Fundación Telefónica
Informe22
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Fundación Telefónica
TIC, desarr
ollo y negocios inclusiv
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. 1
5
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0 €
y negocios inclusivos
la forma más sencilla y, probablemente, la única en muchos casos
para desarrollar y hacer efectivos servicios de salud, educación,
ne-gocios, administración, etc. Es necesario trabajar para solucionar la
Brecha Digital y repensar las formas tradicionales de cooperación
al desarrollo. Este ámbito de trabajo es el que se conoce en inglés
con las siglas ICT4D
(Information and Communication
Technolo-gies for Development)
.
La implantación de las TIC en América Latina presenta ciertos
ras-gos diferenciales respecto a lo que está ocurriendo en otros
conti-nentes con mayoría de países en vías de desarrollo, como el
africa-no o asiático.
De ahí la importancia de analizar las experiencias más recientes en
el ámbito de las ICT4D de cara al uso cada vez más estratégico de
las mismas. Cuando nos preguntamos si las TIC pueden
realmen-te ayudar a reducir la pobreza, la respuesta estará en el valor de
la información para las personas que viven en la pobreza. Pero las
TIC no sólo rompen las barreras al conocimiento, permitiendo el
acceso a la información; sino también posibilitan la participación
de individuos y colectivos tradicionalmente aislados, favoreciendo
la acción colectiva y la creación de nuevas oportunidades
econó-micas.
PVP. 15,00 €
© Fundación Telefónica, 2012 Gran Vía, 28
28013 Madrid (España)
© Editorial Ariel, S.A., 2012 Avda. Diagonal, 662-664 08034 Barcelona (España)
© de los textos: Fundación Telefónica
© de la ilustración de cubierta: commerceandculturestock
Coordinación editorial de Fundación Telefónica: Rosa María Sáinz Peña Primera edición: noviembre de 2012
Coordinación: Sonia Navarro (ESADE)
Autoras: Mar Cordobés y Beatriz Sanz
Con la colaboración de: Manuel Acevedo, Mireia Fernández-Ardèvol, Ismael Peña y Vanessa Frías-Martínez
ISBN: 978-84-08-01454-6 Depósito legal: B. 30.807-2012
Impresión y encuadernación: Unigraf, S. L.
Impreso en España – Printed in Spain
El papel utilizado para la impresión de este libro es cien por cien libre de cloro y está califi cado como papel ecológico.
No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea este electrónico, mecánico, por fotocopia, por grabación u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito del editor. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (Art. 270 y siguien-tes del Código Penal).
Colección
Fundación Telefónica
TIC, desarrollo
y negocios inclusivos
Coordinación:
Sonia Navarro (ESADE)
Autoras:
Mar Cordobés y Beatriz Sanz
Con la colaboración de:
En sus manos se encuentra el libro «TIC, desarrollo y negocios inclusivos» en el que se reflexiona sobre el modo en el que, mediante nuevos modelos de negocio inclusivos y servicios basados en las tecnologías de la información, es posible dar salida a demandas y necesidades de la población en situación de exclusión social de manera que provea crecimiento tanto económico como de capital social en esas regiones.
En un estudio sobre el rol de las TIC en expandir las oportunidades económicas (William J. Kramer, Beth Hen-kins and Robert S. Katz, 2007)1 se señala cómo la actividad de las empresas crea puestos de trabajo locales, cultiva relaciones con empresas locales, permite transferencia de tecnología, construye capital humano e in-fraestructuras físicas, genera ingresos con los impuestos para los gobiernos locales, y, por supuesto, una va-riedad de productos y servicios para los consumidores y otros negocios.
Crear o expandir las oportunidades económicas podría ser correctamente considerado como una responsabi-lidad de los gobiernos hacia sus ciudadanos. Sin embargo, en el mundo de hoy en el que los mercados están globalizados, varios riesgos y oportunidades ofrecen razones suficientes a las empresas para implicarse de manera proactiva. Asimismo, intentar dar soluciones a los retos sociales se convierte en muchas ocasiones en una fuente de innovación social y tecnológica.
En esta publicación, hemos querido dar una visión general sobre cuáles son los principales retos y perspecti-vas de futuro que tendrán que tener en cuenta aquellas organizaciones que se planteen la puesta en marcha de negocios inclusivos en el ámbito de las TIC. Con el objetivo de ilustrar el potencial que tienen las tecnolo-gías en el desarrollo y la inclusión social y, más específicamente, el enfoque de los negocios inclusivos en este ámbito, se han seleccionado y analizado un total de 11 iniciativas. A partir del análisis de los casos, se han señalado las principales características que deberían reunir dichos proyectos o negocios puestos en marcha para, finalmente, formular algunas recomendaciones para todos los actores implicados: empresas, sector público, organizaciones de la sociedad civil y las propias comunidades. Por último, se han incluido cuatro ar-tículos de diferentes expertos en el ámbito de las TIC, que complementan la visión ofrecida a lo largo de la publicación y ayudan a profundizar en algunos de sus aspectos.
Esperamos que esta publicación sea de su agrado y ofrezca conceptos, ideas y experiencias interesantes para reflexionar sobre las TIC y el desarrollo humano. Nuestra ilusión es que también pueda ser una fuente de ins-piración para todas las personas involucradas, desde el sector de las telecomunicaciones y desde otros a que nuestro mundo sea más justo y equitativo, trabajando conjuntamente para conseguirlo.
Ignasi Carreras Sofía Fernández
Director del Instituto de Innovación Social Directora de Reputación
ESADE y Responsabilidad Corporativa Telefónica
1. William J. Kramer, Beth Henkins and Robert S. Katz. (2007). «The role of information and communications technology sector in expanding economic
Prólogo . . .
V
por Ignasi Carreras y Sofía Fernández
Parte I. TIC, desarrollo y negocios inclusivos
1. TIC e inclusión social. . .
3
1.1 El alcance de las TIC en los países en vías de desarrollo. . .
5
1.1.1 El alcance de las TIC en América Latina . . .
9
1.2 El potencial de las TIC para promover sociedades más inclusivas . . .
12
1.2.1 Los principales ámbitos de aplicación de las TIC para promover la inclusión social en los países en vías de desarrollo. . .
15
2. El rol de las empresas globalizadas en el desarrollo bajo la perspectiva de los negocios y los mercados inclusivos. . .
27
2.1 A qué nos referimos cuando hablamos de negocios y mercados inclusivos . . .
29
2.1.1 El segmento de población de menores ingresos y más vulnerable desde una perspectiva cuantitativa . . .
36
2.1.2 Características de los mercados de bajos ingresos . . .
37
2.2 Tendencias en las estrategias empresariales frente al desafío de la pobreza . . .
39
2.2.1 El potencial para la innovación. . .
40
2.2.2 Sostenibilidad y equilibrio entre beneficio social y rentabilidad . . .
42
2.2.3 La importancia de las alianzas estratégicas. . .
44
2.3 Los mercados de menores ingresos y el sector de las TIC. . .
47
2.3.1 Cuantificación y distribución del gasto en TIC de las poblaciones de menores ingresos . . .
48
2.3.2 Oportunidades de negocio en los mercados de menores ingresos a través de las TIC. . .
49
Parte II. Análisis de iniciativas destacadas
Introducción. . .57
3. Iniciativas de e-comercio y e-agricultura. . .
59
3.1 TIENDATEK (Colombia y México) . . .
61
3.2 DatAgro (Chile) . . .
64
4. Nuevas formas de aprendizaje y formación. . .
69
4.1 Learning about Living (Nigeria, Senegal y México). . .
71
4.2 M4girls (Sudáfrica) . . .
75
5. Iniciativas de acceso a la salud y la gestión de la salud pública. . .
79
5.1 Sana Mobile (India y Filipinas) . . .
81
5.2 MPedigree (Ghana, Nigeria, Costa de Marfil, Senegal y Gambia). . .
84
6. Iniciativas de e-gobernabilidad. . .
89
6.1 Votenaweb (Brasil) . . .
91
6.2 VicTEAMS (Venezuela) . . .
93
7. Otras iniciativas relevantes (voluntariados y emergencias) . . .
99
7.2 EPIC, Centro de Integración y Preparación para Emergencias (África: 17 países distintos, entre ellos Argelia, Somalia, Uganda o Nigeria; Centroamérica: Colombia, Guatemala y Haití; Asia: 11 países distintos, entre ellos Mongolia, Indonesia o Pakistán; y Oriente Medio: Irán, Yemen,
Líbano y territorios palestinos). . .
104
7.3 Microsoft Partnerships for Technology Access (de ámbito mundial) . . .
106
Parte III. Conclusiones
Introducción . . .113
8. Retos y perspectivas de futuro en la implementación de las TIC para promover la inclusión social . . .
115
8.1 El alcance y la cobertura de las TIC . . .
117
8.2 Un entorno regulatorio adecuado es fundamental para la iniciativa empresarial en este ámbito. . .
118
8.3 El coste de la tecnología seguirá bajando, pero aún tiene un peso importante para las poblaciones de menores recursos . . .
119
8.4 Los móviles seguirán siendo el principal foco de atención. . .
120
9. ¿Qué características reúnen los proyectos exitosos de negocios inclusivos en el sector de las TIC? Hacia la definición de unos factores claves de éxito . . .
123
9.1 Los «pobres como socios» y no solo como beneficiarios o consumidores finales . . .
125
9.2 Un enfoque participativo a lo largo de toda la cadena de valor del proyecto: los proyectos peopleaware. . .
126
9.3 Adaptabilidad al contexto y accesibilidad. . .
127
9.4 Escalabilidad y sostenibilidad por medio de alianzas efectivas. . .
130
10. Recomendaciones operativas para los actores implicados en un enfoque de negocios inclusivos en el ámbito de las TIC . . .
133
10.1 Las empresas . . .
135
10.1.1 Crear capacidad y espacio para la innovación dentro de la organización . . .
135
10.1.2 Fortalecer los vínculos con las comunidades y profundizar en su participación . . .
137
10.1.3 Construir capacidades para la colaboración efectiva y participar en diálogos intersectoriales. . .
137
10.2 Los gobiernos. . .
138
10.3 Las comunidades y las organizaciones de acompañamiento (ONG). . .
139
10.4 Los donantes, organismos de apoyo y otros colectivos . . .
140
Parte IV. Perspectivas de futuro. Visión y reflexiones desde un grupo de expertos
en el sector
Introducción . . .145
11. TIC y desarrollo humano en Latinoamérica: perspectivas de futuro para reducir la desigualdad . . .
149
por Manuel Acevedo 11.1 Las TIC y la desigualdad. . .
151
11.2 Perspectivas de futuro sobre las TIC y el desarrollo en América Latina. . .
156
11.2.1 Condiciones del contexto socioeconómico y tecnológico. . .
156
11.2.2 Áreas de particular potencial de las TIC para reducir la desigualdad . . .
157
12. La comunicación móvil y el desarrollo socioeconómico: una mirada a América Latina . . .
161
por Mireia Fernández-Ardèvol 12.1 La telefonía móvil, una tecnología de uso general . . .
164
12.2 América Latina . . .
165
12.2.1 Crecimiento económico. . .
165
12.2.2 Desigualdad en la distribución de la renta. . .
166
12.2.3 Pobreza. . .
166
12.3 Resumiendo . . .
167
13. Factores clave para el éxito en los proyectos ICT4D. ¿Cómo las empresas de telecomunicaciones pueden contribuir al avance en este ámbito? . . .
169
por Ismael Peña 13.1 Qué es el desarrollo humano y cuál es su relación con la sociedad en red. . .
171
13.2 Desarrollo digital: necesidad y límites de las infraestructuras tecnológicas. . .
173
13.3 TIC para el desarrollo: el papel de las empresas de telecomunicaciones . . .
175
13.3.1 La última brecha en las infraestructuras . . .
175
13.3.2 Utilidad, capacidad y conciencia digital . . .
175
13.3.3 La hipótesis del knowledge gap. . .
176
14. Telefonía móvil y mercados emergentes latinoamericanos . . .
179
por Vanessa Frías-Martínez 14.1 Investigación observacional . . .
181
14.1.1 Análisis demográfico y socioeconómico. . .
182
14.1.2 Análisis de movilidad . . .
183
14.2 Investigación intervencionista. . .
185
14.3 Bibliografía . . .
186
TIC, desarrollo y negocios
inclusivos
«El Objetivo de Desarrollo del Milenio 8, en concreto, tiene por objeto fomentar
una asociación mundial para el desarrollo y, en colaboración con el sector
privado, velar para que se puedan aprovechar los beneficios de las nuevas
tecnologías; en particular, los de las tecnologías de la información y de las
comunicaciones. Las tecnologías de la información y la comunicación deben
utilizarse para reducir la brecha digital y acelerar el progreso en los rincones
más pobres del planeta».
Koffi Annan
Secretario general de Naciones Unidas
«El teléfono móvil es el instrumento con mayor poder de transformación para
el desarrollo».
Jeffrey Sachs
Economista estadounidense
1. TIC e inclusión social
3
2. El rol de las empresas globalizadas en el desarrollo bajo la perspectiva
de los negocios y los mercados inclusivos
27
1.1 El alcance de las TIC en los países en vías de desarrollo
5
1.2 El potencial de las TIC para promover sociedades más inclusivas
12
Capítulo
1
1.1 El alcance de las TIC en los países en vías de desarrollo
Ya es un hecho innegable que las tecnologías de la información y comunicación (TIC) y, en particular, las tec-nologías móviles, pueden dar lugar a usos sociales positivos para mejorar la calidad de vida de los más desfa-vorecidos y ayudar a su integración social, especialmente en los llamados países en vías de desarrollo. La ONU, el Banco Mundial o el Foro Económico Mundial, organismos que están llevando a cabo numerosos estu-dios sobre el papel de las TIC en el desarrollo, reconocen su incuestionable contribución a la consecución de los Objetivos del Milenio, especialmente del primero: «Erradicar la pobreza extrema y el hambre», en su subapartado «Reducir a la mitad la proporción de personas cuyo ingreso diario es menor a 1 dólar al día para el año 2015». También las agencias donantes y las organizaciones sociales están prestando cada vez más atención a este nuevo ámbito de trabajo, que se ha venido a denominar como ICT4D.2 Se trata, efectivamen-te, de una revolución sin precedentes. Por dos razones: por un lado, porque es verdaderamente global y no se limita a un país o región específicos y, por el otro, porque ha funcionado como un catalizador inigualable en la consecución de beneficios sociales y económicos para las poblaciones menos privilegiadas.
Uno de los principales factores que permite esta revolución es el crecimiento exponencial de la cobertura de las TIC en dichos países (gráficos 1.1 y 1.2). Este aumento se debe, sobre todo, a la aparición de nuevas
em-2. Information and Communication Technologies for Development (Tecnologías de la Información y la Comunicación para el Desarrollo). Se centra en aplicar
directamente las TIC para la reducción de la pobreza. Las TIC pueden ser aplicadas tanto con sentido directo –su uso beneficia a la población desfavorecida– como en sentido indirecto –las TIC asisten a organizaciones cooperantes, ONG, gobiernos o negocios para mejorar las condiciones socioeconómicas de di-cha población (Wikipedia).
Fuente: Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). World Telecommunication/ICT Indicators Database.
Gráfico 1.1 Número de suscripciones a móviles en los países desarrollados y en los países en vías de desarrollo (2000 a 2007)
0 500 1.000 1.500 2.000 2.500 3.000 3.500
Millones
Países desarrollados Países en desarrollo
presas locales de telecomunicaciones que desarrollan servicios y productos específicos en los segmentos menos favorecidos, además de fomentar la aparición de infraestructuras en dichas regiones. Tal y como seña-la un estudio del Banco Mundial, por cada dóseña-lar invertido en telecomunicaciones, se generan más de seis, gracias a su impacto en el empleo local y en el crecimiento económico.3 En este sentido, merece especial atención la telefonía móvil, que se ha convertido en la tecnología más rápidamente adoptada de la historia y que es el único sector que no ha sufrido las consecuencias de la actual crisis económica.4 Además, es el único ámbito de las TIC en el que los países en vías de desarrollo están alcanzando –e, incluso, sobrepasando en algunos aspectos– a los países desarrollados.
El crecimiento de los teléfonos móvilesa
La telefonía móvil ha experimentado un crecimiento espectacular en los últimos años. A finales del año 2009, se estimaba que el número de suscriptores a teléfonos móviles se situaba en torno a los 4.600 millones de usuarios, tres cuartas partes de ellos, en países en vías de desarrollo. En el año 2000, esta proporción era de una cuarta parte.
3. Banco Mundial, 2009.
4. Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organización más importante de las Naciones Unidas en lo que concierne a las tecnologías de la
informa-ción y la comunicainforma-ción.
Fuente: UIT. World Telecommunication/ICT Indicators Database.
Gráfico 1.2 Número de usuarios de Internet por región (2000 y 2007)
15
21
27
17
7
4
1,9 2,6
3,8
0,9 0,5 0,5
Usuarios de Internet por cada 100 personas
22
media mundial, 2007
Asia del Este
y Pacífico y Asia CentralEuropa América Latinay el Caribe y norte de ÁfricaOriente Medio Asia del Sur África subsahariana
2000 2007
2
media de los países en desarrollo, 2000 13
media de los países en desarrollo, 2007
7
China, con más de 700 millones de suscriptores, es el país con más móviles; mientras que India es el que más suscriptores acumula cada mes: solo en marzo del 2009 se dieron de alta de nuevas líneas 15,6 mi-llones. Sin embargo, África es el continente con la tasa de crecimiento de suscriptores más elevada. Te-niendo en cuenta la saturación de los países desarrollados, el crecimiento de los próximos años proven-drá de las áreas rurales pobres. Según la GSM Association,b en el 2013 habrá 6.000 millones de suscriptores; la mitad de estos nuevos usuarios serán de China e India. En América Latina, a pesar de que en países como Brasil el equivalente al 62% de la población tiene móvil, el crecimiento es menos intenso, ya que las tarifas de telefonía móvil son menos asequibles para la población de bajos ingresos.
Hay que decir, sin embargo, que todavía hay un desequilibrio fuerte entre los países desarrollados y los países en desarrollo en el acceso a otras tecnologías de la información y comunicación. Por ejemplo: en África solo hay un suscriptor de banda ancha fija por cada 1.000 habitantes, mientras que en Euro-pa hay 200. Esto es debido a que el precio relativo de una línea de banda ancha en África es 10 veces más caro que en los países desarrollados.
aSánchez, P.; Mutis, J.; Casado, F.; Lariú, A. La base de la piràmide: casos i perspectives a Catalunya. Noves oportunitats per a la
internacio-nalització i la innovació de les empreses catalanes. Laboratorio Base de la Pirámide ESCI-Universitat Pompeu Fabra. Papers digitals 5. Con-sorcio de Promoción Comercial de Catalunya (COPCA). Departamento de Innovación, Universidades y Empresa de la Generalitat de Cata-lunya, 2010.
b<http://www.gsmworld.com/>.
Las cifras no dejan lugar a dudas: en países como Nigeria, los suscriptores a servicios móviles han crecido de 37.000 a 16,8 millones en solo cuatro años. Según estimaciones recientes, en el continente africano, la cober-tura móvil ya alcanza el 54% de la población, que corresponde a 448,1 millones de personas, y tiene previsio-nes de alcanzar los 561 milloprevisio-nes en el año 2012; aunque solo un 6,8% son usuarios de Internet.5
El auge de la telefonía móvil en los países en desarrollo se ve motivada por un conjunto de factores. La facilidad de uso –se requieren muchas menos capacidades técnicas para utilizar un móvil que un ordena-dor–, así como un entorno competitivo que ha conducido a políticas de precios asequibles –especialmente con la creación de servicios prepagados, que en África representan casi un 95% del total de los contratos de telefonía móvil–, resultan dos de los factores más determinantes. Si a ello le añadimos otros factores, como la liberalización del sector de las telecomunicaciones, que precisamente ha permitido la entrada y la inversión del sector privado en numerosos países en desarrollo –tal y como veremos en el apartado siguiente–, junto con un enfoque de innovación desde el usuario, entenderemos la actual reducción de la brecha digital a una ratio de aproximadamente dos millones de suscripciones diarias. De estas últimas, un 80% corresponden a los llamados países emergentes, como Brasil o China, y a los países en vías de desarrollo, donde esta tecnolo-gía se ha convertido en una herramienta que actúa de «puente digital» y ha permitido avanzar con mayor rapidez, especialmente para las comunidades que viven en zonas rurales. Estas representan más de la mitad de la población y un 75% de las poblaciones en desarrollo, aunque se convertirán en el grueso de los próximos 1.000 millones de nuevos abonados.6 Efectivamente, dada la saturación de los mercados en la mayoría de países desarrollados, el sector de las telecomunicaciones está dirigiendo su mirada a segmentos de la población hasta ahora olvidados. Las poblaciones en lo que se denomina la base de la pirámide se erigen
ahora como el nuevo mercado a conquistar, a lo que también ha contribuido el propio desarrollo de la tecno-logía. Además de los servicios básicos de voz y mensajería, actualmente estamos asistiendo al nacimiento de numerosas aplicaciones y servicios que pretenden dar respuesta a las necesidades específicas de las pobla-ciones en países en desarrollo y zonas rurales. Todo ello gracias a una imparable penetración de los smart-phones, que, según Nielsen, pueden representar el mismo porcentaje de mercado que los teléfonos menos sofisticados en vistas al tercer cuatrimestre del 2011.
Para realmente hacer de la telefonía móvil la primera TIC de acceso universal es necesario:
• Desarrollar una política sólida en materia de TIC con la colaboración del gobierno, la sociedad civil, los agentes del sector privado y los consumidores.
• Invertir más en infraestructuras móviles y en servicios en las zonas rurales y desfavorecidas. • Fortalecer la capacidad de los empresarios rurales y las organizaciones de agricultores para explotar
mejor el potencial de los teléfonos móviles.
• Entregar contenido relevante y oportuno y seguir desarrollando sistemas de información peer-to-peer para reducir tanto las tarifas como el precio del propio aparato.
• Desarrollar entornos reglamentarios más favorecedores de un mayor desarrollo y expansión de los servicios móviles.
• Y, por último, pero no menos importante, existe una necesidad de que las empresas de telefonía móvil capten lo que las estadísticas oficiales no son capaces de capturar, a saber: el uso informal de los teléfonos móviles, como, por ejemplo, los que comparten una suscripción dentro de una comu-nidad. Se trata de obtener la imagen completa del poder y el potencial de esta revolución.
Samii, R. The Commodity that Survived the Economic Downturn, Mobiles for Development. <www.i4donline.net>.
Así pues, si la implantación de la telefonía móvil en los países desarrollados puede considerarse una evolución tecnológica, en continentes como África cabría hablar de una revolución tecnológica. Tal y como se destaca en un reciente informe de Naciones Unidas:7 «La telefonía móvil es la TIC más extendida en el mundo en desarro-llo […] En África, donde el aumento del número de abonados y de la penetración de la telefonía móvil ha sido mayor, esta tecnología puede mejorar la situación económica de la población en su conjunto». O también, en palabras de Christine Zhen-Wei Qiang, economista del Banco Mundial:8 «La plataforma móvil está emergiendo como la herramienta más potente para extender las oportunidades económicas y servicios clave para millones de personas». Sin olvidar las conclusiones de un estudio reciente de la London Business School: diez móviles más por cada 100 personas incrementan el PIB de un país en desarrollo en un 0,5%. Las cifras hablan por sí mismas. Los teléfonos móviles han supuesto un impacto mayor y más rápido en la vida de las personas que cualquier otra tecnología de comunicación anterior, con lo que ha transformado más las condiciones de vida de colectivos desfavorecidos en los últimos años que la mayoría de proyectos de cooperación al desarrollo.
7. Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Informe sobre la Economía de la Información 2007-2008: «Ciencia y tecnología para el
desarrollo: El nuevo paradigma de las TIC».
A pesar del protagonismo incuestionable de las plataformas móviles, no cabe olvidar que otras tecnologías, tales como las herramientas y aplicaciones asociadas a la Web 2.0, así como los servicios de geolocali-zación o los ordenadores de bajo coste,9 también contribuyen significativamente a dicha revolución. Las nuevas herramientas que incluye la Web 2.0 han aumentado las posibilidades de colaboración, de crea-ción, de diseminación y de gestión de la informacrea-ción, así como las posibilidades de trabajo y socialización en red. Dichas herramientas están cambiando radicalmente la forma en la que creamos, compartimos y difundi-mos información y suponen un enorme potencial en la promoción de un desarrollo participativo. Por ejemplo, las herramientas de crowdsourcing10 disfrutan de numerosas aplicaciones en el ámbito de las ICT4D. El éxito de plataformas como Ushahidi (testimonio, en swahili), basada en Google Maps y creada en Kenia en el 2008 para permitir a los ciudadanos mapear, reportar y controlar la violencia en el país, da fe de ello. Una plataforma que, además, ha sido reutilizada en muchos otros contextos, sobre todo en situaciones de emergencia y de-sastres naturales, como el reciente terremoto de Haití.
Asimismo, las herramientas de la Web 2.0 ayudan a las personas a lidiar con la proliferación de contenidos online. Proporcionan nuevas herramientas de lenguaje sencillo para la clasificación (tagging) y la búsqueda de información y permiten una mejor recopilación de contenidos a través de herramientas de agregación de in-formación, como los RSS. Los blogs y sistemas de gestión de contenidos pre-configurados permiten que la creación de contenidos online en múltiples medios, incluyendo audio y vídeo, sea rápida y fácil. Crea nuevas oportunidades para los periodistas actuales y favorece la aparición de «periodistas ciudadanos». Además, facilita la superación de ciertas barreras lingüísticas y de discapacidades gracias a los contenidos de audio y vídeo. La Web 2.0 va mucho más allá de la web tradicional en cuanto acorta, todavía más, la distancia entre productores, consumidores y creadores de contenido y, sin duda, proporciona una evidente oportunidad a todos aquellos actores relacionados con el desarrollo. Garantizar el acceso y la conectividad –contra la limita-ción de la banda ancha, que todavía persiste en la mayoría de países en vías de desarrollo–, así como fomen-tar la capacidad de utilizar las herramientas, la adecuación de contenidos para diferentes públicos, tanto en el lenguaje como en el estilo, junto con la creación de servicios específicos para las poblaciones vulnerables, son los retos que deberán afrontarse en este ámbito.
1.1.1 El alcance de las TIC en América Latina
La implantación de las TIC en América Latina presenta ciertas diferencias respecto a lo que está ocurriendo en otros continentes con mayoría de países en vías de desarrollo, como el africano o el asiático. Esto es especial-mente relevante en el ámbito de la telefonía móvil, que presenta una tasa de crecimiento inferior a la del continente africano, a pesar de que la situación difiere bastante entre un país y otro. La consecuencia, tal y como señalábamos anteriormente, es que las tarifas resultan, en términos relativos, menos asequibles para la población de bajos ingresos que en la mayoría de países africanos. Según datos recientes,11 hay 179 millo-nes de personas usuarias de telefonía móvil en América Latina; el 82% de las cuales acceden a Internet desde su teléfono móvil, el 73% utilizan los servicios de mensajería y un 55% transfieren datos a través de otros mecanismos. En países como Perú, solo un 0,01% de las economías domésticas rurales disponen de acceso a Internet, mientras que un 36,5% poseen un terminal móvil. En Chile, el porcentaje de penetración de la tele-fonía móvil es del 94,7%.12 En todo caso, tal y como muestra el siguiente cuadro, es indudable que el
9. Sirve como ejemplo de ello la iniciativa de la ONG One Laptop per Child, iniciada en el 2006, para producir ordenadores de bajo coste dirigidos a población
infantil en países en desarrollo. <laptop.org>.
10. El término llega al castellano desde el inglés: crowd (multitud) y sourcing (alimentación). Significa la forma en la que una empresa de cualquier tipo se
nutre del trabajo del colectivo. El crowdsourcing tiene varias formas, pero la fundamental es el incremento del valor a través de la participación de las ma-sas. Definición extraída de Wikipedia (que es, a su vez, uno de los ejemplos más claros de crowdsourcing).
11. Comisión Económica para América Latina (CEPAL), 2010.
miento de la penetración del móvil en los países latinoamericanos está siendo, al igual que en el resto del mundo, de carácter exponencial.
La situación en América Latina y el Caribe: Estancamiento de la telefonía fija, fuerte expansión de la telefonía móvil y creciente brecha de acceso a la banda ancha
• La penetración de la telefonía fija en la región se ha estancando alrededor de una tasa del 18% duran-te los últimos cinco años. Duranduran-te ese período, la duran-telefonía móvil pasó de una tasa de 23% en 2003 a alrededor del 80% en 2008, superando ampliamente la expansión de la telefonía fija. Se prevé que esta tendencia continúe y que incluso se registre una disminución de la tasa de esta última. Sin em-bargo, la gran mayoría de la población de bajos ingresos apenas los usa para recibir llamadas. • Durante los últimos cinco años, la cantidad de usuarios de Internet ha crecido sustancialmente,
pa-sando de una tasa del 11% de penetración en 2003 al 27% en 2008. Es un crecimiento importante, pero que aún está lejos de los niveles de los países más avanzados de la OCDE, que registran tasas cercanas al 70%.
• En lo que respecta a la banda ancha, se observa también un fuerte incremento en el número de co-nexiones. Sin embargo, los niveles de penetración de la región son sustancialmente menores que en países más avanzados. Sumado a esto, en la región, la banda ancha es más cara y lenta que en los países más desarrollados. En los países de la OCDE, la tarifa más baja de suscripción mensual de banda ancha promedia los 19 dólares americanos (PPP), mientras que en países de la región como México o Chile dicho valor llega a los 29 y los 35 dólares americanos (PPP).
Adaptado de: CEPAL. Monitoreo del Plan eLAC2010: Avances y desafíos de la Sociedad de la Información en América Latina y el Caribe. 2010.
Por su parte, la implantación de Internet en América Latina es tradicionalmente mayor que la del continente africano. Todos los principales países de América Latina y el Caribe iniciaron el año 1998 con menos del 1% de la población conectada a Internet, y su uso se ha ido acelerando progresivamente, con lo que la región se ha convertido en la comunidad de Internet con el crecimiento más rápido del mundo durante muchos años. Sin embargo, actualmente, tal y como señala Katz,13 la implantación de Internet se enfrenta a uno de los princi-pales desafíos en la región de los próximos años: el rezago en la penetración de la banda ancha respecto a los países más desarrollados. Tal y como destaca un estudio reciente de CEPAL:14 «En los últimos años, los avan-ces en infraestructura de telecomunicaciones han sido evidentes, pero, al mismo tiempo, son claramente in-suficientes para las actuales demandas: junto con la amplia difusión de la telefonía móvil –aunque mayorita-riamente de prepago y usada principalmente para recibir llamadas–, existen evidentes limitaciones de la banda ancha en cuanto a cobertura, velocidad y elevados precios. Las restricciones de los enlaces internacio-nales y la falta de puntos locales de intercambio de tráfico de Internet (IXP) dan como resultado servicios de banda ancha de menor calidad y mayores precios que en los países desarrollados. Factores socioeconómicos restringen las posibilidades de consumo de servicios de telecomunicaciones/TIC y las capacidades para su utilización, y también dificultan cada vez más la inclusión de los segmentos más vulnerables de la pobla-ción».
Si analizamos la situación de forma más específica (gráfico 1.3), vemos que los países más destacados, en cuanto se refiere a la penetración de las TIC y a su uso para convertirlas en crecimiento, han sido Brasil, Chile y Costa Rica. Países que pueden considerarse «motores tecnológicos» de la región, gracias a planes y estrate-gias nacionales que han facilitado y promovido la adopción de las TIC.
*En el caso de Argentina se trata de una estimación basada en el año 2001 (último dato disponible en encuestas de hogares).
Nota: Se incluyen los hogares donde por lo menos uno de sus miembros utiliza la telefonía móvil.
Los datos de las encuestas han sido armonizados por OSILAC para facilitar a los usuarios la elaboración de análisis comparativos de acuerdo a las
recomendaciones realizadas por el Partnershippara la medición de las TIC para el desarrollo. OSILAC se reserva los derechos de actualizar la
informa-ción contenida, así como modificar cualquier omisión o inconsistencia que sea identificada en cualquier momento por el mismo OSILAC o por las instituciones que constituyen las fuentes primarias de información.
Fuente: CEPAL. Sistema de información estadístico de TIC. Cálculos de OSILAC basados en las encuestas de hogares de los países. Alrededor de 2007.
Gráfico 1.3 Porcentaje de hogares en los países latinoamericanos con acceso a la telefonía móvil
País Año Porcentaje Grupo
Cuba 2006 1,1 Menos de 50%
Argentina* 2001 21,3* Menos de 50%
Venezuela 2007 43,4 Menos de 50%
Guatemala 2006 54,8 50% a 60%
Perú 2008 56,7 50% a 60%
Bolivia 2007 57,0 50% a 60%
Honduras 2007 58,4 50% a 60%
México 2008 61,0 61% a 70%
Nicaragua 2006 61,7 61% a 70%
Rep. Dominicana 2007 67,1 61% a 70%
Costa Rica 2008 68,1 61% a 70%
Panamá 2007 69,0 61% a 70%
Ecuador 2008 69,9 61% a 70%
Brasil 2008 75,7 Más de 70%
El Salvador 2008 78,5 Más de 70%
Uruguay 2008 80,4 Más de 70%
Colombia 2008 83,8 Más de 70%
Chile 2006 83,8 Más de 70%
Paraguay 2008 85,7 Más de 70%
Menos de 50% 50% a 60% 61% a 70% Más de 70% Mapa solo referencial Fecha de actualización Agosto de 2010
Resumen sobre las conclusiones del estudio Oportunidades de la telefonía móvil en América Latina y el Caribe
Las conclusiones se basan en los resultados del estudio, efectuado a partir de 7.000 entrevistas reali-zadas a individuos entre 13 y 70 años, procedentes de hogares de bajos ingresos en Argentina, Brasil, Colombia, Jamaica, México, Perú y Trinidad y Tobago.
oportuni-dades de negocio y empleo. En general, los resultados sugieren que el impacto económico de la adopción de la telefonía móvil por parte de los más desfavorecidos se encuentra mediado por varia-bles de capital social tales como el fortalecimiento de las redes de confianza y una mejor coordinación de los mercados de trabajo informales.
Los resultados también demuestran que la demanda de servicios móviles en la base de la pirámide parece ser bastante inelástica en relación con las variaciones en el precio. El importante nivel de gasto en teléfonos y servicios móviles que se encuentra en estas poblaciones de bajos ingresos tam-bién es consistente con los numerosos beneficios percibidos por los usuarios. Sin embargo, aún exis-ten barreras que desalientan la adquisición de móviles a las personas en situación de pobreza. En paí-ses como México, Brasil y Perú, la mayoría de la población situada más abajo en la base de la pirámide aún no puede permitirse un teléfono móvil, aunque muchos dependen de los revendedores informales y de la familia o amigos para realizar o recibir llamadas. Aquellos que pueden pagar su propio teléfono móvil hacen poco uso de servicios de voz, además de que practican un control estricto de sus gastos y, con frecuencia, dependen de los teléfonos públicos para llamadas salientes. Estos resultados revelan la necesidad de seguir con el desarrollo de modelos empresariales innovadores que amplíen la frontera del mercado de la telefonía móvil. También se pone de relieve la necesidad urgente de repensar las políticas públicas que siguen considerando el teléfono móvil como un bien de lujo. Para las personas en situación de pobreza, la telefonía móvil ha sido la alternativa más rentable y accesible.
Por último, cabe destacar que los resultados revelan que los usuarios no suelen aprovechar al máxi-mo los servicios ofrecidos por la plataforma móvil. La mensajería de texto es el único servicio utili-zado más allá de la voz que está siendo rápidamente adoptado. Muchas de las aplicaciones que más podrían beneficiar a las personas en situación de pobreza, tales como m-banking y m-gobierno, están todavía en su infancia en la región. Para aprovechar las oportunidades de reducción de la pobreza crea-das por la adopción generalizada de los teléfonos móviles entre las personas con menos recursos, se requiere un esfuerzo concertado entre los agentes del mercado y los gobiernos. A medida que avancen los usuarios a lo largo de la curva de aprendizaje tecnológico y los precios de los dispositivos continúen bajando, las oportunidades continuarán aumentando.
Adaptado de: Galperin, H.; Mariscal, J. Mobile Opportunities: Poverty and Mobile Telephony in Latin America and the Caribbean. Diálogo
Regional sobre Sociedad de la Información (DIRSI), 2007.
1.2 El potencial de las TIC para promover sociedades más inclusivas
Durante mucho tiempo se han usado conceptos como pobreza, marginalidad y desigualdad para analizar y tratar de explicar los problemas sociales que aquejan a gran parte de la población mundial y que impiden que formen parte de la estructura funcional de la sociedad. Recientemente, dichos conceptos se están sustitu-yendo, en parte, por el binomio inclusión/exclusión social,15 que da respuesta a la nueva representación del
15. Castells define exclusión social como el «proceso por el cual a ciertos individuos y grupos se les impide sistemáticamente el acceso a posiciones que les
espacio social, una nueva topografía en la que se ha pasado de una sociedad organizada verticalmente, basa-da en representaciones jerárquicas que basa-daban lugar a desigualbasa-dades, a una sociebasa-dad organizabasa-da horizontal-mente, con un centro que reúne a los integrados y una periferia que reúne a los excluidos o «población vulne-rable». El concepto de inclusión/exclusión social se refiere, por tanto, al grado en el que individuos, familias o comunidades son capaces de participar activamente en la sociedad, ejerciendo un cierto control so-bre sus propios destinos. En ello influirán una variedad de factores ligados a los recursos económicos, como el empleo, el acceso a servicios básicos como la salud, la educación o la justicia, el acceso a la vivienda, la cul-tura, la carencia de redes de apoyo formales e informales, la imposibilidad de potenciar los talentos y habili-dades personales, etc. La inclusión social, por tanto, no es solo una cuestión de poseer un determinado nivel de recursos, sino también del grado de participación en la determinación de las oportunidades de vida, tanto individuales como colectivas.16
Dado el alcance masivo que están consiguiendo las TIC, tal y como hemos visto en el apartado anterior, nos encontramos en un contexto en el que se están dando oportunidades sin precedentes para la emergencia de una sociedad en red verdaderamente inclusiva. La tradicionalmente llamada brecha digital17 va reduciéndose con los últimos avances tecnológicos en materia de movilidad, lo que facilita cada vez más el acceso a la infor-mación y aproxima las comunidades más desfavorecidas a los servicios mínimos en asuntos de salud, educa-ción, negocios y administración. Además, las TIC también están posibilitando la participación de individuos y colectivos tradicionalmente aislados o marginados, lo que fomenta la acción colectiva, la participación de la población en los procesos decisorios y la creación de nuevas oportunidades económicas. Tal y como destaca el informe de la ONU mencionado anteriormente:18 «Los teléfonos móviles han conferido más poder a la po-blación y han alentado el espíritu empresarial en los países en desarrollo. Permiten a los usuarios acceder a información relativa a la educación, la salud y el empleo, realizar transacciones bancarias y mantener los lazos familiares y sociales». No cabe olvidar, en definitiva, que, tal y como se señala en un estudio reciente llevado a cabo por Hegoa,19 «las TIC, sin duda alguna, facilitan múltiples aspectos de nuestra vida, pero su capacidad de transformación va mucho más allá de las simples mejoras en determinados servicios o, de manera general, en la productividad. Al igual que en otros momentos de cambio tecnológico, su trascendencia reside en su capacidad de modificar las relaciones sociales y de producción».
Efectivamente, las TIC, actualmente, se sitúan en la base de la mayoría de actividades que constituyen el fenómeno de la inclusión social. El uso de las TIC está íntimamente ligado a lo que significa estar social-mente, económicasocial-mente, culturalmente y políticamente incluido en el siglo xxi.
Tal y como destaca un reciente estudio de Naciones Unidas:20 «La reducción de la brecha digital, por tanto, debe ser una cuestión abordada adecuadamente, construyendo políticas públicas para integrar y generar capacidades, ya no solo en los sujetos “desconectados”, sino también entre los que tienen acceso a las TIC pero no logran aprovecharlas para obtener el bienestar que se desprende de estas. Las consecuencias que conlleva encontrarse en los márgenes del mundo tecnológico ya no se remiten únicamente al manejo de la tecnología, sino que afectan a la capacidad general del sujeto para interactuar con la sociedad, así como la de generar bienestar, satisfacción y una buena calidad de vida para sí mismo y su familia».
16. Stewart, 2000.
17. La brecha digital hace referencia a las diferencias socioeconómicas que se establecen entre las comunidades que disponen de acceso a los medios digitales
y las que no, así como a la capacidad diferencial de sus integrantes de utilizarlos adecuadamente. Actualmente, el concepto ha sido mayoritariamente sustituido por el de inclusión digital, que pone mayor énfasis en todos los condicionantes que subyacen al uso efectivo de las TIC, no solo los relativos al acceso.
18. Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Informe sobre la Economía de la Información 2007-2008: «Ciencia y tecnología para el
desarrollo: El nuevo paradigma de las TIC».
Las diferentes facetas de la brecha digital*
1. Brecha de acceso. Esta es la fractura que surge en un primer momento y que separa a aquellos que pueden acceder a las infraestructuras de telecomunicaciones de los que están aislados, físi-camente, de las redes digitales. Por supuesto, esta brecha parte de un doble origen: la ausencia de infraestructura y el coste demasiado elevado de su uso.
2. Brecha de uso. El disponer de acceso a una tecnología no implica necesariamente su uso. Es un he-cho bien conocido que, una vez que la mayor parte de una población –por ejemplo, en España– accede a la infraestructura, que está disponible y cuyo coste podría permitirse, una proporción importante sigue sin utilizar la oferta tecnológica, bien porque no se conecta o bien porque no usa las herramien-tas e información disponibles. El uso está motivado por la posibilidad de acceso, el interés en ese acce-so –la tecnología aporta valor al usuario– y la educación que capacita para usar esas tecnologías. 3. Brecha de apropiación. Una buena parte de los usuarios de Internet y tecnología digital hacen un
uso básico. En la práctica, se sienten superados por las herramientas, dado que perciben, con ra-zón, que podrían usarlo de forma más sofisticada y valiosa. La tecnología genera cambios cualita-tivos y radicales cuando los usuarios no solo la «usan», sino cuando se apropian de ella y la em-plean con usos inesperados y, por tanto, innovadores y creativos.
*Por Juan Freire, citando a Francis Pisani. Las brechas digitales: uso y apropiación. 2008.
Si analizamos específicamente el caso de la telefonía móvil en los países en desarrollo, vemos que permite el acceso a información actualizada en asuntos de precios y mercados, facilitando el comercio y la correcta toma de decisiones de muchos pequeños productores rurales que, hasta el momento, necesitaban de inter-mediarios para vender su producción. Además, posibilita las transacciones comerciales y monetarias –sobre todo con el surgimiento del m-banking–, acortando las distancias y favoreciendo un uso más eficiente del tiempo. Los últimos avances en las TIC, en definitiva, están consiguiendo la reducción de la brecha digital en su acepción más amplia, no solo en lo que se refiere al acceso a la tecnología, sino también al uso que se da de ella y, por tanto, al grado en el que esta puede producir cambios positivos en las vidas de los usuarios.
No podemos olvidar, sin embargo, que, tal y como señalan autores como Juan Freire, la brecha digital está en constante evolución, dado el imparable avance de la tecnología y de los nuevos usos de la misma, con lo que se ha convertido en un concepto esquivo y difícil de definir: las brechas definidas en el pasado casi inmediato pueden ser irrelevantes en el presente, mientras las nuevas brechas –las que realmente nos van a afectar en el futuro próximo– no están aún catalogadas.21 En todo caso, lo que sí es evidente es que el aumento de la inclusión digital está ayudando a combatir otro tipo de brechas, que subyacen a los procesos de desa-rrollo. Además, actualmente, los verdaderos desafíos se sitúan, tal y como apuntábamos anteriormente, en la superación de la brecha de uso y, especialmente, la de la apropiación.
Así, las TIC se han mostrado especialmente eficaces en diferentes aspectos, no solo en la minimización de la brecha económica. Por ejemplo, el acceso a información en tiempo real sobre precios y mercados,
nes climáticas, etc., ha permitido a muchos productores maximizar sus ingresos y conseguir mejores precios por su mercancía, mientras que el comercio electrónico ha facilitado las transacciones directas entre compra-dor y vendecompra-dor. También, en la minimización de la brecha social, especialmente a través de iniciativas de e-salud y e-educación, siendo estos aspectos fundamentales para la consecución de cualquier tipo de desa-rrollo. Además, se han mostrado eficaces en la superación de otras brechas, como la brecha geográfica, dado que han permitido superar el aislamiento geográfico en el que viven numerosas comunidades en los países en desarrollo, con lo que han sustituido los costosos desplazamientos, a la vez que han facilitado el intercambio de información, las transferencias monetarias, los trámites gubernamentales, la educación a distancia e, incluso, el diagnóstico médico. Asimismo, contribuyen a incrementar la cohesión social y el sentido comunitario, espe-cialmente en las zonas rurales, donde la diáspora de los miembros por razones laborales es tan frecuente.
De la misma manera, han incidido, a su vez, en la brecha de acceso a la financiación, tan ligada a la econó-mica, que se ha visto reducida sobre todo gracias al surgimiento del m-banking, es decir, con la utilización de los terminales móviles como entidades financieras que permiten la transferencia de fondos y la concesión de microcréditos. Además, las TIC han ido adquiriendo un papel fundamental para visibilizar o dar voz a colecti-vos usualmente excluidos. Con ello, se han convertido en una herramienta clave para la superación de la bre-cha política y para el empoderamiento al ofrecer una oportunidad para la organización, amplificación y trans-misión de las necesidades y demandas de colectivos tradicionalmente sin voz, con una dimensión no solo local, sino también internacional. Este potencial de las TIC para la sensibilización, la participación ciudadana y el activismo es fundamental para la consecución de sociedades más democráticas e inclusivas.
Otro aspecto importante en la aplicación de las TIC para conseguir este objetivo es el relativo a la accesibili-dad. Las TIC pueden ser revolucionarias para las personas con discapacidades al ofrecer un medio alternativo de interacción con el mundo. Sin embargo, los desarrollos tecnológicos y la información digital también pue-den plantear obstáculos graves o insalvables cuando en ellos no se aplican los principios básicos de accesibi-lidad y de diseño para todos.
Y no podemos olvidar, tampoco, su aplicación en ciertas cuestiones transversales, como las relativas a la equi-dad de género. También aquí se muestran eficaces en la superación de la brecha de género que subyace en muchas comunidades de países en vías de desarrollo. Las TIC han facilitado la creación de pequeñas iniciati-vas empresariales por parte de mujeres o las han empoderado a través del uso de las herramientas de la Web 2.0 con el fin de que hagan oír su voz y sus demandas, convirtiéndolas en miembros activos de sus comu-nidades.
1.2.1 Los principales ámbitos de aplicación de las TIC para promover la inclusión
social en los países en vías de desarrollo
En el punto anterior, hemos avanzado algunas de las formas en que las TIC están contribuyendo a reducir ciertas brechas y, en general, en cómo ayudan a promover la inclusión social y potenciar el desarrollo so-cioeconómico de las poblaciones más desfavorecidas. En este apartado, presentamos de manera más deta-llada los principales ámbitos de aplicación de las TIC, con el fin de lograr una sociedad más inclusiva.
información, a la simplificación en la organización de campañas colectivas y al trabajo de voluntariado virtual o micro-voluntariado, hasta llegar a las nuevas opciones de fundraising, que permiten un contacto directo entre donante y beneficiario.
Según los parámetros de IDRC, podemos englobar las diferentes iniciativas TIC que fomentan la inclusión social en tres ámbitos principales:
Las relacionadas con la e-economía. La e-economía es un concepto que, en su sentido más amplio, se refiere al uso de las TIC en la innovación de productos y procesos a través de todos los sectores de la economía. Durante la última década se ha presentado como uno de los motores principales de la productividad y el crecimiento en la economía global.
Los facilitadores electrónicos: salud y educación. La salud y la educación son dos elementos rele-vantes en la nivelación del terreno y en una mejor distribución de recursos, más equilibrada dentro de y entre los países. En consecuencia, representan áreas en las que la implementación de las TIC adquie-re el potencial de producir un impacto diadquie-recto en el surgimiento de sociedades más equitativas. Las relacionadas con la ciudadanía electrónica. Términos tales como ciudadanía activa comienzan a filtrarse en las estructuras políticas tradicionales a la vez que se van desplegando nuevas formas de inte-racción entre gobierno y ciudadanos. Al trasladarlas al campo de las TIC, las prácticas democráticas y la participación ciudadana pueden verse fortalecidas por el uso de estas herramientas. Estas apoyan y au-mentan la colaboración entre los actores relevantes durante la elaboración de políticas sin las limitacio-nes de espacio, de tiempo o de cualquier otro obstáculo físico. Desde este punto de vista, cabe destacar una mayor transparencia en la rendición de cuentas relativas a servicios públicos e instituciones políti-cas, así como la promoción de la participación efectiva de ciudadanos de bajos ingresos en los procesos de gobernabilidad, sin que ello afecte su privacidad ni sus derechos de información. También incide en la expansión de las actuales iniciativas de gobierno electrónico, de tal manera que amplían el acceso a los servicios públicos y a la información de todos los ciudadanos y las comunidades marginadas.
Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC), Oficina Regional para América Latina y el Caribe. ICT4D Américas.
Des-cripción del programa 2006-2011.
1.2.1.1 Mejorar las oportunidades económicas de las personas desfavorecidas a través de iniciativas de e-comercio y e-agricultura
El poder de las TIC a la hora de facilitar el comercio y aumentar las oportunidades económicas es incuestiona-ble. Haciéndonos eco de la clasificación que propone Acevedo,22 podemos afirmar que las TIC son útiles para:
– Mejorar el acceso a la información sobre mercados y disminuir los costes de transacción para agricultores, pescadores y comerciantes en situación de pobreza. Este es, tal vez, el uso más fre-cuente y conocido. Para agricultores y pescadores, conocer los precios que se pagan por sus productos su-pone una menor dependencia de los intermediarios, así como mayores ingresos y autonomía. Asimismo, acceder a información sobre prácticas de cultivos (pesticidas, almacenamiento de productos, etc.), servicios
22. Acevedo, M. Integración de las Tecnologías de la Información y Comunicación. Asignatura pendiente de la cooperación española. Coordinadora de ONG para
oficiales (préstamos, apoyo técnico) o establecer redes y vínculos con otros productores (localmente, a ni-vel de provincia o incluso a nini-vel nacional) resulta ser de vital importancia para sus negocios. En este senti-do, cabe destacar que el 75% de las personas más pobres del mundo viven en zonas rurales y dependen de la agricultura y las actividades relacionadas para obtener sus medios de subsistencia. La accesibilidad al teléfono móvil ha permitido a grupos anteriormente marginados, que no tenían acceso a los servicios bási-cos, tomar parte activa en las esferas económica y social de sus comunidades. Esta inclusión social y eco-nómica es lo que explica que las familias rurales pobres gasten un 8,4% de sus ingresos en telefonía móvil. – Aumentar las posibilidades de acceso a mercados de productores y cooperativas de países en
desarrollo. Las TIC facilitan mejores condiciones de comercio y venta para productos del Sur. A veces no se trata de establecer iniciativas avanzadas de e-comercio –para lo que es preciso un componente tecnológico más sofisticado–, sino tan solo posibilitar el acceso a información sobre mercados, así como de favorecer la colaboración y coordinación con otros actores, entre los que se cuentan agentes tanto solidarios como comerciales del Norte.
– Establecer nuevas oportunidades orientadas a la pequeña empresa. El sector de la informática y las comunicaciones puede generar directamente trabajo e ingresos para las personas pobres. Si bien no constituirán una fuente de empleo masivo, los servicios que se pueden prestar a través de las TIC (por ejemplo, con telecentros, quioscos telefónicos, fotocopias, etc.) ofrecerán el valor adicional de respon-der a necesidades locales que, tal vez, las empresas mayores no tendrían en cuenta.
– Fortalecer y dotar de capacidades que mejoren las posibilidades de empleo. Las TIC sirven para mejorar las condiciones de acceso al mercado de trabajo. Más allá de su función educativa, que lógica-mente influye en la posibilidad de conseguir empleo, pueden ejercer un efecto más directo en capacida-des básicas. Nos referimos a la formación esencial sobre las propias tecnologías y hasta para la alfabe-tización. Para las personas de menos recursos, aprender herramientas básicas de informática supone una mayor posibilidad de acceder a un empleo digno, sobre todo para jóvenes marginados en las am-plias zonas urbanas de bajo o muy bajo poder adquisitivo de las grandes urbes de estos países. – Mejorar el acceso a la información y a la comunicación por parte de los «intermediarios» (o
agen-tes) de desarrollo. Es corriente que las personas con bajo poder adquisitivo, a menudo, no dispongan de acceso directo a las TIC. La cuestión principal aquí es que se beneficien de la información existente, algo que puede y suele ocurrir a través de intermediarios de diversa índole, como trabajadores sociales, personal de ONG, educadores o personal médico. También sucede con la integración de las nuevas y las «viejas» TIC, como se ha comprobado con sistemas combinados de radio comunitaria e Internet. Los telecentros comu-nitarios, como lugares públicos de acceso a las TIC, desarrollan un papel fundamental a la hora de facilitar el acceso a servicios de información actualizada y en tiempo real, sobre todo, para actores de desarrollo que no disponen de otras vías factibles para hacerlo. Información sobre nutrición, cuidados higiénicos básicos o alertas sobre eventos naturales (como huracanes o inundaciones), ya sea tanto a través de intermediarios como de forma directa, puede suponer un impacto vital en la condición de los que tienen menos.
1.2.1.2 Mejorar el acceso a servicios financieros: m-banking
Las TIC pueden convertirse en un instrumento para la bancarización y el desarrollo financiero y, como conse-cuencia de ello, también para el crecimiento económico en los países en desarrollo. Se establece así una suer-te de «círculo virtuoso» entre las TIC, el sissuer-tema financiero y el bienestar social y económico. De ahí que la telefonía móvil sea la herramienta clave de difusión y crecimiento financiero que permite cerrar este círculo de manera más eficiente y rápida. La razón es que actúa como vehículo en la quema de etapas de despliegue de infraestructuras de telecomunicaciones.23
M-banking en América Latina
La mayor parte de la población en América Latina y Caribe carece de acceso a servicios financieros a través de canales formales, especialmente entre la población de rentas medias y bajas. Entre las prin-cipales causas de esta circunstancia destacan la baja competencia entre entidades financieras y los altos márgenes de intermediación, que encarecen la oferta financiera y hacen inviable la prestación de servicios a población geográficamente dispersa o con bajos ingresos. En este punto, es destacable la acción de las entidades microfinancieras y de agentes o corresponsales no bancarios allí donde la re-gulación lo permite. Unos y otros están contribuyendo a rebajar el umbral de población no atendida y han inducido una nueva gama de productos accesibles ofrecida por la banca comercial e impulsada por los reguladores financieros.
Los servicios financieros ofrecidos a través del teléfono móvil han surgido más tarde en América Latina y en el Caribe que en otras regiones emergentes como África o Asia, donde existen servicios comercia-les que operan desde hace varios años. Las primeras experiencias latinoamericanas son todavía re-cientes, y los reguladores financieros están desarrollando en estos momentos la normativa necesaria para permitir su desarrollo con plenas garantías de estabilidad y seguridad de las transacciones. Algunos ejemplos son Tigo Cash, en Paraguay; Nipper en México; Naranja MO, en Argentina, o Oi Paggo, en Brasil.
Adaptado de: VV.AA. M-Banking: Oportunidades y barreras para el desarrollo de servicios financieros a través de tecnologías móviles en
América Latina y el Caribe. Serie de Monografías FOMIN, 2009.
Según el Grupo Consultivo de Ayuda a la Población más Pobre (CGAP), aproximadamente 1,5 millones de usuarios móviles en los países en desarrollo disponen de un escaso o limitado acceso a servicios financieros formales. Por otra parte, dadas las limitaciones de la infraestructura bancaria formal en los países en desarro-llo, surgen menos opciones para transferir dinero. Esta necesidad ha llevado al uso de los móviles como mini-entidades bancarias. Efectivamente, cada vez más el teléfono móvil se utiliza como un banco para prestar servicios financieros a millones de pobres de las zonas rurales que envían dinero a casa. También para ofrecer microcréditos a los pobres, tradicionalmente excluidos del acceso a la financiación. Servicios bancarios móvi-les como los ofrecidos por WIZZIT en Sudáfrica, Safaricom (M-Pesa) en Kenya y Globe Telecom y Smart en Filipinas son buenos ejemplos de inclusión financiera. Estos servicios permiten a los usuarios móviles pagar sus compras en las tiendas y transferir fondos, lo que reduce de manera sustancial los costos de transacción. En países como Sierra Leona, los trabajadores en las ciudades han suprimido los intermediarios y transfieren ahora su dinero de manera casi instantánea a sus familias en las aldeas remotas.
1.2.1.3 Nuevas formas de aprendizaje y formación: e-educación/m-educación
Al analizar las áreas clave de aplicación de las TIC, la educación aparece como el primer y mejor ámbito de in-fluencia en la consecución de un mayor desarrollo. Tal y como destaca la publicación de Naciones Unidas, en el marco de la iniciativa eLAC,24 la aplicación de las TIC en educación se inició con proyectos de educación a
24. eLAC es una estrategia regional de Naciones Unidas y CEPAL que concibe las tecnologías de información y de comunicación (TIC) como instrumentos de
distancia (teleeducación) que prometían ser una solución para aumentar la cobertura del servicio educativo, particularmente en áreas remotas, al detentar la capacidad de eliminar las barreras geográficas. Sin embargo, a medida que las tecnologías fueron evolucionando, surgieron nuevas aplicaciones, que van desde su concep-ción originaria hasta su incorporaconcep-ción como herramienta de aprendizaje y gestión. Se da lugar, así, a un nuevo concepto: la educación electrónica (e-learning) –y, más recientemente, el m-learning (mobile learning). Los dispositivos móviles permiten cada vez más a los usuarios/estudiantes generar, compartir y discutir ideas, imágenes e información específica o sus lugares y sus propias comunidades virtuales o físicas, con el fin de que, de esta forma, sean ellos mismos los que determinen y gestionen su propio aprendizaje. Esto cuestiona el papel, el estatus y la credibilidad de la educación formal y sus instituciones.
Nuevas tecnologías y nuevos conceptos en la educación
Just-in-time learning: consiste en la formación de trabajadores cuando y donde lo necesiten. En lugar de horas de formación presencial, los usuarios pueden acceder a tutoriales basados en la Web 2.0, en CD-ROM interactivos y en otras herramientas focalizadas únicamente en la información precisa para resolver problemas, realizar tareas específicas o actualizar rápidamente sus habilidades.
Location-based learning: aparece como una posibilidad para enriquecer las instancias de aprendizaje tanto dentro como fuera del aula, perfeccionando y contextualizando el contenido según el lugar en el que se encuentra el alumno. Bluetooth, por sus características de bajo consumo de energía y de ubi-cuidad en los dispositivos móviles modernos masivos (principalmente, teléfonos celulares), se con-vierte en una alternativa muy interesante para dar soporte a este tipo de actividades.
Ubiquitous learning (u-learning): aprendizaje ubicuo se refiere al proceso de enseñanza-aprendizaje que se desarrolla en todo contexto. Tal y como señala Bruce, la enseñanza no se imparte únicamente en el aula, sino también en el hogar, en el puesto de trabajo, en las bibliotecas o museos y en nuestras interacciones cotidianas con otros. El aprendizaje se convierte en parte del hacer: no aprendemos para vivir plenamente, sino que aprendemos ya que vivimos plenamente.
Realidad aumentada: se trata de una tecnología que complementa la percepción e interacción con el mundo real y permite al usuario situarse en un entorno real implementado con información adicional generada por el ordenador. Quizá una de las aplicaciones más conocidas de la realidad aumentada en la educación sea el proyecto BlackMagic Book, del grupo activo HIT de Nueva Zelanda. El alumno lee un libro real a través de un visualizador de mano y ve sobre las páginas reales contenidos virtuales. Instituciones del prestigio como el MIT y Harvard están desarrollando en sus programas y grupos de educación aplicaciones de realidad aumentada en formato de juegos.
DIY e-learning (do-it-yourself e-learning): se trata de aquel aprendizaje en el que el estudiante apren-de por sí mismo a través apren-del uso apren-de las TIC.
Fuente: Elaboración propia.
instituciones educativas, sin revisar de forma significativa los procesos o las prácticas educativas. Se detecta una brecha (gap), por tanto, entre el objetivo último de las TIC en educación, orientadas hacia la consecución de nuevas formas de enseñanza y aprendizaje más adaptadas al contexto actual, y su aplicación real, mayo-ritariamente concentrada en perpetuar las prácticas tradicionales de enseñanza, un hecho que limita el uso de las TIC en la diseminación de materiales educativos. Tal y como destaca Acevedo:25 «La integración de las TIC en los sistemas educativos tendrá éxito si se considera dentro de marcos educativos y pedagógicos reno-vados».
Por otra parte, si atendemos al contexto específico de los países en vías de desarrollo, vemos que muchos de los proyectos de e-learning o m-learning han sido desarrollados en países occidentales, con lo que no respon-den, en muchos casos, a las formas de aprender de otros países ni a las necesidades concretas de los sistemas educativos locales. En este sentido, es importante recordar los objetivos que los proyectos de e-educación en países en desarrollo deberían perseguir, tal y como propone Acevedo:26
• Apoyo a profesores para facilitar sus tareas. • Aumento y mejora de materiales pedagógicos.
• Apoyo a sistemas informales de educación (fuera de las aulas o colegios convencionales). • Promoción del aprendizaje en red y la comunicación con otros.
• Generación de contenidos locales y fomento de las culturas locales. • Apoyo a la gestión de las escuelas.
• Formación de los profesores, incluida la formación continuada.
También es interesante recordar las diez lecciones sobre TIC y educación en países en desarrollo sintetizadas por Robert Hawkings, fundador del programa World Links for Development (WorLD), también recogidas por Acevedo:
1. Los laboratorios de informática en países en desarrollo requieren tiempo y dinero, pero funcionan. 2. No se puede ignorar la asistencia técnica.
3. Las infraestructuras de telecomunicaciones, políticas y regulaciones no competitivas impiden la conectividad y sostenibilidad.
4. Deshazte de los cables.
5. Involucra a la comunidad, inclusive en la financiación de las iniciativas.
6. Las alianzas público-privadas son esenciales. Los gobiernos no pueden equipar y mantener la infraestructura.
25. Acevedo, M. Integración de las Tecnologías de la Información y Comunicación. Asignatura pendiente de la cooperación española. Coordinadora de ONG para