RENTA PETROLERA Y DEPRECIACIÓN DEL CAPITAL NATURAL SERGIO HERNANDO LOPERA CASTRO
RESUMEN
En este trabajo se presenta inicialmente una discusión sobre los actores de la industria petrolera internacional para luego avanzar en la discusión del concepto renta petrolera y energética mostrando que este concepto tiene su origen en el de renta minare de Ricardo. Luego se presenta la estructura del precio internacional del petróleo y se propone la necesidad de introducir en este el costo de agotamiento de tal suerte que se tenga en cuenta en el precio el carácter agotable del petróleo. Para calcular la depreciación del petróleo extraído, se usa el concepto de costo de uso propuesto por El serafy (1989), pero se propone introducir en la ecuación de El Sarafy la tasa de valoración del presente, que no es otra cosa que la relación entre la producción y las reservas remanentes, en vez de tasa de interés. Este cambio permite introducir una variable física que se muestra tiene un comportamiento similar al de la tasa de interés pero es más acorde con el proceso de extracción de petróleo.
Palabras claves: renta, petróleo, sostenibilidad, recursos, Tasa de interés, tasa de valoración del presente, reservas
1. INTRODUCCIÓN
Desde su origen, la industria petrolera internacional se desarrolló bajo la influencia de un mercado dependiente de la correlación de fuerzas entre los diversos actores que se disputan la renta petrolera1 .
La explotación comercial del petróleo comienza, como lo sabemos, hacia la segunda mitad del siglo XIX, con la explotación de los pozos de Pensilvana en Estados Unidos2. Al principio la utilización comercial del petróleo fue limitada a la iluminación, pero con la comercialización del motor a combustión, su mercado se extendió de manera muy significativa al sector de transporte.
Hacia 1870, Mr Rockefeller funda Estándar Oil de Ohio3 (hoy Exxon). Esta empresa que dominaba el mercado americano y una parte del mercado mundial, llegó a monopolizar la refinación y el transporte del petróleo crudo. Al principio del siglo XX, asistimos a la formación de un poderoso oligopolio en la industria del petróleo, que será llamado: las siete hermanas. Este oligopolio fue posible debido a la división de la gran empresa de Rockefeller, al descubrimiento del gran yacimiento en Texas, y al éxito de Real Dutch / Shell Group. Para Angelier (1976) los principales elementos que permitieron a las sociedades petroleras imponerse en el IPI (Industria petrolera Internacional) y acceder al nivel de "Mayor" son los siguientes:
- Capacidades financieras importantes: de fuente particular o pública, capitales importantes son necesarios para que una empresa pueda gozar de ventajas para disminuir de costos totales y para lograr importantes economías de escala de tal forma que pueda realizar rentas diferenciales importantes.
- Fuentes accesibles de crudo libremente: el acceso libre a fuentes de abastecimiento de crudo permite a las empresas de la industria petrolera gozar de estas mismas ventajas y reforzarlas. Es en el nivel que aparece la
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Hoy la gestión petrolera demanda no solamente conocimientos de tipo económico, sino también de tipo político, técnico y cada vez más de tipo ecológico.2 Recordemos que es Drake quien, en 1859, encuentra petróleo a 23 metros de profundidad mediante una perforación en Titusville (Pensilvania). Pero, para llevar al mercado el petróleo, había que transportarlo y refinarlo. Así, gracias a la gran demanda de este recurso para la iluminación es que se transporta y se genera un mercado. Un año después del descubrimiento de Drake, ya funcionaban 15 refinerías en los alrededores Pittsburgh, cuatro años más tarde 60 y seis años después 194. Ver Martín (1990) y Yergin (1991).
renta minera la cual permitió el desarrollo de la inmensa mayoría de las sociedades de la industria petrolera internacional(I P I).
- La integración vertical: En el caso de la industria petrolera, la integración vertical es más económica (integración por la propiedad) que técnica (integración debida al hecho de que es difícil y costoso de separar los niveles de producción). El enlace entre los diferentes niveles del proceso de producción, en el seno de la misma empresa, le permite a ésta no ser dependiente de sociedades competidoras, y hacer beneficios sin ninguna coacción exterior, hasta el nivel del mercado de los productos refinados.
Después de la primera guerra mundial, el petróleo comenzó a desempeñar un papel estratégico en diferentes países. En el caso de los Estados Unidos, el petróleo se hace un factor de política exterior por tres razones: su importancia creciente en la conducta de la guerra moderna, los temores relativos al agotamiento de las reservas americanas, y las necesidades de nuevos recursos de las compañías americanas presentes sobre los mercados extranjeros; Así el petróleo representa para el conjunto del mundo: el auge del capitalismo.
Los estados y las transnacionales buscan tener aseguradas sus reservas y participar de manera directa en la explotación y la exploración del petróleo. En particular, Francia crea su empresa estatal en 1924, la cual participa con las grandes compañías en la explotación de las reservas de Irán.
Para la época, en los Estados Unidos se imponen la política de Open Door, es decir la reivindicación, frente a los ingleses, de una igualdad de acceso a las empresas americanas en el medio oriente. Éstas se convierten en los actores mayores del oligopolio que dominará el petróleo mundial (Noel, 2002).
Después de la Segunda guerra mundial, los Estados Unidos buscan establecer un equilibrio petrolero internacional que garantice su aprovisionamiento y el de los países occidentales. Es la línea de los que preconizan perpetuar unas condiciones políticas favorables para la acción de las compañías particulares dominantes. Así, los Estados Unidos se apoyaron en las grandes compañías petroleras para defender el interés nacional frente al abastecimiento de petróleo. En el nuevo orden mundial, hay que firmar nuevos acuerdos y borrar los que son inapropiados en la época. La preocupación principal era asegurar las reservas de Oriente Medio (Yergin, 1992).
Hacia los años sesenta, asistimos al surgimiento de una política de nacionalización de las reservas petroleras por parte de los países propietarios. Estas nacionalizaciones condujeron a la ruptura del sistema de mercado construido y administrado por las grandes corporaciones petroleras internacionales desde los años veinte. Este sistema descansaba en una base triple: a) una integración vertical del "pozo a la bomba"; b) una concentración horizontal (geográfica) que permite administrar bajo la misma autoridad los yacimientos dispersados en diferentes países; y finalmente c) una armonía, explícita o implícita, entre estas compañías, para repartirse el mercado (Ayoub, 1993).
Hasta el principio de los años 70 y con la ayuda de este sistema, las multinacionales petroleras controlaban en efecto la exploración, la producción, el transporte, la refinación y la distribución de aproximadamente 70 al 80 % del petróleo crudo y de los productos petroleros que consumía el mundo no comunista fuera de los Estados Unidos. Pero las nacionalizaciones hicieron que la producción y la comercialización del petróleo crudo pasarán bajo el control directo de los países de la OPEP. Esta ruptura llevó a la desintegración del sistema de las Mayores y a la instauración de una estructura de dos: los países de la OPEP que controlan las actividades río arriba (producción y comercialización del crudo) y las compañías petroleras que controlan las actividades río abajo (transporte, refinado, distribución y ventas de los productos petroleros) (Ayoub (1993), p 9-10), Yergin (1992, 775-777).
1. Ruptura de la concentración horizontal: la reducción de la participación de la multinacionales en el mercado del crudo acompañada de la entrada de recién llegados (OPEP), atraídos por la alza de los precios de los años 70. Esta subida había estimulado la exploración y la producción tanto en los países OPEP como en los no OPEP (ejemplos: Noruega, México, Gran Bretaña, Egipto, así como un conjunto de países africanos y asiáticos). El índice Herfindahl, que mide el grado de concentración horizontal de las industrias, pasó de 1600 en 1965 a 930 en 1986 para todos los productores, y de 1250 a 600 para todos los exportadores de petróleo crudo (Ayoub, 1993). Esto indica claramente que las nacionalizaciones, habían favorecido no sólo indirectamente una libertad más grande de entrada sobre el mercado, sino que también y por el mismo hecho de la creación del OPEP había generado un factor desestabilización adicional. Ya que la gran mayoría de los nuevos países productores (sobre todo del Tercer mundo) habían seguido el camino de los países OPEP, nacionalizando su petróleo y creando sociedades petroleras públicas.
2. Reestructuración del sector de refinación: la disminución del acceso directo de las multinacionales petroleras y de otras compañías a las reservas petroleras de los países OPEP, las empujó a racionalizar su red mundial de refinación y de distribución con el fin de disminuir su dependencia del petróleo crudo con respecto a los países del OPEP. La capacidad mundial de refinación de las multinacionales había disminuido así de 23,3 a 14 millones de bpd entre 1973 y 1982. Esta tendencia a la racionalización se reforzó con el aumento de la capacidad de refinación de algunos países del OPEP, que buscaban vender además de petróleo crudo, productos refinados.
Los años setenta conocen el primer choque petrolero, que se presenta como un hundimiento del sistema energético internacional en el cual estuvo basado el aprovisionamiento de los grandes países industriales. Los Estados exportadores, aprovechando una situación dominante sobre el mercado, fijan unilateralmente el precio del petróleo; pero sobre todo, estos Estados soberanamente piensan disponer del recurso, desde su descubrimiento a la puesta en el mercado. En el corazón del sistema petrolero desaparece: la " cooperación conflictiva ", del Estado hacia la compañía., a través de la cual se administró la transferencia del derecho de propiedad sobre el recurso. (Noel, 2002)
Los países consumidores de petróleo percibieron el papel estratégico del petróleo en la economía y la política mundial cuando en 1972 los precios del petróleo se multiplicaron por cuatro. Así, cuando los Estados que controlan el recurso afirman su soberanía plena para disponer del mismo decidiendo volúmenes producidos y, en última instancia, la oferta determinado así el precio. De esta forma, una gestión interestatal del problema de los aprovisionamientos estará en condiciones de promover el interés nacional buscando controlar la oferta que se coloca en el mercado mundial, esto sitúa entonces al petróleo en el centro de la política mundial.
Debido a la nacionalización del sistema petrolero internacional, que implica el control estatal de los intereses de los importadores, se debía pasar de la negociación entre compañías y Estados, que simbolizaba el antiguo mundo, a la negociación de Estado a Estado. Pero los países consumidores no actuaron solamente en el plano diplomático. Tomaron medidas para reducir el consumo y para desarrollar fuentes de energía de sustitución del petróleo. En el caso de los Estados Unidos, fue creada una reserva petrolera estratégica, destinada a almacenar 150 millones de barriles a finales de 1978 y 500 millones a finales de 1980. A escala mundial, fue creada la Agencia Internacional de la Energía –AIE- durante los años setenta (Yergin, 1992).
Los años ochenta empiezan con la guerra entre Irán e Iraq y, por consiguiente, la salida del mercado de cuatro millones de barriles al día, con la presión subsecuente sobre el precio internacional. Pero, esta vez, los países consumidores, bajo la AIE, estaban en condición de hacer frente a la disminución de la oferta. Así, en 1981, la producción de la OPEP era 27 veces inferior al nivel de producción en 1979, como consecuencia del aumento de la producción de los países no OPEP y de la disminución de la demanda mundial. La nueva administración americana de Ronald Regan, será guiada por la idea de que la crisis energética terminará sólo el día en que se deje de alimentarla. Se trata entonces de reintroducir las fuerzas del mercado allí donde se introdujo la protección. Por otra parte, conviene reintroducir la verdad de los precios allí donde se introdujeron las subvenciones. Por último, la negociación política acaba por sustituirse en la negociación directa entre intereses concernidos, reintroduciendo condiciones contractuales que se ajusten a las condiciones del mercado4.
Así, la correlación de fuerzas entre los países OPEP y los Estados consumidores, Estados Unidos en cabeza, se inclinará hacia los segundos. Esto debido al hecho que los países OPEP no consiguieron garantizar el nivel de precios internacionales que buscaban. De hecho, estos países se encontraban frente a la paradoja siguiente: de un lado, necesitaban recursos económicos importantes, por lo cual se necesitaban precios elevados; pero, estos precios elevados hacían posible la entrada a la competencia de nuevas regiones petroleras5 cuyos costos de extracción eran más elevados. Así, frente a la estrategia de precios elevados de los países OPEP, los Estados Unidos hicieron presión sobre otros países que tenían reservas de petróleo con el fin de abrir nuevas provincias petroleras a las compañías internacionales6 (Yergin, 1991).
Por otro lado, la emergencia del mercado de futuros hace que los precios de plazo corto, se impongan como la nueva referencia, frente a un precio "oficial" (fijado por la OPEP) que refleja muy mal los movimientos del mercado. Por otra parte, aunque la inmensa mayoría de los actores, en particular los gobiernos pero también numerosos responsables de compañías, temen la instauración de un sistema totalmente basado en el precio de futuros, juzgado errático y sometido a movimientos irracionales, porque progresivamente elimina el precio oficial como referencia de las transacciones internacionales. En 1987, la OPEP oficialmente abandona toda intención de administración del precio. El precio mundial del petróleo es fijado en lo sucesivo anónimamente por los operadores bancarios, como ocurre en todo mercado de materias primas (Yergin, 1991).
Los años noventa se presentaron con lo que se llamó el Consenso de Washington. Esta doctrina propone una serie de medidas con el fin de hacer más abiertas las economías de los países ya abiertos. En el caso de la extracción del petróleo, el movimiento de apertura de los campos mineros a la actividad de las compañías particulares aumentó considerablemente. Esta dinámica se vio reforzada por el desarrollo de nuevas tecnologías en el seno del sector petrolero y gasífero, reduciendo la ventaja competitiva intrínseca asociada con el control de recursos de bajos costos de producción. Hoy nos dirigimos hacia un mercado competitivo, donde las compañías se enfrentan para acceder a los recursos más baratos, y los Estados propietarios de los recursos para acceder a la tecnología y al capital.
Por otra parte, la liberalización se extiende al conjunto del sistema energético, en particular a las industrias eléctricas y gasíferas. En todas las industrias de la energía se privatizan a los operadores "nacionales", o por lo menos, se privatizan sus lógicas de acción. El funcionamiento de los sistemas energéticos es cada vez más desconectado el marco nacional, el juego de la competencia y las estrategias que lo enmarcan lo conducen a escala mundial.
Lo que es curioso, es que en una época en que la cuestión de la defensa del medio ambiente y el debate de los efectos de la extracción de los recursos son de actualidad, la economía mundial, y en particular la extracción del petróleo, se vuelven cada vez más dependientes de un mercado financiero que no tiene que ver nada con las cuestiones técnicas de la extracción del petróleo.
Esta contradicción puede también ser interpretada de modo particular en el caso de Colombia: vemos primero materializarse las "sugerencias" del Consenso en forma de presiones fuertes que pretenden suavizar las restricciones ecologistas aplicadas sobre la extracción del petróleo. Queremos luego, como argumento adicional para la puesta en ejecución de las sugerencias del Consenso, implementar la idea según la cual los países ricos en materias primas deban exportarlas con el fin de poder pagar su deuda exterior y disponer de divisas en un futuro más feliz. Pero ya que no disponen de recursos económicos para explotar estas materias primas y que la banca internacional no financia proyectos energéticos de empresas estatales, hay que ofrecerles a las compañías privadas unas condiciones de rentabilidad
compañías privadas las condiciones suficientes de rentabilidad, lo que impone que el Estado propietario de los recursos no goza de préstamos a tipos preferenciales (Noel, 2000, p. 11).
5Disponibles, basta con ofrecerles a las compañías privadas de las condiciones suficientes de rentabilidad, lo que impone que el Estado propietario de los recursos no goza de préstamos a tipos preferenciales (Noel, 2000, p. 11).
? Entre las provincias, podemos subrayar el Mar del Norte, México y Alaska (Yergin 1992, p. 949)
apropiada7. Pero, lo que se comprueba en general, es que los países del Tercer Mundo que se prestaron a esta política tienen hoy menos recursos y más deudas que antes.
Podemos decir por fin, en cuanto a la gestión del petróleo, que efectivamente el mercado fue el regulador, pero este mercado está muy lejos de aquello que nos propone la teoría económica. En efecto, vimos que ha sido influido por el efecto del juego combinado por varias manos visibles8 entre las cuales resalta especialmente los Estados Unidos de América. Así, podemos decir con Ayoub (1993) que, es evidente que el petróleo es un producto estratégico en el que la determinación de los precios y las cantidades producidas responden no sólo a imperativos puramente económicos, también a imperativos políticos de orden internacional, regional y nacional. En efecto, comprobamos que la disputa por distribución de la renta petrolera se hace por todos los medios de los que disponen los actores: desde coaliciones hasta una intervención militar. La dimensión política, en el estudio de esta industria, es pues indiscutible. Sin embargo, es pertinente conocer lo que nos propone la teoría económica sobre le concepto de renta Petrolera y Energética.
2. RENTA PETROLERA Y ENERGÉTICA
La discusión sobre renta energética tiene su origen en la teoría económica de la renta de la tierra ricardiana y sus posteriores aportes y criticas. Iniciemos esta discusión con la crítica que Marx le hizo a dicha teoría.
En 1894 se publica el tomo iii de El Capital, allí la Sección sexta se dedica al problema de Como se convierte la ganancia extraordinaria en renta del suelo. En esta sección, Marx desarrolla el concepto de renta del suelo cuya comprensión exige discutir inicialmente la formación del precio. Marx señala que “Este precio de producción no se determina, como hemos dicho más arriba, por el precio de costo individual de cada industria que produce por separado, sino por el precio de costo medio de la mercancía bajo condiciones medias del capital en la rama de producción en su conjunto” (Marx, 1894, 596) Quiere decir que los productos agrícolas o mineros se venden como todas las mercancías según el precio medio de producción; por lo cual, aquel empresario que logre disminuir al máximo su costo individual por debajo del costo medio obtendrá mayor ganancia extraordinaria. Esto es ampliado por Marx así: “Esta diferencia, nace de una parte, de que la mercancía se vende por su precio comercial general, por el precio con base en el cual se nivela la competencia de los precios individuales y, por otra parte, del hecho de que la mayor capacidad productiva e individual del trabajo puesto en acción por él no redunda en beneficio de los obreros, sino, como toda la capacidad productiva del trabajo, en beneficio del empresario en el hecho de que se manifiesta como capacidad productiva del capital”9 (Marx, 1894, 598).
Veamos ahora la definición de renta diferencial propuesta por el mismo Marx: “La ganancia extraordinaria, cuando se presenta de un modo normal y no como resultado de fenómenos fortuitos en el proceso de circulación, se produce siempre como diferencia entre el producto de dos cantidades iguales de capital y trabajo, y esta ganancia extraordinaria se convierte en renta del suelo cuando dos cantidades iguales de capital y trabajo se invierten con resultados desiguales en extensiones iguales de tierra”10 (Marx, 1894, 604). En otras palabras para Marx la renta diferencial i del suelo es la diferencia entre el 7 Esto es un tipo de chantaje hacia los países del Tercer Mundo porque se les dice " no le prestamos para este proyecto porque hace falta que usted se abra, en nombre de la economía liberal que precisamente propone la libre competencia": la cuestión es pues esencialmente política.
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Es posible distinguir claramente a dos actores importantes: " si necesariamente hay que caracterizar el mercado petrolero con relación a los modelos disponibles, nos parece que la búsqueda debe orientarse hacia una adaptación del modelo del oligopolio bilateral en el cual los Estados Unidos y Arabia Saudita ocupan los dos principales papeles. El examen a profundizado de los factores económicos y geopolíticos que determinan el comportamiento de estos dos países se hace entonces una necesidad " (Ayoub, 1993, p 30).9 Este planteamiento aunque parece teóricamente coherente, no se cumple del todo en la práctica ya que muchos empresarios han ubicado la importancia de incentivar la productividad de los obreros por la vía de las mejoras salariales o de sus condiciones de vida. De hecho este es un de los mecanismos clásicos de competitividad utilizados por las empresas. Así, el desarrollo del conocimiento permite avances tecnológicos que van a aumentar la productividad de los procesos, y a disminuir los costos de producción; lo cual se traduce en mayor riqueza.
producto entregado por dos tierras; en las que se han invertido cantidades iguales de capital y trabajo. El precio de venta del producto dependerá del costo de producción de la tierra menos productiva en la cual la renta es cero. Marx ubica un tipo de renta diferencial ii que sería la obtenida en tierras agotadas o de baja productividad, en las que es necesario aumentar la inversión de capital para obtener una mayor renta11 Por otro lado, el autor propone que una renta absoluta existe cuando la peor clase de tierra también devenga una renta “r”; de tal forma que el producto agrícola de ésta sería p+r y se cumpliría igualmente la teoría de la renta diferencial. Así para las mejores tierras el precio sería igualmente p+r; y la diferencia entre el costo de producción y este precio constituiría su renta.
Gray (1914) critica el concepto de renta de Ricardo: para él, Ricardo modificó el concepto económico de la tierra como la fuente de una renta de pago, e introdujo la idea que la renta es el pago de "la calidad inicial e indestructible del suelo" Pero Gray se pregunta entonces ¿por qué la renta debe ser el pago original de una propiedad indestructible?, y Según él, podemos mostrar que la indestructibilidad no es la característica que separa la renta de otras formas de rentas. Para Gray, la palabra "indestructible" ha sido utilizada por Ricardo en otro sentido: la utilización que da lugar a una renta no provoca una disminución de la base de la renta. En este sentido, la base de la renta es recurrente. Según Gray, es fácil determinar cuánto del valor del capital de una mina de carbón puede ser considerado como la depreciación por agotamiento del mineral.
Según Gray, Ricardo desarrolló su teoría de la renta de las minas como una extensión simple de su discusión sobre la renta de la agricultura, sin ninguna modificación. Sin embargo "las minas, dice Ricardo, así como las tierras, retribuyen en general al propietario, con una ganancia. Y esta ganancia que algunas veces puede acumularse, de la misma forma que la ganancia de la actividad agrícola puede permitir la creación de un fondo, que es a la larga el efecto y no la causa, del aumento del costo de los productos. El metal, retirado de la mina más pobre de las que son explotadas, debe tener por lo menos un valor cambiable, no sólo suficiente para pagar el vestido, el alimento y otros objetos indispensables para el mantenimiento de los que trabajan en la explotación y en el transporte del metal, sino también debe aportar el capital necesario para la empresa. La productividad de la mina más pobre será entonces el parámetro de referencia para establecer la base de la renta para todas las minas, pues con base en su costo de extracción se establece el precio del mineral. En estos planteamientos de Gray se encuentra implícito el concepto de regalía que será finalmente el pago por agotamiento del recurso.
El concepto de renta del suelo propuesto por Marx parece bastante apropiado, como él mismo lo anotó para el caso de las minas. Ya que el precio del producto en el mercado será función de los costos de producción de las minas marginales para las cuales la magnitud de la renta será cero. En este sentido Alvarez (1988), propone con base en los planteamientos de los clásicos sobre la renta absoluta en la tierra, que: “Una vez desarrollada una cierta capacidad tecnológica, la transformación será más simple y entonces los productores de cada material energético estarán en capacidad de apreciar sus ventajas frente al resto de los energéticos y podrán exigir un precio equivalente para las energías sustituibles unas por otras, descontando el costo de transformación...En resumidas cuentas, si consideramos la proximidad en las formas de consumo y las posibilidades técnicas de sustitución en el mismo, los precios en equivalentes energéticos han de reducirse y tender a un nivel próximo (algo así como el ‘precio límite’ de Bains). Tal situación ha de sancionarse económicamente en la existencia de una renta minera en toda la rama energética, o simplemente una renta energética.”12 ( Alvarez, 1988, 86).
Más adelante el autor agrega: “La lógica que debe imperar entre los productores es la de limitar la producción en los mejores yacimientos, para forzar un precio de los peores yacimientos como el precio regulador del mercado. Ganarán todos
le son bastante favorables de tal forma que el costo medio de producción de un Barril de crudo es de 1.1 dólares y un costo medio de transporte es de US$ 2 por barril, siendo vendido en 12 dólares en el peor de los casos.
los propietarios siempre y cuando el mayor propietario de recursos mejor situados, calidad, facilidad de extracción etc. esté contento con su parte del pastel. El mayor y mejor propietario será el ‘director’ del mercado. El productor ‘marginal’ si no entra en la lógica del ‘director’ peligra” (Alvarez, 1988, 87).
Según el autor “para que esta lógica se imponga se necesita, a más de conocer las condiciones técnicas del mercado, que exista un cierto grado de cohesión para las determinaciones políticas a tomar...a partir de la década del 70 se establece para los hidrocarburos la propiedad territorial como relación social directora del mercado en el ámbito mundial. Merced a ello se pudo establecer un precio regulador mayor que el precio de producción, o sea una RENTA ABSOLUTA PETROLERA. Ello sucedió con el acuerdo explícito de los grandes intermediarios con los consumidores” (Alvarez, 1988, 87). La magnitud de esta renta absoluta atrajo el interés de otros terratenientes13, para abrir sus territorios a la exploración y luego a la explotación, aun sin tener rentas absolutas de la magnitud de los países OPEP, pero disfrutando de las medidas de regulación de la producción que los ‘productores directores’ se fijaron. Así, la renta absoluta “creó” nuevos yacimientos que “ponen en peligro la magnitud misma de la renta absoluta”14 (Álvarez, 1988, 87-88).
Si aceptamos que la propiedad territorial ha sido la relación social directora del mercado petrolero en el ámbito mundial después de 1970, podremos entender porque hoy muchos países, entre ellos Colombia, tienen una concepción de tipo rentista frente al negocio petrolero, en la cual la explotación se plantea como la obtención de dividendos y no desde la perspectiva del petróleo como recurso energético. Esta visión rentista irá en contravía de la que propende por una gestión energética sostenible15 si no se garantiza que parte importante de la renta se reinvierta, para dejarle a las generaciones futuras en contraprestación del recurso explotado otro bien que puedan usufructuar. Pues como dice Marx : “Ni la sociedad en su conjunto, ni la nación ni todas las sociedades que coexistan en un momento dado, son propietarias de la tierra. Son simplemente, sus poseedoras, sus usufructuarías, llamadas a usarla como boni patres familias y a transmitirla mejorada a las futuras generaciones.” (Marx, 1894, 720). Este planteamiento es hoy el punto de lanza de la teoría de la gestión en la explotación de los recursos, sobre todo de aquellos no renovables. De allí que la explotación de los recursos, especialmente de aquellos no renovables debe estudiarse desde una perspectiva más amplia que la teoría de la renta del suelo.
J.P. Angelier (1976), B. Mommer (1999), y C.G. Alvarez (2000), parten de la teoría marxista de la renta, procurando aplicárselo a la industria petrolera. Sin embargo, estos autores no presentan una discusión precisa sobre las diferencias entre la renta de bienes raíces y la renta petrolera que se acaba de subrayar. Discutiendo las bases teóricas del trabajo, Angelier (1976) adopta la teoría de Perroux, apelada dinámica de la desigualdad. El fin del trabajo es analizar el funcionamiento de la Industria Petrolera Internacional (IPI), a través del estudio de la formación y de la apropiación desigual de la renta petrolera. Para este autor, la noción de ganancia petrolera, tal como ella es definida por Chevalier (1973), es un instrumento teórico forjado para el análisis del sector de la energía; el contenido de esta noción es pues demasiado amplio para permitir el análisis de la sola IPI.
Según Angelier, es "el funcionamiento de la industria petrolera y su modo de articulación con otras esferas de la actividad económica, lo que da origen a rentas muy importantes, a rentas permanentes y a rentas que contribuyen al equilibrio dinámico de esta industria. Lo que la diferencia de la inmensa mayoría de otras industrias, en las cuales las rentas sean bajas o inexistentes, o bien están asociadas a fenómenos coyunturales " (Angelier, 1976, p. 5).
13 El término exacto sería de otros países poseedores de reservas, se dejó el término terrateniente por respetar el usado por el autor. 14 Este planteamiento parece bastante sólido y explica porqué grandes productores como México e inclusive Noruega y la antigua URSS, no entraron a ser parte de la OPEP, ya que disfrutaban de los beneficios de no estar regulados. Esto también parece explicar porqué cuando los países OPEP rompen el pacto de cuotas y aumentan la ya gran oferta de crudo, quiebran el precio llevando el mercado a los precios de US $ 12 a 14 por barril entre los años 1985 y 1995. Es por ello que hoy algunos países OPEP (Arabia Saudita y Venezuela) llaman a otros grandes productores NO OPEP (Como México y Noruega) para buscar un acuerdo de cuotas que permita levantar el precio. Otros coinciden con este planteamiento al ubicar la contradicción en la que incurría la OPEP al intentar manejar los precios controlando la oferta, lo que permitió que otros actores importantes pudiesen aumentar su participación en el mercado.
Para este autor, son las relaciones entre agentes dominantes y agentes dominados las que permiten la puesta en ejecución de los mecanismos de creación - apropiación de la renta petrolera. Según él, estas relaciones y estos mecanismos traducen las situaciones de desigualdad en las cuales están los diferentes agentes de la industria petrolera.
Siempre, Angelier (1976) la renta es natural lo mismo que la ganancia: es de la plusvalía obtenida del capital, y realizada en el momento de la venta de las mercancías. Así la ganancia del capital petrolero es la plusvalía del capital petrolero obtenido en el momento de la ejecución del proceso de producción de la industria petrolera, y realizada en el momento de la venta de los productos refinados, la renta petrolera, en sí misma, estará constituida por la plusvalía que proviene de otras esferas de producción que la industria petrolera, y realizada en el momento de la venta de los productos petroleros. De tal forma que la renta petrolera no está constituida únicamente por ganancias del capital petrolero. También comprende la renta de los agentes no productores que participan de la actividad petrolera: los Estados petroleros, y los Estados consumidores. Estas rentas, Estados petroleros y Estados consumidores pueden gozar de eso a causa del poder de monopolio del que disponen, tanto al nivel de la propiedad de los yacimientos, como a nivel del mercado de los productos refinados.
Este autor propone pensar en términos de precio de reproducción más bien que en términos de precio de producción porque es en estos términos que piensan las compañías petroleras. La diferencia entre estos dos precios representa el costo de puesta en ejecución de las operaciones de exploración que permite sustituir las reservas agotadas para garantizar la existencia misma de la Industria petrolera Internacional (IPI. Para él " esta diferencia entre precio de producción y precio de reproducción es medida por los costos de exploración y de desarrollo de las nuevas cantidades descubiertas, el costo al cual se añade un provecho del capital al índice medio" (Angelier, 1976, p. 26). Es evidente que, para este autor, el concepto de reproducción suponga implícitamente que el petróleo es inagotable. A menos que haga referencia, cuando habla de nuevas cantidades descubiertas, a la sustitución del petróleo por energías renovables. Pero, no es el caso. Lopera (2005) considera que es necesario incluir en este precio el pago por agotamiento, el cual se puede calcular para el petróleo como el costo de implementación en equivalentes energéticos de recursos energéticos renovables.
Mommer (1999) analiza la propiedad pública y privada de los minerales y concluye que están considerados como un don libre de la naturaleza. Según este autor, solo hay una diferencia formal entre dos formas de pensar la propiedad de los recursos naturales. De un lado la visión liberal para la cual la propiedad de los recursos naturales debe ser privada, pero sometida a la autoridad del Estado y expuesta a la competencia sobre el mercado. De otro lado la propiedad pública mineral para la cual es el Estado el propietario de los recursos naturales.
Estas dos visiones representan estructuras de control - de regímenes de posesión - diferentes con arreglo a las circunstancias, pero, persiguen a pesar de todo el mismo objetivo: favorecer las actividades productivas de los individuos, orientadas hacia el provecho capitalista y no hacia la renta de la tierra. Para este autor, las diferencias entre las políticas mineras de los Estados Unidos y de Gran Bretaña son de dos tipos: las diferencias en la estructura política de estos países pues en los Estados Unidos, los propietarios de las tierras jamás formaron una clase política como tal y jamás tuvieron el poder de los propietarios de tierras británicas.
En segundo lugar, hay que tener en cuenta diferencias técnicas entre las industrias mineras de los Estados Unidos y las de Gran Bretaña. En el primer caso, el recurso dominante es el petróleo y en el segundo caso, el carbón. Para este autor, el Estado puede utilizar la propiedad pública nacional de dos modos: utilizando la propiedad pública del recurso para incitar la creación de empresas mineras nacionales a carácter privado o público, o utilizando su condición de propietario del recurso para cosechar una renta de bienes raíces internacionales en un fondo de capital.
Para este autor, la propiedad pública nacional acaba pues por representar exactamente lo contrario de su concepción liberal original, oponiéndoles a las empresas mineras y a los consumidores extranjeros un Estado propietario de bienes inmuebles, y ser soberano por añadidura.
Así, la formación del precio de petróleo será determinada por tres elementos: 1) el tiempo o el coste de producción; 2) el desarrollo de la acumulación social e histórica del capital, con la repartición de la renta entre los agentes que participan en este proceso social; 3) la correlación de fuerzas entre actores, la cual va a determinar la participación de cada una de ellas en el excedente social, frente a una situación cierta de acumulación y de organización social.
Si se adopta la noción de renta de Angelier (1976), podemos esquematizar la renta petrolera total del siguiente modo:
Elementos componentes del precio según Angelier (1976)
Así, la renta total será la suma de:
1) la renta de los Estados consumidores. 2) la renta de las empresas particulares.
3) la renta de los Estados productores y sus regalías.
4) los costos totales de exploración, costos de extracción y costes de transporte.
Lopera (2005) propone tomar en consideración el coste de agotamiento del petróleo y el coste de los servicios del medio ambiente con el fin de garantizar en los países a propietarios de reservas la posibilidad de reemplazar el petróleo agotado por una otra fuente de energía. En este marco, sobre las consecuencias de la segunda ley de la termodinámica en los procesos económicos; hay que incluir en la renta petrolera la pérdida de la calidad debida al uso. Así, el esquema precedente será:
Se puede afirmar que existen muchas formas de enfocar el análisis de la economía y la política petrolera:
1) el estudio del desarrollo tecnológico en la disminución de los costos de exploración, de extracción, de transporte y de refinación
2) el estudio del sistema de contribuciones y del papel de los estados productores, comprendiendo las puestas internacionales de los países productores (papel del OPEP, por ejemplo)
3) el estudio del papel de las empresas privadas en conjunto de esta industria 4) el estudio del papel de los países consumidores
5) el estudio de la formación del precio internacional del petróleo y el papel de los diferentes actores en éste. Lopera (2005) propone ampliar este análisis integrando los costos de agotamiento en la renta con el fin de garantizar que el petróleo pueda ser reemplazado por fuentes de energía renovable.
3. COSTOS DE AGOTAMIENTO O DEPRECIACIÓN DEL CAPITAL NATURAL
En la teoría económica es recurrente el asunto del agotamiento de recursos, recuérdese que Gray (1914) había hecho una crítica al concepto de renta ricardiana dado que Ricardo deja de lado el carácter agotable de la tierra. De hecho la teoría económica, en su versión neoclásica, se ha desarrollado dejando de lado la discusión sobre el carácter finito de los recursos naturales y la capacidad de carga finita de la biosfera. La explotación de recursos naturales se ha fundado así en la lógica de que éstos son un bien de la naturaleza. Hoy somos conscientes de la necesidad de incorporar el costo de uso y el costo de agotamiento de los recursos naturales, tal y como se discutió antes. Para avanzar en esta discusión es pertinente recordar a Geurgescu-Roegen (1971) cuando nos plantea que desde el punto de vista de la termodinámica, la materia-energía entra al proceso económico en un estado de baja entropía y sale en un estado de alta entropía. Esta puede ser entendida como una medida de la energía no aprovechable de un sistema termodinámico.
Según este autor: en términos de entropía, el costo de cualquier actividad biológica o económica es siempre mayor que el producto. Así, agrega Geurgescu-Roegen, cualquier actividad de esa clase conduce necesariamente a un déficit. De esta manera, para este autor el proceso económico, visto desde el punto de vista físico, es un proceso de transformación de recursos naturales útiles de baja entropía en desperdicios de alta entropía. Queda, entonces, aquí planteada la relación entre Termodinámica y Economía. Hoy sabemos de las limitaciones de esta segunda disciplina para presentar instrumentos para la gestión de los recursos naturales si no toma en cuenta los principios de la primera disciplina.
Para conceptualizar mejor esta relación es pertinente analizar el esquema teórico propuesto por Naredo y Valero (1999). Para empezar es necesario definir:
F: Recursos utilizados en el proceso económico. P: Producto obtenido en el proceso económico
I : Degradación total producida por el proceso económico. (Irreversibilidad total) L: Perdidas de la calidad interna.
R: Desechos producidos por el proceso económico.
Desde el punto de vista físico:
F - P = L + R = I, (1)
Según la segunda ley de la termodinámica I > 0, así F > P, de donde se deduce que los recursos utilizados en el proceso « productivo » son siempre mayores que los productos obtenidos del proceso de «producción» (transformación en el sentido de Geurgescu-Roegen). Por otro lado, si se define la eficiencia del proceso como = P/F; entonces será siempre menor que 1, ya que F > P, ó F - P >1.
De otro lado, siguiendo la lógica económica se puede definir: CI: Recursos utilizados en el proceso «productivo» PR: Producto obtenido del proceso.
VA: Valor agregado por el proceso.
Para que el proceso sea rentable, tal y como lo exige la economía debemos obtener un valor agregado positivo, entonces PR-CI = VA>0, es decir que PR > CI.
Por otro lado, se puede definir la rentabilidad del proyecto como:
0 PR/CI > 1 (2)
Asumiendo que el precio del producto obtenido ( Pp) y el precio de la materia prima (Pf ) son conocidos, entonces podemos deducir que:
PR = P*Pp, y
CI = F*Pf.
Si reemplazamos estas dos ecuaciones en la ecuación (2), obtenemos la siguiente desigualdad:
0 PR/CI = P*Pp/F*Pf = (P/F)*(Pp/Pf) > 1 (3)
Recordemos que la eficiencia del proceso se expresa de de la siguiente manera:
r = PR/CI
Podemos expresar la ecuación (3) de la siguiente forma:
r = *(Pp/Pf)> 1 (4)
entonces,
1> >Pf/Pp (5)
La ecuación (4) muestra la relación entre la rentabilidad del proyecto r y la eficiencia del proceso . En otras palabras, la ecuación (4) permite extender un puente entre la termodinámica y la economía. En efecto, r es una variable puramente económica que dice cuánto valoramos el presente frente al futuro. De otro lado, es una variable de carácter físico que da cuanta de la eficiencia de un proceso de transformación de un recurso natural en una mercancía (tal y como lo entiende Geurgescu-Roegen). De otro lado, podemos observar que en la ecuación (5) Pp es mayor Pf, lo cual es coherente con la segunda ley de la termodinámica que obliga a que < 1.
Para avanzar en esta discusión es necesario precisar el concepto de depreciación tal y como este es entendido en el caso de un recurso agotable. Si se asume la lógica de Hotelling(1931) la depreciación de un recurso agotable depende de la tasa de interés del mercado que a su vez determina la tasa de extracción del recurso. Desde la perspectiva de la economía ecológica la depreciación se debe pensar desde el punto de vista del agotamiento de la cantidad del recurso no desde su monetarización. Hubbert (1971) propone una ecuación para el agotamiento del petróleo que tiene la forma típica de una campana de gauss.
Para el cálculo de la depreciación del capital natural por agotamiento de petróleo, proponemos utilizar el concepto de costo de uso construido por El Serafy (1989). Según este autor, el valor capitalizado (para el año n) de una fuente de ingresos constante y finita R será:
on R* = R[1 – (1/ (1+ r)n+1)]/(1/(1+ r)) Donde,
r : tasa de interés n : numero de años
Si de otro lado consideramos, que X es el valor capitalizado de una fuente constante de ingresos cuyo valor es: o X* = X / (1/ (1+ r))
Utilizando la relación: on R* = o X*
Podemos entonces escribir: X/R = 1 – (1/ (1+ r)n+1)
La relación X/R depende de dos valores:
- El tiempo de duración de las reservas (n) que no es otra cosa que la relación entre la cantidad total de reservas y la tasa de extracción.
- La tasa de descuento ( r ).
Según El Serafy (1989), si se fija la tasa de descuento en 5% y si se extrae el recurso en 10 años, entonces solo se deberá considerar como ganancias el 42% de los ingresos totales. Inversamente, si el recurso se extrae en 50 años, el porcentaje de ingresos que podrán ser considerados como ganancias, será el 92%.
En resumen, si r aumenta, la relación X/R se aproxima a 1. Contrariamente si r disminuye esta relación se aproxima a cero. Así, podemos definir el costo de uso del recurso de la manera siguiente:
Para El Serafy (1989) esta ecuación representa el factor de depreciación del yacimiento mineral, y puede ser utilizada como un indicador de escasez del recurso. Proponemos calcular la tasa de depreciación por agotamiento de petróleo N1 a partir de esta ecuación, pero utilizando la tasa de preferencia por el presente tvp en vez de la tasa de interés r. Esta tasa de preferencia por el presente puede ser calculada para cada año, si se conoce el volumen de petróleo extraído por año y las reservas totales del yacimiento. Pensamos que cuando se trata de la depreciación anual unitaria de un recurso natural como el petróleo, es más realista utilizar el tvp que la tasa de interés del mercado r.
En la figura 1 mostramos cuatro curvas de depreciación unitaria: la primera calculada con una tasa de interés r igual a 4%, y las otras calculadas con tasa de preferencia por el presente tvp iguales a VEi/Y1, donde VEi designa el volumen extraído durante el año i y Y1 las reservas totales. La ecuación utilizada es la siguiente:
N1KN1/Y1 = ni =1((N1i*VE i)/Y1)) con N1i = (1/((1+tvp) ni+1)16, Donde,
ni : relación reservas/ producción para el año i
V.E.i : Volumen extraído durante el año i = ((Ko*A)/o )*(dp/dl)17 tvp: tasa de valoración del presente = VEi/Y1.
Figura 1. Curvas de depreciación calculadas con tvp y r = 4%18.
Es claro que las curvas de depreciación unitaria trazadas con la tasa de valoración del presente tvp siguen la misma trayectoria que aquella trazada con la tasa de interés r del 4%. En la figura vemos que a medida que aumenta el costo de extracción, las curvas de depreciación construidas con tvp se parecen a aquella construida con la tasa de interés r. por las razones anteriores calcularemos la depreciación del petróleo agotado con tvp, esto debido a que esta variable nos da información sobre la disminución de las reservas en el tiempo y por esta razón es más próxima a la realidad que la tasa de interés del mercado.
16 Esta ecuación es equivalente a la propuesta por El Serafy (1989) para el cálculo del costo de uso.
17 Donde Ko: Permeabilidad efectiva al petroleo, A: area de flujo total, o : viscosidad del petroleo y dp/dl : cambio de presión con distancia.
Si se analiza el caso de la producción de petróleo en Colombia, la determinación de la depreciación debería calcularse de la curva de extracción acumulada, Véase la grafica siguiente:
Curvas de producción anual y acumulada
Si se quiere tener en cuenta el carácter agotable del recurso es necesario pagar la depreciación del recurso que es igual a la cantidad de recurso extraído, el cual debe ser reemplazado por una fuente renovable de suerte que se garantice el disfrute del recurso a las generaciones futuras.
Ahora, si se asume que el precio de la materia prima es igual al precio de depreciación (Pf=Pd), y que el precio del producto es igual al precio del mercado (Pp = Pm). Así, podemos determinar el valor del Precio de depreciación Pd, conociendo el precio del mercado Pm , la tasa de rentabilidad r y la eficiencia del proceso . El cálculo se puede hacer a partir de la ecuación siguiente:
Pd = (*Pm)/r
El comportamiento de esta ecuación puede ser observado en la tabla 1 allí vemos que cuando aumenta la eficiencia del proceso el precio de depreciación se aproxima al precio de mercado. Así, en la tabla 1 vemos que cuando mantenemos
constante la tasa de rentabilidad pero variamos la eficiencia del proceso del 10% al 80%, el precio de depreciación pasa a ser 8 veces mayor. Inversamente, si la eficiencia del proceso se mantiene constante pero se varía la tasa de rentabilidad aumentando del 10% al 50%, el precio de depreciación disminuye a un 20% de su valor inicial.
Tabla 1 efecto de la tasa de rentabilidad y de la eficiencia sobre el precio de depreciación
Eficiencia
Tasa de rentabilidadPR/CI Precio de depreciación
0,1 0,1 Pm
0,5 0,2*Pm
0,2 0,1 2*Pm
0,5 0,4*Pm
0,4 0,1 4*Pm
0,5 0,8*Pm
0,6 0,1 6*Pm
0,5 1,2*Pm
0,8 0,1 8*Pm
De manera general podemos decir que a medida que la rentabilidad r aumenta, a factor de eficiencia constante, el precio de depreciación disminuye respecto al precio del mercado. Esto quiere decir que el precio del mercado es suficientemente alto como para pagar la sustitución del recurso agotable por una fuente renovable y obtener una renta importante. En otras palabras una baja eficiencia favorece la sustitución de recursos renovables por recursos no renovables ya que hace aumentar el precio de mercado respecto al precio de depreciación. Inversamente, una alta eficiencia no favorece tal proceso de sustitución ya que el precio de depreciación se hace mayor, respecto al precio del mercado, de tal manera que sustitución se hace más costosa y la renta obtenida disminuye.
Si se valoran desde el punto de vista monetario tanto el agotamiento, como el deterioro del capital natural y la protección del capital natural critico y se introducen en el flujo de caja de un proyecto petrolero, la renta petrolera disminuirá de la forma como se observa en el esquema de la figura 4.1. Este esquema muestra que la renta total de un proyecto petrolero se ve fuertemente disminuida si se carga al proyecto el agotamiento de reservas y el costo de los servicios medioambientales. Figura 4.1 Representación esquemática de la disminución de la renta petrolera cuando se introduce la depreciación y las pérdidas
Donde,
Pd : Valor del petróleo depreciado.
Csm : Costos de los servicios medioambientales. Ct :Costos totales.
Rt : Renta total. Pm : Precio del mercado.
En este esquema observamos que el valor de la renta disminuye significativamente si se introducen los costos de agotamiento y el costo por servicio del medio ambiente. En el caso del petróleo tradicionalmente se ha asumido que los servicios del medio ambiente y la depreciación son gratuitos (su precio igual a cero). Es importante aclarar que en los casos en que el petróleo es propiedad de la nación la regalía se interpreta como el pago de una compensación; sin embargo, el fruto de este tributo no se utiliza para sustituir las reservas agotadas sino para llenar los vacíos dejados por la ausencia del Estado en materia de obras públicas.
En el esquema se puede observar que si el precio del mercado Pm aumenta, la renta aumenta de manera significativa ya que todos los otros parámetros permanecerán constantes, pues ninguno de ellos depende del precio internacional. De esta manera, se puede observar que la cuestión del pago del agotamiento de petróleo y el pago de los servicios del medio ambiente pasa por la discusión sobre el precio internacional del petróleo. Algunos autores proponen introducir impuestos con el fin de garantizar el pago de estos dos costos buscando que sea el consumidor quién los pague con el fin de no afectar la renta de las empresas privadas.
Es necesario evolucionar de una gestión del petróleo fundada sólo en el criterio de distribución de la renta petrolera, en la cual los diferentes actores buscan estrategias para aumentar su participación en la misma; hacia una gestión que tenga en cuenta el carácter agotable y el impacto de los combustibles fósiles sobre la biosfera. En esta nueva gestión es necesario tener en cuenta que los costos de agotamiento y de los servicios medioambientales deben reflejarse en el precio internacional del petróleo. Adicionalmente los actores deben jugar unos roles acordes con su naturaleza: En el caso de los países propietarios de reservas, la gestión debe ser pensada en una lógica más amplia, en la cual se tengan criterios adicionales a la visión del aumento de las exportaciones para disponer de mayor renta. Es necesario introducir políticas de producción limpia y de industrialización que permitan avanzar hacia una gestión del petróleo enmarcada en una política energética sostenible. Así, pensamos que la política energética de los países propietarios de reservas debe ser fundada sobre dos conceptos : seguridad y soberanía energéticas. En el caso de las compañías y las corporaciones multinacionales se debe evolucionar hacia empresas energéticas más que petroleras incorporando en su portafolio cada vez más las fuentes energéticas alternativas y limpias. Adicionalmente deben comprometerse con una aplicación estricta de las normas medioambientales, jurídicas y laborales que garanticen el respeto de normatividad internacional y nacional. En el caso de los estados consumidores es necesario la implementación de políticas que garanticen un consumo racional y de mínimo impacto posible sobre el medioambiente, esto se puede lograr impulsando el uso de tecnologías limpias, desincentivando el uso de autos particulares e incentivando el uso de transportes masivos, de ciclorutas, de políticas para que los habitantes vivan cerca de su sitio de trabajo y en fin de toda una serie de medidas que permitan que el uso los combustibles fósibles sea una opción más y no la única alternativa.
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