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(2) Tesis para obtener el grado de. Presenta:. Doctor en Antropología Social. José Gustavo Casas Álvarez. Escuela Nacional de Antropología e Historia.. Director de Tesis: Dr. César Abilio Vergara Figueroa. Título:. Sinodales:. Sembrando Casas: Proceso de urbanización, drama social e identidades colectivas en el municipio de Chalco, Estado de México.. Dra. Angela Giglia Ciotta. México, D. F., Marzo de 2012, 297 p.. Dr. Daniel Hiernaux Nicolas Dr. Alfonso Iracheta Cenecorta. ABSTRACT El presente trabajo es un estudio de caso, una obra etnográfica, que analiza un movimiento social que se opuso a la construcción de Conjuntos Urbanos de Interés Social en el municipio de Chalco, Estado de México (entre 2000 y 2005). En los cinco capítulos que le componen, se discuten aspectos problemáticos del Crecimiento Urbano en la Zona Metropolitana del Valle de México y sus relaciones desde los espacios local-regional-nacional, sin soslayar fenómenos globales; lo cual permite pensar lo urbano y lo periurbano en México, en el contexto de la modernidad-posmodernidad. La Antropología de la Experiencia de Victor Turner, particularmente la noción de drama social, es la base teórico-metodológica que permite atender la acción social individual y colectiva, para discutir problemas antropológicos como la identidad, el movimiento social y los imaginarios sociales, nociones relevantes en las discusiones de la Antropología Urbana contemporánea..
(3) Índice. Agradecimientos. 5. Introducción. 7. Capítulo I. Antropología de la Experiencia, Antropología Periurbana y el Conjunto Urbano de Interés Social (CUIS) 11 1.1 Hacia una metodología o el antropólogo del lugar en el lugar…..……………..11 1.2 Del trabajo de campo a la etnografía. El valor de la experiencia…...………….15 1.3 La Antropología de la experiencia….….…………………………………………..17 1.4 Antropología Urbana…...……………………………………………………………19 1.4.1 La cuestión urbana. Lo urbano 1.4.2 Redfield, Lewis y la Escuela de Chicago 1.4.3 Manchester, Gluckman y el conflicto 1.5 Lo popular, la antropología urbana en México………………………………….31 1.6 El espacio periurbano en la agenda antropológica………………………………34 1.7 Metropolización………………………….…………………………………………...42 1.8 El CUIS en el espacio periurbano………………………………………………….49 Capítulo II. De la región Chalco- Amecameca al municipio conurbado. 54. 2.1 El territorio precolombino…………………………………………………………..54 2.2 De la conquista a la Independencia……………………………………………….57 2.3 El Estado de México y la Federación: Independencia y restauración de la República…………………………………………………………………………….…..59 2.4 Porfiriato y Revolución………………………………………………………………61 2.5 Dominio del PRI…………………………………………………………………….64 2.6 La actualidad espacial en Chalco. Del municipio conurbado a la población en conflicto………………………………………………………………………………….70 2.7 El CUIS en Chalco………………………………………………………………….82 2.8 Sadasi………….…………………………………………………………………….89.
(4) Capítulo III. Condición periurbana e identidades en una localidad del municipio de Chalco: La Candelaria Tlapala 90 3.1 Llegar al pueblo....…………………………….……………………………………..91 3.2 El centro del pueblo....……………………………………………………..………..96 3.3 La Colonia....………………………………………………………………………..100 3.4 Las Quintas ....……………………………………………………………………...101 3.5 Ampliación Tlapala....………………………………………………………………102 3.6 Imágenes y percepciones del otro en Tlapala…………………………………..105 3.6.1 Imagen y percepción sobre los pobladores (¿qué opina de los pobladores de Tlapala?) 3.6.2 Imagen y percepción sobre el lugar (¿qué opina del pueblo de Tlapala?) 3.7 El fantasma de la ciudad o las revelaciones de lo identitario……………………………………………………………………………….127 3.8 Veré tu casa e imaginaré quien eres. Presencias y ausencias de l(o) otro: incertidumbre y reflexividad…………………………………………………………..132 Capítulo IV. El drama en Tlapala. La resistencia social y su contexto 139 4.1 La apertura de la brecha…………………………………………………………..147 4.2 Crisis………………………………………………………………………………....150 4.3 Procuración de la paz y enfrentamientos………………………………………..154 4.3.1Primer Enfrentamiento 4.3.2 Segundo enfrentamiento 4.3.3 El tercer enfrentamiento 4.3.4 La conflictividad al interior del pueblo 4.3.5 La Segunda audiencia del Proyecto de modificación del Plan Municipal de Desarrollo Urbano de Chalco. 4.3.6 Foro Chalco 2006 en 'efensa de los Recursos Naturales y en contra de la Sobreurbanización, cede Cocotitlán. 4.3.7 Litigio contra CUIS Hacienda de Guadalupe 4.4 Drama inconcluso…………………………………………..................................230 Conclusiones Anexos Fuentes: Bibliografía, Hemerografía y Recursos de Internet. 236 254 293.
(5) Agradecimientos. La gratitud es el sentimiento que principalmente ronda este trabajo. A todos los que participaron en el movimiento de resistencia civil que dio pie a la investigación les reconozco y agradezco sobremanera; especialmente a José Rivera e hijos, Lázaro Dávalos, Juan Reyes (Esaú), José María Valencia, Guillermo García, Angelina García, Héctor Flores Galicia y Marcos Galicia. También merecen mi gratitud Bardomiano Cadena e hijos, Israel y Mauricio Martínez Reynoso y Miguel Guadarrama. A pesar de encontrarse en oposición y disputa, todos respetaron mi calidad de observador y participante. En lo académico estoy en deuda con Abilio Vergara, Carmen Cuéllar, Rodrigo Díaz, Eduardo Nivón, Raúl Nieto, Angela Giglia, Daniel Hiernaux , Alfonso Iracheta, Ernesto Licona, Olivia Domínguez, Rocío Hidalgo y Jorge Linares, quienes en diferentes momentos y por distintos motivos leyeron fragmentos o la totalidad del trabajo que aquí se presenta. Con sus comentarios y críticas éste proyecto encontró un mejor camino; los inconvenientes posibles en el resultado son completamente responsabilidad mía. En lo administrativo, mi entera gratitud es para el Consejo Nacional para la Ciencia y la Tecnología por el apoyo correspondiente a la beca de posgrado y para la Coordinación del Posgrado en Antropología Social (especialmente a Miriam de la Cruz Saenz) por la paciencia y el buen trato. En lo laboral, espero corresponder la comprensión de Ángeles Fernández Rojas y Gerardo González Vázquez. En lo afectivo, no tengo palabras suficientes para reconocer a mis abuelos José, Clotilde y Emma, su apoyo directo e indirecto en mi educación. A los amigos también les recuerdo, especialmente a Rogelio y Eloir, quienes constantemente se solidarizaron conmigo en momentos difíciles. Inmenso amor y respeto para mis padres. Me entregaron el cariño, el apoyo y la paciencia necesarios para pretender con seguridad y confianza lo que esperaba de mí. -5-.
(6) Agradezco a Mariana por su comprensión, por su alegre y amorosa compañía, por procurarme a toda costa, incluso en los momentos más oscuros de mi humor y mis ansiedades. A quienes suponen que les olvidé y a los ya nombrados ¡Gracias, siempre!. -6-.
(7) Introducción. El trabajo que aquí se presenta en cuatro capítulos es el estudio de caso de: un drama social ocurrido en Tlapala entre los años 2000 y 2005. El objetivo general de la investigación es analizar la conflictividad derivada en los espacios periurbanos a partir del fenómeno de la urbanización por construcción de conjuntos urbanos de interés social. Para ello se recurrió a la técnica etnográfica con base en la Antropología de la Experiencia de Victor Turner, la cual cuenta, entre sus postulados con la teoría del Drama Social. El desarrollo de la técnica etnográfica contempló los siguientes momentos: 1. Seguimiento-observación de las manifestaciones sociales relacionadas con el desarrollo urbano en el pueblo de Tlapala, municipio de Chalco. 2. Seguimiento informativo e investigación documental. 2. Entrevista con líderes del grupo de resistencia (GR). 3. Entrevista con encargado de la unidad habitacional Los Álamos. 4. Sondeo general de opinión en torno al conjunto urbano Los Álamos y la llegada de nuevos conjuntos habitacionales (80 personas del poblado). Estos momentos resultaron fecundos para dar cuenta de los modos en que se genera un “drama social” cuya particularidad radica en los significados que se producen en torno a un Conjunto Urbano de Interés Social (CUIS) y un territorio que pone en relación a los habitantes de los pueblos de Tlapala, Cuautzingo y el municipio de Cocotitlán. El CUIS es producto material e imagen del proceso de urbanización impulsado por la gestión inmobiliaria y gubernamental, en un contexto nacional y global que postula la idea de los Estados-Nación como facilitadores de las actividades comerciales y financieras. Sectores de población, en las localidades mencionadas, se opusieron a un CUIS refrendando sus estilos de vida y sus modos de comprender (otros) la realidad local presente y futura. Con base en esto, los objetivos particulares son: -7-.
(8) - Ubicar el problema de lo periurbano en el marco de los estudios antropológicos contemporáneos, con la finalidad de contextualizar la condición periurbana de la región oriente de la Zona Metropolitana del Valle de México. - Describir el proceso general de urbanización en Chalco, teniendo en consideración los modos en que se establecen proyectos. hegemónicos. para el espacio periférico, con la finalidad de problematizar la noción de centralidad en los espacios periurbanos. - Analizar, a partir de las nociones de reflexividad, drama social (Victor Turner) e Identidad, los conflictos socio-culturales que se manifestaron en el pueblo de Tlapala tras la construcción de un CUIS. - Describir y analizar un movimiento social a partir de la teoría del drama social de Victor Turner, con la finalidad de discutir problemas tales como la organización local; los imaginarios del desarrollo, del progreso, del habitar; la producción simbólica en el drama. - Identificar las imbricaciones de las escalas local-regional-nacional-global en el proceso de urbanización por CUIS en Chalco. Las Hipótesis correspondientes son: - La Zona Oriente del Estado de México es una de las configuraciones espaciales de la Zona Metropolitana del Valle de México que debe comprenderse como un espacio peri-urbano. Es en estos espacios donde la reflexividad (interpelación al otro y su identidad) en sectores de población (originarios,. avecindados,. nuevos. habitantes). se. convierte. en. un. mecanismo para procesar la experiencia de las transformaciones en el espacio local; lo cual se expresa en la reactualización y adaptación de simbologías en el contexto de la modernidad-posmodernidad. - Chalco evidencia la dimensión socio-cultural dramática de los espacios periurbanos, asunto que se manifiesta con mayor contundencia en el conflicto entre la construcción de CUIS y las tradiciones e imaginarios del habitar en los pueblos de dicho municipio. -8-.
(9) - La actividad comercial de la vivienda de interés social, bajo parámetros del contexto global, produce dramas sociales reproduce problemáticas del contexto urbano y remarca los conflictos existentes en los espacios locales; de tal manera que produce la interpelación de los sentidos y las significaciones de la casa, del habitar, del pueblo (sociedad vs comunidad), de la convivencia social (ciudadanía-s), del modo de ser y de estar en el contexto periurbano. - Los discursos, símbolos e imágenes que derivan de las relaciones entre pobladores, organizaciones sociales (civiles, no gubernamentales) e instituciones públicas y privadas revelan un conflicto donde se disputa un imaginario que confronta categorías tales como “pasado-tradición-atrasopueblo/futuro-modernidad-desarrollo-urbanización-ciudad”. El cual revela sus peculiaridades en los modos en el que el lenguaje, la expresividad y el manejo de la información determinan las relaciones entre los espacios y los tiempos durante el drama social. Entendidas las hipótesis como recursos interpretativos para producir argumentos que expongan comprensivamente los fenómenos relacionados con el objeto de estudio, los capítulos desarrollan lo que aquí se explica con brevedad: El primer capítulo ubica la perspectiva teórica con que se aborda el Drama Social en Tlapala y propone un lugar para el problema de lo periurbano en la agenda de la Antropología Urbana, para posteriormente ubicar al Conjunto Urbano de Interés Social en el marco de las políticas de vivienda y del crecimiento de la Zona Metropolitana del Valle de México. El segundo capítulo es un recuento histórico de la región ChalcoAmecameca que permite ubicar social y culturalmente el municipio de Chalco, hoy incluido en la Zona Metropolitana del Valle de México. Este recuento permite observar el modo en que lo central y lo periférico se confrontan a partir de la noción de espacio vivido (espacio central en términos de la experiencia individual, social y colectiva). Concluyendo con una descripción del municipio de Chalco en el marco de las transformaciones políticas y territoriales de conurbación. -9-.
(10) El tercer capítulo muestra las particularidades del pueblo de Tlapala; localidad en que se muestran los resultados de un conjunto de decisiones políticoadministrativas que le han configurado en un espacio periurbano, donde sus habitantes experimentan transformaciones de orden material, social y cultural que median desde sus horizontes interpretativos, produciendo incluso lecturas de descontento frente a la dinámica de la metropolización; la cual se manifiesta, cada vez, con mayor contundencia. Además explora el modo en que las identidades sociales se expresan y reconstituyen de manera conflictiva, en el marco de la periurbanización. Los conceptos de reflexividad e incertidumbre permiten hallar elementos sobre los cuales algunos habitantes de Tlapala crean identificaciones sociales, que les llevan a cotejar las posibilidades de resistir de manera organizada, defendiendo el sentido de lo comunitario. El capítulo cuarto es la etnografía del drama social. Allí se muestra a los actores sociales en confrontación, discutiendo los proyectos que consideran pertinentes para Chalco y, particularmente, para el espacio local. Se muestra un grupo de resistencia (el de Tlapala) hacia el interior de su localidad y hacia el exterior, dirimiendo una visión del deber ser, participando de un movimiento social más amplio (Unión de Pueblos de la Zona Oriente, Chalco y Cocotitlán). Construyendo legitimidad mediante alianzas y confrontaciones, abriendo una vía para discutir aspectos profundos de su realidad inmediata y de los fenómenos urbanos y políticos en lo municipal, lo estatal y lo nacional. Articulando sus expresiones y exigencias, unas veces con pura emotividad y otras veces concertando y estructurando discursos elaborados sobre el neoliberalismo, el ecologismo y la marginación social en la globalización.. - 10 -.
(11) Capítulo I Antropología de la Experiencia, Antropología Periurbana y el Conjunto Urbano de Interés Social (CUIS). 1.1 Hacia una metodología o el antropólogo del lugar en el lugar Absolutamente toda la región la quieren acabar sembrando sus casas / sabiendo que además ni siquiera tiene los servicios necesarios la población original de aquí / de esta región. Héctor Laguna, habitante de Cocotitlán, Estado de México. ¿Están de acuerdo en que nos sigan tapizando de casas? Debemos evitar que nos sigan sembrando eso que llaman progreso y defender el Agua y la Tierra. Mateo Ramírez Urbina, habitante de Tecámac, Estado de México.. La elección de un tema de investigación no sólo corresponde a su preeminencia como problema en la vida social (la pobreza, el desempleo, la violencia, entre otros), o por su pertinencia en el debate teórico de ciertas disciplinas (sujetoinformante-coautor, transdisciplinariedad o interdisciplinariedad, antropología posmoderna vs antropología moderna —de los grupos y sociedades no occidentales—), también involucra motivaciones del investigador. Esto no quiere decir que el autor obedezca caprichosamente sus deseos y oscuras pretensiones, y que por ende le corresponda redactar una autobiografía o anexar en la investigación su perfil psicológico certificado por un especialista. La relación tema de investigación-investigador reviste también motivos extra-académicos o pre-académicos, las más de las veces “demasiado humanos”. George Devereux dice al respecto: la influencia de los factores ideológicos es análoga a la ejercida por las afiliaciones cultural, de clase y ocupacional [Deveraux, 1977: 175]. En el contexto antropológico se diría llanamente: la actividad del investigador es producto de su cultura y por ello no escapa a presupuestos, proyecciones primarias sobre el objeto de estudio. Devereux llama a esto el - 11 -.
(12) automodelR; constructo referencial que debe ser explicitado en la medida de lo posible por el investigador. La finalidad está en rodear el problema ético que supone la elaboración discursiva llamada investigación; el ideal: que esta última no dé cuenta del automodelo del científico social sino del objeto de estudio. Por ello se considera valioso hacer una revisión del modo de elección del caso de estudio 1: una vez aceptado en la maestría en antropología social y cursado el primer trimestre —con un proyecto sobre parques de diversionesconsumo y apropiaciones—, algunos habitantes del pueblo de Tlapala se vieron involucrados en un conflicto social (marzo de 2005).. Pobladores evitaron que constructora realizara excavaciones en sus tierras de cultivo Enfrentamiento entre campesinos de Chalco y grupo de choque de la CTM Habitantes de La Candelaria y San Gregorio se enfrentaron a 300 golpeadores; 10 lesionados RENE RAMON ALVARADO CORREPSONSAL Aspecto del enfrentamiento entre mil habitantes de dos poblados de Chalco y cetemistas FOTO René Ramón Alvarado Chalco. Méx., 14 de marzo. Campesinos de los pueblos La Candelaria Tlapala y San Gregorio Cuautzingo, que se oponen a vender sus tierras agrícolas a la inmobiliaria Grupo Sadasi, y un grupo de choque de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) protagonizaron dos enfrentamientos con saldo de 10 personas lesionadas. Los hechos ocurrieron cuando cerca de mil habitantes de ambas comunidades intentaron impedir que maquinaria pesada realizara trabajos de introducción de la red de drenaje en tierras de cultivo, obra en beneficio de la unidad habitacional Los Alamos, que se construye a un costado de la carretera federal México-Cuautla. Al filo de las 10 de la mañana arribaron al lugar al menos 300 "golpeadores" de la central sindical armados con varillas, tubos, palos, martillos y piedras, quienes además portaban como distintivo playeras blancas con un estampado que rezaba "Los Alamos".[…] http://www.jornada.unam.mx/2005/mar05/050315/036n1est.php. 1. Las cursivas siguientes corresponden al relato en primera persona de la selección del caso de estudio. - 12 -.
(13) Estos acontecimientos me hicieron padecer una suerte de conflicto personal: ¿Qué hacer? ¿Investigar un parque de diversión por intereses teóricos o asistir a la comprensión de un hecho social que me involucraba personalmente? La elección correspondió, primero: al sentido de pertenencia; viví en el pueblo de Tlapala entre los años 1984 y 2006. Por lo tanto sentí la obligación de conocer y contribuir con un registro sobre el pueblo, pues hay escasas referencias históricas, académicas e incluso gubernamentales. Segundo: la comodidad. Mi afectividad fue complementada por un pragmatismo ventajoso, vivir en el sitio en donde se suscitaron buena parte de los hechos me ahorró ciertos gastos, pude aprovechar mis relaciones sociales, presuponer que era alguien conocido para algunas personas involucradas en los acontecimientos observados y me evitó algunas vergüenzas con extraños, trámites engorrosos o una desconfianza fuerte por parte de las personas sobre las cuales aprendí y traté de comprender. Sin embargo, eso me colocó en una posición diferente frente a los conocidos, me hizo visible ante algunos desconocidos, transformó mis relaciones habituales e incluso supuso la desventaja de ver con los ojos del local más que con los del agente externo, lo cual pudo redundar en dejar a un lado datos obvios y que para una descripción etnográfica resultan imponderables). ¿Podía suponer, entonces, que era un investigador que llegaba al lugar y recopilaba datos asépticamente, cuando, por decirlo de algún modo, era un dato más? Con esta pregunta, mientras avanzaba en los cursos de maestría, encontré en la antropología de la experiencia y la noción de Drama Social, de Victor Turner, planteamientos que daban no sólo un soporte teórico al proyecto sino una veta metodológica que involucraba el sentido de permanecer observando y dialogando con los SDUWLFSDQWHV en un drama que implicaED al investigador en un ejercicio de comprensión y análisis, en una experiencia de investigación. Fue en este proceso que sentí empatía, en términos de adscripción territorial, por las palabras de Héctor (habitante de Cuautzingo), quien en una figura de lenguaje mostró un entramado de significaciones asociadas al drama:. - 13 -.
(14) Absolutamente toda la región la quieren acabar sembrando sus casas, sabiendo que además ni siquiera tiene los servicios necesarios la población original de aquí, de esta región.. En principio hay una región y una población a la cual Héctor se adscribió. Una región que considera amenazada por la construcción de unas casas que construyen “otros”. Esos “otros” ajenos y extraños amenazan a un “nosotros. Esos otros fueron identificados, en el momento en que Héctor expresó lo citado, como una constructora (Sadasi). Los “habitantes de la región” (que se contemplan detrás de la sinécdoque “población original de aquí” —grupo de opositores a la construcción del Conjunto Habitacional Los Álamos—) eran vecinos y ejidatarios de los pueblos de Tlapala y Cuautzingo y del municipio de Cocotitlán, principalmente. Aunque meses atrás (septiembre de 2004) el grupo de inconformes se manifestó en contra del conjunto habitacional que empezaba a construirse en los linderos de los pueblos y del municipio mencionados, fue en marzo de 2005 cuando se suscitaron expresiones de tensión que derivaron en enfrentamientos entre la constructora y el grupo que se denominada: de resistencia. Como se menciona en la noticia arriba expuesta, los enfrentamientos tienen relación con el paso del drenaje por las parcelas pertenecientes al Ejido Llano de Guadalupe (por haber sido parte de la ex-hacienda de Guadalupe), ubicado en los linderos de los pueblos de Tlapala y Cuautzingo. La construcción de dicho drenaje involucró a veintitrés ejidatarios del pueblo de Tlapala. De los veintitrés ejidatarios, veintidós firmaron un contrato de Servidumbre Voluntaria con la empresa Sadasi. Sólo uno no quiso firmar: Don Juan López. Esto, a mi parecer, daba lugar a un estudio antropológico que exigía observar los modos en que el proceso de urbanización de la zona metropolitana del Valle de México incidía a nivel regional (relación entre pueblos, municipios y otros territorios involucrados) y local (proceso que se vivió en el pueblo de Tlapala), incluso involucrando aspectos de índole nacional y global.. - 14 -.
(15) 1.2 Del trabajo de campo a la etnografía. El valor de la experiencia ¿Tu’taba ahí? Tres Patines, La Tremenda Corte De todas las ciencias y estudios humanos, la antropología es la disciplina más arraigada en la experiencia social y subjetiva del investigador. Todo se somete a la prueba del ser, todo lo observado es ultimadamente aprehendido “por el propio pulso” de quien investiga. Por supuesto, mucho se puede contar, medir y someter a un análisis estadístico, sin embargo, todo acto humano está impregnado de significado, el cual es difícil de medir, pero muchas veces se puede captar aunque sea sólo de manera volátil y ambigua. Victor Turner, Antropología del Ritual. Estar en el lugar de los hechos se ha considerado una fuente de legitimidad científica, judicial, mediática y cotidiana. “El testigo” otorga validez a la información transmitida. Ver y, en el mejor de los casos, registrar se consideran garantes de lo real en muchos contextos. Sin embargo, la epistemología y el análisis del discurso han problematizado esto. La antropología vivió una etapa difícil a raíz de dichas críticas. Dos de sus pilares metodológicos: el trabajo de campo, basado en la observación participante, se pusieron en entredicho. Las grandes herencias de Boas y Malinowski, respectivamente. James Clifford recuerda que la etnografía 2 adquirió un estatuto de autoridad entre 1900 y 1960, siendo los años treinta, con los trabajos de Malinowski y Evans-Pritchard, su consolidación. Lo que surgió durante la primera mitad del siglo XX junto al éxito del trabajo de campo profesional fue una fusión nueva de teoría general e investigación empírica, de análisis cultural con descripción etnográfica [Clifford, 1992:146-147]. Estar en el territorio de los “salvajes” 3 se convirtió en un hecho que dio lugar al estrechamiento de la relación entre recopilar información empírica (labor del descriptor-etnógrafo) y el análisis teórico (ocupación del traductor-antropólogo). Es decir, la etnografía abrió la posibilidad al antropólogo de observar cercanamente sus objetos de estudio. Idea ampliamente arraigada por el cientificismo empirista 2. Se entiende, de manera general, por etnografía la descripción en un contexto cultural determinado. Noción que en la antropología aparece con L. H. Morgan (1818-1881) en Ancient Society (1877), quien diera a conocer el esquema de la evolución humana en tres estadios: el salvajismo, previo a la barbarie y ésta última anterior a la civilización. Esquema que, en palabras de Godfrey Lienhardt, fue popularizado por Marx y Engels. [Lienhardt, 1974: 278] 3. - 15 -.
(16) impulsado por las ciencias naturales y físicas, a las que la antropología debe bastante. 4 Como se menciona, a Malinowski se le endosa que la observación participante fuera el requisito para dar estatuto científico al trabajo de campo. El antropólogo, en su veta de etnógrafo, debería mantener una relación regular con sus informantes, aprender su lengua, vivir entre ellos, preguntarles y traducir su vida. Malinowski expresa lo siguiente en Los Argonautas del Pacífico Occidental: Tener una buena preparación teórica y estar al tanto de los datos más recientes no es lo mismo que estar cargado de ideas preconcebidas. Si alguien emprende una expedición decidido a probar determinadas hipótesis, y es incapaz de cambiar en cualquier momento sus puntos de vista o de desecharlos de buena gana bajo el peso de las evidencias, no hace falta decir que su trabajo no tendrá ningún valor (…) [Malinowski, 1922]. La etnografía da la posibilidad de someter las preconcepciones y las teorías al peso de los hechos observables, de las evidencias. El problema de estar allí, como dijera Clifford Geertz [1989:139-158], convierte a la antropología, por la etnografía, en información verificable. El trabajo de campo, dice James Clifford, vuelve público y profesionalmente valorado el trabajo antropológico; el etnógrafo se convirtió en un viajero con herramientas sofisticadas para la observación y la traducción de las culturas no occidentales; el desarrollo de las apreciaciones teóricas hicieron suponer que el antropólogo estaba cerca de desentrañar los fundamentos de la cultura (el parentesco, el método genealógico, el modelo de la estructura social, las áreas culturales) e incluso se produjeron trabajos especializados en torno a hechos focalizados o instituciones de índole particular, que dieron lugar a conclusiones muy generales (el Kula y el Potlach, el tío materno en las relaciones de parentesco).. 4. Radclife-Brown, por ejemplo, equipara a la antropología social y las ciencias naturales. Dice que ambas comparten la idea de que los fenómenos están sujetos a leyes naturales, y que es posible descubrirlas y demostrarlas, mediante la aplicación de determinados métodos lógicos. Boas, no se nos olvide, estudió física y matemáticas. Esta formación lo llevó a pretender “comprobar” (objetivo de su tesis doctoral) que el medio ambiente determinaba la vida social. Hipótesis que terminó por desechar. - 16 -.
(17) Lo que ocurrió es que la experiencia del antropólogo, por esa suerte de exotismo heroico que daba el viaje y la estancia en un sitio sin las características usuales de las ciudades occidentales, resultó investida de autoridad. Sin embargo, haber estado allí —en tierras no-occidentales— después de las guerras mundiales perdió autoridad, se convirtió en la prueba de que la antropología también estuvo al servicio del colonialismo. La escritura etnográfica se vio en el problema de sortear lo ideológico (como cierre de significado y verdad teórica) y reparar en el contexto de la elaboración discursiva y estética. Geertz propuso que al “estar allí” se le cotejara con el “estar aquí”: proceso de reintegración del antropólogo a su cultura de origen, para producir la escritura, el ordenamiento de información y la difusión de lo investigado. Planteamiento que derivó en la concepción del etnógrafo como un engarzador de fragmentos, entre lo interpretado y lo escrito, cuyos recursos principales de traducción cultural son conceptos, categorías o metáforas, los cuales permiten ir de la observación y la descripción a los postulados teóricos. Postura que contempla ir más allá de las consideraciones estáticas (como en los conceptos naturalistas y físicos en Antropología). y contemplar. —rememorando el viejo debate entre Heráclito y Parménides— que éste es un mundo del devenir, no del ser 5[…] y por esta razón, los estudios de la estructura social como tal son irrelevantes, sus propias premisas básicas son erróneas porque no hay tal cosa como la “acción estática” [Turner y Geist, 2002: 36]. Hay que concebir metáforas, dice Victor Turner, que den cuenta de la condición cambiante de la actividad humana.. 1.3 La antropología de la experiencia En la famosa diferenciación entre las ciencias explicativas y las descriptivas — retomada de Dilthey—, Clifford Geertz comenta que las últimas al dedicarse a los fenómenos humanos no aspiran a la explicación, sino a la comprensión. Dilthey, 5. “salvo cuando el ser es una descripción de los modelos estáticos y atemporales que los hombres tieneQ en mente”. - 17 -.
(18) por su parte, dice que la diferencia principal entre unas y otras radica en el uso del lenguaje. Las primeras tienen como principales características que: parten de un número limitado de elementos explicativos unívocos y, como consecuencia de esto, el enlace entre esos elementos posee el carácter de una hipótesis. Su principal trabajo consiste en la comprobación de los elementos explicativos hipotéticos por los fenómenos. Se basan en las relaciones de causalidad. Las segundas tienen como base la conexión de la vida anímica como algo originalmente dado. Su objeto de estudio es el hombre y la vida psíquica completa y acabada. Esta es la que habrá de ser captada, descrita y analizada. Dilthey dice brevemente de la antropología: El método antropológico describe y analiza, por lo tanto, la sucesión de los estados de ánimo concretos: encuentra que se hallan determinados por un movimiento interior hacia delante y por acciones internas. [Dilthey, 1945: 370] La vida anímica-psíquica, para Dilthey, se fundamenta en la vivencia, que nos coloca en una suerte de tirantez entre lo interior y lo exterior, siendo el cuerpo nuestra veta de exterioridad. Entonces, las percepciones de impulso y resistencia, de placer y dolor, se convierten en: signos de las propiedades del mundo exterior incorporadas por nosotros, y también nuestros sentimientos son otros tantos signos. Constituyen un sistema de signos, a saber, en lo que se refiere al género y gradación del valor vital de los estados de un yo y de las condiciones que actúan sobre ese yo. [Ibid: 255-256]. Esta relación de signos, relación entre lo incorporado (interno) y lo externo, llevará a Geertz —una vez recuperados Parsons 6 y. Weber7— a postular un. concepto semiótico de cultura, y proponer a la antropología como ciencia interpretativa en busca de significaciones. Pero este antropólogo, dejará de lado la propuesta psicologista, deslindándola a la etno-ciencia o antropología cognitiva. Para Geertz, entonces, la cultura será: sistemas en interacción de signos Interpretables [Geertz, 1987]. El antropólogo de campo, el etnógrafo, hará 6 7. La distinción entre actos instrumentales y expresivos. El hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido. - 18 -.
(19) interpretación; no encontrará la cifra de lo verdadero, trabajará para postular interpretaciones de las actividades humanas, siendo su trabajo la descripción densa. Es decir, hacer inteligibles los hechos sociales, dotarlos de sentido al reconocer el conjunto de las relaciones significativas que intervienen en estos. Para Dilthey, la vivencia es más rica de lo que puede expresarse en categorías formales generales, y sin embargo es fundadora de sentido individual y social. Por lo tanto, si la vivencia es más rica de lo que puede expresarse, el investigador no se aproxima a cabalidad a la vivencia misma de los sujetos que aspira a comprender y los hechos sociales interpretables. La etnografía, por tanto y los instrumentos de investigación que la enriquezcan, ayudan a comprender las significaciones de éstas vivencias. Pues en una interpretación, dice Dilthey, la experiencia tiene una estructura procesual: 1) un corazón perceptual, sensorial y sensible; 2) evocación de experiencias pasadas, fuerza sensorial y energía proyectiva; 3) fluctuación entre lo pasado inerte y lo pasado revivido; significado, se genera por. 4). medio de una reflexión sensible sobre las. interconexiones entre los acontecimientos pasados y los presentes; y 5) una experiencia jamás concluye realmente mientras que no se exprese. [Turner y Geist, 2002: 79-90] En la experiencia de investigación, los puntos uno y dos se suscitan durante el trabajo de campo, por la serie de relaciones e interpelaciones que el investigador establece con los sujetos a comprender. Ésta concluye cuando, una vez que se ha reflexionado sobre el material recopilado (perceptual, por registros y académicamente), se escribe al respecto.. 1.4 Antropología Urbana Parece no existir objeción al esquema de Hannerz: Antropología en la ciudad (la llegada de los antropólogos a la ciudad, buscando nativos, lo exótico, lo marginal, lo lejano; la ciudad es un escenario y no un problema teórico), Antropología de la - 19 -.
(20) ciudad (la ciudad se constituye en un problema teórico, en espacio con cualidades especiales, donde se producen relaciones sociales particulares), Antropología urbana (estudio de las relaciones sociales en la ciudad y con la ciudad). En México, la obra citada de Hannerz ha producido un importante diálogo y debate, al cual se ha sumado la tradición antropológica italiana por mediación de Signorelli y A. Giglia, con las innegables implicaciones de la tradición francesa y una Antropología Latinoamericana con mayores bríos cada vez. Néstor García Canclini confirma esto cuando atiende el siguiente argumento de la antropóloga brasileña Eunice Durham: se ha practicado más una antropología en la ciudad que una antropología de la ciudad; de modo que esta última es más el lugar que el objeto de investigación. García Canclini replica preguntando si es posible abarcar con un solo concepto –el de cultura urbana- la diversidad de manifestaciones que la ciudad engendra, si se puede mirar a la ciudad como un espacio heterogéneo ante la complejidad y la heterogeneidad de las ciudades. [García Canclini., 2005: 12-13] Y es que la cuestión urbana demanda a las disciplinas sociales y humanísticas, cuando menos, una perspectiva transdisciplinar. A la Antropología le exige, además, construcciones teóricas con las cuales se pueda encontrar una vía entre el racionalismo urbanístico y sociológico que imagina la ciudad como espacio abstracto, y el empirismo antropológico (…) a menudo limitado a descubrir particularidades de lo concreto. [García Canclini, 1999: 252] Bajo estas exigencias las etnografías no alcanzan, de manera aislada, una teoría general de la Ciudad. Sin embargo, en conjunto revelan las complejidades, heterogeneidades y diversidades de eso que de manera abstracta se entiende como “ciudad”. Y se podría pensar y reconocer con modestia que existe una Antropología de las ciudades, comprendida ésta como el estudio particular de la ciudad con sus especificidades contextuales. Esto para evitar que el concepto de Ciudad, sufra lo mismo que el de Cultura: cargarlo de definiciones, donde la convergencia de escuelas y teorías se convierta en una tarea farragosa y en ocasiones inverosímil.. - 20 -.
(21) 1.4.1 La cuestión urbana. Lo urbano Néstor García Canclini, en el ensayo con que abre el libro La Antropología Urbana en México dice: En los debates de las últimas décadas sobre qué es la antropología y cómo practicarla, las cuestiones urbanas han pasado a ocupar un lugar central. No se trata de añadir las ciudades a los temas clásicos de los antropólogos: sociedades exóticas, indígenas, campesinos, parentesco. Todos esos objetos tradicionales están presentes en la vida urbana. [Op. Cit., 2005: 12]. Kaplan y Manners describieron algo similar, pero con una contextualización histórica: la segunda guerra mundial vaticina que las culturas del mundo parecen converger hacia una sola o, al menos, unos pocos tipos con la tecnología industrial en su base. Esto plantea un problema para la antropología: la desaparición y/o transformación de los sujetos y de las relaciones sociales, pero no de sus objetos de estudio, de sus temas. Lo que sí se exige es un replanteamiento teórico, un cuestionamiento de la práctica antropológica, aspectos que derivaron en antropólogos que: 1) Continúan buscando las pocas sociedades que quedan, que incluso ahora son relativamente aisladas y autónomas. 2) Se desplazan hacia el estudio de unidades “complejas” como aglomeraciones preindustriales e industriales, siguen concentrándose en unidades de pequeña escala: una aldea, ghetto, grupo laboral, un hospital, etc. 3) Otros consideran que el rasgo más fructífero de la antropología no es la técnica de observación participante, estudios a escala pequeña por tanto, sino su forma de aproximación comparativa y holística. 4) Otros, no parecen sentirse estorbados por la virtual desaparición del mundo primitivo y se preocupan por la elaboración de nuevas y adornadas metodologías. Para Lévi-Strauss, por ejemplo, la naturaleza del contexto cultural en que opera y se manifiesta la mente humana no tiene una importancia especial. [Kaplan y Manners, 1975: 68-69]. Se puede notar en la cita anterior el conflicto de la re-estructuración del sentido. antropológico,. que. vino de la mano del estructuralismo —del. desencantado Lévi-Strauss de Tristes Trópicos— y los primeros debates en torno al post-modernismo, la globalización y el neo-liberalismo. - 21 -.
(22) El problema de la descripción del otro se convierte en objeto de la reflexión antropológica en un momento en que, como dijera Geertz: el fin del colonialismo alteró radicalmente la naturaleza de la relación social entre los que preguntan y miran y aquellos que son preguntados y mirados [Geertz, 1989: 141]. La crisis que vivieron las ciencias y el racionalismo, en general cuestiona las elaboraciones teóricas, discursivas y su aprovechamiento para fines políticos e ideológicos contrarios a los de la investigación. Los conceptos: ideología, poder y discurso atraviesan buena parte de las reflexiones de mediados del siglo XX. A mediados de la década de los setenta, mientras Kaplan y Manners describieron este cambio, Manuel Castells publicó un libro que se convertió en un clásico: La Cuestión Urbana. Allí se afirma que dicha “cuestión” (además de estar estrechamente ligada con el capitalismo y su modo de producir desigualdades económicas, políticas y sociales) determina relaciones dispares y conflictivas, no sólo en los contextos locales. El propio Castells reconoce una vertiente de análisis cultural, lo cual evidencia la correspondencia entre el sistema cultural de la sociedad industrial capitalista y lo que se denomina hoy cultura urbana; aspecto que aborda en el segundo capítulo, titulado: La Ideología Urbana. En este sentido, la misma Sociología encontraba en la configuración urbana 8 un problema que invitaba a replantear la aproximación teóricometodológica. En especial porque los datos perfilaban que, hacia 1980 más del 30% de la población mundial viviría en ciudades. [Castells, 1974: 22]. 1.4.2 Redfield, Lewis y la Escuela de Chicago La figura de Robert Redfield tuvo una influencia importante en la Antropología Social Mexicana de mediados del siglo XX. Sus trabajos fueron motivo de debate. 8. Entendida, de modo simple, como un resultado colateral de la ciudad, pero distinta de ésta. En este argumento se puede prever la aproximación de Castells sobre el Sistema de Ciudades: El “desorden urbano” no es tal desorden, sino que representa la organización espacial suscitada por el mercado y derivada de la ausencia de control de la actividad industrial. - 22 -.
(23) El más afamado de éstos es el que sostuvo con Oscar Lewis acerca de los postulados folk y urbano; conceptos que para algunos investigadores son la plataforma de los estudios sobre tradición-modernidad. Por influencia de su suegro Robert Ezra Park y tras conocer a Manuel Gamio en México (1923), Redfield estudia el posgrado en Antropología Social a cargo del departamento de sociología de la Universidad de Chicago 9, en 1924. De esta manera, la afamada Escuela de Chicago (con su interés en la ciudad y su configuración espacial, la vida de los grupos marginales y la influencia de teóricos europeos, como George Simmel) encuentra cierta intermediación en el contexto antropológico mexicano. Simmel tuvo particular resonancia en la Escuela de Chicago, pues en los albores del siglo XX, planteó el problema de la metrópoli y sus efectos en la personalidad y postuló que ésta última se acomoda y se ajusta a las exigencias de la vida social. 10 Su propuesta derivó en un argumento como el siguiente: las metrópolis producen un tipo de individualidad que tiene su base en la intensificación de los estímulos nerviosos, debido al rápido e ininterrumpido intercambio de impresiones externas e internas. Esta diversidad de estímulos y el complejo material de la ciudad hacen que ésta marque una suerte de estilo de vida, una personalidad que se define por su contraste con la vida rural. Con el cruce de cada calle, con el ritmo y diversidad de las esferas económica, ocupacional y social, la ciudad logra un profundo contraste con la vida aldeana o rural, por lo que se refiere a los estímulos sensoriales de la vida síquica. La metrópoli requiere del hombre –en cuanto criatura que discierne- una cantidad de conciencia diferente que la que le extrae la vida rural. En ésta última, tanto el ritmo de la vida, como aquel que es propio de las imágenes sensoriales y mentales, fluye de manera más tranquila y homogénea y más de acuerdo con los patrones establecidos. [Simmel, 1903]. 9. La escuela de Chicago surge hacia 1915, y encuentra en la ciudad de Chicago una suerte de laboratorio, del que derivan investigaciones notables. 10 Simmel preparó una buena parte del terreno donde “abonaron” los estudios de Chicago con su artículo “La metrópolis y la vida mental”, publicado en 1903. Allí perfila la relación cultura y personalidad en el contexto de la ciudad. - 23 -.
(24) En 1925 Park publica con R. D.Mckenzie y Ernest Burgess: The City: Suggestions for the Study of Human Nature in the Urban Environment. Este trabajo dejó constancia de la línea simmeliana, acompañada de ecologismo cultural, perfilando buena parte de lo que harían los estudiosos de Chicago en los 25 años siguientes 11. Para Park los elementos que definen la ciudad -sus fueros, su organización formal, sus edificios, sus ferrocarriles, etc.- parecen ser artefactos que integran la vida de la urbe por el uso y la voluntad de los individuos y de las comunidades. Así, el hábitat natural del hombre civilizado es la ciudad y, por tanto, un área cultural definida. Louis Wirth llevaría estas afirmaciones a sus últimas consecuencias con su artículo de 1938 “Urbanism As A Way of Life”. Para él, lo urbano es el efecto que el tamaño, la densidad y la heterogeneidad de la ciudad tienen sobre el carácter social de la vida colectiva. [Wirth, 1938:1-4] Redfield tuvo en cuenta estas interpretaciones, en sus trabajos en Tepoztlán y Yucatán. Si las poblaciones que estudió no cubrían las características culturales particulares de la vida en la ciudad ¿cuál sería su caracterización, si tampoco alcanzaban la categoría de “sociedades primitivas”? Para Tepoztlán Redfield dice: no es hoy una sociedad primitiva, es un grupo folk en el sentido especial: un enclave sin escritura. que sobrevive dentro de un nuevo marco. cultural impuesto desde afuera por una cultura conquistadora poseedora de escritura y de naturaleza muy distinta. [Redfield, 1982: 85-97] El problema de las comunidades rurales es desde este esquema el del cambio social y cultural. Las sociedades urbanas y las sociedades folk, representan modelos, idealizaciones con las cuales comparar los grupos humanos: comunidades, principalmente. La sociedad folk se caracteriza por: homogeneidad cultural, valores comunitarios, relaciones sociales personalizadas, relaciones familiares estrechas, 11. Hannerz revisa los siguientes trabajos: Anderson, N (1923). The Hobo. Chicago: University of Chicago Press, 1961. Thrasher, F. M (1927). The Gang. Chicago: University of Chicago Press, 1963. Wirth, L (1928). The Ghetto. Chicago: University of Chicago Press, 1956. Zorbaugh, H. W. The Gold Coast and the Slum. Chicago: University of Chicago Press, 1929. Cressey, P. G (1932). The Taxi-Dance Hall Montclair. Nueva Jersey: Patterson Smith, 1969. - 24 -.
(25) rituales asociados a las creencias en lo sagrado.. El antagónico, entonces,. aparece como una fuerza que en la medida en que contacta lo folk comienza a diluirlo. Los cambios más importantes son: la separación del maíz del contexto religioso, el paso del gobierno tradicional al municipal, perdida de lazos familiares estrechos, crecimiento del individualismo. Pese a estas notables apreciaciones, Redfield no encuentra relevante el conflicto social, la correlación de fuerzas en un contexto menos abstracto (primitivismo-folk/urbano-civilización). El enclave, figura de convergencia, anula el poder y los contactos conflictivos; pues quizá la vida rural sea protegida de las luchas internas por la fortaleza de las relaciones interpersonales en sus lindes, haciendo comunidad en la medida que toma distancia de la vida metropolitana. Por lo tanto, el territorio para pugnar por la individualidad, el espacio de lucha por la singularidad personal es la ciudad, de modo que lo folk parece recibir el conflicto desde fuera. Bajo esta lógica, el esquema folk-urbano no arropaba el proyecto de la nueva antropología propuesta por Lewis, quien encontraba en las desigualdades económicas y la reconfiguración urbana, masas de población dignas de ser estudiadas: (…) los antropólogos tienen una función nueva en el mundo moderno: servir como estudiantes y relatores de la gran masa de campesinos y habitantes urbanos de los países subdesarrollados, que constituyen casi el ochenta por ciento de la población del mundo. [Lewis, 1961: 16]. Los pobres urbanos, sujetos que atendió Lewis, ya vivían las consecuencias de un sistema económico productor de desigualdades sociales. En este sentido, la migración del campo a la cuidad y las estrategias de supervivencia de los marginales conectan más a Lewis con los sociólogos de Chicago que con la trayectoria antropológica definida por Redfield. Lewis, recuerda Patricia Safa, buscó relaciones sociales intensas en la ciudad y conflictos en las comunidades locales, consideró difícil aplicar tal cual el modelo redfileano, que a grandes rasgos podría resumirse en: a mayor aislamiento de la ciudad menor influencia de la urbe y continuidad de lo folk, a - 25 -.
(26) mayor cercanía con la ciudad mayor individualidad, profanidad, heterogeneidad y desorganización. En contraste, Lewis postuló uno de los argumentos más aceptados entre los antropólogos interesados en la ciudad hoy: la urbanización no es un proceso simple, unitario y universalmente similar, sino que asume diferentes formas y significados y que depende de las condiciones históricas, económicas, sociales y cultuales prevalecientes. [Safa, 1995: 121] Los trabajos de Lewis inauguran la Antropología en la Ciudad de México e iluminan una trayectoria problemática para la Antropología Urbana: la que va del contacto entre dos espacios (ciudad-campo) en el contexto del capitalismo a la desigualdad social, la migración y las relaciones sociales “nuevas” con sus consecuencias (cambio social). Aquí parece bosquejarse, solamente, el espacio periurbano.. 1.4.3 Manchester, Gluckman y el conflicto Ulf Hannerz presenta al Rhodes-Livingstone Institute 12 como un antecedente de los estudios urbanos y de la Escuela de Manchester. Godfrey Wilson, primer director del Instituto, trabajó con el problema de la aculturación bajo una idea un tanto similar a la de Redfield. Sus análisis sobre la mina de Broken Hill en Kenia, definen un contexto urbano en desarrollo bajo el régimen laboral colonial. Con el término “destribalización” procura explicar el modo en que los trabajadores africanos de la mina se trataron de insertar al modelo de vida de los ingleses, bajo la adopción de objetos y prácticas occidentales. Su estudio suponía que los nativos al adquirir ropa occidental pretendían alcanzar el estatus civilizado por la mediación de estos objetos, aparentemente banales. Clyde Mitchell, estudiante de Gluckman, ha sido criticado en aspectos muy parecidos sobre su estudio de la danza Kalela. Sin embargo, sus obras son descripciones que tratan de comprender el cambio social en contextos urbanos definidos por relaciones entre. 12. Fundado en 1937. Se transformó en 1964 en la Universidad de Zambia a partir de la independencia de aquella nación africana. - 26 -.
(27) diferentes. Aunque esto no resultó suficiente para indagar sobre el evento histórico particular: la situación colonial. [Devalle, 2002: 241-169] Max Gluckman, exponente del estructural-funcionalismo británico, plantea algunos conceptos muy sugerentes para el estudio del cambio social. Uno es el de situación social, que está detrás de trabajos como The Kalela Dance y Politics in an Urban African Community, de A. L. Epstein. Para Gluckman una situación social es el comportamiento de una comunidad en situación (una danza, por ejemplo) susceptible de ser comparado y analizado de acuerdo a su realización en situaciones distintas, de manera que revele las conexiones entre estructura social, ambiente físico y vida fisiológica de los miembros de la comunidad. Entre las situaciones existe una, la conflictiva, que se manifiesta en los procesos de intercambio cultural mediados por la apropiación diferenciada. Los contextos urbanos (hicieron notar las obras referidas y el propio Gluckman al abordar el conflicto) interpelan, trastocan, transforman y definen actividad corporal y ritual (vestido urbano-baile kalela), la actividad laboral, el tránsito y la comunidad (minero-urbícola-“tonga”), las relaciones territoriales (ciudad minera-ciudad municipal), las diferenciaciones espaciales (organización gral. de las ciudades y grupos sociales) y el problema del poder, la administración y la asociación (redes sociales, sindicatos). Los procesos de aculturación y urbanización pueden prefigurar la emergencia de conflictos, lo cuales Gluckman entendía como fenómenos que pueden conducir a la “conciencia de identidad” entre grupos, pues obligan a los antagonistas a diagnosticar sus fuentes y reconocer los principios que los unen más allá y por encima de los asuntos que temporalmente los han dividido. [Turner, 2002: 97] Como recuerda Turner, el conflicto en Gluckman está implicado en toda estructura social; no es, a diferencia de la propuesta funcionalista, una anomia, pues figura entre los procesos sociales fundamentales. Su desarrollo se da entre los momentos de fisión y fusión (el conflicto dado y la superación del mismo).. - 27 -.
(28) Leif Korsbaek explica la estrecha relación entre los conceptos conflicto y equilibrio en Gluckman. Equilibrio será la manifestación de condiciones de balance en las instituciones. Se trata de una ficción de estabilidad, que subraya su carácter abstracto. La rebelión se entiende como un cambio que se queda dentro del equilibrio, mientras que una revolución es un cambio que llega a perturbar el equilibrio. Así, la intensidad del conflicto y sus consecuencias derivan en una tipología del conflicto: Para las perturbaciones superficiales de la vida social podemos utilizar los vocablos, dependiendo de su naturaleza, de competencia, disputa, argumento, pleito, desacuerdo, contienda, lucha, etc. El concepto de pugna se debería reservar para eventos con raíces más profundas y fundamentales, y conflicto para discrepancias más cerca del corazón del sistema que pone en movimiento procesos que producen alteraciones en el personal que ocupan posiciones sociales, más no alteraciones en la configuración de posiciones. La contradicción debería utilizarse para aquellas relaciones entre principios y procesos discrepantes en la estructura social que inevitablemente llevan a un cambio radical en la configuración... y... cooperación, afiliación, asociación, lazos, y vínculos refieren a relaciones superficiales entre personas o combinan actividades; solidaridad refiere a una relación más profundamente arraigada; y cohesión a los principios subyacentes de la estructura que le confiere unidad al sistema de un campo social. [Gluckman: 109] 13. Gluckman afirmó que su teoría del conflicto social ponía énfasis en aquellos espacios en donde Simmel no había logrado profundizar. El conflicto, para Simmel, presenta consecuencias frente a la estructura del grupo donde surge y frente a la estructuración de sus propias partes. La particularidad del conflicto radica en que es una relación que actúa contra la unidad del grupo. Devela y enmascara: refiere a una suerte de disociación, de ruptura de la unidad, pero enmascara su cualidad de acción recíproca, pues sólo se desvela cuando se produce la lucha, cuando increpa a la unidad. Aquí la teoría del espacio sociológico juega un papel central.. 13. Gluckman, Max. The ideas in barotse Jurisprudense, New Haven, Yale University, p. 109. Citado en Korsbaek, Leif. “El estudio antropológico del conflicto en la antropología mexicana. El caso de San Francisco Oxtotilpan, Una comunidad indígena en el Estado de México”, en http://www.nanzanu.ac.jp/LATIN/PL-2/03-leifkorsbaek.pdf Universidad de Nanzan, Japón, Centro de Estudios Latinoamericanos. - 28 -.
(29) El espacio sociológico es posibilidad de coexistencia, el producto de la acción recíproca. Con nuestra movilidad definimos el espacio que recíprocamente nos define, dirá Simmel. Nuestra relación con éste puede ir desde la independencia a la marginalidad. El tránsito y la socialización posibilitan la emergencia de marcajes ideales que redundan en la concepción de límites materiales. Simmel no afirma categóricamente que lo ideal antecede a lo material, sino que a partir del re-juego entre lo percibido material y la relación que con esto se establezca, el hombre determina un ámbito de movilidad que individualiza, que siente propio. La relación entre dos elementos sociales y el lugar entre estos dos elementos da constancia de las cualidades sociológicas fundamentales del espacio: exclusividad, división y unidad para el aprovechamiento práctico, fijación de sus contenidos, umbral de distancia (proximidad), migración. Entonces, uno de los aspectos más relevantes para el análisis de las situaciones conflictivas es el que hace referencia a las cualidades sociológicas del espacio, asunto que se expresa ordinariamente en límites o fronteras. La cohesión, la unidad del grupo social, asociada a la idea de persistencia del mismo, guarda dependencia de los procesos de delimitación, del funcionamiento interior de mecanismos sociales de inclusión y exclusión de los miembros del grupo. Benjamín Tejerina explica al respecto: El establecimiento de unas fronteras claramente definidas es fundamental para que sus miembros puedan producir y reproducir la identidad del grupo y su diferencialidad respecto de otros grupos, independientemente de que dicha identidad-diferencialidad descanse en elementos materiales o simbólicos. En relación con dicha identidad y sus límites, analíticamente, es posible diferenciar, al menos, tres situaciones conflictivas: una situación en la que el grupo social entra en confrontación con otro grupo diferente (conflicto externo); un conflicto entre dos colectivos pertenecientes a un mismo grupo social (conflicto interno), y una combinación de ambos, tal es el caso en que uno de los colectivos forma parte de un grupo social más amplio. Cuando este colectivo (que se encuentra comprendido en una conexión social más amplia) es suficientemente numeroso y fuerte, llegando a poner en cuestión el grupo en su totalidad, se produce un conflicto sobre el grupo. [Tejerina: 1991: 56-57, sobre Simmel]. - 29 -.
(30) El fundador de la Escuela de Manchester, entonces, tenía presente la propuesta sociológica simmeliana, según la cual: toda forma de socialización en la que los individuos, con sus intereses concretos, puedan constituir una unidad 14 dentro de la cual interactúan es un problema teórico. El conflicto es una forma de socialización entre varias (cooperación, alianza, solidaridad, lucha, pugna, etc.). En este punto, Victor Turner, alumno de Gluckman, produjo la noción de drama social, una densificación del saber antropológico relativo al conflicto que le llevó a postular una teoría de largo aliento denominada: antropología de la experiencia. Turner afirma que una parte básica de esta antropología es el drama social (una estructura experiencial); éste entendido como una acción que irrumpe en la “normalidad” social abriendo en ésta: 1) una brecha pública, generando un clima emocional tenso. Esta brecha potencia los antagonismos, los cuales al brotar abiertamente —ya sea para confrontar o negociar— producen una 2) crisis, la cual tiende a la 3) procuración de la paz. Esta última puede contribuir a la resolución del conflicto o derivar en diferencias irreconciliables. Se trata de una interpretación del conflicto desde la perspectiva procesual de Gluckman: una relación espacio-temporal que moviliza, expresa y trastoca el “equilibrio social”. Así pues, las medidas para dirimir el conflicto tendrán variaciones culturales: postergar o propiciar el proceso de crisis ya con reglas diplomáticas o de cortesía o bien, la violencia organizada. La intensidad de la situación dramática se asocia a la intensidad en su posible resolución. Simmel, Gluckman y Turner dan la posibilidad de analizar el conflicto social en contextos distintos. Sus propuestas pueden ser aplicadas a fenómenos urbanos, sin olvidar la dimensión histórica de los objetos de estudio; pues quizá en esto radique la crítica más importante que han recibido. Respecto al contexto urbano, fue el propio Simmel quien halló un conflicto en la vida mental de las ciudades que consideró valioso en términos históricos. La metrópoli constituyó un escenario histórico nuevo, donde el vehículo de los valores del hombre ya no es “el ser humano en general” de cada individuo, sino la 14. Para Simmel, la unidad está antecedida de una división general. La división permite a los fragmentos espaciales ser entendidos como unidades una vez que estiman sus límites. - 30 -.
(31) singularidad cualitativa e irremplazable del hombre. La pugna al interior de la ciudad contra el contacto social, frente a la coexistencia casi obligada como producto de la economía capitalista con su simbólica de pérdida-ganancia, hace de la metrópoli una arena particularmente conflictiva en la historia moderna [Simmel, 1903].. 1.5 Lo popular, la antropología urbana en México En 1970 Guillermo Bonfil Batalla 15 hace una propuesta para el análisis fructífero de las culturas indígenas. Esta consistía en considerar la historia de subordinación de los pueblos indígenas y postular una antropología que no les tratara como parte de la cultura de clases. Pues sus “sojuzgadores” no han sido los empresarios, sino las culturas nacionales (España y la creación del Estado mexicano). Esta antropología mexicana se perfilaba hacia el trabajo crítico y al reconocimiento de los errores del pasado como medios para la reconstrucción del sentido nacional: una nacionalidad pluricultural. Bonfil comenzó a discutir el papel de las transformaciones sociales, políticas y económicas en las culturas indígenas; pues no eran en realidad culturas aisladas sino grupos cuya permanencia era resultado de su potencial de adaptación y resistencia frente a la dominación, ante el contacto cultural asimétrico. Estas consideraciones suponían una nueva visión del antropólogo, por ello Bonfil dice: Para cumplir con sus tareas (el antropólogo social) necesita no sólo identificar y estudiar los grupos con cultura distinta, sino entender también la naturaleza de los nexos que los unen. Y esto no únicamente en términos de relaciones bilaterales, sino dentro de una estructura global que es más que la suma simple de esas relaciones.. 15. Bonfil Batalla, Guillermo. “Del indigenismo de la revolución a la antropología crítica”, en Warman, Arturo; et. al., De eso que llaman antropología mexicana, Ed. Nuestro tiempo (La cultura del pueblo), México, 1970, p. 39-65. - 31 -.
(32) Néstor García Canclini recuperará esta propuesta para formular su tesis sobre las culturas populares como manifestaciones de las condiciones asimétricas de apropiación y consumo de los bienes sociales y culturales. Ideas además sostenidas con los postulados de Gramsci y Bourdieu. Y en este sentido, tanto Bonfil como García Canclini, ponen particular atención a los modos en que los grupos sociales subalternos se oponen, resisten, o resignifican sus relaciones con la cultura dominante. Sus postulados atienden el conflicto social. [García C., 2002] Para García C., entonces, la cultura estará mejor analizada desde un punto de vista procesual (producción-circulación-consumo); lo relevante se encontrará en los modos en que determinados grupos se relacionan —asimétricamente— y se apropian no sólo de los bienes materiales sino simbólicos. Generando una suerte de tensión entre los grupos populares y los dominantes. Para García Canclini el enfoque más fecundo es el que piensa la cultura como un instrumento para comprender, reproducir y transformar el sistema social, para elaborar y construir la hegemonía de cada clase. Desde esta perspectiva, lo que define como culturas populares será el resultado de la apropiación desigual del capital cultural, la elaboración propia de condiciones de vida y la interacción conflictiva con los sectores hegemónicos. El conflicto no es sólo el modo en que los grupos sociales subalternos se manifiestan contra los grupos dominantes. Es también un espacio en el que se detonan las manifestaciones simbólicas. Las culturas populares no pueden ser pensadas ya, y en eso atina García C., como la esencia de un pueblo, de una nación; menos cuando las nuevas configuraciones sociales y mundiales reafirman ciertas diferencias. Pues si lo popular se ha caracterizado por ser una manifestación de los grupos desposeídos y bien localizados, estos no han dejado de estar en contacto con el capitalismo y sus modos de estructurar el mercado y pernear en lo considerado estrictamente local. Podemos pensar que los productos de eso que García Canclini llama cultura popular (artesanías, fiestas) y los de la cultura de masas (productos elaborados en serie) por obra del capitalismo tienden a tocarse, a teñirse. Esto es lo que alarma a los esencialistas y supone la celebración de los capitalistas. - 32 -.
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