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Nuevas prácticas para la Inserción

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Academic year: 2020

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(1)Títol: Nuevas prácticas para la Inserción NOM AUTOR: Miquela Collado Amorós DNI AUTOR: 37342583 J NOM TUTOR: Fernanda Caro. Memòria del Treball de Final de Grau. Estudis de Grau de Grau de Treball Social Paraules clau: Exclusión social, trabajo, participación e integración.. de la UNIVERSITAT DE LES ILLES BALEARS. Curs Acadèmic 2014-2015. En cas de no autoritzar l’accés públic al TFG, marcau aquesta casella:.

(2) RESUMEN En este texto se analiza como los cambios políticos, económicos y sociales, han empeorado la situación de colectivos vulnerables y en riesgo de exclusión. Se desarrolla el concepto de exclusión social y se repasan las necesidades en cuanto a Intervención Social. Se plantea si los programas de integración social por la vía de la ocupación, ante tal panorama económico y productivo, son eficaces y se proponen nuevas vías de integración y participación, desde iniciativas locales, para todos los ciudadanos, especialmente para aquellos colectivos vulnerables y en riesgo de exclusión. Palabras clave: Exclusión social, trabajo, participación, integración. ABSTRACT This article analyses how the political, economic and social changes, have worsened the situation of vulnerable groups at risk of exclusion. The concept of social exclusion is developed, needs are reviewed in terms of Social Intervention. It asks whether the social integration programs by means of the occupation, to such economic and productive situation, are effective and new channels for interaction and participation are proposed, from local initiatives, for all citizens, especially for those vulnerable groups and risk of exclusion. Key words: Social exclusion, work, participation, integration..

(3) Índice 1. Estado de la Cuestión ……………………………………………………………...……... 2 1.1. Introducción …………………………………………………………………………. 2 1.2. ¿Qué queremos conocer? ……………………………………………………………. 3 1.3. Metodología …………………………………………………………………………. 3 2. Marco Teórico ……………………………………………………………………………. 4 2.1. Aproximación al concepto de exclusión social ……………………………………… 4 2.2. Los Programas de Inserción …………………………………………………………. 7 2.3. Agentes que intervienen …………………………………………………………… 10 2.4. La centralidad de la Ocupación ……………………………………………………. 11 3. Resultados ………………………………………………………………………………. 13 4. Bibliografía ………………………………………………………………………………15.

(4) 1. Estado de la Cuestión 1.1. Introducción En el panorama Europeo, desde la segunda Guerra Mundial se fueron instaurando las políticas keynesianas a partir del Informe Beveridge. Los estados en desarrollo industrial y económico, fueron adoptando políticas para formar Estados Sociales, que garantizaran protección y ayuda a sus ciudadanos. Se regulaban los Estados del Bienestar en los diferentes países, en base a mayor o menor participación del Estado, Mercado, Familia y Tercer Sector. A partir de los años setenta, la corriente política y económica fue cambiando hacia políticas neoliberales, que se dirigían a reducir el gasto y la intervención estatal, así como liberalizar el Mercado. En España la trayectoria hacia un Estado Social y de Derecho llegó con la transición democrática y con la aprobación de la Constitución Española en 1978. Podemos considerar nuestro Estado de Bienestar tardío y poco consolidado, ya que antes de poder consolidar los diferentes sistemas de protección, ya se había iniciado la nueva corriente neoliberal. Desde el año 2008 se vive a nivel Europeo y afectando fuertemente a los países de Europa del Sur, en nuestro caso España, una situación de crisis económica y política que ha tenido importantes consecuencias sociales. En España muchas personas han perdido sus trabajos, poco a poco las familias han empeorado económica y socialmente. Los cambios estructurales que venían sucediéndose en las familias, han sufrido readaptaciones por las nuevas situaciones por falta de medios para subsistir. Muchas familias no han podido continuar pagando la hipoteca, por lo que también han perdido sus hogares. A nivel político el Gobierno de España ha realizado recortes en muchos ámbitos, afectando principalmente al más necesario: el social. Los diferentes niveles administrativos también han visto reducida su capacidad de dar respuesta a las crecientes necesidades que iban apareciendo. Esta crisis ha tenido unas importantes repercusiones que han transformado la estructura económica y el mercado laboral. El paro experimentó un fuerte aumento que ha continuado con muy baja contratación, junto a nulas medidas de incentivación a la contratación, supresión de mano de obra por maquinaria, trabajos cada vez más precarios, temporales, parciales, por obra, etc, y con sueldos bajos. !. 2!.

(5) Aunque actualmente los políticos y gobiernos europeos anuncian una mejora, reactivación económica y laboral, podríamos pensar que estamos ante un cambio más profundo, una nueva concepción para el mercado laboral. Las necesidades en el mercado laboral han cambiado, ahora las empresas demandan empleabilidad, flexibilidad, polivalencia … Ahora un trabajo ya no es para toda la vida, lo cual repercute en estabilidad para el trabajador. Por otro lado, la recuperación posiblemente no podrá abarcar a todos aquellos que quedaron sin trabajo, además de aquellas personas en situación de exclusión. Por todo ello, es necesario pensar alternativas ante este nuevo panorama del mercado laboral, puede que las vías sean autoempleo, emprendedoria, cooperativismos o otras, pero es necesario dejar de concebir el trabajo como el “todo” (productor, consumidor, ingresos, ciudadanía, socialización, …) que era antes y adoptar un nuevo enfoque de la ocupabilidad. 1.2. ¿Qué queremos conocer? Considerando que desde el Gobierno Estatal y las diferentes administraciones Autonómicas se destinan importantes inversiones y esfuerzos en materia de inclusión, este trabajo pretende plantear si los programas que se desarrollan a través de los Servicios Sociales y organizaciones del Tercer Sector, con la finalidad de inclusión por la vía de la ocupación son elementos válidos ante los cambios laborales y económicos sufridos en los últimos años. Hay algunas humildes iniciativas que cuentan en sus programas perspectivas más integrales y en promoción del bienestar, en lugar de la finalidad de obtener un trabajo, lo cual muchas veces supone un nuevo fracaso para muchas personas que participan en programas para la inclusión. En estos programas se tienen en cuenta las necesidades individuales, la autoestima, las relaciones familiares, la autonomía, así como potenciar las relaciones sociales. 1.3. Metodología La realización de este trabajo se formula a partir de la Pregunta de Investigación siguiente: Ante el panorama actual, ¿son eficaces los programas de inserción por la vía de la ocupación?. Desde el conocimiento de la situación económica y laboral actual, y sobre los programas de inserción social, se plantea la pregunta de investigación, la cual nos remite a una búsqueda bibliográfica para dar respuesta al planteamiento. !. 3!.

(6) En primer lugar se consulta la base de datos del CSIC-CINDOC, en concreto en la base ISOC de Ciencias sociales y Humanidades. De aproximadamente doscientos artículos se seleccionaron treinta y siete, de los cuales los principales fueron siete. También se consultan fuentes secundarias relacionadas con exclusión social, programas y políticas de inserción. A lo largo del trabajo se ha buscado información on-line con carácter de consulta. A través de la lectura de diversos artículos, promovidos por autores a nivel individual o por grupos de investigación y también algunos promovidos por entidades del Tercer Sector, que están relacionados con la exclusión social, el mercado laboral, estrategias de intervención social, etc, se elabora un recorrido conceptual, sobre los factores que caracterizan la exclusión social, sobre los programas de inserción y los agentes que intervienen en el desarrollo de programas así como sobre la importancia que otorgamos hoy en día al trabajo, y perfilaremos nuevas vías de inserción. 2. Marco Teórico Si bien anterior a la crisis ya había sectores de población en situación de vulnerabilidad y de pobreza, podemos afirmar que a raíz de la crisis buena parte de la población española ha vivido dificultades que les sitúan en una situación de vulnerabilidad frente a la pobreza. No nos referimos sólo a la falta de ingresos, sino factores diversos que cambian el panorama social ante este grave panorama; cambios en las estructuras familiares, perdida de empleo y precarización laboral, dificultad de accesos a los servicios públicos y reestructuración del Estado de Bienestar, perdida de vivienda o dificultad para acceder a ella, entre otros factores que influyen en la exclusión. 2.1. Aproximación al concepto de exclusión social Es necesario al referirnos a programas y proyectos de inserción para colectivos vulnerables y en riesgo de exclusión, revisar los factores que intervienen en la exclusión social. A partir de 1989, la Comisión Europea1 empezó a usar el concepto de exclusión para superar la perspectiva economicista sobre la pobreza, aunque ya desde los años 80 se iba eliminando la visión reduccionista en base a la falta de ingresos y considerar la exclusión social como un fenómeno más amplio y complejo, de carácter multidimensional.. Aunque no debemos. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 1 Laparra et al. (2007). Una propuesta de consenso sobre el concepto de exclusión: implicaciones metodológicas. Revista española del tercer sector, nº5, 2007, págs. 15-58. !. 4!.

(7) olvidar, que en el proceso de exclusión, la falta de ingresos es una de las principales dificultades hacia la inclusión. La exclusión social es entendida por aquella situación que atraviesan familias o individuos, que entre otros factores padecen insuficiencia de recursos financieros, carencias en relación a la participación y déficit en el acceso a bienes y servicios. Además en situaciones de exclusión absoluta, junto con los factores anteriores podemos añadir que a causa de situación crónica y grave, y la pérdida de habilidades, suelen darse situaciones irreversibles a corto plazo y la incapacidad de salir por ellos mismos de la situación. Estas situaciones de exclusión absoluta conducen a los individuos a un estado de no ciudadanos, ya que han visto fallar sus derechos en el ámbito civil, político y social. Según Marshall y Bottomore (1998), la ciudadanía social es el estatus de ciudadano a través del cual podemos acceder a los derechos civiles políticos y económicos. Según Marshall y Bottomore (1998, p.22) “El elemento civil se compone de los derechos necesarios para la libertad individual: libertad de la persona, de expresión, de pensamiento y religión, derecho a la propiedad y a establecer contratos válidos y derecho a la justicia. Por elemento político entiendo el derecho a participar en el ejercicio del poder político como miembro de un cuerpo investido de autoridad política, o como elector de sus miembros. El elemento social abarca todo el espectro, desde el derecho a la seguridad y a un mínimo bienestar económico, al de compartir plenamente la herencia social y vivir la vida de un ser civilizado conforme a los estándares predominantes en la sociedad.” Podemos concebir la exclusión social como la falta de participación económica en la medida en que las personas tienen posibilidades de obtener ingresos, bienes y servicios. La participación política en relación a las posibilidades de votar, participar en organizaciones de poder y en la toma de decisiones. La participación social en las relaciones con familiares y vecinos, así como la que posibilita relaciones y actividades comunitarias. Podemos incidir en que , desde que sufrimos limitaciones en derechos sociales, de acceso a trabajo, a unos ingresos mínimos y a unos mínimos de seguridad, ya sea por limitaciones o cambios en el Mercado laboral o porque el Estado no nos lo garantiza, estamos expuestos a sufrir exclusión. Según Laparra et al. (2007) es necesario abordar la exclusión social desde una perspectiva multidimensional, en la que intervienen diversos factores que veremos a continuación. !. 5!.

(8) En relación a los cambios estructurales que han incidido en la capacidad protectora de la sociedad, nos referimos a las transformaciones que se han dado en las familias y comunidades. Desde los años 70 se han vendido desarrollando cambios en las formaciones familiares que han cambiado la fisonomía de la estructura familiar. La lógica individualista y consumista ha favorecido los hogares pequeños, las parejas sin hijos, han aumentado las separaciones y divorcios que han dado lugar a familias monoparentales, importante envejecimiento de la población, etc. Con la crisis económica se han dado nuevas formaciones, muchas familias han regresado a los hogares paternos a raíz de la perdida de empleos y no poder afrontar gastos de vivienda, incluso alimentación. Muchos mayores a través de sus prestaciones han hecho de colchón ante tal situación de vulnerabilidad. En relación a los cambios en el Mercado laboral; las relaciones comerciales, la deslocalización de las empresas y las nuevas tecnologías han llevado a la supresión de muchos puestos de trabajo. En España, durante la crisis la Tasa de paro llegó casi al 26%2 a finales del año 2013, muchos hogares tenían a todos sus miembros en edad activa sin trabajo, y muchos trabajadores lo eran en un mercado laboral precarizado. Y en relación a las reformas del Estado de Bienestar; se han reducido considerablemente servicios y ayudas, en el momento que era más necesario fortalecer a las familias y individuos vulnerables. Como comenta Laparra et al. (2007), se identifican transformaciones producidas en las relaciones mantenidas entre estos tres ejes: Familia, Mercado y Estado. Cambios que responden a las políticas neoliberales que llevan introduciéndose en el marco europeo desde los años 70 y que se han puesto de relieve con la crisis económica. Muchos autores han definido el concepto de exclusión social, aunque no hay un consenso firme sobre los indicadores que permiten identificar las situaciones de exclusión social. Siguiendo a Laparra et al. (2007) pensamos que son diversas las concepciones y muchos los elementos que influyen en situaciones de exclusión. Para continuar la aproximación al concepto de exclusión social, otro de los factores que intervienen, es la consideración de la exclusión como un proceso. Las personas y las familias suelen atravesar por diversas dificultades que las pueden colocar en una situación de vulnerabilidad. Estos procesos y situaciones de crisis, en un tiempo y espacio, pueden desembocar en situaciones irreversibles de exclusión. Ahora bien, no todas las personas son !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 2!Fuente: Plan Nacional de Acción para la Inclusión Social 2013-2016. !. 6!.

(9) igual de resilientes3 para afrontar adversidades, por ello para entender la exclusión, son necesarios más estudios dedicados a investigar las estrategias y actitudes que desarrollan los individuos para hacer frente a la exclusión o bien, saber qué les empujó hacia ella. En Laparra et al. (2007) se describen hasta cinco diferentes trayectorias, que van desde la integración hasta la más absoluta exclusión, son procesos escalonados que implican desde algún factor de vulnerabilidad hasta múltiples factores que conducen a graves situaciones de exclusión. En los últimos años, hemos visto como familias normalizadas, integradas en la sociedad, iban sumando factores de riesgo (pérdida de empleo, dificultades para afrontar gastos, pérdida de vivienda, difícil acceso a ayudas, …) que les llevaban a formar parte de la Tasa de riesgo de pobreza4. Estas familias normalizadas han pasado a formar parte de colectivos vulnerables y pobres. Por ello, ante los cambios que se vienen produciendo desde la crisis, podemos hablar de heterogeneidad y diversidad en la exclusión social, ya que muchas personas y familias son vulnerables a sufrir pobreza. La exclusión social ya no es especifico de un colectivo diferenciado de la mayoría de la sociedad. Otro de los factores que intervienen en la exclusión son aquellos factores individuales que marcan las trayectorias personales hacia la integración o la exclusión, trayectorias de consumo de tóxicos, enfermedades mentales, personas sin hogar, reclusos o exreclusos, etc. Por todas estas características y factores nombrados que intervienen en las historias individuales de cada persona o familia, es necesario a la hora de elaborar e implementar programas y proyectos de inserción social, valorar qué estrategias son las más adecuadas para lograr de forma eficaz la inserción. Para concluir este apartado, según Laparra et al. (2007) al referirnos a la exclusión social nos remitimos a la lógica capitalista y a la lógica de la democracia. Por un lado el empleo nos ha permitido participar de la producción y del consumo en la sociedad, y por otro lado los Estados Sociales democráticos han facilitado prestaciones para mejorar nuestro bienestar. A partir de esta base, podemos confirmar que los cambios producidos durante la crisis han hecho tambalear las lógicas que nos garantizaban la inclusión a través del Mercado de trabajo y de las prestaciones sociales. 2.2 . Los programas de inserción !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 3 Resiliencia hace referencia a la capacidad de las personas para sobreponerse y/o adaptarse ante situaciones adversas. 4 Porcentaje de personas que viven con una renta inferior al 60% de la mediana de la renta nacional. ! 7!.

(10) Para conseguir bienestar social es necesario que todos los ciudadanos participemos de dicho bienestar, por ello es necesario trabajar para que los colectivos vulnerables y excluidos puedan ser parte de la ciudadanía, ejerciendo sus derechos y accediendo a programas y servicios. Según Calvo Palomares (2008), los objetivos que persigue la integración social son el fomento de la participación desde la propia sociedad de todos los colectivos que la integran, la generación de un ambiente de oportunidades y respeto a las diferencias y evitar la polarización de la sociedad. Una de las vías para la inserción social es a través de programas de inserción laboral desarrollados desde los Servicios Sociales comunitarios y especializados, así como entidades del Tercer sector. Estos programas suelen enfocarse a la formación y adquisición de habilidades para la incorporación al mercado laboral. Debido a la coyuntura económica y laboral en la que nos encontramos, es una necesidad el adaptarnos a las nuevas propuestas que el contexto laboral nos impone, en las que hay menos oportunidades de empleo, mayor inestabilidad y precarización. Aunque todos en mayor o menor medida debemos afrontar estas características, son los colectivos vulnerables y excluidos los más afectados, ya que son los que se encuentran con mayores desventajas a la hora de acceder al mercado laboral “clásico”. Fantova (2007), en su artículo Repensando la Intervención social propone algunas medidas relacionadas con la participación social, que de alguna manera, pueden posibilitar intervenciones más integrales y cercanas al concepto de ciudadanía. En el marco de la intervención social, el Estado debería ser el provisor para dar cobertura a las nuevas necesidades ante nuevos contextos sociales, cubrir necesidades de adaptación, a través de programas dirigidos para la Inserción social, ya que es el Mercado que está en libre juego, ya que si es el Mercado que expulsa trabajadores, cómo podemos confiar en que sea el Mercado que cubra dichas necesidades. Además, el Estado, mantiene en cierta medida las expectativas de que la plena ocupación pueda volver a darse. Siguiendo a Fantova (2007) en lo que el llama interacción, hace referencia al ajuste entre la capacidad de desarrollo autónomo de la persona en sus entornos vitales y el apoyo social disponible a través de vínculos familiares y sociales. Propone incluir en la intervención social tanto apoyos formales de la comunidad, como apoyos naturales de redes primarias y secundarias, así como apoyos informales. Recomienda desarrollar los programas de inserción desde el entorno Local, ya que es desde donde se conocen mejor las necesidades de la !. 8!.

(11) población y sus posibilidades, además de saber los recursos disponibles para dar cobertura a dichas necesidades. Por otro lado, es el entorno más favorable para fomentar la interacción y colaboración entre vecinos. Además de conseguir legitimidad social a través de la participación. Fantova (2007, p.192) aclara: “trabajar en relación con la autonomía personal e integración comunitaria, con eso que propongo llamar interacción”. A través de estas prácticas los Servicios Sociales se alejarían del asistencialismo a favor de la autonomía y participación de todos los ciudadanos. Los programas desarrollados para la inserción laboral, tienden a enfocarse desde la orientación y asesoramiento laboral, formación e intermediación laboral, lo cual es válido ante contextos donde hay oferta laboral. Ante escenarios como el actual, los colectivos excluidos están muy lejos de poder acceder a un trabajo. Estas personas suelen presentar dificultades y deficiencias en habilidades básicas como para acceder a un trabajo, además de presentarse con panoramas personales desoladores que puede que lo que más necesiten, anterior a formación, sea apoyo emocional. Según EAPN (2014, p. 2), “las políticas y programas de empleo no han sido efectivos cuando se trata de personas en exclusión social; se tiende a atender aspectos relacionados exclusivamente con lo laboral sin intervenir en otros aspectos personales o sociales (…)” Según García-Carpintero Broto (2007, p. 40) “No todas las personas están en situación de asumir con garantías de éxito un contrato de trabajo por lo que procurarles un empleo aumentará su sentimiento de fracaso, de ruptura”. Además, según añaden Aznar-Márquez y Azorín (2010), en los colectivos vulnerables, por las características del mercado y el perfil de los desempleados (mayores 45 años, de larga duración, con baja cualificación, con escasa formación, …) en España, “una muy buena parte de los desempleados existentes en la actualidad va a encontrarse con serios problemas de reincorporarse al mercado de trabajo (p. 70). Continúan, “se enfrentan con problemas sociales y psicológicos (…) aumentando el riesgo de pobreza y exclusión social” (p. 72) Pese a lo anterior, Calvo Palomares (2008, p. 126) exponía: La Unión Europea –a través de la Estrategia Europea para el Empleo- orienta sus esfuerzos y reconoce que el problema de la exclusión social depende, en gran medida, de la empleabilidad, por lo que el empleo constituye uno de los mecanismos de integración e inserción socio-laboral. !. 9!.

(12) En los Servicios Sociales y entidades del Tercer sector desde donde suelen desarrollarse programas dirigidos a la inserción social que trabajan con colectivos vulnerables y en exclusión, focalizan sus esfuerzos en la reinserción laboral. A causa de los cambios que se vienen produciendo en los últimos años en el mercado laboral y en otros ámbitos de las políticas sociales, es necesario un nuevo enfoque para los programas dirigidos a estos colectivos. Se hace necesario no limitar las expectativas a la consecución de un empleo, sino en trabajar para mejorar su bienestar y situación, de manera integral (emocional, familiar, social, cultural y económico), consiguiendo una real integración en la participación ciudadana. Según EAPN (2014, p. 2), “en personas en situación desfavorecida, se unen problemáticas de motivación, competencias básicas y transversales, además del acceso a bienes y recursos básicos como salud y vivienda, por ello son necesarios planteamientos integrales”. Ya que España no cuenta con un sistema de garantía de ingresos, tipo Renta Básica, que ofrezca cobertura ante situaciones de necesidad y carencia de recursos, es un aspecto relevante a tener en cuenta por las autoridades la necesidad económica que tiene cualquier persona cuando no tiene las necesidades básicas cubiertas, como pueden ser: alimentación, vestimenta, descanso, vivienda, salud, empleo, entre otras, como para poder formar parte de un programa de inserción laboral. Parece ser, que aunque haya sido o fuera posible la inserción por la vía de la ocupación, la configuración política, económica y social actual no es la más ideal para continuar con los programas por esta vía. 2.3 . Agentes que intervienen en los programas de inserción El sistema público de Servicios Sociales, que se pretendía en sus inicios como el cuarto pilar del Estado de Bienestar, ha sido un sistema poco consolidado y desarrollado de forma desigual por las diferentes Comunidades Autónomas de España. Los Servicios Sociales Comunitarios son la puerta de entrada al sistema, a menudo una puerta desconocida para muchos ciudadanos. Estos servicios ofrecen a todos los ciudadanos servicios de información y orientación, ayuda a domicilio, ayudas económicas, alojamiento alternativo, entre otras medidas de prevención e inserción. Es común que las medidas para la inserción sean desarrolladas desde los Servicios Sociales Especializados o bien desde otras entidades coordinadas con los servicios públicos. !. 10!.

(13) Los Servicios Sociales o entidades que desarrollan programas y ofrecen servicios de inserción, pueden incluir prestaciones económicas, servicios residenciales, actividades enfocadas a la finalidad de inserción, etc. En los últimos años estos agentes están sufriendo por los recortes que se aplican desde el ámbito político y por el aumento de demanda por parte de la comunidad. En momentos difíciles en los que la sociedad más ayuda necesita, las negativas repercusiones en el mercado laboral se han visto reflejadas en las medidas sociales, recortando gastos, en servicios y prestaciones para los más vulnerables. Las entidades que forman el Tercer Sector de Acción Social ocupan un lugar importante en cuanto a integración social. A parte de su función política (definir necesidades sociales y incidir en políticas sociales), desarrolla programas y ejecuta servicios, a menudo a través de subvenciones de la administración pública o bien gestionando servicios de titularidad pública, a favor del Estado del Bienestar, y especialmente para aquellos colectivos vulnerables y en riesgo de exclusión. El Tercer Sector juega un papel importante en la sociedad civil y el desarrollo social, creando espacios participativos y de colaboración, entre el conjunto de agentes, organizaciones y personas civiles, formando una gran red social. Este tiene un papel decisivo en el desarrollo de actividades a nivel local ya que son los agentes más cercanos al colectivo civil y los que mayor conocimiento tienen sobre su realidad social. Ante el escenario de crisis, el conjunto del Tercer Sector ha sufrido las consecuencias de la reducción de partidas económicas destinadas al desarrollo de programas y actividades de pequeñas pero muy importantes entidades, sobretodo por la labor que desarrollan desde los espacios locales. 2.4 . La centralidad de la ocupación A causa de los cambios ocurridos en los últimos años en el Mercado laboral y especialmente sobre la ocupación, es necesario revisar la importancia que se ha otorgado en los programas de inserción a la ocupación laboral. A lo largo de la historia tres corrientes de pensamiento han desarrollado sus teorías en relación al trabajo. El pensamiento cristiano considera el trabajo como la actividad que añade valor al mundo y a las personas que lo desarrollan, trabajar es bueno, no hacerlo es malo. El pensamiento humanístico considera el trabajo como la expresión creadora y artística de todo ser, confiere libertad a los que trabajan. El pensamiento más cercano y actual, el pensamiento marxista, sigue considerando el trabajo como la actividad central del hombre. !. 11!.

(14) Según Meda (1998) estas tres corrientes coinciden en otorgar al trabajo un carácter antropológico, lucha contra la necesidad, se constituye creativo y le confiere una doble dimensión, de sufrimiento y realización personal. Además estas tres corrientes de pensamiento coinciden en que el trabajo propicia la integración social, y por tanto es una de las principales formas de vínculo social. Sin dejar de lado que el trabajo supone la estrategia a través de la cual obtener ingresos. En general al trabajo se le han atribuido funciones de subsistencia, auto-realización y socialización. La concepción de trabajo tomó una nueva dimensión cuando al final de la Edad Media, el crecimiento industrial necesitó de la mano de obra de campesinos y artesanos, que se trasladaban desde los campos y aldeas hacia las ciudades para trabajar. Era necesario organizar el trabajo y enseñar a trabajar, para producir de cada vez más. Así nos adentramos en un mercado de producción y consumo, una rueda que parece no tener fin. Según Meda (1998, p. 194), en la actualidad el Estado social se caracteriza por la abundancia y la producción, los “Individuos autónomos que se comunican exclusivamente a través del intercambio, individuos que dedican su vida a producir, a transformar sus capacidades en servicios que puedan venderse y a transformar sus deseos en necesidades (…)” Desde la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad, la globalización, la liberación de mercados económicos y productivos, los avances en el transporte y las mejorar tecnológicas, han ido desarmado el antiguo sistema laboral, teniendo consecuencias económicas y sociales para los países desarrollados. Mientras el mercado laboral ha sufrido las consecuencias de esta reestructuración global, las personas y familias en España siguen esperando la posibilidad de trabajar, ya que es la principal estrategia de subsistencia que conocen. Según García Carpintero (2007, p.38), en “el sistema fordista en el que, (…) todavía nos encontramos, se concibe el empleo como elemento central alrededor del cual se adquieren tanto ingresos económicos, como derechos de protección social y reconocimiento. (…). Ciudadanía en definitiva.” Ante este panorama, no debemos dejar pasar la oportunidad de ampliar la concepción de la ocupación, buscar otras alternativas de ocupación, integración y subsistencia. Hannah Arendt en Meda (1998, p. 143), “(…) la sociedad tiene otros fines además de la producción y de la riqueza (…), el hombre dispone de otros medios de expresión además de la producción y el consumo.” !. 12!.

(15) El hombre cuando pide trabajar, busca cubrir sus necesidades básicas y las de su familia y participar en la sociedad. 3. Conclusiones Como hemos explicado con anterioridad la actual sociedad se ha creado alrededor de la lógica productiva-capitalista. Trabajar, producir y consumir. Ante el panorama internacional expuesto anteriormente (globalización, liberación de los mercados, …) se han destruido muchos puestos de trabajo. Ante la situación que atravesamos, donde hay escasas posibilidades laborales para aquellas personas cualificadas, más escasas son las posibilidades para aquellos con baja cualificación, mayores de cuarenta y cinco años, inmigrantes, personas con discapacidad, etc. García-Carpintero (2007, p. 37), afirma –el empleo- “ha sufrido cambios, ni puede garantizar la inserción, ni es accesible a todas las personas”. Mientras tanto, los programas que se llevan a cabo para la inserción de colectivos vulnerables, siguen orientado y formando a personas con el fin de la inserción laboral. Bien es cierto que a través del empleo, trabajo remunerado, obtenemos los ingresos para cubrir las necesidades nuestras y de nuestras familias, nos desarrollamos personalmente, nos relacionamos con otros, nos socializamos y colaboramos con el sistema para obtener derechos de protección social. En Aganzo et al. (2009, p. 50), a través del trabajo nos mostramos útiles a los demás, nos incorporamos a esa inmensa rede de intercambios de bienes y servicios, y potenciamos el mejor garante de capital relacional y autoestima personal. (…) todos los índices de bienestar social lo consideran un componente central de nuestra participación como ciudadanos. García-Carpintero (2007) se refiere a los usuarios de los Servicios Sociales, que al ser preguntados por qué necesitan, contestan: Un trabajo. Cuando una personal se refiere a un trabajo, un empleo, hace referencia no sólo a la parte primordial, el dinero, sino también a todo lo que el trabajo conlleva: ingresos, estar ocupados, sentirse útiles y reconocidos, tener autonomía y participar de los derechos y deberes de cualquier ciudadano. Por la vía clásica de la ocupación, es difícil para colectivos vulnerables o en exclusión conseguir un empleo más todo lo que ello implica. Pero seguramente por la vía de la participación se pueda conseguir algo. Hemos oído en los últimos años a los más optimistas, que “crisis” significa cambio. Y en japonés “crisis” refiere a oportunidad. !. 13!.

(16) Quizás estamos ante una oportunidad de cambio, poder retomar confianza con nuestra identidad de ciudadanos, hacer valer y oír nuestros derechos, expresar nuestra ciudadanía a través de la participación. Desarrollar prácticas y actividades sociales que nos posibiliten vivir un poco al margen de la lógica capitalista. Según García-Carpintero (2007, p. 39), La visión de la inserción social integral por el empleo es irreal en procesos personales y sociales de muchos colectivos. Socialmente estamos llamados a reinventar otros modelos de inserción social y ciudadanía, tan dignos y válidos como los construidos a partir de la tradicional inserción económica por lo laboral y productivo. Aunque pasar a valorar la economía, es un tema que se queda bastante lejos, parece muy esperanzador la idea de Chang (2014) en el Capítulo 6 del VII Informe Foessa (2014, p. 434), “La economía es mucho más que el mercado -y que- no lograremos construir una buena economía -ni una buena sociedad- si no dirigimos la mirada a la vastedad que se extiende más allá del mercado”. Queremos compartir algunas propuestas de las prácticas basadas en los principios de justicia, igualdad, cooperación y solidaridad que ya se están desarrollando en España y que creemos responden a la necesidad de concebir nuevas prácticas para la inserción. Los Servicios Sociales y el Tercer Sector de Acción Social, pueden elaborar estrategias fomentando la colaboración y la participación cívica, optimizando recursos. En relación a los programas de inserción, desarrollar alternativas a las metodologías tradicionales enfocadas a la colocación laboral. Vemos como hay un gran abanico de prácticas desarrollables desde los ámbitos locales, desde donde es posible realizar intervenciones enfocadas a las características de los colectivos vulnerables o excluidos, siempre centrados en la personal y en su voluntad. Ayudándoles a sentirse participes de las oportunidades de cambio, a tener mayor autoestima, mejores relaciones familiares y sociales, a tener autonomía, participar en comunidad y a desarrollar todos sus derechos. Ámbito Finanzas. Hogar Cultura. Consumo. !. Prácticas • • • • • • • • •. Banca ética Moneda local Préstamos entre particulares Cesión de uso Intercambio de vivienda Librerías alternativas Teatro auto-gestionado Medios de comunicación (prensa) Comercio justo. 14!.

(17) Servicios. Laboral. Socioeconómico Reconstrucción de la Sociabilidad. • • • • • • • • • • • • • • • •. Huertos urbanos Grupos de consumo Comida compartida Consumo colaborativo Banco de tiempo Madres de día Trueque Compartir coche Cooperativas Vivir sin empleo Cooperativas multi-servicios Coworking Cooperativas integrales Economía de los comunes Resiliencia urbana Ecoaldeas. Fuente: Elaboración propia a partir de VII Informe FOESSA (2014)5. En relación a la cuestión que nos ocupa del empleo, hay algunas prácticas que son muy aplicables a cualquier marco local. Los Bancos de Tiempo son una práctica bastante desarrollada en muchos municipios, las personas que participan realizan unas actividades a favor de otras personas a cambio de algo necesario para ellos. Los Huertos urbanos suelen ser espacios de tierra cedidos donde se cultivan verduras y hortalizas para aquellos que participan del mantenimiento del huerto. Las cooperativas, son pequeñas empresas que se organizan entre ellas, de manera democrática, para tener más fuerza ante la aparición de necesidades, ante cuestiones económicas, sociales o culturales. Los coworking son espacios físicos que se comparten entre varias personas (“freelance”, autónomos, artesanos, consultores, etc) donde desarrollan sus creaciones o ocupaciones, prestan sus servicios, etc. Todas estas practicas son ideales para desarrollarse en un entorno local, bien promovidas por agentes públicos o del Tercer sector. Si confiamos en que todas las personas en situación de vulnerabilidad o exclusión, tienen capacidades para desarrollar alguna “actividad”, conseguirían a través de estas prácticas algunas de las cosas nombradas con anterioridad: ingresos, estar ocupados, sentirse útiles y reconocidos, tener autonomía y participar de los derechos y deberes de cualquier ciudadano. 4. Bibliografía -Aganzo, A., Gavela, A. J., Nuño, J., & Sánchez, F. M. (2009). Inserción laboral de las personas en situación de pobreza y/o de exclusión social. Educación Social, nº 41, 48- 69. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 5!Autor: Zubero, I. (Coord). (2014).! !. 15!.

(18) -Aznar Márquez, J. & Azorín Palazón, E. (2010). Características del mercado de trabajo español actual y sus consecuencias sobre el riesgo de exclusión social. Documentación Social, Volumen 158, 63-80. -Bauman, Z. (2008). Trabajo, consumo y nuevos pobres. Editorial Gedisa. Barcelona -Calvo Palomares, R. (2008). Políticas de integración social a nivel local: un trabajo en la sombra. Documentación Social, nº 151, 123- 145. -CEMYC (2006). Estrategia por la inclusión y la lucha contra la pobreza y la exclusión social. Diagnostico de la pobreza y la exclusión social. -EAPN. (2014). Personas en situación de exclusión social y políticas activas de empleo: Salvando. Distancias. EAPN. España.. Extraído. el. 18. de. marzo. de. 2015. de. www.eapnmadrid.org/cms/asp/descarga_fichero2.asp?id_doc=14 -Fantova, F. (2007). Repensando la intervención social. Documentación Social, nº 147, 183198. -García-Carpintero Broto, G. (2007). El mito del empleo. En procesos de inserción con personas de baja y muy baja empleabilidad. Revista de Servicios Sociales y Política Social, nº 78, 37- 46. -Laparra, M., Obradors, A., Pérez, B., Pérez Yruela, M., Renes, V., Sarasa, S., Subirats, J., y Trujillo, M. (2007). Una propuesta de consenso sobre el concepto de exclusión: implicaciones metodológicas. Revista española del tercer sector, nº5, 2007, págs. 15-58. -Marshall, T.H,. & Bottomore, T. (1998). Ciudadanía y clase social. Alianza Editorial, S.A. Madrid. -Méda, D. (1998). El trabajo. Un valor en peligro de extinción. Editorial Gedisa. Barcelona. Plan Nacional de Acción para la Inclusión Social 2013-2016. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Informes, Estudios e Investigación 2014. Madrid. -Zubero, Imanol (Coord). (2014). ¿Qué sociedad saldrá de la actual crisis? ¿Qué salida de la crisis impulsará esta sociedad?. Capítulo 6. VII Informe sobre exclusión y desarrollo social. Fundación FOESSA. Otras fuentes consultadas on-line http://www.mecd.gob.es/dctm/mepsyd/politica-social/inclusion-social/2009-1-pnain-2008-10anexo-i-diagnostico-situacion.pdf?documentId=0901e72b8003c913 http://www.redinclusionsocial.es/wp-content/uploads/2013/01/22_EAPN_Nuevas-propuestaspara-nuevos-tiempos.pdf http://www.imasmallorca.net/ca/area/9 !. 16!.

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Referencias

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