1 4. EVALUACIÓN
La evaluación constituye el cuarto componente de la programación del curso, que como sabemos la conforman objetivos o competencias, contenidos, metodología y evaluación. Como se aprecia a lo largo de todo el trabajo, nuestra programación cuenta con una particularidad y es que no puede organizarse el currículo de esta asignatura atendiendo únicamente a la formación del español con fines generales, ya que un alto porcentaje del curso tendrá que estar orientado al español con fines específicos (EFE) y más en concreto al ámbito de los negocios. Por este motivo, los dos primeros apartados –competencias y contenidos–, no pueden limitarse únicamente a lo establecido en los documentos de referencia para la enseñanza-aprendizaje de ELE, sino que han de ir más allá e introducir elementos propios de EFE, es por esto que para su elaboración hemos tenido en cuenta documentos específicamente dirigidos a ello como el Plan Curricular de Español de los Negocios de la Fundación Comillas. Sin embargo, los dos últimos apartados no tendrán que ser diferentes en los dos tipos de currículos, por lo tanto, tanto en este apartado como en el anterior, se ha tenido como documento de referencia fundamental el Plan Curricular de Instituto Cervantes, que se basa, a su vez, en el Marco común europeo de referencia para las lenguas del Consejo de Europa.
4.1. Concepción o planteamientos generales sobre la evaluación
En este primer apartado se tratan las nociones más teóricas del concepto evaluación en relación con ELE. Los documentos de referencia que se tendrán en cuenta
son el MCER y el PCIC.
El Marco dedica el capítulo 91 a la evaluación de lenguas extranjeras y en este encontramos la siguiente definición “El término evaluación se utiliza en este capítulo con el sentido concreto de valoración del grado de dominio lingüístico que tiene el usuario”. Especifica el Marco, un poco más adelante, que todas las pruebas son una forma de evaluación aunque subraya que hay otros muchos modos de evaluar, como podría ser la participación y la motivación que demuestra el alumno hacia la asignatura.
A pesar de la definición tan limitada con la que comienza su apartado, es preciso señalar
1 MCER; (Capítulo 9) La evaluación:
http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/marco/cap_09.htm#p91 [Consultado el 24 de abril de 2024]
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que evaluar es un concepto más amplio, que no se reduce a la valoración del dominio lingüístico, sino que se habrán de tener en cuenta otros aspectos como la eficacia de los métodos o el tipo y la calidad del discurso producido, por ejemplo. No obstante, el MCER, en el citado capítulo, se ocupa únicamente de la evaluación del dominio
lingüístico.
Tradicionalmente se han señalado tres criterios fundamentales para el análisis de la evaluación: validez, fiabilidad y precisión de las decisiones.
- Validez: es el concepto del cual se ocupa el Marco de referencia al establecer los distintos niveles en los que se pueden encontrar los hablantes de lenguas extranjeras, que han de demostrar distintas destrezas correspondientes a cada nivel. Se dice que una prueba de evaluación cuenta con validez cuando se puede demostrar que lo que se evalúa es, efectivamente, lo que se debería evaluar. Además, la información que de ella se obtiene ha de ser una representación exacta del dominio lingüístico que poseen los candidatos al examen.
- Fiabilidad: en palabras del Marco esto es “el grado en que se repite el mismo orden de los candidatos en cuanto a las calificaciones obtenidas en dos convocatorias distintas (reales o simuladas) de la misma prueba de evaluación”.
- Precisión de las decisiones: con más relevancia que la fiabilidad, se ha de demostrar precisión en las decisiones que se toman en relación con un nivel de exigencia determinado. Puesto que uno de los requisitos principales tanto para superar la asignatura de Lengua y cultura española como para aprobar el MBA es obtener el certificado oficial del nivel C1 que se acredite mediante la realización del examen DELE del Instituto Cervantes, es esencial que las decisiones que el docente tome en lo que respecta al nivel en el que se encuentran los aprendientes sean muy precisas, pues los alumnos irán superando los niveles a lo largo del curso hasta encontrarse preparados para realizar con éxito dicha prueba.
En este sentido y ya que es el Marco el que determina los niveles comunes de referencia en el aprendizaje de lenguas extranjeras en los que después se basa el PCIC para la elaboración de los exámenes DELE, es preciso saber cómo debemos utilizar el Marco. A continuación se recogen las tres maneras principales de emplearlo y que tendremos en cuenta para elaborar la evaluación de nuestro curso concreto:
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1. Para especificar el contenido de las pruebas y de los exámenes: lo que se evalúa 2. Para establecer los criterios con los que se determina la consecución de un
objetivo de aprendizaje: cómo se interpreta la actuación
3. Para describir los niveles de dominio lingüístico en pruebas y exámenes existentes, permitiendo así realizar comparaciones entre distintos sistemas de certificados: cómo se pueden realizar las comparaciones
Para concluir esta breve sección dedicada a la influencia del Marco en nuestra propuesta, hemos de decir que de todas las aportaciones de dicho documento, lo que se tendrá en cuenta fundamentalmente para la elaboración de una evaluación que se ajuste a las exigencias del curso que diseñamos y que permita a los alumnos alcanzar los objetivos que se persiguen, es aquello que destaca Óscar Soler Canela en su artículo La evaluación de ELE y el Marco común europeo de referencia y que ha sido una de las aportaciones más importantes en la evaluación de lenguas: el establecimiento de los niveles con sus distintos descriptores y escalas.
“Aunque la importancia que ha tenido el MCER en el ámbito de la evaluación se debe más al establecimiento de los distintos niveles, y sus descriptores y escalas” (Soler:
2006)
Después de haber realizado un sucinto análisis de lo referido por el Marco, señalaremos algunos de los aspectos principales que refiere el Instituto Cervantes con respecto al concepto de evaluación2.
En primer lugar, queda claro que en la enseñanza de ELE, así como en el de segundas lenguas en general, la noción de evaluación cambia dependiendo del método o el enfoque que se aplique, ya que las prácticas de evaluación aparecen irremediablemente ligadas a las pedagógicas. A grandes rasgos, la evaluación se entiende como una acción educativa que consiste en recoger una información que ha de ser juzgada y, consecuentemente, tomar una decisión.
2 http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/diccio_ele/diccionario/evaluacion.htm [Consultado el 24 de abril de 2014]
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Desde el Instituto Cervantes nos proponen, en líneas muy generales, la concepción de la evaluación desde dos visiones: una conductista y la otra cognitivista y constructivista. Las recogemos a continuación:
Una visión conductista del aprendizaje conlleva una concepción de evaluación por objetivos, cuyas características más relevantes son las siguientes:
- Los objetivos son definidos a partir de conductas observables que se pueden medir cuantitativamente. Desde esta perspectiva, los conceptos de medida y evaluación han sido conceptos virtualmente intercambiables. Un instrumento con estas características es el examen.
- Se seleccionan unos objetivos al inicio del proceso educativo, cuya consecución se espera al final del mismo, sin interesar tanto el proceso que sigue el sujeto para la adquisición de las conductas evaluadas. Es decir, se centra la atención en el logro final.
- El fin de la evaluación es la comprobación de la eficacia de lo que se enseña, lo que desde una perspectiva positivista, comporta, como se ha indicado, obtener datos cuantitativos.
Desde una visión cognitivista y constructivista del aprendizaje, se pone el centro de interés en una pedagogía basada en procesos, de la que cabe destacar las siguientes características:
- La evaluación debe referirse no sólo al grado en que el aprendiente aprende un conjunto de habilidades o un tipo de conocimientos, sino que también debe responder a cuestiones de justificación (por qué deben aprender los alumnos unos determinados conocimientos) así como los efectos de aprendizaje no intencionados (qué han aprendido que no estaba previsto, qué aspectos de los que estaban previstos no han aprendido, etc.).
- La evaluación, centrada ahora en el proceso, busca dar información para formular y reformular la acción didáctica. Dicho de otro modo, la evaluación es entendida como un acto de comunicación entre las partes implicadas con el que se busca ante todo mejorar
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el proceso de lo que está siendo objeto de evaluación y, en consecuencia, el producto resultante del mismo.
- Tiene como objetivo primordial establecer el nivel de aprovechamiento del estudiante en cada actividad de aprendizaje así como detectar los tipos de errores más relevantes, para enmendarlos a lo largo del proceso de enseñanza-aprendizaje.
- Desde esta concepción de evaluación, la fiabilidad y validez, requisitos básicos de cualquier modelo evaluativo, se consiguen mediante el contraste de opiniones entre las partes implicadas, esto es, entre diferentes profesores, entre profesor y estudiante, etc.
Este procedimiento se denomina triangulación de los datos obtenidos. Para recoger tales datos y contrastarlos, se pueden emplear los siguientes instrumentos: la observación sistemática, los informes, la entrevista, el diario de aprendizaje, las listas de control, grabaciones, cuestionarios, etc.
4.2. Sistemas de evaluación
En cuanto a los sistemas de evaluación que aplicaremos en nuestro curso, hemos de señalar que al tener dos objetivos finales claramente diferenciados (la obtención del título oficial DELE, por una parte, y la adquisición de destreza comunicativa tanto a nivel profesional como cultural, por otra) los sistemas de evaluación variarán adaptándose a las necesidades concretas de cada objetivo. Dividiremos, por lo tanto, este apartado en esas dos vertientes: evaluación para la preparación del certificado oficial y evaluación para el desarrollo de competencias socioculturales y relacionadas con el ámbito de los negocios.
Sin incluirse dentro de ninguna de las dos vertientes y englobándolas a las dos, se llevará a cabo una evaluación diagnóstica que se empleará para atender a las necesidades de los alumnos tanto al principio como en cualquier momento del proceso de enseñanza-aprendizaje. Esto se hará a través del cuestionario inicial3 y con las fichas de seguimiento individual que orientarán al profesor para fijar los contenidos y los métodos que se pondrán en práctica.
3 El cuestionario inicial se incluye en el apartado de ANEXOS, lo presentamos en sueco –lengua materna de nuestros alumnos– y en español.
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Evaluación para la preparación del certificado oficial
Desde esta perspectiva se realizará una evaluación mucho más formalizada que se basará principalmente en la consecución de los objetivos que se establecen desde el Marco y el PCIC en los cuales se determinan las habilidades lingüísticas que ha de tener el alumno en cada uno de los niveles y que se tendrán como referente para lograr que alcancen el nivel C1 al que aspiran. Se pondrá en práctica:
- La evaluación formativa, que consistirá en recopilar información de manera sistemática durante el curso, con el objetivo de que los aprendientes sean conscientes, a lo largo de todo el proceso, de sus progresos, carencias y dificultades. Se evalúa para aprender.
- La evaluación en un momento concreto, que se empleará para determinar en qué momento el alumno ha alcanzado un nivel y puede pasar al siguiente.
- La evaluación sumativa, gracias a la cual podremos verificar que se han adquirido los aprendizajes evaluados y así sabremos que los alumnos van superando cada uno de los niveles.
- La evaluación con referencia a un criterio4, cuyo criterio está establecido por aquello que estipulan los documentos oficiales, que marcan la escala y los descriptores de los niveles de dominio de la lengua.
- La evaluación de los conocimientos que servirá para conocer el alcance de sus conocimientos más teóricos y el grado de control lingüístico que deberá tener el alumno para alcanzar el nivel C1 cumpliendo los requisitos que se establecen para dicho nivel.
- La evaluación objetiva, para pruebas indirectas en las que los ítems solo tienen una posible respuesta correcta.
4 La referencia a un criterio supone partir de un cuadro en cuyo eje vertical se sitúa el grado de dominio lingüístico (como en una línea continua) y en cuyo eje horizontal se recoge la serie de ámbitos relevantes, de manera que los resultados individuales de una prueba puedan situarse en relación con el mapa total de criterios. Esto supone: (a) la definición del ámbito o ámbitos adecuados que son el objeto de la prueba o el módulo concreto, y (b) la determinación de los «puntos de corte»: la puntuación o puntuaciones de la prueba que se consideran necesarias para alcanzar el nivel de dominio establecido de la prueba. (Marco común europeo de referencia de las lenguas)
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Evaluación para el desarrollo de competencias socioculturales y relacionadas con el ámbito de los negocios
En esta dirección pondremos en práctica:
- La evaluación continua que se hará tanto por parte del profesor como por parte de la totalidad de los alumnos. Con este tipo de evaluación se busca fomentar la motivación y la creatividad de los aprendientes para que se dediquen al máximo en cada tarea, evitando la presión y los traumas que pueden causar las pruebas puntuales que suelen tener todo el peso y ser decisivas. Pretendemos con ella que las evaluaciones sean más constantes pero a la vez más distendidas. Además, los estudiantes contarán con más oportunidades para demostrar lo que saben y el profesor para determinar cuáles son sus debilidades y poder insistir en ellas de manera individual.
- La evaluación del dominio: que es la evaluación de lo que el alumno sabe o es capaz de hacer en cuanto a la aplicación, en el mundo real, de aquello que ha aprendido.
Nos interesa en tanto en cuanto los futuros profesionales deben estar preparados para desenvolverse en situaciones reales.
- La evaluación de la actuación con la que determinaremos las competencias pragmáticas de los estudiantes.
- Al contrario que en el apartado anterior, en este caso se hará una evaluación subjetiva que realizarán el profesor o el resto de estudiantes y que consiste en una valoración de la calidad de una actuación determinada. La valoración es fundamental puesto que en nuestra evaluación es esencial la retroalimentación, que sirve al evaluado para mejorar en aquello que le marquen el profesor o el resto de compañeros. No obstante, y a pesar de que se trata de valoraciones personales en las que entra en juego el componente más humano –puesto que se evalúan simulaciones, de situaciones de inmersión en la cultura meta y en el ámbito profesional, que se asemejen a situaciones reales– siempre habrá una parte importante de objetividad en dichas valoraciones, pues se atenderá a una serie de criterios establecidos. Lo que se pretende subrayar con este tipo de evaluación es que no existe, como en la evaluación objetiva, una única respuesta correcta, sino que las actuaciones dependerán mucho de la personalidad de cada individuo. El PCIC ofrece una serie de claves que aplicaremos para reducir la
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subjetividad de la evaluación que contribuirá, además, a aumentar la validez y la fiabilidad:
Desarrollar una especificación del contenido de la evaluación, basada por ejemplo en un marco de referencia común al contexto de que se trate.
Utilizar valoraciones compartidas para seleccionar el contenido y evaluar las actuaciones.
Adoptar procedimientos normalizados respecto a la forma de realizar las evaluaciones.
Proporcionar claves definitivas de puntuación para las pruebas indirectas y fundamentar las valoraciones de las pruebas directas sobre criterios específicos definidos.
Exigir múltiples valoraciones y, en su caso, la ponderación de distintos factores.
Realizar una formación adecuada en relación con las directrices de evaluación.
Comprobar la calidad de la evaluación (validez, fiabilidad) analizando los datos de evaluación.
- Además de la evaluación realizada por otras personas5 que correrá a cargo del profesor, contamos y con mayor peso dentro de nuestra evaluación, con la autoevaluación y la coevaluación dentro del grupo. El alumno ha de ser consciente de lo que va a aprender, pero también de lo que ha aprendido y de lo que todavía no ha asimilado. En este sentido, el objetivo más importante es conseguir la autonomía del aprendizaje y, para ello, se requiere que el alumno se implique de forma activa, dejando en un segundo plano al profesor y las tradicionales clases magistrales.
Consideramos que uno de los métodos idóneos es la autoevaluación o la co- evaluación, siguiendo las líneas de Calatayud (2008), en el caso de la autoevaluación, promueve un comportamiento responsable, ya que el alumno ha de ser consciente de sus logros, pero también de sus fracasos y ha de valorarse de forma sincera. Además, es necesaria una reflexión que invita a juzgar su propio proceso de enseñanza-aprendizaje.
La crítica que subyace de este proceso, hace que el alumno, de forma autónoma, compruebe en qué necesita mejorar y en qué ha destacado aportando importantes avances al grupo.
5 Así la denomina el MCER en el capítulo 9, dedicado a la evaluación.
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Como ya se sabe, en muchas ocasiones, el alumno se va a sentir más estimulado para emprender mejoras en dicho proceso, si es él mismo el que se evalúa. Así, la autoevaluación desarrolla la importante competencia de aprender a aprender, provocando que cada estudiante controle dicho proceso, sin necesidad de ayuda o influencia externa. Y lo mismo ocurre en el caso de la coevaluación; sin embargo, en este caso, la evaluación se produce entre iguales. Del mismo modo que la autoevaluación, este método puede calar más profundo en un estudiante, ya que tendrá muy en cuenta los consejos o las críticas de sus compañeros, pues se trata de profesionales altamente cualificados que persiguen objetivos idénticos y han tenido una formación muy similar pero en direcciones diversas, lo cual podrá enriquecer en gran medida al evaluado.
Por todo ello, creemos que la autoevaluación sería uno de los medios más adecuados a la hora de medir las destrezas adquiridas. Sería necesario, por lo tanto, facilitarles una ficha de seguimiento individual, en la que se les ayude a evaluar sus habilidades. Además, al finalizar cada una de las tareas, rellenarían un “One minute paper”6 (Morales, 2011), puesto que, como ya se ha mencionado anteriormente, se considera esencial que los alumnos disfruten con las tareas, les interesen los temas a tratar y les sean de gran utilidad, y qué mejor forma de averiguarlo que preguntándoles de forma directa, pero pudiendo contestar ellos mismos.
4.3. Criterios de evaluación
Se va a tener en cuenta que el alumno vaya alcanzando progresivamente los niveles que se han especificado a lo largo de la programación, para ello tendrá que adquirir las competencias generales y específicas que se recogen en los correspondientes apartados. Al término del máster, el aprendiente habrá alcanzado una
6 “One minute paper” (Morales, 2011): se trata de dos breves preguntas pensadas para ser realizadas al final de la clase. Pueden ser de este estilo; qué es lo que más te ha interesado en esta clase y qué es lo que todavía te ha quedado confuso y necesita una mayor aclaración. No tiene mucho sentido calificar sus respuestas, ya que reflejan sentimientos; pueden ser incluso anónimas. De hecho, es conveniente para que puedan expresarse libremente y con la máxima sinceridad posible.
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competencia comunicativa en español equivalente al nivel C1 según lo estipulado en el Marco común europeo de referencia de las lenguas.
No se evalúan únicamente conocimientos, sino también competencias, habilidades (creatividad, capacidad de relación y empatía), interés del alumno (esfuerzo, motivación, dedicación), el proceso de aprendizaje y la labor del profesor.
A continuación, se recogen los criterios de evaluación, de los cual ha de ser señalado que como criterio evaluativo general se tendrá en cuenta el alcance de las competencias específicas expuestas en el apartado Competencias del presente trabajo.
- Comprende muestras de lengua en soportes auditivos y audiovisuales que reproducen encuentros sociales y profesionales en diferentes contextos y con distintas variedades geográficas (Hispanoamérica).
- Se expresa oralmente con efectividad en contextos formales del ámbito de los negocios empleando un registro formal de la lengua.
- Se expresa oralmente de forma adecuada, conforme a las reglas de cortesía, en contextos de ocio y hace uso de un registro informal.
- Es capaz de adoptar los hábitos, costumbres y tradiciones propios de la cultura hispanoamericana.
- Manifiesta intenciones, sentimientos y reacciones a través del lenguaje no verbal.
- Pone en práctica funciones comunicativas del ámbito de los negocios tales como presentación, negociación, persuasión, etc.
- Es capaz de desarrollar funciones de: felicitar, dar consejo, tranquilizar, disculparse, consolar, animar, desear suerte y ofrecer ayuda, más orientadas al ámbito personal dentro de la empresa
- Produce textos escritos dentro y fuera del ámbito profesional empleando un registro formal (cartas, correos, informes, etc.).
- Produce textos escritos dentro y fuera del ámbito profesional empleando un registro informal (notas; mensajes de whatsapp, de facebook; etc.).
- Es capaz de interpretar diagramas sobre temas de la empresa para producir textos escritos: expositivos, argumentativos, etc.
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- Demuestra que comprende y es capaz de producir llamadas telefónicas de ámbito profesional y personal.
- Domina y comprende el léxico propio del español de América.
- Trabaja en equipo cooperativamente, exponiendo ideas propias y respetando las del resto.
- Es capaz de expresar y comprender discursos de: presentación, agradecimiento y despedida; discursos argumentativos, expositivos, etc.
- Actúa de acuerdo con las normas de cortesía y el trato social propias del país de destino.
- Es capaz de hablar de acciones como la presentación de proyectos de futuros por medio de hipótesis (expresando posibilidad, incertidumbre, conjeturas, etc.)
- Conoce las normas de interacción propias de la cultura hispana (Interrupciones, silencios, turnos de palabras, etc.).
- Es capaz de dar órdenes, consejos, advertencias afablemente.
- Se desenvuelve apropiadamente y con soltura en contextos extraprofesionales (restaurantes, conciertos, competiciones deportivas, etc.) - Está actualizado en el ámbito sociocultural del país de destino
(acontecimientos históricos, religión, literatura, música, deporte, cine, arte etc.)
- Es capaz de sintetizar, organizar y enlazar ideas para una correcta cohesión y coherencia en sus discursos orales y escritos.
- Se adapta y entiende las convenciones sociales humorísticas del ámbito hispano.
4.4. Instrumentos de evaluación
A la hora de seleccionar los instrumentos de evaluación, nos hemos mantenido en la línea de la doble vertiente que viene estructurando todos los apartados que conforman la programación. Atendiendo a esto, emplearemos, por un lado, instrumentos dedicados únicamente a que los aprendientes logren alcanzar el nivel C1 y estén preparados para superar el examen DELE. Para ello, se someterán a un simulacro de examen de cada uno de los niveles que han de ir alcanzando a medida que avanza el curso. Puesto que contamos con un tiempo muy limitado, desde el comienzo del curso
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los alumnos tendrán un esquema de planificación de la asignatura en la que se especifica el tiempo que se le dedicará a cada nivel y el momento en el que se realizará el simulacro de examen.
En el caso de que un alumno no consiga superar la prueba, el profesor le atenderá individualmente, trabajando con él atendiendo a sus necesidades sin detener el ritmo de la clase. Para ello, le entregará materiales específicos y trabajará con él los errores y carencias que haya demostrado en el examen. Si el alumno lo desea, se le repetirá el simulacro cuando crea estar preparado. Aunque esto se hará siempre fuera del horario lectivo.
Los simulacros son un buen instrumento con el cual tanto el profesor como los propios aprendientes, podrán reflexionar acerca de las debilidades que tienen para trabajarlas en profundidad y, sus puntos fuertes, que potenciarán para alcanzar en estas partes del examen la máxima puntuación.
En la otra línea, se trabajarán los aspectos lingüísticos siempre al servicio de la comunicación, por lo que los instrumentos de evaluación que emplearemos serán tareas finales que tendrán lugar al término de cada semana y presentarán distintas formas, pues atenderán a objetivos distintos según lo que marquen los contenidos de la unidad didáctica concreta. Serán siempre situaciones realistas en las que se intercalarán aspectos profesionales propios del mundo de los negocios, se recrearán reuniones, entrevistas, llamadas telefónicas, etc; y el componente cultural hispano, en el que podrán verse envueltos en contextos de celebración de algún tipo de fiesta popular, asistencia a un evento social más formal, el cumpleaños de un compañero de trabajo o un posible cliente, etc. (estará fundamentalmente centrado en Hispanoamérica, aunque también se trabajará cultura de España). De estas tareas se deriva un instrumento muy relevante: la evaluación. Las reflexiones que el grupo haga sobre su propio trabajo y el del resto de sus compañeros serán tenidas en cuenta por el profesor, que buscará en todo momento crear un clima de cooperación dentro de la clase, en la que el proceso de enseñanza-aprendizaje se realice en distintas direcciones y así todos puedan aprender de todos.
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Las reflexiones y valoraciones que se deriven de dichas coevaluaciones, así como las aportaciones significativas que los alumnos hagan a través del aula virtual, en el foro de la asignatura, constituirán otro elemento de evaluación, de menor peso.
4.5. Criterios de calificación
Tanto la superación de la asignatura como del examen oficial del Instituto Cervantes son requisitos indispensables para aprobar el máster y obtener el puesto de trabajo al que aspiran. Los criterios de calificación de la asignatura se distribuyen porcentualmente de la siguiente manera:
- Exámenes – simulacros DELE: 40%
- Tereas finales semanales: 40%
- Valoraciones en las evaluaciones, aportaciones en los foros y participación, cooperación e interacción con el grupo: 20%