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NIETZSCHE Y SUS LLAMADOS A LA MUERTE

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Academic year: 2021

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NIETZSCHE Y SUS LLAMADOS A LA MUERTE

“A los despreciadores del cuerpo quiero decirles mi palabra. No deben aprender ni enseñar doctrinas, sino sólo decir adiós a su propio cuerpo – y así enmudecer”1 En este ejemplo de nuestro servicio de corrección hemos subrayado todos los errores dentro del texto, errores que obedecen desde repeticiones de palabras, hasta incoherencias de semántica y sintaxis.

Introducción

El presente trabajo pretende poner en cuestión la creencia de que Nietzsche era un pesimista en su filosofía, para desmentirlo y, al contrario, mostrar que su obra es profundamente vitalista, además de que defiende el valor de la vida aún por sobre la razón. También nos encargaremos de mostrar que, al poner la vida en el centro de su filosofía, desarrolla una compleja crítica a los valores de su época, a la religión y a la razón como valor máximo para la guía y fundamentación de la realidad. Todo esto a partir de una atenta lectura de la obra

Así habló Zaratustra.

Preámbulo. Sobre la falsa creencia del pesimismo Nietzscheano.

Nietzsche es particularmente reconocido por rechazar el esquema tradicional de los grandes sistemas filosóficos, rechaza la creación de extensos tratados como el aristotélico, kantiano o el hegeliano. Por el contrario, el autor de Así habló Zaratustra se reconoce por su gran potencial literario y el uso de todo tipo de recursos poético como las metáforas, analogías, narraciones, etc. Aquí yace una de las grandes cualidades de la filosofía nietzscheana, pero se trata de un arma de doble filo. La lectura de sus obras es placentera y se encuentra al alcance de todos, sin embargo, esto produce interpretaciones superfluas basadas en un par de frases con fuerza transgresora. Al mismo tiempo la correcta interpretaciones de las obras nietzscheanas exige un extenso conocimiento de filosofía, desde los pre-socráticos hasta los modernos. No es de extrañarse, pues Nietzsche parece pelear en contra de toda la tradición filosófica rompiendo con todos los valores y paradigmas, tanto antiguos como modernos.

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Frases como la que encabeza este texto poseen ese potencial poético transgresor al que nos referimos. Pues para el ojo inexperto se podría tratar de un llamado a la muerte con el más profundo sentido pesimista, se antoja una sentencia que sugiere no afrontar la dura realidad, sino más bien sólo huirle en la muerte. Lo mismo ocurre a lo largo de toda la obra, como es el caso de las siguientes sentencias: "Ay, ¿en qué lugar del mundo se han cometido tonterías mayores que entre los compasivos? ¡Y qué cosas en el mundo ha provocado más sufrimiento que las tonterías de los compasivos?"2 y "En verdad, quien no vive nunca a

tiempo, ¿cómo va a morir a tiempo? ¡Ojalá no hubiera nacido jamás! - Esto es lo que aconsejo a los superfluos”3. De estas frases se podría extraer con facilidad conclusiones apresuradas,

tales como una invitación a dejar el mundo y a los demás abandonados al rechazar todo tipo de compasión; podríamos también entrever otra llamada a la muerte cuando se nos sugiere la muerte a tiempo.

Reconocemos en estas frases no otra cosa sino la consecuencia del mensaje poético, que detrás de sí esconde una aguerrida crítica de mera naturaleza filosófica. Así pues, veremos que no se trata de ningún mensaje pesimista sino todo lo contrario.

Nietzsche es vitalista.

Tal y como hemos advertido Nietzsche desata una batalla contra toda la tradición filosófica, esto ineludiblemente implicó poner en duda sus bases más antiguas, es decir, al mismo Platón. Momentos tan icónicos de la filosofía como las últimas conversaciones de Sócrates con sus discípulos sirven de estandarte para eso que Nietzsche rechaza: la separación del cuerpo y del alma. Sócrates mismo se vuelve uno de los despreciadores del cuerpo, incluso el más importante, al en su filosofía plantear esta separación cuando conversaba acerca de la muerte y exclama:

“¿Consideramos que la muerte es algo? – Y mucho -dijo Simmias contestando. – ¿Acaso no es otra cosa que la separación del alma del cuerpo? ¿Y el estar muerto es esto: que el cuerpo esté solo en sí

2Ibidem. p. 141. 3Ibidem. p. 118.

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mismo, separado del alma, y el alma se quede sola en sí misma separada del cuerpo? ¿Acaso la muerte no es otra cosa sino esto? – No sino eso – dijo.”4 Nos resulta evidentísimo el carácter dualista de esta filosofía griega, pero resulta aún más obvio cuando la misma filosofía afirma desinhibidamente tal cosa como lo siguiente: “los que de verdad filosofan, Simmias, se ejercitan en morir, y el estar muertos es para estos individuos mínimamente temible”5. La teoría platónica funge en la historia como el

parteaguas de la filosofía para la separación mente y cuerpo, separación que terminaría por alcanzar al pensamiento moderno en la forma de racionalidad técnica, cientificidad e ilustración.

A este punto no podemos dejar de recordar que Nietzsche se desenvuelve en medio del éxito de la ilustración, la racionalidad técnica y la cientificidad. Estas corrientes son sus verdaderos interlocutores y el objeto de sus críticas. Partamos de uno de los más aceptados supuestos de la ciencia y de la racionalidad, que representa al mismo tiempo su fortaleza como su debilidad: “La razón acusa, señala y ataca basándose en sí misma (…) Sin embargo, si bien puede saber cómo delimitar los objetos no puede delimitarse a sí misma, ni objetivarse.”6. La ilustración mueve ante todo este gran valor, la racionalidad por fin develó

la neblina que nos había cegado, sin embargo al mismo tiempo quiso ponerse en el centro de la existencia humana, sin dar cuenta de los límites de sí misma y tampoco la naturaleza misma de eso que pretendía definir. A los ojos de Nietzsche la racionalidad (cientificidad) sencillamente no debe ni puede guiar la existencia humana porque sobre ella se ejerce una fuerza externa que no comprende “la voluntad de poder”.

Nos parece casi evidente que la racionalidad no tenga la capacidad de englobar a la vida misma, pero si ocurre de tal modo es porque coincidimos en algo, “La vida no puede limitarse a la forma de la razón, es inabarcable, real, incalculable irracional; es un devenir caótico, múltiple e inconmensurable para la conciencia”7, con lo cual la filosofía nietzscheana

coincide. La vida es irracional, nos resulta imposible comprenderla e incluso hace falta

4 Platón (1998) Diálogos III (trad. C. García Gual; M. Martínez Hernández; E. LLedo Iñigo) GREDOS. Madrid, España. p. 40.

5Ibídem. p. 46.

6 Candas, Vega (2019) El vitalismo en Nietzsche: consideraciones políticas. Logos. Núm. 133. pp. 55.

7 Álvarez, Eduardo. (2012) Biologicismo, jerarquía y crítica de la cultura en Nietzsche. Praxis filosófica. Núm. 35 (Julio – diciembre 2012).

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mencionar otro elemento de la vida que termina por hacerla totalmente inalcanzable para la razón, éste es el azar, sin duda el modo más irracional de presentarse del mundo.

Sobre esta línea de reflexiones se dirige la crítica de Nietzsche a la racionalidad moderna. Su filosofía es un constante llamado a la vida, un circular pedir que el hombre escuche a su cuerpo y se deshaga de la anquilosada separación del cuerpo y del alma, para entender la vida en una armoniosa y heterogénea existencia cuerpo-alma. Nietzsche incluso se enuncia antagonista a Sócrates cuando dice:

“<<Por mi honor, amigo, respondió Zaratustra, todo eso de lo que hablas no existe: no hay diablo ni hay infierno. Tu alma estará muerta aún más pronto que tu cuerpo: así, pues, ¡no temas ya nada!>>”8 Cuando por el contrario su antagonista griego afirmaba la separación del alma del cuerpo y la supervivencia del alma.

Ya mencionamos apresuradamente el concepto “voluntad de poder”, nos daremos cuenta de que ésta tiene cierta paridad con lo que para Nietzsche es la vida, nos damos cuenta al indagar en lo que él consideró: "…vivir es esencialmente despojar, herir, violentar lo que es extraño y débil, oprimirlo, imponerle duramente sus formas propias, asimilarlo o, al menos (ésta es la solución más suave), explotarlo"9. La vida se ve atravesada por la voluntad de poder, la vida es al mismo tiempo autoafirmarse o acogerse al cobijo de la fuerza ajena. En esta afirmación se esconde dos claves interpretativas de Nietzsche; en primer lugar, la vida se pone en el centro de su filosofía; segundo, la voluntad de poder es una fuerza afirmativa y creadora, no una voluntad de dominio. Para Nietzsche la vida que trata de regirse por la racionalidad moderna es una vida orientada hacia una “voluntad de la nada”10, esta

orientación arranca la diversidad de la vida y somete al espíritu del camello que se regocija con su carga y su “yo debo”11.

Zaratustra: El llamado a la vida

8op. cit. Así habló Zaratustra. p. 43.

9 F. Nietzsche, (2013) Más allá del bien y del mal. Gredos. Madrid. § 259. 10op. cit. El vitalismo en Nietzsche: Consideraciones políticas. p. 60. 11op. cit. Así habló Zaratustra. p. 53.

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Las obras de Nietzsche están todas plagadas de este llamado a la tierra, a dejarse guiar por la voluntad de poder y rechazar a los que esparcen doctrinas de la racionalidad y el abandono de la vida. Recuperaré y comentaré un par de fragmentos de Así habló Zaratustra

que reflejan este profundo arraigo a la vida.

"¡Ojalá los saque alguien de esta vida con el atractivo de la <<vida eterna>>!"12.

"¡Ojalá prediquen el abandono de la vida y ellos mismos se vayan a la otra!"13. De estas dos

citas podemos rescatar la crítica hacia los que en sus doctrinas hablan de la vida eterna, de ese algo más allá al cual se aspira y llama también a apresurarse a dejar ésta, incluso que evita y prohíbe en esta vida. Sin duda el embiste es a la religión, más allá de la religión también a los conceptos metafísicos que ellos elucubran.

"<<Todos los días deben ser santos para mí>> - así habló en otro tiempo la sabiduría de mi juventud: ¡en verdad, palabras de una sabiduría gaya!"14. "¡a dejar de esconder la cabeza en la arena de las cosas celestes, y a llevarla libremente, una cabeza terrena, la cual es la que crea el sentido de la tierra"15. Nietzsche no tiene reservas en llamar a encontrar el sentido de la tierra, a sobre poner la vida encima de todos los valores, elogiar y gozar todos los días con la creatividad y entusiasmo del niño, pero en el proceso alejándonos de las cosas celestes.

Para cerrar contundentemente con esta demostración hace falta un concepto también central de la filosofía nietzscheana, éste es “el eterno retorno”. Mucho se puede decir del concepto, sin embargo, nosotros nos contentaremos con decir que su sentido es el de plantear el hipotético de una vida que se repite eternamente. Sin caer en la discusión por si esto es metafórico o real tomemos el sentido que nos interesa: elegir vivir de modo tal que siempre se desee vivir. Me pregunto yo ¿Hay otro planteamiento que dé más importancia a la vida? ¿Que por sobre todas las cosas exija la vida?

Referencias:

Nietzsche, Friedrich (2003) Así habló Zaratustra, Alianza Editorial, México.

12Ibidem p. 80. 13Ibidem p. 80. 14Ibidem p. 172. 15Ibidem p. 62.

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Platón (1998) Diálogos III (trad. C. García Gual; M. Martínez Hernández; E. LLedo Iñigo)

GREDOS. Madrid, España

Candas, Vega (2019) El vitalismo en Nietzsche: consideraciones políticas. Logos. Núm. 133. pp. 51-65.

Álvarez, Eduardo. (2012) Biologicismo, jerarquía y crítica de la cultura en Nietzsche. Praxis filosófica. Núm. 35 (Julio – diciembre 2012).

F. Nietzsche, (2013) Más allá del bien y del mal. Gredos. Madrid.

Bacca, J. (2015) El creador, el vitalismo y el superhombre en la obra Así habló Zaratustra de Frederich Nietzsche (Tesis para el grado de Licenciatura en Filosofía) Universidad Pontifica Bolivariana, Escuela de Teología, Filosofía y humanidades. Medelin.

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