Curso introductorio
a la Medicina del Dolor
Hacia una articulación
de los tres niveles de atención
Secretaría de Salud y Desarrollo Social
Dr. Roberto M. Forden Jones
Especialista Universitario Jerarquizado en Clínica Médica Miembro de la Asociación Argentina para el Estudio del Dolor (AAED)
Capítulo Argentino de la International Association for the Study of Pain (IASP)
Instrumentos
de valoración del dolor
Evaluación clínica del dolor
Todo síntoma es difícil de valorar objetiva- mente, ya que por definición dependemos de lo que el paciente nos informe debien- do creer en su presencia y aceptar la inten- sidad que nos señale.
El dolor no escapa a esta regla, con el agra- vante de que cuando no podemos precisar objetivamente una lesión orgánica, se tiende a poner en duda la veracidad del paciente.
Se ha demostrado que los profesionales de la salud, los médicos aún más que los enfermeros, tienden a subestimar la inten- sidad del dolor de los enfermos, y así se in- dican tratamientos inadecuados basados en esta apreciación incorrecta.
Por ello es aconsejable el uso de instru- mentos estandarizados de valoración, para sí disminuir al mínimo la subjetividad inhe- rente al acto.
No olvidemos nunca el aforismo: “EL DO- LOR QUE MEJOR SE TOLERA ES EL DE LOS OTROS”, si recordamos esta norma de ac- tuación no seremos tan autocomplacientes.
Existen numerosas herramientas para eva- luar el dolor, siempre debemos recurrir a aquellas que han sido validadas (validez y fiabilidad) en la práctica clínica.
Métodos de valoración
Métodos fisiológicos
Los estímulos dolorosos por lo general pro- vocan cambios en determinadas variables susceptibles de ser medidas. Esto permiti- ría una evaluación objetiva del dolor.
Se sabe, desde hace mucho tiempo, que el dolor provoca cambios en la presión ar- terial, la frecuencia cardíaca, el color de la piel y la sudoración.
En cualquier caso no debemos olvidar que las respuestas vegetativas son altamente inespecíficas, son con frecuencia marcado- res de stress, y no de dolor per se. Además su activación se produce cuando la intensi- dad del dolor es elevada.
El dolor siempre debería descartarse en presencia de cambios en estas variables fisiológicas, especialmente en pacientes que no pueden comunicarse.
Métodos conductuales
Inferimos que determinadas conductas del paciente son debidas al dolor. También pre- sentan dificultades. Las conductas pueden ser inespecíficas y puede existir una gran va- riabilidad de interpretación interobservador.
Se emplean especialmente en niños pe- queños y en adultos sin capacidad de co- municación verbal (discapacitados psíqui-
cos, déficit cognitivo grave, alteración del estado de conciencia).
Se deben observar un conjunto de crite- rios definidos con la mayor objetividad po- sible: expresiones faciales, quejidos, agita- ción motora, conductas evitativas.
Pese a sus dificultades estos instrumentos son los actualmente más utilizados en la evaluación del dolor en neonatos, niños pequeños, y adultos con incapacidad para la comunicación verbal.
Métodos de autovaloración
Los métodos verbales o de autovalora- ción son aquellos en los que el paciente es quien refiere el dolor que padece. En estos métodos todo depende de la declaración del propio paciente y no del observador.
Comparte los problemas de todos los ins- trumentos utilizados en la práctica psico- lógica y psiquiátrica. A pesar de esto han demostrado poseer validez, fiabilidad y fa- cilidad de aplicación.
Existen tres tipos de métodos verbales: la entrevista clínica, los autorregistros y los autoinformes.
La entrevista clínica
Medio habitual de obtener la información que permita arribar a un diagnóstico. Anam- nesis del dolor (ALICIA), establecer las ex- pectativas del paciente, y las alteraciones de su calidad de vida relacionadas con el dolor.
También sirve para evaluar la coexistencia de trastornos psicopatológicos (ansiedad y depresión). Es importante, especialmente
en los cuadros dolorosos crónicos, que la entrevista sea semiestructurada, para facili- tar la recolección de la información.
Debe contemplar la confección de historia y situación actual del dolor, causa, trata- mientos actuales y pasados, expectativas de tratamiento, análisis conductual (re- percusión, impacto y discapacidad), ante- cedentes laborales, familiares y sociales, consumo de sustancias, trastornos psico- lógicos presentes o pasados.
Se debería completar con autoinformes y/o autorregistros.
Autorregistros
Se solicita la paciente que anote la apari- ción de situaciones previamente definidas.
Además de conductas se deben recoger situaciones en las que han sucedido, son útiles para establecer relaciones con cir- cunstancias precipitantes de dolor.
Por ejemplo: diarios de dolor y patrón de actividad funcional.
Diario de dolor: variación diaria de la inten- sidad, respuesta a la terapéutica.
Patrón de actividad funcional: cuantifica la limitación impuesta por el dolor a las acti- vidades cotidianas.
Autoinformes
Son con mucho los instrumentos más empleados en la clínica habitual y en in- vestigación.
Son instrumentos altamente estructura- dos, tanto en las preguntas como en las respuestas.
100 máximo dolor. Fáciles de utilizar y comprender.
Escalas analógicas visuales: es un tipo es- pecial de escala numérica (EVA). Consis- ten generalmente en un segmento hori- zontal o vertical (esta última suele ser de mayor utilidad en niños) con acotacio- nes en sus extremos: sin dolor y máximo dolor imaginable. Los pacientes deben marcar entre ambos el dolor que sufren.
Son ampliamente utilizadas, baratas, fá- ciles de usar, casi no requieren entrena- miento. Su empleo se ha generalizado, tanto en clínica como en investigación especialmente en ensayos clínicos con medicamentos.
La decisión de que escala utilizar depen- derá de diversas circunstancias, caracte- rísticas del paciente y entrenamiento del observador. Hay una aceptable correlación entre las escalas verbales, numéricas y aná- loga visual. Podría utilizarse cualquiera de las tres con un orden de preferencia: nu- mérica, análoga visual, verbal.
Instrumentos multidimensionales
Evalúan los diversos componentes del do- lor. Son más complejos.
El más conocido es el Cuestionario de Do- lor de Mc Gill, evalúa los tres componentes de la experiencia dolorosa: el sensorial, el emocional y el valorativo.
Series de descriptores organizados en 20 subclases y estas en tres categorías. Los descriptores de cada subclase permiten identificar cualidades específicas del dolor.
Más usado en dolor crónico, puede también emplearse en agudo. Existen versiones en Los principales son los instrumentos uni-
dimensionales: Escalas de intensidad, y los multidimensionales: p. ej. el Cuestionario de Dolor de Mc Gill, y las pruebas de eva- luación psicológica, p.ej. Inventario de Per- sonalidad Multifásico de Minnesota.
Instrumentos unidimensionales
Evalúan la intensidad del dolor: escalas verbales, de caras, numérica, análoga vi- sual, etc.
Escalas verbales: series de palabras que expresan la intensidad del dolor en forma creciente o decreciente. Se pide al sujeto que elija aquella que defina mejor su dolor.
Ejemplos de Escalas verbales:
1• Dolor leve, moderado, intenso, muy in- tenso, insoportable.
2• Dolor leve, molesto, angustioso, horri- ble, atroz.
3• Dolor débil, soportable, intenso, terri- blemente molesto.
4• Dolor ligero, fuerte, muy fuerte, inso- portable.
Escalas de caras, frutas, colores.
Útiles en niños, ancianos, pacientes con déficit cognitivos o intelectuales.
Ejemplos:
1• Series de caras con cambios en su as- pecto desde risueñas a llanto.
2• Series de frutas ordenadas por tamaño creciente.
3• Escala de colores desde el blanco al rojo en orden creciente.
Escalas numéricas: intervalos del 0 al 10 o del 0 al 100. 0 ausencia de dolor 10 o
muchas lenguas. En español consta de 66 descriptores agrupados en 19 subclases (15 sensoriales, 3 emocionales y 1 evaluativo).
Se puede realizar en forma oral o escrita.
Se solicita la paciente que escoja uno o ninguno de los descriptores de cada sub- clase. Con estas palabras se confeccionan 3 índices: Índice de Puntuación Ordinal, In- tensidad del Dolor Presente y Número de Palabras Escogidas. Los dos primeros son los más importantes.
Es un instrumento válido, fiable y muy útil en dolor crónico, permite evaluar las carac- terísticas del dolor además de su intensidad.
Otro instrumento multidimensional es el Inventario Multidimensional de Dolor, del que existe una versión en español. No solo analiza el dolor, sino también como el pa- ciente lo vive. Consta de 3 partes con 12 es- calas y 61 ítems. La primera parte evalúa la interferencia del dolor con la vida habitual, el apoyo familiar y social, la intensidad el dolor, el autocontrol y el malestar afectivo.
La segunda parte recoge la respuesta de los allegados a las quejas, las respuestas de castigo y las respuestas de distracción. La tercera evalúa el desempeño fuera del ho- gar y en actividades sociales.
También existen instrumentos para eva- luar dolores específicos. Por ejem. el Cues- tionario de discapacidad de Oswestry, existente en español, evalúa discapacidad por dolor lumbar.
Consta de 10 preguntas, la primera valora el efecto del tratamiento y el resto la in- tensidad del dolor y su interferencia con la vida cotidiana.
Métodos de valoración
para poblaciones sin capacidad de comunicación verbal
Este grupo de población incluye a los ni- ños en etapa preverbal, las personas dis- capacitadas psíquicas o intelectuales y los adultos con déficit cognitivo grave.
Evaluación del dolor en los niños
Se han desarrollado y validado diferentes métodos para evaluar el dolor en los niños, varían en función de la edad, tipo y dura- ción del dolor.
Métodos de autoevaluación
Los niños pueden manifestar claramente que tienen dolor a partir de los 2 años, y a los 3 ya son capaces de describir la intensi- dad mediante escalas de caras y similares.
El empleo de escalas analógicas modifi- cadas puede realizarse a partir de los 5 a 7 años.
Ejemplos: Escalas Visuales Análogas, Escalas Numéricas, Algocubos, Escala Frutal, Esca- la de Caras. A partir de las mismas edades puede solicitarse al niño que realice un di- bujo de si mismo indicando el sitio del dolor o bien localizarlo en una figura preimpresa.
Métodos de heteroevaluación.
La valoración es especialmente problemá- tica en los menores de 2 años y en los neo- natos. Para estos generalmente se usan escalas conductuales y evaluaciones de parámetros fisiológicos.
Deben ser aplicadas por personal entrenado.
No existe un gold standard, y la mayoría de las que se utilizan proceden de la observa- ción del dolor agudo, no están validadas para dolor crónico.
Los instrumentos evalúan principalmen- te expresiones faciales, movimientos de las extremidades y conductas de retirada, mientras que las respuestas fisiológicas son frecuencia cardíaca, saturación de oxígeno, sudoración, color de piel, tono muscular.
La más prometedora es la Premature Infant Pain Profile, combina la observación de las expresiones faciales, con el estado de vigi- lia y la saturación de oxígeno. Útil en pre- maturos a partir de la semana 28.
Otra es la Neonatal Infant Pain Scale, am- pliamente utilizada y validada en prematu- ros para dolor agudo.
La N-PASS es el único instrumento reco- mendado para estudiar el dolor prolon- gado en el recién nacido, combina cuatro medidas conductuales con una fisiológica.
Escala CHEOPS (Children’s Hospital of Eas- tern Ontario Pain Scale): se usa en dolor agudo posoperatorio y en Unidades de Cuidado Intensivo Pediátrico.
Escala de Confort: escala de sedación va- lidada y confiable, se utiliza en pacientes bajo ventilación mecánica, espontánea o asistida, despiertos o sedados. La sedación óptima oscila entre 17 y 26 puntos.
Escala Neonatal de Susan Givens: neo- natos y prematuros. Se recomienda apli- car cada 4-6 horas. Valora lenguaje cor- poral (6 ítems) y parámetros fisiológicos (4 ítems).
Escala de Disconfort de Hannallah con un puntaje igual o mayor a 4 se debe proce- der a administrar rescate analgésico.
Escala de Dolor de Gustavo Roussy, evalúa dolor agudo o crónico en niños de 2 a 6 años. Evalúa signos directos de dolor, ex- presión verbal y atonía psicomotriz.
Métodos fisiológicos
Evalúa respuestas autónomas: frecuencia cardíaca, presión arterial, frecuencia respira- toria, oxígeno transcutáneo, sudoración pal- mar y corporal, temperatura, termografía, ni- veles de endorfinas, catecolaminas, cortisol, dilatación pupilar, palidez, frialdad, presión endocraneana, cambios metabólicos.
Útiles en niños pequeños y neonatos.
Evaluación en adultos con déficit cognitivo grave
Fundamentalmente son pacientes de edad avanzada afectados por demencia, espe- cialmente enfermedad de Alzheimer, son una población en riesgo de sufrir dolor no controlado.
No todos los cuadros de déficit cognitivo tienen la misma fisiopatología. La afecta- ción de los diferentes componentes del dolor puede variar a lo largo de la evolu- ción de la enfermedad.
En el caso del Alzheimer, el componente sensorial del dolor esta conservado, pero se altera la tolerancia al dolor que depende de factores afectivos y cognitivos. Cuanto más grave la enfermedad, mayor la tole- rancia al dolor. Las respuestas autónomas están reducidas ante estímulos de baja in-
tensidad, pero son normales o aumenta- dos para los de alta intensidad.
La disponibilidad de herramientas para evaluar el dolor en esta población es rela- tivamente reciente. Varias de ellas han de- mostrado utilidad clínica.
En general los instrumentos evalúan con- ductas asociadas a dolor en tales pacientes.
Principales conductas útiles para evaluar dolor en pacientes con déficit cognitivo grave
Expresión facial: tristeza, muecas, seño fruncido, ojos cerrados o apretados, parpa- deo rápido.
Vocalización: jadeos, gritos, respiración rui- dosa, petición de ayuda.
Movimientos corporales: rigidez, tensión muscular, actitudes de protección, inmovi- lidad, cambios en la deambulación.
Cambios en las relaciones interpersonales:
agresividad, cambios del apetito, resisten- cia a los cuidados, disminución de las rela- ciones sociales, evitación, insultos.
Cambios en las rutinas: rechazo del alimen- to, aumento del sueño o el reposo, cese de las rutinas.
Cambios en el estado mental: llanto o lá- grimas, aumento de la confusión, irritabili- dad, distres.
Principales escalas
Escala para la Evaluación del Dolor en An- cianos con Demencia: válido, fiable, sen- cillo. Se construyó a partir de la identifica- ción de conductas asociadas con dolor en pacientes con déficit cognitivo grave.
No-Communicative Patients Pain
Assessment Instrument: en pruebas prelimi- nares se mostró válido y fiable, debe con- firmarse en la clínica.
Abbey Pain Scale: utiliza 6 ítems: vocaliza- ción, expresión facial, cambios en el len- guaje corporal, cambios fisiológicos y cam- bios físicos.
Cecklist of Nonverbal Pain Indicators: útil, fá- cil empleo, escasa fiabilidad.
Evaluación del dolor en pacientes con déficit intelectual
No se les prestó demasiada atención en relación a la evaluación del dolor hasta los años ’90.
Una inadecuada valoración del dolor pro- voca un tratamiento pobre y se pierde el valor del dolor como signo de alarma, con lo que pasa desapercibido para el perso- nal sanitario con consecuencias potencial- mente graves.
Además no es fácil discernir en esta pobla- ción si su menor respuesta al dolor se debe a que lo perciben menos o a que lo expre- san con menos intensidad.
La discapacidad psíquica engloba trastor- nos con diferente fisiopatología que solo tienen en común el retraso mental y las di- ficultades para la comunicación.
Esta población tiene aumentado el umbral doloroso en correlación con la gravedad de la lesión neurológica. Existen dudas respecto a la posibilidad de extrapolar las conductas dolorosas de los individuos nor- males a esta población.
Cuando la discapacidad intelectual es de origen genético, es probable existan tam- bién alteraciones genéticas en la transmi- sión y percepción del dolor. Esto se ha de- mostrado por ejemplo en le síndrome de Down, hay una menor reactividad al dolor y mayor dificultad para localizar y precisar la intensidad del dolor. Los umbrales para las diferentes modalidades de dolor pue- den ser distintos.
Hay pocos instrumentos para valorar el dolor en esta población: Pain Indicador for Communicatively Impaired Children, el van Dongen Questionnaire y el Pain and Disconfort Scale que se basa en expresio- nes faciales y movimientos corporales.
Sugerencias para iniciar la valoración del dolor en la práctica clínica
Casi siempre se podrá hallar una herra- mienta adaptable a las circunstancias. Al- gunos han sugerido la incorporación de la evaluación del dolor como un 5º signo vital, esto ha probado no estar exento de dificultades.
En muchos lugares la valoración y el trata- miento adecuado del dolor es considera- do un índice de calidad asistencial.
Esto requiere un compromiso institucional.
En el medio extrahospitalario el personal de salud solo debe tener la voluntad de es- tablecer la presencia, intensidad y caracte- rísticas del dolor de sus pacientes.
Después de una valoración inicial, se pue- de aplicar una escala numérica o análoga visual y usar, por ejemplo, un diario de do- lor. Ha mostrado gran utilidad el uso de es- quemas corporales.
También sería prudente aplicar alguna me- dida de objetivar el estado cognitivo del paciente, especialmente en el anciano, ya que esta población es más probable que se presente con déficit discretos que pue- den ponerse en evidencia con el uso de cierta medicación. Se podría usar el MINI- MENTAL TEST.
No debemos olvidar evaluar someramente la presencia de ansiedad o depresión ex- cesiva, adjuntos frecuentes de los cuadros dolorosos que pueden coadyuvar al fraca- so del tratamiento analgésico. Existen múl- tiples herramientas de valoración de estos estados. Si se obtienen puntuaciones muy elevadas podía estar indicada la consulta psiquiátrica en el contexto de una aten- ción multidisciplinaria.
Ejemplo de escala númérica y analógica visual.
Tomado de Florez J. El Tratamiento Farmacológico del Dolor. Ars medica. 2007.
Algocubos: Es un método similar a la Escala Visual Análoga. Se utiliza en pacientes con edades com- prendidas entre los 4-5 años.
SIN DOLOR CON DOLOR
Escala frutal: Se solicita al paciente que elija la fruta que mejor represente la intensidad (tamaño) de su dolor. La sandía, por ejemplo, expresa el mayor dolor.
Escala facial: Se muestran al paciente caras que expresan diferentes intensidades de sufrimiento. Lue- go se le pide que realice un dibujo de su imagen o que señale a cuál imagen corresponde su dolor.
Tomado de Reverón Quintana A, Vargas Schaffer G, Valery Márquez F. Dolor en Pediatría. Caracas: Ed.
Panamericana, 2006. 121 p.
Localización del dolor sobre esquema: Se muestra al niño una imagen corporal y se le solicita que realice un dibujo sí mismo indicando el lugar donde siente el dolor o, simplemente, que señale la loca- lización del dolor en una figura corporal impresa.
Tomado de Reverón Quintana A, Vargas Schaffer G, Valery Márquez F. Dolor en Pediatría. Caracas: Ed.
Panamericana, 2006. 121 p.
Escala Conducta
• No llora
• Quejoso
• Llanto
• Llanto intenso Actitud
Llanto
01 23
• Sonriente
• Expresión neutra
• Expresión sin ninguna duda como negativa
Cara 0
12
• Positiva, sin comentarios dolorosos
• Silencioso
• El niño se queja de algo sin que esto sea dolor (mamá, papá)
• Se queja de dolor
• Ambos tipos de quejas Expresión
verbal
01 12 2
• El torso está en reposo (sin fijarnos en los miembros)
• Se retuerce o está arqueado
• El cuerpo está arqueado o rígido
• El niño está incorporado o en posición vertical
• Hay que sujetarlo o atarlo Posición
del torso
12 22 2
• No la toca
• Se aproxima pero no toca la herida
• El niño se toca ligeramente el área de la herida
• Se agarra la herida
• Hay que sujetarlo o atarlo Herida o
área dolorosa
01 12 2
• Posición neutra
• Pataleando o retorciéndolas
• Extendidas hacia arriba o tensas
• Encogidas
• Atado o sujetado Piernas
01 22 2
Escala de CHEOPS (Children´s Hospital of Eastern Ontario Pain Scale): Se utiliza para la evaluación del dolor agudo postoperatorio y para la evaluación del dolor en las Unidades de Cuidado Intensivo Pediátrico.
Tomado de Reverón Quintana A, Vargas Schaffer G, Valery Márquez F. Dolor en Pediatría. Caracas: Ed.
Panamericana, 2006. 121 p.
Una vez obtenida la sumatoria, el dolor se clasifica de acuerdo con la siguiente escala:
Escala CHEOPS para dolor en niños
0-4 No hay dolor. 5-8 Dolor leve. 9-11 dolor moderado. 12-13 Dolor grave
Escala de confort: Escala de sedación pediátrica, validada y confiable. Se utiliza en pacientes sometidos a ventilación mecánica, espontánea o asistida, despiertos o en estado de sedación. El estado óptimo de seda- ción puede oscilar entre 17 y 26 puntos.
Tomado de Reverón Quintana A, Vargas Schaffer G, Valery Márquez F. Dolor en Pediatría. Caracas: Ed.
Panamericana, 2006. 121 p.
Escala de confort
Puntos Grados
• Profundamente dormido
• Ligeramente dormido
• Somnoliente
• Completamente despierto y alerta
• Muy alerta Categoría
Alerta
12 34 5
• Tranquilo
• Ligeramente ansioso
• Ansioso
• Muy ansioso
• Pánico Tranquilidad
agitación
12 34 5
• No tose y no respira espontáneamente
• Respiración espontánea sin resistencia al ventilador
• Tos ocasional o resistencia al ventilador
• Respiraciones activas contra el respirador o tose regularmente
• Lucha con el respirador o tose Respuesta
respiratoria
12 34 5
• No mueve
• Pequeños movimientos ocasionales
• Pequeños movimientos frecuentes
• Movimientos importantes, limitados a las extremidades
• Movimientos importantes, incluyendo tórax y cabeza Movimiento
físico
12 34 5
• Presión arterial media por debajo de la basal
• Presión arterial media similar a la basal
• Elevaciones poco frecuentes del 15% o más (1-3)
• Elevaciones frecuentes del 15% o más (más de 3)
• Elevación mantenida por encima del 15%
Presión arterial media
respecto a la basal
12 34 5
• Frecuencia cardíaca por debajo a la basal
• Frecuencia cardíaca similar a la basal
• Elevaciones poco frecuentes del 15% o más (1-3)
• Elevaciones frecuentes del 15% o más (más de 3)
• Elevación mantenida del 5%
Frecuencia cardíaca respecto a la basal
12 34 5
• Músculos totalmente relajados, no hay tono muscular
• Tono muscular disminuido
• Tono muscular normal
• Aumento del tono y flexión de dedos de pies y manos
• Rigidez muscular extrema y flexión de los dedos muscularTono
12 34 5
• Músculos faciales totalmente relajados
• Tono muscular facial normal, sin tensión
• Tensión evidente en algunos músculos faciales
• Tensión evidente en toda la musculatura facial
• Músculos faciales tensos, con muecas forzadas Tensión
facial
12 34 5
2 1 0
Signos fisiológicos
2 1 0
Signos conductuales
Escala de valoración neonatal de Susan Givens: Se utiliza para reconocer el dolor en neonatos y pre- maturos. Se recomienda evaluar y documentar el dolor en los recién nacidos y prematuros cada 4-6 horas, según indicación de la escala del dolor o la condición clínica del paciente. Hay que observar, desde el punto de vista clínico, las reacciones de lenguaje corporal y los signos vitales. La escala de Susan Givens valora 6 signos conductuales y 4 signos fisiológicos.
Tomado de Reverón Quintana A, Vargas Schaffer G, Valery Márquez F. Dolor en Pediatría. Caracas: Ed.
Panamericana, 2006. 121 p.
Una vez obtenido el resultado de la sumatoria, se puede ubicar el dolor en la siguiente tabla:
Escala de Susan Givens
<4 Sin dolor. 5-8 Dolor moderado. >9 dolor intenso.
Ninguno 1. Duerme durante
la hora precedente Duerme entre
5 y 10 minutos Duerme más
de 10 minutos Marcado constante
2. Expresión facial
del dolor Menos marcado
intermitente Calmado, relajado Agitación incesante
o ninguna actividad 3. Actitud motora
espontánea Agitación moderada
o la actividad disminuida Normal Hipertonicidad fuerte o
hipotonicidad, fláccido
4. Tono global Hipertonicidad moderada o
hipotonicidad moderada Normal Ninguna después
de 2 minutos
5. Consuelo Consuelo después de
1 minuto de esfuerzo Consuelo dentro de 1 minuto Llanto vigoroso
6. Llanto Quejido No llora
ni se queja
>20% aumento 7. Frecuencia
cardíaca 10-20% aumento Dentro
de la normalidad
>10 mm. Hg.
de aumento 8. Presión arterial
(sistólica) 10 mm. Hg.
de aumento Apnea o Taquipnea
9. Frecuencia respiratoria
y cualidades Pautas de apnea
>10% de aumento de fracción inspirada de Oxígeno 10. Saturación
de oxígeno <10% de aumento de fracción
inspirada de Oxígeno
Dentro de la normalidad
Dentro de la normalidad Ningún aumento en Fracción
inspirada de Oxígeno
Tomado de Reverón Quintana A, Vargas Schaffer G, Valery Márquez F. Dolor en Pediatría. Caracas: Ed.
Panamericana, 2006. 121 p.
Un puntaje igual o mayor de 4 indica rescate analgésico
Escala de disconfort de Hannallah
Puntos Criterios
+ -10% del preoperatorio
> 20% del preoperatorio
> 30% del preoperatorio Observación
Presión arterial 0
12
Sin llanto
Llanto suave (cede al hablarle) Contínuo
Llanto 0
12
Ninguno Inquieto Agitado
Movimiento 0
12
Dormido
Tranquilo pero atento Descontrolado
Agitación 0
12
Normal Flexionado
Agarrado a la zona quirúrgica
Postura 0
12
No refiere dolor Si, pero no localiza Localiza dolor
Queja verbal 0
12
Tabla 1. Cuestionario de McGill - Melzack Parte 1: localización del dolor
Nombre: Edad:
Historia Nº: Fecha:
Categoría clínica (cardiaca, neurológica):
Diagnóstico:
Analgésicos (si ya se han administrado) 1. Clase:
2. Dosificación:
3. Fecha de administración (en relación con esta prueba)
Inteligencia del paciente (rodear con un círculo el mejor número)
1 2 3 4 5
(Baja) (Alta)
Parte 1: localización del dolor
Señalar en el gráfico adjunto la zona donde se localiza el dolor.
Si el dolor es externo E, si es interno I, si es ambos EI.
Tomado de Reverón Quintana A, Vargas Schaffer G, Valery Márquez F. Dolor en Pediatría. Caracas: Ed.
Panamericana, 2006. 121 p.
Tabla 2. Cuestionario de McGill - Melzack Parte 2: descripción del dolor
Parte 2. Descripción del dolor (PRI)
Escoger una sola palabra de cada apartado que mejor defina el tipo de dolorque se padece en este momento.
Tomado de Reverón Quintana A, Vargas Schaffer G, Valery Márquez F. Dolor en Pediatría. Caracas: Ed.
Panamericana, 2006. 121 p.
1Aletea Tiembla LatePalpita Golpea Martillea 5Pellizca Aprieta
Roe Acalambra Aplasta
9Sordo Penoso Hiriente Irritante Pesado 13Miedo Espanto Pavor
17Difuso Irradia Penetrante Punzante
2Brinco Destello Disparo
6Tira Tracciona Arranca
10Sensible Tirante Áspero Raja
14Castigador Abrumador Cruel Rabioso Mortificante 18Apretado Entumecido Exprimido Estrujado Desgarrado
1Aletea Tiembla LatePalpita Golpea Martillea 7Calienta Quema Escalda Abrasa 11Cansa Agota
15Desdichado Cegador
19Fresco FríoHelado
1Aletea Tiembla LatePalpita Golpea Martillea 8Hormigueo Picor Escozor Aguijoneo 12Marea Sofoca
16Molesto Preocupante Apabullante Intenso Insoportable 20Desagradable Nauseabundo Agonístico Terrible Torturante
Bibliografía general
Loeser JD, eds. Bonica. Terapéutica del Do- lor. 3ª ed. Querétaro: Ed. McGraw-Hill Inte- ramericana, 2003. 2 vols.
Borsook D, Lebel A, McPeek B. Massachu- setts General Hospital: Tratamiento del Do- lor. Madrid: Ed. Marbán, 1999. 458 p.
Flórez J. El tratamiento farmacológico del do- lor. Barcelona: Ed. Ars Medica, 2007.310 p.
Kanner R. Secretos del tratamiento del do- lor. 2ª edición. México DF: Ed. McGraw Hill, 2006. 351 p.
Reverón Quintana A, Vargas Schaffer G, Va- lery Márquez F. Dolor en Pediatría. Caracas:
Ed. Panamericana, 2006. 121 p.
Serrano-Atero MS, Caballero J, Cañas A et al. Valoración del Dolor (II). Rev. Soc. Esp.
Dolor 9: 109-121, 2002.