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BIBLIOTECA LAS CASAS – Fundación Index http://www.index-f.com/lascasas/lascasas.php

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Iriarte Ramos, Sonia; Charlo Bernardos, Marta. Escalas que valoran la calidad del sueño en adultos. Biblioteca Lascasas, 2009; 5(5). Disponible en http://www.index-f.com/lascasas/documentos/lc0483.php

ESCALAS QUE VALORAN LA CALIDAD DEL SUEÑO EN ADULTOS

Autoras: Iriarte Ramos, Sonia* Charlo Bernardos, Marta**

*Diplomada y Máster en Enfermería. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza.

**Diplomada y Máster en Enfermería. Hospital Clínico Universitario, Zaragoza.

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Resumen:

La duración del sueño constituye un tercio de nuestra vida y se ha demostrado que su deprivación favorece el desarrollo de múltiples problemas de salud. Conocer las escalas que lo valoran es de gran utilidad para identificar el déficit de sueño y poner medidas correctoras.

Objetivo: conocer el estado actual de las escalas que valoran el sueño.

Metodología: búsqueda bibliográfica en bases de datos, recursos electrónicos y revistas.

Resultados y Conclusiones: La mayoría de escalas revisadas tiene por objeto evaluar las alteraciones que tiene la población general respecto al mismo. Son diferentes los métodos no instrumentales que han sido empleados en la evaluación epidemiológica del sueño (entrevistas, diarios de sueño y cuestionarios). Siendo la mayor parte de los mismos faltos de ser comparados con la polisomnografía, y muchos de ellos tampoco han sido objeto de una validación estadística ni epidemiológica suficiente.

El Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh, y su versión española, es uno de los pocos instrumentos que han sido validados.

Palabras clave: Sueño, Calidad del sueño, Cuestionarios del sueño, Escalas del sueño.

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1. Introducción

El sueño se define como un estado de inconsciencia del que se puede sacar a la persona mediante estímulos sensoriales o de otros tipos. Se debe distinguir del coma, que es una pérdida de la consciencia de la que no se puede despertar.1

Desde el punto de vista conductual, el sueño puede definirse como un estado regular, recurrente, fácilmente reversible, caracterizado por una relativa tranquilidad, pérdida reversible de conciencia, ojos cerrados, ocurrencia espontánea con ritmicidad endógena, inactividad y un gran incremento en el umbral de respuesta a estímulos externos en comparación al estado de vigilia.2

El sueño es un estado activo con cambios hormonales, metabólicos, de temperatura y bioquímicos imprescindibles para el buen funcionamiento del ser humano durante el día.3

La duración del sueño constituye la tercera parte de nuestra vida y se ha demostrado que su deprivación favorece el desarrollo de múltiples problemas de salud, lo cual es de importante relevancia pues se establecido que la prevalencia de alteraciones de sueño, alguna vez en la vida , es de un 35% en la población actual.

El concepto calidad de sueño puede ser evaluado mediante escalas de autoinforme. Los resultados obtenidos varían según los individuos encuestados. Este tipo de evaluación es totalmente subjetiva e incluye aspectos cuantitativos como la duración el sueño, número de despertares... el tiempo de latencia y el aspecto cualitativo como la sensación de descanso o el estado de ánimo.4

Todo ello lleva a plantearnos la importancia que tiene el sueño en nuestras vidas, por lo que un estudio sobre las escalas que lo valoran es de gran utilidad con fin de poner medidas correctoras a ese déficit de descanso que puede llegar a evocar en patologías.

2. Justificación

Actualmente son más de 80 los trastornos identificados relacionados con el sueño. Alrededor de un 10% de la población en nuestro país padece insomnio crónico, y una cifra similar necesita medicación para dormir.

Por otro lado, el número de personas que padece algún trastorno del sueño ha aumentado durante los últimos tiempos. Por ejemplo, el síndrome de apnea del sueño afecta a cerca de un 6% de los individuos, y dada su relación con la obesidad, es probable que el porcentaje crezca en un futuro.

En España, como en el resto de los países de nuestro entorno, los trastornos del sueño constituyen cada vez más un problema de salud pública, tanto por su dimensión como por su escaso grado de reconocimiento y tratamiento», apunta el doctor Francisco Javier Puertas del Hospital Universitario de la Ribera en Valencia y presidente de la Sociedad Española del Sueño.

Gran parte de los trastornos del sueño se relacionan con la morbilidad, el incremento del riesgo cardiovascular y la diabetes. «Además, la somnolencia excesiva es uno de los factores principales de accidentalidad y está vinculada a uno de cada cuatro siniestros en carretera.

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Nadie sabe por qué dormimos, pero todo el mundo está de acuerdo en que el sueño es una función biológica esencial e inevitable, que constituye un privilegio y un derecho de todo el mundo». «El sueño debe ser reconocido como una actividad fisiológica agradable, de carácter reparador, refrescante y energizante. Cuando el sueño falla, por exceso o por defecto, se alteran o debilitan muchas funciones fisiológicas y psicológicas, con sus correspondientes consecuencias en el organismo».5

Cada vez son más numerosas las áreas desde las que pueden establecerse interesantes conexiones entre el sueño y diferentes aspectos de la salud. En fechas recientes se ha sugerido que dormir menos tiempo y también, paradójicamente, más tiempo del asociado al denominado patrón de sueño intermedio tiene consecuencias adversas para la salud a distintos niveles (para una revisión, véase Miro, Ianez y Cano-Lozano, 2002). Los sujetos con patrón de sueño corto son aquellos que duermen diariamente seis horas o menos al día, los sujetos con patrón de sueño intermedio los que duermen generalmente de siete a ocho horas, y aquellos con patrón de sueño largo los que duermen nueve o más horas. La razón de tales variaciones individuales en la duración del sueño es desconocida y no ha dejado de debatirse si realmente siete u ocho horas de sueño son ideales para el bienestar físico y mental o, por el contrario, cada persona debe satisfacer su "cuota de sueno individual" (Hartmann, 1973), e incluso si el sueño puede reducirse permanentemente a cinco o seis horas sin consecuencias negativas para el funcionamiento fisico o psicosocial (Harrison y Horne, 1995; Horne, 1992).6

3. Metodología

Búsqueda bibliográfica en bases de datos, recursos electrónicos y revistas. Los documentos seleccionados hacían referencia tanto a los problemas derivados de la falta de sueño reparador como a los medios empleados para su valoración.

Las palabras clave utilizadas son: Sueño (sleep)

Calidad del sueño (sleep quality)

Cuestionarios del sueño (sleep questionnaires) Escalas del sueño (sleep scale)

4. Resultados

Numerosos estudios epidemiológicos han puesto de manifiesto la elevada prevalencia de los trastornos del sueño en diferentes culturas y grupos de pacientes, se estima que alrededor de un tercio de la población presentará algún tipo de disfunción del sueño a lo largo de su vida. Este hecho ha dado lugar al desarrollo de multitud de instrumentos psicométricos con la intención de facilitar el diagnóstico de este tipo de problemas. Sin embargo, muchos de estos instrumentos carecen de una validación adecuada y pocos miden la “calidad del sueño”. Probablemente se debe a que la “calidad del sueño “es un fenómeno complejo, difícil de definir y difícil de medir con objetividad, en el que

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se integran aspectos cuantitativos duración del sueño, latencia del sueño, número de despertares y subjetivos del sueño profundidad, reparabilidad.7 Las escalas para valorar el funcionamiento del nivel cognoscitivo y el comportamiento de las personas permiten obtener datos que favorecen el diagnóstico de problemas de salud. Son numerosas las escalas que existen, las cuales van desde la valoración del estado afectivo, a las que valoran la calidad de vida en personas con cáncer, o las que determinan la presencia de problemas de personalidad, etc.

Las escalas tienen que estar validadas tanto cuando se instauran como cuando se traducen de otros idiomas con el fin de dar un margen de confiabilidad.

Los cuestionarios de sueño o escalas facilitan la evaluación de la intensidad de los problemas de sueño. Numerosos autores diseñan sus propios cuestionarios de sueño para su aplicación en la práctica clínica o como herramienta en el proceso de investigación. Alapin, Fichten, Libman, Creti, Bailes, & Wright (2000) diseñaron para su estudio un breve cuestionario de insomnio en el que preguntaban a los individuos acerca del número de horas dormidas, duración de despertares nocturnos, y frecuencia (0-7 días por semana) de las dificultades de conciliación del sueño y dormirse de nuevo, tras los despertares nocturnos. Esta información les permitía conocer los porcentajes de eficiencia del sueño de los individuos así como su percepción subjetiva de la frecuencia de los trastornos de sueño y su efecto. Otros autores han desarrollado cuestionarios similares (Loayza, Ponte, Carvalho, Pedrotti, Nunes, Souza, Zanette, Voltolini & Chaves, 2001; Martínez, Gutiérrez & Gobernado, 1990; Ponciano, Shamsi, Da Fonscca, Fairweather & Hindmarch, 1998; Zammit, Weiner, Damato, Sillup & McMillan, 1999). Existen otras escalas y cuestionarios, algunos de ellos estandarizados, y en general de amplio uso por parte de los clínicos. Las medidas que se obtienen mediante los mismos son diferentes entre sí, de manera que por ejemplo, unos buscan evaluar el deterioro de la calidad del sueño y otros, el grado de somnolencia, las consecuencias diurnas de la falta de sueño o las actitudes de los individuos respecto al sueño.8

En cuanto a las escalas que valoran el sueño en la población adulta comprenden tres tipos de cuestionarios que tienen en cuenta aspectos variados del sueño. Entre ellas se encuentran el Cuestionario de Calidad de Sueño de Oviedo (COS), Sleeping Timing Questionnaire (SLQ), Sleep Disorders Questionnaire (SDQ), Sleep Evaluation Questionnaire, Sleep Problems Scale…9 Sin olvidar el Cuestionario de Calidad del Sueño de Pittsburgh que en 1988 Daniel J. Buysse et al. diseñaron con la intención de disponer de un instrumento que analizase la calidad del sueño y que pudiera ser utilizado en ensayos clínicos, enseguida fue ampliamente utilizado y adoptado.

En nuestro país este cuestionario fue adaptado, validado y utilizado en numerosos trabajos de investigación y diferentes grupos de pacientes por A. Royuela Rico y JA Macías Fernández en la década pasada, de ahí su importancia en este trabajo y por ello se desarrolle más ampliamente su contenido.

El PSQI es un cuestionario autoadministrado. Consta de 19 ítems autoevaluados por el paciente y 5 cuestiones evaluadas por el compañero/a de cama. Las cinco últimas cuestiones son utilizadas como información clínica, pero no contribuyen a la puntuación total del PSQI. Los 19 ítems

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analizan los diferentes factores determinantes de la calidad del sueño, El PSQI es un cuestionario autoadministrado. Consta de 19 ítems autoevaluados por el paciente y 5 cuestiones evaluadas por el compañero/a de cama. Las cinco últimas cuestiones son utilizadas como información clínica, pero no contribuyen a la puntuación total del PSQI. Los 19 ítems analizan los diferentes factores determinantes de la calidad del sueño, que se agrupan en 7 componentes: calidad del sueño, latencia del sueño, duración del sueño, eficiencia del sueño, alteraciones del sueño, uso de medicación para dormir y disfunción diurna.

Cada componente se puntúa de 0 a 3. De la suma de los 7 componentes se obtiene la puntuación total del PSQI que oscila de 0 a 21 puntos (a mayor puntuación peor calidad de sueño). Buysse propone un punto de corte de 5 (≥ 5 malos dormidores).

Se trata de un cuestionario breve, sencillo y bien aceptado por los pacientes. En población general, se puede utilizar como elemento de screening para detectar “buenos” y “malos” dormidores. En población psiquiátrica, puede identificar pacientes que presentan un trastorno del sueño concomitante con su proceso mental. Es capaz de orientar al clínico sobre los componentes del sueño más deteriorados. Permite la monitorización de los pacientes para: seguir la historia natural del trastorno del sueño que presentan; la influencia de la alteración del sueño sobre el curso de los procesos psiquiátricos; la respuesta a los tratamientos específicos, etc.

Como instrumento autoadministrado puede ser difícil de aplicar en pacientes con bajo nivel cultural. El PSQI ofrece una medida estandarizada y cuantitativa de la calidad del sueño que rápidamente identifica a “buenos” y “malos” dormidores, pero no proporciona un diagnóstico, aunque orienta al clínico hacía las áreas del sueño más deterioradas.

En cuanto a sus propiedades psicométricas son diversos los estudios que avalan su fiabilidad y validez.7

5. Conclusiones

La mayoría de escalas de sueño revisadas tiene por objeto evaluar las alteraciones que tiene la población general.

Es frecuente que estas encuestas indaguen aspectos del sueño por periodos de tiempo distantes con relación a la aplicación del cuestionario, de tal manera las respuestas recogidas pueden ser equivocadas por falsos recuerdos, olvidos...alterando los resultados.

Son muchas las encuestas con un gran número de ítems, siendo las de menor cantidad (máximo 30) las más útiles para su aplicación y para la investigación.

Son pocas las escalas que miran los hábitos, las características fisiológicas y sus relaciones con el ambiente, la sociedad, la cultura, la época del año…9

Se puede concluir en que son diferentes los métodos no instrumentales que han sido empleados en la evaluación epidemiológica del sueño (entrevistas, diarios de sueño y cuestionarios). Siendo la mayor parte de los mismos faltos de ser comparados con la polisomnografía, y muchos de ellos tampoco han sido objeto de una validación estadística ni epidemiológica suficiente.

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El Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh, y su versión española, es uno de los pocos instrumentos que han sido validados. Hay varios datos coincidentes entre los distintos trabajos: las quejas de mala calidad de sueño llegan a estar presentes en el 30% de las poblaciones evaluadas, pero la prevalencia de insomnio sólo es del 10 al 15%; la calidad de sueño es peor en ancianos y en mujeres; la duración media del sueño es cercana a las 7 horas y 30 minutos.7

6. Bibliografía

(1) Guyton C. Tratado de Fisiología Médica. Madrid: Ediciones Interamericana;1992.

(2) Zepelin H. Mammalian sleep. En: Kryger MH, Roth T, Dement WC, Eds,

Principles and Practices of Sleep Medicine. Philadelphia; W.B. Saunders Company; 2001, Pp. 82-92.

(3) Pavlides C, Winson J. Influences of hippocampal place cell firing in the awake state on the activity of these cells during subsequent sleep episodes. J Neurosci. 1989; 9:2907-2918.

(4) Valencia M, Salin R. Trastornos del dormir. Editorial Mc Graw – Hill Interamericana;2000.

(5) Suárez R. Los trastornos del sueño se relacionan con el riesgo cardiovascular y la diabetes. [Consultado el 12 de Junio de 2008]

Disponible en:

http://www.laverdad.es/albacete/20080325/provincia/trastornos-sueno-relacionan-riesgo-20080325.html

(6) Angeles IM, Miró E, Catena A, Buela-Casal G. Calidad de sueño en sujetos con diferentes patrones habituales de sueño. [Consultado el 12

de Junio de 2008] Disponible en:

http://www.accessmylibrary.com/coms2/summary_0286-972079_ITM (7) Conde López VJM, Royuela Rico A, Macías Fernández JA. Entrevistas,

tests y cuestionarios de sueño aplicados a la realización de encuestas epidemiológicas. An Psiquiatr. 2000;16(9):351-365.

(8) Ruiz C. Revisión de los diversos métodos de evaluación del trastorno de

insomnio. 2007 [Consultado el 12 de Junio de 2008] 23(1);109-117

Disponible en: http://www.um.es/analesps/v23/v23_1/14-23_1.pdf

(9) Lomelí H, Pérez Olmos I, Talero-Gutiérrez C, Moreno CB, González Reyes R, et al. Escalas y cuestionarios para evaluar el sueño: una revisión. Actas Esp Psiquiatr [serial on line] 2007 [Consultado el 12 de

Junio de 2008];35(0):00-00 Disponible en:

http://www.arsxxi.com/pfw_files/cma/ArticulosR/ActasEspanolasPsiquiatr ia/FasciculoActas0/Actas1098_E_.pdf

Referencias

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