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La Etnobotánica y su Importancia Como Herramienta Para la Articulación Entre Conocimientos Ancestrales y Científicos

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LA ETNOBOTÁNICA Y SU IMPORTANCIA COMO HERRAMIENTA PARA LA ARTICULACIÓN ENTRE CONOCIMIENTOS ANCESTRALES Y CIENTÍFICOS

Análisis de los estudios sobre las plantas medicinales usadas por las diferentes comunidades del Valle de Sibundoy, Alto Putumayo

PABLO CESAR CARREÑO HIDALGO

UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN

PROYECTO CURRICULAR LICENCIATURA EN BIOLOGÍA BOGOTA

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LA ETNOBOTÁNICA Y SU IMPORTANCIA COMO HERRAMIENTA PARA LA ARTICULACIÓN ENTRE CONOCIMIENTOS ANCESTRALES Y CIENTÍFICOS

Análisis de los estudios sobre las plantas medicinales usadas por las diferentes comunidades del Valle de Sibundoy, Alto Putumayo

PABLO CESAR CARREÑO HIDALGO

MONOGRAFÍA, TRABAJO DE GRADO PARA OPTAR AL TITULO LICENCIADO EN BIOLOGÍA

DIRECTORA: MARTHA JANET VELASCO FORERO

UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN

PROYECTO CURRICULAR LICENCIATURA EN BIOLOGÍA BOGOTA

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CONTENIDO

1. INTRODUCCIÓN

2. ANTECEDENTES Y JUSTIFICACIÓN

2.1. VALLE DE SIBUNDOY

2.2. COMUNIDAD Y CONTEXTO HISTÓRICO

2.3. ETNOBOTÁNICA Y CONOCIMIENTO TRADICIONAL

2.4. PLANTAS MEDICINALES

3. PROBLEMA Y PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN

4. OBJETIVO GENERAL

4.1. OBJETIVOS ESPECÍFICOS

5. MARCO TEÓRICO

5.1. ETNOBOTÁNICA Y CONSERVACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES

5.2. CONOCIMIENTO TRADICIONAL DEL VALLE DE SIBUNDOY

5.3. MEDICINA Y MÉDICOS TRADICIONALES DEL VALLE DE SIBUNDOY

5.3.1. Medicina tradicional

5.4. MÉDICOS TRADICIONALES

5.5. PLANTAS MEDICINALES EN EL VALLE DE SIBUNDOY

6. METODOLOGÍA

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7.1. ANÁLISIS Y REGISTRO DE LAS PLANTAS MÁS USADAS E

IMPORTANTES EN LA MEDICINA TRADICIONAL DEL VALLE DE SIBUNDOY

7.2. LA IMPORTANCIA DE LA ARTICULACIÓN DEL CONOCIMIENTO TRADICIONAL CON EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO COMO UNA HERRAMIENTA PARA CONSERVACIÓN DE LOS SABERES TRADICIONALES Y DEL MEDIO AMBIENTE EN EL VALLE DE SIBUNDOY

8. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

8.1. RECOMENDACIONES

9. BIBLIOGRAFÍA

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1. INTRODUCCIÓN

La etnobotánica es el estudio del comportamiento de las sociedades humanas respecto del mundo vegetal (Portères, 1970), a su vez, evidencia cómo se ha logrado el aprovechamiento de los recursos naturales por parte de las poblaciones locales, tanto nativas (indígenas) como aquellas que han sido residentes en una determinada región por largo tiempo (Ocampo, 1994).

En esta disciplina existen diferentes campos de investigación que se estudian con el fin de reconocer las dinámicas que se generan en la relación planta hombre, dentro de estos esta: “elucidar la posición cultural de las tribus que han utilizado las plantas y clarificar la distribución en el pasado de las plantas útiles” (Harshberger, 1996); como en el análisis y reconocimiento de todas las dinámicas que se encuentran alrededor de las comunidades y sus recursos vegetales, en donde son necesarios diferentes conocimientos y campos del saber.

Berlin (1992), considera que para poder comprender la complejidad de los fenómenos estudiados es necesaria una perspectiva interdisciplinar la cual pueda ofrecer un panorama amplio, imposible de lograr con la de la visión unidireccional de las disciplinas clásicas.

Al conjuntar objetivos y metodologías de distintas ciencias como la antropología, la etnografía, la botánica, la farmacología, la fitoterapia, la nutrición, la agronomía, la ecología o la toxicología se puede dar una mirada profunda del fenómeno cultural estudiado.

Grandes autores a través del tiempo son los que vienen construyendo y aportando en la etnobotánica entre los más importantes se encuentran (Sturtevant, 1964; Barrau, 1965; Hernández, 1979; Barrera, 1979; Toledo, 1985; Alcorn, 1995; Sanabria, 1998; Caballero, 2002; Hamilton, 2003 y Lagos y et al. 2011), cuyas contribuciones han logrado generar grandes avances frente a los conocimientos, autorías y orígenes de los usos de los organismos vegetales por parte del ser humano.

De la misma forma son diversos los grupos e instituciones formadas con el ánimo de trabajar e investigar en la etnobotánica, como lo son: la Sociedad Latinoamericana de Etnobiología (SOLAE), el grupo Etnobotánico Latinoamericano (GELA), la Sociedad Colombiana de Etnobiología (SCE), Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, entre otros.

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de sapiencias e interacción con el medio; Zuluaga (1978), refiriéndose al conocimiento tradicional, establece que cada cultura dentro de su proceso de desarrollo histórico ha identificado formas de responder a los problemas fundamentales.

Por lo anterior es necesario acercarse al término “tradicional” que implica procesos sociales establecidos y respetados de aprendizaje, y participación en el conocimiento únicos de cada cultura indígena (Four Directions Council, 1996). Dentro de estos saberes se encuentra la medicina tradicional la cual ha subsistido a través del tiempo por los saberes transmitidos de forma oral por parte de los mayores o sabedores a los aprendices de la comunidad para poder sanar e identificar las diferentes dolencias que puedan estar presentes en la comunidad; Zuluaga (1978), establece que en cuanto al problema específico de la enfermedad se puede decir que se han creado categorías, modelos, ideas, prácticas, etc., muy propios, que dependen de la cosmovisión, la historia social y económica, y el ámbito geográfico-natural en el que se asienta cada cultura; por ello, éstas respuestas no necesariamente son idénticas ni válidas para todas las culturas.

El Valle de Sibundoy (Alto Putumayo) es catalogado como uno de los lugares en el mundo que posee una alta concentración de plantas mágico-medicinales cultivadas y como una importante reserva de saber ancestral sobre medicina y botánica (Arocha & Friedemann, 1985), esto se puede reconocer en parte por su ubicación en la región Andina al suroccidente colombiano catalogado como uno de los lugares más biodiversos del país (Sánchez et al., 2000), y además por la coexistencia de comunidades indígenas Inga, Kamentzá y Quillacinga reconocidas como culturas con grandes conocimientos y reserva de saber ancestral sobre medicina y botánica (Arocha & Friedemann, 1985).

Zuluaga (1978), establece que todavía hay mucha incredulidad en cuanto a los posibles beneficios de la medicina tradicional, por un lado hay un menosprecio científico, mientras que por el otro, no hay un marco conceptual adecuado para abordarlo; disciplinas como la etnobotánica, la antropología médica y más recientemente la etnomedicina se construyen con el propósito de aproximarse y comprender mejor la medicina tradicional.

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vegetales por parte de la comunidad, logrando establecer las principales plantas y los usos correspondientes. La tercera parte plantea la importancia de la medicina tradicional en las comunidades de la región y su aporte a la conservación de los recursos naturales.

2. ANTECEDENTES Y JUSTIFICACIÓN

2.1. VALLE DE SIBUNDOY

El Valle de Sibundoy está ubicado al sur de Colombia, al nororiente del departamento del Putumayo, sobre el Nudo de los Pastos, en las estribaciones del Macizo Colombiano, por carretera al este de Pasto y a 80 Km al oeste de Mocoa, entre 1° 05’ y 1° 12’ N, y 76° 53’y 77° 00’ W (Gutiérrez, 2013).

Sus principales cabeceras municipales son Sibundoy, Colón, Santiago y San Francisco (Sanabria et al., 2005), (ver figura 1).

En la parte baja a 1.595 m.s.n.m. hay un clima templado húmedo con una temperatura que oscila entre 16 y 23 grados centígrados en verano; entre los 1.800 m.s.n.m. hasta los 2.100 m.s.n.m., se encuentra un clima frío húmedo, con una temperatura promedio de 16 grados centígrados (Samel, 1968).

En esta región existen dos épocas al año con respecto a las precipitaciones, la época lluviosa se produce durante los meses de mayo a julio, y época la no lluviosa de diciembre a marzo (Bello, 1997).

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Figura 1. Localización del área de estudio en el contexto nacional, departamental y regional. Valle de Sibundoy. Tomado de COORPOAMAZONIA y FCP, 2006.

2.2. COMUNIDAD Y CONTEXTO HISTÓRICO

Las anteriores características geográficas y climáticas hacen del Valle de Sibundoy una de las más diversas de Colombia (Sánchez et al., 2000) y con tal diversidad biológica coexisten las etnias Inga, Kamentzá y Quillacinga, caracterizadas por su profundo conocimiento y amplio uso de las plantas de su entorno (Arocha & Friedemann, 1985); estas tres comunidades habitan y comparten el territorio según Arango & Sánchez (1997).

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selva tropical, habrían emigrado del Perú tomando la vertiente oriental de los Andes, pasando lo ríos Napo y Aguarico, a Colombia habrían llegado por el rio San Miguel, para detenerse en Putumayo.

La gran diversidad biológica y la fuerte conectividad geográfica mencionada anteriormente, logra establecer en el Valle de Sibundoy un ambiente inmejorable para el establecimiento y florecimiento de poblaciones humanas desde hace más de diez mil años; este largo tiempo de interacción en el que estos habitantes milenarios se vieron abocados a entender su propio hábitat para sobrevivir estableció un legado cultural y ambiental muy significativo (Gutiérrez, 2013); pero desde hace algunos siglos se viene deteriorando los rasgos bioculturales de la región con nuevas formas de relación hombre-naturaleza, como lo son la llegada de colonos, actores políticos, entre otros (COORPOAMAZONIA y FCP, 2006); estos ecosistemas, han sido afectados y casi destruidos por diferentes factores entre los que se encuentran una planificación y técnicas de manejo inadecuadas, como lo sucedido en el llamado Proyecto Putumayo 1 de 1960: en el pasado, el Valle de Sibundoy fue un gran humedal surtido por las aguas de los Ríos Putumayo, San Pedro y Quinchoa; sin embargo, fue desecado a mediados de los 60´s a través de la construcción de un sistema de canales de drenaje que interceptan las aguas, para adecuar los terrenos para actividades agrícolas y ganaderas Gutiérrez (2013); de igual forma Calderon (1997), establecen que la influencia de la actividad humana puede desencadenar en ciertos casos, impactos negativos que afecta directa o indirectamente el bienestar social de la población, tal es el caso de las quemas, uso inadecuado del suelo, sobrepastoreo y deforestación, factores que cambian drásticamente las características ambientales de una zona, y al afecta las características ambientales para las poblaciones humanas que viven en armonía con la naturaleza y que son parte del territorio y del medio ambiente. Por ello es importante desarrollar investigaciones que permitan evidenciar los recursos naturales y culturales de la región en aras de su conocimiento y permanencia en el tiempo.

2.3. ETNOBOTÁNICA Y CONOCIMIENTO TRADICIONAL

Para Schultes (1941), existe una ciencia intermedia entre la botánica y la antropología a la que se le ha dado el nombre de etnobotánica, Harshberger (1896), acuñó el término etnobotánica para denominar una disciplina científica que antes había recibido varios nombres, como etnografía botánica o botánica aplicada; determino que la etnobotánica es el estudio de la interacción del hombre con las plantas, la cual incluye el estudio de la dinámica de los ecosistemas e involucra componentes naturales y sociales.

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de materias de mundos académicos diferentes, es uno de los aspectos que dan más interés a esta disciplina, al mismo tiempo que causan también problemas en su desarrollo cotidiano.

La Etnobotánica ha permitido a la ciencia occidental acercarse a las comunidades de donde se desprenden o surgen en gran medida los conocimientos frente al uso de las plantas, tanto para las comunidades que las usan como para la academia; para ello esta disciplina utiliza diferentes herramientas conceptuales de gran valor como lo es el conocimiento o saber tradicional los cuales según la UNESCO (2006), son o se entiende como el conjunto acumulado y dinámico del saber teórico, la experiencia práctica y las representaciones que poseen los pueblos con una larga historia de interacción con su medio natural, la posesión de esos conocimientos, que están estrechamente vinculados al lenguaje, las relaciones sociales, la espiritualidad y la visión del mundo, suele ser colectiva.

En el marco de las investigaciones antropológicas, los así denominados “otros saberes” (conocimiento tradicional) de los pueblos indígenas emergieron en el ámbito académico occidental con cierta relevancia a partir de que Lévi (1962), consideró a las estructuras de pensamiento de dichos pueblos como homólogos del conocimiento científico, es decir, planteó la existencia de estructuras de pensamiento comunes a todos los seres humanos.

Hoy en día le corresponde a la Etnobiología, a la Etnobotánica, a la Etnoecología y a otras disciplinas afines, tienen la tarea de legitimar y defender el papel de las sabidurías tradicionales hacia el mantenimiento y cuidado de la naturaleza (Sanabria & Argueta, 2015), a pesar de ello, un sector de los científicos de la modernidad occidental denominan a estos otros saberes como empíricos, locales o folclóricos, y no se les concede validez como conocimientos ni que tienen procedimientos para la obtención de resultados útiles y comprobables (Pérez y Argueta, 2011), pero en realidad la brecha entre la validez científica de los conocimientos occidentales y de los otros saberes que no se reconocidos por los métodos científicos, se va cerrando cada vez más por la fuerza de las realidades y los procesos llevados a cabo por los pueblos indígenas de Latinoamérica en su lucha por el reconocimiento social como pueblos diferenciados, que existen y prevalecen (Escobar, 1999 y Leff et al., 2006).

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En los documentos de UNEP (1992 y 2003) y WWF (2007), se reafirma que la conservación del conocimiento tradicional está asociado íntimamente a la diversidad de los recursos naturales en los territorios y forma parte de la defensa ancestral de los grupos étnicos colombianos, lo cual actualmente coincide con las agendas mundiales para la conservación de la biodiversidad en el marco del reconocimiento de los saberes propios o tradicionales asociados a las estrategias tradicionales de preservación local; por ello es necesario reconocer, preservar y fortalecer el patrimonio cultural y natural de los pueblos indígenas (Deruyttere, 2001)

Es evidente que la persistencia de la cultura indígena y la resistencia a sus tradiciones territoriales influyen en la conservación de los recursos naturales, pero no se trata de un acto preservacionista, como se entiende actualmente, sino de una permanente y ancestral convivencia con la naturaleza como entidad viva: la madre tierra. (Sanabria & Argueta, 2015).

Así mismo, se ha comenzado a prestar atención al problema de la propiedad intelectual del conocimiento tradicional y al desarrollo de estrategias para retribuir a las comunidades locales por su participación en las investigaciones etnobotánicas (Cunningham 1996).

Algunos pueblos indígenas y sectores ambientalistas han logrado que sus Estados modifiquen el ordenamiento jurídico nacional para hacer explícita la protección al cocimiento tradicional (Nemoga, 2006); el derecho a la participación de las comunidades indígenas en la utilización, administración y conservación de los recursos naturales existentes en sus territorios, es el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ratificado por Colombia mediante la Ley 21 de 1991, el cual compromete a los gobiernos a consultar previamente, en buena fe, a los pueblos indígenas cuando se trate de autorizar exploración o explotación de recursos naturales en sus territorios, pues reconoce la relación especial que tienen estos pueblos con las tierras que ocupan o utilizan de alguna manera y, en particular, los aspectos colectivos de esa relación (Nemoga, 2006).

Tabla 1. Legislación sobre Comunidades Tradicionales Colombianas, Comunidades Indígenas.

Constitución Política Colombiana: artículos 7, 10, 13, 63, 68, 70, 72, 171, 246, 286, 287, 329, 330, 357 y transitorio 56.

Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas y tribales. (Ley 21/91):

Hace un reconocimiento específico de los pueblos y culturas y crea espacios de participación y consulta.

Ley 99/93: Crea un espacio para intervenir en los procedimientos administrativos

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Decreto 2164/95: Reconoce a los Cabildos indígenas como autoridades administrativas. Decreto 1397/96: Crea la Mesa Permanente de

Concertación entre el Gobierno y las comunidades.

Decreto 1320/98: Establece el procedimiento y la forma como deben llevarse a cabo las consultas.

Decreto 1122/99: Establece y clarifica algunos términos procedimentales del decreto 1320

Fuente de la tabla: Información tomada de (Pardo 2000), la tabla es creación del autor del presente texto.

2.4. PLANTAS MEDICINALES

Las plantas constituyen un recurso valioso en los sistemas de salud de los países en desarrollo, aunque no existen datos precisos para evaluar la extensión del uso global de plantas medicinales (Sheldon, 1997), la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estimado que más del 80% de la población mundial utiliza, rutinariamente, la medicina tradicional para satisfacer sus necesidades de atención primaria en salud (Katewa et al., 2004), y que gran parte de los tratamientos tradicionales implica el uso de extractos de plantas o sus principios activos (Shrestha y Dhillion, 2003). Según la OMS (1979), una planta medicinal es definida como cualquier especie vegetal que contiene sustancias que pueden ser empleadas para propósitos terapéuticos o cuyos principios activos pueden servir de precursores para la síntesis de nuevos fármacos. Para que una medicina pueda considerarse tradicional, además de sus elementos teórico-prácticos, debe cumplir con el requisito de tener arraigo histórico, cultural y social, en el entramado de la tradición de un pueblo, así, la medicina tradicional se define en concordancia con la tradición del pueblo que la utilice (Zuluaga & Correal, 2002).

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El Valle de Sibundoy no es la excepción a pesar de que los médicos sibundoyes e ingas como lo documenta Arocha Friedemann (1985), son acreedores de una respetabilidad que rebasa los límites de sus montañas, el médico y antropólogo inglés Michael Taussig ha encontrado que la medicina amazónica, tal como la difunden las gentes de la región, tiene gran arraigo entre los corteros de caña del valle del Cauca, entre los negros, y los emberaes y noanamaes del litoral pacífico; en los barrios populares de Cali, Bogotá, y hasta en Caracas.

Esta aceptación de la medicina indígena tiene que ver, primero que todo, con su amplia cobertura; Seijas (1969), realizó un estudio en Valle de Sibundoy (del entonces corregimiento de Sibundoy), donde encontró que por cada 230 personas había un médico indígena; pero muchos indígenas sin ser médicos tradicionales conocen y hacen uso de las plantas medicinales, esto presentaría una mayor cobertura aun por parte de la medicina tradicional.

Bristol (1965), estableció que son 240 plantas las que distinguen los indígenas del valle de Sibundoy reconociendo su gran riqueza e importancia.

Pero pese a su gran sabiduría estas comunidades corren el riesgo de desaparecer junto con su medio a manos de la modernización y sus diferentes asentamientos, por ello ha sido es y será indispensable generar mecanismos que permitan reconocer las grandes riquezas culturales presente en el Valle de Sibundoy como lo es su medicina tradicional.

Greebe (1988), propuso que las medicinas tradicionales constituyen un patrimonio anónimo de un pueblo, que se transmite de generación en generación por relaciones orales, a través de creencias y prácticas perdurables, que se fundamentan en conocimientos empíricos acerca del medio ambiente. Estos conocimientos están basados principalmente en la observación y en la tradición que permiten al hombre intentar el control de su medio ambiente, que abarca un número pequeño de recursos y componentes sobre los que cada cultura se diferencia por su utilización particular; es así que dentro de los trabajos etnobotánicos a estudiar en el Valle de Sibundoy la importancia de la participación de los habitantes y en especial de los sabedores, curanderos, chamanes y mayores de esta región es indispensable para el trabajo académico, como lo plantea Harshberger (1996), cuando establece que el estudio de todas las dinámicas etnobotánicas se encuentran alrededor de las comunidades.

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estos estudios de tal forma que se convierta en una herramienta de análisis para la generación de los vínculos necesarios entre el conocimiento tradicional y el conocimiento científico.

Teniendo en cuenta lo registrado por Rodríguez (2010), quien establece que desde mediados del siglo XX en adelante se produjo un cúmulo de investigaciones en la región; a las consideraciones de académico Lévi (1962), y al reconocimiento del contexto y las realidades que vive el Valle de Sibundoy desde 1960 en adelante en donde Gutierrez et al., (2013), anuncia que el Valle de Sibundoy fue un gran humedal surtido por las aguas de los Ríos Putumayo, San Pedro y Quinchoa, sin embargo, fue desecado a mediados de los 60´s a través de la construcción de un sistema de canales de drenaje que interceptan las aguas, para adecuar los terrenos para actividades agrícolas y ganaderas; se reconoce la importancia periódica de 1960 en adelante para recopilar y analisar los diferentes trabajos etnobotánicos referentes a las plantas medicinales del valle de Sibundoy desde 1960 en adelante.

3. PROBLEMA Y PREGUNTA DE INVESTIGACIÓN

Las diferentes dinámicas presentes en las comunidades indígenas dejan ver que a través del tiempo y en la construcción de las culturas se elaboran saberes que les permiten interactuar, comprender, usar y conservar los diferentes organismos vegetales en su diario vivir. El manejo de las plantas para curar enfermedades es un saber tradicional de las comunidades indígenas, importantes para la salud física, mental o espiritual de la población; como conocimientos especiales son indispensables para el desarrollo de la ciencia occidental y por ello, es necesario que desde la comunidad académica se continue en la construcción de una articulación para contribuir a la información, reconocimiento y conservación de los saberes tradicionales.

La etnobotánica y otras disciplinas afines vienen trabajando y generando desde la investigación un adecuado manejo de estos saberes por parte de la comunidad y un enlace entre el conocimiento tradicional y esta.

Según Portéres (1970), la etnobotánica es el estudio del comportamiento de las sociedades humanas respecto del mundo vegetal; siendo una disciplina que estudia el aprovechamiento de los recursos naturales por parte de las poblaciones locales, tanto nativas (indígenas) como aquellas que han sido residentes en una determinada región por largo tiempo (Ocampo, 1994).

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dinámicas que permitan la atención especial para no dejar perder dicho conocimiento tradicional y además reconocer los derechos de propiedad intelectual de los pueblos nativos sobre sus saberes; así como al desarrollo de estrategias para retribuir a las comunidades por su participación en las investigaciones etnobotánicas (King et al., 1996; Cunningham, 1996 y Martin 2001, Zent 2003).

Según el análisis de la situación ambiental del Valle de Sibundoy, realizado por la Fundación Ecoamazonía, en lo cultural existe una subvaloración de la dimensión educativa y de los programas de investigación (Guerrero, 1997). Tal situación favorece la pérdida de valores y del sentido de comunidad, la erosión del saber tradicional y la fragmentación, olvido y poca generación de información relacionada con el manejo y uso de plantas medicinales, como información ambiental básica. Así, la formulación de planes inviables y la falta de iniciativa creativa y contextualizada de integración natural, social y cultural reflejan un profundo desconocimiento del entorno, sus elementos, procesos y ciclos (Guerrero, 1997); situando preguntas tales como: ¿Cuáles son los estudios etnobotánicos en el Valle de Sibundoy sobre plantas medicinales?, ¿cuál es lugar de esos estudios en la vida de la comunidad del Valle de Sibundoy?

Es necesario la participación directa de la comunidad académica como parte de una red que enlace las necesidades de la comunidad y a la urgencia de la humanidad por la preservación de saberes tradicionales y los recursos naturales que se encuentran estrechamente enlazados como lo plantean Carlson & Maffi (2003), quienes afirman que la conservación de los ecosistemas requiere conocer no solo sus propiedades intrínsecas, tales como la riqueza y diversidad biológicas y las relaciones sinecológicas y autoecológicas de las especies, sino también las relaciones que se establecen con el ser humano, particularmente la manera en la que las poblaciones humanas perciben al bosque, la importancia que el ecosistema tiene para ellos y de qué manera la penetración de culturas externas está afectando esta percepción. En este sentido vale la pena preguntarse de qúe manera las comunidades indígenas aportan a la conservación de los recursos naturales en su medio ambiente

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El Valle de Sibundoy ha sido catalogado como uno de los lugares en el mundo que posee una alta concentración de plantas cultivadas usadas para curar y como una importante reserva de saber ancestral sobre medicina y botánica (Arocha & Friedemann, 1985), toma importancia la recopilación de estudios realizados en la región sobre plantas medicinales que los indígenas y campesinos de la región han usado a través del tiempo, Rodríguez (2010), indica que varios investigadores han realizado estudios etnobotánicos en el Valle de Sibundoy desde mediados del siglo XX, además Lévi (1962), consideró a las estructuras de pensamiento de dichos pueblos (indígenas y habitantes de la región) como homólogos del conocimiento científico, es decir, planteó la existencia de estructuras de pensamiento comunes a todos los seres humanos.

Así, y según los argumentos anteriormente descritos, se establece como pregunta principal: ¿De qué manera se contribuye al reconocimiento de los saberes tradicionales sobre la conservación y uso de plantas medicinales establecidos en los estudios etnobotánicos, en el Valle de Sibundoy, Alto Putumayo?.

4. OBJETIVO GENERAL

Contribuir al reconocimiento de los saberes tradicionales sobre la conservación y uso de plantas medicinales establecidos en los estudios etnobotánicos, en el Valle de Sibundoy, Alto Putumayo.

4.1. OBJETIVOS ESPECÍFICOS

 Recopilar los estudios etnobotánicos sobre las plantas medicinales del Valle de Sibundoy, desde 1960 hasta el presente, reconociendo los principales organismos vegetales usados por la comunidad.

 Estudiar la interacción entre las comunidades del Valle de Sibundoy y los académicos, en el marco del desarrollo de procesos de investigación sobre el conocimiento tradicional de las plantas medicinales que permitan la conservación de los mismos.

5. MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL

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comunión con sus dioses, se da al uso de narcóticos o de estimulantes vegetales y se sirve también de sustancias toxicas de origen vegetal para pescar y cazar y hasta para combatir a sus semejantes; a través de toda su vida cuenta con los innumerables productos del ambiente vegetal para su industria o para su comodidad doméstica tales como colorantes, gomas, resinas, perfumes, especias, fibras y maderas. En sus religiones y expresiones filosóficas suelen entrar a menudo conceptos derivados de la vida de las plantas; los vegetales no son solamente los más simples elementos de su arte, sino su arte mismo porque todo el adelanto cultural y la civilización misma como la conocemos hoy, son posibles solamente por el hecho de que, habiendo aprendido a domesticar a las plantas, por decirlo así, el hombre ha podido gozar de una vida sedentaria y se ha proporcionado así cierto ocio que le ha permitido dedicarse a diversiones y a obras de ingenio” (Schultes 1941).

5.1. ETNOBOTÁNICA Y CONSERVACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES

La etnobotánica es el intercambio y la articulación de saberes que se recogen en resultados dados por el diálogo entre académicos, sabedores y miembros de la comunidad donde nace y vive la planta. Por su naturaleza interdisciplinaria abarca muchas áreas, incluyendo: botánica, química, medicina, farmacología, toxicología, nutrición, agronomía, ecología, sociología, antropología, lingüística, historia y arqueología, entre otras; lo cual permite un amplio rango de enfoques y aplicaciones (Alexiades, 1996a; Martin, 2001; Gómez, 1993; Bermúdez et al., 2005), no obstante, aunque existen excepciones notables, muchos investigadores incursionan en este campo de estudio desde el ámbito de sus propias disciplinas, a pesar del interés común ha existido poco intercambio de teorías y métodos entre disciplinas (Prance, 1991 y Alexiades, 1996b), tal situación ha favorecido una alta proporción de estudios etnobotánicos descriptivos, interesantes y enriquecedores en sí mismos, pero limitados a compilar listas de plantas útiles en algunos casos (Gómez, 2002), lo que viene favorecido una percepción negativa de la etnobotánica, la cual ha sido vista como una “pseudociencia” que carece de un contexto teórico unificado y de técnicas de análisis rigurosas (Ford, 1978; Phillips & Gentry 1993 y Bermúdez et al., 2005).

En las dos últimas décadas se ha hecho un esfuerzo importante para cambiar esta percepción, en ese sentido, una de las herramientas importantes para la generación de una visión formal por parte de la academia a la etnobotánica es la utilización de técnicas cuantitativas, las cuales han permitido valorar con mayor precisión la importancia relativa de las plantas en contextos culturales concretos (Phillips & Gentry, 1993; Phillips, 1996) y los patrones de variación del conocimiento tradicional dentro de las comunidades locales (Zent, 2001; Begosi et al., 2002); igualmente, algunas técnicas ecológicas han resultado útiles para evaluar el impacto ecológico de la extracción de plantas útiles en comunidades naturales (Hall & Bawa, 1993).

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nativas y la degradación de hábitats naturales (Prance, 1991; Cunningham, 1996 y Caniago & Siebert, 1998). Durante este período, algunas revisiones sobre la naturaleza y alcances de la etnobotánica han contribuido a unificar su campo teórico y a resaltar el papel de este campo en la conservación de la biodiversidad y en el desarrollo de comunidades locales (Davis, 1991; Prance, 1991; Alexiades, 1996a y Martín, 2001), dando importancia a la documentación de experiencias de manejo, en ciertos grupos indígenas, para diseñar estrategias de conservación y manejo sostenible de ecosistemas tropicales (Prance et al., 1987 y Boom, 1990). La estructura fundamental de la relación planta-humanidad se forja a través de la cultura, Toledo, et al. (2001), establece una “conservación simbiótica: concepto bioconvergente de diversidad cultural, en donde la diversidad biológica y cultural son mutuamente dependiente y biológicamente coterráneas, dando sentido a la reflexión de Jonas et al. (2012), quienes indican que es el eje de la lucha por la vida, la cultura y la naturaleza, por una conservación tanto biológica como cultural, propuesta que toma un sentido político cuando los grupos asumen como bandera de lucha su territorio ancestral y el mantenimiento de la memoria colectiva, como elementos culturales de resistencia política, de preservación de las prácticas culturales y defensa mediante la justicia natural.

5.2. CONOCIMIENTO TRADICIONAL DEL VALLE DE SIBUNDOY

Naturaleza y cosmovisiones traspasan los múltiples bordes del pensamiento ancestral que ordena y organiza un universo basado en un territorio de pertenencia colectiva y ancestral mediante el cual recircula y se dinamiza el conocimiento y la sabiduría. La racionalidad no es económica ni solamente ecológica y las manifestaciones del pensamiento son metafóricas, expresadas en mitos y ritualidades mediante los cuales basan sus conocimientos, usan y manejan los recursos en los territorios y mantienen la organización social. Ante la crisis ambiental, no es a la cultura a la que hay que pedir que asuma el problema de la adaptación biológica del ser humano o del ajuste de la resiliencia ecológica, sino que hay que ir a las causas, a la raíz de los modelos de desarrollo, de la exacerbación de los flujos de energía. (Sanabria & Argueta, 2015).

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alcanzan y manejan distintos niveles de percepción, de la realidad y de conciencia del mundo (Centro Cultural Leopoldo López Álvarez, 1999).

5.3. MEDICINA Y MÉDICOS TRADICIONALES DEL VALLE DE SIBUNDOY

Dentro de los conceptos de salud y enfermedad, según el conocimiento moderno (científico) y el de la medicina tradicional, existen grandes diferencias, pues el conocimiento tradicional va a la esencia misma del hombre, a su estructura primordial, a la subjetividad, a la que nosotros no damos importancia. Este conocimiento tradicional no saca al hombre de su estructura básica, no lo observa como un individuo sin interacción; al contrario, su estudio va dentro de todo su contexto social, su funcionalidad y sus alteraciones (Zuluaga, 1994).

5.3.1. Medicina tradicional.

A través del tiempo y los estudios etnobotánicos, se ha intentado definir a la medicina tradicional, pero esto no ha sido sencillo, dado que se debe reconocer sus alcances y su particularidades del contexto en donde se usa, sin embargo, Zuluaga et al. (2002), establece que el término de medicina tradicional incluye todos los conocimientos médicos de los pueblos, reafirmándose en la existencia de un largo proceso histórico, en que tengan un arraigo antropológico y cultural y que sean administrados por un curandero, sabedor o chamán.

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“cerrarlo”, para prevenir accidentes, mala suerte, fracasos o enfermedades. Calle (1994).

Todo el manejo de la medicina tradicional en el Valle de Sibundoy se presenta a través del uso de plantas tomadas de del medio natural o que ha sido sembradas en chagras. Las chagras son terrenos agroecosistémicos productivos usados para el desarrollo de conocimientos que permiten hacer uso de los diferentes tipos de plantas existentes en la región, tanto para alimentación como para la medicina tradicional y los diferentes usos de las plantas útiles, de igual manera Rodriguez (2010), señala que la chagra es el eje o punto de partida desde donde las comunidades construyen ambiente, ya que desde ésta se trabaja por el bienestar natural, social y cultural en la región, por lo tanto, la chagra tradicional refleja la estrecha relación de las etnias que habitan la región con el medio ambiente y brinda alternativas viables para el mejoramiento de condiciones ambientales y sociales, como se muestra en la imagen 1.

(21)

5.4. MÉDICOS TRADICIONALES

Los médicos tradicionales llamados “taitas, chamanes, tatsembua, dedican toda su vida a la adquisición de conocimiento y de poder, conocimiento de las fuerzas visibles e invisibles y poder para manejarlas y utilizarlas buscando el bienestar de sus gentes, ellos son los verdaderos depositarios de conocimiento ancestral o tradicional, según Barrio (1991), estos sabios de la medicina tradicional inician su preparación desde temprana edad, durante un periodo de 20 a treinta años se especializan en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades, y en la observación del entorno de las personas y su relación con la naturaleza, la preparación del chaman se hace bajo estrictas normas de disciplina, que incluyen una dieta alimenticia específica y restricciones en su vida privada, las normas forman parte de un proceso de purificación espiritual.

El chamanismo ha sido un fenómeno universal y fue la primera forma científica de conocimiento tradicional y de manejo del universo, sostiene la coherencia social y cultural del pueblo y armoniza el universo (Pinzón & Suares, 1991); Mircea Eliade (1984), recopiló, de forma muy completa, información sobre el chamanismo y afirmó que el chamán es el especialista de la realidad y del alma que viaja a una región de los espíritus y experto en las técnicas arcaicas del éxtasis (conocimiento tradicional reproducible, del origen, mediante transportación o trance).

5.5. PLANTAS MEDICINALES EN EL VALLE DE SIBUNDOY

La función del carácter y naturaleza que los indígenas del Valle de Sibundoy asignan a las plantas medicinales pertenece a la esfera de lo sagrado, según esta cultura las fuerzas que la habitan son sobrenaturales, pertenecen a la serie de la vida y del espíritu (Ramírez & Pinzón, 1996), los inganos y los kamëntzá han logrado una extraordinaria adaptación de plantas de todo tipo, pero en particular de plantas medicinales, han aclimatado variedades de Coca y Yagé que no se adaptan en ninguna otra parte (Calle, 1994), Entre los indígenas Kamëntzá, se reconocen tradicional y principalmente como plantas medicinales y mágico rituales el yagé y los borracheros pertenecientes a las familias Malpighiaceae y Solanaceae y a los géneros Banisteriopsis y Brugmansia respectivamente, además de diversos tipos de Chondur pertenecientes a diversas familias y géneros taxonómicos, algunas especies aun no identificadas, pero en su mayoría pertenecientes a las Iridaceae y Acanthaceae (Pinzón & Garay, 1998), pero como planta principal de las plantas mágicas, el Yagé es pilar fundamental dentro de la cosmovisión de los Kamëntzá (ver imagen 1), y es el chamán quien maneja esta fuerza. La ingestión continua del Yagé puede hacer perder el equilibrio síquico muy fácilmente, pues se trata de manejar múltiples realidades al tiempo (Bristol 1969, Ramírez & Pinzón 1996).

(22)

Marcelino de Castelví, un misionero capuchino que vivió en esta zona y dejó algunos escritos antropológicos. Desde la década de 1940, Richard E. Schultes quizá el científico que más ha aportado al conocimiento etnobotánico de la región; en la década de 1950 el doctor García Barriga estudió “La etnobotánica excepcionalmente rica del valle de Sibundoy”; La introducción a la etnobotánica Colombiana” de Silvio Yepes publicada en 1953, se apoya en datos obtenidos en Sibundoy; en la década de los 60 Melvin Bristol recopiló información sobre la etnobotánica de la región; en 1969, Haydee Seijas, una antropóloga venezolana, dio a conocer un estudio de etnomedicina de los Sibundoyes.

A través del tiempo, en esta región han llegado diferentes académicos que se dedican a realizar estudios etnobotánicos desde mediados del siglo XX, cada uno con valiosos aportes entre los cuales podemos nombrar a (Yepes, 1953; Bristol, 1965; Seijas, 1969; Juajibioy, 1991; Guevara, 1995; Daza, 1996; Mora, 1996; Giraldo, 2000; Hoyos y Prieto, 2000; Rodríguez, 2010 y Sanabria & Argueta (2015); entre otros.

6. METODOLOGIA

El grado de investigación de este trabajo es exploratorio teniendo en cuenta el rango y la clasificación planteada por Arias (2006), debido principalmente a dos elementos que guían el trabajo:

1. Teniendo en cuenta a Zuluaga (1978), quien plantea que los beneficios de la medicina tradicional hasta el momento sobrellevan un menosprecio científico y que al tiempo la academia está intentando aproximarse y comprender la medicina tradicional desde disciplinas como la etnobotánica y entre otras afines, un acercamiento al conocimiento tradicional desde la etnobotánica va a permitir generar dinámicas que conlleven a cada vez más al desarrollo y la evidencia de la importación del conocimiento tradicional y su conservación.

2. Este documento se desarrolla como primera parte teórica, con el fin de recopilar la información necesaria para desarrollar un trabajo de investigación propositivo más adelante.

(23)

Dentro de las técnicas planteadas se recopiló la información y se archivó separándola por temas y contexto para permitir posteriormente el análisis necesario para generar resultados y conclusiones.

A continuación en las técnicas de procesamiento y análisis de datos establecidos por Arias (1987), se sometieron los datos en este caso los trabajos encontrados referentes al tema a:

 Clasificación y registro: donde se distingue tipo de documento, autor, año y principales resultados.

 Análisis: donde la técnica lógica fue análisis-síntesis que revelará el estado de la articulación entre en conocimiento tradicional y el conocimiento científico.

Para el desarrollo de este trabajo se establecieron diferentes dinámicas con el propósito de observar en el fondo de la comunidad académica con el fin de recopilar tola información existente frente a los estudios realizados en el Valle de Sibundoy, Alto Putumayo, en el campo de la Etnobotánica y más puntual aún, enfocado en las plantas medicinales y útiles, que a lo largo del tiempo y de la experiencia los habitantes de esta región del suroccidente colombiano, indígenas y campesinos, han sabido comprender y apropiar para la construcción de su cultura y su estabilidad social. Se genera un límite temporal que va desde los años 60s hasta el presente.

Para este estudio fue necesario establecer diferentes puentes de comunicación con entidades e instituciones que trabajan en el campo de la etnobotánica y así mismo establecer una revisión profunda y concienzuda en las diferentes plataformas, revistas y de más herramientas existentes para la recopilación de información, como lo es el diálogo con los habitantes de la región estudiada.

7. DESARROLLO DE LA PROPUESTA

7.1. ANÁLISIS Y REGISTRO DE LAS PLANTAS MÁS USADAS E

IMPORTANTES EN LA MEDICINA TRADICIONAL DEL VALLE DE SIBUNDOY

(24)

Tabla 2. Trabajos consultados alusivos a la etnobotánica de las plantas medicinales del Valle de Sibundoy

Tipo de documento y autor

Año Título Importancia

Libro:

Yepes agreda, Silvio

1953 Introducción a la

Etnobotánica Colombiana

Distinción de algunas especies

utilizadas en la medicina tradicional de Colombia

Libro:

Bristol, Melvin

1965 Medicinal plants ecology, knowledge and

conservation in Kalimantan

Reconocimiento e importancias de la conservación en el estudio de las familias taxonómicas utilizadas en la etnomedicina

Artículo científico: Bristol, Melvin

1966 The psychotropic banisteriopsis

among the Sibundoy of Colombia

Descripción de plantas magico - medicinales de la familia Malpighiaceae del género Banisteriopsis

Artículo científico: Seijas, Haydee

1969 Algunos Aspectos de la Etnomedicina de los Indios Sibundoy de Colombia

Estudio de algunas Técnicas usadas por los médicos tradicionales

Trabajo investigativo: Juajibioy, P.

1991 Médicos Tradicionales del Bajo Putumayo y Médicos Tradicionales Camtsa e Inganos del Valle de Sibundoy, Alto Putumayo

Uso de la medicina tradicional en el Valle de Sibundoy

Libro:

García Barriga, Hernando

1992 Flora medicinal de Colombia. Tomo I, II y III

Inventario de especies de

angiospermas usadas en la medicina tradicional

Libro:

Mahabir Gupta P.

1995 270 plantas medicinales Iberoamericanas

Presenta usos etnomédicos de las plantas y su potencial como fuente de moléculas bioactivas, estudio de 21 países iberoamericanos, con 119 géneros y 270 especies distribuidas en 82 familias

Artículo científico: Guevara, R. D.

1995 Percepción cosmogónica de la etnobotánica de los Ingas del Putumayo. Primer Congreso Colombiano de Etnobiología

Identificación del uso de las plantas medicinales frente a las dinámicas universales y los movimientos celestes

Libro: Daza, W.

1996 Los indios Sibundoyes: Visión, plantas y arte

Acercamiento al conocimiento tradicional en el uso de las plantas medicinales y sus creencias Libro:

Mora, R.

1996 El conocimiento médico Kamentzá como forma de conservación cultural, Vereda Tamabioy-Sibundoy-Putumayo.

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Artículo científico: Giraldo, C.

2000 Medicina Tradicional de la Mujer Inga.

Registro de 119 especies que sirven de base para la preparación de 149 remedios

Libro: Hoyos, J. & Prieto, M.

2000 Estudio etnobotánico de la medicina tradicional y su relación con las plantas medicinales como una herramienta básica para la atención primaria de salud.

Reconoce la medicina tradicional como respuesta a las necesidades básicas de atención primaria en salud

Libro:

Pérez Galdos

2002 Diccionario de plantas medicinales

Información de plantas medicinales, donde se observa: taxonomía, hábitat, descripción, distribución, principios activos, entre otros.

Libro:

Fonnegra, R. & Jiménez, S.

2006 Plantas medicinales aprobadas en Colombia

Presenta noventa plantas medicinales de uso común en Colombia, todas ellas aprobadas por la CRPF del Invima

Artículo científico: Mavisoy, K. H. et al.

2007 Estudio de las especies forestales nativas en el resguardo indígena Kamentá Biyá municipio de Sibundoy (Putumayo-Colombia).

Se identificaron las especies forestales nativas; el significado y valor cultural de estas, se determinó la relación árbol (Betiy) con el cuerpo humano.

Artículo científico: Rodríguez Echeverry, J. J.

2010 Uso y manejo tradicional de las plantas

medicinales y mágicas en el Valle de Sibundoy, Alto Putumayo, y su relación con procesos locales de construcción ambiental

Generó conocimiento etnobotánico y experiencia comunitaria que aporta a procesos locales de construcción ambiental desde el reconocimiento, valoración y fortalecimiento de las formas tradicionales de uso y manejo de las plantas medicinales y mágicas. T. investigativo:

Fajardo, V. & Gomez, L.

2011 Etnobotánica cuantitativa de la cultura indígena Kamëntzá de Valle de Sibundoy (Putumayo Colombia)

Se realizó con la finalidad de

caracterizar el uso y conocimiento de plantas medicinales y mágico rituales por parte de pobladore indígenas Kaménzá

Libro:

Matapí Yucuna, U. et al.

2013 Plantas y territorio en los sistemas tradicionales de salud en Colombia

Da cuenta de las formas de

apropiación social y transformación de las plantas y territorio en los sistemas tradicionales de salud en Colombia, de los ecosistemas y de las especies de flora y fauna que los habitan. Artículo científico:

Sanabria, O. & Argueta, A.

2015 Cosmovisiones y naturaleza en tres culturas indígenas de Colombia

Se argumenta que el papel de los pueblos indígenas en la conservación de la biodiversidad se realiza de manera integral, en el marco de una relación no antagónica entre

naturaleza/cultura.

(26)

Las plantas medicinales que emplean los indígenas habitantes del Valle de Sibundoy están entrelazadas por la fuerza y poder de una de ellas, el Yagé (Banisteriopsis sp.), con la cual y a través del tiempo estas comunidades han logrado desarrollar saberes, técnicas y conocimientos para lograr la interacción y uso de la biodiversidad en su medio ambiente; “el Yagé es una fuerza que tiene poder, voluntad y conocimiento; con el que se puede ir a las estrellas, entrar en las plantas, en las montañas, en el espíritu de las otras personas, conocer su deseo de hacer el bien o hacer el mal, conocer el futuro de nuestra vida o la de los otros, ver las enfermedades y curarlas, con el podemos ir al cielo o al infierno” (Miguel chindoy, 1979, citado por Centro Cultural Leopoldo López Álvarez, 1999), así, el Yagé se convirtió en una planta de conocimiento con la cual se forja la medicina tradicional que según Rodríguez (2010), está constituido por un conjunto de creencias (mitos, ritos), conocimientos (clima, botánica, astronomía, el cuerpo humano), praxis (agricultura, medicina), y bajo el cual se realizan las prácticas cotidianas de uso y manejo tradicional de las plantas medicinales y mágicas; siendo el yagé el componente principal de su cosmovisión y produciendo grandes alteración y diferentes estados mentales, El Chaman es la autoridad sabia en la cual recae el conocimiento de la planta y su manejo; esta planta presenta características botánicas y etnobotánicas (ver tabla 3) que hacen de ella una planta sagrada y particular; las diferentes especies o variedades de Banisteriopsis fueron estudiadas por diferentes autores a través del tiempo, podemos destacar a: (Schultes, 1957; García, 1958; Cuatrecasas, 1958 y Bristol, 1966).

Tabla 3. Plantas medicinales de uso frecuente por las comunidades del Valle de Sibundoy desde el conocimiento tradicional.

Nombre común Nombre científico Usos Yagé, Tigre Guasca Banisteriopsis sp.

Planta mágica: es un alcaloide que permite llegar a un trances con el cual se puede entrar a estados e conciencia en la cual se puede descubrir dolencias de todo tipo, siempre manejado por un sabedor, taita o chaman.

Quinde, Borrachera

Brugmancia Candida

Planta mágica: Alucinógeno, Artritis, Dolores crónicos, Estimulante del parto. Atraer

energía positiva, Armonizar ambientes hostiles.

Chondur de sangre

Eleutheria sp. Se utiliza para los sacar los temores de la

persona que los está padeciendo. Borrachero

amarillo

Brugamsia suaveolens

(27)

Borrachero blanco

Brugmansia arbórea (L.)

Bueno para el reumatismo, dolor muscular, desinfectante, antiinflamatorio, alucinógeno; previene males.

Borrachero rojo Brugmansia sanguínea

Es un antiinflamatorio, cura cefaleas, se usa como desinfectante y para las hemorroides. Sábila Aloe vera Emenagogo, ayuda en caso de inflamación

vías respiratoria, en un laxante, purgante y emoliente; aleja energías negativas, y espíritus malignos.

Manzanilla Matricaria chamomilla

Es antialérgica, aromático, calmante, carminativa, digestiva, es emenagogo, ayuda a la neurastenia; armonizar

ambientes hostiles, atraer energía positiva. Leche de Sandí Brosimum utile Se usa como coagulante, cicatrizante,

antiinflamatorio; además favorece la lactancia materna y ayuda con Hernias. Caraña Trattinnickia

rhoifolia

Para manejar inflamaciones y tiene propiedades cicatrizantes.

Alcaparro Capparis sp Emenagogo, es una planta espasmolítica, ayuda también a la parasitosis intestinal y como purgante.

Chiricaspi Peperonia aff. Duendensis

Sirve para abscesos, afecciones de garganta, antiinflamatorio, antitusivo, aromático, la artritis, es cicatrizante,

expectorante, hemostático y para tos ferina. Sangre de toro Virola

parvifolia

Para la anemia, el dolor de huesos, como energizante, para el raquitismo, también es Reconstituyente y regenerador de células. Chuchuguasa Maytenus

laevis

Ayuda a bronquios, a las afecciones de mamas, es antidiarreicoy sirve además para la hemorroides, resfríos y reumatismo. Arrayan Myrciantes

leucoxila

Como astringente, estimulante del parto y como sedante.

Fuente de la tabla: Creación del autor del presente texto.

Algunas de las características que sobresalen al analizar la etnobotánica de las plantas medicinales en el Valle de Sibundoy se presentan a continuación:

(28)

de salud. De esta manera, la conservación y uso de las plantas medicinales contribuyen a mejorar la calidad de vida de las comunidades indígenas en el Valle de Sibundoy. (Fajardo & Gómez, 2011; Rodríguez, 2010; Hoyos & Prieto, 2000 y Giraldo, 2000); se puede establecer que tanto las plantas medicinales como las mágicas son elementos culturales en las que “reposa” un conjunto de creencias y conocimientos, y mediante las cuales se lleva a cabo las prácticas que mantienen procesos sociales, culturales y naturales en estas comunidades.

 La planta denominada yagé (Baneropsis sp.), Tigre guasca (Aristolochia ruiziana) y los Borracheros (Brugmansia sanguínea, suaveolens, arbórea y Datura candida), son plantas de gran importancia tradicional en la cultura kamëntzá ya que éstas son consideradas mágicas y medicinales las cuales usan para la preparación de brebajes y rituales sanadores.

 Según Fajardo & Gómez (2011), en el estudio y recopilación de plantas medicinales usadas por indígenas Kamënsá del Valle de Sibundoy se registraron 513 nombres comunes para 109 especies de plantas lo que correspondería un promedio de 4.7 nombres para cada especie.

 Las plantas Yagé y el Tigre Guasca son consideradas como plantas de mayores importancia cultural, su aplicación sana cualquier dolencia, por son reconocidas como especies mágicas; cuya exclusividad de uso y manejo cultural, por parte de los taitas, se debe a que son ellos quienes conocen y manejan misterios en relación al contacto con espíritus y/o energías también.

 En los trabajos desarrollados por (Fajardo & Gómez, 2011; Rodríguez, 2010; Hoyos & Prieto, 2000; Giraldo, 2000 y Guerrero, 1997), se destacan algunas familias botánicas que albergan la mayoría de organismos vegetales usados en la medicina tradicional, como lo son las familia Aráceae, Cyperaceae, Acanthaceae, Lamiaceae y Malpighiaceae; a estas familias botánicas están asociados principios activos y propiedades de comprobada importancia farmacológica (Font Quer, 1999).

(29)

 El uso de huertas caseras o chagras es un factor que influye de forma positiva en el conocimiento tradicional; por lo general los chamanes y curanderas (informantes claves) tienen las plantas necesarias para generar la medicina, pero las plantas en su mayoría hacen parte de la chagra.

 Según lo establecido por Según Fajardo & Gómez (2011), Rodríguez Echeverry; (2010); Bristol(1965): la chagra es un modelo sustentado en el sistema médico tradicional y las prácticas cotidianas que involucran la valoración ambiental, praxis que favorece la permanencia y dinámica de la flora y del saber tradicional indígena, este es un espacio en el cual se ha desarrollado un tipo de agricultura original y tradicional a través del manejo de gran cantidad de especies de plantas y mediante la crianza integral, interactuante y sostenida de los diferentes elementos del paisaje natural, satisfaciendo así necesidades alimenticias, medicinales y de materias primas.

 De acuerdo con (Fajardo & Gómez, 2011 y Zulúaga, 1994), el saber botánico de los indígenas del Valle de Sibundoy, ocupa un importante lugar dentro de la visión del cosmos, al ser éste la puerta de acceso a la interpretación e interacción con el universo, y dentro del desarrollo histórico y cultural de sus comunidades, estando de ésta forma, la cultura condicionada por el mundo vegetal.

7.2. LA IMPORTANCIA DE LA ARTICULACIÓN DEL CONOCIMIENTO TRADICIONAL CON EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO COMO UNA HERRAMIENTA PARA CONSERVACIÓN DE LOS SABERES TRADICIONALES Y DEL MEDIO AMBIENTE EN EL VALLE DE SIBUNDOY

El uso de las plantas medicinales se halla profundamente enlazado con el manejo que las comunidades hacen de la chagra, así, esta se convierte en un lugar que abre las puertas naturales para relación hombre-ambiente, que permite suplir las necesidades alimenticias y medicinales; de acuerdo con la Unión Europea y Universidad del Valle (1994), quienes trabajaron en “Recuperación de saberes y Derechos Humanos” en el Valle de Sibundoy: la forma de manejo de la chagra, y en contraste con las realizadas por la agricultura moderna, es una forma de manejo tradicional que re-crea la memoria, y permite una crianza integral, interactuante y sostenida del suelo, el agua, el microclima y del paisaje en general.

(30)

carácter endógeno, por medio de los cuales una comunidad toma (o recupera) el control de los procesos que la determinan y la afectan, es decir, crea y dirige sus propios procesos de desarrollo comunitario sustentable.

En estos procesos se puede evidenciar las grandes redes de relaciones entre ecosistema y cultura, como en el caso de las comunidades del Valle de Sibundoy es el conocimiento tradicional de las plantas medicinales y mágicas, Rodríguez Echeverry (2010), plantea que la relación valor de uso de las plantas-saber tradicional indígena, hace parte de ese complejo de relaciones ecosistema-cultura, que en este caso poseen gran valoración ambiental y son a su vez fuentes valiosas que evidencian las relaciones que han existido y continúan existiendo entre los lasos culturales y la naturaleza, en donde la conservación de los elementos culturales dependen directamente de la conservación de los elementos naturales, como las plantas medicinales y mágicas, y viceversa.

La importancia del conocimiento tradicional frente a la conservación de los recursos naturales y a la sustentabilidad que estos generan en los lugares donde son practicados, que contrasta de manera positiva frente a las dinámicas establecidas mundialmente de depredación y consumo desaforado de los recursos naturales, la etnobotánicas es una herramienta indispensable para la comunicación entre la academia y las comunidades que han logrado a través del tiempo generar saberes que producen un equilibrio cultural entre el medio y sus habitantes, esta disciplina que está en auge debe inclinarse hacia la generación de herramientas que permitan llevar los conocimientos tradicionales a otras comunidades como ciudades, pueblos, etc., saliendo de la academia y fortaleciéndose al relacionarse con otros entornos, la etnobotánica no debe ser solo una forma de llegar a las comunidades y alcanzar sus conocimientos tradicionales y registrarlos, además debe analizar las dinámicas de la región de estudio y contribuir a la conservación del entorno y su cultura con procesos reales de participación comunitaria que fortalezcan sus saberes y su territorio.

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dispuestos a enseñar (Daza, 1996 y Mora, 1996), en este sentido se forma una escuela que comprende maestro-aprendiz sucedidos en el tiempo, donde la experiencia individual participa en el proceso de conocimiento, pues en la medida en que el contexto histórico afecte las condiciones ambientales, políticas y socioeconómicas se introducen, redefinen, modifican y desechan conceptos que procuran una continuidad frente al cambio (Giraldo, 2000).

Sin embargo, las curanderas y chamanes conocedores del uso y manejo de las plantas medicinales y mágico-rituales, propias de la zona de estudio, son mayores de 60 años, así mismo Fajardo & Gomez (2011), registra que la gran mayoría de la población entrevistada reconoce la importancia de las especies nativas, pero no conocen bien sus aplicaciones; por tradición saben de la existencia de las mismas y muchos conocen físicamente las plantas.

Se desconoce la verdadera dimensión de la importancia medicinal y mágica de dichas especies. Esta problemática debe ser parte tomado de manera primordial por parte de la etnobotánica para lograr estimular a los miembros de las comunidades por medio de socializaciones que acerquen a todos los miembros de la comunidad al conocimiento tradicional generando la conservación del mismo y el sabio manejo y uso de las plantas medicinales.

Existe además la necesidad de generar estrategias que blinden a los saberes tradicionales pues dentro de las políticas académicas y estatales existen algunas inclinaciones lesivas para la conservación de los saberes tradicionales, es por ello la atención especial al reconocimiento de los derechos de propiedad intelectual de los pueblos nativos sobre el conocimiento tradicional, así como al desarrollo de estrategias para retribuir a las comunidades por su participación en las investigaciones etnobotánicas (King et al. 1996; Cunningham 1996; Martin 2001 y Zent 2003), equilibran y permiten generar conciencia hacia la necesidad de preservar tanto el conocimiento como el medio natural; así mismo, se ha comenzado a prestar atención al problema de la propiedad intelectual del conocimiento tradicional y al desarrollo de estrategias para retribuir a las comunidades locales por su participación en las investigaciones etnobotánicas (Cunningham, 1996).

8. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

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la etnobotánica constituye una importante herramienta capas de registrar y catalogar el conocimiento de las plantas como resultado de la interacción del investigador con la comunidad y la usanza del conocimiento tradicional de las mismas; esta gran unión entre conocimiento tradicional y conocimiento científico genera grandes expectativas para ambas partes pues sin duda el conocimiento científico se nutre y desarrolla gracias al conocimiento tradicional, y los saberes tradicionales necesitan ganarse un espacio en un mundo occidental donde solo se quiere avalar un tipo de conocimiento, el científico.

La articulación de los dos saberes permite un acercamiento profundo a la correlación ecológica entre el ser humano y los organismos vegetales, necesaria para reconocer como el uso de los recursos naturales de forma tradicional permite la conservación de los mismos, las diferentes prácticas realizadas desde el conocimiento tradicional generan un impacto mínimo del medio ambiente dándole espacio y tiempo para regenerarse y conservar su curso natural. Es de gran interés para las necesidades globales el recuperar y conservar los recursos naturales, indagar en la cotidianidad de los pueblos indígenas del Valle de Sibundoy frente al manejo de sus plantas medicinales por los médicos tradicionales desde la organización agroecológica denominada chagra, este espacio es el conjunto de relaciones ancestrales, mágico-religiosas y físicas que estructuran los cimientos del conocimiento tradicional, al ser un lugar de cultivo logra ser un centro de comunión que representa educación, aprendizaje, comunidad, experiencia y cultura donde la comunidad enseñan de manera práctica sus saberes.

La chagra representa un modelo eficiente de domesticación y producción plantas para diferentes usos, como es el caso de la medicina tradicional, presenta características eficientes del uso del suelo como lo son: la siembra de diferentes tipos de plantas en una misma hera generando alelopatías y la transicionalidad de los terrenos de siembra.

(33)

En los diferentes registros consultados se encontró que la mayor parte de las comunidades indígenas del Valle de Sibundoy hacen frente a sus dolencias y enfermedades tanto físicas como espirituales y emocionales con el uso de plantas medicinales y de la medicina tradicional que trata desde simples gripas y espasmos hasta afecciones graves como el cáncer y la tuberculosis, esto refleja la importancia de la medicina tradicional en las comunidades del Valle de Sibundoy para su existencia y cuidado; la medicina tradicional se encuentra en el centro de la cultura y de la región, es decir, representa a la cúspide de la sabiduría de la comunidad, quien maneje estos conocimientos es un ser de grandes habilidades y muy respetado por la comunidad y a su vez tiene la responsabilidad de orientar a los pobladores frente a su salud, por esto los Chames o Taytas no son solamente médicos tr adicionales, son además guías y sabios de la comunidad.

Estos sabedores por medio de las plantas medicinales y mágicas logran que las comunidades se relacionen con la realidad y cree n su cosmovisión, así, las plantas medicinales y mágicas se convierten en el eje de la interacción con el ambiente, desde un trabajo cultural se desarrolla y mantiene el natural, de este modo la valoración cultural es importante e indispensable para la conservación de la naturaleza.

Los enormes riesgos que presenta el medio ambiente por causa de la sobre-explotación de los recursos naturales desde la minería, la ganadería, la ampliación exponencial de la frontera agrícola, entre otros daños, requieren de ahondar el diferentes estrategias de conservación y mecanismos para obtener los recursos necesarios de la naturaleza sin poner en riesgo su presencia en el tiempo; por medio de investigaciones etnobotánicas es posible recuperar el curso natural del medio ambiente siendo este utilizable y sustentable, y a la vez recuperar su aporte natural el cual brinda salud, desde una alimentación sana; de esta forma será posible reapropiar los conocimientos tradicionales que corren riesgo de desaparecer si las condiciones de las regiones en las cuales todavía existen no tienden a mejorar, es decir, a respetar sus territorios, a generar estrategias de articulación que una la academia con las comunidades; es indispensable generar trabajos investigativos articuladores de gran impacto en las comunidades que logres generar herramientas de defensa del territorio que con ello se defienda la cultura y los saberes humanos que vinculan al ser humano y al mundo vegetal en una organización armónica como debe ser.

(34)

ejemplo para los demás habitantes de estas regiones y del mundo, frente a la manera de ver la naturaleza y convivir con ella en unión y respeto.

8.1. RECOMENDACIONES

Se recomienda tanto a las comunidades como a los académicos incorporar en los trabajos etnobotánicos de forma obligatoria estrategias in situ que permitan dar conocimiento de los resultados de estos trabajos, para que así se logre generar aprendizaje y un reconocimiento de la diversidad natural y de conocimiento que existe en el lugar de estudio cuyo objetivo sean fortalecer los saberes tradicionales y visualizar estos en la región y en la comunidad académica.

Para una mayor apropiación de la comunidad de los saberes tradicionales se debe proponer un trabajo pedagógico práctico desde los agroecosistemas denominados chagras, las cuales pueden ser una gran herramienta para la generación de conocimiento dentro dela misma comunidad y hacia afuera.

Realizar un catálogo detallado y de las plantas medicinales del Valle de Sibundoy enalteciendo su leguaje y cultura, que permita aportar en la conservación del conocimiento tradicional dentro y fuera de la región.

9. BIBLIOGRAFíA

Akerele O (1993) Las plantas medicinales: un tesoro que no debemos desperdiciar. Foro Mundial de la Salud, 14: 390-395.

Albornoz A (1993) Medicina Tradicional Herbaria (Guía de Fitoterapia). Instituto Farmacoterápico Latino. Caracas, Venezuela. 564pp.

Alexiades, M. 1996a. Selected Guidelines for Ethnobothanical Research: a Field Manual. New York Botanical Garden, Nueva York, EEUU. 306 pp.

Alexiades, M. 1996b. Introduction. En Alexiades M (Ed.) Selected Guidelines for Ethnobotanical Research: a Field Manual. New York Botanical Garden. Nueva York, EEUU.

Arias, F. G. 2006. El Proyecto de investigación, introducción a la metodología científica. Ed. Episteme

Figure

Figura 1. Localización del área de estudio en el contexto nacional, departamental y  regional
Tabla 2. Trabajos consultados alusivos a la etnobotánica de las plantas  medicinales del Valle de Sibundoy
Tabla 3. Plantas medicinales de uso frecuente por las comunidades del Valle de  Sibundoy desde el conocimiento tradicional
Tabla 1. Enfermedades tratadas con el uso de plantas medicinales en el Valle de  Sibundoy

Referencias

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