DESARROLLO JUVENIL EN JULIACA, SETIEMBRE - DICIEMBRE,
2014
PERCEPTION OF ADOLESCENTS AND UNIVERSITY STUDENTS
ABOUT THE YOUTH DEVELOPMENT CENTERS (CDJ) IN JULIACA,
2014.
1Universidad Andina Néstor Cáceres Velásquez, Juliaca, Puno, Perú.
a Docente, Magister en Salud Pública.
RESUMEN
Objetivos: Analizar la percepción de los adolescentes sobre los Centros de Desarrollo Juvenil
en Juliaca, Setiembre - Diciembre, 2014. Material y métodos: Estudio cualitativo de diseño
fenomenológico. La muestra estuvo conformada por 20 jóvenes del Centro de Desarrollo
Juvenil (CDJ) elegidos al azar y hasta la saturación teórica de la información. La técnica
empleada fue la entrevista a profundidad y el focus groups. Resultados: Se identificaron dos
categorías de análisis: jóvenes antes de ingresar al CDJ que contó con cinco categoría
temáticas: “hábitos”, “contexto familiar”, “autolesionarse” “imagen de sí mismo” e “imagen
del centro”; y jóvenes dentro del CDJ con tres categorías: “ingreso”, “concepto del CDJ” y
“funciones”. Conclusiones: La mayoría de jóvenes pertenecientes al centro vienen de familias
disfuncionales y con problemas de alcohol, la imagen proyectada por el centro, es de
diversión sana, la principal percepción del centro es de segundo hogar y de fomento de
valores y habilidades.
PALABRAS CLAVE: Centro de desarrollo juvenil, familia disfuncional, alcohol.
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SUMMARY
Objectives: To analyze the adolescents' perception about the Juvenile Development Centers in
Juliaca, September - December, 2014. Material and Methods: Qualitative study of
phenomenological design. The sample consisted of 20 young people from the Center for
Youth Development (CDJ) chosen at random and until the theoretical saturation of the
information. The technique used was the in-depth interview and focus groups. Results: Two
categories of analysis were identified: young people before entering the CDJ who had five
thematic categories: "habits", "family context", “Self-harm”, "self-image" and "image of the
center"; and youth within the CDJ with three categories: "income", "CDJ concept" and
"functions". Conclusions: The majority of young people belonging to the center come from
dysfunctional families with alcohol problems, the image projected by the center, is healthy
fun, the main perception of the center is second home and the promotion of values and skills.
KEY WORDS: Juvenile development center, dysfunctional family, alcohol.
INTRODUCCIÓN
La adolescencia es un período de transición entre la niñez y la edad adulta, comprendida entre
los 10 y 19 años en el cual se enfrentan una multitud de cambios no solamente biológicos,
sino también psicológicos y cognitivos, constituyendo un punto crucial en el cual se inicia un
proceso para alcanzar la madurez sexual (Santrock, 2003).(1)
Según Cutié et al. (2005) (2) la primera relación sexual cada vez ocurre en estadios de la vida
más tempranos y mientras más precoz ocurre el primer coito, mayor es el número de parejas
sexuales que tienen esas personas y por lo tanto los riesgos se multiplican (embarazos, ETS).
De igual forma las estadísticas nos muestran que el inicio de la actividad sexual ocurre
de SIDA en personas jóvenes (Marchetti, 1996) (3). Se estima que el 50% de los adolescentes
menores de 17 años son activos sexualmente (Dietrich, 2009) (4). La tasa de infección por el
VIH se ha incrementado; 20% de ellos se sitúan en la segunda década y probablemente se
contagiaron en la adolescencia. Es trágico que un número cada vez mayor de mujeres
adolescentes se sometan a prácticas abortivas, o asuman un embarazo no deseado, que trae
como resultado la probabilidad de tener complicaciones para su salud tanto biológicas,
psicológicas y sociales (Whitaker et al. 2000) (5). Por otro lado, los principales factores de
riesgo para el inicio de la actividad sexual en adolescentes escolares son: el desarrollo
cognitivo y psicosocial de los propios adolescentes, la influencia de la familia, los factores
individuales y los medios de comunicación (Rosenthal et al. 2001; Bachanas et al. 2002) (6,7)
En el Perú, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI 2007), se
registraron 2,5 millones de mujeres adolescentes entre 12 a 19 años de edad, de las cuales el
7,3 % son madres adolescentes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) (8) en el 2015 confirmó que hasta el 20% de los
niños y adolescentes del mundo sufren alguna enfermedad discapacitante, y el suicidio
representa la tercera causa de muerte entre los adolescentes. Del mismo modo un estudio
epidemiológico nacional realizado por especialistas del Instituto Nacional de Salud Mental
Honorio Delgado–Hideyo Noguchi (2011) (9) señala que uno de cada ocho niños o
adolescentes podría sufrir un problema de salud mental en algún momento de su desarrollo.
Los especialistas concluyen que la depresión en niños y adolescentes es el primer problema de
salud pública en el Perú, no sólo por el aumento de los casos sino también por sus
consecuencias. También se encontró que un 8,6% de los adolescentes en Lima en algún
momento de su vida ha tenido un episodio depresivo; en tanto un 7,8% de los adolescentes
ayacuchanos presentan trastorno de ansiedad y un 5,8 de adolescentes puneños manifiestan
Según especialistas del Ministerio de Salud (MINSA), el contexto familiar juega un papel
importante en el desarrollo de los problemas de salud mental del adolescente, siendo los
factores asociados más frecuentes los conflictos conyugales o las dificultades emocionales
entre uno de los padres y el adolescente.
En este marco, en el año 2000 nacen los Centros de Desarrollo Juvenil (CDJ) que representan
un modelo innovador de servicio diferenciado para las y los adolescentes, que contribuye a
mejorar su acceso a servicios de salud integral, mediante una atención holística e integrada
que responde a sus características y necesidades de desarrollo personal y atiende la demanda
de este grupo etario por espacios propios, para el ejercicio de la creatividad, la autonomía y
para recibir atención clínica, consejería, información y orientación.
El modelo CDJ plantea cuatro áreas básicas de trabajo: consejería, talleres formativos,
animación sociocultural y atención clínica.
El departamento de Puno cuenta con una población de 1 268 441 habitantes, con una tasa de
crecimiento poblacional anual 2,85%. La provincia de Juliaca cuenta 254 947 habitantes
(INEI, 2011)(10) de los cuales el 39,3% representa a la población joven, con un 20,3 % de
mujeres y 19% de varones. La Universidad Andina Néstor Cáceres Velásquez (UANCV) se
encuentra ubicada en dicha provincia y dentro de sus instalaciones se encuentra ubicado un
CDJ que vine funcionando hace más de una década.
En este centro se han venido desarrollando diversas actividades con los jóvenes universitarios
y se ha creado un espacio de confianza que ha permitido que expresen sus problemas y
necesidades. La experiencia ha demostrado que la “buena práctica” en participación de los
jóvenes proporciona opciones, es desafiante y divertida; aborda los problemas percibidos
como relevantes para ellos; aumenta su conocimiento acerca de las problemáticas sociales,
políticas, económicas, culturales y personales que los afectan; proporciona el entrenamiento y
apoyo en su rol cívico; los provee de sentido de pertenencia en la toma de decisiones donde
ellos sienten que su participación es valorada; implica una adecuada asignación de recursos
(incluyendo tiempo, espacio, financiamiento e información)y reconoce sus contribuciones.
De estas vivencias nace el interés por querer estudiar la percepción de los adolescentes sobre
los Centros Desarrollo Juvenil (CDJ) en Juliaca, lo que permitirá elaborar estrategias de
trabajo que aborden de forma integral las principales necesidades y problemas de los jóvenes
evitando conductas de riesgo en un futuro. Así también, la investigación pretende dar a
conocer la importancia de los CDJ y a través de la metodología cualitativa analizar si el
programa ha producido los efectos deseados en los participantes, examinar consecuencias no
previstas en los beneficiarios ya sean positivas o negativas y sobre todo dar la opción de
modificar el diseño del programa para mejorar su repercusiones.
Por consiguiente, el trabajo tiene como objetivo analizar la percepción de los adolescentes
sobre los Centros de Desarrollo Juvenil en Juliaca, Setiembre - Diciembre, 2014.
MATERIAL Y MÉTODOS
Esta investigación fue de enfoque cualitativo porque produce datos descriptivos e
interpretativos mediante el cual las personas hablan o escriben con sus propias palabras el
comportamiento observado, y de diseño fenomenológico, ya que busca la comprensión del
mundo vital del hombre mediante una interpretación totalitaria de las situaciones cotidianas
vista desde ese marco de referencia interno.
La población de adolescentes y jóvenes que asisten al CDJ fue de 50 alumnos en el mes de
febrero del 2014.
La muestra constó de 26 adolescentes y jóvenes de las diferentes carreras de la UANCV, en
Se realizaron 2 grupos focales de 8 personas cada uno, considerando un participante de cada
carrera. También se realizaran 10 entrevistas a profundidad hasta saturar la información.
Los tópicos que se tocaron en la entrevista y el focus group fueron: consejería: salud física,
psicosocial, sexual y reproductiva; talleres formativos: habilidades para la vida y desarrollo
del potencial y talentos; y animación sociocultural: uso responsable del tiempo y
responsabilidad social.
Para el análisis de datos se utilizaron categorías de análisis y temáticas
RESULTADOS
Las respuestas a la encuesta por parte de los entrevistados se pueden encontrar en la tabla 1.
Tabla 1. Respuesta a la encuesta por parte de los entrevistados.
Categoría de análisis Categoría temática Enunciado Antes de ingresar al
CDJ
Hábitos Entrevistado 1: “bueno “doctorita”, le voy a ser sincero yo antes tomaba mucho, a cada rato, si me decían en la mañana o en la tarde tomábamos con mis amigos y ya no entrabamos a clases. A veces me quedaba todo el día en la cantina con mis patas. Es que yo, no sé, ahí me sentía bien, sin problemas, se me olvidaba todo”
Contexto familiar Entrevistado 9: “es que mis papas no me querían y siempre peleaban,
y bueno pues, a mí no me importaba, pero veía a mis hermanitos como lloraban y yo era, mis hermanos era lo único que yo tenía en esos momentos, y ellos venían a mí a llorar y eso era una carga, una mochila extra para ti”.
“siempre dicen que soy un bulto, que soy burro pa el estudio y… bueno eso no me importa, lo único que me importa son mis hermanos. Pero un día mi hermano de 11 años se fue de la casa, a mi tía, juniorcito me dijo ya no quiero ya no quiero (suspira)”
Autolesionarse Entrevistado 5: “Yo por eso tomaba y me dio gastritis por mucho
alcohol y estrés. En este tiempo me dieron una pastillita que me dio el hospital, que era solo media pastilla para tomar porque era alérgico y yo… (llanto) no se estaba mal, estaba harto, esto era malo y yo no sé era un momento de desesperación y una tarde tome 5”
Imagen de sí mismo Entrevistado 3: “yo soy impulsivo, porque o sea a veces, hago las
cosas sin pensar y le lanzo un puñete a la pared pero tiene que ser algo donde sea, porque yo tengo demasiada carga”
Imagen del centro Entrevistado 2: “… de la universidad siempre la veía en el CDJ, con
los chicos jugando y siempre nos daban invitaciones para venir y las ferias que eran bien divertidas con premios”
Dentro del CDJ Ingreso Grupo focal 1: “Yoli nos trajo acá al CDJ…”
Concepto del CDJ Entrevistado 8: “venir acá, aquí seria mi segundo hogar. Yo me
desenvuelvo, donde soy valorado, donde puedes generar muchos amigos buenos y donde tú puedes ayudar muchas personas. Acá tu puedes ser quien tú quieras, a veces las clases y la universidad ya no somos adolescentes y cuando tu vienes acá puedes ponerte a jugar y ser un niños o un adolescente. Esto me ofrece diversión sana” Funciones Entrevistado 5: “y cuando estoy triste y quiero hablar con alguien
Entrevistado 7: “Antes me daba miedo porque tenía miedo que me
botaran por ser así como soy, o sea yo sé que antes era malo, pero la miss Yoli me hablo del autoestima, de mis metas y talentos, además me dice que yo puedo y acá cuando conversamos es mi segunda mama, acá yo la quiero mucho”
Participante 3; Grupo focal 2: “…el CDJ me ayuda a ocupar mi
tiempo sanamente. Cuando vengo acá como que, o sea, estoy haciendo algo y ya me olvido, o sea ya no tengo ese pensamiento, estoy tratando de jugar, así yenga, estoy así más concentrado en eso que en otras cosas y acá me ayuda más centrarme en algo, concentrarme”
Participante 5, Grupo focal 1: “Acá yo tengo talentos”…“yo antes
no hacía nada, pero acá aprendí la batería y dibujar y eso me gusta, todos o sea dicen que está bien y bueno vienen y me gusta. El viernes pasado vine a tocar a un retiro de acá del centro y miss Yoli me dijo toca tu batería, o sea acá puedo expresarme, así yo toque feo…”
Entrevistado 4: “aquí en el CDJ aprendí a decidir lo bueno” Participante 2; Grupo focal 1: “tengo metas que ahora sé que yo
puedo, voy abrir mi consultorio y voy a irme, yo sé que puedo. Ahora sé que puedo hacer todo lo que yo quiera”
Entrevistado 6: “sé que antes me hubiera ido a tomar o a la cantina
pero ahora sé que la vida me da, como se dice, oportunidades para seguir”
Participante 3; Grupo focal 2: “acá me valoran. Me subió mucho el
autoestima pa que mentirte.”
DISCUSIÓN
La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2015) (8) define la adolescencia como “el
periodo de crecimiento y desarrollo humano que se produce después de la niñez y antes de la
edad adulta, entre los 10 y los 19 años”. Asimismo, Solórzano et al. (2016) (11) indican que
esta etapa se caracteriza por dos fases opuestas, la primera es el periodo de excitación llena de
diversión, crecimiento y experiencias, creando un camino en la adultez de manera progresiva
y productiva; y el segundo periodo es caracterizado por conflictos internos y perturbaciones
familiares que son precursoras necesarias para el crecimiento, pero también para una posible
disfunción, apatía y alienación.
Según Campillo y Vizcay (2003) (12), este período es idóneo para la adopción de hábitos y
actitudes, especialmente en el uso de sustancias adictivas que posteriormente pueden
permanecer en la adultez, si no son bien manejadas, y llegan a afectar la salud del individuo y
la sociedad. De igual manera, el Departamento de Salud de los Estados Unidos señala que, las
particularmente precoces, sin protección y con múltiples parejas; el consumo intensivo de
alcohol y otras drogas, incluido el tabaco; la conducción de vehículos a edades tempranas y
sin utilización de los elementos de protección (cinturón de seguridad, casco en el caso de las
motocicletas), en estado de ebriedad o siendo pasajero de un conductor ebrio, propensión a
peleas físicas, particularmente portadores armas blancas o de fuego (Hernández, Cargill y
Gutiérrez, 2011) (13).
Al análisis de las entrevistas se pudieron diferenciar 2 categorías de análisis, la primera en
torno a la vida de los jóvenes antes de ingresar al Centro de Desarrollo Juvenil (CDJ); y la
segunda, ya estando dentro del centro o participando de alguna actividad de la misma. Es en
este orden que se abarcará la discusión de cada categoría de análisis con sus respectivas
temáticas.
Antes de ingresar al CDJ
La primera categoría temática identificada en los entrevistados fueron “los hábitos” que hace
mención al consumo de alcohol por el adolescente:
“bueno “doctorita”, le voy a ser sincero yo antes tomaba mucho, a cada rato, si me decían en
la mañana o en la tarde tomábamos con mis amigos y ya no entrabamos a clases. A veces me
quedaba todo el día en la cantina con mis patas. Es que yo, no sé, ahí me sentía bien, sin
problemas, se me olvidaba todo” (Entrevistado 1).
Un estudio realizado por Suárez (2014) (14)en Sevilla-España sobre “las experiencias en el
consumo de alcohol en adolescentes” reveló que, existen 12 factores que favorecen la baja
percepción de riesgo para el consumo de bebidas alcohólicas en adolescentes, resaltando, los
vinculados a las características del pensamiento adolescente, la cultura del alcohol en al
entorno social, los modelos sociales de consumo ofrecidos por la familia y medios de
comunicación, y el discurso preventivo centrado en los peligros del consumo a mediano y
reducción de la oferta de alcohol mientras que los adultos propusieron un modelo mixto, en el
que se combinen políticas de reducción de la oferta y de la demanda, en función de objetivos
específicos a corto y largo plazo. En torno a esto, podemos mencionar que la UANCV se
encuentra ubicada en una zona rodeada por cantinas y que a pesar de las constantes campañas
para el control en la venta de bebidas alcohólicas y el cierre de los mismos, aún se sigue
vendiendo alcohol a menores de edad y se permite el acceso a dichos establecimientos
indiscriminadamente.
Por tanto, podemos mencionar que, diferentes estudios han demostrado la vulnerabilidad de
los jóvenes frente al alcohol, siendo el factor sociocultural el principal determinante para la
elección de los lugares, los motivos, las personas y, en general, las situaciones en las que los
adolescentes consumen o están más dispuestos a consumir. Del mismo modo, se sabe que los
jóvenes perciben que el alcohol cumple una función de identificación y cohesión grupal, lo
cual implica ciertas tradiciones o rituales sociales que justifican su consumo (Flórez y
Trujillo, 2013).
Por otro lado, Mathews y Pillon (2004), atribuyen el consumo de alcohol a la “búsqueda de
emociones fuertes, o para olvidar situaciones problemáticas, ya sea en el hogar, en el colegio
o con sus pares, o en la necesidad de aprobación de sus pares, elige como reemplazo y lo que
inicialmente se puede dar como curiosidad puede crear habito y finalmente dependencia”.
La segunda categoría encontrada en el estudio fue el “contexto familiar”:
“es que mis papas no me querían y siempre peleaban, y bueno pues, a mí no me importaba,
pero veía a mis hermanitos como lloraban y yo era, mis hermanos era lo único que yo tenía en
esos momentos, y ellos venían a mí a llorar y eso era una carga, una mochila extra para ti”…
“siempre dicen que soy un bulto, que soy burro pa el estudio y… bueno eso no me importa, lo
único que me importa son mis hermanos. Pero un día mi hermano de 11 años se fue de la
Acerca de esto, Cogollo, Gómez, De Arco, Ruiz y Campo (2009) señalan que la funcionalidad
familiar juega un papel importante en el desarrollo social y psicológico de los miembros que
constituyen el núcleo familiar, y depende no sólo del altruismo que lleva a los seres sociales a
unirse para sobrevivir, sino también, de la plasticidad operacional conductual que permita a
los miembros operar consensualmente, como condición para la realización de sus ontogenias
particulares, mediante la pertinencia al sistema. De acuerdo con esto, las perturbaciones o
situaciones estresantes que comprometan el sistema familiar puede producir un desequilibrio,
ya sea en los planos físico o emocional de él o los integrantes que hacen parte de él. Así
también, Moreno y Chauta (2012) afirman que, “existe suficiente evidencia empírica que
permite establecer dos grandes grupos de conductas o características en las desviaciones del
comportamiento infantil y adolescente. Uno de estos grupos ha sido llamado conducta
externalizante, subcontrolada o desorden de conducta, que es en general aquella que se
caracteriza por una carencia de control y sintomatología hiperactiva o agresiva, a este patrón
se asocian las peleas, las rabietas, la desobediencia y la destrucción. El segundo grupo ha sido
llamado internalizante, sobrecontrolado o ansiedad aislamiento, es decir, aquellas conductas
más pasivas que involucran aislamiento, ansiedad, depresión y preocupaciones somáticas”.
Según Higuita y Cardona (2016), los adolescentes con familias disfuncionales presentan
conductas como bajo rendimiento académico, consumo de sustancias psicoactivas, pobres
relaciones sociales, síntomas depresivos, impulsividad e intento de suicidio. De la misma
manera, se ha reportado que aspectos como la composición de la familia, el nivel educativo, el
sexo y el estrato socioeconómico de los padres, son factores que influyen en el
funcionamiento de las familias. Así también, un estudio realizado por Barberet, Rechea,
Montañés y Arroyo (1995) infiere que esto podría deberse al escaso control de los padres
sobre sus hijos y a la influencia del adolescente al círculo de amistades, que muchas veces no
Recientemente, se le ha dado importancia a los problemas familiares como un factor de riesgo
independiente de suicidalidad en adolescentes. Es así que, se ha sugerido que las familias con
adolescentes suicidas son desorganizadas, tienen una mala cohesión y son hostiles. Por tanto,
los adolescentes con alto grado de suicidalidad y depresión reportan mayores alteraciones de
comunicación con sus padres comparados con aquellos que provienen de familias funcionales
(Perales & Loredo, 2015).
Esto se vería reflejado, en la categoría “autolesionarse” que fue hallado en la investigación.
“Yo por eso tomaba y me dio gastritis por mucho alcohol y estrés. En este tiempo me dieron
una pastillita que me dio el hospital, que era solo media pastilla para tomar porque era
alérgico y yo… (llanto) no se estaba mal, estaba harto, esto era malo y yo no sé era un
momento de desesperación y una tarde tome 5”(Entrevistado 5).
Esta realidad se ve reflejada, en un estudio realizado por Santos, Marcon, Espinosa, Baptista y
Paulo (2017) en Brasil, donde constataron que el 9,9% de los estudiantes universitarios
tuvieron ideas suicidas en los últimos 30 días, asimismo, las variables: clase económica;
orientación sexual; práctica religiosa; intentos de suicidio en la familia y entre amigos;
consumo de alcohol; y síntomas depresivos, presentaron asociación directa con la ideación
suicida.
Por su parte, Sánchez, Villareal, Musitu y Martínez (2010) indican que, el suicidio tiene un
profundo impacto psicológico y social que afecta directamente a otras personas,
fundamentalmente las más próximas. La OMS en el 2000, señaló que un suicidio individual
afecta profundamente al menos a otras seis personas y, en caso de ocurrir en una institución
educativa o en el lugar de trabajo, el impacto es todavía mayor. Asimismo, se sabe que la
ideación suicida es un fenómeno complejo en donde intervienen factores tanto personales,
como familiares y escolares. En lo que respecta al contexto familiar, Lai y Shek (2009) en una
significativas (r=-.460) entre el funcionamiento familiar y la ideación suicida. También, Van
Renen y Wild (2008) constataron en una muestra de adolescentes que el grupo que mostraba
mayor ideación suicida también tenía una menor comunicación y mayores conflictos con sus
padres. En un estudio de prevalencia realizado en la Ciudad de México, Pérez, Rivera,
Atienzo, de Castro, Leyva, y Chávez, (2010) concluyeron que los estudiantes que informaron
que tenían un bajo apoyo familiar tenían un 69% más de probabilidad de presentar ideación
suicida.
Otra categoría encontrada en la investigación fue la de “imagen de sí mismo”, que da a
conocer la constante búsqueda del adolescente por descubrir quién es y a partir de sus
experiencias familiares, afectivas y sociales formar una imagen de sí mismo que le permita
integrarse o aislarse al mundo de los adultos. Con respecto a esto el entrevistado 3 indica:
“yo soy impulsivo, porque o sea a veces, hago las cosas sin pensar y le lanzo un puñete a la
pared pero tiene que ser algo donde sea, porque yo tengo demasiada carga”.
Según Lillo (2004), “el adolescente para alcanzar la etapa adulta tiene que hacer frente a una
laboriosa elaboración psíquica de suma trascendencia para su vida futura. Entre los factores
comunes a todos los adolescentes, que ejercen un efecto especial sobre su conducta y
comportamiento se encuentran las relaciones con sus padres, con sus amigos y la visión que
tiene el adolescente de sí mismo como persona. En torno a esto, resalta el hecho si se ve o no
como una persona físicamente madura, que incluye su capacidad para cambiar su visión de sí
mismo, pasando de una imagen dependiente de los cuidados paternos a una en el que se siente
dueño de un cuerpo masculino o femenino. A su vez, la visión de sí mismo como persona le
tiene que llevar a la exploración del mundo externo, donde ensayar y probar las nuevas
posibilidades adquiridas, donde aparecen nuevos intereses y preocupaciones. Es la proyección
en el mundo exterior de la transformación que está viviendo, con el consiguiente cambio en
Dentro de este contexto es que son creados los Centros de Desarrollo Juvenil, como una
alternativa que permita a los jóvenes afrontar de forma segura y armoniosa esta etapa de
transición tan confusa.
El contexto social y cultural de la provincia de Juliaca denota problemas resaltantes en sus
jóvenes, tal como ya han sido mencionados, por lo que es fundado un CDJ dentro de la
universidad Néstor Cáceres, por contar con la mayor afluencia de jóvenes, y cobijada por la
carrera profesional de obstetricia.
Muchos de los jóvenes que actualmente asisten al centro señalan que lo que más les atrajo de
éste fue que se veía divertido, esto se confirma en la categoría “imagen del centro”.
“… de la universidad siempre la veía en el CDJ, con los chicos jugando y siempre nos daban
invitaciones para venir y las ferias que eran bien divertidas con premios” (Entrevistado 2).
Jóvenes dentro del Centro de Desarrollo Juvenil
En la experiencia laboral se ha podido observar que los encargados del centro afrontan esta
tarea a partir de las charlas educativas brindadas por los alumnos de obstetricia para captar
jóvenes estudiantes con temas interesantes que propicien su posterior ingreso al CDJ.
También se ha observado que las ferias sobre sexualidad realizadas trimestralmente en la
universidad avivan el interés de los jóvenes por conocer el CDJ, pero sin lugar a duda la
actividad promotora de los encargados del centro ha hecho que más de la mitad de alumnos
pertenezcan al centro.
“Yoli nos trajo acá al CDJ…” (Grupo focal 1)
El concepto que los jóvenes se han formado del CDJ, no es más que el reflejo de lo que este
centro proyecta, un lugar donde los jóvenes pueden sentirse seguros y ser ellos mismos; un
espacio que ellos han convertido en su hogar. Esto se refleja en la siguiente declaración:
“venir acá, aquí seria mi segundo hogar. Yo me desenvuelvo, donde soy valorado, donde
puedes ser quien tú quieras, a veces las clases y la universidad ya no somos adolescentes y
cuando tu vienes acá puedes ponerte a jugar y ser un niños o un adolescente. Esto me ofrece
diversión sana”. (Entrevistado 8)
Como ya ha sido mencionado en capítulos anteriores, el CDJ abarca 4 áreas indispensables:
consejería, talleres formativos, animación sociocultural y atención clínica. Sin embargo, es
interesante observar que los jóvenes le atribuyen otras funciones, más de carácter de albergue
y pertinencia.
“y cuando estoy triste y quiero hablar con alguien vengo acá, y estoy hablando con Yoli a la
que le digo mi mama”. (Entrevistado 5)
En relación a las áreas ya mencionadas, es vital entender que la consejería es un proceso de
comunicación interpersonal que responde a propósitos definidos y puede centrarse en la
discusión de un tema específico. Sin embargo, hay que resaltar que para el entrevistado
adquiere un carácter más de valoración en el que se siente en confianza para hablar de sus
conflictos.
“Antes me daba miedo porque tenía miedo que me botaran por ser así como soy, o sea yo sé
que antes era malo, pero la miss Yoli me hablo del autoestima, de mis metas y talentos,
además me dice que yo puedo y acá cuando conversamos es mi segunda mama, acá yo la
quiero mucho”. (Entrevistado 7)
En relación a la animación socio-cultural es entendida como una estrategia de intervención
cultural, social y recreativa para atender la necesidad de desarrollo personal y comunitario, a
través del uso productivo del tiempo, la recreación y el sano esparcimiento de los
adolescentes. Esto se ve sustentado por las declaraciones del entrevistado.
Con respecto al tiempo, se ha observado que pasan la mayor parte del tiempo en el CDJ ya
que este espacio también es utilizado también por los jóvenes como una sala de estudio en la
“…el CDJ me ayuda a ocupar mi tiempo sanamente. Cuando vengo acá como que, o sea,
estoy haciendo algo y ya me olvido, o sea ya no tengo ese pensamiento, estoy tratando de
jugar, así yenga, estoy así más concentrado en eso que en otras cosas y acá me ayuda más
centrarme en algo, concentrarme”. (Participante 3; Grupo focal 2)
Según Parra, Oliva y Antolín (2009), la promoción de actividades extraescolares en el tiempo libre constituye una de las mejores estrategias para promover el desarrollo y ajuste de jóvenes
y adolescentes Mientras que el currículum escolar está cada vez más saturado de actividades
y programas, los adolescentes disponen de mucho tiempo libre, que suelen emplear en
actividades de ocio no estructuradas que ofrecen escasos beneficios desde el punto de vista de
la promoción del desarrollo y la adquisición de competencias. Por ello, una buena oferta de
programas de desarrollo positivo en el contexto del barrio o comunidad, representa un
importante factor de prevención de riesgos y de promoción del desarrollo adolescente,
especialmente para los jóvenes de entornos más desfavorecidos, que se pueden beneficiar de
experiencias enriquecedoras que no disfrutan en casa. Por ende, el posibilitar que los
adolescentes disfruten de un entorno seguro en el que los adultos supervisen el
comportamiento juvenil, y en el que la violencia, el vandalismo o la venta y el consumo de
drogas estén ausentes debe ser un objetivo prioritario para la prevención tanto del consumo de
sustancias como de los problemas de ajuste interno y externo (Oliva et al., 2010).
En torno al desarrollo de potencial y talentos el entrevistado recalca que el CDJ le ayudo a
descubrir el don musical que tenía y que esto le ha ayudado mucho a subir su autoestima.
Estas estrategias han permitido integrar a los jóvenes a un circulo en el que se sienten
comprendidos y valorados.
“Acá yo tengo talentos”
“yo antes no hacía nada, pero acá aprendí la batería y dibujar y eso me gusta, todos o sea
acá del centro y miss Yoli me dijo toca tu batería, o sea acá puedo expresarme, así yo toque
feo…” (Participante 5, Grupo focal 1)
Finalmente los talleres formativos son definidos como espacios de educación, creados para
facilitar procesos de enseñanza y aprendizaje que fortalezcan los conocimientos y desarrollen
habilidades para la vida. Sin embargo los jóvenes lo perciben como la imagen que ellos tienen
de su persona desde su integración y participación en el centro y lo califican en base a
sentimientos de valoración, trazado de metas, oportunidades y logro de objetivos.
En relación a la toma de decisiones el entrevistado indica:
“aquí en el CDJ aprendí a decidir lo bueno” (Entrevistado 4)
Esto adquiere relevancia con el entusiasmo que los jóvenes sienten de poder afrontar los
problemas del futuro con positivismo y encontrar la fuerza para alcanzar sus metas.
“tengo metas que ahora sé que yo puedo, voy abrir mi consultorio y voy a irme, yo sé que
puedo. Ahora sé que puedo hacer todo lo que yo quiera”. (Participante 2; Grupo focal 1)
Un estudio parecido realizado por Sanchez (2011), encontró que la programación del Centro de Día, aporta los ingredientes necesarios para lograr la preparación y confirmación del “Yo”
como miembro de la sociedad. Dichos aspectos acreditan que la dinámica del programa,
trabaja las competencias personales desde las vivencias y experiencias vitales. De igual
manera el programa de apoyo educativo de los Centros de Día ofrecido a las familias, ha
compensado los déficits parentales respecto al cuidado y educación de los hijos/as desde la
mejora en las dinámicas familiares.
Otro punto importante son las oportunidades percibidas y que las sienten posibles.
Permitiéndole afrontar las conductas de riesgo.
“sé que antes me hubiera ido a tomar o a la cantina pero ahora sé que la vida me da, como se
dice, oportunidades para seguir”. (Entrevistado 6)
“acá me valoran. Me subió mucho el autoestima pa que mentirte.” (Participante 3; Grupo
focal 2).
CONCLUSIONES
La mayoría de jóvenes pertenecientes al centro manifestaron tener familias disfuncionales,
alto consumo de alcohol e intentaron lesionarse al menos una vez en su vida. La imagen
proyectada por el centro, según los entrevistados, fue de diversión sana, llegaron ahí gracias a
las ferias educativas organizadas por la escuela de obstetricia, especialmente por la Lic. Yoly.
Se identificaron 2 grandes categorías, un antes y después de haber ingresado al CDJ. Los
jóvenes entrevistados y participantes del focus group definieron al centro como su segundo
hogar, un espacio donde pueden ser ellos mismos y donde son comprendidos. En torno a las
consejerías señalaron que les permite expresar sus problemas y saber afrontarlos eficazmente.
Por otro lado, los talleres socioculturales se han manifestado en la formación de un grupo
musical y los juegos lúdicos, según los jóvenes, les permiten ocupar su tiempo sanamente.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Santrock J. Infancia.7ª edición. Barcelona: Mcgraw-Hill / Interamericana De España;
2003.
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Correspondencia: María Amparo Chambi Catacora
[email protected] 943165844 Fecha de recepción: 04/07/2018