro,oporquetodavía

no han

apren- dido

cómo

tocar

muy

bellamenteelviolín. Separan, pues, la

muerte de lavida y dicen:

«comprenderé

la vida ahora, y pronto

comprenderé

lamuerte».Pero

ambas no

están separa- das,

y

eso es lo primero

que deben

entender.

La

vida y la

muerte son

una

solacosa, estáníntimamenterelacionadas y

no

esposible aislar a

una

deellas y tratarde comprenderla apartedela otra. Peroeso eslo

que

casitodoshacemos. Se-

paramos

lavida

en

compartimentosestancos

no

relacionados entresí. Si

uno

es

un

economista, entoncesla

economía

eslo únicoqueleinteresay

no

sabe

nada

acerca delresto.Si es

un médico

especialistaennarizygarganta,o enelcorazón, vive durante cuarenta años

en

ese

campo

limitado del conoci- miento,yése es sucielo

cuando

muere.

Abordar

lavidafragmentariamente es vivirenconstante confusión, contradicciónydesdicha.

Tenemos

queverlato- talidadde lavida, y esoes posible sólo

cuando hay

afecto, amor.El

amor

eslaúnica revoluciónqueproducirá orden.

De nada

sirveadquirir

más

y

más

conocimientos acercade

ma-

temáticas,medicina,historia,economía, y despuésjuntarto- doslosfragmentos; eso

no

resolverá nada. Sinamor,larevo- lución

conduce

únicamente alaadoración delEstado o ala

(14)

Saanen,28 dejuliode1964

adoraciónde

una imagen

oainnumerables corrupcionestirá- nicasyaladestrucción delhombre.

De

igualmanera,

cuando

lamente,acausade su temor,

pone

alamuertelejosyla se- paradel diariovivir,esa separación sóloengendra

más

temor,

más

ansiedad y la multiplicación de teorías acerca de la muerte.Para

comprender

lamuerte, tienen ustedesque

com-

prenderlavida.Perolavida

no

es lacontinuidad del pensa- miento; esta

misma

continuidad es la

que

engendra toda nuestra desdicha.

¿Puede,pues,la

mente

traeralamuerte desdelodistante aloinmediato? ¿Entienden?

De

hecho, lamuerte

no

estáen algunaparte lejosdeaquí; estáaquíyahora.Estáaquícuan- do hablamos,

cuando

nos divertimos,

cuando

escuchamos, cuando

vamos

a laoficina. Está aquíen cada instante de la vida,

como

lo estáelamor.

Una

vez

que

percibanesehecho, encontrarán

que no temen en

absoluto lamuerte.

Uno

tiene

miedo,

no

alodesconocido,sino a perderloconocido.

Teme

perder a sufamilia,

teme

quedarsesolosin

compañía

alguna;

le tiene

miedo

al dolorde lasoledad, a quedarse sin expe- riencias, a perderlasposesiones que

ha

acumulado.

Lo

que

tememos

es abandonarlo conocido.

Lo

conocido es la

me-

moria,y aesa

memoria

se aferralamente. Perola

memoria

essólo

una

cosa mecánica,

como

loestán

demostrando mag-

níficamentelascomputadoras.

Para

comprender

labellezade lamuerte y su naturaleza extraordinariatiene

que

haberlibertad

con

respecto alo co- nocido.

En

elmorir paraloconocido estáel principio dela

comprensión

delamuerte,porque entoncesla

mente

se puri-

fica, serenueva

y no hay

temor. Porlo tanto,

uno puede

pe- netrareneseestadollamadomuerte. Asíque,deprincipio a fin,lavidaylamuerte son

una

sola cosa.El

hombre

sabio

com-

prendeeltiempo, elpensamiento yeldolor,ysólo él

puede comprender

lamuerte.

La mente

que

muere

acadainstante, que

jamás

acumula, que

nunca

acopia experiencias, es ino- cente;porlotanto,seencuentra

en

estado constantedeamor.

19

(15)

OJAI, 7 DE JUNIO DE 1932

Interlocutor:Usted ha dicho

que

lamuerte, elamor,elnaci- miento,son esencialmente

una

solacosa.

¿Cómo puede

sos- tener

que no hay

diferencia entrela

conmoción y

eldolorque implicalamuerte ylafelicidaddel

amor?

Krishnamurti:

¿Qué

entiende usted pormuerte?

La

pérdida del cuerpo,lapérdidadela

memoria;

yespera

y

piensaycree

que

después

haya una

continuación.

Algo

que se

ha

ido de aquí, eso es lo

que

llama muerte..

Ahora

bien, para

la

muerte

es

producida

porla continuación dela

memoria, y

la

memoria no

es sinoelresultadodelanhelo, del apego,del deseo.

De modo

que,para

una

persona

que

estálibredel an- helo,

no

existe lamuerte,

no hay comienzo

nifinal,nielsen- derodel

amor

nielsendero delamente,el dolor. Porfavor, estoy tratandodeexplicar que,enlapersecuciónde

un

opues- to,

creamos una

resistencia. Si sientomiedo, buscovalor;

no

obstante,el

miedo me

persigueporquesóloestoyescapando delo

uno

hacialo otro.Mientrasque,si

me

libero delmiedo,

no conozco

ni elvalornielmiedo; y

yo

digo

que

la

manera

de haceresoesvolversealerta,vigilante,

no

tratardereunir valor,sinolibrarsedelmotivo contenido enlaacción.

O

sea, siustedtienemiedo,

no busque un motivo

paralaaccióndel valor,sinolibérese delmiedo.

Ésa

eslaacciónsinmotivo.Si de verdad

ha comprendido

esto,verá queeltiempo,la

muer-

te

como

futuro,

ha

cesado.

La

muerte

no

es sinolapercep-

(16)

Ojai,7dejuniode1932

ciónde

una

intensa soledad, yasí,estando atrapadosenlaso- ledad,nosprecipitamos hacialo otro,

deseamos

launidad,o

queremos

descubrir qué existe del otrolado; paramí, ésas son

maneras

deperseguirlosopuestosy, porlo tanto,

mane-

rasdesostener

permanentemente

lasoledad.Mientrasque,al afrontarlasoledad,alregocijamos plenamente

en

esa acción

tomándonos

lúcidamente conscientesde lasoledad,la des- truimosenelpresente.Porlo tanto,

no hay

muerte.

Todas las cosas tienen

que

gastarse.

Las

cosas son los cuerpos, las cualidades, lasresistencias, los obstáculos; to- dasellassegastarán,tienenquegastarse,peroel

hombre

que en suspensamientos

y emociones

está librederesistenciasy obstáculos, conocerálainmortalidad,

no

la continuación de sus propiaslimitaciones, desu propia personalidad oindivi- dualidad, lacual

no

es sino

una

serie de capas deanhelos, apegos y deseos. Usted podrádisentir, pero siestá libre del pensamiento,sise

ha

abiertopaso por

medio

de esa concien- ciade

mismo,

deesapercepciónalerta,deesallamadein- tensidad, entonces

hay

inmortalidad, lacualesarmoníaper- fecta, lacual

no

es «el senderodel

amor»

o «el sendero del dolor», sino aquelloen

que ha

cesadotodadistinción.

21

(17)

BOMBAY, 14 DE MARZO DE 1948

Interlocutor: El

hecho

delamuerte nossaltaatodosalacara;

sinembargo,su misterio

jamás

seharesuelto. ¿Tienequeser siempreasí?

Krishnamurti: ¿Porquéexisteel

miedo

alamuerte? El mie-

do

existe

cuando

nos aferramosalacontinuidad.

La

acción incompleta engendra el

miedo

a la muerte. Éste existirá mientras existael deseo de continuidad

en

el carácter,

en

laacción,

en

lacapacidad,

en

el

nombre y demás. En

tanto

haya

acción

en

busca de

un

resultado, tienequeexistirelpen- sadorque buscalacontinuidad.El

miedo

surge

cuando

esta continuidadseve

amenazada

porlamuerte. Hay,pues,mie- doalamuertemientrasexisteeldeseodecontinuidad.

Lo

que continúasedesintegra.Cualquier

forma

deconti- nuidad, por nobleque sea, es

un

proceso de desintegración.

En

lacontinuidad

jamás

hayrenovación,ysóloenlarenova- ciónhaylibertadrespecto del

miedo

alamuerte. Siviéramos

laverdad deesto, veríamos laverdad

en

lo falso. Entonces habría liberación respecto de lo falso. Entonces

no

habría

miedo

ala muerte.

De

este

modo,

el vivir, el experimentar, estáenelpresente

y no

es

un medio

decontinuidad.

¿Esposiblevivirrenovándose deinstante

en

instante?

La

renovaciónexistesóloenlaterminación y

no en

lacontinui- dad.

En

elintervalo entrelaterminaciónde

un problema

yel

comienzo

deotro,hayrenovación.

(18)

Bombay,14 demarzode1948

La

muerte,elestado de

no

continuidad,elestadoderena- cimiento,es lodesconocido.

La

mente,

que

eselresultadode lacontinuidad,

no puede

conocerlodesconocido. Sólo pue- de conocerloconocido.Sólo

puede

actuarytener su existen- ciaenloconocido,queescontinuo.Poresoloconocido

teme

a lodesconocido.

Lo

conocido jamás

puede

conocerlo des- conocido,yasílamuertesigue siendoelmisterio. Si

hay una

terminación deinstante

en

instante,dedíaendía,enestater-

minaciónsemanifiestalodesconocido.

La

inmortalidad

no

eslacontinuacióndel«yo». El

«yo»

y

«lo

mío»

pertenecenaltiempo,sonelresultadodelaacción dirigida a

un

fin.

No

hay, pues, relación entre el «yo», «lo mío»,

y

aquello

que

es inmortal, intemporal.

Nos

gustaría pensar

que hay una

relación,pero estoesilusorio. Aquello que es inmortal

no puede

serencerrado enlo

que

esmortal.

Lo

inmensurable

no puede

seratrapado

en

lareddel tiempo.

Hay miedo

a lamuerte

donde hay búsqueda de

realización personal.

La búsqueda

derealización

no

termina nunca. El deseoestábuscando

y cambiando

constantementeelobjetode realización,

y

asíestá atrapado

en

lareddel tiempo. Así, la

búsqueda

derealización propiaes otra

forma

decontinuidad, ylafrustraciónbusca enlamuerte

un modo de

continuar.

La

verdad

no

es continua.

La

verdades

un

estado delser,yelser es acción sin tiempo. Este ser

puede

experimentarse sólo

cuando

eldeseo,

que da

origenalacontinuidad,es

compren-

dido de

manera

completa

y

total.El pensamientosebasa

en

el pasado; porlo tanto,elpensamiento

no puede

conocerlo desconocido, loinmensurable.Elproceso del

pensamien-

to

debe

llegara sufin. Sólo entoncesse manifiestaloincog- noscible.

23

(19)

VARANASI, 17 DE ENERO DE 1954

Interlocutor:

Temo

ala muerte.

¿Qué

es lamuerte

y cómo puedo

dejardetemerla?

Krishnamurti:

Es muy

fácilformular

una

pregunta.

No

sepue- de responder alavida con

un

«sí» o

un

«no». Peronuestras mentes exigenlos«sí»ylos

«no»

porque hansido adiestradas

en

lo

que deben

pensar y

no en cómo

comprender,

cómo

ver lascosas.

Cuando

preguntamos:

«¿Qué

eslamuerte

y cómo puedo no

temerla?»,

deseamos

fórmulas,definiciones,peroja-

más sabemos cómo

pensar acercadelproblema.

Veamos

si

podemos

resolverel

problema

juntos.

¿Qué

es lamuerte? Dejar deser,llegaral fin,¿noesasí?

Sabemos

que hay unaterminación,lo

vemos

todoslos díasentodoloque nos rodea.Pero

«yo» no

quiero morir, siendo ese

«yo»

elproceso

que

dice:

«Yo

pienso,

yo

experimento,

mi

conocimiento»;el

«yo»

sonlascosas

que he

cultivado, lascosas contralascua- les

he

resistido,elcarácter, laexperiencia, elconocimiento,

laprecisión, lacapacidad,labelleza.

No

quieroque termine todo eso.Quierocontinuar, todavía

no he

terminado,

no

de- seo

que

llegueel fin. Sinembargo,

hay una

terminación.

Ob-

viamente, todo organismo

que

estéfuncionando debellegar a sufin.Pero

mi mente no

aceptaráeso.Porlotanto

comienzo

a inventar

un

credo,

una

continuidad; deseoaceptar esto por- que tengoteorías completas,

un

condicionamiento completo dequecontinúo,de

que

hayreencarnación.

(20)

Varanasi,17de enero de1954

No

estamos debatiendo si

hay

o

no

continuidad, si

hay

o no

hay

renacimiento. Ése

no

eselproblema.El

problema

es que,

aun cuando

tenganustedestales creencias, igualsiguen teniendo miedo. Porque, después de todo,

no hay

certeza, siempre existelaincertidumbre.

Siempre

estáese anhelo de seguridad. Poresolamente, sabiendo

que

hay

un

final, co-

mienza

a tener miedo, ansia vivir tanto

como

sea posible, busca

más

y

más

paliativos.

Y

también cree en lacontinui- dad después delamuerte.

¿Qué

eslacontinuidad?

¿Acaso no

implica tiempo,

no

el

mero

tiempo cronológicodelreloj,sinoeltiempo

como

pro- ceso psicológico?

Deseo

vivir.

A

causadequepiensoqueese vivir es

un

proceso continuado sin

ningún

final,

mi mente

estásiempre añadiendo, acopiando a

misma con

laespe- ranzade

una

continuidad.

De

ese

modo,

piensa en términos de tiempoy,si

puede

tener

una

continuidadeneltiempo,

no

teme.

¿Qué

es lainmortalidad?

Lo

que

llamamos

inmortalidad eslacontinuidaddel «yo»,el

«yo»

en

un

nivel

más

elevado.

Usted espera

que

el

«yo»

continúe. El

«yo»

sigue estando dentro del

campo

delpensamiento, ¿noes así?Usted ha pen- sado acercade él.Paramí, porsuperior

que uno pueda

ima- ginarlo,el

«yo»

eselproductodelpensamiento,

y

éste seha-

lla condicionado,

ha

nacido del tiempo. Por favor,

no

siga

meramente

la lógicade lo

que

digo; vea

más

bien elpleno significadodeello.Realmente,lainmortalidad

no

esdeltiem- po y,porlotanto,

no

esdelamente,

no

es

una

cosa nacidade misanhelos,misexigencias,mistemores,misimpulsos.

Uno

ve

que

lavidatiene

una

terminación,

una

termina- ción súbita.

Lo

que ayer vivía

puede no

vivirhoy, ylo que

hoy

vive

puede no

vivir

mañana. La

vidatiene, porcierto,

una

terminación.

Eso

es

un

hecho, pero

no queremos

admi-

tirlo.

Uno

es diferentedeloqueeraayer. Diversascosas,di- versos contactos,distintas compulsiones, reacciones, resis- tencias, influencias,

cambian

«lo

que

era»ole

ponen

fin.

Un

25

(21)

Sobrelavidaylamuerte

hombre

realmentecreativo sabeque debetener

una

termina- ción y lo acepta. Pero nosotros

no

lo aceptaremos porque nuestras

mentes

están

muy

acostumbradas alproceso de la acumulación.Decimos:

«Hoy

heaprendidoesto»,«ayer apren- dí aquello».

Pensamos

tan sólo

en

términos de tiempo, de continuidad. Si

no pensáramos

en términos de continuidad, habría

una

terminación, habría

un

morir y veríamoslascosas de

manera

clara,directa; lasveríamostansimples

como

son.

No

admitimos el

hecho

delaterminación porquenuestras mentes buscan,mediantelacontinuidad,seguridadenla fa- milia,enlapropiedad,ennuestra profesión,encualquiertra- bajo

que

hacemos. Por lo tanto,

tenemos

miedo. Sólo

una mente

queesté libredelapersecuciónadquisitivadelasegu- ridad, libre del deseo de continuar, libre del proceso de la continuidad, sólo

una mente

asísabráquéeslainmortalidad.

Pero la

mente

que buscainmortalidad personal -el

«yo» que

desea continuar-

jamás

sabrá qué es la inmortalidad;

una

mente

así

nunca

conocerá el significado del

temor

y de la muerte,y

jamás

podráir

más

allá.

(22)

CON ESTUDIANTES EN RAJGHAT,

22 DE ENERO DE 1954

Interlocutor:¿Por

qué

le

tenemos miedo

alamuerte?

Krishnamurti:

has formuladoesa pregunta: «¿Por

qué

le

tenemos

miedo

alamuerte?». ¿Sabes qué eslamuerte? Ves

lahoja verde;

ha

vivido todo el verano,

ha danzado en

el

viento,

ha

absorbidolaluz del sol, las lluvias la

han

lavado dejándolalimpia; y

cuando

llegaelinvierno,lahojasemar- chita

y

muere. El pájaro en vuelo es

una

cosabella,

y

tam- biénél semarchita y muere.

Ves

los cuerpos

humanos

que llevanalríoparaserincinerados.Porlotanto,sabeslo

que

es lamuerte.¿Por quéletienes

miedo?

Porqueestásvivo

como

la

hoja,

como

elpájaro, y

una enfermedad

o algunaotra cosa podría sucederte

y

tehasterminado.Así que dices: «Quiero

vivir, quiero disfrutar, quiero tener esta cosa llamada vida continuando

en

mí».

De modo que

el

temor

alamuertees el

temor

de

que

nosllegueel fin, ¿noes así? Jugar alcricket, disfrutarlaluz delsol,ver

nuevamente

el río,ponertelas vie-

jas ropas, leer libros, encontrarconstantemente a tus ami-

gos... todo esollega a su fin. Así

que

le tienes

miedo

a la muerte.

Estando temerosos de lamuerte, sabiendo

que

lamuerte

es inevitable,

pensamos cómo

ir

más

alládelamuerte; tene-

mos

diversasteorías. Perosi

sabemos cómo

terminar,

cómo

27

(23)

Sobrelavidaylamuerte

morir cadadía, entonces

no

hay temor.

¿Comprendes

esto?

Se

sale

un poco

delo

común. No sabemos cómo

morir

pon que

estamos siempre acumulando, acumulando, acumulan- do.

Pensamos

siempre en términosdel

mañana; «Soy

esto y seréaquello».

Jamás somos

completos

en un

día;

no

vivimos

como

sifueraelúnicodíaparaservivido.¿Entiendes de

qué

estoyhablando?

Estamos

viviendo siempre enel

mañana

o

en

elayer. Sialguientedijera

que

vas amoriralterminarel día,¿quéharías?

¿No

viviríasricamentedurante esedía?

No-

sotros

no

vivimosla ricaplenitudde

un

día.

No

rendimoscul- toaldía; estamos

pensando

siempreenlo que

haremos ma-

ñana,

en

eljuegode cricketque

vamos

acompletar

mañana,

en el

examen que vamos

a rendir dentro de seis meses,

en cómo vamos

adisfrutarnuestracomida, en

qué

clase dero- pas

vamos

acomprar,etc., siempre

mañana

o ayer.

Y

asíja-

más

estamosviviendo; siempre estamos

muriendo en

el

mal

sentido.

Sivivimos

un

díapor completo

y terminamos con

élpara volver a

empezar

otro día

como

si fueraalgonuevo,fresco, entonces

no

existeel

miedo

alamuerte.Morir cadadíaato- daslascosasque

hemos

adquirido

-a

todoelconocimiento,a todoslosrecuerdos, a todaslasluchas-,

no

traspasarlasaldía siguiente... en eso

hay

belleza;

aun cuando haya un

final, existe

una

renovación.

(24)

DE «COMENTARIOS SOBRE EL

VIVIR» - SEGUNDA PARTE:

EL MIEDO A LA MUERTE

En

larojatierrafrentealacasahabía cantidadesdeflores en

forma

de trompetacon corazones dorados.Tenían gran- des pétalos color

malva

y

un

delicado aroma. Serían arra- sadas duranteel día,peroenlaoscuridaddelanochecubrían la tierra roja.

La

enredadera era fuerte, con hojas aserradas queresplandecían bajoelsolmatinal.

Algunos

niñospisaban descuidadamente lasflores,y un

hombre que

corría precipi- tadamente hacia su automóvil ni siquieralas miró.

Un

tran- seúnte arrancó una,la olió, la llevóconsigoy pronto la tiró.

Una

mujerquedebíaser

una

sirvienta, saliódelacasa,

tomó

unaflory selapuso enelcabello.

¡Qué

hermosaseran esas flores, ycuán rápidamenteseestabanmarchitandoalsol!

«Siempre me

ha perseguidociertaclasedetemor.

Cuando

niño

yo

era

muy

tímido, vergonzoso y sensible,y ahora

me

atemorizan la vejez y la muerte.

que todos

tenemos

que morir,peroningunacantidadderacionalizaciones parececal-

mar

este miedo.

He

ingresado en la Sociedad deInvestiga- ciones Psíquicas y he asistido a unas cuantas sesiones, he leído lo

que

los grandes instructores religiosos han dicho acercadelamuerte; pero el

miedo

alamuertesigueahí.

He

probadoinclusoelpsicoanálisis, pero

tampoco

esohaservi-

29

(25)

Sobrelavida ylamuerte

do denada.Este

miedo

sehaconvertidoen

un

gran

problema

paramí.

Me

despiertoen

medio

dela

noche con

sueñosterri- bles,y todosellos, de

un modo u

otro, serelacionan

con

la muerte.

La

violenciaylamuerte

me

atemorizan de

una ma-

neraextraña.

La

guerra fue para

mí una

continuapesadilla, y ahora estoy de veras

muy

perturbado.

No

es

una

neurosis, peroadviertoque podríallegar aserlo.

He hecho

todolopo- sible porcontrolareste miedo;

he

tratado de escapar de él,

peroalfinalde

mi

huida

no

he podidoquitármelode encima.

He escuchado

unas cuantas conferencias

más

bien tontas sobre lareencarnación,

y

he estudiado algo de la literatura hindú ybudista concernientealtema. Pero todoesto

ha

sido

muy

insatisfactorio,al

menos

para mí.

Mi miedo

alamuerte

no

essólosuperficial, sino

muy

profundo.»

¿Cómo

aborda usted el futuro, el

mañana,

la muerte?

¿Tratadehallarlaverdadalrespecto,o buscaseguridad,

una

confirmacióngratificadora, yaseade lacontinuidadode la aniquilación?

¿Desea

laverdad

o una

respuestaconsoladora?

«Cuando

ustedlo

expone

deese

modo,

realmente

no

séde qué tengo miedo; peroel

miedo

sigueestando ahíyes apre- miante.»

¿Cuáles su

problema?

¿Quiereverse libre delmiedo, o está

buscando

laverdad

en

relación

con

lamuerte?

«¿Qué

entiende usted por la verdad en relación

con

la

muerte?»

La

muertees

un hecho

inevitable;

haga

ustedlo

que

hicie- re,es irrevocable,finalyverdadera. ¿Pero deseausted saber laverdadacercadelo

que hay más

alládelamuerte?

«Por

todolo

que

heestudiado

y

porlaspocasmaterializa- ciones

que

he presenciado enlas sesiones, esobvio

que hay

algunaclasede continuidad después delamuerte. El pensa- miento continúa

en

ciertaforma, cosa

que

usted

mismo ha

afirmado. Tal

como

latransmisión radial de canciones re- quiere

un

receptorenelotroextremo,asíelpensamiento que continúadespués de lamuerte necesita

un

instrumento por

(26)

De

«Comentariossobreelvivir»;Elmiedo alamuerte

medio

del cual expresarse. Elinstrumento puede ser

un mé-

dium, o el pensamiento

puede encamarse

de otra manera.

Todo

esto esbastanteclaroypuedeserexperimentadoy

com-

prendido; pero auncuando he

examinado muy

profundamen-

te esta cuestión, sigue habiendo

un miedo

insondable

que

creoestádefinidamenterelacionadoconlamuerte.»

La

muerteesinevitable.

La

continuidad puedellegarasu fin o

puede

seralimentada y sostenida.

Lo

que tiene conti- nuidad

jamás puede

renovarse.

Jamás puede

ser lonuevo,ja-

más puede comprender

lo desconocido.

La

continuidad es duración, y aquello

que

dura

no

eslo intemporal.

Lo

intem- poral

no

existeatravés de laduración, del tiempo. Para

que

lo

nuevo

sea, tiene

que

haberterminación.

Lo nuevo no

se encuentra dentro de la continuación del pensamiento. El pensamiento es

un movimiento

continuo en eltiempo; este

movimiento no puede

contenerdentrode

un

estadoque

no

seadeltiempo.Elpensamiento,la

memoria,

soncontinuos a causa delapalabra

y

larepetición.

La

terminacióndelpensa- mientoesel

comienzo

delonuevo;lamuertedelpensamien-

toesvidaeterna. Paraquelo

nuevo

sea, tieneque haber

una

constante terminación.

Lo que

es

nuevo no

es continuo; lo

nuevo

jamás puedeestardentrodel

campo

deltiempo.

Lo

nue-

vo

estátan sólo enla muerte deinstante

en

instante. Tiene que haber muertetodoslosdíaspara

que

lodesconocidosea.

Elfinaleselcomienzo, peroel

miedo

impideelfinal.

«Sé que

tengomiedo, y

no

séqué

hay más

alládeél.»

¿Qué queremos

decir

con

la palabra

miedo? ¿Qué

es el

miedo?

El

miedo no

es

una

abstracción,

no

existe indepen- dientemente, en elaislamiento. Surgesólo

en

relación

con

algo.El

miedo

semanifiestaenelprocesodelarelación;

no

hay

miedo

separado

de

larelación.

Ahora

bien,¿dequétiene

miedo

usted?Dice que

teme

alamuerte,

¿Qué entendemos

pormuerte?

Aun cuando tengamos

teorías, especulaciones, y

haya

ciertoshechosobservables, lamuertesigue siendolo desconocido. Cualquier cosaque

podamos

saberrespecto a

31

(27)

Sobrelavidaylamuerte

ella, lamuerte enno

puede

serintroducida dentro del

cam- po

deloconocido;

extendemos una mano

paraasirla,pero

no

estáallí.

La

asociaciónes loconocido,ylodesconocido

no

pue- devolversefamiliar; elhábito

no puede

capturarlo, por eso hay miedo.

¿Puede

loconocido, lamente,

comprender

ocontenerja-

más

lodesconocido?

La mano

que seextiende

puede

recibir

únicamente

lo cognoscible,

no

puede retener loincognosci- ble. Desearexperiencias esdar continuidad alpensamiento, esfortalecerelpasado, esfomentarloconocido.

Usted

quie- reexperimentarlamuerte,¿noes así?

Aunque

estéviviendo, quiere saber

qué

eslamuerte. ¿Pero acaso sabelo

que

es el vivir?

Conoce

lavida tansólo

como

conflicto,confusión, an- tagonismo, alegrías y penaspasajeras. Pero, ¿es esolavida?

La

lucha yeldolor, ¿sonlavida?

En

esteestado quellama-

mos

vida

queremos

experimentaralgoque

no

seencuentraen nuestropropio

campo

deconciencia.Estapena,estalucha,el

odio envuelto en elregocijo, es lo que

llamamos

el vivir;

y queremos

experimentaralgoquees loopuesto delo

que

lla-

mamos

elvivir.

Lo

opuestoeslacontinuación,quizámodifi- cada,delo

que

es.Perolamuerte

no

es loopuesto,es lodes- conocido.

Lo

cognoscible ansiaexperimentar lamuerte, lo desconocido; pero,

haga

loquehaga,

no puede

experimentar

lamuerte.Porlo tanto, tienemiedo. ¿Es eso?

«Ustedlo

ha

expuesto

con

claridad. Si

yo

pudieraconocer o experimentar qué eslamuertemientras vivo,entoncesse- guramentecesaríaelmiedo.»

Teme

alamuerte debidoa

que no puede

experimentarla,

¿Puede

loconscienteexperimentarese estadoque

no

se

ma-

nifiestaatravésdelo consciente?

Lo

que

puede

experimen- tarsees laproyección de lo consciente, de loconocido.

Lo

conocidosólo

puede

experimentarloconocido;laexperien- cia estásiempredentro del

campo

deloconocido.

Lo

conoci-

do no puede

experimentarloqueseencuentra

más

alládesu

campo. La

vivenciaesporcompletodiferentedelaexperien-

(28)

De

«Comentariossobreelvivir»;Elmiedoalamuerte

cia.

La

vivencia

no

está dentro del

campo

delexperimenta-

dor. Pero

cuando

lavivencia se apaga,aparecenlaexperien- cia yel experimentador, y entonces lavivencia es traídaal

campo

deloconocido. Elconocedor, elexperimentador, an- hela el estado de vivencia respecto de lo desconocido; y

como

elexperimentador,elconocedor,

no puede

entrar

en

el estadodevivencia,tienemiedo.Él eselmiedo,

no

estásepa- radodelmiedo. El experimentadordel

miedo no

es

un

obser- vadordelmiedo; es el

miedo mismo,

el propio instrumento delmiedo.

«¿Qué

entiende ustedpor

miedo? Sé

queletengo

miedo

a lamuerte.

No

sientoque

yo

seaelmiedo, sino

que

estoyte-

meroso

de algo.

Temo

yestoyseparadodeltemor. El

temor

es

una

sensacióndistintadel“yo”

que

lomira, quelo analiza.

Soy

elobservador yel

temor

es loobservado.

¿Cómo pueden

elobservador yloobservadoser

una

solacosa?»

Usteddice quees elobservador y

que

el

miedo

eslo ob- servado. ¿Peroes así? ¿Esusted

una

entidadseparada de sus cualidades?

¿No

es usted idéntico a sus cualidades?

¿No

es usted suspensamientos, sus

emociones y demás?

Usted

no

estáseparado desuscualidades ypensamientos. Ustedessus pensamientos. El pensamientocreael«usted»,laentidadsu- puestamente separada; sin pensamiento

no hay

pensador.

Viendo

su propia impermanencia, el

pensamiento

crea al

pensador

como

lo permanente, loperdurable; y elpensador se convierte, entonces, en elexperimentador, el analizador, el observador separado delo transitorio.

Todos anhelamos

alguna clase

de

permanencia, y viendo la

impermanencia

que nos rodea, el

pensamiento

crea al pensador, el cual se supone

que

eselpermanente. El pensadorprocede, entonces, a elaborar otros

y más

elevados estadosde permanencia: el alma,el atman, el

yo

superior, etc.

La

basede todaesta es- tructuraeselpensamiento. Peroésaesotracuestión.

Lo que

nosinteresaahoraeselmiedo,

¿Qué

esel

miedo? Veamos

lo

que

es.

33

(29)

Sobrelavidaylamuerte

Usted

dice que letiene

miedo

alamuerte.

Dado

que

no puede

experimentarla, lateme.

La

muertees lodesconocido yusted

teme

alodesconocido. ¿Eseso?

Ahora

bien, ¿puede sentir

miedo

deaquello

que no

conoce?Sialgoesdesconoci-

do

parausted,

¿cómo puede

atemorizarle?

En

realidad

no

le

atemorizalodesconocido,lamuerte, sinolapérdidadeloco- nocido,porqueeso podría causarle dolor oquitarlesuplacer, su gratificación.

Lo que

causa temores lo conocido,

no

lo desconocido.

¿Cómo puede

lo desconocido causar temor?

No

esmedible en términos deplacer ydolor; es Íodescono- cido.

El

miedo no puede

existirpor

mismo,

aparece enrela- ción

con

algo.

De

hecho,a ustedleatemorizaloconocido en su relación

con

lamuerte,¿noes así?

A

causadeque se afe- rraaloconocido, a

una

experiencia,leatemorizalo

que

po- dría serelfuturo. Pero«lo

que

podría»serelfuturoesmera-

mente una

reacción,

una

especulación,loopuestoaloquees.

¿Esasí,verdad?

«Sí,parece correcto.»

¿Y

conoceustedlo

que

esl

¿Lo comprende? ¿Ha

abierto elarmariodeloconocido

y ha

mirado ensuinterior?

¿No

tie-

ne

miedo

también delo

que

podría descubrirallí?

¿Alguna

vez

ha

investigadoloconocido,loqueustedposee?

«No, no

lohe hecho.

Siempre he dado

porsentadoloco- nocido.

He

aceptadoelpasado

como uno

aceptalaluz delsol olalluvia.

Jamás

loheconsiderado;

uno

es casiinconsciente deello,

como

lo esde su propiasombra.

Ahora

que lo

men-

ciona,

supongo que

también

temo

descubrirlo

que

podría ha- berallí.»

¿No tenemos

miedo, casi todos, de

miramos

anosotros

mismos? Podríamos

descubrircosas desagradables, así

que

preferimos

no

mirar,preferimos ignorarlo

que

es.

Tenemos

miedo no

sólo de lo

que pueda

haber en elfuturo,sino tam- biénde loque podríahaber

en

elpresente.

Tenemos miedo

de

conocemos

tal

como

somos,

y

estaevitacióndeloque es

(30)

De

«Comentarios sobreelvivir»;Elmiedoalamuerte

nos hace temer lo

que

podría ser.

Abordamos con temor

lo asíllamadoconocido,y tambiénlo

hacemos

conlodescono- cido,lamuerte.Esta evitaciónde«loquees»,eseldeseo de gratificación.

Estamos buscando

seguridad,exigiendocons- tantemente

que no haya

perturbación,yestedeseo de

no

ser perturbados eselque nos haceeludir loquees ytemerlo

que

podríaser.El

temor

eslaignorancia

con

respectoalo

que

es, ynuestravidasegasta

en un

constante estadodetemor.

«Pero

¿cómo puede uno

librarsede este

temor?»

Paralibrarsedealgo,ustedtieneque comprenderlo.

¿Hay

temor, osólo deseo de

no

ver?

Es

eldeseo de

no

verel

que

causa temor;

y cuando uno no

quiere

comprender

elpleno significadodelo

que

es, el temoractúa

como un

preventivo.

Usted

puede

llevar

una

vida

muy

satisfactoriaevitandodeli- beradamentetoda investigacióndelo

que

es,y

muchos

loha- cen;pero

no

sonfelices,ni losonaquellos

que

seentretienen con

un

estudio superficialdeloque es. Sólolos

que

sonse- rios

en

su investigación

pueden

percibir la felicidad; sólo paraellos

hay

libertadrespectodeltemor.

«Entonces,

¿cómo puede uno comprender

lo

que

es?»

Lo que

es

ha

deser visto enelespejodelarelación, rela- ción

con

todas las cosas.

Lo

que es

no puede comprenderse

en el retiro,

en

el aislamiento;

no puede comprenderse

si

existeelintérprete,el

que

traduceloqueesaceptándoloone- gándolo. Ello

puede comprenderse

sólo

cuando

la

mente

se hallaporcompletopasiva,

cuando no

estáoperandosobrelo quees.

«¿No

esextremadamentedifícilestarpasivamentealerta?»

Lo

es,mientras

haya

pensamiento.

Referencias

Documento similar

que hasta que llegue el tiempo en que su regia planta ; | pise el hispano suelo... que hasta que el

dente: algunas decían que doña Leonor, "con muy grand rescelo e miedo que avía del rey don Pedro que nueva- mente regnaba, e de la reyna doña María, su madre del dicho rey,

Entre nosotros anda un escritor de cosas de filología, paisano de Costa, que no deja de tener ingenio y garbo; pero cuyas obras tienen de todo menos de ciencia, y aun

E Clamades andaua sienpre sobre el caua- 11o de madera, y en poco tienpo fue tan lexos, que el no sabia en donde estaña; pero el tomo muy gran esfuergo en si, y pensó yendo assi

Products Management Services (PMS) - Implementation of International Organization for Standardization (ISO) standards for the identification of medicinal products (IDMP) in

Products Management Services (PMS) - Implementation of International Organization for Standardization (ISO) standards for the identification of medicinal products (IDMP) in

This section provides guidance with examples on encoding medicinal product packaging information, together with the relationship between Pack Size, Package Item (container)

Package Item (Container) Type : Vial (100000073563) Quantity Operator: equal to (100000000049) Package Item (Container) Quantity : 1 Material : Glass type I (200000003204)