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Las Alas de La Tora. Comentarios Rabinicos Del Decalogo

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EMILIANO JIMENEZ HERNANDEZ

LAS ALAS DE LA TORA

COMENTARIOS RABINICOS

DEL

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LAS ALAS DE LA PALOMA

Nuestros maestros, bendita su memoria, se preguntan por qué en la Escritura Israel es paragonado con la paloma. Y responden con esta parábola: Cuando Dios creó la paloma ésta volvió al Creador, lamentándose: Señor del universo, hay un gato que me persigue constantemente y me quiere matar y yo tengo que correr todo el día con mis patas tan pequeñas. Entonces el Creador tuvo piedad de la paloma y le dio dos alas. Pero, poco después, la paloma volvió a presentarse, llorando ante el Creador: Señor del universo, el gato sigue persiguiéndome y ahora, con estas alas encima, me resulta aún más difícil escapar de él. Son tan pesadas las alas que no pueden con ellas mis patas tan cortas y tan débiles. El Creador sonrió y le dijo: Yo no te he dado las alas para que tú las lleves encima, sino para que ellas te lleven a ti.

¡Quién me diera alas como a la paloma para volar y reposar! (Sal 55,7).

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PRESENTACION

Israel ha considerado los Diez Mandamientos como la expresión principal de la revelación del Sinaí. Durante los años del segundo templo, los Diez mandamientos formaban parte de la liturgia cotidiana que los sacerdotes celebraban en el templo de Jerusalén.1

Actualmente, en las celebraciones hebreas de cada día, los Diez Mandamientos se leen públicamente tres veces al año: en los sábados en que corresponden las lecturas de Exodo 20 y Deuteronomio 5 y también en la fiesta de las Semanas o fiesta conmemorativa del don de la Ley. Pero en los libros de oración para la devoción privada, y, por tanto, como parte de la celebración cotidiana, los Diez Mandamientos se leen después de la oración matutina de cada día.

Las dos tablas de piedra, con las Diez Palabras escritas en ellas, que el Santo, bendito sea, dio a su pueblo, son como un jardín de balsameras que producen especificaciones y significados como un jardín produce hierbas aromáticas. Y los labios de los sabios, que estudian la Ley, destilan significados por todas partes, y los dichos de su boca son como mirra purísima.2

Con cada palabra que salía de la boca del Santo, bendito sea, el mundo se llenaba de aromas.3 Quien observa y reflexiona sus palabras, saca de ellas flores y frondas; como un bosque en su lozanía, así son las palabras de la Ley; quien las medita, saca siempre nuevos significados.4

El derašh o estudio midráshico de la Ley permite al hombre conocer los secretos de la creación y la voluntad del Creador. Estos innumerables significados han quedado dispersos en los escritos del

Targum y del Midrash.

El Targum es una paráfrasis del texto bíblico, que no tiene como objeto sustituir al texto, sino sólo ayudar a comprenderlo mejor. Los targumistas no son traductores, sino intérpretes de la Escritura. No se proponen una fidelidad al texto de tipo filológico, sino que desean, sin falsear el sentido del texto, hacer comprender lo que el texto quiere decir. De este modo son, al mismo tiempo, intérpretes, homiletas, testigos y portadores de tradiciones, reveladores de misterios.

1 Misnah Tamid 5,1. 2 Targum del Cantar 5,13. 3 bŠabbat 88b.

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A través del Targum, el texto bíblico manifiesta sus contenidos escondidos y se deja penetrar en sus intenciones más profundas. Lo que estaba oculto viene a la luz, permitiéndonos así entrar en comunión con el designio secreto de Dios. Con frecuencia estas paráfrasis son admirables por su profundidad y frescura. Con sus juegos de palabras nos llevan a glorificar la Palabra del Señor, haciéndola penetrar en nuestro corazón. "Las palabras de este mandamiento, que Yo te doy hoy, queden grabadas en tu corazón" (Dt 6,6)... "Estas palabras deben ser siempre como las habéis oído hoy, siempre frescas, siempre nuevas" (Talmud).

El Targum, además de hacer inteligible el texto bíblico, pretende hacerlo actual para que sirva a la edificación espiritual del pueblo. Pues el targum se dirige a la comunidad de los creyentes. Desde el tiempo de Esdras, "escriba experto en la Torá de Moisés" (Es 7,6), el pueblo de Israel ha sido invitado a leer la Escritura, "buscando en ella al Señor, Dios de Israel" (Es 6,21), a "escrutar la Torá para ponerla en práctica" (Es 7,10). Acercarse a la Torá sólo tiene sentido si se busca comprender la Palabra de Dios para vivirla: así es como se busca al Señor.

La Escritura es considerada como una obra unitaria y coherente, de modo que cada texto se explica por otro y cada palabra incluye multitud de significados. La Biblia no puede reducirse a una simple evocación del pasado, sino que mantiene su sentido y valor real y vivo en el presente, además de ser prefiguración constante del futuro. De aquí que se la interprete como si en ella no hubiera ni antes ni después. La Escritura ilumina el momento presente del pueblo y, por ella, los creyentes pueden conocer en cada momento la voluntad de Dios. Así es como traduce e interpreta el targumista el texto sagrado en la liturgia.

Pues el Targum nace y se desarrolla en la celebración litúrgica. Por ello su finalidad es la instrucción y la edificación de los participantes. La libertad y creatividad del Targum como la del

Midrash,5 nunca es arbitraria. En primer lugar, la libertad se basa en la convicción de la infinita riqueza de la Palabra inspirada, cuyo significado es inagotable: "Todo texto de la Escritura tiene innumerables significados".6 Y, en segundo lugar, entre las amplísimas posibilidades de significado de la Palabra, no se trata de elegir la que al autor más le guste, sino la que responda a la tradición y sirva para la edificación de la asamblea. Para Israel es evidente que cuanto concierne a la fe ha de ser recibido: ninguna interpretación tiene validez si no está integrada en el cauce de la tradición. En la celebración litúrgica, que es el momento santo de la convocación del pueblo de Dios, nada debe perturbar la simplicidad de la oración.

5 Cfr la presentación del midrash ya hecha en "Dichos de los sabios se

Israel", Bilbao 1994. El midrash, sobre todo el hagádico, narra los acondecimientos salvíficos, actualizándolos, pues interpreta la historia a la luz del presente y, de este modo, saca de dicha historia las consecuencias morales para el hombre actual.

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Targum y Midrash son el resultado de una tradición, nunca obra de uno solo. Conscientes de la insondable riqueza de la Escritura y de los límites de quien la escucha, se va creando una cadena de interpretación, algo así como "una conversación ininterrumpida", pues no se acaba nunca. Puestos en sintonía con la Torá y respondiendo a ella, se va recreando la experiencia que Israel ha tenido en el Sinaí de la Voz de Dios. Dios ha hablado "una vez", pero este "una vez" es siempre. Con el método midráshico podemos oírla aún hoy viva y fresca. Escrutando la Escritura, la hacemos preguntas y en ella encontramos siempre una respuesta existencial. El midrash nos ayuda a echar el vino añejo en vasos nuevos y, de este modo, alegrar y celebrar el tiempo y la vida en cada situación personal que Dios nos ofrece.

Nosotros quizás somos una generación de enanos, pero un enano que se sube a las espaldas de un gigante puede ver amplísimos horizontes. Así, apoyados y llevados por el cauce de la tradición, también nosotros podemos descubrir nuevos aspectos del misterio de Dios y de su voluntad sobre nosotros.

Escuchar la Torá, y en concreto el Decálogo, no es colocarse ante un libro o un código para examinarlo con frialdad, sino penetrar en la corriente vital que brota de la Escritura y, que a través de los siglos, llega hasta nosotros. Una es la actitud de la exégesis crítica, que se coloca ante el texto y lo examina desde el punto de vista filológico, textual, histórico, arqueológico, estructural... Pero todas estas palabras esconden un riesgo: suponen por parte del crítico una actitud, que consiste en poner el texto de la Escritura en acusativo, es decir, hacer de él un objeto que analiza el sujeto, que es el exégeta. El crítico habla del texto, sintiéndose más inteligente que el texto estudiado. Otra actitud muy distinta es la de quien se coloca bajo el texto bíblico, dejando que el texto le hable con su riqueza inagotable. Esta es la actitud de los rabinos, cuyos comentarios recojo y que no son otra cosa que el eco que han escuchado de la voz potente y misteriosa del Señor. Es algo así como "la voz silenciosa y ligera" (1Re 19,12), que oyó el profeta Elías en el Horeb, ante la que el profeta se cubrió el rostro, pues tenía la certeza de hallarse ante Dios.

En estos comentarios rabínicos del Decálogo recojo una selección de dichos tanto del Targum como del Midrash. Los títulos y pequeñas aclaraciones que añado son sólo engarces para unir textos diversos y hacerlos más inteligibles.7

Son textos, en su mayoría, antiguos. En los seis primeros siglos de nuestra era, que son los más creativos de la literatura hebrea extrabíblica, floreció un género literario particular llamado "literatura rabínica". Se trata de textos que, para distinguirlos de la Torá escrita, se les llama Torá oral. Esta Torá oral, recibida oralmente como instrucción divina, se ha trasmitido de maestro a discípulo en las casas

7 Para ayudar al lector, en la numeración del Decálogo sigo la misma

del libro ya publicado: El Decálogo. Diez Palabras de vida, Bilbao-Madrid 1995. Esta no coincide con la de los rabinos, que dividen en dos el primer mandamiento y unifican el noveno y décimo de mi división, que es la corriente en la Iglesia Católica desde San Agustín.

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de estudio o en la Sinagoga. Sólo a partir del tercer siglo se puso por escrito en las colecciones de textos conocidos como Talmud y

Midrash. En estos textos encontramos la Tradición viva de Israel; son

fruto de la experiencia de la fe y su finalidad es la transmisión fiel de la fe como experiencia de vida. Su lenguaje narrativo, poético, incluso lúdico a veces, cargado de emoción, popular, vivo y humorístico pretende hacer partícipe al oyente de la experiencia de fe narrada. De este modo la Escritura, que es siempre la fuente de los dichos o narraciones, en boca de los Maestros se mantiene viva y siempre nueva. Es el "arca de donde el escriba extrae cosas nuevas y cosas viejas". La Escritura es la roca de la que el martillo extrae miles de centellas de luz.

Un antiguo relato narra que un pagano prometió a un rabino que se convertiría al judaísmo si le concedía visitar, al menos en el sueño, el paraíso judío para saber si le convenía. El rabino aceptó y le prometió conducirlo aquella misma noche. A través de senderos desiertos y llenos de fango y hoyos, en el sueño, le condujo hasta una pequeña casucha perdida, iluminada por una pequeña lámpara, donde apenas se veía a un anciano macilento, entregado a la lectura de un gran escrito indescifrable. El rabino, con emoción y orgullo, le dijo:

-Es rabbi Aqiba, el más grande de nuestros maestros, después de Moisés. El está en el paraíso.

El pagano exclamó:

-¡Usted se está burlando de mí! ¡Este paraíso es miserable! ¡Y ese viejo, que ha estudiado durante toda su vida, aún sigue haciéndolo!

Replicó el rabino:

-Así es, y ¡esa es su recompensa! Ahora él entiende lo que lee.8 Que nuestro oído sea un embudo que deja penetrar el vino añejo y el vino nuevo de la Palabra de Dios, escanciado a lo largo de los siglos por los Sabios de Israel, bendita sea su memoria, que no han dejado perderse ninguna de sus palabras.

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PROLOGO

1. LA LEY ES PARA LOS HOMBRES

Dijeron los sabios, bendita su memoria: La Torá fue creada mil años antes que el mundo. En el principio la Ley estaba en el cielo, como está escrito: "Y estaba cerca de El, como artista, y era su delicia cada día, jugando delante de El en todo tiempo" (Pr 8,30). Luego Moisés subió y la hizo descender a la tierra, dándola a los hijos de los hombres, como está escrito: "jugando sobre el orbe de la tierra, y mis delicias están con los hijos de los hombres" (Pr 8,31).9

La Torá murmuraba ante el Santo, bendito sea, diciendo:

-¿Por qué he sido creada mil años antes de ser creado el mundo si no voy a ser entregada a los hombres?

Respondieron los ángeles del servicio:

-Nosotros impedimos por medio de ti que los hombres pequen contra ti y por eso es mejor que estés con nosotros.

Pero el Santo, bendito sea, replicó a los ángeles:

-¿Para qué queréis vosotros la Torá? ¿Acaso habéis salido de Egipto? ¿Habéis sido esclavos del Faraón? ¿Hay algo impuro entre

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vosotros? ¿Por qué deseáis la Torá? Vosotros no necesitáis recibir la Torá, pero sí el hombre, que se hace impuro por el pecado, para expiarlo y purificarse, y para purificar su alma.

Al instante callaron todos ellos. Cuando llegó Moisés, el Santo, bendito sea, entregó la Torá a Israel con alegría.10

Rab Kahana decía: Las Tablas no fueron creadas de la tierra, sino del cielo, obra de las manos del Santo, bendito sea, como está escrito: "Las Tablas eran hechura de Dios y la escritura era escritura de Dios, grabada sobre las Tablas" (Ex 32,16). Y, cuando el Santo, bendito sea, dijo a Moisés: "Tállate dos Tablas de piedra" (Ex 34,1), entonces una cantera de zafiro le fue mostrada a Moisés.

Subió Moisés con las tablas y pasó cuarenta días en la montaña delante del Santo, bendito sea, como discípulo que se sienta delante de un maestro, leyendo los preceptos de la Ley escrita durante el día y repitiendo los preceptos de la Ley oral durante la noche. Los ángeles servidores le decían:

-Moisés, la Ley no ha sido dada sino por nosotros. Pero Moisés les replicaba, haciéndoles enmudecer:

-En la Ley está escrito: "Honra a tu padre y a tu madre" (Ex 20,12). ¿Es que tenéis vosotros padre y madre? ¡Ha sido dada sólo para nosotros!11

2. LOS JUSTOS DESEAN LA LEY

Cuando el pueblo de Israel salió de Egipto, la Šekinah del Señor del mundo lo guiaba, yendo delante de ellos en forma de columna de humo de día y de columna de fuego de noche (Ex 13,21). Los justos de aquella generación decían:

-¡Soberano de todo el mundo! Llévanos en pos de ti y correremos detrás de tu Ley buena; haznos acercar a los pies del monte Sinaí y danos tu Ley de la estancia del tesoro del firmamento; y exultaremos y nos gozaremos con las veintidós letras con que está escrita; nos acordaremos de ella y te amaremos, alejándonos de la iniquidad de las naciones. Y todos los justos que cumplen lo que es recto ante ti te temerán, y amarán tus preceptos.12

Los justos aman caminar detrás de tu Ley buena, para tomar posesión de este mundo y del mundo que vendrá.13 Grande es la Torá, pues los que la practican reciben la vida en este mundo y en el mundo

10 Midrash de los Diez mandamientos, Prólogo.

11 Según Sabbat 88b es Moisés quien hace las preguntas a los

ángeles.

12 Targum del Cantar 1,4. 13 Targum del Cantar 1,3.

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futuro.14 Pues bueno es para el hombre habituarse a llevar el yugo de los preceptos desde su juventud.15

3. DIOS BUSCA UN PUEBLO QUE ACOJA LA LEY

Cuando Israel llegó al desierto, el Señor dijo a Moisés: ¡Que bello es este pueblo, al que se le darán los preceptos de la Ley! Mis preceptos serán como anillos en sus fauces y así no se desviarán del buen camino, como no se desvía un caballo con el freno en su boca. Y ¡qué bello es su cuello, que llevará el yugo de mis preceptos! Será sobre ellos como el yugo sobre la cerviz del buey que ara la tierra y que se sustenta a sí y a su señor.16

R. Tarfón decía: "Desde el Seír amaneció el Santo" (Dt 33,2), bendito sea, donde se reveló a los hijos de Esaú, como está escrito: "Esaú habitó en la montaña de Seír" (Gén 36,8). El Santo, bendito sea, les decía:

-¿Queréis recibir la Ley? Le respondían:

-¿Qué hay escrito en ella? Les decía:

-No matarás. Le contestaban:

-Apártate de nosotros, pues no podemos abandonar la bendición con que Isaac bendijo a nuestro padre Esaú cuando le dijo: "De tu espada vivirás" (Gén 27,4).

Y desde allí el Santo, bendito sea, voló a la montaña de Farán y se reveló a los hijos de Ismael (Gén 21,21), como está escrito: "Radiante desde el monte Farán" (Dt 33,2). El Santo, bendito sea, les preguntó:

-¿Queréis vosotros recibir la Ley? Le respondieron:

-¿Qué hay escrito en ella? Les dijo:

-No robarás. Le contestaron: 14 Pirque Abot VI 7. 15 Lam 3,27 targum. 16 Targum del Cantar 1,10.

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-Nosotros no podemos dejar de hacer lo que hicieron nuestros padres, que raptaron a José y lo bajaron a Egipto, según está escrito: "me trajeron secuestrado del país de los hebreos" (Gén 40,15).

Fue a los hijos de Lot y les dijo: -¿Queréis recibir la Torá?

Le dijeron:

-¿Qué hay escrito en ella? Les respondió:

-No cometerás adulterio. Le respondieron:

-Nosotros descendemos de un adulterio; no queremos recibirla. Y desde allí el Santo, bendito sea, mandó decir al resto de los pueblos:

-¿Queréis vosotros recibir la Ley? Le respondieron:

-¿Qué hay escrito en ella? Les dijo:

-No tendrás otros dioses frente a mí. Le contestaron:

-No podemos abandonar la religión de nuestros padres, que adoraron a los ídolos, ni apreciamos tu Ley. Mejor, entrega tu Ley a tu pueblo, pues así está escrito: "Yahveh dará fuerza a su pueblo, bendecirá a su pueblo con la paz" (Sal 29,11).

Desde allí el Santo, bendito sea, se volvió y se reveló a los hijos de Israel en el monte Sinaí.

Desde el día en que los israelitas anduvieron caminando y acampando por sitios llanos hubo concordia y discordias entre ellos, como está escrito: "Partieron... y acamparon" (Ex 19,2), hasta que llegaron al monte Sinaí y acamparon frente a la montaña. Mientras caminaban lo hacían en concordia, lisamente, pero acampaban entre disputas hasta que llegaron al Sinaí y acamparon en concordia, como un solo hombre, con un solo corazón, como está escrito: "Y allí acampó Israel frente a la montaña".17

17 "Siempre que se dice que acamparon y caminaron (en plural) se

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Entonces el Santo, bendito sea, les preguntó: -¿Queréis vosotros recibir la Ley?

Respondieron todos con una sola voz:

-"Obedeceremos y escucharemos todas las palabras que dice Yahveh" (Ex 24,7).18

Al momento descendieron ciento veinte mil miríadas de ángeles y ciñeron a cada israelita dos coronas, una por haremos y otra por

escucharemos, y recibieron la Torá con alegría.19

Cuando el Santo, bendito sea, vio a Israel que, con todo su corazón, estaba dispuesto y, con gran amor, se había apresurado a aceptar la Torá, lo bendijo y lo felicitó, según está escrito: "Dichoso tú, Israel, ¿quien como tú?" (Dt 33,29).20

4. DIOS PREPARA AL PUEBLO PARA ACOGER LA LEY

El Señor hizo salir a Israel de Egipto, les abrió el mar, les hizo bajar el maná, les hizo saltar el agua del pozo, les hizo venir las codornices, combatió por ellos contra Amaleq. Después les dijo:

-Queréis que reine sobre vosotros? Respondieron:

-¡Sí, sí!

Pues entonces, cuando los hijos de Israel estaban en el monte Sinaí para recibir la Ley, todos eran como un solo corazón, al acoger con alegría el reino de los Cielos. Por ello todo el pueblo a una respondió: "Todo lo que ha dicho el Señor lo haremos".21

Cuando se cumplía el tercer mes de la salida de los israelitas de Egipto, en ese mismo día, llegaron al desierto del Sinaí para recibir la Torá, y allí dio el Santo, bendito sea, la Torá a Israel.

El seis de Siwán el Santo, bendito sea, se reveló a Israel en el monte Sinaí, como está escrito: "Descendió Yahveh sobre el monte Sinaí" (Ex 19,20). El monte Sinaí fue arrancado de su sitio y los cielos se abrieron, la cima de la montaña penetró en los cielos y la nube de la Gloria cubrió la montaña. El Santo, bendito sea, estaba sentado sobre su trono, firmes sus pies sobre la niebla, según está escrito: "Inclinó los cielos y bajó y estaba la niebla bajo sus pies" (2Sam 22,10;Sal 18,10).

pero aquí dice que 'allí acampó (en singular) Israel', mostrando que todos tenían un solo corazón" (Mekilta II,20).

18 Los capítulos de Rabbí Eliezer, XLI,1-3.

19 Sabbat 88a. Luego, cuando los israelitas pecaron, bajaron ciento

veinte mil miríadas de ángeles destructores y se las quitaron.

20 Midrash de los Diez Mandamientos, Prólogo. 21 Mekilta Ex 20,2.

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¿Por qué no se la dio en el momento de su salida de Egipto? Porque dijo el Santo, bendito sea: primero les haré grandes bondades para darme a conocer a ellos y, después de ello, recibirán mi Ley y mis mandatos.

¿A qué se parece esto? A un rey que quiso tomar mujer. Se dijo el rey: haré con ella el bien y luego la tomaré. Lo mismo hizo el Santo, bendito sea: vio a la congregación de Israel que estaba desnuda y la vistió, como está escrito: "Y te vestí de lino" (Ez 16,10). La vio descalza y la calzó, como está dicho: "Te calcé de piel de tahas" (ibid). Llegó al mar y la hizo pasar. Vio que Amaleq venía contra ella y la salvó.

Cuando vio Israel las bondades y prodigios del Santo, bendito sea, dijeron todos: "Lo que diga Yahveh haremos y escucharemos".

Otra explicación de por qué el Santo, bendito sea, les dio la Torá en el mes tercero y no en el momento de su salida de Egipto es esta: Se parece a un rey cuyo hijo enfermó. Cuando estaba convaleciente le dijo su madre: ve a estudiar. Pero su padre dijo: todavía no se ha restablecido de su enfermedad; que espere dos o tres meses y luego irá a estudiar. Lo mismo le ocurrió a Israel, que desde el instante en que salió de Egipto estaba preparado para recibir la Torá, pero los israelitas estaban llenos de lacras porque habían hecho ladrillos y habían trabajado la arcilla. Se dijo el Santo, bendito sea: todavía no han descansado mis hijos de la esclavitud, ¿cómo van a recibir la Torá? Por eso tardó en dársela tres meses.22

5. MOISES EN EL SINAI

Entonces le fue dicho a Moisés: Sube al firmamento y te daré las dos tablas de piedra, talladas en zafiro del trono de mi gloria (Ez 1,26), escritas por mi dedo, por lo que brillan como oro puro. En las tablas estaban grabadas las Diez Palabras, más puras que la plata refinada siete veces al crisol.23

Ben Betera decía: Cuarenta días pasó Moisés en la montaña escrutando las palabras de la Ley e investigando sus letras, y al cabo de cuarenta días cogió la Ley y bajó y la entregó en herencia a Israel como estatuto perpetuo, según está escrito: "Será para vosotros como estatuto perpetuo" (Lv 16,34).

En aquel tiempo se dirá a la asamblea de Israel, que es como viña escogida en tierra buena, cantad al Señor, pues El ha dicho: Yo, Yahveh, guardo en su favor la alianza de sus padres y no los destruiré;

22 Midrash de los diez mandamientos, prólogo o primer mandamiento,

según ediciones. En Ginzberg, Legends III, se da también, como explicación del retraso en dar la Torá, el hecho de que entre los israelitas que salieron de Egipto había muchos lisiados y enfermos, y la Torá, que no tiene defecto, no puede ser entregada a una nación con defectos. Por eso, Dios realizó primero tantos milagros con ellos, curándolos a lo largo del camino, de modo que cuando llegaron al Sinaí ya estaban todos sanos.

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sin embargo, cuando provocan la ira ante Mi les hago beber la copa de sus castigos. Pero, aunque sus pecados motiven que me vengue de ellos, mi Palabra los protege de noche y de día. He aquí que tengo dispuestos ante Mí numerosos portentos. Si la casa de Israel colocara la Ley ante sí para cumplirla, ¿acaso no enviaría mi ira y mi furor contra las naciones, que han luchado contra ellos, y los destruiría como consume el fuego zarzas y espinos a la vez? O si se mantuvieran firmes en las palabras de mi Ley, ¿no se realizaría la paz en su favor? ¿No se haría la paz en su favor desde ahora?24

6. MOISES ROMPE LAS TABLAS DE LA LEY

Y mientras Moisés estaba todavía en el firmamento, recibiendo las dos tablas de piedra y las leyes y preceptos, surgieron los impíos de aquella generación e hicieron el becerro de oro. Entonces sus obras se corrompieron y su mala fama se extendió por el mundo. Mientras antes su perfume se difundía por el mundo, ahora hedieron como el nardo, de olor nauseabundo.25

Moisés cogió las tablas y descendía con alegría desbordante. Pero cuando vio la ofensa que los israelitas habían cometido, fabricando el becerro de oro, pensó: ¿Cómo voy a darles las tablas de la Ley, que les condenarían a muerte, pues en ellas está escrito: "No tendrás otros dioses frente a mí" (Ex 20,3)?.

R. Yosé el galileo dice: ¿A qué se parece esto? A un rey de carne y hueso que dijo a su embajador:

-Ve y prométeme en matrimonio con una joven hermosa y piadosa cuyos actos sean convenientes.

Partió aquel embajador y realizó el compromiso de matrimonio con una joven. Pero, después de haberla desposado, el embajador descubrió que ella se prostituía con otro hombre. Inmediatamente pensó: Si le entrego el contrato matrimonial resultará que es rea de muerte y será apartada de mi señor para siempre. Del mismo modo Moisés el justo se dijo: ¡Cómo voy a dar a Israel las tablas! Me vería obligado a declararlos reos de muerte, pues así está escrito en las tablas: "El que ofrezca sacrificios a los dioses, excepto Yahveh solo, será anatema" (Ex 22,19). Mejor será que las rompa y los devuelva al camino recto.

Quiso, pues, volverse atrás, pero lo vieron los setenta ancianos y corrieron tras él para arrebatarle las tablas. El las tenía fuertemente asidas por un extremo y ellos por otro, pero la fuerza de Moisés prevaleció sobre la de todos ellos, según se dice: "Ya en razón de toda la fuerte mano y todo el gran temor que Moisés desplegó a los ojos de Israel entero" (Dt 34,12).26

Entonces dijo el Señor a Moisés: 24 Targum de Isaías XXVII,2-5.

25 Targum del Cantar 1,12. Cfr Cántico Rabbah I,55. 26 Abot de Rabbí Natán II,7.

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-"Ve, baja, porque tu pueblo se ha corrompido".

Y cuando Moisés bajaba con las dos tablas de piedra en la mano, a causa del pecado de Israel, sus manos se hicieron pesadas y se le cayeron las tablas y se rompieron.27

Pues cuando Moisés cogió las tablas y empezó a bajar, las palabras escritas en las tablas sostenían las tablas y al mismo Moisés. Pero cuando las palabras vieron los tambores y las danzas en torno al becerro, las palabras escritas huyeron y volaron de las tablas. Estas entonces quedaron con todo su peso en las manos de Moisés y Moisés ya no pudo sostenerse a sí mismo y, mucho menos, sostener el peso de las tablas; las arrojó de sus manos y se rompieron, como está escrito: "Y las rompió bajo el monte" (Ex 32,19).28

7. DIOS DA DE NUEVO LA LEY

Cuando Moisés rompió las tablas, el Santo, bendito sea, se airó contra él. Y el Santo, bendito sea, le dijo:

-Si tú hubieras tallado las piedras y te hubieses cansado y sufrido, no las habrías roto. Ahora "corta tú las dos tablas de piedra" (Dt 10,1).

Moisés le dijo:

-Y ¿de dónde cojo yo las tablas de piedra? Le dijo:

-Ahora te enseño la cantera.

Y el Santo, bendito sea, mostró a Moisés la cantera que estaba debajo del trono de su gloria, según está escrito: "Y bajo sus pies, como una lastra trabajada de zafiro" (Ex 24,10).

Y le dijo el Santo, bendito sea:

-Corta de aquí dos tablas de piedra como las de antes.29 Los discípulos de R. Johanan b. Zakkaj le preguntaron:

-¿Por qué se dice a propósito de las primeras tablas del Decálogo que las hizo el mismo Dios (Ex 32,16), mientras que, después que Moisés las rompió, a propósito de las segundas se dice que las tuvo que hacer Moisés (Ex 34,1)?

R. Johanan les respondió con una parábola:

-Esto es semejante a un rey que desposa una mujer. El mismo hace venir al escribano y le procura el papel para el acta de

27 Targum del Cantar 1,14.

28 Pirqe de R. Eliezer XLV; Cfr Abot de Rabbí Natán 2.

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matrimonio. Da además a la esposa una corona nupcial de su propiedad y, luego, el rey la conduce a su casa.

Más tarde el rey descubre que la esposa le está traicionando con uno de sus siervos. El rey se enfurece y la arroja de casa.

Entonces el padrino de la esposa se presenta ante el rey y le dice:

-Señor mío, ¿es que has olvidado de dónde has tomado a esta mujer? ¿No vivía entre la gentuza de los siervos? Habiendo crecido entre siervos, se comporta todavía como ellos.

Entonces el rey le dice:

-¿Qué es lo que quieres? ¿Que yo haga las paces con ella? Entonces procura tú mismo papel y llama a tu escribano. Preparad una nueva acta de matrimonio y yo la firmaré.

Así dijo Moisés al Santo, bendito sea, cuando Israel estaba adorando al becerro de oro:

-¿Te has olvidado acaso de dónde has tomado este pueblo? ¿No procede de Egipto, lugar de idolatría?

Y el Santo, bendito sea, le respondió:

-¿Qué es lo que quieres? ¿Que me reconcilie con Israel? Entonces tráeme tus tablas y yo las firmaré.30

8. PALABRAS DE MUERTE Y VIDA

Cuando hablaba el Santo, bendito sea, salían de su boca rayos y centellas, una llama por su derecha y otra por su izquierda; la voz volaba a través del aire del cielo y decía: Pueblo mío, casa de Israel, Yo

soy Yahveh, tu Dios, que te he sacado del país de Egipto (Ex

20,2).

Cuando Israel oyó la palabra que salía de la boca del Santo, bendito sea, retrocedió doce mil millas y se le salió el alma, como está escrito: "Se me salió el alma al escucharlo" (Cant 5,6). Entonces volvió la Torá ante el Santo, bendito sea, y dijo:

-Señor del universo, ¿a quién me has entregado, a los vivos o a los muertos?

Respondió Santo, bendito sea: -A los vivos.

-Pues todos éstos están muertos.

-En consideración a ti Yo los resucitaré.

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¿Qué hizo el Santo, bendito sea? Hizo descender el rocío con el que El dará vida a los muertos en el mundo futuro, según está dicho: "Una lluvia copiosa derramas, oh Dios, y tu heredad, extenuada, Tú mismo has restaurado" (Sal 68,10).31

9. LAS DOS TABLAS DE LA LEY

R. Ishmael dice: las Diez Palabras fueron escritas cinco en una tabla y cinco en la otra:

Sobre una estaba escrito: Yo soy el Señor tu Dios y, en frente, en la otra: No matarás, indicando que quien vierte sangre humana disminuye la imagen de Dios (Gén 9,6).

Sobre la primera tabla estaba escrito: No tendrás otros dioses y, en frente, en la otra: No cometerás adulterio, pues quien sirve a un ídolo comete adulterio en relación a Dios (Ez 16,32;Os 3,1).

Sobre una tabla estaba escrito: No pronunciarás el nombre

del Señor, tu Dios, en vano y, en frente, sobre la otra: No robarás,

pues el que roba se siente luego obligado a jurar en falso (Jr 7,9;Os 4,2).

Sobre una tabla estaba escrito: Recuerda el día del sábado

para santificarlo y, en frente, en la otra: No darás falso testimonio, pues quien profana el sábado, olvidando que Dios ha

creado el mundo en seis días y en el séptimo descansó, testimonia contra el Creador (Is 43,12).

Sobre una tabla estaba escrito: Honra a tu padre y a tu

madre y, en frente, sobre la otra: No desearás la mujer de tu prójimo, pues el que desea la mujer de otro, termina por engendrar un

hijo que maldice a su padre y a su madre y que honra a uno que no es su padre.32

Ananaja ben Kinai explicaba el versículo: "Si alguno peca contra Yahveh engañando a su prójimo..." (Lv 5,21) de la forma siguiente: Nadie niega algo a su prójimo, si no ha renegado antes de Dios.

Una vez Rabbí Reuben pasó un sábado en Tiberíades, donde encontró un filósofo pagano, que le preguntó:

-¿Cuál es el hombre más odiado del mundo? Le respondió:

-El hombre que reniega de Aquel que le ha creado. El filósofo preguntó:

31 Midrash de los Diez Mandamientos, Primer mandamiento. 32 Cfr también, con pequeñas variantes Pessiqta Rabbathi 21.

(17)

-¿Cómo puedo entender eso? Le respondió:

-Nadie niega los mandamientos: "Honra a tu padre y a tu madre", "No matarás", "No cometerás adulterio" y "No desearás", si antes no ha renegado de Dios mismo. Y ninguno comete pecado, si antes no ha renegado de Aquel que le ha prohibido cometerlo.33

10. EL DON DE LA LEY

Moisés pasó cuarenta días en el monte. Estaba sentado delante del Santo, bendito sea, como un discípulo delante de su maestro.34

Y también la Asamblea de Israel dijo:

-El Señor me hizo subir a la casa de estudio de la escuela del Sinaí, para que aprendiese la Ley de la boca de Moisés, el gran escriba. Y acogí con amor los preceptos, diciendo: "Todo lo que el Señor ha ordenado lo haré y obedeceré" (Ex 19,8;24,3).35

El día en que fue dada la Ley, mientras todas las naciones del mundo huyeron del Santo, bendito sea, no lo hizo Israel, por lo que dice: "he gozado sentándome a su sombra" (Cant 2,3).36 La Asamblea de Israel dice: Entonces yo gocé sentándome a la sombra de su Šekinah y las palabras de su Ley fueron dulces a mi paladar (Sal 119,103).37 "Y su fruto fue dulce a mi paladar" se refiere a los doce meses que Israel pasó delante del Sinaí y fueron sus delicias las palabras de la Ley.38

Dijo la Asamblea de Israel: El Santo, bendito sea, me ha conducido a la gran bodega del vino, al Sinaí, y allí me ha dado sus preceptos y las buenas obras y los he acogido con gran amor.39 "Me condujo" a la casa del vino (Cant 2,4) es el Sinaí, donde ha sido dada la Ley, que se compara al vino, según está escrito: "Y bebed el vino que he mezclado" (Pr 9,5).40

La fuente es la Ley, como está escrito: "Fuentes de aguas vivas" (Jr 2,13); y el agua es la Ley, como está escrito: "Todos los sedientos, venid por agua" (Is 4,4).41

33 Tosefta Schbu'oth 3,6. 34 Pirqe de R. Eliezer XLVI. 35 Targum del Cantar 2,4. 36 Pessiqta de R. Kahana 103b. 37 Targún del Cantar 2,3). 38 Cántico Rabbah II,11. 39 Cántico Rabbah II,12. 40 Números Rabbah II,3. 41 Otiot de R. Aqiba 384.

(18)

R. Elazar decía: La víspera del sábado, el sexto día del mes, a las seis horas del día, recibió Israel los diez mandamientos; y a las nueve horas, cuando los israelitas se volvieron a sus tiendas, ya tenían el maná para dos días. Por esta razón aquel sábado descansaron llenos de alegría, con alegría de día de fiesta, porque ese día habían escuchado la voz del Santo, bendito sea. Entonces el Santo, bendito sea, dijo a Moisés con un eufemismo:

-Ve a decir a Israel que vaya cada uno a su tienda (Dt 5,30). De aquí tú puedes deducir que el Santo, bendito sea, bajó la Ley y Moisés la entregó a Israel y que desde ese momento Moisés ya no se acercó a su mujer, pues está dicho: "Tú, en cambio, quédate aquí conmigo" (Dt 5,31).42

11. LA TORA ES DADA PARA TODAS LAS GENERACIONES

Rabbí Isaac enseña: Lo que predijeron los profetas para el tiempo futuro, ya lo habían recibido en la revelación del Sinaí. Moisés dijo a los israelitas: "No solamente con vosotros hago yo esta alianza y pronuncio este juramento, sino que lo hago tanto con quien está hoy aquí con nosotros en presencia de Yahveh nuestro Dios como con quienes no son hoy aquí con nosotros" (Dt 29,13-14). No dice "que ahora no están presentes aquí con nosotros", sino que ahora no son (no existen) aquí con nosotros". Esto se refiere a las almas que serán creadas en el futuro y, puesto que todavía no son una realidad, no se puede usar la palabra "están". Pero a pesar de que en aquel momento no existían, cada alma ya recibía su porción.

Por eso dice también el último de los profetas: "El peso de la palabra de Yahveh por la mano de Malaquías" (Mal 1,1).

No dice en los días de Malaquías, sino "en la mano de Malaquías". Porque, desde el Sinaí, él tenía su profecía, pero sólo ahora ha recibido la autorización para profetizar. Así también hablaba Isaías: "desde el momento que eso sucedió yo estoy allí. Y ahora el Señor Yahveh me envía con su espíritu" (Is 48,16), como si dijese: Yo estaba presente cuando fue dada la Torá en el Sinaí y recibí en aquel momento la profecía, pero sólo ahora he recibido el permiso para profetizar. Y no solamente los profetas recibieron sus profecías en el Sinaí, sino que también los sabios de todas las generaciones futuras, recibieron cada uno su sabiduría del Sinaí.43

¿Por qué los Diez mandamientos están expresados en singular? Para que cada uno en particular se diga a sí mismo: Han sido dirigidos a mí. La Torá se me ha dado para que yo la observe. El Santo, bendito sea, no dijo: basta que el mundo, sin mí, observe los Diez mandamientos.44

42 Capítulos, XLVI,1. 43 Exodo Rabbah, 28,6. 44 Midrash Leqah Tobh.

(19)

Cada fiel y la comunidad de Israel dice al Santo, bendito sea: "Me has seducido, Yahveh, y me dejé seducir; me has agarrado y me has podido" (Jr 20,7).

La comunidad de Israel habló al Santo, bendito sea, y dijo:

¡Señor del mundo! Tú me has seducido antes de darme la Torá, y después has puesto sobre mi cuello el yugo de los mandamientos, de forma que, si los infringía, sería castigado. Si no hubiese aceptado la Torá, sería como cualquier otro pueblo, que ni es premiado ni castigado.

Así habló la comunidad de Israel al Santo, bendito sea:

Me has seducido en el Sinaí cuando dijiste: "Yo soy Yahveh, tu Dios" (Ex 20,2); y yo pensé, El es débil. Pero "me has agarrado y me has podido" cuando dijiste: "Porque Yo, Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso" (Ex 20,5).

Me has seducido en el Sinaí cuando dijiste: "No tendrás otros dioses delante de mí" (Ex 20,3) y yo pensé, El es débil. Pero "me has agarrado y me has podido" cuando añadiste: "El que ofrece un sacrificio a otros dioses, será entregado al anatema" (Ex 22,19).

Me has seducido en el Sinaí cuando dijiste: "No tomarás en falso el nombre de Yahveh, tu Dios" (Ex 20,7) y yo pensé, El es débil. Pero "me has agarrado y me has podido" cuando has añadido: "Yahveh no dejará impune a quien toma su nombre en falso" (Ex 20,7).

Me has seducido en el Sinaí cuando dijiste: "Recuerda el día del sábado para santificarlo" (Ex 20,8) y yo pensé, El es débil. Pero "me has agarrado y me has podido" cuando has añadido: "El que profana el sábado morirá" (Ex 31,14).

Me has seducido en el Sinaí cuando dijiste: "Honra a tu padre y a tu madre" (Ex 20,12) y yo pensé, El es débil. Pero "me has agarrado y me has podido" cuando has declarado: "Quien maldiga a su padre o a su madre morirá" (Ex 21,17).

Me has seducido en el Sinaí cuando dijiste: "No matarás" (Ex 20,13) y yo pensé, El es débil. Pero "me has agarrado y me has podido" cuando enseñaste también en la Torá: "Quien vertiere sangre de hombre, por otro hombre será su sangre vertida" (Ex 9,6).

Me has seducido en el Sinaí cuando dijiste: "No cometerás adulterio" (Ex 20,14) y yo pensé, El es débil. Pero "me has agarrado y me has podido" cuando has añadido: "El adúltero y la adúltera tendrán que morir" (Lv 20,10).

Me has seducido en el Sinaí cuando dijiste: "No robarás" (Ex 20,15) y yo pensé, El es débil. Pero "me has agarrado y me has podido" cuando has aclarado: "Quien rapte a una persona... morirá" (Ex 21,16).

(20)

Me has seducido en el Sinaí cuando dijiste: "No darás falso testimonio contra tu prójimo" (Ex 20,163) y yo pensé, El es débil. Pero "me has agarrado y me has podido" cuando has explicado: "Haréis con él lo que él pretendía hacer con su hermano" (Dt 19,19).

Me has seducido en el Sinaí cuando dijiste: "No codiciarás" (Ex 20,17) y yo pensé, El es débil. Pero "me has agarrado y me has podido" cuando continuaste explicando: "No codicies su hermosura en tu corazón... así le pasa al que se llega a la mujer del prójimo, no quedará impune el que la toque" (Pr 6,25-29).45

12. ALEGRIA CON EFECTO RETARDADO

Cuando Dios dio la Torá a Israel "hubo truenos y relámpagos, y una densa nube sobre la montaña y un sonido fortísimo de shofar" (Ex 19,17). En estas circunstancias Dios concedió a Israel el don precioso de la Torá; Israel no la conocía, pero todos se sentían obligados a aceptarla por el temor a irritar al Señor que se mostraba tan potente. Sólo más tarde descubrieron lo maravillosa que era la Torá y la cantaron con júbilo. Es lo que expresa el relato antiguo, recreado en Irak por Humateli y recogido en los Archivos de Israel de la Universidad de Haifa, donde actualmente contienen más de 15000 relatos populares:

Había un rey que tenía una única hija, bella y virtuosa. El rey no quería dar como esposa a su única hija, bella e inteligente, al primer pretendiente, príncipe o delfín, que se presentara a pedir su mano. Se decía el rey: Estos jóvenes que han sido educados en los palacios en medio de honores y riquezas son unos niños viciados; sólo buscan su placer y no serán capaces de gobernar mi reino. Lo que yo deseo para mi hija es una persona digna de confianza, aunque sea una campesino o un artesano.

Entre los pretendientes de su hija, que se presentaron a pedir la mano al rey, unos eran realmente estúpidos, otros descorteses y otros poco inteligentes. El rey decidió buscar él mismo entre los artesanos uno que fuese digno de su hija, trabajador y previsor. Comenzó a dar vueltas por las canteras en busca de un hombre de aspecto agradable. Se detenía ante cada casa en construcción y se informaba a través del propietario y del maestro de obras si alguno de los obreros respondía a sus deseos, que pudiese ser su yerno y fuese digno de heredar su reino.

Un día el rey pasó ante una casa en construcción y vio a unos obreros que transportaban ladrillos sobre un andamio. Uno de ellos atrajo su atención. Fue a buscar al propietario del edificio y le pidió información acerca de él. El propietario le dijo:

-Es un obrero que trabaja para mí sin recibir salario. Come y bebe en mi mesa, duerme en mi casa, pero no recibe salario. Su padre era un comerciante importante. Cuando murió, me debía cien mil denarios de oro. Entonces tomé conmigo al muchacho y le he

(21)

enseñado el oficio. Trabaja desde el alba hasta el ocaso; de este modo paga la deuda de su padre.

El rey entonces le dijo:

-Te pago todo lo que ha comido y bebido y todo el trabajo que ha hecho hasta hoy.

El propietario aceptó y recibió el dinero del tesoro del rey. El rey condujo consigo al joven artesano al palacio real. Los siervos le despojaron de sus vestidos sucios de cal y de polvo; le cortaron el cabello y la barba. Le vistieron con trajes recamados que el rey había mandado preparar para él. Luego comió y bebió, aunque se sentía confundido por todo lo que le estaba sucediendo. Los siervos del rey le condujeron a una estancia del palacio, que había sido preparada para él, y el joven, cansadísimo, cayó sobre el lecho y se durmió.

Al día siguiente, el rey mandó que le llevaran a su despacho y le dijo:

-Me has agradado. Deseo darte mi hija como esposa. Si aceptas esposarla así como es, será tuya. Y si no aceptas, te mataré. En la habitación contigua están mis guardias, si rechazas lo que te ofrezco, te atarán de pies y manos y te cortarán la cabeza.

El joven no tenía elección posible. Por temor a perder la vida, dijo al rey:

-Acepto.

A las bodas, el rey invitó a todos sus ministros y a todos los notables del reino. La fiesta se realizaría tres días después. Se celebró con inmenso esplendor. El vino corría como el agua. Todos los invitados estaban alegres y se divertían. Sólo el esposo estaba triste y preocupado, pues en sus adentros pensaba: "quizás mi esposa sea ciega o coja, quizás muda o esté enferma. Sino ¿porque el rey me ha obligado a esposarla? Sin duda habrá algún motivo".

Después del banquete de bodas los invitados se fueron a sus casas y los esposos se quedaron allí solos. El joven se dirigió a la muchacha y le dijo:

-Ven, acércate.

Ella se acercó a él, que le dijo:

-Prepárame algo de comer. Tengo hambre, pues no estoy acostumbrado a la cocina del palacio real.

Ella le preparó una ensalada de fruta y leche. Luego él dijo: -Escríbeme una carta a mi vieja madre.

(22)

-Cuéntame una bella historia, me encantan las historias.

Y la hija del rey hizo todo lo que le pidió su marido, sintiéndose ya conquistada por su atractivo y belleza.

El joven esposo pasó la noche con ella y descubrió la perfección de todos sus miembros. La muchacha era bella e inteligente, capaz de todo. El joven se alegró profundamente de que le hubiese tocado en suerte la bella hija del rey.

Al cabo de un mes, el yerno del rey invitó a todos los ministros del reino y les ofreció un gran banquete. Estaba contento, alegre y feliz. Bailó durante toda la fiesta, bebió vino y comió de todos los manjares exquisitos de la cocina real. El rey y sus ministros le preguntaron:

-¿Cómo es que estabas tan triste el día de tu boda y ahora estás tan feliz?

El yerno y heredero del rey respondió:

-El rey me había obligado a desposar a su hija amenazándome con la muerte si no la aceptaba. Entonces yo pensaba: "Quizás la hija del rey tiene una enfermedad, quizás sea ciega o coja"; por esto estaba triste y preocupado. Pero ahora que he vivido con ella durante todo un mes, ahora sé que posee todas las virtudes: es bella y buena. He aquí por qué es tan grande mi alegría: se me ha concedido el privilegio de poseer una perla, la hija del rey, una esposa buena y fiel.

Lo mismo ha sucedido cuando el Señor nos habló al pie del monte Sinaí:

-Si aceptáis mi Torá, será vuestra. Y si no, aquí mismo seréis exterminados. Entonces aceptamos la Torá en la tristeza, porque no conocíamos sus cualidades; ni sabíamos qué contenía. Sólo sentíamos los truenos y veíamos los relámpagos, pero no se nos dijo qué estaba escrito en la Torá, ni cuáles eran las leyes del Santo, bendito sea. Ahora ya conocemos la Torá y celebramos con la fiesta el don que se nos ha hecho. He aquí por qué hoy es fiesta y se come y se bebe con alegría y se baila con la Torá, bendiciéndola y estudiándola.

13. EL MESÍAS LLEVARA A PLENITUD LA LEY

Dijo Salomón, profeta: Bendito el nombre del Señor, que por medio de Moisés, el gran escriba, nos ha dado la Ley escrita en las dos tablas de piedra y ha hablado con nosotros cara a cara, como quien besa a alguien, por la grandeza de su amor, con el que nos ama más que a las setenta naciones: "Que me bese con besos de su boca. Mejores son que el vino tus amores" (Cant 1,2).46

La interpretación de "hablar cara a cara" como besar es constante en la tradición rabínica: Cuando Israel escuchó: "Yo soy el Señor, tu Dios" (Ex 20,2), la enseñanza de la Ley se imprimió en sus corazones: ellos la aprendían y no la olvidaban. Pero fueron enseguida

(23)

a Moisés y le dijeron: Moisés, maestro nuestro, sé tú nuestro mediador entre el Señor y nosotros, como está escrito "habla tú con nosotros y te escucharemos" (Ex 20,16), "¿por qué tenemos que morir?" (Dt 5,22).

Entonces aprendían de Moisés, pero olvidaban lo que aprendían. Por ello dijeron: Así como Moisés es carne y sangre que pasa, también su enseñanza pasa. Volvieron de nuevo a Moisés y le dijeron:

-Moisés, maestro nuestro, si el Señor se manifestase a nosotros y nos besase con besos de su boca (Cant 1,2), la enseñanza de la Ley se imprimiría como antes en nuestros corazones.

Pero Moisés les dijo:

-Ahora, no; eso sucederá en el tiempo futuro, como está escrito: Pondré mi enseñanza en su interior, y la escribiré en sus corazones (Jr 31,33).

Semejante a esta tradición de Rabí Jehudá es la de Rabí Nehemías que dice: Cuando los israelitas oyeron: "No tendrás otros dioses junto a mí" (Ex 20,3), el instinto malvado fue arrancado de raíz de sus corazones. Pero después fueron a Moisés y le dijeron: Moisés, maestro nuestro, sé tú nuestro intermediario entre el Señor y nosotros, como está escrito: "Habla tú con nosotros y nosotros te escucharemos" (Ex 20,16), "¿por qué hemos de morir ahora?" (Dt 5,22). Entonces el espíritu malvado volvió inmediatamente a su puesto. Por ello volvieron de nuevo a Moisés y le dijeron:

-Moisés, maestro nuestro, si el Señor se revelase a nosotros una segunda vez, nos veríamos de nuevo libres del espíritu malvado; si el Señor "nos besara con los besos de su boca" (Cant 1,2).

Pero Moisés les replicó:

-Eso no es posible ahora; lo será en el futuro, como está escrito: "Y arrancaré el corazón de piedra de vuestra carne" (Ez 36,26).47

Cuando Israel andaba por el desierto, las nubes de la gloria lo abrazaban. Y cuando el Santo, bendito sea, bajó para darle la Torá, descendieron con El sesenta miríadas de ángeles del servicio, y ciñeron a Israel con la corona del Nombre inefable.48 Y después cuando, a causa del pecado, el pueblo de Israel vio que se había alzado de sobre ellos la nube de la Gloria y habían perdido la corona de santidad, que les había sido dada al acoger la Ley, sintiéndose despojados y tenebrosos como la noche, se pusieron a buscar la corona de santidad, pero no la encontraron, como está escrito: "En mi lecho, por las noches, he buscado el amor de mi alma. Le busqué y no le halle" (Cant 3,1).49

47 Cántico Rabbah I 15. Cfr Exodo Rabba XLI 3: "Dos cosas pidió Israel al

Santo, bendito sea: ver su semblante y escuchar las palabras de su boca, como está escrito: que me bese...".

48 Pirqe de R. Eliezer XLVIII. 49 Targum del Cantar 3,1.

(24)

Pero, en el gran Día, en el Día del Mesías, el Santo, bendito sea, se sentará en el jardín del Edén y dará clase y todos los justos se sentarán frente a El y el Santo, bendito sea, se sentará y explicará la Ley nueva que dará por medio del Mesías.50

En aquel tiempo, el rey Mesías se manifestará a la Asamblea de Israel y los hijos de Israel le dirán:

-¡Ven, y estáte con nosotros como nuestro hermano! Subamos a Jerusalén y mamemos contigo las palabras de la Ley, como un lactante

mama del pecho de su madre.51

Está escrito: "Tus pechos te sacian en todo tiempo" (Pr 5,19). ¿Por qué las palabras de la Ley se comparan al pecho de la madre? Como es el pecho de la madre, mamando del cual el lactante siempre encuentra leche, así son las palabras de la Ley.52

La Asamblea de Israel dice al Mesías:

-Yo te conduciré, oh rey Mesías, y te haré entrar en mi templo, "en la casa de mi madre" (Cant 8,2); y tú me enseñarás a temer al Señor y a caminar según sus sendas.53

Pues el Mesías clarificará las palabras de la Ley con una enseñanza nueva,54 de valor incomparablemente superior a la antigua, pues la Ley que el hombre aprende en este siglo es vanidad en comparación con la Ley del Mesías.55 Es más, la senda (Zac 9,1) es el rey Mesías. El encaminará a todos los que vienen al mundo a la conversión ante el Santo, bendito sea.56

En el Día del rey Mesías beberemos del vino añejo guardado en sus racimos desde el día en que fue creado el mundo. Y beberemos del fruto de las granadas, que han sido preparadas para los justos en el jardín del Edén.57 Pues antes de la venida del Mesías "ningún ojo vio" (Is 64,3) el vino guardado en su racimos desde los seis días de la creación.58

El vino bueno es una de las muchas criaturas que el Santo, bendito sea, creó en su mundo y de las que el mundo no era digno de gozar; entonces el Santo, bendito sea, las escondió. ¿Y para quién las

50 Jalqut Shimoni a Is 26,2. 51 Targum del Cantar 8,1. 52 bErubin 54b.

53 Targum del Cantar 8,2.

54 Génesis Rabbah XCVIII; Levítico Rabbah XIII,3. 55 Qohelet Rabbah XI,12.

56 Cántico Rabbah VII,10. 57 Targum del Cantar 8,2.

(25)

escondió? Para los justos del siglo futuro. ¿Y dónde las escondió? En el jardín del Edén.59

14. LA TORA ES CORONA DE GRACIA

El hombre es acompañado, en todo momento, por los preceptos, que lo acompañan, le educan, le embellecen la vida, le conducen a la salvación, pues todos sus actos son realizados "en el Señor", "ante el Señor".

Así está escrito: "Porque los preceptos del Señor son una corona de gracia sobre tu cabeza" (Pr 1,9). ¿Que se entiende por corona de gracia? Dice R. Pinjás b. Channà: donde tu vayas los preceptos te acompañan: "si construyes una casa..." (Dt 22,8), "si construyes una puerta... cuando entras o sales por ella" (Dt 6,9), "cuando te pones un vestido nuevo..." (Dt 22,11), "si te cortas el pelo o te afeitas..." (Lv 10,27), "cuando aras el campo, lo siembras o siegas..." (Dt 22,9.10.19), "si plantas..." (Lv 19,23), "si sepultas a un muerto" (Dt 14,1)..., en todo momento te acompañan los preceptos del Señor.

Pues así está escrito: "La luz ha sido sembrada para el justo y la alegría para los rectos de corazón" (Sal 96,11). Dios ha sembrado la Torá para que Israel herede el mundo futuro y no ha dejado nada en este mundo sin un precepto.

Esto es semejante a una persona que se encuentra en el mar y está a punto de ahogarse; el capitán le arroja una cuerda y le dice: "agarra esta cuerda y no la sueltes, porque, si la sueltas, mueres". Así dice el Santo, bendito sea, a Israel: Mientras estéis aferrados a los preceptos, para vosotros es válido lo que está escrito: "mientras permanecéis aferrados al Señor, vuestro Dios, todos vosotros estaréis vivos" (Dt 4,14); y lo otro: "agárrate firmemente a la moral y no la abandones, sino practícala, pues ella es tu vida" (Pr 4,13).60

DECALOGO

1. YO, YAHVEH, SOY TU DIOS

Yo, Yahveh, soy tu Dios,

que te he sacado de la esclavitud de Egipto, de la casa de servidumbre.

No habrá para ti otros dioses delante de mí. No te harás escultura ni imagen alguna... No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo, Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso.

(Ex 20,2-5;Dt 5,6-9).

1. YO, YAHVEH, SOY TU DIOS

59 Exodo Rabbah XXXV,1; Cfr Jn 2,10: "Has guardado el vino bueno

hasta ahora", con lo que se anuncia que con Cristo se inaugura el siglo futuro.

(26)

"Yo soy Yahveh, tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la esclavitud".

¿Por qué se ha formulado así? Porque está escrito: "Ellos vieron al Dios de Israel. Bajo sus pies había un pavimento de zafiro tan puro como el mismo cielo" (Ex 24,10). El pavimento en forma de ladrillos recuerda la esclavitud de Egipto, pero ahora, una vez liberados de ella, el pavimento es "puro como el cielo".

Al presentarse así, el Santo manifiesta que El es siempre el mismo Dios. Por eso, en el Sinaí, Yahveh se presenta como el Dios que ya se había revelado en Egipto: Yo soy Yahveh, tu Dios. Era tu Dios en Egipto y en el Mar de las Cañas. Yo soy el mismo Dios en el Sinaí. Yo estaba en el pasado y Yo estaré en el futuro.

Por eso dice también: "Ahora veréis que Yo, Yo soy Dios y no hay otro junto a mí" (Dt 32,39). Y dice: "Hasta vuestra vejez, Yo seré el mismo, hasta que se os vuelva el pelo blanco" (Is 46,4). Y dice también: "Así dice el Señor, el rey de Israel y su redentor, el Señor de los ejércitos: Yo soy el primero y el último, fuera de mí, no hay ningún dios" (Is 44,6).61

Rabbí Berejah enseñaba: Moisés habló a los israelitas: Hijos míos, cuando estabais en el país de Egipto yo os dije: "Yahveh, el Dios de vuestro padres, me ha mandado a vosotros" (Ex 3,13). Cuando después me preguntasteis: "¿Cuál es su nombre?" (Ex 3,13), yo os respondí: "Yo soy el que seré" (Ex 3,14). Pero ahora, lo que se va a comprar y el comprador, la mercancía y el mercader, están cara a cara. Ahora podéis oír directamente de El: "Yo soy Yahveh, tu Dios" (Ex 20,2).62

El Santo, bendito sea, dijo: Aunque me veáis en distintas manifestaciones, Yo soy el Unico. Por eso dice: "Yo soy Yahveh, tu Dios" (Ex 20,2).

Rabbí Levi enseña: El Santo, bendito sea, apareció como una estatua, que muestra rostros por todas partes. Mil personas pueden mirarla y cada uno piensa que le está mirando a él. Esto es lo que ocurrió con el Santo, bendito sea, cuando habló a Israel. Cada israelita pensaba que la palabra divina se dirigía a él personalmente. Por ello

no dice: Yo soy Yahveh, vuestro Dios, sino en singular: "Yo soy Yahveh, tu Dios".63

¿Por qué los Diez Mandamientos no se dijeron al comienzo de la Torá?

Con una parábola ilustra el midrash por qué Dios hizo preceder al don de los Diez Mandamientos el misterio de la elección gratuita de Israel:

61 Mekilta, Bahodesch, c. 5; Cfr Midrash Tanhuma 16. 62 Pessiqta Rabbathi, c. 21.

(27)

Se puede comparar con uno que se presentó ante los habitantes de una ciudad y les preguntó:

-¿Puedo reinar sobre vosotros? Ellos replicaron:

¿Y qué has hecho en favor nuestro para que pretendas reinar sobre nosotros?

Entonces él construyó muros de defensa para la ciudad y canales para suministrar agua a sus habitantes; después combatió por ellos contra sus enemigos. Entonces preguntó de nuevo:

-¿Puedo reinar sobre vosotros? Y ellos le respondieron:

-Ahora, sí, puedes ser nuestro rey.

Así hizo el Señor con Israel. Primero les sacó de la esclavitud de Egipto, dividió el mar para que pudieran huir de sus perseguidores, a quienes sumergió en las aguas, hizo descender para ellos el maná del cielo, hizo brotar para ellos agua en el desierto, les envió codornices y, finalmente, combatió por ellos contra Amalek. Entonces fue cuando les preguntó:

-¿Puedo reinar sobre vosotros? Y ellos respondieron:

-Sí, sí.64

El Cantar de los Cantares es la expresión del amor de Dios a Israel y, también, del amor de Israel a Dios. Israel responde al amor de Dios, diciendo: "Mi amado es para mí y yo soy para El" (Cant 2,16):

El es para mí Dios, y yo soy para El pueblo. El es para mí Padre, y yo soy para El hijo. El es para mí Pastor, y yo soy para El grey. El es para mí Guardián, y yo soy para El viña. El me ha cantado, y yo le he cantado.

El me ha alabado, y yo le he alabado.

El me ha llamado "hermana mía, amiga mía, paloma mía, mi perfecta", y yo le he dicho: "El es mi amado y amigo mío".65

Dios e Israel se sienten unidos el uno al otro. Juntos irán al exilio y juntos retornarán. Cuando los israelitas un día retornen del exilio, por decirlo de alguna manera, también la Šekinah retornará con ellos, 64 Los prodigios salvadores precedieron al don de la Ley sobre el Sinaí. Con estas

maravillas, Dios predispuso al pueblo de Israel para que le acogiera con alegría como su Dios y aceptara el Decálogo (Cfr Dt 4,32-35 que precede inmediatamente al Decálogo). Cfr Mekilta Bahodesch, c. 5 y Mekilta di R. Ishmael, Roma 1982, p. 49-50.

(28)

como está escrito: "Y retornará el Señor, tu Dios, con tus deportados" (Dt 30,3). La Escritura no dice: "y hará retornar" (we-heshih), sino: "y retornará" (we-shab).66

En este sentido R. Hanina, nieto de R. Josua, entendía el comienzo del Decálogo: "Yo soy el Señor, tu Dios, que ha salido contigo del país de Egipto, de la casa de esclavitud" (Ex 20,2). Dios dice, pues, en cierto modo: "Yo y vosotros hemos salido juntos de Egipto".67

Y como el dolor que sufre Israel lo sufre también el mismo Dios, así toda ayuda que recibe Israel es una ayuda que experimenta también Dios. R. Abbahu dijo: Toda ayuda que se concede a Israel es también una ayuda hecha al Santo, bendito sea.68

Si no estuviera escrito así en la Escritura, nadie se atrevería a decirlo. Los israelitas dijeron al Santo, bendito sea: "Te has rescatado a ti mismo" (2Sam 7,23).69

2. NO TENDRAS OTROS DIOSES

"No habrá para ti otros dioses delante de mí"

¿Por qué se dijo esto? Porque dice: "Yo, Yahveh, soy tu Dios" (Ex 20,2). Este versículo se puede comparar a un rey de carne y hueso que llegó a una provincia y sus siervos le dijeron:

-Establece decretos para esta población. Pero el rey respondió:

-No. Sólo cuando reconozcan mi soberanía estableceré decretos para ellos. Porque si no reconocen mi soberanía tampoco reconocerán mis decretos.

Así habló también el Omnipotente a Israel: "Yo, Yahveh, soy tu Dios, no habrá para ti otros dioses delante de mí". Yo soy aquel en quien habéis reconocido la soberanía en Egipto.

Solamente cuando respondieron: ¡Sí!, El prosiguió: Así, pues, como habéis reconocido mi soberanía, acogeréis ahora mis decretos. No habrá para ti otros dioses delante de mí.70

Cuando empezó el Santo, bendito sea, a hablar, trepidaron los seres superiores e inferiores, e Israel no pudo mantenerse en pie. ¿Qué hizo el Santo, bendito sea? Envió dos ángeles a cada uno de los israelitas, a uno para que les pusiera la mano en el corazón y así no se les saliera el alma, y a otro para que les alzara la cabeza, a fin de que 66 Mekilta de Rabbi Jishmael 14.

67 Pessiqta Rabbati 21,22. 68 Tan Lev Abare Mot 18.

69 Mekilta de Rabbi Jishmael 14; Cfr Sal 80,3. 70 Mekilta Bahodesch, c. 6.

Referencias

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