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Efecto de dos estrategias para enseñar a editar textos

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Efecto de Dos Estrategias para Enseñar a Editar Textos

Milena del Carmen Rodríguez Cárdenas

Trabajo de grado para obtener el título de Maestría en Psicología.

Florencia Reali, Ph.D.

Directora

Departamento de Psicología

Universidad de los Andes

(2)

Agradecimientos

Al Departamento de Fonoaudiología, Fisioterapia, Terapia Ocupacional y Nutrición de la

Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia por permitir la

participación de sus estudiantes en este proyecto. Al Centro de la Comunicación Humana

de la Facultad del Departamento de Fonoaudiología por disponer sus espacios físicos para

este proyecto.

A Florencia Reali, sin su acompañamiento, buen consejo, asesoría impecable y constancia,

no hubiera sido posible.

A Jorge Larreamendy por ayudarme a descubrir el camino que finalmente recorrí.

Por siempre, a mi madre.

Milena del Carmen Rodríguez Cárdenas.

Bogotá, D.C.

(3)

Tabla de Contenido

Resumen 6

Introducción 7

Marco Teórico 8

Procesos involucrados en la detección de errores en la edición 10

Niveles de edición 13

Enseñanza de la edición 17

Planteamiento del Problema 22

Preguntas de investigación 23

Hipótesis 23

Método 24

Participantes 24

Materiales 25

Procedimiento 26

Resultados 29

Prueba ANOVA de medidas repetidas 31

Comparación pareada de la efectividad de las estrategias: Prueba t para muestras

independientes (sin discriminar por niveles) 33

Comparación por niveles de la efectividad de las estrategias: Prueba t para muestras

independientes (por niveles) 34

Deserción de las intervenciones 35

Discusión 36

(4)

Conclusiones 42

Consideraciones Éticas 43

Referencias 44

(5)

Índice de Tablas

Tabla 1- Estadísticos descriptivos, diferencia en el número de errores detectados por

condición (Estrategias por ejemplos y explícita). 30

Tabla 2- Estadísticos descriptivos, falsas alarmas por condición ejemplos y explícita. 30

Tabla 3 - Resultados prueba t:, cambio en la detección de errores por condición ejemplos y

explícita. 30

Tabla 4 - Prueba t., falsas alarmas por condición ejemplos y explícita. 31

Tabla 5- Estadísticos descriptivos, medidas entre condición. 32

Tabla 6. - Prueba ANOVA de medidas repetidas entre sujetos. Tipo de Estrategia. 32

Tabla 7 - Prueba ANOVA de medidas repetidas medida intra-sujeto (Niveles de edición) e

interacción. 33

Tabla 8 - Prueba t para errores detectados. 34

Tabla 9- Estadísticos errores detectados en cada nivel por condición. 34

Tabla 10 – Prueba t errores detectados en cada nivel por condición. 35

Tabla 11 - Estadísticos descriptivos para deserción por condición. 35

Tabla 12 - Prueba Chi para deserción por condición. 36

(6)

Resumen

El objetivo del presente estudio es evaluar el efecto de dos estrategias de enseñanza –

enseñanza explícita y enseñanza por ejemplos resueltos – en la habilidad de estudiantes

universitarios para editar textos. La edición se analiza en tres niveles de detección de errores:

superficial, estructural y de contenido. Este estudio pretende aportar evidencia que beneficie el

diseño y uso de estrategias efectivas de enseñanza de la escritura, así como aportar

conocimiento acerca del complejo proceso de la edición de textosy la interacción entre sus

distintos niveles. Este trabajo puede ser útilpara los docentes de escritura que intentan mejorar

sus métodos deinstrucción, para psicólogos que desean conocer acerca de aquello que

determina el complejo proceso de aprendizaje de la escritura y para las personas que quieren

saber cómo mejorar sus procesos de edición.

Palabras Clave: Edición, detección de errores, enseñanza explícita, enseñanza por

(7)

Introducción

Escribir es un proceso complejo, que involucra la coordinación de diferentes procesos

cognitivos, múltiples conocimientos y el manejo de diversas habilidades, lo que implica para

el escritor un tremendo esfuerzo mental (McCuthen, 2007). Aprender a escribir bien es

especialmente importante para las personas que están inmersas en comunidades académicas.

Los estudiantes, docentes e investigadores escriben no sólo para comunicarse, como acto

social de participación en su comunidad (Bazerman, 1988), también para aprender de aquello

que están escribiendo (Klein, 1999). En este sentido, los estudiantes universitarios se

benefician especialemnte de la existencia y uso de estrategias de enseñanza de la escritura que

desarrollan sus habilidades y los entrenan en los distintos procesos que involucra este proceso.

Estudios interesados en comprender los procesos de aprendizaje de la escritura sugieren

que la calidad de los textos producidos por jóvenes y adultos puede aumentar

significativamente si ellos realizan un efectivo proceso de edición (Beal, 1993; Bereiter y

Scardamalia, 1987; Fitzgerald y Markham, 1987; Flower, Hayes, Carey, Schriver y Stratman,

1986; Myhill y Jones, 2007; Pritchard y Honeycutt, 2006). Los modelos teóricos más

influyentes sobre el proceso de escritura, como el de Flower y Hayes (1981), o como el de

Bereiter, Burtis y Sacardamalia (1988), identificaron que editar de manera eficiente es una

característica que diferencia a los escritores expertos de los novatos. Sin embargo, los estudios

empíricos en escritura demuestran que los estudiantes no revisan de manera frecuente,

extensa, ni hábil sus textos (Graham y Perin, 2007; 2013). Esta situación puede ser explicada

no sólo porque el proceso de edición en sí mismo es complejo, sino porque los procesos de

enseñanza de la escritura, con frecuencia, no contemplan de manera específica la enseñanza de

(8)

A continuación se describirán los conceptos, teorías y hallazgos empíricos que enmarcan el

estudio del proceso de edición de textos.

Marco Teórico

Múltiples investigaciones realizadas en disciplinas como la psicología cognitiva, la

lingüística y la pedagogía, han aportado a la comprensión de los subprocesos de la escritura.

Estas investigaciones están basadas en modelos y perspectivas teóricas que parten de una

visión intrínseca del proceso y apuntan a la construcción de una visión extrínseca. Tanto en

los modelos prescriptivos de escritura como en los que la consideran un acto social, los

procesos de revisión y edición han sido analizados con especial interés debido a su impacto

positivo en la calidad de los textos.

El concepto de edición más frecuentemente citado en esta literatura está basado en el

modelo de escritura como proceso cognitivo (Flowers y col., 1986). Este modelo define la

edición como un proceso complejo de resolución de problemas que tiene el propósito de

mejorar un escrito a través de la detección de errores o inconsistencias en él (Beal, 1993;

Bitchener y Ferris, 2012; Ferris, 2003; Hayes y Chenoweth, 2007; Hull, 1987). Para lograrlo,

el editor debe realizar tres procesos: detectar los errores, diagnosticar el nivel en el cual se

cometen y generar estrategias para arreglarlos (Myhill y Jones, 2007). De los tres procesos

anteriores la detección del error es fundamental porque posibilita el posterior diagnóstico y

corrección del error. En la literatura, se muestra un acuerdo general en considerar la

importancia de la detección de errores como un estado inicial y preliminar a la corrección

(9)

El estudio sobre editores expertos realizado por Bisaillon (2007), define la detección

como una tarea en la que el editor debe identificar problemas de consistencia entre tres

dimensiones: el conocimiento del editor, las características del texto que está leyendo y las

expectativas de la audiencia a la que éste va dirigido. Por ejemplo, un editor puede detectar

un error de tipo gramatical cuando considera que dada la estructura usada por el autor, el

lector podría no comprender un mensaje. Bisaillon (2007) concluye que el proceso de edición

involucra una comparación entre una lista de problemas que el editor tiene en su memoria y

una lista de soluciones o acciones para realizar. Entonces, cuando el editor lee un texto para

evaluarlo y detecta un problema, puede asociar el problema a una solución correspondiente.

Por lo tanto, el editor posee un “banco de problemas relacionados con los textos” que puede

ser acumulado a través de su experiencia y que le sirve para prever algún posible error en el

texto leído. En relación a esta habilidad de detección de errores, Leslie y Gunther (1994)

sugieren que los editores experimentados desarrollan a través de un proceso de ensayo error,

un “marco conceptual propio” pero advierten que, tal vez, esta estrategia sea construida de

manera inconsciente. El editor desarrolla una sensibilidad que puede relacionarse con la

capacidad de entrar en la mente y el estilo de un autor, establecer empatía con su mirada y

comprender su objetivo. Al mismo tiempo, puede relacionarse con la capacidad de conocer

buena prosa, estar familiarizado con una gran diversidad de estilos literarios y conocer una

amplia cantidad de reglas gramaticales. Entonces, los editores hacen uso de estas habilidades

para hacer claro el lenguaje o la intención del autor (Lesliey Gunther, 1994).

Es necesario diferenciar el proceso de edición del proceso de revisión. Teniendo en

cuenta el modelo cognitivo de la escritura, la primera diferencia radica en el propósito que

(10)

a través de la detección de sus posibles inconsistencias, la meta de la revisión es mejorar el

escrito en relación a los planes y la intención de quien escribe. La revisión, a diferencia de la

edición, incluso puede generar cambios sustanciales de contenido del texto (Hacker, Plumb,

Butterfield, Quathamer, y Heineke, 1994). A editores profesionales, se les sugiere que su

objetivo sea el de ayudar a un autor a expresar sus ideas de la manera más clara y efectiva

posible, permitiendo que la voz del autor emerja, pero sin reemplazarla por la voz propia

(Lesliey Gunther, 1994). La segunda diferencia es que la edición se presenta una vez el autor

considera que el texto ha sido terminado, en cambio, la revisión puede surgir en cualquier

momento del proceso de escritura, es decir, tanto cuando se planea como cuando se está

transcribiendo el mensaje (Fitzgerald y Markham, 1987).

Procesos involucrados en la detección de errores en la edición

El proceso de detección de errores es complejo, involucra además de una gran cantidad

de conocimiento del lenguaje, procesos cognitivos de resolución de problemas, procesos de

toma de decisiones, y procesos de comprensión del lenguaje escrito (Hayes y Chenoweth,

2007).

A continuación expondré tres procesos que, como resultado de investigaciones en

edición, se ha demostrado están involucrados en la detección de errores: la comprensión de

lectura, el conocimiento del tema y la auto-regulación.

Comprensión de lectura. Existen amplios acuerdos entre los investigadores acerca de la importancia de considerar la comprensión de lectura como un proceso determinante en la

detección (Hacker y col., 1994; Hayes y Chenoweth, 2007; Lumbelli y col, 1999; Markman,

(11)

el proceso de comprensión de lectura del texto. Cuando el editor lee, realiza un proceso de

significación del contenido viabilizado por la estructura gramatical del texto y por sus propios

conocimientos. Si no es posible esta significación, el editor ha encontrado una inconsistencia

en el escrito.

En otras palabras, si los procesos de comprensión de lectura no se realizan

adecuadamente el proceso de detección puede no darse. Frecuentemente, en un esfuerzo por

comprender los textos los editores realizan inferencias, conclusiones, o generan ideas que no

están explícitas (Beal, 1990). Entonces, un editor puede no detectar un error al no reconocer

partes del texto que sobran o que no son potencialmente necesarias (Beal,1993). Por ejemplo,

Bartlett (1981) comparó los procesos de detección de errores de estudiantes de quinto grado

que leyeron su propio texto así como textos escritos por otros, encontrando que cuando los

niños leen sus propios textos pueden identificar sólo el 10% de errores referidos a las

expresiones defectuosas. En contraste, cuando los niños leen los textos de otros estudiantes,

descubren más de la mitad de cada tipo de problema. La autora concluyó que estos resultados

pueden ser explicados por la diferencia en los procesos de comprensión de los textos que ellos

mismos han elaborado y los que no. Cuando un estudiante lee su propio texto para evaluarlo,

realiza inferencias que son resultado no sólo de la información explícita presente en el texto,

también genera inferencias construidas con información previa extraída de su memoria, lo que

impide que detecte alguna falla en el contenido o en las estructuras gramaticales que está

leyendo. Lo anterior no ocurre si el texto que está leyendo es de otra persona porque solo

puede usar la información que se encuentra explícita en el texto (Beal, 1993). Por otro lado,

Carol Beal (1993) encontró en sus estudios que los escritores novatos muestran no reconocer

(12)

habilidades como lectores, especialmente habilidades de lectura crítica, puede limitar el

potencial de los estudiantes como escritores (McCuthen y cols.1997).

El conocimiento del editor. La cantidad de conocimiento que tiene el editor en

referencia a reglas gramaticales, ortografía, estilos literarios, entre otros ,o al tema del que se

trata el escrito es crucial para lograr una detección eficiente (Leslie y Gunther, 1994).

McCutchen, Francisy Kerr (1997) investigaron la frecuencia de detección de errores de nivel

superficial y de significado, para tópicos conocidos y no conocidos y ratificaron que los

estudiantes pueden encontrar más errores de contenido cuando tienen conocimiento acerca del

tema. Fitzgerald y Markham (1987) concluyeron en otro estudio, que el conocimiento que

tiene un estudiante acerca de los procesos de detección de errores y de cómo solucionarlos

influye positivamente en la cantidad de detecciones que pueden realizar y en la calidad del

texto revisado. Hacker y cols. (1994) intentaron determinar en su investigación si el

conocimiento de cómo corregir errores es tanto necesario como suficiente para la detección de

éstos en el escrito, ellos concluyeron que para los 4 tipos de errores que midieron

(decodificación, capitalización/puntuación, gramatical y de significado) el conocimiento de

cómo corregir un error es necesario pero no suficiente para la detección. Es decir, que algún

otro conocimiento, habilidad o estrategia es también requerido.

Auto-regulación. Para detectar errores no es suficiente con tener el conocimiento de reglas gramaticales u ortográficas, o de las convenciones o de cómo extraer el significado de

las palabras escritas (McCuthen y cols., 1997), sino que se debe saber cómo aplicar este

conocimiento en diferentes textos y contextos. También se requieren procesos cognitivos de

resolución de problemas y de toma de decisiones (Hayes y Chenoweth, 2007). McCuthen y

(13)

a la resolución de problemas, puede ser una razón del por qué muchos jóvenes, a pesar de

tener algún tipo de entrenamiento en escritura, no son competentes en el proceso de edición de

textos académicos o lo hacen de manera superficial y poco seria.

La habilidad de resolución de problemas, la de toma de decisiones y el conocimiento

procedimental están mediados por la auto-regulación. Entonces, ésta resulta imprescindible

para la detección de errores en los textos. El proceso de auto-regulación es necesario para que

el editor sea capaz de determinar claramente la meta que se traza para su tarea (Graham y

Harris, 1997; Limpo y Alves, 2013; Zimmerman y Kitsantas, 2002) y le permite coordinar las

múltiples demandas de la detección (Fitzgerald y Markham, 1987; Graham, Harris y 2013).

Para determinar el plan a seguir el editor prepara una imagen de la tarea en sí misma, se fija

metas y expectativas para su lectura (Hayes y cols.,1987).

En suma, la literatura muestra que los tres procesos descritos juegan un rol importante

en el proceso de edición. Por otro lado, es posible diferenciar distintos niveles de análisis de

un texto en los que la detección de errores es necesaria. En la siguiente sección se describen

estos niveles en detalle.

Niveles de edición

Las investigaciones en edición han estudiado regularmente la detección de errores en

diferentes niveles (Fitzgerald y Markham, 1987; Hayes y col., 1987; McCuthen y col., 1997).

Para efectos de este estudio y teniendo en cuenta los reportes más frecuentes en la literatura se

identifican 3 niveles de edición: superficial, estructural y de contenido. A continuación, se

describen éstos y se exponen los hallazgos más significativos en estudios de detección de

(14)

Nivel de contenido. Se refiere a aspectos de significado. La capacidad de detección de errores en este nivel está relacionada con la identificación de fallas en la representación de

contenido, es decir, con la comprensión de lectura que el editor realiza (Hayes y cols., 1987).

Los editores detectan errores de contenido relacionados con el tema, personajes, ideas y la

correcta congruencia entre ellos en el texto (Flaningan y Menendez 1980; McCutchen y col,

1997). Para estudiar la detección de este tipo de errores, Beal (1993) analizó 3 diferentes tipos

de problemas potenciales: vacíos sin explicación, inconsistencia entre ideas, e interpretaciones

alternativas o múltiples interpretaciones a una oración. Los estudios concluyen que los errores

de significado son los que se detectan con menor frecuencia en comparación con los errores de

tipo superficial y de estructura.

Una razón poderosa por la que es difícil detectar errores de contenido es que este nivel

requiere, además de la comprensión de amplias porciones de texto, la comparación del

significado de la porción que se está leyendo con el previamente leído (Wallace y Hayes,

1990), lo que genera una gran demanda para los procesos cognitivos del editor. Si las

demandas para la comprensión, la memoria y la comparación son muy grandes, los errores de

significado pueden no ser detectados (Hacker y cols., 1994;Vosniadou, Pearson y Rogers,

1988).  

Nivel estructural. La detección de errores a este nivel incluye la identificación de fallas en aspectos gramaticales y de organización de las oraciones que afecta la uniformidad y el

sentido de éstas. Es decir, implica tomar en consideración los aspectos de coherencia y

cohesiónde ideas (Langan, 2005). Roussey y Piolat (2008) realizaron un estudio en el que

compararon la lectura para detección de errores con la lectura para comprensión y analizaron

(15)

lectura crítica involucra mayor esfuerzo cognitivo para la evaluación de textos con errores

sintácticos que con errores de deletreo. Algunos estudios concluyen que la edición requiere

mayor carga cognitiva a nivel estructural que a nivel superficial (McCuthen, 1997) porque el

editor requiere comprender y comparar significados entre dos oraciones, establecer la relación

existente entre ellas y detectar si las palabras usadas para unirlas o la organización propuesta

responde a la relación establecida (Graham 2006; Wright y Rosenberg, 1993).  

Nivel superficial. Se refiere a aspectos ortográficos, de correcto deletreo de las

palabras y del uso de mayúsculas (Limpo y Alves, 2013;Roussey y Piolat, 2008). La detección

de errores en el nivel superficial implicala identificación de fallas en la forma de las palabras

(morfología), signos prosódicos, comillas, uso de paréntesis, aspectos mecánicos

(abreviaciones, separación de palabras por guion, uso de mayúsculas, uso de itálicos, uso de

números) y ortografía (uso de b/v, g/j, c/s/z/x, h, c/k, ll/y, q/c, rr/r).

¿Cómo varía la detección de errores en los diferentes niveles? Muchas investigaciones

estudiaron las diferencias de desempeño en la detección entre errores superficiales y de

contenido. La mayoría, sino todos los estudios, encontraron que los estudiantes detectan

errores superficiales con mayor facilidad que errores de contenido y de estructura de las

oraciones (McCuthen y cols., 1997). Esto puede deberse a que las estrategias que los editores

aplican para detectar errores de tipo superficial son simples, es decir, sólo requieren recuperar

directamente de la memoria las palabras específicas y compararlas con el texto que se está

leyendo. A diferencia de ello, en los niveles de contenido y estructural la comparación entre lo

que sabe el editor y el texto es más compleja porque el editor debe extraer el significado,

evaluarlo en un contexto establecido, o en un amplio dominio de conocimiento y monitorear si

(16)

sea tan eficiente (Fitzgerald y Markam, 1987; Flaningan y Medez, 1980; Hayes y Chenoweth,

2007; Mylls y Jones, 2007).

Interacción entre niveles. Otro aspecto que complejiza el proceso de aprendizaje de la edición es la posible interacción entre los diferentes niveles. La interacción entendida como

que al lograr un adecuado desempeño a un nivel se influencia el desempeño en otro nivel.

(Bryson, Bereiter, Scardamalia y Joram, 1991)

La escritura se caracteriza por involucrar la resolución de problemas a diferentes de

niveles, que además pueden presentar considerable interacción entre ellos (McCuthen 1997).

Por ejemplo, para el caso de la edición, se verificaría la existencia de interacción si al lograr

un adecuado desempeño en detección a nivel gramatical, la detección en niveles de contenido

aumenta o disminuye. La discusión sobre la posible interacción entre niveles en el caso de la

edición de textos aún no se ha abordado de manera extensa en la literatura. Se ha visto, sin

embargo, que en procesos iniciales de aprendizaje de la escritura, los novatos resuelven

problemas de sintaxis, organización y contenido relativamente aislados es decir, los niveles de

detección de errores actúan de manera independiente, en contraste, los expertos pueden

resolver los problemas encontrados de manera global en el texto lo que hace pensar que ante

procesos de aprendizaje de edición existe algún grado de interacción entre niveles (Bryson,

Bereiter, Scardamalia y Joram, 1991; McCuthen, 1986).

Diversos estudios sugieren que la detección de errores puede requerir habilidades

diferentes para cada nivel de detección (Bereiter y Scardamalia, 1987; Fitzgerald y Markham,

1987; Plum, 1991), esto supondría que ante procesos de aprendizaje específicos en cada nivel

(17)

de acuerdo con la idea de interacción entre niveles, Hacker y cols. (1994) en su estudio acerca

de detección y corrección de errores sugieren que para aprender a detectar errores no sólo son

efectivas estrategias específicas para cada nivel, sino que estrategias generales pueden

incrementar la detección en todos los niveles. Ellos muestran que al usar ayudas globales

como dirigir la atención a porciones específicas de un texto o aumentar la habilidad de

comprensión de lectura y otras que involucren la reducción de demandas para juzgar y

comprender textos, se incrementa la habilidad de detección en todos los tipos de error. En

contraste, otros estudios, sugieren que la detección puede requerir conocimientos y estrategias

específicas para cada nivel, lo que supondría que ante procesos de aprendizaje específico en

cada nivel también se presentaría un desarrollo independiente en la habilidad de detección.

Enseñanza de la edición

Existe escasa evidencia acerca de cómo los editores aprenden a detectar los errores en el

texto (Graham, 2007; Pritchard y Honeycutt, 2006) y aunque son múltiples los estudios en

enseñanza de la escritura, éstos no proveen ejemplos directos de cómo enseñar a editar

(Ferretti y Lewis, 2013).

Esto sugiere que los procesos por los cuales los estudiantes adquieren las habilidades de

edición pueden no estar apoyados por estrategias estructuradas de enseñanza de edición. En

los estudios con entrevistas a editores profesionales, ellos sostienen que la habilidad de

detección puede aprenderse mediante la atención diligente a las reglas gramaticales, a las

convenciones de uso y al estilo. Sin embargo, advierten que el conocimiento de las reglas no

basta, que se requiere de un criterio que sólo se logra con años de experiencia (Leslie y

(18)

Graham y Perin (2007) realizaron un importante meta-análisis en el que incluyeron 123

estudios relacionados con la enseñanza de escritura. Enfocándose en paradigmas

cuasi-experimentales, identificaron y calcularon el tamaño del efecto de 11 intervenciones, que

clasificaron en 6 grupos. De las intervenciones estudiadas, sólo dos involucran estrategias

definidas para la enseñanza de la escritura en adolescentes. Estas son conocidas como:la

enseñanza explícita y el estudio de ejemplos. A continuación se describen estas dos

estrategias.

Enseñanza explícita. La enseñanza explícita es una aproximación en la que se combina el diseño juicioso de sesiones con la instrucción sistemática de contenidos, conceptos y

procedimientos (Graham y Perin, 2007). La idea de esta estrategia es apoyar al estudiante en

la construcción de su comprensión del proceso de escritura (Berningery Winn, 2006). Se

caracteriza por tres elementos principales: enseñar en pequeños pasos, realizar un proceso

guiado con amplia información y brindar oportunidades desuficiente práctica. Muchas

intervenciones incluyen también un apoyo meta-cognitivo y estrategias de autorregulación

(MacArthur, 2007). La enseñanza explícita ha demostrado ser altamente efectiva en los casos

de enseñanza de la gramática (Anson, 2000; Ferris, 2003), de ortografía (Saddler y Graham,

2005), de síntesis y estructuración de los textos (Bryson y Scardamalia, 1996).

Sin embargo, las intervenciones basadas en la enseñanza explícita han sido poco usadas

para mejorar el proceso de revisión o edición (Ferreti y Lewis, 2013; Graham y Harris, 2005),

a pesar de que la utilización de esta estrategia permitiría a los estudiantes reflexionar más a

fondo sobre sus ideas, desarrollar y aplicar criterios para la evaluación de los textos propios

(Graham y MacArthur, 1988; Song y Ferreti, 2013). Una de las pocas intervenciones usadas

(19)

basa en el desarrollo de la habilidad de auto-regulación y es conocida como Self-Regulated

Strategy (SRSD, por sus siglas en inglés). Los efectos positivos de esta intervención en la

calidad de la escritura de jóvenes estudiantes con dificultades de aprendizaje han sido

documentados en diversos estudios (Helsel y Greenberg, 2007; Ortiz, Graham, Leader-Janssen

y Reid, 2006). Sin embargo, según Graham y cols. (2013) no existe evidencia acerca de la

eficacia del modelo SRSD en adolescentes mayores o en jóvenes y tampoco en estudiantes sin

dificultades de aprendizaje.

En el caso de la enseñanza explícita, muchos estudios evidencian cómo mediante la

instrucción sistemática de contenidos y el diseño juicioso de sesiones se logra proveer al

estudiante de la información y práctica suficiente para adquirir habilidades de escritura

(Graham, 2013). Al comparar la enseñanza explícita con otras estrategias como el trabajo de

pares o recibir retroalimentación en los textos, la enseñanza explícita ha demostrado ser más

poderosa. Evidencia de ello, son los hallazgos de los dos meta-análisis realizados por Graham

(2006) y Graham y Perin (2007). En estos estudios, se demuestra que enseñar explícitamente y

de manera sistemática las estrategias para planear, revisar y editar textos tiene un fuerte

impacto en la calidad de los mismos (peso del tamaño del efecto promedio= 0.82; 4-10

grados).

En suma, si bien la estrategia de enseñanza explícita ha sido relativamente estudiada

para el proceso de la escritura, dos vacíos se revelan: (1) no se ha comparado la eficacia de

enseñanza explícita en los procesos de edición particularmente, sino únicamente en otros

procesos involucrados en la escritura, y (2) aunque estos estudios han comparado la eficacia

(20)

se ha comparado su eficacia frente a la estrategia de enseñanza por ejemplos en procesos de

escritura, y menos aún en procesos de edición.

Enseñanza basada en ejemplos. La enseñanza por ejemplos está fundada en la idea de que cuando somos capaces de concentrarnos en un problema y en las formas de cómo

resolverlo se produce un aprendizaje profundo de aquello que analizamos (Chi, 1989). Los

ejemplos resueltos son casos en los que los estudiantes pueden analizar de manera profunda

tanto el problema como su solución. El procedimiento consiste en presentar un problema a los

estudiantes así como las soluciones posibles y luego pedir a los estudiantes que generen

auto-explicaciones acerca de la solución, es decir, que expliquen teniendo en cuenta el problema

mismo el porqué de las soluciones presentadas.

Las investigaciones que han estudiado la resolución de problemas en dominios como la

matemática y la física, concluyen que enseñar mediante ejemplos tiene beneficios

significativos para el aprendizaje (Chi, 1989). El uso de la técnica de ejemplos resueltos ha

demostrado que al dar auto-explicaciones de las soluciones encontradas, los estudiantes logran

realizar inferencias más exactas sobre los ejemplos que estudian. Es decir, el estudiante logra

extraer el método de solución subyacente al problema, de manera tal que el ejemplo adquiere

sentido para él, incrementando las posibilidades de transferencia, tanto de conocimientos,

como de habilidades procedimentales para solucionar otros casos similares en el futuro (Chi,

2000; Robertson, 2001).

Al generar auto-explicaciones, el estudiante construye activamente interpretaciones de

cada acción que analiza y de esta manera es más probable que no ignore raciocinios

(21)

comprensión de los principios de solución del ejemplo. Sweller (1999) explica que los

estudiantes que se enfrentan al análisis de ejemplos, luego de dominar un procedimiento,

pueden aplicarlo sin ningún tipo de esfuerzo mental a otros problemas de tipo similar, lo que

significa que los procedimientos aprendidos son automatizados, generando un uso más

eficiente de la memoria. Por ello, los estudiantes que aprenden utilizando estrategias de

análisis de ejemplos resueltostienen una enorme ventaja cuandose ven enfrentados a resolver

problemas nuevos.

Un probable problema en la enseñanza por ejemplos ha sido planteado por Richard

Mayer (2004), quien sugiere que los métodos constructivistas que usan únicamente

aprendizaje por descubrimiento fallan porque algunos estudiantes pueden no extractar las

reglas o principios generales de las tareas que realizan y, por otro lado, algunos pueden tomar

el conocimiento base inapropiado para integrar el conocimiento nuevo. Sweller (1999) sugiere

que aprender en base a ejemplos per sé, no es más efectivo que la utilización de otras

estrategias tradicionales de resolución de problemas. Por otro lado, en ocasiones los ejemplos

resueltos imponen una fuerte carga cognitiva sobre la memoria de trabajo de los estudiantes,

razón adicional por la que la estrategia por ejemplos podría no ser superior a otras. Para el

caso de la edición de textos, los estudios de ejemplos resueltos son realmente escasos

(Rienecker y Jorgensen, 2000). En el meta-análisis realizado por Graham y Perin (2007) se

incluyeron algunos estudios relacionados con la resolución de ejemplos para la enseñanza de

la escritura. Las intervenciones de esos estudios consistían en que los estudiantes examinaran

modelos de uno o más tipos específicos de textos e intentaran imitar en su propia escritura los

patrones o los aspectos principales de los ejemplos mostrados. Luego, se analizaba la

(22)

Para el caso de la enseñanza de la edición, sin embargo, no se encontraron

investigaciones que observen el uso de la estrategia de ejemplos resueltos, lo que da cuenta de

un vacío en la literatura que esta investigación pretende abordar.

Planteamiento del Problema

La literatura anteriormente revisada muestra escasa evidencia que sustente la efectividad

de distintas estrategias para la enseñanza de la edición de textos. Por otro lado, los estudios en

edición no muestran ejemplos directos de cómo enseñar a editar a niños, adolescentes ni

jóvenes.

Si bien los estudios sobre la enseñanza de escritura muestran la efectividad de la

estrategia explícita y, algunos pocos estudios, de la estrategia por ejemplos, en ninguno de los

dos casos se ha encontrado evidencia que permita comparar la efectividad de estos dos

métodos para el proceso de edición en particular. Adicionalmente, las investigaciones

revisadas se enfocan en observar si luego de las intervenciones aumenta la calidad global de

los textos que producen los estudiantes y se limitan a demostrar la efectividad de éstas

midiendo el aumento del número de errores detectados y/o corregidos (Bitchenery Ferris,

2011). Sin embargo, no se han realizado análisis comparativos que diferencien por niveles de

edición (superficial, estructural o de contenido). Esto representa dos vacíos en la literatura y el

propósito de esta investigación es abordar ambos.

En este marco, el objetivo general de este trabajo es investigar el proceso de enseñanza

de edición de textos, comparando directamente el efecto de dos situaciones de aprendizaje:

enseñanza explícita y enseñanza por ejemplos resueltos, en estudiantes jóvenes universitarios.

(23)

diferencias del efecto de las intervenciones en el desempeño de la detección de errores entre

niveles (superficial, estructural o de contenido) o si se presenta interacción entre ellos, es

decir, si el aumento o disminución del desempeño en cada nivel refleja una relación con los

otros niveles.

Preguntas de investigación

¿Son efectivas las estrategias explícitas y por ejemplos para el caso de la enseñanza de la

edición de textos?

¿Existen diferencias significativas en el efecto de situaciones de enseñanza explícita y por

ejemplos en el aprendizaje de edición de textos?

¿Existen diferencias en el efecto de la enseñanza explícita y por ejemplos para cada nivel de

edición (superficial, contenido, estructural) o se observa alguna interacción entre ellos?

Hipótesis

Se espera encontrar que ambas estrategias (por ejemplos y explícita) sean efectivas en la

enseñanza de los procesos de edición. Advirtiendo el componente de la estrategia de análisis

de problemas en la enseñanza por ejemplos y de acuerdo con la evidencia que indica que el

análisis de problemas pueden resultar en un aprendizaje más efectivo, lo que se ha

evidenciado ampliamente en otros campos, se plantea la posibilidad de que la estrategia

basada en ejemplos resueltos sea más efectiva para enseñar a editar textos que la estrategia

explícita. Por último, en consecuencia a que se han encontrado diferencias en la frecuencia de

detección de errores por nivel en otros estudios (e.g., McCuthen, Francis y Kerr, 1997). es

(24)

Método

El diseño de este estudio incluye una evaluación pre-test/pos-testde la habilidad de

edición de textos en dos condiciones de intervención (estrategia de enseñanza explícita y por

ejemplos). Se emplea un diseño bifactorial: El factor 1 (entre-sujetos) es elTipo de estrategia

de enseñanza y presenta dos niveles (explícita y por ejemplos) y el Factor 2 (intra-sujeto), es

el de Niveles de edición y presenta tres niveles (contenido, estructural y superficial). Como

proxi a la medida de interés (eficiencia en la edición) se medirá 1) el número de errores

detectados y 2) el número de falsas alarmas en la detección de errores (es decir, el número de

marcas realizadas por los estudiantes al considerar desacertadamente la existencia de un

error).

Participantes

84 estudiantes de las carreras de Fonoaudiología, Terapia Ocupacional, Fisioterapia y

Terapia Ocupacional, aceptaron la invitación a participar en el estudio. Cada uno de ellos

diligenció un formulario en el que consignaron sus datos principales. Adicionalmente leyeron

el formato de consentimiento informado y lo firmaron dando su aceptación. Al finalizar las

sesiones, todos los participantes llenaron una encuesta diseñada para determinar si habían

asistido previamente a algún tipo de entrenamiento en procesos de escritura, o si tenían algún

tipo de dificultad de lenguaje que pudiera incidir en los resultados de la intervención. Ningún

estudiante reportó tener dificultades de leguaje o haber estado en cursos previos de escritura o

lectura, por lo que esto no fue tomado en cuenta como criterio de exclusión.

De los estudiantes que aceptaron, 78 cumplieron requisitos de inclusión en el estudio (5

(25)

fueron incluidos en el estudio). Cada participante fue asignado de forma aleatoria a una de dos

condiciones de intervención(explícita o por ejemplos). La asignación se realizó utilizando el

programa Excel: cada sujeto fue registrado en una lista y para cada nombre se ejecutó la

función de asignación aleatoria para una de las dos condiciones entre-sujeto. Como resultado

de esta asignación, el software situó 34 estudiantes en la condición de por ejemplos y 44

estudiantes en la condición explícita. Al finalizar el proceso de intervención, 23 estudiantes de

la condición de por ejemplos completaron todas las sesiones y 11 estudiantes fallaron en

asistir a alguna de las 5 sesiones. Para el grupo de intervención explícita, 37 estudiantes

completaron todas las sesiones y 7 estudiantes fallaron en asistir a alguna de las 5 sesiones.En

total, 60 estudiantes fueron incluidos en los análisis del estudio; 23 en condición de ejemplos

y 37 en condición explícita.

Materiales

Textos pre-test y pos-test. Siguiendo una metodología similar a la del estudio de Hacker y cols. (1994) se modificaron previamente dos textos en los que se introdujeron 16

errores en cada uno. Cada texto incluyó 6 errores de tipo superficial, los errores superficiales

incluidos fueron de tres clases: errores ortográficos, errores tipográficos y de uso de

mayúscula y minúscula; por ejemplo, un error de ortografia fue el uso incorrecto de las letras

b-v en la palabra “movilizaban/mobilizan”. Se incluyeron 6 errores de tipo estructural, los

errores de tipo estructural incluidos fueron de tres clases: incoherencias en el uso del

plural/singular, errores en el uso de las comas, y errores de concordancia en

tiempo/número/género de palabras; un ejemplo de error estructural fue la no concordancia en

tiempo número del verbo: “están cubiertos por agua/está cubiertos por agua”. Finalmente, se

(26)

que causaban inconsistencias en la idea lógica de las frases; Por ejemplo, la inclusión de una

palabra contraria a lógica de la idea expresada en el desarrollo del texto: “…sus recursos vivos

[del océano] son inagotables]”.

La separación resultante entre errores fue de 50 palabras en promedio. Los textos

contenían 800 palabras cada uno y la temática abordada en ambos fue en el área de las

Ciencias Naturales. Las pruebas consistían en que el estudiante debía leer el texto y marcar

con un círculo las palabras que considerara que tuvieran un error.

Textos para las sesiones de intervención. Se modificaron previamente 3 textos, uno para cada sesión. La hoja de cada ejercicio presentó dos espacios. En el espacio de la

izquierda se incluía un texto con los errores inmersos pero no señalados, mientras que en el

espacio de la derecha se presentaba el mismo texto pero con los errores ya señalados. Se

introdujeron 2 errores diferentes en cada uno de los 3 niveles (superficial, de estructura y de

contenido), para un total de 6 errores por texto. Los textos fueron presentados y trabajados en

el mismo orden en las sesiones de enseñanza explícita yen las de enseñanza por ejemplos. Los

textos, así como los errores presentes en ellos, se incluyen en el apéndice de este documento.

Procedimiento

Cada estudiante asistió a 5 sesiones en total. En una primera sesión se realizó la prueba

pre-test, luego asistieron a 3 sesiones de instrucción (intervención) y en la última sesión se

realizó la prueba pos-test. El procedimiento fue igual para las dos condiciones, con excepción

del tipo de estrategia de enseñanza utilizado en las sesiones de instrucción.

En las sesiones de pre- y pos-test, se les pidió a los estudiantes que asumieran el rol de

(27)

texto y marcar con un círculo las palabras donde identificaran algún error. Se les informó que

encontrarían errores sólo en palabras y no entre párrafos u oraciones, por lo que sólo debían

encerrar la palabra que consideraran que tenía un error.

Las tres sesiones de instrucción consistieron en el estudio detextos en los que los errores

habían sido detectados en un proceso de edición previo. En la condición de estrategia

explícita, la instrucción pedía al estudiante que leyera en voz alta el texto y que cuando

encontrara una palabra marcada, escuchara por parte del tallerista, las razones por las cuales el

editor había realizado la marca. En la condición de estrategia por ejemplos, la instrucción

pedía al estudiante que leyera el texto y cuando encontrara una palabra marcada analizara

profundamente y de manera autónoma las razones por las cuales el editor habría señalado la

palabra y que escribiera en una hoja anexa cuales creía que podrían serestas razones. En cada

sesión, tanto de enseñanza explícita como por ejemplos, se anunció que se encontrarían tres

tipos de errores: superficial, estructural y de contenido.

Se analizaron los resultados asumiendo un diseño bifactorial 2X3: 2 (Tipo de estrategia

entre-sujeto: Explícita vs. Por ejemplos) X 3(Niveles intra-sujeto: Superficial vs.Estructural

vs. Contenido). Las variables dependientes –que constituyen las medidas de desempeño–

fueron definidas como 1- la diferencia observada en el número de errores detectados antes y

después de la intervención (diferencia en el número de detecciones acertadas pre-test/pos-test)

y 2- la diferencia en el número de falsas alarmas. La primera de estas diferencias fue calculada

como el número de errores detectados después de la intervención menos el número de errores

detectados antes de la intervención. La diferencia de falsas alarmas fue calculada como el

(28)

detectados antes de ésta. Cada una de estas dos medidas de desempeño fue tomada para cada

participante y por niveles.

Para contestar la primera pregunta de investigación (¿Son efectivas las estrategias

explícitas y por ejemplos en el caso de la enseñanza de la edición de textos?) se realizaron

pruebas t de un sólo grupo (muestra única) para comprobar si la medias de las medidas

desempeño son significativamente mayores que cero (en el caso de la diferencia del número

de errores detectados se compararon los aciertos pos–aciertos pre) o menores que cero (en el

caso de la diferencia del número de falsas alarmas se compararon las falsas alarmas pos–falsas

alarmas pre), en cada una de las condiciones de enseñanza (explícita y por ejemplos).

Para contestar la segunda y tercera preguntas de investigación (¿Existen diferencias

significativas en el efecto de situaciones de enseñanza explícita y por ejemplos en el

aprendizaje de edición de textos? y ¿Existe diferencias en el efecto de la enseñanza explícita y

por ejemplos para cada nivel de edición que reflejen alguna interacción entre ellos?) se

realizaron los siguientes análisis:

1. En primer lugar se realizó una prueba ANOVA de medidas repetidas: Variable

dependiente (medida de desempeño); Factor intra-sujeto: Niveles de Edición

(Superficial/Estructural/Contenido), Factor entre-sujeto: Tipo de estrategia

(Explícita/por Ejemplos). Se analizó el efecto de cada factor sobre el desempeño,

así como la interacción entre ambos.

2. En segundo lugar se realizaron comparaciones de medias de la medida de

desempeño para cada condición de estrategia, colapsando por niveles de edición.

(29)

3. En tercer lugar se realizaron comparaciones de medias de desempeño para cada

condición de estrategia utilizando una prueba t para muestras independientes,

separando por niveles de edición.

Adicionalmente, se midió si el porcentaje de deserción del experimento difiere

significativamente en las dos condiciones de estrategia de enseñanza. Para ello, se utilizó la

prueba no paramétrica Chi-cuadrado.

Resultados

¿Son efectivas las estrategias explícitas y por ejemplos en el caso de la enseñanza de la

edición? Lo primero que se hizo fueron cuatro pruebas t para una muestra, para evaluar si la

diferencia en el número de errores detectados y en falsas alarmas fue significativamente

mayor o menor que cero en cada una de los dos condiciones de estrategia de enseñanza.

En primer lugar, para el caso de la enseñanza explícita, se encontró una media en la

diferencia de errores detectados de M= 2,49 (DS= 2,63) (ver Tabla 1). La prueba t para una

muestra reveló que estas diferencias son significativamente mayores que cero (t (36) = 5,75;

p<0,001), indicando que la estrategia de enseñanza explícita fue efectiva para aumentar la

habilidad de detección de errores de los estudiantes (ver tabla 3).

En cuanto a las diferencias en las falsas alarmas para la enseñanza explícita se encontró

una media de la diferencia de falas alarmas de M= -0,57(DS= 3,14) (Ver Tabla 2). La prueba

t reveló que estas diferencias no son significativamente menores que cero (t(36)= -1,1;

p=0,28), sugiriendo que la estrategia de enseñanza explícita no fue efectiva para disminuir la

(30)

En segundo lugar, para el caso de enseñanza por ejemplos, se encontró una media en la

diferencia de errores detectados de M= 2,26 (DE= 3,72) (ver Tabla 1). La prueba t para una

muestra reveló que estas diferencias son significativamente mayores que cero (t(22)= 2,92;

p=0,008), indicando que la estrategia por ejemplo es efectiva para aumentar la habilidad de

detección de errores de los estudiantes.

Las diferencias en las falsas alarmas para la enseñanza por ejemplos obtuvieron una

media de M= -0,96 (DE= 4,03) (Ver Tabla 2). La prueba t reveló que estas diferencias no son

significativamente menores que cero (t(22)= -1,14; p=0,27), sugiriendo al igual que para la

estrategia explícita, que la estrategia de enseñanza por ejemplos no fue efectiva para disminuir

la frecuencia de falsas alarmas en el proceso de edición de los estudiantes (ver tabla 4).

Tabla 1- Estadísticos descriptivos, diferencia en el número de errores detectados por condición (Estrategias por ejemplos y explícita).

Condición N Media DE Error típico de la

media Ejemplos Diferencia Total de errores detectados 23 2,26 3,72 0,78 Explicita Diferencia Total de errores detectados 37 2,49 2,63 0,43

Tabla 2- Estadísticos descriptivos, falsas alarmas por condición ejemplos y explícita.

Condición N Media DE Error típ. de la

media Ejemplos Diferencia Total de Falsas Alarmas 23 -0,96 4,03 0,84 Explicita Diferencia Total de Falsas Alarmas 37 -0,57 3,14 0,52

Tabla 3 - Resultados prueba t:, cambio en la detección de errores por condición ejemplos y explícita.

Condición Valor de prueba = 0

T Gl Sig.

(bilateral)

Diferencia de medias

95% Intervalo de confianza para la diferencia Inferior Superior Ejemplos Diferencia Total de

(31)

Explicita Diferencia Total de

Detección de errores 5,75 36 0,00 2,49 1,61 3,36

Tabla 4 - Prueba t., falsas alarmas por condición ejemplos y explícita.

Condición Valor de prueba = 0

T Gl Sig.

(bilateral)

Diferencia de medias

95% Intervalo de confianza para la diferencia Inferior Superior Ejemplos Diferencia Total de

Falsos -1,12 22 0,27 -0,96 -2,70 0,79

Explicita Diferencia Total de

Falsos -1,1 36 0,28 -0,57 -1,61 0,48

¿Existen diferencias significativas en el efecto de situaciones de enseñanza explícita y

por ejemplos para el aprendizaje de edición de textos? ¿Existen diferencias en el efecto de la

enseñanza explícita y por ejemplos para cada nivel de edición que reflejen alguna interacción

entre ellos (superficial, contenido, estructural)? Se realizaron, en primer lugar, análisis de

medidas repetidas ANOVA para medir el efecto de los dos factores (tipo de estrategia y

niveles de edición) sobre el desempeño. Como no se encontraron diferencias significativas en

el número de falsas alarmas detectadas antes y después de cada intervención, sólo se

compararon las medias de la diferencia en la detección de errores (aciertos pos – aciertos pre).

Prueba ANOVA de medidas repetidas

La variable dependiente (medida de desempeño) es definida como la diferencia en el

número de errores detectados pos y pre intervención. El factor intra-sujeto (Niveles de

edición) tiene 3 niveles: Superficial/Estructural/Contenido, mientras que el factor entre-sujeto

(Tipo de estrategia) está compuesto por 2 niveles: Por ejemplos/Explícita. En primer lugar,

encontramos que el factor entre-sujetos ´Tipo de estrategia´ no tuvo efecto sobre el

(32)

de errores detectados usando la estrategia explícita y por ejemplos (F(1,58)=0,71; p=0,79) (ver

Tabla 6).

En segundo lugar, el análisis reveló que el factor intra-sujetos ´Niveles de Edición´

tampoco tuvo un efecto significativo sobre la medida de desempeño (F(2,58)=0,028;p=0,97)

(ver Tabla 7). Es decir, la diferencia en el número de errores detectados no difiere

significativamente entre los niveles superficial (totales: M=0,73; DE= 1,72; estrategia por

ejemplos: M= 0,87; DE 1,71; estrategia explícita M=0,64, DE=1,73), de estructura (totales:

M=0,85, DE=1,55; estrategia por ejemplos: M= 0,70; DE 1,55; estrategia explícita: M=0,94,

DE=1,56) y de contenido (totales: 0,81; DE=1,34; estrategia por ejemplos: M= 0,70,

DE=1,60, estrategia explícita: M=0,89; DE=1,17), (ver Tabla 5). Se puede observar que todas

las medias entre condición de intervención y en cada nivel de error son muy cercanas, están en

un rango muy estrecho entre M=0,6 y M=0,9.

Tabla 5- Estadísticos descriptivos, medidas entre condición.

Condición N Media Desviación típ. Error típ. de la media Diferencia Errores

superficiales detectados

Ejemplos 23 0,87 1,71 0,36

Explicita 37 0,65 1,74 0,29

Diferencia Errores de estructura detectados

Ejemplos 23 0,70 1,55 0,32

Explicita 37 0,95 1,56 0,26

Diferencia Errores de contenido detectados

Ejemplos 23 0,70 1,61 0,34

Explicita 37 0,89 1,17 0,19

Tabla 6. - Prueba ANOVA de medidas repetidas entre sujetos. Tipo de Estrategia.

Origen Tipo III de suma de cuadrados Gl F Sig.

(33)

Por último, la prueba de ANOVA de medidas repetidas indicó que la interacción entre

los factores ´Tipo de Estrategia´ y ´Niveles de Edición´ tampoco fue significativa (F(2,58) =

0,49, p=0,61) (ver Tabla 7). Estos resultados indican que no existen diferencias en la

efectividad de ambas estrategias para el aprendizaje de detección de errores y que, además, la

efectividad no parece variar por nivel de edición.

Tabla 7 - Prueba ANOVA de medidas repetidas medida intra-sujeto (Niveles de edición) e interacción.

Origen Tipo III de suma de

cuadrados

Gl Cuadrático promedio

F Sig.

NivelesDetErrores Esfericidad asumida 0.1 2 0.05 0.028 0.97 Greenhouse-Geisser 0.1 1.9 0.05 0.028 0.97 NivelesDetErrores *

Condicion

Esfericidad asumida 1.9 2 0.94 0.49 0.61

Greenhouse-Geisser 1.9 1.93 0.97 0.49 0.60

Comparación pareada de la efectividad de las estrategias: Prueba t para muestras independientes (sin discriminar por niveles)

Para tener una medida adicional de la diferencia entre la efectividad de las estrategias, se

realizó una comparación de medias de la diferencia de errores detectados para cada condición

de estrategia, colapsando por niveles de edición. Para ello, se utilizó una prueba t para

muestras independientes.

En la prueba t para muestras independientes no se encontraron diferencias significativas

al comparar el grupo de instrucción por ejemplos y del grupo de instrucción explícita para la

(34)

Tabla 8 - Prueba t para errores detectados.

Prueba de Levene de calidad de varianzas

prueba t para la igualdad de medias

F Sig. t Gl Sig. (bilat eral) Diferencia de medias Diferenci a de error estándar

95% de intervalo de confianza de la

diferencia Inferior Superior Diferencia Total de Detecciones No se asumen varianzas iguales

-0,25 35,71 0.8 -0.23 0.89 -2.1 1.58

Comparación por niveles de la efectividad de las estrategias: Prueba t para muestras independientes (por niveles)

La Tabla 9 muestra las medias de desempeño obtenidas para cada nivel de edición en

cada estrategia. La prueba t que indicó que no existe diferencia entre enseñanza explícita y

enseñanza por ejemplos en el efecto desempeño detección de errores a nivel superficial

superficiales (N=60; t(58) =0,49; p=0,63) (ver Tabla 10). De igual manera, no se encontró

diferencia entre la enseñanza explícita y la enseñanza por ejemplos en el efecto en detección

de errores a nivel estructural (N=60; t(58)= -0,60; p=0,55) y tampoco se encontró para la

detección de errores de contenido entre las estrategias (N=60; t(58)= -0,55; p=0,59).

Tabla 9- Estadísticos errores detectados en cada nivel por condición.

Condición N Media Desviación típ. Error típ. de la media Diferencia Errores

superficiales detectados

Ejemplos 23 0,87 1,71 0,36

Explicita 37 0,65 1,74 0,29

Diferencia Errores de estructura detectados

Ejemplos 23 0,70 1,55 0,32

Explicita 37 0,95 1,56 0,26

Diferencia Errores de contenido detectados

Ejemplos 23 0,70 1,61 0,34

(35)

Tabla 10 – Prueba t errores detectados en cada nivel por condición. Prueba de Levene para la igualdad de varianzas

Prueba T para la igualdad de medias

F Sig. T gl Sig. (bilateral) Diferencia de medias Error típ. de la diferencia

95% Intervalo de confianza para la

diferencia Inferior Superior Diferencia Errores superficiales detectados Se han asumido varianzas iguales

0,67 0,42 0,49 58 0,63 0,22 0,46 -0,69 1,13

Diferencia Errores de estructura detectados Se han asumido varianzas iguales

0,02 0,91 -0,60 58 0,55 -0,25 0,42 -1,08 0,58

Diferencia Errores de contenido detectados Se han asumido varianzas iguales

2,4 0,14 -0,55 58 0,59 -0,19 0,36 -0,91 0,53

Deserción de las intervenciones

La Tabla 11 muestra los porcentajes de deserción para cada condición de estrategia. Para

hallar si el porcentaje de deserción de la intervención difirió significativamente en las dos

condiciones de estrategia de enseñanza, se somete a prueba la hipótesis de que pertenecer a

uno de los dos grupos (explícita o por ejemplos) y desertar del estudio no están asociadas. En

la prueba no paramétrica Chi-cuadrado debido al bajo tamaño del efecto del estadístico Chi

(2,92) y al nivel de significancia asociada (0,76) (ver Tabla 12) no se rechaza la hipótesis y se

concluye que no hay asociación entre haber pertenecido a uno de los dos grupos y desertar.

Tabla 11 - Estadísticos descriptivos para deserción por condición.

Deserta Total

NO SI

Grupo Ejemplos

Recuento 23 11 34

% dentro de Deserta 38,3% 61,1% 43,6%

(36)

% dentro de Deserta 61,7% 38,9% 56,4%

Total Recuento 60 18 78

% dentro de Deserta 100,0% 100,0% 100,0%

Tabla 12 - Prueba Chi para deserción por condición.

Valor gl Sig. asintótica (bilateral)

Sig. exacta (bilateral)

Sig. exacta (unilateral)

Chi-cuadrado de Pearson 2,92 1 0,087

Estadístico exacto de Fisher 0,108 0,076

N de casos válidos 78

Discusión

Los resultados de trabajo permiten demostrar que ambas estrategias: explícita y por

ejemplos, son efectivas en la enseñanza de detección de errores durante el proceso de edición

en jóvenes universitarios, es decir, que los estudiantes logran detectar mayor cantidad de

errores en los textos luego de haber participado en las estrategias explícitas y por ejemplos.

Estos resultados son consistentes con la literatura que ha mostrado que la enseñanza explícita

es efectiva en el caso de la escritura y la estrategia por ejemplos es efectiva en otras áreas. Por

lo tanto, la evidencia acerca de la efectividad de las estrategias para el caso de la edición es la

contribución principal de este trabajo.

Los vacíos planteados fueron explorados con éxito. En primer lugar, la efectividad de la

estrategia explícita no había sido estudiada a profundidad para el caso de la edición, por lo que

este trabajo representa un paso importante en esa dirección. En segundo lugar, también se

evidenció el efecto positivo de la estrategia de enseñanza por ejemplos resueltos para el caso

de la detección de errores durante el proceso de edición. Esto es especialmente relevante

teniendo en cuenta que no se hallaron investigaciones previas que evaluaran el uso de

(37)

aumento significativo en el desempeño observado en la condición de enseñanza por ejemplos

permite concluir que utilizar ejemplos resueltos como método de instrucción es un modo

efectivo para desarrollar la habilidad de detección de errores.

Esta evidencia es útil para persuadir a docentes y profesionales que trabajan con jóvenes

universitarios de la importancia de incluir en sus currículos la enseñanza del proceso de

edición e involucrar dentro de sus sesiones tareas de enseñanza explícita y de enseñanza por

ejemplos. Un aporte útil para ellos de este estudio puede ser la tarea diseñada para los

ejemplos resueltos, ésta constituye una primera aproximación y a partir de ella pueden surgir

nuevas aproximaciones.

Otros vacíos abordados aquí son, por un lado, la comparación directa de la efectividad

de las dos estrategias para el caso de la edición, y por otro, la discriminación por niveles en

dicha comparación. Los análisis realizados no indicaron diferencias significativas entre la

efectividad de la enseñanza explícita y la de ejemplos. Por lo tanto, la hipótesis de que la

enseñanza por ejemplos podría ser más efectiva que la explícita no pudo ser demostrada en

esta investigación. Por el contrario, si se tienen en cuenta las medias de desempeño obtenidas,

los datos sugieren que la enseñanza explícita podría ser más efectiva enel caso de la edición,

ya que los estudiantes que participaron de esta condición aumentaron la frecuencia de

detecciones acertadas en mayor medida que aquellos en la condición de por ejemplos (aunque

esta diferencia no fue significativa).

Las investigaciones que estudiaron la estrategia de ejemplos resueltos en otros dominios

del conocimiento, como la matemática y la geometría (Cooper y Sweller, 1987; Chi, 2000;

(38)

resultados sustentaron la idea, propuesta en este trabajo,de que enseñar a editar textos

usandoejemplos podría sermás efectivo queutilizar la estrategia explícita. Una posible razón

subyacente a esta hipótesis, es queen la estrategia por ejemplos, los estudiantes se involucran

de manera tal, que se asegurasu participación activaen el proceso de construcción de

conocimiento (Mayer y Wittrock,1996). Es decir, resolver ejemplos requiereque sea el

estudiante quien genere las conexiones entre el conocimiento existente y la información que

debe aprender,organizando las relaciones y conclusiones del análisis en estructuras mentales

nuevas (Chi, 2000). En este proceso, el estudiante se siente involucrado y por tanto

comprometido con el proceso, lo que contribuyea un aprendizaje más profundo (Cooper y

Sweller, 1987). En segundo lugar, muchos estudios han mostrado que la estrategia de

ejemplostiene mejores resultados en la transferencia de habilidades, procesos y conocimientos

aprendidos (Cooper y Sweller, 1987; Quilici y Mayer, 1996). Al enfrentarse a un nuevo

problema, los estudiantes reconocen similitudesentreéste y otros problemas presentados

anteriormente, realizando con mayor facilidad abstracciones del principio de solución para

ponerlas en práctica. Para el caso de la edición, la estrategia por ejemplos podría, entonces,

permitir a los estudiantes reconocer los errores más eficientemente en comparación con otras

estrategias. Finalmente, existen estudios en escritura que han utilizado ejemplos para la

enseñanza de análisis de modelos de tipos de escritura (un proceso distinto a la detección de

errores en la edición), indicando un impacto positivode esta estrategia (Graham, 2013).

Sin embargo, a pesar de lo esperado, no se comprobó la hipótesis de que la enseñanza

por ejemplos fuera más efectiva que la explícita.Una posible explicación podría hallarse en las

características de cada instrucción. En comparación con la enseñanza por ejemplos, el

(39)

posible conjeturar que esto podría estar incidiendo en los procesos que determinan la

detección como, por ejemplo, la comprensión de lectura (Beal, 1993), el conocimiento previo

(McCutchen y col., 1997) y la auto-regulación (Limpo y Alves, 2013).

En cuanto a la comprensión de lectura en la estrategia explícita, el apoyo del profesor

puede evitar que las fallas en la habilidad de los estudiantes para comprender el contenido

interfieran en las tareas de análisis de las detecciones de errores en cada sesión. En contraste,

la estrategia por ejemplos resueltos exige al estudiante hacer uso de su habilidad previa de

comprensión de lectura, y por lo tanto, su aprendizaje depende particularmente de su

capacidad de extraer significado de manera autónoma (Mayer, 2004).

En cuanto al conocimiento, en la estrategia explícita, el docente brinda toda la

información necesaria para realizar el análisis y comprender las detecciones incluidas en los

ejercicios, sin importar si el estudiante posee o no previamente esta información (Graham y

col., 2013). La enseñanza por ejemplos, en cambio, sumerge al estudiante en el desafío de

identificar y extractar la información necesaria para justificar la detección de un error,

teniendo como únicas fuentes su conocimiento previo, el texto, la detección del error marcado

y la estructura del ejemplomismo. Este desafío es el que podrían no superar algunos

estudiantes ya sea por falta de conocimiento previo o porque fallan en el momento de regular

la carga cognitiva que implica la extracción y análisis de la información.Esto confirmaría la

propuesta de Sweller(1999) que postula que, en ocasiones, los ejemplos resueltos imponen

una fuerte carga cognitiva sobre la memoria de trabajo de los estudiantes, y en esos

(40)

Por último, en las tareas de análisis de ejemplos resueltos, el estudiante podría no

encontrar el apoyo suficiente para que se den losprocesos de auto-regulación necesarios. Es

decir, podría haber obstáculos ligados a aspectos motivacionales, lo que incidiría

especialmente en el proceso de detección de errores. Chi (1989) argumenta que existen

estudiantes que resuelven bien los problemas y estudiantes que no lo hacen, la diferencia

radicando en la manera en que cada cual se enfrenta a los ejemplos y los estudia. Entonces, en

aras de mejorar la eficacia de esta estrategia, las sesiones de enseñanza por ejemplos,aplicadas

al caso de la edición, podrían ser diseñadas con el fin de orientar o soportar habilidades que

permitan a los estudiantes establecer metas claraspara que puedan enfocar su atención en

aspectos relevantes delos ejemplos. Por otro lado, podría proporcionarse retroalimentación a

los estudiantes con el fin de mantener su motivación activa, lo que les permitiríausar más

eficazmente los ejemplos resueltos.

En este estudio se observó que 11 participantes del grupo de enseñanza por ejemplos no

asistieron a alguna de las 5 sesiones. En contraste, en la enseñanza explícita únicamente 7

estudiantes no completaron las sesiones. Esta diferencia motivó un análisis adicional para

comprobar si la deserción estaba relacionada a la condición de enseñanza.Los resultados no

fueron concluyentes. Si bien se observó un mayor número de deserciones en la condición de

estrategia por ejemplos, la diferencia entre condiciones no fue significativa. Sin embargo, es

posible conjeturar que exista una mayor adherencia a la intervención de enseñanza

explícitaque esté relacionada a la alta demanda en habilidades de auto-regulación y

motivación asociadas a la estrategia por ejemplos.

Por último, en cuanto a la pregunta de si es posible que el efecto de la enseñanza

(41)

los participantes no procesaron los distintos niveles de manera independiente. Por lo tanto, no

fue posible concluir que los métodos utilizados fueran más efectivos para enseñar algún nivel

que otro. Esto apoya la idea de que las estrategiasglobales podrían ser más efectivas para

aumentar la detección de errores en todos los niveles por igual (Hacker y cols., 1994). Esto

también sugiere quelas estrategias de enseñanza dirigidas a niveles de edición particulares,

como lo son por ejemplo la instrucción de reglas gramaticales o de ortografía, no serían

suficientes para mejorar la detección de errores de manera independiente en cada nivel.

Limitaciones del estudio

Algunas limitaciones de este estudio necesitan ser consideradas. En primer lugar,

aunque el tipo de instrumentos utilizados en este estudio (textos modificados que incluyen

errores) han sido tambien utilizados en estudios previos similiares en de detección de errores,

las modificaciones realizadas a los documentos utilizados en pretest, postest y en cada sesión

de intervención no fueron calibradas; se realizó sí, una elección sistemática, determinando los

tipos errores utilizados en estudios previos y categorizando por tipos y nivel los errores

posibles, de tal manera que se ajustaran a errores representativos en los niveles superficial,

estructural y de contenido. Esta calibración, que principalmente busca no atribuir la posible

diferencia de los resultados a una elección del error utilizado, no permite en este estudio

realizar conclusiones contundentes en este sentido, es decir, no podemos concluir que el tipo

de error, el error mismo, o el lugar donde fueron introducidos no tengan una influencia en los

resultados del estudio. En futuros estudios es deseable que los instrumentos sean calibrados

(42)

En segundo lugar, la asignación aleatoria de los estudiantes se realizó sin controlar el

número de integrantes asignados a cada grupo. Un grupo lo integraron 44 participantes (antes

de deserción) mientras que el otro sólo lo integraron 34 (antes de deserción). Esta diferencia,

sumada a la deserción obtenida en cada grupo, que aumentó la diferencia entre grupos, pudo

afectar en los niveles de significancia de los resultados.

En tercer lugar, las medidas de efectividad utilizadas para los análisis por nivel tuvieron

un rango pequeño de valores. Es decir, dado que los textos pre-test y pos-test incluyeron un

total de 6, 6 y 4 errores superficiales, estructurales y de contenido, respectivamente, los rangos

de medida para cada nivel fluctuaron entre 0 y 6 (para el caso de niveles superficial y

estructural) y 0 y 4 (para el nivel de contenido). Al ser tan pequeños, estos rangos hacen que

las medias de las medidas de desempeño sean poco sensibles a los cambios.

Conclusiones

Este estudio logró abordar con éxito algunos vacíos detectados en la literatura sobre la

enseñanza de laedición de textos. Se diseñaron e implementaron intervenciones de enseñanza

basadas en las estrategias explícitas y por ejemplos resueltos. Estas estrategias habían sido

estudiadas en procesos de escritura diferentes a la edición y los resultados de este trabajo

evidencian que también son útiles en este contexto.

En segundo lugar, se logró comparar directamente la efectividad de las dos estrategias

encontrando una ausencia de diferencias significativas entre una y la otraen estudiantes

universitarios. Por otro lado, se comparó la frecuenciade detección de errores diferenciando

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