FRANCISCO A L F O N S O AVILES*
IVERSOS HISTORIADORES Y EDUCADORES han señalado que la educación ha jugado un papel importante tanto en el levan-tamiento de las demandas sociales como en la elaboración de los programas de gobierno con que se ha buscado atenderlas, independiente-mente del grupo político al que se pertenezca o del momento histórico por el que atraviese la entidad o el país.
Durante la segunda mitad del siglo XIX el impulso a la educación pri-maria, secundaria, normal y profesional fue significativo. Destaca, sin embargo, el interés por la educación primaria y por la educación que se ocupa de formar a los futuros instructores de aquel nivel escolar. Ahí ra-dica el propósito de este breve análisis, que comprende desde 1875 hasta
1900 y en el que se hace énfasis en la atención que las niñas y los jóvenes reciben en el contexto nacional y, específicamente, en Veracruz.
Al finalizar el siglo XIX México experimentó diversos cambios estruc-turales. Luego del movimiento de Reforma, el proyecto de una educación pública, gratuita, dependiente del Estado y libre de la influencia eclesiás-tica quedó plenamente afirmado.
En 1875, el ministro de Educación, José Díaz Covarrubias, elaboró un interesante estudio sobre la instrucción pública en México. En él analizó el estado que guardaban la población escolar, la infraestructura y el personal docente. Estableció que en todo el territorio nacional había más de 8 000 escuelas y que en ellas se atendía a 349 000 niños, de una población total de 1 800 000, lo que revelaba un déficit de 1 450 000 infantes sin escuela. De esas 8 000 escuelas, 2 000 eran particulares y 117 las
atendía el clero.1 En cada una de ellas laboraba un solo profesor, y del
total 6 000 carecían de la preparación específica para la docencia y su salario unitario era de 45 pesos mensuales (Cuadro 1).
Desde la primera etapa del Porfiriato, como un reflejo de las aspira-ciones políticas y los objetivos sociales de los liberales, se estableció con mayor claridad que la educación tendría un carácter público. A esta edu-cación se le calificó de positivista, cientificista y elitista.2 A partir de ese
momento la centralización y el control gubernamental sobre la educación se afirmaron. Si bien es cierto que las circunstancias orillaron a ello, poco se hizo para que otras instancias regionales o locales asumieran las respon-sabilidades educativas.
En esta etapa del Porfiriato se habló de "integración nacional". Aun
así, la educación privilegió a las zonas urbanas y suburbanas3 por encima
de las rurales. Para Milada Bazant, esta situación acentuó las diferencias entre la ciudad y el campo. Las estadísticas del Porfiriato no establecen distinción entre escuelas urbanas y escuelas rurales. Sin embargo, todos los estados contaban con escuelas de tercera clase, mixtas o de dos turnos (es decir, los niños en la mañana y las niñas en la tarde) y ubicadas en poblaciones pequeñas y dispersas.
La educación básica (primaria y secundaria) se impartía por sepa-rado a niños y niñas, aunque había estados de la república como Chihuahua cuyas escuelas atendían indistintamente a unos y otras. Generalmente, estas escuelas mixtas se encontraban en zonas rurales y no contaban con locales suficientes; las niñas tenían patio de recreo y servicios distintos a los de los niños, marchaban por separado y sólo coincidían en el salón de clases, donde los niños ocupaban dos hileras de bancas y las niñas otras dos.
En la mayoría de los estados, entre 70 y 80% de la población vivía en el campo, y sin embargo sólo una cuarta parte (en algunas regiones, cuando mucho, la mitad) de las escuelas eran rurales. El resto era
BOIAÑOS MARTÍNEZ, 1981, p. 3*. SOLANA. 1981. p. vil.
población urbana (Cuadro 2) y por lo general era en las ciudades donde se concentraban las tres cuartas partes de las escuelas. Ahora bien, ¿cuán-tos habitantes tenía una ciudad y cuán¿cuán-tos una villa? La primera contaba con un promedio de 7 000 habitantes, y la segunda, cuya composición demográfica estaba a medio camino entre la ciudad y el pueblo,
aproxi-madamente con 2 000.4 Esto nos da una idea del crecimiento escolar en
las zonas urbanas. En un estudio sobre población rural y población urbana entre 1895 y 1910, Moisés González Navarro nos dice que en 1895 la población escolar de 0 a 15 años era de 41.5%. De esta cantidad, sólo 20% asistía a la escuela.5
Aunque en términos numéricos la población masculina era casi idén-tica a la femenina, a la escuela asistían más niños que niñas. El porcentaje aumentaba abrumadoramente cuando se consideraba el índice de analfa-betismo. En los estados con mayor número de analfabetas iban más hom-bres que mujeres a la escuela (Cuadro 3). En tal situación se encontraban Guerrero, Oaxaca, Hidalgo, Tlaxcala y Veracruz. En el caso de los indíge-nas, el porcentaje era alto, y las niñas se quedaban en el hogar a ayudar a sus madres y su educación se reducía a los quehaceres domésticos para que en el futuro fueran buenas madres y esposas.
Entre 1889 y 1890 se llevó a cabo el Primer Congreso de Instrucción Pública. En él se señaló que "El derecho del Estado a imponer la instruc-ción [...] va aparejado al deber de facilitarla en condiciones de absoluta justicia, y por eso a la instrucción obligatoria, deber del padre, corres-ponde la escuela gratuita y laica, deber del Estado". En dicho Congreso Joaquín Baranda, secretario de Justicia e Instrucción, expresó:
Nos daremos satisfechos cuando se fijen los mejores medios de sanción para hacer efectiva la ley, cuando simultáneamente se propague la instrucción primaria, y la reciban todos los niños de igual edad en el tiempo y conforme a idéntico programa; cuando la escuela en fin, esté a la puerta de todas las casas y de todas las chozas, y sea accesible a los niños de las grandes poblaciones, como los villorrios y, sobre todo, a
BAZANT, 1995, p. 82.
los de las haciendas, que generalmente condenados a la ignorancia y a la servidumbre desde antes de nacer, suelen ser cruelmente explotados por el capataz y por el amo.
Sin embargo, hacia 1900, de toda la probable población escolar del país, que llegaba a la cifra de 2 500 000, sólo recibían educación
pri-maria 800 000, esto es, no más de 33%.7
Otra de las características del Porfiriato fue la centralización de los recursos económicos a costa de las autonomías locales y estatales. Cuando las alcabalas se suprimieron, los gobiernos estatales vieron suprimida su fuente más importante de ingresos. De esta manera, las administraciones municipales dejaron de promover obras o servicios necesarios para la comunidad, entre ellos la educación.
La educación municipal, que comprendía sobre todo la primaria y que era el pilar del crecimiento educativo del país, se vio seriamente afectada. Al final, los proyectos del gobierno de Porfirio Díaz en este terreno, con-fiados a Baranda y a Justo Sierra, terminaron por tener un carácter más hipotético que real.8
En 1874, el presupuesto federal destinado a instrucción pública fue de 1 632 436 pesos. De esta cantidad, a los municipios correspondieron
1 042 000 pesos; a los gobiernos federal y de los estados 417 000 pesos,
y a las corporaciones privadas 173 000 pesos.9 Es interesante considerar
que de la totalidad del gasto público aplicado en el periodo 1868-1907, en promedio sólo 4 . 5 % del Producto Interno Bruto se destinó a
edu-cación pública.10 En el Cuadro 4 se observan los porcentajes que las
entidades dedicaban a este rubro en 1878. Aunque la educación ocupó un lugar prioritario en estados como Chihuahua, Jalisco, Nuevo León. Qucrétaro y Zacatecas, entre otros, el gobierno de la federación no le dio la misma importancia, pues en el periodo 1878-1910 el rubro de edu-cación ocupó el séptimo lugar.
6 BARANDA. 1889.
7LARROYO, 1961, p. 70.
1 MARTÍNEZ JIMÉNEZ. 1992. p. 115.
DÍAZ COVARRUBIAS. 1875, p. 251.
La escuela secundaria, creada en 1869, tenía algunas materias que preparaban a la mujer para ser maestra. Con la reforma al plan de estu-dios de 1878, las asignaturas aumentaron y, con ellas, las posibilidades de acceder a una formación verdaderamente profesional. Con seis años de estudio se podía ser maestra, pero también empleada en los distintos cen-tros comerciales e industriales que surgían en ese México que prosperaba: destiladoras, galvanoplastias, tintorerías, telégrafos y otras.
Esta escuela se transformó en Escuela Normal para Señoritas. Sus egre-sadas, sin embargo, no podían enseñar en otro nivel que no fuera el pri-mario. Al respecto, Milada Bazant expresa:
Se reflexionó entonces que las primeras escuelas mencionadas —Normales— dirigi-das sobre codo a las mujeres de clase media, tenían como objeto ofrecerles una edu-cación que fuese suficiente para ganarse la vida; en cambio la segunda —Escuela de Artes y Oficios—, implícitamente se decía, iría dirigida a mujeres de clase alta que no teniendo donde continuar sus estudios después de la primaria irían allí para per-feccionarlos y para ser mejores mujeres en el hogar y en la sociedad, pero también para la lucha en la vida."
Algunos maestros de la Escuela Normal para Señoritas también dieron clases en la de hombres, donde igualmente dieron clases maestras; una de ellas era autora de dos textos obligatorios en las escuelas primarias para niñas, nocturnas para adultos y de Artes y Oficios: La mujer en el hogar y
En el hogar y la escuela, obviamente sobre economía doméstica y deberes
de la mujer.
La carrera de maestro normalista era bien vista por la sociedad. En 1900, por ejemplo, había en el país 15 525 profesores, 3 652 abogados y 2 6 2 6 médicos. En el á m b i t o del magisterio, las mujeres fueron desplazando poco a poco a los hombres: en 1878, 58.33% eran hombres
y en 1907 sólo representaban 2 3 % .u Lo cierto, sin embargo, es que las
llamadas carreras científicas estaban reservadas a los hombres. Por otro lado, se decía que por contar con ciertos rasgos de carácter, como amor,
1 1 BAZANT, 1995, p. 133.
bondad y paciencia, k mujer estaba más preparada que el hombre para enseñar a los niños. Fue el factor económico, con todo, el que definió la situación, ya que la mujer "podía conformarse con un sueldo bajo". En aquella época, los salarios de los maestros iban de 30 a 80 pesos mensua-les en la ciudad y de 2 a 10 en los pueblos. Díaz Covarrubias explica que en ese tiempo los salarios de los maestros aumentaron poco. En compara-ción, una sirvienta ganaba 8 pesos." Aunque el símil no es válido, es posible que el autor tomara en cuenta la preparación profesional para hacer esta aseveración.
La posición laboral que en ese periodo ocupaba la mujer queda de manifiesto en el artículo 40 de la Ley de Instrucción Pública de Sinaioa: "Las mujeres podrán ejercer el magisterio y aún serán preferidas a los varones en las escuelas mixtas que se establezcan en pueblos y rancherías". Como quedó establecido líneas atrás, estas escuelas se ubicaban en pobla-ciones diseminadas y alejadas de los centros urbanos que, por ello mismo, contaban con servicios públicos deficientes, lo que colocaba a las mujeres en una situación de desventaja laboral, no obstante el hecho de que su preparación profesional era similar a la de los hombres. En los albores del nuevo siglo, sin embargo, fueron precisamente las mujeres las que cubrieron las necesidades que planteaba la educación rural, al lado de aquellos hombres cuyas posibilidades económicas les impedían acceder a otro tipo de estudios superiores.
Joaquín Baranda, ministro de Justicia e Instrucción, diseñó un Sistema de Educación Nacional que, tentativamente, incorporaría a su seno a todas las entidades federativas, proyecto que sólo se concretó en el Distrito Federal y en los llamados territorios. A pesar de ello, se fundaron cuatro escuelas normales, una federal y tres estatales.14
El proyecto de integración nacional y el desarrollo de la pedagogía tenían como objetivo educar integralmente al niño. De ahí la pretención de que los nuevos maestros formaran hombres en los terrenos físico, moral e intelectual. En ese sentido, se decía que el ejercicio de su
profe-DUz COVARRUBIAS, 187V p cxxil
sión afectaba a la "familia, a la sociedad, a la patria, a la humanidad
entera".15 Contra este propósito, sin embargo, pesaba la carga que
repre-sentaban miles de niños, niñas y jóvenes que no podían ingresar a la escuela, entre ellos los marginados de las zonas rurales y, específicamente, las mujeres.
En 1872, unos años antes de que Porfirio Díaz iniciara su adminis-tración, el gobernador de Veracruz, Francisco Landero y Cos, convocó a un Congreso Pedagógico. La finalidad era estudiar la situación y las necesidades del sector y, a partir de ahí, elaborar un proyecto de ley que unificara la educación y la hiciera extensiva al conjunto de la población, para que ésta se preparara, recibiera orientación adecuada y cumpliera con sus deberes cívicos.16
De esta iniciativa surgió la Ley de Educación número 123, mejor conocida como Ley Landero y Cos, instrumento con el que se pretendía organizar el sistema educativo del estado de Veracruz. En ella se dispuso que se fundaran escuelas primarias en todos los municipios y las congre-gaciones, que cuando menos una escuela para adultos funcionase en las cabeceras de los cantones, y que los propietarios de haciendas, rábricas y talleres establecieran escuelas en estos centros de producción. Su artículo 100 dispuso la creación de la Escuela Normal. Finalmente, se autorizó la enseñanza privada, que, con todo, quedó bajo vigilancia del Estado en los terrenos de la higiene y la moral.
Landero y Cos expidió varios decretos que buscaban impulsar el sostenimiento de las escuelas. En 1874 dispuso distribuir los remanentes de los impuestos del café y el tabaco entre aquellos cantones que no con-taran con planteles de instrucción secundaria. A estas disposiciones se sumaron otras que fijaron impuestos a favor de los colegios preparatorios, y que reglamentaron los estudios superior^.
En la Memoria de 1873, Landero y Cos informó que a las 368 escuelas primarias oficiales de primeras letras asistían 11 948 niños y 2 614 niñas, que sumados a los 886 niños y las 775 niñas que concurrían a las 62
escuelas particulares hacían un total de 16 223 alumnos (como se puede observar, el número de niños en escuelas oficiales superaba al de niñas, situación que se veía atenuada en las escuelas particulares, donde la población femenina casi era idéntica a la masculina). En las cinco preparatorias y facultativas, el número de alumnos era de 564, y en las cuatro instituciones de instrucción superior para niñas de 361, lo que hacía un total de 439 escuelas y 17 148 alumnos. En 1874, el pre-supuesto de egresos destinó al ramo educativo 30 544 pesos, más 10 000 pesos para "gastos de Instrucción Pública".17
Durante el siguiente gobierno, Luis Mier y Terán continuó con el
mismo interés la obra educativa.18 En su Memoria de 1878 asevera:
La instrucción pública, en codos los pueblos cultos, ha merecido siempre la más deli-cada atención y el apoyo mis eficaz del gobierno, cualesquiera que sean sus institu-ciones. En los países democráticos, bajo los gobiernos republicanos, natural es que esa atención y esc apoyo sean ilimitados, como que no se puede llegar a ser ciu-dadano digno de gobernarse por sí propio si no se adquiere con la instrucción, el conocimiento de los derechos y los deberes que la ley concede o impone.
Y continúa:
Por datos recogidos por las Memorias de otros estados, el Ejecutivo ha visto con gusto que el de Vcracruz-Llavc es el primero de la federación en materia de Instrucción pública, pues es el que cuenta con mayor número de establecimientos de educación gratuita, y d que cuenta también con mayor asistencia de educandos á los planteles que ofrecen al pueblo la cultura de la inteligencia, para su futura felicidad. (Cuadros 5 y 6).
Al considerar el número de establecimientos oficiales, resulta evidente la desigualdad entre las 93 escuelas primarias destinadas a las niñas y las 530 destinadas a los niños. Lo mismo se puede decir del número de alumnos, diferencia que se acentúa en los cantones rurales e indígenas: Chicontepec, Misantla, Orizaba, Papanda y Zongolica, por citar los más destacados. En las
HERMIUA RUI/. 1986. p. 183.
escuelas también era clara la diferencia de oportunidades abiertas para los maestros en comparación con las abiertas para las maestras, pues un mayor número de hombres las atendía y su presencia era considerable en las ciu-dades, donde incluso atendían algunas escuelas para niñas.
En el caso de las escuelas particulares (ver Cuadro 6), el número de instituciones para niñas superaba el de las destinadas a los niños, aunque éstos eran mayoría en el nivel primario. La instrucción secundaria la cubrían cuatro establecimientos para hombres asentados en la parte cen-tral del estado —Jalapa y Jalacingo—, atendidos por rectores y catedráti-cos. Durante este periodo es obvio que abrir los estudios secundarios a la mujer seguía siendo un proyecto.
La aseveración de Mier y Terán en el sentido de que Veracruz estaba a la vanguardia de la instrucción publica encuentra justificación si se considera el número de alumnos atendidos año con año, pero no si se toma en cuenta la demanda real de la población, que en 1878 ascendía a 594 918 habitantes. En esc entonces se destinaban más recursos al presupuesto de guerra (16.49%) que al de educación (7.71%), y la atención en este terreno beneficiaba más a las zonas urbanas que a las rurales.
Cuando Apolinar Castillo asumió la gubernatura de Veracruz en 1880 y los poderes aún se encontraban en Orizaba, el país entero estaba imbuido del espíritu pedagógico. El rumbo, la orientación y los aspectos político y filosófico de la educación se habían resuelto con leyes y disposi-ciones juaristas. En el estado no fueron menos las reformas emprendidas, pero la nueva organización y la nueva metodología no se habían podido llevar a la práctica. Con este propósito se creó la Escuela Modelo de Orizaba, que "podía considerarse como normal en la república para la enseñanza del sistema iniciado por el distinguido Pestalozzi y seguido por Fróebel, Calkins y otros".19
Aunque la instrucción primaria correspondía a los ayuntamientos, éstos vieron mermados sus recursos por las disposiciones del gobierno central. El gobierno del estado subvencionó entonces a todos aquellos
municipios cuya escasez de recursos les impedía sostener los planteles des-tinados a la enseñanza elemental. Creó además la Junta Directiva de Instrucción Pública Secundaria y los Consejos Cantonales.
Hermida Ruiz da cuenta de una exposición artística, industrial y agrícola realizada en 1882 en Orizaba, en el edificio que después ocuparía la Escuela Modelo. La muestra incluía "materias y métodos empleados en la enseñanza de niños y adultos, planes y modelos para edificios de enseñanza, publicaciones de instrucción primaria y secundaria, y todos los aparatos y trabajos que tengan por objeto mejorar las condiciones físi-cas, intelectuales y morales del hombre".
Un resumen de los servicios educativos alcanzados u ofrecidos durante el periodo de Apolinar Castillo incluye 810 escuelas, 32 480 alumnos y 1 061 maestros. De éstos últimos, 578 atendían la educación primaria de 21 186 niños y 112 la de 6 548 niñas. Las poblaciones que vieron incrementado su número de centros educativos fueron Orizaba, Veracruz, Jalapa, Jalacingo, Coatepec, Tuxpan y Córdoba (Cuadro 7).
La educación secundaria tenía características parecidas. El número de alumnos era inferior al de alumnas. No así el número de instituciones dedicadas a unos y otras, pues de las diez existentes seis se destinaban a los hombres y cuatro a las mujeres. A los primeros se les ofrecía edu-cación en el centro y el norte del estado, así como en la cuenca del Papaloapan; a las segundas, sólo en las poblaciones urbanas situadas en el centro de la entidad. A pesar de estas diferencias, es notorio el avance en materia de política educativa, sobre todo si se considera la escasa impor-tancia que en general se concedía a la mujer y a su educación (Cuadro 8).
En la Memoria del gobernador Castillo se describe el servicio que prestaban los particulares. En este sector, el número de planteles de instrucción primaria destinado a las niñas superaba el consagrado a los niños; el número de alumnos era superior al de alumnas, y los números de docentes de uno y otro sexo no guardaban entre sí gran diferencia. Las poblaciones de Tantoyuca, Chicontepec, Orizaba, Veracruz, Córdoba y Jalapa destacaban por la alta cifra de establecimientos educativos de este tipo (Cuadro 9).
Orizaba 76 181; Jalapa 74 101; Córdoba 70 904; Jalacingo 60 593; Chicontepec 53 243 y Tantoyuca con 52 169, lo que significa que dichas unidades políticas agrupaban en el centro y norte del Estado la mayor parte de la población". Esta situación explica parcialmente el número de estable-cimientos y de estudiantes presentes en esos cantones.20
Juan de la Luz Enríquez ocupó la administración estatal en 1884. Su puesto como gobernante se debió en gran parte a sus comprometidas relaciones con el presidente Díaz. Durante su gobierno se habló de poner
en marcha una reforma educativa^1 fundamentada en la creación de la
Academia Normal de Orizaba y de las escuelas cantonales. Para dar cumplimiento a este propósito la Legislatura decretó:
Articulo 1°.- Se faculta al ejecutivo para establecer en cada cabecera de Cantón una escuela para varones, en la que se seguirá el sistema de enseñanza objetiva.
Artículo 2o.- En cada una de esas escuelas se refundirán las municipales expen-sadas actualmente por los respectivos Ayuntamientos, sin incluir en ellas las escuelas rurales dependientes de las cabeceras
Artículo 4°.- Los profesores y empleados de las Escuelas Cantonales, serán noni brados por los ayuntamientos con aprobación del Gobierno del Estado.
Los trabajos de la Academia Normal de Orizaba fortalecieron los propósi-tos del gobernador de fundar la Escuela Normal Vcracruzana y de difundir las nuevas técnicas pedagógicas a través de las escuelas can-tonales. De acuerdo con la Ley Orgánica de Instrucción Pública, la Legislatura otorgó al ejecutivo facultades para crear la Escuela Normal, fijar un presupuesto, e intervenir en el nombramiento de los profesores y en la admisión de los alumnos.
Fundada en 1886, en un principio la Normal solo aceptó hombres. Entre los requisitos para ser admitido estaban: tener, cuando menos, quince años de edad; ser de buenas costumbres y de moralidad recono-cida; contar, cuando menos, con la instrucción primaria elemental, y gozar de buena salud y estar vacunado.
Según la Memoria de 1888 del gobernador Enríquez, ai primer año de Normal ingresaron 25 alumnos, 18 de los cuales (uno por cada cantón)
lo hicieron en calidad de pensionados.22 A fines de los años ochenta la
institución se convirtió en escuela mixta, pues en 1889 se inscribió la primera mujer, Genoveva Cortés, quien tuvo que enfrentarse a las críticas y los prejuicios de los grupos conservadores. En su Historia de la
edu-cación en el estado de Veracruz, Hermida Ruiz señala que, al recibir su
título, Genoveva Cortés le escribió al director de la Normal Veracruzana:
No terminaré la presente sin rendir tributo de respeto y veneración a la memoria del señor General Juan Enríquez, quien desdeñando añejas preocupaciones, nos abrió las cátedras de la Escuela Normal para varones fundada por él, haciendo con esto en el Estado, el primer ensayo práctico sobre la educación en comunidad de los sexos. Usted al solicitar el que fuéramos admitidas como alumnas en el mencionado establecimiento, y el señor General Enríquez al concederlo, evitaron sabiamente todo antagonismo entre maestras y profesores normalistas porque teniendo iguales conocimientos, estarán en aptitud de realizar idénticos ideales.2Í
Como no era posible crear una escuela normal para señoritas, se modifi-caron los planes de estudios de la Normal Veracruzana y de la Escuela Primaria Superior de Niñas de Orizaba, con el propósito de preparar mujeres para el magisterio. En uno y otro caso enfrentaron grandes difi-cultades para ingresar al nivel profesional: en la Normal Veracruzana, bajo el pretexto de las pensiones y el internado, exclusivo para hombres; en la Primaria Superior de Niñas, porque sólo se les preparaba para las "primeras letras", no obstante el hecho de que el propio Enríquez había afirmado que se dedicarían a la enseñanza popular.
Enríquez no dejó de atender la instrucción secundaria, a la que consi-deró que se debía "ofrecer gratuita para todos aquellos que tengan volun-tad de recibirla, y con el objeto de no hacerla patrimonio solamente de los hijos de familia a quienes sea fácil costear su sostenimiento en las
poblaciones que cuenten con Colegio".24 En su informe de 1890, señaló
HKRMIOA RUIZ, 1986, p 240.
HERMIDA RUIZ, 1986.
que un año atrás había 28 884 alumnos en 560 planteles, a los que se había asignado un presupuesto de 447 634.94 pesos, cantidad que no igualaba el dedicado a la guerra, no obstante el hecho de haber aumen-tado en las dos últimas décadas.
Milada Bazant señala que a pesar del impulso a la educación en Veracruz y de las grandes reformas del Porfiriato, nuestra entidad no incrementó sus niveles de escolaridad en la medida esperada, pues sólo alrededor de una cuarta parte de las personas en edad escolar recibía algún tipo de instrucción escolarizada y en 1895 el índice de analfa-betismo era de 12%. La situación de la mujer no era muy halagüeña. En ese momento había 138 escuelas elementales, de las cuales 30 eran pri-vadas; siete escuelas superiores, dos de las cuales eran pripri-vadas; 26 escue-las para adultos y 144 escueescue-las mixtas, de escue-las cuales 55 eran privadas. A todas estas instituciones asistían 3 074 niñas menores de siete años, 7 450 de entre siete y quince años, y 286 mayores de quince, haciendo un total de 10 810, cifra a todas luces inferior a los 20 366 hombres que recibían instrucción escolarizada.
Tal vez lo más significativo del periodo porfirista, en perjuicio del futuro educativo de las masas, fue lo que los gobernantes no pudieron realizar a pesar de su deseo de mejorar y extender la educación y no obstante el hecho de haberlo expuesto y repetido por todos lo medios: un sistema nacional de educación capaz de generar las transformaciones que el país requería.
Sí, es cierto: los datos estadísticos muestran un incremento de matricu-lados entre 1878 y 1900; el sector oficial sobrepasó al privado y logró un predominio relativo, y el número de profesores aumentó. Sin embargo, la educación elemental vivió en lo general una crisis de crecimiento. Las tendencias político-económicas no repercutieron significativamente en los niveles de escolaridad, y la educación se concentró casi exclusivamente en los centros urbanos y en los sectores medios y altos, marcando una tendencia a la desigualdad de la estructura social.
comerciales e industriales y la consecuente necesidad de preparar personal más calificado. Entre esos lugares destacaron las capitales de los estados.
Todas las acciones del gobierno central que tenían como propósito unificar la enseñanza elemental a fines del siglo XIX daban la impresión de constituir un mosaico abigarrado, un conjunto disgregado que en rea-lidad dependía de la dinámica de las comunidades, los ayuntamientos y los estados.
Si bien entre 1878 y 1900 se impulsó la escolaridad de la mujer u n t o en el estado de Veracruz como en el ámbito nacional, no fue un impulso equitativo, pues el avance de los hombres fue superior en todos lo niveles. En general, el acceso a las instituciones de educación elemental y secun-daria, así como a la Escuela de Artes y Oficios, estuvo restringido a las masas populares, favoreciendo a los sectores medio y alto de la población. Pero incluso las mujeres que pertenecían a estos sectores se encontraban en una situación de desventaja, pues su preparación quedó condicionada a un mercado de trabajo que les ofrecía menores ingresos que a los hom-bres. A ellas se les preparaba para ser mejores amas de casa y para "la lucha en la vida", atendiendo a su carácter, su abnegación y su amor a los niños, esto es, para ser buenas maestras.
CUADRO I
ESCUELAS POR TIPO DE SOSTENIMIENTO, 1874
Sostenimiento Escuelas %
Federación, estados y municipios 5 843 72.11 Corporaciones o individuos particulares 378 4.66 Clero y asociaciones religiosas 117 1.44 Privadas de carga 1581 19.51 Sin clasificar 184 2.27 Total 8 103 100.00
FUENTE: VÁZQUEZ, 1991 Datos tomados por la autora de DlAZ COVARRUBIAS, 1875.
CUADRO 2
COMPOSICIÓN DE LA POBLACIÓN RURAL Y URBANA EN LAS ENTIDADES FEDERATIVAS, 1 9 1 0
itantes Poblados Entidad
Promedios Aguascalientes Baja California Campeche Coahuila Colima Chiapas Chihuahua
Distrito Federal Du rango Guanajuato Guerrero Hidalgo Jalisco México Michoacán Mo reíos Nuevo León Oaxaca
Rural
71.32 51.66 78.19 66.12 57.20 64.14 81.42 74.12 12.68 80.09 6943 84.62 89.31 71.54 73.09 74.68 63.85 66.14 74.46
Urbana
28.68 48.34 21.81 33.88 42.80 3586 18.58 2588 87.32 19.91 30.57 15.38 10.69 28.46 26.91 25.32 36.15 33.86 25.54
Rural
15371 109.60 34.58 138.41 170.32 140.00 107.92 99.74 593.57 122.85 176.41 239.11 129.13 102.83 387.39 136.61 415.47 94.82 367.85
Urbana
Puebla Qucrétaro Quintana Roo San Luis Potosí Sinaloa Sonora Tabasco Tamaulipas
Tepic ( hoy Nayarit) Tlaxcala Veracruz Yucatán Zacatecas 72.52 78.86 71.40 84.26 77.44 86.04 76.30 76.11 79.05 71.73 68.57 76.38 27.48 21.14 28.60 15.74 22.56 1 3 9 6 23.70 23.89 20.95 28.27 3 1 1 3 23-62 337.65 259.68 189.77 260.75 75.77 80.81 78.65 60.09 73.77 394.52 247.74 107.97 2 1 5 3 3
6 0 5 4 3 0 10344.8
6 6 5 1 0 4 8490.17 5988.00 4 3 6 3 8 3 7 3 9 5 2 5 5842.43 4288.11 6672.58 8810.33 5126.32
FUENTE: GONZÁLEZ NAVARRO, 1956. p. 150.
CUADRO 3
ALFABETISMO POR ENTIDADES FEDERATIVAS, 1895-1910
Leen y escriben Leen
Entidad y año
1895 1900 1910 Aguascalientes 1895 1900 1910 Baja California 1895 1900 1910 Campeche 1895 1900 1910 Total 14.39 16.06 19.74 14.56 16.42 26.11 30.81 30.12 38.97 17.98 18.38 2 4 7 3
Hombres \7.5Í 18.92 22.4 17.55 19.41 27.60
3 1 8 4 31.17 39.37 21.42 21.13 26.56 Mujeres 11.48 13.25 17.13 11.63 1348 24.68 29.67 28.92 38.51 14.86 15.87 22.84 Total 2.6 2.57 1.84 2.98 2.85 2.31 1.64 0.60 0.23 1.82 1.92 1.83 Hombres 2.36 2.44 1.67 2.60 3 3 6 1.95
1.42 0.44 0.19
CoahuiU 1895 1900 1910 Colima 1895 1900 1910 Chiapas 1895 1900 1910 Chihuahua 1895 1900 1910 Distrito Federal 1895 1900 1910 Durango 1895 1900 1910 Guanajuato 1895 1900 1910 Guerrero 1895 1900 1910 Hidalgo 1895 1900 1910 Jalisco 1895 1900 1910 17.49 25.00 30.63 28.83 24.61 38.90 6.88 8.88 9.12 18.99 23.00 28.16 37.73 38.55 50.21 15.98 1584 1829
9 9 3 12.19 14.46 6.36 6.1 8.3 10.53 15.03 16.13 18.13 20.99 2502 19.25 26.00 32.82 30.36 26.71 39.15 8.71 11.13 10.88 21.41 24.09 28.93 43.72 4386 54.88 17.82 17.76 19.21 11.86 14.7 17.12 9.27 8.78 11.2 14.30 1961 19.59 20.10 22.59 25.78 1558 2393 28.30 27.35 22.63 38.66 5.18 6.74 7.41 16.49 21.83 27.35 32.35 33.69 46.01 14.11 13.85 17.32 7.95 969 11.9
México 1895 1900 1910 Michoacin 1895 1900 1910 Morelos 1895 1900 1910 Nuevo León 1895 1900 1910 Oaxaca 1895 1900 1910 Puebla 1895 1900 1910 Querctaro 1895 1900 1910 Quintana Roo 1910
Sonora 1895 1900 1910 Tabasco 1895 1900 1910 Tamaulipas 1895 1900 1910 22.84 26.73 33.52 13.47 14.06 16.08 20.31 2336 26.91 Tcpic (hoy Nayarit)
1895 1900 1910 Tlaxcala 1895 1900 1910 Veracruz 1895 1900 1910 Yucatán 1895 1900 1910 Zacatecas 1895 1900 1910 15.14 17.19 22.21 27.60 14.14 21.90 12.00 14.19 16.42 14.03 16.76 21.81 16.48 1568 19.44 23.98 27.62 34.57 16.95 17.06 19.14 24.02 27.34 30.42 17.13 19.27 23.36 34.39 19.59 27.45 14.07 17.22 1993 1585 17.59 24.73 1922 1966 21.89 21.66 2580 32.41 10.04 10.99 13.11 16.45 19.27 23.29 13.07 15.11 21.01 21.19 8.77 16.36 990 11.11 12.88 12.28 1594 18.95 73.75 11.78 17.04 0.91 1.00 047 1.69 1.72 0.43 1.12 1.42 0.47 2.96 2.75 1.30 5.05 243 0.84 1.11 1.15 0.69 0.80 0.16 0.61 2.23 154 535 0.60 0.72 0.23 1.81 1.78 0.46 0.95 1.44 0.44 2.43 2.15 1.17 540 2.67 0.77 1.05 1.13 0.70 0.69 0.10 0.10 1.88
1.13
4.82 1.24 1.29 0.72 1.56 1.67 0.40 1.30 1.41 0.51 3.52 3.36 1.44 4.71 2.19 0.90 1.18 1.17 0.69 0.90 0.22 1.12 258 1.92 587CUADRO 4
PRESUPUESTOS ESTATALES POR RAMOS SOCIALES, 1878 Y 1910
Entidad y año
1878 1910
Aguascalientes 1878
1910
Baja California 1878
1910 Campeche
1878 1910 Coahuila
1878 1910 Colima
1878 1910 Chiapas
1878 1910 Chihuahua
1878 1910 Durango 1878 1910 Guanajuato
1878 1910
Guerra
25.03 15.65
33.69 1 5 2 0
28.68 2 5 3 6
16.36
18.48
13.79
9.05 3.23
23.76
4.19
30.20 15.26
Porcentajes
Educación
10.52 2 3 0 8
12.33 28.10
12.15 18.85
3.35 22.92
22.63
11.11 23.12
1 5 7 3 43.36
7.82 22.01
16.68
2 3 9 3
Asistencia y seguridad
2.12 3 4 4
4.09
2.59 1.70
9 8 0
8.77
2.68
3.97 2.67
2.26
5 2 3
Salubridad
0.06 0.37
0.34
1.04
Guerrero 1878 1910 Hidalgo
1878 1910 Jalisco
1878 1910
México
1878 1910 Michoacan 1878 19101
Morelos 1878 1910 Nuevo León
1878 1910 Oaxaca 1878 1910
Puebla
1878 1910
Queréuro
1878 1910
San Luis Potosí 1878
1910
11.33 13-27
2556 19.97
34.93
158
35.31 12.38
21.09 23.19
29.71 13.71
1.82
38.26
42.22 2937
30.64 17.89
30.43 1319
1336 21.36
6.89 22.83
0.50 28.13
5.14 3417
18.98
14.2
17.98 20.16
6.27 20.50
1320
4.66 4.37
6.82 38.51
0.80 26.74
1.51
1.81 1.78
8.05
2.96 4.40
3.33
4.56
5.66
2.50 8.19
2.40
1.71 0.08
0.43
0.12
0.44
0.31
0.67
1.88
0.29
0.13 0.51
0.43 0.98
Sinaloa 1878 1910 Sonora 1878 1910 Tabuco
1878 1910 Tamaulipas
1878 1910 Tlaxcala
1878 1910 Veracruz 1878 1910 Yucatán
1878 19102 Zacatecas 1878 1910
6.03 9-13
9.72
14.75
9.53
26.09 17.84
16.49 9.42
6.47 26.15
12.33
4.71 11-3
2501
10.65 28.72
20.34
5.55 22.11
7.71 12.03
26.98 20.84
16.04 32.50
0.85
4.12
4.23
1.65
1.19 7.30
8.38 7.15
0.44
0.24 0.52
FUENTE: GONZÁLEZ NAVARRO, 1956. pp. 210-212.
CUADR O 5 SECRETARI A DE L GOBIERN O DE L ESTAD O D E VERACRUZ-LLAV E SECCIÓ N D E INSTRUCCIÓ N PÚBLIC A Noticia que demuestra el número de establecimientos de instrucción, primaria y de ambos sexos, que existen en el estado Establecimientos Alumnos Preceptores Ayudantes Importe de los presupuestos por sueldos y fastos anuales Cantones Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Acayuca m Coatepe c Córdob a Cosamaloapa m Chicontcpe c Huatusc o Jalacing o Jalap a Minatitla n Misa n tí a (Drizab a Ozuluam a 1 0 2
9 20 9
3
2 23 70
7
7 12
2
0
4
1 21
2 6 4 2 6 4 5 15 0 0 11 9
33 7 97 4 61 2 46 7 1,16 1 76 0 1.77 0 2,53 0 40 6 77 2 1,65 3 93 2 8 1 48 0 20 7 17 2 18 6 27 1 39 0 25
9 0 0
44 4 35 1 1 0 2
9 20 9
3
2 23 70 77 12
2
0
4
1 21
2 6 4 2 6 4 5 4 0 0 11 9
1 3 3 1 1 2 3 7 1 0 0 1
0 1 0 0 2 2 2 0 0 0 0
Papantl a Tantoyuc a Túxpa m T urda s Veracni z Zongolic a 5
9 16
3
3 8
3
5 15 3 7 5 1
1
2 1
1,65 4 63 1 1,06 8 39 9 1.72 5 29 3 10 7 21 5 19 0 3 0 96 2 3 4 5 9 1 6 3
3 8
3
5 15 3 7 5 1
1
2 1 1 1 0 1
1
5 0 0 1 0 1
1
0 0
12,65 5 16,42 8 9,86 8 8,31 6 44,54 9 4,86 7
9 2 7 9 8
CUADR O 6 SECRETARI A DE L GOBIERN O DE L ESTAD O D E VERACRUZ-LLAV E SECCIÓ N D E INSTRUCCIÓ N PÚBLIC A Noticia de los establecimientos particulares de instrucción primaria y secundaria que existen en el estado Instrucción primaria Instrucción secundaria
Qmuntí Acayika
m
Coaiepe
c
Córdob
a
Establtamirntoi H-+m 3 5 5
Cosamaloapa n Chic o ntepe c Huatusc o jalacing o
tém
Mirutiüm M tond a Ü rizab a Oluluafn a Papa n tí a Tantoruc a Tfapa m Tuda s Venen a Zoogolic a Suma *
2 14 10 1 2 4 8 54
Mmjtrvt
1 1 3 3
1
5 8 1 1 1 13 9 56
Numen
de
ttumnoi
Hrnérn 90 86 169 28
46
0
63
3 50 51 4 59
24 7 147 7 «*f -1 0 10 4 6
4 51
33
2
45
7 40 14
2 9 IO S 34 9 155 8
TmU 100 17
0
16
9
6
4 79
79
2
1.09
0 90 65 33
16 7 59 6 3.41 5 Pnfaom «"*
-3 5 5 2 14 10 1 2 1 4 8 55
A/*»
™
1 l 3 3 15 8 1
1
3 9 54
Ayudantes
H~mm 1 1 10 10 2 1 10 35
Mipr
»
1
1
2 16 9
3
8
Eiublecimirrtloi HHBMR
Í Muftm
2 2 4
CUADR O 7 SECRETARI A DE L GOBIERN O DE L ESTAD O D E VERACRUZ-LLAV E SECCIÓ N D E INSTRUCCIÓ N PÚBLIC A Noticia que manifiesta el número de establecimientos de instrucción pública, primaria y de ambos sexos, que existen en el estado Cantones Establecimientos Preceptores Alumnos Presupuestos anuales por sueldo de preceptores De hombres De mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Total Pesos Cvs. Acayuca n Coatepe c Córdob a Cosamaloapa n Chicontepe c Huatusc o Jalacing o Jalap a Minatitla n Misanil a Orizab a Ozuluam a Papantl a 9 4
5 48 14 38
3
8 56 56 14 13 57 28
3
8
8 6 4 7 5 12 19 1 1 14 5 2 8 50
4
6 16
3
8 38 56
7
0 14 13 57 28
3
8
14 6 4 7 5 12 14 1 1 14 5 2
31 9 1.58 5 1,28 4 66 3 1,07 9 1,13 6 1,62 3 2,53 4 50 3 44 8 2.15 0 1,21 5 91 5 54 2 39 9 21 5 20 6 31 3 63 2 78
8 25 58
1.06
7
20
0 70
Tantoyuc
a
Túxpa
m
Tuxtla
s
Veracru
z
Zongolic
a
Totale
s
2
5 42 7
3
7 13
57
8
5 4 I
17 1 112
2
5
4
2 7
5
8 13
61
7
5 4 2
3
6 1
13
3
1,37
0
1,46
0
42
8
2,17
1
30
3
21,18
6
20
4
1,57
4
31
7
1,77
7
10
8
53
6
1.38
1
3,55
2
2
3
32
6
6,54
8
27,73
4
7,2
%
8,91
6
4,40
4
43,61
4
3,31
2
137,79
7
Nota
: Po
r n
o
habers
e podid
o
completa
r oportunament
e lo
s dato
s respectivos
, sól
o
figuran
e
n
est
a
notici
a
lo
s sueldo
s d
e lo
s preceptores
incluirs
e otro
s gastos
.
Orizaba
, septiembr
e 1
*
d
e 1882
.
R
. Domínguez
.
Jef
e d
e l
a
Secció
n
R
. Rodrígue
z River
a
Secretari
o
FUENTE
: HERM1D
A
RUTZ
, 1986
. p
. 204
CUADR O 8 SECRETARI A DE L GOBIERN O DE L ESTAD O D E VERACRUZ-LLAV E SECCIÓ N D E INSTRUCCIÓ N PÜBUC A Noticia que manifiesta el número de establecimientos públicos de instrucción secundaria que hay en el estado Nombre de los
establecimientos Colegi
o Preparatori o Escuel a Superio r d e niña s Colegi o Preparatori o y Lice o anex o Lugares en que existen Veracru z íde m O rizab a Nombres de los rectores Esteba n Morale s Jacint a Lousta u Lie . Silvestr e M . Cor a Número de catedráticos
8 5
5
0
5,01
0
4
4
5
7,71
0
121
6
$84,35
2
0
Drizaba
, Septiembr
e I
o d
e 188
2
Ricard
o
Domíngue
z
Jef
e d
e Secció
n
R
Rodrígue
z Rivera
,
Secretari
o
FUENTE
; HERMID
A
RUIZ
, 1986
, p
. 205
.
Colegi
o
Preparatori
o
Tantoyuc
a
Francisc
o
G
. Cosme
s 1
4
Colegi
o
Preparatori
o
Tlacotalpa
m
Felician
o
R
, Bayl
y
2
Suma
s 10
Túxpu
n
3
1
3
1
5
5
3
0
8
5
TuxtU
í 1
7
1
7
1
0
8
5
9
5
Veraciu
i 5
1
2
1
1
2
1
20
2
43
3
63
5
1
1
1
1
4
7
2
3
5
4
0
7
Tócale
s 5
1
5
4
7
4
6
7
1.69
7
1,51
1
3.20
8
4
1
4
1
4
4
2
28
2
4
0
32
Orizaba
, septiembr
e I
o d
e 188
2
Ricard
o
Domíngue
z R
- Rodrígue
z River
a
Jef
e d
e Secció
n
Secretari
o
FUENTE
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A
RUIZ
, 1986
, p
. 206
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