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iü lii II LA QUE SALTA MADRID CEDACEROS, 4, 2.' IZQUIERDA D. FIDEL MELGARES ADMINISTRACION LIRICO-DRAMATICA ORIGINAL en un acto y en prosa

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(1)

ADMINISTRACION

LIRICO-DRAMATICA

A LA QUE SALTA

Boceto de costumirefpopulares,,enunactoy en prosa

ORIGINAL DE

D. FIDEL MELGARES

MADRID

CEDACEROS,

4, 2.'

IZQUIERDA

*

189 2

lii II

(2)
(3)

A LA QUE SALTA

I

- :

W

'\ '

-113111

Bocetodecostumbres populares, enunactoyen prosa

ORIGINAL DE

D. FIDEL MELGARES

Estrenadocon éxitoenel

TEATRO

ESPAÑOLlanochedel15deFebrero de1892.

1

MADRID

IMPRENTA DE JOSÉ RODRÍGUEZ

ATOCHA,100, PRINCIPAL

4892

(4)

PERSONAJES ACTORES

DON MCOMEDES

(maestro de es-

Don Manuel

Díaz.

Doña

Rita

Re

villa.

DOÑA INÉS

(mujerdel Alcalde)... .

» Juana González»

Srta. Alisedo.

INESITA(hijadedoñaInés) » Bertomeu.

Don Fernando

Calvo Sr. Bivelles.

QUICO

(oiño) Niña Alcaráz.

Niños del pueblo.

La

escena en

un

pueblo de la

Mancha.

Estaobraespropiedad de su autor,y nadie podrá,sinsupermiso, reimprimirla ni representarla en España y sus posesiones de Ultra- mar,ni en lospaísescon loscuales haya celebrados ó se celebrenen adelante tratados internacionales de propiedadliteraria.

Elautorsereservaelderechode traducción.

Los comisionados representantes de la Administración Lírico-Dra- mática de D. EDUARDO HIDALGO,sonlosexclusivamenteencargados de conceder ó negarelpermiso de representación y delcobrodelos

«ÍOfechos f'e propiedad.

Qneda hechoel depósitoque marcalaley*

(5)

DE TODOS MIS RECUERDOS Y ASPIRACIONES

671 187

(6)
(7)

Laescena representaunasalahumildede pueblo, con puertaalforo y

laterales.La de laizquierdacomunicaconlashabitaciones interiores de lacasay lade laderecha con ladestinada alcolegio*Enlas paredes, sevealguna estamparepresentando escenas religiosasy una percha demadera en quesevelacapayelsombrerode don Nicome- des. En laescenaseis sillas de pajayuna mesa-camillacon faldas debayeta verde: juntoá la mesa unasilladecostura,de paja tam- bién,enqueaparecesentadayhaciendomedia doñaRosa.Al levan- tarse eltelónseoiráel finaldeunaoracióndelasqueseacostumbran árezarantesdesalir losniñosdelcolegio,concluidalacual,yconel murmullo y algazara acostumbrados, salen loschicos por lapuerta lateraldeladerechay vandesfilandoporladel foro.

ESCENA PRIMERA DON NICOMEDES

y

NIÑOS

Nin. 1.° Hasta

mañana

si*Dios quiere, queustedlopase bien.

Niñ. 2.° Hasta

mañana

siDiosquiere.

Nic.

Andad

con Dios.

Que

seáis buenos; que estudiéis mucho...

Niños. Hasta

mañana

siDiosquiere,queusted lopase bien.

(Vanse.)

(8)

6

Nic.

Y

cuidado con hacerme novillos, ¿eh? (viendo á

ehico que pone áotroelpiópara quecaiga.) ¿QuéeseSO?

¿Quiereustedapostaráquesequedasincomer?

ESCENA

II

DON NICOMEDES

y

DOÑA

ROSA.

NlC. (Mirandoálapuerta pordondesefueronlos muchachos.) ¡Ayl gracias áDiosque

me

dejáisen pazunos momentos.

Teaseguro, Rosa, quehacefaltatodoelentusiasmo, todalaresignación y todalanecesidad quetenemos nosotros, parano haber enviado yaal diantre esta honrosísimaprofesión.

Rosa.

No

raehables deeso;porque cuando pienso en las rabietas que pasasdesasnando tanto muñeco, enlo pocoqueteloagradeceny enlo mal quete lopagan,

me

llevan losdemonios.

Nic.

No

exageres,hija,noexageres...

Rosa. Vasádecir todavía...

Nic.

Como

mal no

me

lopagan: la verdadante todo.Eso quisiera yo, que

me

lopagaran, aunquefuera mal.

Rosa. Tienes razón.

Nic.

Y

eso queotros podrán quejarsecon mayormotivo, puesámí

Dios no

me

olvide— nodejade ayudarme

lasuerte, y otrospuebloshayde

menos

provecho y escuelas peores.

Rosa. Sí, pero eso agradéceselo álacasualidad y álapoca disposiciónde estasgentes paraciertas cosas, que lo

queesal Gobierno...

Nic. ElGobierno, ¡jé,jé!buenacosa

me

hasnombrado; el Gobierno.

Gomo

estuviéramos esperando á que el Gobierno nos dieiade comer...

Rosa. Noharía sinoatenderunaobligación sagrada.

Nic. Quita, mujer. Parael Gobierno no hay nadasagrado más queelpresupuesto,nipuede ocuparse delavida delosdemás,ocupadoen alargarlasuya propia.Ten

«

(9)

cebido enestosó parecidos términos. Al Ministro de

tal,ó al Directordecualramo, seleadeudan diezy

siete mensualidades.

Me

voyá morircon las ganas.

Rosa.

En

cambioellosleen todos los días noticias semejan-

tes, relacionadasconlos maestros de escuela,y...

Nic.

No

lasleen,créemeá mi.

Rosa. ¿Que no lasleen?

Nic. Mujer,yocreoque nolasleen;porquesicreyeraque

las leían,teníaquecreer otrascosas peores.

Rosa. Tienes razón.

Nic. Yo,sinembargo, no desmayo.

aquímiúltima la- mentación, ecofiel deun estómagodesfallecido. (Saca un periódico delbolsilloy lee.) «Al profesorde InSlTUC- cíóqprimariade Villasintrigo, seleadeudan, según cartaquenosdirige el interesado, treinta y cuatro mensualidades, óloquees igual, tresmil doscientas cuarenta ytrespesetas. ¿En quépaís vivimos, señor ministro de Fomento?» Eso digo yo, ¿en quépaís vivimos?

Rosa. ¡Infames!

¡Gomo

si tuviéramos aquí una

mina

de dedondeirsacando.

Nic. Efectivamente: nos tratan

como

si tuviéramos una mina, cuandolosque tienen una minacon nosotros sonellos.Yo, por supuesto,ya noquiero cobrar.

Rosa. ¿Quédices?

Nic. No,digo,quesihe puesto este suelto, ha sido

más

bien por versiconsigoque alAlcalde le den

un

re- corrido.Letengounaira...

Rosa.

Como

queseestáatiborrando,mientras nosotros...

ESCENA

III

DICHOS

y

ANDRÉS,

por el foro.

Andrés.(Yadentro.)¿Sepuéentrar?

Rosa. .Adelante,hombre,adelante.

(10)

Nic. (Aparte.)(Yoqueéllo preguntoal marcharme.) Andrés.

¿Cómo

estánustés?

Rosa. Nosotros,bien,áDiosgracias.¿Y tú?

Andrés. Güeno.

Nic.S Güeno... digo,bueno hombre, bueno.

tan forta- chón ytanguapote

como

siempre...

(Y

tan animal.) Andrés. Si señor.

Rosa. Daleunasilla.

ANDRES.DéjeloUSté, Señor Maestro. (Sentándose en unasillaqa©

lehabrá dado don Nicomedes.)

¿A

qué Se VaUSté á

mo-

lestar?

Rosa. ¡Déjalo, hombre!

Nic. ¿Quéte traepor aquí?

Andrbs.Pues... ¡Jé, jé!

Nic. (Aparte.) (¡Quétraerá estegaznápiro!) Andrés.

Me

dacortedá.

Nic. Vamos, hombre,¿tanmalo eslo quevas ádecirnos?

Andrés. No, pero...siestuviéramossolos...

Rosa. Osdejo

un

momento.

Voy

áversi...

Andrés. No,no. Si estono quiédecir que usté estorbe...

Rosa. ¡Quédisparate!...(¡Habráestúpidol) Andrés. Perosisequiéustémarchar, mejor.

ESCENA IV DON NICOMEDES

y

ANDRÉS

Nic. Ea,yaestamossolos.

Andrés. Laverdá,no... nosé

cómo

empezar.

Nic. Vamos, hombre,¿notienes confianza en mí?

Andrés.Sí... sino esporeso.

Nic. Entonces...

Andrés. Es que... pues mistó, señor Maestro, la verdá; yo tengo novia.

Nic. ¡Hombre! ¿Conquetienesnovia?Bien,¿yqué?...

Andrés.Misté...nosevayausté áofender.

Nic. Yo, ¿qué

me

he de ofenderporquetengas novia?

(11)

carta pa ella.

Nic. ¿Qué?

Andrés*

Gomo

yo tengo una letra tan rematá, y luégo que quisiáponerlauna carta en verso;

como mañana

es su santo...

y como

que ustélassacadelacabeza

como

quiere,siustéquierepuéhacerlo:yo

me

acordé

y

dije,pues voy, ypuéque

me

laponga.,,

y

aluégo yosabrélo quehe de hacerconél.

Nic. ¿Conquién?

Andrés.

Con

usté.

Nic. ¿Quévas á hacerconmigodespuésqueteescriba la carta?

Andrés. Silo digo porqueyono soydesagradecido.

Nic. ¡Andrés!

Andrés.

Y

yasabe ustéquetengomediosde.,.

Nic. Ni

me

hablesde eso.

Andrés.Si seha de enfadarusté,entonces...

Nic. Digo queeso nidebedecirse... (eso sehace.) ¿Con- queuna cartaen verso?

Andrés. Síseñor.

Nic, Bueno,pues vuelve luégoy...

Andrés. Yolaquisieraahora, porque... ahora, es lahora en quepuoverla, y llego yseladoy porlaventana.

Nic. (¿Quéle escribo yo áeste muchacho?) Mira, pues espera

un

poco,voyáversi

me

sopla lamusa. (Vase porlapuertaenquesesuponeestá elColegio.)

ESCENA V

ANDRES,

solo.

¿La musa? ¿Quiénseráesa que leva á soplar? Pus señor, bien. Así, mientras elpadreestáenel

Ayun-

tamiento, yo... Cuidiaocon el

hombre

también,¿por qué noquerráquetengarelaciones su hija?Pus

hom-

bre, aique laguardara pamonja exprofesa.

Y

eso

(12)

10 --

que... ¡jé, jé! tan y mientras quiera ella,

y

tan y mientras quierayo,

como

siquisiera. Ahorallego, sino estáenlaventana laecholacarta; siestá...si está,claro, siestáno selaecho; si está se ladoy, esoes.

ESCENA VI ANDRES

y

DON NICOMEDES

Nic.

Ya

está.

Andrés. ¿Quésabeusté?

Nic. ¿Elqué?Sidigo queyaestálacarta...

Andrés. ¡Ah!

A

ver, á ver.No, léalausté.

Nic. Diceasí:

«Reina deVillasintrigo:

Mañana, porsertu santo,

me

alegraréque lopases llena del

mayor

regalg.

note olvidesde mí, que yo estaréenpensando,

y

acudiréá tuventana;

y

mientraselmentecato queteguarda, ufano esté dela fiestadisfrutando, yopasaréjuntoá lí, .

si

me

dejan, un buenrato.

No

faltes, que ya verás

cómo

yo tampocofalto.

No

faltesque

me

hacesfalta.

Que

nofaltes:tuyo, Paco.»

Andrés.(Que hacelebrado conentusiasmovarios versos delacarU.) No,Andrés.

Nic. Sí,hombre,sí, esteesun pseudónimo.

Andrés.¡Ahí ¿Un sudónimo?

Nic. Claro,hombre. Así,aunqueelpadrecoja esta carta á lamuchacha, no...

(13)

Nic.

No

hay quedejar sueltoningúncabo...(Ledalacarta.)

Andrés. Sí,sí. Esto es loque yo quería.

Nic. ¿Tehagustado?

Andrés. iDigo!¿Veusté estoque novale ná?...

Nic. ¿Qué?

Andrés.No, quiero decirpa usté, que enunmomento...pues yohubiáestao sabe Dios,

y

deseguro no la

pongo

tanbien.

Nic. ¡Hombre!

Andrés.

Lo

dicho... Ea,

me

voy, que quierocuanto antes...

Aluégo vendré conunasfrioleriyas.

Nic. Déjatede...

Andrés.¿Dejarme?

He

de hacerquedelachimeneademicasa sedescuelguenpausté losmejoreschorizos.

Nig. Sinovalen...

Andrés.¿Mis chorizos?

No

los

come

mejorni...

Nic. Digo losversos; que no valen que te molestes si- quiera.

Andrés. Güenofuera.Ná, ná, lo dicho.

Voy

corriendoáver

SÍ...(Hace queseva y vuelve.) \kh\

Que

no digaUSté á naideque hasíousté elque

me

hapuesto los ver- sos, ¿eh?

Nic. Descuida. ¡Nofaltabamás!

Andrés. ¡Adiós, señor Maestro!... ¿A que nosabe ustéqué es loque

me

hagustao

más

delacarta?

Nic.

No

sé...

Andrés. Esodelmantecato que lehice ustéa! padre. Ea, di- quiáluégO. (Vasepoi- elforo.)

Nic. ¡AndabenditodeDios, atún!

ESCENA VII

DON NIGOMEDES

y

DOÑA ROSA

Rosa. ¿Sehaidoyaesecuadrúpedo?

Nic. Sí; sal, sal ya,mujer.

(14)

12

Rosa. ¡Peroquégroserotesson todos estosricachos!

Nic. Mira, da por bienempleada tu retirada y no se te ocurra hablarmaldeesecuadrúpedo,

como

le lla- mas,porquegracias áéltendremos...Díme, ¿tegus- ta á elembutido que hacen en casa de don Es- teban?

Rosa.

No

sá, porque

como

nuncalohe probado...

Nic. Pueslo probarás.

Rosa. ¿Quédices?

Nic.

Y

otrasfriolerillasqueprontonostraeráAndresito.

Rosa. Bueno,antetodo.¿Quétequeríacon tantomisterio?

Nic. ¿Que qué

me

quería?

Rosa. Sí.

Nic.

Que

leescribieseuna cartaparalanovia.

Rosa.

No

tehabrás rebajado hasta escribir unacosaseme- jante.

Nic.

Vaya

si

me

he rebajado.

Rosa. ¡Pero hombre!

Nic. Peromujer; sitienen estoscuadrúpedos una manera depedirlascosas, que no haysino decirles in- mediatamente.

Empezó

diciéndome queya sabíayo queélnoeradesagradecido y queteníamedios...en

fin,queseenterneciómiestómago,yá morir;ledije quesí.

Rosa. ¡Malditanecesidad!

Nic. Luégo,setratabadeunacartaenverso.

Rosa. ¡Ah!...vamos.

Nic.

Toma;

sino...(noledigoquenotampoco.) Sí,hija, sí;unacarta en versolleva,quedeseguro...

Rosa. Bonita, ¿en?

Nic. ¡Vaya!

Rosa. Dí.¿Y tú creesquetraerálo quetehaofrecido?

Nic. Nilodudes siquiera. Si sucasaesdeesasenqueni aunsabenloquetienen.

Aunque

donEsteban después le

rompa

un alón, lo trae, indudablemente. ¡Ay!

Ahora que

me

acuerdo, quetengo que irádaresa lección

y

será tarde quizás. Mi capa,

mi

sombrero.

(15)

Ea, hasta luégo,hijamía. ¡Ahí que sivieneese cua- drúpedo,lotratesconmuchísimaconsideración, ¿eh?

Rosa. Sí, hombre, sí;descuida. Oye,oye: Tráeteunosazu- carilloscuandovengas.

Nic. Bueno, hasta luégo.(Vase.)

ESCENA VIII

DOÑA ROSA

Pobre Nicomedes. La verdades, que sinofuerapor esa disposición queDiosleha dado paratodo, nosé quéiba á serdenosotros,porque,

como

estuviéramos atenido» á la paga, ya, ya, ¡buen pelo íbamos á echar!

Aun

así, nole tenemos

muy

bueno que diga- mos. Yo, sin embargo, en medio de lo triste de nuestrasituación, tengounconsuelo, porque, sibien esverdad que no estamos

muy

bien, comprendo que aún podíamos estar peor...

Aunque

peor queesta- mos...quéseyo,.

ESCENA IX

DICHA, PAULA, QUIGO

y después

DON NICOMEDES

QUICO. lForcejeando por desasirse de su madre, que lotrae casiarras- trando.) |Noquiero, ea!ni

más

nimenos,

Paula. ¡Chiquillo!

¿Da

ustésu premiso?

Rosa. Adelante, mujer. ¿Peroquées?...

Paula. Ná, sies queeste chiquillo... ¿No está don Nico- medes?

Rosa.

Ha

salido,peronotardaráen darlavuelta. Siéntate.

Paula.

Con

premiso.Pus yovenía...

(16)

14

Rosa. Si es algoque puedayo...

Paula.

No

señora;es decir, no y sí;perqué,

como

dijoel otro, ustéalfin eslaseñoradelseñoimaestro.

Rosa. (Ysinquelodigael otro.)

Paula.

Y

lomisino viene ustéáser aquí,que yo en

mi

casa:

yyoenmicasa.».

Rosa. (Adónde iráá parar.)

Paula. Sile digoá

mi

maridoesto hay quehacel, esto sace

y

saremató.

Rosa. Pero bueno...

Paula. Pus misté;yo veníaáponel al chico en laescuela, porque noquiero queseaunbestia

como

supadre.

Rosa, ¡Mujer!

Paula. Si es la verdá.

Y

además; que siempre estará aquí

más

recogió y mejor quearrastrándoseporelbarro, que no consigue una verlos limpios nunca y to lo estrozan. Miste, ¿veusté estachaqueta? (Arrimándole unadelas mangas queestará llenade barro ála cara.)Pues selahepuestonueva hoypavenil ável almaestroy miste ya

cómo

latiene.

Rosa. Bueno, pues mira, Nicomedes,

como

te he dicho antes,no debetardar: espéraleyél tediráloque re- suelve: aunqueparecedemasiadopequeñopara...

Paula.

No

locreausté. Tanchequelito

como

leve usté ahí, pusesun demonio que no

me

dejahacerná:poreso seletraigo almaestro, á versiél...

Rosa. Haces bien. Siendo tan malo... (al maestro con el muerto.) (Quico, que durante laescena está pugnando por escaparseá la calle,en estemomentoconsigue su objeto ysale por elforo corriendo, átiempo quodonNicomedesvuelve, se encuentra con él, y del golpe que ambos reciben en el en- cuentro, don Nicomedescasi caeytira ai sueloun papelcon azucarillosque traeráen lamano.)

Nic. Bien decíayo,que

me

parecíatarde... ¡Jesús, María y José!

Paula. Perochico.

Rosa. ¡Diablo dechiquillo!

(17)

Ven

aquí, condenao. ¡Dios

me

perdone!

Ven

aquí.

(Lo cogeytrao áescena sujeto deunbrazo.)

¡Buenalahicimos!

¿Noladecía yo áusté queera dela pieldel diablo?

No, no;si... (Aparte.) ¡Bienpodía traer sujeto con una cadenita al angelito! Lástima de dinero quehe empleado yoen...

(cogiendolosazucarillos.)Ni unosoloha quedadosano,

¡Vayaconlacriaturita! ¡Malhaya!... (Vase porialateral delaizquierda.)

ESCENA X

DON NICOMEDES, PAULA

y

QUICO

Paula. Miátúquemaldecía ocurrencia.

Nic. No,sino tiene importancia lacosa.¡Vaya! Sujétele usted, sujétele usted, no vayaá repetir.

Paula. ¡VálgameDios!Guando

más

quisiá una que...enfin,

yaustésabe lo queson chicos.

Nic. Sí. (Aparte.) Desgraciadamente.

Y

qué,¿quéletrae á ustedpor acá de bueno?

Paula. Pus,laverdá:veníaá ponelalchico enlaescuela.

Nic. (Aparte.)

No

enmisdías,mientrasnole domestiques.

Paula. Porque, loquedicesupadre;endengunaparte están mejorqueallíy

más

descansá.

Nic. (Aparte.) Justo.Ai Maestro.

Paula. Ves á verá don

Mcomedes,

le dices lo que

hemos

pensao y andando.

Nic. (Aparte) (No andarás mal.) Pues hija,losientode veras, lo siento, pero es

muy

pequeño. Loschicos, hastaloscinco años»..

Paula. Sitié cincoy medio.

Nic. No; digo que, hasta los cinco años, al lado de su madre,paraquelesvayaenseñandoá rezar siquiera.

Después,ya esotra cosa: álossiete,por ejemplo, ya

ellosvan formándoseideade loqueselesdicey...

Paula.

Nic.

Paula.

Nic.

Rosa.

(18)

Palla.

De

modo, que no pué ser.

Nic. Imposible, hija.Cá, siestáprohibido porlos regla- mentosy...

Paula. Puslosiento. Yoquelotraía too preparao,golberme ahora...

NlG. (ReparandoenellíoqueenlamanotraerádoñaPaula.)(¿Qué traerá ahi?)

Paula.

En

fin,

menos

mal, que lo que es, no se echaá perdery sepué aprovechar.

Nic. Traía usted talvez...

Paula. Ná,ná, sidespués deto, noesná quevalga lapena.

Me

dijo supadre,llévalealgo almaestro pa festejar la entrádel chico ypaquerepartaen el bateo;yyo, eché unas libras de chocolate yun poco jamónpa usté, yunascastañaspa que lasrepartiera entre los muchachos.

Nic. (Ahí viene mediojamónlomenos.)

PAULA.

En

fin,

CÓmO

ha deSer. (Haciendo ademánde marcharse.) Nic. (¡Canastos!)Oigausted, oigausted.

Gomo

una excep- cióndela regla, queno ha de repetirse... (desgra- ciadamente) consientoenque vengael muchacho.

Paula. ¿Deveras?

Nic. Sí señora. Perosería

muy

conveniente que nolede- jara usted delamano, porque es

muy

travieso.

Paula, Eso,descuide usté.Pususté dirádóndedejo esto.

Nic. (Con tono de indiferencia.)

En

cualquier parte... (Lo esencial esquelo dejes.)

Paula. Aquíqueda. Conquehastamañana.

Nic.

Vaya

usted con Dios.

Y

tú, que no seas tanrevol- toso,¿eh?

Quico.

No

señor.

Paula. Hastamañana, señorMaestro ¡Ah! y siento lodelos azucarillos. (Vaseporelforo.)

Nic. ¡Quiénseacuerdaya deeso!

(19)

ESCENA XI

DON NICOMEDES;

después

DOÑA

INÉS ó INESITA

Nic.

Veamos

qué es loqueencierraestepañuelo,(Acercán- dose ála mesa yoliendo,sinabrirle, elpañuelo quedejó so- brela camilladoñaPaula.) ¡Uy,

cómo

huele! Debede serdeprimer orden el contenido. (Empezandoá des- atarle.)

Vamos

áver,

vamos

áver...

Inés. Señor Maestro,

muy

buenastardes.

Nic. ¡DoñaInés! ¡Inesita!

Inesita.

Muy

buenas, don Nicomedes.

Nic. Tanto bueno poracá.

Inés. Extrañará ustedque

vendamos

á verle,¿noesverdad?

Nic. Cierto.

Y

esoque yo

me

decía: vaya, doña

Tomasa

sabelo medianamente que andaelasuntode

mi

paga, y

como

noignora por culpa de quién atraviesotan precariasituación,ledareparo;..Arique,doblemente

me

felicitode verjas por esta casa, porque es señal dequealgunabuenanoticia tieneque comunicarme.

Inés. Puesmireusted, esverdad...

Nic.

Vamos

á ver,

vamos

á ver:graciasáDiosque... Pero, Siéntense UStedeS.(Lasofreceunassillasysesientanlostres.) Inés. Digo,quees verdad,quesinoveníamos, eraporeso.

Nic. ¡Quétontería!Después de todo, laculpano esde us- tedes, áquienes no puedo en justiciapedir

más

que una buenavoluntad.

Su

esposo,¿uesposo eselque...

¡Caramba, mire usted que debermetreinta y cuatro mensualidades!...

Inesita. Esoes atroz.

Nic. ¡Nolo sabe ustedbien, hijamía!

Inés.

Yo

muchas veces hablo deesto con

mi

marido

y

digo: ádon Nicomedes hay quepagarle.

Inesita. Es verdad, muchasveces lohe oído:ádon

Nicome-

deshay quepagarle.

Nic. Peroesoyalodebe saber su esposo de usted.

Inés. Élsiempre

me

contestaque yaverá;queelMunicipio está

muy

mal.

2

(20)

18

Nic. Elqueestá

muy

mal

puedeustedcreerme,

el que

está

muy

malsoyyo:siesto dura,noséquévaá ser denosotros. ¡Creaustedque hayveces, que preferi- ría sercaballo á sermaestro deescuela.

Inesita. jJesús!

Don

Nicomedes...

Inés. ¡Quéocurrencia! ¡Já, já!

Nic. No, no lotomen ustedesá broma; ylacosa tiene su explicación.

Inés.

Qué

explicación niqué.. .

Nic. Siyofueracaballoun otoñosiquiera, iría á Madrid

y

puede que

me

ganara cualquierade esos premios queregalaelGobiernoalFomentodelacría caballar.

Inesita. (So nriéndose.) ¡Qué donNicomedes!

Inés. Bueno. Ahora,

vamos

á nuestro asunto.

Nic. Ustedes dirán enquépuedo...

Inés. Usted ya sabráque seprepara en elpueblouna gran funciónreligiosaparaeldíadoce.

Nic. Sí: algohe oído enlaplazaelotrodía,de unas roga- tivasónosé qué...

Inés. Efectivamente.Sillevamosun añoimposible. Niuna gota de agua... los campos están que da lástima verlos.

Nic. Sí,y

como

llueve sobre mojado...

Inés. ¿Llover?Esoquisiéramosnosotros,quelloviera.

Nic. Quierodecir,que

como

yaelanteriorfuéun año tam- biéndeunasequíahorrorosa...

Inés. Calle ustedporDios: si asínohaycosechas posibles.

Nic. Esverdad.

Inés. ¿Quécreeustedque cogeremosesteaño?

Nic. (¿Cogeremos?)Yo... (Yo pienso cogerlo queelante- rior: elcieloconlasmanos.

Inés. Nada, puedeusted creerme, nada.

Nic. Esocreo yo; queno

vamos

ácoger nada.

Inés. Así que, sehapensadosacar álaVirgen enrogativas, áversiquiereel cieloqueeltiempo cambie.Inesita ha hecho unos versos, á los que pondrá música el sacristánysecantaráneldíadela fiesta.

(21)

Nic. Vamos, losversos deInesita, son para provocaruna tempestad.

Inesita. Losversossolos, no.

Nic. (Puedequebasten.)

Inés.

Lo

quequisiéramos esqueusted losrepasara antes de que nadielosoyera,por situvieranalguna cosa que...

Nic.

Como

ustedes quieran.

Inés. (ainesita.)Sí.Dáselos, niña.

Inesita. (Dando ios versosá don Nícomedes.) No valen nada,ya veráusted»

Nic.

Lo

creo... Digo, no creoque... vaya, modestia de usted.

Inés. Nosotras entre tanto quisiéramos saludar á doña Rosa.

Nic. Debe andar porlacocina tomando elfresco. Pasen ustedes,pasenustedes. ¡Rosa! Ahívaeso.

ESCENA XII

DON NICOMEDES

Sí;notengo quehacerahora

más

que dedicarme á lecturas peligrosas...porque esto, no

me

cabe duda, debe serunalectura peligrosísima. (Leyendo el papel queledió Inesita.)

Agua, agua,VirgenMaría.

Agua

del cielo

nosenvía.

Te lapedimos con efusión

losárboles,las flores, lospájaros

y

yo,

¡Ah!sí.

jAh! no.

Mándanospronto

un

chaparrón.

¡Ah!no.

¡Ah!sí.

(22)

20

Un

chaparrón

envíaaquí.(Ligerapausa.)

No,lo quees yo,novoyálaiglesia eldíaque estos versos secanten; porque

como

Dios escuche á esta criatura,

me

voyáponer

como

unasopa Vaya, lué- gocontinuaré. Ahora, vamos á loimportante, y lo importante es ver lo que encierra este panudo.

(Acercándose a)pañueloquedejó Paulasobrelamesa—camilla yoiiendoie.)¡Uyf jCótuo huele! ¡Diosmío, yo

me

pon- gomalo! ¡Agua delcielo! ¡Ahí sí. jAh!no.(Desatando el panuco.) ¡Ghocolat*!.. ¡Yquéchocolate! Esto eslo

que se llama verdadero chocolate sin cacaoni esas porquerías. (Leyendo acubierta delpaquete.)Grailfábrica de chocolates de Ladrillo y Compañía. (Volviendo á examinar elpañuelo.) ¡Jamón! Pues, ¿yeljamón? ¡Vaya unolorcillo quetiene eljamón!

No

puedoresistirla tentación de tomar unalonchita...Nada, quenola

puedoresistir. (Saca uncortaplumasdesubolsilloy parte.)

La

verdad es, quesiyopudiera

comprarme

unja-

món

todos los meses, lo había de pasar

muy

bien;

¡vaya si lo pasaría! (Probándolo.) ¡Sublime! ¡De pri- mera! Nada, queesde primera.

En

cuantoJel bruto delAlcalde

me

dé algo siquieraácuentadelo que se

me

adeuda,

me

compro un jamón.No,dosjamones.

Peroes

muy

bruto el talpara hacernadaporlains- trucción,porla...

ESCENV XIÍI

DICHO

y

EL ALCALDE

(Yadentro.)

Me

alegroencontraráusted.

Paseusted adelante.

No

vengodebromas, ¿eh? El asunto porque vengo es serioy

muy

serio.

¿Viene usted áanunciarme el día del cobro talvez?

Alc.

Nic.

Alc.

Nic.

(23)

21 Alc. Repitoqueno vengodebromas.

Nic. No,siestoselodigoáusted

muy

deveras.

Alc. ¿El día delcobro?Ya habrállovido para entonces.

Nic. Sí, ¿eh?

Alc. Hombre...

Vamos

aver.

Nic. Digausted.

Alc. Figúrese usted queusted fuera

un hombre

honrado, cabal...

Nic. ¡Canastos! Eso no tengo necesidad de figurármelo, queiosoy.

Alc.

Ya

llegaremos á eso.

Y

quetuviera usteduna mujer á quienquisiera...

como

sequiereálamujerpropia.

Nic

Adelante. Pero no se

me

ocurre á cuento de qué viene...

Alc.

Un

poquito de calma,queá esovamos. Puesfigúrese usted quesiendo un hombre enesas condiciones,se encontrara usted elmejordía conqueotro hombre...

sin aprensión, nivergüenza... llegabaáatreversehas- ta á dar unacita á su mujerde usted; ¿ustedqué haría?

Nic. Pueshombre,la cosa...

Alc. Nada, ¿quéharíausted?

Nic. Pues yo,sieso

me

ocurríaelmejor día, lepediría á Dioscontoda

mi

alma queno

me

diera díasmejores.

Alc. ¿Nada más?

Nic. Esto, porlo que toca alprimer punto.

En

cuantoal

hombre

sinaprensiónnivergüenza que seatreviera á tanto... qué se yo... puede quelerompieraunacla- vícula.

Alc

Esoya es algo. Pero dígameusted.

Y

si seencon- trara ustedconque eltalera

un

hombre... viejo...

repugnante...

un

hombre, enfin,dequiennodebie- ra ustedtemerlacompetencia, ¿qué haría usted?

Nic. Entonces, pues leromperíaotra clavicula.

Alc, Pues prepáreseusted, porquenole voyá dejarhueso sano.

Nic ¿Quédiceusted?

(24)

22

-

Alc.

Lo

queusted haoído, que levoy á romper unacla- vículaeneste

mismo

momento.

Nic. Usted vieneequivocadosinduda.

Alc. No, no vengoequivocado. Sé quelecorrespondená ustedunosestacazos quetengo que repartiryvoyá dárselos.

Nic. Pero¿quéva ustedáhacer?

Alc. Ahoraloveráusted.

Nic.

No

seaustedatroz,hombre;le digoáustedqueviene equivocado.(Don Nicomedesseamparatras lamesa-cami!ia delasacometidas del Alcalde.)

ESCENA XIV DICHOS

y

DOÑA ROSA

Rosa. ¿Quévoces sonestas?¿Ustedporaqui?

Nic. Nada; este caballero que ha venido con ganas de armarla.

Alc.

Yo

no vengo conganas de nada,señora;loquehayes,

que no

me

hace graciaquenadiesediviertaconmigo.

Rosa. ¿Peroqué es ello?

Nic. ¿Loyosiquiera?

Ha

venidoahíconunahistoriade unacitay noquéotroslíos...

Alc.

No

valenhipocresías. Suesposo de usted, esunse- ductor. Así,clarito.

Nic. ¿Yo?

Rosa. ¿Mi marido?

Alc. Sí señora.

Nic. Hombre,desdequeleviáustedentrarporesapuerta, comprendí que noveníaustedbueno.

Alc. (adoñaRosa.) ¿Quédice usted?

Rosa.

Que

no puedeser.

Alc

Puessique puede ser: ¿losabréyo?

Nic. (aiAlcaide.)

¿No

ha oído ustedque no puedeser?¡Si losabráella!

Alc. ¡Ea!

A

ver qué dice usted ahora. (Presentándole una cartaádoñaRosa.)¿Conoceustedlaletra?

(25)

Rosa. ¿Aver?

Nic. ¿Y quées eso?

¿A

ver? jToma!lacartade Andrés.

Alc. ¿Qué hadicho usted?

Rosa.

Ya

decíayo.

Nic. ¿Y esporesoporloqueviene usted tan fosco?

Alc. [Si le parece áusted!

Nic. ¡Já, já, já!

Rosa. Tienegracia.

Alc.

Yo

lepego.

Rosa. Pero vengaustedacá,

hombre

de Dios,

Alc.

Yo

no tengo queir áningunaparte. Estacarta está escritapor sumaridodeusted.

Nic

¿Yqué?

Rosa. Sí señor.

Alc.

Y

dirigidaá

mi

mujer.

Rosa.

No

señor.

Alc. ¿Lo querrá usted sabermejor queyo?

Nic. Nada:no te molestes;déjalo.

Rosa. Pero digausted.

En

su casa, ¿no hay

más

mujeres quelasuya?

Alc No

entiendo...

Nic. (Erestú

muy

bruto.)

Rosa.

Y

enelpueblo,¿nohay

más

hombres queeste?

Alc. ¡Ah!qué sospecha... pero, cá,nocuela.

Nic. ¡Hombre!¿creeustedque ni

mi

edad, ni

mi

alimen- tación permiten...

Alc

La carta esdeusted.

Nic

Dale... ¿Nole handicho á ustedya quesí?

Alc Y

elmentecato áqueenellase alude, soyyo.

Nic. Sí señor... es decir, yoignorabalapersona áquien...

Alc De

modo, que nosetratade

mi

mujer.

Rosa. ¡Qué disparate!

Nic. Esoesalgún noviajo de la niña,que no merecesi- quiera...

Alc

(aiMaestro.)¿Quiere usted decirme porquéhace estas cosas?

Nic. Porbien poco;puedeusted creerme.

(26)

— 24-

Alg. ¡Cuánto

más

valiera que atendieraustedcon

más

es- meroalcumplimiento de su cometido!

Rosa. ¡Lástimano hableustedtodavía!

Nic. ¡Alto,señorAlcalde,esoquenoloconsiento! Hable ustedcuanto levenga en gana, pero no censure el

modo

conque desempeño micometido, queestá

muy

por cima del queustedes tienen de cumplir con- migo.

Rosa.

No

tienenellos laculpa.

Alc. Sisuesposo de ustednohiciera

más

queloquedebe...

Rosa. Simiesposonohiciera

más

queloquedebe, hubiera dejado yaestaescuela,quesóloleproducedisgustos.

Alc. Pues cuandonotienecuentaunacosa, se deja.

Rosa.

Y

tanto

como

ladejará.

Alc.

No

faltará quien...

Nic. Sí, esuna bicoca. Puedeusted anunciar la vacante desdeluégo,pero advirtiendoque laspesetascon que estádotadalaplaza, son nominales;asísabrá á qué atenerseel quelaacepte.

Alc. ¡Hombre,cualquieradiríaquese ledebe á usteduna fortuna!

Nic. ¿Te parece?(asu mujer.)

Rosa. lNo, siespocotodavía!Cuando danustedescon sim- ples

como

él,hacen perfectamente.

Alc. ¡Señora!... .

Rosa. Nada, lodicho.¡Tramposos!

ESCENA XV

DICHOS, DOÑA

INÉS ó

INESITA

Inés.

No

podemosesperar más. (viendoásuesposo.) ¡Cómo!

tú...

Alc. ¿Ustedesenesta casa?

Inés. ¿Pero eran contigolasvocesque?...

Alc. ¡Conmigo, poresta señorita! (a sohija.)

Venga

usted

(27)

acá. ¿Viene ustedtambién á que don Nicomedes la escribaalgunacartaparaelnovio?

Inés. Pero¿quédices?(Ásu esposo.) Inesita. Yo...

Inés. ¿Inesita cartasparaelnovio?

Alc. (Remedandoá su mujer.) ¿Inesita cartas paraelnovio?...

Estástoeandoel violón. (Ásahija.) ¿Quiere usted de* cir,hipocritilla,con quiénsepermite ustedandar

en

amoríossin mipermiso?

Inesita. (¡Diosmío, todo lo sabe!)

Inés. ¿Esdecir,que

me

estabasengañando?

Inesita. ¡Pero madre... siyo!...

ESCENA XVI

DICHOS

y

ANDRÉS

Andrés,(conuntalegoenlamanoenquetraelo prometidoá don Ni- comedes. Entra con aire satisfecho y hablando fuerte.)

Ya

estoyaquí,don Nicomedes.(AlveralAlcaldeyfamilia.) IjCataplúmü \\Gilenalahicimos!!

Inesita. (ai veráAndrés.) jDios mío! ¡Andrés!

Nic. (aiAlcaide.) Ahítieneustedásuhombre.

Alc. ¿Qué?

Nic. Al dela cartita.

Alc. ¿Dóndeestá? (viendo á Andrés.)¿Ese?

Va

usted áver, Rosa. Éstevaáhaceralguna barbaridad.

Nic. Es

muy

posible.

AtC. (YéndoseáAndrés.) ¡OigaUsted!

Andrés, (intenta escapar.

)Vuelvo, vuelvo.

ALC.

No

Señor. (Cogiéndole de la chaqueta y trayéndole do un trazo á donde están lasdemás figuras.) ¡Si tenemOS que arreglarlosdosunacuenta! e

Andrés. Si noséde números.

Alc.

Venga

usted acá.

Rosa.

¿Cómo

acabaráesto?

ALC. (Presentandoá Andrésante Inesita.)Aquíletienes.

Inés. ¿Conque este zagalón?...

(28)

26

Andrés.

Yo

tengo

mi

nombre, ¿sabe usted?

Inesita. Pero...siyo...siél...

Nic. Justo. Silosdos...

Alg. (aiMaestro.) Apárteseusted, hombre.

Nic. ¡Caramba!

ÁLC. (aInesitaqueestáconlavistafijaen elsuelo.) Sí,

mucho

miedo,

mucho

miedo ypOCa... (Volviéndosebruscamente

¿Andrés.)

Y

usted, ¿tampoco dicenada?

Andrés. Pues nopaecemás quetiéalgo departicularquelos dosqueramoscasarnos.

Inés. (Rápida.) ¿Ustedcasarseconmihija?

Andrés.Sí señora.

Alc. ¿UstedcasarseconmiInés?

Andrés. No, que

moy

á casarconusté. Alláveremos.

Rosa. ¡Miren, mirenelmastuerzo!

Inés. (asu marido.) Noslasapuesta.

Alc. (a Andrés.) |Yaseestá usted quitando dedelantede

mi

vista!

Rosa. ¡Cálmeseusted!

Andrés.

Ya me

voy,hombre,ya

me

voy.

No

hay quesofocar- sepor tan poco.

Como

dijoelotro, después detoo,

un hombre

siempreesun hombre.

Nic. ¡Adiós,Séneca!

Andrés.

Y

valemucho.

Alc. Bueno.

Vaya

ustedconDios.

Andrés.Siya

me

voy.

Tan

ymientras quieraella, ytan

y

mientras quiera yo,

COmO

no. (Dirígese al foro, ha- ciendo antescomosifueraádecir algoó Inesita.)

Alc. ¿Qué eseso?

Inés. ¡Quédescaro!

Alc, Lejosdeaquí,ó norespondode...

Andrés.¡Yaloheoído,hombre, yaloheoído! ¡Cuidao conla gente!(Vase; pero antes, comodistraído, dirígese al talego enquetrajo ádon Nicomedes loprometido, conpropósitosdd llevársele.)

Nic. (Conrapidézyquitándosele.)

De

ningún modo.

No

con- sientoquetemolestes.

(29)

27

ESCENA XVII DICHOS,

menos

ANDRES

Alc. (aiMaestro.)Ahítieneusted las consecuenciasde sus cartitas.

Nic. Eslaúnicaque he escrito. Además, no hubierafal- tado quien

me

sulstituyera,

Alc. Ea,en marcha, que tengoque estar en el

Ayunta-

mientoantesdelasdos.

Inés.

Cuando

quieras.

Alc. (aInés.)

Ya me

entenderé conusted, señorita.

Inés. \adon Nicomedes.)¡Ah!¿Vio usted aquello?¿Encontró usted algo queno...?

Nic.

Nada

absolutamente. Creo de todas veras, que con- seguirán ustedes sus propósitos.

En

cuantoestos versosse canten, habrá lluvia...(y pedriscoy gra- nizo)enfin,unaverdadera tempestad.

Alc. ¿De quése trata?

Inés.

Ya

lo sabrás.Esunasorpresaquete preparo.

Alc.

Ya

lo dirássiquieres.

Nic

Prepare ustedelparaguas porsiacaso.

Inesita. ¡Pobre Andrés!

Alc. Vamos, vamos.

Nic.

Yo

espero que...

ALC. (Tapándolelabocay no dejándole hablar.) Sé lo que Va ustedádecirme. Selepagará á usted, hombre,sele pagará á usted, aun cuando no es eso lo que se acostumbra Pero,nadadeescriturasdeciertogénero enlosucesivo,¿eh?

Nic Como

usted

me

dé esos cuartos,soy capáz de supri- mirlaescriturahastaenelcolegio.

Inés. Vaya, queustedeslo pasenbien.

Inesita.

Muy

buenas.

Rosa.

Vayan

ustedes conDios.

Alc

Hasta otravista.

Nic.

Vayan

ustedescon Dios.

Rosa. Abur.

(30)

-

28

ESCENA ULTIMA

DOÑA ROSA

y

DON NICOMEDES

Rosa. ¡Quédía!Estoy mareada.

Nic. Hija, otroshabrápeores.

No

podemosquejarnos.

Nos

hansurtido de comestibles,yademás, paraque todo sepongabien,yahas oído al Alcalde. ¡Por finnos van ádaresos cuartos!¿Quénosfalta?

Rosa. ¿Quénosfalta?Hombre, y... (Señalandoaipúblico.) Nic. ¡Ah! sí,tú verás, (ai público.)

Una

palmadanoesnada

sielbocetote agradó.

No me

contestesqueno

y otórgame unapalmada.(Telón.)

FIN

(31)
(32)

PUNTOS DE VENTA

MADRID

Librerías de los Sres,Hijos de Cuesta, ca'le de Carretas,9; de

Z). FernandoFé,Carrera de SanJerónimo,2;deD. Antonio de

San

Martin, PuertadelSol, 6;de D. M. Murilío, calledeAlcalá, 7; de D.ManuelRosado,Esparteros. 11;de Gutenbérg,calle del Príncipe, 14; de \os Sres.

Simón

y Compañía, calle délas Infantas, 18;

de losSres.EscribanoyEchevarría, Plaza del Angel, 12.

PROVINCIAS Y EXTRANJERO

En casa delos corresponsales de la Administración

Pueden también hacerse lospedidos de ejemplares directamente áestacasaeditorial,acompañandosu importe ensellosdefranqueo óletrasde fácil cobro,sinlocualno serán servidos.

(33)
(34)

MQiomsiNmav

(69

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TKOOSva sogan

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na Hosaons

aoiiaa 'ssejiívs zagíLK okvihvh

(35)

Li%E SALTA

Bocstodecostumbres populares, enunactoy en ptosa

ORIGINAL DE

D, FIDEL MELGARES

.adocon éxitoeoel

TEATRO

ESPAÑOLlanochedel15deFebrero de1S92.

•T

MADRID

IMPRENTA DE JOSÉ RODRÍGUEZ

ATOCHA,100, PRINCIPAL

1892

(36)

PERSONAJES ACTORES

DON MCOMEDES

(maestro de es-

cuela)

Don Manuel Dl

DOÑA ROSA

(su mujer)

Doña

Rita Revili

DOÑA INÉS

(mujerdel Alcalde). ... » JuanaGonz,

PAULA

(madre de Quico) Srta. Alisedo.

INESITA(hijadedoñaInés). » Bertomeu.

EL ALCALDE Don Fernando

C

ANDRÉS

Sr. Rivelles.

QUICO

(oiño) Niña Alcar

Niñosdelpueblo.

La

escena en

un

pueblo

de

la

Mancha.

I

Estaobraespropiedad de su autor,y nadie podrá,sinsu per reimprimirla ni representarla enEspaña y sus posesiones de 1

mar, ni eniospaisescon losccales haya celebrados ó se celebr adelante tratados internacionalesde propiedadliteraria.

Elautorsereservaelderecho de traducción.

Los comisionados representantes de la Administración Lírico mática deD. EDUARDOHIDALGO,sonlosexclusivamenteencar de conceder ónegarel permisode representacióny delcobroc

derechos í'e propiedad.

Qneda hechoel depósitoque marcalaley.

(37)

DE TODOS MIS RECUERDOS Y ASPIRACIONES

t<eé.

671188

(38)
(39)

Laescena representaunasalahumilde de pueblo, con puertaalforo y laterales.La de laizquierdacomunicaconlashabitaciones interiores de lacasay lade laderecha con ladestinada alcolegio*Enlas paredes,sevealguna estamparepresentando escenasreligiosasy una percha demaderaenqueseyelacapayelsombrerodedon Nicome- des.En laescenaseis sillasde pajay unamesa—camillacon faldas debayeta verde: junto á lamesa unasilladecostura,depaja tam-

bién,enque aparece sentadayhaciendomedia doñaRosa.Al levan- tarse eltelónse oiráelfinaldeunaoracióndelasqueseacostumbran á rezar antesdesalirlosniñosdelcolegio,concluidalacual,yconel murmullo y algazara acostumbrados, salen loschicos por lapuerta lateraldela derechay vandesfilandoporladel foro.

ESCENA PRIMERA DON NICOMEDES

y

NIÑOS

Nin. l.° Hasta

mañana

siDiosquiere, que ustedlopase bien.

Nin. 2.° Hasta

mañana

siDiosquiere.

Nic.

Andad

con Dios.

Que

seáis buenos; que estudiéis mucho...

Niños. Hasta

mañana

siDiosquiere,queusted lopase bien.

(Vanee.)

(40)

Nic.

Y

cuidado con hacerme novillos, ¿eh? (viendo á un chico que pone á otroelpióparaquecaiga.) ¿Qllé eseSO?

¿Quiere usted apostar áquesequedasincomer?

ESCENA

II

DON NICOMEDES

y

DOÑA ROSA

NlC. (Mirandoálapuerta pordondesefueronlos muchachos.)¡Ayl gracias áDiosque

me

dejáisenpazunosmomentos.

Teaseguro, Rosa, quehacefaltatodo elentusiasmo, todalaresignación y todalanecesidad quetenemos nosotros, parano haber enviado yaal diantre esta honrosísimaprofesión.

Rosa.

No me

hables deeso;porque cuando pienso en las rabietas que pasas desasnando tanto muñeco, enlo pocoqueteloagradecenyenlomal quetelopagan,

me

llevan losdemonios.

Nic.

No

exageres,hija,noexageres...

Rosa. Vasá decir todavía...

Nic.

Como

mal no

me

lopagan: laverdadante todo. Eso quisiera yo,que

me

lo pagaran, aunquefuera mal.

Rosa. Tienes razón.

Nic.

Y

eso queotros podrán quejarsecon mayormotivo, puesámí

Dios no

me

olvide— nodejade ayudarme

lasuerte,y otrospuebloshayde

menos

provecho y scuelaspeores.

Rosa. Sí, pero eso agradéceseloálacasualidady álapoca disposicióndeestasgentes paraciertas cosas,quelo

queesal Gobierno...

Nic. El Gobierno, ¡jé,jélbuenacosa

me

hasnombrado; el Gobierno.

Como

estuviéramos esperando á que el Gobierno nosdierade comer...

Rosa.

No

haría sinoatenderunaobligación sagrada.

Nic. Quita,mujer.ParaelGobiernono hay nadasagrado más queelpresupuesto,nipuedeocuparse delavida delosdemás,ocupadoen alargarlasuya propia.Ten-

(41)

cebido enestosó parecidos términos. Al Ministrode

tal,ó al Directordecualramo, seleadeudan diezy

siete mensualidades.

Me

voyámorircon las^anas.

Rosa.

En

cambioellosleen todos los días noticias semejan-

tes,relacionadasconlosmaestros deescuela, y...\

Nic.

No

lasleen,créemeámí. \

Rosa. ¿Que no lasleen? \

Nic. Mujer,yo creoquenolasleen;porquesicreyeraqu&

las leían,teníaquecreer otrascosas peores.

Rosa. Tienes razón.

Nic. Yo,sinembargo, no desmayo.

aquímiúltima la- mentación, ecofiel deun estómagodesfallecido. (Saca unperiódico delbolsilloy leo.)«Al profesor deInStrUC- ciónprimaria de Villasintrigo, seleadeudan, según carta quenosdirige el interesado, treinta y cuatro mensualidades, óloquees igual, tresmil doscientas cuarentaytrespesetas. ¿En quépaísvivimos, señor ministro de Fomento?» Eso digo yo, ¿en qué país vivimos?

Rosa. jlnfames!

¡Gomo

si tuviéramos aquí una mina de dedondeirsacando.

Nic. Efectivamente: nos tratan

como

si tuviéramos una mina,cuandolosque tienen una minacon nosotros sonellos. Yo,por supuesto, ya noquiero cobrar.

Rosa. ¿Quédices?

Nic. No, digo,quesihe puesto este suelto, ha sido

más

bienpor versiconsigoque alAlcalde le i

un

re- corrido.Letengounaira...

Rosa.

Como

queseestáatiborrando,mientras nosotros...

ESCENA

III

DICHOS

y

ANDRÉS,

por el foro.

Andrés.(Yadentro.)¿Sepué entrar?

Rosa. Adelante,hombre,adelante.

(42)

Nic. (Aparte.) (Yoqueéllo preguntoal marcharme.) Andrés.

¿Cómo

estánustés?

Rosa. Nosotros,bien,áDiosgracias. ¿Ytú?

Andrés. Güeno.

Nic] Güeno... digo,bueno hombre, bueno.

tanforta- chón y tanguapote

como

siempre...

(Y

tan animal.) Andrés.Si señor.

Rosa. Daleunasilla.

Andrés.Déjelo usté, señor Maestro, (sentándose en unasillaqo©

habrá dado don Nicomedes.)

¿A

qué se VaUSlé á

mo-

lestar?

Rosa. ¡Déjalo, hombre!

Nic. ¿Quéte traepor aquí?

Andris. Pues... |Jé, jé!

Nic. (Aparte.)(¡Quétraerá estegaznápiro!) Andrés.

Me

dacortedá.

Nic. Vamos, hombre,¿tanmaloeslo quevas ádecirnos?

Andrés. No, pero...siestuviéramossolos...

Rosa. Osdejo

un

momento.

Voy

áversi...

Andrés. No,no. Siestonoquiédecir queusté estorbe.., Rosa. ¡Quédisparate!...(¡Habráestúpido!)

Andrés. Perosise quié ustémarchar, mejor.

ESCENA IV DON NICOMEDES

y

ANDRÉS

Nic. Ea,yaestamossolos.

Andrés. Laverdá,no... no sé

cómo

empezar.

Nic. Vamos, hombre,¿notienesconfianzaen mí?

Andrés.Sí... sinoesporeso.

Nic. Entonces...

Andrés. Es que... pues mistó, señor Maestro, la verdá;

yo

tengo novia.

Nic. ¡Hombre!¿Conquetienesnovia? Bien,¿yqué?...

Andrés. Misté...no sevayausté á ofender.

Nic. Yo, ¿qué

me

hede ofenderporque tengas novia?

(43)

carta pa ella.

Nic. ¿Qué?

Andrés»

Como

yo tengo una letra tan rematá, y luégoque quisiáponerlaunacarta en verso;

como mañana

es su santo... y

como

que ustélassaca de lacabeza

como

quiere,siustéquierepuéhacerlo:yo

me

acordé

y

dije, puesvoy, ypuéque

me

la ponga...

y

aluégo yosabréloquehe de hacerconél.

Nic. ¿Conquién?

Andrés.

Con

usté.

Nic. ¿Quévas á hacerconmigodespuésqueteescriba la carta?

Andrés. Silo digo porqueyonosoydesagradecido.

Nic. ¡Andrés!

Andrés.

Y

yasabe ustéquetengo mediosde...

Nic. Ni

me

hables deeso.

Andrés.Si seha de enfadarusté, entonces...

Nic. Digo queeso nidebedecirse... (eso se hace.) ¿Con- que una cartaen verso?

Andrés. Sí señor.

Nic, Bueno, pues vuelve luégoy...

Andrés.

Yo

laquisieraahora, porque... ahora, es lahora en quepuoverla,y llegoyseladoyporlaventanat Nic. (¿Quéle escribo yo áeste muchacho?) Mira, pues

espera

un

poco,voyáver si

me

sopla lamusa. (Vase por lapuertaenquese suponeestáel Colegio.)

ESCENA V

ANDRES,

solo.

¿Lamusa? ¿Quiénseráesa que leva ásoplar? Pus señor, bien. Así, mientras elpadre estáenel

Ayun-

tamiento, yo... Cuidiaoconel

hombre

también, ¿por quénoquerráque tengarelaciones suhija?Pus

hom-

bre, nique laguardara pamonja exprofesa.

Y

eso

(44)

— iO-

que... jjé, jé! tan

y

mientras quiera ella,

y

tan y mientras quierayo,

como

siquisiera.

Ahora

llego, sinoestáenlaventana laecholacarta;si está...si está,claro, siestáno se laecho; si está se ladoy, esoes.

ESCENA VI ANDRES

y

DON NICOMEDES

Nic.

Ya

está, Andrés. ¿Quésabeusté?

Nic. ¿Elqué?Si digo queyaestálacarta...

Andrés. jAh!

A

ver, á ver.No, léala usté.

Nic. Diceasí:

«Reina deVillasintrigo:

Mañana, porsertu santo,

me

alegraréquelopases llena del

mayor

regalo.

noteolvides de mí, que yoestaréen pensando,

y

acudiréá tuventana;

y

mienlraselmentecato queteguarda, ufanoesté dela fiestadisfrutando, yopasaréjuntoálí, si

me

dejan, un buenrato.

No

faltes, que ya verás

cómo

yo tampocofalto.

No

faltesque

me

hacesfalta.

Que

nofaltes: tuyo, Paco.»

ANDRES. (Quehacelebrado conentusiasmovariosTersos delacarta.)

No,Andrés.

Nic. Sí, hombre,sí, esteesun pseudónimo.

Andrés. ¡Ahí¿Un sudónimo?

Nic, Claro,hombre.Así, aunqueelpadrecoja esta carta á lamuchacha,no...

Referencias

Documento similar

el timbre dentro. Sale Luisa de la primera izquierda y se dirige á la segunda derecha para ir á abrir. Naná separándose y secándose apresuradamente los ojos.).. Debe

ta y después Luisa. Eur i que se coloca detrás de la mesa y empieza cí tocar la orquesta un wats ú otra pieza que figui a dcompa-.. ñar Enrique moviendo las c impanillas que

(Miguel se relira avergonzado hacia el cenador. Clara se dirige al pabellón á tiempo que salea Teresa y los niños, Manolo, Anita y Patro.).