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TERRITORIALIDAD, CONFLICTO Y RESISTENCIA EN LA MONTAÑA MATLACUEYE

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ISSN 2362-1958

TERRITORIALIDAD, CONFLICTO Y RESISTENCIA EN LA MONTAÑA MATLACUEYE

Ernesto Licona Valencia, Fátima Zúñiga Silverio & María Esther Soni Peñaa

RESUMEN

El objetivo de este texto es comprender la territorialidad nahua como un proceso de tensión y conflicto entre la territorialización de la dominación y la territorialización de la resistencia que simultáneamente acreditan concepciones sobre el territorio, apropiaciones sociales, geografías, corpus legal, lenguaje propio y formas comunitarias de participación que se objetivan en las instituciones del Estado y entre los pueblos campesinos indígenas nahuas, habitantes de las faldas de la montaña Matlalcueye, en un contexto de urbanización y globalización.

PALABRAS CLAVES: Territorialidad nahua; Territorialización de la dominación; Territorialización de la resistencia; Áreas Naturales Protegidas.

ABSTRACT

The objective of this text is to understand Nahua territoriality as a process of tension and conflict between the territorialization of domination and the territorialization of resistance that simultaneously prove conceptions about the territory, social appropriations, geographies, legal corpus, own language and community forms. of participation that are objectified in the institutions of the State and among the Nahua indigenous peasant peoples, inhabitants of the foothills of the Matlalcueye mountain, in a context of urbanization and globalization.

KEYWORDS: Nahua territoriality; Territory; Territorialization of domination; Territorialization of resistance, Protected Natural Areas.

Manuscrito final recibido el día 15 de noviembre de 2021. Aceptado para su publicación el día 20 de enero de 2022.

Fecha de publicación agosto 2022.

a Colegio de Antropología Social, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Avenida San Claudio y 24 sur Ciudad Universitaria, Edif FIL1, C.P. 72570, Puebla, Puebla, México, [email protected]

INTRODUCCIÓN

Este texto es producto del trabajo de campo que realizamos en diferentes pueblos de la montaña Matlalcueye (Localizada en los Estados de Puebla y Tlaxcala, México) desde hace tres años.

En particular recogimos un extenso material testimonial en el I Foro de Diálogo Público sobre la Montaña La Malinche, Malintzi o Matlalcueye celebrado los días 4, 5 y 6 de octubre de 2019 en San Miguel Canoa; en el I Foro Intercomunitario

“Voces de la Matlalcueyetl-Malintzi” celebrado en San Bartolomé Cuahuixmatlac, Tlaxcala y más recientemente en el evento “Conversando con los Tiaxcas” los días 12, 19 y 26 de julio de 2021 que se llevó a cabo en las comunidades de San Pedro Muñoztla, Teolocholco y San Pedro Tlalcuapan.

Cabe señalar que en todos estos foros hemos participado en su diseño y puesta en práctica y en especial en el último colaboramos con la organización Comunidades Unidas en defensa

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de la Matlalcueyetl; asimismo hemos participado en manifestaciones públicas, elaboración de manifiestos políticos en el contexto de la crisis socioambiental ocasionada por la plaga del insecto descortezador. Todo el material testimonial y etnográfico lo organizamos con base en una guía de investigación que permitió escribir el presente escrito.

El objetivo del texto es comprender la territorialidad nahua como un proceso de tensión y conflicto entre la territorialización de la dominación y la territorialización de la resistencia que simultáneamente acreditan concepciones sobre el territorio, apropiaciones sociales, geografías, corpus legal, lenguaje propio y formas comunitarias de participación que se objetivan en las instituciones del Estado y entre los pueblos campesinos indígenas nahuas, habitantes de las faldas de la montaña Matlalcueye, en un contexto de urbanización y globalización.

Para la mejor comprensión del texto se ha estructurado en cuatro partes y una reflexión final.

La primera es una reflexión teórica sobre territorio y territorialización proponiendo una definición de territorialidad. La segunda trata sobre las características sociales del territorio Matlalcueye que forma parte de una región sociocultural más amplia impactada por procesos de urbanización y globalización. La tercera y cuarta parte tratan sobre la territorialización de la dominación y de la resistencia, que con dato etnográfico se emplazan necesariamente en conflicto edificando territorialidades en oposición. Finalizamos con una reflexión final sobre territorialidad nahua.

TERRITORIO, TERRITORIALIZACIÓN Y TERRITORIALIDAD

Comprendemos al territorio como sistema complejo, resultado de prácticas socioculturales que actores sociales posicionados despliegan relacionalmente en escalas del territorio, pero que al mismo tiempo interacciona con el orden mental de los sujetos, que dependiendo de su circunstancia sociocultural ya sea étnica, género, clase, temporalidad, etc., construyen socialmente a los territorios. Así el territorio se erige por múltiples formas de apropiación y simbolización que los

actores sociales desarrollan, edificando lógicas territoriales, incluso coexisten varias de ellas en un mismo territorio. Desde esta perspectiva, los territorios se constituyen porque responden a los intereses de sus practicantes, por lo que el territorio se encuentra en permanente tensión y/o conflicto.

El territorio no es espacio físico o contenedor geográfico sino espacio social relacional, con tiempo y sistema de escalas territoriales. Una definición muy clara de territorio y que funciona para los fines de este texto es la que proporciona Gilberto Giménez, dice:

El territorio resulta de la apropiación y valoración de un espacio determinado.

La apropiación-valoración puede ser de carácter instrumental-funcional o simbólico-expresivo. En el primer caso se enfatiza la relación utilitaria con el espacio (por ejemplo, en términos de explotación económica o de ventajas geopolíticas);

mientras que en el segundo se destaca el papel del territorio como espacio de sedimentación simbólico-cultural, como objeto de inversiones estético-afectivas o como soporte de identidades individuales y colectivas. Dicho de otro modo: como organización del espacio, se puede decir que el territorio responde en primera instancia a las necesidades económicas, sociales y políticas de cada sociedad, y bajo este aspecto su producción está sustentada por las relaciones sociales que lo atraviesan; pero su función no se reduce a esta dimensión instrumental: el territorio es también objeto de operaciones simbólicas y una especie de pantalla sobre la que los actores sociales (individuales o colectivos) proyectan sus concepciones del mundo. Por eso el territorio puede ser considerado como zona de refugio, como medio de subsistencia, como fuente de recursos, como área geopolíticamente estratégica, como circunscripción político- administrativa, etc.; pero también como paisaje, como objeto de apego afectivo, como tierra natal, como lugar de inscripción

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de un pasado histórico y de una memoria colectiva y, en fin, como “geosímbolo”

(Giménez, 1999, p. 29)

Entonces, el territorio es resultado fundamentalmente de un proceso de apropiación social (instrumental/funcional y simbólico/

expresivo) del espacio, proceso que algunos autores han denominado territorialización que simultáneamente va generando una sinergia territorial donde actúan varios factores tanto materiales, simbólicos, políticos, económicos, etc. fruto de posiciones actorales tensionadas con sus respectivas significaciones del territorio en el tiempo, proceso sinérgico que se ha denominado territorialidad.

El concepto de territorialidad humana ha evolucionado en el siglo XX, primero se esbozó asociado al control de una extensión física y a la capacidad que tiene un grupo de influir sobre otros grupos (Sack, 1986), hasta el planteamiento de Jérome Monnet (2010) que subraya la objetivación de determinados valores al territorio, pero no desprovistos de vínculos con los procesos de territorialización. Para Monnet el sistema territorial está conformado por la dialéctica entre territorio, territorialización y territorialidad, el primero es entendido como el espacio material donde se llevan a cabo las acciones humanas de manera repetitiva, la territorialización como acciones que se realizan en el territorio, pero sustentadas en una territorialidad y ésta como los valores atribuidos al territorio. De esta manera la mutua determinación entre los tres componentes del sistema territorial, según Monnet, se explican mutuamente.

Por ejemplo, en San Miguel Canoa que, desde el punto de vista de las políticas del Estado, la montaña La Malinche en donde se asienta esta población, se define como un Parque Nacional por decreto presidencial y cuya conformación data del año de 1936. Es decir, el decreto federal y demás políticas territoriales, desde ese entonces hasta la fecha, se entienden como un proceso de territorialización, porque son prácticas concretas que se han desplegado en un espacio material (territorio); pero que al mismo tiempo están

sustentadas en un sistema de valores (territorialidad) que construyen la representación del territorio

“oficial” y que simultáneamente existen en codeterminación con las prácticas de apropiación (territorialización de dominación). Lo interesante del sistema territorial es que admite otras formas de territorialización y territorialidad expresada por otros actores sociales, por ejemplo, en este caso, por los habitantes de San Miguel Canoa1 y que denominamos Territorialización de resistencia, Así un sistema territorial se construye y se reproduce en mutua determinación con disímiles procesos de territorialización y territorialidades del territorio en sus respectivas escalas y temporalidades.

Entonces y para los fines de este escrito comprendemos a la territorialidad fundamentalmente como aquel proceso de representación que posibilita construir al territorio como símbolo, es decir a la manera de un sistema de representaciones simbólicas con sus respectivas prácticas cotidianas estructuradas en relación a un sistema de valores diversos, comunicados y en tensión histórica que permiten reproducir y transmutar la vida social en el territorio; así la territorialidad es un modo de vida que funciona como una estrategia social de singularidad en el mundo, en una temporalidad específica frente a los otros y de enunciación de un

“sí mismo” (Licona, Torres & Urizar, 2016) EL TERRITORIO MATLALCUEYE

La montaña Matlalcueye pertenece al llamado Valle Puebla-Tlaxcala2 que es una macro región

1 Por ejemplo, en San Miguel Canoa sus habitantes utilizan el ocoxal para el baño de temazcal, para adornar el patio y habitaciones en bodas, bautizos y XV años y en tiempo de Día de Muertos, para formar el camino que guía a sus muertos hacía su morada o casa. Usos de la hoja de pino que es prohibida por la normatividad jurídica del Parque Nacional, lo que ocasiona constantes tensiones sociales. Esto mismo pasa con la leña, los hongos, el agua, piedras, arena, etc.

2 Para Hugo Nutini el valle poblano-tlaxcalteca se conformó a partir de las parcialidades prehispánicas de los cuatro señoríos tlaxcaltecas y los señoríos de Cholula, Huejotzingo, Cuautinchan, Huaquechula y Quecholac. Para este autor, el medio poblano-tlaxcalteca está conformado por el Valle de Puebla-Tlaxcala y otras áreas adyacentes y se demarca de la forma siguiente:

El límite norte coincide más o menos con la carretera

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sociocultural territorial principalmente nahua. En esta región se ha desarrollado, por su extensión y población, la cuarta zona metropolitana3 del país, concentrando alrededor de 2.5 millones de habitantes. Una de las principales características de la zona metropolitana de la ciudad de Puebla- Tlaxcala es la incorporación de pueblos de origen prehispánico y colonial a su dinámica metropolitana lo que ha generado una compleja combinación de rasgos socioculturales de vida urbana e indígena-campesina, que se observa en la creciente composición urbana de los pueblos de origen campesino indígena. Para Sergio Flores (2003), la zona metropolitana es un conjunto de zonas urbanas, suburbanas, rurales, urbanas y rurales que han mantenido, desde hace siglos, una México-Texcoco-Calpulalpan-Apizaco-Huamantla- Jalapa-Veracruz, pero es necesario advertir que hay varios municipios al norte de Apizaco que pertenecen etnográficamente al medio poblano-tlaxcalteca (Tetela, Tecatlán, Xalostoc, Xaltocan y Yauhquemehcan). El límite sur lo constituye una línea imaginaria que se extiende desde los contrafuertes de la Sierra Nevada, pasando a unos 10 km al sur de Atlixco, hasta llegar a la carretera Puebla-Tepeaca-Tecamachalco-Tehuacán.

La Sierra Nevada constituye el límite occidental, pero al norte de la autopista México-Puebla, los límites de la región son una línea imaginaria que va, aproximadamente, del Río Frío a Hueyotlipan. Al oriente el medio poblano-tlaxcalteca está limitado por otra línea imaginaria en dirección casi norte-sur de Cuapiaxtla a Tecamachalco. Como se puede ver, el medio poblano-tlaxcalteca incluye el valle mismo entre los contrafuertes de la Sierra Nevada y la Malinche, además de los contrafuertes orientales de la Malinche y la región árida al sur de la carretera Puebla-Tepeaca- Tecamachalco-Tehuacán. La parte norte de Tlaxcala, es decir, casi la mitad del territorio estatal, cae fuera de esta subárea cultural, lo mismo que la región de Calpulalpan que pertenece más bien a la región de Texcoco (Nutini, 1989, pp. 296-297). Actualmente está demarcación suman un total de 77 municipios; de los cuales 38 corresponden a Tlaxcala y 39 a Puebla.

3 Así, al integrarse decenas de municipios siguen formando una extensa zona metropolitana dividida en dos partes: la primera corresponde a Puebla (2.6 millones de habitantes y 36 municipios); mientras que Tlaxcala asienta la segunda (350 mil residentes en 16 municipios). Con estas dimensiones acumulan en conjunto tres millones de residentes (52 municipios), total superado por otras áreas metropolitanas (ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) (García de León Loza, 2018).

relación constante e intensa y que en las últimas décadas han incrementado su integración regional.

En la región se localizan infinidad de localidades de 2.500 a 10.000 habitantes distribuidas a lo largo y ancho del valle (región sociocultural), todas conectadas por diversas carreteras como la autopista de cuota, libre, libre autopista, libre estatal y libre federal, Vía corta a Santa Ana, la reciente de cuota a Tlaxcala, haciendo de la región la más comunicada de los estados de Puebla y Tlaxcala. Poblaciones que por la dinámica de su vida cotidiana está determinada por las relaciones económicas, sociales y culturales que entablan con las grandes y medianas concentraciones urbanas, pero también su identidad queda condicionada por rasgos socioculturales campesinos- indígenas, conformando territorios específicos y diferenciados, como el de los pueblos volcaneros, las cholulas, los pueblos laguneros, solo por mencionar algunos. Refiere Margarita Nolasco:

La región de Puebla-Tlaxcala [...]

culturalmente está comprendida dentro de Mesoamérica y forma parte de las culturas Náhuatl del Altiplano Central; son los llamados nahuas transmontanos. La región presenta algunas características de especial importancia: ha sido habitada desde épocas muy antiguas(tal vez desde hace 8.000 años); ha sido paso obligado y el asiento de diversas corrientes culturales[...]; hay una ciudad cuya fundación se remonta tal vez al inicio de nuestra era y que ha sido habitada sin interrupción alguna, hasta la fecha (Cholula), junto a otras ciudades indígenas de fundación prehispánica (Huejotzingo), hasta localidades de reciente fundación europea (Chipilo) o mexicana (Los Manantiales). En fin, ha sido una región en la que ha habido un continuo proceso de aculturación, primero entre las diversas culturas aborígenes y posteriormente con la cultura occidental. La mezcla y la reinterpretación cultural indígena han sido tan importantes que, a pesar de la fuerte hispanización, los indígenas lograron sobrevivir hasta el siglo XX, y solo

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empieza a desaparecer con el crecimiento urbano de la ciudad de Puebla y el fuerte desarrollo industrial en la región, con su modernismo consiguiente. Sin embargo, entre los campesinos modernos de la región aún encontramos muchos rasgos culturales indígenas (Nolasco, 1973, p. 23).

En este sentido, la región Puebla-Tlaxcala, en muchos aspectos, presenta una faceta de modernización vertiginosa, pero también sigue reproduciendo elementos culturales anclados en un mundo campesino-indígena, igualmente moderno.

Así entonces encontramos territorios muy conectados al mundo global pero desconectados localmente, territorios cosmopolitas en donde los bienes simbólicos globales estructuran en gran medida las identidades pero coexistiendo con prácticas y formas de organización socio religiosas procedentes de otros tiempos; territorios muy significativos para sus habitantes porque han construido una compleja cosmovisión en torno a los volcanes pero al mismo tiempo, estos mismos habitantes, insertos en el mercado laboral de las ciudades, que objetivan simultáneamente prácticas urbanas.

Es hasta mediados de los años sesenta del siglo XX cuando en la región Puebla-Tlaxcala se consolida económicamente, en esta época se crea un complejo industrial constituido por plantas como la automotriz, acero, farmacéutica y petroquímicos que logran consolidar a las ya existentes como la industria textil. El desarrollo agrícola, comercial, artesanal y preindustrial en el siglo mencionado, proporcionó a poblaciones de la región como Tepeaca, Atlixco, San Martín Texmelucan, Santa Ana Chiahutempan, Apizaco, Tlaxcala etc. presencia regional y subregional, a tal punto que su importancia sigue siendo hoy día su característica. Actualmente en la región se produce más de la mitad de la riqueza de los estados de Puebla y Tlaxcala.

Si atendemos el criterio lingüístico se puede afirmar que en la región habitan grupos indígenas y que estos se pueden localizar principalmente en las faldas de los volcanes, como puede ser el caso de las poblaciones de Santiago Xalitzintla, San Miguel

Canoa, La Resurrección, etc. del lado de Puebla y de Tlaxcala se encuentran las poblaciones de Amaxac de Guerrero, Chiautempan, Mazatecochco, Contla de Juan Cuamatzi, Acuamanala, San Pablo del Monte, Ixtenco, etc. Comunidades que, según datos oficiales, cada día hablan menos el náhuatl porque los jóvenes salen de sus comunidades y ya no quieren hablar “mexicano”, sin embargo, por los recorridos de campo podemos observar su permanencia, incluso dentro de los jóvenes. Pero si atendemos, otros criterios como la propiedad de la tierra podemos afirmar que en toda la región e incluso en comunidades conurbanas como San Pedro Cholula, Tlaxcalancingo, Contla, Nativitas, etc., encontramos una población con fuerte presencia campesina de orígenes indígenas.

Volcanes, ríos y pueblos se han acoplado en la región Puebla-Tlaxcala durante muchos años y quizás uno de los sistemas de representación cosmogónica más complejos dentro de área, se presenta en las poblaciones volcaneras. Estas han desarrollado durante muchos años la creencia en deidades del agua y rituales específicos para propiciar lluvia en sus comunidades.

La macro región Puebla-Tlaxcala articula diversas micro-regiones. Las microrregiones, están estructuradas por los centros urbanos medianos y pequeños que al mismo tiempo están interconectadas con los dos grandes centros urbanos de la región (ciudad de Puebla y Tlaxcala). Las microrregiones observadas definen los siguientes territorios: 1) Popo-Ixta pueblos asentados alrededor de los volcanes; 2) Matlalcueye, pueblos asentados alrededor del volcán; 3) Atlixco, centro urbano con importantes pueblos y que limita con las Cholulas; 4) Las Cholulas: conformado por cinco importantes municipios, entre ellos San Andrés, San Pedro y Santa Isabel Cholula; 5) Huejotzingo/San Martín Texmelucan/Nativitas;

6) Apizaco/Tlaxcala; 7) Tlaxcala /Zacatelco/

Papalotla; 8) Tlaxcala/Santa Ana/Contla/San José Teacalco; 9) Amozoc/Teplataxco/Acajete; 10) Tepeaca/Tecali de Herrera/Cuatinchán; 11) San Andrés Azumiatla/Valsequillo/ San Baltazar y pueblos laguneros y 12) Ciudad de Puebla. Todas las microregiones se encuentran interconectadas, hacen estructura a partir de la conformación de la

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macro región Puebla-Tlaxcala y en particular, a partir del proceso dominante de metropolización que impulsan las ciudades de Puebla y Tlaxcala.

La montaña Matlalcueye4, llamada institucionalmente Malinche, desde tiempos anteriores y en la actualidad ha sido un territorio con variados recursos naturales (agua, animales, madera, piedra, plantas, etc.) que principalmente ha permitido la presencia de comunidades de origen nahua y otomí. La presencia humana en las inmediaciones del volcán es muy antigua y en la actualidad, las diferentes comunidades han sufrido procesos de cambio vertiginoso, principalmente por los procesos de urbanización y globalización que ha conformado un sistema de pueblos volcaneros con distintos vínculos simbólicos y materiales con la montaña.

La montaña Matlalcueye y todos aquellos pueblos, comunidades campesinas indígenas conforman un territorio denominado Matlalcueye que se caracteriza por su diversidad biocultural y particulares vínculos que establecen los pobladores y agentes sociales de instituciones de Estado con los recursos naturales de la montaña; así como por el entramado de simbolizaciones, discursos que hacen referencia a prácticas, formas organizativas y figuras simbólicas construidas a lo largo del tiempo por los pueblos.

El territorio Matlalcueye es una micro región que concentra alrededor de sesenta asentamientos humanos pertenecientes a dos estados de la república (Puebla y Tlaxcala)5 que establecen vínculos económicos y socioculturales con la

4 Con base en evidencia arqueológica y etnohistórica, en este texto adoptamos el nombre de Matlalcueye para referirnos al volcán que institucionalmente llaman también Malinche. Matlalcueye es la advocación tlaxcalteca de la diosa del agua Chalchiuhtlicue, nombrada en algunas fuentes como Chalchiuhcueye.

Matlalcueye es una diosa del agua, que significa:

“Vestida o ceñida de un faldellín”; “nahuas azules”;

“camisa azul”; “encamisada de azul”, etc. (Montero, 2012, pp. 49-65)

5 Destacan Santa Ana Chiautempan, Huamantla, Iztenco, Tepetzala, Acajete, Tepatlaxco, Amozoc, Xonacatepec, San Pablo del Monte, San Aparicio, Resurrección, San Miguel Canoa, San Isidro Buen Suceso, San Miguel espejo, Concepción Capulac, San Luis Telocholco, entre otros.

montaña y con las ciudades de Puebla y Tlaxcala, así como con otros centros urbanos más pequeños.

Alrededor del volcán se asentaron numerosas poblaciones indígenas y que después con la llegada de los españoles estructuraron un complejo sistema de intercambio económico, social y cultural entre ellos. Además, el volcán históricamente ha provisto de agua, piedra, madera, etc. a la ciudad de Puebla y funciona como regulador del clima del valle y ha motivado el desarrollo de un sistema agrícola tradicional llamado metepantle.

Por consiguiente, se conformó una estructura rural-urbana e indígena-mestiza compleja que se expresa principalmente en el sistema espacial, movilidad, ritualidad y trabajo; aunque no excluye otras dimensiones sociales que conforman nuevas identidades reconfiguradas e impactadas por los nuevos contextos urbanos y globales.

TERRITORIALIZACIÓN DE LA DOMINACIÓN Se comprende como territorialización de la dominación o hegemonía a un conjunto de prácticas y creencias de Estado que integran la noción del territorio sustentada primero en la ideología conservacionista de la naturaleza y después en su sustentabilidad, con una narrativa fundacional y legislación acorde que se complementan con una geografía coercitiva.

La territorialización de la dominación define a la montaña como Parque Nacional cuyo objetivo es “asegurar la preservación de los ecosistemas y su biodiversidad salvaguardando la diversidad genética de las especies” (Programa de Manejo, 2013, p. 13). En esta concepción la agricultura es un problema que eliminar, a los sujetos campesinos y sus prácticas sociales es necesario normar y sancionar6. Es una concepción naturalista y

6 La legislación mexicana sobre el cuidado del ambiente es muy avanzada desde el punto de vista conservacionista y de la sustentabilidad y son muy numerosas las dependencias del estado mexicano dedicadas a ello. Actualmente la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) tiene a su resguardo 182 Áreas Naturales Protegidas (ANP) ubicadas a lo largo del país, mismas que se encuentran divididas en nueve direcciones regionales, distribuidas a largo del territorio mexicano. En la subregión Matlalcueye se encuentra comprendida la dirección Región Centro y

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formalista del territorio que se encuentra en tensión y contradicción con las prácticas y concepciones de los campesinos indígenas de los pueblos que desde tiempos prehispánicos y coloniales viven en y de la montaña. Expresiones como “la montaña nos habla”, “la montaña tiene vida”, “es nuestra madre”, “la montaña tiene sus faldas rasgadas por el daño que le han hecho”, “la montaña nos da agua, aire, hongos, tierra, nos da todo para vivir”, “sin la montaña no somos nadie”, son simbolizaciones que exhiben la relación compleja existente entre los pueblos nahuas y Matlalcueye, la montaña-madre, la montaña-sustento.

El Estado mexicano usurpó el control de la montaña por decreto presidencial en el año de 1938 que la convirtió en “Parque Nacional”, situación que condujo al diseño de políticas y normativas ambientales sobre el territorio para evitar supuestamente la degradación de las zonas naturales prioritarias para la nación, dados los servicios y bienes ambientales que de ellos se obtienen. Sin embargo, a más de ochenta años del decreto que no fue expropiatorio sino declarativo, actualmente su eficacia se pone en cuestión por el 70% de pérdida de su bosque debido principalmente al crecimiento de la ciudad de Puebla y extracción de madera de forma ilícita, refieren algunos habitantes: “fue una pérdida de la cual la montaña no se ha podido recuperar”. En suma, la regulación estatal y el control jurídico sobre la montaña ha sido insuficiente para detener el deterioro ambiental de la misma7.

Eje Neovolcánico, la cual tiene a su cargo 36 ANP, de las cuales seis son Reservas de la Biosfera y 26 Parques Nacionales. De acuerdo con la regulación y protección de CONANP se estableció a través de la Ley General de Equilibrio Ecológico de Protección a Medio Ambiente (LGEEPA) la implementación de una serie de políticas y normativas a cada una de las ANP del país, con la finalidad de determinar estrategias de conservación y cuidado a los recursos naturales naciendo así un documento institucional y científico que se denominó Programa de Manejo.

7 Posteriormente y ligado a lo anterior, el 27 de febrero de 1996 se decretó la descentralización del Parque Nacional, la SEMARNAP a través del Instituto Nacional de Ecología, transfirió a los Gobiernos de los Estados de Puebla y Tlaxcala la administración del Parque Nacional. Se dividió físicamente la montaña,

La figura jurídico territorial del Programa de Manejo (PM) es la objetivación de la territorialización de dominación en las áreas denominadas Parques Nacionales que impone más normas y una geografía coercitiva a los pueblos y habitantes de la montaña. El Programa de Manejo desde el punto de vista institucional es un instrumento de planeación y regulación que determina las estrategias de conservación y uso de las áreas naturales protegidas a nivel mundial, se han conceptualizado como planes o programas de manejo, planes rectores, planes directores (CONANP, 2018). Sus objetivos giran en relación con: protección, manejo, restauración, conocimiento y cultura, manteniendo el principio de asegurar la preservación de los ecosistemas y su biodiversidad (Programa de Manejo, 2013).

Las demás reglas se expresan en diez Normas que cada Programa de Manejo debe contemplar, que restringen aún más las actividades de los habitantes de los pueblos8.

ocasionando que los problemas ambientales se acrecentarán, tal como los habitantes de los pueblos lo refiere ya que ahora cada Estado decide sobre una parte de la montaña haciendo más burocrática la intervención de los habitantes y regulando de manera desigual el territorio.

8 Norma Oficial Mexicana Nom-015-Semarnat/

Sagarpa-2007. Que establece las especificaciones técnicas de métodos de uso del fuego en los terrenos forestales y en los terrenos de uso agropecuario; Norma Oficial Mexicana Nom-019-Semarnat-1999. Que establece los lineamientos técnicos para el combate y control de los insectos descortezadores de las coníferas;

Norma Oficial Mexicana Nom-020-Semarnat-2001.

Que establece los procedimientos y lineamientos que se deberán observar para la rehabilitación, mejoramiento y conservación de los terrenos forestales con pastoreo;

Norma Oficial Mexicana Nom-059-Semarnat-2010.

Protección ambiental de especies nativas de México de flora y fauna silvestres, categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio de lista de especies en riesgo; Norma Oficial Mexicana Nom-062-Semarnat-1994. Especificaciones para mitigar los efectos adversos sobre la biodiversidad, ocasionados por el cambio de uso del suelo de terrenos forestales a agropecuarios; Norma Oficial Mexicana Nom-126-Semarnat-2000. Especificaciones para la realización de actividades de colecta científica de material biológico de especies de flora y fauna silvestres y otros recursos biológicos en el territorio nacional;

Norma Oficial Mexicana Nom-08-TUR-2002. Que

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Estas Normas son relevantes porque supuestamente estructuran el quehacer en el territorio. Las acciones, propuestas, incidencias en el mismo deben estar totalmente sujetas a las mismas, tienen que ser conocidas y comprendidas por los habitantes. Los principios de los Planes de Manejo son homogéneos en todo el país, se aplican de la misma manera en el norte, centro y sur, como si los territorios fueran los mismos. Se piensa que la montaña no les pertenece a los pueblos campesino- indígenas, sino que solo es un “préstamo” del territorio nacional, se discurre que el único agente rector y ordenador es el Estado mexicano.

Esta visión niega a los territorios campesinos- indígenas al igual que sus saberes, sentires y prácticas territoriales lo que refuerza el enfoque conservacionista que simultáneamente impone una geografía coercitiva y/o de dominación.

Se obliga a emplear una geografía que delimita al territorio a partir de una poligonal-límite de reserva y protección no importando si a su interior se localizan pueblos, rancherías o si se realizan prácticas como la agricultura y otras tradicionales de usufructo del bosque; asimismo se segmenta al territorio en subzonas que denominan: de preservación, de uso tradicional, de uso público, de asentamientos humanos y de recuperación9.

establece los elementos a que deben sujetarse los guías generales y especializados en temas o localidades específicas de carácter cultural; Norma Oficial Mexicana Nom-09-TUR-2002. Que establece los elementos a que deben sujetarse los guías especializados en actividades específicas; Norma Oficial Mexicana Nom-010- TUR-2001. De los requisitos que deben contener los contratos que celebren los prestadores de servicios turísticos con los usuarios turistas; Norma Oficial Mexicana Nom-012-Semarnat-1996. Procedimientos, criterios y especificaciones para realizar el aprovechamiento, transporte y el almacenamiento de leña para uso doméstico (Programa de Manejo, 2013, p. 54).

9 Según el Programa de Manejo (PM) hay Actividades permitidas como: 1. Actividades culturales tradicionales;

2. Agricultura; 3. Aprovechamiento de recursos naturales con fines de autoconsumo o uso doméstico;

4. Colecta científica; 5. Construcción y mantenimiento de infraestructura; 6. Educación ambiental; 7.

Establecimiento de UMA; 8. Filmaciones, actividades de fotografía, la captura de imágenes o sonidos por cualquier medio; 9. Investigación científica y

Por supuesto, esta manera de concebir y zonificar el territorio genera tensiones y conflictos con los pueblos nahuas. Para ellos la montaña es una mujer que tiene pechos, cabello, rostro; vestida con falda azul amplia, en cuclillas porque está orinando; además la geografía nahua hace énfasis en barrancas que han sido obra de las mixcoatl, lugares pesados, lugares sagrados, lugares numinosos, ameyales, cuevas, parajes o veredas que son límites entre los pueblos, etc. La geografía de dominación se opone a la geografía nahua, expresan dos procesos de territorialización; una producto de actos de poder y la otra germinada por la experiencia espacial, la memoria, cosmovisión y el recorrido por el territorio. Además, el territorio nahua necesariamente se nombra y expresa en lengua náhuatl, ya que el castellano no penetra en el contenido simbólico del mismo. Para los pueblos nahuas, la poligonal y el Parque no representan su territorio.

De igual forma, la poligonal ha generado fuertes conflictos ligados al aprovechamiento de bienes materiales en la montaña, ya que la oportunidad de aprovechar los recursos en el territorio a través de esta subzonificación quedó restringida a sólo un área de la montaña, lo cual, de acuerdo con algunos testimonios, resulta inviable ya que el área destinada como zona de aprovechamiento carece de los elementos necesarios para sobrevivir.

Otro elemento de conflicto es la utilización del saber científico en la sustentación de los planes de manejo y con ello su utilización a manera de dispositivo de poder. La ciencia impulsada por la “modernidad” se proclama como la única monitoreo del ambiente;10. Mantenimiento de caminos existentes;11. Turismo y turismo de bajo impacto ambiental. Actividades no permitidas:1. Interrumpir, rellenar, desecar o desviar flujos hidráulicos; 2.

Introducir especies exóticas invasoras; 3. Realizar, sin autorización, actividades cinegéticas o de explotación y aprovechamiento de especies de flora y fauna silvestres;

4. Realizar, sin autorización, actividades de dragado o de cualquier otra naturaleza, que generen la suspensión de sedimentos, o provoquen áreas con aguas fangosas o limosas dentro del área protegida o su zona de influencia; 5. Tirar o abandonar desperdicios; 6. Verter o descargar contaminantes, desechos o cualquier tipo de material nocivo (Programa de Manejo, 2013, pp. 116- 117).

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forma de conocer la realidad y simultáneamente desconoce otras formas de conocimiento. El cientificismo frecuentemente combate otros modelos civilizatorios y saberes; la ciencia se convirtió en ideología al afirmar, desde diversos espacios de poder, que produce un insuperable conocimiento que soluciona las problemáticas que se presentan en la relación de los pueblos y comunidades con la naturaleza. El cientificismo es ambicioso al pensar que el método científico debe aplicarse a cualquier ámbito de la vida social; el cientificismo no alcanza a comprender que los contenidos simbólicos atribuidos a la naturaleza por personas, grupos sociales y pueblos no pueden reducirse a datos objetivos. La ideología del cientificismo ha difundido la creencia que los conocimientos de los técnicos y los que producen los investigadores son superiores, racionales y objetivos y que los conocimientos de campesinos e indígenas son inferiores, subjetivos y carentes de validez. El cientificismo no logra comprender que el saber campesino indígena siempre está asociado al territorio, cosmovisión y simbolismos de todo tipo, solo se le puede comprender en su relacionalidad con todas las dimensiones sociales (Díaz, Ortiz & Núñez, 2004)

Lo anterior, ha generado fuertes conflictos, ya que estos saberes técnicos y sus soluciones resultan inviables de aplicar en los territorios.

Los habitantes de la montaña incluso, han testimoniado escenas de discriminación por parte de los técnicos enviados desde las instituciones, quienes no reconocen a sus autoridades, formas de organización ni conocimientos, infantilizando sus opiniones e ignorando sus propuestas, dice un testimonio: “muchos de estos técnicos es la primer vez que pisan el territorio de la montaña. Vienen, nos dicen que tenemos que hacer, hace poco vino un técnico para enseñarnos a trasplantar el árbol, ya sabíamos, pero bueno, ya subimos, el técnico solo lastimo el árbol, le dijimos que así no, pero pues él nos dijo que a él le habían mandado para enseñarnos”, la ideología del cientificismo niega el saber campesino indígena.

En suma, los Programas de Manejo (PM) son dispositivos de poder de la ideología del resguardo, el conservacionismo y la sustentabilidad, fracasada

en la montaña Matlalcueye por la presencia recurrente de crisis ambientales. “El no toco”, “no hago” y “no debo” se confrontan con las dinámicas sociales de los habitantes de los pueblos, los cuales expresan inconformidades y desconocimiento de dicho instrumento, afirman: “no nos consultaron nada, solo llegaron y lo implementaron, cuando en realidad todo ese programa vulnera nuestros territorios, no representa lo que es la montaña, desde el nombre hay un grave error, no se debería llamar programa de manejo, no incluye nuestra lengua, nuestros conocimientos y a los pobladores nos pone como unos depredadores”.

TERRITORIALIZACIÓN DE LA RESISTENCIA Se comprende a la territorialización de la resistencia a manera de un proceso colectivo de construcción de proyectos productivos, revalorización del conocimiento campesino indígena, elaboración de narrativas propias y resolución situacional comunitaria de crisis socioambientales que llevan a cabo habitantes de los pueblos nahuas localizados en las faldas de la montaña. Incluso, puede ser entendido como respuesta a la territorialización de dominación, que tiende a configurarse por la dicotomía entre mecanismos organizativos internos / externos del territorio Matlalcueye.

Frente a la territorialización de dominación que cosifica y mercantiliza los bienes naturales (agua, tierra, árboles forestales, fauna y otros) utilizados en los procesos productivos de capital local, estatal y transnacional en la región del valle Puebla-Tlaxcala, que ha derivado en una incesante presión a la base agraria y organización política de los poblados indígenas aledaños, por tanto, la degradación del paisaje natural es inminente desde la década de los setenta; los pueblos en los últimos 20 años han conformado grupos para la defensa y cuidado del territorio, que, de acuerdo con su libre autodeterminación y autonomía, denuncian los arbitrarios lineamientos del programa de manejo, así como el respectivo quehacer institucional, que limita sus estrategias de cuidado y resolución de problemas a partir de los siguientes ejes:

1) Proyectos productivos enfocados al turismo biocultural y artesanías

Se trata de estrategias productivas endógenas

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o proyectos de vida, que contribuyen a la conservación comunitaria de los bosques, al mismo tiempo permiten sostener sus esfuerzos y recuperar gratificaciones económicas. Por lo anterior, las iniciativas que se desarrollan en este nivel conocen de instrumentos oficiales y comerciales que les permite generar sus propios productos o servicios, tal como ocurre con el turismo biocultural y la elaboración de artesanías.

2) Revalorización del conocimiento campesino indígena

Esencialmente se refiere al cúmulo de conocimientos diversos que definen la manera de vincularse con un medio agroecológico como lo es la montaña Matlalcueye. El trabajo agrícola de pueblos y familias se vale de una profunda interrelación entre conocimientos sobre el clima y sus variaciones; ciclos de cultivo; tipos de suelo y uso; tipos de agua y su domesticación; la tierra y la importancia de la altura; fisiofrafía de la montaña;

tipos y conocimiento de árboles, plantas, hongos, arbustos, etc.; tipos de animales domésticos y de la montaña. En conjunto, estos esfuerzos han generado un creciente proceso de revaloración del conocimiento campesino indígena, que se comparte y expresa en las prácticas cotidianas de los pobladores, así como en las mesas de negociación frente a las autoridades gubernamentales.

3) Narrativas propias

En este nivel, encontramos foros, círculos de diálogo y mesas de trabajo dirigido al público en general para socializar tanto el saber tradicional como el saber técnico frente a la crisis socioambiental que atenta al territorio. Muestra de ello, los foros “Voces de la Matlalcueyetl- Malintzi”, “Conversando con los Tiaxcas” y círculo de diálogo “Corazonando entre mujeres”, entre otros10 los cuales han dado cuenta de la importancia de la lengua náhuatl, religiosidad y del vínculo cotidiano con la montaña para definir su

10 El listado de eventos de esta naturaleza es vasto, sin embargo, aquí se enunciaron los correspondientes al año 2020-2021 con respecto a la problemática del insecto descortezador.

identidad. Tales esfuerzos, se centran en construir y socializar las narrativas propias que durante el tiempo quedaron subordinadas ante el lenguaje que objetiva la territorialización de la dominación.

Actualmente existen grupos que han logrado implementar estrategias de aprovechamiento no agresivo para el bosque, a través del ocoxal, la madera reciclada y los agrocultivos, entre otros.

Sin embargo, los pueblos de la montaña acusan una impronta solución debido a lo tardado que resulta los trámites y las demandas. Claro ejemplo de ello;

ha sido lo ocurrido a través de la actual plaga del gusano descortezador, que ha cobrado la vida de miles de árboles, por ende, desplazando a diversas especies por la pérdida de su hábitat, peligrando la captación del recurso hídrico y comprometiendo la vida humana y no humana. Los pobladores comentan haber denunciado la presencia de la plaga con tan solo algunos árboles enfermos, sin embargo, el accionar de las autoridades a cargo ha sido lenta y sumamente burocrática llevando a un contagio masivo de especies y con ello a graves consecuencias, actualmente son miles las hectáreas de árboles contagiados.

Ante una lenta y poco certera respuesta, los grupos de cuidado al territorio decidieron accionar y diseñaron un plan de trabajo bajo los lineamientos que determina la Norma-019-Semarnat-1999 señala en el Programa de Manejo Malinche o Matlalcuéyatl enfocada al tratamiento de plagas y otras especies invasivas, sin embargo, el plan de trabajo fue desconocido y rechazado por las instancias a cargo del parque en un primer momento, en un segundo intento por echar andar estos programas los pueblos denunciaron una impronta expedición de los permisos necesarios, comentan, que incluso su demanda y solicitud muchas ocasiones fue traspapelada, ampliándose así la problemática en la montaña.

Ello ha llevado a los pueblos a externar su preocupación y necesidad de que su experiencia y conocimientos sean tomados en cuenta en la realización de los documentos rectores de dicha política, a modo de garantizar su integración con los saberes científicos. De acuerdo con los ejes temáticos mencionados con anterioridad en aras de la defensa y el cuidado del territorio,

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a continuación, procedemos a caracterizar los esfuerzos comunitarios por el cuidado y defensa del territorio Matlalcueye.

a) Artemali ocoxal 11. Empresa conformada por mujeres nahuas del pueblo de Tepatlaxco de Hidalgo Puebla que, elaboran cestería y accesorios con fibra vegetal proveniente de los bosques a partir de la cual promueven la revalorización de los bosques partiendo de la premisa “no se cuida lo que no se ama y no se ama lo que no se conoce”.

Los antecedentes de la empresa corresponden al año de 1992, cuando a través del ejido se planteó un trabajo serio por la gestión de los bienes naturales para contribuir a mitigar el deterioro ambiental, favorecer la fertilidad de sus suelos y, por ende, obtener mejores cosechas de sus tierras;

las principales interesadas eran las esposas e hijas de los ejidatarios.

Esta experiencia a nivel regional ha sido coyuntural para el empoderamiento de la mujer que las llevó a convertirse en un referente en temas forestales

y en derecho indígena a nivel local y regional, puesto que a lo largo de su trayectoria gestionaron su permiso de aprovechamiento del ocoxal, a causa de que la política ambiental lo tiene sujeto como un recurso natural de aprovechamiento restringido. Al grado que el grupo de artesanas se

11 Nominación que sintetiza la expresión “Artesanías de la Malintzi en ocoxal”; Artemali Ocoxal.

ha mantenido en un ejercicio constante de gestión y participación política en aras de incidir en la política de conservación gubernamental12, ejemplo de ello se muestra en la siguiente tabla:

Por otra parte, la creatividad de las artesanas, han hecho posible la diversificación de sus productos, que van desde bisutería, alhajeros, tortilleros, porta lápices, porta vasos, dulceros, jarrones, bolsas de mano, entre otros, de modo que la demanda de sus servicios hace un negocio próspero. Expresan la imperativa necesidad de recurrir a los sistemas propios y aplicar protocolos comunitarios y no esperar los permisos y las acciones del gobierno.

Así como ser flexible a la integración de los conocimientos técnicos desde la horizontalidad a fin de solucionar de mejor manera la compleja crisis socioambiental que atraviesa al territorio Matlalcueye. Además, sostienen la imperativa necesidad de que la política ambiental que orienta al PM modifique ciertos criterios, particularmente los relacionados al aprovechamiento forestal.

b) Grupo Tleyolotlih. De los vocablos náhuatl, tletl: fuego y yolotl: corazón “el fuego inicia en el corazón”. Se trata de una iniciativa comunitaria integrada por 18 integrantes de una misma

12 La cual puede ser entendida como su espacio de poder, que pondera el conocimiento científico como panacea la solución de las problemáticas que se presentan en la relación de los pueblos con la naturaleza.

Año Actividad Actores sociales involucrados

2009

Solicitud del primer curso de capacitación: artesanía en

ocoxal. CONANP y CONAFOR

Consolidación de Artemali ocoxal S. de R.L.

2012 Participación en la elaboración del Plan de Manejo del Parque Nacional Malinche CONANP

2016 Capacitación para elaboración de artesanía a mujeres de San Miguel Canoa, Puebla y Altamira, Tlaxcala. CONANP

2018 Infraestructura para un centro de Promoción y Cultura Ambiental CONANP

2020 Participación en el movimiento “comunidades unidas por la defensa del territorio Matlalcueyátl”

Pueblos aledaños (Muñoztla, Tlalcuapan, Tetlahnocan y otros en el estado de Tlaxcala);

Canoa en el estado de Puela.

Tabla 1. Trayectoria de Artemali Ocoxal en San Sebastián Tepatlaxco de Hidalgo, Puebla.

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familia, mujeres y hombres nahuas del pueblo de San Miguel Canoa enfocados a promover la importancia de la biodiversidad de la montaña Malintzi a fin de garantizar el uso equitativo de los bienes y servicios ambientales mediante la conservación comunitaria del Bosque de San Francisco de Asís13.

La iniciativa comunitaria tuvo lugar en el año 2001 para satisfacer su autoconsumo, sin embargo, por el deseo de continuar disfrutando del paisaje de la montaña y del bienestar que les produce en su dimensión espiritual y física en el año 2003 inician las primeras reforestaciones forestales en su predio que tras los cuidados necesarios cerca de 20 mil árboles prosperaron y en la actualidad superan los cuatro m de altura. Ello llevó a denominar el predio reforestado como Bosque de San Francisco Asís (BSFA) en honor al santo protector de la naturaleza.

Al BSFA podríamos caracterizarlo como un sistema agroforestal comprendido por 20 mil árboles y un sistema de producción familiar que consta de áreas para granos básicos, frutales, actividades pecuarias, bosque introducido, vegetación nativa y de cultivo en descanso.

Dicha experiencia ha conducido a los integrantes del grupo a gestionar recursos con actores sociales del sector gubernamental, académico y con la sociedad civil en general. Al mismo tiempo que

13 Localizado en el paraje Huey Tecoch, correspondiente al territorio nahua del pueblo vecino de La Resurrección.

colaboran de manera endógena con otros grupos organizados a través de la narrativa propia y del saber campesino indígena, entendido como el territorio apropiado, a escalas doméstica, comunitaria, regional, etc., que forma parte sustancial del modo de vida nahua y no solo de una forma geográfica.

En la actualidad cuentan con un Centro de Promoción para la Cultura Ambiental, producto de sus gestiones en programas de subsidios, en el que se llevan a cabo distintas actividades educativas, tales como: recorridos interpretativos, campismo, entre otros. De modo que el trabajo del grupo no ha pasado inadvertido por instituciones de nivel superior como la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT), Universidad Autónoma de México (UNAM) y otras, que han realizado inventarios biológicos para la divulgación del conocimiento de la vida silvestre que habita la montaña Malintzi así como estudios de suelo, a través de los cuales se ha evidenciado la relevancia de las acciones de restauración y conservación del bosque que posee el predio de grupo Tleyolotli.

Para los campesinos es un orgullo decir que su labor en la conservación del bosque de oyamel ha permitido que una diversidad de avifauna habite ahí, incluyendo al Accipiter cooper o gavilán

Año Actividad Actores sociales involucrados

2001 Donación de planta de durazno. Comisión Estatal Forestal y Fauna Silvestre, Edo. Puebla

2007 Plantaciones forestales de árboles de

navidad Gobierno Federal, Comisión Nacional

Forestal y Gobierno Estatal.

2012; 2014 y 2016 Manejo integral del fuego para la recuperación de ecosistemas. (brechas

cortafuegos CONANP

2015 Programa de mecanización (estanquería de

geomembrana) CONANP

2017 Curso de Capacitación de Educación

Ambiental CONANP

2018 Construcción de Centro para la Promoción

de Cultura ambiental. CONANP

Tabla 2. Trayectoria de Grupo Tleyolotlih en San Miguel Canoa, Puebla.

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de cooper, incluida en un estatus de protección especial entre otros.

c) Yoloaltepetl. Se trata de una iniciativa comunitaria conformada por más de 25 pobladores de San Pedro Tlalcuapan, municipio de Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala surgida durante el año del 2010, a fin de promover una estrategia de conservación ambiental mediante la rehabilitación de tres jagüeyes con propósitos acuícolas que favorecieron la recreación ecoturística dentro del poblado. Posteriormente el proyecto fue cedido a las autoridades en turno esperando que la comunidad se apropió de él, y velará por su autogestión. Sin embargo, esto no ocurrió así, y poco más de tres años, la presidencia de comunidad solicita a los fundadores del proyecto retomar la iniciativa. De modo que, secundado por campesinos, ex presidentes de comunidad, personas de la tercera edad, jóvenes, profesionales, investigadores, ejidatarios y la misma presidencia comunal, el grupo se presentó ante la asamblea de la comunidad.

Al respecto, Ismael Bello expresa:

El fenómeno turístico en la comunidad de estudio es incipiente, el Grupo Biocultural Yoloaltepetl ha encontrado en él, una estrategia de preservación del patrimonio biocultural, concibiendo al turismo no como su fuente de ingresos económicos principal, sino como una manera de compartir con el visitante los saberes ancestrales y mantener vivas las prácticas alimenticias y productivas locales, coadyuvando al fortalecimiento de la identidad local. Otra de las razones para desarrollar turismo con enfoque biocultural es la necesidad de revalorizar el patrimonio, por lo que nace el interés del grupo de compartir las prácticas que se han heredado de manera generacional por siglos (Bello &

Pérez, 2019, p. 125).

d) Comités comunitarios por la defensa de la Matlalcuéyatl. Organización intercomunitaria que desde el año 2020 emergió como respuesta

ante los efectos de la plaga forestal por el insecto descortezador14 que agudiza las problemáticas que atraviesan al territorio. De modo que su planteamiento apunta al respeto de su sistema de usos y costumbres como normatividad interna plenamente ejercida; La necesidad de un plan de trabajo que considere a la montaña como territorio biocultural de recarga acuífera en la zona Puebla- Tlaxcala.

Por otra parte, subrayan la importancia que entre los esfuerzos gubernamentales por la restauración ecológica se tomen en consideración

14 De acuerdo con información de los comités, la superficie forestal afectada por el insecto descortezador en el Estado de Tlaxcala es de 2.000 000 de árboles muertos, de los cuales un 50% se localizan en terrenos de propiedad ejidal y pequeña propiedad, mientras que el otro 50% se encuentra en zonas de difícil acceso como barrancas y cañadas. La devastación forestal de 5.000 h de bosque, causada por la plaga del escarabajo descortezador (Dendroctonus mexicanus), cuya presencia fue reportada desde el año 2016 a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Ecología del Estado de Tlaxcala, Comisión Nacional Forestal y a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas;

los procesos burocráticos, omisión y el rechazo a su libre determinación como pueblos indígenas fueron las respuestas ante la inconformidad de los pobladores. Es preciso señalar que las zonas forestales que recibieron los primeros estragos de la plaga y de la arbitrariedad de las instituciones competentes fueron los pueblos de San Bartolomé Cuahuixmatlac, San Pedro Muñoztla y San Pedro, Tlalcuapan, cuyas áreas afectadas recibieron prácticas de saneamiento forestal inadecuadas por parte de empresas silvícolas que operaron con la autorización del estado, tomando poco en consideración el papel y las capacidades técnicas de las comunidades. Durante el año 2021, la plaga forestal por insecto descortezador superó los límites de la poligonal del Parque Nacional Malinche, alcanzando la zona boscosa del cerro Cuatlapanga y la del municipio de Nanacamilpa, ambos en el Estado de Tlaxcala, incluso al cerro Zapotecas en Cholula, Puebla. Lo cual condujo a los pobladores de distintas latitudes de la montaña a involucrarse en la defensa del territorio con sus propios capitales (intelectuales, técnicos, sociales y económicos) a través de un programa intercomunitario que contempló acciones de gestión, saneamiento y divulgación. Dicen los pobladores: “Nos quieren imponer nuevas reglas de juego que no estamos dispuestas a acatar por su transgresión a nuestra identidad, falta de claridad en los mecanismos de gestión y por la total incertidumbre con la que tratan al bosque y a las comunidades que habitamos la montaña”.

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los ordenamientos territoriales comunitarios y los protocolos bioculturales de la región. Al tiempo que promueven y fortalecen su normativa interna a través de asambleas comunitarias, elaborando estatutos propios e instrumentos organizativos.

Finalmente, exaltan la importancia de impulsar el sentido de comunidad y el respeto a los bienes naturales por medio de la educación ambiental y defender el territorio Matlalcueye, dado que de él se obtienen los bienes necesarios para vivir.

De manera enfática durante una manifestación celebrada en el zócalo de la ciudad de Puebla, los voceros del proceso intercomunitario declararon lo siguiente:

Nos reunimos para manifestar nuestra inconformidad en el actuar de los diferentes ámbitos de gobierno con sus respectivas jurisdicciones, ya que no han logrado incluir en sus políticas, estrategias y programas que reconozca los derechos consuetudinarios ni la perspectiva de manejo y conservación de las comunidades originarias, a pesar de estar protegido y reconocido en el artículo 8 del Convenio de Diversidad Biológica.

El argumento anterior permite entender que la construcción de narrativas propias del movimiento social forma parte de un proceso que cuestiona la histórica y desigual gestión de su territorio por parte del Estado mexicano.

Hasta el momento, los alcances de este grupo son:

• Expedición de notas de remisión por arbolado contaminado apto para derribos.

• Participación política de 12 comités comunitarios consolidados, de los cuales siete cuentan con acta aprobada por su población y las instancias competentes en medio ambiente, que los faculta como autoridades locales para garantizar la restauración de la zona boscosa de su pueblo. Cuatro comités están en trámite para la obtención del acta, y uno más en proceso de consolidación.

• Mesa de trabajo con autoridades de los tres niveles de gobierno.

Los esfuerzos comunitarios a lo largo de su

trayectoria han desarrollado capacidades de agencia caracterizadas por un denso conocimiento geográfico, simbólico y material en torno a la montaña que los coloca en la escena socioambiental como defensores del territorio Matlalcueye, por tanto, el conflicto y las estrategias territorializadas han sido inherentes a lo largo de su quehacer político-social y ambiental. Cabe señalar que el proceso comunitario indígena por el cuidado y defensa del territorio, de acuerdo con nuestros interlocutores ha pasado de acciones simples y aisladas a demandas reivindicativas concretas de índole regional.

CONSIDERACIONES FINALES

Desde el año de 1938 hasta el día de hoy, las comunidades y pueblos campesinos indígenas han experimentado constantes tensiones y conflictos con las administraciones estatales. Diariamente y aún más en crisis socioambientales, se manifiesta la contradicción social, política, cosmovisiva entre las formas de territorialización y/o apropiación social del territorio que tradicionalmente y desde muchos años atrás llevan a cabo los pueblos volcaneros y las normativas federales y estatales que se imponen a través de la figura de área protegida y Parque Nacional, al parecer contradicción irreconciliable. Mientras tanto, la tala inmoderada, incendios, plagas, extracción de tierra, piedra, etc. siguen destruyendo el ecosistema de la montaña.

Afirmamos en este texto que un territorio es posible comprenderlo e interpretarlo a partir de la dialéctica entre territorio-territorialización- territorialidad conformando un sistema territorial complejo. Etnográficamente determinamos poner atención a los procesos de territorialización permitiendo hacer emerger las contradicciones existentes entre los actores sociales del territorio a lo largo del tiempo y ayudando a comprenderlo como un constructo socioterritorial de acciones sociales permanentemente tensionadas. En suma y con base a los datos etnográficos, en este texto concebimos al territorio Matlalcueye como producto de la relacionalidad entre los procesos de territorialización dominante y los procesos de territorialización de resistencia que llevan a

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cabo diferentes instituciones y actores sociales en condición de presión y pugna.

Finalmente, consideramos una aportación del escrito la comprensión del territorio a partir de la existencia de diversas territorialidades que son, por un lado, fruto de los procesos de territorialización señalados, pero sobre todo son constructos simbólicos ideológicos expresión del hacer y ser de los actores sociales de los territorios, por lo que el territorio es un constructo relacional definido por variadas formas de territorialización y territorialidad que se expresan en respectivas escalas y temporalidades del territorio. Lo anterior, permitió definir inicialmente a la territorialidad nahua como un proceso de transfiguración de la montaña en símbolo, a manera de madre que provee, protege y sanciona a sus hijos; como un modo de vida campesino indígena sustentado en la agricultura de temporal, principalmente de cultivo de maíz; lengua originaria náhuatl que compendia cosmovisión, territorio y cultura; geografía propia de pertenencia y memoria colectiva y formas de organización y participación comunitaria que permite implementar formas de obtención de recursos, hacer política, defender el territorio y edificar un modo de pensar, de “estar en el territorio” y enaltecer “vivir bien”.

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