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Fragmentos del pasado, significación histórica y representación social del legado patrimonial de la compañía de Jesús en el espacio urbano de Buenos Aires (1700-1767)

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(1)

UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CENTRO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS

CARRERA DE HISTORIA

FRAGMENTOS DEL PASADO, SIGNIFICACIÓN HISTÓRICA

Y REPRESENTACIÓN SOCIAL DEL LEGADO PATRIMONIAL

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS EN EL ESPACIO URBANO DE

BUENOS AIRES.

(1700-1767)

TESISTA: YESICA AMAYA

DIRECTORA: Dra. ANDREA REGUERA

(2)

INDICE

AGRADECIMIENTOS 4

INTRODUCCION 5

1- PRIMERA PARTE: 7

CONSIDERACIONES TEÓRICO-METODOLOGICAS E HISTORIOGRAFICAS

1.1- Planteo del problema

- Los enfoques historiográficos sobre la Compañía de Jesús

- Los criterios de la periodización

- Las dimensiones de la investigación

1.2- El estado de la cuestión historiográfica

- Los estudios sobre los bienes temporales de los Jesuitas

- Algunas consideraciones sobre los estudios de las Misiones Jesuitas

- El surgimiento de los estudios sobre el clero regular y secular

1.3- Las Fuentes

2- SEGUNDA PARTE: CONTEXTO HISTÓRICO 42

2.1- Los orígenes de la Compañía de Jesús

2.2- El surgimiento de los Colegios y su función en el seno de la Orden

2.3- La Compañía de Jesús en América

2.4- Las Reformas Borbónicas en el Río de la Plata: La Reforma Eclesiástica del siglo XVIII

2.5- La expulsión de la Compañía de los territorios americanos

3- TERCERA PARTE: LA COMPAÑÍA DE JESÚS EN BUENOS AIRES 62

3.1- La Compañía de Jesús en el Río de la Plata

(3)

3.3- El Colegio de Buenos Aires:

- Dimensión Social: influencia de la Orden en la ciudad de Buenos Aires.

- Dimensión Económica: Vinculación del Colegio a la economía local o regional.

- Dimensión Política: la relevancia de Colegio y de la Orden en el proceso de expansión de mediados del siglo XVIII.

- Dimensión Cultural: El legado patrimonial de la Compañía de Jesús.

CONSIDERACIONES FINALES: 98

Los cambios del siglo XVIII: redefiniciones del Colegio en vísperas de la expulsión

ANEXO 103

Imágenes y Mapas.

(4)

AGRADECIMIENTOS

En el proceso de elaboración de esta tesis de licenciatura, profesores, colegas, amigos

y familiares, me acompañaron incondicionalmente. A ellos les debo un profundo

agradecimiento.

A Miriam, quien me transmitió desde un principio su gusto y apasionamiento por la

Historia Colonial y me brindo a su lado un espacio de crecimiento intelectual y personal. Le

debo a mi Directora, Andrea las palabras de aliento y el acompañamiento académico

necesario. A mis amigos y colegas, su paciencia, y acompañamiento y la confianza que me

transmitieron en todo momento. En lo personal, a mis padres, mi hermana y Sergio, quienes

siempre apoyan con amor e incondicionalmente todas mis decisiones.

(5)

INTRODUCCION

Abordar el estudio de la presencia de la Compañía de Jesús en la ciudad de Buenos

Aires, es el desafío de esta Tesis de Licenciatura. El periodo escogido es entre los años 1700 y

1767, momento de la expulsión de la Orden de los territorios españoles en América. Para

centrar luego la atención en el Colegio de la Compañía en el contexto del Buenos Aires

colonial.

Se analizan, principalmente, las relaciones del Colegio con la sociedad local, el poder

político, y los vínculos económicos forjados en la ciudad y en la región. Todo ello en el marco

de los cambios que, a partir del siglo XVIII, introducen los Borbones en el Río de la Plata.

Las fuentes disponibles, Crónicas y Diarios de Viaje de los jesuitas que recorrieron la

Provincia Jesuita del Paraguay desde principios del siglo XVIII, aportan información

sustancial sobre el rol y las funciones del Colegio de Buenos Aires en el contexto de la

política de la Corona y en relación a la sociedad local. Así como permiten dimensionar los

intereses de la Orden, en la ciudad portuaria y en la expansión territorial iniciada en las

primeras décadas del 1700.

En principio, la producción historiográfica se ha concentrado casi exclusivamente en

las Misiones Jesuitas, reduciendo la importancia de los Colegios en el proyecto total de la

Compañía y, junto con ello, el rol desempeñado por la Orden en las ciudades

hispanoamericanas.

Los Colegios constituían para la Compañía una estrategia de supervivencia, una

solución práctica para la formación de sus miembros, un instrumento de acción al servicio de

la modernidad, y un objetivo claramente definido ante los ojos de la sociedad, el Papa y la

Corona. Los jesuitas logran conquistar un lugar que ninguna otra Orden religiosa había

ocupado, y responder a una demanda social. Para los intereses de la Corona, representan un

soporte de la acción evangélica, y para la sociedad local, son los creadores de las primeras

escuelas y Universidades, principalmente en las ciudades Hispanoamericanas.

Planteado como objetivo central el estudio de la dimensión social, política y

económica que atraviesa a la Compañía de Jesús en Buenos Aires, nos proponemos también

un análisis que contemple las representaciones existentes en el pasado y en el presente sobre

(6)

ocupado por los jesuitas en el espacio urbano de Buenos Aires, definido hoy como la

“Manzana de las Luces Jesuita”, y considerado patrimonio histórico de la ciudad.

Sin duda, las temáticas planteadas se complementarían y enriquecerían con el análisis

de fuentes más diversas, en este sentido, el objetivo es desarrollar, en la Tesis de Doctorado,

muchas de las cuestiones que aquí se exponen.

El desarrollo de la tesis se estructura de la siguiente manera: una primera parte teórico

metodológica e historiográfica, donde se plantean los temas y las problemáticas a tratar, la

crítica historiográfica correspondiente, y la presentación y tratamiento de las fuentes

disponibles a utilizar.

Una segunda parte, referida al contexto histórico en el que surgió la Compañía de

Jesús, la creación y función de los Colegios de la Orden, seguido por un breve recorrido de la

llegada de los jesuitas a América, y las Reformas introducidas por la Dinastía de los

Borbones, que afectaron directamente a la Compañía en América.

Por último, una tercera parte, que constituirá el corpus central de la tesis, donde

abordaremos, la presencia de la Compañía en la ciudad de Buenos Aires, esto implicará tener

en cuenta el contexto de la Orden en la Provincia Jesuita del Paraguay, para introducirnos en

las relaciones que a un nivel social, económico y político mantuvieron los ignacianos, en el

contexto de los cambios del siglo XVIII, para finalmente demostrar las redefiniciones que la

(7)

1- PRIMERA PARTE

1.1-Planteo del problema

La presente temática de investigación surge de plantear la siguiente inquietud del

presente: ¿cuál es el rol que actualmente cumplen aquellos lugares que la memoria ha

designado como parte del patrimonio histórico? En particular, ¿cuáles son los significados que

se le atribuyen hoy a la denominada “Manzana de las Luces Jesuita” en la ciudad de Buenos

Aires?

Para el desarrollo de esta investigación, planteamos un estudio de historia

retrospectiva del legado patrimonial de la Orden del presente hacia el pasado. De allí surge la

segunda problemática, ¿cuál era, en la Colonia, la relevancia del proyecto de la Compañía de

Jesús en la ciudad de Buenos Aires?

En principio, proponemos cuatro instancias de desarrollo que constituyen, al mismo

tiempo, un principio de periodización:

1) La presencia de la Orden desde su llegada hasta su expulsión

2) El momento de la expulsión y el periodo virreinal

3) El periodo independiente, el retorno de la Orden durante el rosismo,

hasta la etapa de construcción y consolidación del Estado Nación

4) Y el presente para comprender la resignificación del legado jesuita

como parte del patrimonio histórico de la ciudad y del país.

De todas estas posibles dimensiones, que se plantean como una investigación a futuro,

en esta instancia, nos concentraremos en los últimos momentos de la Orden en Buenos Aires

y en su expulsión, dependiendo para ello de los criterios que surjan, de las fuentes

disponibles. Principalmente, las crónicas y diarios de viaje que dejaron los padres jesuitas

que recorrieron el Río de la Plata entre los siglo XVIII y XIX. En la continuidad de la

investigación, abordaremos las representaciones construidas luego de su expulsión.

Uno de los objetivos del presente proyecto de investigación es analizar los usos y

significaciones del legado patrimonial de la Compañía de Jesús en la ciudad de Buenos Aires.

(8)

patrimonio histórico,1 para remontarse al período colonial y al accionar de la Orden jesuita en

las últimas décadas del siglo XVIII hasta el momento de la expulsión de la Compañía. En este

sentido, el desafío es estudiar las representaciones que dan sentido al universo jesuita en el

Buenos Aires colonial, así como avanzar en el análisis de la construcción y posterior

percepción de ese universo luego de la expulsión.

En la actualidad, la denominada “Manzana de las Luces” forma parte del patrimonio

histórico de la ciudad de Buenos Aires y de la cultura argentina, es decir, aquello que Pierre

Nora ha denominado “los lugares de la memoria”,2 que cumplen la función de transmitir de

generación en generación los recuerdos no vividos que arraigan en una identidad

determinada. Será preciso indagar en el o los momentos históricos en los que se da sentido a

dicha noción de lo patrimonial como lugares, sitios y objetos que es necesario preservar del

paso del tiempo.

Las representaciones del universo jesuita, producidas en múltiples contextos que le

dan sentido, se estudiarán a partir del marco teórico propuesto por Roger Chartier,3

considerando que los usos e interpretaciones de los espacios controlados por la Orden se

inscriben en las prácticas que las producen e implican una construcción de sentido particular.

El accionar y las prácticas de la Orden en la ciudad de Buenos Aires no pueden comprenderse

fuera de los grupos –la sociedad colonial porteña– que le dan sentido. Así como tampoco

podemos dejar de contemplar a la Compañía como un grupo social, e incluso al clero regular

en su conjunto.4

Según Roger Chartier, no existen prácticas ni estructuras que no sean producidas por

las representaciones, contradictorias y enfrentadas, por las cuales los individuos y los grupos

dan sentido al mundo que les es propio. Argumenta que las diferencias culturales no se

1

En 1971 se crea la Comisión Nacional de la Manzana de las Luces, dependiente de la Dirección Nacional de Patrimonio y Museos de la Secretaria de Cultura de la Nación. Dicha comisión se platea como objetivos principales: la restauración y conservación de los edificios históricos, la investigación con relación a las instituciones y personajes que desfilaron por la Manzana de las Luces, y la refuncionalización de los edificios a través de la actividad cultural.

2 Pierre Nora, “La fin de l’histoire.mémoire” y André Chastel, “La notion de patrimoine”, ambos en Pierre Nora

(Dir.), Les lieux de mémoire, Paris, Gallimard, T. I: La République y T. II: La Nation. También, Jacques Le Goff, Pensar l’historia, Barcelona, Altaya, 1995.

3

Roger Chartier, El mundo como representación. Estudios sobre historia cultural, Barcelona, Gedisa, 1995 y Au bord de la falaise. L’histoire entre certitudes et inquiétude, Paris, Albin Michel, 1998. También, Bernard Lepetit, Carnet de croquis. Sur la connaisance historique, París, Albin Michel, 1999.

4 De esta manera es analizado por: Susan Socolow, Los mercaderes del Buenos Aires virreinal: Familia y

(9)

explican necesariamente por divisiones sociales previas. Por lo tanto, la “historia social de

usos e interpretaciones, relacionados con sus determinaciones fundamentales e inscriptos en

las prácticas específicas que las producen…” permite, “prestar así atención a las condiciones

y los procesos que muy concretamente llevan las operaciones de construcción de sentido… es

reconocer, en contra de la antigua historia intelectual, que ni las inteligencias ni las ideas son

desencarnadas y, contra los pensamientos de lo universal, que las categorías dadas como

invariables, ya sean filosóficas o fenomenológicas deben construirse en la discontinuidad de

las trayectorias históricas.”5

A partir de estas nociones, Chartier postula la importancia de privilegiar un análisis

que atienda a las representaciones colectivas e identidades sociales, de esta forma surgen dos

interpretaciones: una, que piensa en la construcción de las identidades sociales como

resultantes de una relación forzada entre las representaciones impuestas por aquellos que

poseen el poder de clasificar y designar, y la definición que cada comunidad produce de sí

misma; y otra, que considera la división social como la traducción que cada grupo hace de sí

mismo, y por lo tanto de su capacidad de hacer reconocer su existencia a partir de una

exhibición de unidad.

Esto implica trabajar en las “luchas de representación”, en un alejamiento de la

historia social dedicada al estudio de las luchas económicas, para regresar a lo social a partir

de las estrategias simbólicas que determinan posiciones, relaciones, y que construyen para

cada grupo o clase un ser-percibido constitutivo de su identidad.

En este sentido, se intentará analizar a la Compañía de Jesús en el espacio urbano del

Buenos Aires colonial, considerando a la sociedad porteña, y el contexto de representaciones

en el cual la Orden actúa. Esto nos permitirá abordar diferentes dimensiones que atraviesan

nuestro análisis, para avanzar hacia la comprensión de las representaciones construidas en el

seno de la propia Orden.

Por otra parte, se considera importante contemplar un nivel de análisis que atienda,

desde el presente, a la significación histórica del legado patrimonial de la Compañía de Jesús.

Es decir, contemplar, desde una perspectiva histórica, los sucesivos procesos de significación

y resignificación que influyen actualmente en la percepción que existe sobre la presencia de la

Orden en Buenos Aires. Este proceso se halla mediado por aquello que la memoria tendió a

(10)

preservar merced a lo que olvidó, y puede permitir una mayor comprensión de las

representaciones y significaciones que en el pasado y en el presente se construyen en torno a

la Compañía de Jesús. Estas cuestiones se plantean como un aspecto central para el desarrollo

de una investigación futura, en esta instancia nos limitamos a enunciarla de una forma mas

retorica que especifica de esta etapa de la investigación.

Existe además, otra dimensión de la memoria6 que es necesario contemplar.

Generalmente, se hace referencia a la influencia de los jesuitas en la cultura de América –

principalmente en el ámbito educativo e intelectual–, a partir de su importante presencia desde

los tiempos coloniales. Tanto es así que los miembros de la Compañía aparecen como los

portavoces de la propia historia de la Orden –así lo veremos en las innumerables obras

escritas por los Padres jesuitas desde el siglo XVI hasta el presente–, este fuerte influjo en la

construcción de la memoria histórica se hace presente, con diferentes grados de importancia,

en las áreas donde los jesuitas se asentaron durante la colonia. En este sentido, creemos

importante incluir algunos elementos de comparación entre la influencia de los jesuitas en el

Río de la Plata, y en Buenos Aires en particular, en relación con la presencia y la acción de los

jesuitas desplegada en Brasil7, en particular en el área denominada como Región Platina. Cabe

aclarar que este nivel de análisis se espera desarrollar con mayor profundidad en estudios

posteriores.

Los enfoques historiográficos sobre la Compañía de Jesús

La historiografía abocada al estudio de la Compañía de Jesús, y surgida en el seno de

la misma Orden, ha generado, desde el siglo XVIII, numerosas obras realizadas por los

mismos ignacianos, que encontraron en la imagen misma de autonomía, autosuficiencia,

cohesión, obediencia y jerarquía, que ellos demostraban, un arma de doble filo. Fueron estos

mismos argumentos, exaltados, de los cuales se valieron sus detractores en el siglo XVIII,

para conformar una corriente antijesuítica en Europa, con especial fuerza en Portugal.

6

Para una ampliación bibliográfica: Michel Pollak, “Memória e identidade social”, en Revista de Estudos Históricos, Río de Janeiro, Vol. 5, Nº 10, 1992 y “Memória, esquecimento, silencio”, en Revista de Estudos Históricos, Río de Janeiro, Vol. 2, Nº 3, 1989, y François- Xavier Guerra, “Memórias en transformação”, traducción y adaptación de la introducción de Guerra, F. J. (org.), Memoires en devenir. Amérique Latine, XVI e XIX siêcle, Bordeaux, Maison des Pays Ibériques, 1994, traducción de Jaime de Almeida, en Revista ANPHLAC, Nº 3, 1995.

7 A modo de ejemplo para esta cuestión mencionamos: Leandro Karnal, “Memória infinita para gloria de Deus:

(11)

Durante gran parte del siglo XIX y XX, ambas posturas se desarrollaron por caminos

irreconciliables. Alejadas de las posturas apologéticas, el panorama historiográfico de la

segunda mitad del siglo XX favorece el surgimiento de numerosos estudios dedicados a la

Compañía de Jesús en América. Sin duda, por entonces el centro de interés se hallaba en las

Misiones Jesuíticas, reducto principal de la “utopía jesuita”.

Al mismo tiempo, la Historia de la Iglesia transitaba por caminos que iban desde

visiones estrictamente teológicas a historias de la Iglesia centradas en la acción de la jerarquía

eclesiástica desde una perspectiva institucional. El inicio, –hacia las décadas de 1970 y 1980–,

de lo que R. Di Stéfano8 denomina como “Nueva Historia de la Iglesia” –en la medida que la

historia y la teología se independizan–, y de la mano de las nuevas perspectivas provenientes

de la Historia Social y de la Nueva Historia Cultural, propician una renovación en los estudios

de la Iglesia.

Paralelamente, los estudios sobre las Misiones Jesuitas se enriquecen con los nuevos

métodos y perspectivas provenientes de la Etnohistoria, la Historia Social y la Historia de las

Mentalidades. Esto ha permitido conocer más sobre las sociedades indígenas que vivían en las

misiones, y una mayor comprensión de la “mentalidad del misionero”. Los trabajos sobre las

misiones incorporan el espacio de frontera como objeto de estudio al incluir la dimensión de

las relaciones interétnicas.

Lo que podríamos definir como una “Nueva Historia de las Misiones”, y la “Nueva

Historia de la Iglesia”, confluyen en una visión que permite repensar el rol de los misioneros y

arrojar luz sobre el clero regular en una dimensión social y relacional.

Un enfoque de estas características, que permita analizar el rol de los jesuitas en el

contexto del Buenos Aires colonial y la relevancia del Colegio de Buenos Aires en el proyecto

de la Compañía de Jesús en el Río de la Plata, carece de antecedentes claros, si bien podemos

tomar algunas referencias importantes al respecto.

Si bien la producción historiográfica sobre la Compañía de Jesús ha permitido conocer

la existencia, funcionamiento y organización de los Colegios de la Orden, la mayoría de ellos

tienden a reducir la importancia de los Colegios en el proyecto total de la Compañía en

América, y en el Río de la Plata en particular.

8 Roberto Di Stéfano, “De la teología a la historia: un siglo de lecturas retrospectivas del catolicismo argentino”,

(12)

Por un lado, se afirma que la educación, como forma de apostolado, se halló presente

desde los inicios de la Orden de San Ignacio. Así, se relaciona la creación de los primeros

Colegios en Europa con la necesidad de formar miembros para la Compañía. Por otro lado,

gran parte de esta bibliografía se concentra en la filosofía educacional de la Orden9 y en la

importancia de los Colegios en estrecha vinculación con las ideas del humanismo vigentes por

entonces.

Sin duda, el origen y la fundación de los Colegios en América respondieron a

contextos diferentes y a motivaciones específicas del lugar y la época. Las obras existentes

sobre los Colegios Jesuitas en América ocupan un lugar de menor importancia si se compara

con el énfasis puesto en las Misiones.

Gran parte de la bibliografía sobre los Colegios de la Orden se concentran en la

filosofía educacional de la Compañía, en la importancia de los Colegios, en la estrecha

relación con las ideas del humanismo vigente por entonces. Al mismo tiempo, se desarrollan

los principios rectores de los establecimientos educativos, donde se pone de relieve la

importancia del mensaje ignaciano en la formación de los espíritus.

Las referencias más específicas al accionar de la Orden en Buenos Aires, se las

debemos al clásico trabajo de Magnus Mörner.10 Mörner elabora una obra general sobre las

actividades políticas y económicas de los jesuitas en el Río de la Plata, trabajo que constituye,

sin lugar a dudas, una obra de referencia ineludible. Comienza con el desarrollo de la

Compañía en el Río de la Plata (1585), pasa luego por la constitución de la Provincia Jesuítica

del Paraguay, y concluye con la expulsión de la Orden en 1767. Es destacable la amplísima

información documental y crítica de fuentes que aporta sobre los jesuitas, constituyendo un

trabajo que aborda las actividades de la Orden en estrecha relación con el contexto de la

economía de la región, que actualmente comprende Brasil, Bolivia, Argentina y Paraguay.

La información aportada por entonces sobre los cambios políticos y económicos de la

Provincia Jesuítica del Paraguay, constituye un sustancial aporte sobre la situación de los

Colegios y las Misiones de la Orden en dicho territorio. A los efectos de nuestra

investigación, es sustancial la información que, de manera general, el autor aporta sobre la

9 Egídio Schmitz, Os Jesuítas e a Educa

ção, a filosofia da Companhia de Jesús, São Leopoldo, Unisinos, 1994. También, Leonel Franca, O metodo pedagogico dos jesuitas, Río de Janeiro, Agir, 1952.

10

(13)

situación económica del Colegio de Buenos Aires, en el contexto de la economía local y

regional. Aunque su análisis no incluye los aspectos culturales y sociales de la Compañía en

el Río de la Plata.

Por otra parte, el historiador jesuita Guillermo Furlong, S. J.,11 desarrolla una extensa

obra que aborda la “Historia del Colegio del Salvador” desde sus orígenes hasta 1943. El

autor desarrolla la historia del Colegio en cuatro períodos: primero, desde 1606 a 1662,

cuando se hallaba ubicado en la Plaza de Mayo; segundo, de 1662 a 1767, fecha de la

expulsión, que incluye desde el traslado a la calle Bolívar, entre Alsina y Moreno, y el

crecimiento de esos años; tercero, desde el regreso de la Compañía de Jesús durante el

gobierno de Rosas, la reapertura del Colegio y su marcha desde 1836 a 1841; y finalmente, la

reapertura del Colegio en la calle Callao, en 1868, hasta el año 1943. Como se observa, el

recorte temporal responde principalmente a los cambios de ubicación del Colegio y a la

situación interna de la Compañía, no permitiendo contemplar el contexto en que ocurrieron

los hechos.

El autor destaca principalmente aquellas cuestiones que permiten comprender el

funcionamiento interno del Colegio, constituyendo una historia lineal de dicha institución,

aporta referencias específicas sobre la labor de los jesuitas en la enseñanza primaria y

secundaria, y posteriormente universitaria, el funcionamiento de la botica, los diferentes

rectores que tuvo el Colegio, entre otros aspectos. Se comprenderá que desde la publicación

de dicho libro hasta el presente, el conocimiento y las formas de abordar la temática han

variado ampliamente y se han diversificado.

Por otra parte, hallamos en los trabajos de Beatriz Vasconcelos Franzen,12 sobre los

jesuitas portugueses y españoles, importantes referencias a los Colegios en el sur de Brasil y

Paraguay y, concretamente, en Buenos Aires. La autora ha desarrollado diferentes obras que

abordan la cuestión de los Colegios Jesuitas, en muchas ocasiones desde una perspectiva

comparada entre Brasil y Paraguay. De ellos, rescatamos un análisis riguroso, basado en las

cartas anuas de la Provincia Jesuítica del Paraguay.

11

Guillermo Furlong S. J., Historia del Colegio del Salvador y sus irradiaciones culturales y espirituales en la ciudad de Buenos Aires, 1617- 1943, Tomos I y II, Buenos Aires, Edición del Colegio del Salvador, 1944.

12Franzen, Beatriz Vasconcelos, Jesuítas portugueses e espanhóis no sul do Brasil e Paraguai coloniais, São

(14)

Al mismo tiempo, la autora llama la atención sobre las diferencias en el proceso de

evangelización en el Brasil y en el Paraguay y, relacionado con ello, el rol que desempeñaron

los jesuitas en uno y otro caso. Si bien el centro de su interés se halla en la función de los

Colegios en la América portuguesa, y su vinculación con los intereses de la monarquía y los

colonos, aporta interesantes parámetros de comparación para pensar la situación de los

Colegios del Paraguay.

Finalmente, es necesario llamar la atención sobre las limitaciones encontradas a la

ahora de avanzar en la búsqueda y análisis de la producción bibliográfica existente sobre los

Colegios de la Compañía en la Provincia Jesuítica de Paraguay. Se considera muy importante

para el desarrollo posterior de esta investigación, avanzar en el conocimiento sobre los

Colegios en otros espacios cómo: Corrientes, Santiago del Estero, Santa Fe, y principalmente

el Colegio Máximo de Córdoba. Al respecto la producción historiográfica parece haber dejado

un vacio importante, si bien nuestro conocimiento sobre estos aspectos se halla aun en una

etapa exploratoria.

Los criterios de la periodización

El recorte temporal escogido responde, en parte, a una perspectiva que contemple el

accionar de la Orden en el contexto de la situación de la Corona española en Hispanoamérica.

Para ello, se presenta una importante diferenciación entre el siglo XVII y el siglo XVIII,

considerado una bisagra en la historia de los jesuitas en territorio americano, a partir de la

llegada al trono de la dinastía de los Borbones en España y, debido a la expulsión de la Orden

en 1767, una de las manifestaciones más claras y contundentes del regalismo borbónico.

Cuál fue el impacto para la Orden, y más aún, cómo fueron recibidos los cambios

introducidos por los Borbones por los ignacianos en la ciudad de Buenos Aires. Sin duda, y

tal como lo establece Magnus Mörner, los inicios del siglo XVIII encontraban a la Orden en

un momento de progresos pero, al mismo tiempo, en un período de redefiniciones,

fuertemente vinculado al mayor control ejercido desde España. La Compañía, se hallaba por

entonces, encabezando un gran número de viajes de exploración y conquista, vinculados, en

muchos casos, a los intereses de la Corona, que no necesariamente coincidían con los

(15)

A partir de este marco general, tomamos la periodización propuesta por Magnus

Mörner, quien establece un período de progresos para la Orden entre 1669 y 1700,

íntimamente vinculado al crecimiento de Buenos Aires, y la “Era Borbónica” de 1700 a 1767,

claramente el período menos estudiado y, en el cual, queremos poner énfasis.

Tal como afirma Mörner, la historia económica de cada establecimiento jesuita se

inscribe en el contexto de la economía local, y el dinamismo económico del Colegio en

Buenos Aires reflejaba el desarrollo de la ciudad.13 Siguiendo el análisis del mismo autor, las

últimas décadas del siglo XVII se destacan como un período de progresos para la Orden en el

Río de la Plata, y en Buenos Aires en particular.

Desde su llegada a Buenos Aires, la Orden cumple un rol destacado en el comercio vía

Perú y con Brasil, así como otorgando préstamos y créditos a los comerciantes.14 Esta

cuestión se estudiará a la luz de lo propuesto por Susan Socolow para el Buenos Aires

virreinal.15 Básicamente, los vínculos que la autora analiza para el período virreinal entre la

Iglesia y las ordenes religiosas de la ciudad con los comerciantes porteños, permite conocer el

destino de algunas de las propiedades de los jesuitas luego de la expulsión en 1767. Por

ejemplo, los betlehemitas instalaron, en lo que formaba parte del sector de residencia de la

Orden, un hospital y la Hermandad de la Caridad recibió propiedades que habían pertenecido

a la Orden. ¿Será posible pensar que el control de las construcciones y de las propiedades de

los jesuitas en la ciudad de Buenos Aires implicó también un traspaso de vínculos y

relaciones sociales y de poder?

Por otra parte, el proceso analizado por Susan Socolow, en el período en el cual los

comerciantes se consolidan como un grupo social importante y poderoso en Buenos Aires, y

resultan los principales beneficiarios de la política borbónica, los coloca en roles destacados

vinculados al orden social, político, económico y religioso.16 Para el período que aquí se

13 Magnus Mörner, Actividades Políticas… op. cit pp. 27. Para una ampliación bibliográfica, véase, Joaquín

Gracia, Los jesuitas en Córdoba, Buenos Aires, Espasa Calpe, 1940; Hermes Tovar Pinzón, “Elementos constitutivos de la empresa agraria jesuita en la segunda mitad del siglo XVIII en México” y artículos de Tulio Halperín Donghi y Juan Carlos Garavaglia, en E. Florescano (Comp.), Haciendas, Latifundios y Plantaciones en América Latina, México, Siglo XXI, 1975; Nicholas Cushner, Lords of the Land: Sugar, Wine and Jesuit Estates of Coastal Peru, 1600-1767, State University of New York Press, 1980 y Jesuit Ranches and the Agrarian Development of Colonial Argentina, 1650-1767, State University of New York Press, 1983; Ana María Presta, “Ingresos y gastos de una hacienda jesuítica altoperuana: Jesús de Trigo Pampa (Pilaya y Paspaya), 1734-1767”, Anuario IEHS, n° 4, Tandil, 1989; Carlos Mayo, La historia agraria del interior. Haciendas jesuíticas de Córdoba y el Noroeste, Buenos Aires, CEAL, 1994.

14 Ibíd., pp. 100-102.

(16)

analizará, 1700 a 1767, se plantea que la Compañía de Jesús, en Buenos Aires, mantenía

estrechos vínculos de poder económico y político con ese –por entonces incipiente– grupo de

comerciantes. ¿Se encontraría la Orden preparando el terreno para los cambios del siglo

XVIII?

Finalmente, a la luz de la bibliografía y del marco interpretativo escogido, se plantea

que el período que se extiende de 1700 a 1767 se puede denominar como un momento de

redefiniciones para la Orden en el ámbito local, a raíz de los cambios que en el siglo XVIII

comienzan a operarse en el seno de la monarquía española. Asimismo, los inicios del siglo

XVIII encuentran a la Orden en Buenos Aires planteando nuevas estrategias en relación a sus

vínculos económicos y ocupando un nuevo lugar en el emplazamiento de la ciudad. La

expulsión de la Orden significó el inicio de una nueva etapa en las representaciones del

universo jesuita dentro de la ciudad. Cabe preguntarse, y dilucidar, si el olvido o la “presencia

silenciada” dentro del ámbito del Buenos Aires virreinal, y durante el período independiente,

signaron el nuevo tiempo de la Orden.

Las dimensiones de la investigación

A los fines de esta investigación, se analiza, en el contexto del Buenos Aires colonial,

la función, relevancia y significado del Colegio de la Orden de San Ignacio a partir de

diferentes dimensiones. Se considera que, en el contexto de los inicios del siglo XVIII, el

Colegio Jesuita de Buenos Aires, desempeñaba un rol fundamental para las autoridades

españolas y para el proyecto de la Compañía en su conjunto, resta aun definir el alcance del

proyecto de la Orden en Buenos Aires, y la vinculación con los intereses de la Corona

española.

Cabe aclarar que denominamos “Colegio” al conjunto de edificaciones que poseía la

Orden en el Buenos Aires colonial, que comprende: la Iglesia, el Colegio, la biblioteca, las

residencias, la procuraduría y los claustros. Así como remite también, al sitio donde los

miembros de la Compañía se establecen en las ciudades. Los Colegios se hallaban a cargo de

rectores y cumplían, según los principios de la Orden, funciones educativas, se dedicaban al

cuidado de enfermos y a difundir la fe católica en las ciudades. Los Colegios basaban su

manutención en los alquileres de propiedades que poseían en la ciudad o en sitios cercanos y,

(17)

mantener la tan preciada autonomía y autosuficiencia económica, uno de los principios

rectores de la Compañía.

Para analizar los diferentes ámbitos de influencia y las vinculaciones de la Orden de

San Ignacio con otros sectores de la sociedad porteña, se establecen diferentes dimensiones de

análisis:

- Una dimensión política, para establecer la relevancia de Colegio y de la Orden en la

ciudad de Buenos Aires como sitio estratégico para el control y el avance hacia territorios más

australes (esta constituiría la variable principal). Para ello, tomaremos como indicadores de tal

importancia, la existencia o no de expediciones hacia el interior del territorio, que partan

desde Buenos Aires. Así mismo, consideraremos el impulso dado a tales empresas por los

diferentes actores involucrados, ya sean los mismos jesuitas, la Corona o la sociedad local.

- Una dimensión económica, que toma como variable central el grado de vinculación

del Colegio con la economía local o regional, a partir de la producción de uno de los

productos mas importantes destinado al comercio que es el ganado, y el grado de

participación en el comercio de esclavos con los territorios portugueses. El Colegio Jesuita de

Buenos Aires, en muchas ocasiones, se menciona como un factor clave en el comercio ilegal,

que constituía la base del desarrollo de la ciudad. Resulta complejo definir su importancia en

esta actividad, así como el rol que cumplieron otorgando préstamos.

- Por otra parte, e íntimamente relacionado a lo anterior, una dimensión social, que

contribuya a determinar el grado de vinculación de los miembros de la Orden en la ciudad de

Buenos Aires con la sociedad porteña. Para ello, intentaremos analizar la influencia que la

Compañía ejercía a través de la educación, y fundamentalmente, indagar en los vínculos, más

difusos y complejos de definir, que la Compañía establecía con los diferentes sectores de la

sociedad colonial porteña, como: mulatos, negros, mujeres, indios, etc. Situación que los

colocaba generalmente en un rol de preeminencia dentro de la ciudad. Esta dimensión

enunciada en el desarrollo de la tesis, requiere de un análisis más minucioso, que constituye

también una proyección a futuro de dicha investigación.

- Por último, se considera relevante el análisis de una dimensión cultural o simbólica,

íntimamente vinculada a la influencia de la Compañía en el espacio urbano de Buenos Aires.

(18)

Compañía de Jesús en la construcción de una memoria histórica sobre la Orden que influye

aparentemente hasta nuestros días.

1.2-El Estado de la Cuestión Historiográfica

Las actividades y la presencia de los hombres de la Compañía de Jesús en el territorio

americano, desde su llegada hasta su expulsión, es un tema ampliamente estudiado. Sin

embargo, estos trabajos se focalizan generalmente en los grandes centros donde se

establecieron las principales Misiones Jesuíticas, como Perú, México, Paraguay y Brasil, y en

cuestiones tales como: la labor misionera, el funcionamiento de las reducciones, los modos de

evangelización de la Orden y el impacto de la misma, sin dejar de lado los aspectos políticos y

económicos vinculados al gobierno de la Orden.

Abordar el tema del accionar de la Orden Jesuita en la ciudad de Buenos Aires, es una

cuestión escasamente estudiada, más aún si se considera que la mayoría de los trabajos sobre

el Buenos Aires colonial se ocupan del período virreinal cuando la Compañía había

abandonado los territorios españoles.

El objetivo de este proyecto de investigación es analizar las representaciones sociales

de la Compañía en el Buenos Aires colonial, y sus vinculaciones y relaciones con otros

actores de la sociedad porteña. Para establecer algunas líneas de investigación a futuro, que

permitan considerar, luego de la expulsión en 1767, las posteriores resignificaciones del

legado material e inmaterial de la Orden, desde una perspectiva que contemple, como ya lo

dijimos, un estudio regresivo del presente hacia el pasado del legado patrimonial de la Orden.

Consideramos necesario, para enmarcar los estudios existentes sobre la Compañía de

Jesús en América, incluir, en principio, algunas referencias generales del estado actual de los

estudios sobre la Iglesia en América Latina.

La historia de la Iglesia en territorio americano se inicia, prácticamente, con la

conquista. De la misma manera, la historia de los jesuitas en América comienza con la llegada

de la Orden al continente. Desde los inicios, los relatos constituían narraciones, exposiciones

(19)

objetivo de estas obras era generalmente resaltar el brillo de la propia Orden, implícita o

explícitamente, deducido de la actuación de sus miembros.

La historia de los jesuitas en las Indias, en un principio, fue objeto de estudio de

eruditos o historiadores no profesionales. Muchos de estos trabajos son parciales en sus

análisis, constituyendo apologías de las actividades de la Orden en una época determinada.

Dichos trabajos, según algunos historiadores, destacan el rol civilizador de los misioneros y

encubren, trivializan o ignoran los aspectos negativos de ese rol. Asimismo, la historia de las

Misiones que la Iglesia realiza de sí misma, presenta la acción de los misioneros divorciada

del contexto de la política del gobierno colonial y de las relaciones sociales, políticas y

económicas.

Una diversidad de obras existentes sobre la Compañía de Jesús en América, responde

a las características mencionadas y son, en muchos casos, obras realizadas por los mismos

padres jesuitas. Ocupados, en un principio, en la realización de crónicas y diarios de viaje

(siglos XVII y XVIII), y luego en relatos apologéticos (siglos XIX y XX).17 En otras

ocasiones se trataba de historias de carácter general sobre la Compañía de Jesús en América,

en las que se resaltaban la difícil tarea de los misioneros y los modos de conversión por medio

de la persuasión y el buen trato hacia los pueblos reducidos.

La literatura basada en la exaltación de la labor de los jesuitas, focaliza su atención en

la actuación educacional, espiritual, en los conflictos entre ignacianos y colonos y en la acción

evangélica. Todo ello imbuido de un tono apologético que marca la lucha de los discípulos de

San Ignacio. La Orden y los historiadores ignacianos impusieron una literatura de las

prácticas y acciones de la Compañía a partir de una perspectiva unilateral.

Un capítulo importante de estas historias, se dedica al origen de la Compañía de Jesús

que, en ocasiones, se extienden hasta mediados del siglo XX, haciendo un repaso por los

diferentes momentos de la Orden. A esto se suman las numerosas obras sobre la vida y acción

17 Entre las historias escritas por los Misioneros jesuitas que, al mismo tiempo constituyen fuentes para el estudio

(20)

de su fundador, Ignacio de Loyola, sobre el que se han escrito también numerosas biografías,

donde se destaca la importancia del mensaje ignaciano, su influencia en la educación y la

actividad misionera.18

Por otra parte, existe, desde el siglo XVIII, una importante corriente de pensamiento

antijesuita centrada en la crítica a las manifestaciones culturales y políticas de los ignacianos.

Surgida en el contexto de la expulsión de los jesuitas de los territorios de Portugal y España, y

centrada fundamentalmente, en el “mito negro antijesuítico”, dicha corriente se hizo más

fuerte en Portugal a lo largo del siglo XIX.

De la misma manera, trabajos de estas características abundan a la hora de dar cuenta

de la Historia de la Iglesia en América. Existe una variedad de trabajos que, inspirados en un

espíritu teológico, reducen, en muchos casos, su historia a la acción de su jerarquía desde una

perspectiva excesivamente institucional y monolítica, apuntando a una historia general de la

Iglesia en Hispanoamérica.19

La historia de la Iglesia en América, o de lo que algunos han llamado “Historia del

cristianismo”, y de la religión, constituye un área de investigación compartida y, en ocasiones,

en disputa entre la historia y la teología. Desde la teología, se afirmaba que “la Historia de la

Iglesia era la historia, del desarrollo en el tiempo y en el espacio de la Iglesia fundada por

Cristo”20

y, por lo tanto, revestía connotaciones fuertemente apologéticas. A partir del

Concilio Vaticano II, comienza a reivindicarse una aproximación estrictamente histórica a las

temáticas vinculadas a la Iglesia y la religión. A partir de entonces, la historia y la teología se

definen más claramente como dos campos de investigación autónomos, aunque se continúan

planteando dos posturas, las que propician el diálogo y la colaboración entre historiadores

católicos y “laicos”, y aquellos que defienden la independencia de ambas disciplinas.

Entre la variedad de obras para abordar el estudio de la Iglesia en América,

consideramos importante destacar aquellas que proponen romper con la mirada

excesivamente española sobre la Iglesia. Como la obra de Antonio Ybot León, la obra de

18 Entre las obras sobre la historia de la Compañía de Jesús y su fundador, mencionamos: Lacouture, J., Jesuitas

I-II, Buenos Aires, Paidós, 1991; Wright, J., Missões, Mitos e Historias, Rio de Janeiro, Relume -Dumará, 2006; T. Lino de Assumpção (coord.), Historia Geral dos Jesuítas, Lisboa, Moraes Editores, 2° Edición 1982; William V. Bangert, S. J. Historia da Companhia de Jesus, São Paulo, Ed. Loyola, 1985; André Ravier, S. J., Santo Inácio funda a Companhia de Jesus, São Paulo, 1982.

19 Di Stefano, R., “De la teología a la historia… op. cit. 20

(21)

Enrique Dussel, publicada por el CEHILA, signada por una manera estrictamente teológica de

entender la historia, y la obra de Hans-Jüren Prien, que representa un cambio desde la Historia

de la Iglesia a una “historia del cristianismo”.21 Intentan los tres autores romper con la óptica

eurocéntrica y españolista, planteando la construcción de una historia “desde América”.

Todas estas posibles perspectivas de análisis coincidían en un aspecto, presentar a la

Iglesia como una institución que concentraba el poder político, económico y social, en el cual

los sujetos históricos, agentes de la evangelización, frailes, misioneros, miembros del clero

secular o regular, se desdibujaban del tiempo histórico excesivamente concentrado en lo

colectivo.

Estas visiones son propiciadas por la primacía que, hacia las décadas de 1960 y 1970,

tiene el paradigma de la corriente de Annales. Este tipo de análisis influye en el tipo de

temáticas y de obras sobre la Iglesia que se producen desde entonces.

De esta manera, se hace evidente la importancia de las categorías socio-étnicas y

socio-profesionales para referirse al estudio de la sociedad latinoamericana. Así, los análisis

se concentraban en los españoles, indios, mestizos, encomenderos, comerciantes,

terratenientes, etc. Lo cual se creía que correspondía a la efectiva división social en América.

Muchos de estos trabajos se concentraban en el origen y la importancia de la fortuna para la

elite, en la mentalidad de su época, e intentaban elaborar un análisis en términos de estructura

social.

Al mismo tiempo, se multiplicaban los trabajos que analizaban la estructura

administrativa colonial, lo cual constituía en parte una historia social de las instituciones en la

América colonial. La historiografía de la administración de tipo jurídico e institucional se

propuso reconstruir las normas y las estructuras sociales, la organización jurídica e

institucional de los órganos de la colonia, para luego abordar, en segunda instancia, a los

“grandes personajes”: virreyes, visitadores, oidores, etc. Los análisis de estas características

21

(22)

estuvieron acompañados por estudios sobre el funcionamiento económico del sistema colonial

en base a los temas clásicos: minería, agricultura, ganadería, etc.22

Así como la sociedad y la economía se analizaban en términos estructurales, lo mismo

ocurrió con los estudios sobre la Iglesia en el período colonial. Si bien la historia de la Iglesia

puede constituir un campo de investigación en sí mismo, en cuyo seno surgen y se

contraponen diferentes tendencias, se pueden mencionar algunos enfoques, que predominaban

por entonces, para abordar la historia de la Iglesia durante la colonia.

Durante mucho tiempo, la Iglesia fue estudiada como una mera estructura de control

social e ideológico, basada en un ascendiente superior al de cualquier otra institución; como

un agente económico; como una continuación del poder político; como una filosofía o

conjunto de planteamientos éticos o morales, más o menos aceptados o permeados en el

imaginario colectivo; como un agente de caridad pública o como una entidad de dinamización

cultural y artística. Otros estudios, finalmente, se enfocaron en el análisis del clero, muchas

veces entendidos como simples funcionarios eclesiásticos.

Sin embargo, superadas estas visiones, trabajos dedicados a la historia de la Orden de

San Ignacio, cayeron con facilidad en la tentación de exaltar la labor de los jesuitas como

misioneros, educadores, etc. Si bien para las décadas de 1980 y 1990 se desarrollan y

consolidan nuevas perspectivas historiográficas que dan cuenta de aspectos diferentes de la

historia de la Iglesia en América, en general, y de la Compañía de Jesús, en particular. No por

ello, se interrumpen los trabajos inspirados en la teología o surgidos del seno de la Iglesia

católica, que se conforman como campos de investigación autónomos. Ello encuentra su

correlato en lo que R. Di Stefano denomina “Nueva Historia de la Iglesia”, una historia que

es nueva en la medida en que se independiza de las disciplinas teológicas y permite pensar a

la Iglesia en términos estrictamente históricos.

22 Cabe mencionar a algunos autores referentes de estas posturas: Chevallier, François, La formation des grands

(23)

Los estudios sobre los bienes temporales de los Jesuitas

Las actividades de la Orden en el ámbito temporal constituyen aún un tema polémico y

poco conocido en todas sus facetas. Si bien en las últimas décadas del siglo XX, el tema ha

comenzado a ser analizado, el objetivo principal era comprender las relaciones económicas de

los Colegios y Residencias Jesuitas en diversas partes de América. Colocando las actividades

económicas de la Compañía de Jesús sobre un telón de fondo que destacaba, la autonomía

económica, la ordenada administración de los bienes por parte de los jesuitas, y minimizando

las ganancias y los beneficios de las variadas actividades económicas en que estuvieron

involucrados los ignacianos durante la colonia.

En otras ocasiones se estudio la economía de la Orden en América a partir de las

estructuras económicas de la colonia. Es decir, se analizó, pero en un rol secundario, el papel

de los jesuitas como propietarios de tierras, haciendas y plantaciones. Surge así, el interés por

analizar el rol de la Iglesia como un gran propietario de tierras durante la colonia y, en

particular, el estudio de las propiedades rurales de la Compañía, facilitado por la existencia de

numerosos archivos que la Orden dejó luego de su expulsión. En este contexto se ubican

algunos trabajos sobre las propiedades jesuitas, como los que se mencionan a continuación.

En el marco de los estudios que analizan la conformación de la gran propiedad en

América Latina, se presentan las primeras referencias a las haciendas jesuitas.23 El libro de

Enrique Florescano,24 publicado en 1975, dedica dos importantes artículos a las haciendas

jesuitas. El de Hermes Tovar Pinzón analiza la empresa agraria jesuita a partir de sus

elementos constitutivos: tierra, trabajo y producción. Y el de James Denson Riley analiza el

desarrollo y funcionamiento de la hacienda de Santa Lucía.

Nicholas Cushner25, por su parte, examina las actividades económicas de los Jesuitas

en tres regiones de la América española, destacando la especificidad de cada región y el

modelo productivo implantado por la Corona española y practicado por los religiosos.

Estudia, además, cómo fue la adquisición de las propiedades por parte de los Jesuitas, por

medio de compra y herencia testamentaria. Logra dilucidar la complejidad de las empresas

jesuitas, destacando el papel desempeñado por los ignacianos en el sistema agrario comercial

23 Chevalier, F. Land and Society in colonial México, Univerrsity of California Press, 1963.

24 Florescano, E. (comp.), Haciendas… op. cit.; se pueden mencionar además las siguientes obras: Presta, A. M.,

“Ingresos y gastos…”, op. cit.; y Konrad, Herman W., Una hacienda de los jesuitas en el México colonial: Santa Lucia, 1576-1767, México, FCE, 1995 (2ª ed.).

(24)

de Hispanoamérica, en el cual fueron agentes importantes de la administración de

propiedades, estimulando y reinvirtiendo en la producción.

Por otra parte, el desarrollo de la historiografía sobre las haciendas jesuitas del interior

del Río de la Plata, recibe un importante impulso a partir del libro de Carlos Mayo,26 quien al

mismo tiempo se refiere a la escasez de estudios preexistentes sobre este tema. Menciona a

aquellos que, siendo escritos por los mismos historiadores jesuitas, tienden a obviar y a no dar

demasiadas precisiones sobre los negocios y propiedades de la Orden. Hasta el libro de

Magnus Mörner,27 que ofrece las primeras referencias claras sobre las actividades económicas

de la Compañía, no llega a constituir un trabajo específico sobre las haciendas.

En el mencionado trabajo, Mayo presenta un estudio sobre diferentes haciendas de

Córdoba y el Noroeste y hace un análisis preciso sobre la utilización de la mano de obra

esclava, la fuerza de trabajo libre, las formas de producción, los ingresos y circulación de la

plata, entre otros aspectos.

Dentro de los trabajos que se ocupan de las actividades económicas de los jesuitas,

mencionamos una obra que se ocupa principalmente de los negocios jesuíticos en el Brasil

colonial y que representa un estudio muy novedoso y completo de los bienes temporales de la

Compañía de Jesús en la América portuguesa. Paulo de Assunção28 explora la actuación

económica de la Orden, penetrando en las estrategias financieras de la Compañía, los

negocios y las competencias temporales en el contexto de la expulsión de los jesuitas de las

tierras de Portugal. Al preguntarse sobre, ¿cuáles eran los negocios de la Compañía de Jesús?,

el autor desarrolla un trabajo que introduce en una historia social de la Orden religiosa, al

tiempo que trata un tema polémico como las cuestiones vinculadas a las prácticas económicas

utilizadas para la manutención de las residencias y los colegios. Este extenso trabajo sobre

Brasil, aporta un análisis muy completo para pensar la acción económica de los jesuitas en

otros espacios y para otros tiempos.

Algunas consideraciones sobre los estudios de las Misiones Jesuitas

Numerosos autores dedican especial atención a las Reducciones Jesuitas localizadas en

territorio español y portugués. En términos generales, analizan la acción de los ignacianos a

26 Mayo, C., La historia agraria… op. cit. 27 Mörner, M., Actividades políticas… op. cit. 28

(25)

partir de las Misiones, desde su formación hasta su expulsión. Los autores contemplan las

estructuras socioeconómicas de las misiones, las formas de evangelización, la organización

del trabajo, el problema de la mano de obra, la política encomendera, las relaciones de

producción, a veces se refieren a temas vinculados a las culturas aborígenes de cada área,

analizando también, las misiones en el marco de las relaciones fronterizas.

Un interés particular han despertado las Misiones Jesuíticas de Paraguay. Se ha

destacado su carácter de experimento único, dando lugar a una vasta producción que se

detuvo en aspectos de la cultura y la vida de los Guaraníes y, fundamentalmente, en el

funcionamiento del sistema económico y social implantado por los jesuitas.

Los antecedentes se remontan al pensamiento iluminista. “La llamada República

Jesuita del Paraguay fue, en la historia de la cultura del siglo XVIII, un ejemplo excepcional

de colonización, y uno de los más importantes modelos del imaginario social a los que tuvo

acceso el pensamiento del Iluminismo.”29 En la obra del abate Muratori, “El cristianismo feliz

en las misiones de los padres de la Compañía de Jesús en el Paraguay”, publicada en

Venecia en 1743,30 se destacan las realizaciones de los misioneros, en el contexto de

renovación surgido de la contrarreforma, y como una expresión de la “primitiva iglesia

cristiana”, constituyendo un claro ejemplo de las producciones apologéticas que caracterizan

gran parte de la producción de los jesuitas.

En el siglo XIX, los románticos, colaboran en fomentar el mito de la utopía clásica y

renacentista, buscando analogías entre el estado sistematizado por Platón y las reducciones

paraguayas. De la misma manera, Chateaubriand, en su visión romántica, atribuía gran

importancia al papel de la música en la conquista del corazón de los salvajes.31

Por último, dentro del pensamiento socialista, existen posturas que consideran la obra

de los Jesuitas en Paraguay, como la primera realización histórica del comunismo cristiano.

A la luz de estas posturas, surgen interpretaciones parciales y sesgadas, que buscan ser

superadas por trabajos que se presentan como objetivos aunque rigurosamente históricos.

29 Messmacher, M., La búsqueda del signo de Dios. Ocupación jesuita en la Baja California. México, FCE,

1997, pp. 113.

30 Armani, A., Ciudad de Dios y ciudad del sol. El “Estado” jesuita de los guaraníes, México, FCE, 1982, pp.

10.

(26)

Una cuestión que es objeto de revisión, son las características del sistema económico

desarrollado en las Misiones Jesuíticas. Así, se replantean los tópicos centrales del

iluminismo, romanticismo y socialismo, oponiendo el tradicionalismo de la economía

misionera al racionalismo, la solidaridad al individualismo, lo colectivo a la propiedad

privada, y la autosuficiencia a la economía de tráfico y monetaria.32

Una obra de referencia obligada es la de Alberto Armani,33 publicada en italiano en

1977 y en su primera edición en castellano en 1982. En ella, el autor analiza la conformación

del “Estado” Jesuita de los Guaraníes, en el contexto de la conquista de América, la

instauración de la Iglesia católica, y la política de la Corona española. Se remonta a la llegada

de los jesuitas al Paraguay, al establecimiento de las primeras reducciones, la expansión, el

apogeo y la decadencia de las mismas. Este recorrido le permite concentrarse en los aspectos

políticos, económicos, sociales y culturales del “Estado” Jesuita. De su obra, se deduce un claro balance positivo del “sacro experimento” y del legado jesuita para los guaraníes.

Un nuevo capítulo en la historiografía Jesuita se inicia, hacia las décadas de 1980 y

1990, de la mano de los nuevos enfoques que, desde la Historia Social y la Nueva Historia

Cultural, contribuyen al desarrollo de una producción bibliográfica más diversificada.

Desde los años 80, investigaciones que, con nuevos métodos y perspectivas de análisis

provenientes de la historia social y la etnohistoria,34 han colocado en el centro de los estudios

a las sociedades indígenas que vivieron en las Misiones, en un esfuerzo por comprender el

impacto del establecimiento de las misiones sobre dichas sociedades. Así, la nueva historia de

la Misión examina los cambios en diversas áreas: en la organización económica y social, en la

cultura, incluyendo cambios en la visión del mundo, y en la demografía. Aspectos que antaño

tendían a resaltar el saldo positivo de dichos cambios. Al mismo tiempo, los trabajos sobre las

Misiones, al incorporar la dimensión de las relaciones interétnicas incluyen el espacio de

frontera como objeto de estudio.

Dentro de esta línea de investigación, que pone énfasis en las relaciones interétnicas,

se mencionan algunos trabajos relevantes. El trabajo colectivo editado por Gutiérrez Estévez,

32 A modo de ejemplo: Popescu, O., El sistema económico en las Misiones Jesuíticas, Bahía Blanca, Pampa Mar,

1952, y Sistema económico en las Misiones Jesuitas. Un vasto experimento de desarrollo indoamericano, Barcelona, Ariel, 1967.

33 Armani, A., Ciudad de Dios… op. cit.

34 Sobre la importancia de la etnohistoria para el estudio de las sociedades americanas, y para una mayor

(27)

M. L. Portilla, G. H. Gossen y J. Klor de Alva, explora, a partir de una diversidad de estudios

fuertemente vinculados a la antropología, el impacto de la conquista, los encuentros y

desencuentros entre indígenas y misioneros, los mecanismos de resistencia y adaptación, entre

otros temas. Se dedican varios artículos a las Misiones Jesuitas en diferentes áreas del Nuevo

Mundo, que responde a la necesidad de comprender, desde la mirada de la sociedad indígena,

los complejos procesos de reducción y conversión.35

Paralelamente, se desarrolla una serie de obras que conjugan el interés por las

Misiones Jesuitas con el mundo fronterizo. A partir de la nueva concepción de frontera,

entendida como un espacio de interacción, al mismo tiempo se permite que las

investigaciones se enfoquen hacia nuevos espacios de América Colonial. Durante la década de

1990 proliferan los estudios que analizan a las misiones y reducciones establecidas en las

fronteras, como parte de las políticas fronterizas de la Corona española y portuguesa, como

mecanismos de expansión y control territorial y de la población indígena.36

Por último, los estudios sobre las Misiones Jesuitas renuevan sus enfoques y

perspectivas a partir de la influencia de la Nueva Historia Cultural y la Historia de las

Mentalidades, que permiten indagar en la vida cotidiana de las misiones y logran una mayor

comprensión de la “mentalidad del misionero” y de los pueblos indígenas reducidos. En el

primer caso, los trabajos se basan en las cartas y crónicas de los misioneros que facilitan una

aproximación a la mentalidad y percepción que los padres jesuitas se construyeron del Nuevo

Mundo y sus habitantes, como del plan evangelizador ideado en el discurso y su puesta en

35

Stanley Brabdes, “Las misiones de la Alta California, como instrumento de conquista”; Del Río, I., “La guerra de la Chichimeca y la misión de la Baja California”; Cañedo-Arguelles, T., “Las reducciones en el Alto Paraná”; Rodrigues Brandáo, C., “Los Guaraníes: religiosos, resistencia y adaptación”, en Gutiérrez Estévez, León Portilla, G. H. Gossen y J. Klor Alva, (eds.) De palabra y obra en el Nuevo Mundo. Encuentros interétnicos, España, Siglo XXI, 1992. También se puede mencionar una serie de trabajos de las mismas características, como: García Cabrera, J. C., Ofensas a Dios pleitos e injurias. Causas de idolatrías y hechicerías, Cajatambo siglo XVII-XVIII, Cuzco, Centro de Estudios Regionales Andinos “Bartolomé de las Casas”, 1994; Santamaría, Daniel, Del tabaco al incienso. Reducción y conversión en las Misiones jesuitas de las selvas sudamericanas, siglos XVII y XVIII, CEIC, San Salvador de Jujuy, 1994; Maeder, E., “Las misiones de Chiquitos. Su evolución demográfica en la etapa jesuítica y pos jesuítica, 1710-1767 y 1768-1830”; Levinton, N., “Las primeras iglesias de los pueblo misionales. Grupos étnicos del tronco lingüístico Tupí-Guaraní”, en E. Normando Cruz (comp.), Iglesia, Misiones y Religiosidad Colonial, Anuario CEIC, San Salvador de Jujuy, 2000.

36

(28)

práctica. También permite abordar las estrategias de los jesuitas en tanto sujetos históricos y

actores sociales de su época.37

En este sentido, si bien la imagen que la propia Compañía de Jesús construyó sobre

sí misma –la imagen de una institución fuertemente cohesionada y homogénea, basada en el

mutuo control y abocada a la evangelización y a la educación–, determinó, en gran medida,

los estudios existentes sobre la misma,y , más allá de las visiones idealizadas que hablan de

un Estado teocrático, de una “profética experiencia comunista”, y del modelo de una

sociedad igualitaria, es necesario matizar esos conceptos a la luz de los nuevos

conocimientos. De la misma manera deben ser reconsiderados los enfoques que reproducen

una imagen de eficiencia y éxito en todas las empresas acometidas por los jesuitas.

Las nociones sobre la Compañía y la actividad misionera, en América, pueden ser

repensadas a la luz de trabajos como los de Lía Quarleri.38 La autora llama la atención sobre

el escaso interés prestado por la historiografía jesuita a los desórdenes y heterogeneidades

internas así como a las tensiones entre los mismos jesuitas. Esto responde, por un lado, a la

propia imagen que la Compañía de Jesús construyó de sí misma, la imagen de una

institución fuertemente cohesionada y homogénea, basada en el mutuo control y abocada a

la evangelización y educación. Por otro lado, a las características de la documentación,

consistente en un corpus normativo y propagandístico generado por la misma Orden. En

consecuencia, la historiografía reprodujo en muchas ocasiones ciertas características

institucionales, tales como la uniformidad interna, la organización, la disciplina y la

eficiencia, asentadas en los cuerpos normativos de la Compañía de Jesús.

En contraste con estas posturas, Lía Quarleri se concentra en la diversidad de los

comportamientos y concepciones existentes para indagar en la dinámica interna y en la vida

37 Sobre la vida cotidiana en las Misiones Jesuitas, pueden mencionarse los siguientes trabajos: Díaz, Sandra

Liliana, “Lo diario y lo extraordinario en el entorno material del Guaraní de las misiones”, en II Congreso Argentino de Americanistas 1997, Sociedad Argentina de Americanistas, Buenos Aires, 1998. Además, una colección de reciente publicación dedicada a la historia de la vida cotidiana en México, en particular: Hausberger, B., “La vida en el noroeste. Misiones Jesuitas, Pueblos y reales de minas”, en Escalante Gonzalbo, P. (coord.), Historia de la Vida Cotidiana en México, México, FCE-Colegio de México, 2005, t. I; Frost, E. C., “Los colegios jesuitas”, en Rubial García, A. (coord.) Historia de la Vida Cotidiana en México, México, FCE-Colegios de México, 2005, t. II. Sobre la historia de las mentalidades, véase, Deckmann Fleck, E. C., “As reduções Jesuítico-Guaranís na perspectiva da Historia das Mentalidades” y Bohn Martins, M. C., “Tempo, festa e espaço na reducto dos Guaraní”, en Negro, S. y Marzal, M. (coord.), Un reino… op. cit.

38 Quarleri, L., “Autonomía y buen gobierno. Conflictos internos de la orden jesuita en la provincia del Paraguay

Referencias

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