2000 2007
Encuesta
Nacional de
Inmigrantes 2007:
una monografía
Presentación
De noviembre de 2006 a febrero de 2007, el INE realizó el trabajo de campo de una encuesta dirigida a los nacidos en el extranjero que residían en España. Esta encuesta, la ENI (Encuesta Nacional de Inmigrantes), se programó por el INE en conjunción con el Mi nisterio de Trabajo e Inmigración y el Departamento de Población de la Facultad de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, realizándose en torno a 20.000 entrevistas con un cues tionario largo y complejo.
La necesidad de obtener información directa de los inmigrantes se derivaba de una evidencia: el fenómeno inmigratorio había ad quirido gran magnitud, convirtiéndose durante los últimos años en el tema social más relevante de cuantos estaban en las preo cupaciones de estudiosos, analistas y medios de comunicación. Curiosidad científica y atención social que no podían dejar indife rente al INE. Por ello, y en el ámbito de sus labores, decidió apor tar información solvente sobre tan intenso y novedoso fenómeno social, teniendo en cuenta que España se había convertido duran te aquellos años en el país de la Unión Europea que más había contribuido al aumento de inmigrantes en nuestro continente. Además, en el ámbito interno, la llegada de inmigrantes ha teni do importantes consecuencias en los ámbitos económico, social y demográfico.
Concluidos los trabajos de diseño, tratamiento y publicación que están ya en manos del público (www.ine.es), resulta conveniente la edición de una explotación como la que aquí se ofrece. Un re sumen con el que se pretende dibujar con brevedad y sencillez las líneas maestras de un fenómeno complejo pero inteligible, so bre todo en lo referido a aquella información más novedosa o simplemente ausente en otras fuentes. Ése es el objetivo de esta monografía.
Se trata de un importantísimo esfuerzo por trazar una primera in formación panorámica, pero no el último ya que la tarea de mejo ra de la información en relación con las migraciones y los inmi grantes exteriores continúa. Estos esfuerzos de mejora buscan ampliar la información que se ofrece en las informaciones regula res, aprovechar los datos de los registros administrativos disponi bles o promover nuevas iniciativas que complementen o combi nen las informaciones sobre una de las transformaciones demo gráficas clave de los principios de este siglo, que sin duda marca rá la evolución social a medio plazo.
El INE agradece la colaboración de las personas entrevistadas, ya que sin su concurso no podría alcanzarse el objetivo general de esta encuesta: devolver a los ciudadanos la imagen de un impor tante aspecto de nuestra realidad demográfica y social.
Jaume García Villar
Presidente del INE
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Índice
Introducción 7
Edades y actividad 11
Encuesta Nacional de Inmigrantes 17
De dónde han venido 23
Inmigración y cambio laboral 29
Convivencia y vivienda 45
Padres e hijos 53
Raíces 59
Algunas conclusiones 67
Anexo I. Cuestionario de la encuesta 73
Anexo II. Tablas 139
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Introducción
La Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI), cuyo cuestionario se recoge en el primer anexo de este trabajo, ha significado un notable esfuerzo tanto en su realización (muchos miles de entrevistas dirigidas a personas nacidas fuera de España) como en su diseño, tratamiento y publicación (www.ine.es), pero, una vez cumplidas estas tare as, que son las fundamentales, y puestos a dispo sición del público –y muy especialmente de estu diosos y analistas– los resultados de la encuesta, es llegado el momento de que el INE publique –en el sentido tradicional del término– una explo tación propia de la ENI.
Una explotación que se quiere breve y por ello sintética y selectiva. Para lo cual se ha escogido un número limitado de cruces de variables, pro curando, sobre todo, que el dibujo de un fenó meno tan complejo como es el de la inmigración en España quede, después de la lectura de este texto, más inteligible que antes de ella. Por ello se ha renunciado a la sofisticación técnica y se ha recurrido a indicadores que sean, a la vez, senci llos de leer e ilustrativos.
No se trata aquí de explicarlo todo acerca de un fenómeno tan nuevo como relevante y comple jo, pero sí se procurará comprobar algunas hi pótesis que, generalmente, se dan por buenas cuando se habla de la inmigración. En otras pa labras: se ha querido describir y explicar un iti nerario, el migratorio, contestando breve y cla ramente a preguntas tan simples de formular como las siguientes:
¿De dónde vienen y cómo han llegado? ¿Cómo se han distribuido sobre el territorio español? ¿Llegaron a España con contrato de trabajo o vi nieron sin él? En este último caso, ¿cuánto tiem po tardaron en encontrar un empleo?
¿En España, trabajan más o menos horas de las que trabajaban en su país?
¿Cuál ha sido su experiencia con el desempleo? ¿Qué tipo de contrato les une a sus empleos? ¿Cuánto tiempo llevan trabajando en el empleo actual?
¿Cambian mucho de residencia? ¿Con quién conviven?
¿Se casan entre sí los inmigrantes o la emigra ción les ha abierto otras posibilidades matrimo niales? ¿Cuántos foráneos/as están casados con españolas/es?
¿Cuántas viviendas y de qué tipo ocupan los in migrantes? ¿Están comprando viviendas o las tienen alquiladas? ¿Sufren hacinamiento habita cional?
¿Tienen problemas de comunicación a causa de la lengua?
¿Tienen muchos hijos? ¿Van los niños a la escue la? ¿Hablan estos niños bien el español? ¿Cuántos de ellos van a la Universidad?
¿Viajan con frecuencia a su país? ¿Cuánto dinero envían a sus familiares?
Como es sabido, las fuentes donde pueden obte nerse datos relevantes sobre inmigrantes en Es paña son abundantes, comenzando por el Pa drón Continuo (PC) y la Encuesta de Población Activa (EPA), pero aquí la referencia a dichas fuentes será somera, porque lo que se pretende, básicamente, es acercar la ENI a los lectores y, naturalmente, centrarse en la encuesta implica renunciar al contraste y a la comparación con indicadores procedentes de esas otras fuentes. Por otra parte, la ENI no pretende elucidar las diferencias de actitudes, situaciones y comporta mientos entre autóctonos e inmigrantes, sino que centra su atención, casi exclusivamente, en los segundos y este trabajo –salvo unos brocha zos al paso– se atendrá a ese objetivo.
Naturalmente, el análisis considera de especial relevancia las relaciones laborales de los inmi grantes y, también, su evolución dentro de Es paña.
La intensidad de la inmigración hacia España creció de forma inusitada en los últimos años hasta convertirse en el fenómeno social que más atención suscita tanto entre el público como en el campo de las disciplinas sociales.
Por primera vez en siglos, la sociedad española ha llegado a ser la receptora de una muy rele vante masa de personas provenientes de los más variados orígenes. Con el fin de contribuir al conocimiento y análisis de este fenómeno so cial, el INE –a impulso del Grupo de Estudios “Población y Sociedad” de la Universidad Com plutense de Madrid y del Ministerio de Trabajo– realizó la Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI), cuyos resultados ya han sido puestos a disposición del público (www.ine.es) y que esta monografía pretende divulgar y resumir. De la lectura del cuestionario (Anexo I) se dedu cen fácilmente los objetivos con los que se plan
teó la ENI. El principal de ellos es doble: INE.
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INE.
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1) Generar una información básica sobre la co munidad de inmigrantes presentes en Espa ña en el momento de llevarse a cabo la En cuesta. Ello incluye:
■ Características socio-demográficas funda mentales.
■ Las condiciones de vida y situación socio-económica de la comunidad de inmigran tes; en particular, la situación actual de vi vienda y su situación laboral (ocupación, pluriempleo, temporalidad en el trabajo, ingresos, etc.).
2) Contextualizar aspectos importantes de la experiencia migratoria en cuanto al peso que tienen las redes a la hora de influir en las decisiones y estrategias que arbitran los pro pios inmigrantes –la definición de esas redes se basa fundamentalmente en la relación con el grupo familiar y de parentesco– y ob tener información acerca de las relaciones que mantienen los inmigrantes con sus paí ses de origen (remesas, contactos, etc.), y entre sí en España, así como sus estrategias para el futuro a medio plazo.
Antes de seguir adelante con la exposición, han de quedar claros algunos conceptos básicos que permiten interpretar correctamente los datos. A saber:
Inmigrante. A efectos de la ENI se consideran in migrantes todas aquellas personas que, siendo su país de origen distinto de España, en el mo mento de realización de la encuesta, tienen es tablecida su residencia habitual dentro del Terri torio español.
País de origen. Para esta encuesta se considera el país de origen el de nacimiento, salvo en el caso de españoles nacidos el extranjero que el año de su venida a España no habían cumplido los dos años de edad, en cuyo caso se conside ra España como país de origen y, por tanto, no inmigrantes.
País de nacimiento. País de residencia habitual de la madre en el momento del nacimiento del inmigrante. Para aquellos territorios que hayan cambiado de estatus jurídico o de nombre, se tiene en cuenta la denominación actual y la si tuación jurídica actual y, en particular, las fronte ras actuales, según la clasificación de países que usa el INE.
País de partida. Último país donde residió el in migrante antes de instalarse en España.
Persona encuestable. Dadas las características y los objetivos que persigue el estudio, se consi deran personas encuestables –dentro del colec tivo definido para esta encuesta como inmi grantes– aquéllas que en el momento de realiza ción de la encuesta tienen más de 15 años de edad y llevan viviendo en España al menos un año o, llevando menos de un año, tienen inten ción de estar al menos un año en España. Así, entre las personas encuestables, se incluyen tanto personas de nacionalidad extranjera co mo de nacionalidad española pero todas ellas nacidas en el extranjero, independientemente de los años que lleven viviendo en España. In cluye también aquellas personas, hijos de espa ñoles, que hayan nacido en otros países siem pre que hayan residido al menos un año en aquel país extranjero. También incluye a los na cidos en otros países que se hayan acogido a la nacionalidad española antes de llegar a España por virtud de sus vínculos de parentesco con otros españoles o que se hayan nacionalizado españoles una vez establecida su residencia en España.
Informante. Se entiende por informante la per sona de la vivienda que suministra los datos de la parte inicial del cuestionario (ver cuestionario en Anexo I), principalmente la tabla 0.1 Infor mación de las personas que viven en la vivien da. El resto del cuestionario lo cumplimentó la persona seleccionada entre las encuestables de la vivienda. Sólo en el caso de que la persona informante fuera encuestable y resultara selec cionada para responder a la encuesta, ha res pondido a todo el cuestionario.
Residencia habitual. Lugar físico en el que la persona reside habitualmente, es decir, lugar donde pasa normalmente los períodos diarios de descanso la mayor parte del año. Los viajes temporales a otra vivienda con fines de ocio, va caciones, visitas a parientes y amigos, negocios, tratamiento médico o cualesquiera otros movi mientos temporales no cambian el lugar de resi dencia habitual.
Hogar. Se considera hogar al conjunto de perso nas que residen habitualmente en la misma vi vienda. Las diferencias entre hogar y familia son: a) El hogar puede ser unipersonal, mien tras que la familia tiene que constar, por lo me nos, de dos miembros. b) Los miembros de un hogar multipersonal no tienen necesariamente que estar emparentados, mientras que los miembros de una familia sí.
Introducción
Familia. Grupo de personas (dos o más) que, re sidiendo en la misma vivienda familiar, están vinculadas por lazos de parentesco, ya sean de sangre o políticos, independientemente de su grado.
Núcleo familiar. Unidad jerárquica intermedia entre el habitante y la familia. Puede ser de cua tro tipos: pareja sin hijos, pareja con uno o más hijos, padre con uno o más hijos, y madre con uno o más hijos. Para formar parte del núcleo familiar de sus padres, los hijos no deben estar emparejados.
Empleo. El empleo se refiere a cualquier activi dad remunerada que desempeña el sujeto de la entrevista. Puede ser un empleo estable o no. Puede ser un empleo con contrato formalizado o no. Puede ser un empleo a tiempo completo o un empleo a dedicación parcial. Pueden ser varios empleos de manera simultánea.
Empleo principal y secundario. Se considera que una persona tiene más de un empleo si mantie ne, simultáneamente, más de una relación labo ral durante la semana de referencia. Por lo tanto, cambiar de empleo durante la semana de refe rencia no supone tener dos empleos, salvo que los simultaneara uno o más días, en cuyo caso, el último, el nuevo, sería el empleo principal y el otro el secundario. En caso de que durante la semana de referencia hubiera simultaneado dos empleos (o más) el principal será el que determi ne el entrevistado y en caso de duda al que dedi que más horas semanales. Cuando una persona ejerce la misma ocupación, con la misma situa ción profesional y simultáneamente en varios establecimientos con la misma actividad, de ma nera que ninguno de ellos pueda considerarse por sí solo como el que proporciona el empleo principal (por ejemplo, la asistenta que trabaja en casas diferentes o el profesor que da clases en distintos colegios) se considerará que todos ellos son parte del mismo empleo desde el mo mento que, sin mediar interrupción, empezaron a trabajar como tales (independientemente de que en ese período trabajara por momentos en uno o más establecimientos) y no como uno principal y los otros secundarios.
Precontrato de trabajo. Acuerdo de voluntades en virtud del cual el trabajador se compromete a prestar sus servicios por cuenta ajena, bajo la dirección y dentro de la entidad que correspon de a la persona física o jurídica que le contrata, a cambio de una remuneración en un momento posterior a la aceptación del mismo.
Compromiso verbal de trabajo. Una promesa o propuesta de trabajo de carácter informal en la que el empleador (o intermediario en el nombre del empleador) se compromete a emplear al tra bajador y en la que se determina el carácter del trabajo que va a realizar el trabajador.
Conviene completar esta introducción con unas breves pinceladas en torno a las características del muestreo realizado. En primer lugar, ha de tenerse en cuenta que la encuesta fue dirigida a la población nacida en el extranjero, mayor de 15 años y residente durante más de un año en España en el momento de la realización de la encuesta o con intención de residir aquí duran te más de un año.
De acuerdo con los objetivos de la investiga ción, y teniendo en cuenta que las unidades elementales de muestreo eran las personas incluidas en la población objetivo, las caracte rísticas generales del diseño muestral fueron las siguientes:
Marco de muestreo. Utilizando como fuente el Padrón Continuo (PC) se realizó un marco de vi viendas familiares principales que se clasifica ron como: viviendas donde hay empadronada al menos una persona nacida en el extranjero con 16 o más años de edad, de donde se obtu vo la muestra principal, y resto de viviendas. Tipo de muestreo. Estratificación. El tipo de muestreo fue un trietápico estratificado. Las uni dades de primera etapa fueron las secciones censales, las viviendas familiares la segunda y, finalmente, las de tercera etapa las constituye ron las personas mayores de 15 años nacidas en el extranjero.
Las secciones fueron agrupadas en estratos se gún el tamaño del municipio. Dentro de cada estrato las secciones se agruparon en subestra tos, para lo cual se tuvieron en cuenta los gru pos de nacionalidades existentes dentro de la sección y el predominio de uno u otro grupo. Tamaño de la muestra. El tamaño de la muestra global fue de 22.700 unidades, distribuidas en 2.270 secciones censales.
Para alcanzar los objetivos de la encuesta se se leccionaron dos muestras independientes. La muestra principal con un tamaño de 1.770 sec ciones y la segunda con un tamaño muestral de 500 secciones.
El tamaño muestral tuvo en cuenta los siguien tes extremos:
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■ Grupos de países de nacimiento objeto de estudio, en nuestro caso ocho grupos.
■ Los tres países más representados en la po blación (Marruecos, Rumanía y Ecuador) que conjuntamente suponen la tercera parte de la población inmigrante, se consideraron cada uno como grupo independiente.
■ La distribución de la muestra por comunida des autónomas se realizó mediante una afi jación de compromiso entre uniforme y pro porcional al número de nacidos en el ex tranjero residentes en la comunidad. Selección de la muestra. Las unidades de prime ra etapa se seleccionan con probabilidad pro porcional al tamaño, medido éste en población extranjera o nacional, según la muestra de que se tratara. Las unidades de segunda etapa y ter cera etapa se seleccionan con igual probabili dad, dentro de la sección y de la vivienda, res pectivamente.
Estimadores. Se utilizaron estimadores de la ra zón, para lo cual se tuvieron en cuenta las dife rentes probabilidades de selección y el tamaño de cada una de las muestras. También se aplica ron técnicas de calibrado, de acuerdo a la infor mación disponible.
Errores de muestreo. Para el cálculo de los mis mos, y dada la complejidad del diseño muestral, se ha utilizado un método de cálculo indirecto. Recogida de la información, cuestionarios. La recogida de datos se realizó con cuestionario electrónico y visita personal de los entrevistado res. Se dispuso, además, de una versión del cuestionario en papel para los inspectores de encuesta, cuando fue pertinente la visita de di cha inspección. También se dispuso de cuestio narios traducidos al catalán, euskera, gallego, valenciano, alemán, francés, inglés, rumano y árabe.
Fecha. Se tomó como fecha de la encuesta el 1 de enero de 2007. La fecha de la encuesta –por mor de la coyuntura económica– acabó por re sultar un factor determinante, pues colocó los datos muy cerca del momento en que la co yuntura empezaría a cambiar de signo. O dicho de otra forma: la ENI “retrata” el proceso inmi gratorio en tiempos de bonanza económica. Proceso que estaba destinado a torcerse meses después de que los encuestadores recolectaran la información que aquí se resume. Los compor tamientos migratorios, sin duda, se han visto y
se verán influidos con la llegada de la crisis y las fuentes demográficas periódicas (Padrón Conti nuo, EPA, Variaciones Residenciales, datos de la Seguridad Social...) dan y darán cuenta de ello, pero la previsible evolución bajo la crisis en nada empañará el dibujo previo recogido por la ENI y que aquí se presenta.
Edades y actividad
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Edades y actividad
Antes de exponer los resultados de la ENI, parece conveniente comentar, aunque sea muy brevemente, algunos datos que para esa misma fecha (1 de enero de 2007) estaban dis ponibles en dos fuentes estadísticas: el Padrón Continuo (PC) y la Encuesta de Población Activa (EPA). El primero es un registro del que se
ob-Gráfico 1. Pirámide de población por país de nacimiento
Tabla 1. Lugar de nacimiento y sexo.
tienen clasificaciones de la población según di ferentes variables en cualquier momento del tiempo y la segunda es una encuesta trimestral. Con el objeto de fijar los resultados precisa mente el 1 de enero de 2007, en la EPA se han calculado las medias de los dos trimestres en cuadrantes (IV trimestre de 2006 y I trimestre de 2007).
Si se contempla la pirámide de edades (Gráfico 1) que suministra el Padrón Continuo, se com prueba que, en efecto, al inicio de 2007 la inmi gración había dado ya una buena “inyección de rejuvenecimiento”. Un efecto que se puede cuantificar como se hace en la Tabla 1.
Los casi seis años que separan las edades me dias de los autóctonos respecto a los llegados de fuera resultan significativos, pero no tanto como para hacer caer de forma notable la edad media del conjunto (apenas la reduce en medio año) y algo parecido ha de comentarse respecto al índi ce de envejecimiento global, que disminuye –por efecto del impacto inmigratorio– entre uno y dos puntos (uno en los varones y dos en las mujeres).
Mayor interés tiene, sin embargo, el cambio pro ducido en el índice de capacidad (índice que bien podría llamarse de sostenibilidad), que mide la relación entre los potenciales cotizantes a la Se guridad Social, es decir, la población potencial mente activa (la que va de 16 a 64 años) respec to a la población jubilable (población de 65 años y más). El medio punto de avance en el índice de capacidad que se debe a la inmigración
repre-Edad media, índices de envejecimiento y capacidad
Edad Índice de Índice de
media envejecimiento capacidad (Porcentaje) Ambos sexos Nacidos en España 40,93 18 3,65 Nacidos en el extranjero 34,96 6 14,17 Total 40,24 17 4,08 Varones Nacidos en España 39,48 16 4,37 Nacidos en el extranjero 34,65 5 15,63 Total 38,89 14 4,89 Mujeres Nacidos en España 42,34 21 3,13 Nacidos en el extranjero 35,29 6 12,84 Total 41,56 19 3,49
Índice de envejecimiento: población de 65 años o más / población total Índice de capacidad: población de 16 a 64 años / población de 65 años o más Edad media obtenida a partir de edad entera (años cumplidos a 1 de enero de 2007)
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senta un incremento del 11,5% respecto a este índice calculado en ausencia de inmigración. Se está, pues, ante una subida notable. Lo cual lleva a plantear una cuestión más amplia: ¿pueden los inmigrantes salvar las dificultades demográficas futuras con las que se enfrenta el sistema nacio nal de pensiones?
Como se acaba de señalar, el impacto a corto plazo ha sido claramente positivo y eso ha pro vocado algunos espejismos, todos ellos deriva dos de una sensación subyacente que consiste en obviar el hecho de que los inmigrantes tam bién envejecen.
La cuestión de si los inmigrantes pueden evitar el proceso de envejecimiento en los países de sarrollados –un envejecimiento causado, bási camente, por la notable caída de la fecundidad en dichos países– es una cuestión que los de mógrafos han tratado de elucidar mediante diversas técnicas. Sin entrar aquí a recopilar los resultados obtenidos, éstos se pueden resumir diciendo que –en general– los resultados que aquí se comentan no dan lugar a ningún opti mismo. Un ejemplo servirá para ilustrar esta úl tima afirmación: si España recibiera un flujo po sitivo y permanente de 225.000 inmigrantes ne tos anuales con una edad media de 35 años y suponiendo que la edad media inicial de la po blación autóctona fuera de 40 años, a largo pla zo la edad media que alcanzaría el conjunto se ría de 39,9 años. Un avance apenas perceptible.
Por otro lado, si la UE recibiera un flujo inmigra torio neto y persistente de dos millones de per sonas anuales, no por ello se detendría el proce so de envejecimiento, aunque sí se atenuaría. En cuanto a la EPA, debe aclararse, en primer lugar, que esta encuesta trabaja con el concepto de nacionalidad (distinguiendo entre españoles y extranjeros) y no con el lugar de nacimiento (nacidos en España y nacidos en el extranjero), que es la clasificación usada por la ENI. En cual quier caso, para los fines descriptivos que se pretenden alcanzar en este breve epígrafe basta con señalar, en primer lugar, que la tasa de acti vidad global de los extranjeros aventaja en 20,7 puntos a la correspondiente de los españoles (19,0 puntos en los varones y 21,8 en las muje res). Esta notable diferencia no ha de extrañar si se tienen en cuenta las muy diferentes estructu ras por edades de unos y de otros, pero también se observa una diferencia positiva a favor de los extranjeros en las tasas de actividad por grupos de edad, con dos excepciones: el grupo 25-34 años masculino, en el cual los varones españo les superan levemente a los extranjeros y las tasas femeninas de actividad de 45-54 años, donde las españolas superan en un punto a las extranjeras.
En lo que se refiere al paro (Tabla 2), éste gol peaba el 1 de enero de 2007 en mayor propor ción a los extranjeros de cualquier edad. El mo mento aquí observado era de alta coyuntura
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Tabla 2. Tasas de paro según la nacionalidad, la edad y el sexo. Porcentajes
Edad Varones Mujeres Ambos sexos
Españoles Extranjeros Españolas Extranjeras Españoles Extranjeros
Total 5,7 9,6 10,6 9,6 7,7 12,3 16-24 14,0 14,3 21,8 14,3 17,4 19,8 25-34 6,4 8,6 10,3 8,6 8,2 11,1 35-44 4,2 8,8 9,2 8,7 6,4 11,3 45-54 3,7 9,0 8,6 9,0 5,7 9,6 55 y más 4,0 13,6 7,2 13,6 5,1 15,1
Tabla 3. Ocupados según el sector económico, la nacionalidad y el sexo. Porcentajes
Edad Varones Mujeres Ambos sexos
Españoles Extranjeros Españolas Extranjeras Españoles Extranjeros
Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
Agricultura 5,5 8,1 3,3 3,5 4,6 6,1
Industria 21,8 14,8 10,6 6,4 17,2 11,3
Construcción 18,2 40,6 1,9 0,8 11,6 23,8
Edades y actividad
económica, por eso los varones españoles –con excepción de los jóvenes (14,0% de paro)– soportaban unas tasas de paro que se movían entre el 3,7% y el 6,4%. Cifras que se encuentran dentro de lo que se considera pleno empleo. No puede decirse lo mismo de las mujeres españo las, cuyas tasas de paro, sensiblemente superio res a las correspondientes de los varones, se colocaban entre el 7,2% entre las de mayor edad y el 21,8% en las menores de 25 años. Tasas femeninas de paro en las cuales las diferencias a causa de la nacionalidad son significativas, sobre todo entre las mujeres de 55 años y más. La distribución por grandes sectores producti vos suministra una idea suficientemente expre siva de las “especializaciones” (Tabla 3). Una
“especialización” sectorial en la cual al gradien te de la nacionalidad se une el que se deriva del sexo. Acción combinada que explica el hecho de que más del 40% de los varones extranjeros tra bajara en la construcción y casi 9 de cada 10 extranjeras lo hicieran en los servicios.
La Tabla 4, al utilizar la variable Ocupación acla ra más la situación, señalando, por ejemplo, que casi la mitad (44,5%) de las extrajeras ocu padas en España en aquella fecha lo estaban en puestos que no requerían cualificación, frente al 27,9% de los varones extranjeros que se ocupa ba en empleos no cualificados. Por su parte, el 10,0% de los varones españoles ocupados y el 15,4% de las españolas tenían, según la EPA, un empleo que no precisaba cualificación.
Tabla 4. Activos según la ocupación, la nacionalidad y el sexo. Porcentajes
Ocupación Españoles Extranjeros
Varones Mujeres Ambos sexos Varones Mujeres Ambos sexos
Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
– Dirección de empresas
y de la administración pública 8,5 5,6 7,3 4,0 2,1 3,1
– Técnicos y profesionales
científicos e intelectuales 10,3 16,5 12,9 3,1 3,3 3,2
– Técnicos y profesionales de apoyo 11,6 13,1 12,2 4,4 3,3 3,9
– Empleados de tipo administrativo 6,0 15,3 9,9 1,6 6,0 3,5
– Trabajadores de servicios de restauración, personales,
protección y vendedores de comercio 9,1 22,0 14,5 11,6 28,9 19,2
– Trabajadores cualificados
en agricultura y pesca 3,5 1,5 2,6 2,1 0,3 1,3
– Artesanos y trabajadores cualificados de industrias manufactureras, construcción
y minería, excepto operadores 24,5 2,5 15,3 33,5 3,3 20,2
– Operadores de instalaciones
y maquinaria montadores 13,9 3,1 9,4 9,3 2,0 6,1
– Trabajadores no cualificados 10,0 15,4 12,3 27,9 44,5 35,2
– Fuerzas armadas 0,7 0,1 0,5 0,2 0,1 0,1
– Han dejado su último
empleo hace más de 1 año 1,5 3,9 2,5 1,4 3,6 2,3
– Parados que buscan primer empleo 0,5 1,1 0,8 1,0 2,7 1,8
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INE. Inmigrantes: una monografía sobre la ENI-07
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Tomando como base diversas fuentes, la ENI estimó que el número total de nacidos en el ex tranjero mayores de 15 años y residentes en Es paña el 1 de enero de 2007 arrojaba un total de 4.526.522 personas, de las cuales el 52,2% eran varones y el 47,8% mujeres. Estos cuatro millo nes y medio largos de nacidos en el extranjero representaban en el momento de la encuesta (1 de enero de 2007) el 12,2% sobre el total de la población mayor de 15 años residente en Espa ña. Una proporción tan alta que hubiera sido ini maginable tan solo diez años antes de la fecha de la encuesta.
En el Gráfico 2 se ha dibujado un esquema de barras con las proporciones –en porcentaje– de los nacidos en el extranjero mayores de 15 años sobre las poblaciones de esas edades de cada una de las comunidades autónomas y las dos ciudades españolas en el Norte de África (Ceuta y Melilla). Como puede obser varse, las diferencias son muy significativas, desde la, lógicamente, muy elevada de Melilla hasta la relativamente moderada de Extrema-dura.
Con alguna excepción (caso del País Vasco), la capacidad de generar y de ofrecer empleo y, en menor medida, la facilidad del acceso parecen ser las variables que subyacen a la hora de ex
plicar el despliegue inmigratorio sobre el territo rio nacional.
Como es sabido, no todos los nacidos en el ex tranjero llegaron a España desde su país de na cimiento, algunos lo hicieron desde otro país, concretamente el 9,8% llegó a España desde un país que no era el de su nacimiento. Sin embar go, en lo que sigue se trabajará siempre con el país de nacimiento, que en la encuesta se ha de nominado, también, país de origen, aunque en algunos casos la información hará referencia al país de partida.
Antes de seguir adelante con la exposición y a fin de conocer desde el inicio algunos extremos significativos, conviene tener en cuenta que no todos los nacidos fuera de España eran extran jeros en el momento de la encuesta. En efecto, 335.695 de ellos, es decir, el 7,4% eran españo les desde el nacimiento y 667.228, el 14,7%, esta ban nacionalizados en el momento de ser en cuestados. En otras palabras: entre una quinta y una cuarta parte de los nacidos en el extranjero (concretamente, el 22,1%) ya eran españoles en el momento de la encuesta, pero todos los encuestados –fueran de nacionalidad española o no lo fueran– habían inmigrado en algún mo mento de sus vidas, pues todos nacieron fuera de España y en el momento de la encuesta
vi-Gráfico 2. Proporción de los nacidos en el extranjero sobre la población de 16 y más años de la comunidad autónoma. Porcentajes
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vían en territorio español. Son, pues, inmigran tes, mas cabe preguntarse: ¿todos ellos son lo que la voz popular considera inmigrantes? Una señora británica, nacida, por ejemplo, en Lon dres hace setenta años y que ahora está jubila da y vive habitualmente en Denia (Alicante), ¿esta mujer es una inmigrante? Las personas a quienes se les dirija esta pregunta, lo más pro bable es que contesten que no, que esa señora no es una inmigrante, y lo mismo ocurrirá si se plantea idéntica pregunta respecto a un alemán nacido en Sttutgart hace cincuenta años que es economista y dirige una sucursal de un banco en Barcelona.
En otras palabras, la noción de inmigrante que aparece, espontánea, en la mente de cualquier ciudadano no se corresponde con el simple hecho de haber cambiado de residencia (pasan do de residir en el extranjero a residir en Espa ña). De una manera intuitiva pero muy arraiga da, se piensa que para que alguien sea conside rado inmigrante ha de poseer, además de haber nacido fuera de España, alguna característica más. En el fondo –y desde luego de un modo poco matizado– podría decirse que la definición de inmigrante que más se acerca a esa noción intuitiva es la siguiente: inmigrante es un extran jero que vive en España y no tiene muchos recursos económicos. Como es evidente, esta aproximación exigiría precisar qué significan los términos: “muchos (o pocos) recursos económi
cos”... pero no se seguirá aquí por ese camino. Aunque más adelante se utilizará –no en muchas ocasiones– la renta personal como variable, lo que se pretende obtener en este momento es tan solo una aproximación a la noción intuitiva de inmigrante, lo cual se puede conseguir tipifi cando la población de nacidos en el extranjero mayores de 15 años de la siguiente tipología migratoria:
Tipo 1: Personas con 65 años ya cumplidos que no han trabajado en la semana de la encuesta. Es decir, personas que están desocupadas (y la inmensa mayoría jubiladas).
Tipo 2: Personas de 16 a 64 años con estudios superiores y que tienen como ocupación alguna de las siguientes: Fuerzas armadas, Dirección de empresas y administraciones públicas, Técnicos y profesionales científicos e intelectuales, técni cos y profesionales de apoyo y Empleados de tipo administrativo. Es decir, que no están sub-empleados.
Tipo 3: Resto de nacidos en el extranjero, a los que llamaremos inmigrantes en sentido estric to.
La Tabla 5 suministra una adscripción a esas categorías que se acaban de describir. Cerca de 295 mil personas mayores y desocupadas viví an en España en el momento de la encuesta y el 50,1% de ellas eran mujeres. Estas personas te nían un –relativamente– largo arraigo en
Espa-INE.
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afía Tabla 5. Nacidos en el extranjero según la tipología migratoria, el sexo, la edad media
y el año de llegada
Tipología migratoria y sexo Número Edad Año de llegada (Porcentajes)
de media personas Antes De 1987 De 1992 De 1997 De 2002 No de 1987 a 1991 a 1996 a 2001 a 2006 contesta Total 4.526.522 38,42 15,3 6,0 7,1 28,9 41,2 1,5 Personas desocupadas de 65 años y más Varones 147.153 72,55 42,8 7,9 8,1 18,2 21,1 1,9 Mujeres 147.584 73,51 53,0 5,5 8,7 15,5 15,8 1,5 Ambos sexos 294.737 73,03 47,9 6,7 8,4 16,8 18,5 1,7 Personas de 16 a 64 años con estudios superiores y no subempleadas Varones 202.001 41,18 28,8 9,3 12,2 20,6 27,2 1,9 Mujeres 175.683 38,84 29,3 8,4 10,5 23,4 27,1 1,3 Ambos sexos 377.683 40,09 29,0 8,9 11,4 21,9 27,2 1,6 Inmigrantes en sentido estricto Varones 2.014.019 35,09 10,3 6,0 6,3 31,9 43,7 1,8 Mujeres 1.840.083 36,16 12,8 5,2 6,8 29,1 44,9 1,2 Ambos sexos 3.854.102 35,60 11,5 5,6 6,5 30,6 44,3 1,5
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ña, especialmente las mujeres (el 53% de ellas llegaron antes de 1987).
Por otra parte, algo menos de 378.000 perso nas nacidas en el extranjero y con estudios superiores ocupaban en el momento de la en cuesta empleos de alta cualificación dentro del sistema productivo español (el 46,5% eran mujeres), con un arraigo notable (casi el 30% llegaron antes de 1987). Por el contrario, más del 70% de los inmigrantes en sentido estric to ingresó en España durante los diez años anteriores a la fecha de la encuesta (un 44,3% lo hizo durante los últimos cinco años). En concordancia con ello, en el conjunto de los nacidos en el extranjero cerca del 70% llegó a España durante los diez años anteriores a la encuesta.
Todo lo anterior da cumplida cuenta de la inten sidad del fenómeno durante esa década previa a la encuesta y es fácil intuir las dificultades de absorción laboral e integración social que el fe nómeno –acumulado en tan corto tiempo– ha tenido que superar. Sin embargo, como se verá a lo largo de este trabajo a la luz de los indica-dores que se irán presentando, no deja de sor prender –y de forma positiva– la profundidad y
la rapidez del proceso de integración en España de los nacidos en el extranjero.
A mayor abundamiento, se ha realizado una se gunda clasificación de los nacidos en el extran jero en la cual se ha combinado la actividad y las rentas mensuales declaradas. Los resultados se recogen en la Tabla 6. Como es obvio, los in dicadores son congruentes con los resultados de la Tabla 5. Al fin y al cabo, los 3.854.104 inmi grantes en sentido estricto –que representan la gran mayoría de los nacidos en el extranjero– tienen unos perfiles socioeconómicos que no han de diferir mucho de los que caracterizan a los 3.141.745 nacidos en el extranjero que perci ben en España rentas mensuales inferiores a los 2.000 euros.
Contemplando los porcentajes de “recién llega dos” que recoge la columna de los entrados en España durante los cinco años anteriores a la encuesta (2002-2006) y sin tener en cuenta, por razones obvias, a los estudiantes –pues son “re cién llegados” en su mayoría–, el grado de vete ranía en el país de acogida, aun siendo bajo, es mucho mayor entre las personas con sueldos altos que entre las que reciben sueldos inferio res a los 2.000 euros mensuales.
Tabla 6. Nacidos en el extranjero según el estatus, el sexo, la edad media y el año de llegada
Estatus Total Edad Año de llegada (Porcentajes)
media Antes De 1987 De 1992 De 1997 De 2002 No de 1987 a 1991 a 1996 a 2001 a 2006 contesta Total 4.526.522 38,42 15,3 6,0 7,1 28,9 41,2 1,5 Jubilados Varones 205.151 68,10 36,9 6,4 7,7 18,5 28,9 1,6 Mujeres 182.862 68,03 41,2 6,7 8,2 17,3 25,6 1,0 Ambos sexos 388.012 68,07 39,0 6,5 8,0 17,9 27,3 1,3
Activos con ingresos de 2.000 euros o superiores
Varones 163.663 42,06 29,9 9,8 8,3 27,5 21,7 2,8
Mujeres 39.530 42,54 33,8 7,5 12,0 26,7 18,7 1,3
Ambos sexos 203.192 41,15 30,6 9,4 9,0 27,3 21,2 2,5
Activos con ingresos inferiores a 2.000 euros Varones 1.774.255 34,99 10,6 6,0 6,5 32,1 42,9 1,9 Mujeres 1.367.490 35,83 12,7 4,9 6,3 30,3 44,3 1,4 Ambos sexos 3.141.745 35,36 11,5 5,5 6,4 31,3 43,6 1,7 Estudiantes Varones 119.019 23,63 3,3 6,6 8,3 24,7 57,1 Mujeres 140.409 25,28 5,2 7,3 9,7 25,6 51,4 0,8 Ambos sexos 259.429 24,53 4,4 7,0 9,0 25,2 54,0 0,4 Otros inactivos Varones 101.084 38,58 13,2 7,0 10,3 28,7 39,8 1,0 Mujeres 433.060 40,60 22,2 6,1 8,3 24,7 37,9 0,9
Ambos sexos 534.144 40,22 20,5 6,2 8,7 25,5 38,2 0,9 INE.
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Gráfico 3. Población nacida en el extranjero mayor de 15 años respecto a la población total mayor de 15 años, por municipios, a 1 de enero de 2007. Porcentaje
La distribución de esa población (mayores de 15 años nacidos en el extranjero) sobre el territorio nacional queda detalladamente reflejada en el Gráfico 3, mapa en el que se han representado, municipio a municipio, las proporciones de na cidos fuera de España respecto a la población de cada municipio (poblaciones ambas mayo res de 15 años). La distribución, obvio es decir lo, dista de ser uniforme y en el mapa destacan dos grandes “manchas”: una en el centro, alre dedor de Madrid, y otra a lo largo de la costa mediterránea.
Si se superpusiera este mapa sobre una foto grafía nocturna obtenida mediante satélite se comprobaría que la intensidad inmigratoria no difiere mucho de la intensidad lumínica noctur na. En otras palabras, la proporción de extranje ros es más acentuada allí donde más españoles habitan. Una densidad poblacional que –obvio es decirlo– se ha visto reforzada con la presen cia de estos nuevos habitantes.
INE.
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De dónde han venido
INE.
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Como era de esperar, los cuatro millones y me dio de nacidos en el extranjero, constituyen –res pecto al país de nacimiento– un conjunto muy disperso, lo cual obliga a construir grupos de paí ses que sean, a la vez, amplios y con la mayor homogeneidad interna posible. Clasificación que ha de resolver, además, el problema de exhaus tividad geográfica. A tal fin, se han clasificado los países de nacimiento en ocho grupos: Magreb, Resto de África, EEUU y Canadá, Resto de Amé rica, Unión Europea, Resto de Europa, Asia y Oceanía (ver clasificación detallada en la Tabla A.1 del Anexo II).
Entre los magrebíes destacan los procedentes de Marruecos (casi 540.000). No tienen la mis ma concentración los nacidos en el Resto de África (África subsahariana), donde la población va de los dos centenares procedentes de la Re pública Centroafricana a los casi 30.000 que na cieron en Senegal.
También América se ha dividido en dos gran des y desiguales conjuntos. Por un lado, EEUU y Canadá y, por otro, el Resto de América (básicamente América Latina). Según la ENI, al inicio de 2007 residían en España 28.500 esta dounidenses y casi 5.000 canadienses, mien tras que los latinoamericanos estaban próxi mos a 1.800.000 personas. Los ecuatorianos (372.000), los colombianos (casi 300.000), los argentinos (232.000) y los peruanos (casi 140.000) eran los más numerosos en el mo mento de la encuesta.
Nacidos en algún país de la Unión Europea se contabilizaron más de un millón y medio de per sonas; de ellas, 431.000 rumanos, casi 300.000 británicos, 200.000 franceses y en torno a 160.000 alemanes.
Entre los 214.110 nacidos en el resto de Europa destacan los ucranianos (casi 68.000), los suizos (56.000) y los rusos (34.000). En fin, entre los
nacidos en Asia destacan los 54.000 chinos y los 46.500 filipinos.
De los pocos nacidos en Oceanía que residen en España, la inmensa mayoría son australianos. La Tabla 7 suministra la clasificación respecto al sexo de esos ocho grandes colectivos. Aunque la proporción de mujeres entre el total de naci dos en el extranjero puede considerarse próxi ma al equilibrio (47,8%), no ocurre lo mismo si nos fijamos en cada uno de los grupos construi dos: el 54,4% de mujeres entre los nacidos en Latinoamérica frente al muy débil 35,2% entre las personas nacidas en el Magreb.
La proporción de mujeres, país por país, sufre de grandes altibajos, sobre todo en torno a los países con pocos efectivos residentes en Es paña, aunque algunos países con fuerte re presentación padecen también de notables des-equilibrios respecto al sexo. Puede tomarse co mo paradigma de esto último a las mujeres pro venientes de la República Dominicana (son el 67,4% de los nacidos en la República Dominica na residentes en España) o de Rusia (el 68,4% son mujeres).
En la Tabla A.2 del Anexo II se han reproducido las mismas variables que las utilizadas en la Tabla 5 de este texto. Allí se detallan los resulta dos según el país de nacimiento (agrupados en las ocho clases geográficas ya expuestas). Se detecta, en primer lugar y una vez más, la muy corta duración media de las estancias en Es paña.
Si se fija la atención en la parte más significati va de la inmigración, es decir, en aquéllos que se han denominado inmigrantes en sentido es tricto, se llega a la Tabla 8 y no deja de sorpren der en ella que la proporción de llegados a España durante el lustro anterior a la encuesta nacidos en la UE o en Latinoamérica estén
pró-Tabla 7. Nacidos en el extranjero según el país de nacimiento y el sexo
País de nacimiento Varones Porcentaje Mujeres Porcentaje Total
Total 2.363.172 52,2 2.163.349 47,8 4.526.522 Magreb 392.674 64,8 213.429 35,2 606.105 Resto de África 116.559 72,2 44.925 27,8 161.484 EEUU y Canadá 18.891 56,4 14.633 43,7 33.523 Resto de América 815.123 45,6 972.569 54,4 1.787.691 Unión Europea 786.881 52,2 720.484 47,8 1.507.365 Resto de Europa 101.867 47,6 112.241 52,4 214.110 Asia 129.127 61,9 79.376 38,1 208.503 Oceanía 2.049 26,5 5.692 73,5 7.741 INE.
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Tabla 8. Inmigrantes en sentido estricto según el país
de nacimiento, el sexo, los índices de permanencia en España y la edad media
País de nacimiento Llegados después de 2001 (porcentaje) Edad media
(ambos sexos)
Varones Mujeres Ambos sexos
Total 43,7 44,9 44,3 – Magreb 26,1 39,1 30,5 34,81 Resto de África 44,5 35,9 42,1 34,35 EEUU y Canadá 29,7 19,4 24,9 35,28 Resto de América 48,7 45,7 47,1 34,41 Unión Europea 50,8 50,2 50,5 37,75 Resto de Europa 31,4 36,2 34,0 35,50 Asia 39,6 27,1 34,9 35,22 Oceanía 5,3 42,2 32,5 35,27
ximos al 50%. Los magrebíes –que en su inmen sa mayoría son marroquíes– con un 30,5% de llegados a España durante el último lustro se constituyen, tras los norteamericanos (24,9%), en los inmigrantes más “veteranos”.
En lo que se refiere a la edad media de los inmi grantes en sentido estricto, los más jóvenes son los subsaharianos (34,35 años de media), pero la diferencia con los de mayor edad media, que son los provenientes de la UE (37,75 años), es significativa, pero moderada.
En aparente contradicción con la cercanía –geo gráfica o cultural–, son los inmigrantes prove nientes de la UE y de Latinoamérica (Resto de América) quienes representan los más altos por centajes de “recién llegados”. El 50,5% y el 47,1% respectivamente.
Sin entrar aún en el análisis de la convivencia familiar, los datos de la Tabla 8 no avalan la hi
pótesis de que las mujeres emigran “detrás de los hombres”. En efecto, esta hipótesis podría va ler para los inmigrantes magrebíes y en menor medida para los provenientes de Europa, pero no para el África subsahariana y tampoco para Latinoamérica. En cualquier caso, se comprue ba, otra vez, la “novedad” que representa en Es paña el fenómeno migratorio, pues el 44,3% de los inmigrantes en sentido estricto que residían en España en la fecha de la encuesta pueden considerarse “recién llegados”.
Para analizar el medio de transporte que utiliza ron los nacidos en el extranjero para ingresar en España se han seleccionado los llegados a par tir de 1990 y los resultados no presentan sorpre sa alguna (ver Tabla 9). Más del 60% usaron el avión y el 15% el autocar. El tren, que era el me dio más usado antaño –junto al barco para los emigrantes hacia ultramar– por los emigrantes españoles hacia el resto de Europa, es un medio
INE. Inmigr ant es: una monogr afía sobr e la ENI-07
Tabla 9. Nacidos en el extranjero llegados a España después del 1 de enero de 1990, según el transporte usado, la tipología migratoria y el sexo. Porcentajes
Medio Tipología migratoria
de transporte
Personas de 65 años Personas entre Inmigrantes en Total
y más desocupadas 16 y 64 años con sentido estricto
estudios superiores no subempleadas
Varones Mujeres Total Varones Mujeres Total Varones Mujeres Total Varones Mujeres Total
Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 Automóvil 31,2 22,4 27,2 15,9 9,6 13,0 9,4 8,9 9,2 10,7 9,5 10,1 Autocar de línea o particular - 2,7 1,2 2,8 6,6 4,6 16,6 16,3 16,5 15,1 15,2 15,1 Avión 57,9 69,3 63,0 76,9 79,3 78,0 56,8 66,8 61,5 58,2 67,8 62,7 Barco 9,2 4,0 6,8 3,1 1,9 2,5 12,6 6,6 9,8 11,8 6,2 9,2 Tren 0,3 1,6 0,9 1,1 2,6 1,8 1,9 0,9 1,4 1,7 1,0 1,4 Patera 1,3 - 0,8 - - - 1,9 0,1 1,0 1,8 - 1,0 Otros 0,1 - 0,1 0,2 - 0,1 0,8 0,4 0,6 0,7 0,3 0,5
De dónde han venido
de transporte que apenas ha sido utilizado por quienes han elegido España como lugar de emi gración. En efecto, sólo el 1,4% de los nacidos en el extranjero dicen haber usado el tren para cruzar las fronteras españolas. El barco, lógica mente, ha sido el medio –casi forzoso– usado por los magrebíes, pero como medio de trans porte para el ingreso en España del conjunto de los nacidos en el extranjero sólo ha sido utiliza do por el 11,8% de los varones y el 6,2% de las mujeres. El uso de una patera, una barcaza u otra embarcación similar resulta ser –según la ENI y globalmente– casi anecdótico como me dio de entrada en España. Sólo el 1,0% de los encuestados declararon haber llegado a España en tan arriesgadas condiciones. Anecdótico sólo desde el punto de vista estadístico global, pero, evidentemente, no fue tal para quienes sufrie ron ese tipo de viajes marítimos ni para los naci dos en África: el 11,8% de los varones subsaha rianos y el 7,3% de los varones magrebíes llega ron a España por ese medio, niveles que están lejos de ser pequeños.
En la comentada Tabla 9, como se ha dicho, se clasifica a los nacidos fuera de España llegados entre 1990 y 2006 y arroja, como es obvio, resul tados no discriminados según el país de naci miento y por eso poco ilustrativos, pues el me dio de transporte –en tanto que variable explica tiva– sólo tiene significación dentro de un grupo cuyo origen geográfico sea parejo, cosa que no ocurre cuando se trata del conjunto de los naci
dos en el extranjero. Por eso y para mayor pre cisión se ha elaborado la Tabla A.3 (ver Anexo II) en la cual se recoge la variable país de naci miento.
Allí puede observarse lo ya anunciado: el 61% de los magrebíes llegaron en barco. En todos los demás casos es el avión el medio preferido; en este sentido cabe resaltar que apenas el 50,5% de los varones subsaharianos usó el avión, mos trando –los provenientes de esta parte de África– una alta diversificación de medios para su entra da en España.
En general, la diversificación de medios es –co mo indica la lógica más elemental– inversamen te proporcional a la distancia entre el país de origen y España.
Sólo una mínima parte de los nacidos en el ex tranjero que estaban ocupados en el momento de la encuesta llegaron a España con un contra to previo (ver Tabla 10). Incluso la inmensa ma yoría de los ocupados en altos niveles profesio nales llegó a España sin que existiera un contra to firmado o apalabrado antes de venir. En efec to, sólo un 24,3% de los nacidos en el extranje ro que trabajaban en puestos de alta cualifica ción tenía contrato previo (30,1% entre los varo nes y 17,6% entre las mujeres), lo cual resulta, a priori, sorprendente, dados los altos niveles educativos de estas personas y el tipo de traba jo en el que se ocupaban en el momento de ser encuestadas.
Tabla 10. Nacidos en el extranjero que estaban trabajando en el momento
de la encuesta, por sexo y tipología migratoria. Proporciones de los llegados con y sin contrato previo, según el tiempo de búsqueda del primer empleo. Porcentajes
Tipología migratoria y sexo Llegaron Llegaron sin contrato previo. Tiempo de Proporción
con búsqueda del primer empleo (porcentajes) de los que
contrato llegaron sin
previo contrato
Hasta De 16 días De 1 mes De 3 meses Más de previo
15 días a 1 mes a 3 meses a 1 año 1 año
Personas de 16 a 64 años con estudios superiores
y no subempleadas
Varones 30,1 28,5 7,7 10,3 12,8 10,6 69,9
Mujeres 17,6 25,8 8,9 14,7 18,1 14,8 82,4
Ambos sexos 24,3 27,2 8,3 12,3 15,3 12,6 75,7
Inmigrantes en sentido estricto
Varones 15,6 30,1 13,5 17,0 14,5 9,2 84,4 Mujeres 13,8 29,5 13,4 17,2 15,2 10,8 86,2 Ambos sexos 14,9 29,9 13,5 17,1 14,8 9,9 85,1 Total Varones 17,3 30,0 12,8 16,3 14,3 9,4 82,7 Mujeres 14,4 29,0 12,8 16,8 15,6 11,4 85,6
Ambos sexos 16,1 29,6 12,8 16,5 14,8 10,2 83,9 INE.
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INE.
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Que el 83,9% de los nacidos en el extranjero que estaban trabajando en el momento de la en cuesta haya llegado a España con la intención de trabajar aquí pero sin contrato previo no es independiente de otro hecho que la Tabla 10 recoge: casi un tercio de todos los ocupados en el momento de la encuesta, concretamente, el 29,6%, llegaron sin contrato previo pero encon traron trabajo durante los primeros quince días de su estancia en España. O dicho de otra for ma: de todos los que llegaron sin contrato pre vio, el 35,3% encontró trabajo antes de que pa saran 15 días de su llegada a España. Dato más que elocuente a la hora de evaluar las esperan zas (no defraudadas) de encontrar empleo por parte de quienes decidieron recalar en España con fines laborales. En efecto, tan solo el 10,2% de todos los ocupados en el momento de la en cuesta tardó más de un año en encontrar traba jo (el 12,6% entre los altamente cualificados). Por otra parte, la Tabla 10 muestra diferencias poco significativas entre varones y mujeres, con la excepción, ya citada, de las personas con alta cualificación laboral.
En conclusión, la Tabla 10 es un buen retrato de lo que se ha dado en denominar “efecto llama da”. Dicho en otras palabras: quienes estaban dispuestos a emigrar –regular o irregularmente– sabían o intuían que en España y en poco tiem po encontrarían trabajo.
Se abordará a continuación el itinerario laboral que han seguido los inmigrantes.
INE. Inmigrantes: una monografía sobre la ENI-07
Inmigración y cambio laboral
INE.
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Inmigración y cambio laboral
Gráfico 4. Tasas de actividad según el país de nacimiento y la edad
Varones Mujeres
Las tasas de actividad según el país de naci miento que recoge el Gráfico 4 permiten com probar que los varones nacidos en el extranje ro participan en el mercado laboral con una in tensidad muy alta y lo mismo cabe decir de las mujeres, aunque éstas tengan, al menos de momento, tasas de actividad más bajas.
Sea como sea, el país de nacimiento resulta ser una variable significativa, especialmente en las mujeres. Baste con el ejemplo de los dos gran des colectivos (las magrebíes y las latinoameri canas) para demostrarlo. Entre las primeras –la
mayor parte de ellas son marroquíes– se obser van unas tasas de actividad relativamente ba jas, lo cual estaría indicando que llevan una vi da más volcada sobre las tareas domésticas en su propio hogar que la media, mientras que las latinoamericanas (Resto de América) participan en muy altas proporciones en el trabajo asala riado o en el autónomo.
La hipótesis según la cual el principal impulso que lleva a una persona a tomar el camino de la emigración es el deseo de mejorar las condi ciones de vida suscita pocas dudas. Sin
embar-Tabla 11. Nacidos en el extranjero que estaban trabajando en el momento de la encuesta, según el sexo, la tipología migratoria y el horario semanal
Tipología migratoria Horas de trabajo semanales
En el país En el primer En el momento
de partida empleo tras de la encuesta
llegar a España
Total 44,73 44,25 41,16
Personas de 16 a 64 años con estudios superiores y no subempleadas
Varones 42,55 40,40 42,14
Mujeres 38,71 37,55 36,33
Ambos sexos 40,78 39,01 39,40
Inmigrantes en sentido estricto
Varones 46,13 45,04 43,59
Mujeres 43,91 44,84 38,14
Ambos sexos 45,25 44,96 41,41 INE.
Encuesta Nacional de Inmigrantes 2007:
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INE.
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afía
go, la visión –impresionista y, por ello, sesga-da– que llega a través de los naufragios –a me nudo mortales– de pateras y de otras frágiles embarcaciones conduce con frecuencia a la idea de que los inmigrantes corren detrás de un señuelo, de una ilusión sin base real, en pos de un “paraíso” inexistente... pero los datos que la ENI suministra sugieren algo muy distinto. En otras palabras y como se verá a continuación, la ENI confirma la hipótesis de que esa búsque da por parte de los inmigrantes –pese a las difi cultades inherentes a su condición y a su re ciente ingreso en España– ha conseguido mejo rar sus condiciones de trabajo, comenzando por el horario laboral.
En efecto, la Tabla 11 muestra un proceso elo cuente: comenzar a trabajar en España significó para los inmigrantes, en general, una disminu ción de las horas trabajadas semanalmente. Gradiente a la baja que se reafirma a la par que transcurre el tiempo de su permanencia en Es paña, tal y como muestra la citada Tabla 11. Una disminución de 48 centésimas, lo que equivale a 28,8 minutos semanales.
La diferencia de algo más de cinco horas sema nales de trabajo en el primer empleo en España entre los inmigrantes en sentido estricto (44,96 horas semanales) y los altamente cualificados (39,01 horas semanales) nos habla de las muy distintas condiciones laborales de unos y de otros. Diferencias horarias que –es cierto– se atemperan al aumentar el tiempo de perma nencia en España.
Se confirman, también, las diferencias horarias entre varones y mujeres, pero muy leves en el caso de las inmigrantes en sentido estricto (do ce minutos semanales de diferencia frente a las 2,85 horas de diferencia entre mujeres y hom bres de alta cualificación).
Conviene, sin embargo, ir algo más allá en el análisis de la estructura y de la evolución labo ral de los inmigrantes. Para ello se ha conside rado la situación laboral en tres momentos: 1) la que tenían en el país de partida, 2) la de su primer empleo en España y 3) la declarada en el momento de la encuesta.
Para comparar la situación 1 con la 3 se han te nido en cuenta, naturalmente, a quienes habían tenido algún trabajo en su país de origen y para comparar las situaciones 2 y 3 se han conside rado a los nacidos en el extranjero que llevaban más de tres años residiendo en España y esta ban trabajando en el momento de la encuesta. Para todo ello se han manejado tres variables: a) Situación laboral, b) Ocupación y c) Sector de actividad.
Situación laboral. La variable Situación laboral clasifica la población en siete categorías: dos activas (Trabajando y Buscando trabajo) y cinco inactivas, tal y como recoge la Tabla 12.
Dicha Tabla 12 muestra un panorama laboral para los nacidos en el extranjero que residen en España mucho más “activo” que el que estas personas tenían antes de emigrar. En otras palabras, si en el país de partida estaban traba jando o buscando trabajo un 61,7% de los varo nes, en el momento de la encuesta –y ya en Es paña– estaban en esa situación el 72,1% (entre las mujeres 42,2% en origen frente al 48,4% en el momento de la encuesta). Sin embargo, puede resultar chocante que la proporción de los ocupados en “tareas domésticas” haya cre cido al llegar a España, tanto entre los varones (lo que respondería a una lógica, la de verse forzados a cubrir tareas hogareñas que, en ori gen eran, probablemente, realizadas por muje res) como entre las mujeres, lo cual parece con tradecir lo que se acaba de afirmar respecto a la
Tabla 12. Nacidos en el extranjero según la situación laboral en le país de partida y en el momento de la encuesta. Porcentajes
Situación laboral Ambos sexos
En el país Actual de partida Total 100,0 100,0 Estaba trabajando 41,6 49,8 Buscando trabajo 10,2 9,8 Estudiando 21,1 6,8 Jubilado/pensionista 3,1 6,7 Tareas domésticas 17,3 22,9 Incapacitado permanente 0,3 0,7 Otras situaciones 6,4 3,3 Varones En el país Actual de partida 100,0 100,0 49,4 61,8 12,3 10,3 21,9 6,4 3,3 7,4 5,6 10,0 0,3 0,8 7,2 3,3 Mujeres En el país Actual de partida 100,0 100,0 34,0 38,9 8,2 9,5 20,4 6,9 3,0 6,0 28,4 34,7 0,3 0,6 5,7 3,4
Inmigración y cambio laboral
mayor presencia en el mercado laboral que se produce entre los nacidos en el extranjero una vez emigrados a España, pero se trata tan solo de una contradicción aparente. ¿Por qué? Porque estos resultados provienen de una pre gunta del cuestionario en la cual se le dio al entrevistado la posibilidad de multirrespuesta. Vale decir: muchos entrevistados dijeron com partir su tiempo entre varias tareas o situacio nes. Por lo tanto, la Tabla 12, no recoge una dis tribución de personas, sino de adscripciones, y hay más adscripciones a tareas que personas en la encuesta.
Vistas así las cosas, los porcentajes acrecidos de varones y mujeres que dicen dedicar un tiempo significativo a tareas del hogar no muestran otra cosa que una dedicación compartida a estos tra bajos domésticos y, en la mayor parte de los casos, se trata de una dedicación parcial.
Antes de introducir las variables Ocupación y Sector de actividad para comparar las situacio nes laboral actual y en el país de partida, convie ne saber que no todos los que estaban trabajan do en el momento de la encuesta lo estaban también antes de partir hacia España. En efecto, 760.789 personas que trabajaban en el momen to de la encuesta carecían de ocupación en el país de partida, lo que representa un 26,1% de quienes estaban trabajando en el momento de
la encuesta (el 28,3% entre las mujeres). De ello se deduce una primera conclusión: el proceso emigratorio ha ido unido –en altas proporcio nes– a la entrada de esos inmigrantes en el mer cado laboral.
Es preciso tener muy en cuenta esa diferencia, ya citada, de 760.789 personas (421. 945 varones y 338.844 mujeres) entre los ocupados en el país de partida y los ocupados en el momento de la encuesta a la hora de interpretar la Tabla 13, en la cual se comparan las estructuras ocupacionales en el país de partida y en el momento de la encuesta. En otras palabras: tanto en las tablas 13 y 14 como en las A.5 y A.6 del Anexo II sólo aparecen aquellos que habían trabajado alguna vez en el país de partida antes de que decidieran emigrar y que, además, trabajaban en España en el momento de la encuesta.
Esos datos explican por qué en el país de parti da tan solo el 10,7% de las mujeres trabajaban en tareas que no precisaban cualificación, mientras que en el momento de la encuesta ese porcentaje se había multiplicado casi por cua tro (41,4%).
Y lo mismo cabe decir de los varones ocupados en tareas que no precisan cualificación: pasa ron de representar el 14,7% en el país de parti da al 25,4% en España.
Tabla 13. Nacidos en el extranjero que estaban trabajando en España en el momento de la encuesta según el sexo y la ocupación que tenían en el país de partida
y en el momento de la encuesta. Porcentajes
Ocupación Ambos sexos Varones Mujeres
En país de Actual En país de Actual En país de Actual
partida partida partida
Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
Dirección de las empresas y de las
administraciones públicas 5,8 4,7 6,6 5,7 4,7 3,3
Técnicos y profesionales científicos
e intelectuales 11,5 6,3 8,8 5,7 15,4 7,3
Técnicos y profesionales de apoyo 10,5 5,2 8,4 4,7 13,7 5,8
Empleados de tipo administrativo 7,6 4,1 4,2 2,3 12,7 6,9
Trabajadores de los servicios
de restauración, personales, protección
y vendedores de los comercios 20,8 18,8 14,9 11,3 29,7 29,9
Trabajadores cualificados en la
agricultura y en la pesca 2,4 1,4 3,4 2,1 0,8 0,2
Artesanos y trabajadores cualificados de las industrias manufactureras, la construcción y la minería, excepto los operadores de instalaciones
y maquinaria 20,0 21,5 27,4 34,0 8,9 2,8
Operadores de instalaciones
y maquinaria, y montadores 8,3 6,2 11,6 8,8 3,4 2,4
Trabajadores no cualificados 13,1 31,8 14,7 25,4 10,7 41,4 INE.
Encuesta Nacional de Inmigr
ant es 20 07: una monogr afía 33