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Bosquejo histórico de los partidos políticos chilenos

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Academic year: 2020

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(4) I Existe entre nosotros u n mal que .la opinion pitblica lianin acaso equivocadamente la desorganiza.cion d e los partidos, pero que, hablando con exactit u d , debcria Ilevar otro non\hre. Las agrripaciones politicas qrie s e dispiitan el gobierno de nuestro pais timen a1 menos esteriormente u n a organizacion en cierto modo completa. i , coil escepcion del partido liboral d e centro, todas reconoceii una direccion com u n i se siijet;ati a cierta disciplina; 10s cotiservadores, 10s r;tdic:iles, 10s democratas, 10s nacionales, 10s doctrinarios i !os balniacedistas constituyen agrupaciorics m:>s o menos poderosas i coherentes en que pueden distinguirse 10s jetl-s i 10s so:dailos cun toda !a disciplina que et; posible esperar d e las opiniones i 10s intereses hrimacio.;. Esto no quiere decir que no esista el mal d e que la opinion s e lamenta, sin0 que para conocerlo 5ien es preciso caracterizarlo mejor. Lo que nos hace falta n o son tanto los partidos orgaiiizados coma ',os partidos poderosos, para la formacion d e 10s cuaIes seiia necesario. o !a defiiiitiva disolucion d e 10s que ahora existen, o la fusion d e varios d e ellos en dos o tres grandes agrupaciones. Ehte 6ltimo resul-. I.

(5) -stado es el que han perseguido por diferentes caminos 10s hombres mejor intencionadds del pais, i 10s tropiezos i dificultades practicas que lian malogrado tan patriotic0 empeiio tienen una naturaleza complej a i especial d e que es necesario darse exacta cuenta, antes d e acometer nuevamente la tarea. Casi es superfluo decir en nuestro tiempo que 10s partidos politicos no s e forman segun el deseo i las aspiraciones d e uno o algunos pensadores, con sujecion a u n prograina mas o menos artificioso, forjado por 10s estudios i 10s conocimientos d e 10s filosofos politicos o d e 10s jefes d e campamento. Son por el contrario agrupaciones espontaneas, hijas d e 10s acontecimientos, del tiempo, d e l a s necesidades nacionales, d e las viscisitudes politicas 1 del movimiento d e las ideas. Eiicuadrar en uii momento dado aquellos elenientos complejos en u n plan sencillo i concebido d e antemano, en el cual s e haga cas0 omiso d e 10s intereses, d e las tradiciones. d e la historia misma, es una empresa superior a las fuerzas humanas, i no es necesario ser profeta para augurar u n mal resultado a 10s que la empreridan. Si s e pregunta, por ejemplo, n la p a n mayoria d e nuestros conciudadanos cual seria para eilos el phic d e partidos mas aproposito para dar fuerza i cohesion a 10s gobiernos i a las m a y o r i a , contestarkn, sin duda alguna, que son el conservador i el liberal, a 10s cuales no pocos agregaraii el radicalismo como avaiizada del segundo d e estos dos grandes partidos. A q u l cesa e! acuerdo, pues mientras 10s unos consideran el liberalismo i el radicalismo como un solo grupo opuesto a1 conservador, 10s otros creen que este filtimo partido i el radical son las dos verdade-.

(6) - !I. -. ras tendencias antagonicae. i el liberalismo el centra o fie1 d e la balanza, encargado d e moderar a 10s u n o s i a 10s otros, inclinaiidose d e la parte que las circunstancias i el interes nacional le dicten. A primera vista s e comprende que estas nociones, t a n sencillas i razonables en teoria. estan sujetas en la practicn a u n inevitable fracaso. Para que ellas pudieran tener verdadera aplicacioti seria necesario el concwso d e un conjunto de circunstancias que desgraciadamente n o se realizan entre nosotros. Nada es inas facil que acordar Ias palabras i las fhrmulas: nada mas dificil que inanejar 10s liotnbres i 10s intereses reales. El secreto d e I;\ mayor parte d e 10s fracasos est5 en el olvido de esta lei fundamental; las palabras sonoras i vacias ocupan fncilmente, para el valyo, e! lugar d e 10s hechos; se Cree ver uti partido donde no hai sino U I I nombre, uti conjunto de intcreses 1ium;lnos en lo que es una f6rmula ea d 11c ;I. Se quiere que el liheralismo sea u n o d e 10s dos p i t i d e s partidos del futuro, i en verdad es mui 16j j c o q u e asi sea; pero, antes d e llevar a la practica este pensaniiento es indispensable saber lo que debernos entender par liberalismo, cuales son 10s acontecimientos que lo justifican, ciia!es 10s problemas nacionales a que su esistencia’esti viticulada, c o d e s 10s intereses presentes i efectivos que uiie i que concuerda, cuales son las causas d e s u division actual i cual es el lazo poderoso que iios ofrece para poner freno a las ambiciones individudes d e sus inietnbros en obsequio d e 10s intereses i d e 10s ideales comunes. Porque si esos intereses i esos ideales no son suficientetnetite poderosos, si, por el contrario. las cau-.

(7) -. 111 #. sas d e division i perturbacion s o n mas fuertes que ellos, nos equivocariarnos si pensaramos que 10s hombres vai; a sacrificar sus necesidades i sus aspiraciones efectivas, ante la majia d e una vana formula o 3e un recuerdo querido. Se ve pues conlo la simple enunciacion d e estas d i fic u I I a cl e s coni p 1i ca 11o t a b I em en t e el pro b le I i 1a. 7.?.!I [ a s palabras el asunto parecia ser sencilio, pero hahi;i:nos olvidado investigar 10s hechos que s e ocultan d e t r a s de esas palabras. Esta es ia verdadera cuestion i n o I:+ otra. Si quercm;s pues coiiocer a fundo la verdadera causa del mal qlie s e deplorn, serri necesario salir d e estas vagas jwcralidades que no sirven siiio para perturbar !os mtjores criterios, i profundizar en el estudio de la i i x t u v l e m misma de lie acrupacioiies que entre iiosotros sc c i a t i el iiombre de partidos. En esta iiivestigacioii d e P G C O nos serviria la lect u r ~d e 10s programas que eshiben corno baiider;ts, pues, corn0 todos Iieiiios podido observar, la tnayoria d e 10s ciudadanos, aun e n la clase ilustrada. n i 10s conoce ni les atribuye la metior iniportancia. El carkcter, 1:is tendeiiciris. el espiritu d e las agrupaciolies politicas, tienen vida ~ n o c h omas real i espoiitaIlea que es as afir inacio lies dog ni <tt i cas i 11corn 1) r e x ibles para el vuigo. Los conservadores, por eiernplo, serriu siernpre para sus adversarios 10s ulmtnontanos, lcs representantes de 10s intereses del clero, cualquiera que sea el prograina con que s e presenten ante la opinion, i, aun entre ellos mismos, tal es la uocion que 10s u n e i que constituye s u fuerza. Los radicales a s u vez estkn org-anizados por una tendencia diametralrnerite opuesta; nadie s e ocupa d e estu-.

(8) - 11. -. diar el programa que tienen, per0 todo el niundo sab e perfectamente lo que son. No se encontrari en consecuencia descaniinado, que en el estudio que voi a eniprender, m e desatienda en todo o parte d e dichos programas. porque ellos no som 10s partidos i porque hace ya tnucho tiempo que n o s e aplican sino cuando las circunstancias accidentales ponen casualmente d e acuerdo 10s intereses d e 10s partidos con s u profesion d e fe. La opinion publica vive dernasiado lejos d e Ias cornhinaciones casi siempre exoticas a que se entre,[ r a n es3s fabricantes d e banderas politicas, que en 1ug:ar d e resolver 10s probietnas nacionales d e cads di:i, i n ventan otros nuevos para mayor clarichd. 1,a c c n cienc:i:i, Ins aspirnciones nacionales pueden -stuilia: y e si11 recurrir a semejante medio. Por riii parte si he aconietido la tarea de ai!eg. r algunos rnateriales a1 conucirniento d e nuestra vct dader-,i situaciori politic, lo Iia:;o sin proposito alguno ;>vecnncebido; quisiera. aunque ello no es posible, !iin:Y;1rrlle it la simple enuticiacion d e hechos que n o p ~ f i i : : x ! ser i por iiadie negados, dejaiido a1 lector deti ti c i r 1as c o n s e c u en cias . Ten go co n vi cc i c; ties a r r :I i gadas i !)ien definidas. pero quisiera olvidar que LIS tengo.. I1. LOSelementos politicos de Chile en l a epoca de la I n dep endenci a Conocidas scn las circunstancias en que tuco lugar la revolucicn de 1810, orijinada mas por 10s.

(9) trastoriios que sufrio la Espafia a principios del siglo XIX, que por el desarrollo d e l a s ideas i los progresos d e la civilizacion. Chile se encontro separado del poder politico d e 10s reyes d e Espaiia cuando por s u constitucion social no habia dejado d e ser todavia lo que r u e durante la colonia: una aristocracia respetahle i unida por la nacionalidad i el parentesco, pero inesperta en el manejo d e loa negocios publicos d e que se hahia visto sistematicarnerite alejada i un pueblo del t o d o incapaz d e comprender i practicar 10s derechos i deheres d e 10s ciudadanos de uti pais libre tal era en s u conjunto, el aspect0 que presentaha la sociedad chilena en la epoca d e la Independencia. l’reciso es reconocer, sin emhargo, que ya entonces existian en Chile elehentos capaces d e formar una sociedad organizada. Efectivamente, In civilizacion espafiola por incompleta que pueda parecernos, Ilevaba en si el jermen d e t o d o lo que constituyeun puc hlo r ego la rmen te cons tit II id o : pro pi eda d , FAni i li a, leyes d e union, sentirnientos d e cirden i tradiciones d e gobierno. Ademas, por SIIS condiciones jeogrificas, Chile tenia una cabeza politica i social, esto es Santiago, donde s e encontraban reconcentradns todas las fuerzas vivas de la uacion, pudiendo decirse que entonces era el pais a sc, capital lo que 10s campos d e una hacienda son a sus c a w s d e administracion. Es itiiposible desconocer el ininenso valor d e esta, feliz circunstaiicia cuando s e trata d e organizar un pais nuevo, que s e ve d e improviso en la precision d e sacar d e si mismo sus elementos d e gobierno; basta considerar lo que las rivalidades proviticiales h a n perturbado la constitucion d e la America Latina para penetrarse d e esta verdad..

(10) En Chile mismo tenianios en el S u r otro centro que pudo pretender rivalizar con la capital i fue Concepcion, unico pueblo d e Chile que, fuera d e Santiago, era ya entonces algo inas que una aldea. Las guerras d e Arauco habian formado alli una sociedad semi-aristocratica, semi-militar, inas o mknos indeperidiente d e la in Auencia santiaguina, que tenia para sostener sus pretenciones el apoyo del eiercito que la defensa d e las fronteras hacia indispensable mantener en el territorio d e esa provincia. Pero en todo caso, el unico elemento d e gobierno capaz d e doniinar i d e imponerse al pais, era la aristocracia d e la capital, que n o solo forrnzba la parte mas culta e ilustrada d e la poblacion, sin0 que por sus riquezas i sus vastas propiedades territoriales, estendia s u iiifluencin tiasta 10s mas remotos rincoties del reino. Carecia, corno ya hemos dicho, esta aristocracia d e preparacion politica, porque 10s reyes d e I’spaiia cuidaron siempre d e gobernarnos por medio d e autoridades venidas d e la peninsula; pero, por otra parte, no era dificil que personas que tenian intereses que delender i que estabau acostiimbradas por lo menos a la jestion de sus iiegocios individuales llegaraii pronto a adquirir la preparacion i esperiencia que les laltaba. Sin embargo, como la independencia se consumo entre el fragor d e las hatalias, era natural que, sobre aquellos eiementos sociales que aun no habian adquirido orgaiiizacion politica, fueran 10s militares taiunfadoaes quienes domiliaran primeramente no solo por la fuerza d e las armas sin0 tarnbien en virtud del prestijio que siempre acompana a la gloria i a la fortuna. Asi fue como don Herliardo O’Higginsjefe militar.

(11) d e las campaiias d e la independe:icia file nornbradc en 1817 Director Supremo con poderes ilimitados, ejercio el gobierno del pais durante seis aiios hast 1823. Durante todo ese tiempo el unico f u n d a m e n del poder era la voluntad del Director, i la9 instit:: ciones con que fuC dotada la Republica c o n s a g r a b r legalmente el rejimen autocratic0 i militar. La O V A nion publica no tenia medios eficaces para ejercitat, influencia alguna sobre el gobierno, que estaba e I tregado esclusivamente a1 mismo O Higgins i : ' circulo d e sus ininediatas afecciones. Pkte rejirnen orijino serias resistencias. Por I ' P I parte la aristocracia santiaguina que se creia con recho para tomar la direccion politica del pais, nc vio suficientemente considerada por el Ihrector, c ' J escoji6 una o s r t e d e sus hombres d e qobierno ei sus paisanos d e Chillan, algunos d e 10s cualcs co Kodaiquez Xldea, habian stdo decididas adversar:r .. d e la independeficia. Esta circunstancia qur aleja'>?el poder a una parte inflnyente e ilustrada de :Cociedad, le privaba de 1111 apoyo sin ei c u d EA<. duradero podia establecerse. &Idemasla persecucinn sistematica ejercida 0.Eigqins contra 10s parfidarios d e 10s ilustres i r s-cqraciados Camera, hizo d e cada uno de ellos, O * ~ . . ~ C tantos enemigos irreconciliables d e 12 ndrninirt-r~cion. -1p e w d e esto no es dudoso que O':ligqins rPubiera loytado cirnentar por uti tiempo mas w 29minacion, si !as torpems de ministros i la Jureza mr!rtar d e s ! i propio caracter, L?Q le hubierair c n a j e nicic) la voluntad de n u c h o s d e sus ?arcides que, '175:lrqJa cornpartido con i.1 las fatigas i 1as q ' v i a q , ' : L -. 6 3 ' *.

(12) de la guerra, n o podian soportar que el jeneral adoptar;\ el lenguaje i Ins actitutfes d e 1111 Cesar. -4 principios d e 1 8 2 3 uiin reunion d e Ias personas m a s distinguidas d e la capital s e pronuncio contra el gobierno del Director en circr~nstanciasque don Ramon Freire je!ieral del ejercito del Srir s e hallaba e n armas en contra del rejirnen irnperante. O'Higgins, \*iendose abandonado d e la opinion i d e una buena parte del ejercito, reiiuncio con patriotica cordura a uti poder que no tenia probabilidades serins d e conservar por mucho tiempo.. I11. Era cle 10s Pipiolos PA derrccarniento tie 0 Hiqqiii? niarca el punto ~n*cial d e la orgatii~acioiid e 10s partidos chilenos. I'nr de pronto, el poder, caido d e I n s tnanos d e una r'ictadura militar, tenia que ser el juguete d e faccioIies anarquicas i transitorias, ya que coin0 hemos dic.10 LIS fiierzas pol!ticas del pais no s e encontraban a m disciplinadas. La aristocracia santiaquiaa. a u t a a rmnctpal d e !'t tevolucioii que acab c o n s u m m e , queria ULI rt-jimen constitucionnl i representati-3 en o p ~ s i c l o ia1~ rejiinen militar q u e habia s0portad.l; con dificuitad durante seis aiioc;. per0 en sealidad, DQCOS teniaii twe>via una idea c;ar,i i precisa del cqr cter que dehni teller la niieva constituZ"O1-t.. .Idernas e.' epllrcito, inas poderoso ciertamen"e que aqueiluc aqncdtores i letc-dos desunr-10s e inesaertos, pret2.3i:a siempre tom * p c~S:e ci ! a s respan-.

(13) - l(i -. sabilidades del mando. Los jefes militares particiilarmente don Ramon Freire hacian prevalecer su vol u I: ta d so br e 1as d eci si0 n es contradictor i a s , ti mi d a s e iiidecisas de facciones desorganizadas que no estaban en el cas0 d e oponer a tales pretensioiies u n a seria resistencia. La constitucion definitiva d e u i i orden d e C O S ~ S regular se presentaba con 10s caracteres de. UII problema irresoluble. El ejercito por su iiaturaleza inism a no era capaz de proporcionar a1 pais uii gobierno serio, estable e ilustrado, ni inknos d e coiicebir u n a organizacion definitiva i adaptnda a la indole i necesidades del pais; el eleniento civil por su parte carecia d e conductores capaces i enkrjicos, d e agrupaciones coii propbsitos definidos, esto es, d e todos aquellos elementos iiecesarios para la fundacion de un orden politico cualquiera. La kepublica tenia pries que luchar en el ckios, entre 10s propositos contradictorios i mal definidos d e algunos teoricos i las voluntades decisivas pero nial encaminadas de i a fuerza militar. E n el 11ecI:o no hubo antes d e 1830 uti partido civil i u n partido militar en luclia abierta el uno contra el otro, sitlo que por el coiitrario a m b o s elementos estaban confundidos en aquel coiifuso i abigarrad:, torbellino d e hombres i d e partidos. Los iiiilitares cedian coii gusto a 10s togados el cargo d e lejislar i d e dicta r cons t i tu ci o I: est res erv5 11 d os e natura I m e t i t e el derecho d e atropellarlas por la fuerza cuando les viniera en voluntad. Solo el amable i liberal (?) don Ramon Freire disolvio mas congresos que aiios estuvo en el poder. En 10s tiempos que inmediatamente s e siguierm al derrocamiento d e O'Higgins, domino el espiritu.

(14) que puaierarnus iiamar conservaaur, SI es pvsioie oar ur). nornbre a las inforrnes nociones constitucionales d e 1(1s lejisladores d e aquella epoca. Nada d e lo que erltonces se establecio fue algo mas que un ensayo. AS[, la carta d e 1823, obra esclusiva del idealista Ega:%a, era u n conjunto d e disposiciones incoiierentees e:n que el espiritu clasico i la filosofia del siglo XVI.I1 pugnaban en van0 por prociucir algo a r m h i co i adeciiado a las iiecesidades del pais. Aqueiia obra acadetiiica profundarnente teorica i d e u n a aplicaci:311 irnposible ni siquiera se ilevo seriarnente a la p r i ctica. L;a mayoria d e 10s hombres dirijentes, se coneencierc)n luego d e la ineficacia d e la Constitucion d e Ega na, i el rnismo Director d e la Kep6blica, que lo era rlon Ramon Freire, suspendio s u ejercicio cuando colo hahian trascurrido algunos rneses desde su pron1ulg;a ci v n . CImiienza ent6nces una larga serie d e trastornos polit icos en 10s cuales seria dificil encontrar cierta ivjica, pero que orijiriaron por s u rnistiia gravedad, aconLteciixientos importantisirnos para el porvenir del pais LIos hombres que habian derribado a O’Higgins s e clenorninaron Lihrrtks, palabra irnportada d e la Rep ublica .Irjentina por el carrerino don Manuel Jose Gan darillas, pero aquel partido que en realidad cornpreri dia a casi toda la Rep6blica i a muchos d e :OS que fundaron mas tarde el partido conservador, carecia en absoluto d e cohesion i d e ideas, pues 110 tenia otro proposito cornun que el deseo d e fund ar instituciones regulares en contraposicion a1 xejinnen rnilitar d e O’Higgins. E n un principio pues << Lib1~ d era ) >opuesto a cro’higgim3nn. (.

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(17) d e restablecer la obediencia i el buen orden, i resistir el empuje d e 10s intereses i ambiciones inc viduales que causaban el desconcierto. Asi la Con titucion d e 1828, a1 paso que debilitaba en estreri el poder del Presidente d e la Republica, conferia las provincias una autonomia que no eran capac d e ejercer regularmente, dificultando la accion g bernativa desde el centro hasta las estremidades d Estado. L a Constitucioii d e 1828 tenia pues que ser i nuevo fracas0 en esta serie d e infructuosos ensayc El mal tenia raices mucho mas hondas i no era po: ble curarlo con leyes i constituciones. Hasta etito ces o’higginistas, conservadores d e 1823, federal i liberales habian sido linicamente teoricos bien i tencionados que creian firmemente que organizanc a la Kepliblica seguii 10s principios que respectiv mente profesaban quedariati curados 10s males qi padecia el pais; como si !as incontinencias d e 11 pueblos, las ambiciones d e 10s hombres i la fuer: de Ias bayonetas debieran anonadarse ante aig-un, palabras escritas en una tira d e papel. E n realidad el problema era d e otra naturxleza. Es cierto que el pais necesitaba canstituirse politicamente en una forma u otra i que mientras esta organizacion no se llevara a cabo no terminarian el desorden i la inquietud, pero lo que ante todo era necesario conocer eran las fuerzas sociales con que podia contarzr. i ;as elementos perturbadores que debian neutralizarse o destruirse. La lei solo podia dar forma a la organizacion d e esas fuerzas i a la destruccion d e esos elementos. L a alta sociedad santiaguina encerraba por en8’-.

(18) d e la poblacion s e hallaba sumerjida en la mas complc:ta ignorancia i las provincias eran poco mas que fe Iidos agricolas d e Santiago. Per0 esa oligarquia I1 0 habia adquirido la conciencia d e su fuerza ni la re!sponsabilidad d e sus deberes, i sus miembros dividic10s por mlseras cuestioiies d e predominio personal, 0 1mtregados en manos d e eruditos e ideologos inca1paces d e todo conocimiento d e las cosas reales, n i PO dian comprender la naturaleza del mal que padecia :a Repfiblira ni el remedio que convenia adminis trar. Per0 ademas d e las mezquinas ambiciones de 10s u nos i del ciego doctrinarisnio d e 10s otros, habia que contar entre 10s mas serios obstaculos para el establecimiento de u n gobierno regular con la actitud de 10s militares, que habiendo hecho la independencia, s e creian autorizados para usar d e la fuerza publica como u n medio d e predominio politico, puesto a! servicio d e las fracciones o de sus propios intereses. Tales eletnentos d e desconcierto teiiiaii que producir necesariatnente el caos, ante la indiferencia o el fraccionamiento d e la unica fuerza capaz d e dorninarla. Habia que olvidar 10s ideales teoricos, las preocupaciones doctrinarias ante la gran obra d e la salvacion comun. El pais tenia una cabeza natural, honrada, poderosa e influyente. Habia que despertarla d e su suefio i entregarle el timon d e la nave en peligro d e zozobrar. Tal fuC la obra d e don Diego Portales..

(19) fisco escuLhdo, 10s ernpleados ;L sueldo d e las i'acciones, !a fuerza armada desobedieuie, 10s c c n y e s o s o.

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(21) hombre d e jenio natural per0 sin preparacion literaria, poseia mas que otro alguno d e sus contemporaneOs aquel raro privilejio que consiste en ver claramente las C O S ~ Si 10s hombres a1 traves d e 10s vanos oropeles d e las palabras i d e las teorias. Por una intuiciou maravillosa comprendio acaso sin darse el mismo exacta cuenta, cual era la necesidad suprema d e la situacion, esto es dar a1 gohierno fundamento social, ligarlo con 10s intereses d e la sociedad, a quieti defendia i que a su vez dehia defenderlo, agrupar las fuerzas sociales en torno d e uti poder vigoroso capaz d e dirijir 10s propositos contradictorios i d e refrenar las ambiciones imp+ cientes. No era posible, en tales circunstancias, profesa esclusivismos d e escuela o d e doctrina a 10s cuale xquel hombre estraordinario era por otra parte coin pletamente ajeno. E n u n pais anarquizado en que !I: que sacar d e la nada una organizacion, no es posibl desechar elemento alguno til a la obra coniun pc razones d e ortodoxia politica o filosofica. La gra escuela d e gobierno d e don Diego Portales consisti en buscar 10s lazos d e cohesion que podian unir 10s buenos, olvidando las doctrinas mas o m e n o ideolojicas que podian separarlos. Solo a este preci s e rejeneran 10s pueblos, pues no es posible dew char elemento alguno para el bien porque hai d e pc medio doctrinas d e tardia o secundaria aplicaciot todo debilitatiiiento d e 10s buenos solo redunda e provecho d e 10s malos que saben esplotar admirable mente como por desgracia lo hemos visto mas d una vez, 10s candorosos doctrinarismos d e sus emulo! Asi logro Portales formar uti partido poderoso si levantar estandartes, banderas ni programas; ejem.

(22) !a carga en vez d e alijerarla. En cuanto a 10s prograinas 10s acontecimientos 10s dictan; ellos no pueden ser eternos porque las. circunstancias varian, i asi sucede que 10s partidos verdaderamente duraderos, como 10s de Inglaterra, no tieneii programa escrito. Parece una trivialidad decir que debe comenzarse siempre por el principio, verdad que por demasiado sencilla suele verse olvidada. IAasnecesidades d e un pais deben llenarse conforme s e presentan a las miradas d e un estadista. Et1 1830 i acaso tambien e n una epoca rnenos remota, la necesidad primera consistia en fortalecer el gobierno lo que no podia con-.

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(24) iiistintivo que habia operado la transformacion. :arta de 1833 busco este resultado recibiendo asf. iispiraciones d e 10s acontecimientos i las lecciode la esperiencia, eti liigar de dirijir a 10s utios :iciparse a :os otros. ra inneg;i!>!e i asi lo demostraba el mas e!emeu,studio de Ins coiidicioiies del pair;. i la doiorosa rieticia a:cnnzadn, que n a estabamos preparados lice', menos auii que & o r a , para el ;rtnp!io ejerI d e la s i i i s t i t 'J ci o 11e s 1 em o cr ;it i c ;is. I i i i p o t i i a s e i UI!~? po!itica restrictiva que ;inular;i o rxioclificai r i t u del s is t em a rep u t 1i c;i n o , re c! LI ciC t i d u !L' II s qce ias circcnstancias requerian. !Ite t o d o el pais iiecesitaba u n x cabeza fiierte; :a 1 ?e 10s gobiernos anteriores a 1 8 5 9 t.iq:i :in tnxrcx(!s coiitraste mi': la fecriiit-ia ei:f:rle1 que se six!iio a 1;t revcl1i:eioii d e !os pe!i 1. i'or t'so el primer peiisl;rniento de 10s cot :ijtes f ~ 1 6e'i ('e fortaiecer a i ejecuti\*o otCJlg~,iIdSos 10s poderes del estado i autorizimdoio cipr:Js casofi piira asurnir ei poder a l ) s o l u t o . '1 iLea pr!!?igrdi;ii $ e saSordii,6 t o d o u n si !::icis:ie.; ieti:ietite:; ;I d a r coliesion i: ese o iuerteinen:e c o n 10s demas p o id:) i ci-lii la sc:cit:dc;d. E1 larg-o periodo d e SII icio:i r;:ie podia i>ro!oliprse por diez alios, SLI inm c i o c eii el poder iejis1:ttivo. su a x i o n casi iiDott.i!te s o b r e ia j:iilicatura, sobre el goljierno vincial i municipal liacian de1 Presidente d e !a Kiblica el eje principal del sistema politico, el Jefe rem6 d e la Xacion para etiiplear 1;s tnismas paas d e nuestrn caria fundamental. ill setiado de largn duraciou (9 afios), renovado terceras partes era u n a gnrniitia cnnveuiente.

(25) contra 10s Druscos vaivenes ae ias racciones. La restriccion del sufrajio a 10s que poseian cierta renta alejaba del manejo d e 10s negocios publicos alos que no tenian bastante responsabilidad i preparacion para comprender las necesidades del pais. La iglesia i las instituciones eclesiasticas quedaban bajo la vijilancia del gobierno en virtud del patronato nacional. L a s leyes complementarias d e la constitucion obedecieron a un criterio analogo; la d e rejimen interior i la de municipalidades, dictadas con un espiritu d e escrupuloso centralismo, colocaba a !as provincias i a las municipalidades bajo la mas severa dependencia del poder ejecutivo; s e establecia el voto de lista que impide el fraccionamiento d e 10s partidos i tiend e a la formacion d e mayorias fiiertes i compactas; 10s empleados piiblicos teuian derecho a ser miembros del Congreso lo que colocaba a una p x t e del iiarlamento bajb la dependencia del Presidente d e la Repithlica. E n una palabra 10s pelucones estahlecieron d e derecho el re-iimen autoritario en el gobierno i la esperiencia probo que no se habian engaiiado. I’ortdes que file estraiio a la elaboracion d e la constitucion d e 1833 fue sin embarqo su verdadero autor; e1 habia suministr;ldo el modelo del gobierno que 10s constituyentes tradujeron i trasladaron a1 papel; i las instituciones que inspir6 sino con palah a s i discursos, con hechos elocuentes i palpitantes, quedaron selladas con s u sangre en Ias alturas del I3aron el 6 d e Junio d e 1837..

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(27) C.,I"S. Llc au.9. JLLL-3,. 'CIbILlJV. F,. llllJLll". I. UILCIIC>,. :AildLb. ban mucho d e ser creyentes, i por el coatrario et s u s enernigos no faltalia una parte del clero. Iera completaniente lojico; e l g r a n proble:na n a nal d e entonces era la rejetieracioii de! pais i ;io necesario preocuparse rnucho sohre la actitud debiamos adoptar en frente dela iglesia. Los hombres publicos d e entonces iuvier3ii bueii sentido d e apartarse d e es:as cuestioties % i 7 till as , or d in a r iam en t e estCri i e s i p er :IT h ad D r 2 s criterio d e la multitud que esaltan las pasiones c! ignorantia s i n provecho para cl pais. Desgrasil: mente est0 ya es historia antigua. ( I ) Ilernasiado conocidos son 10s resultados d e :>. minncion de 10s pelucones. p3r todos c : 1 n l i r 3 s estiidiado la historia d e nuestro pais. ( 2 ) E!? anos la propiedad habia cuadruplicado si: vaioa; cornercio, la industria i la agricultura tcmnron rjn s.uelo que exedia a las mas optimistas previsiolics: las eritradas publicas hastarnn para ia satisb::r,i:jrt de t o d a s las necesidades i para fornentar eficazment e iiuestro progreso; el credit0 d e la RepGblic? Ileq;i a colocarse a la altura del d e las nacioties rn-?~:701ventes d e Europa; la honradez i la correcci3:x adrniuistrativas Ilegaron a ser proverbiaie$; f u k e! tiemso en que s e hahlaba d e la lionradez chilena: 10s yi-iiernos se sentian fuertes i su sucesion regxiat i or-.

(28) ' 'lacla f u e un ejemplo unic9. en el continente. Parecia que del sangriento campo d e Lircai !labia ido IIII pais iiuevo, tal era el contraste que preseu1;1 a.queiia rephblica anarquizada i miserable que ria entre !os escAnda1os d e 10s motines d e cunrtel, vniveiies de i x facciones, ia inmoralidad o la inere!izi:\ de 10s go!>,iemos i aquellp iiacioii que pai estrafios s e preseuraba cotno el rnodelo :x A ~ ? r i c aL x t i n a , cuya. farna. d e correccion i e n qo!>icrng liego a ser una tradicion que desgra.c.!amcr~teno se h a conservado. Chi!e it15 el primer pa:s d e la L%mericadel Sur que :a carninos i ferrocarriies (18501, el primer0 que 5 a la iostrucciou publica u n vue!o que !ionra ciernente a todas nuestras administracioires, nail en 21 i, t-i ;arrregio i econoniia d e sus f i n m z a s era verd Fr a 111eri t e ad mi r a b 1 e; s e ej e cu t a ba ti pro dij iu s con i i poco dinero, pues 10s encargados d e vijilar el joy0 p!iSlico lo hacian con Inas celo que si s e tra:a d e SIS intereses privados; e! desinteres i los ser:ius qr:rtuitos erati u n hecho corriente, en carnbio i defr; *!d;tclones a i fisc0 no se conocian n i siquiera . , . 1ion::jre t, 5 ~. )..

(29) Gracias a1 vigor d e Ins instituciones, 10s ministerios teniari una duracion suficiente para que 10s que 10s desempeiiaban tuvieran uti plan fijo i bieii concebido. Don Joaquin Tocornal i don Antonio Varas desempenaron la cartera del Interior, siete aiios el primer0 i seis el egundo; 1111 Gabinete d e un aiio era un frxcaso, u n accidente desgraciado. E n 10s treintn aiios que duro la dominacion d e ios peiucones, hu5o nienos tninisterios que en algunos d e nuestros gobiernos d e cirico anos ( I ) . Tres presidentes, don Joaquin Prieto, don Xanuei B6lnes i don Manuel Montt s e sucedieron regularmente gobcrnando diez afios cada uno, lo que 110 dejaba d e contrastar bruscamente con ia Ppoca anterior, en que 10s habitantes d e Santiago s e sorprendian en la i n a i i a n n con un presidente nuevo proclamado en 1111 cuartel i que en la noche estaba dexocad., ( 2 ) . R medida que la dominacion d e 10s -pelucones adquiria prestijio i se justificaba a 10s ojos del pais, 10s vencidos de 1830, abandmados por la opinion, fueron desapareciendo paulatinamente d e la escena poiitica. Ya en 184r , cuando apenas habian trascurrido dies aiios desde s u desastre, el escritor !rberai don Victorino Lastarria 10s preseiita C O ~ Oun g r u p d e aventureros politicos, sin mas programa que unr: protesta ciega i desatentada contra t n d o lo establccido, que buscaban una reaccion irnposible en n o m bre d e una epoca que todos recordaban con horror. L o s mas conspicuos de sus hombres d e gotriuino ( I ) (Huho. 1 2 ministel-ios.) Suceciio el cas0 con el Presideiitc Siiiciiez :le (;(:eni c l recuei-do quedn. (2).

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(31) -. ::4 -. se IIamo PhliZopnlitn. Su accion no se estendio fuera d e las intrigas d e palacio, i la voluntad poderosa d e Portales no tardo en anoiiadarlo por cornpleto. IGi I 84I las elecciones presidenciales produjeron un nuevo fraccionainiento dentro del partido conserv ad or. Mien tr as 1os uZtm-coizscimzdo~es h erederos lejitirnos del sistema de Portales i d e 10s doctrinarios del absolutismo apoyaron la candidatura d e don Joaquin Tocornal, el grueso del partido en union con algunos elementos pipiolos reconciliados con el nuevo Qrden d e cosas, levantaron a1 poder a don Manuel Hulnes que representaba una politica de conciliacion. Esta campafia no produjo un rom2imiento total en el sen0 del peluconismo, que continuo todavia unido casi todo el period0 d e gobierno que se inauguraba. Entre tanto la ilustracion cundia en todas las clases d e la sociedad a favor del orden i de la decidida proteccion que le dispensaba el gobierno. La creacion d e la Universidad d e Chile, la fundacion d e periodicos literarios i d e controversia filosofica, las ensefianzas d e 10s emigrados arjentinos que v e n b n huyendo d e las persecuciones d e Rozas, produjeron un despertar intelectual que se ha llamado el rc,.~cimiento Zitcmrio d e I 842. Era la epoca en que 10s partidarios de! rejimen constitucional i parlamentario libraban en Europa sus mas enerjicas campafias contra las formas tradicionales d e la vieja monarquia. Los libros i period;cos que venian d e Europa, estaban irnpregnados d e este nuevo espiritu, i la juventud chilena que enipezaba a ilustrarse i a tener gusto por la lectilra no tardo en garticipar del universal entusiasmo por el rejirnen d e libertad, por la intervencion directa de: pueblo en 10s negocios publicos. por el pariarnenta-.

(32) rismo, la independencia d e 10s poderes i las demas garantias que entonces se reclamaban en Europa. La Constitucion chilena d e 1833, aunque republicans, habia sido promulgada, como hemos visto, principalmente, con el objeto de robustecer la a x i o n del gobie\rno, i, por lo tanto, contenia disposiciones que no se conformaban del todo con 10s principios que sohre el equilibrio d e poderes venian del viejo mlrndo. S e pretendia pues su ?vfoiwzn. A F I h e orijinrindose lentarnente entre la juventud ilustrada el niovirniento que despues se llanio Lib~raLisma, el cual nada tenia d e comun con el partido vencido en Lircai, pues, por el contrario, habia nacido dentro del nuevo orden d e cosas, que consideraba hasta cierto punto lejitimo i hasta justificado por 10s acontecitnieirtos ( I ) . Naturalmente las aspiraciones d e esa juventud contenian principios en s u mayoria utopicos que hoi no se atreveria a sostener tiingun hombre pliblico, per0 que h e r o n hasta liace pocos aiios la enseiia del partido liberal. Como en un principio se trataba d e .in simple moviniiento acadeniico, sin mas medios de accion que la propaganda pacifica, no tuvo por d e pronto inAuencia en la niarchii del gobierno ni en la organizacioti d e 10s partidos. Para dar una cuenta mas exacta d e las tendencias liberales en s u primitiva pureza, reproducimos d e un documento d e la epoca las principales reformas reclamadas en 18;o. (<Noreformat la Constitucion poxque siempre quedaria mala, sino hacer u n nuevo C6digo con ten>).

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(35) lo esperaban d e la reforma de la Constitucion i d e las leyes, i d e la ampliacion de las libertades politicas; error que debe atribuirse mas a1 tiempo que B 10s estravtos d e 10s hombres. D e consiguiente, Montt llego a ser una amenaza i un peligro para el libera-. lismo, que no podia esperar que aquella personalidad vigorosa d e un doctrinarismo sever0 e inflexible, dejara d e ser un obstaculo insuperable para el logro de sus aspiraciones. El 1 8 d e Setiembre d e 1846, a1 inaugurarse el segundo period0 d e la administracion Bulnes, fue nombrado Ministro del Interior don Manuel Camilo Via$, antiguo pelucon d e tendencias moderadas i conciliadoras, que habia formado parte del grupo filopolit.. en 1835. Pronto se pudo ver en el nuevo Ministro e! proposito d e formarse un partido mas o menos pe'sonai, destinado a1 parecer a contrarrestar den:r> del bando dominante, la influencia creciente de Mont:. Esto basto para que la mayoria d e la juventud letrada i liberal s e le mostrara adicta, i, este continjentc unido a muchos pelucones que por rivahdades d c familia o intereses d e circulo no simpatizaban con :i escuela d e Rlontt, llego a h a w r peligrar seriamelit : la causa d e este hombre publico. 1,as elecciones parlamentarias d e I 849 se hiciers 9 bajo el dominio d e estas tendencias, i, aunque e ' grueso del partido conservador, alarmado por la propaganda d e 10s principios liberales que se hacia a! amparo del Gobierno, organtzo una vigorosa oposicion electoral, 10s partidarios del ministerio q u edaron triunfantes por una mayoria que distaba mucho de ser halagadora en tiempos en que !a influencia del gobierno era decisiva en Ias elecciones. Per0 esa mayoria no tenia propositos fijos ni sig-.

(36) nificaba el triunfo d e determinada escuela polltica. ,4si f u e que cuando el Presidente retiro el poder d e manos d e Vial para devolverlo a 10s pelucones puros (Xayo d e 1849), una gran parte d e 10s sostenedores del ministerio caido fueron adhiriendose paulatinamente a1 iiuevo ministerio. Los qiie permanecieroii fieles s e organizaron en violenta oposicion parlamentaria i, fue en esta lucha, cuando 10s conservadores levantaron 12. candidatura Presidencial de Montt como ensena de coinbate i d e victorias ante el peligro d e las instituciones que habian cimentado. Tal fue el orijen d e l o que se h a llamado el nuevo partido liberal, creado con 10s elementos pelucones afectos a Vial, ;I 10s que fueroii ngregaodose algunos restos dispersos del antiguo liberalisn-io. Este partido se cJmponia d e tres clases d e elementos, unidos por e l comuii deseo d e derribar I;t supremach d e Montt, pero que n o profesaban identicos principios. Por una parte, para 10s arnigos personales d e Vial la cuestion no era d e doctrinas sino d e preponderancia. Desconfiaban d e Ilontt i le temian, no porque fuese conservador Dues ellos mismos tambien lo eran, sin0 porque pertenecia a otro circulo que el d e sus inmediatas afecciones. Los mas jovenes, a SLI turno, n o liacian cuestion d e personas siiio d e principios; suspiraban por el establecimiento d e las libertades politicas ideadas en el viejo mundo. i si detestaban a Montt. era porque lo consideraban uii eneniigo declarado d e semejantes innovaciolies. Por ultimo, para 10s pipiolos recalcitrantes Io principal era vengar el desastre d e 1830, i, todos 10s gobiernos qiie durante veinte aiios se habian jetierado de aquel acontecimiento, les parecian igualmente ilegales e ilejitimos..

(37) c ::ni o era na t ura I , h a k~i ;I 11 13et ni a 11e ci t l 'J i t i d i f e r e I I tes : : las cuestiones po!iticas clesde ins tienipos de la i n depend en ci ;I. Se Tui i d a r o i i so c i e d :id e s c !!n e I p r et e+ t o d e iiustrar a las inasas, pero q u e en realid;!(! tei i i n n por objeto preparnrhs para I n setlicioii i i0.c. 'rastornos. S e predicaba constanteniente e! uclici ?. I T S ricos i l a s masimxs d e uila ig-ilaidaki descr,!x;:r:.fa e imposible. Se presentaha 21 ios pe!ac.cliies conic esplotadores del pueblo, conculcadores tie siis lihertades e ii),iustos atrope!l;idores d e sus derechos; i se incitaba a! populacho a recobraries i a hacer incliiaar 12 Snlanza poiitica con el peso d e todas las pa.siones: cue fornenta la igiioraticia i la niiseria. --___.

(38) ,. -. _.L ~ i ~ ide! o Presideiite Hiilnes. ; h t e 1. P. I. la discusiaii. f:ue reinaiia en la capital, 10s penquistas creyercii. iiegada la liora de dar uti iiuevo Presitfente a la Rep<iSlica C O ~ Olo hicieran con Freire en 1823, con -'into e n 1828, con Prieto en 1830 i con Huliies en 1 9 4 1 . El ejercito del Sur debia servir para este obj,erc, si las urnas, por la interveacion del gobierno o por otra causa, n o daban el resultado apetecido. Se proclamo pues e n , Concepcion la caiididacura.

(39) d e don Jose Maria d& la Cruz, cuyas ideas netamente conservadoras, no estaban en manera alguna en contraposicion con las que sostenian 10s partidarios d e Montt. El jeneral cantlidato ae guard6 por otra parte d e hacer declaraciones iriiprudentes en materia d e principios, para que s u pretension no Ilegara a ser u n a amenaza para nzdie. Contando con el apoyo d e toda la provincia d e su rnando i del ejercito d e las fronteras, esperaba gaiiar para su causa. a 10s reformistas i Iiberales d e la capital. Esto fue precisamente lo que sucedio: 10s opositores d e Santiago comprendian perfectamente que nada conseguirian por las vias legales, y a que en aquellos tiempos el gohierno era el drbitro del poder electoral del pais, como lo fue hasta 1891. Aunque no se tetiian sino razones para dndar del liberalismo del jeneral Cruz, el odio it Montt que habin representado con tanta enerjia la politica conservadora. era bastante fuerte para que desechando preocupacioiies doctrinarias, el directorio liberal d e Santiago proclaniara la candidatura presidencial impuesta por el peluconismo militar d e Concepcion. Personalizada asi la luchn, la ajitacion lejos de calmarse siguio en aumento. A las reuniones subversivas siguieroii 10s desordenes i niui luego el motiii. E n noviembre d e 1850 estallG iino en la capital de Aconcaguit que f u l pronto repriinido, i algunos m e ses mas tarde en Abril d e t 85 I el coronel Urrioln sublevo en Santiago un rejimiento. Aquella revolucion que creia contar con el apoyo del populacho endoctrinado en 10s clubs revolucionarios tnurio 1x0 obstante ahogada en la indiferencia d e la poblacion i en la sangre d e s u propio jefe. La contienda electoral s e verifico asi en condicio-.

(40) nes irregulares; la provincia d e Concepcion voto integramente por Cruz, lo misino que una parte d e la d e Caquirnbo; el rest0 del pais dio a don blanuel Montt una abrumadora mayoria. (Junio d e 185 I ) . El candidato vencido no se conform6 con el resultado d e las urnas que estimo falseado por la presion d e las autoridades, i en 10s precisos momentos en que s e instalaba en la Moneda el nuevo Presidente, el ejercito del Sur bajo las ordenes d e Cruz s e pronunciaba en armas contra el gobierno. Una larga i sangrienta guerra civil fue pues 'el reeultado d e aquellas estlriles ajitaciones. A1 fin el jeneral Cruz, vencido en Loncomilla, capitulo en Purapel, ante el ex-presidente don Nanuel Bulnes jefe d e las tropas d e Fubierno. Xsi terrnino la revolucion. Vxrias son las causas que dieron orijen a1 fracasa d e este primer esfuerzo d e las doctritias liberales; ellas se desprenden d e 10s rnisrnos hechos que acabamos d e narrar hrevemente, pero no podemos menos d e hacer notar que el rnovimiento iniciado eir 1849 estuvo entregado en parte a una juventud s i n esperiencia cuyas peligrosas quimeras, unidas a sv actitud revoluciotiarja, le enajenaron la sirnpatia d e todos aquellos que tenian intereses que defender i que comprendian el valor ininenso que significa para un pais la estabilidad del orden puhlido i d e las instituciones. El elemento militar que s e introdujo mas tarde en la contienda no podia sirio agravar 10s teinores i hacer mas fundadas las prevenciones..

(41) v 11. Gobierno de Montt.-Escicion * conservndor. del partido. Won Manuel Xontt sup0 justificar conio administrador publico 10s sacrificios que costaha s u candid a t u r a . Continuo con brillo i eiierjia la paciente i silenciosa tarea d e las dos admiiiistraciones anteriores par,i consolidar las instituciones e impulsar e n todo S'eiitido el prozreso iatelectual i material del pais. Curnple a iiosotros dejar constanci:i d e estos rneri:orios i fecundos csfuerzos, concret;indonos a la tare2. qiie nos lietnos impuesto d e trazar u:i bosquejo !;is evoluciones politicas d e l i l Republica. I ,:is revoluciones fortaleceii d e orclinario a 10s g9liiernos que Ias doininan, pero en 18; I coiiciirrier3n -+.;I ri ;it l ;is ci r cu n s t a n ciiis a p r o d 11 ci r I: I I res 11It ;i 1 o 4 in:netralrr:ente opuesto. IS1 largo periotlo d e paz ilrted e que 1ial)ia gozatlo Chile desde 1839 i zati o 1as cost u r i i h res pol i t i is, 11 a cien r! ir ~ ? ~ ! n ~ i; iconci1iador;i na lit accioll del goi,ierl,o t p : ~ riu y'?isilio, mas rnodcradas e i n o f e ~ ~ s i a~ l;ts a s apos;cir)., . >< . !A tradition pelucona s e habi;i t r a ! i i ; f o r r n x d .,.;iulatinainerite i a1 sistemn de represion poIitic;i sux d i o durante el gobierno d e f3li:cies i ( ~simple tent r ;I 1i:c a c i o I 1 i auto r i t a r i s I 11 o ad I 11i I I is t I' a t i v o s q e v or su ii1ism.a naturalem, conservaha eilkrjico i podergso 31 gobierno entre s u s subordinados, sin !ierir n i mor,.i.icar ias espansiones individuales d e !a gran rna;.-oria d e 10s ciudadatios. ,kostu.mbrados a ser estos rejidos silt que se les consultara, sintiendose la mzyoria salvaguardiada bajo un poder fuerte, pero honorable i justo, las pa, I. t-~. 1-.

(42) - -1.5 siones partidaristas habian llegado a perder gran parte d e s; imperio, cuando las circunstancias que ya hemos referido, formaroii alrededor d e don Xanuel Nontt el circulo d e resisteiicias doctrinarias i d e odios personales, que, auxiliados por 10s d t i m o s restos d e las rivalidades provincianas, provocaron la guerra civil. Esos mismos odios, empapados en sangrientos recuerdos, venian a entrar ahora en el juego d e la poIitica, en 10s precisos inomentos en que u t i hombre d e hierro, d e opiniones decisivas e inquiebrantables, subia con s u avasalladora personalidad, a1 elevada puesto que, el caracter suave i accecible del Presidente Bulnes, habia logrado colocar por encima d e las tetnpestades d e la opinion. La tradicion autoritaria encarnada en don Manuet Montt, corria pues riesgo d e quebrarse. antes que contemporizar en lo tnenor con ]as exijencias d e Ics tiempos. Con Cruz el antiguo peluconismo s e hi~bria acaso perpetuado en la forma conciliadora, moderada i progresiva que soiiaba don Manuel Antonio Tocoraial; con hlontt no cabia sino dos sistemas: el d e P w tales con toda s u pureza, o la defiiiitiva disolucion del peluconisrno. Esta es la gloria i el escollo d e todos 10s doctriiiarios que poseen UII gran corazon i u n gran caracter que poner a1 servicio d e su creencia. Sin duda 10s elementos conservadores eran en Chile lo bastante fuertes para seguir dominando largo tiempo todavia; ( I ) per0 para esto era necesario dos. ( T ) D o n 3Ianuel 3Iontt crey6 hasta SLI inrierte que sin su r-eeleccion e n 1856, el mtiguo partido pelucon hahria gobel-nado trcinta nfios inns con iodo SLI prextijio i h;icicndo grandes hieties a1 pais..

(43) - 43 circunstancias; la primera, una politica sin0 d e debilidad por lo menos d e olvido que fuera atrayendo a1 campo conservador 10s disidentes que habia apartado la lucha en parte personal d e 1851; la segunda, que el Presidente d e la Republica hubiera cuidado con ateticion tan escrupulosa como la que presto a1 biien Gobierno de s u pais, el no desatender el eje principal de la politica conservadora, esto es, el apoyo d e las clases dirijentes rodeando al ejecutivo. La autocracia por s~ sola i sin este apoyo, no puede ser sino u i i gobierno d e accidente; una simple voluntad por poderosa que sea 110 puede pretender otra cosa. Desgraciadamente una personalidad tan acentuada cotno la de Montt no podia restgnarse a semejarite interpretacion practica d e la carta de 1833. EAsu concepto, Loncomilla era u t i nuevo Lircai, i transijir con 10s vencidos le habria parecido lo mismo que autorizar la anarquia. Dentro d e s u propio partido, como todo hombre d e opiniones decisivas huscaba el apoyo d e 10s mas dbciles i no d e 10s mas fuertes. Asi, durante s u Gobierno sin conciliarse a ninguno d e sus anliguos enemigos, acabo por minar s u prestijio. por debilitar la adhesion que le proiesaban 10s pelucones d e Santiago, que s e senttan con derecho para influir en 10s destinos del pais, i ser algo mas que simples instrumentos en manos d e un gobierno personal. El enfriamiento d e relaciones entre Xontt i 10s circulos d e la clase dirijente f u t asi acentuandose poco a poco, sin que esto proporcionara a1 go'Jierno mayores fuerzas en el liberalismo, a quien una actitud severa, habia llegado a convertir en irreconciliable. Dificil habria sido no obstante la ruptura con una aristocracia acostumbrada a ver durante tantos aiios.

(44) en el ejecutivo la ejida protectora del orden i el principal instrumento del progreso i de la tranquilidad. Pero el escaso acuerdo que existia entre el gobierno i s u principal apoyo social, fue causa siificiente para que un incidente vulgar en si mismo pero trascendental en sus consecuencias, disolviese repentiriamente el antiguo partido conservador i trasformarse por largos afios la fisonomfa politica de la Republica. Hasta el afio 1857, las pasiones relijiosas no habian perturbado felizmente todavia el criterio politico, ni desernpefiado u n papel de iinportancia e n el movimiento de 10s partidos. La unidad catolica del pais se mantenia casi inalterable, i, el libre pensamiento, si Sien tenia ya algunos seciiaces, no tendia a formar escuela politica; precis0 es afiadir que tampoco la relijiosidad formaba partido. Los pocos que por una u otra parte intentaron servirse de las creencias o d e la irrelijion como instrumentos d e poderio no enconron eco, i mucho menos pens6 estadista alguno formar agrupaciones politicas en nombre de las opiniolies relijiosas d e la nacion. Sentabase en la silla metropolitana d e Santiago, un prelado por muchos titulos ilustre, a quieti cup0 no obstante desempefiar en nuestra historia, la triste inision d e introducir en el juego d e 10s partidos, la cuestion relijiosa, que tan pocos bienes i tantas perturbaciones ha traido para la Republica. Dotado d e g r a d e s virtudes personales i d e eminentes cualidades de gobierno el seiior Valdivieso poseia una alma de hierro, una enerjia incontrastable, un caracter dominador, casi altanero, orgulloso d e su poder a o r a l , con la conciencia d e que tenia en sus manxs una arma formidable, en la influencia casi omtifmoda.

(45) que el espiritu relijioso ejercia sobre las conciencias. El poder d e \a lglesia como el poder civil se hallaban pues personalizados en dos hombres apercibidos para la lucha, igualmente autoritarios i convencidos d e su omnipotencia, entre quienes el melior incidente podia, en cualquier instante, encender u n a lucha implacable. I en efecto, las enerjicas sombras d e Moiitt i d e Valdivieso s e pasean todavin, despues d e iriedio siglo, sobre la arena d e nuestrcs partidos, entre 10s cuales dejaron huellas indelebles. L a coiistitucion d e la Republica. ias tradiciones del partido coiiservador, el asentimiento casi unaiiim e d e 10s chilenos i d e una gran parte del misrno clero, habian respetado hasta entonces el sisterha d e patronato en las relaciones entre la Iglesia i el Estado. Estas regalias, que el gobierno d e la Rephiblica estiniaba lejitimamente heredadas d e \os 1110narcas espaiioles, colocaban a l clero bajo la tutela i soberariia del gobierno civil. No entra en nuestto objeto discutir la lejitimidad i la conveniencia d e esta doctrina, per0 es necesario reconocer que antes d e 1857 la tendencia ultrarnontana no contaba pattidarios sino en una parte del clero i entre 10s redactores d e {(La Revista Catolica)). SI algun seglar hubiera sostenido la independencia absoluta d e la Iglesia dentro del Estado, sus opiniones habrian sido consideradas anti-republicanas. El mismo selior Valdivieso habia reconocido el patronato al sentarse en la silla metropolitana d e Santiago. Sin embargo, el clero se sentia fuerte i aspdraba a la libertad, acaso tambien a la supremacia. Acercibaiise 10s tiempos d e organizar bajo nuevas bases la lejislacioti del pais i era importante para el elementc eclesiastico que en la constitucioii civil del Estado.

(46) s u lugar fuera ventajoso. Los problemas que necesariamente habian d e presentarse, la libertad d e cu!tos, el patronato, el fuero eclesiastico, no podian escaparse a la previsora sagacidad del enerjico prelado que gobernaba la iglesia chilena, i buscando el h e n exito, en la lucha que veia venir, opt6 por e! peor d e 10s caminos, el de hacer pesar s u poder relijioso en las contiendas politicas coadyuvando a la formacion d e un partido afecto a 10s ititereses del clero; cuyo lamentable resultado seria quebrantar la f e i perturbar o destruir 10s partidos meramente civiles, en nombre de las cuestiones teolojicas. Las tendencias del prelado no tardaron en encontrar uti pretest0 para revelarse i hacerse pJblicas. Suscitose un litijio d e cornpetencia entre el Arzobispo i el cabildo eclesiastico sobre la destitucioii d e un sacristan d e la Catedral d e Santiago (1856) perdida la causa de 10s canonigos ante 10s tribunales eclesiasticos, hicieran us0 del recurso d e fuerza, especie d e apelacion a 10s tribunales civiles, reconocida por :a lejislacion patronatista; el Arzobispo s e nzgo a someterse a esta jurisdiccion, resistiendose abiertamente contra la autoridad civil, cuyas decisiones creia no le alcanzaban; el gobierno considero esta actitud subverstva, p e s tendia a sustraer d e la soberania nacional a1 clero, que s e encontraba formado d e ciudadanos i habitantes d e la Kephblica. Inmenso f u e el escandalo producido por este confiicto en la catolica pohlacion de Chile. Con razon o sin ella, el senor Valdivieso ertl presentado como una victima, como un perseguido. i el clero i la jente devota miraba ya a Montt como un sucesor de 10s emperadores romanos que martirizaban a 10s cristianos. Comparaciones tan exajeradas i grotescas comc.

(47) Tal fue el triste fin del antiquo partido conservador. Ahora nuevas pasiones van a entrar en lucha. Un accidente relijioso con que no habia contado a1 constituirse, lo mataha en plena salud. Pero sea que se considere o no como una fatalidad necesaria la introduccion d e las cuestiones teolojicas en el organisrno politico chileno, era una necesidad deplorable como lo veremos mui luego.. VI11. El Monttvarismo i la Fusion El conflict0 de 1857 dejaba deslindados a 10s partidos bajo un aspect0 enteramente nuevo. Los antiguos pelucones habian pasado a la historia, por la separacion d e sus elementos clericales i sus eleme7tos laicos. Los primeros, entonces 10s mas n c r ~ i ~ rosos, sin duda alguna, formaron el nuevo part;?:.

(48) -. .-I1-. conservador cuya actitud clerical f u i poco a poco acentuandose, a medida que perdia el antiguo criterio d e Portales; 10s conservadores laicos a s u vez formaron el partido nacional, apellidado mo~zftonrzstn del nombre d e sus dos principales jefes: don Manuel Montt, Presidente d e la Republica, i don Antonio Varas, su ministro. En cuanto a 10s conservadores, las pasiones i 10s intereses relijiosos 10s absorvieron desde el primer momento, hasta el punto d e que la venerable tradicion de gobierno, que con tanta gloria i fortuna habian contribuido a cimentar, fue relegada a segundo termino, i olvidada definitivainente en plazo no lejano, para adoptar por ultimo tendencias enteramente opuestas en politica. Los conservadores a1 perder s u antiguo i noble espiritu, s e convirtieron en simples aliados del clero, el cual en s u gran mayoria i siguiendo Ias inspiraciones d e s u arzobispo quedo enrolado en el !iuevo partido. Esta circunstancia debia traer para 10s intereses relijiosos dafios gravisimos. como lo comprendieron desde luego 10s 2spjritus previsores, i en !os partidos una perturbacion que aun ahora parece incurable. "Jamos a permitirnos algunas observaciones sobre estos dos puiitos importantisirnos. Lndudablernente el clero, afiiado en masa o como csrporacion dentro d e una fraccion politica, predicando desde 10s piilpitos qce no hai salvacion para slis adversarios, interviniend:, en las luchas agrias, personales i ardientes d e 10s co:uicios electorales, ne solo re5aja la dignidac? d e s u santo ministerio, sin0 G U q~ u e h n t a a F U S Fropias creencias suscitinddes eiiemic;oc, 1 reduciendo a la relijion a las me7quinas.

(49) lazo d e union entre todos ios ciudadanos. L a fe ilustrada i convencida, no es tampoco, por desgracia, un privilejio que alcance a la mayorfa d e 10s hombres. Los mas deben su creencia mas que a estudios i reflecciones profundas, a las tradiciones d e la sociedad en que viven i a las santas per0 no siempre solidas i duraderas enseiianzas de la niiiez. No puede esijirse al pueblo, sobre todo, mucho mas que esto. Rhora bien, si la fe se lleva a 10s clubs electorales i a las luchas d e la politica, es natura! suponer que junto a sus apostoles se levanten otros apostoles, a quienes 10s intereses d e partido impulsen a destruir la obra con que se les combate. La relijion poco tiene que ganar i mucho que perder en semejante guerra. Pongase delante d e un hombre ignorante, a uii sacerdote que le predica verdades austeras que no es capaz d e alcanzar a comprender en toda su sublimidad, pero cuya grandeza siente; que habla un lenguaje sever0 i sentencioso, i cuyos habitos i cuya vida forman contraste con la vida i las pasiones hurnanas. i, probablemente la obra evanjelica alcanzara sus frutos d e morijeracion i salvacion. Per0 si se suscita a1 lado d e ese sacerdote, un hombre del siglo, que conace el lenguaje d e las pasiones, que maneja :a satira i el escarnio, que posee el arte demasiado facil d e convertir en ridiculo lo sublime, entonces el catec6meno correrB peligro, i, acaso se burle mui pront o de lo que un momento antes respetaba. Esta clase d e apostoles les ha suscitado a millares la intervencion de! clero en la politica. El libre-pensamiento se h i h propagandista. demasiado eficaz.

(50) pondio la formacion del partido nacional con 10s elexnentos que liabian permanecido adictos a1 Presidente Montt. No eran estos elementos por cierto bastantes --. -. (I). 1)on Pedro 3Iontt, l l i n i w o del Tnterior. .\fro 1 8 ~ 3 ..

(51) poderosos para perpetuar durante largo tiempo s u dominacion. Se componian d e algunos pelucones menos devotos o mas d6ciles que 10s que tan bruscamente se habian separado, de 10s funcionarios administrativos, i decierto numero d e hombres nuevos ititelijentes, activos i laboriosos que hlontt habia levantado e introducido en la politica, como auxiliares d e su fecunda obra administrativa. E n tales condiciones el partido month-arista debia ser mas que una agrupacion d e principios, una agrupacion personal, cuyo sentimiento dominante era su adhesion sin limites a1 Presidente d e la Republica. Ademas d e eso, i por d e pronto continuo las tradiciones politicas i administrativas d e 10s pelucones, siendo d e notar que, como carecia d e la fuerza que daba a 10s anteriores gobiernos el apoyo de una oligarquia influyente i poderosa, se vi6 obligado a estremar el sistema restrictivo para mantenerse en el poder. Es un hecho historico que despues de 1857 el Gobierno de Montt no contaba ni con rnucho con la adhesion d e la mayoria del pais. E n principios relijiosos 10s nacionales se encontraban divididos, pues contaban entre sus filas a cat& licos fervorosos i a libre-pensadores declarados; per0 10s accidentes d e la lucha teolojica entablada colocaha a1 partido bajo un aspecto que para las conciencias timuratas tenia poco d e ortodoxo. E n cuanto a ios liberales vencidos en Loncomilla, conocemos y a 10s principios d e que habian hechp profesion d e fe, principios que por otra parte no eran mui definidos en la mayoria d e ellos. Como 10s asuntos teolojicos no formaban aun parte d e su programa, el liberalism0 no se creyo en el cas0 d e hacer cuestion doctrinaria del conflict0 de la autoridad civil.

(52) con la eclesiastica, mientras que, por otra parte, su situacion d e enemigo irreconciliable del Gobierno, le inclino a buscar la alianza del clero i a simpatizar con la causa del xzobispo. Tal fue el orijen del famoso movirniento llamado la fusion: esto es el pacto d e todos 10s opositores contra el enemigo comun. Los que combatieron a Montt desde antes d e Loncomilla i sus adversarios nuevos tenian intereses analogos i no estaban separados por verdaderas cuestiones d e doctrina. E n efecto, como ya hemos tenido ocasion d e ver, para la mayoria d e 10s llamados liberales d e 1845 en el gran duelo a que dio orijen la candidatura de Montt, mas que un verdadero antagonism0 d e opiniones, habia existido una guerra d e predominio; enemigos encarnizados de s u gobierno estaban en el cas0 d e entenderse con la traccion pelucona dicidente en 18j7, cuyo autoritarismo estaba considerablemente relajado desde que d e gobiernista se habia convertido en opositora. Firmose pues la fiisioiz ~ i ~ c 7 ~ r t . l - c o ~ ~ ssec~~~rt.~ gun se dice en 10s salones del palacio arzohispal. Nos equivocariarnos si viesemos en esta alianza algo parecido a las coaliciones i pactos del dia; 10s intereses i 10s propositos d e 10s opositores d e 1849 eran identicos a 10s d e 10s opositores de 1856 i 1857; separabalos una cuestion d e nombre i ambos solo querian derribar a Montt i poner en lugar d e su gobierno, otro que, sin chocar con las formas antiguas consagradas en I 830,iniciara una politica conciliadora. Asi no es estrano que liberales i conservadores se confundieran en 10s afios que siguieron, hasta el punto de que no era posible en la mayoria de 10s casos saber si un fusionista pertenecia a uno u otrs.

(53) d e 10s partidos fusionados sino acudiendo a la fecha d e su antagonismo contra Montt. 1-0s dos grupos pelucones separados en 1849 i 1857 formaban p e s un solo partido. No todos 10s liberales aceptaron la fusion. Habia muchos de ellos que sinceramente profesaban 10s principios d e exaltado republicanismo, i d e reforma constitucional adoptados por la juventud liberal en el segundo period0 de la administracion Bulnes. Repugnaba a estos hombres la alianza con 10s conservadores, en la cual solo veian un retraso para la aplicacion d e 10s principios con que creian rejenerar a la Xepitblica. Estos liberales que despues formaron lo que se llamo el radicalismo, sin poner obstaculos serios a la nueva conibinacioii politica, la siguieron sin entusiasmo o se separwon con disgusto. Deslindados asi 10s campos d e 10s partidos la oposicion contra el gobierno d e Montt se vi6 bastante poderosa para abrir contra el una campaiia d e resistencia constitucional que debia convertirse mui luego en revolucion armada. El senado, en el cual dominaban 10s conservadores disidentes, nego a1 ministerio la lei que autoriza el cobro d e las contribuciones; esto equivalia a poner a1 Presidente en el cas0 d e salirse d e las fornias legales o d e someterse a las exijencias d e sus adversarios. Don Manuel Montt, a cuya incontrastnble enerjia se aunaba un sincero i relijioso respeto por el orden contitucional de cuya veneracion habia hecho el objeto principal d e su vida politica, no desmintio en tan dificiles circunstancias las doctrinas que siempre habia profesado, adoptando una noble actitud que desgraciadamente no siempre encontro imitadores en el porvenir..

(54) vencedor Gallo en la batalla d e 10s Loros, 10s magnates d e Santiago s e sintieron sobrecojidos ante la perspectiva del triunfo d e un caudillo cuyos avanzados principios politicos i relijiosos temian mas aun que la supremacia d e Montt. L a revolucion fue, pues. vencida, no sin que la sangre derramada, i las enerjicas medidas adoptadas por el Gobierno en contra d e sus adversarios, hubieran IIevado a1 estremo la exacerbacion d e 10s animos i el odio encendido en una gran parte del pais contra el Presidente i sus partidarios. L a Repdblica-se encontraba, pues, en una situacion.

(55) d e las mas falsas i todo hacia esperar nuevas esplosiones. El Gobierno, sostenido por una minoria evidente, se mantenia solo por obra d e las medidas de rigor, ya que tenia en su contra no solo a sus antiguos adversarios sino tarnbien a sus antiguos amigos, a1 clero, a la jente devota, a la aristocracia i a1 ltberalismo. Solo la fuerza de las instituciones conservadoras le permitia mantenerse en pie en tnedio d e aquella deshecha ternpestad.. IX. c. Abdicacion del Monttvarismo.-Presidencia de Perez.-El Reformismo Dados 10s habitos electorales del pais, que colocaban a las urnas bajo la esclusiva voluntad del Poder Ejecutivo, el gobierno no podia ser reemplazado por 10s medios legales, sino. o por una abdicacioti voluntaria, o por una revolucion. El candidato natural d e 10s nacionales para la Presidencia de la Republica, era don Antonio Varas, ministro i principal cooperador de Montt, con quien le unian 10s lazos d e una antigua amistad i de una noble gratitud. Vencedor el gobierno d e la revolucion d e 1859, no se divisaban mayores obstkculos para que esa candidatura triunfase, consagrkndose asi por mayor tiempo la supremacia d e s u partido. Sin embargo, la tirante situacion del pais no permitia esperar en tales circunstancias uti gobierno fecundo, sino por el contrario, una era d e odios i d e represiones violentas..

(56) El ilustre Varas acepto con patriotic0 desprendi. miento el triste deber que le senalaban las circunstancias; su personalidad demasiado acentuada i decisiva en las asperas luchas d e la administracion que terminaba, lejos d e aplacar la tormenta hubiera redoblado sus iras. Renuncio, pues, una candidatura d e seguro exito que le habria llevado a un puesto mui elevado per0 lleno d e peligros i d e amargas responsabilidades. A la continuacion de la guerra contra una gran parte delpais, prefirio s u abdicacion que llevaba envuelta la de s u propio partido. El triunfo contra la revolucion f u e asi la ultima salva d e honor, disparada en pro del orden i de la solidez d e las instttuciones; llegaba la hora d e abandonar con gloria t segun las formas d e las leyes, una dominacion cast imposible. Ante la renuncia de Varas, el partido naciona! design6 como candidato a la Presidencia a don Josit Joaquin Perez, aiitiguo pelucon que se habia conservado fie1 a1 gobierno en el conflict0 de 1857. Hombre de buen sentido i conciliador, Perez no habia retrocedido, sin embargo, ante la severidad de las medidas que la politica del decenio s e vi6 obligada a adoptar para mantenerse en el poder. Per0 su personalidad algo opaca i la conocida bondad d e s u caracter no permitia temer para s u candidatura resistencias demasiado enerjicas. L a circular en que se hizo la proclarnacion del nuevo candidato, puede decirse que f u e el 6ltimo docurnento historico, que reproducia el lenguaje del antiguo conservantisrno; la necesidad d e rnantener el orden p6blico i la pureza del rejimen constitucional d e 1833, resistiendo a las pretenciones d e reformas prematuras, es el proposito que se refleja en. *.

(57) - 60 -. . aquella pieza que tenia ya. !os caractires d e un testamento. La eleccion d e Perez f u e acojida por el pais con evidentes muestras de etitusiasta simpatia. Desde el primer momento. 10s politicos d e oposicion rodearon a1 nuevo Presidente, halagando sus propositns conciliatorios, con la fundada esperanza de que ante semejantes manifestaciones d e la opinion, introdujera en 10s rumbos politicos un cambio desfavorable a 10s honibres del anterior decenio. Hasta que punto est a s manifestaciones auxiliaron propositos que bien pudieron ser preconcebidos en el sefior Perez, es cosa que no puede afirmarse con seguridad. El hecho es que desde el primer dia pudo verse claramente que el nuevo gobierno adoptaria tendencias mui opuestas a las d e su predecesor. Ello estaba mas en la Iojica d e las cosas que en la voluntad del primer majistrado, i, es tiempo ya d e que la justicia historica, dando a cada cual lo que le pertenece, borre de la memoria d e Perez, el estiqma d e traicion que le arrojaron entonces 10s que si bien le haSian elevado a1 poder, debieran estar resignados d e antemano a las consecuencias d e una abdicacion que el estado d e 10s animos hacia inevitable. Despues del opaco e incoloro Ministerio d e don Manuel Alcalde, que no quiso o no pudocontentar a las facciones encontradas, el Presidente Perez, incapaz d e conciliar 10s enconados odios abiertos por la guerra civil d e 1859,i por las asperas represiones del decenio, se vi6 en el cas0 d e decidirse francamente o por la politica i 10s hombres del gobierno de Montt o por la fusion opositora. Lo primero no era posible por las mismas razones que habian acon-.

(58) - 61. -. sejado la renuncia d e don Antonio Varas; Perez tuva pues que optar por la segunda. Quedaba un tercer camino; la reconstitucion del partido conservador en su forma antigua, per0 para 10s hombres son un abismo demasiado grande, 10s odios del dia d e ayer, abismo que no son capaces d e llenar 10s gloriosos i antiguos recuerdos. Las pasiones relijiosas i las enconadas resistencias constituian un obstaculo demasiado grande para la reaiizacion d e aquel gran pensarniento. Don Manuel A. Tocornal, representante jenuina i ya casi unico del antiguo espiritu d e 10s pelucones, fue llatnado a organizar el hlinisterio fusionista, ante la imposibilidad d e acometer una obra. que 61 persanalinente hubiera deseado realizar, per0 que no intento siquiera por las imperiosas exijencias d e 105 tiempos. El partido nacional quedo asl francaniente en la oposicion. El nuevo gobierno contaba con el apoyo d e gran parte d e la aristocracia conservadora, con el clero i el liberalismo vencido en Loncomilla. Sintiendose fuerte en la opinion, pudo sin tropiezos inaugura: una epoca d e paz i d e conciliacion, acaso no tan fecunda en labor administrntiva como el anterior decenio, per0 sin duda alguna mucho mas popular. Hemos recordado anteriormente la actitud d e un grupo d e liberales que desde 10s prinieros momentos s e habia resistido a la fusion, en nombre d e la pureza d e su credo democrdtico i repub!icano. Aque! grupo, pequefio en numero, per0 notables por la rijidez espzrtana d e sus principios liberales f u l el n6Cleo del partido radical, cuya organizacion definitiva se efectuo e n 10s precisos inornentos en que el fusionismo araibaba 2.1 poder; eran 10s irreconciliables, '.

(59) i sus doctrinas no eran sino la aplicacion estrema de 10s principios d e igualdad, de democracia i d e parlamentarismo proclamados por la juventud liberal d e 1849. Este partido nego su apoyo a1 gobierno i se manifesto desde 10s primeros rnomentos en una actitud d e recelo i hostilidad. E n sernejantes condiciones, nada mas natural que la union, o alianza de 10s dos partidos d e oposicion: esto es, d e 10s radicales i nacionales, cualesquiera que fuese el abismo que separaba sus principios, representando 10s unos el rejimen autoritario i 10s otros la exajeracion d e las doctrinas libetales. Per0 por una parte 10s partidos d e oposicion n o se encuentran jamas dernasiado inclinados a sostener con rijidez la omnipotencia d e 10s gobiernos, i por la otra 10s caracteres d e la lucha que iba a entablarse, mucho mas relijiosa que politica, ponia en notable acuerdo 10s inteaeses d e 10s patronatistas d e 1857 i 10s de 10s libre-pensadores del radicalismo. En efecto, para combatir la dominacion del fusionismo, no solo era necesario remover 10s inmensos obstaculos que dentro d e nuestro antiguo sistema politico, suscitaba la incontrastable influencia del gobierno, sino tambien debilitar o neutralizar el poder del clero que con todas sus fuerzas servia erttbnces la misma causa. En L;odos 10s departamentos, la alianza del gobernador i del cura, levatitnba una inespuqnable barricada a 10s propositos electorales d e la oposicion. Un diluvio d e propagandistas anti-clericales se descolg6 sobre la catolica poblacion d e Chile. En libros, en folletos, en periodicos serios o burlescos, e,? ridicaiizaba i atacaba sin piedad a1 arzobispo i a sus secuaces, al gobierno i a1 dogma. La juventud.

(60) monttvarista educada en las horas del conflict0 eclesiastico no vacilaba en coadyuvar eficazmentt: a la obra d e 10s radicales. Si falto la moderacion en estos ataques no fue mucho mas prudente la defensa; el clero en su totalidad se declaro enemigo irreconciliable d e 10s opositores, sin distinguir entre ellos a 10s adversarios politicos d e 10s adversarios relijiosos. S e hzcia en el pulpit0 propaganda d e partido, se pretendia aniquilar a la prensa d e oposicion con escomuniones i censuras ectesiasticas, procurando privarla por estos medios d e avisos i suscritores. Sin limitarse a la defensa del dogma i d e las eiisefianzas d e la iglesia, el clero atacaba a las personalidades, i en el calor d e la pelea, no compreiidia como s e iba minando SLI prestijio i aniquilandose su salvadora influencia moral. Estos debates fueron asi subiendo d e tono i creciendo en irritacion con el trascurso del tiempo. Las cuestiones constitucionales que 5ntes dividiati 10s partidos eran ya d e segundo termino. Las disputas relijiosas; las palahras ultramontanismo, jesuitismo, herejia i librepensatniento reernplazaron poco a poco a 10s problemas d e otro tiempo, en un pais avido d e novedades i cuyas creencias se quebrantaban con celeridad pasmosa. Dentro del fusionismo, muchos no miraban con buenos ojos la actitud de! clero, pero casi todos toleraban el concurso que 61 les prestaba en politica. Dificilmente s e reprueba aquello que nos ausilia. En 1868 la lucha relijiosa se encontraba en el period~ d e su mayor irritacion; i causa verdadera sorpresa el inmenso cambio que s e habia operado en 10s :res aiios que mediaban desde 1865, cuando con 3casion de !a reforma que cxxsagro la tolerancia d e.

(61) cultos, si alguien ataco la intransijencia que se atribuia al clero, la relijion casi s e habia visto por entero exenta d e ataques. Despues la guerra deEspaiia calm6 casi por entero la exaltacion d e la politica. pero solo para que esta volviera a estallar luego con mas fuerza. E l ostracism0 d e 10s nacionales no fce en un principio acompanado d e represalias violentas; la moderation i la cultura d e Tocornal sup0 conservar con 10s caidos una actitud e n cierto modo respetuosa. M a s tarde el apetito de represalias tom6 mayor fuerza, en forma de destituciones i esclusiones sistematicas en el personal administrativo. Per0 para borrar por entero las huellas del decenio en el gobierno del pais se presentaba conlo un obstaculo la constitucion del poder judicial, que, siendo inamovi ble i gozando de cierta independencia, no estaba a1 alcance de 10,s exoneradores del fusionismo. La Corte Suprema d e Justicia, presidida per don Manuel Montt, se compcnia en casi s u totalidad de miembros caracterizados del partido nacional; sobre ella habia pues d e caer con toda s u fuerza el encong de sus adversarios. Un diputado de la mayoria, don Vicente Sanfuentes, propuso en la Camara la acusacion d e la C o r k Suprema ante el Senado. en virtud de una sirrie de cargos formulados mas que por u t i espiritu justicieao. por las rnalsanas sujestiones d e la pasion. El golpe era tan audaz que el mismo Gobierno s e sititio por u n momento sobrecojido. Los mas exaltados miembros del fusionismo aplai:dieron i empujaron la obra d e la acusacion, 10s de espiritu mas timido o mas sereno, se abstiJvieron 1 manifestaron su franca reprobacion; el Friilustro del.

(62) a! Gobierno d e Perez, la mancha d e una atropelladora injusticia. Aquella derrota d e la fraccion intemperante del fusionismo, tuvo por resultado facil d e preveer, un debilitamiento manifiesto d e 10s clericales en la adriii ii i st raci o n . Gabi net e Am uti ,it e g ui, rep res en t a 11 t e d e una politica conciliadora, casi liberal, f u e el primer.

(63) eniusiasmo, :-a que eaucaaa Dap el rejii~ienpeiucor? 3esconocia 10s males de la anarquia, 1, en el porveair, ciiyos tristes s e c r e t a escapaban a su inesperencia, irnajinaba une era d e prosperidad i d e gloria, sigaiindose a Ea tealizacion d e tan seductoras quirne-as. .%creia que todos 10s males presentes i futuros serian x r a d o s por el poder riiajico de aquella liher‘ad, ilnaca diosa eiitonces del pensamient5. P o i es ;recis0 no heir ni burlarse d e 10s caiidores de PSOZ :iemp~s:10s jvweries de entotices no ha’xa- tenido 3 o t Cclttuna 5 1) a IC: ocasim d e ver de cerca ;‘3 dio-.

(64) demasiado aridas i complejas. 1.31 tener opiniones sobre ellas es un privilejto d e 10s mas cultos. que se h b l e a las masas del sistema parlamentario, d e las nentajas del sufrajio libre, d e las teorias del gobier~2 democratico, I probablemente se perdera el taempo; enseiiesele por el contrario a escasnecer una z7tana o a Surlarse de un dogma i se tieneii gran’PS prohabilidades d e adquirir proselitos. Otro tau:-? sucede con 10s partidos afectos a la re1ijio.i. Cfa conservadox del temple antiguo habria gastado ina:il’:?ente SLI elowencia propagando en el pue5lo las.

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