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ESTATUTOS Y REGLAMENTO

DE LA UNIÓN NACIONAL DE SOCIEDADES

DE ESFUERZO CRISTIANO DE LA

IGLESIA NACIONAL PRESBITERIANA DE MÉXICO

Edición de Publicaciones El Faro, de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, 2005.

CONTENIDO:

ESTATUTOS CAPÍTULO I

Antecedentes Históricos del Movimiento del Esfuerzo Cristiano………....7 CAPÍTULO II

El Esfuerzo Cristiano en General………10 CAPÍTULO III

Origen del Esfuerzo Cristiano en México……….11 CAPÍTULO IV

Antecedentes Históricos del Esfuerzo Cristiano en México (Unión

Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano)……….22 CAPÍTULO V

Principios Básicos del Esfuerzo Cristiano………...23 CAPÍTULO VI

Principios Básicos de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México…………24 REGLAMENTO

CAPÍTULO VII

El Nombre Oficial de la Unión Nacional de Sociedades de

Esfuerzo Cristiano, su Objetivo y sus Símbolos Oficiales………27 CAPÍTULO VIII

Organismos de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo

Cristiano y sus Directivos……….30 CAPÍTULO IX

Los Miembros de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano.. 31 CAPÍTULO X

Del Equipo Directivo………...34 CAPÍTULO XI De la Mesa Directiva………36 CAPÍTULO XII De las Zonas……….37 CAPÍTULO XIII De las Regiones………...38 CAPÍTULO XIII

De los Coordinadores de Zona………39 CAPÍTULO XV

De los Ministerios………40 CAPÍTULO XVI

Los Consejeros………42 CAPÍTULO XVII

De las Facultades, Deberes y Obligaciones del Presidente………43 CAPÍTULO XVIII

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CAPÍTULO XIX

De las Facultades, Deberes y Obligaciones del Secretario……….46 CAPÍTULO XX

De las Facultades, Deberes y Obligaciones del Prosecretario………48 CAPÍTULO XXI

De las Facultades, Deberes y Obligaciones del Tesorero………48 CAPÍTULO XXII

Funciones de los Ministerios………49 CAPÍTULO XXIII

La Comisión Ejecutiva y sus Reuniones………61 CAPÍTULO XXIV De las Actividades………...61 CAPÍTULO XXV De los Delegados……….64 CAPÍTULO XXVI Elección de Directivos………66 CAPÍTULO XXVII

Estructura Organizacional de la Unión Nacional de Sociedades de

Esfuerzo Cristiano………69 CAPÍTULO XXVIII

Relaciones con otras Organizaciones………...70 CAPÍTULO XXIX Reglas Parlamentarias………...70 CAPÍTULO XXX De los Acuerdos………..70 CAPÍTULO XXXI De Las Votaciones………..71 CAPÍTULO XXXII Disciplina………...72 CAPÍTULO XXXIII Disposiciones Generales………..72 CAPÍTULO XXXIV Transitorios………74

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ESTATUTOS

CAPÍTULO I

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL MOVIMIENTO DEL ESFUERZO CRISTIANO

ORIGEN: Un avivamiento religioso, durante el invierno de 1880-1881, había traído a muchos jóvenes al seno de la Iglesia Congregacional de Williston, de la Ciudad de Portland, Me, Estados Unidos, y el joven y piadoso pastor de ella, Reverendo Francis Edward Clark, sintió la necesidad urgente de encauzar las energías y las actividades de aquellos jóvenes, para su propio

desarrollo espiritual y para la mayor bendición de la Iglesia.

LA CONSTITUCIÓN: Y Dios inspiró a su siervo la idea del Esfuerzo Cristiano. El Sr. Clark dio forma a la Constitución, y citando a los jóvenes, se las lee, y los invita a firmarla, para organizar así la primera Sociedad de Esfuerzo Cristiano. Un número como de cincuenta, entre ellos W. H. Pennell, el primero, toman la pluma y firman la Constitución, era el 2 de febrero de 1881.

EL PRIMER ARTÍCULO: Seis meses más tarde aparecía en “El Congregacionalista”, y era reproducido por muchos otros periódicos cristianos, un artículo del Sr. Clark, titulado “Cómo cuida una Iglesia de sus jóvenes”, en el que el joven pastor hablaba de su Sociedad de Esfuerzo Cristiano y lo admirablemente que estaba sirviendo a la juventud y a la Iglesia.

DIOS HIZO LO DEMÁS: Esto bastó para interesar a todos los pastores. Como el Sr. Clark, todos los ministros tenían el problema de cómo emplear y encauzar las energías y entusiasmos de la juventud. El Esfuerzo Cristiano fue probado en todas partes y en todas partes daba los resultados apetecidos. Y por todo Estados Unidos, y por todo el mundo, en todas las naciones, en todas las denominaciones, en todas las razas, el Esfuerzo Cristiano fue probado y fue hallado bueno.

HOY DÍA: Se calcula que hay cerca de 80,000 Sociedades en el mundo, y que de su fundación a la fecha más de 20 millones de jóvenes de ambos sexos han firmado el voto del Esfuerzo Cristiano. LA SEMANA DEL ESFUERZO CRISTIANO: En la Convención de los Ángeles, California, E.U., se acordó que en todo el mundo se celebre la “Semana del Esfuerzo Cristiano”, empezando el domingo anterior y terminando el domingo posterior al 2 de febrero.

EL VOTO: La forma de voto más común hoy día, fue adoptada en 1889.

EL MONOGRAMA: El monograma del Esfuerzo Cristiano fue primero trazado por el Reverendo H. B. Grose, bautista, y perfeccionado más tarde por F. H. C. Wooley. Está patentado, y nadie puede usarlo sino en trabajos del Esfuerzo Cristiano.

LOS TEMAS: Los temas universales fueron sugeridos por el Reverendo H. W. Pope, en 1888. EL FUNDADOR: El Dr. Francis E. Clark, fundador del Esfuerzo Cristiano, nació en Aylmer, Canadá, hijo de padres americanos, el 12 de septiembre de 1851. Murió el 26 de mayo de 1927 en su hogar, en Newton, Mass., E.U., a los setenta y cinco años ocho meses de edad.

EL FUNDAMENTO: El Esfuerzo Cristiano está asentado sobre dos rocas, a las cuales se halla profundamente arraigada la vida del hombre: religión y trabajo, cristianismo y esfuerzo, el voto y las comisiones. Con el voto damos testimonio de nuestra fe; en las comisiones, trabajando, demostramos que esa fe es una fe viva porque “la fe sin obras es muerta”. Seguramente que una sociedad que ofrece a la juventud todos los tesoros espirituales de la religión cristiana, y al mismo tiempo un campo ilimitado de acción para poner sus energías, entusiasmos, su optimismo

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y su fe al servicio del Reino de Dios en la tierra, tiene que ser una sociedad útil y benéfica en todas partes donde halla jóvenes nobles, que quieran vivir la vida digna y elevadamente.

PRINCIPIOS UNIVERSALES DEL ESFUERZO CRISTIANO

1) Ninguno puede ser un buen esforzador si no ama a Cristo, si no lo ha aceptado como su personal Salvador, si no puede decir con el apóstol Pablo: “Para mí el vivir es Cristo”. Y debe estar pronto para hacer esta confesión delante de todos los hombres, en todo lugar, en toda ocasión.

2) El Voto de Esfuerzo Cristiano establece una relación muy particular entre el esforzador y su Señor. Hay un voto de por medio: “Confiando en que Tú me ayudarás, Señor, prometo que

procuraré hacer todo lo que Tú quieras que yo haga”. ¿Podrá nuestro Señor negar su ayuda al

que procura servirle? El esforzador que, conforme al Voto, procura vivir la vida cristiana, tiene a Cristo de su parte, Cristo acepta el pacto; Él está siempre dispuesto a ayudar.

3) El Esfuerzo Cristiano es una sociedad eminentemente religiosa. Nos hace leer la Biblia, meditarla con el estudio de los temas semanarios; nos pide orar todos los días, asistir con regularidad a los cultos; nos enseña a trabajar inteligentemente por la Iglesia; nos pone en contacto con las necesidades económicas de la Iglesia y nos enseña a dar con liberalidad y alegría para la Obra. El Voto lo dice todo. Estas prácticas y enseñanzas piadosas necesariamente nos hacen crecer en el conocimiento y el amor de Dios y de su Iglesia.

4) La Iglesia necesita obreros aptos, miembros inteligentes en el servicio religioso. El Esfuerzo Cristiano prepara a la juventud para ser útil en los trabajos de los diversos ministerios de la obra cristiana. En las comisiones de la sociedad, en las reuniones, en las juntas, siempre están los esforzadores aprendiendo como hacer las cosas del modo más eficaz.

5) El Esfuerzo Cristiano está en todas las denominaciones. El esforzador ha aprendido a ver las denominaciones cristianas como partes, como miembros de la Iglesia Universal, a quienes el Señor ha señalado determinada mayordomía, y sabe que todas, unidas en Cristo, unidas en la fe y en la esperanza, unidas en el propósito, están trabajando por el extendimiento del Reino de Dios entre los hombres. El esforzador ama a todas las denominaciones cristianas, mientras pone su vida al servicio de aquella en donde Dios lo ha llamado a trabajar. El esforzador sabe lo que es orden y disciplina, y ve en los cuerpos gobernantes de su propia Iglesia la autoridad

única sobre la vida de su sociedad.

6) El cristiano que trabaja por la Iglesia se da cuenta de la necesidad de dinero. El dinero es de Dios, como lo es todo. Y ese dinero, que es raíz de tantos males cuando se emplea mal, es también fuente de muchas bendiciones cuando se santifica por su uso en la obra cristiana. El esforzador, que sabe cuán necesario es el dinero para el desarrollo del trabajo de la Iglesia, sabe dar para la obra, sabe pedir para ella, sabe allegar fondos para las empresas religiosas.

7) La Comisión de Temperancia y Ciudadanía podría transformar la vida cívica de su localidad, si en su mano estuviera el hacerlo. No habría cantinas, ni diversiones inmorales, ni niños sin escuela, ni mendigos de oficio, ni calles sucias y mal pavimentadas, ni nada de lo feo y de lo malo que es posible evitar, y con lo cual el esforzador está siempre en constante lucha.

8) El esforzador ve la vida como una oportunidad que Dios da al hombre, según su plan divino, para trabajar en este gran taller del mundo por el perfeccionamiento, el bien y la salvación de la humanidad. En esta tarea santa Dios usa de los hombres, de las denominaciones, de las naciones. Haya, pues, paz, amor y buena voluntad entre los obreros de Dios.

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El Esfuerzo Cristiano se identifica en el mundo por los siguientes principios: Confesión a Cristo,

Comunión con la gente de Cristo, Servicio a Cristo, y Lealtad a Cristo y a su Iglesia. Y su lema universal es: “Por Cristo y por su Iglesia”. (Se desarrolla más adelante, en capitulo V).

EL VOTO: (Para los miembros activos, esta es la versión original):

“Confiando en que el Señor Jesucristo me ayudará, prometo que procuraré hacer todo lo que Él

quiera que yo haga; que la regla de mi vida será hacer oración y leer la Biblia todos los días, y sostener mi Iglesia de todas las maneras que me sea posible; especialmente asistiendo a los cultos, tanto el domingo como entre semana: a menos que me sea impedido por algún motivo que pueda presentar, en conciencia, como excusa a mí Salvador. Y que hasta donde me lo permita mi inteligencia, durante toda mi vida, procuraré vivir como cristiano verdadero. Como miembro activo de la Sociedad prometo ser fiel a todos mis deberes; asistir a todas las reuniones devocionales del Esfuerzo Cristiano, y tomar alguna parte en ellas (a más de cantar), a menos que sea impedido por alguna razón que pueda presentar por justa a mi Señor y Maestro. Si me veo imposibilitado para asistir a la reunión mensual de consagración de mi sociedad, haré lo posible para enviar un texto de la Escritura para que sea leído en respuesta a mi nombre al pasarse lista”.

CAPÍTULO II

EL ESFUERZO CRISTIANO EN GENERAL

El Esfuerzo Cristiano fue diseñado para encauzar las energías y actividades de los jóvenes de la Iglesia con el fin de lograr su crecimiento espiritual.

El fundador del Esfuerzo Cristiano fue el Dr. Francis Edward Clark, quien fuera pastor de la Iglesia Congregacional de Williston, de la Ciudad de Portland, Me., E.U.A. El Dr. Clark dio forma a la Constitución y organiza la primera Sociedad de Esfuerzo Cristiano el 2 febrero de 188l.

Todo parte de un compromiso con Dios y con la Iglesia redundando en un beneficio propio. En nuestra relación con Dios nos comprometemos a escuchar su Palabra y a hablar con Él diariamente y a confiar en Él para vigorizar nuestra pequeñísima fe. Con respecto a nuestra Iglesia nos comprometemos a ayudarla y asistir a sus actividades.

El Esfuerzo Cristiano tiene como cimientos dos actividades que son parte del hombre mismo: la religión y el trabajo. El Esfuerzo Cristiano ofrece a los jóvenes tesoros espirituales y al mismo tiempo un gran campo de acción para usar sus energías, entusiasmo, optimismo y fe al Servicio de Dios.

Además de lograr el crecimiento de la vida espiritual de los jóvenes de la Iglesia, el Esfuerzo Cristiano también persigue el trabajo evangelístico y de discipulado entre la juventud de la misma Iglesia y de la comunidad.

La columna vertebral del Esfuerzo Cristiano está resumida en sus cuatro principios. Como se ha mencionado, el Esfuerzo Cristiano puede resumirse en una frase: “Compromiso Voluntario”. Este compromiso queda resumido en el Voto. Con él testificamos nuestro deseo de vivir la vida cristiana. Sin embargo, firmarlo no significa contraer nuevos compromisos, sencillamente ratificamos nuestra posición de cristianos verdaderos.

El desarrollo de las actividades del Esfuerzo Cristiano se hace alrededor de sus cinco tipos de reuniones:

a) De Consagración. b) Devocional. c) Prudencial. d) De Negocios.

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e) Social.

CAPÍTULO III

ORIGEN DEL ESFUERZO CRISTIANO EN MEXICO

A finales del siglo XIX, unos pocos años después de que el Rev. Francisco E. Clark fundara la primera Sociedad de E. C. con cincuenta y dos jóvenes que firmaran la primera acta, en la Iglesia Congregacional de Williston de Portland Maine, E. U. A. ya se iniciaban también en México, los primeros brotes del Esfuerzo Cristiano.

Hubo ciertos grupos precursores, que fundaron sociedades misioneras: en las Iglesias de “El Divino Salvador” de la Ciudad de México, organizada por el Rev. Arcadio Morales. Y en la Iglesia “Bethel” de Tampico, Tamps., fundada por el Rev. Pedro Trujillo, quien fuera fundador de la Sociedad misionera de “El Divino Salvador”. Podemos decir que la figura de Francisco E. Clark, surge como el padre del Movimiento Esforzador en el mundo. Fue él quien primeramente pensó en la vida de tantos jóvenes cristianos que necesitaban orientación en su vida y un rumbo bien definido.

Por ello, el día dos de Febrero de 1881, marca un nuevo derrotero en la Historia de la Iglesia Cristiana. Pues apenas si se inició el Movimiento Esforzador, se regó como pólvora o dinamita que abarcó en poco tiempo, al mundo entero.

En todos los lugares y en todas las denominaciones evangélicas surgieron grupos de jóvenes enrolados bajo la bandera POR CRISTO Y POR SU IGLESIA que fue el glorioso lema escogido desde entonces.

Poco a poco, cada denominación organizó sus grupos juveniles con nombres distintos, pero muchas de ellas siguieron conservando el nombre de Esfuerzo Cristiano. Una de éstas iglesias ha sido la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, que desde principios de siglo tomó como canto de batalla “México para Cristo”.

ORÍGENES DEL E.C. EN MEXICO: Como hemos dicho antes, en la Iglesia de "El Divino Salvador" ya para 1879 existía la Sociedad Misionera; un grupo de valientes jóvenes salieron por toda la República anunciando las buenas nuevas de la salvación, por Querétaro, Guerrero, Chiapas, Tabasco y Tamaulipas. A éste estado, a la región de Tampico, llegó el Pbro. Pedro Trujillo a hacer obra misionera, por el año de 1875, cargado de Biblias y nuevos testamentos, cruzó los ríos y los montes, hasta llegar a ese

insalubre lugar, como lo era en ese tiempo.

Para 1882, (un año más tarde de que se fundara la primera sociedad de E. C.) se organizaba allí en Tampico, la sociedad misionera, enrolando a varios jóvenes. Más tarde, sin saberse la fecha exacta, pasó a ser la sociedad de Esfuerzo Cristiano “Atletas Cristianos”. También se dice de la organización de la Soc. de E. C. “Estrella de Belén” que fue organizada en el colegio de Señoritas llamado la Normal Presbiteriana, en la Cd. de México. Esto fue por el año de 1890. Más tarde se fusionó con la Sociedad de E. C. que se organizó en el Seminario Presbiteriano en Coyoacán, en Marzo 17 de 1901 y que por iniciativa del seminarista Desiderio Cavazos, lleva el nombre desde entonces de "Redención Gratuita" y que más tarde pasó a formar parte de la Iglesia de Coyoacán; que por cierto, tanto en la Iglesia Independiente como en la Nacional Presbiteriana, conservan ambas sociedades ese nombre. Lo que respecta a las sociedades de Esfuerzo Cristiano, “Emmanuel” de

“El Divino Salvador” y “Atletas Cristianos” de Tampico, Tamps. No hay datos exactos de cuando fueron fundadas.

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Para la fundación de la Soc. “Emmanuel” de “El Divino Salvador”, se da la fecha de el año de 1892. Y ya en 1893, el Rev. Plutarco Arellano, fundaba la Sociedad “Hijos del Celeste Rey” de la Iglesia Presbiteriana "El Sinaí" de el Puerto de Veracruz, Ver.

Tenemos que decir, que los datos más antiguos de las actividades de las Iglesias Presbiterianas, están consignadas en la Revista “El Faro”, que se principió a editar en 1885 y que desgraciadamente no se encuentra ninguna nota con respecto a la organización de la primera sociedad de E. C.

Sí con toda certeza, sabemos que la primera sociedad de E. C. en México, fue organizada en la Iglesia Congregacional “La Santísima Trinidad” de Chihuahua, Chih. por el pastor y misionero Rev. Santiago Eaton, a quién se le llamó “El apóstol de E.C. en México”. La fecha de la organización de esa sociedad fue en 1889, dicha sociedad se le llamaba “Cristianos Enérgicos” una traducción muy literal de “Christian Endeavor”.

Otra sociedad fundada en las postrimerías del siglo pasado, fue la Soc. “Avanzadas del Rey” de la Iglesia “El Buen Pastor” de Monterrey, N. L., se supone haya sido organizada más o menos entre los años 1892-1895.

En “El Faro” de Abril 1ro. de 1899. pág. 61 dice: "Esta Sociedad fue fundada en el tiempo en que el Rev. Brígido Sepúlveda fue pastor, luego se reorganizó, en el tiempo del pastorado del Rev. Luis Amaya".

Ahora bien: según los datos históricos de la Iglesia de Monterrey, el Rev. Brígido Sepúlveda fue pastor entre los años 1896-1897. Ya para el año de 1899, la Iglesia de Monterrey, nombra a unos jovencitos esforzadores para que se hicieran cargo de recoger fondos para las mejoras materiales de la Iglesia. Estos jovencitos eran Moisés Sáenz Garza y Benito Flores.

Otra Sociedad que se organizó en 1896, fue la de la Iglesia Congregacional de Guadalajara, Jal. Por los años de 1893 se fundaron las sociedades en H. Matamoros, Tamps. que se le llamó “Emmanuel” y la de Mérida, que se llamó “Josué y Caleb”. Allí en esas sociedades se levantaron paladines esforzadores como Alejo Espínoza, Leandro Garza Mora, en “Emmanuel” y en “Josué y Caleb”, esforzadores tan talentosos cómo el Rev. y Prof. Alfonso Herrera.

En Chilpancingo, Gro., por el año de 1894 se habían fundado dos sociedades de E.C. una para señoritas y niñas, y la otra para varones; Jóvenes y adultos. La primera se le llamó “Hijas del Celeste Rey” y la segunda “Ángel del Evangelio”. El Dr. Monjaraz habla de una sociedad llamada “Getsemaní” fundada en Chilpancingo en Febrero de 1896. Por el Pbro. Andrés Pérez,

seguramente fue la fusión de las dos sociedades anteriores. De esta sociedad salieron las hermanas Arcadia, Anita Pérez Vega y Eva Pérez Vega de Célis.

Por el año de 1897, en la ciudad de Toluca, México, se organiza la sociedad con el nombre de “Procopio C. Díaz” en memoria de ese mártir del evangelio quien escapó con vida en Acapulco, en la matanza de Enero de 1875. En Montemorelos, la sociedad se inició en el año de 1896

Aún en el vecino país de Estados Unidos, se nos habla de que en la Iglesia Presbíteriana Mexicana de San Antonio, Texas, se organizó la sociedad de Esfuerzo Cristiano, el 20 de Octubre de 1895.

Y a principios del siglo XX, se organizaron sociedades en Tacubaya, D.F., el 22 de marzo de 1906. En General Cepeda, Coah., el 28 de Febrero de 1909; en esta sociedad militaron profesoras insignes como Elisa y Herlinda Treviño, ésta última, esposa del educador Moisés Sáenz.

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En el año de 1910, nació la sociedad “Heraldos del gran Rey”, de Cd. del Carmen, Campeche, siendo el pastor de la iglesia, el Pbro. Francisco Álvarez. En Tuxtla Gutiérrez, Chiapas y Tapachula, también por ese tiempo se organizaron las sociedades de Esfuerzo Cristiano de esas Iglesias.

Muchas otras sociedades comenzaron a surgir aquí y allá; lamentamos no tener los datos históricos respectivos. Pero de esas sociedades salieron grandes hombres de Dios y mujeres consagradas, como grandes paladines del Esfuerzo Cristiano en México. No sólo en nuestra denominación Presbiteriana, sino en otras Iglesias Evangélicas de donde salieron grandes líderes como Arcadio Morales, Epigmenio Velazco, Dr. Victoriano Báez, Lizandro Cámara, Dr. Plutarco Arellano, etc., quienes cooperaban en las convenciones, en literatura y anuarios. Pues ya para 1899 se editaban dos manuales de temas, estos manuales servían de guías para los esforzadores. Su contenido era de 32 páginas.

EL ESFUERZO CRISTIANO EN EL CAMPO INTERDENOMINACIONAL.

Tan pronto como comenzó a extenderse el movimiento esforzador en México, se efectuaron varias convenciones interdenominacionales en unión con las Escuela Dominicales.

La primera reunión de esforzadores se efectuó en San Luis Potosí, S. L. P. el día 10 de junio de 1895. El lema de dicha convención fue: CRISTO PARA EL MUNDO Y LA JUVENTUD MEXICANA PARA CRISTO. Allí se nombró un Comité de lo que después se llamó “SOCIEDAD UNIDA DE ESFUERZO CRISTIANO EN MEXICO”.

El presidente fue: C. S. Williams, de San Luis Potosí, presbiteriano, casado con una congregacionalista. H. M. Sharp, vicepresidente, de Aguascalientes, posiblemente presbiteriano de Cumberland. Gertrudis C. de Eaton, congregacionalista de Chihuahua, Chih., fue la secretaria. Profa. Juanita Wheeler, presbiteriana, directora de la Normal de Saltillo y de San Angel, fue la tesorera.

En esta reunión preliminar, se tomó el acuerdo de verificar ya en forma oficial la primera Convención de Esfuerzo Cristiano, en la Iglesia Presbiteriana “San Agustín” de Zacatecas, Zac., que efectivamente se llevó a cabo, como se había planeado, en julio de 1896. A ella asistieron el Rev. Francisco E. Clark y su señora esposa, fundadores del movimiento esforzador.

Allí mismo se estrenó el himno del Esfuerzo Cristiano, conocido como “Sociedades de Esfuerzo Cristiano, con heroico valor trabajad”. El autor lo fue el Rev. Miguel Magdaleno, de la Iglesia Congregacional.*

También se inició la revista “El Testigo” de origen Congregacional, pero fue puesta al servicio de todos los esforzadores de las diferentes denominaciones de México. Allí se tomó como órgano de la Unión Interdenominacional de Esfuerzo Cristiano.

Cincuenta y ocho delegados asistieron a dicha convención, representando a treinta y dos sociedades. La directiva quedó encabezada por el Rev. José Falcón (presbiteriano). Asistieron entre otros; el Dr. Arcadio Morales, Cornelio Pichardo H. B. Pratt, traductor de la Biblia llamada “Versión Moderna”.

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*En cuanto a la letra, y la música es de C. E. Pollock, ver y complementar en el Himno 493, del Himnario Solo a Dios la Gloria de la INPM, nota del actualizador, febrero de 2012.

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Lamentablemente no tenemos muchos datos para dar a conocer aunque en forma somera una lista de grandes esforzadores, que se distinguieron en las primeras convenciones. Pero muchos de ellos hacían sus viajes en ferrocarril, rentando carros especiales para los delegados. Más tarde la revolución de principios de siglo, afectó las convenciones; ya que muchos esforzadores se enrolaron en el movimiento revolucionario. También muchos norteamericanos que dirigían en parte el movimiento, tuvieron que salir del país. Todo esto influyó para que las convenciones fueran espaciadas pero algunas convenciones celebradas, nos dan una idea del

movimiento esforzador en el campo interdenominacional. He aqui algunas convenciones celebradas:

1901, se efectuó en Puebla, Puebla, en la Iglesia metodista “LaSantísima Trinidad”. 1903, en México, D. F., en la Primera Iglesia Bautista (Mina y Héroes).

1904, se habla de que el presidente de la convención, lo fue el Rev. Miguel Z. Garza de Saltillo, Coah.

1905, la sede fue Guadalajara, Jalisco y se efectuó en el Sanatorio “Guadalajara”.

1906, nuevamente se reunió en Puebla los días 11 al 15 de julio. Allí se acordó que la bendición de despedida del Esfuerzo Cristiano, desde esa fecha en adelante fuera Fil. 4:7 en lugar de la que se acostumbraba tener, Gn. 31:49.

1907, en Guanajuato,Guanajuato, los días 24 al 29 de julio.

En 1908, el Sr. William Show, representante del Esfuerzo Cristiano mundial, visitó Chihuahua, Monterrey, y Cd. de México. El era el secretario de esa organización mundial.

Para el año de 1910 se hizo una gran campaña para celebrar dignamente el primer centenario de nuestra Independencia mexicana. Así fue como se citó a la convención nacional para los días 8 al 13 de septiembre en la Cd. de México. Al inaugurar las actividades, predicó el sermón el Rev. Alfonso Herrera, líder esforzador.

Se convocó a un concurso del himno del centenario, así fue como el Rev. Vicente Mendoza escribió la música y la letra de un himno evangélico del centenario. Este himno apareció en la carátula de “El Faro” de 6 de Mayo de 1910. Incluimos fotografía.*

También para esa fecha tan señalada, se hizo una gran campaña pro-evangelización y como meta se propuso “Un millón de salvados en México”. Todas las iglesias, y especialmente los jóvenes, cooperaron para que esto se hiciera una realidad, no sabemos si se llegó a la meta tan deseada. También se compuso un himno titulado “Un millón de salvados”, letra del himnólogo presbiteriano Abraham Fernández y letra del himnólogo metodista Dr. Vicente Mendoza. Este himno apareció también en la carátula de “El Faro” de Junio 10 de 1910. Como se puede apreciar a esa música, el Dr. Mendoza, más tarde le puso la letra que dice: "Juventud, el Señor Necesita" que todavía hoy se canta en las sociedades juveniles.*

Ya para ese tiempo se editaba “El Esforzador Mexicano”, primer director de esa revista lo fue el Dr. Arcadio Morales. Cuando llegó el año de 1911, la Unión Nacional de Esfuerzo Cristiano Interdenominacional recibió una invitación para que asistiera alguna delegación a la convención mundial que a la sasón se verificaría en San Francisco, California. Llevó así, la representación de los esforzadores mexicanos, a la usanza de ese entonces, el norteamericano, Sr. William Scott. En los datos estadísticos de esa convención, había en el país 150 sociedades de E.C. y tres mil socios, distribuidos por nuestro país, en todas las denominaciones evangélicas.

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*Se refiere a un Himno Patrio, por el centenario de la Independencia de 1810.

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Para 1919, en el mes de junio se efectuó la convención nacional en Toluca, México. Allí se destacaron nuevos esforzadores, como Alfonso Piñera Gallardo (Congregacional) que dio gran impulso al E.C. en México, y Gregorio R. de la Vega, Eliezer Moreno Lira, Daniel P. Arellano, Gamaliel y Nicanor Gómez, Rodolfo Torres y las señoritas Rosa y María Morales, grandes líderes esforzadores presbiterianos. También Enrique Westrup, de la Iglesia Discípulos de Cristo. Gonzalo Báez Camargo, metodista; Macedonio Platas, José Monjaraz y mujeres como Miriam Arellano, Eva Pérez Vega, Emma Góméz; Eleazar Z. Pérez, Moisés Sáenz, Aarón Sáenz, Arquímedes Martínez, Desiderio Cavazos, Antonio G. Álvarez y otros muchos presbiterianos distinguidos en las diferentes ramas del saber.

Hay una gran pléyade de esforzadores que brillaron en el firmamento del movimiento del Esfuerzo Cristiano y que en su mayoría hoy, ciñen ya los laureles eternos que Cristo el líder máximo de la juventud ha ceñido en sus sienes.

Esta etapa de inquietudes, se cierra con un evento histórico halagador. En el año de 1921 y en la Soc. “Redención Gratuita” de Coyoacán, todas las sociedades del D.F. se dieron cita allí, para recibir por segunda vez al Dr. Francisco E. Clark, al celebrarse el XL Aniversario del Esfuerzo Cristiano Mundial. El joven Catarino Garza dio la bienvenida al Dr. Clark en el idioma inglés. Con anterioridad y con el propósito de preparar esta visita, se habían reunido varios superintendentes de distrito en 1920 en la Cd. De México, los días 31 de Julio y 1ro. de Agosto. Los asistentes a esta reunión de preparación fueron: por Coahuila, Miriam Arellano; por Jalisco, Josefa Valencia; por Cd. de México, Pbro. Ezequiel Fernández; por Oaxaca, Virginia Arellano de Álvarez; por Sinaloa, Alejandro Villa; por Veracruz, José Coffin y por Yucatán, Plácido Lope.

EL ESFUERZO CRISTIANO EN LA IGLESIA PRESBITERIANA

HASTA LA ORGANIZACIÓN DE LA UNIÓN NACIONAL DE ESFUERZO CRISTIANO EN EL SÍNODO GENERAL.

El Pbro. Rodolfo Torres, quien por muchos años militó en las lides del Esfuerzo Cristiano, pastor presbiteriano primeramente en Chilpancingo, Toluca y más tarde en Tampico y Monterrey, fue el varón escogido por Dios para tomar la bandera del Esfuerzo Cristiano en México en la Iglesia Presbiteriana. El mismo Pbro. Torres apunta: “me dediqué con mucho empeño a preparar a la juventud esforzadora del Presbiterio “El Nacional Fronterizo” para que en la reunión presbiterial que se verificaría en Cd. Victoria, Tamps., en abril de 1926, se organizaran las sociedades de todo el presbiterio en una Unión Presbiterial de Esfuerzo Cristiano del Presbiterio Nacional Fronterizo y que se acordara”. Al llamado acudió una buena representación, tanto de esforzadores como de femeniles de todo el campo, ya que todos los esforzadores estaban de acuerdo y los pastores me apoyaban, todo favoreció a los planes. El Presbiterio, reunido en Cd. Victoria, aprobó los proyectos que llevé y así quedó constituida la Unión Presbiterial de Sociedades de E.C. del Presbiterio Nacional Fronterizo, el día 9 de abril de 1926.

Esta Unión fue la primera en la Iglesia Nacional Presbiteriana, su directiva la integraron Presidente Refael Casas, de Tampico, Tamps. de la Soc. “Atletas Cristianos” Colaborador, Pbro. José de la Rosa, de Agujita, Coah. (Este esforzador, visitaba todo el campo Fronterizo animando a las sociedades; su viaje lo hacía en bicicleta desde Aguascalientes, San Luis Potosí, Tampico, Cd. Victoria, Matamoros, Monterrey, etc.)

Por muchos años el Rev. Torres dirigió y editó varios anuarios para el Esfuerzo Cristiano así como el librito titulado “Rumbos y Normas de E.C.”

*El himno “¡Juventud! El Señor necesita”, No. 437 del Himnario Evangélico Presbiteriano, edición

de diciembre de 1992, de Publicaciones El faro, INPM.

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En 1928, la sociedad “Emmanuel” de el Divino Salvador de la Cd. de México, se dio a la tarea de organizar la Unión Presbiterial de Sociedades de E. C. del Presbiterio de la Cd. de México, semejante a la que ya había organizado dos años antes el Presbiterio Nacional Fronterizo, así que esta Unión, de la Cd. de México, fue la segunda en el país en organizarse.

En 1928, la sociedad “Emmanuel” de “El Divino Salvador” de México, D. F. se dio a la tarea de organizar la Unión de E.C. del Sínodo, por lo cual pidió a éste organismo, en su reunión en Tapachula, Chis. le concediera el privilegio de ser promotora de la organización; el Sínodo concedió este privilegio y el Sínodo mismo y la sociedad “Emmanuel” iniciaron la campaña. En el mismo año de 1928, en agostó en una convención celebrada en Orizaba, Ver. la Unión Presbiterial de la Ciudad de México inició sus actividades. En 1930, el Sínodo volvió a revivir el acuerdo de organizar la Unión Sínódica. Así fue como se hizo promoción en vías de la celebración del 50 Aniversario “Bodas de Oro” del E.C. que se celebraría el siguiente año de 1931, el día dos de Febrero. El Sínodo citó a una convención Sinódica para celebrarse en Coyoacán, allí en esa reunión se nombró una directiva de jóvenes, presidida por el Dr. David Macías.

Poco a poco fue tomando consistencia la idea de la Unión Sinódica y la segunda convención, se convoca para febrero de 1932, en la Cd. de Toluca. Allí se adelantaron más los trabajos y se dieron pasos para la organización de la Sinódica. En esa Convención de Toluca, se aprobó un reglamento que debería regir a la Unión Sinódica, y en Noviembre de ese mismo año reunido el Sínodo en Monterrey, aprobó, dicho reglamento.

Se citó nuevamente para otra convención, la tercera, que debería verificarse en Veracruz, Ver. en el seno de la Iglesia “El Sinaí” en junio de 1933, se organiza formalmente la UNIÓN SINÓDICA DEL ESFUERZO CRISTIANO. Se nombra la primera directiva: Presidente, Dr. José Monjaráz; Vicepresidente, Alejandro Burgos; Secretaria de registro, Mercedes Granguillehome; Secretario general, Alfonso Nofrieta; y Tesorero, Dr. Rafael Marroquín. Directora del Depto. Intermedio, Profa. Eva Pérez y Depto. Infantil, Profa. Sara Mercado. A esta convención asistieron 66 delegados y hubo 13 visitantes. Para ese tiempo había cuatro presbíteros; el Nacional Fronterizo, de la Cd. de México, el del Golfo y el del Sur. Los tres primeros enviaron sus delegados y allá en la antigua sociedad “Hijos del Celeste Rey”, quedó constituida la Unión Sinódica Nacional de E.C. el 24 de Junio de 1933.

El Sr. Eduardo Canseco de Monterrey, N. L. leyó en el último culto nocturno, el día 28 de junio, el acta de organización y los acuerdos sobresalientes. Y el Pbro. Eleazar Z. Pérez presentó el sermón inagural de la Unión y el acto de consagración.

A este respecto, es bueno referirnos a lo que se dijo en uno de los Faros de aquella época; “En la tercera convención nacional de E.C. de los esforzadores presbiterianos, que se reunieron en el Puerto de Veracruz, en la Iglesia “El Sinaí”; se llega a la realización de la mencionada Unión, con lo cual se dio cumplimiento al acuerdo relativo dictado por el Sínodo. Fue necesario efectuar tres convenciones, para que los esforzadores estudiaran las conveniencias, ideales y fines de esta unión, y en esta última de Veracruz, estando todos unánimes en que había la suficiente instrucción y preparación; se acordó la creación inmediata de la Unión del H. Sínodo. Al crearse esta Unión, todas las sociedades de Esfuerzo Cristiano de nuestra Iglesia, automáticamente pasarán a formar parte de ella.

LUCHAS POR LA SUPERVIVENCIA.

Hay momentos de paréntesis o de silencios, en la Unión de Esfuerzo Cristiano, muy reveladores en cuanto a la problemática que tuvo que pasar para la solidificación del trabajo.

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Pues no fue cosa fácil reunirse con la debida frecuencia para las actividades nacionales. Se dio grande impulso a las convenciones presbiteriales. Grandiosas e inolvidables convenciones en el Presbiterio de la Cd. de México, en Veracruz, Oaxaca, en el D. F. También grandes reuniones del Presbiterio Fronterizo en Tampico, Cd. Victoria, Torreón, Monterrey, Matamoros, etc.

Desde 1935 hasta 1938, no tenemos crónicas que apunten algo acerca de la Unión Nacional. No es sino hasta los días 18 al 22 de Octubre de 1939 cuando se habla de una Convención celebrada en la Cd. de México donde asistieron apenas 29 delegados.

Allí se vuelve a dar el debido impulso a la Unión Nacional; se nombra una directiva: Presidente, Benjamín Álvarez; Secretario, Dr. José Monjaráz; Secretario de organizaciones, Dr. Benjamín Briseño; Directora de "El Esforzador Mexicano", Dra. Elena Benavides.

Para 1940, la convención se efectuó en Toluca, allí se habla de la UNION NACIONAL PRESBITERIANA DE SOCIEDADES DE ESFUERZO CRISTIANO “UNPSEC”. Asistieron más de 100 delegados. La directiva quedó integrada así: Presidente, Odilón Flores; Vicepresidente, Benjamín Álvarez; Secretario, Dr. Félix Villagrán; Tesorera, Elvira Ortega; Representante ante la Unión Internacional del Esfuerzo Cristiano, Dr. Benjamín Briseño.

La cita para la convención del 1941, fue la Sultana del Norte; Monterrey se preparaba con entusiasmo para recibir dicha convención. “El Esforzador Mexicano” y las comisiones respectivas hicieron mucha promoción para realizar dicha reunión los días 22 al 25 de mayo de 1941. Asistieron 142 delegados llenos de entusiasmo. Allí nombraron a José Hernández Jiménez, como presidente; Melchor Díaz Rubio, como vicepresidente; Prof. Juan Leandro Garza Marroquín, como secretario y como tesorera, a María Elena Pérez Morales. Paladines éstos que se aprestaron desde luego a la lucha para trabajar denodadamente “Por Cristo y por su Iglesia”.

La clarinada sonó para la convención de 1942 para celebrarse en la Antigua Antequera, Oaxaca de Juárez, en el florido mes de mayo. Allí se reunieron los líderes más conspicuos del Esfuerzo Cristiano de esos años. El presidente fue Lic. Virgilio Zapata Mendía; vicepresidente, Daniel Marroquín; secretario, Benjamín Álvarez; tesorera, María Elena Pérez; director del “Esforzador Mexicano”, Lic. Virgilio Zapata Mendía, y administrador, de ese periódico, Mario Mercado.

Por el año de 1942, se inició en el seno de la Iglesia Presbiteriana de México “El Movimiento Progresivo”, con el objetivo principal de preparar la Iglesia en un movimiento de 5 años, para la digna celebración de “Las Bodas de Diamante” de la Iglesia Presbiteriana en México. Fue así como se le dio mucho auge a la juventud esforzadora, hubo varias reuniones de inspiración, y en 1943 en la Cd. de México, los días 25 al 28 de mayo se efectuó la Convención Nacional de Esfuerzo Cristiano, asistieron 70 delegados y habiéndose nombrado la directiva, queda integrada de la manera siguiente: presidente, Dr. Melchor Díaz Rubio; vicepresidente, Virgilio Zapata Jr.; secretaria, Srita. Isabel Mercado; secretario del exterior, Luis Herrera; tesorera, Srita. Natalia Díaz. Esta convención fue patrocinada por el Comité del Movimiento Progresivo de la Iglesia Presbiteriana de México.

Para mayo de 1944, se dieron cita los esforzadores en la Heroica ciudad de Zitácuaro, Mich., donde era pastor, un insigne esforzador, que dejó grande estela en el movimiento juvenil de nuestra Iglesia, predicador fogoso y entusiasta, líder entre la juventud, el Pbro. Benjamín Álvarez. Allí en la Soc. “Huestes Redentoras” se efectuó dicha convención. La directiva fue: presidente, Ing. Enrique Hernández Tagle, quien se había distinguido en companía de su esposa la hermana Profa. Ida Tulia Aguirre de Hernández Tagle; el vicepresidente, Dr. Eliezer Moreno Vázquez; secretaria, Esperanza Cervantes; tesorera, Natalia R. de Puebla. En la convención de 1945 fue relecto el Ing. Hernández Tagle como presidente; el vicepresidente fue Salvador Garza, de la Iglesia de Brownsville, Texas; secretario, Ramón del Cueto, de Veracruz; y tesorera, la activa

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esforzadora de la Unión del Fronterizo, señorita Profa. Josefina Santiestebe H. Esa convención se verificó en la Cd. de México los días 18 al 23 de Septiembre y asistieron 170 delegados de todas partes de México. La Iglesia “El Divino Salvador” estaba en todo su apogeo por esos años, y con gran entusiasmo recibieron a la gran delegación juvenil. Durante esta convención se hicieron los preparativos para celebrar dignamente las Bodas de Diamante de la iglesia Presbiteriana y la participación que habrían de tener los esforzadores.

Se constituyeron las Uniones Sinódicas del Esfuerzo Cristiano, porque como ya se planeaban formar los tres Sínodos, se creyó prudente organizar también las Uniones Sinódicas, aunque esto le restó importancia a la Unión Nacional. Así en la Unión del Primer Sínodo se nombraron, los hermanos: Pbro. Alberto Alvarado Bianchi, presidente; Francisco Salcedo, vicepresidente; Daniel Catalán, secretario; Angélica Delgado, prosecretaria y Gilberto Ornelas como tesorero.

Al llegarse 1947 la gloriosa fecha tan esperada, para la Iglesia Presbiteriana de México, en medio de grandes fiestas, con asistencia de delegados de diferentes países de América Latina, se iniciaron las festividades que duraron dos semanas. La primera se dedicó a convenciones de damas, escuelas dominicales, oficiales de las iglesias, y de los esforzadores. La Convención Nacional de Esfuerzo Cristiano se realizó en el Templo “Jesús de Nazareth” de la Colonia Alamos, los días 19 al 24 de Noviembre de 1947. Se nombraron los directivos: presidente, José Hernández Jiménez; vicepresidente, Daniel Martínez Mac Namara; secretaria, Emma Vélez; tesorera, Margarita Zavaleta y secretario del exterior, Saúl Tijerina González.

Allí en esa convención se organiza la Unión Sinódica del Golfo; quedando como presidente de dicha Unión; Saúl Ruizeco; vicepresidente, Efraín Fuentes; secretaria, Emma Vélez; tesorera Alicia Cisneros y secretaria del exterior, Guadalupe de la Cruz.

En la organización de la Unión Sinódica del Centro, resultaron electos para presidente, Francisco Javier Casas; vicepresidente, Ismael González y secretaria Obdulia Enríquez.

Estas uniones estuvieron trabajando en los campos respectivos, pero realmente no tenían objetivos específicos y había una confusión del trabajo que deberían efectuar las Sinódicas y la Unión Nacional. Hubo convenciones sinódicas en Montemorelos, N. L.; San Luis Potost, S. L. P.; en el Campo de Oaxaca y Veracruz y Yucatán.

Al fin y al cabo la Asamblea General de la Iglesia Presbiteriana de México, recién organizada, pidió que las Uniones Nacionales quedaran en receso hasta la organización oficial por parte de la misma Asamblea. Fue así como en 1952 se organizó la Unión Nacional de Sociedades Femeniles y hasta 1955 se organiza de nuevo la Unión Nacional de Esfuerzo Cristiano y la Asociación de Escuela Dominicales. Y se inicia así el último período de la Unión Nacional de Esfuerzo Cristiano.

CAPÍTULO IV

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL ESFUERZO CRISTIANO EN MÉXICO (UNIÓN NACIONAL DE SOCIEDADES DE ESFUERZO CRISTIANO)

La clarinada se había dado; el Comité Coordinador nombrado por la R. Asamblea General, estuvo listo para la organización. El veterano Pbro. Carmen A. Gutiérrez y el fogoso paladín esforzador Pbro. Benjamín Álvarez, que había militado con amor en el Esfuerzo Cristiano, formaban parte de ese comité.

La Convención se verifica en la recién organizada Iglesia “Príncipe de Paz” de la Ciudad de México, los días 25 al 29 de mayo de 1955. El sermón basado en Números 9:23, invitaba a los esforzadores a proseguir la marcha triunfal del Esfuerzo Cristiano, bajo la poderosa mano del Omnipotente. “Adelante, Marchen, la Victoria es nuestra” éste fue el tema dominante del sermón.

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El Pbro. Carmen A. Gutiérrez con emoción profunda, hizo la declaración solemne de la organización de esta Unión, el día 26 de mayo de 1955, siendo esta la fecha oficial del inicio de las actividades de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano.

La primera directiva de este nuevo período del Esfuerzo Cristiano en México la integraron los siguientes esforzadores: como Presidente, Santos Taméz Cantú de la Colonia Bellavista, de Monterrey, N. L.; Vicepresidente, Arq. David Herrera de “Príncipe de Paz” de la Ciudad de México; Secretaria Mercedes Acacia Gómez, de “El Buen Pastor” de Monterrey; Prosecretario. Enrique Salgado (posiblemente de Cuernavaca) y tesorero, Daniel Vázquez

Ibarra, de Coyoacán, D.F. En esta convención estuvo presente el Dr. Gene Stone, Secretario de la Unión Internacional del Esfuerzo Cristiano. Con 49 delegados, representando a las tres uniones sinódicas, y a 9 Uniones Presbiteriales, se iniciaba así el Nuevo Capítulo para la Unión y para el movimiento esforzador en México.

Dentro de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México existe el Esfuerzo Cristiano en la forma descrita en el párrafo anterior, llamada Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano (aunque no están afiliadas a ella todas las Sociedades del País puesto que pertenecen a sus propias denominaciones).

Esta Unión Nacional ha sido influenciada grandemente por el órgano gobernante de esta iglesia: la R. Asamblea General de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México. Dos muestras de esta influencia están dadas en la organización y forma de trabajo.

Organizacionalmente, esta Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano se encuentra dividida en Uniones Presbiteriales de Sociedades de Esfuerzo Cristiano distribuidas en todo el País.

CAPÍTULO V

PRINCIPIOS BÁSICOS (DEL ESFUERZO CRISTIANO)

La Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, es una Organización compuesta por esforzadores que militan dentro de las filas del Esfuerzo Cristiano en las Iglesias Jurisdiccionadas a la R. Asamblea General.

Como Organización esta comprometida ante la R. Asamblea General de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México a elegir a sus Directivos, a cumplir los objetivos que justifican su existencia, a fomentar y preservar la unidad en los jóvenes esforzadores, haciendo suyos los principios Bíblicos Universales del Esfuerzo Cristiano. (Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano - R. Asamblea General, Unión Presbiterial de Sociedades de Esfuerzo Cristiano - H. Presbiterio y Sociedad de Esfuerzo Cristiano - R. Consistorio).

Describimos a continuación el contenido de los principios del Esfuerzo Cristiano:

CONFESIÓN DE CRISTO.- Un esforzador confiesa a Cristo como su Salvador y Señor Personal. Esta creencia está expresada en una práctica diaria de vida devocional y testificación a otros. Mateo 10:32-33; Romanos 10:9-10; Lucas 12:8-9.

COMUNIÓN CON LA GENTE DE CRISTO.- El Esfuerzo Cristiano es comunión cristiana (con Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo; y con los hijos de Dios, de todo el mundo). Es inter-racial, internacional e interdenominacional. Salmo 25:14; Proverbios 3:32; Hechos 2:42; 1 Corintios 1:9; 10:14-17; I Juan 1:3-7; Filipenses 1:3-7.

SERVICIO A CRISTO.- El crecimiento de la fe cristiana estimula la dedicación a Cristo de nuestro tiempo, recursos y habilidades. El Esfuerzo Cristiano provee el entrenamiento para el servicio

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cristiano por medio del trabajo en los Ministerios: Efesios 4:12; Marcos 10:42-45; Lucas 22:24-30; Juan 13:1-17; Mateo 25:34-46.

FIDELIDAD O LEALTAD A LA IGLESIA DE CRISTO.- El Esfuerzo Cristiano es de la Iglesia y para la Iglesia. Creemos en la fidelidad a nuestra iglesia local (incluyendo a la propia familia), a nuestra denominación y obediencia a nuestros cuerpos gobernantes. 1 Corintios 4:2; Mateo 25:21; Lucas 16:10-13; Hechos 11:21-24; Romanos12:4-5; 1 Timoteo 1:12-14; Daniel 6:4; Malaquías 2: 13-16; Apocalipsis 2:10.

CAPÍTULO VI

PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA IGLESIA NACIONAL PRESBITERIANA DE MÉXICO

Como parte de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México y en relación directa al trabajo del Esfuerzo Cristiano reiteramos estos principios:

LA LIBERTAD DE CONCIENCIA.- Afirmamos que sólo Dios es Señor de la conciencia con el derecho de juicio privado en asuntos de fe. Y aunque podemos diferir en esta materia con otros cristianos no pretendemos imponer nuestras ideas y puntos de vista.

LA LIBERTAD DE ORGANIZACIÓN.- Cada Iglesia cristiana está facultada para decidir la forma de gobierno interno. Además, reconocemos que la organización adoptada es para el cumplimiento de los objetivos de dicha organización y por lo tanto debe someterse a ella. En resumen, gobernar es servir al pueblo.

LA NATURALEZA DE LA AUTORIDAD Y LA AUTORIDAD SUPREMA DE LA BIBLIA.- La autoridad que Cristo ha dado a la Iglesia se ejerce moral y espiritualmente; es decir, que la Biblia es la única regla de fe y conducta.

CRISTO, JEFE SUPREMO DE LA IGLESIA.- Reconocemos que nuestra forma de gobierno está bajo la autoridad de Cristo.

LA IGLESIA NACIONAL PRESBITERIANA DE MEXICO.- Creemos en la Iglesia Universal y declaramos que somos parte de ella, por lo que procuramos tener y mantener relaciones fraternales con otras Denominaciones, organizaciones e instituciones Evangélicas; aprobadas por la R. Asamblea General.

LA CONSTITUCIÓN.- Para el mejor orden, deben ser atendidos, respetados y obedecidos todos los principios, normas y leyes existentes en sus respectivos campos; puesto que representan la soberanía del pueblo depositada en sus instituciones.

LA SOBERANÍA DEL PUEBLO.- Creemos que el ejercicio de los derechos y privilegios de cada miembro de una organización cristiana, expresa la soberanía del pueblo.

ORDEN PRESBITERIANO.- La Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano se reconoce como parte de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, (Título 5, capítulo 6, Artículos 176 y 177, de la Constitución de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, edición 2009). Para el mejor orden, deben ser atendidos, respetados y obedecidos todos los principios, normas y leyes existentes en sus respectivos campos (Titulo 1, capítulo 4, artículo 16, principio 18, de la misma Constitución).

Para la consecución de los objetivos que se deriven de estos principios, La Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano debe lograr que en todas las actividades que tienen que ver con

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su existencia, tome parte la totalidad de sus integrantes, de acuerdo con sus atribuciones y dones, conservando las bases doctrinales establecidas en los documentos de fe (Confesión de Fe de Westminster, Catecismo Mayor, Menor e Infantil) e impidiendo la infiltración de ideas que vulneren sus propósitos.

REGLAMENTO CAPÍTULO VII

EL NOMBRE OFICIAL DE LA UNIÓN NACIONAL DE SOCIEDADES DE ESFUERZO CRISTIANO, SU OBJETIVO Y SUS

SÍMBOLOS OFICIALES

Artículo 1.- El nombre oficial de esta Organización es: Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México y sus siglas U.N.S.E.C.

Artículo 2.- La fecha oficial del inicio de nuestras actividades es el día 26 de mayo de 1955.

Artículo 3.- La Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano es una Organización de la R. Asamblea General de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, y tiene la facultad para expedir sus normas y directrices internas las cuales deberán ser aprobadas por la R. Asamblea General. Artículo 4.- Reconocemos a la R. Asamblea General como el órgano de gobierno respecto a otras organizaciones hermanas pertenecientes a la misma Iglesia Nacional Presbiteriana de México. Artículo 5.- La Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano tiene por objeto agrupar en una sola Organización a todos los esforzadores de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México para promover los trabajos en el campo Nacional.

Artículo 6.- Las finalidades que persigue la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano son:

a) Coordinar y asesorar a través de la Mesa Directiva, Ministerios, Coordinadores de Zona y Directivas de las Uniones Presbiteriales, el trabajo esforzador en el campo Nacional.

b) Crear conciencia de unidad entre los esforzadores. c) Estimular el desarrollo espiritual de los esforzadores.

d) Capacitarlos en el conocimiento y aplicación de la vida cristiana en acción.

e) Estrechar las relaciones fraternales de los esforzadores de la República Mexicana.

f) Motivar a los esforzadores a que participen en la realidad social, de los diversos sectores, que rodean a la Iglesia estableciendo en ellos una fructífera acción evangelística integral, que permita hacer conjuntamente el análisis de sus problemas y la solución de los mismos, predicando a Jesucristo como Salvador y Sirviendo al necesitado.

Artículo 7.- Como parte del Esfuerzo Cristiano Mundial aceptamos los símbolos del mismo:

VOTO.- El cual representa el compromiso adquirido por todo cristiano esforzador. Este Voto puede ser adecuado en forma, sin cambiarlo en esencia, de acuerdo a sus necesidades. El Voto actualmente usado dice:

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“Confiando en el Señor Jesucristo que me fortalece, prometo que me esforzaré por hacer todo lo que Él quiera que yo haga; que haré regla de mi vida Orar y leer la Biblia todos los días y apoyar los trabajos y cultos de mi Iglesia de todas las formas posibles, durante toda mi vida me esforzare por vivir como Cristiano Verdadero”.

LEMA.- El Lema Universal del Esfuerzo Cristiano: “POR CRISTO Y POR SU IGLESIA”; implica que al asumir cada esforzador la responsabilidad que se deriva de esta Declaración de Principios, toda actividad hecha por esta Organización será para honra y gloria de Dios y Servicio al necesitado. Representa la esencia del Esfuerzo Cristiano y debe ser usado en toda correspondencia oficial emitida por la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano. Este lema es el usado en todo el mundo.

BENDICIÓN.- Toda reunión del Esfuerzo Cristiano debe ser finalizada con un pensamiento tomado de las Sagradas Escrituras. Aunque existe una bendición usada por la Unión Mundial de Esfuerzo Cristiano, cada Unión Nacional está en la facultad de escoger una de acuerdo a sus necesidades. La bendición actualmente usada en nuestro País está tomada de la carta a los Filipenses 4:7, adoptada en la reunión verificada en Puebla los días 11 al 15 de julio de 1906; en lugar de la que se acostumbraba tener, Génesis 31:49.

“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

MONOGRAMA.- Este dibujo fue primero trazado por el pastor bautista Rev. H. B. Grose, y perfeccionado más tarde por F. H. C. Wooley. Debe acompañar a toda documentación oficial que sale de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano. El Emblema del Esfuerzo Cristiano es una expresión gráfica de la Relación Individual del Esforzador con Cristo. La "C" (Cristo)

abraza a la "E" (Esforzador); el Esforzador envuelto por Cristo en todas las áreas de su vida; la "E" toca a la "C" en sus cuatro esquinas, recordándonos los cuatro principios del Esfuerzo Cristiano. La "C" debe ir de color azul significando la realeza y autoridad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y la "E" de color rojo simbolizando la sangre carmesí envolviendo al esforzador en su vida cristiana y reflejando que ahora Cristo vive en el esforzador. Otra forma es en blanco y negro con un listón que lleva el lema:

Artículo 8.- Los símbolos propios de esta Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano son:

SELLO.- El sello de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano está diseñado de la siguiente manera: en la parte central del sello se encuentra el “Mapa de la República Mexicana” y sobre él está escrito en letras mayúsculas la palabra “MÉXICO PARA CRISTO”. Sobre el mapa pero en la parte superior se encuentra el monograma del Esfuerzo Cristiano y en la parte inferior del mapa se encuentra las siguientes palabras: “UNIÓN NACIONAL DE SOCIEDADES DE ESFUERZO CRISTIANO” y por último “UNSEC”.

HIMNO.- El himno de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano tiene por título “SOCIEDADES DE ESFUERZO CRISTIANO”. Este himno se encuentra en el Himnario Evangélico Presbiteriano “Sólo a Dios la Gloria” en su número 493, y fue entonado por primera vez en la

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Primera Convención de Esfuerzo Cristiano, en la Iglesia Presbiteriana “San Agustín” de Zacatecas,

Zacatecas en julio de 1896. A ella asistieron el Reverendo Francisco Edward Clark y su señora esposa, fundadores del movimiento esforzador. El autor de la letra lo fue el Reverendo Miguel Magdaleno, de la Iglesia Congregacional de Tlajomulco, Jalisco; y el de la música lo fue C. E. Pollock:

SOCIEDADES DE ESFUERZO CRISTIANO I. Sociedades de Esfuerzo Cristiano

Con heroico valor trabajad;

Que los campos del Rey Soberano Os esperan vayáis a segar.

Coro

¡Avanzad! ¡Avanzad!

Con las armas de amor combatid; ¡No temáis! ¡No temáis!

Los ideales del bien impartid. II. Por la Iglesia y por Cristo luchemos

Derribando los muros del mal; Las doctrinas del bien proclamemos Que nos dio nuestro Rey Celestial. III. Exclamemos con voz elocuente

Que el reinado de Dios empezó; Ya la aurora de luz nuestra frente Con sus galas brillantes ciñó.

Autor: Reverendo Miguel Magdaleno (letra); música: C. E. Pollock. CAPÍTULO VIII

ORGANISMOS DE LA UNIÓN NACIONAL DE SOCIEDADES DE ESFUERZO CRISTIANO Y SUS DIRECTIVOS

Artículo 9.- La forma de organización del Esfuerzo Cristiano dentro de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México comprende:

a) Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano.

b) Uniones Presbiteriales de Sociedades de Esfuerzo Cristiano. c) La Sociedad local reunida en Asamblea.

Artículo 10.- La Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano es la comunidad de esforzadores que se han unido al compromiso de trabajar “Por Cristo y por su Iglesia” y es la que puede ejercer su derecho al voto en las Asambleas, expresando de esta forma su soberanía (derivada de Dios: Éxodo 19:3-9; 1 Pedro 2:9-10).

Artículo 11.- La Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano es respetuosa de las Reglas Parlamentarias.

Artículo 12.- La autoridad de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano está encabezada por la Mesa Directiva y de acuerdo a lo establecido en este Reglamento, esta

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autoridad es ejercida cuando la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano no se encuentra sesionando. Contará con la ayuda del Equipo Directivo: Ministerios, Coordinadores de Zona y comisionados.

Artículo 13.- En los lineamientos comunes a todo el Esfuerzo Cristiano se incluye la participación de una Comisión Ejecutiva o Comisión Prudencial. Esta Comisión estará formada por la Mesa Directiva, Ministerios, Coordinadores de Zona y comisionados trabajando en una forma especial según lo establece este mismo Reglamento.

CAPÍTULO IX

LOS MIEMBROS DE LA UNIÓN NACIONAL DE SOCIEDADES DE ESFUERZO CRISTIANO

Artículo 14.- La Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano está integrada por las Uniones de Sociedades de Esfuerzo Cristiano de cada Presbiterio que han sido recibidos en la misma de acuerdo a los lineamientos trazados en este mismo Reglamento, lo cual únicamente puede ser por solicitud de ingreso, obligándose éstas a respetar y cumplir las disposiciones de estos Estatutos y Reglamento, y los acuerdos que de ellos emanen; los acuerdos convencionales, así como las decisiones de la Directiva de esta Unión, tomados dentro del límite de sus atribuciones.

Artículo 15.- Los requisitos para que las Uniones Presbiteriales puedan formar parte de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano son:

a) Que estén organizadas como Unión Presbiterial de Sociedades de Esfuerzo Cristiano.

b) Que dependan directamente de alguno de los HH. Presbiterios pertenecientes a la R. Asamblea General de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México.

c) Que en virtud de acuerdo emanado de la Asamblea Presbiterial, soliciten su ingreso a la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano, y elaborar la solicitud correspondiente.

d) Que una vez siendo aceptada su solicitud, le sea tomada protesta por el Consejero de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano; ante la Asamblea de Convencionistas.

Artículo 16.- El procedimiento a seguir para el ingreso de una Unión Presbiterial de Sociedades de Esfuerzo Cristiano es el siguiente:

a) Entregará a la Secretaría de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano una carta de solicitud en la que exprese su deseo de pertenecer a esta Unión.

b) Esta solicitud deberá contar con la firma de la Directiva de Unión Presbiterial, del Consejero y el visto bueno del H. Presbiterio a la que pertenece.

c) Sostendrá una entrevista con la Directiva de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano y el Ministerio de Recursos en la que expresará (a través de sus Delegados) los motivos para pertenecer a la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano.

d) La carta deberá ser leída en Sesión Ordinaria de Negocios que sostenga la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano y en la cual estén presentes los representantes de la Unión Presbiterial solicitante, en donde se deliberará por parte de la asamblea para su aprobación. e) Bastará con la mitad más uno de las Uniones Presbiteriales presentes en la Sesión de Negocios de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano para dar por aceptada a la Unión Presbiterial, cumpliendo posteriormente con el acto de recepción.

Artículo 17.- Los principales derechos de una Unión Presbiterial de Sociedades de Esfuerzo Cristiano son:

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a) Ser edificada espiritualmente por medio de la enseñanza de la Biblia, la oración y la comunión con otros jóvenes cristianos de alguna otra Unión Presbiterial de Sociedades de Esfuerzo Cristiano.

b) Participar en todas las actividades organizadas por la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano y de otras actividades organizadas por alguna Unión Presbiterial de Sociedades de Esfuerzo Cristiano.

c) Expresar su voluntad por medio de voz y voto a través de sus representantes (delegados) en las reuniones de negocios de las Convenciones Nacionales.

d) Sus representantes (delegados) podrán ser electos para formar parte del Equipo Directivo de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano, siempre y cuando reúna los requisitos establecidos en este Reglamento.

e) Ser visitado por el Equipo Directivo de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano al menos una vez al año y recibir toda la información concerniente a los trabajos a realizar por esta Unión.

Artículo 18.- Los principales deberes de una Unión Presbiterial de Sociedades de Esfuerzo Cristiano son:

a) Asistir y apoyar en todas las actividades de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano.

b) Cumplir todos los compromisos contraídos mediante el Voto del Esfuerzo Cristiano. c) Mantener la paz y la unidad de la Unión Nacional de aSociedades de Esfuerzo Cristiano.

d) Sostener a la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano con sus cuotas, ofrendas y demás formas de financiamiento que se acuerden como parte del trabajo.

e) Obedecer a la autoridad señalada en este Reglamento, cooperando con ella para promover el crecimiento espiritual de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano.

f) Tratar a las Uniones Presbiteriales miembros de esta Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano con amor, respeto y honradez.

g) Llevar a todas las Convenciones su estandarte, el cual representa su identidad como Unión Presbiterial, en caso de no contar con él, notificar por escrito la causa de esta omisión ante la asamblea.

h) Presentar al Ministerio de Recursos de la Unión Nacional sus libros de actas y tesorería debidamente autorizadas para su revisión; de lo contrario notificar por escrito el motivo de esta omisión ante la Asamblea de Convencionistas.

i) Cumplir y acatar lo establecido en estos Estatutos y Reglamento de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano.

j) Apoyar económicamente de manera liberal, al Equipo Directivo de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano cuando los visite.

k) Presentar ante la Convención Nacional un informe de las actividades realizadas en su campo, los datos estadísticos requeridos y planes de trabajo para los próximos dos años así como sus cuotas u ofrendas.

Artículo 19.- Una Unión Presbiterial de Sociedades de Esfuerzo Cristiano pierde sus derechos como miembro de esta Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano por las siguientes razones:

a) Por dejar de asistir sin razón justificada, a las actividades de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano por espacio de tres años. Esta inasistencia debe ser consecutiva y comprobable por los registros que lleve la Secretaría y otros tipos de controles, previas visita y carta de extrañamiento por parte de los Directivos de la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano. Se le comunicará a su respectivo Presbiterio justificando la acción tomada.. b) Por Desintegración de la Unión Presbiterial de Sociedades de Esfuerzo Cristiano.

Referencias

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