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Justicia para mañana : "análisis del modelo de gestión y abordaje estatal frente a la problemática de violencia familiar y de género"

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Academic year: 2020

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Tesis de Grado – Carrera Licenciatura en Trabajo Social

JUSTICIA PARA MAÑANA

“Análisis del modelo de gestión y

abordaje estatal frente a la problemática de

violencia familiar y de género”

Autora: Cisneros, Milagros

Directora: Giamberardino, Gisela

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El presente trabajo de investigación se basa en el abordaje de la problemática de Violencia de Género, a partir de la reconstrucción de los procesos y/o

características que adquieren las respuestas institucionales ante situaciones de violencia. Se pretende realizar un análisis centrado en una historia de vida de una persona víctima de violencia desde temprana edad, con el fin -de a partir de su relato- evaluar las acciones/políticas de abordaje institucional de la problemática.

Este análisis se realizará desde una perspectiva de Género, la cual se entiende como “una toma de posición política frente a la opresión de género” (Lagarde, 1996), que propone indagar y analizar las distintas estrategias impulsadas por las mujeres que atraviesan situaciones de este tipo y cuáles son las respuestas que brinda el Estado frente a esta problemática.

A partir del concepto violencia voy a describir aquellas formas que son ejercidas por varones contra mujeres, por su condición en el marco de una relación histórica de desigualdad y en el contexto de una sociedad patriarcal.

El puntapié inicial para llevar adelante la investigación, fue el programa Red de Formación Territorial en Género (en adelante Reteger) que se llevó a cabo en la ciudad de Tandil en Julio del 2017, teniendo como objetivo principal la Formación Territorial en Género, el cual además propició la articulación entre distintas instituciones para la aplicación de diferentes dispositivos de intervención en situaciones de violencia hacia las mujeres.

El contacto que se estableció con el referente empírico, las actuaciones judiciales, las tres extensas entrevistas y su posterior análisis proporcionaron los insumos fundamentales para llevar a cabo este estudio.

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Con base en estos interrogantes preliminares, la investigación tiene como objetivo general, analizar el modelo de gestión y abordaje estatal frente a la problemática de violencia familiar y de género. Con el propósito de, a lo largo de los capítulos, indagar sobre el marco normativo existente en relación a la problemática; caracterizar el proceso que lleva adelante la mujer víctima para acceder a la justicia y; recuperar la intervención del Estado frente a esta problemática social.

ESTRUCTURA DE LA TESIS

Con respecto a la estructura de la presente tesis de grado, la misma se dividirá en tres capítulos.

En el primero, se recuperará el avance del normativo internacional y nacional en materia de Violencia Familiar y de género, como respuesta a los movimientos sociales y reclamos feministas que históricamente acompañaron a las mujeres y lograron instalar en la agenda pública y luego en la agenda estatal como una problemática social.

Las concepciones recuperadas hasta aquí tienen como objetivo servir como puntapié para el posterior análisis y reconstrucción de la historia de vida de Rocío.

El segundo capítulo, se centrará en desarrollar el concepto de femicidio. Para esto se analizará el abordaje implementado por los diferentes profesionales del sistema de salud del Hospital Municipal “Ramón Santamarina” ante el intento de femicidio que sufre Rocío por parte de su ex pareja.

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ASPECTOS METODOLÓGICOS

El uso del testimonio como estrategia metodológica cualitativa permite develar las tramas sociales que define la sociedad patriarcal, cuáles son las violencias por las que atraviesa Rocío y por las que atraviesan muchas mujeres en este orden desigual de género.

La deuda del constructo de conocimiento en Ciencias Sociales frente a las problemáticas de mujeres, que en gran medida se vinculan con el fenómeno de la violencia de género, aún hoy no ha sido saldada. Por este motivo, la propuesta de investigación tiene como objetivo la visibilización de la violencia contra las mujeres desde una perspectiva crítica y haciendo especial énfasis en la narrativa de una mujer que atraviesa situaciones de violencia desde muy temprana edad.

Considero que las historias de vida de las mujeres que han padecido violencias, constituyen narrativas no hegemónicas que requieren de una metodología crítica que involucre los avances del feminismo, como propuesta ética y política de investigación.

La producción de conocimiento de esta investigación, por lo tanto, sienta sus fundamentos en la epistemología feminista, es decir, que los motivos, las preocupaciones y el conocimiento involucrados en tal proceso, parten de la convicción de que el mundo social está organizado por el género, por lo tanto, destaca la importancia de la construcción de un saber situado y crítico.

El sesgo masculino permea la manera en que conocemos, obstaculizando la construcción y definición de los problemas a investigar. Por lo tanto, la epistemología feminista1 exige la inclusión de valores feministas en la construcción de conocimiento, buscando implementar una metodología que busque no solo poner en tensión el orden de las jerarquías, sino también desplazar las normas aceptadas respecto de binarios desiguales como hombre-mujer, público-privado (entre otros) para lo cual es primordial una mirada crítica que contenga fundamentos

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epistemológicos desafiantes para incluir las voces silenciadas y el punto de vista de los sujetos.

Es de gran importancia el análisis de las narrativas de las que construyen las mujeres, que a su vez definen la problemática, ya que el aparato judicial opera a veces como un espacio de revictimización, que silencia a las mujeres en situación de violencia, de esta manera, se busca recuperar su voz a partir de reconstruir el proceso judicial que atraviesan.

La posibilidad de incorporar la voz de las mujeres al momento de construir conocimiento acerca de la problemática de violencia de género, adquiere un valor fundamental, ya que la mayoría de los estudios se centran en el uso de una metodología cuantitativa, sin embargo, la pluralidad de las mujeres y las múltiples dimensiones de violencias no pueden ser abordadas con metodologías centradas en la construcción de datos que cuantifiquen la problemática,

Es únicamente a través de las voces de quienes vivencian

estas tramas de desigualdad, que podemos apreciar en su

complejidad una problemática que ha adquirido un perfil judicial, pero

que exige un análisis macro y estructural, por medio de los

testimonios de las mujeres que son vulneradas. (Colanzi-2018-32)

El testimonio como estrategia metodológica

El testimonio como estrategia metodológica cualitativa surge en la década del setenta en Cuba como una propuesta de las tendencias críticas del momento.

En este contexto, fue entendido como un texto conformado por la intersección de disciplinas en la búsqueda de propiciar la expresión de voces que históricamente fueron relegadas del esquema de conocimiento científico positivista. Emerge con la necesidad de modificar viejos paradigmas, con el objetivo de:

Construir un discurso que sea por el mismo dato e

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reflexión autorizada sobre el pasado. Se pretenden mostrar los

aspectos ontológicos de la historia, los procesos sociales y sus

dinámicas internas, estudiar los casos individuales en función de los

patrones de conducta colectivos, y dar claves eficaces e imparciales

para la interpretación de la historia social y no para su burda

descripción, como ha sido usual en los manuales extraídos de los

viejos archivos. (Picornell-201-118)

Reconocer el desarrollo histórico de esta perspectiva metodológica permite destacar la trascendencia de la narrativa en la visibilización y escucha de la problemática de violencia de Género, otorgando un lugar central a la perspectiva de género en investigación, en lo relativo a los aspectos epistemológicos y ontológicos.

El testimonio se define

Como la narración hecha, generalmente en primera persona,

por quien a su vez ha sido protagonista o testigo de un suceso que

involucra una situación de desventaja o marginación, de explotación o

supervivencia. Sin embargo, tiene el correlato el hecho de ser

recogido por una segunda persona que al organizar, distribuir y

recortar lo dicho (al editar), se convierte en una figura problematizante

dada su mediación entre la producción y el testimonio en sentido

estricto y la recepción de éste en la forma de texto testimonial.

(Ibargüen-1992-3)

De esta manera, “el testimonio refleja el acto de dar cuenta de sí y narrarse” por lo tanto esta narración posibilita desplazos subjetivos, sentimientos y contradicciones, ya que no se limita a comunicar hechos del propio pasado, reconstituye la propia identidad, y es en este sentido, que tiene efectos performativos.

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ante estas. El testimonio es más que una interpretación de la realidad sino una imagen narrativizada compuesta por las marcas del sujeto.

Desde esta producción se reconoce a la estrategia de testimonio como un instrumento de análisis válido para comprender las voces silenciadas, el cual permite visualizar el impacto de muchas problemáticas y también, desafíos y deudas de las Ciencias Sociales.

Retomando a Spivak,

El lugar forcluido de la historia y discursos hegemónicos, es

ocupado por mujeres pobres, en relación a los obstáculos para el

ejercicio pleno de la ciudadanía femenina, las mujeres en situación de

Violencia de Género no tienen garantizado el acceso a la justicia

(Spivak-1985-78)

El testimonio entonces da cuenta de un entramado complejo en el que se entretejen discursos y posiciones que definen claramente a los sujetos vulnerados, en los que se incluye a las mujeres pobres.

Por lo tanto, el uso de esta estrategia metodológica, permite el análisis de las relaciones entre individuo y sociedad, y también posibilita destacar los aspectos diacrónicos de los hechos sociales y visibilizar problemáticas que no son evidentes desde otras estrategias metodológicas.

De esta manera, cuando se busca rescatar la trayectoria vital del actor social, sus experiencias y su visión particular, al mismo tiempo, esa historia -testimonio- es aprehendida como el reflejo de una época, normas sociales y valores propios de la comunidad de la que el sujeto forma parte. Retomando los planteos de Picornell esta metodología esboza “una mediación entre la historia individual y la historia social: ni la vida de un individuo ni la historia de una sociedad puede entenderse sin entender ambas cosas”. (Picornell- 2011-6)

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construcción, como también en su análisis, ya que permite dar cuenta de las atrocidades del presente y refleja voces del silencio.

Se puede afirmar que implica una posibilidad de fortalecer las voces silenciadas, como un modo de construcción de conocimiento que desafía la noción de única verdad, propia del modo de construcción positivista del conocimiento, y promueve la escucha de experiencias propias del sujeto que narra cargada de tramas sociales e institucionales. Es decir, pretende generar una nueva posición de enunciación desde donde el/la subalterno/a pueda difundir su experiencia de forma autorizada.

La narrativa testimonial supone una estrategia privilegiada para visibilizar problemáticas sociales a través de la perspectiva de sus actores. Porque en cada testimonio de una mujer víctima de violencia se refleja el sujeto colectivo que sufre y que reclama con su potencia transformadora.

Así, esta metodología deviene pertinente ya que pretende generar un puente que permita analizar las violencias basadas en las relaciones desiguales de género más allá del caso mismo, sino generar un conocimiento que permita reflexionar desde una perspectiva situada para aquellas personas que fueron sistemáticamente ignoradas en sus demandas.

El objetivo es revalorizar la voz de una mujer, a través de entrevistas y el análisis de documentos judiciales para comprender el fenómeno de la violencia familiar y de género. Se destacó la narrativa de una mujer desde una doble vertiente en tanto prueba jurídica y como instrumento metodológico que posibilita indagar la problemática de la violencia.

El testimonio de mujeres en situación de violencias permite dar cuenta

Del lugar de enunciabilidad del ejercicio de las violencias

enfatizando en la importancia de dar cuenta de su sistematicidad

e incremento de la espectacularidad de los sucesos permite

visualizar como fenómeno se transforma continuamente y se agrava

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De este modo, se busca revalorizar la voz de las mujeres en situación de violencia, para analizar la eficacia simbólica que imprime el sistema patriarcal en la vida cotidiana de las mujeres y a su vez, las múltiples dimensiones de vulneración que subyacen.

Para alcanzarlo, se utilizan entrevistas y análisis de testimonios lo que posibilita co-construir y analizar el modo en que las mujeres son escuchadas y los obstáculos a los que se enfrentan en la ruta crítica que efectúan una vez que deciden realizar la denuncia.

Se busca reafirmar, al hacer visible esta historia de vida, que lo personal es político, por esto, cada capítulo está sostenido por narrativas en primera persona, haciendo oír la voz de Rocío.

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El uso de la expresión “Violencia de género” es tan reciente como el propio reconocimiento de la violencia a las mujeres. Lo que se traduce en una manifestación más de la resistencia que existe a reconocer que la violencia contra las mujeres no es una cuestión biológica ni doméstica sino de género, y que su origen es una estructura social patriarcal.

La violencia de género es un componente estructural de la opresión de género; no sólo opera como dispositivo de disciplinamiento y control de los cuerpos y las subjetividades, sino que expulsa y/o limita a la mitad de la población de los derechos ciudadanos.

Este acceso desigual a la ciudadanía, consecuencia del género como vector determinante de las relaciones de poder en la sociedad, no ha formado parte del marco teórico e interpretativo de investigaciones ni de políticas públicas desde siempre. Tanto a nivel nacional como a nivel internacional, fue gracias al activismo del movimiento feminista y de mujeres, que las problemáticas de género se instalaron en la agenda pública y luego en la agenda estatal como problemática. En consonancia con los aportes de Virginia Guzmán los “avances y logros de esta institucionalidad no tienen raíces sólo al interior del Estado, sino que también se anclan en los cambios económicos, sociales y culturales en curso en los distintos países de la región” (Guzmán, 2001: 33).

La violencia de género se convirtió en un problema social y político, y tanto el Estado como el movimiento de mujeres y feminista, llevaron a cabo numerosas acciones para el reconocimiento y tratamiento de la problemática. Sin embargo, a pesar de los avances obtenidos, es un fenómeno que persiste y se agudiza.

MARCO NORMATIVO

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Dentro de este contexto, en el campo internacional como en el nacional se consolida un amplio consenso acerca de que la violencia, en cualquiera de sus manifestaciones, constituye una violación de los derechos humanos y una forma de discriminación, quedando claro que las deudas pendientes para avanzar hacia su erradicación se encuentran más lejos de las normas y más cerca de las políticas.

El discurso jurídico ha legitimado las relaciones de poder existentes, lo que no implica negar el rol transformador que puede cumplir. De acuerdo con el derecho internacional y regional de derechos humanos, la violencia de género supone obligaciones a los Estados.

En este sentido Argentina ha aceptado compromisos internacionales en relación a derechos humanos y también tratados que atañen cuestiones específicas sobre las mujeres, como la CEDAW y la Convención Belém do Pará, contando con una importante jurisprudencia sobre Violencia de Género de la CIDH (Corte Interamericana de Derechos Humanos), a los cuales les ha otorgado estatus constitucional, y además, cuenta con numerosas disposiciones legales.

Contar con un marco jurídico adecuado no agota la problemática, ésta requiere que la legislación se implemente dentro de un sistema competente:

Por eso decimos que la solución sin salir del campo jurídico es

imposible. La ley sólo puede tipificar la punta del iceberg, es decir,

transformar en crimen punible algunas formas de violencia emanadas

de la dominación de género, del castigo misógino, homofóbico y

transfóbico que la posición del patriarca impone a todo lo que desafía

su mandato y lo desacata. Pero el problema solo puede indagarse,

entenderse y ser tratado de forma eficaz en el cuerpo del iceberg, que

es su caldo de cultivo, es decir, en la vida de la sociedad.

(Segato-2017)

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La Convención tiene como finalidad eliminar efectivamente todas las formas de discriminación contra la mujer, obligando a los estados a reformar las leyes con tal fin y discutir sobre la discriminación en el mundo. En su artículo 1, la CEDAW define la discriminación contra la mujer como:

Cualquier distinción, exclusión o restricción hecha en base al

sexo que tenga el efecto o propósito de disminuir o nulificar el

reconocimiento, goce y ejercicio por parte de las mujeres,

independientemente de su estado civil, sobre la base de igualdad del

hombre y la mujer, de los derechos humanos y libertades

fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural, civil

o en cualquier otra esfera.

También establece un programa de acción para poner fin a la discriminación por razón de sexo:

Los Estados que ratifican el Convenio tienen la obligación de

consagrar la igualdad de género en su legislación nacional, derogar

todas las disposiciones discriminatorias en sus leyes, y promulgar

nuevas disposiciones para proteger contra la discriminación contra la

mujer.

El reconocimiento de que la violencia contra las mujeres constituye una violación de derechos humanos y la definición de la violencia de género, conforman grandes avances a la hora de entender y conceptualizar a la Violencia de género. De tal manera, el comité de la CEDAW definió a este tipo de violencia como “aquella dirigida hacia una mujer porque es mujer o que afecta a las mujeres en forma desproporcionada. Incluyen acciones que ocasionen daños o sufrimiento físico, mental o sexual, amenazas de tales acciones, coacción y demás privaciones de libertad”.

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La obligación de respetar corresponde a la primera etapa que requiere que el Estado asegure que los funcionarios públicos, no comentan tal violencia. El Estado debe organizar su aparato gubernamental y todas las estructuras mediante las cuales ejerce el poder público de modo que provean un marco legal para combatir la violencia contra la mujer.

En relación a garantizar, constituye un deber asegurar el goce de los derechos humanos de todos los individuos dentro del ámbito del Estado.

Los Estados deben tener en cuenta que han de cumplir con sus obligaciones jurídicas para con todas las mujeres mediante la formulación de políticas, programas y marcos institucionales de carácter público que tengan por objetivo satisfacer las necesidades específicas de la mujer a fin de lograr el pleno desarrollo de su potencial en pie de igualdad con el hombre.

En el año 1994 es aprobada la Convención Belém do Pará, Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicarla violencia contra la mujer, por la Asamblea General de los Estados Americanos. Siendo el primer instrumento regional que en su preámbulo establece que la violencia contra la mujer es una violación a sus derechos humanos.

NORMATIVA NACIONAL

La reforma de la Constitución Nacional de 1994 incorpora en su texto diversos Tratados Internacionales de Derechos Humanos, entre los que se encuentra la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer.

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En el año 2009 se sancionó la Ley Nacional 26.485 de “Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales” la cual, en primer lugar, facilitó el acceso a medidas judiciales de protección por parte de los tribunales civiles y, luego, se avanzó en la identificación de distintas manifestaciones de violencia contra las mujeres.

Hasta la sanción de la ley 26.485 las normas sobre violencia en Argentina se agrupaban, en forma excluyente, en normas de carácter civil y normas penales. Las primeras, sancionadas en cada una de las provincias, abordan la violencia en el ámbito familiar o doméstico estableciendo mecanismos para denunciar judicialmente hechos de violencia y solicitar medidas de protección. De este modo, la ley 26.485 coexiste con diversas normas de aplicación local, desde el año 2001 en la provincia de Buenos Aires rige la Ley 12569.

Esta Ley Nacional implicó un cambio de paradigma en el abordaje de la violencia contra las mujeres a partir de la incorporación del concepto de protección integral, estableciendo modificaciones al concepto de violencia según los términos establecidos por la Convención Belém do Pará y la Declaración de las Naciones Unidas sobre Violencia contra las Mujeres.

La Ley de Protección Integral para las Mujeres presenta una definición amplia y detallada lo que habilita una perspectiva sugerente para analizar la violencia contra las mujeres. En sus primeros artículos enumera y define los distintos tipos y modalidades de violencia que pueden perpetuarse contra la mujer en los múltiples ámbitos de su vida. Se define en sentido amplio la violencia contra las mujeres como:

Toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o

indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en

una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad,

integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como

así también su seguridad personal. Quedan comprendidas las

perpetradas desde el Estado o por sus agentes. Se considera

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acción omisión, disposición, criterio o práctica discriminatoria que

ponga a la mujer en desventaja con respecto al varón. (Artículo 4)

La Ley describe los diversos tipos de violencia comprendidos en la definición mencionada, que incluyen formas de violencia física, psicológica, sexual, económica y patrimonial.

La definición de los tipos y modalidades de violencia permite nombrar y visibilizar diversas formas de violencia hasta entonces no enunciadas en ningún cuerpo legal. Además, reafirma que las definiciones “en ningún caso pueden interpretarse en sentido restrictivo ni taxativo” y que deben convivir con lo dispuesto en la Convención de Belém do Pará, CEDAW y demás instrumentos internacionales de derechos humanos (Artículo 6)

La ley de Protección Integral establece que “tiene por objeto promover y garantizar el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de Violencia” no se restringe a las relaciones de pareja o a los perpetradores del sexo masculino. En relación a la violencia ejercida en el ámbito doméstico, prevé una vasta protección, ya que se refiere un sentido amplio de parentesco, sea por consanguinidad o por afinidad, sin ser requisito la convivencia.

Reconociendo los avances en materia normativa, el problema que persiste es la dificultad para crear condiciones que permitan a las mujeres ejercer todos los derechos previstos, con un efectivo acceso a la justicia, que no comienza necesariamente con la denuncia. Sino que requiere, en particular, identificar la necesaria interdependencia de las políticas públicas con el servicio de justicia.

Recuperando los aportes de Corina Rodríguez Enríquez y Laura Pautassi:

Cuando las situaciones de violencia se enmarcan en un

contexto de vulnerabilidad social, la judicialización del caso y la

obtención de una medida de protección pueden operar como un límite

hacia la persona del agresor pero difícilmente sea suficiente para

acercar soluciones a muchas de las problemáticas que enfrenta la

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De esta manera, se puede observar la legitimación e institucionalización de la Violencia de Género como problema social, a partir de nuevos marcos de sentido que orientan a la creación de nuevas leyes, normas y recursos, a cambios en las agendas institucionales, a programas específicos y al diseño de políticas.

POLÍTICAS PÚBLICAS Y VIOLENCIA DE GÉNERO

El campo de lo estatal está atravesado por múltiples tensiones y contradicciones. Los estados deben definir e implementar Políticas Públicas que con foco en las desiguales relaciones de poder entre los géneros en las que se inscriben los hechos de violencia y no en las mujeres como víctimas, políticas que promuevan la autonomía económica de las mujeres, acceso a la justicia, al empleo y a la vivienda para que realmente se garantice una vida libre de violencias.

Las intervenciones estatales para la prevención y asistencia de las violencias contra las mujeres, y personas trans y travestis, se encuentran bajo lógicas que privilegian políticas sociales de corte securitario y punitivista.

Por esto, la implementación de políticas públicas integrales en materia de violencia de género es una deuda pendiente en Argentina, siendo necesario interpelar el actual abordaje de la violencia de género que reduce la superación de las relaciones de violencia a estrategias individuales.

Así, recuperando los aportes del Observatorio de Violencia de Género de la Defensoría del Pueblo, “se ha ido consolidando una forma de abordaje estatal centrada en criterios de gestión de los casos de manera individual, fragmentada y desarticulada, por parte de las distintas agencias del Estado. La expresión más evidente de ello son los femicidios en los cuales, a pesar de que las mujeres denunciaron y pidieron ayuda, el Estado no logró protegerlas”. (OVG, 2019)

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parte de Rocío. Una el programa Red Territorial de Formación en Género del Ministerio Público Fiscal, también el Programa Municipal de Acceso a la Justicia, ACCEDER y la Mesa Intersectorial sobre Violencia Familiar y de Género. La elección de estos no fue de manera arbitraria, sino que esta primera aproximación a las políticas es un insumo para complejizar su análisis más adelante.

Red de Formación Territorial en Género

El proyecto de formación de promotoras y promotores territoriales en género surge en el año 2015 como iniciativa del Ministerio Público Fiscal ante el incremento de consultas recibidas por situaciones de violencia de género, en particular en el ámbito doméstico, el aumento del número de femicidios y temas asociados.

El objetivo principal del proyecto es el de incidir en la prevención de la violencia de género en zonas de alta vulnerabilidad social, en virtud de las funciones que recaen sobre este Ministerio Público de velar por los intereses generales de la sociedad. Para ello se procura el acceso a la justicia de todas/os las/os habitantes, como así también dar cumplimiento con los compromisos internacionales asumidos por Argentina al suscribir la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belém do Pará).

La propuesta se basa en que quienes participen, se constituyan en referentes del barrio para la difusión de los derechos humanos de las mujeres, la problematización y prevención de la violencia machista. Asimismo, pretende brindar a las referentes herramientas para acompañar, asesorar y contener a las mujeres que se encuentran atravesando situaciones de violencia.

Las actividades que se proponen tienen como eje principal reflexionar acerca de la construcción social, histórica y política de los roles y los estereotipos de género en el marco de sociedades patriarcales y el modo en que reproducen las relaciones desiguales de poder basadas en una lógica binaria y heteronormativa.

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cotidianas con el fin de desnaturalizar la desigualdad, camino para la prevención de vínculos violentos. Destacando la necesidad de tener presente que estas construcciones son dinámicas y por lo tanto, las situaciones de violencia y los posicionamientos subjetivos pueden ser transformados.

La metodología de trabajo que propone es la de taller participativo apoyado en la idea de fuerza de la construcción colectiva del conocimiento. Esta metodología se basa en que el proceso de enseñanza aprendizaje se construye entre todas y todos, siguiendo, la premisa de la educación popular, permitiendo que a partir del encuentro, se busque enriquecer y transformar experiencias y saberes personales en conjunto.

En el proceso de formación llevado a cabo en el año 2017 participaron un total de 383 personas que recibieron la certificación como Promotoras/es Territoriales en género. En la Provincia de Buenos Aires se formaron 162 promotoras/es que representan el 42,2% del total. Tandil agrupó al 47% de promotoras/es de esta provincia, seguido por San Martín con el 31%.

En Tandil Reteger se implementa a partir de un convenio de cooperación entre la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, y el Ministerio Público Fiscal de la Nación, buscando estimular el intercambio institucional permitiendo realizar actividades conjuntas que promuevan el desarrollo y la articulación entre la Universidad y el Ministerio Público Fiscal.

La colaboración proyectada y las actividades específicas que dio lugar el Convenio abarcaron el ámbito general de la docencia, la investigación, la extensión y las actividades culturales debiendo desarrollarse en el marco del mismo y de conformidad con los Acuerdos Específicos que ambas partes suscribieron.

Estos últimos detallan las actividades a realizar, lugar de ejecución, unidades responsables, participantes, duración, programa y recursos económicos necesarios para su realización, así como su forma de financiación.

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de promotoras y promotores territoriales en género, para la constitución de redes territoriales en género”. Los encuentros se llevaron a cabo en cuatro grupos organizados detallados a continuación

1- El primer grupo conformado por 25 promotoras de los barrios Villa Laza, Villa Cordobita y Las Tunitas

2- El segundo grupo conformado por 10 promotoras de los barrios Villa Gaucho y Palermo

3- El tercer grupo conformado por 20 promotoras de los barrios Movediza, San Juan y Arcoíris

4- El cuarto grupo conformado por 25 promotoras del barrio Villa Aguirre

El proceso de formación se desarrolló en ocho (8) encuentros semanales de dos (2) horas de modo simultáneo en los cuatro grupos delimitados.

Para desarrollar el proceso de formación se conformaron cuatro (4) equipos de parejas pedagógicas, integrados por miembros del Ci.So.C. y referentes de la Dirección de Políticas de Género y Diversidad Sexual, de la Municipalidad de Tandil, que se abocaron a las tareas de formación en cada uno de los distintos grupos.

El presupuesto de esta primera etapa, en relación a los Recursos Humanos fue financiado por la UNICEN, en función del costo de las horas de formación en docencia y extensión establecido por la facultad de ciencias humanas.

El cronograma de trabajo fue propuesto por el Grupo de Investigación en Ciencia, Sociedad y Cultura (Ci.So.C.) de la Facultad de Ciencias Humanas, con el presupuesto previsto para la implementación de la primera etapa, correspondiente a la instancia de formación y desarrollo de actividades de incidencia y monitoreo.

Programa Municipal De Acceso A La Justicia

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encuentren en condición de vulnerabilidad socioeconómica, para la defensa de sus derechos en el fuero penal, civil o de familia.

Está destinado a víctimas que se encuentren en condición de vulnerabilidad socioeconómica, lo que será prudencialmente valorado por la Autoridad de Aplicación previo informe socio ambiental emanado de Organismos Públicos.

El peticionante de esta prestación dineraria, debe reunir una serie de condiciones. Entendiéndose por víctima directa a toda persona domiciliada en el partido de Tandil o con una residencia mínima de 6 meses.

La víctima podrá solicitar la prestación dineraria al sólo efecto del ejercicio de las siguientes presentaciones o acciones judiciales:

Ante el fuero penal: para tomar intervención en calidad de particular damnificado o como querellante, con relación exclusiva a tales delitos:

1- contra la vida

2-Contra la integridad psicofísica

3-Contra la integridad sexual

4-Contra la libertad individual

Contra la propiedad: robo simple, homicidio con motivo o en ocasión robo, robo calificado en despoblado, o en lugares poblados y en banda; daño.

Ante el fuero de familia o civil: para tomar intervención en calidad de actor, demandante o denunciante, con relación a los siguientes casos:

1- Violencia familiar

2- Violencia de género

3- Trata de personas

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En relación a la prestación dineraria, esta es destinada exclusivamente a costear los gastos, aportes previsionales que por ley resulten a cargo del beneficiario y honorarios profesionales que demande el patrocinio del letrado o representación jurídica que resulte necesario.

Es requisito indispensable la debida acreditación respecto de la labor profesional del abogado interviniente. La elección del profesional que se desempeñe como abogado/a patrocinante o apoderado/a legal, será efectuada por el/la beneficiario/a del programa.

El o la peticionante podrá requerir la presentación del Programa ACCEDER hasta dos veces por año.

Mesa Intersectorial De Violencia Familiar y De Género

En el marco de la Ley Provincial 12.569 de Violencia Familiar según lo establece en el artículo 20, se ha conformado en la Provincia de Buenos Aires la Mesa Provincial Intersectorial, que propone un Sistema Integrado de prevención y atención de la violencia familiar.

Dicho sistema se construye a partir de la generación de políticas integrales articuladas interinstitucionalmente.

En el año 2017 en la ciudad de Tandil desde la dirección de Políticas de Género y Diversidad Sexual comunal, se dió su relanzamiento el cual busca la participación de las instituciones que intervienen en situación de Violencia de Género.

El mismo, enmarcado dentro del Sistema Integrado Provincial busca establecer ejes de articulación entre los actores de la comunidad construyendo modalidades de abordaje integrales, promoviendo la necesidad de definir, diseñar e implementar políticas públicas en materia de violencia de género, así como también diseñar estrategias y establecer modos de acción para llevar adelante las mismas.

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Argentino, el área de Derechos Humanos de la Unicen, el Foro por la promoción y protección integral de las mujeres, la Comisaría de la Mujer y la familia y otras fuerzas de seguridad, el Sistema Integrado de Salud Pública, el Centro de asistencia a la Víctima, la Asociación de Abogados y su subcomisión de género, el bloque de concejales de la Unión Cívica Radical, el Juzgado de Familia, la Defensoría Oficial, la Defensoría Pública, la Cruz Roja Argentina, la Defensoría General, la Oficina de Empleo y todas las direcciones de la Secretaría de Desarrollo Social del Municipio.

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Se trata de un zarpazo al cuerpo de las mujeres por control y por poder, no de un gozo erótico: es control, es abuso, es dominación, es violencia.

Segato, Rita

La violencia contra las mujeres puede manifestarse de formas diferentes, siendo el femicidio la expresión extrema de la violencia de género. La misma se produce y reproduce a partir de un sistema patriarcal de actitudes, ideas, valores, prácticas, roles y posicionamientos construidos socialmente diferenciados según el género, que derivan en la dominación, sumisión y desigualdad.

El concepto de femicidio es un concepto reciente, indica el carácter social y generalizado de la violencia basada en la inequidad de género. El femicidio debe ser comprendido entonces, en el contexto más amplio de las relaciones de dominio y control de los hombres sobre las mujeres, relaciones naturalizadas en la cultura patriarcal, en sus múltiples mecanismos de violentar, silenciar y permitir su impunidad. 2

El término surge del proceso de visibilización de los asesinatos que tienen por víctimas a mujeres y de la construcción teórica realizada por el activismo y la crítica académica del movimiento feminista. Femicidio, es una traducción del inglés femicide, utilizado por Diane Russell, quien, junto a otras autoras, desarrolló el concepto en la década de los 90, definiéndolo como “el asesinato de mujeres cometido por hombres, motivado por odio, desprecio, placer o un sentido de propiedad sobre las mujeres”.

La evolución del concepto tuvo un desarrollo particular en América Latina, donde la antropóloga mexicana Marcela Lagarde lo introdujo en 1994, traduciendo al

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castellano femicide, como feminicidio. La pertinencia de la traducción fue objeto de un largo debate académico, la autora advirtió que femicidio se homologa con homicidio y, por lo tanto, alude tan solo al hecho del “asesinato de mujeres”. En cambio, el término feminicidio, acuñado por ella, coloca en el centro de la cuestión la impunidad del delito y la responsabilidad que, por acción u omisión, tienen los Estados frente al mismo. En tal sentido, menciona: “Se trata de una fractura del Estado de derecho que favorece la impunidad. El feminicidio es un crimen de estado, dejando así en claro el carácter político de la violencia de género y su condición violatoria de los derechos humanos”. (Lagarde, 2006)

Retomando los aportes de Jane Caputi (1992) el femicidio “no es ningún fenómeno inexplicable. Es una expresión extrema de la fuerza patriarcal”. El ejercicio de las violencias constituye una toma de control sobre el objeto de posesión, la cual es favorecida por el imaginario social que no dimensiona que el femicidio es su estadío final, la forma más extrema de dominación y disciplinamiento.

De esta manera, la conceptualización teórica, debe considerarse como una “herramienta política para denunciar y visibilizar la violencia contra las mujeres, ya que reemplaza los términos que generalizan y ocultan los verdaderos motivos de los asesinatos de los cuales son víctimas las mujeres”. (Cisneros, Barcaglioni y Galleti, 2011)

En nuestro país, si bien se reconocen los aportes conceptuales realizados por las feministas latinoamericanas, el término comúnmente utilizado para referirse a los asesinatos de mujeres por el solo hecho de serlo, como resultado de la violencia de género es femicidio.

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con la que se mantiene o ha mantenido una relación en los términos del inciso 1”(inc. 12), con los que se incorporan las figuras de femicidio y femicidio vinculado.3

Cuando el Estado tipifica una conducta como delito y le asigna una sanción, envía a la sociedad una señal clara y sin ambigüedades respecto de lo que se considera una acción reprochable socialmente, valorada negativamente por la comunidad.

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FEMICIDIOS Y FUEGO

Las mujeres incineradas están en la historia desde tiempos muy lejanos. Un lugar especial merecen las cifras de mujeres quemadas por sus parejas o ex parejas.

La muerte de Wanda Taddei, asesinada por su pareja en febrero del 2010, fue un caso emblemático. Con el 60% de su cuerpo quemado, estuvo internada desde el 10 de febrero. Por las graves quemaduras que sufrió, muere el 21 del mismo mes, sin poder relatar lo sucedido. Su esposo, Eduardo Vázquez, fue detenido en un primer momento como presunto autor de las quemaduras, pero posteriormente fue liberado. De acuerdo con sus dichos, Wanda resultó quemada por un accidente en medio de una discusión.

No fue un femicidio más. Tuvo un impacto social tremendo. A

partir de su muerte crecieron significativamente no sólo los casos de

mujeres quemadas: también los llamados a los servicios de asistencia

a sobrevivientes de violencia de género, de mujeres que contaban

que sus parejas o ex novios las amenazaban diciéndoles: “Te voy a quemar como a Wanda”. (Página 12)4

Luego de la muerte de Wanda, tras la presunta impunidad del agresor, en ese año se produjeron 11 femicidios por fuego; en el 2011, 28 casos y en los tres primeros meses del 2012, 3 casos. Suman 42 casos, en menos de dos años y medio, de mujeres incineradas por sus parejas, que generalmente aluden a un accidente doméstico o suicidio. Son muertes con testigos presenciales, donde los jueces alegan falta de pruebas.

El femicidio de Wanda tuvo una amplísima cobertura mediática por el hecho de que Vázquez fue el ex baterista del grupo Callejeros, involucrado en la tragedia de

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Cromañón. La relación de los medios de comunicación y de la sociedad en general con los Femicidios tiene diferentes aristas, que van desde la banalización hasta la lucha social.

Históricamente la comunicación, a través de todos sus canales, no ha escapado al mandato patriarcal de la sociedad. Para la prensa, el asesinato de las mujeres era uno más entre tantos homicidios, con la “característica” que, si el culpable era hombre y mediaba una relación sentimental, se hablaba de crimen pasional, drama familiar, emoción violenta, celos y tantas otras frases que implícitamente justificaban el accionar del homicida.

En relación a la causa judicial, si bien desde un principio se habló de accidente, la incansable lucha de los padres y una pericia, lograron demostrar la participación del imputado en el hecho y se descartó la versión del accidente. En junio de 2012, el Tribunal Oral Criminal Nª 20 encontró a Vázquez responsable del delito de homicidio calificado por el vínculo, atenuado por el estado de emoción violenta que presentaba al momento del hecho, condenando a la pena de 18 años de prisión. Este fallo, muestra una vez más cómo la cultura patriarcal influye para justificar o atenuar un crimen sexista.

En 2013, la Cámara de Casación Penal descartó los atenuantes y le imputó al ex baterista de Callejeros el delito de homicidio agravado por el vínculo, imponiéndole la pena de prisión perpetua. Con esta sentencia, la Justicia dio un mensaje importante: los femicidios se deben castigar con el rigor que marca el Código Penal, y no se pueden justificar de ningún modo.

Las instituciones que actúan frente a estos delitos, los agentes de seguridad y justicia y comunicadores sociales, se encuentran empapados de imaginarios sociales patriarcales, viabilizando la impunidad y, en consecuencia, la reproducción y aumento de la violencia de género.

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Este capítulo se sustenta con la voz de Rocío, recuperando una entrevista realizada en la cual, muchas sensaciones se cruzan, se encuentran y conviven, en ella y también en mi persona.

Quizás el siguiente subtítulo no tenga un orden lineal y no esté bien delimitado, porque creo que lo único claro en todo esto, son las palabras de Rocío. La intervención del sistema de salud y los medios de comunicación confunden, invisibilizan y re victimizan, pero lo recupero como estrategia para dimensionar lo que ocurre con la problemática de violencia de género, porque así de desordenadas (y fragmentadas) son las intervenciones y abordajes que se alejan de una perspectiva de género.

La memoria colectiva, la historia oral de las mujeres da cuenta de la existencia de violencia en contra nuestra: física, cultural, psicológica, sexual, patrimonial y en su manifestación más exacerbada, femicidio

EL FUEGO QUE QUEMA, QUE MARCA Y QUE CONDENA

Está registrado que yo llamé a la ambulancia, que yo misma me pedí auxilio para mí misma”.

El día de la primavera del 2011 cuando Rocío llega de trabajar, su ex pareja intentó matarla. Sus hijos quedaban al cuidado de la niñera, pero esa noche, el padre de los nenes la esperó a que llegue.

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separados, discutimos, forcejeamos con una botella de alcohol y después no me acuerdo más nada”.

Accidente, fue como le contaron a Rocío lo que ocurrió.

Hablar de accidente oculta una violencia extrema, oculta un intento de femicidio.

Rocío fue quién atravesó sola todo este largo proceso que marcó su vida. Marcas que cambiaron su cotidiano, marcas que muestran que lo que ocurrió no fue un accidente doméstico ni un intento de suicidio. Marcas con las cual convive hace siete años.

Y estas marcas están cargadas de impunidad, por parte del agresor, por parte de los organismos que intervinieron, y por parte del Estado. Porque el Estado es responsable, frase que se reafirma luego de cada hecho de extrema violencia de género cuando la violencia institucional duplica daños.

A Rocío nunca le contaron qué fue lo que pasó. Le preguntaron por lo ocurrido pero durante la primer semana tuvo recetada una larga lista de Benzodiacepinas lo que hizo que ella no tenga registro de estar despierta y consciente estos días, tal como lo relata:

-Me desperté, y pedí un teléfono para llamar a mi hija, que cumplía 14 años, la más grande, y me dice mi mamá no ya pasó el cumpleaños, claro yo me había quedado en el 21 de septiembre, entonces para mí tenía que ser 21 o 22, y no...Habían pasado más días, pero no me dijeron nada más.

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21 de septiembre del 2011 “Pte. Nerviosa. Quiso irse en varias oportunidades”

22 de septiembre del 2011 “Deambula al baño con la ayuda del Marido. Se alimenta.”

23 de septiembre del 2011 “Se le llama la atención, la paciente fuma en la habitación”

24 de septiembre del 2011 “Pte. Nerviosa, ansiosa. Se quiere ir a su casa. Al finalizar el turno, más tranquila”

“Pte deambula por la habitación acompañada por familiar. Fuma cigarrillos. Descansa, se alimenta”

25 de septiembre del 2011 “Se alimenta de buen humor”

“Muy tranquila deambula por la sala, acompañada, sin dolor”

“Curación del rostro a su cargo”

26 de septiembre del 2011 “Vista por psicóloga y asistente social. Deambula. Refiere dolor de muela”

“Pte. estable. Deambula al baño”

Y Rocío se dió cuenta sola de su situación. Fue por un descuido cuando vió el % 25 de su cuerpo con quemaduras. Y cuando relata esta situación en la entrevista, con sus palabras revive ese pasado, reviviendo con el profundo deseo de cambiarlo todo.

-Nadie me había dicho que yo estaba prendida fuego. Yo

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-Un día estaba en plena ducha se me corta el agua caliente y me pasan a sala cuarta para que terminara de bañarme, cuando abro

la puerta del baño había un espejo, cuando yo me veo obviamente me agarró un ataque de locura, de pánico, no sé de qué, lloraba, me tuvieron que llevar a la habitación sedarme, y a las dos o tres horas, cuando me calmé, vino la psicóloga y me dijo si quería que habláramos, en ese momento no quería saber nada, es más hasta la había echado a mi mamá de la habitación porque no me habían dicho nada, porque yo lo único que me había visto antes era una ampolla en la mano.

cuando yo me vi, tenia la yugular al aire, que eso creo fue

lo que más me impactó. Fue el impacto más fuerte que tuve.

Siempre lo que más recuerdo es esa parte y la cara”

Desde el día 21 de septiembre, los días de Rocío por un largo tiempo, estuvieron cargados con recetas médicas que indican, antiinflamatorios como hidrocortisona, analgésicos como morfina, cefalexina para tratar las infecciones, ranitidina y taural para inhibir la producción de ácido gástrico, dexametasona para tratar los trastornos de la piel, heparina como anticoagulante, curaciones diarias con platsul y así una larga lista de medicamentos, sumado a las cirugías previas a la reconstrucción, la reconstrucción de piel y el tratamiento psicológico.

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“La tranquilidad recetada”

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21 de Septiembre:

Clonazepam (propiedades ansiolíticas, sedantes, hipnóticas y estabilizadoras de estado de ánimo)

22 de Septiembre:

Clorhidrato (fármaco hipnótico y sedante)

Valcote 500 mg (fármaco antiepiléptico y estabilizador de estado de ánimo) Risperidona (antipsicótico)

23 de Septiembre: Valcote Risperidona Valcote

24 de Septiembre: Valcote

Risperidona Valcote

25 de Septiembre: Valcote Risperidona Valcote

26 de Septiembre: Valcote

27 de Septiembre: Valcote

“Las benzodiacepinas actúan en el sistema nervioso central, teniendo efectos colaterales, no deseados, de los cuales los más habituales son: somnolencia, visión borrosa, incoordinación y torpeza motriz, dificultad en la concentración y la memoria, humor depresivo, irritabilidad, cambio en los hábitos del sueño. A menudo se observa

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también amortiguación de los efectos, disminución del deseo de iniciar o mantener contactos sociales y pérdida de la motivación”6

La pasividad asociada con estos efectos puede ser contraproducente para atravesar situaciones complejas por la dificultad para pensar con claridad y poder encontrar respuestas más favorables.

Retomando los aportes de Soriano (2009), es un hecho confirmado que el estado de salud mejora cuando la persona afectada tiene la posibilidad de comunicar su experiencia dolorosa a alguien cuyo interés y comprensión pueda contar. A pesar de ello, rara vez se contempla esta posibilidad en el tratamiento médico, principalmente porque apenas tienen tiempo para escuchar a sus pacientes y, en caso de tomárselo, les faltaría el conocimiento necesario para comprender el lenguaje de los sentimientos. Es de suponer que el motivo principal de ello sea el miedo al resurgimiento de sus propias emociones. Por desgracia, este miedo se combate con frecuencia atiborrando a las pacientes.

Y esto es ejemplo de lo ocurrido durante los primeros días de internación de Rocío, de los cuales no tiene noción, pero que atravesó despierta con altas dosis que no permitían replantearse porqué se encontraba todo el día en la habitación su ex pareja, porqué su familia ingresaba tan poco a la habitación.

Accidente, es como lo menciona la historia clínica

Recuperando las anotaciones de enfermería (extraídas de la historia clínica), a las 08:50 hs:

“Paciente femenino ingresa a la guardia trasladada por la ambulancia por quemaduras en rostro, mano derecha y parte del tórax por fuego. Ingreso con quemaduras tipo A- AB- B por fuego directo con un total de 23% de la superficie corporal quemada con

6 LA MEDICALIZACIÓN DE LA SALUD DE LAS MUJERES. LA PANACEA DE LOS PSICOFÁRMACOS

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aumento de la frecuencia cardiaca, con quemaduras de cilios, sin dificultad respiratoria, se coloca VCE (volumen circulante efectivo), calmando dolor.

Paciente muy angustiada, vista por salud mental. Diuresis en baño y se da intervención al servicio social, vista por Dr.”

“Paciente nerviosa. Quiso irse en varias oportunidades. Preocupada por sus hijos”

No fue un accidente. Fue un intento de femicidio y no hubo ni una intervención por parte del sistema de Salud -en un contexto en donde un gran número femicidios involucran al fuego- que aborde esta situación desde una perspectiva de género, en donde ingresa un mujer quemada y una ex pareja que habla de intento de suicidio y que no deja que nadie más esté junto a ella.

-Lo que sí también me llamó mucho la atención siempre, que estando separados, me cuidaba en el hospital, y no dejaba que nadie más me cuidara, era como que tenía la postura de que no entrara nadie, cuando iba la policía tratar de estar él ahí, siendo que estábamos separados, pero lo que él siempre decía es que era la madre de los hijos y que me estaba cuidando por eso, pero tampoco nunca me cerró eso, es más a veces estaban mis papás sentados afuera, y si iba algún reemplazo cuando el se iba a trabajar era el hermano de él, no era otra persona.

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Bajo la idea de accidente se realizaron los abordajes e intervenciones del

hospital:

Servicio social el día 23 de septiembre, la Trabajadora Social “entrevista a Rocío y a su madre dada la situación de riesgo sociofamiliar” sin dar más explicaciones acerca de la situación, “sugiere IC. Psicología”.

Por otro lado, cabe señalar que el día 26 de septiembre la Trabajadora Social indica que Rocío refiere que lo que pasó fue un accidente y que comenta haberse angustiado al verse por primera vez frente al espejo:

Paciente que al momento de la evaluación se encuentra vigil, orientada, lúcida, comunicativa y cooperadora durante la entrevista. Refiere que lo que pasó fue un accidente. relata el accidente mismo y comenta haberse angustiado al verse por primera vez frente al espejo. Se sugiere realizar un tratamiento psicológico y está de acuerdo con ello. Se mantiene una entrevista con la madre quien refiere estar preocupada por su estado de salud y por la actual situación familiar. Se conversa sobre que comience a realizar su hija un tratamiento psicológico y refiere estar de acuerdo.

Médica especialista en psiquiatría y psicología médica:

Paciente vigil, orientada, tendiente a excitación, reticente y poco colaboradora ante la entrevista. No se detecta productividad psicótica. Impulsividad. Refiere que se quiere ir.

En caso de que se pase a sala NO PUEDE PERMANECER SOLA”

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Desde el Servicio de salud mental se propone un tratamiento psicológico, el cual se caracterizó en que Rocío pueda atravesar todo el tratamiento médico, pero tampoco en ningún momento se intentó reconstruir el hecho de incendio.

Recuperando los aportes de Teodoro, quien investiga las intervenciones del Servicio de Salud (entre otras instituciones) en relación a situaciones de violencia de género, considera que los abordajes de prestadores de salud, aparecieron en general, velando las experiencias de padecimiento, minimizando la situación de riesgo o contribuyendo directamente a la medicalización de la experiencia. (Teodori, 2015). Esto se reafirma a lo largo de la lectura de la historia clínica, estos sistemas de registro de información no visibilizan las situaciones de violencia, solo se registra la lesión sin ahondar en las causas de esta.

Siendo el ámbito de la salud un lugar privilegiado para detectar la violencia contra las mujeres, se constituye en una oportunidad perdida cuando el equipo de salud omite indagar las causas realizando un tratamiento sintomático, a partir de la medicalización y psicologización. Psicologizar el proceso implica reducir el problema a una dimensión individual, personal, subjetiva sin abordar la existencia de un contexto desfavorable.

A continuación se detallan las anotaciones de la Psicóloga, que reflejan lo dicho anteriormente:

21 de octubre del 2011 “Evolución: paciente de 32 años que concurre luego de pasar por un accidente doméstico que la llevó a quemarse su cara y parte del pecho.

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Vive con su pareja, tiene dos hijos que actualmente están con su suegra y tres hijas de su pareja anterior que viven con su ex esposo. (..)”

18 de noviembre del 2011 “Paciente estable, tranquila, refiere que actualmente está con mucho dolor por las operaciones a las que se ha sometido, pero que está muy conforme con los resultados. Se trabaja en relación a este proceso, a lo que ha significado para ella y a las expectativas que tiene.”

16 de diciembre del 2011 “Paciente que concurre tranquila, menos ansiosa, comunicativa. Refiere que se ha separado de su pareja. Se trabaja en relación a los motivos que llevaron a la separación y cómo se siente ella.”

En ningún momento, como se observa en los fragmentos expuestos, se recupera nada en relación a las condiciones en la que sucede el supuesto accidente, la única propuesta de abordaje es a partir de tratamiento psicológico:

Porque obviamente tuve mis altibajos de que no quería operarme, tuve muchas situaciones así. Yo decía que no, y lo sigo

manteniendo, yo no me quise suicidar, siempre se abordó el tema

tratando de que yo superara pero no tocaron ningún tema de violencia ni nada.

En relación a las intervenciones recuperadas, creo imprescindible, “comprender las realidades, por más “micro”, locales o singulares que ellas sean, como fenómenos insertos en estructuras sociales y realidades de mayor nivel de complejidad y universalidad, siendo entonces determinados por éstas, así como determinantes en alguna medida de las mismas” (Mallardi, 2017).

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incineradas por sus parejas y ex parejas, sino también un contexto en donde hay un aumento de las denuncias por amenazas de “te voy a quemar como a Wanda”.

Accidente fue como lo nombran los medios de comunicación:

Los femicidios son datos de la realidad que los medios no siempre registran, porque las mujeres, lo que nos sucede y nos tiene como protagonistas está generalmente invisibilizado, el discurso de los medios es sexista no solo en las publicidades sino también en el tratamiento de estos hechos. En general se abordan los femicidios desde los prejuicios que les marca el patriarcado, la consideración y la expresión del dominio masculino sobre las mujeres.

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leves en accidente doméstico”. Además el diario, afirma que “LA PAREJA FUE quien dio aviso a la asistencia sanitaria que la socorrió”. 7

Recuperando los aportes de la Periodista feminista Mariana Carbajal, “El tratamiento de la violencia de género en los medios es encasillado en hechos

aislados o situaciones de inseguridad de la vida cotidiana en lugar de contextualizar la violencia de género como una problemática social y cultural”.

Quien también recupera, cómo las manifestaciones sociales convocadas por el colectivo Ni Una Menos contribuyeron a poner en debate en la Argentina el papel de los medios de comunicación frente a la problemática de la violencia machista y su expresión más extrema, los femicidios.

Pero los cambios conviven con expresiones sexistas,

contenidos que siguen cosificando a mujeres en las pantallas –tanto

en programas de entretenimiento como publicidades–, estereotipos

que las encasillan en roles reproductivos, las invisibilizan como voces

expertas o las revictimizan cuando se trata de noticias sobre violencia

machista o femicidios.

Una ex pareja violenta que ejerce poder de la manera más extrema, un sistema de salud que no aborda esta situación bajo la problemática de violencia de género, que re-victimiza y que interviene entendiendo lo sucedido como un accidente doméstico, los medios de comunicación que una vez más invisibilizan la problemática y una denuncia realizada de la que no hay registro. Sólo su médico aconsejó a su mamá y su papá que realicen la denuncia, denuncia que fue realizada pero de la cual no hay registro. Y repitiendo lo expuesto al principio de este apartado:

Como siempre me dijeron, yo misma me llamé a la ambulancia y yo no me acuerdo que haya llamado, y está registrado que yo llamé, que yo misma me pedí auxilio para mi misma. Y yo no me acuerdo.

Por esto Rocío hoy puede contar esta historia, su historia.

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Luego del alta médico, Rocío vuelve al lugar en donde sucedió todo, pero obviamente, cuando llegó a la puerta no pudo entrar, se le vinieron todas las imágenes a su cabeza, la botella de alcohol, el forcejeo y su llamada a la ambulancia.

Mi cuerpo rechaza entrar ahí, no puedo ni quiero estar ahí, y bueno me quede en lo de mi hermana.

Sin dudas, esta situación es el reflejo de muchas otras situaciones similares, situaciones que muchas veces terminan con la vida de una mujer.

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Visibilizar el lugar del varón en la estructura de la violencia es fundamental para pensar la noción de violencia de género, pero esta se complejiza aún más reconstruyendo la ruta crítica, entendiendo a esta última, como la secuencia de acciones y decisiones que llevan adelante las mujeres que son violentadas y también, cuáles son las respuestas con las que se encuentran.

Reteger fue el puntapié para conocer a Rocío, conocer su historia de vida y dar cuenta de cómo es el acceso a Justicia. Porque en cada entrevista, Rocío, desde su voz, fue describiendo por todo lo que hay que atravesar en búsqueda de respuestas institucionales.

En este largo transcurso (que no está próximo a acabar) participó de Reteger, programa que tal como lo expresa, le permite desandar la ruta crítica. Además, cada taller la interpelaba de manera muy fuerte. Porque la mayoría de las temáticas que se abordaban, representaban, de una u otra manera, su cotidiano.

TEJIDOS CONECTIVOS

-”Para mi Reteger fue muy importante, es muy importante. Me abrió muchas puertas.

Cuando yo empecé Reteger estaba trabada por el sistema judicial, no me daba

respuestas alguna”.

-”Fue lo que me dio fortaleza para seguir y para saber cómo tenía que enfrentar al sistema judicial, más que nada al fiscal”.

Rocío llega a Reteger por medio de la coordinadora de un programa de Huerta comunitaria del cual estaba participando. Le dijeron te va a gustar y te va a ayudar.

-Pero cuando llegó el día y se planteó de que era y de lo que se hablaba la primer charla, yo para mí decía, ¿qué hago acá? Después de la primer charla la pensé, vuelvo o no vuelvo, no me había sentido mal, había sentido que se había tratado todo lo que yo

estaba pasando y me costó dos o tres días asimilarlo y decir, voy a seguir yendo porque

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Pero todas las cosas me interesaron siempre, fue muy interesante. También me gusta porque se puede ayudar gente, podes hablar con gente que está pasando cosas así.

En el transcurso de los encuentros, no solo estudiaba y aprendía estrategias para acompañar a otras mujeres tal como lo plantean los objetivos del programa, sino que, le permitía problematizar cuestiones que diariamente la atravesaban.

-La primera clase me sentí media... porque se tocó un tema de que justo era lo que yo estaba pasando. Sobre abuso infantil

En una entrevista con la coordinadora del taller, Virginia menciona que la primera clase Rocío se quedó charlando con Josefina, su pareja pedagógica,

Fue un pedido de ayuda, como un grito ahogado de ella que estaba pidiendo que alguien le dé una mano porque no sabía qué hacer, o sí, pero lo que ella manifestó desde el inicio de Reteger, que ella quería una sola cosa y era justicia, y ella quería que el

padre de sus hijos pague. Estas eran dos cuestiones que aparecieron muy rápido con

Rocío.

Rocío cuenta también, que en el tercer encuentro se vuelve a abordar la cuestión de abuso sexual, en la cual ella pudo comenzar a hablar, pero como si fuera la situación de otra persona,

Hasta que bueno… al final del relato saltó que era yo porque no aguante más las ganas de llorar, y terminé diciendo que era yo la que estaba pasando esa situación con mis hijos.

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Fue como una aplicación práctica del programa, este se fue desarrollado y al mismo tiempo, casi en simultáneo, se fue generando una articulación de las distintas instancias institucionales ya que surge la necesidad de dar respuestas, de intervenir, tenían claro lo que Rocío necesitaba, si bien esta situación era un emergente de Reteger debían darle un marco distinto, ya que el programa en sí no iba a darle respuestas, ni iba a agotar lo que ella estaba planteando. “El programa recién comenzaba a implementarse, tenía una institucionalidad muy poco desarrollada en ese momento” tal como lo relata Virginia, también agrega:

La verdad que algo de Rocío me conmovió un montón, me conmovió su empuje, me conmovió su garra, yo la miraba y pensaba esta mujer tiene todo en contra hasta el estigma en su cara, hasta su situación económica y material, y bueno ni hablar de su historia de vida. Y yo recuerdo lo que me pasaba a mí en el cuerpo, escalofríos. Y voy a dar este de paso, de citar, de ir a verla.

Así, Reteger fue el punto de partida para acompañar a Rocío y generar un dispositivo de intervención más allá del programa, ella tenía que claro que es lo que quería -justicia por sus hijos- y Reteger le acercó las herramientas, fue como un soporte, tal como lo relata la coordinadora:

Era necesario reforzar el tejido institucional, ya que no nos bastaba con el acompañamiento que nosotras estábamos haciendo desde un supuesto conocimiento teórico de ciertas cuestiones, porque ahí lo que empezamos a hacer fue no solamente saber qué derechos y todas estas cuestiones, sino también a tender una red para facilitarle a ella golpear ciertas puertas y que ella pueda tener respuestas, porque también de hecho eso me parece que es como una de las estrategias más sólidas de Reteger.

Referencias

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