Efecto 2000: tecnología global
con fecha de caducidad
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J L odas las empresas y organizacio-nes desarrollan sus actividades apoyán-dose sobre múltiples sistemas informá-ticos, de los que unos cuantos son cali-ficables de sistemas críticos, porque so-portan las actividades esenciales de sus negocios. Así, por ejemplo, la Agencia Federal de Aviación del Departamento de T r a n s p o r t e s de los EEUU, respon-sable del control de tráfico aéreo, de-clara tener para esta función 209siste-mas críticos, cada uno compuesto a su vez p o r múltiples s u b s i s t e m a s . T a l e s sistemas, q u e integran equipamiento de computadores, r a d a r e s y r e d e s de telecomunicación, distribuidos por to-r to-r e s de contto-rol en aeto-ropueto-rtos, instala-ciones de control de aproximación y centros de ruta, son esenciales para el trabajo de los 17.000 controladores aé-reos de ese país, y por consiguiente de todo el mundo.
S a b e m o s q u e el p r o b l e m a del año 2000 no r e s u e l t o p u e d e m a n i f e s t a r s e
bajo mil f o r m a s en cualquiera de las clases de sistemas que de modo m u y generico h e m o s enumerado al descri-bir en este artículo su dimensión tecno-social. Sólo los r e s p o n s a b l e s de e s o s s i s t e m a s p u e d e n (y d e b e n ) p r e v e r y evitar d i c h a s f o r m a s (fallos) y en su caso informar a sus usuarios.
U l t i m a m e n t e , t a n t o p o r t a v o c e s de empresas como funcionarios de la Ad-ministración se están preocupando de multiplicar sus mensajes de confianza, no siempre concordantes con datos su-ministrados por observadores m á s in-dependientes. Está bien que lo hagan, pero nosotros s a b e m o s que tratan de tranquilizarnos. Hoy por hoy, debemos leer entre líneas que, dado el retraso en el inicio de los trabajos, en esta recta final sus técnicos estarán concentrando recursos y esforzándose en limpiar los sistemas críticos. Lo que hace falta es que lo hagan bien, que los apantallen frente al efecto dominó con su entorno y que p r e p a r e n planes a d e c u a d o s de contingencia (y de transición y conti-nuidad de las actividades).
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muy grandes, así como por una buena parte de los organismos públicos. Pero asimismo podemos esperar que las em-p r e s a s medianas, m e d i a n a s tirando a p e q u e ñ a s y p e q u e ñ a s , (así c o m o los particulares), sin recursos, apenas en-teradas del asunto, están a merced del Y2K. Lo que no acabamos de discernir es si el eslogan fabricado por la Direc-ción General d e Política d e la PYME constituye un rasgo de ingenuidad, un gesto de humor negro o es simplemen-te una frase "heavy". Dice así:
"Prepa-v e e d o r e s h a y a n p r o c e d i d o de igual forma. Si no fuera así, anímeles a que lo hagan. ¡No hay tiempo qué perder!".
H e m o s escrito "razonablemente re-parado", y no " p e r f e c t a m e n t e repara-do", porque no se puede ocultar cuánta dificultad, cuánta presión, cuántos ata-jos, cuánta inercia y cuánta miseria se esconden tras estos proyectos de locali-zación y reparación de errores, tareas que de por sí son tradición almente re-chazadas o mal digeridas por los círcu-los profesionales, y c o n s i d e r a d a s en suma desde hace treinta años como la-bores de segunda categoría. Ni
siquie-rarse para el Efecto 2000 es abrir una puerta al futuro". Es como si a alguien que estuviese a punto de naufragar por-que se le está abriendo una inesperada vía d e agua en el casco le viniesen a ofrecer un folleto en cuatricromía con los anuncios de otro barco nuevo y po-tente para que se lo compre.
En otro folleto de la misma Dirección G e n e r a l p u e d e l e e r s e lo s i g u i e n t e : "Una vez h e c h o todo lo q u e hay que hacer (se refiere a las tareas de locali-zación y reparación del Problema) ase-gúrese de que todos sus clientes y
pro-ra aceptan bien los tpro-rabajos de manteni-miento perfectivo, afinamanteni-miento del sis-t e m a y m a n sis-t e n i m i e n sis-t o a d a p sis-t a sis-t i v o . Dicho sea entre paréntesis, en esta acti-tud, mezcla de rechazo y pereza mental selectiva, puede encontrarse una de las varias razones por las que el problema del año 2000 ha sido relegado año tras año por la profesión informática al baúl d e los olvidos. No q u e r í a m o s caldo, pues ahora dos tazas.
Con el tiempo tan apurado, casi todas las organizaciones están recurriendo a contratar r e c u r s o s externos. Un
fenó-meno notable ha sido la resurrección de los "viejos" saberes de programado-res retirados, que han tenido que recu-perar del desván intelectual sus armas, y limpiarlas y bruñirlas como hizo Don Quijote para lanzarse a la lucha a salvar el mundo. También está produciéndose un aluvión de contratos de personal in-suficientemente cualificado. Además, las prisas en los proyectos informáticos entrañan mucho riesgo para su calidad, -está escrito en el abe de la informática. La introducción de nuevos y distintos e r r o r e s e s un corolario de cualquier proyecto de mantenimiento, lo que en este caso se une a inevitables deficien-cias en el control de calidad final. Para rematar este cuadro, algunos analistas advierten concretamente sobre el ries-go de robos de códiries-go y fraude infor-mático.
Permítasenos un pequeño apunte a p r o p ó s i t o de los e r r o r e s q u e , c o m o bien s a b e m o s estadísticamente, se es-tarán introduciendo en las tareas de re-paración del Y2K: ya se ha acuñado la d e n o m i n a c i ó n Y2KA (A, p o r A f t e r -math) para designarlos y algún analista estima - e n nuestra opinión, un tanto exageradamente- que los costes de re-paración del Y2KA, que se irá manifes-tando de forma diluida durante los pró-ximos 3 anos, podrían alcanzar un 30% de los del Y2K, en EEUU.
Con tres ejemplos en el cuadro ad-junto, extraídos de publicaciones técni-cas muy solventes, podrá el lector ha-cerse una idea de algunas de las dificul-tades a las que nos estamos refiriendo. S e g u r a m e n t e le resultará extremada-m e n t e s o r p r e n d e n t e la existencia de tanta "antigualla" a la altura de nuestro tiempo, cuyo imaginario globalizador se está nutriendo ya de nuevos iconos tecnoeconómicos como el negocio elec-trónico, las comunicaciones móviles, las empresas virtuales y la economía di-gital.
Todos los o b s e r v a d o r e s opinan que EEUU es el país más preparado para el problema Y2K, así que apliquémonos el cuento los demás. ¿Será verdad, como aseguraba en su n ú m e r o de enero de 1999 una acreditada publicación técni-ca, citando estudios del Gartner Group, que la mayor parte de los países, con p o q u í s i m a s e x c e p c i o n e s , va d o c e meses retrasada con respecto a EEUU? A p r i m e r o s d e 1998, el c o n g r e s i s t a Steve Horn, presidente d e la Subcomi-sión de Información y Tecnología, de-dujo de los i n f o r m e s de las distintas agencias g u b e r n a m e n t a l e s que por lo m e n o s 14 de las 24 no estarían listas para el último día de 1999, si no adopta-ban medidas u r g e n t e s . En particular, se deducía que los Departamentos d e E n e r g í a y T r a b a j o no e s t a r í a n listos hasta el 2019, si seguían al ritmo de ese m o m e n t o . El de T r a n s p o r t e s , con el que hemos ejemplarizado arriba y en el cuadro de las antiguallas, hasta el 2010.
El 31 de m a r z o de 1999 era u n a de las fechas a c o r d a d a s para revisar el es-tado d e los trabajos d e los 7.336 siste-m a s críticos d e las a g e n c i a s f e d e r a l e s e s t a d o u n i d e n s e s . S e g ú n J o h n Koski-nen, presidente del Consejo de Clinton para la Conversión del año 2000, 13 d e las 24 agencias han incumplido los pla-nes, pero a s e g u r a que el 92% de los sis-t e m a s crísis-ticos essis-tán ya limpios. U opo-sición política al gobierno se ha puesto nerviosa. El coste de reparación de los sistemas del gobierno federal asciende ya a unos 6.800 millones de dólares.
Antiguallas informáticas
Revista IEEE S p e c t r u m , junio 1998. El editor senior T P e r r y informa s o b r e los sistemas críticos para el control del tráfico a é r e o en E E U U . C a d a u n o d e los 20 centros de control en r u t a dispo-ne de un computador g r a n d e del prove-e d o r Y, q u prove-e prove-e s la piprove-eza básica dprove-el sistprove-e- siste-ma, q u e data nada m á s y nada m e n o s q u e de los a ñ o s 80. El medio millón de líneas d e código en lenguaje Jovial y los c e n t e n a r e s de m i l e s de líneas en len-guaje ensamblador son todavía m á s an-tiguos, ya q u e fueron adaptados de un s i s t e m a instalado en 1972. P u e s t o s al habla los r e s p o n s a b l e s de este sistema con la e m p r e s a proveedora Y, con vis-t a s a h a c e r l o c o m p a vis-t i b l e con el a ñ o 2000, la e m p r e s a Y declara q u e no dis-p o n e ni d e las c a dis-p a c i d a d e s h u m a n a s p a r a u n a t é c n i c a tan "vieja" y q u e ni existen ya las h e r r a m i e n t a s necesarias para los análisis pertinentes.
El informe explica qué drásticas y ca-rísimas medidas alternativas s e decidió tomar para cubrir t a m a ñ o s vacíos. Ade-más, el programa d e sustitución d e los equipos citados, p r e s u p u e s t a d o en 200 millones d e dólares y planificado para el año 2003, a d e l a n t a su plazo al a ñ o 2000, a u n q u e a la fecha de publicación del informe del IEEE Spectrum todavía no había sido adquirido ninguno de los
de antigüedad, "un revoltijo de instruc-ciones en lenguaje e n s a m b l a d o r q u e en su e s t a d o actual s o b r e p a s a c u a l q u i e r comprensión humana".
D e n u e v o , en el I E E E S p e c t r u m , junio 1998: Hay d e m a s i a d o s s i s t e m a s empotrados como para poder cambiar-los o repararcambiar-los antes del 31 de diciem-b r e de 1999. Lo mejor q u e p u e d e hacer-se e s concentrarhacer-se s o b r e aquellos siste-m a s que r e p r e s e n t e n una siste-m a y o r asiste-me- ame-naza para la seguridad y la salud, tales c o m o los q u e t i e n e n q u e ver con los cuidados médicos. (...) Diseños de sis-t e m a s e m p o sis-t r a d o s basados en sis- tecnolo-gías de los 70 están todavía en f u n d o namiento. (...) En 1992, la e m p r e s a Z desarrolló un chip reloj compatible con el año 2000, el primero en la industria q u e proporciona un formato de cuatro dígitos para el año.
n u e v o s o r d e n a d o r e s . O t r a s d e las mi-siones críticas de la m i s m a Agencia uti-lizan o r d e n a d o r e s del año 1964, en es-pera de ser sustituidos por 172 nuevos o r d e n a d o r e s s e g ú n un p r o g r a m a esca-lonado hasta el a ñ o 2007. Ni qué decir tiene que, e n t r e t a n t o , un software tan antiguo como el que tienen en uso, h a d e s e r a d a p t a d o al p r o b l e m a del a ñ o 2000.
En el libro "Close to t h e Machine", d e Ellen Ullman, publicado en 1997, s e cita el caso d e u n a g r a n compañía de tarjetas de crédito. Maneja 72 millones de transacciones diarias con un g r u p o d e p r o g r a m a s informáticos de 15 años
La mayor certeza: conocemos la causa de la averia
Los daños, las molestias, los costes y en general la discontinuidad en las fun-ciones, valorados globalmente en tér-minos económicos, podrían alcanzar un considerable volumen, pero no hay in-dicios de que vayan más allá de una pe-queña proporción del volumen total de la e c o n o m í a . B a s t a c o n h a c e r u n o s p o c o s n ú m e r o s . En c u a l q u i e r c a s o , piénsese que los trastornos ocasiona-dos siempre serán mayores que lo que se diga, lo mismo que o c u r r e cuando se produce una huelga de pilotos o de controladores aéreos, que se calculan las pérdidas de las compañías operado-ras, pero no las pérdidas ampliamente superiores, en todos los sentidos, de los pasajeros, familias y negocios. Y, ahora, d e los q u e e s t a m o s h a b l a n d o son negocios f u e r t e m e n t e basados en la tecnología de la información.
Ayudémonos con el ejemplo de una situación que ya ha desembocado en la vía legal para imaginar hasta qué punto las actividades de una pequeña empre-sa pueden d e p e n d e r del correcto fun-c i o n a m i e n t o d e su tefun-cnología. Hafun-cia marzo de 1999 s e ha i n t e r p u e s t o de-manda judicial en el tribunal del estado de New Jersey, E.E.U.U., contra las fir-mas proveedoras W por vender hasta últimos de 1997 ciertos modelos de sus centralitas telefónicas digitales, se su-pone que sabiendo que eran incompati-bles con el año 2000, Según el periodis-ta de T h e Financial Post que describe el caso, de ser estimada la reclamación, su m o n t o e c o n ó m i c o en p a g o s p o r daños y perjuicios a los afectados d e -cenas de miles d e pequeñas e m p r e s a s comerciales- podría ascender a mil mi-llones de dólares.
Naturalmente, dentro de este cuadro, los que más sufrirán serán los sectores
sociales con menos recursos, eso hay que darlo una vez m á s desafortunada-mente por sentado. En la infosfera tam-bién hay un norte y un sur. No obstan-te, contempladas las cosas de forma frí-amente macroscópica, en términos de daños - s o b r e todo si consideramos el dolor y la pérdida de vidas humanas- no parece q u e pueda producirse nada ni lejanamente parecido a cualquiera d e las múltiples g u e r r a s que arden en el mundo, de las catástrofes naturales que h e m o s visto en los últimos tiempos o de silenciosos d e t e r i o r o s ecológicos. De cualquier manera, los costes econó-micos realizados y los previsibles pue-den calificarse de muy elevados. Sirva de referencia comparativa que los cos-tes económicos de los desastres natura-les durante 1998 han sido evaluados en 93.000 millones de dólares (The Econo-mist, 3/4/1999).
Metafóricamente, p o d r í a m o s ver el Y2K como un virus (desde luego, no un virus informático) con poder para de-sencadenar a plazo fijo una enfermedad en esa infosfera en la q u e ya vive la parte más económicamente desarrolla-da d e la h u m a n i d a d . P o d r í a v e r s e , s i e m p r e h a b l a n d o m e t a f ó r i c a m e n t e , como un extraño tipo de cáncer, en el q u e las c é l u l a s e n f e r m a s han h e c h o m e t á s t a s i s , no por su propia f u e r z a multiplicativa, sino por implantación humana "planificada".
El Y2K e s una enfermedad tecnogé-nica transitoria, sin duda una enferme-dad absurda, grave y extendida, pero no mortal. Se está haciendo todo lo po-sible por curarla, se e s t á eliminando ese virus, pero, habiendo empezado de-masiado tarde la tarea, no dará tiempo a limpiar todos los tejidos de la infosfe-ra antes del plazo. Las organizaciones podrán adoptar medidas preventivas re-lativas al uso de los sistemas afectados. Sabemos que no tiene que activarse ne-cesariamente el virus en el primer ins-tante del año 2000. Y, lo que e s más im-portante, se conocen los antídotos, aun-que no sean fáciles de aplicar. Se han elaborado herramientas y técnicas es-pecíficas para este problema, se ha ge-nerado experiencia. Objetivamente, la ley de M u r p h y - " s i algo p u e d e salir mal, saldrá mal"- no tiene cabida aquí.
Ahora bien, tal como se ha explicado en e s t e artículo a propósito de la di-mensión psicológica del problema del año 2000, éste ha abierto un espacio de incertidumbre. Resumidamente: no sa-bemos valorar los costes de la repara-ción, ni el grado final de cumplimiento de las tareas de reparación en el plazo, y lo que es quizá peor no sabemos valo-rar ni anticipar el punto y el momento de sus impactos. O sea, que conocemos bastante mejor las causas que los efec-tos (los efecefec-tos son el "efecto 2000"). En tales condiciones, sería mucho pe-dirle a la gente que mantenga la con-fianza y no caiga en un estado de duda y zozobra. Dado que la mayor parte de la gente, incluidos muchos técnicos in-formáticos, está desinformada, podría prestar oídos a las opiniones que más le gusten. Ya han empezado a surgir alarmas y catastrofismos, sobre todo en ciertas latitudes geográficas, totalmen-te infundados.
sión económica con un inevitable refor-zamiento de tal tendencia debido a los efectos del Y2K s o b r e el sistema econó-mico, acompañados d e una cierta des-moralización de los inversores y el con-siguiente efecto de bola de nieve s o b r e los m e r c a d o s financieros. Con los me-dios d e comunicación actuales, prensa, televisión, boletines d e iglesias, inter-net, etcétera, poner en marcha la psico-logía del miedo no cuesta m u c h o traba-jo. No e s n e c e s a r i o q u e haya r a z o n e s
objetivas para la alarma, sólo g a n a s de v e n d e r periódicos, aumentar el "share" o incrementar un negocio, aprovechan-do las ancestrales emociones mile naris-tas. Y la espiral del miedo sí que p u e d e traer consecuencias, en e s t a s socieda-des n u e s t r a s tan habituadas al confort y la seguridad.
2000, el año de los abogados
¿Quién pagará los platos rotos? Una parte d e ellos ya los están pagando, en m o n e d a d e c u r s o legal, q u i e n e s están asumiendo los g a s t o s y perjuicios de la r e p a r a c i ó n , p e r o , c o m o e s l ó g i c o , queda pendiente la partida derivada de los efectos del Y2K no reparado o mal reparado.
Hace unos m e s e s , al autor d e este ar-tículo ie p r e g u n t a r o n quiénes e r a n los r e s p o n s a b l e s de tales efectos y como en un acto reflejo se nos ocurrió iniciar la respuesta estableciendo un cierto pa-ralelismo con la crisis d e los m e r c a d o s financieros del año 1998. Entonces, la responsabilidad parecía p o d e r diluirse e n t r e las autoridades monetarias
nacio-nales e internacionacio-nales, las institucio-n e s fiinstitucio-nainstitucio-ncieras, los políticos y gober-nantes, los t i b u r o n e s financieros y los e x p e r t o s en m e r c a d o s bursátiles, q u e en s u s proyecciones no acertaron una ni por casualidad. Q u i e n e s pagaron las pérdidas fueron m u c h í s i m a s empresas, p e q u e ñ o s a h o r r a d o r e s y c i u d a d a n o s sin a h o r r o s q u e p e r d i e r o n sus emple-os.
E s claro q u e de la r e s p o n s a b i l i d a d moral a la responsabilidad civil y eco-nómica hay m u c h a distancia. Las
cau-sas que conducen a los efectos del 2000 son m á s concretas que las que alteran los m e r c a d o s financieros, pero la com-plejidad e intangibilidad de su instala-ción y evoluinstala-ción a lo largo del tiempo y su especial enmarañamiento sistémico, unido a la falta d e legislación al respec-to no van a facilitar precisamente las re-c l a m a re-c i o n e s p o r d a ñ o s y p e r j u i re-c i o s , que, por cierto, ya se han iniciado hace tiempo y existen a n t e c e d e n t e s de sen-tencias condenatorias. Distribuir virus informáticos, por ejemplo, está conside-rado delito f e d e r a l en E E U U .
Segura-m e n t e , d e b e estar t a Segura-m b i é n p e n a d o en casi t o d a s p a r t e s distribuir p r o d u c t o s a l i m e n t i c i o s sin e t i q u e t a r l o s con su fecha de caducidad, pero ¿qué pasa con los p r o d u c t o s i n f o r m á t i c o s q u e tam-bién tienen fecha de caducidad?
Se vaticina q u e en el año 2000 van a entablarse m u c h o s litigios. Hay polémi-ca sobre si el 2000 e s el primer año del t e r c e r m i l e n i o o lo e s el 2001, c o m o m u c h o s creemos, pero es m á s que pro-b a pro-b l e q u e en c u a l q u i e r c a s o el 2000 será el año de los abogados. Importan-tes bufeImportan-tes de abogados, s o b r e todo en un país tan litigioso como los EEUU, e s t á n afilando s u s a r m a s , p o r q u e las batallas van a ser difíciles, dada la espe-cial sutileza del asunto. Como se decía en T h e Economist, el 2000 traerá ale-gría para los a b o g a d o s y tristeza para las e m p r e s a s a s e g u r a d o r a s . Aquéllos, según a q u é p a r t e defiendan, tratarán d e d e m o s t r a r q u e u n o s h a n v e n d i d o productos sin avisar s o b r e su fecha d e caducidad, q u e otros los han aceptado, utilizado o m o n t a d o en s i s t e m a s sin q u e j a r s e de tal circunstancia, q u e los de m á s allá han cobrado su trabajo de reparación dándolo por p e r f e c t a m e n t e concluido, q u e los fallos son atribuibles a algún elemento de otro proveedor o de otro sistema, etcétera.
analistas dicen y escriben que un b u e n n ú m e r o de los consultores y e m p r e s a s de reparación surgidos al calor del Y2K s e disolverán voluntariamente a finales de 1999, tal vez para ir a celebrar la lle-g a d a del 2000 en la isla d e Tonlle-ga, tanto si e s ei final del milenio, como si no.
No hace falta decir que los abogados d e m u c h a s i m p o r t a n t e s e m p r e s a s s e van a emplear a fondo, q u e los sectores económicos m á s débiles no van a poder librar e s t a batalla o q u e s e v e r á n en clara inferioridad, si no cuentan con al-g u n a institución q u e vele por ellos y q u e c a b e e s p e r a r a l g ú n fallo s o n a d o que creará jurisprudencia. En los Esta-dos UniEsta-dos e s muy probable que se voque con frecuencia el caso d e la in-dustria del tabaco, que ha sido conde-nada a pagar una e n o r m e cifra d e millo-n e s d e d ó l a r e s para cubrir los g a s t o s m é d i c o s provocados por su c o n s u m o . Las c o m p a ñ í a s t a b a q u e r a s c o n t a b a n con e s t u d i o s q u e m o s t r a b a n estadísti-camente la correlación d e inhalar nico-tina con el cáncer d e pulmón, q u e era m u c h o saber, a u n q u e no una demostra-ción científica d e un nexo causa-efecto. Pero también e s posible q u e la
indus-gía. La m e t e d u r a d e pata ya no t i e n e vuelta atrás. D e b e r í a m o s p r e g u n t a r n o s ¿cómo h e m o s podido ser tan estúpidos para m e t e r ahí tanta basura?
El e r r o r no fue m e t e r el formato (u o t r o s f o r m a t o s , r e c u é r d e s e el c u a d r o con "Historias d e números"), sino dejar que se reprodujera d e n t r o d e la infosfe-ra. en lugar d e c o r r e g i r l o progresiva-m e n t e , y s e g u i r t a n t o t i e progresiva-m p o con las m i s m a s prácticas, c o n t r i b u y e n d o acti-vamente, en medio de una cierta insen-sibilidad social, a q u e s e infiltrara d e una manera tan intrincada, universal y multiplicativa en u n a c o n s t e l a c i ó n d e sistemas y en ¡a i n m e n s a red de activi-d a activi-d e s q u e ésta soporta.
Lección universal de socioinformática
La m a g n i t u d , l a s c o n s e c u e n c i a s del Y2K y el eco q u e s e g u r a m e n t e desper-tarán propician una ocasión de oro para reflexionar un poco s o b r e el c o n j u n t o de las circunstancias d e este caso. Po-d e m o s c o n v e r t i r l o e n un e s t u p e n Po-d o caso d e estudio, del q u e e x t r a e r algu-nas e n s e ñ a n z a s en lo q u e respecta a las relaciones sociedad-tecnología.
P o s t u l e m o s c o m o r e f e r e n c i a el si-g u i e n t e h e c h o : la t e c n o l o si-g í a ya no e s
tria informática y electrónica americana salga bastante bien parada con respec-to a las d e m a n d a s por daños del Y2K, gracias a su eficaz presión s o b r e los po-d e r e s públicos, para conseguir legisla-ción q u e limita su responsabilidad civil en este campo.
U S LECCIONES
D e s p u é s de todo lo que aquí tan lar-g a m e n t e s e h a e x p u e s t o e s p e r a m o s q u e haya q u e d a d o claro q u e no h u b o e r r o r técnico en la decisión de utilizar un formato d e d a t o s insuficiente para r e p r e s e n t a r los años. Eso f u e algo obli-g a d o y c o r r e c t o en su día. Lo q u e ha ocurrido d e s p u é s e s chapuza organiza-tiva, descuido colectivo, quizá desidia, basados en c o m p o r t a m i e n t o s inadecua-dos de ciertos sectores, q u e analizare-m o s analizare-m á s a d e l a n t e : c o analizare-m p o r t a analizare-m i e n t o s d e b i d o s a un conjunto de c a u s a s que, por a c c i ó n o p o r o m i s i ó n , i m p l i c a n d o s i s v a r i a d a s d e ignorancia, codicia, prisa, d e s i n t e r é s , falta de profesionali-dad, mecanismos psicológicos d e auto-defensa y enfoque simplista frente a la complejidad soeiotécniea de la
tecnolo-sólo un artefacto técnico, e s un artefac-to social, d e s d e q u e se c o n s t i t u y e en c o m p o n e n t e u b i c u o d e la mayoría d e las actividades h u m a n a s . Las implica-ciones de tal aserto son q u e la tecnolo-gía es un asunto de todos, tanto de los sectores técnicos, c o m o de los s e c t o r e s sociales no técnicos.
E s evidente q u e , salvo excepciones, los diferentes actores del elenco del es-pectáculo Y2K no h a n actuado guiados por e s e principio. Veámoslo.
Sin e n t r a r en la casuística, está pro-bado que d e forma general la industria suministradora de h a r d w a r e y software y de servicios informáticos ha vendido, diseñado, programado, integrado o ins-talado hasta h a c e poco tiempo equipos y sistemas afectados de la famosa fecha d e c a d u c i d a d . En principio, n o s esta-m o s refiriendo sólo a los p r o v e e d o r e s de los e l e m e n t o s técnicos afectados por este formato concreto, pero h e m o s cita-d o o t r o s e j e m p l o s p a r a q u e s e com-p r e n d a q u e s e t r a t a de u n a com-p r á c t i c a c o m ú n . El m o d e l o básico del negocio d e la industria se f u n d a m e n t a en una c o m p e t e n c i a f e r o z , c o n s i s t e n t e e n s a c a r al m e r c a d o n u e v o s p r o d u c t o s
cada pocos meses, lo q u e implica a me-nudo, entre otras cosas, repetir, al mar-gen de la calidad de su diseño (¿y d e la ética empresarial?), a u n q u e mejorándo-las en cuanto a potencia, arquitecturas ya probadas.
Los p r o f e s i o n a l e s d e la i n f o r m á t i c a han colaborado, u n o s con la industria, otros con las organizaciones clientes de esa industria, unos cuantos con la uni-versidad o con las administraciones. Al-g u n o s se han percatado del problema, otros, no. Si lo compraban y no lo vie-ron o callavie-ron, han contribuido a multi-plicar s u s efectos. Nadie podía imagi-nar que algunos sistemas iban a durar tanto en servicio, eso e s verdad. Pero t a m b i é n lo e s q u e m u c h o s r e s p o n s a -bles t é c n i c o s han optado sistemática-m e n t e por h u i r d e los p r o b l e sistemática-m a s d e mantenimiento y, con respecto al Y2K. son legión los q u e cuando han apareci-do los p r i m e r o s i n f o r m e s o a r t í c u l o s los han despreciado o ridiculizado, sin tomarse la molestia de estudiarlos, por no mencionar a quienes por n o r m a ni se preocupan d e actualizar su informa-ción profesional. A e s t a s alturas, ya e s i n n e g a b l e q u e s e han e q u i v o c a d o , lo p r u e b a n el retraso adquirido en reparar el problema y los sucesivos reajustes al alza de los presupuestos.
Por último, y para subrayar algo im-p o r t a n t e q u e habría q u e c o r r e g i r con v i s t a s a " a b r i r u n a p u e r t a al f u t u r o " , hay q u e d e c i r q u e los t é c n i c o s acos-t u m b r a n a esacos-tar adiesacos-trados y menacos-tali- mentali-z a d o s p a r a ver y s e n t i r s e i m p l i c a d o s profesionalmente sólo por el nivel téc-nico básico (no sistémico) d e la tecno-logía y por formación son ciegos para s u s implicaciones sociales. ¿No h a b r á q u e revisar el concepto d e racionalidad técnica y científica?
En cuanto a los e x p e r t o s y g u r ú s del sector informático, no han sido muy di-ligentes en detectar, evaluar y explicar humilde y constructivamente el proble-ma. En su descargo, cabe a r g u m e n t a r q u e , d e h a b e r l o h e c h o a n t e s , h a b r i a sido en un clima de escasa receptividad e incluso d e r e c h a z o . Por lo g e n e r a l , e l l o s t a m b i é n s o n t é c n i c o s y s e ven a d o r n a d o s con los m i s m o s "defectos" profesionales. No e s d e recibo que cier-tas e s t i m a c i o n e s por algunos de ellos elaboradas sean tan notoriamente infia-bles, incluso tendenciosas. Dado el co-nocido efecto mágico d e los n ú m e r o s , informes elaborados por famosas insti-t u c i o n e s d e e x p e r insti-t o s - i m a g i n e m o s in-f o r m e s s o b r e el e s t a d o d e r e t r a s o d e países o s e c t o r e s económicos frente al Y2K a pocos m e s e s de la fecha, como de h e c h o se están preparando- pueden ocasionar en ellos voluminosos drena-jes d e capital.
Más acusada todavía e s la indiferen-cia d e políticos, g o b e r n a n t e s v funcio-narios de la Administración con respec-to a la tecnología, actitud grave, habida cuenta de cómo la tecnología afecta hoy a lo q u e ellos llaman la "cosa públi-ca". Su contribución al conocimiento, e s t u d i o y a d o p c i ó n d e m e d i d a s en el caso del Y2K, por lo m e n o s en España, ha sido superficial, poco contundente y s o b r e todo demasiado tardía.
La universidad y las instituciones aca-d é m i c a s t a m b i é n h a n p r e s t a aca-d o o í aca-d o s s o r d o s a este problema. No tiene nada d e extraño, p o r q u e el enfoque docente d e la u n i v e r s i d a d e s e x c l u s i v a m e n t e científico y técnico, en España a d e m á s delimitado angostamente por u n a s ore-j e r a s r e g u l a d o r a s d e la actividad del
profesorado q u e llaman á r e a s de cono-cimiento. En su enseñanza de la tecno-logía informática, en particular, están ausentes las consideraciones sociales y éticas. Un p r o f e s o r o investigador po-dría interesarse, por ejemplo, por desa-rrollar una h e r r a m i e n t a para detectar y corregir el Y2K dentro de un determi-n a d o s i s t e m a o p e r a t i v o , p r o g r a m a o base de datos, pero no en sintetizar una evaluación d e s u s efectos en un siste-ma informático complejo o en instruir a s u s a l u m n o s o al g r a n público s o b r e tales consecuencias. El enfoque socio-técnico no ha entrado aún en las aulas. C o n s e c u e n t e m e n t e , la s o c i e d a d n o d e b e e s p e r a r de la universidad conse-jos públicos razonables - m u y difíciles y c o m p r o m e t e d o r e s , por lo demás- s o b r e ios impactos de la tecnología.
La sociedad compleja
Sería r a z o n a b l e q u e los e f e c t o s del Y2K p r o v o c a s e n u n a p é r d i d a d e con-fianza en la tecnología y en los técnicos. Lo tendríamos bien merecido los técni-cos. Pero j u s t a m e n t e estamos intentan-do demostrar q u e tointentan-do el m u n d o ha te-nido en este caso algo q u e ver en cuan-to al uso d e la tecnología informática,
no sólo los técnicos. Lo que ha ocurrido muestra que el ser humano e s capaz de i n v e n t a r u n a t e c n o l o g í a q u e e s m á s compleja de lo q u e e s colectivamente capaz de controlar en su nivel tecn o so-cial y en el nivel emocional, si no s e or-ganiza un poco y aprende. Pueden avi-varse los mitos del m o n s t r u o Leviatán, del Gran Hermano, o de la criatura del doctor Frankestein, eso siempre ha
ser-vido de contrapeso a la temeridad y la locura del investigador y del científico, y también de freno al progreso. Ahora, lo que procede e s desarrollar en todos los g r u p o s la capacidad intelectual y las actitudes adecuadas para desenvolverse en medio de la complejidad.
De la experiencia que estamos vivien-do con el Y2K podemos aprender para casos peores, y no sólo en el ámbito de la tecnología de la información. En los párrafos anteriores se han descrito tele-gráficamente algunas de las pautas de comportamiento que rodean el desarro-llo y uso de esta tecnología. Simplemen-te. hay q u e revisarlas, tanto en sus con-tenidos como en su estructura.
l a sociedad tecnológica es una socie-dad compleja, y por ser compleja es vul-nerable. No podemos sólo beneficiarnos de las enormes ventajas de la tecnología y olvidar sus riesgos. Sería demasiado bonito. "El soporte tecnológico genera ámbitos funcionales poderosos, pero li-mitados en su capacidad, vulnerables, in-ciertos, en los que acecha el despertar de un foco de fractura", escribimos hace unos dos años en un articulo titulado "In-c e r t i d u m b r e te"In-cnológi"In-ca". In"In-certidum- Incertidum-bre y complejidad, ésas son las claves. A e s t e r e s p e c t o , lo i n t e r e s a n t e del caso Y2K son s u s posibilidades didácticas, porque su disección nos muestra hasta qué punto una parte de esa incertidum-b r e tiene sus orígenes en comportamien-tos sociales totalmente modificables.