Caracterización del rol y el involucramiento en padres adolescentes: Un estudio de casos
Liliana C. Suárez Baracaldo
Universidad de los Andes
Tesis para optar al título de Magister en Psicología
Directora: Sonia Carrillo Ávila
Departamento de Psicología
Agradecimientos
Quiero dar gracias a mi directora de tesis Sonia Carrillo, por su constante apoyo, enseñanzas y aportes con su conocimiento; a Rubén Parra y Ana Lucia Jaramillo por sus ideas, correcciones y aportes; al grupo de investigación “relaciones afectivas a lo largo de la vida” de la Universidad de los Andes y al grupo de investigación “desarrollo, afectividad y cognición” de la Pontificia Universidad Javeriana, especialmente a Sandra Juliana Plata a quien le debo el gusto por la investigación, la formación en teoría fundamentada en los datos y el entrenamiento en observación participante; a las familias participantes y a mi familia por su apoyo emocional y
Tabla de contenido
Resumen ... 7
Introducción ... 8
Contextualización del embarazo adolescente ... 12
Paternidad adolescente ... 19
Factores determinantes de la paternidad adolescente ... 22
Factores determinantes del involucramiento paterno ... 26
Factores individuales. ... 31
Factores relacionales. ... 34
Factores contextuales ... 38
Preguntas de investigación ... 42
Método ... 42
Participantes ... 44
Criterios de inclusión y exclusión. ... 44
Instrumentos y recolección de datos ... 46
Encuesta sociodemográfica ... 46
Entrevista Semi-estructurada... 46
Observación participante... 46
Procedimiento ... 48
Entrenamiento a observadores... 48
Recolección de datos ... 49
Estrategias para garantizar la calidad de la información recogida (proceso de confiabilidad
cualitativa) ... 52
Resultados... 53
Análisis Intra-casos ... 55
Caso FA01. ... 57
Caso FA02. ... 94
Análisis Inter-caso. ... 127
Comparaciones inter-caso sobre los determinantes individuales. ... 128
Comparaciones inter-caso sobre los determinantes relacionales ... 130
Comparaciones inter-caso sobre los determinantes contextuales... 131
Discusión ... 134
Determinantes e involucramiento paterno ... 134
Relación entre las familias de estatus sociales diferentes ... 150
Conclusiones, limitaciones y sugerencias ... 153
Referencias ... 158
Anexo A ... 168
Anexo B ... 171
Anexo C ... 172
Anexo D ... 173
Anexo E ... 174
Anexo G ... 179
Índice de tablas
Tabla 1. ... 17
Tabla 2. ... 19
Tabla 3. ... 20
Tabla 4. ... 22
Tabla 5. ... 49
Tabla 6. ... 58
Tabla 7. ... 97
Índice de figuras Figura 1. Esquema explicativo usado para el análisis de resultados intra e intercaso ... 56
Figura 2. Creencias de PA01 sobre el roles parentales. ... 59
Figura 3. Creencias de MA01 sobre roles parentale ... 65
Figura 5. Similitudes y diferencias entre el discurso de PA01, MA01y abuela materna 01 sobre creencias . ... 71
Figura 6. Percepción de PA01 sobre el apoyo familiar recibido ... 74
Figura 7. Percepciones de MA01 sobre el apoyo recibido... 77
Figura 8. Percepciones de la abuela 01 adolescente sobre el apoyo recibido ... 79
Figura 9. Similitudes y diferencias en relación de pareja entre el discurso de PA01 y MA01 ... 81
Figura 10. Número de veces en las que fue registrada cada una de las categorías de “cooperación entre ambos padres”. ... 82
Figura 11. Caracterización del involucramiento paterno según PA01 ... 84
Figura 13. Similitudes y diferencias sobre involucramiento paterno entre el discurso de padre
adolescente, madre adolescente y abuela materna 01 ... 90
Figura 14. Categorización de la información relacionada con el involucramiento PA01 ... 92
Figura 15. Frecuencia de comportamientos observados MA02 ... 93
Figura 16. Frecuencia comportamientos observados en PA01 ... 94
Figura 17. Creencias de PA02 sobre roles parentales. ... 98
Figura 18. Creencias de MA02 sobre los roles parentales ... 102
Figura 19. Creencias del abuelo paterno 02 sobre roles parentales ... 104
Figura 20. Similitudes y diferencias entre el discurso de PA02, MA02 y abuelo paterno 02. ... 106
Figura 21. Percepciones de PA02 sobre el apoyo recibido ... 108
Figura 22. Percepciones de MA02 sobre el apoyo recibido ... 110
Figura 23. Percepciones del abuelo paterno 02 sobre el apoyo recibido ... 113
Figura 25. Similitudes y diferencias en relación de pareja entre PA02 y MA02 ... 116
Figura 26. Número de actividades o comportamientos que fueron registrados para cada una de las categorías de “cooperación entre ambos padres” ... 117
Figura 27. Caracterización del involucramiento paterno según PA02 ... 118
Figura 28. Caracterización del involucramiento paterno según MA02.. ... 120
Figura 29. Similitudes y diferencias entre el discurso de PA02, MA02 y abuelo paterno 02. ... 123
Figura 30. Categorización de información relacionada con el involucramiento paterno. ... 125
Figura 31. Frecuencia de comportamientos observados en PA02. ... 126
Figura 32. Frecuencia de comportamientos observados en MA02. ... 126
Figura 33. Esquema de influencia de los diferentes determinantes ... 135
Figura 34. Determinantes del involucramiento paterno de PA01 ... 136
Resumen
El embarazo adolescente ha sido un tema de preocupación para diferentes áreas de estudio. En la actualidad se han venido desarrollando diferentes investigaciones sobre este tema, que
principalmente han buscado responder a las preguntas sobre cuáles son los determinantes del embarazo adolescente y cuáles son las consecuencias de este fenómeno en la madre y el hijo. Pocos estudios han tenido en cuenta el rol que juega el padre dentro de este fenómeno y su involucramiento en la vida de sus hijos. Para una mayor comprensión sobre la manera como los padres jóvenes experimentan la paternidad, es necesario considerar dos marcos conceptuales: El modelo ecológico de Bronfenbrenner y la conceptualización sobre involucramiento paterno;estos dos marcos permiten estudiar el fenómeno no solo teniendo en cuenta los factores individuales que lo determinan sino también los relacionales y contextuales.
El objetivo del presente estudio fue explorar y comparar algunas dimensiones individuales, relacionales y contextuales del involucramiento de padres adolescentes pertenecientes a diferentes contextos sociales y económicos. La metodología que guio la investigación fue de corte cualitativo con un diseño de estudios de casos. La muestra estuvo conformada por dos familias pertenecientes a diferentes estatus sociales de Bogotá, Cuatro personas de cada familia participaron en el estudio: El, padre adolescente, la madre adolescente, el hijo/a y uno de los abuelos. La recolección de datos se llevó a cabo a través de entrevistas en profundidad realizadas con los 3 adultos y una actividad de observación realizada con uno de los padres y el bebé. Los resultados indicaron que los padres adolescentes entrevistados si se involucran con sus hijos pero de una manera diferente a otros grupos de padres y los determinantes (tanto individuales como los relacionales y contextuales) varía dependiendo de estatus social de cada padre. Parece ser que el contexto y las características propias de la familia influyen en la forma como los papás se involucran. Adicionalmente, se logró identificar que el padre de estatus social bajo evidenció un involucramiento más relacionado con su rol de proveedor económico, mientras que el padre de la familia con estatus social más alto mostró mayor involucramiento afectivo con su hijo.
Abstract
Teen pregnancy has been a topic concern to different research areas. In the last decade there has been an increase in the number of investigations on this area; the main aim of these studies was to assess questions related to the determinants of teenage pregnancy and the consequences of this event for mothers and children. Few studies have considered the relevance of the father’s role in this phenomenon and the level and characteristics of these adolescent fathers’ involvement with their children. To understand how young fathers experience parenthood, it is necessary to consider two conceptual frames: Bronfenbrenner´s Ecological Model and the conceptualization of parent involvement. These particular views contribute to a better understanding of the different factors (individual, relational and contextual) that could be related to fathers´ role and
involvement in the family and with the children.
The aim of this study was explore and compare some individual, relational and contextual
dimensions of parental role and involvement in two young fathers who live in different social and economic contexts. This study followed a qualitative methodology with a case study design. The sample consisted of two families from different socioeconomic status living in Bogotá. Four members of each family participated in the study: teenage father, teenage mother, their child, and 1 grandfather or 1 grandmother. In-depth interviews were conducted with the three adults in each family group. The results of this study indicated that teen parents were involved with their
children in different ways. In each family different determinants that influence fathers´
involvement were found. Beliefs and expectation of fathers regarding their role and involvement in the family also vary depending on the family´s social status. It seems that the context and the particular family characteristics influence the way parents participated in their child´s breeding. Results also indicated that father of low social status were more involved in the role as economic providers, while fathers from higher social status showed higher social and affective involvement with their children.
Introducción
En la actualidad en la mayoría de países y especialmente en América Latina, el embarazo adolescente se ha convertido en un tema relevante y de interés para muchos investigadores. Diferentes áreas de estudio se han encargado de indagar sobre las causas y las consecuencias que dicho fenómeno trae tanto para la madre y su hijo, como para la sociedad. Se ha planteado que la parentalidad adolescente es un fenómeno complejo que genera numerosos efectos negativos en los jóvenes como por ejemplo en el nivel socioeconómico de las mujeres (por ejemplo el aumento de la pobreza y su transmisión intergeneracional), bajos niveles educativos, y dificultades
ocupacionales (Langfield & Pasley, 1997).
La psicología ha insistido en describir el fenómeno centrándose en la descripción y
explicación de las necesidades de los padres adolescentes (antes de ser padres) y en los efectos que el embarazo adolescente trae para las jóvenes madres y para el nuevo hijo, para el padre, y para la familia extensa. Son pocos los abordajes y estudios que se hacen sobre el fenómeno una vez ha nacido el hijo y por ende sobre los factores que determinan la forma como los papás se involucran con estos (Pantelides, 2004).
Estudios actuales resaltan que el embarazo adolescente es un fenómeno contextual y multidimensional en el que confluyen factores individuales, sociodemográficos, familiares y relacionales. Pedrosa, Pires, Carvalho, Canavarro y Datillio (2011) plantean que para entender a profundidad el embarazo en adolescentes, es pertinente estudiarlo desde el modelo bioecológico propuesto por Brofenbrenner (1979). Estos autores, consideran que son muy pocos las
investigaciones que integran todas las dimensiones ecológicas del individuo (individuales, relacionales y contextuales) en el estudio del embarazo adolescente en las madres y aún más escasos son los estudios que se concentran en los padre. Según dichos autores, seguir este tipo de abordaje permitiría explicar no solo las causas de dicho fenómeno sino también entender y describir cómo este proceso es vivenciado por la madre, la familia extensa y especialmente por el padre una vez nace el niño.
En la última década, se ha observado un interés en el estudio de la paternidad adolescente. Un creciente número de investigadores se ha interesado por estudiar el rol que juega el padre en la familia, las creencias y expectativas sobre el rol paterno y diferentes aspectos de la relación y el involucramiento paterno con los hijos. Particularmente, en los últimos años. Por ejemplo, trabajos
recientemente realizados en Estados Unidos sobre paternidad adolescente han comenzado a indagar aspectos relacionados con el involucramiento de los padres con los hijos y sobre algunos factores asociados al mismo, tales como el apoyo social, la relación de pareja y la calidad de interacción padre-bebé. Los hallazgos indican principalmente que: (a) los padres adolescentes manifiestan una motivación por involucrarse particularmente en la crianza de los hijos (Cruzat, & Aracena, 2006); (b) la forma como los padres adolescentes perciben que debe involucrarse con sus hijos es desde el rol de proveedores (Gordon, Watkins, Walling, Wilhelm, & Rayford, 2011; Futris, Nielsen y Olmstead, 2010; Thompson, & Walker, 2004;); (c) el apoyo brindado por la familia extensa va influir en la manera como el padre se involucra con sus hijos y así mismo en sus niveles de estrés (Fagan & Bernd, 2007); y (d) el tipo de relación entre la pareja adolescente, el apoyo financiero hacia la madre joven y las percepciones de esta sobre el involucramiento del padre adolescente están relacionadas con la presencia de él durante y después del embarazo (Herzog, et al, 2007).
En Latinoamérica, trabajos realizados en Chile y México, han abordado el tema de los significados sobre la paternidad adolescente específicamente en padres y madres menores de edad pertenecientes a sectores vulnerables. Los investigadores han encontrado que, el
involucramiento paterno de estos padres está determinado por las creencias que ellos, las mamás adolescente y los abuelos paternos y maternos tienen acerca del rol que él debe cumplir en la crianza de los hijos. Adicionalmente, se ha identificado que las creencias de los padres
adolescentes están relacionadas con el rol de proveedor que tiene el hombre y con las necesidad de pasar más tiempo con sus hijos y de brindarle a estos una mejor calidad de vida en el ámbito económico y afectivo (Aracena, et. al, 2003; Cruzat, & Aracena, 2006; Peñaranda, 2011; Parra, Sharp, & Wampler, 2008; Reyes & Cabello, 2011);
Estos estudios, reflejan la necesidad de examinar el rol paterno adolescente desde una
perspectiva ecológica que contemple factores del individuo al igual que factores contextuales del ambiente en el que los jóvenes padres se desenvuelven. Autores como Peñaranda (2013) y Gavin, Black, Minor, Abel, Papas Bentley (2002) argumentan que el involucramiento paterno durante la adolescencia está determinado, por ejemplo, por las creencias personales y culturales sobre lo que es ser padre, las relaciones de pareja, la estabilidad laboral, el apoyo social recibido y el apoyo institucional recibido. Así mismo, Erkut, Szalacha y García (2005), plantean que el estudio de la paternidad adolescente se debe realizar teniendo en cuenta un modelo que integre el constructo
del involucramiento paterno planteado por Lamb, Pleck, Charnov y Levine, (1985) con una visión ecológica del desarrollo humano, lo cual permitirá comprender los diferentes aspectos que intervienen en la manera cómo los padres adolescentes intervienen en la crianza de los hijos convivan o no con ellos, y a su vez describir el rol que ellos asumen en el cuidado de los hijos.
Uno de los principales vacíos que se evidencia en la literatura sobre paternidad en la
adolescencia es que hay pocos estudios que aborden de manera simultánea las tres dimensiones ecológicas (individual, relacional y contextual) en la descripción del involucramiento paterno. En general, la mayoría de estudios no tienen en cuenta los factores contextuales, como por ejemplo el factor socioeconómico o los aspectos culturales. En muchos de dichos estudios los autores plantean la necesidad de tener en cuenta dicha dimensión para investigaciones futuras, ya que se ha identificado que el nivel socioeconómico es un determinante importante para que el padre adolescente comparta tiempo con su hijo o reciba un determinado apoyo social.
Adicionalmente, en Colombia son pocos los estudios que se han centrado en estudiar el rol del joven padre en la familia y con el hijo. Algunos ejemplos se encuentran en la investigaciones de Peñaranda (2013) en la cual mediante un estudio de caso buscó describir el significado paterno de lo que es ser un padre en contextos vulnerables, y Molano, Plata y Sandoval (2009) quienes estudiaron los factores asociados a la construcción de los roles paterno y materno en grupos familiares con progenitores adolescente. Sin embargo, no se conocen las características particulares de la paternidad a esta edad en padres tanto de contextos socioeconómicos bajos como de contextos socioeconómicos medio-altos. Poco se sabe acerca de las creencias sobre el rol paterno, sobre las diferentes relaciones afectivas que tienen los adolescentes o sobre el apoyo que reciben por parte de su propia familia; estos aspectos son relevantes para poder comprender la forma cómo actualmente los jóvenes que se convierten en padres a temprana edad, se
involucran en el cuidado y la crianza de los hijos. Es por esto que el objetivo de este estudio se centró en explorar y comparar algunas dimensiones individuales (como por ejemplo las creencias sobre roles paternos, la actitud frente a la crianza), relacionales (apoyo social, relación de pareja) y contextuales (estatus social, creencias culturales) del involucramiento de padres adolescentes pertenecientes a diferentes contextos socioeconómicos.
Contextualización del embarazo adolescente
En los últimos 40 años, la etapa de la adolescencia ha sufrido una serie de cambios sociales y culturales que han ido modificando los roles y comportamientos de los jóvenes de dicha edad. En los años 70’s los adolescentes de la época comenzaron a vivenciar diversas transformaciones sociales. Por ejemplo, la revolución industrial trajo la existencia de nuevas tecnologías (como la televisión) y nuevas dinámicas laborales, a partir de las cuales se aplazó en los jóvenes el ingreso al mundo laboral debido a mejores y mayores posibilidades de estudio e igualmente aparecieron los métodos anticonceptivos que generaron nuevas formas de pensar y vivenciar la sexualidad en los jóvenes (Olavarría & Madrid, 2005). Estas transformaciones generaron que se aumentara la edad para contraer matrimonio y la edad para tener el primer hijo, dando como resultado una sociedad que empezó a considerar la adolescencia como una etapa del ciclo vital en la cual los jóvenes no están preparados económica, social, ni emocionalmente para enfrentarse a situaciones que en la actualidad deben ser realizadas o vivenciadas solo por personas mayores (Olavarría & Madrid, 2005; Quintero, 2013).
A medida que se ha ido especificando cuales deberían ser los roles propios de la adolescencia, se ha resaltado cada vez más que el embarazo a una temprana edad es un fenómeno que genera en la mamá adolescente una serie de consecuencias tales como: problemas de salud, deserción escolar, dificultades laborales, aumento de la pobreza y adicionalmente cambios tanto en el estado civil, como en la estructura familiar y en el proyecto de vida (Climent, 2003; Salazar, Rodríguez & Daza, 2007). En el estudio adelantado por Salvatierra et al. (2005), el cual tenía como objetivo describir el autoconcepto y el proyecto de vida de 100 jóvenes madres chilenas, se encontró que el embarazo adolescente no solo cambia la forma como la joven madre se percibe a sí misma, sino también la forma como este evento se integra como una nueva meta de la vida.
Según Montoya (2013) el embarazo adolescente tiene consecuencias importantes en la construcción de los proyectos de vida y en el desarrollo académico y profesional de las jóvenes. De manera similar, los hallazgos encontrados por Salazar, Rodríguez & Daza (2007) en un estudio con 20 madres adolescentes bogotanas pertenecientes a zonas rurales y urbanas y con un nivel socioeconómico bajo-medio, indicaron que la mayoría de las jóvenes entrevistadas no culminaron sus estudios académicos dedicándose a otras actividades. Según estos autores, solo el
15% de las mamás entrevistadas llegaron a ser profesionales, técnicas o administradoras, frente a un 35% que se dedicó al trabajo en áreas de ventas y un 25% al hogar.
El proyecto de vida en los adolescentes, es un tema que ha atraído el interés de varios
investigadores debido a que es en esta edad en la que los jóvenes comienzan a definir sus metas a corto y largo plazo y a planear las acciones que los conducirán a ellas. En este proceso los
jóvenes toman como punto de partida una serie de creencias y significados que tienen acerca de la independencia y autonomía que se busca en la vida adulta, y que ellos desean alcanzar. Proyectos como estudiar, aprender una ocupación, trabajar y formar una familia son algunas de las tareas centrales que la mayoría de jóvenes desean lograr en un futuro cercano (Climent, 2002).
En un estudio adelantado con 250 mujeres embarazadas de sectores populares, Climent et al. (1996) encontraron que el 80% de las madres no tenían dentro de su proyecto de vida el
embarazo adolescente. Para este porcentaje de mamás, el embarazo a temprana no fue deseado y adicionalmente generó una ruptura en la vida conyugal o en algunas otras mujeres incentivo una vida conyugal en pareja.
Se considera que el embarazo adolescente no solo afecta el proyecto de vida y la deserción escolar como se mencionó anteriormente. El boletín de la infancia y adolescencia sobre el avance de los objetivos de desarrollo del Milenio de la CEPAL, Naciones Unidas & UNICEF (2007) señala que hay cinco adversidades principales asociadas al embarazo adolescente. La primera de ellas tiene que ver con los riesgos perinatales que puede presentar una joven madre, ya que debido a su desarrollo fisco hay una alta probabilidad de que a esta edad se presenten altas tasas de mortalidad, morbilidad infantil, pérdida intrauterina y complicaciones al momento del parto. Una segunda adversidad se centra en el hecho de que las madres adolescentes enfrentan una serie de obstáculos en cuanto a su formación escolar y a sus posibilidades laborales; sin embargo estas organizaciones mencionan que existe una menor probabilidad de deserción escolar en aquellas madres que han tenido una educación continua, a diferencia de aquellas jóvenes que han tenido intermitencia en sus estudios, pues es más factible que ellas abandonen la escuela después del embarazo. En tercer lugar, se menciona como un gran obstáculo la falta de experiencia en el cuidado de los hijos y en la formación emocional y psicológica que las jóvenes le pueden brindar a ellos; las jóvenes, se encuentran en un proceso de construcción de su propia identidad y dentro de los roles que la sociedad les asigna no se contempla el formar y educar a otra persona. La
cuarta adversidad que proponen estas organizaciones está relacionada con el hecho de que hay una mayor probabilidad de que el embarazo adolescente se presente en jóvenes de bajos recursos económicos, perpetuando así el hecho de que el embarazo es un evento que reproduce inter-generacionalmente la pobreza. Finalmente, la quinta adversidad del embarazo adolescente resalta el hecho de que la madre adolescente tiene mayores probabilidades de ser una madre soltera y de enfrentarse a la ausencia de los padres de sus hijos; de acuerdo con éste boletín “históricamente la maternidad adolescente tiende a darse bajo arreglos nupciales menos formales, sea por razones materiales (limitaciones financieras, dependencia de los hogares de origen), psicosociales (relaciones más inestables, embarazos productos de violencia, y otros) o ambas” (CEPAL, Naciones Unidas & UNICEF, 2007, p. 7)
Por otra parte, Schlegel (2009), considera que la cultura y los contextos sociales en los que están inmersos los adolescentes influyen de manera importante en la manera de ver o abordar el embarazo adolescente; por ejemplo los estilos de alimentación que se observan actualmente en los jóvenes han llevado a que los cambios biológicos propios de la pubertad se presenten a edades muy tempranas. De ahí que niñas de ocho, nueve o diez años pueden pasar por su proceso de pubertad y puede estar a estas edades sexualmente maduras para concebir un hijo. Sin
embargo, esto no implica que física, emocional y conductualmente estén preparadas para hacerlo. Físicamente, el embarazo adolescente se convierte en riesgo cuando la pubertad se adelanta a edades muy tempranas antes de los 15 años cuando el cuerpo no está listo para ello; por ejemplo, según Schlegel (2009) “el embarazo a la edad de los 18 o 19 años probablemente no implicaría un riesgo si se mantiene una salud adecuada y cuidados propios por parte de la familia de la madre adolescente” (p. 581) por lo que los efectos del embarazo adolescente son moderados por factores externos a la joven madre, tales como el apoyo de pareja y el apoyo familiar y social.
Flórez, Vargas, Henao, González, Soto & Kassem, (2004) consideran que existen tres factores del contexto próximo al que pertenecen los jóvenes, que influyen directa e indirectamente sobre la fecundidad adolescente. Estos factores son: el hecho de tener acceso a educación y al sistema de salud, dentro de los cuales está la información que tiene los jóvenes sobre el embarazo y los métodos de planificación; en segundo lugar, está el factor socioeconómico a partir del cual el adolescente creará una serie de significados acerca del matrimonio, las relaciones sexuales, el noviazgo, el amor y la familia; y por último está el tercer factor el cual hace referencia a las características particulares de cada adolescente y su familia.
En esta misma línea, Pantelides (2004), ubica los factores sociales que influyen en el
embarazo adolescente en dos grandes niveles: por un lado el nivel macrosocial se relaciona con las pautas culturales, la estructura socioeconómica de la madre adolescente, la etnia y las políticas públicas que influyen sobre el embarazo adolescente. El segundo nivel es el microsocial el cual está más próximo al sujeto y se relaciona con los factores tales como el lugar de residencia de la adolescente, los pares, el acceso a servicios de salud, el inicio temprano de relaciones sexuales, entre otros.
En estudios Colombianos como el adelantado por Alvarado, Martínez, Baquero, Valencia y Ruiz (2007), se evaluó una serie de factores microsociales alrededor del embarazo adolescente. El objetivo de este estudio era describir el embarazo adolescente a partir del conocimiento de las jóvenes sobre anticoncepción, las relaciones sexuales, el embarazo y el aborto. Los autores encontraron que de las adolescentes participantes en el estudio, el 97,3% sabía cómo evitar un embarazo, y reconocían dos principales métodos de planificación (preservativos y
anticonceptivos orales); así mismo se encontró que el 96% de las adolescentes entrevistadas tenía clases de educación sexual en la escuela. En cuanto a la categoría de embarazo, el 11% de las adolescentes que manifestaron tener relaciones sexuales, había estado alguna vez embarazada, y de ellas el 14,35% decidió tener el bebé, el 28,6% tuvieron un aborto espontáneo y el 57% tomó la opción de abortar, apoyadas en su mayoría por otras personas para tomar la decisión.
Näslund-Hadley (2011) considera que si bien han habido estudios que resaltan una serie de factores de riesgo (pobreza, bajos logros académicos, transmisión intergeneracional del embarazo adolescente, el inicio temprano de las relaciones sexuales, la violencia de pareja, entre otros) aún no ha sido posible identificar plenamente cuales son los factores causales de dicho fenómeno. Con relación a la educación dicha autora indica que algunos estudios plantean que el embarazo adolescente genera deserción escolar, mientras que otros exponen que la deserción escolar se da antes de que se presente el embarazo, tal como lo reporta en el estudio adelantado para el Banco Interameriano de Desarrollo (BID). Este estudio tuvo como objetivo evaluar en profundidad los factores determinantes del embarazo adolescente y su relación con las trayectorias de educación y los planes de vida. La autora entrevistó a 118 mujeres de Lima (Perú) y Asunción (Paraguay); 80 mujeres tenían entre 23 a 33 años y 42 de ellas tuvieron su primer hijo durante la adolescencia (el resto lo tuvieron después de esta edad). Adicionalmente, en Perú entrevistaron 10 mamás que
para la fecha del estudio estaban en la adolescencia, y en Paraguay se entrevistaron 16 con esta misma característica, adicionalmente se entrevistaron 12 madres de aquellas mamas adolescentes.
Particularmente, se encontró que las mamás adolescentes percibían el embarazo “como una forma de establecer una identidad de adulta, de conservar su novio, de satisfacer sus deseos de sentirse necesitadas y, en algunos casos, de obtener apoyo financiero.” (Näslund-Hadley, 2011, p.13). Adicionalmente, se encontró que las madres adolescentes que desertaron del colegio tenían menos metas a futuro para su vida, por lo que el embarazo se había convertido en una forma acelerada de alcanzar lo que se quería ser cuando adultas. Por esta razón, Näslund-Hadley (2011) llama la atención sobre la importancia de analizar cuidadosamente el tema del abandono escolar en el embarazo adolescente; a partir de su investigación se identificó que un grupo de mujeres reportó haber desertado del colegio a causa de su bajo desempeño escolar, mucho antes de haber quedado en embarazo. Estos hallazgos conducen a re-evaluar la hipótesis de que la educación, la autonomía, el empleo y las decisiones de vida se afectan como producto del embarazo.
Otro aspecto relevante de resaltar respecto al embarazo adolescente es la incidencia que este ha tenido tanto en Colombia como en Latinoamérica. Para Näslund-Hadley (2011) la tasa total de fecundidad en mujeres ha ido disminuyendo a nivel mundial incluso en América Latina; sin embargo, esta autora coincide en explicar que a pesar de esta tendencia, esta región es la única que comparada con otras regiones del mundo, ha tenido un aumento en la fecundidad de mujeres adolescentes en los últimos 30 años. Adicionalmente considera que algunos países
latinoamericanos han tenido un aumento significativo en la tasa de la fecundidad adolescente mientras que otros han empezado a mostrar un descenso en dicha tasa aunque de una manera más lenta a comparación de la tasa total de fecundidad.
Particularmente, en la década de los 80’s y 90’s la tasa global de fecundidad aumentó
significativamente; sin embargo en los últimos diez años dicha tasa ha mostrado una disminución a nivel mundial, pasando de 59 nacimientos por cada mil mujeres jóvenes en el periodo 2000-2005 a 50 en el periodo de 2000-2005-2010 (Banco mundial de datos, 2014). Sin embargo, expertos en demografía, mencionan que aunque se evidencien que las cifras han disminuido, no se puede confiar plenamente en ello, ya que principalmente en los países más desarrollados donde se presenta una transición poblacional avanzada, es donde dicha tasa ha empezado a descender, situación que no ha sido tan constante en países de América Latina (Flórez & Soto, 2007;
Olavarría & Madrid, 2005; Rodríguez, 2005;). Con relación a este punto, Pantelides (2004) explica que la concepción de que el embarazo adolescente ha aumentado radica en el hecho de que “ha ido en aumento en muchos países el número de nacimientos de madres adolescentes, no en virtud del aumento de las tasas de fecundidad sino porque tasas estancadas o en descenso lento se han combinado con cohortes de tamaño creciente. Ello ha dado lugar a la impresión,
especialmente en los profesionales de los servicios públicos de salud, que atienden el grueso de los nacimientos en edades tempranas y cada vez a más madres adolescentes, de que la fecundidad de este grupo etario está aumentando” (p. 12).
Según Rodríguez (2005), para el año 2000 los países Latinoamericanos que aumentaron sus tasas de fecundidad en comparación con las décadas anteriores fueron Brasil, Colombia, Haití y República Dominicana. Montoya (2013) identifica que después del 2000 en muchos de estos países, sobre todo en Colombia las cifras disminuyeron; sin embargo esta disminución no ha sido significativa teniendo en cuenta el fuerte trabajo que se ha venido adelantando en políticas
públicas que van encaminadas a la disminución del embarazo adolescente (Ver Tabla 1). Por otra parte, Olavarría y Madrid (2005) plantean que al comparar las cifras de fecundidad adolescente del periodo de 1970-1975 en diferentes países con las del periodo entre 1995-2000, se encuentra que naciones como Nicaragua, Honduras, Guatemala y Jamaica han tenido una tendencia alta en la fecundidad para los dos periodos, mientras que países como Argentina, Uruguay y Haití han mantenido una constante baja en la tasa de fecundidad adolescente. En los dos periodos estudiados (1970 -1975 y 1995 – 2000) Colombia mantuvo una tendencia media-baja en las cifras de fecundidad adolescente, a diferencia de Brasil que paso de una tendencia media-baja a una tendencia media-alta.
Tabla 1.
Comportamiento histórico de las tasas de fecundidad en mujeres entre 15 y 19 años, de países latinoamericanos con tasas más altas de fecundidad
Años censales
1986 1994 1996 1998 2000 2005
Brasil 74,2 -- 86,3 -- 89.7 86
Colombia 73,4 -- -- -- 82,7 78,09
Haití -- 75,7 -- -- 86,3 --
Nicaragua -- -- -- 130,1 132.6 119,01
República
Dominicana 99,7 -- -- -- 111 116
Nota: La tasa general de fecundidad en mujeres hace referencia a la estimación de número de nacimientos que ocurren anualmente en Colombia, por cada mil mujeres de los diferentes rangos de edad entrevistados,
que para este caso son de 15 a 19 años. Las cifras acerca de la fecundidad expuestas en la tabla son
mencionadas por Rodríguez (2005) en el informe que hace para la CEPAL acerca de las tasas de
fecundidad adolescente y su impacto en Chile. Los años censales son diferentes en cada país, por lo que se
toma en cuenta las cifras que cada país tenga dentro del rango de años 1986 y 2005.
Al analizar algunos factores sociales y características de la población se encuentra que en Latinoamérica la fecundidad adolescente está relacionada con el área de vivienda de los jóvenes y con su nivel educativo. Según Olavarría y Madrid (2005) la pobreza y las carencias sociales y económicas se relacionan fuertemente con las tasas de fecundidad adolescente; en países como Perú, Paraguay y Bolivia la maternidad adolescente en zonas rurales llega a ser casi el doble que en zonas urbanas. Según estos autores, “es en las áreas rurales donde se encuentra la población con menores niveles de educación, mayores tasas de pobreza y menor acceso a servicios públicos y medios de comunicación. Estos factores señalan diferentes barreras (culturales, lingüísticas, económicas, etc.) para el acceso a la información y atención de salud, especialmente sobre sexual y reproductiva y, en particular, sobre métodos modernos de planificación familiar” (p. 90-91).
En Colombia, la Encuesta Nacional de Demografía y salud (ENDS) del 2010, menciona que a partir del año 2005, la tasa general de fecundidad adolescente ha disminuido, pasando de 90 nacimientos por cada mil mujeres en el 2005 a 84 en el 2010 (ver Tabla 2). De igual forma la encuesta arroja datos acerca de ciertas características de la población adolescente; por ejemplo, se menciona que del total de mujeres entrevistadas con edades entre 15 y 19 años de edad, el 22, 2% pertenece a zonas rurales y 13,8% a zonas urbanas. Adicionalmente, se expone que las mujeres con bajos niveles de estudio tienen mayores porcentajes de embarazo que las mujeres de mayor nivel educativo (primaria 41,5%; secundaria 14,2% y nivel superior 7.7%). Los datos de esta encuesta indican que el porcentaje de embarazos adolescentes varía según el índice de riqueza, siendo más alto en sectores socioeconómicos y más bajo en sectores altos (bajo 22,9%; medio 15,1% y alto 10,7%) (ENDS, 2010). Si bien estos datos demuestran que el fenómeno de la
en condiciones de pobreza, también demuestran que este fenómeno no es exclusivo de poblaciones en condiciones de vulnerabilidad.
Tabla 2.
Tasas general de Fecundidad adolescente en los últimos 15 años. ENDS 2010
Tasas de fecundidad por año
2000 2005 2010
15 a 19 años 85 90 84
Nota: Los datos fueron tomados del informe de la EDNS realizado por profamilia (2010). La tasa general de fecundidad en mujeres hace referencia a la estimación de número de nacimientos que ocurren
anualmente en Colombia, por cada mil mujeres de los diferentes rangos de edad entrevistados, que para
este caso son de 15 a 19 años.
La capital del país es una de las ciudades con menores índices de fecundidad adolescente respecto a las demás zonas rurales y urbanas del país, específicamente esta ciudad cuenta con un 13.3% de embarazos adolescentes. Según la encuesta distrital de demografía y salud (EDDS), dentro de la ciudad también se evidencia una diferencia de la tasa general de fecundidad según el nivel económico y el nivel de educación, donde el 44 % de las madres adolescentes pertenecen a niveles socioeconómicos bajos y tan solo el 16% pertenecen a sectores altos; las localidades de Ciudad Bolívar, Los mártires y Bosa presentan el mayor índice de embarazos adolescentes (Profamilia, 2011).
Finalmente, llama la atención el hecho de que los datos sociodemográficos acerca del
embarazo adolescente se centren principalmente en las mujeres, son escasos los datos existentes sobre la incidencia o porcentaje de hombres que son padres a una temprana edad. Esta falta de información no solo se ve reflejada en las estadísticas, sino también en los estudios sobre las causas y efectos asociados a la paternidad adolescente.
Paternidad adolescente
Históricamente el estudio de la paternidad en la etapa de la adolescencia se ha centrado principalmente en los datos obtenidos y brindados por las mujeres. Por ejemplo, en muy pocos casos estudios demográficos han tenido en cuenta la información referente a las tasas de
fecundidad en los hombres. Según Ramón y Rojas (2010) este hecho puede deberse a varios factores: el primero de ellos es la concepción que se tiene acerca de que el embarazo es algo que involucra a las mamás ya que es un hecho que está ligado a la biología de la mujer; segundo, porque suelen ser las mujeres las que se quedan con los hijos después de una separación o cuando los papás no conviven juntos; y tercero, porque son a ellas a quienes las encuestas nacionales de demografía les pregunta sobre las características de la residencia, la familia y sobre la maternidad y la crianza de los hijos.
Olavarría y Madrid (2005) en el año 2005 intentan hacer una compilación de datos estadísticos acerca de la incidencia de la paternidad adolescente en algunos países de
Latinoamérica en el informe sobre sexualidad, fecundidad y paternidad en varones de América Latina para la CEPAL. Sin embargo, los datos sobre esta población son incompletos debido a que en muchos países los censos poblacionales no preguntaron información alguna sobre los padres.
Particularmente, en dicho informe se identificaron una serie de países que para el año 2000 tenían información acerca de la cantidad de hijos nacidos de padres adolescentes y las tasas generales de fecundidad para esta edad. Dichos países fueron Cuba, Costa Rica, Panamá, Chile y Venezuela, para la fecha dichos autores identificaron que países como Colombia, Brasil, Bolivia entre otros no tenían información sobre la paternidad adolescente; estos datos se resumen en la Tabla 3.
Tabla 3.
Porcentaje de padres adolescentes y tasa general de fecundidad de países con información alguna sobre paternidad adolescente antes del 2000.
País Año Porcentaje papás
adolescentes
Tasa de fecundidad padres adolescentes*
Cuba -- 0,8 7,9
Costa Rica 1990 0,9 8,9
Panamá 2000 1,9 18,9
Chile 2000 2,0 19,5
Venezuela -- 2,5 25
* La tasa de fecundidad adolescente en varones se mide en datos brutos (número de nacimientos por cada 1000 hombres adolescentes) Los datos fueron obtenidos de las cifras y tablas por país, mencionadas por Olavarría y Madrid (2005).
Adicionalmente, se identificó que la tasa de fecundidad en hombres menores de 20 años ha ido aumentando significativamente; por ejemplo, en países como Costa Rica y Chile la
fecundidad ha pasado de 0,9% y 1,7% en 1960, a 2.3% y 5,1 en el año 2000 respectivamente. En países como Panamá y Chile tras la realización de estudios históricos en los últimos 30 años se ha identificado que existe un alza significativa en el promedio de varones adolescentes que son papás. Por otra parte, en Panamá la cifra ha pasado de 1,5% en 1980 a 1,9% en el año 2000; mientras que en chile el promedio ha pasado de 16,2 % en el año 1980, a 25,6% en el año 2000 (Olavarría & Madrid, 2005).
En Colombia la falta de información acerca de datos estadísticos relacionados con padres adolescentes se ve reflejada en la última Encuesta Nacional de Demografía y Salud hecha en el país (ENDS, 2010). Allí se tiene en cuenta principalmente la información referente a la
fecundidad de las mujeres en diferentes edades, los niveles educación, la incidencia de la maternidad adolescente y el tipo de unión de las mujeres en edades reproductiva dejando por fuera las edades de las parejas que conviven o de los padres de sus hijos. La poca información referida a la paternidad adolescente en Colombia se encuentra en el sistema de consulta de nacimientos realizado por el DANE y La CEPAL en 2009, a partir del cual se puede conocer el número de nacimientos por edad de padres solo para el año en mención (DANE, 2009); sin embargo la información allí consultada no es muy clara ya que no se especifica por qué solo se muestran datos del año 2009, siendo que el programa fue presentado en el 2013.
Según el DANE, en el año 2009 se identificaron a nivel nacional 182 nacimientos de niños hijos de papás con edades entre los 13 y los 14 años, 28 de ellos fueron hijos de padres con 13 años. Por otra parte, en el rango de edad de 15 a 19 años la cifra de nacimientos aumentó a diferencia del primer grupo de edad antes mencionado, en este caso se presentaron 44.083 nacimientos de niños a nivel nacional (Ver tabla 4)
Los departamentos o ciudades en los que se reportaron mayores casos de nacimientos de hijos de papás adolescentes de 10 a 14 años fueron Bogotá (19%), Antioquia (14%), y Valle del cauca (10%). De igual forma, en estos mismos sitios se reportaron los mayores porcentajes de
nacimientos de hijos de padres para los rangos de edad de 15 a 19 años. El 17,4% de nacimientos se registró en Bogotá, mientras que el 12,5% en Antioquia y el 9,5% en Valle del Cauca (DANE, 2009).
Tabla 4.
Número de nacimientos por edad del padre y de la madre
Edad Mujeres (madres)
Edad del Padre 10-14 años 15-19 años
10 a 14 años 71 89
15 a 19 años 2673 33258
Nota: La presente tabla fue arrojada por el sistema de nacimientos del DANE (2009) al cruzar las variables edad del padre en grupos quinquenales y edad de la madre en grupos quinquenales, para obtener información sobre el número de nacimientos en cada caso solamente para los nacimientos dados en el 2009.
Los pocos datos sobre la paternidad adolescente sugieren que al parecer la cifra de padres jóvenes ha venido aumentando en algunos países de América Latina; sin embargo, las cifras y porcentajes sobre paternidad adolescente no son muy claros, específicamente en Colombia donde solo se encuentra información para un año.
Factores determinantes de la paternidad adolescente
A partir de la revisión de literatura se ha identificado que la paternidad adolescente es un fenómeno multidimensional, complejo de estudiar. Algunos autores plantean la necesidad de estudiarlo partiendo de dos marcos conceptuales, tales como el modelo ecológico del desarrollo y el modelo del involucramiento paterno (Erkut, Szalacha, & Coll, 2005; Goldberg, Tan, Davis, & Easterbrooks, 2013; Pedrosa, et. al, 2011; Peñaranda 2013).
Específicamente, Erkut, et al. (2005) plantean que para estudiar la paternidad adolescente es necesario hacerlo partiendo desde dos marcos conceptuales principales: El modelo ecológico del desarrollo humano y sobre el constructo de involucramiento paterno planteado por Lamb y cols. (1985). Así mismo, Gavin et al. (2002) exponen que el involucramiento paterno de los
al contexto social y cultural al que este pertenece y a las relaciones construidas con sus sistemas más cercanos tales como la familia, la pareja, el colegio, etc.
El modelo ecológico fue planteado por primera vez por Brofenbrenner (1979). Este autor expone que el desarrollo del ser humano es producto de la interacción entre las características biológicas de las personas y los contextos en el que estas crecen. Adicionalmente, considera que el desarrollo debe ser concebido como una estructura de sistemas concéntricos donde cada uno de ellos está contenido dentro del otro. Dentro de estos sistemas se establecen un conjunto de relaciones bidireccionales entre el individuo y diferentes agentes o factores de cada uno de estos sistemas (Brofenbrennner, 1979). Según este autor el primero de los sistemas (microsistema) hace referencia al contexto más próximo del individuo, dentro del cual se encuentran los comportamientos, los roles de la persona y las relaciones interpersonales de esta (la familia, el colegio, el trabajo etc). El mesosistema abarca a todas las relaciones que se dan entre aquellas relaciones interpersonales (del microsistema) es decir la relación de la vida familiar con la laboral, la sentimental o relación de pareja, las relaciones de trabajo, etc. El tercer sistema “exosistema” hace referencia a aquellos contextos en el que el individuo no está directamente inmerso o que es externo a su experiencia pero que si influye sobre este, como por ejemplo el trabajo de la familia, las políticas de educación, el sistema de salud, la religión, etc. Finalmente el macrosistema son aquellos factores contextuales, tales como la cultura y la subcultura a la que pertenece el sujeto y los valores y creencias sociales de esta.
Diferentes autores han utilizado esta aproximación para analizar las causas de la parentalidad adolescente, sin embargo son pocos los estudios que utilizan este abordaje para evaluar las características de los padres adolescentes, la interacción con su contexto familiar y la forma como se involucran en el cuidado de los hijos.
Dentro de las investigaciones que utilizan el modelo ecológico para el estudio de la paternidad adolescente, se ha encontrado que la gran mayoría de ellas se ha enfatizado en explicar los
factores individuales, relacionales y contextuales que explican porque se da el fenómeno, más no cómo es el ejercicio de la paternidad adolescente (Peñaranda 2013, Sipsma, Brooks, Heather Cole-Lewis, & Kershaw, 2010; Goodyear, Newcomb, & Allison, 2000).
Los factores individuales determinantes de la paternidad adolescente, tienen que ver con aquellos comportamientos particulares de los adolescentes que generaron el embarazo. Estos
comportamientos han sido estudiados en su mayoría con población norteamericana, por ejemplo, en el estudio adelantado por Sipsma, Biello, Cole-Lewis, y Kershaw (2010) con padres jóvenes pertenecientes a diferentes grupos étnicos habitantes de Estados Enidos, se encontró que los factores que estaban más asociados a la paternidad adolescente eran la delincuencia, el uso de sustancias (como el alcohol, cigarrillos y marihuana), las relaciones tempranas de noviazgo y el nivel educativo del joven padre. Adicionalmente, Goodyear, Newcomb, & Allison (2000) describen que las causas de la paternidad adolescente en jóvenes latinos de bajos ingresos que viven en Estados Unidos, son las ideologías sobre el rol masculino que tiene el joven y las prácticas sexuales de los hombres.
Diamond y Savin (2009) y Ebstyne y Roeser (2009) plantean que la paternidad adolescente está determinada en gran medida por el comportamiento sexual de los jóvenes, y, dentro de éste señalan el inicio temprano de las relaciones sexuales y las motivaciones que tiene los jóvenes sobre éstas y sobre el uso de métodos anticonceptivos. Sin embargo, Ebstyne y Roeser (2009) añaden que muchos de estos comportamientos están mediados por las creencias religiosas que algunos jóvenes tienen; para estos autores los adolescentes religiosos tienen menos relaciones sexuales y su inicio es más tardío ya que se considera importante no tener hijos hasta el
matrimonio. No obstante, Mueller et al. (2010) demuestran en un estudio adelantado con 2335 adolescentes (1,219 mujeres y 1,116 hombres) que la participación en actividades religiosas está asociado negativamente con el uso de métodos anticonceptivos en hombres, es decir que jóvenes con mayor involucramiento en actividades religiosas tienen menor control natal o uso de
anticonceptivos. Estos estudios indican que la religión de los jóvenes podría llegar a cumplir un doble rol dentro del embarazo adolescente (prevenirlo o facilitarlo).
Los factores relacionales hacen referencia a aquellos factores de la red social próxima del adolescente que conllevan a que un joven se convierta en papá como por ejemplo el tipo de relación que tiene los jóvenes con sus padres o pares , es el tipo de relación que tiene los jóvenes con sus padres (Goodyear, Newcomb, & Allison, 2000; Peñaranda, 2013; Sipsma, et. al, 2010), la convivencia con solo uno de los padres, el hecho de ser hijos de papás o mamás adolescentes y un alto nivel de normas en la vida familiar (Peñaranda, 2013). Schlegel (2009), menciona que un factor que también influye sobre la paternidad adolescente es el inicio temprano de las relaciones sexuales de los hermanos de los jóvenes; esta autora considera que cuando un adolescente tiene
un hermano o hermana que fue padre/madre adolescente hay mayor probabilidad de que este se convierta en padre a una temprana edad.
Finalmente, respecto a los factores del contexto que influyen en que un joven se convierta en padre, algunas investigaciones indican que dichos factores son similares a aquellos que influyen en las madres adolescentes. Dentro de estos se han citado principalmente el bajo nivel educativo y el contexto socio-económico. Por ejemplo, Peñaranda (2013) resalta que la paternidad
adolescente se presenta en su mayoría en contextos rurales y de pobreza; así mismo, Sipsma et al. (2010) resaltan que la paternidad a temprana edad esta determinada por la raza y el grupo étnico al que pertenezcan los jóvenes; en su investigación se evidenció que el 33,6 % y el 35,7% de los papás adolescentes entrevistados eran hispanos y afroamericanos respectivamente.
Algunos autores han planteado que para entender el fenómeno de la paternidad adolescente no basta con estudiar los factores que están asociados al embarazo en esta etapa, sino también es importante conocer las creencias que se tienen acerca de lo que es ser padre, los comportamientos evidenciados una vez nace el hijo y las características del contexto socioeconómico al que
pertenece el joven padre, basándose en el modelo ecológico del desarrollo (Langfield & Pasley, 1999Peñaranda, 2013; Rodríguez, 2009;). Por ejemplo, Pedrosa et. al (2011) exponen que, en general, los factores individuales que se deben tener en cuenta en el estudio del embarazo adolescente son: la madurez sexual, el sistema de creencias, los valores y las expectativas que favorecen la paternidad y la maternidad a temprana edad, el nivel educativo de los padres, el involucramiento con los hijos y las actividades religiosas. En cuanto a los factores relacionales, estos autores mencionan: la historia de la familia extensa de los jóvenes padres, la relación con los familiares, la estabilidad en la comunicación familiar, el apoyo social brindado por estos y el involucramiento en la crianza de los hijos de padres y madres adolescentes. Por último, resaltan que los aspectos contextuales que se deben tener en cuenta en el estudio de la paternidad
adolescente son los diferentes niveles socioeconómicos y culturales de los jóvenes.
En conclusión, la mayoría de los estudios sobre parentalidad en la adolescencia se centran en la perspectiva de la joven madre y las causas del embarazo adolescente; el rol del padre
adolescente está asociado con frecuencia a abandono infantil, y por ende a la falta de
responsabilidad con el hijo. Existen pocos estudios que arrojen información sobre las decisiones, necesidades y factores que están asociados al ejercicio de la paternidad adolescente una vez ha
nacido el hijo. Y aunque un gran número de estudios se encargan de estudiar las causas y los determinantes del embarazo adolescente basados en el modelo ecológico, aun son menos los estudios que usan esta perspectiva para explicar cómo es la interacción entre los padres jóvenes y sus hijos y como es el involucramiento paterno de los papás adolescentes una vez ha nacido el niño(Peñaranda, 2013; Rodríguez, 2005; Langfield & Pasley, 1997), razón por la cual se hace importante identificar desde una perspectiva ecológica, cuales son los determinantes del involucramiento paterno.
Factores determinantes del involucramiento paterno
El tema del involucramiento paterno se ha estudiado en mayor medida en relación con los padres adultos; investigaciones sobre involucramiento paterno en poblaciones de padres adolescentes son menos frecuentes en la literatura.
El tema del involucramiento paterno fue planteado por primera vez por (Lamb, Pleck, Charnov & Levine, 1985) Por medio de este constructo los autores buscaban explicar la forma como los papás se involucraban con los hijos y los beneficios que este hecho traía para el
desarrollo de los niños. De igual forma buscaban demostrar que el rol de cuidado y crianza no era algo exclusivo de las madres y que los papás también podían vincularse afectivamente con sus hijos y participar de manera activa y significativa en su crianza.
Estos autores señalan cómo el rol paterno se empieza a caracterizar a partir de una serie de transformaciones sociales que tuvieron lugar en la década de los años 70. Dentro de estas se pueden citar la revolución industrial y con ello el incremento de la participación de la mujer en el mundo laboral, lo que llevó a que la paternidad tradicional comenzara a transformarse
paulatinamente; las mujeres optaron por un nuevo proyecto de vida y por un deseo de realizar actividades diferentes a la maternidad, pasando de ser cuidadoras exclusivas de los hijos a compartir el rol de proveedor económico dentro de la familia. De igual forma los padres empezaron a involucrarse en el cuidado de los hijos participando en actividades que hasta ese momento solo hacían las mujeres. Este cambio llevó al surgimiento de una visión moderna de paternidad (Lamb, 2010).
Los cambios que se presentaron tanto en los roles de los padres como en las actividades que realizaban en la familia y con los hijos llamaron la atención de algunos investigadores, como por ejemplo Lamb, Pleck y Levine (1985), quienes iniciaron una línea de estudios sobre las
características de la relación padre- hijo, el rol de los padres dentro de la familia, y su impacto en el desarrollo y bienestar infantil. Lamb (2010) planteó que el efecto directo de la paternidad sobre el desarrollo y bienestar de los hijos se debe abordar teniendo en cuenta algunas
diferencias que se han observado entre la interacción madre hijo y al interacción padre-hijo. Por ejemplo este autor ha mostrado que cuando los padres hablan con sus hijos, ellos usan más directrices, indagan por eventos y situaciones más de lo que lo haría una madre; generando en el niño mayores herramientas lingüísticas (Lamb, 2010).
Lamb, et al. (1985) plantearon específicamente que el término del involucramiento paterno hace referencia a tres dimensiones interacción, disponibilidad y responsabilidad. La interacción tiene que ver con el contacto directo que tiene el padre con su hijo mediante las diferentes actividades de cuidado; la disponibilidad está relacionada con la alta disponibilidad y
accesibilidad que tenga el padre para interactuar con su hijo, incluso cuando no hay un contacto directo y el ultimo se refiere al papel asertivo que juega el padre en el cuidado del hijo(a), lo que lo lleva a organizar sus recursos para cumplir con las responsabilidades ligadas a los niños.
Recientemente, Pleck (2010) revisó dicha conceptualización y redefinió el concepto de involucramiento basado en 5 dominios particulares que incluían las 3 dimensiones identificadas previamente por Lamb et al. (1985). Estos dominios fueron: involucramiento en actividades positivas, interacción intensa con el niño que promueve el desarrollo, calidez y responsabilidad y control (referido éste al monitoreo y la toma de decisiones). A estas 3 dimensiones, Pleck añadió dos más que consideró esenciales en la definición de involucramiento: cuidado indirecto,
(actividades hechas para el niño que no implican interacción directa con él) y proceso de responsabilidad. Para este autor los primeros tres conceptos muestran las diferentes conceptualizaciones que se le han dado al involucramiento paterno, a lo largo de las investigaciones realizadas sobre paternidad y los otros dos dominios, clarifican aspectos
relacionados con la responsabilidad en el cuidado. Según Parke (1996), en la conceptualización del involucramiento paterno es importante distinguir el tipo de actividades en las que se involucra el padre. De acuerdo con este autor, las implicaciones del involucramiento en el desarrollo de los hijos serán diferentes dependiendo de si la participación del padre se da en actividades de cuidado con los hijos o en las actividades de juego, dado que dichas actividades persiguen objetivos diferentes e involucran comportamientos y actitudes del padre diferentes.
A partir del impacto que ha tenido el estudio del rol paterno, Pleck (2012) precisa que es necesario tener en cuenta otros 4 factores asociados al involucramiento del padre los cuales son: (a) motivación, (b) habilidades y confianza, (c) apoyo social y (d) ausencia de barreras
institucionales. Este autor sugiere que la motivación con la que un padre ejerce sus labores de cuidado es uno de los aspectos más relevantes para el e involucramiento paterno. No es lo mismo que él esté disponible y responda positivamente a las necesidades del hijo por sentirse obligado a hacerlo, a que lo haga porque realmente se siente motivado. Esta concepción, está relacionada con los resultados de algunas investigaciones sobre paternidad adolescente las cuales mencionan que los padres adolescentes se sienten motivados a pasar y compartir más tiempo con su hijos. En el estudio de Cruzat, & Aracena, (2006) su puede observar como la motivación toma un
significado importante dentro de la paternidad adolescente.
Otros factores que se ha asociado al involucramiento paterno son la relación con la pareja o madre de los hijos, ya que sus comportamientos y creencias acerca de lo que debería hacer el padre van a incidir de manera importante en la manera cómo este se involucre con sus hijos. Así mismo, la función del sistema macro-social va a facilitar que este pueda involucrarse con su hijo, como lo sería las condiciones del contexto laboral del padre, el colegio o la relación con la red de apoyo como es la familia extensa (Pleck, 2012).
Finalmente, autores como Parke et al. (2005) enfatizan la importancia de asumir el
involucramiento paterno desde un enfoque multidimensional, ya que plantea que hay una serie de factores que determinan el involucramiento paterno y que por ende definen la forma como se da la experiencia paterna. Este autor expone que dichos determinantes son: (a) factores
biológicos, como por ejemplo los cambios hormonales vivenciados por el padre, antes y durante el embarazo de su pareja; (b) factores relacionales, dentro de los cuales están las actitudes maternas frente a la participación del padre en la crianza de los hijos, la relación marital y la experiencia laboral del padre; y (c) factores culturales, que tiene que ver con las creencias y percepciones culturales que se tiene acerca de la importancia del rol paterno en la familia, el estrato socioeconómico y los diferentes grupos étnicos.
Más recientemente Goldberg et al. (2013) exponen que la perspectiva ecológica, es un modelo que permite explorar adecuadamente la paternidad adolescente, y comprender la forma como los jóvenes participan en la crianza y cuidado de los hijos, a partir de factores individuales,
relacionales y contextuales. En el estudio adelantado por estos autores con 91 padres adolescentes (M=21.6) el cual tenía como objetivo examinar las características personales, relacionales y contextuales que predicen el involucramiento paterno en jóvenes con riesgo psicosocial, se evidenció que si bien los factores individuales (más específicamente las cogniciones parentales) son los determinantes que más explican del involucramiento; las relaciones de pareja, el trabajo, el estudio y el apoyo emocional también tiene una fuerte predicción sobre el involucramiento de estos jóvenes padres.
Los estudios iniciales en los que se incluyeron padres adolescentes se centraron en comparar algunas características de la interacción de padres adultos y padres jóvenes con sus hijos. Por ejemplo, Lamb y Elster (1985), seleccionaron 52 parejas de padres de diferentes edades y
pertenecientes a niveles socioeconómicos medios y bajos, y evaluaron la interacción tanto de las madres como de los padres con sus hijos. En este estudio se encontró que tanto padres adultos como padres adolescentes eran significativamente más responsivos que los padres en una edad intermedia de la adultez y que el compromiso de los padres en diferentes edades estaba
correlacionado con el número de interacciones verbales que se tuvieran con los hijos(as). Para estos autores, dichos resultados les permitieron concluir que la variación en la edad de los padres era muy poco importante para determinar la calidad del involucramiento paterno.
Adicionalmente, aunque no realizaron análisis comparativos entre los padres de niveles socioeconómicos medios y bajos, si expresaron que es necesario tener en cuenta los factores económicos a la hora de comparar los padres a edades jóvenes y adultos ya que estos podrían explicar las diferencias encontradas en el estudio.
Estudios más recientes, demuestran que el involucramiento paterno en los padres
adolescentes tiene una serie de barreras que impiden un adecuado ejercicio del rol paterno. Por ejemplo, Rhein et al.(1997), llevaron a cabo un estudio cuyo propósito era evaluar las barreras que tiene los padres adolescentes afro-americanos en su involucramiento paterno. Los hallazgos indicaron que de las 12 variables evaluadas (desinterés paterno, resistencia materna, problemas en la relación de pareja, resistencia de los abuelos/abuelas maternos, resistencia de los
abuelos/abuelas paternos, falta de tiempo, falta de dinero, uso de sustancias psicoactivas, creer que el hijo no es propio, tener un hijo de sexo opuesto al que se había deseado, falta de
conocimientos sobre el cuidado de los hijos y falta de un modelo paterno), el desinterés paterno y materno, los problemas de pareja, la resistencia de la abuela y abuelo paterno y la falta de
dinero y de tiempo, eran los factores más influyentes en el involucramiento de los padres adolescentes.
Adicionalmente, Bunting & McAuley (2004), en una revisión de diferentes investigaciones sobre paternidad adolescente, identificaron que el involucramiento de los padres adolescentes está fuertemente influenciado por lo que la familia de la madre espera del joven padre y lo que estos consideran como involucramiento paterno. Estos autores exponen que en la mayoría de estudios analizados, se resalta que los familiares de la madre adolescente usualmente relacionan el involucramiento paterno con un rol de proveedor económico, por lo que consideran que un buen padre es aquel que provee a sus hijos de cosas materiales y de dinero que se requiere para su manutención.
Otros estudios, sobre involucramiento paterno resaltan que si bien los padres adolescentes participan menos que las madres en el tema del cuidado infantil, estos sí están involucrados en la crianza de sus hijos(as) aunque en una menor proporción que los padres adultos. Según Rhein et al. (1997) los padres jóvenes participan por lo menos una vez a la semana en actividades tales como alimentar al hijo(a), vestirlo, jugar con él y llevarlo a las citas médicas.
Así mismo, Saleh y Hilton (2011), realizaron un estudio el cual tenía como objetivo examinar el involucramiento paterno en padres de bajos ingresos económicos y de diferentes edades (17 a 52 años) que cohabitaban y no cohabitaban con sus hijos. Estos autores evaluaron 3 dimensiones específicas del involucramiento: compromiso, accesibilidad y estabilidad financiera. Al realizar comparaciones entre los diferentes grupos de edad (adolescentes, adultos jóvenes, adultos y adultos tardíos) los autores encontraron que los padres adolescentes reportaban menores niveles de involucramiento paterno a diferencia de los demás padres. Sin embargo, dicha diferencia no fue significativa con los padres adultos jóvenes (23 a 29 años). Particularmente, en cuanto a cada una de las dimensiones de involucramiento paterno evaluadas en dicho estudio, se encontró que los padres adolescentes tenían niveles de compromiso significativamente menores con sus hijos y menor accesibilidad a ellos a diferencia de los padres adultos y adultos tardíos. De igual forma se encontró una diferencia significativa entre la estabilidad financiera de cada uno de los grupos, encontrando que los padres adolescentes, tenían mayores niveles de estabilidad económica que los padres adultos jóvenes y adultos, hecho que puede ser justificable a partir del apoyo económico que reciben los padres adolescentes por parte de su familia.
En general, son escasos los estudios que se centran en indagar cómo el papá adolescente se involucra con el cuidado y la crianza de los hijos. Así mismo, son pocos los estudios que
abordan el tema del involucramiento paterno bajo una perspectiva ecológica, es decir, resaltando tanto los factores individuales, relacionales y contextuales que contribuyen positivamente al desarrollo del involucramiento de los padres. Tener en cuenta un modelo ecológico en el análisis del involucramiento paterno, permitiría comprender los diferentes factores que intervienen o se asocia con la calidad de la relación entre padre e hijo, así como las actitudes parentales como el funcionamiento familiar de los individuos (Goldberg, et. al, 2013Holmes & Huston, 2010;).
A continuación, se abordará cada uno de los determinantes que pueden influir en la forma como el padre adolescente se involucra, en primer lugar se hablará de lso factores individuales, posteriormente de los relacionales y por último de los contextuales.
Factores individuales. Teniendo como eje principal el modelo ecológico, se puede identificar que uno los determinantes del involucramiento paterno en jóvenes, son los factores individuales del padre adolescente, los cuales van a hacer que este se involucre o no con su hijo o que lo haga de determinada forma. Factores como la personalidad, la autoeficacia parental, las expectativas sobre el rol paterno, las creencias personales, la actitud frente a la crianza, los sentimientos sobre la paternidad y el bienestar psicológico del adolescente; es decir la forma como se sienten los padres frente a la llegada del nuevo hijo y la percepción frente a su calidad de vida, pueden llegar a determinar la forma como estos padres se relacionan con sus hijos.
A continuación se presentan algunos de los factores individuales que han sido descritos y explicados por diferentes autores como aspectos determinantes del involucramiento paterno de los jóvenes padres.
Creencias sobre el rol paterno. Algunos autores han investigado las creencias y significados sobre el rol paterno que tienen los padres adolescentes y han evaluado el papel que éstas cumplen en la forma como estos padres se relacionan con sus hijos. La mayoría de estudios alrededor de esta variable se han realizado con padres que pertenecen a niveles socioeconómicos bajos. Principalmente, se ha encontrado que los papás jóvenes consideran que el padre deber ser aquella persona responsable que lleva el sustento económico a la casa, pero que también se involucra afectivamente con los niños (Parra, et. al, 2006). Diversos autores coinciden en afirmar que en el significado de la paternidad para los adolescentes se pueden identificar tres
dimensiones específicas: (a) Responsabilidad, (b) Necesidad afectiva y (c) Reparación
intergeneracional (Aracena, et, al 2003; Cruzat & Aracena, 2006; Coleman & Dennison, 1998; Gutiérrez, 2011; Peñaranda, 2011; Tuffin, Rouch & Frewin, 2010;)
La dimensión de responsabilidad en la paternidad adolescente está definida como el “deber de trabajar” (Gutiérrez, 2011, p.97) con el fin de poder garantizarle al hijo una mayor estabilidad. Para estos padres, ser papá significa ser proveedores y por ende hacer lo que esté al alcance para llevar a cabo dicha labor (e.g., conseguir cualquier tipo de trabajo, trabajar horas extras y
abandonar los estudios). Sin embargo, el adquirir el rol de proveedores a tan temprana edad trae consigo una serie de consecuencias como una menor disponibilidad para poder compartir tiempo con sus hijos(as), lo cual se traduce en una necesidad afectiva para los jóvenes padres (Aracena, et, al 2003; Cruzat, & Aracena, 2006; Coleman, & Dennison, 1998; Gutierrez, 2011; Peñaranda, 2011; Tuffin, et. al , 2010). Para Gutierrez (2011), el padre adolescente quiere estar presente en la crianza de sus hijos porque siente la necesidad de expresar afecto hacia ellos e inculcar
disciplina y autoridad.
Específicamente, Parra, Wampler, & Sharp, (2006), adelantaron un estudio cuyo objetivo era diseñar y evaluar un programa de intervención para 14 padres mexicanos de un sistema judicial juvenil, cuyas edades estaban entre 13 a 17 años, y exponer sus experiencias como participantes del grupo. En dicho estudio, se evidenció que el involucramiento paterno estaba determinado por las creencias que tenía los padres respecto a los roles de género con las cuales habían sido criados en su infancia. Según estos autores, la mayoría de papás entrevistados resaltaron que habían crecido en una familia en la cual el rol del padre estaba asociado al rol de proveedor y de enseñanza moral a partir de pautas de crianza extremas y el de la madre estaba ligado al rol de cuidado.
Finalmente, en cuanto a la reparación intergeneracional de la paternidad, es decir sobre la necesidad que expresan los adolescentes de no repetir los patrones paternos de sus propios padres, los jóvenes de niveles socioeconómicos bajos exponen que la manera cómo ellos se relacionan e interactúan con sus hijos está guiada por el hecho de no querer repetir la historia que ellos vivieron como hijos(as). Esto se refleja en el hecho de querer darle a sus niños todas