ADMINISTRACION
LIRICO-DRAMATICA
A LA QUE SALTA
Boceto de costumirefpopulares,,enunactoy en prosa
ORIGINAL DE
D. FIDEL MELGARES
i»
MADRID
CEDACEROS,
4, 2.'IZQUIERDA
*
189 2
iü lii II
A LA QUE SALTA
I
lÍ
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'\ '-113111
Bocetodecostumbres populares, enunactoyen prosa
ORIGINAL DE
D. FIDEL MELGARES
Estrenadocon éxitoenel
TEATRO
ESPAÑOLlanochedel15deFebrero de1892.1
MADRID
IMPRENTA DE JOSÉ RODRÍGUEZ
ATOCHA,100, PRINCIPAL
4892
PERSONAJES ACTORES
DON MCOMEDES
(maestro de es-Don Manuel
Díaz.Doña
RitaRe
villa.DOÑA INÉS
(mujerdel Alcalde)... .» Juana González»
Srta. Alisedo.
INESITA(hijadedoñaInés) » Bertomeu.
Don Fernando
Calvo Sr. Bivelles.QUICO
(oiño) Niña Alcaráz.Niños del pueblo.
La
escena enun
pueblo de laMancha.
Estaobraespropiedad de su autor,y nadie podrá,sinsupermiso, reimprimirla ni representarla en España y sus posesiones de Ultra- mar,ni en lospaísescon loscuales haya celebrados ó se celebrenen adelante tratados internacionales de propiedadliteraria.
Elautorsereservaelderechode traducción.
Los comisionados representantes de la Administración Lírico-Dra- mática de D. EDUARDO HIDALGO,sonlosexclusivamenteencargados de conceder ó negarelpermiso de representación y delcobrodelos
«ÍOfechos f'e propiedad.
Qneda hechoel depósitoque marcalaley*
DE TODOS MIS RECUERDOS Y ASPIRACIONES
671 187
Laescena representaunasalahumildede pueblo, con puertaalforo y
laterales.La de laizquierdacomunicaconlashabitaciones interiores de lacasay lade laderecha con ladestinada alcolegio*Enlas paredes, sevealguna estamparepresentando escenas religiosasy una percha demadera en quesevelacapayelsombrerode don Nicome- des. En laescenaseis sillas de pajayuna mesa-camillacon faldas debayeta verde: juntoá la mesa unasilladecostura,de paja tam- bién,enqueaparecesentadayhaciendomedia doñaRosa.Al levan- tarse eltelónseoiráel finaldeunaoracióndelasqueseacostumbran árezarantesdesalir losniñosdelcolegio,concluidalacual,yconel murmullo y algazara acostumbrados, salen loschicos por lapuerta lateraldeladerechay vandesfilandoporladel foro.
ESCENA PRIMERA DON NICOMEDES
yNIÑOS
Nin. 1.° Hasta
mañana
si*Dios quiere, queustedlopase bien.Niñ. 2.° Hasta
mañana
siDiosquiere.Nic.
Andad
con Dios.Que
seáis buenos; que estudiéis mucho...Niños. Hasta
mañana
siDiosquiere,queusted lopase bien.(Vanse.)
—
6—
Nic.
Y
cuidado con hacerme novillos, ¿eh? (viendo á o»ehico que pone áotroelpiópara quecaiga.) ¿QuéeseSO?
¿Quiereustedapostaráquesequedasincomer?
ESCENA
IIDON NICOMEDES
yDOÑA
ROSA.NlC. (Mirandoálapuerta pordondesefueronlos muchachos.) ¡Ayl gracias áDiosque
me
dejáisen pazunos momentos.Teaseguro, Rosa, quehacefaltatodoelentusiasmo, todalaresignación y todalanecesidad quetenemos nosotros, parano haber enviado yaal diantre esta honrosísimaprofesión.
Rosa.
No
raehables deeso;porque cuando pienso en las rabietas que pasasdesasnando tanto muñeco, enlo pocoqueteloagradeceny enlo mal quete lopagan,me
llevan losdemonios.Nic.
No
exageres,hija,noexageres...Rosa. Vasádecir todavía...
Nic.
Como
mal nome
lopagan: la verdadante todo.Eso quisiera yo, queme
lopagaran, aunquefuera mal.Rosa. Tienes razón.
Nic.
Y
eso queotros podrán quejarsecon mayormotivo, puesámí—
Dios nome
olvide— nodejade ayudarmelasuerte, y otrospuebloshayde
menos
provecho y escuelas peores.Rosa. Sí, pero eso agradéceselo álacasualidad y álapoca disposiciónde estasgentes paraciertas cosas, que lo
queesal Gobierno...
Nic. ElGobierno, ¡jé,jé!buenacosa
me
hasnombrado; el Gobierno.Gomo
estuviéramos esperando á que el Gobierno nos dieiade comer...Rosa. Noharía sinoatenderunaobligación sagrada.
Nic. Quita, mujer. Parael Gobierno no hay nadasagrado más queelpresupuesto,nipuede ocuparse delavida delosdemás,ocupadoen alargarlasuya propia.Ten
«
cebido enestosó parecidos términos. Al Ministro de
tal,ó al Directordecualramo, seleadeudan diezy
siete mensualidades.
Me
voyá morircon las ganas.Rosa.
En
cambioellosleen todos los días noticias semejan-tes, relacionadasconlos maestros de escuela,y...
Nic.
No
lasleen,créemeá mi.Rosa. ¿Que no lasleen?
Nic. Mujer,yocreoque nolasleen;porquesicreyeraque
las leían,teníaquecreer otrascosas peores.
Rosa. Tienes razón.
Nic. Yo,sinembargo, no desmayo.
Hé
aquímiúltima la- mentación, ecofiel deun estómagodesfallecido. (Saca un periódico delbolsilloy lee.) «Al profesorde InSlTUC- cíóqprimariade Villasintrigo, seleadeudan, según cartaquenosdirige el interesado, treinta y cuatro mensualidades, óloquees igual, tresmil doscientas cuarenta ytrespesetas. ¿En quépaís vivimos, señor ministro de Fomento?» Eso digo yo, ¿en quépaís vivimos?Rosa. ¡Infames!
¡Gomo
si tuviéramos aquí unamina
de dedondeirsacando.Nic. Efectivamente: nos tratan
como
si tuviéramos una mina, cuandolosque tienen una minacon nosotros sonellos.Yo, por supuesto,ya noquiero cobrar.Rosa. ¿Quédices?
Nic. No,digo,quesihe puesto este suelto, ha sido
más
bien por versiconsigoque alAlcalde le denun
re- corrido.Letengounaira...Rosa.
Como
queseestáatiborrando,mientras nosotros...ESCENA
IIIDICHOS
yANDRÉS,
por el foro.Andrés.(Yadentro.)¿Sepuéentrar?
Rosa. .Adelante,hombre,adelante.
Nic. (Aparte.)(Yoqueéllo preguntoal marcharme.) Andrés.
¿Cómo
estánustés?Rosa. Nosotros,bien,áDiosgracias.¿Y tú?
Andrés. Güeno.
Nic.S Güeno... digo,bueno hombre, bueno.
Tü
tan forta- chón ytanguapotecomo
siempre...(Y
tan animal.) Andrés. Si señor.Rosa. Daleunasilla.
ANDRES.DéjeloUSté, Señor Maestro. (Sentándose en unasillaqa©
lehabrá dado don Nicomedes.)
¿A
qué Se VaUSté ámo-
lestar?
Rosa. ¡Déjalo, hombre!
Nic. ¿Quéte traepor aquí?
Andrbs.Pues... ¡Jé, jé!
Nic. (Aparte.) (¡Quétraerá estegaznápiro!) Andrés.
Me
dacortedá.Nic. Vamos, hombre,¿tanmalo eslo quevas ádecirnos?
Andrés. No, pero...siestuviéramossolos...
Rosa. Osdejo
un
momento.Voy
áversi...Andrés. No,no. Si estono quiédecir que usté estorbe...
Rosa. ¡Quédisparate!...(¡Habráestúpidol) Andrés. Perosisequiéustémarchar, mejor.
ESCENA IV DON NICOMEDES
yANDRÉS
Nic. Ea,yaestamossolos.
Andrés. Laverdá,no... nosé
cómo
empezar.Nic. Vamos, hombre,¿notienes confianza en mí?
Andrés.Sí... sino esporeso.
Nic. Entonces...
Andrés. Es que... pues mistó, señor Maestro, la verdá; yo tengo novia.
Nic. ¡Hombre! ¿Conquetienesnovia?Bien,¿yqué?...
Andrés.Misté...nosevayausté áofender.
Nic. Yo, ¿qué
me
he de ofenderporquetengas novia?carta pa ella.
Nic. ¿Qué?
Andrés*
Gomo
yo tengo una letra tan rematá, y luégo que quisiáponerlauna carta en verso;como mañana
es su santo...y como
sé que ustélassacadelacabezacomo
quiere,siustéquierepuéhacerlo:yome
acordéy
dije,pues voy, ypuéqueme
laponga.,,y
aluégo yosabrélo quehe de hacerconél.Nic. ¿Conquién?
Andrés.
Con
usté.Nic. ¿Quévas á hacerconmigodespuésqueteescriba la carta?
Andrés. Silo digo porqueyono soydesagradecido.
Nic. ¡Andrés!
Andrés.
Y
yasabe ustéquetengomediosde.,.Nic. Ni
me
hablesde eso.Andrés.Si seha de enfadarusté,entonces...
Nic. Digo queeso nidebedecirse... (eso sehace.) ¿Con- queuna cartaen verso?
Andrés. Síseñor.
Nic, Bueno,pues vuelve luégoy...
Andrés. Yolaquisieraahora, porque... ahora, es lahora en quepuoverla, y llego yseladoy porlaventana.
Nic. (¿Quéle escribo yo áeste muchacho?) Mira, pues espera
un
poco,voyáversime
sopla lamusa. (Vase porlapuertaenquesesuponeestá elColegio.)ESCENA V
ANDRES,
solo.¿La musa? ¿Quiénseráesa que leva á soplar? Pus señor, bien. Así, mientras elpadreestáenel
Ayun-
tamiento, yo... Cuidiaocon elhombre
también,¿por qué noquerráquetengarelaciones su hija?Pushom-
bre, aique laguardara pamonja exprofesa.
Y
eso—
10 --que... ¡jé, jé! tan y mientras quiera ella,
y
tan y mientras quierayo,como
siquisiera. Ahorallego, sino estáenlaventana laecholacarta; siestá...si está,claro, siestáno selaecho; si está se ladoy, esoes.ESCENA VI ANDRES
yDON NICOMEDES
Nic.
Ya
está.Andrés. ¿Quésabeusté?
Nic. ¿Elqué?Sidigo queyaestálacarta...
Andrés. ¡Ah!
A
ver, á ver.No, léalausté.Nic. Diceasí:
«Reina deVillasintrigo:
Mañana, porsertu santo,
me
alegraréque lopases llena delmayor
regalg.Tú
note olvidesde mí, que yo estaréenlípensando,y
acudiréá tuventana;y
mientraselmentecato queteguarda, ufano esté dela fiestadisfrutando, yopasaréjuntoá lí, .si
me
dejan, un buenrato.No
faltes, que ya veráscómo
yo tampocofalto.No
faltesqueme
hacesfalta.Que
nofaltes:tuyo, Paco.»Andrés.(Que hacelebrado conentusiasmovarios versos delacarU.) No,Andrés.
Nic. Sí,hombre,sí, esteesun pseudónimo.
Andrés.¡Ahí ¿Un sudónimo?
Nic. Claro,hombre. Así,aunqueelpadrecoja esta carta á lamuchacha, no...
Nic.
No
hay quedejar sueltoningúncabo...(Ledalacarta.)Andrés. Sí,sí. Esto es loque yo quería.
Nic. ¿Tehagustado?
Andrés. iDigo!¿Veusté estoque novale ná?...
Nic. ¿Qué?
Andrés.No, quiero decirpa usté, que enunmomento...pues yohubiáestao sabe Dios,
y
deseguro no lapongo
tanbien.Nic. ¡Hombre!
Andrés.
Lo
dicho... Ea,me
voy, que quierocuanto antes...Aluégo vendré conunasfrioleriyas.
Nic. Déjatede...
Andrés.¿Dejarme?
He
de hacerquedelachimeneademicasa sedescuelguenpausté losmejoreschorizos.Nig. Sinovalen...
Andrés.¿Mis chorizos?
No
loscome
mejorni...Nic. Digo losversos; que no valen que te molestes si- quiera.
Andrés. Güenofuera.Ná, ná, lo dicho.
Voy
corriendoáverSÍ...(Hace queseva y vuelve.) \kh\
Que
no digaUSté á naideque hasíousté elqueme
hapuesto los ver- sos, ¿eh?Nic. Descuida. ¡Nofaltabamás!
Andrés. ¡Adiós, señor Maestro!... ¿A que nosabe ustéqué es loque
me
hagustaomás
delacarta?Nic.
No
sé...Andrés. Esodelmantecato que lehice ustéa! padre. Ea, di- quiáluégO. (Vasepoi- elforo.)
Nic. ¡AndabenditodeDios, atún!
ESCENA VII
DON NIGOMEDES
yDOÑA ROSA
Rosa. ¿Sehaidoyaesecuadrúpedo?
Nic. Sí; sal, sal ya,mujer.
—
12—
Rosa. ¡Peroquégroserotesson todos estosricachos!
Nic. Mira, da por bienempleada tu retirada y no se te ocurra hablarmaldeesecuadrúpedo,
como
tú le lla- mas,porquegracias áéltendremos...Díme, ¿tegus- ta á tí elembutido que hacen en casa de don Es- teban?Rosa.
No
sá, porquecomo
nuncalohe probado...Nic. Pueslo probarás.
Rosa. ¿Quédices?
Nic.
Y
otrasfriolerillasqueprontonostraeráAndresito.Rosa. Bueno,antetodo.¿Quétequeríacon tantomisterio?
Nic. ¿Que qué
me
quería?Rosa. Sí.
Nic.
Que
leescribieseuna cartaparalanovia.Rosa.
No
tehabrás rebajado hasta escribir unacosaseme- jante.Nic.
Vaya
sime
he rebajado.Rosa. ¡Pero hombre!
Nic. Peromujer; sitienen estoscuadrúpedos una manera depedirlascosas, que no haysino decirlessí in- mediatamente.
Empezó
diciéndome queya sabíayo queélnoeradesagradecido y queteníamedios...enfin,queseenterneciómiestómago,yá morir;ledije quesí.
Rosa. ¡Malditanecesidad!
Nic. Luégo,setratabadeunacartaenverso.
Rosa. ¡Ah!...vamos.
Nic.
Toma;
sino...(noledigoquenotampoco.) Sí,hija, sí;unacarta en versolleva,quedeseguro...Rosa. Bonita, ¿en?
Nic. ¡Vaya!
Rosa. Dí.¿Y tú creesquetraerálo quetehaofrecido?
Nic. Nilodudes siquiera. Si sucasaesdeesasenqueni aunsabenloquetienen.
Aunque
donEsteban después lerompa
un alón, lo trae, indudablemente. ¡Ay!Ahora que
me
acuerdo, quetengo que irádaresa leccióny
será tarde quizás. Mi capa,mi
sombrero.—
Ea, hasta luégo,hijamía. ¡Ahí que sivieneese cua- drúpedo,lotratesconmuchísimaconsideración, ¿eh?
Rosa. Sí, hombre, sí;descuida. Oye,oye: Tráeteunosazu- carilloscuandovengas.
Nic. Bueno, hasta luégo.(Vase.)
ESCENA VIII
DOÑA ROSA
Pobre Nicomedes. La verdades, que sinofuerapor esa disposición queDiosleha dado paratodo, nosé quéiba á serdenosotros,porque,
como
estuviéramos atenido» á la paga, ya, ya, ¡buen pelo íbamos á echar!Aun
así, nole tenemosmuy
bueno que diga- mos. Yo, sin embargo, en medio de lo triste de nuestrasituación, tengounconsuelo, porque, sibien esverdad que no estamosmuy
bien, comprendo que aún podíamos estar peor...Aunque
peor queesta- mos...quéseyo,.ESCENA IX
DICHA, PAULA, QUIGO
y despuésDON NICOMEDES
QUICO. lForcejeando por desasirse de su madre, que lotrae casiarras- trando.) |Noquiero, ea!ni
más
nimenos,Paula. ¡Chiquillo!
¿Da
ustésu premiso?Rosa. Adelante, mujer. ¿Peroquées?...
Paula. Ná, sies queeste chiquillo... ¿No está don Nico- medes?
Rosa.
Ha
salido,peronotardaráen darlavuelta. Siéntate.Paula.
Con
premiso.Pus yovenía...—
14—
Rosa. Si es algoque puedayo...
Paula.
No
señora;es decir, no y sí;perqué,como
dijoel otro, ustéalfin eslaseñoradelseñoimaestro.Rosa. (Ysinquelodigael otro.)
Paula.
Y
lomisino viene ustéáser aquí,que yo enmi
casa:yyoenmicasa.».
Rosa. (Adónde iráá parar.)
Paula. Sile digoá
mi
maridoesto hay quehacel, esto sacey
saremató.Rosa. Pero bueno...
Paula. Pus misté;yo veníaáponel al chico en laescuela, porque noquiero queseaunbestia
como
supadre.Rosa, ¡Mujer!
Paula. Si es la verdá.
Y
además; que siempre estará aquímás
recogió y mejor quearrastrándoseporelbarro, que no consigue una verlos limpios nunca y to lo estrozan. Miste, ¿veusté estachaqueta? (Arrimándole unadelas mangas queestará llenade barro ála cara.)Pues selahepuestonueva hoypavenil ável almaestroy miste yacómo
latiene.Rosa. Bueno, pues mira, Nicomedes,
como
te he dicho antes,no debetardar: espéraleyél tediráloque re- suelve: aunqueparecedemasiadopequeñopara...Paula.
No
locreausté. Tanchequelitocomo
leve usté ahí, pusesun demonio que nome
dejahacerná:poreso seletraigo almaestro, á versiél...Rosa. Haces bien. Siendo tan malo... (al maestro con el muerto.) (Quico, que durante laescena está pugnando por escaparseá la calle,en estemomentoconsigue su objeto ysale por elforo corriendo, átiempo quodonNicomedesvuelve, se encuentra con él, y del golpe que ambos reciben en el en- cuentro, don Nicomedescasi caeytira ai sueloun papelcon azucarillosque traeráen lamano.)
Nic. Bien decíayo,que
me
parecíatarde... ¡Jesús, María y José!Paula. Perochico.
Rosa. ¡Diablo dechiquillo!
Ven
aquí, condenao. ¡Diosme
perdone!Ven
aquí.(Lo cogeytrao áescena sujeto deunbrazo.)
¡Buenalahicimos!
¿Noladecía yo áusté queera dela pieldel diablo?
No, no;si... (Aparte.) ¡Bienpodía traer sujeto con una cadenita al angelito! Lástima de dinero quehe empleado yoen...
(cogiendolosazucarillos.)Ni unosoloha quedadosano,
¡Vayaconlacriaturita! ¡Malhaya!... (Vase porialateral delaizquierda.)
ESCENA X
DON NICOMEDES, PAULA
yQUICO
Paula. Miátúquemaldecía ocurrencia.Nic. No,sino tiene importancia lacosa.¡Vaya! Sujétele usted, sujétele usted, no vayaá repetir.
Paula. ¡VálgameDios!Guando
más
quisiá una que...enfin,yaustésabe lo queson chicos.
Nic. Sí. (Aparte.) Desgraciadamente.
Y
qué,¿quéletrae á ustedpor acá de bueno?Paula. Pus,laverdá:veníaá ponelalchico enlaescuela.
Nic. (Aparte.)
No
enmisdías,mientrasnole domestiques.Paula. Porque, loquedicesupadre;endengunaparte están mejorqueallíytú
más
descansá.Nic. (Aparte.) Justo.Ai Maestro.
Paula. Ves á verá don
Mcomedes,
le dices lo quehemos
pensao y andando.Nic. (Aparte) (No andarás mal.) Pues hija,losientode veras, lo siento, pero es
muy
pequeño. Loschicos, hastaloscinco años»..Paula. Sitié cincoy medio.
Nic. No; digo que, hasta los cinco años, al lado de su madre,paraquelesvayaenseñandoá rezar siquiera.
Después,ya esotra cosa: álossiete,por ejemplo, ya
ellosvan formándoseideade loqueselesdicey...
Paula.
Nic.
Paula.
Nic.
Rosa.
Palla.
De
modo, que no pué ser.Nic. Imposible, hija.Cá, siestáprohibido porlos regla- mentosy...
Paula. Puslosiento. Yoquelotraía too preparao,golberme ahora...
NlG. (ReparandoenellíoqueenlamanotraerádoñaPaula.)(¿Qué traerá ahi?)
Paula.
En
fin,menos
mal, que lo que es, no se echaá perdery sepué aprovechar.Nic. Traía usted talvez...
Paula. Ná,ná, sidespués deto, noesná quevalga lapena.
Me
dijo supadre,llévalealgo almaestro pa festejar la entrádel chico ypaquerepartaen el bateo;yyo, eché unas libras de chocolate yun poco jamónpa usté, yunascastañaspa que lasrepartiera entre los muchachos.Nic. (Ahí viene mediojamónlomenos.)
PAULA.
En
fin,CÓmO
ha deSer. (Haciendo ademánde marcharse.) Nic. (¡Canastos!)Oigausted, oigausted.Gomo
una excep- cióndela regla, queno ha de repetirse... (desgra- ciadamente) consientoenque vengael muchacho.Paula. ¿Deveras?
Nic. Sí señora. Perosería
muy
conveniente que nolede- jara usted delamano, porque esmuy
travieso.Paula, Eso,descuide usté.Pususté dirádóndedejo esto.
Nic. (Con tono de indiferencia.)
En
cualquier parte... (Lo esencial esquelo dejes.)Paula. Aquíqueda. Conquehastamañana.
Nic.
Vaya
usted con Dios.Y
tú, que no seas tanrevol- toso,¿eh?Quico.
No
señor.Paula. Hastamañana, señorMaestro ¡Ah! y siento lodelos azucarillos. (Vaseporelforo.)
Nic. ¡Quiénseacuerdaya deeso!
—
ESCENA XI
DON NICOMEDES;
despuésDOÑA
INÉS ó INESITANic.
Veamos
qué es loqueencierraestepañuelo,(Acercán- dose ála mesa yoliendo,sinabrirle, elpañuelo quedejó so- brela camilladoñaPaula.) ¡Uy,cómo
huele! Debede serdeprimer orden el contenido. (Empezandoá des- atarle.)Vamos
áver,vamos
áver...Inés. Señor Maestro,
muy
buenastardes.Nic. ¡DoñaInés! ¡Inesita!
Inesita.
Muy
buenas, don Nicomedes.Nic. Tanto bueno poracá.
Inés. Extrañará ustedque
vendamos
á verle,¿noesverdad?Nic. Cierto.
Y
esoque yome
decía: vaya, doñaTomasa
sabelo medianamente que andaelasuntodemi
paga, ycomo
noignora por culpa de quién atraviesotan precariasituación,ledareparo;..Arique,doblementeme
felicitode verjas por esta casa, porque es señal dequealgunabuenanoticia tieneque comunicarme.Inés. Puesmireusted, esverdad...
Nic.
Vamos
á ver,vamos
á ver:graciasáDiosque... Pero, Siéntense UStedeS.(Lasofreceunassillasysesientanlostres.) Inés. Digo,quees verdad,quesinoveníamos, eraporeso.Nic. ¡Quétontería!Después de todo, laculpano esde us- tedes, áquienes no puedo en justiciapedir
más
que una buenavoluntad.Su
esposo,¿uesposo eselque...¡Caramba, mire usted que debermetreinta y cuatro mensualidades!...
Inesita. Esoes atroz.
Nic. ¡Nolo sabe ustedbien, hijamía!
Inés.
Yo
muchas veces hablo deesto conmi
maridoy
1»digo: ádon Nicomedes hay quepagarle.
Inesita. Es verdad, muchasveces lohe oído:ádon
Nicome-
deshay quepagarle.Nic. Peroesoyalodebe saber su esposo de usted.
Inés. Élsiempre
me
contestaque yaverá;queelMunicipio estámuy
mal.2
—
18—
Nic. Elqueestá
muy
mal—
puedeustedcreerme,—
el queestá
muy
malsoyyo:siesto dura,noséquévaá ser denosotros. ¡Creaustedque hayveces, que preferi- ría sercaballo á sermaestro deescuela.Inesita. jJesús!
Don
Nicomedes...Inés. ¡Quéocurrencia! ¡Já, já!
Nic. No, no lotomen ustedesá broma; ylacosa tiene su explicación.
Inés.
Qué
explicación niqué.. .Nic. Siyofueracaballoun otoñosiquiera, iría á Madrid
y
puede queme
ganara cualquierade esos premios queregalaelGobiernoalFomentodelacría caballar.Inesita. (So nriéndose.) ¡Qué donNicomedes!
Inés. Bueno. Ahora,
vamos
á nuestro asunto.Nic. Ustedes dirán enquépuedo...
Inés. Usted ya sabráque seprepara en elpueblouna gran funciónreligiosaparaeldíadoce.
Nic. Sí: algohe oído enlaplazaelotrodía,de unas roga- tivasónosé qué...
Inés. Efectivamente.Sillevamosun añoimposible. Niuna gota de agua... los campos están que da lástima verlos.
Nic. Sí,y
como
llueve sobre mojado...Inés. ¿Llover?Esoquisiéramosnosotros,quelloviera.
Nic. Quierodecir,que
como
yaelanteriorfuéun año tam- biéndeunasequíahorrorosa...Inés. Calle ustedporDios: si asínohaycosechas posibles.
Nic. Esverdad.
Inés. ¿Quécreeustedque cogeremosesteaño?
Nic. (¿Cogeremos?)Yo... (Yo pienso cogerlo queelante- rior: elcieloconlasmanos.
Inés. Nada, puedeusted creerme, nada.
Nic. Esocreo yo; queno
vamos
ácoger nada.Inés. Así que, sehapensadosacar álaVirgen enrogativas, áversiquiereel cieloqueeltiempo cambie.Inesita ha hecho unos versos, á los que pondrá música el sacristánysecantaráneldíadela fiesta.
—
Nic. Vamos, losversos deInesita, son para provocaruna tempestad.
Inesita. Losversossolos, no.
Nic. (Puedequebasten.)
Inés.
Lo
quequisiéramos esqueusted losrepasara antes de que nadielosoyera,por situvieranalguna cosa que...Nic.
Como
ustedes quieran.Inés. (ainesita.)Sí.Dáselos, niña.
Inesita. (Dando ios versosá don Nícomedes.) No valen nada,ya veráusted»
Nic.
Lo
creo... Digo, no creoque... vaya, modestia de usted.Inés. Nosotras entre tanto quisiéramos saludar á doña Rosa.
Nic. Debe andar porlacocina tomando elfresco. Pasen ustedes,pasenustedes. ¡Rosa! Ahívaeso.
ESCENA XII
DON NICOMEDES
Sí;notengo quehacerahora
más
que dedicarme á lecturas peligrosas...porque esto, nome
cabe duda, debe serunalectura peligrosísima. (Leyendo el papel queledió Inesita.)Agua, agua,VirgenMaría.
Agua
del cieloTú
nosenvía.Te lapedimos con efusión
losárboles,las flores, lospájaros
y
yo,¡Ah!sí.
jAh! no.
Mándanospronto
un
chaparrón.¡Ah!no.
¡Ah!sí.
—
20—
Un
chaparrónenvíaaquí.(Ligerapausa.)
No,lo quees yo,novoyálaiglesia eldíaque estos versos secanten; porque
como
Dios escuche á esta criatura,me
voyáponercomo
unasopa Vaya, lué- gocontinuaré. Ahora, vamos á loimportante, y lo importante es ver lo que encierra este panudo.(Acercándose a)pañueloquedejó Paulasobrelamesa—camilla yoiiendoie.)¡Uyf jCótuo huele! ¡Diosmío, yo
me
pon- gomalo! ¡Agua delcielo! ¡Ahí sí. jAh!no.(Desatando el panuco.) ¡Ghocolat*!.. ¡Yquéchocolate! Esto esloque se llama verdadero chocolate sin cacaoni esas porquerías. (Leyendo acubierta delpaquete.)Grailfábrica de chocolates de Ladrillo y Compañía. (Volviendo á examinar elpañuelo.) ¡Jamón! Pues, ¿yeljamón? ¡Vaya unolorcillo quetiene eljamón!
No
puedoresistirla tentación de tomar unalonchita...Nada, quenolapuedoresistir. (Saca uncortaplumasdesubolsilloy parte.)
La
verdad es, quesiyopudieracomprarme
unja-món
todos los meses, lo había de pasarmuy
bien;¡vaya si lo pasaría! (Probándolo.) ¡Sublime! ¡De pri- mera! Nada, queesde primera.
En
cuantoJel bruto delAlcaldeme
dé algo siquieraácuentadelo que seme
adeuda,me
compro un jamón.No,dosjamones.Peroes
muy
bruto el talpara hacernadaporlains- trucción,porla...ESCENV XIÍI
DICHO
yEL ALCALDE
(Yadentro.)
Me
alegroencontraráusted.Paseusted adelante.
No
vengodebromas, ¿eh? El asunto porque vengo es serioymuy
serio.¿Viene usted áanunciarme el día del cobro talvez?
Alc.
Nic.
Alc.
Nic.
—
21 Alc. Repitoqueno vengodebromas.Nic. No,siestoselodigoáusted
muy
deveras.Alc. ¿El día delcobro?Ya habrállovido para entonces.
Nic. Sí, ¿eh?
Alc. Hombre...
Vamos
aver.Nic. Digausted.
Alc. Figúrese usted queusted fuera
un hombre
honrado, cabal...Nic. ¡Canastos! Eso no tengo necesidad de figurármelo, queiosoy.
Alc.
Ya
llegaremos á eso.Y
quetuviera usteduna mujer á quienquisiera...como
sequiereálamujerpropia.Nic
Adelante. Pero no seme
ocurre á cuento de qué viene...Alc.
Un
poquito de calma,queá esovamos. Puesfigúrese usted quesiendo un hombre enesas condiciones,se encontrara usted elmejordía conqueotro hombre...sin aprensión, nivergüenza... llegabaáatreversehas- ta á dar unacita á su mujerde usted; ¿ustedqué haría?
Nic. Pueshombre,la cosa...
Alc. Nada, ¿quéharíausted?
Nic. Pues yo,sieso
me
ocurríaelmejor día, lepediría á Dioscontodami
alma quenome
diera díasmejores.Alc. ¿Nada más?
Nic. Esto, porlo que toca alprimer punto.
En
cuantoalhombre
sinaprensiónnivergüenza que seatreviera á tanto... qué se yo... puede quelerompieraunacla- vícula.Alc
Esoya es algo. Pero dígameusted.Y
si seencon- trara ustedconque eltaleraun
hombre... viejo...repugnante...
un
hombre, enfin,dequiennodebie- ra ustedtemerlacompetencia, ¿qué haría usted?Nic. Entonces, pues leromperíaotra clavicula.
Alc, Pues prepáreseusted, porquenole voyá dejarhueso sano.
Nic ¿Quédiceusted?
—
22-
Alc.
Lo
queusted haoído, que levoy á romper unacla- vículaenestemismo
momento.Nic. Usted vieneequivocadosinduda.
Alc. No, no vengoequivocado. Sé quelecorrespondená ustedunosestacazos quetengo que repartiryvoyá dárselos.
Nic. Pero¿quéva ustedáhacer?
Alc. Ahoraloveráusted.
Nic.
No
seaustedatroz,hombre;le digoáustedqueviene equivocado.(Don Nicomedesseamparatras lamesa-cami!ia delasacometidas del Alcalde.)ESCENA XIV DICHOS
yDOÑA ROSA
Rosa. ¿Quévoces sonestas?¿Ustedporaqui?
Nic. Nada; este caballero que ha venido con ganas de armarla.
Alc.
Yo
no vengo conganas de nada,señora;loquehayes,que no
me
hace graciaquenadiesediviertaconmigo.Rosa. ¿Peroqué es ello?
Nic. ¿Loséyosiquiera?
Ha
venidoahíconunahistoriade unacitay noséquéotroslíos...Alc.
No
valenhipocresías. Suesposo de usted, esunse- ductor. Así,clarito.Nic. ¿Yo?
Rosa. ¿Mi marido?
Alc. Sí señora.
Nic. Hombre,desdequeleviáustedentrarporesapuerta, comprendí que noveníaustedbueno.
Alc. (adoñaRosa.) ¿Quédice usted?
Rosa.
Que
no puedeser.Alc
Puessique puede ser: ¿losabréyo?Nic. (aiAlcaide.)
¿No
ha oído ustedque no puedeser?¡Si losabráella!Alc. ¡Ea!
A
ver qué dice usted ahora. (Presentándole una cartaádoñaRosa.)¿Conoceustedlaletra?—
Rosa. ¿Aver?
Nic. ¿Y quées eso?
¿A
ver? jToma!lacartade Andrés.Alc. ¿Qué hadicho usted?
Rosa.
Ya
decíayo.Nic. ¿Y esporesoporloqueviene usted tan fosco?
Alc. [Si le parece áusted!
Nic. ¡Já, já, já!
Rosa. Tienegracia.
Alc.
Yo
lepego.Rosa. Pero vengaustedacá,
hombre
de Dios,Alc.
Yo
no tengo queir áningunaparte. Estacarta está escritapor sumaridodeusted.Nic
¿Yqué?Rosa. Sí señor.
Alc.
Y
dirigidaámi
mujer.Rosa.
No
señor.Alc. ¿Lo querrá usted sabermejor queyo?
Nic. Nada:no te molestes;déjalo.
Rosa. Pero digausted.
En
su casa, ¿no haymás
mujeres quelasuya?Alc No
entiendo...Nic. (Erestú
muy
bruto.)Rosa.
Y
enelpueblo,¿nohaymás
hombres queeste?Alc. ¡Ah!qué sospecha... pero, cá,nocuela.
Nic. ¡Hombre!¿creeustedque ni
mi
edad, nimi
alimen- tación permiten...Alc
La carta esdeusted.Nic
Dale... ¿Nole handicho á ustedya quesí?Alc Y
elmentecato áqueenellase alude, soyyo.Nic. Sí señor... es decir, yoignorabalapersona áquien...
Alc De
modo, que nosetratademi
mujer.Rosa. ¡Qué disparate!
Nic. Esoesalgún noviajo de la niña,que no merecesi- quiera...
Alc
(aiMaestro.)¿Quiere usted decirme porquéhace estas cosas?Nic. Porbien poco;puedeusted creerme.
— 24-
Alg. ¡Cuánto
más
valiera que atendieraustedconmás
es- meroalcumplimiento de su cometido!Rosa. ¡Lástimano hableustedtodavía!
Nic. ¡Alto,señorAlcalde,esosíquenoloconsiento! Hable ustedcuanto levenga en gana, pero no censure el
modo
conque desempeño micometido, queestámuy
por cima del queustedes tienen de cumplir con- migo.
Rosa.
No
tienenellos laculpa.Alc. Sisuesposo de ustednohiciera
más
queloquedebe...Rosa. Simiesposonohiciera
más
queloquedebe, hubiera dejado yaestaescuela,quesóloleproducedisgustos.Alc. Pues cuandonotienecuentaunacosa, se deja.
Rosa.
Y
tantocomo
ladejará.Alc.
No
faltará quien...Nic. Sí, esuna bicoca. Puedeusted anunciar la vacante desdeluégo,pero advirtiendoque laspesetascon que estádotadalaplaza, son nominales;asísabrá á qué atenerseel quelaacepte.
Alc. ¡Hombre,cualquieradiríaquese ledebe á usteduna fortuna!
Nic. ¿Te parece?(asu mujer.)
Rosa. lNo, siespocotodavía!Cuando danustedescon sim- ples
como
él,hacen perfectamente.Alc. ¡Señora!... .
Rosa. Nada, lodicho.¡Tramposos!
ESCENA XV
DICHOS, DOÑA
INÉS óINESITA
Inés.
No
podemosesperar más. (viendoásuesposo.) ¡Cómo!tú...
Alc. ¿Ustedesenesta casa?
Inés. ¿Pero eran contigolasvocesque?...
Alc. ¡Conmigo, poresta señorita! (a sohija.)
Venga
usted—
acá. ¿Viene ustedtambién á que don Nicomedes la escribaalgunacartaparaelnovio?
Inés. Pero¿quédices?(Ásu esposo.) Inesita. Yo...
Inés. ¿Inesita cartasparaelnovio?
Alc. (Remedandoá su mujer.) ¿Inesita cartas paraelnovio?...
Estástoeandoel violón. (Ásahija.) ¿Quiere usted de* cir,hipocritilla,con quiénsepermite ustedandar
en
amoríossin mipermiso?Inesita. (¡Diosmío, todo lo sabe!)
Inés. ¿Esdecir,que
me
estabasengañando?Inesita. ¡Pero madre... siyo!...
ESCENA XVI
DICHOS
yANDRÉS
Andrés,(conuntalegoenlamanoenquetraelo prometidoá don Ni- comedes. Entra con aire satisfecho y hablando fuerte.)
Ya
estoyaquí,don Nicomedes.(AlveralAlcaldeyfamilia.) IjCataplúmü \\Gilenalahicimos!!Inesita. (ai veráAndrés.) jDios mío! ¡Andrés!
Nic. (aiAlcaide.) Ahítieneustedásuhombre.
Alc. ¿Qué?
Nic. Al dela cartita.
Alc. ¿Dóndeestá? (viendo á Andrés.)¿Ese?
Va
usted áver, Rosa. Éstevaáhaceralguna barbaridad.Nic. Es
muy
posible.AtC. (YéndoseáAndrés.) ¡OigaUsted!
Andrés, (intenta escapar.
)Vuelvo, vuelvo.
ALC.
No
Señor. (Cogiéndole de la chaqueta y trayéndole do un trazo á donde están lasdemás figuras.) ¡Si tenemOS que arreglarlosdosunacuenta! eAndrés. Si noséde números.
Alc.
Venga
usted acá.Rosa.
¿Cómo
acabaráesto?ALC. (Presentandoá Andrésante Inesita.)Aquíletienes.
Inés. ¿Conque este zagalón?...
—
26—
Andrés.
Yo
tengomi
nombre, ¿sabe usted?Inesita. Pero...siyo...siél...
Nic. Justo. Silosdos...
Alg. (aiMaestro.) Apárteseusted, hombre.
Nic. ¡Caramba!
ÁLC. (aInesitaqueestáconlavistafijaen elsuelo.) Sí,
mucho
miedo,mucho
miedo ypOCa... (Volviéndosebruscamente¿Andrés.)
Y
usted, ¿tampoco dicenada?Andrés. Pues nopaecemás quetiéalgo departicularquelos dosqueramoscasarnos.
Inés. (Rápida.) ¿Ustedcasarseconmihija?
Andrés.Sí señora.
Alc. ¿UstedcasarseconmiInés?
Andrés. No, que
moy
á casarconusté. Alláveremos.Rosa. ¡Miren, mirenelmastuerzo!
Inés. (asu marido.) Noslasapuesta.
Alc. (a Andrés.) |Yaseestá usted quitando dedelantede
mi
vista!Rosa. ¡Cálmeseusted!
Andrés.
Ya me
voy,hombre,yame
voy.No
hay quesofocar- sepor tan poco.Como
dijoelotro, después detoo,un hombre
siempreesun hombre.Nic. ¡Adiós,Séneca!
Andrés.
Y
valemucho.Alc. Bueno.
Vaya
ustedconDios.Andrés.Siya
me
voy.Tan
ymientras quieraella, ytany
mientras quiera yo,COmO
SÍ no. (Dirígese al foro, ha- ciendo antescomosifueraádecir algoó Inesita.)Alc. ¿Qué eseso?
Inés. ¡Quédescaro!
Alc, Lejosdeaquí,ó norespondode...
Andrés.¡Yaloheoído,hombre, yaloheoído! ¡Cuidao conla gente!(Vase; pero antes, comodistraído, dirígese al talego enquetrajo ádon Nicomedes loprometido, conpropósitosdd llevársele.)
Nic. (Conrapidézyquitándosele.)
De
ningún modo.No
con- sientoquetemolestes.—
27ESCENA XVII DICHOS,
menosANDRES
Alc. (aiMaestro.)Ahítieneusted las consecuenciasde sus cartitas.
Nic. Eslaúnicaque he escrito. Además, no hubierafal- tado quien
me
sulstituyera,Alc. Ea,en marcha, que tengoque estar en el
Ayunta-
mientoantesdelasdos.Inés.
Cuando
quieras.Alc. (aInés.)
Ya me
entenderé conusted, señorita.Inés. \adon Nicomedes.)¡Ah!¿Vio usted aquello?¿Encontró usted algo queno...?
Nic.
Nada
absolutamente. Creo de todas veras, que con- seguirán ustedes sus propósitos.En
cuantoestos versosse canten, habrá lluvia...(y pedriscoy gra- nizo)enfin,unaverdadera tempestad.Alc. ¿De quése trata?
Inés.
Ya
lo sabrás.Esunasorpresaquete preparo.Alc.
Ya
lo dirássiquieres.Nic
Prepare ustedelparaguas porsiacaso.Inesita. ¡Pobre Andrés!
Alc. Vamos, vamos.
Nic.
Yo
espero que...ALC. (Tapándolelabocay no dejándole hablar.) Sé lo que Va ustedádecirme. Selepagará á usted, hombre,sele pagará á usted, aun cuando no es eso lo que se acostumbra Pero,nadadeescriturasdeciertogénero enlosucesivo,¿eh?
Nic Como
ustedme
dé esos cuartos,soy capáz de supri- mirlaescriturahastaenelcolegio.Inés. Vaya, queustedeslo pasenbien.
Inesita.
Muy
buenas.Rosa.
Vayan
ustedes conDios.Alc
Hasta otravista.Nic.
Vayan
ustedescon Dios.Rosa. Abur.
-
28—
ESCENA ULTIMA
DOÑA ROSA
yDON NICOMEDES
Rosa. ¡Quédía!Estoy mareada.
Nic. Hija, otroshabrápeores.
No
podemosquejarnos.Nos
hansurtido de comestibles,yademás, paraque todo sepongabien,yahas oído al Alcalde. ¡Por finnos van ádaresos cuartos!¿Quénosfalta?Rosa. ¿Quénosfalta?Hombre, y... (Señalandoaipúblico.) Nic. ¡Ah! sí,tú verás, (ai público.)
Una
palmadanoesnadasielbocetote agradó.
No me
contestesquenoy otórgame unapalmada.(Telón.)
FIN
PUNTOS DE VENTA
MADRID
Librerías de los Sres,Hijos de Cuesta, ca'le de Carretas,9; de
Z). FernandoFé,Carrera de SanJerónimo,2;deD. Antonio de
San
Martin, PuertadelSol, 6;de D. M. Murilío, calledeAlcalá, 7; de D.ManuelRosado,Esparteros. 11;de Gutenbérg,calle del Príncipe, 14; de \os Sres.Simón
y Compañía, calle délas Infantas, 18;de losSres.EscribanoyEchevarría, Plaza del Angel, 12.
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TEATRO
ESPAÑOLlanochedel15deFebrero de1S92.•T
MADRID
IMPRENTA DE JOSÉ RODRÍGUEZ
ATOCHA,100, PRINCIPAL
1892
PERSONAJES ACTORES
DON MCOMEDES
(maestro de es-cuela)
Don Manuel Dl
DOÑA ROSA
(su mujer)Doña
Rita ReviliDOÑA INÉS
(mujerdel Alcalde). ... » JuanaGonz,PAULA
(madre de Quico) Srta. Alisedo.INESITA(hijadedoñaInés). » Bertomeu.
EL ALCALDE Don Fernando
CANDRÉS
Sr. Rivelles.QUICO
(oiño) Niña AlcarNiñosdelpueblo.
La
escena enun
pueblode
laMancha.
I
Estaobraespropiedad de su autor,y nadie podrá,sinsu per reimprimirla ni representarla enEspaña y sus posesiones de 1
mar, ni eniospaisescon losccales haya celebrados ó se celebr adelante tratados internacionalesde propiedadliteraria.
Elautorsereservaelderecho de traducción.
Los comisionados representantes de la Administración Lírico mática deD. EDUARDOHIDALGO,sonlosexclusivamenteencar de conceder ónegarel permisode representacióny delcobroc
derechos í'e propiedad.
Qneda hechoel depósitoque marcalaley.
DE TODOS MIS RECUERDOS Y ASPIRACIONES
t<eé.
671188
Laescena representaunasalahumilde de pueblo, con puertaalforo y laterales.La de laizquierdacomunicaconlashabitaciones interiores de lacasay lade laderecha con ladestinada alcolegio*Enlas paredes,sevealguna estamparepresentando escenasreligiosasy una percha demaderaenqueseyelacapayelsombrerodedon Nicome- des.En laescenaseis sillasde pajay unamesa—camillacon faldas debayeta verde: junto á lamesa unasilladecostura,depaja tam-
bién,enque aparece sentadayhaciendomedia doñaRosa.Al levan- tarse eltelónse oiráelfinaldeunaoracióndelasqueseacostumbran á rezar antesdesalirlosniñosdelcolegio,concluidalacual,yconel murmullo y algazara acostumbrados, salen loschicos por lapuerta lateraldela derechay vandesfilandoporladel foro.
ESCENA PRIMERA DON NICOMEDES
yNIÑOS
Nin. l.° Hasta
mañana
siDiosquiere, que ustedlopase bien.Nin. 2.° Hasta
mañana
siDiosquiere.Nic.
Andad
con Dios.Que
seáis buenos; que estudiéis mucho...Niños. Hasta
mañana
siDiosquiere,queusted lopase bien.(Vanee.)
Nic.
Y
cuidado con hacerme novillos, ¿eh? (viendo á un chico que pone á otroelpióparaquecaiga.) ¿Qllé eseSO?¿Quiere usted apostar áquesequedasincomer?
ESCENA
IIDON NICOMEDES
yDOÑA ROSA
NlC. (Mirandoálapuerta pordondesefueronlos muchachos.)¡Ayl gracias áDiosque
me
dejáisenpazunosmomentos.Teaseguro, Rosa, quehacefaltatodo elentusiasmo, todalaresignación y todalanecesidad quetenemos nosotros, parano haber enviado yaal diantre esta honrosísimaprofesión.
Rosa.
No me
hables deeso;porque cuando pienso en las rabietas que pasas desasnando tanto muñeco, enlo pocoqueteloagradecenyenlomal quetelopagan,me
llevan losdemonios.Nic.
No
exageres,hija,noexageres...Rosa. Vasá decir todavía...
Nic.
Como
mal nome
lopagan: laverdadante todo. Eso quisiera yo,queme
lo pagaran, aunquefuera mal.Rosa. Tienes razón.
Nic.
Y
eso queotros podrán quejarsecon mayormotivo, puesámí—
Dios nome
olvide— nodejade ayudarmelasuerte,y otrospuebloshayde
menos
provecho y scuelaspeores.Rosa. Sí, pero eso agradéceseloálacasualidady álapoca disposicióndeestasgentes paraciertas cosas,quelo
queesal Gobierno...
Nic. El Gobierno, ¡jé,jélbuenacosa
me
hasnombrado; el Gobierno.Como
estuviéramos esperando á que el Gobierno nosdierade comer...Rosa.
No
haría sinoatenderunaobligación sagrada.Nic. Quita,mujer.ParaelGobiernono hay nadasagrado más queelpresupuesto,nipuedeocuparse delavida delosdemás,ocupadoen alargarlasuya propia.Ten-
cebido enestosó parecidos términos. Al Ministrode
tal,ó al Directordecualramo, seleadeudan diezy
siete mensualidades.
Me
voyámorircon las^anas.Rosa.
En
cambioellosleen todos los días noticias semejan-tes,relacionadasconlosmaestros deescuela, y...\
Nic.
No
lasleen,créemeámí. \Rosa. ¿Que no lasleen? \
Nic. Mujer,yo creoquenolasleen;porquesicreyeraqu&
las leían,teníaquecreer otrascosas peores.
Rosa. Tienes razón.
Nic. Yo,sinembargo, no desmayo.
Hé
aquímiúltima la- mentación, ecofiel deun estómagodesfallecido. (Saca unperiódico delbolsilloy leo.)«Al profesor deInStrUC- ciónprimaria de Villasintrigo, seleadeudan, según carta quenosdirige el interesado, treinta y cuatro mensualidades, óloquees igual, tresmil doscientas cuarentaytrespesetas. ¿En quépaísvivimos, señor ministro de Fomento?» Eso digo yo, ¿en qué país vivimos?Rosa. jlnfames!
¡Gomo
si tuviéramos aquí una mina de dedondeirsacando.Nic. Efectivamente: nos tratan
como
si tuviéramos una mina,cuandolosque tienen una minacon nosotros sonellos. Yo,por supuesto, ya noquiero cobrar.Rosa. ¿Quédices?
Nic. No, digo,quesihe puesto este suelto, ha sido
más
bienpor versiconsigoque alAlcalde le iun
re- corrido.Letengounaira...Rosa.
Como
queseestáatiborrando,mientras nosotros...ESCENA
IIIDICHOS
yANDRÉS,
por el foro.Andrés.(Yadentro.)¿Sepué entrar?
Rosa. Adelante,hombre,adelante.
Nic. (Aparte.) (Yoqueéllo preguntoal marcharme.) Andrés.
¿Cómo
estánustés?Rosa. Nosotros,bien,áDiosgracias. ¿Ytú?
Andrés. Güeno.
Nic] Güeno... digo,bueno hombre, bueno.
Tú
tanforta- chón y tanguapotecomo
siempre...(Y
tan animal.) Andrés.Si señor.Rosa. Daleunasilla.
Andrés.Déjelo usté, señor Maestro, (sentándose en unasillaqo©
ióhabrá dado don Nicomedes.)
¿A
qué se VaUSlé ámo-
lestar?
Rosa. ¡Déjalo, hombre!
Nic. ¿Quéte traepor aquí?
Andris. Pues... |Jé, jé!
Nic. (Aparte.)(¡Quétraerá estegaznápiro!) Andrés.
Me
dacortedá.Nic. Vamos, hombre,¿tanmaloeslo quevas ádecirnos?
Andrés. No, pero...siestuviéramossolos...
Rosa. Osdejo
un
momento.Voy
áversi...Andrés. No,no. Siestonoquiédecir queusté estorbe.., Rosa. ¡Quédisparate!...(¡Habráestúpido!)
Andrés. Perosise quié ustémarchar, mejor.
ESCENA IV DON NICOMEDES
yANDRÉS
Nic. Ea,yaestamossolos.
Andrés. Laverdá,no... no sé
cómo
empezar.Nic. Vamos, hombre,¿notienesconfianzaen mí?
Andrés.Sí... sinoesporeso.
Nic. Entonces...
Andrés. Es que... pues mistó, señor Maestro, la verdá;
yo
tengo novia.Nic. ¡Hombre!¿Conquetienesnovia? Bien,¿yqué?...
Andrés. Misté...no sevayausté á ofender.
Nic. Yo, ¿qué
me
hede ofenderporque tengas novia?carta pa ella.
Nic. ¿Qué?
Andrés»
Como
yo tengo una letra tan rematá, y luégoque quisiáponerlaunacarta en verso;como mañana
es su santo... ycomo
sé que ustélassaca de lacabezacomo
quiere,siustéquierepuéhacerlo:yome
acordéy
dije, puesvoy, ypuéqueme
la ponga...y
aluégo yosabréloquehe de hacerconél.Nic. ¿Conquién?
Andrés.
Con
usté.Nic. ¿Quévas á hacerconmigodespuésqueteescriba la carta?
Andrés. Silo digo porqueyonosoydesagradecido.
Nic. ¡Andrés!
Andrés.
Y
yasabe ustéquetengo mediosde...Nic. Ni
me
hables deeso.Andrés.Si seha de enfadarusté, entonces...
Nic. Digo queeso nidebedecirse... (eso se hace.) ¿Con- que una cartaen verso?
Andrés. Sí señor.
Nic, Bueno, pues vuelve luégoy...
Andrés.
Yo
laquisieraahora, porque... ahora, es lahora en quepuoverla,y llegoyseladoyporlaventanat Nic. (¿Quéle escribo yo áeste muchacho?) Mira, puesespera
un
poco,voyáver sime
sopla lamusa. (Vase por lapuertaenquese suponeestáel Colegio.)ESCENA V
ANDRES,
solo.¿Lamusa? ¿Quiénseráesa que leva ásoplar? Pus señor, bien. Así, mientras elpadre estáenel
Ayun-
tamiento, yo... Cuidiaoconelhombre
también, ¿por quénoquerráque tengarelaciones suhija?Pushom-
bre, nique laguardara pamonja exprofesa.
Y
eso— iO-
que... jjé, jé! tan
y
mientras quiera ella,y
tan y mientras quierayo,como
siquisiera.Ahora
llego, sinoestáenlaventana laecholacarta;si está...si está,claro, siestáno se laecho; si está se ladoy, esoes.ESCENA VI ANDRES
yDON NICOMEDES
Nic.
Ya
está, Andrés. ¿Quésabeusté?Nic. ¿Elqué?Si digo queyaestálacarta...
Andrés. jAh!
A
ver, á ver.No, léala usté.Nic. Diceasí:
«Reina deVillasintrigo:
Mañana, porsertu santo,
me
alegraréquelopases llena delmayor
regalo.Tú
noteolvides de mí, que yoestaréen lípensando,y
acudiréá tuventana;y
mienlraselmentecato queteguarda, ufanoesté dela fiestadisfrutando, yopasaréjuntoálí, sime
dejan, un buenrato.No
faltes, que ya veráscómo
yo tampocofalto.No
faltesqueme
hacesfalta.Que
nofaltes: tuyo, Paco.»ANDRES. (Quehacelebrado conentusiasmovariosTersos delacarta.)
No,Andrés.
Nic. Sí, hombre,sí, esteesun pseudónimo.
Andrés. ¡Ahí¿Un sudónimo?
Nic, Claro,hombre.Así, aunqueelpadrecoja esta carta á lamuchacha,no...