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iderazgo y La oración— L
ucas6:12-19
Observaciones en General: (Lucas 3:21-22 hasta Juan 19:30)Jesús oró todo su vida y ministerio y sigue orando por nosotros a la diestra del Padre. La oración por Jesús no era una acto religiosa sin poder pero una conversación con Su Padre fondado en una relación verdadero. La oración por Jesús era un estilo de vida. ¿Cuando oró el líder Jesús? (el tiempo)
En la madrugada; muy de la mañana, durante el día, en la tarde, todo la noche, siempre, mientras, en el hora de tentación, antes de comer, después un noche de éxito ministerial, en momentos de transición, en momentos de sufrimiento, en momentos de decisión, en momentos de angustia. Jesús oró en todo momento, siempre esta orando como una estilo de vida.
¿Donde oró el líder Jesús? (el lugar)
En el río, en la montaña, en lugares desiertos, solitarios, en lugares especificas, en la desierto, en la casa, en el tem-plo, en su cuarto, en el jardín, en a aquel lugar, en la cruz, a la diestra del Padre. Jesús oró en todo lugar.
¿Como oró el líder Jesús? (la posición)
Al rodillas, con su cara en el suelo, postrado, expuesto en la cruz, con manos sobre otros, con manos levantados, con su cara desde los cielos, sentado, de pie. Jesús oró en muchas diferente posiciones.
¿Con que emoción oró el líder Jesús? (la emoción)
Con pasión y compasión, con ruego, suplicas, intensidad, fiebre, real, sinceridad, con gran voz, clamando, de su co-razón, con poder, confianza, con autoridad, en dependencia, con esperanza, con oraciones especificas no genera-les, en dolor y angustia, con paciencia y persistencia, con fe, como prioridad, con submisión y amor. Jesús oró con fuertes emociones a Su Padre.
¿Que oró el líder Jesús? (el contenido de la oración)
Al Padre, personal, Hijo al Padre, por sus amigos, por sus enemigos, por si mismo, por nosotros los que van a creer en el futuro, por personas especificas, en acción de gracias, deseos propios, por perdón, su voluntad pero siempre con el corazón “pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Jesús oró con por todo pero siempre con el corazón que no se haga mi voluntad, sino la tuya Padre.
Conclusiones sobre El Liderazgo y La Oración
El líder estilo Jesús es un líder que vive en la presencia de Dios.
Un líder que ora como estilo de vida, en todo momento, en todo lugar, en todo posición, con fuerte pasión y con el corazón rendida a la voluntad del Padre y no a uno mismo.
Un líder que sabe la importancia de la dependencia en la oración momento por momento caminando en comunicación con El Padre.
Versículo para memorizar: “Esta es la confianza que tenemos en él (Jesús), que si pedimos alguna cosa confor-me a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” — 1 Juan 5:14-15
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iderazgo y La oraciónLucas 6:12-16
Principio #1 — Liderazgo comprometido de la Oración
Liderazgo que sabe la importancia de la dependencia en la oración por decisiones en la vida, el ministerio.
Observaciones:
Liderazgo con una estilo de vida de oración: ¿Cuando oró el líder Jesús? (el tiempo)
¿Donde oró el líder Jesús? (el lugar)
¿Como oró el líder Jesús? (la posesión)
¿Que oró el líder Jesús? (el contenido de la oración)
Conclusiones sobre El Liderazgo y La Oración
Versículo para memorizar: 1 Juan 5:14-15 “Esta es la confianza que tenemos en él (Jesús), que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”
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a cronoLogía de La vida deJ
esús y La oraciónLucas 3:21-22 — “Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado y, mientras oraba, el cielo se abrió y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma; y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado;en ti tengo complacencia.”
Lucas 5:16 — “Pero él se apartaba a lugares desiertos para orar.”
Marcos 1:35 — “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.”
Lucas 6:12 — “En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios.”
Mateo 6:5-10 — “Cuando ores, no seas como los hipócritas, porque ellos aman el orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público. Y al orar no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis. Vosotros, pues, oraréis así:”Padre nuestro que estás
en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también
en la tierra.”
Juan 6:11— “Tomó Jesús aquellos panes y, después de dar gracias, los repartió entre los discípulos, y los dis
-cípulos entre los que estaban recostados; de igual manera hizo con los pescados, dándoles cuanto querían.” Lucas 9:18 — “Aconteció que mientras Jesús oraba aparte, estaban con él los discípulos; y les preguntó, dici
-endo: ¿Quién dice la gente que soy yo?”
Lucas 9:28 — “Como ocho días después de estas palabras, Jesús tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar.”
Marcos 6:46 — “Y después que los despidió, se fue al monte a orar.”
Mateo 14:23 — “Después de despedir a la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.”
Lucas 11:1 — “Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. Él les dijo: Cuando oréis, decid:”Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo,así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Perdónanos nuestros pecados,porque también nosotros perdonamosa todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.” Lucas 18:1,10 — “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar.” “Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo y el otro publicano.”
Mateo 19:13 — “Entonces le fueron presentados unos niños para que pusiera las manos sobre ellos y orara; pero los discípulos los reprendieron.”
Lucas 19:46 — “diciéndoles: Escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.”
Lucas 22:31,32 — “Dijo también el Señor: Simón, Simón, Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;
pero yo he rogado por ti, para que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.”
Juan 17:1-26 — “Jesús ora por sus discípulos. Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado: glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti, pues le has dado potestad sobre toda carne para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciera. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo existiera. He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado proceden de ti, porque las palabras que me diste les he dado; y ellos las recibieron y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo y lo tuyo mío; y he sido glorificado en el
-los. Ya no estoy en el mundo; pero estos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera. Pero ahora vuelvo a ti, y hablo esto en el mundo para que tengan mi gozo completo en sí mismos. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los odió porque no son del mundo, como tam
-poco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. Pero no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo esté, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado, pues me has amado desde antes de la fundación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer tu nombre y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado esté en ellos y yo en ellos.”
Lucas 22:39-46 — “Salió y se fue, como solía, al Monte de los Olivos; y sus discípulos lo siguieron. Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad para que no entréis en tentación. Se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra, y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Entonces se le apareció un ángel del cielo para fortalecerlo. Lleno de angustia oraba más intensamente, y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra. Cuando se levantó de la oración y fue a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza; y les dijo: ¿Por qué dormís? Levan-taos y orad para que no entréis en tentación.”
Marcos 14:35,39 — “Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que, si fuera posible, pasara de él aquella hora.... Otra vez fue y oró, diciendo las mismas palabras.”
Mateo 26:39-44 — “Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Volvió luego a sus discípulos y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Otra vez fue y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Volvió otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. Y dejándolos, se fue de nuevo y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.”
Mateo 26:53 — “¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legio
-nes de ángeles?”
Lucas 23:34,46 — “Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes. Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Habiendo dicho esto, expiró.”
Marcos 15:34 — “Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: ¡Eloi, Eloi!, ¿lama sabactani? (que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?)”
Juan 19:30 — “Cuando Jesús tomó el vinagre, dijo: ¡Consumado es! E inclinando la cabeza, entregó el es
-píritu.”
AHORRA: Cristo, nuestro abogado/parakletos/intercesor:
1 Juan 2:1-3 — “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Pero si alguno ha pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo, el justo. Él es la propiciación por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. En esto sabemos que nosotros lo conocemos, si guar
-damos sus mandamientos.”
Hebreos 7:24-25 — “Pero este, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable. Por eso puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.”
Hebreos 9:24 — “Porque no entró Cristo en el santuario hecho por los hombres, figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora por nosotros ante Dios.”
Romanos 8:27 — “Pero el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.”
Romanos 8:34 — “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.”
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íderes cLavedecoLores: Marcos 3:13-19; Lucas 6:12-2013 Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. 14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, 15 y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: 16 a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro;
17 a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno;
18 a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, 19 y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa.
Lucas 6:12-16
12 En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios.
13 Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: 14 a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé,
15 Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote,
16 Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.
17 Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades;
18 y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados. 19 Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos.
20 Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.