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Seis mujeres traductoras en la revista Cántico

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Academic year: 2020

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(1)ÁMBITO MBITOS. 91. REVISTA DE ESTUDIOS DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES, núm. 41 (2019) , pp. 91-103. I.S.S.N.: 1575-2100.. Seis mujeres traductoras en la revista Cántico Juan de Dios Torralbo Caballero* UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA. Resumen: Este trabajo estudia la presencia de traductoras en la revista Cántico con el objetivo de corroborar la apertura de la misma al incluir a un llamativo grupo de seis escritoras que tradujeron al español literatura inglesa, árabe, china y alemana. Se realiza una valoración de esta novedosa colaboración femenina en el contexto de España en los años cuarenta y los años cincuenta indagando tanto en las biografías como en la temática de las piezas. En la primera época de la revista (1947-1949) constan las traductoras Alicia Benedek, Carmen Fustegueras e Inés Palazuelo; en la segunda época (1954-1957) participan otras tres traductoras que vierten al español poesía extranjera las cuales son Trina Mercader, Marcela de Juan y Hilda Palm. Con estas autoras, se destaca una vez más el carácter innovador del Grupo Cántico y la altura de miras de su revista, fundada en Córdoba en octubre de 1947 por Ricardo Molina, Pablo García Baena y Juan Bernier, junto a Ginés Liébana y Miguel del Moral. Palabras clave: Grupo Cántico, revista Cántico, traducción literaria, traductora.. Six Female Translators in Cántico Review Abstract: This work studies the presence of female translators in the journal Cántico, demonstrating the publication’s openness for its inclusion of a remarkable group of six women writers who translated foreign literature –in English, Arabic, Chinese and German– into Spanish. An assessment of this instance of feminine collaboration, novel and bold in the context of 1940s and 1950s Spain, is provided, examining both the themes of the works and the lives of their authors. During the journal’s first period (1947-1949) the translations of Alicia de Benedek, Carmen Fustegueras and Inés Palazuelo were published; in the second period (1954-1957) other three translatresses published foreign poetry in Cántico who are Trina Mercader, Marcela de Juan and Hilda Palm. These author’s presence highlights, once again, the innovative nature of the Grupo Cántico and the vision and progressivism of the journal, founded in Córdoba in October of 1947 by Ricardo Molina, Pablo García Baena and Juan Bernier, along with Ginés Liébana and Miguel del Moral. Key words: Cántico Group, Cántico Journal, literary translation, female translator.. 1. INTRODUCCIÓN. L. a revista cordobesa de poesía Cántico, ubicada cronológicamente a mediados del siglo XX (19471949 y 1954-1957), es un «referente artístico en las publicaciones de posguerra». Blas Sánchez Dueñas concreta también lo siguiente al respecto: «En ella [la revista Cántico], con la erudición y el cuidado letrado del poeta artesano, [Ricardo Molina] taraceó poemas, vertió traducciones, dio cobijo a nombres y tendencias representativas del panorama poético español de su tiempo, deslindó reseñas y críticas literarias y, con el pseudónimo de «Uriel», divulgó textos ensayísticos en los que dejó patente su sagacidad y vanguardia como los relacionados con la defensa del realismo mágico, con el. poder creativo, evocador y simbólico de la imagen en poesía frente a la sencillez y la poesía prosaica, con su condena deslumbrante y lúcida del tema de la muerte en la poesía de su tiempo y con su defensa de la poesía como nimbo esencial que hay que saborear y degustar antes que comprender, entre otros»1.. Aunque la revista estaba oficialmente dirigida por Ricardo Molina, Pablo García Baena y Juan Bernier, la citada afirmación del Prof. Sánchez Dueñas confirma implícitamente que el factótum que orquesta la publicación cordobesa es Ricardo Molina quien en el asunto de la traducción literaria aporta muchos comentarios y versiones tanto del francés como del italiano. En total, Cántico presenta una ilustrativa cantidad de literatura traducida principalmente a manos de los propios poetas del grupo. Recibido: 22-IV-2019. Aceptado: 21-V-2019. * Profesor Titular de Filología Inglesa. Dirección para correspondencia: [email protected] 1 SÁNCHEZ DUEÑAS, B., «De Ricardo Molina a Eugenio Solís. Del poeta al periodista», en VV.AA, Ricardo Molina. Dulce es vivir, Sevilla, 2017, p. 181..

(2) 92. ÁMBITO MBITOS REVISTA DE ESTUDIOS DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES, núm. 41 (2019). (como Ricardo Molina, Julio Aumente o Juan Bernier) o a manos de escritores invitados (como José Luis Cano, José Antonio Muñoz Rojas o Marià Manent). En efecto, Cántico presenta en su conjunto una ilustrativa cantidad de literatura traducida. Junto a la nómina masculina, destaca un grupo de traductoras.. revista con el objetivo de hacer más vívido y cercano el contexto situacional, para hacer más comprensibles los fragmentos con sus temáticas y para entender mejor a las traductoras y sus circunstancias.. Este trabajo se basa en las seis traductoras que participan en los veintiún números de la revista Cántico para revisar así sus traducciones. Por lo tanto, a estudiar sus reescrituras, a bosquejar la semblanza de dichas traductoras y a contextualizar estos fragmentos se dedica el presente capítulo. Puesto que no hemos localizado prospección alguna que cartografíe a estas escritoras y escrituras, esta investigación tiene necesariamente que ser inicial y descriptiva aunque no desdeñaremos nuestra interpretación argumentada y nuestro análisis razonado cuando sea conveniente.. En la segunda mitad de los años cuarenta nace el Grupo Cántico que «luego se llamará ‘Escuela cordobesa’»3, según las palabras de Pablo García Baena. Se trata de unos amigos reunidos primero en una taberna del barrio de Puerta Nueva, también en torno a «las tardes musicales» en la casa del docente Carlos López de Rosas4, congregados asimismo en la bodega de Pepe Diéguez del barrio del Realejo, «olorosa a salmos y maderas» o «en la noche honda del Campo de la Verdad […] entre el pálido Moriles derramado y la última oda claudeliana de Ricardo Molina»5. Tal como reflejan Martín Puya y Moreno Díaz en su investigación sobre la ciudad en estos tiempos, en Córdoba había «diversidad de grupos y corrientes estéticas que darían lugar a la aparición de» sendas revistas literarias6.. La entrega sexta –digámoslo ya– contiene cuatro traducciones realizadas por Alicia de Benedek y por Carmen Fustegueras a partir de la poesía del británico Laurie Lee (1914-1997). La revista siguiente, el número séptimo, ofrece al lector una nueva traducción realizada por Inés Palazuelo, a partir de un poema del estadounidense H. W. Longfellow (1807-1882). Seguidamente, la entrega octava (última de la primera época), registra otro poema traducido por Carmen Fustegueras, en este caso procedente del hispanista Charles David Ley (1913-1996). Posteriormente, en la segunda época, las traductoras invitadas que colaboran en la revista Cántico son otras tres: en el número tercero está Trina Mercader con su traducción de un poema del tetuaní Mohammad Sabbag (1927-2013), después se encuentra Marcela de Juan quien traduce una amplia selección de literatura china en el número octavo; y, coronando la serie, emerge Hilda Palm2 que traduce tres poemitas de su marido Erwin Walter Palm (1910-1988) en la revista número decimotercero, la cual data de 1957. Antes de adentrarnos en la casuística de las traducciones, en los textos fuente y en los textos meta, en sus autores y en las traductoras, vamos a plantear unas notas escuetas sobre la génesis del Grupo Cántico y de su. 2. EL GRUPO CÁNTICO Y SU REVISTA POÉTICA. Por consiguiente, el origen del grupo Cántico hay que buscarlo en las «[t]ertulias literarias de cambiantes nombres y diversos sitios de reunión» como Nómada o Junio7. La génesis de Cántico, empero, también hay que buscarla en la desazón de los amigos por no haber conseguido el premio Adonáis, al que concurrieron sin éxito los cinco poetas (Pablo, Mario, Ricardo, Juan y Julio) en 1947. Así las cosas, el premio fue otorgado al madrileño José Hierro con su poemario Alegría. Estos muchachos querían cambiar el panorama literario de su ciudad. Juan Bernier expresa en su Diario que «Él [Ricardo Molina], García Baena y yo queremos hacer algo que haga renacer el ambiente de Córdoba…»8. La revista es buena muestra tangible de ello porque, en efecto, quiere revitalizar la morfología poética de Córdoba durante la era de postguerra poniendo en el circuito cultural de la ciudad novedades dignas de estudio mediante un conjunto heteróclito de poesía y crítica literaria modeladas con un cuidado diseño que responde a un deseo de transformación del palmarés lírico del momento. Un erudito en el tema como es Guillermo Carnero ha dicho que Hojas. 2 A este grupo de seis traductoras hay que añadir las poetas que, directamente en su lengua materna, compusieron versos para la revista Cántico. Porque con las traductoras, también destacan algunas poetas como Florbela Espanca o Kathleen Raine, junto a los nombres de T. S. Eliot, Dylan Thomas, Giuseppe Ungaretti Louis Aragon o André Gide, por citar solamente a cinco escritores. 3 GARCÍA BAENA, P., «Nacimiento de Cántico», en VV.AA., Cántico. Hojas de Poesía – Córdoba 1947-1957, Córdoba, 2007, p. XVII. 4 Además de este lugar de encuentro cultural, existe otro «núcleo» según confirman Ana Isabel Martín Puya y María del Carmen Moreno Díaz: «la colina de la sierra donde se reunían futuros escritores e intelectuales como Manuel Álvarez Ortega, Rafael Balsera del Pino, Martínez Bjorkman o Luis Jiménez Martos». Cfr. Los años de Cántico. Estética e ideología en la Córdoba de la posguerra, Córdoba, 2013, p. 63. 5 GARCÍA BAENA, P., «Nacimiento de Cántico», en VV.AA., Cántico. Hojas de Poesía…, p. XVII. 6 Además de la que nos ocupa en este trabajo, hay que citar estas revistas: la de Manuel Álvarez Ortega titulada Aglae (1949-1953), Alfoz (19521953, con doce números), Arkángel (1953-1954) y Revista del Mediodía (1958-1959). Fanny Rubio en su pionero y clásico estudio sobre las revistas poéticas españolas en el cuarto de siglo posterior a la Guerra Civil menciona al «seminario local de Priego», Adarve (1951), Cartas Líricas de Sierra Morena (1950), Cuadernos de arte y literatura (con cinco entregas). La Dra. Rubio también incorpora una revista del inicio de la década de los 60, de «higiene mental de la sociedad», titulada Praxis. Cfr. RUBIO , F., Las revistas poéticas españolas, 1939-1975, Alicante, 2013, pp. 388389. 7 GARCÍA BAENA, P., «Nacimiento de Cántico», en VV.AA., Cántico. Hojas de Poesía…, p. XVII. 8 BERNIER, J., Diario, Madrid, 2011, p. 506..

(3) ÁMBITO MBITOS. 93. REVISTA DE ESTUDIOS DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES, núm. 41 (2019). de poesía es una revista que rompe «la atonía literaria» de la ciudad califal9.. correspondientes a un monográfico sobre Cernuda y a un especial dedicado a la lírica cordobesa del momento.. La revista Cántico. Hojas de poesía es dirigida por Ricardo Molina, Pablo García Baena y Juan Bernier, según consta en la parte interior de la contraportada primera (p. 15)10, pasando esta indicación al interior de portada (p. 35) en la entrega tercera. Años después, en la segunda época, la tríada directora figura en la cabecera de la portadilla (p. 131) –esto es, en la hoja inicial tras la portada– y ahí permanece con dicho diseño durante once publicaciones hasta que la edición se extingue. El índice de participantes en el número fundacional, no obstante, consideramos que ofrece una idea más cabal de quienes participaron en la gestación del proyecto puesto que, junto a los tres responsables del plan editorial, se encuentran Mario López, Julio Aumente, Miguel del Moral y Ginés Liébana.. Por lo tanto, la publicación en conjunto tuvo veintiún números a través de diecinueve entregas que comenzaron su singladura de manera modesta y humilde, sin arropamiento económico externo. El mismo Pablo García Baena aseveraba que «[…] en los primeros días de un octubre caliente, sin mecenas milagroso y el solo aliento económico de los amigos llega el primer número de Cántico, traído por un ángel del sur, en singular dibujo de Miguel del Moral ilustrando la portada»12. En efecto, hasta abril de 1948 la revista no contiene publicidad en su parte final; hasta octubre-noviembre de 1948 la revista no incluye una lista de suscriptores, teniendo que esperar una década (hasta abril de 1958 –momento de partida del segundo ciclo–) para recibir el apoyo de Ayuntamientos y otras instituciones.. La cuestión es que en otoño de 1947 la Imprenta Provincial de Córdoba11 ya había alumbrado las doce páginas de la primera revista, cubiertas con una cartulina, impresa con el sustantivo CÁNTICO como cabecera (con letras verdes mayúsculas) sobre un dibujo de un ángel de Miguel del Moral. Cada ejemplar, según reza el interior de la contraportada, costaba seis pesetas y la dirección de la empresa literaria estaba en el número 74 de la calle Coronel Cascajo, actualmente denominada calle Lineros. En diciembre es publicada la segunda entrega, con las mismas características materiales y con los mismos créditos, con la matización de «PUBLICACIÓN BI-TRIMESTRAL» (p. 31) junto a una nueva información relativa a la suscripción semestral y anual indicando que costaba veinte o cuarenta pesetas respectivamente.. Así, la cuarta entrega de la primera época –abril de 1948– contenía en la parte inferior del interior de contraportada un tercio de la cartulina dedicado a la publicidad de dos patrocinadores13 (las librerías Luque y Góngora), en tanto que en el número sexto solamente se mantenía el primer sponsor. El número séptimo incorporaba como novedad una lista de suscriptores, compuesta por quince personas, bajo el rótulo de «Suscriptores de honor de Cántico» (p. 114), que en el octavo ascendieron a veinticuatro. A este apoyo pecuniario se sumaba, solamente hasta esta entrega, la publicidad de la Librería Luque. En la segunda época, que no llevaba publicidad alguna, el listado de suscriptores, además de la nómina personal, incorporaba a algunas instituciones: a saber, algunos Ayuntamientos14, la Diputación Provincial, el Colegio Oficial de Arquitectos de Córdoba, el Instituto Laboral de Puente Genil o la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba, así como la Lonja de Contratación de la ciudad.. Cántico. Hojas de poesía, nacida pues en octubre de 1947, difunde ocho números en total en una primera época que llega hasta enero de 1949. Tras media década sin publicar, la revista vuelve a imprimirse en abril de 1954 con otro primer número culminando la tirada en 1957. En la segunda época sale de las prensas un total de once entregas, de las cuales dos son dobles (número noveno y décimo, pertenecientes a agosto-noviembre de 1955, y el número undécimo y duodécimo, que data de 1956),. Al apoyo material recibido, los jóvenes poetas de Cántico añadieron e hicieron visible otro empuje de carácter más emocional y artístico que provenía precisamente desde el menester de un poeta y que les sirvió de confirmación y reafirmación en su empeño. Porque Vicente Aleixandre respaldó la publicación periódica cordobesa con una carta. CARNERO. G., El Grupo Cántico de Córdoba. Un episodio clave de la historia de la poesía española de posguerra, Madrid, 2009, p. 51. Se indica el número de página en las citas procedentes de la revista Cántico. Cfr. VV.AA., Cántico. Hojas de Poesía… 11 Esta referencia al taller de artes gráficas está impresa en la parte inferior de la contraportada de los dos primeros números. Desde el número tercero, en febrero de 1948, el nombre de la imprenta figura también en la parte inferior de la contraportada pero con un cuerpo de letra notablemente más pequeño: ahora es «Imp. A. Carmona (La Ibérica). Córdoba», la cual –tras no constar en algunas entregas, que no contienen pie de imprenta– reaparece en el número tercero de la nueva época (agosto-septiembre de 1954) con esta leyenda: «La Ibérica. Duque de Hornachuelos, 16. Córdoba». Después, tras varios números sin especificar, se lee por última vez en la penúltima entrega (el segundo doble número) figurando ahora como «Tip. La Ibérica. Córdoba». 12 GARCÍA BAENA, P., «Nacimiento de Cántico», en VV.AA., Cántico. Hojas de Poesía…, p. XVIII. 13 El primero es «Librería viuda de Luque S. en C. Córdoba» y el segundo: «Góngora. Librería-Papelería. Cruz Conde, 8. Córdoba» (p. 63). 14 Los consistorios que participan son los de Puente Genil, Bujalance (ambos permanecen en las once entregas –o trece números- de la segunda época) –y de hecho reflejan la fiel respuesta de los pueblos de Ricardo Molina y de Mario López respectivamente–, Moriles (está en todos los nuevos números excepto en el último, el decimotercero), Fuente Obejuna (está presente de manera fugaz, solamente en el número segundo) y Castro del Río (que colabora desde el número séptimo hasta que la publicación se extingue). En cuanto al tema pecuniario, hay que señalar también que en la nueva época, sobre el listado de suscriptores, consta el patrocinio del Ayuntamiento de Córdoba el cual se ve ampliado al patrocinio de la Diputación Provincial desde el número sexto (febrero-marzo de 1955). 9. 10.

(4) ÁMBITO MBITOS. 94. REVISTA DE ESTUDIOS DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES, núm. 41 (2019). dirigida «A los fundadores de Cántico» (pp. 35-26) que porticó el número tercero, la cual consideramos un reconocimiento definitivo a la naciente y flamante revista literaria: «Amigos míos: Una revista puede ser una hoja de papel. Puede ser esa página libre que quiere desprenderse de la mano del joven poeta con voluntad de ala. ¿Han visto ustedes esas revistas donde la pesada materia lisa, puesta sobre el suelo, imita sólidamente el cuadriculado espacio idóneo a la compacta suela que cruza? Una revista puede ser un río, y ojalá allí de algún modo esté reflejada la vida, con su borde de junco y de limo, con sus rostros ardientes, con su corola de ciego y de fuego. […] Ustedes, cordobeses, en tierra honda han originado una revista. Viva y fértil puede ser. Debajo de los pies tienen ustedes tierra árabe, y más abajo, tierra romana, y antes y después otras tierras, y más abajo en fin la tierra sin nombre que sube hasta ustedes vieja, viejísima, sazonada en su lenta ascensión por muy viejas culturas»15.. El apoyo que llegó con la carta del poeta sevillano fue recibido por los fundadores de la revista como una congratulación paternal por su iniciativa literaria que, de hecho, insertaron íntegramente al comienzo de la mencionada entrega tercera, allá por febrero de 1948. Antes de proseguir, no podemos soslayar las coordenadas cronotópicas que inevitablemente latían contextualizando a la revista Cántico que fueron las germinadas a modo de trauma y post-trauma cuando un país se había enfrentado en una encarnizada contienda entre dos bandos polarizados, dividiendo cruelmente a sus propios ciudadanos. Ana Isabel Martín Puya y María del Carmen Moreno Díaz lo graban de manera realista en su estudio sobre la época, señalando al tiempo la eclosión de varios conjuntos culturales: «Cuando sobreviene el final de la guerra civil, la provincia de Córdoba despierta, entre la incertidumbre, la pobreza y la felicidad de unos cuantos vencedores, en un contexto en el que el panorama cultural que se despliega en. la ciudad es tan árido como la miseria de sus calles abiertas a la posguerra. Con el lento y arduo caminar de los primeros años de la dictadura, se irán conformando, sin embargo, unos pequeños núcleos de jóvenes autores que canalizarán un relativo y paulatino resurgir literario cordobés»16.. Dicho todo esto, volvamos a nuestro cometido principal, deteniéndonos ahora en cada una de las traductoras, en cada uno de los poetas originales y, fundamentalmente, en las reescrituras o poemas traducidos. 3. ALICIA DE BENEDEK, TRADUCTORA DE LAURIE LEE La primera traductora que consta en la revista Cántico es Alicia de Benedek quien estaba afincada con su marido, el periodista húngaro Carl Benedek, junto a la plaza de San Lorenzo, en la calle Roelas de la ciudad cordobesa. Su llegada a Córdoba fue la consecuencia de los vericuetos que atravesó su vida. Una vez que Carl fue internado en el campo de concentración de Le Vernet (Ariège), debido a su trabajo para periódicos austríacos y alemanes, consiguió el visado español gracias al cual llegó a nuestro país desde Francia17 en 1942. A la luz de la investigación realizada por Diego Jordano Barea, deducimos que la residencia de la familia Benedek en Córdoba se extendió desde 1944 hasta 1960, destacando la dedicación de ambos a la literatura. Alicia de Benedek se encargaría en Viena –tras la prematura muerte de su marido– de terminar la obra que Carl había emprendido en Córdoba. Se trata del libro titulado El enigma de España (Psicoanálisis del pueblo español) que consta de más de cuatrocientos folios escritos en alemán y jalonados en diez capítulos. Asimismo, para dejar constancia de la labor literaria de la traductora, añadamos que Alicia publicó su propio libro de poemas, titulado En los confines del universo (1983), cuando estaba en la ciudad austriaca. Alicia de Benedek apareció en el número sexto de la primera época (agosto-septiembre de 1948) de la revista cordobesa. Pues bien, ocho años después, según hemos podido localizar, su nombre también rezaba en el Boletín de la Real Academia de Córdoba, de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, concretamente en el número 74. La participación en la citada publicación académica consta de nueve páginas en prosa y se titula «Con los ojos del Greco». ALEIXANDRE, V., «Carta a los fundadores de Cántico», en VV.AA. Cántico. Hojas de Poesía…, p. 35. Los años de Cántico. Estética e ideología en la Córdoba de la posguerra..., p. 62. 17 Hacia 1943 la Gestapo lo persiguió y pidió su extradición a Irún, la policía española lo detuvo terminando el periodista interno en la cárcel de Carabanchel donde permaneció un año (no fue extraditado). El 2 de diciembre de 1944 fue deportado a Córdoba. En primavera de 1956 pudo viajar libremente por Europa, debido al tratado iberoamericano de residencia para extranjeros. Durante su estancia en Córdoba, el húngaro se dedica fundamentalmente a la literatura, tarea a la que su esposa no era ajena. Estos datos proceden del trabajo de Diego Jordano Barea, «Carl Benedek, periodista húngaro deportado a Córdoba», Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, 115 (1988), pp. 128133. 15 16.

(5) ÁMBITO MBITOS. 95. REVISTA DE ESTUDIOS DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES, núm. 41 (2019). con este subtítulo: «Conferencia en el I Curso para extranjeros de la Casa Internacional de Córdoba»18. El poeta elegido es Laurie Lee, nacido en Gloucestershire, quien una vez que trabajó en una oficina, viajó por Europa desde 1935 hasta 1939 dedicándose después a labores cinematográficas en el Ministerio de Información británico. Su carrera literaria comenzaba en 1944, cuando publicó The Sun my Monument; tres años después vio la luz The Bloom of Candles. A mediados de la década siguiente la luz de la imprenta alumbró My ManyCoated Man (1955), un tomo de poesía con ecos autobiográficos que recreaba sus imágenes de la niñez en el valle Costswold poetizando un mundo rural decaído con sus costumbres y tradiciones, sin olvidar la dureza del trabajo que soportaron sus gentes. Por su relación con España, nos interesa citar especialmente la trilogía autobiográfica de Lairie Lee que comenzó en 1959 con Cider with Rosie, continuó con As I Walked out One Midsummer Morning (1969) una década después, culminando con A Moment of War en 1991. Aquí integró su experiencia en la Guerra Civil española abordando sus vicisitudes desde que decidió emprender un viaje solitario cruzando los Pirineos para ayudar al ejército republicano, uniéndose entonces a las Brigadas Internacionales tras haber sido acusado y encarcelado por sospechoso. Esta asendereada vida viajera, en efecto, se relaciona con la que tuvo la propia traductora y su familia. Con este periplo vital se evidencia la relación del británico con España y se justifica en cierto modo que las traductoras tornasen sus miradas a la poesía de Laurie Lee. De hecho, la revista dedicó una página completa al poeta inglés con un total de cuatro piezas impresas a dos columnas y solamente plasmadas en su versión española. El nombre de Alicia de Benedek aparece bajo el poema tercero que está al comienzo de la segunda columna (después, otra traductora figura bajo el poema cuarto que es el último de esta página); por ello hemos de deducir que Alicia de Benedek tradujo los tres primeros poemas cuyos títulos son «De noche», «Uno de estos días» y «Pájaro». No constan las piezas inglesas originales sino que emanan directamente las versiones españolas. La temática –como ahora se va a comprobar a través de una muestra– no aborda el tema bélico con explicitud, sin embargo pespuntea imágenes del dolor a través de la oscuridad, la sangre, el hambre, la frialdad o la desnudez que los poemas recrean. Ciertamente se trata de una tópica descriptiva y reflexiva. Primero, en el caso de la pieza titulada «De noche», la receptora lírica es la amada aludida con atributos tales como «la barca negra del sueño». El segundo poema, «Uno de estos días», describe la mañana con imágenes tales como «ventanas de geranio» o «voz del gallo». 18 19. con su consustancial significado anunciador y premonitorio; mientras que el tercero, «Pájaro», está construido en torno a la polivalente semántica del pájaro (como visión, como vuelo, en «la sonora jaula de huesos») que es matado «por mi pan» y que se alza «sobre las rocas fruncidas por el hambre» (p. 92). Así dice: «Oh pájaro que fue mi visión mi amor, mi sueño que voló sobre las rocas fruncidas por el hambre y la nieve reflejada en el cielo. Oh pájaro que me habló y modeló arrebatándome de la tierra intacto en su sonora jaula de huesos con las alas tejidas de su mano. Y me llevó a lo más alto del aire enroscado en el átomo de sus ojos, donde una isla contemplé surgir del mar vacío. Y allí desnudo me dejó caer sobre un terreno virgen en el cual presencié mudo, impasible, el principio del mundo. Y allí lo maté por mi pan y con sus plumas me vestí y allí alzé [sic] un paraíso de la semilla de su pecho muerto» (p. 92).. Evidentemente, los versos –edificados en torno a la primera persona de singular– generan un estado anímico de pesadumbre y de hastío. Predominan, por lo tanto, los trasuntos evocadores del sufrimiento y del dolor mediante una retórica de la muerte, pero grabada de modo indirecto, como si en clave se tratara. En este sentido, el propio Pablo García Baena nos dejó esta reflexión en torno al locus donde se circunscribía Cántico en su contexto: «Eran los años de la posguerra, y Córdoba, alta en su mármol indiferente, no era precisamente una ciudad para poetas, sobre todo para poetas que no sentían ningún respeto por Grilo o por Blanco Belmonte»19. Lo cierto es que la selección del corpus a traducir encajaba significativamente en el ambiente de postguerra que contextualizaba a la publicación de la revista. 4. CARMEN FUSTEGUERAS, TRADUCTORA DE LAURIE LEE Y DE CHARLES DAVID LEY «Lluvia de verano» es el título del cuarto poema que consta al final de la segunda columna de la página noventa y dos del número sexto de la primera época de la revista. En este caso la traductora es Carmen Fustegueras de quien hemos podido localizar algunas fuentes biográficas en. BENEDEK, A., «Con los ojos del Greco», Boletín de la Real Academia de Córdoba, de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, 74 (1956), p. 87. GARCÍA BAENA, P., «Nacimiento de Cántico», en VV.AA., Cántico. Hojas de Poesía…, p XVII..

(6) ÁMBITO MBITOS. 96. REVISTA DE ESTUDIOS DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES, núm. 41 (2019). comparación con la casi ausencia de datos que hemos encontrado en el caso de Alicia de Benedek.. sus pétalos lloran cera al denso y verde firmamento como guirnalda de camposanto bajo cúpulas de cristal.. Carmen Fustegueras Méndez fue docente en Córdoba durante la II República, concretamente en la Escuela Superior de Trabajo. Su marido era Aurelio Pérez Cantero y ejerció como Director del Centro Filarmónico «Eduardo Lucena». Hay que decir que Aurelio fue una de las víctimas de la Guerra Civil porque su vida fue segada el 19 de agosto de 193620. El nombre de Carmen Fustegueras aparecía en las listas de represaliados habiendo sido denunciada el 19 de febrero de 1937 por la Comisión Depuradora de la Instrucción Pública, concretamente por los motivos de «izquierdista irreligiosa, pertenecer a la Federación de Trabajadores de la Enseñanza y no haberse adherido al Glorioso Movimiento Nacional» 21. Después, Carmen Fustegueras ejerció como profesora de inglés en la Escuela Pericial de Comercio de la ciudad, coincidiendo en el claustro de profesores con el propio Ricardo Molina que impartía clases de francés. Con todo, deducimos que la relación amical entre Ricardo y Carmen venía de antes, tal como refrenda el hecho de que el fundador de Cántico la había invitado a participar en la revista a finales del verano de 1948.. Demasiado tiempo cae la luz en el valle de los lamentos. La lluvia lenta liba la mirada verde del sol y por demasiado tiempo, en verdad, te ocultas en tu bóveda de [arcilla mientras yo busco la tumba olvidada de tu pasión.. El poema traducido –el cuarto de Laurie Lee que registra la revista– recrea una imagen campestre inmersa en un terreno semántico de sufrimiento, que expresa cierto eco de lamento o de muerte. La traductora, cuya taracea vital no había sido muy dichosa, naturalmente buscó un poema de llanto soterrado y de desgarro, configurado mediante una marcada simbología lúgubre y fría: «Allá donde en el valle la lluvia de verano cae y juguetea fresca, entre los árboles retorcidos, los rosales silvestres sangran de verdor y en las lejanas márgenes, [los zorros mezclan sus agudos aullidos de plañideros matices. Oigo el triste escurrir del agua en los prados llenos de juncos, el brotar de diminutos lagos en la rosa blanca silvestre, estremecer de alas en los temblantes cedros y lágrimas de los tilos descendiendo de las colinas. Todo el día en la tumba de mi cerebro percibo el frío susurrar del trigo, el velado lamento de los árboles y miro a través de las ventanas cuajadas de espesa yedra como los húmedos muros florecen en plateados caracoles. La garza remonta su vuelo desde punzantes aguas, el cisne blanco languidece junto a los juncos goteantes y el verano yace cautivo en su madurez, exudando húmedos aromas de lirios y alabastro. En fiebre de junio sumido y sacramentado con mortal sudor de jazmines fríos,. Dejad que venga la noche temblorosa, que la señal del juicio final desgarre el corazón del cielo y lo vacíe de penas, que fragüe la tempestad su trueno de hachas y martillos y las verdes colinas estallen mientras nuestras tumbas se abrazan» (p. 92).. Carmen Fustegueras emana de nuevo como traductora en el número octavo y último de la primera época de la revista (diciembre de 1948-enero de 1949). El poeta traducido ahora es Charles David Ley y la pieza se titula «Meditación», la cual está articulada a través de doce versos. A diferencia de las traducciones anteriores, este fragmento figura en versión bilingüe, plasmado de manera paralela, pudiendo así el lector comparar ambos poemas verso a verso y sintagma a sintagma en un acercamiento atento al tejido textual. Conviene señalar –antes de plantear la traducción– que Charles David Ley fue un hispanista que vivió en España donde se relacionó con poetas y figuras de la cultura del momento asistiendo, por ejemplo, a las tertulias del Café Félix y del Café Gijón22. La herencia creativa de David Ley (1949, 1952, 1962) es destacable tanto en el campo de la traducción (según denotan los fragmentos en español de la tragedia miltoniana Samson Agonistes que versiona en coautoría con José García Nieto), en el terreno de su propia poesía (verbigracia, Poemas para España), como en el área de la crítica literaria (por ejemplo, Spanish Poetry Since 1939). Pues bien, el poema que Carmen Fustegueras traduce queda así en su versión española: «Allá van las grandes naves bogando hacia lugares lejanos dejando mis tristezas aquí donde yo quedo, junto al estanque invernal, sumido en mi dolor. El vuelo de las golondrinas surca majestuosamente el palacio mas yo quisiera seguir deteniéndome hasta que el Tiempo, los Hombres y el Destino hayan de vacilar. El tráfico cercano de un mar del Sur emite su vocerío que asciende hasta la montaña y todos estos gritos son para mí mera vanidad. Sólo las aguas de este pequeño parque ondean sus reflejos cuando el crepúsculo desciende y las luces lejanas empiezan a llenar de estrellas las tinieblas» (p. 122).. MORENO GÓMEZ, F., La Guerra Civil en Córdoba (1936-1939), Madrid, 1986, p. 712. MAÑAS, GALLEGO, R., «Represaliados de Córdoba y provincia», en Recorrido por las Casas del Pueblo de UGT en Córdoba. Edificios, sociedades, dirigentes y represaliados (1936-1939). Córdoba, 2004, pp. 152, 171. 22 DAVID LEY, C., «El Café Gijón y la ‘juventud creadora’», en TUDELA, M., ESTEBAN, J., LEY, C. D. y KAYDEDA, J. M. (eds.), Café Gijón. 100 años de historia, Madrid, 1988, p. 183. 20 21.

(7) ÁMBITO MBITOS. 97. REVISTA DE ESTUDIOS DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES, núm. 41 (2019). El corte introspectivo de la composición enlaza con el ambiente que se respiraba en la postguerra española, cuando Fustegueras eligió la pieza para traducirla, en una ciudad desolada y angustiada todavía. Gerald Brenan describía el momento, con crudeza y realismo al mismo tiempo, mediante estas palabras: «[n]o es posible andar por Córdoba sin sentirse horrorizado ante tanta miseria […]. Lo más impresionante son los que se arrastran por las calles sin brazos ni piernas»23. Ciertamente, la tópica de tristeza y de dolor aviene al contexto situacional de la traductora dejando entrever en un segundo plano su esperanzado vuelo imaginario hacia un futuro mejor, según denota el sintagma «luces lejanas» (p. 122). 5. INÉS PALAZUELO, TRADUCTORA DE H. W. LONGFELLOW El paisaje otoñal, melancólico y meditativo que se viene señalando mediante las traducciones abordadas anteriormente resurge –de manera más marcada incluso– en la pieza que tradujo la siguiente escritora que colaboró en Cántico. Esta nueva participación tiene lugar en la revista séptima, publicada a finales de 1948. La autora es Inés Palazuelo de Peña y su aportación consiste en un poema traducido del romántico norteamericano Henry Wadsworth Longfellow, titulado precisamente «Otoño» (p. 108) el cual está impreso solamente en español. Igual que se ha corroborado en los casos de Alicia de Benedek y de Carmen Fustegueras, constatamos que no es fácil hallar datos que avalen la biografía de la traductora Inés Palazuelo, puesto que poco se ha investigado sobre ella. En esta primera búsqueda de información hemos localizado una esquela en la página 69 del periódico ABC del 24 de diciembre de 2010 donde se evidencia que Inés Palazuelo fue esposa de Carlos Rodríguez–Spiteri Martínez de Tejada y que falleció en Madrid el 21 de junio de 2010. Relevante es destacar que Palazuelo estaba relacionada con el mundo literario. Buen ejemplo de ello es su propio marido, un malagueño (1911-2001) afincado en Madrid. Carlos Rodríguez–Spiteri era un poeta poco conocido de la Generación del 36 el cual tenía lazos amicales con Miguel Hernández, Jorge Guillén o José García Nieto. Una muestra de la actividad literaria de Rodríguez-Spireti es el poema que hemos encontrado en el tercer número de la revista valenciana Corcel. En su historial destaca además el hecho de que fuera cofundador de la revista malagueña Caracola.. El vate norteamericano del que Inés Palazuelo tradujo unos versos pertenece a los catalogados como Fireside Poets 24 , cultivadores de temas clásicos, frente al romanticismo exacerbado de Edgar Allan Poe. «Autumn» – así se titula la pieza que Inés Palazuelo vertió al español– celebra la estación otoñal, la naturaleza y su dinamismo heraclitiano según denotan los sintagmas «novedad de la vida», «sobrada alegría» o «alegre herencia de frutas doradas», enarbolando algunos significados de carácter religioso que denotan la decantación del poeta mediante los sustantivos –principalmente– «espíritu», «nueva gloria», «gloria» –de nuevo–, «glorioso cielo». Basta con leer este extracto de la tercera estrofa para corroborarlo: «Hay en este momento un hermoso espíritu respirando su madura riqueza en los apiñados árboles, y desde un jarro lleno de los más ricos tintes, vertiendo nueva gloria en los bosques de otoño, y sumergiendo en templada luz las columnas de nubes, mañana en la montaña, con un pájaro de verano, levanta su ala púrpura, y en los valles el dulce aire, un dulce y apasionado joven besa la sonrojada hoja, y despierta la vida en los bosques solemnes de profundo carmesí y plateada haya y arce de amarillentas hojas, donde otoño como un débil viejo se sienta cansado en el camino […]» (p. 108).. Sin embargo, el tramo final de la última estrofa pone sobre el papel una semántica pesimista, en la línea ya trazada y comentada, por lo que se infiere que la revista no se desprende del tono de pesadumbre que antes aducíamos: «Para él, el viento, ay, y las amarillas hojas tendrá una voz y le darán elocuentes lecciones, y así oirá el himno solemne que la Muerte ha levantado para todos, que él irá, a su sitio de descanso sin una lágrima» (p. 108).. El propio Ricardo Molina, en las notas que solía escribir al final de cada revista, aludió a «La Poesía y la Vida» con esta cita tomada los Salmos (113, 18): Non mortui laudabunt te, Domine, neque omnes qui descendunt in infernum. Sed nos qui vivimus, benedicimus Domino (p. 110). Seguidamente, bajo el titular «La Muerte y los Poetas», el escritor de Puente Genil agregó sus pensamientos oximorónicos y paradójicos sobre la muerte con estas palabras: «Contradecir la idea de la Muerte en los poetas. La Muerte no es, como la cantan, bella, compasiva, sino horrible, inexorable; y tampoco horrible, inexorable, sino bella, compasiva…» (p. 110). Mediante estas premisas,. BRENAN, G., La faz actual de España, Buenos Aires, (1950) 1952, pp. 42-43. Los poetas norteamericanos de esta escuela de los años 40 (William Cullen Bryant, Longfellow, John Greenleaf Whittier, Oliver Wendell Holmes y James Russell Lowell) siguen la estela filosófica trascendentalista de Ralph Waldo Emerson (WORTHAM, T., «William Cullen Bryant and the Fireside Poets», en BANTA, M. et alii, (eds.), Columbia Literary History of the United States, New York, 1988, pp. 278-288. Según estipulan Richard Ruland y Malcolm Bradbury este grupo de poetas (conocidos también como «Schoolroom Poets») «dominated mid-century America and shaped the General Tradition that was to influence the literary direction of the entire century». Cfr. From Puritanism to Postmodernism, London, 1992, p. 77. 23 24.

(8) 98. ÁMBITO MBITOS REVISTA DE ESTUDIOS DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES, núm. 41 (2019). concluimos que estos temas fueron axiales en la revista, tanto para las traductoras invitadas como para quien orquestaba la publicación. Consideramos que tales asuntos –la vida, la muerte, la pesadumbre y el hastío– brotaban de forma natural e inherente en el contexto de la postguerra que los enmarcaba. Junto a este comentario, queremos también mencionar el contenido religioso cristiano de la publicación periódica –y el poema del poeta creyente Longfellow es solamente una muestra tangencial– el cual, aviniendo a la propia predilección estética e incluso católica de los poetas del Grupo, señaliza además la empatía y la aquiescencia de la España de la dictadura. Por lo tanto, si la inclusión de poetas y asuntos denotativos de la Guerra Civil contravenía el statu quo imperante –igual que ocurría con la inserción de Lorca, Cernuda, Aleixandre u otros poetas comunistas franceses (Louis Aragon, por ejemplo) e ingleses (como Auden)–, la atenuación y el camuflaje de los temas mediante un preferido simbolismo evocador significó la aquiescencia de los órganos censorios. 6. TRINA MERCADER, MOHAMMAD SABBAG. TRADUCTORA. DE. La siguiente colaboradora que hemos encontrado en las entregas de la revista Cántico en el terreno de la traducción literaria es Trina Mercader, cuyo nombre apareció en el tercer número de la segunda época (agosto-septiembre de 1954). En una primera búsqueda de información, constatamos que Luis López Anglada (1965) la incluye en su estudio sobre la poesía española de postguerra. Ángel Pariente 25 incorpora a la traductora en su Diccionario Bibliográfico de la Poesía Española del siglo XX, donde el nombre propio de la escritora aparece como Triana (en efecto, su nombre completo es María Trinidad Sánchez Mercader). Asimismo, Sonia Fernández Hoyos26 publica un estudio pionero sobre la traductora que nos ocupa 27. Francisco Ruiz Soriano 28 le dispensa un buen párrafo a. propósito de su participación en la revista cordobesa Aglae. Corroboramos así que Trina Mercader también colaboró en otras revistas de su época29. Trina Mercader nació en Alicante en 1919 y falleció en Granada en 1984. Se trasladó a Marruecos donde –en enero de 1948– fue cofundadora de la revista Al-Mutamid. Verso y prosa30, con sede en Larache y después en Tetuán, junto al poeta musulmán Dris Diuri31. La hija de este poeta musulmán afirmaba este dato de índole biográfica al profesor Fernando de Ágreda32: «Papá [Dris Diuri] y Trina han sido novios durante muchos años y se han amado toda la vida. Desgraciadamente por un problema de religión, ella católica y él musulmán, no se han casado, pero han quedado amigos hasta la muerte. Antes de morir, Trina Mercader ha venido a Larache y se fue sobre la tumba de mi papá que ha sido su único amor. Trina nunca se ha casado.». Trina Mercader participó en la revista de Manuel Álvarez Ortega, Aglae, en su número fundacional – concretamente en marzo de 1949– con los poemas «Breve Galicia I y II» junto a «Compostela»33. Antes había publicado su propio libro lírico bajo el rótulo de Pequeños poemas (1944). En 1956 imprimió en Tetuán otro tomo suyo titulado Tiempo a salvo; posteriormente, publicó un nuevo volumen de Sonetos ascéticos (1971). Dos años más tarde, se afincó en la ciudad de Granada. Volviendo a la revista Cántico, hay que señalar que el poema en cuestión se titula «Confesión» y que procede del poeta marroquí Mohammad Sabbag34, quien coordinaba «la parte árabe» de la revista Al-Mutamid35. Este poema, en primer lugar, fue autotraducido por el propio escritor árabe al español y entonces fue rescrito por Trina Mercader, según testifica el texto parentético tras la pieza en la revista: «Traducido del árabe por el autor con versión libre de Trina Mercader» (p. 195). He aquí la primera mitad de la composición que consta de once estrofas con un total de treinta y nueve versos:. PARIENTE, A., Diccionario Bibliográfico de la Poesía Española del siglo XX, Sevilla, 2003, p. 206. FERNÁNDEZ HOYOS, S., Una estética de la alteridad: la obra de Trina Mercader, Madrid, 2004. 27 VARO, J., «Una estética de la alteridad: La obra de Trina Mercader», Signa, 17 (2008), pp. 343-346. 28 RUIZ SORIANO, F., «La revista Aglae y los poetas», en Aglae (1949-1953) de Manuel Álvarez Ortega, una revista de postguerra, Madrid, 2016, pp.101-102. 29 MEDINA PADILLA, A., «Seis poetas no almerienses nos hablan de Almería», Boletín del Instituto de Estudios Almerienses. Letras, 13 (1994), p. 141. 30 La revista comenzó su andadura en 1947 y perduró hasta 1956, editando primero veinticuatro números (sede en Larache) y después nueve (sede en Tetuán). La labor cultural de Trina Mercader en su etapa marroquí, según refleja Francisco Ruiz Soriano, también le lleva a fundar la colección de libros Itimad, que es un epítome de la «unión entre el hispanismo y la cultura árabe». Cfr. «La revista Aglae y los poetas…», p. 101. 31 Dris Diuri nace en Larache (1921) y estudia en la Universidad de Granada. 32 El arabista Fernando de Ágreda mencionó el contenido de la referida comunicación en agosto de 2006, durante las Jornadas Culturales organizadas en Larache por la asociación cultural «Larache en el Mundo» en su conferencia titulada: Dris Diuri y la revista Al-Mutamid (Trina Mercader). El texto íntegro consta en el blog de Sergio Brace. 33 ÁLVAREZ ORTEGA, M., Aglae (1949-1953) de Manuel Álvarez Ortega, una revista de postguerra, Madrid, 2016, pp. 266-268. 34 Hay que señalar que en el número octavo de esta segunda época aparece otra pieza titulada «De mano en mano» (p. 318) en coautoría con el sevillano Pío Gómez Nisa (1925-1989), quien estuvo a cargo de la revista Manantial junto con Jacinto López Gorgé (la revista tenía su sede en Melilla y se publicó desde 1949 hasta 1951). Gómez Nisa vivió en Melilla, ejerció como periodista, trabajando también en Tetuán y publicó algún libro de poemas. 35 RUIZ SORIANO, F., «La revista Aglae y los poetas…», p, 101. 25 26.

(9) ÁMBITO MBITOS. 99. REVISTA DE ESTUDIOS DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES, núm. 41 (2019). «Cuando nació a mi sombra os lo entregué en la luz. A veces como el mar, a veces como la brisa o como el rocío. En primavera anduve con la hormiga, con su mínima carga de alimento. En verano recogí las avecillas hasta depositarlas en sus nidos. En otoño, extraje la raíz del jugo de las hojas. Y en invierno, hice descender un blanco sueño sobre el lecho de los miserables. Hoy me alzo y veo en torno mío el tiempo sin estaciones; el sol eclipsado ante mí, las estrellas como clavos del ataúd del alba y la luna intensamente pálida» (p. 195).. Falta añadir unas notas sobre el poeta que nació en Tetuán hacia 1927. Entre su legado destaca Aroma ardiente (1953). Al año siguiente apareció en español El árbol de fuego, al cuidado del autor y de Trina Mercader, publicándose en árabe 36 hacia 1955. Tras la mencionada traducción de «Confesión», el reverso de la hoja contiene dos poemas propios de Trina Mercader titulados «Yo soy esa muchacha…» y «Aunque tuviera que vivir…» (p. 196).. añadamos que, poco después, María Teresa León y Rafael Alberti publicaron en Buenos Aires Sonríe china (editado por Jacobo Muchnik, 1958) así como Poesía china (en la editorial bonaerense Fabril, 1960). Sin desprendernos de estos antecedentes que denotan el interés por la poesía china, argüimos que los poetas del Grupo Cántico, Ricardo Molina en especial, abrieron las ventanas de su revista a lo exótico y a lo extraño, y ello desde la propia portada que contiene un poema –cuyo autor es To Fu (712-770)– impreso con la escritura singular del idioma chino en color negro, junto al nombre de la revista dispuesto vertical en letra minúscula con trazos gruesos modernos (como si hubieran sido pintados con una brocha) de color azul turquesa en la parte izquierda. Naturalmente que la escritura china no deja indiferente al receptor occidental de esta obra de arte verbal, gracias a la suerte de ideogramas que cristalizan en el papel.. El número octavo de la segunda época, que data de junio-julio de 1955, es una revista digna de mención y de un estudio detenido puesto que contiene un ramillete de poemas chinos encarnando así una differentia specifica respecto a otras revistas españolas del momento como la ya citada Aglae e incluso Garcilaso, Espadaña o Escorial37.. Pues bien, la invitada encargada del contenido chino era Marcela de Juan, cuyo linaje aunaba tanto el mestizaje cultural como la comunión entre lenguas. Era hija de un diplomático chino y de una madre belga que contrajeron matrimonio en Londres. Marcela de Juan39 nació en La Habana en 1905, pero pronto sus padres se trasladaron a Madrid, posteriormente a Pekín. Marcela de Juan, en 1928, volvió a la capital de España y trabajó como funcionaria en el Ministerio de Asuntos Exteriores 40; décadas después falleció ahí, en Madrid, en 1981. El profesor Gabriel García Noblejas colige que su legado se sintetiza en seis importantes libros que –compendiados de manera global– introducen en España un completo abanico de literatura china: Cuentos chinos de tradición antigua, El espejo antiguo y otros cuentos chinos, Cuentos humorísticos orientales, Breve antología de la poesía china, Segunda antología de la poesía china y también el libro ya citado Poesía china.... En esta línea de trabajo justo es citar el libro de Marià Manent titulado El color de la vida: interpretación de poesía china; un trabajo pionero, pues fue publicado en 1942; dos años después la revista Proel publicó una «Antología I» «Poesía china» en su entrega quinta y sexta (agostoseptiembre de 1944)38. El número de Cántico que nos ocupa se editó en 1955. Para refrendo de esta tendencia poética. El número de Cántico que ahora estudiamos, tras la portada con los versos en chino, contiene en su portadilla (en su página primera, bajo la cabecera con el nombre de la revista, los editores y los datos epocales) el poema de To Fu en español titulado «En el pueblo al borde del río» que – para no generar el mínimo resquicio de duda ante el receptor– especifica debajo que data del siglo IX y que es una. 7. MARCELA DE JUAN O LA POESÍA CHINA. 36 La antología al cuidado de Jacinto López Gorgé (director de la revista Ketama, con sede en Tetuán, 1953-1959) ofrece una selección de poemas de Mohammad Sabbag. Tras algunos de ellos reza entre paréntesis la aclaración siguiente: «Versión del autor y de T. Mercader». Cfr. SABBAG, M., Del fuego y de la luna y otros poemas (Antología), Madrid, 1990, pp. 47-48. 37 La revista Escorial, en 1941, había publicado un florilegio de poesía rumana. 38 Según ha estudiado Tian MI, Pedro Guirao Gabriel publica 57 poemas de la poesía oriental en 1930. Junto a las referencias antedichas, MI también recoge, dentro de un completo cuadro, estas traducciones del chino posteriores a las de Cántico: Segunda antología de poesía china (de la propia Marcela de Juan, 1962), Poemas de Li Bai (en Chile, también de 1962, Luis Enrique Délano), Viento del este: Mao y la poesía china (Antonio Fernández Arce, 1972) y Poesía china: del siglo XXII a. C. a las canciones de la revolución cultural (también de Marcela de Juan, 1973). Cfr. MI, TIAN, «Las traducciones de poesía china de Marcela de Juan», Estudios de traducción, 7 (2016), p. 113. 39 Un recorrido amplio por su itinerario traductor puede leerse en el trabajo de Tian MI en el que no alude a la colaboración de Marcela de Juan en la revista Cántico, pero menciona su primer florilegio de poesía china titulado Breve antología de la poesía china (1948), un libro donde objetivamos que se engasta su visión y su afán panorámicos de manera germinal. Cfr. «Las traducciones de poesía china…», pp. 111-120. 40 Marcela de Juan destaca también por haber fundado la Asociación Internacional de Traductores e Intérpretes en 1955. Esta detallada información biográfica procede del artículo de Gabriel García- Noblejas, citado en el aparato bibliográfico de este capítulo..

(10) 100. ÁMBITO MBITOS REVISTA DE ESTUDIOS DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES, núm. 41 (2019). traducción del poema de la portada «de M. de J.» (p. 315). Este vate –también conocido como Dù FÔ, Dù Shàolíng o Dù Gôngbù– basaba los temas de su escritura en asuntos políticos. Antes de los ocho versos que componen la pieza, y tras el nombre del poeta adjunto al título, figura un dibujo de un ave galliforme popular de china (un faisán orejudo), que acrisola gráficamente una imagen cultural oriunda del país. A continuación, la revista cede su espacio a otras composiciones, antes de volver a registrar poesía china, que son seis poemas en español, una traducción del ruso41 (solamente impresa en español) y una pieza en inglés con su correspondiente versión española; esto es, primero ocho versos del poeta moscovita Aleksandr Pushkin (traducidos al español por Antonio Tovar), seguidos de un poema de Jame Ferrán, otro de Adriano del Valle, otro en coautoría de Pío Gómez Nisa y Mohammad Sebbag, otro de Julio Aumente y otro en inglés de Charles David Ley, autotraducido por él mismo al español. Seguidamente la revista vuelve al mundo chino con dos páginas emparejadas de manera cuidadosamente diseñada. En la parte izquierda (p. 324) consta en vertical un poema con un cuerpo de letra grande en chino junto a su traducción en la parte inferior derecha del folio. Estimamos que el efecto visual para un receptor no acostumbrado a la escritura china es impactante. Este inusitado contenido contrasta con el texto a dos columnas de la página derecha (p. 325) que articula un ensayo titulado «Carta sobre la poesía china». El citado poema en versión bilingüe es «Otoño» y su autor es Sun Tje Kao (siglo VIII). Estos son los cuatro versos en español: «A la sombra de un árbol viejo amarro la barca a la orilla del río, apoyado en un elegante bastón paso al oeste del puente. El rocío de las flores de melocotonero humedece mi túnica y me abanica el rostro la brisa suave de los sauces» (p. 324).. Tras el texto meta y el siglo entre paréntesis, se lee lo siguiente en letra cursiva alineada a la derecha, también escrito entre paréntesis: «Texto chino y versión al cuidado de Marcela de Juan» (p. 324). Se trata de una apostilla que objetiva y recalca la autoría de la colaboración de la escritora española –habanera de nacimiento– quien ejerce la función de puente cultural con el continente asiático oriental. Tal como señalábamos anteriormente, los directores procuran reflejar en todo momento los créditos del trabajo de manera explícita.. En la siguiente página impar –página derecha, emparejada con el citado poema en versión bilingüe de Sun Tje Kao– emerge la mentada «Carta sobre la poesía china» consistente en un recorrido pedagógico y crítico sobre literatura china que va desde la antigüedad hasta la época moderna. Este ensayo abarca seis columnas y está engendrado también por la pluma de Marcela de Juan. Quien leyera esta entrega octava de la revista cordobesa tenía en sus manos un panorama de la literatura china introductorio y holístico al mismo tiempo, emanado de la despensa académica y cultural de una experta en dichas lides. A propósito del artículo, de los poemas en chino y también de las piezas traducidas, argüimos que este recorrido histórico por la literatura del país comunista, gobernado en ese momento por Yu Hung-chun (presidente de la República China desde 1954 hasta 1958), no fue una cuestión menor desde el punto de vista político, porque no olvidemos que su lugar de recepción no era otro que la España postguerracivilista donde el General Francisco Franco ostentaba el poder y había promulgado años atrás la Ley de Prensa (BOE 23/04/1938) que luego fue complementada con las diferentes órdenes ministeriales, valiéndose de censores y de informadores locales para controlar las publicaciones y la prensa escrita42. A tenor de ello, bueno será matizar que durante el año de publicación de esta revista el Director General de Prensa es el accitano Juan Aparicio López (desde 1951 hasta 1957) quien potencia «el modelo informativo totalitario»43. Detrás de la carta prosigue la batería de traducciones de la lengua china con cuatro versos de Che King, «(Del libro de odas)», un llamativo dibujo dividiendo la página y un poema del Emperador Wu (que aparece especificado como «de la dinastía Han» antes del título de la pieza) titulado «Canción del viento de otoño». En la hoja derecha brota una nueva composición ya traducida, en este caso de T’ao Ch’ien (365-427), cuyo nombre es «Construí una casita»; se lee otra pieza de Wang Wei (701-761) titulada «Carta a un amigo», tras la que aparece en la parte inferior del papel otro dibujo de una persona que está pescando bajo un árbol ataviada con el típico sombrero cónico chino. En el reverso de esta página, se encuentra Li Po (701762) –también conocido como Li Bai o Li Pai– perteneciente a la dinastía Tang –precisión que aparece entre paréntesis tras el nombre del poeta–. Su participación es triple con «Pensamientos de primavera», «Recuerdo en la serenidad de la noche» y «Adiós a la orilla del río» (p. 330). Tras la. 41 Por si el conjunto de traducciones chinas fuera poco en cuanto a innovación y a carácter exótico se refiere, la siguiente traducción que localizamos en el número octavo proviene del ruso: se trata una pieza del modernista Aleksandr Pushkin titulada «Como yo te he querido, desengáñate…» vertida al español por Antonio Tovar. Luego destaca un poema con su correspondiente autotraducción titulado «The Mosque Cathedral» y «La mezquita» respectivamente, obras del hispanista inglés Charles David Ley, afincado en Portugal y en España sucesivamente. 42 Durante esta época se acentúa el «discurso nacional-católico» antes de que llegue el aperturismo de Manuel Fraga en 1962. Cfr. MUÑOZ CÁLIZ, B., Expedientes de la censura teatral franquista, vol. I, Madrid, 2006, p. xxxvi. 43 Ibidem..

(11) ÁMBITO MBITOS. 101. REVISTA DE ESTUDIOS DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES, núm. 41 (2019). segunda traducción, aparece otra ilustración alusiva a la cultura china y los directores no se olvidan de explicitarlo en los créditos postreros de la revista, donde está escrito ex profeso que este número singular contiene «viñetas» las cuales provienen de «siluetas populares chinas recortadas en papel» (p. 335). La última tirada de versos de esta entrega procede de tres fuentes, en particular de tres poemas que están maquetados consecutivamente en la misma página impar, enfrentada a los tres poemas de Li Po antedichos. Primero se leen ocho versos de Tu Fu –el poeta que inauguraba el número en la portada– bajo la cabecera «La batalla fuera del puerto». Debajo, en la parte central de la página, destaca el nombre de Su Che, o Su Shi, (1037-1101, de la «dinastía Song») con la pieza «Celebrando la lluvia». Finalmente, Marcela de Juan culmina la serie con cuatro versos de la canción titulada «Canto de la provincia de Cantón» procedente del legado del siglo XIV. De todos estos fragmentos de literatura china la responsable es Marcela de Juan, que insertó los dos textos originales en chino, que tradujo los doce especímenes al español y que escribió el artículo teórico. Así, praxis y teoría –los extractos poéticos traducidos y el artículo en sí– ofrecían al lector español de la postguerra todo un repaso por la literatura china desde el Libro de odas o Che King (anterior al siglo III a. C.) hasta referencias al siglo XX incorporando entremedias tanto calas críticas como poemas de los demás siglos. Comprobamos, por consiguiente, que la presencia de la poesía china en la revista del Grupo Cántico no fue meramente ornamental, yendo más allá de lo anecdótico, porque Cántico se adentró en el meollo de esta literatura exótica, la difundió mediante bastantes poemas y –por si esto fuera poco– estaba acompañada por un estudio destacable. 8. HILDA PALM, TRADUCTORA DE POESÍA ALEMANA Hilda Palm o Hilde Löwenstein –así llamada antes de casarse– es la siguiente y última traductora que encontramos en la revista Cántico. Si, en comparación con las traducciones del chino (e incluso del inglés o del francés), puede caracterizarse como anecdótica; estimamos que cumple además una función sumativa dentro de la andadura de esta revista española. Las poesías del alemán coronan el destacable número de traducciones en Cántico así como el variado elenco de lenguas y de literaturas traducidas. Aportemos primero unas pinceladas para conocer mejor a la traductora. Hilda Palm y su futuro marido, Erwin. Walter Palm (1910-1998), huyeron de su tierra, Heidelberg, hacia Florencia44 y Roma donde ella prosiguió sus estudios45, evitando así el exterminio judío del nazismo (el padre de la traductora era un abogado judío). Después se mudaron a Reino Unido y luego a Santo Domingo46 donde Erwin trabajó como catedrático47 universitario y Hilda como traductora de su lengua materna, entre otros oficios. Hilda Palm, en su propia poesía, cultivó temas como el exilio entonando una voz de protesta; más adelante – cuando regresó a su país natal– retrató «la dureza de corazón, la indiferencia, el oportunismo y el conformismo»48. Hilda Palm tradujo para la revista Cántico tres piezas breves escritas originalmente por su marido. La inserción de estos poemas responde a un diseño premeditado, a lo ancho de dos páginas enfrentadas, ocupando con el nombre del poeta el centro de ambas hojas con letra voluminosa mayúscula, bajo el que consta el título general de «Tres poemas». El primero es «Versprechen» que aparece traducido como «Promesa». La reescritura española transforma los cuatro versos de la fuente en siete de mayor densidad léxica y silábica. El segundo es «Musik» que resulta como «Música» en español, manteniendo así fielmente los mismos cinco versos de la plántula en el texto meta. En fin, el título del tercero es «Altamerikanisch» el cual es vertido como «Divinidad mexicana», conservando tanto las tres estrofas originales como los diez versos totales en la reescritura. El primer poema es una exhortación y una pregunta que el sujeto lírico hace a su amada para que cumpla su «promesa de lo eterno» (p. 453), articulando una evocación con claros tintes sensuales que estimamos incluso de contenido cuasi erótico el cual disonaba en el marco de la rigidez temática en la España franquista. La pieza comienza a través de un asentado estilo descriptivo, luego agrega la referencia a la destinataria mediante el adjetivo posesivo del sintagma nominal «tu promesa» al comienzo del penúltimo verso y, finalmente, explicita a la receptora mediante el sujeto elíptico, correspondiente al pronombre de segunda persona de singular, gracias a la oración interrogativa que cierra la tirada, en la cual el adverbio interrogativo está reiterado al comienzo y al final del verso, materializando así la importancia del tiempo que el poema invoca. La composición se registra completa seguidamente: «El paisaje de tus senos: los silenciosos ríos azules, las copas de árboles sin aves, el lento flotar de las nubes blancas a mediodía, tu promesa de lo eterno ¿cuándo la cumples, amada, cuándo?» (p. 453).. En la ciudad florentina realiza su tesis doctoral, en 1935, sobre Pontano como precursor de Maquiavelo. Cfr. KÜGELGEN KROPFINGER, H., «Habituarse a otra tierra. Exilio con la Antigüedad. Erwin Walter Palm en Santo Domingo», Boletín de arte, 25 (2004), pp. 91-126. 46 Hilda Palm también firmaba con el pseudónimo de Hilda Domin el cual adoptó como tributo al país dominicano. 47 Cuando regresan a Heidelberg sigue trabajando como catedrático. 48 Cfr. COMAS, J., «Hilde Domin, poeta alemana», El País, 26 de febrero de 2006. 44 45.

Referencias

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