Guía Geológica
del Parque Regional
de la Sierra de La Pila
Guía Geológica del P
arque R
egional de la Sierra de La Pila
UNIÓN EUROPEA Fondo Europeo de Desarrollo Regional
La Sierra de la Pila fue declarada Parque
Regio-nal mediante la Ley 4/92, de 30 de julio, de
Orde-nación y Protección del Territorio de la Región de
Murcia.
Este parque, singular por su diversidad biológica y
paisajística, es además un espacio protegido
sor-prendente por sus valores geológicos.
Es por ello que con el ánimo de dar a conocer en
profundidad esta pequeña muestra de nuestro
ex-traordinario Patrimonio Natural, la Consejería de
Agricultura y Agua, a través de la Dirección General
de Patrimonio Natural y Biodiversidad, ha
elabora-do la guía geológica que presentamos.
Con esta publicación esperamos aportar una
he-rramienta útil que acompañe al lector en su viaje
exploratorio por la riqueza natural del Parque
Re-gional de la Sierra de la Pila.
Pablo Fernández Abellán
de la Sierra de La Pila
Miguel Ángel Mancheño Jiménez
Manuel Martín Martín
Tomás Rodríguez Estrella
Gregorio Romero Sánchez
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Presentación
Desde la publicación de los primeros estudios sobre la Sierra de la Pila, llevados a cabo por el francés Azema en los años 70, pocos han sido los autores que han intentado conocer mejor este espacio natural desde un punto de vista geológico.
El objetivo principal de la Guía que tienes en tus manos es aportar las claves necesarias para descubrir la Geología del Parque Regional de la Sierra de la Pila. Concluida a finales de 2008, Año Internacional del Planeta Tierra, esta guía viene a dar continuidad a la labor divul-gativa iniciada hace ahora tres años y que tenía como objetivo dar a conocer la diversidad geológica de algunos de los espacios naturales más emblemáticos de la Región de Murcia. En aquel entonces, la antigua Consejería de Industria y Medio Ambiente de la Región de Murcia, a través del Servicio de Ordenación y Gestión de los Recursos Naturales de la Dirección General del Medio Natural, puso en marcha una serie de iniciativas en el campo de la geoconservación encaminadas a la puesta en valor de Sierra Espuña. En esta ocasión, le ha tocado el turno a la Sierra de la Pila.
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contenidos de la guía
El presente trabajo está divido en dos partes: una primera dedicada a describir los aspec-tos geológicos del Parque (rocas, estratigrafía, tectónica, elemenaspec-tos geomorfológicos…), y una segunda parte en la que se describen con detalle tres itinerarios con puntos de interés geo-lógico. En primer lugar, y tras un breve repaso de las características generales del Parque, se presenta el marco geológico regional en el que se encuadra, para pasar a la descripción de la estratigrafía de las rocas de la zona de estudio, sus particularidades tectónicas, estructurales e hidrogeológicas, y por último, se hace un análisis del relieve y de las relaciones entre geología y paisaje.
Los datos y observaciones obtenidos a lo largo de muchas semanas de trabajo de campo han permitido revisar, actualizar y mejorar sustancialmente la cartografía geológica existente hasta la fecha que procedía básicamente de las hojas de la serie MAGNA publicadas por el Instituto Geológico y Minero de España. Igualmente, se ha contado con el estudio y los cortes geológicos de Azema (1977), la tesis doctoral de Nieto Albert (1997), así como el trabajo de Ortíz y Molina (2003) y el artículo publicado recientemente de Nieto y Molina (2008) sobre las calizas eocenas de la Sierra de la Pila.
En la segunda parte de la guía se propone una serie de Lugares de Interés Geológico (LIG) con la descripción detallada de cada uno de ellos, incluyendo fotografías y esquemas explica-tivos que favorecen la interpretación de panorámicas, fenómenos y elementos a observar en cada uno de ellos. La ficha descriptiva elaborada para los lugares seleccionados ofrece datos tales como nombre y referencia del LIG, topónimo, coordenadas UTM, tipología, extensión, posición dentro de los límites del parque, marco geológico general y descripción detallada de los aspectos más relevantes que se observan en ese punto, condiciones de observación, valoración como recurso didáctico y divulgativo, fragilidad, accesos y, por último, otras obser-vaciones.
Por último, se incluye un glosario de términos y una tabla del tiempo geológico que facilitan la lectura de la guía y una serie de referencias bibliográficas recomendadas para el que quiera profundizar más en el conocimiento geológico de la Sierra de la Pila y su entorno.
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agradecimientos
Nuestro agradecimiento a la Dirección General de Patrimonio Natural y Biodiversidad de la Consejería de Agricultura y Agua de la Comunidad Autónoma de Murcia, por haber hecho posible este trabajo demostrando así su interés por el avance y difusión del conocimiento geológico de los espacios naturales protegidos de la Región de Murcia. En especial queremos agradecer el papel de Faustino Martínez Fernández, anterior Director-Conservador del Parque Regional de la Sierra de la Pila, quién creyó en este proyecto y lo puso en marcha. Mencionar también al actual director, José Antonio Martínez García, y al técnico José Luis Manovel García, del Servicio de Ordenación y Gestión de los Recursos Naturales, por su colaboración y apoyo en la coordinación de la presente Guía.
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
Realiza
Servicio de Ordenación y Gestión de los Recursos Naturales coordinación técnica José Antonio Martínez García José Luis Manovel García Alicia Montano Simón autores
Miguel Ángel Mancheño Jiménez (Universidad de Murcia) Manuel Martín Martín (Universidad de Alicante) Tomás Rodríguez Estrella
(Universidad Politécnica de Cartagena) Gregorio Romero Sánchez
(Servicio de Patrimonio Histórico, Dirección General de Cultura)
Fotografías
Miguel Ángel Mancheño Jiménez Depósito legal: MU-2.399-2009 ISBN: 978-84-692-5422-6 imprime
Nausícaä Edición Electrónica, S.L. [email protected]
Región de Murcia
Consejería de Agricultura y Agua
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Presentación ...3
contenidos de la guía ...5
agradecimientos ...7
capítulo 1.- introducción ... 11
El Parque Regional de la Sierra de la Pila ...11
capítulo 2.- Geología de la Sierra de la Pila ... 15
2.1. Marco Geológico Regional ...15
2.2. Estratigrafía de la Sierra de la Pila... 17
2.3. Principales tipos de rocas y registro fósil ...29
2.4. Tectónica ...33
2.5. El entorno próximo al Parque: la Cuenca de Fortuna ...40
capítulo 3. Historia geológica de la Sierra de la Pila ... 45
capítulo 4. Hidrogeología ... 52
4.1. Conceptos generales ...52
4.2. Acuíferos y manantiales en la Sierra de la Pila ...53
capítulo 5. Geomorfología ... 56
5.1. Red de drenaje ...57
5.2. Fenómenos de erosión ...58
5.3. Desprendimientos y caída de bloques ...60
5.4. Fenómenos halocinéticos ...60
capítulo 6. itinerarios geológicos ... 63
Itinerario 1. Fuente de La Higuera - Mojón de las Cuatro Caras ...64
Itinerario 2. Mojón de las Cuatro Caras - Alto de La Pila ... 76
Itinerario 3. La Garapacha - Mojón de las Cuatro Caras ...82
Bibliografía ... 93
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capítulo 1.-
introducción
El Parque Regional de la Sierra de la
Pila
La Sierra de la Pila se sitúa en el cua-drante nororiental de la Región de Murcia, en los términos municipales de Abarán, Blanca, Molina de Segura, Jumilla y Fortuna (figura 1). Los límites actuales y normas de gestión del Parque Regional vienen definidos por el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), aprobado inicialmente en marzo de 1998 y definitivamente en mayo de 2004. En total, este Espacio Natural Pro-tegido cuenta con 8.836 hectáreas.
La Sierra de la Pila es uno de los
espa-FiGuRa 1. localización del Parque Regional de la Sierra de la Pila en la Región de Murcia
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
cios regionales propuestos como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y ha sido de-clarado como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), además de Área de Sensibilidad Ecológica (ASE) y Área de pro-tección de la Fauna Silvestre (APFS).
El Parque alberga núcleos de población en su interior, algunos de ellos de origen árabe, destacando La Garapacha y Fuente Blanca. Además también cuenta con otros núcleos en la periferia como Hoya Hermo-sa, Las Casicas y Peña de la Zafra. Cerca de Fuente Blanca encontramos el Centro de Visitantes del Parque Regional, que pronto abrirá sus puertas y se convertirá sin duda en uno de los puntos más visitados del Par-que por sus instalaciones de uso público.
Históricamente, es a partir del siglo XIV cuando la ganadería adquiere relevancia,
con la incorporación a las Dehesas del Con-cejo de Murcia del término de Fortuna en 1379. En el siglo XV tiene gran importancia el carboneo. Ya por entonces existía gran preocupación por los incendios, prohibién-dose esta actividad durante los meses de ju-nio a septiembre. En el siglo XVII aumentan las roturaciones de eriales y montes, am-pliándose el regadío. Es en el siglo siguiente cuando se produce un incremento de la po-blación del entorno, lo que hizo crecer la de-manda de productos de recolección, como esparto, barrilla, carbón, madera y plantas aromáticas. A esto hay que añadir un avan-ce en la agricultura, que empuja a la gana-dería a las zonas más altas. El desarrollo económico entre los siglos XVII y XVIII llevó a la construcción de pozos para almacenar nieve y conseguir así hielo para conservar
13 FoTo 3. Pozo de la nieve en el camino de subida a los picos cenajos y Pila
FoTo 4. En primer término, el almorchón y la Sierra del Águila en cuyas faldas se encaja el Barranco del Mulo. a la izquierda se aprecia la silueta del alto de la Pila.
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
alimentos y medicinas. Durante el siglo XX la industria del esparto alcanzó gran desa-rrollo, lo que ha influenciado enormemente el paisaje actual de algunas zonas como la solana del Caramucel.
La orografía de la Sierra de la Pila está condicinada por el Barranco del Mulo, que la divide en dos sectores: uno oriental donde se encuentran las cumbres más elevadas (La Pila con 1266 metros y Los Cenajos con 1226), que dominan un paisaje escarpado y surcado por profundas ramblas con cauces normalmente secos; y otro occidental más amplio, con el Caramucel que se eleva a 1025 m de altitud. Desde estas cumbres se puede contemplar una amplia y bella pano-rámica regional .
La Sierra de la Pila posee una gran ri-queza vegetal, destacando la presencia de carrascales, sabinares y pinares, acompa-ñados de un conjunto de especies, entre las que se encuentran numerosos endemismos ibéricos del sureste español. Muchas de las especies que podemos observar están protegidas en la Región de Murcia, desta-cando el palmito, madroño, enebro, sabina, lentisco, cornicabra, carrasca, aladierno y espino negro. Los bosques de carrasca se presentan en manchas aisladas en las um-brías y cumbres de los picos de La Pila y Los Cenajos. Aunque no se encuentran en su estado maduro, pueden dar una idea de la vegetación que cubría originalmente gran parte de la sierra. El pino carrasco domina la vegetación arbórea, favorecido por las distintas repoblaciones realizadas. El pinar acoge especies nobles de matorral como el madroño, el durillo y la cornicabra en las zonas umbrosas altas. En las zonas rocosas y paredones aparecen sabinares. El esparto cubre las solanas, mientras que los matorra-les de coscoja, mezclado con enebro, espino
negro y lentisco forman el matorral típico en las umbrías. En los suelos más degradados aparecen especies típicas dominadas por el romero, junto con tomillo, albaida y coroni-llas.
En la Sierra de la Pila viven un consi-derable número de especies vertebradas, entre anfibios, reptiles, aves y mamíferos. Destacan las aves por su elevada diversidad y gran número, siendo las rapaces como el águila real, halcón peregrino o el búho real las más sobresalientes. El Parque Regional incluye un área declarada Zona Especial de Protección para las Aves (ZEPA) para la chova piquirroja, que instala sus colonias en fisuras y oquedades de las rocas. En los es-pacios forestados de las laderas de umbría podemos observar rapaces forestales como el azor, gavilán, ratonero común y el alcotán, en vuelo para capturar alguna de sus pre-sas, sobre todo pequeños pajarillos como los pinzones vulgares, reyezuelos listados, carboneros y herrerillos, entre otros. Los matorrales y cultivos abandonados son el reducto de especies como el alcaudón real, la perdiz roja y las currucas, de las que apa-recen representadas varias especies. Entre los pequeños mamíferos encontramos el ra-tón moruno, la musaraña y el lirón careto. Carnívoros como el tejón, la garduña, el gato montés o la gineta completan la rica lista faunística de esta sierra.
Esta gran diversidad y riqueza en es-pecies de fauna y flora y en formaciones vegetales se explica, entre otros factores, por la variedad de litologías (tipos de rocas) y de suelos que encontramos en el Parque Regional de la Sierra de la Pila, un espacio natural caracterizado por su extraordinaria geodiversidad.
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capítulo 2.- Geología
de la Sierra de la Pila
El Parque Regional de la Sierra de la Pila, junto con el entorno de la Cuenca de Fortu-na, constituye un enclave de indudable valor geológico y paisajístico. Hasta el momento, y al igual que ocurre en la mayoría de los es-pacios protegidos españoles, la labor desa-rrollada por la Administración de puesta en valor y divulgación de los valores naturales y culturales del Parque de la Sierra de la Pila no han recogido el interés e importancia que para el visitante pueden tener los aspectos geológicos existentes en su ámbito. Espere-mos que esta guía nos ayude a ver la sierra con otros ojos y a descubrir los numerosos secretos que se esconden en sus rocas y sus paisajes, desde hace millones de años.
2.1. Marco Geológico Regional
La Sierra de la Pila se sitúa en la Cordi-llera Bética, una cadena alpina que incluye los relieves montañosos situados al Sur del Guadalquivir y su prolongación nororiental hacia Albacete, Murcia y Sur de Valencia (fi-gura 2). Está comprendida entre el Macizo Ibérico y la Cordillera Ibérica al Norte, y el litoral atlántico y mediterráneo al Sur, aun-que en realidad se prolonga bajo el mar para conectar con otros dominios alpinos: el Rif Norteafricano y las Baleares (Martín-Algarra, 1987).
Dentro de la Cordillera Bética se pueden diferenciar dos grandes dominios que mues-tran diferencias significativas en su historia sedimentaria, su evolución tectono-meta-mórfica y en la edad en la que han sufrido la deformación alpina. Se trata del dominio de las Zonas Internas, no representado en
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
FiGuRa 3. Síntesis geológica de la Región de Murcia. la zona del recuadro señala el perímetro aproxi-mado del Parque Regional de la Sierra de la Pila
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la zona de estudio, y el dominio de las Zonas Externas, en el que sitúa el Parque Regional de la Sierra de la Pila (figura 3).
En función del registro estratigráfico del Mesozoico y de la posición tectónica de sus unidades, en las Zonas Externas se dife-rencian, con carácter general, dos grandes subdivisiones: Zona Prebética (que se sub-divide, según Rodríguez Estrella, 1979, y de norte a sur, en los siguientes dominios pa-leogeogeográficos: Prebético Externo, Pre-bético Interno y PrePre-bético Meridonal) y Zona Subbética (subdivida a su vez en los domi-nios: Subético Externo, Subbético Medio y Subbético Interno). En el caso de la Sierra de la Pila, encontramos terrenos pertene-cientes tanto al Prebético Meridional como al Subbético Medio. A grandes rasgos sus características son las siguientes:
• El Prebético Meridional presenta carac-terísticas litológicas intermedias entre el Prebético Interno y el Subbético Exter-no, y su sedimentación, especialmente la serie cretácica, se desarrollaría en una zona de talud dentro de la cuenca sedimentaria. En la Sierra de la Pila no aflora ni el Jurásico ni el Cretácico infe-rior de esta unidad, que aparece inme-diatamente más al sur en las sierras de Corque y Lúgar, donde están muy bien representados el Dogger (Jurásico me-dio) y el Malm (Jurásico superior), con facies de “ammonítico rosso” (calizas nodulosas) y calizas con sílex. El Cretáci-co que enCretáci-contramos en La Pila es funda-mentalmente margoso pelágico y en los 460 m de serie contrastan niveles cla-ramente neríticos, como las areniscas del Barremiense, las calizas del Albiense superior o los conglomerados calizos del Turoniense. Por su parte, del Terciario
destaca el Eoceno medio, especialmen-te el Luespecialmen-teciense, que tiene un carácespecialmen-ter pararrecifal. Lo mismo ocurre con el Mio-ceno inferior.
• El Subbético Medio está representado, en su base, por los materiales evaporí-tico-arcillosos de las facies keuper del Triásico. Se trata de los terrenos más an-tiguos que afloran en el Parque, con una edad comprendida entre 215 y 230 mi-llones de años. Sobre ellos reposa una potente formación carbonatada del Lías (Jurásico inferior), depositada en la pla-taforma continental. Existen, además, pequeños afloramientos muy tectoniza-dos de margas del Cretácico inferior con fósiles de ammonites pelágicos.
2.2. Estratigrafía de la Sierra de la Pila
La Sierra de la Pila está formada por rocas de edad mesozoica, en su mayoría calcáreas, como las que constituyen la zona más elevada del Parque, y cenozoica. Todas estas rocas aparecen plegadas y fractu-radas por diversos fenómenos tectónicos ocurridos a lo largo de su historia geológica, responsables de la configuración geológica actual de la Sierra de la Pila.
En la figura 4 se muestra la edad de los terrenos presentes en el Parque. Su distri-bución no es casual, ya que responde a la combinación de procesos erosivos y tectóni-cos (los relacionados con las deformaciones sufridas por las rocas, especialmente ple-gamiento y fracturación). La mayoría de los pliegues y fallas de la Sierra de la Pila se for-maron en un episodio concreto de la historia de la Tierra en el que el movimiento de las placas tectónicas cambió el aspecto general
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
de la zona. En nuestro caso, la orogenia Al-pina es la responsable de estas estructuras. A continuación se describen detallada-mente los terrenos que afloran en el área del Parque Regional de la Sierra de la Pila y en su entorno, siguiendo el orden de su sucesión estratigráfica y de acuerdo con las unidades rocosas ilustradas en la cartogra-fía (figura 4). Las diferentes columnas estra-tigráficas levantadas para cada periodo de tiempo representado en el Parque refleja la disposición cronológica de las rocas desde más antiguas a más modernas. Para facili-tar su descripción, hemos agrupado las ro-cas en las siguientes unidades geológiro-cas: • Rocas del Mesozoico: son muy
abun-dantes en el Parque, cubriendo un buen porcentaje del mismo. Por ello, se han divi-dido en tres grupos en función de su edad:
• Rocas del Triásico
Los afloramientos de rocas triásicas de la Sierra de la Pila son similares a los que encontramos en el resto de la Zona Subbética. Se trata de arci-llas abigarradas con yesos de distin-tos colores en disposición caótica que son explotados en canteras. A pequeña escala se localizan en la base del corrimiento subbético, actuando como suela de despegue bajo las dolomías del Lías (Jurásico inferior). De forma aislada y reducida aparecen en el sur del Parque (Ca-bezo de las Yeseras y Ca(Ca-bezo de las Losas), y de forma más extensa en Peña Zafra de Arriba.
19 FoTo 5. cantera de yesos triásicos al sur de la Garapacha
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
FIGURA 5. Columna estratigráfica del Jurásico de la Sierrra de la Pila
• Rocas del Jurásico
Dentro de las rocas jurásicas distingui-mos los siguientes términos (figura 5): Lías dolomítico
Está constituido por más de 250 m de dolomías masivas grises brechoides, de ahí que se exploten en el Cabezo del Galván para su utilización como ári-dos. El mayor afloramiento es el de los picos de La Pila y Cenajos, pero
tam-bién está representado en pequeños isleos tectónicos. Se le atribuye una edad de Hettangiense-Sinemuriense. Lías calizo
Únicamente aflora en el norte de la Sierra de la Pila. Sobre las dolomías anteriores descansan al menos 50 m de calizas blancas oolíticas y mi-críticas con bancos gruesos de 1 m de espesor bien estratificadas y con fauna fósil de tallos de crinoides (Pentacrinus). Debe corresponder al Sinemuriense-Pliensbachiense. Dogger-Malm
Sobre las calizas liásicas a veces aparecen hasta 25 m de calizas ta-bleadas con “filamentos”, radiolarios y nódulos de silex interestratificado, cuya edad es Dogger (Jurásico me-dio). En el techo, y sólo se ha loca-lizado en un sector concreto, afloran unas calizas finas rojizas y subnodu-losas con ammonites mal conser-vados, que pertenecen ya al Malm (Jurásico superior).
• Rocas del cretácico
En los límites del Parque Regional encontramos rocas cretácicas per-tenecientes tanto al Subbético Me-dio como al Prebético MeriMe-dional (figura 6):
Rocas cretácicas del Subbético Medio Afloran solo en el norte de la Pila y en el isleo que se sitúa al este de la sierra, apareciendo siempre en con-tacto por fallas normales con el Jurá-sico. Llegan a presentar hasta 50 m de margocalizas blanco-amarillentas
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y margas con ammonites piritizados, entre ellos Neocomites y perisphincti-dos, además de nódulos de hierro. Su edad es Neocomiense y sobre ellas, con una zona intermedia sin exposi-ción, aparecen margas y margocalizas
tableadas blancas con foraminíferos (Globotruncanas) del Senoniense. Rocas cretácicas del Prebético Meri-dional
En la Loma de Planes afloran los
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
materiales cretácicos del Prebético Meridional más antiguos. Pertene-cen al Aptiense y están constituidos por 50 m visibles de margas areno-sas micáceas de colores grisáceos o amarillentos. Sobre estos reposa el Albiense inferior-medio, que tam-bién aparece solo en el sur de la zona. Está formado por al menos 100 m (Azema, 1977 e IGME, 1975 indican hasta 200 m más al sur) de margas y margocalizas arenosas de color amarillento con ammonites. Hacia el techo la serie pasa a calizas tableadas con margas de color cre-ma. El Albiense superior aflora exclu-sivamente en el sureste y su base, en la Loma de Planes, está consti-tuida por calizas masivas y oolíticas detríticas con Orbitolinas de color amarillento o rojizo. Presenta un carácter pararrecifal, de tal manera que su espesor varía de unos pun-tos a otros entre 30 y 50 m, llegando incluso a presentar lentejones de calcarenitas tal y como ocurre en La Garapacha. Sobre este tramo carbo-natado inferior descansa uno supe-rior de margas arenosas micáceas con niveles calcáreos y arenosos. En la Loma de Planes estas margas apenas llegan a tener 20 m, pero en el sector de La Garapacha alcanzan los 75 m.
El Cenomaniense se observa solo en el sur. Presenta facies muy similares a las del Albiense inferior-medio (aun-que a(aun-quel es más detrítico), siendo fácilmente identificable por posición estratigráfica relativa. Viene definido por unos 70 m de calizas margosas tableadas, de color gris-amarillento,
con abundante fauna de ammonites (Puzosia) y foraminíferos (Rotalipora, Hedbergella).
El Turoniense aparece representa-do solo en el sureste del Parque. A pesar de presentar tan solo de 10 a 15 m de espesor, se distingue muy bien en el campo ya que constituye una serie de cerritos más o menos alineados afectados por fallas y for-mados por brechas calcáreas de co-lor claro con Globotruncanas. El Senoniense aflora en la zona me-ridional y en una ventana tectónica situada en el norte de la Sierra de la Pila. Viene definido por unos 80 m de calizas margosas blancas tableadas y margas con abundantes Globotrun-canas. Dada su gran plasticidad es-tos materiales se ven afectados por numerosos repliegues.
• Rocas del cenozoico
Son también muy abundantes y jue-gan un importante papel en el paisa-je. Afloran en la unidad prebética que presenta facies continentales o ma-rinas de plataforma somera (figuras 7 y 8). Se distinguen los siguientes términos:
Paleoceno-Eoceno inferior
En el techo del Cretácico superior, y solo en contadas ocasiones, aflo-ran calizas margosas tableadas con facies de “capas rojas” y fauna de Globorotalias representando ya al Pa-leoceno. Normalmente estos materia-les están muy replegados y fallados, por lo que no suelen superar los 10 m de espesor. Sin embargo, en luga-res como el Barranco del Mulo afloran hasta casi 50 m. En ocasiones, sobre las “capas rojas” pueden aparecer
ca-23 FoTo 7. areniscas con bioturbaciones del albiense en la Garapacha
lizas de Microcodium (Azema, 1977). El Eoceno inferior (Ypresiense) aflora ampliamente en toda la zona. Coexis-ten dos facies de distintas batime-trías: nerítica y pelágica. La primera está constituida por areniscas, are-nas y calizas arenosas con estruc-turas sedimentarias y foraminíferos como Nummulites, Discocyclinas y Ortophragminas. La segunda con-siste en calizas micríticas claras con Globorotalias y Truncorotalias. Pero los terrenos diferenciadores son las arcillas verdes, a veces con yesos, en las que es fácil encontrar Nummulites sueltos en las laderas de los cerros. Su espesor es de 150 a 200 m. Eoceno medio (Luteciense)
Está siempre relacionado con el Ypresiense y viene dado por 40 a 80 m de calizas marmóreas de carácter arrecifal muy recristalizadas y
cali-zas gravelosas blancas y color crema con fósiles de algas, corales, bival-vos, briozoos, Nummulites y Alveoli-nas. Este Luteciense está muy bien desarrollado en la Sierra del Águila. En el techo de las calizas, en el Ca-ramucel y parte norte de la Sierra del Águila, Molina y Nieto (2008) han detectado la presencia de Microco-dium, lo que indica la existencia de un paleosuelo.
Oligoceno
El Oligoceno está mejor representa-do en el oeste del Parque, pues llega a tener más de 100 m de conglo-merados, areniscas, arenas, calizas lacustres y arcillas de color salmón, que se superponen en aparente con-cordancia al término anterior. Sin embargo, no siempre aparecen es-tos materiales (o lo hacen de forma muy reducida), ya que suelen estar
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
FoTo 8. aspecto de las calizas margosas verticalizadas del Senoniense
FOTO 9. Afloramiento en las proximidades de La Garapacha de los limos y margas del Paleoceno con sus características tonalidades rojizas
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erosionados por el Mioceno inferior, como veremos a continuación. Mioceno inferior (Aquitaniense) Descansa discordantemente sobre materiales más antiguos (Oligoceno, Luteciense, incluso Ypresiense) y está constituido por 75 a 100 m de calizas arrecifales blancas con abun-dantes algas melobesias, Amphiste-ginas y Operculinas (figura 8). Mioceno inferior-medio
El Burdigaliense-Languiense siem-pre aparece sobre el Aquitaniense y viene definido por margas, mar-gocalizas arenosas y areniscas con estructura subnodulosa y fauna de Globigerinas. Está muy desarrollado en el noroeste de la zona, llegando a alcanzar un espesor de hasta 200 m. Puede presentar intercalaciones carbonatadas de hasta 20 m. El Serravalliense aparece sobre el
término anterior, pero en muy pocas ocasiones (fundamentalmente en la mitad occidental del interior de la sierra y en el borde septentrional de la misma). En la Loma del Águila está representado por hasta 50 m de cal-carenitas y areniscas de grano grue-so en una disposición casi siempre tabular y coronando las cotas más elevadas de la zona.
Mioceno superior
El Tortoniense inferior solo está re-presentado en la depresión que se extiende hacia el norte de la Sierra de la Pila, en la Rambla de la Raja, en la depresión interior del Barranco del Mulo y en un pequeño afloramien-to al oeste del Cabezo del Galván. Descansa discordantemente sobre cualquier terreno más antiguo y está constituido por una potente forma-ción margosa de hasta 100 m con
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
intercalaciones de niveles de arenis-cas que presentan estructuras tur-bidíticas, paleocorrientes e incluso niveles de yeso. Se ha identificado, solo al norte de la sierra, una facies muy característica que se confunde con los materiales triásicos: se trata de olistostromas del Trías que fueron resedimentados al mismo tiempo que los materiales autóctonos ter-ciarios de la cuenca marina. El Tortoniense medio aflora única-mente en el norte de la zona de estudio y pertenece a la depresión terciaria de la Rambla de la Raja. Presenta una disposición subhori-zontal, como en el paraje Los Poya-tos, y está formado por un máximo de 10 m de areniscas muy similares a las del Serravalliense.
Cuaternario
Dentro del área de estudio está muy
FoTo 11. Paredes calcáreas del Eoceno medio en el almorchón
FOTO 12. A la izquierda, afloramiento de pelitas rojizas del oligoceno. Paraje los colorados
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poco representado el Cuaternario, a excepción de algunas laderas de la Sierra de la Pila en las que aparecen unos piedemontes muy desarrolla-dos, constituidos fundamentalmente por conglomerados heterométricos de cantos carbonatados y caliches. Otros afloramientos bien
desarrolla-dos son los del entorno de La Gara-pacha y Peña Zafra de Arriba, pero aquí el tamaño de los cantos de los conglomerados es más pequeño.
FIGURA 7. Columna estratigráfica del Paleóge-no de la Sierrra de la Pila
FIGURA 8. Columna estratigráfica del Mioceno de la Sierrra de la Pila
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
FOTO 14. Afloramiento de areniscas diaclasadas del Mioceno medio cerca de la Loma del Águila FoTo 13. calizas del Mioceno inferior en la subida a Puerto Frío
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2.3. Principales tipos de rocas y
regis-tro fósil
Como hemos visto, en la Sierra de la Pila se pueden encontrar una gran diversidad de rocas, con diferentes orígenes, edades, formas, colores, texturas, composición, con-tenido fosilífero o resistencia a la erosión. El tipo de roca, junto con la tectónica, es uno de los principales factores que condicionan el relieve y los distintos paisajes que pode-mos contemplar en el Parque Regional de la Sierra de la Pila.
A continuación, y teniendo siempre en cuenta las columnas estratigráficas levanta-das , se describen los principales tipos de rocas que podemos encontrar a lo largo de los tres itinerarios de interés geológico dise-ñados en esta guía.
arcillas y yesos
Las arcillas son rocas sedimentarias de origen detrítico de grano muy fino que oca-sionalmente pueden presentar intercalacio-nes de niveles de yeso. Están ampliamente representadas en una formación geológica llamada Keuper, nombre alemán que hace referencia a una serie de materiales de co-lores rojos intensos, fácilmente reconoci-bles en el campo, que se depositaron hace aproximadamente 230 millones de años, en el Triásico superior. En esa época, el clima árido facilitaba la evaporación del agua y la acumulación de depósitos de sal, siendo éste el origen de los yesos (sulfato cálcico hidratado) y sales del Keuper.
areniscas y conglomerados
Las areniscas y conglomerados son ro-cas sedimentarias formadas por la
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
ción y cementación de fragmentos de otras rocas. El tamaño de estos fragmentos es el criterior que se utiliza para clasificarlas: en las areniscas tienen un tamaño inferior a 2 milímetros, y en los conglomerados, supe-rior a ese tamaño. En estos últimos, muy fre-cuentemente los cantos son redondeados por efecto del transporte sufrido durante su formación, y son fácilmente reconocibles de-bido a su tamaño.
Entre los materiales cretácicos y paleó-genos de la Sierra de la Pila encontramos también, además de areniscas, arenas. La
diferencia entre las areniscas y las arenas es que las primeras están cementadas y las segundas no, disgregándose fácilmente. Brechas
Roca sedimentaria de grano grueso for-mada por cantos angulosos. En ocasiones podemos encontrar en el Parque brechas de falla, que son rocas que se localizan en los planos de fricción de las fracturas. Los planos de falla presentan elementos bréchi-cos, además de estrías, superficies pulidas o mineralizadas.
FoTo 16. conglomerado turoniense en el que se aprecian cantos calizos redondeados
FoTo 17. areniscas diaclasadas del Mioceno medio. Paraje loma del Águila
FoTo 18. detalle de una brecha de falla en la que se aprecian las estrías fruto del desplaza-miento de las rocas
FoTo 19. Margas del Mioceno en la pista fores-tal del Barranco del Mulo
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Margas y margocalizas
Las margas son rocas calcáreas de ori-gen marino con un alto contenido en arcilla, lo que les confiere unas propiedades concre-tas, como el ser más blandas que las calizas y más fácilmente erosionables, por lo que no suelen dar relieves importantes. En el caso de las margocalizas, como su propio nombre indica, son rocas intermedias entre la caliza y la marga. En esta ocasión el componente detrítico es mucho más reducido que en la marga, mientras que el carbonato es mayor. Pelitas
Son las rocas detríticas de tamaño más pequeño: tamaño limo (entre 1/16mm y 2 micras) y tamaño arcilla (inferior a 2 micras), y constituyen más de la mitad de todas las ro-cas sedimentarias. En algunos sectores de la Sierra de la Pila encontramos limos limoníti-cos que presentan vivos colores anaranjados debido al alto contenido en óxidos de hierro. calizas y dolomías
Rocas sedimentarias de precipitación química muy abundantes en la Sierra de la Pila. Las dolomías y la mayoría de las calizas grisáceas que encontramos en el Parque se formaron en los mares del Jurásico y
Cretá-cico, concretamente entre 200 y 65 millo-nes de años. La composición química de la calcita, mineral mayoritario de las calizas, es carbonato cálcico (CaCO3). Cuando ésta aparece rellenando fisuras y es de aspecto cristalino, como en la Cueva del Murciéla-go, recibe el nombre de “falsa ágata”. Las dolomías son rocas de aspecto similar a las calizas, lo que puede llevarnos en ocasiones a confundirlas. La principal diferencia radica en que la dolomía está compuesta por car-bonato cálcico-magnésico y desprende un reconocible olor fétido al ser golpeada.
En ocasiones, es fácil identificar en las calizas, a diferencia de las dolomías, estos fósiles de organismos que vivieron en aque-llos mares mesozoicos.
Registro fósil en las rocas de la Sierra de la Pila
Los fósiles son los indicios que nos cuentan lo que sabemos sobre los seres que vivieron en otro tiempo. Su estudio nos apor-ta las pisapor-tas necesarias para conocer cómo era la vida en el pasado: la anatomía de los organismos, su modo de vida, el ambiente en el que se desarrollaban, la relación con otros seres, su evolución en el tiempo como especie, etc.
El registro fósil que han proporcionado
FoTo 20. Pelitas del oligoceno en el paraje los colorados
FoTo 21. caliza bioclástica con nummulites eocenos en Poza amarga
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
algunas de las rocas que afloran en el Par-que nos ayuda a interpretar la evolución de los medios sedimentarios que, como vere-mos más adelante, se dieron cita en esta región durante el Mesozoico y el Cenozoico. A pesar de que no son muy abundantes y su conservación no es muy buena, se han loca-lizado fósiles de ammonites en el Albiense de La Garapacha, donde Nieto (1997) iden-tificó Mortoniceras y Puzosia, así como en las margocalizas senonienses de la Loma de Planes (Azema, 1977). En el Eoceno pode-mos encontrar foraminíferos y bivalvos visi-bles a simple vista.
Los ammonites son un grupo extingui-do de moluscos cefalópoextingui-dos marinos extingui- dota-dos de poderosos tentáculos con los que nadaban y atrapaban su alimento. Su con-cha enrollada en espiral estaba dividida en
cámaras conectadas por un tubo o sifón. El aire contenido en ellas se utilizaba para la propulsión del animal en la columna de agua. Los órganos vitales ocupaban la últi-ma de las cáúlti-maras o cáúlti-mara de habitación. Por su parte, los abundantes foraminí-feros que encontramos en las calizas del Eoceno de la Sierra de la Pila son pequeñas criaturas acuáticas de una sola célula. Están provistos de un caparazón calcáreo de estruc-tura compleja y microscópica. Son nadadores, viven formando grandes bancos o arrecifes, integrando el plancton en los mares actua-les. Además de ser usados para establecer dataciones, estos organismos aportan mu-cha información sobre el clima y la ecología del pasado. Algunas especies de Nummulites alcanzaron grandes dimensiones, llegando a tener hasta 10 cm de diámetro.
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Por último, los corales son animales ma-rinos provistos de un esqueleto calcáreo que llega a fosilizar y cuya presencia nos permite reconstruir la paleogeografía de las costas y las condiciones ambientales reinantes: salinidad, luminosidad, energía del oleaje, temperatura, turbidez de las aguas, etc. En Murcia su máximo desarrollo se produjo en el Mioceno superior con Porites y Tarbellas-traea como principales corales constructo-res de grandes arrecifes, tal y como ocurre en El Rellano. Dentro del Parque están re-presentados en los terrenos del Eoceno me-dio y del Mioceno inferior.
2.4. Tectónica
En la Sierra de la Pila nos encontramos en el frente del corrimiento del Subbético Medio sobre el Prebético Meridional, que en este sector oriental de la Región de Murcia
está representado por pequeños isleos tec-tónicos, uno de los cuales es el Alto de la Pila, cuyo desplazamiento hacia el Norte se ha estimado en un mínimo de 20 km desde su lugar de zona de raíz para-autóctona en el Subbético Medio. Este corrimiento se ha pro-ducido a favor de un nivel de despegue basal, constituido por las arcillas con yeso del Trías.
Debido a que la Sierra de la Pila se halla enclavada en el límite entre la Zona Prebética y la Subbética, existe una fuerte tectonización que se traduce en la existen-cia de estructuras de distintas direcciones, pliegues volcados, cabalgamientos, isleos tectónicos, fallas normales, etc. Para su análisis y síntesis se han diferenciado 3 do-minios estructurales, que se han denomina-do A, B y C (figura 9).
El contacto entre los dominios A y B es por falla normal W-E, de unos 8 Km de lon-gitud, que hemos denominado “Falla del Ca-ramucel”. El contacto entre B y C se realiza
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
mediante un cabalgamiento NE-SW de ver-gencia norte, que referiremos como “Cabal-gamiento de Colchón-Poyatos”. Por último, el contacto entre A y C se produce mediante
una serie de fallas de desgarre que se re-levan (de ahí que no se trate de una línea única) y que llamaremos “Zona de desgarres de Sanjoy” (ver corte geológico I-I’).
Figura 10. Mapa tectónico del Parque Regional de la Sierra de la Pila
FIGURA 9. Medios de depósito que se pueden identificar en el arrecife “El Apóstol” en El Rellano (tomado de Santisteban, 2004)
35 FoTo 24. Panorámica del contacto mecánico entre el Eoceno y el oligoceno en el Barranco del Buitre
FoTo 25. detalle de la falla que pone en contacto las calizas blancas del Mioceno inferior con las margas del Mioceno inferior-medio
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
• dominio estructural a
Se sitúa en el sector suroccidental de la sierra. Presenta las siguientes características:
• Existencia de materiales cretácicos en el sur y paleógenos en el norte. • Sus estructuras poseen unas
direc-trices casi W-E, consecuencia de unos esfuerzos compresivos N-S.
• Los terrenos paleógenos están afec-tados por pliegues suaves.
• Los materiales cretácicos presen-tan estructuras de cabalgamientos y pliegues volcados de vergencia norte.
• Existen fallas normales, de dirección casi N-S (relacionadas con los
es-FoTo 26. Pliegue acostado en rocas del cretácico en las proximidades de la Garapacha
FoTo 27. Sucesión de pliegues tipo slump en los limos y margas del Paleoceno ligados a la inestabilidad en el borde de una plataforma afectada por una tectónica sinsedimentaria. Pista forestal del Barranco del Mulo
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fuerzos N-S), pero también de direc-ción casi W-E, consecuencia de otras fases de deformación probablemen-te posprobablemen-teriores.
• Las fallas de desgarre son escasas y cuando son de importancia afec-tan a terrenos paleógenos. Se traafec-tan fundamentalmente de fallas dextro-sas, de dirección NNW-SSE. También existen pequeñas fallas sinistrosas que solo afectan a materiales cretá-cicos.
• En el sur de este dominio hay peque-ños isleos tectónicos (klippes) del Subbético que reposan claramente sobre el Prebético Meridional, sin que le afecten las fallas infrayacentes de la formación anterior. Destaca, en el oeste del dominio, el Cabezo del
Gal-ván, constituido predominantemente por dolomías del Lías que son explo-tadas como áridos dado su elevado grado de tectonización. También al Este aparece el afloramiento triásico del Cabezo de los Yesares, en el que se explota el yeso.
• dominio estructural B
Se encuentra situado al norte del do-minio A. Podría haberse considerado in-tegrante ambos, ya que tanto a uno como a otro lado de la “Falla del Caramucel” las estructuras presentan una dirección W-E, exceptuando el anticlinal de los Carboneros, con núcleo en el Eoceno y dirección N-S, que choca con dicha falla por el norte. Sin embargo, se ha creído conveniente estable-cer en la referida falla un límite estructural
FOTO 28. Pliegue volcado en el paraje Peñasco del Perro que refleja los importantes esfuerzos com-presivos sufridos por las rocas
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
porque ésta constituye una fractura muy prolongada que además ocasiona un cam-bio geomorfológico notable, concretamente una ruptura de relieve muy pronunciada. Las características específicas de este dominio son:
• Escasos afloramientos de materia-les paleógenos en el fondo de los barrancos más profundos (W del do-minio) y predominio de terrenos neó-genos en el resto.
• Aunque, como se ha dicho, las es-tructuras situadas inmediatamente al norte de la falla presentan una dirección W-E, enseguida cambian hacia una “ibérica” de NW-SE, para pasar a continuación, mediante una virgación de pliegues, a un verdade-ro semiabanico, cuyo pliegue más oriental tiene una dirección de casi N-S.
• Pliegues suaves con cierres pericli-nales generalizados hacia el norte,
que van aumentando de buzamiento llegando a cobrar inclinaciones de hasta 65º. La explicación hay que buscarla probablemente en la in-fluencia de un gran cabalgamiento situado en el borde norte de la Sierra de la Pila.
• Aparecen algunas fallas de desgarre NW-SE de carácter dextroso en el sector oriental del dominio.
• Destaca, como falla de desgarre muy bien conservada y didáctica, la “Fa-lla del Tollo”, de 2,5 Km de longitud y de dirección casi W-E. Esta falla presenta un carácter dextroso y ha ocasionado arrastres en los ejes de los pliegues que afecta hasta con-vertirlos en estructuras aberrantes de dirección casi N-S, como el anti-clinal del Barranco de Tollos, con nú-cleo en el Eoceno.
• Existen fallas normales, de direc-ción NE-SW y de casi W-E, relacio-nadas con los esfuerzos NE-SW, pero también de dirección casi N-S, consecuencia de otra etapa de ple-gamiento posterior.
• dominio estructural c
Presenta las siguientes características: • Existe un predominio de terrenos
cretácicos en el sector meridional del dominio, eocenos en el central y miocenos en el septentrional. • Se sitúa en la parte oriental de la
sie-rra y es el único dominio estructural que presenta unas directrices clara-mente béticas, esto es, NE-SW. • Ha sufrido una fuerte compresión,
con esfuerzos de dirección NW-SE, que ha provocado la existencia de cabalgamientos en la zona frontal
FoTo 29. detalle de la falla inversa observable en el camino que sube al caramucel
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del dominio y de pliegues volcados de vergencia N en el resto del domi-nio. No existen apenas fallas norma-les.
• Los cabalgamientos y pliegues vol-cados referidos son interrumpidos y desplazados por fallas de desgarre NW-SE de carácter dextroso, algunas con desplazamientos superiores a 1 km y longitud de hasta 5 km. • En este dominio es donde se sitúa la
zona más elevada de la sierra (picos Pila y Cenajos), que constituye un is-leo tectónico subbético a base de do-lomías del Lías en la zona alta y yesos y arcillas triásicos hacia Peña Zafra de Arriba (ver corte geológico III-III’). Estos últimos forman el nivel de des-pegue del cabalgamiento. Al N, S y W de los citados picos existe una serie de pequeños klippes dolomíticos
ju-rásicos del Subbético, entre los que destaca uno de aproximadamente 1 km2 de extensión que se sitúa en el
Cerro de la Cabra, al sur de la citada elevación y constituido exclusivamen-te por dolomías del Lías. Todos estos isleos tectónicos reposan sobre terre-nos del Prebético Meridional, de tal manera que algunas de las estructu-ras de mayor envergadura (pliegues y fallas) se interrumpen al llegar al con-tacto del corrimiento y continúan al otro lado del afloramiento subbético. cronología de movimientos
Las grandes etapas tectónicas sufridas por el sector pudieron ser de la siguiente manera:
• Tectónica distensiva mesozoica • Compresión suave
paleógena-Mioce-no inferior
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
• Tectónica compresiva intensa Mioce-no medio y superior
• Tectónica distensiva o de desgarre Mioceno superior alto
En determinados momentos entre las grandes etapas anteriores pudo haber mo-mentos de transtensión o distensión que fa-vorecieron los ascensos de material triásico. Sin duda, los cortes geológicos realiza-dos nos ayudarán a interpretar la evolución de todas estas estructuras en profundidad. En la Sierra de la Pila se han realizado cua-tro cortes estructurales sobre un modelo digital que nos permite situar cada uno de ellos en el terreno (figuras 11, 12 y 13). Las secciones elegidas son las siguientes:
• Corte I-I’ entre el Puntal del Torrao y la Loma de Planes.
• Corte II-II’ entre el Pico de la Zorra y la Casa del Guarda, cerca de la Ram-bla del Chorrillo.
• Corte III-III’ entre la Umbría de la Raja y La Garapacha.
• Corte IV-IV’ entre el Barranco del Pe-ralejo y La Rauda.
2.5. El entorno próximo al Parque: la
cuenca de Fortuna
A pesar de que se encuentra fuera de la zona de estudio del Parque, no podemos de-jar de mencionar las rocas que constituyen el relleno de la cercana Cuenca de Fortuna. Sin duda, se trata de uno de los territorios de Murcia que más posibilidades ofrece a la hora de observar, interpretar y divulgar la geología y geomorfología de una región.
La Cuenca de Fortuna está constituida por terrenos fundamentalmente del Mioce-no superior, en los que aparecen litologías margoso-yesíferas, margas, calcarenitas
FoTo 31. Espectacular ejemplo de plano de fa-lla de desgarre en el paraje de loma alta
FoTo 32. Plano de falla en las dolomías jurási-cas de Puerto Frío
41 Figura 11. Modelo digital del relieve del Parque y localización de los cortes geológicos
bioclásticas y conglomerados depositados en una zona marina somera de plataforma tránsito a cuenca, próxima a ciertos relieves emergidos que se erosionaban y suministra-ban el material detrítico.
Se trata de una de las cuencas medi-terráneas miocenas donde mejor puede estudiarse la famosa “Crisis de Salinidad del Messiniense”, uno de los episodios geo-lógicos más dramáticos de los últimos 20 millones de años que consistió en la dese-cación del Mediterráneo al quedar aislado del Océano Atlántico por causas tectónicas y glacio-eustáticas hace 6-7 millones de años.
En este contexto, hay que destacar los magníficos ejemplos de arrecifes coralinos que se conservan y cuya distinta posición marcan claramente diferentes episodios de cambios del nivel del mar. Es el caso de los arrecifes del Desastre, El Rellano y Comala. También presentan excelentes condiciones de observación algunas de las secuencias evaporíticas más características del
Messi-niense mediterráneo, con varios ciclos de depósito de yeso.
Otro aspecto a destacar en la Cuenca de Fortuna son los yacimientos paleontoló-gicos de vertebrados terrestres del Mioceno superior como Casa del Acero, localizado en el cauce de Rambla Salada. Desde el pun-to de vista hidrogeológico y tectónico, se-ñalar los Baños de Fortuna como punto de interés. Por último, encontramos distintos afloramientos de rocas volcánicas ultrapotá-sicas, llamadas fortunitas, que aparecen en puntos como los Cabecicos Negros, El Tale y Derramadores (todos ellos en el entorno de Fortuna) y que revelan una importante acti-vidad volcánica hace 6-8 millones de años. Su interés geodinámico y vulcanológico resi-de en que su conocimiento es fundamental para el estudio de los magmas procedentes del manto terrestre, lo cual ha propiciado numerosos estudios científicos y que sean considerados como Puntos de Interés Geo-lógico de relevancia internacional (los deno-minados Global Geosites).
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
Figura 12. Cortes I-I’ y II-II’. Éste último pone de manifiesto la verticalidad de los materiales eocenos que forman la Sierra del Águila
43 Figura 13. En el corte iii-iii’ se observa perfectamente la geometría del isleo tectónico subbético a
base de dolomías del lías en el alto de la Pila. El iV-iV’ corta los yesos y arcillas triásicas que consti-tuyen el nivel de despegue del cabalgamiento en el entorno de Peña Zafra de arriba
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
Figura 14. Reconstrucción paleogeográfica del Mediterráneo occidental durante el Triásico superior, basada en la modificación de Martín-Algarra y otros (En Vera, 2004). Tomada de Guillén y del Ramo (2008).
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capítulo 3. Historia
geológica de la Sierra
de la Pila
Desde el fragmento más pequeño hasta el más grande, todas las rocas y fósiles que forman los paisajes nos aportan información sobre cómo ha ido cambiado nuestro planeta a lo largo del amplio tiempo geológico.
Hoy día podemos incluso deducir, de for-ma bastante aproxifor-mada, la vegetación y el clima que existió en un lugar y en un momen-to determinado de la hismomen-toria de la Tierra ana-lizando los restos fósiles que se conservan en las rocas. A partir de toda esa información, los geólogos y paleontólogos reconstruyen la historia de la vida sobre la Tierra desde sus primeros pasos hasta la actualidad como si se tratase de un gran libro escrito en piedra.
Al igual que ocurre con el resto de paisa-jes que hoy podemos contemplar, la Sierra de la Pila no ha sido siempre tal y como hoy la conocemos: las montañas y barrancos se han ido formando a lo largo de varios millo-nes de años (Guillén y del Ramo, 2008). A partir del estudio de sus rocas y fósiles po-demos reconstruir la historia geológica de la Sierra de la Pila en varios episodios: • Episodio 1
La historia geológica de la Sierra de la Pila se inicia en el Triásico, hace aproxima-damente 200 millones de años (Ma). En esa época, tiene lugar una subida global del ni-vel mar que provoca la inundación de zonas continentales por las aguas (figura 14).
A finales del Triásico Medio el mar co-mienza a retirarse, quedando la región con-vertida en una gran llanura ocupada por inmensas lagunas de aguas salobres. La
Figura 15. Reconstrucción paleoambiental del Triásico superior de las Zonas Externas de la cordille-ra Bética (tomada de Guillén y del Ramo, 2008).
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
existencia en aquel momento de un clima cálido y seco provocó la evaporación rápi-da de estas lagunas y, como consecuencia, la precipitación de grandes cantidades de yeso, anhidrita y sales. Durante casi 30 Ma se mantuvo esta situación de grandes sali-nas costeras alimentadas periódicamente por las aguas marinas (figura 15).
No es de extrañar que bajo estas con-diciones ambientales tan drásticas para la vida, la fauna y la flora fuesen escasas y su registro fósil casi nulo en las facies Keuper que afloran hoy en la Sierra de la Pila. • Episodio 2
Al inicio del Jurásico (199 a 145 Ma), el mar volvió a ocupar parte de las tierras
murcianas anteriormente emergidas. Pro-gresivamente, durante el Jurásico inferior (Lías) la región pasó a estar bajo el dominio de un mar somero, aunque existían unas zonas más profundas y otras parcialmente emergidas (figura 16). Este ambiente litoral y marino propició la precipitación de gran-des cantidagran-des de carbonatos que origina-ron una plataforma carbonatada somera, donde, en función de su batimetría y de la circulación de las aguas marinas, se genera-rían diversos tipos de calizas con restos de ammonites, belemnites, crinoides y algas.
Las calizas más antiguas se dolomitizaron originando las dolomías y calizas dolomíticas del Lías inferior que hoy día forman las pare-des de los picos más altos de la sierra, Cenajos
Figura 16. Reconstrucción paleoambiental durante el lías inferior (Jurásico inferior) de la cuenca subbética, basada en nieto (1997). Tomada de Guillén y del Ramo (2008).
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y Pila. Esta dolomitización será consecuencia del ascenso de fluidos ricos en magnesio du-rante el Lías medio-superior (Figura 17), apro-vechando la aparición de fracturas profundas. • Episodio 3
Durante el Cretácico (145 a 65 Ma) se die-ron importantes cambios en la geografía de la Cuenca Bética. Mientras que en el norte y no-roeste de la futura Región de Murcia (dominio Prebético de las Zonas Externas), el mar se retiró parcialmente y algunos terrenos emer-gieron, las zonas subbéticas del este y del sur
se transformaron progresivamente en una cuenca marina profunda pero de fondo homo-géneo, desapareciendo el sistema de surcos y umbrales que caracterizaron el Jurásico me-dio-superior. En esos sectores más marinos comenzó la sedimentación de grandes espe-sores de margas y margocalizas como los que hoy vemos en la Sierra de la Pila, a veces muy ricas en fósiles de ammonites, belemnites, braquiópodos y equinodermos (figura 18).
El Cretácico concluyó de forma seme-jante a sus inicios, con una progresiva re-tirada del nivel del mar que originó costas
Figura 17. Reconstrucción paleoambiental de las Zonas Externas de la cuenca bética durante el lías superior, basada en García Hernández et al. (1980). Tomada de Guillén y del Ramo (2008).
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
restringidas e incluso medios lacustres en el norte de Murcia (figura 19). Durante el Se-noniense, hace aproximadamente 80 Ma, se originó en la zona que hoy ocupa la Sierra de la Pila una potente formación de calizas y margas de color rosado con una gran abun-dancia de foraminíferos planctónicos. • Episodio 4
La separación de unos continentes y el choque de otros entre sí, así como la expan-sión de nuevos óceanos y mares, marcará en el Terciario el inicio de la configuración de la Tierra tal y como la conocemos hoy.
El comienzo del Paleoceno (65 a 55 Ma) se caracterizó en Murcia por una importante retirada del mar, especialmente en el norte
de la región. Aquí se originó una gran llanura colonizada por plantas herbáceas y arbusti-vas salpicada de zonas pantanosas y lagu-nas cercalagu-nas a la costa.
En el Eoceno (55 a 34 Ma) el mar vuelve a invadir buena parte del territorio murciano (figura 20). Esto propició la formación de una extensa plataforma marina carbonatada en la que vivían millones de foraminíferos junto a gasterópodos, bivalvos, erizos, corales y diversos tipos de algas rojas que podemos encontrar hoy día en la calizas de eocenas de la Sierra de la Pila. La presencia de al-gunas especies nos revela la existencia de un clima cálido y de mares poco profundos y bien oxigenados.
Durante el Oligoceno (34 a 24 Ma) de
nue-Figura 18. Reconstrucción paleoambiental de las Zonas Externas de la cuenca bética durante el cretácico inferior, basada en García Hernández et al. (1980). Tomada de Guillén y del Ramo (2008).
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vo el mar se retira en gran parte del noroeste y norte de la región, dando paso en algunas zonas a lagunas, marismas y deltas donde se depositan arenas y conglomerados proceden-tes de la erosión de los relieves circundanproceden-tes. • Episodio 5
Al final del Oligoceno y principios del Mio-ceno tiene lugar un acontecimiento geológi-co que cambiará drásticamente el paisaje de nuestra región: el choque del continente africano con el europeo hace aproximada-mente 25 millones de años provoca el inicio del levantamiento de las montañas de los Al-pes, los Balcanes, los Pirineos y la Cordillera Bética, donde se sitúa la Sierra de la Pila. Montañas que aún hoy siguen elevándose.
Durante el Mioceno Superior (11 a 5 Ma), buena parte de la Región de Murcia, junto con Almería y el sur de Alicante, constituyó un archipiélago de islas mediterráneas rodea-das de arrecifes de coral que se desarrolla-ron en las épocas cálidas. Mares tropicales, poco profundos y de aguas cristalinas que bañaban las costas de Fortuna, Mula, Lor-ca, Aledo o Mazarrón y que configuraban un paraíso similar al actual Caribe (figura 21). Algunos de estos arrecifes, como el que se encuentra muy cerca del límite sur del Parque Regional, en las inmediaciones de la pedanía de El Rellano, son de los mejores ejemplos que existen en el mundo por su buena con-servación e interés científico.
Hace aproximadamente 6 millones de
Figura 19. Reconstrucción palegeográfica a finales del Cretácico superior de las Zonas Externas de la cordillera Bética, basada en azema et al. (1979). Tomada de Guillén y del Ramo (2008).
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
Figura 20. Reconstrucción paleogeográfica del Mediterráneo occidental durante el Eoceno medio, ba-sada en la modificación de Martín-Algarra y otros (En Vera, 2004). Tomada de Guillén y del Ramo (2008).
años, al final del Mioceno, el Mediterráneo se secó. Dos hechos que pueden ser muy bien estudiados en las rocas y sedimentos de la Cuenca de Fortuna ayudan a explicar
este fenómeno conocido como Crisis de Salinidad del Messiniense: el acercamiento de África a Europa que cierra la entrada de agua desde el Atlántico y un descenso del
ni-51
vel del mar causado por un enfriamiento del clima. Durante ese período, el Mediterráneo quedo aislado como un gran lago en cuyo fondo se depositaban las sales y el yeso producto de la evaporación de las aguas. Además, esta bajada del nivel mar permi-tió la creación de puentes de tierra entre la Península Ibérica y África, favoreciendo la migración norte-sur de animales y plantas. Antílopes, camellos, caballos, pequeños elefantes, etc., llegaron a Murcia, junto con sus depredadores, hienas y tigres dientes de sable, entre otros. Uno de los mejores ya-cimientos paleontológicos con importantes fósiles que han puesto de manifiesto esta idea es Casa del Acero en Fortuna.
• Episodio 6
Durante el Cuaternario (1.8 Ma hasta la actualidad) la erosión ha jugado un papel fundamental, desgastando las montañas y generando los numerosos barrancos y ram-blas que encontramos en el Parque. Los principales son los barrancos del Mulo, del Sordo, de la Fuente de la Higuera, Aldeán, Hondo, del Comisario, del Buitre... En el Cua-ternario también se han formado la mayoría de los rasgos del relieve que hoy vemos en la Sierra de la Pila: abrigos, cuevas, dolinas, cárcavas, bad lands, etc.
Figura 21. Reconstrucción paleogeográfica de la región durante el Mioceno medio y superior (tomada de Guillén y del Ramo, 2008).
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
capítulo 4.
Hidrogeología
4.1. conceptos generales
Lo primero que tendríamos que pre-guntarnos es ¿qué es un acuífero?. Exis-ten varias definiciones, según los autores. Para Rodríguez Estrella y Ballesta Sánchez (2006) acuífero o sistema acuífero es una formación geológica (o conjunto de ellas re-lacionadas) que permite el almacenamiento del agua subterránea (porosidad), su circu-lación (permeabilidad) y ser extraída (trans-misividad) económicamente y aprovechada por el hombre. Este dominio físico tiene unos límites temporales geológicos, que lo independizan hidrodinámicamente de los adyacentes”.
Hay varios tipos de acuíferos, según las características que se consideren. Las más utilizadas son:
a) Según tipo de poros. Si la porosidad es intergranular, al acuífero se le lla-ma detrítico (gravas, arenas, etc.), y
si la porosidad es por fisuración, al acuífero se le denomina kárstico (ca-lizas, dolomías, etc).
b) Según presión del agua. Si la roca permeable está en contacto directo con la atmósfera, el agua no estará sometida a presión y cualquier son-deo que se interne en la zona satu-rada encontrará un nivel de agua (nivel piezométrico) que no sufrirá modificación durante su perfora-ción: es el caso del acuífero libre. Pero si la roca permeable tiene un impermeable de techo, el agua pue-de estar sometida en algunas zonas a presión, de manera que si se rea-liza un sondeo en estas últimas, el agua al tocar la roca permeable as-cendería y ocuparía el mismo nivel absoluto que los sondeos que están situados en la parte libre del acuí-fero por el efecto de los vasos co-municantes. Es el acuífero cautivo o confinado (figura 22).
En la Sierra de la Pila todos los acuíferos existentes son kársticos y libres.
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4.2. acuíferos y manantiales en la
Sie-rra de la Pila
Se han definido 15 acuíferos, si bien todos ellos son de escasa entidad (si se exceptúa el de la Pila), ya que las estructuras tectónicas existentes no favorecen el almacenamiento de las aguas subterráneas (figura 23).
En el Parque de la Sierra de la Pila exis-ten muchos manantiales ya que, debido a su relativamente elevada cota topográfica (1.265 m en el vértice de Pila), se producen unas precipitaciones de 450 mm anuales. Sin embargo, estas surgencias son de esca-so caudal debido a los siguientes factores:
• Existe un predominio de materiales
impermeables (margas, arcillas, ye-sos, etc.).
• Hay una fuerte tectonización que fragmenta e individualiza las rocas permeables enraízadas.
• Se da una disposición cabalgante de los principales materiales permeables (dolomías del Lías) que además se lo-calizan en las cotas más elevadas, lo que provoca que estén drenados. No obstante, tienen un gran interés. Casi todas sus aguas son de muy buena calidad química y sirven para dar de beber a los ex-cursionistas que visitan el Parque.
En total se han inventariado 17 ma-nantiales, algunos de tan escaso caudal
Figura 23. Situación de los acuíferos y de los manantiales inventariados en el Parque Regional de la Sierra de la Pila
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Guía geológica del Parque Regional de la Sierra de la Pila
(predominan los valores de 0,2 a 0,4 litros/ segundo) que incluso llegan a secarse en la época estival. La mayoría de ellos sale a una altitud comprendida entre 600 y 680 m, destacando la Fuente de la Garapacha, con 6 l/s, lo que constituye el principal dre-naje de la sierra y está relacionada con el mayor acuífero existente. La localización de los manantiales y la relación con su acuífero correspondiente aparece en la figura 23.
A continuación se describirá el contexto hidrogeológico de cada uno de ellos, inves-tigación que se realiza por primera vez (la administración hidraúlica no lo ha hecho hasta ahora por tratarse de acuíferos muy pequeños). Esto ha sido posible gracias a la cartografía inédita que se ha llevado a cabo en el presente trabajo:
Fuente del Javé. Aunque el agua aflora jun-to al barranco del mismo nombre, a 340 m mediante una fuente artificial con grifos controlados, en realidad el manantial natu-ral emerge 1 km aguas arriba a una cota de 450 m en el contacto entre las calizas del Luteciense y las arcillas del Ypresiense. Está asociado a un pequeño acuífero de 0,13 km2.
Fuente de la Vereda. Es una de las sali-das naturales del acuífero de Pila y el agua sale en el contacto entre las calcarenitas del Mioceno inferior y las arcillas verdes ypresienses. Puesto que las calcarenitas y las dolomías del Lías subbético están en contacto directo mediante cabalgamiento, ambas rocas permeables constituyen un único acuífero de 5,2 km2 de extensión. El
agua aflora en forma de pequeña cascada al norte de la carretera, cruza ésta median-te tubería submedian-terránea y es recogida en una balsa al sur de la misma. El día de la visita (11-7-08) tenía un caudal de 0,5 l/s.
Fuente de la Higuera. El agua emerge en el contacto por falla normal entre las cali-zas del Luteciense y las arcillas verdes del Ypresiense. Es almacenada en un depósito en cuya parte inferior han colocado grifos controlados. Resulta ser la salida natural de un pequeño acuífero de 0,1 km2.
Fuente de la Garapacha. Aunque el agua aflora en margocalizas blancas del Senonien-se a 680 m mediante una fuente artificial con grifo sin controlar, en realidad el manantial natural emerge 300 m más arriba, en el con-tacto entre las dolomías del Lías y las arcillas del Ypresiense. Constituye la descarga de mayor caudal del acuífero de Pila, que tiene una superficie de 5,2 km2. El día de la visita
(11-7-08) tenía un caudal de 5 l/s. El agua se recoge en dos balsas y se utiliza para regadío. Fuente de Zarza Este. Aflora junto a la carretera, al norte de la misma. Sale en el contacto entre las calizas del Luteciense y las arcillas verdes del Ypresiense y repre-senta la única descarga de un acuífero de 0,5 km2. A pesar de presentar un alto riesgo
de contaminación por estar situada junto a la carretera, y de existir un letrero en el que indica “agua no potable”, los análisis efec-tuados corroboran su potabilidad. Se utiliza