1 COMUNICADO BREVE
ESTRATEGIAS DE AFRONTAMIENTO: PSICOLOGÍA POSITIVA Y OPTIMISMO*
Atenógenes H. Saldívar González1, Francisco Vázquez Nava1 y Gerardo M. Martínez Perales1
Introducción
El hombre desde su aparición en la tierra ha tratado de sobrevivir de la mejor manera posible, siempre en busca de bienestar, de comodidad, de felicidad. Y aun cuando no puede hablarse de que el hombre primitivo buscará ya la felicidad, si puede constatarse que trató de controlar, de mantener un dominio sobre las acontecimientos que le rodeaban, fueran estos provenientes de los animales o miembros de su misma especie, de los desastres o adversidades naturales que enfrentaban, para vivir más tranquila y cómodamente.
Actualmente se habla mucho de la actitud del ser humano frente a su entorno, a sus semejantes, a los acontecimientos naturales o provocados por el mismo hombre. Y cada día se escucha con mayor frecuencia que una actitud positiva frente a los acontecimientos de la vida, conlleva a un mejor estado de salud, a una mayor satisfacción con la vida, a un estado de felicidad. En suma que una actitud positiva refuerza nuestro sistema inmunológico y nos permite vivir de forma saludable.
Diversas investigaciones hoy en día, plantean que las personas alegres tienden a vivir más que las infelices. Pero también estos mismos trabajos sugieren
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Fecha de recepción: 25 de julio de 2011; Fecha de aceptación: 15 de agosto de 2011
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Docentes-investigadores de la Fac. de Medicina “Alberto Romo Caballero” CUTM. Universidad Autónoma de Tamaulipas. Correos electrónicos: Atenógenes H. Saldívar González [email protected]; Francisco Vázquez Nava [email protected]; y Gerardo M. Martínez Perales [email protected].
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que la curva de felicidad refleja una tendencia a la depresión particularmente en la mediana edad (en las edades entre los 40 y 50 años) de renunciar a aspiraciones duraderas pero inalcanzables, y que especialmente aquellos adultos mayores que muestran sentimientos de gratitud por haber permanecido vivos y subsistir con satisfacción mientras que otros no lo lograron, parecen ser más felices, y mostrar comportamientos más generosos con quiénes les rodean.
Dicho de otra manera, pareciera que las personas simplemente, llegan a comprender las directrices generales de su salud mental a medida que viven su propia vida, y descubren que esta ha sido útil, encuentran que la felicidad no se relaciona con cosas como la riqueza. Al mismo tiempo, que reconocen que la sabiduría y el conocimiento acrecientan con la edad, y eso simplemente les da a las personas mayores más control sobre sus vidas. Y ese conocimiento les conduce a una visión más positiva de la vida. Y por ende a una mayor felicidad. Optimismo
A lo largo de la historia el hombre se ha cuestionado sobre los fenómenos que ocurren a su alrededor desde los fenómenos como la lluvia, el trueno, el fuego hasta la muerte, siempre con la intención de dar una explicación a todos ellos.
Si bien la muerte hasta ahora ha sido un misterio para el cual aún no se cuenta con una respuesta clara, el hombre se ha centrado en aquello que la provoca: la enfermedad. Pero más allá de ello y con el desarrollo que la medicina ha tenido en los últimos tiempos ha surgido un interés en la forma en como el individuo reacciona ante el padecimiento también llamado afrontamiento.
Desde la época de los griegos la mente y el cuerpo tuvieron una atención especial aunque por separado: unos se dedicaban a cultivar la mente o el espíritu y otros a desarrollar un cuerpo atlético y sano. El viejo adagio Mens sana in
corpore sano fue planteado por Juvenal, un antiguo poeta romano quien lo
significo como tener un espíritu equilibrado en un cuerpo equilibrado. En la actualidad Mente sana en cuerpo sano nos indica que si alguien se encuentra libre
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de enfermedades tendrá, consecuentemente una mente sana o un espíritu equilibrado.
Fue siglos más tarde cuando René Descartes concibió que el hombre se dividía en dos entidades: mente y cuerpo, agregando además que la mente afecta al cuerpo y viceversa. De tal suerte que una alteración física en el organismo ocasiona una alteración en la mente del individuo provocándole reacciones tales como una simple irritación en su humor, o bien, estados anímicos más agudos como temor o angustia.
Pero por otro lado, el individuo puede tener reacciones positivas ante el padecimiento y mostrarse alegre o con una actitud serena ante lo irremediable de la enfermedad. Se sabe, de forma general que la actitud que se tiene ante las circunstancias que nos plantea la vida tiene un efecto directo sobre el sistema inmunológico deprimiéndolo o fortaleciéndolo según sea el caso. De ahí han surgido algunos conceptos y áreas de estudio y de investigación como la psicoinmunología, la neuropsicoendocrinmunología o la neuroprogramación psicolingüística.
El afrontamiento o forma de reaccionar ante diversas situaciones y, particularmente respecto de la salud o el estrés nos presenta dos posturas que reflejan dos planteamientos genéricos dentro del estudio del comportamiento humano: las aproximaciones disposicionales y las contextuales. Las disposicionales asumen que factores relativamente estables de la persona poseen una repercusión clara y poderosa en la selección de las conductas de afrontamiento, mientras que las contextuales argumentan que son los aspectos más transitorios y ligados a la situación los que determinan la elección. Suelen apuntarse los modelos psicodinámicos como ligados a las primeras, y el influyente modelo de Lazarus y sus colaboradores de los contextuales1. Desde el modelo psicodinámico se tiende a hablar de estilos de afrontamiento relativamente estables que cruzan la cara2.
Los mismos autores señalan algunos resultados donde comprueban que los contenidos de la evaluación y los modos de afrontamiento que se llevan a cabo en
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los ajetreos diarios se pueden explicar a partir de 4 dimensiones de personalidad: afectividad, optimismo, perfeccionismo y alexitimia. También se pretendió averiguar si los modos concretos de afrontamiento están más influidos por la evaluación concreta que el sujeto hace sobre la situación que por estos rasgos de personalidad. Los resultados confirmaron que estas dimensiones consideradas como factores relativamente estables de las personas, poseen una recuperación clara y poderosa tanto en la valoración que se hace de los acontecimientos, como en la selección de las conductas específicas de afrontamiento. Además la búsqueda del apoyo social, depende sobre todo de estas dimensiones de personalidad y en mucha menor medida, de los contenidos de evaluación primaria y secundaria de la situación. La evitación está muy condicionada por esas variables de personalidad y solo de manera moderada por la evaluación. Por último, la utilización de estrategias de solución de problemas, depende igualmente de ambos tipos de constructos2.
Abordaremos particularmente una de ellas: el optimismo. El cual puede ser conceptualizado en términos de expectativas positivas generalizadas de resultado, esto es, la creencia de que el futuro depara más éxitos que fracasos3.
Por contraposición, Fernandez, & Bermudez4 nos dicen que el pesimismo consiste en fijar unas expectativas bajas ante futuros resultados, a pesar de tener una experiencia pasada de éxitos5. Estas personas se sienten muy ansiosas y experimentan un bajo control percibido antes de emprender una tarea.
Los optimistas de acuerdo con Spencer y Norem6 no anticipan unos resultados negativos al contrario, tratan de distraer su atención de los aspectos de la situación en relación con sus éxitos pasados, fijan unas altas expectativas de rendimiento.
En tanto que los pesimistas tienden a protegerse de un fracaso sólo cuando éste ocurre, no antes, sirviéndose de la estrategia atribucional consistente en negar su responsabilidad o control sobre este tipo de resultados y de afirmarlos ante la ocurrencia de un éxito7.
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Así, el optimismo ofrece al individuo la posibilidad de desarrollar una actitud positiva ante los diversos eventos que enfrenta en su vida por ello Una conocida teoría en el campo de la Psicología Positiva8 propone que las emociones positivas pueden ampliar el repertorio de pensamientos y acciones del individuo y fomentar la construcción de recursos para el futuro. Esta teoría de "ampliación y construcción" (broaden and build) tiene interesantes aplicaciones en el caso de la risa9.
En el caso de enfermedades consideradas como terminales tales como el cáncer, insuficiencia renal, etc., el optimismo juega un papel crucial en el desarrollo de defensas inmunológicas que contribuyen a mantener a raya la enfermedad e incluso a observar una remisión de la misma.
Se afirma que un estado anímico caracterizado por factores como la autoestima, el optimismo, la extraversión, el afecto positivo o negativo y la sociabilidad, son considerados como elementos significativos del bienestar psicológico subjetivo o felicidad: “un individuo tendrá un elevado nivel de bienestar psicológico, en la medida en que sea superior en afecto positivo sobre afecto negativo.”
El bienestar psicológico subjetivo, se considera como un rasgo estable que se relaciona constantemente con la extraversión ya que las personas extravertidas son más asertivas, es decir expresan lo que necesitan y sus emociones.
Cuando nuestro estado emocional se encuentra alterado o inclinado sustancialmente hacia el lado negativo los síntomas de la enfermedad se hacen más agudos, la expectativa de vida se reduce considerablemente y rondan pensamientos en torno a la muerte que pueden contribuir a un desenlace fatal antes de lo esperado.
Ya se ha mostrado fehacientemente la relación íntima entre la mente y el cuerpo que la una y la otra se afectan mutuamente es por ello que en este punto se vuelve importante destacar el hecho de que un padecimiento no tiene una
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solución totalmente clínica sino que conlleva también una recuperación en el orden psicológico y emocional.
Lo anterior nos lleva a proponer la necesidad de un verdadero trabajo en equipo entre el profesional de la medicina y el profesional de la salud mental o psicólogo quienes trabajando en interconsulta pueden contribuir ambos cada uno en su especialidad a la recuperación óptima del paciente enfermo. Además debemos agregar una perspectiva diferente dentro del campo de la psicología y dicha perspectiva nos la ofrece la Psicología Positiva.
Conclusiones
Para concluir diremos que existen tres recetas para la felicidad: la vida placentera, la vida buena y la vida con sentido. La primera consiste en colmar la vida de todos los placeres posibles, y aprender una serie de métodos para saborearlos y disfrutarlos mejor. Por ejemplo compartirlos con los demás, aprender a describir y recordarlos, y también utilizar técnicas como la meditación para ser más conscientes de los placeres. La segunda se refiere a lo que Aristóteles llamaba eudaimonia, ahora conocida como el estado de flujo(es el término que se le da a la alegría). Para conseguir esto es indispensable conocer las propias virtudes y talentos y reconstruir la vida para ponerlos en práctica. Con esto se consigue la sensación de que el tiempo se detiene, de total absorción en lo que uno hace. El tercer nivel radica en utilizar tus virtudes y talentos para alguna causa que sientas como indispensable. De esta manera dotas de sentido a tu vida10.
El propio Seligman refiere a la Psicología Positiva como la rama de la Psicología que intenta comprender, dentro de un marco científico, los procesos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano, durante tanto tiempo ignoradas por la psicología.
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Bibliografía recomendada:
1. Holahan CK, Moos R y Schaefer J. Coping, stress resistence and growth 1996. En M. Zeidner y N. Endler (Eds.) Handbook of coping. Toronto: John Wiley and Sons.
2. Zorroza J, Soriano J y Sánchez CJ. Evaluación y afrontamiento de los ajetreos diarios: relación con optimismo, perfeccionismo, alexitimia y afecto positivo y negativo. Revista de Psicopatologia y Psicologia Clinica [tomado del buscador EBSCO: Database: Mediclatina] 1998 [consulta 25 de octubre
de 2005]; 3(3):179-190. Disponible en:
http://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&db=lth&AN=10089122& site=ehost-live
3. Scheier, Carver y Bridges, 2001. En Martínez-Correa A, Reyes del Paso GA, García-León A, González-Jareño MI. Optimismo y estrés: predictores del estado de salud [tomado del buscador INFOCOP ONLINE]. 2001 [consulta el 05 de junio de 2007] Disponible en: http://www.infocop.es/print_article.asp?print=yes&id=726.
4. Fernández E & Bermúdez J. Estrategias cognitivas, controlabilidad situacional y el estado afectivo: el caso del pesimismo defensivo y el optimismo. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica [Internet]. 2001 [Consulta 24 octubre de 2006]; 6(2): 71-91. Disponible en: http://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&db=lth&AN=10218993& site=ehost-live
5. Norem JK & Cantor N. Anticipatory and post-hoc cushioning strategies: Optimism and defensive pessimism in “risky” situations. Cognitive Therapy and Research 1986a. 10: 347-362.
6. Spencer SM & Norem JK. Reflection and distraction: Defensive pessimism, strategic optimism, and performance. Personality and Social Psychology Bulletin 1996. 22: 354-365.
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7. Norem JK & Cantor N. Defensive pessimism: Harnessing anxiety as motivation. Journal of Personality and Social Psychology 1986b. 51: 1208-1217.
8. Fredrickson BL. Cultivating Positive Emotions to Optimize Health and Wellbeing. Prevention & Treatment, 2000; 3: 1-24.
9. Carbelo B y Jáuregui F. Emociones positivas: Humor positivo. Tomado de
la base de datos de INFOCOP ONLINE en
http://www.infocop.es/view_article.asp?id=687 Consultado el día 7 de junio de 2007: España, 2006.
10. Seligman M. Gestión del optimismo [Internet]. 2007 [Consulta 4 de mayo de
2007]. Disponible en