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Manual de Adiestramiento Canino II

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(1)

MANUAL DE

ADIESTRAMIENTO

CANINO

(2)
(3)

INDICE

PRINCIPIOS DEL ADIESTRAMIENTO CANINO ... 5

P

RINCIPIOS DEL ADIESTRAMIENTO CANINO

... 7

C

ONDICIONAMIENTO CLÁSICO

... 8

C

ONDICIONAMIENTO OPERANTE

... 10

E

L

ABC

DE LA CONDUCTA

... 14

R

EFORZAMIENTO POSITIVO

... 16

R

EFORZAMIENTO NEGATIVO

... 18

R

EFORZADORES CONDICIONADOS

... 20

P

RINCIPIO DE

P

REMACK

... 22

P

ROGRAMAS DE REFORZAMIENTO

... 24

C

ASTIGO POSITIVO

... 26

C

ASTIGO NEGATIVO

... 29

M

OLDEADO Y ENCADENAMIENTO DE CONDUCTAS

... 31

C

ONTROL POR EL ESTÍMULO

... 33

G

ENERALIZACIÓN

... 36

E

XTINCIÓN DE LA CONDUCTA

... 38

D

ESENSIBILIZACIÓN

... 41

S

ENSIBILIZACIÓN

... 43

LA SESION DE ADIESTRAMINTO CANINO ... 45

L

A SESIÓN DE ADIESTRAMIENTO CANINO

... 47

E

L LUGAR DE ADIESTRAMIENTO

... 48

P

ERÍODOS Y SESIONES DE ADIESTRAMIENTO

... 50

L

OS CRITERIOS EN EL ADIESTRAMIENTO DE PERROS

... 53

L

A TASA DE REFORZAMIENTO

... 56

E

L TIMING EN EL ADIESTRAMIENTO CANINO

... 58

P

LANES DE ADIESTRAMIENTO CANINO

... 62

E

QUIPO DE ADIESTRAMIENTO CANINO

... 65

C

ÓMO USAR EL CLICKER

... 70

C

ÓMO ELEGIR LOS REFORZADORES

... 72

C

ÓMO USAR LOS REFORZADORES EN LA SESIÓN DE ADIESTRAMIENTO

... 75

L

AS ÓRDENES O SEÑALES

... 77

E

TAPAS DEL ADIESTRAMIENTO

... 79

E

STRATEGIAS PARA ENTRENAR NUEVAS CONDUCTAS

... 83

E

STRATEGIAS PARA ELIMINAR MALOS HÁBITOS

... 86

O

BEDIENCIA CANINA

... 91

O

BEDIENCIA CANINA

: C

ARGAR EL CLICKER

... 92

O

BEDIENCIA CANINA

:

RECONOCER EL NOMBRE

... 97

A

LTERNATIVAS PARA ENSEÑARLE A TU PERRO A RECONOCER SU NOMBRE

... 102

E

NTRENA A TU PERRO PARA SENTARSE A LA ORDEN

... 104

A

LTERNATIVAS PARA ENSEÑARLE A TU PERRO A SENTARSE A LA ORDEN

... 109

E

NTRENA A TU PERRO PARA ECHARSE A LA ORDEN

... 111

A

LTERNATIVAS PARA ENTRENAR A TU PERRO PARA ECHARSE A LA ORDEN

... 115

E

NTRENA A TU PERRO PARA ACUDIR AL LLAMADO

... 117

A

LTERNATIVAS PARA ENTRENAR A TU PERRO PARA ACUDIR AL LLAMADO

... 121

E

NTRENA A TU PERRO PARA PARARSE A LA ORDEN

... 123

A

LTERNATIVAS PARA ENTRENAR A TU PERRO PARA PARARSE A LA ORDEN

... 126

E

NSÉÑALE A TU PERRO A IGNORAR COSAS

... 127

E

NTRENA A TU PERRO PARA CAMINAR SIN JALAR LA CORREA

... 130

A

LTERNATIVAS PARA ENTRENAR A TU PERRO PARA CAMINAR SIN JALAR LA CORREA

.... 136

E

NTRENA A TU PERRO PARA PRESTAR ATENCIÓN

... 141

(4)

E

NSÉÑALE A TU PERRO A IR A SU CAMA

... 146

E

NSÉÑALE A TU PERRO A ECHARSE LADEADO

... 148

E

L MÉTODO DE LOS

300

PICOTAZOS EN EL ADIESTRAMIENTO CANINO

... 150

A

LTERNATIVAS PARA AUMENTAR LA DURACIÓNDE LOS EJERCICIOS DE OBEDIENCIA CANINA

... 154

E

NSÉÑALE A TU PERRO LA ORDEN DE LIBERACIÓN

... 156

E

NSÉÑALE A TU PERRO A SOLTAR OBJETOS

... 159

A

LTERNATIVAS PARA ENSEÑARLE A TU PERRO A SOLTAR OBJETOS

... 164

O

BEDIENCIA INTERMEDIA

:

MANTENER LA POSICIÓN

(

QUIETO

)... 167

A

LTERNATIVA DE ADIESTRAMIENTO

:

MANTENER LA POSICIÓN

(

QUIETO

)... 170

E

LIMINA EL CLICKER Y LOS REFORZADORES PRIMARIOS DEL LUGAR DE ADIESTRAMIENTO

... 172

O

BEDIENCIA INTERMEDIA

:

IGNORAR COMIDA EN EL SUELO

... 175

A

LTERNATIVAS DE ADIESTRAMIENTO

:

IGNORAR COMIDA EN EL SUELO

... 178

E

NSÉÑALE A TU PERRO A DETENERSE A LA ORDEN

... 180

G

ENERALIZA LOS EJERCICIOS DE OBEDIENCIA CANINA

... 183

O

BEDIENCIA AVANZADA

:

DISCRIMINACIÓN DE ÓRDENES

... 185

O

BEDIENCIA AVANZADA

:

DISTRACCIONES INTENSAS EN EL ADIESTRAMIENTO CANINO

.. 189

SOCIALIZANDO A TU PERRO ... 191

S

OCIALIZANDO A TU PERRO

... 193

S

OCIALIZACIÓN PERRO

PERRO

... 194

S

OCIALIZACIÓN PERRO

HUMANO

... 196

S

OCIALIZACIÓN DEL PERRO CON OTROS ANIMALES

... 198

H

ABITUACIÓN DEL CACHORRO AL AMBIENTE

... 199

I

NHIBICIÓN DE LA MORDIDA

... 200

C

ONSEJOS PARA LA SOCIALIZACIÓN DEL CACHORRO

... 202

EDUCA A TU PERRO A IR AL BAÑO ... 205

E

DUCA A TU PERRO PARA IR AL BAÑO

... 207

A

DIESTRAMIENTO CON PAPEL

... 209

A

DIESTRAMIENTO ACTIVO PARA NO ENSUCIAR LA CASA

... 211

A

DIESTRAMIENTO CON JAULA

... 213

C

ONSEJOS PARA LA EDUCACIÓN HIGIÉNICA DEL CACHORRO

... 216

ADIESTRAMIENTO DEL PERRO DESTRUCTOR ... 219

E

L PERRO DESTRUCTOR

... 221

L

OS PERROS QUE MASTICAN TODO LO QUE ENCUENTRAN

... 225

C

ÓMO ELEGIR LOS JUGUETES DE TU PERRO

... 230

E

VITAR QUE LOS PERROS CAVEN EN EL JARDÍN

... 232

C

ONSEJOS ADICIONALES PARA VIVIR CON UN PERRO DESTRUCTOR

... 236

ADIESTRAMIENTO DEL PERRO LADRADOR... 241

E

L PERRO LADRADOR

... 243

¿P

OR QUÉ LADRAN LOS PERROS

? ... 246

E

VITA QUE TU PERRO LADRE CONSTANTEMENTE

... 249

C

ÓMO ELIMINAR LOS LADRIDOS EXCESIVOS

... 251

E

NTRENA A TU PERRO PARA LADRAR Y CALLARSE A LA ORDEN

... 256

(5)

PRINCIPIOS DEL

ADIESTRAMIENTO

(6)
(7)

Principios del adiestramiento canino

El adiestramiento canino consiste en la modificación de conductas del perro a través del aprendizaje guiado. Por tanto, los principios del adiestramiento canino son los mismos principios propuestos por las teorías del aprendizaje, sólo que se aplican de una manera específica.

Aunque existen muchos entrenadores que tienen éxito sin conocer estos principios, conocerlos te ayudará a entrenar mejor y con más eficiencia. Ya sea que te interese convertirte en un adiestrador profesional de perro, que ya seas uno o que solamente quieras entrenar a tu perro en el nivel más básico, los principios del adiestramiento te darán una enorme ventaja sobre quienes no tienen este conocimiento.

(8)

Condicionamiento clásico

El condicionamiento clásico o condicionamiento respondiente es uno de los tipos de aprendizaje más simples y el primero que fue sometido a investigación científica intensa. Fue el fisiólogo ruso Iván Pavlov quien desarrolló el concepto de condicionamiento clásico, cuando estudiaba procesos digestivos en perros.

Aprendizaje por condicionamiento clásico

Muchos estímulos ambientales producen respuestas reflejas que no han sido aprendidas. Por ejemplo, la presencia de comida en la boca produce salivación, un ruido fuerte causa sobresalto, la luz intensa produce contracción de las pupilas, etc. Los estímulos que producen estas respuestas se conocen como estímulos incondicionados, y las respuestas se conocen como respuestas incondicionadas. En este caso, el término "incondicionado" significa que no es necesario el aprendizaje para que el estímulo provoque la respuesta.

Otros estímulos son neutros porque no causan las respuestas reflejas en el organismo. Por ejemplo, el sonido de una campanita no provocará la salivación.

El condicionamiento clásico ocurre cuando el estímulo neutro adquiere la propiedad de producir la respuesta incondicionada, porque ha sido asociado repetidas veces con el estímulo incondicionado. Por ejemplo, si haces sonar una campanita cada vez que le das comida a tu perro, después de unas cuantas veces él asociará el sonido de la campanita con la comida y salivará cada vez que lo escuche.

El estímulo neutro que ha adquirido la propiedad de producir la respuesta refleja se conoce como estímulo condicionado. El término "condicionado" significa que el aprendizaje es necesario para que el estímulo provoque la respuesta.

Es fácil ver el condicionamiento clásico en la vida cotidiana. Abundan los ejemplos con perros: Perros que se vuelven locos de emoción cada vez que su propietario toma la correa para ir a

pasear.

Perros que acuden inmediatamente cada vez que ven a sus propietarios levantar el recipiente de comida.

Perros que corren a esconderse cada vez que aparece el jardinero, porque asociaron a esta persona con eventos desagradables.

Contracondicionamiento

Una respuesta que ha sido condicionada, también puede ser contracondicionada. Es decir que el aprendizaje por condicionamiento clásico puede revertirse empleando el mismo proceso. Por ejemplo, un perro que aprendió a ser agresivo porque tuvo malas experiencias con la gente, puede aprender a socializar con las personas si le ocurre algo agradable cada vez que ve un extraño. El proceso de contracondicionamiento se usa con frecuencia para modificar conductas emocionales inapropiadas, y suele llevarse a cabo junto con la desensibilización.

El condicionamiento clásico en el adiestramiento canino

El condicionamiento clásico es una herramienta muy poderosa en el adiestramiento de perros, ya que permite trabajar directamente sobre las emociones del animal. Por tanto, el

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condicionamiento clásico te será de utilidad para socializar a tu perro, para eliminar fobias que pueda tener y para reducir la agresión. En todos esos casos, el principio de adiestramiento consiste en lograr que tu perro asocie con cosas agradables (comida, juegos, etc.) a la gente, a otros perros y a situaciones estresantes.

También usarás el condicionamiento clásico para crear un reforzador condicionado. Un

reforzador condicionado es una señal que le indica a tu perro que ha hecho algo correcto y que las consecuencias de su conducta serán agradables. El reforzador condicionado es la base del adiestramiento con clicker.

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Condicionamiento operante

El condicionamiento operante es un tipo de aprendizaje que tiene que ver con el desarrollo de nuevas conductas, y no con la asociación entre estímulos y conductas reflejas como ocurre en el condicionamiento clásico. Los principios del condicionamiento operante fueron desarrollados por B. F. Skinner, quien recibió la influencia de las investigaciones de Pavlov, de Edward L. Thorndike y de la teoría de la selección natural de Charles Darwin.

Aprendizaje por condicionamiento operante

En el condicionamiento operante las conductas se emiten espontáneamente y sus consecuencias determinan el aprendizaje. Así, las consecuencias agradables (apetitivas) tienden a fortalecer una conducta. En cambio, las consecuencias desagradables (aversivas) tienden a debilitar una conducta.

Un ejemplo claro del aprendizaje por condicionamiento operante ocurre en los perros que jalan la correa cuando salen a pasear. El perro jala la correa y su propietario lo sigue, hasta que llegan a donde el perro quiere ir. Entonces, la conducta (inapropiada) de jalar la correa se fortalece porque el perro consigue lo que quería. Es por eso que ves tantos perros arrastrando a sus dueños por las calles.

Por el mismo proceso de aprendizaje, aunque con consecuencias opuestas, algunos niños aprenden que no deben tocar la estufa cuando está caliente. Cuando tocan la estufa se queman la mano. Entonces, la conducta de tocar la estufa cuando está encendida desaparece porque tiene consecuencias desagradables.

Existen varios principios del condicionamiento operante, y verás algunos más adelante, pero todos ellos se pueden resumir en cuatro grandes grupos:

1. Reforzamiento. Es el aumento de la frecuencia de una conducta, resultante de la adición o

retiro de algo como consecuencia de esa conducta.

Por ejemplo, tu perro se sienta y le das comida cuando lo hace. Tu perro se sienta cada vez con más frecuencia porque la comida ha funcionado como reforzador. Esto se conoce como reforzamiento positivo porque la adición de algo (comida) aumenta la frecuencia de la conducta (sentarse).

Ahora imagina que tu perro tiene miedo de la gente. Una persona se le acerca y él ladra agresivamente. La persona se aleja y tu perro deja de sentir miedo. Entonces, aprende que ladrando agresivamente puede alejar a la gente. Esto se conoce como reforzamiento negativo porque el retiro de algo (la gente) aumenta la frecuencia de la conducta (ladrar agresivamente).

2. Castigo. Es la disminución de la frecuencia de una conducta, resultante de la adición o retiro

de algo como consecuencia de esa conducta.

Imagina que tu perro se acerca a un extraño al que no le gustan los perros, y esta persona le da una patada. Entonces, tu perro aprende a evitar a las personas. Esto se conoce como castigo positivo porque la adición de algo (la patada) disminuye la frecuencia de la conducta

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(acercarse a las personas). Este tipo de castigo no es recomendable en el adiestramiento porque tiene consecuencias adversas que implican daño físico y/o emocional del perro.

Un caso diferente ocurre si tu perro está jugando contigo al tira y afloja. Tú tiras del extremo de un trapo, mientras tu perro tira del otro extremo. En su entusiasmo por morder el trapo, tu perro te muerde la mano, por lo que terminas el juego y te vas. Entonces tu perro aprende a no morderte cuando juegan. Esto se conoce como castigo negativo, porque el retiro o de algo (el juego) disminuye la frecuencia de la conducta (morder tu mano).

3. Extinción. Es la disminución de la frecuencia de una conducta aprendida, que ocurre

cuando dicha conducta deja de ser reforzada. Es decir que dejan de existir las consecuencias que antes reforzaban la conducta.

Imagina que cuando tu perro era un cachorro saludaba a las personas saltando sobre ellas, porque lo acariciaban y jugaban con él. Entonces aprendió que esta es la manera correcta de saludar a la gente. Un buen día, la gente deja de acariciarlo y jugar con él cuando salta. En cambio, le dan la espalda y lo ignoran. Con el tiempo tu perro deja de saltar para saludar a las personas. Esto ocurre porque la conducta aprendida (saltar sobre las personas) deja de tener consecuencias reforzantes y, entonces, se produce la extinción de la conducta.

4. Control por el estímulo. Es el aumento de la frecuencia de una conducta en presencia de

un estímulo, pero no en presencia de otros.

El control por el estímulo es fácil de observar en perros que tienen un adiestramiento avanzado en obediencia canina. Cuando se le pide al perro que se eche, él se echa. No se sienta, no salta, no da vueltas. Sólo se echa.

Esto ocurre porque la orden para echarse se ha convertido en el estímulo que controla la conducta. Por supuesto, el perro también se echa en otras ocasiones que no tienen que ver con el adiestramiento, como cuando está cansado, porque otros estímulos controlan esa conducta en otras situaciones.

El condicionamiento operante en el adiestramiento

canino

El condicionamiento operante te servirá para modificar la conducta de tu perro porque controlarás todas las consecuencias de su conducta... al menos durante las sesiones de adiestramiento.

El condicionamiento operante es un tipo de aprendizaje que tiene que ver con el desarrollo de nuevas conductas, y no con la asociación entre estímulos y conductas reflejas como ocurre en el condicionamiento clásico. Los principios del condicionamiento operante fueron desarrollados por B. F. Skinner, quien recibió la influencia de las investigaciones de Pavlov, de Edward L. Thorndike y de la teoría de la selección natural de Charles Darwin.

Aprendizaje por condicionamiento operante

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consecuencias determinan el aprendizaje. Así, las consecuencias agradables (apetitivas) tienden a fortalecer una conducta. En cambio, las consecuencias desagradables (aversivas) tienden a debilitar una conducta.

Un ejemplo claro del aprendizaje por condicionamiento operante ocurre en los perros que jalan la correa cuando salen a pasear. El perro jala la correa y su propietario lo sigue, hasta que llegan a donde el perro quiere ir. Entonces, la conducta (inapropiada) de jalar la correa se fortalece porque el perro consigue lo que quería. Es por eso que ves tantos perros arrastrando a sus dueños por las calles.

Por el mismo proceso de aprendizaje, aunque con consecuencias opuestas, algunos niños aprenden que no deben tocar la estufa cuando está caliente. Cuando tocan la estufa se queman la mano. Entonces, la conducta de tocar la estufa cuando está encendida desaparece porque tiene consecuencias desagradables.

Existen varios principios del condicionamiento operante, y verás algunos más adelante, pero todos ellos se pueden resumir en cuatro grandes grupos:

1. Reforzamiento. Es el aumento de la frecuencia de una conducta, resultante de la adición o

retiro de algo como consecuencia de esa conducta.

Por ejemplo, tu perro se sienta y le das comida cuando lo hace. Tu perro se sienta cada vez con más frecuencia porque la comida ha funcionado como reforzador. Esto se conoce como reforzamiento positivo porque la adición de algo (comida) aumenta la frecuencia de la conducta (sentarse).

Ahora imagina que tu perro tiene miedo de la gente. Una persona se le acerca y él ladra agresivamente. La persona se aleja y tu perro deja de sentir miedo. Entonces, aprende que ladrando agresivamente puede alejar a la gente. Esto se conoce como reforzamiento negativo porque el retiro de algo (la gente) aumenta la frecuencia de la conducta (ladrar agresivamente).

2. Castigo. Es la disminución de la frecuencia de una conducta, resultante de la adición o retiro

de algo como consecuencia de esa conducta.

Imagina que tu perro se acerca a un extraño al que no le gustan los perros, y esta persona le da una patada. Entonces, tu perro aprende a evitar a las personas. Esto se conoce como castigo positivo porque la adición de algo (la patada) disminuye la frecuencia de la conducta (acercarse a las personas). Este tipo de castigo no es recomendable en el adiestramiento porque tiene consecuencias adversas que implican daño físico y/o emocional del perro.

Un caso diferente ocurre si tu perro está jugando contigo al tira y afloja. Tú tiras del extremo de un trapo, mientras tu perro tira del otro extremo. En su entusiasmo por morder el trapo, tu perro te muerde la mano, por lo que terminas el juego y te vas. Entonces tu perro aprende a no morderte cuando juegan. Esto se conoce como castigo negativo, porque el retiro o de algo (el juego) disminuye la frecuencia de la conducta (morder tu mano).

3. Extinción. Es la disminución de la frecuencia de una conducta aprendida, que ocurre

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que antes reforzaban la conducta.

Imagina que cuando tu perro era un cachorro saludaba a las personas saltando sobre ellas, porque lo acariciaban y jugaban con él. Entonces aprendió que esta es la manera correcta de saludar a la gente. Un buen día, la gente deja de acariciarlo y jugar con él cuando salta. En cambio, le dan la espalda y lo ignoran. Con el tiempo tu perro deja de saltar para saludar a las personas. Esto ocurre porque la conducta aprendida (saltar sobre las personas) deja de tener consecuencias reforzantes y, entonces, se produce la extinción de la conducta.

4. Control por el estímulo. Es el aumento de la frecuencia de una conducta en presencia de

un estímulo, pero no en presencia de otros.

El control por el estímulo es fácil de observar en perros que tienen un adiestramiento avanzado en obediencia canina. Cuando se le pide al perro que se eche, él se echa. No se sienta, no salta, no da vueltas. Sólo se echa.

Esto ocurre porque la orden para echarse se ha convertido en el estímulo que controla la conducta. Por supuesto, el perro también se echa en otras ocasiones que no tienen que ver con el adiestramiento, como cuando está cansado, porque otros estímulos controlan esa conducta en otras situaciones.

El condicionamiento operante en el adiestramiento

canino

El condicionamiento operante te servirá para modificar la conducta de tu perro porque controlarás todas las consecuencias de su conducta... al menos durante las sesiones de adiestramiento.

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El ABC de la conducta

Para explicar porqué tu perro se comporta de la manera en que lo hace, debes comprender tres conceptos básicos de la modificación de conductas: antecedentes, conducta y consecuencias.

Los antecedentes son aquellas cosas que ocurren o están presentes antes que se produzca la conducta, y pueden ser cualquier cosa. Puedes considerarlos como el gatillo que dispara la conducta (aunque técnicamente no lo son).

La conducta es todo lo que tu perro realiza. Puede ser cualquier acción, ya sea que la veas o no. Por ejemplo, tu perro puede mostrarse muy atento (una conducta que puedes ver) cuando levantas su plato para ponerle comida, pero también puede empezar a salivar y secretar jugos gástricos (conductas que no ves).

La definición de conducta es compleja y existen diferencias sobre esta definición entre quienes estudian el comportamiento (psicólogos, etólogos, etc.). Sin embargo, para fines prácticos, basta con decir que la conducta es cualquier cosa que hace tu perro. Como dicen algunos adiestradores "si lo puede hacer un perro muerto, entonces no es conducta".

Las consecuencias son las cosas que ocurren después de la conducta. Como indican los principios del condicionamiento operante, la conducta puede ser modificada por sus consecuencias. Las tres maneras de modificar la conducta a través de sus consecuencias consisten en:

Usar consecuencias que aumentan la frecuencia de la conducta. Estas consecuencias se conocen como reforzadores. También se conocen como recompensas, pero este término no es correcto.

Usar consecuencias que disminuyen la frecuencia de la conducta. Estas consecuencias se conocen como castigos.

No usar ninguna consecuencia, y así disminuir una conducta aprendida con anterioridad. La ausencia de consecuencias se usa en el proceso de extinción de conductas.

La relación entre antecedentes, conducta y consecuencias se conoce formalmente como

contingencia.

¿Por qué ABC? Los autores norteamericanos popularizaron el acróstico ABC para referirse a

las contingencias, porque esas son las iniciales en inglés de los tres elementos de la

contingencia: Antecedent, Behavior, Consequence. Aunque viene del inglés, el acróstico se ha popularizado también entre los conductistas de habla hispana.

Las contingencias en el adiestramiento canino

Una consecuencia puede modificar una conducta en particular, solamente si la consecuencia ocurre inmediatamente después de la conducta y no en otras situaciones. Es decir que la consecuencia debe ser dependiente o contingente a la conducta.

Si esa consecuencia ocurre en cualquier momento (no es contingente a la conducta), entonces no modificará la conducta.

Por ejemplo, imagina que le estás enseñando a tu perro a sentarse. Decides que un pedacito de pollo cocido es una consecuencia reforzadora porque a él le gusta mucho el pollo. Entonces, le das un pedacito de pollo cuando se sienta.

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Pero después que le diste el primer pedacito de pollo, tu perro se te acerca alegre para recibir más comida. Como te da pena ver sus ojazos de cachorro abandonado, le das un poquito más de pollo. Entonces, tu perro salta y ladra, y le das otro pedacito de pollo "porque es tan tierno". Y así te pasas toda la sesión de adiestramiento dándole pedacitos de pollo a tu perro, a veces cuando se sienta y otras veces cuando hace otras cosas.

El resultado es que tu perro se "morfa" medio pollo y no aprende a sentarse. En este ejemplo, el pedacito de pollo no actúa como reforzador de la conducta de sentarse, porque le das a tu perro la comida en diferentes circunstancias. Es decir que el pollo no es contingente a la conducta de sentarse.

Ahora imagina la misma situación, pero solamente le das el pollo a tu perro cuando se sienta. No importa si se te acerca, ladra, salta, resuelve ecuaciones diferenciales o toma rehenes. El pollo cocido aparece solamente después que tu perro se sienta.

En poco tiempo tu perro deja de ladrar, saltar y resolver ecuaciones diferenciales. Incluso libera a sus rehenes. Ahora lo único que hace es sentarse. Esto ocurre porque, en este ejemplo, los pedacitos de pollo cocido sólo aparecen cuando tu perro se sienta. Es decir que el pollo es contingente a sentarse.

En definitiva, para adiestrar a tu perro tienes que controlar las consecuencias y hacer que sean contingentes a la conducta particular que quieres fortalecer o debilitar.

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Reforzamiento positivo

El reforzamiento positivo es el aumento en la frecuencia de una conducta cuando se presenta un evento favorable inmediatamente después de esa conducta. Este evento favorable se conoce como reforzador positivo.

En otras palabras, la conducta se fortalece cuando es seguida por un reforzador positivo. El término "positivo" significa que el reforzador se presenta o se adiciona inmediatamente después de la conducta.

Los reforzadores positivos suelen ser cosas agradables para el individuo, o cosas por las que el individuo está dispuesto a hacer algún trabajo. Por eso es común que se los confunda con recompensas, pero no son lo mismo.

Un reforzador positivo siempre aumenta la frecuencia de una conducta. En cambio, una recompensa no lo hace.

Imagina que te desafían a comer un plato de cucarachas vivas, a cambio de 1000 dólares. Si te comes las cucarachas te habrás ganado el dinero, pero es poco probable que aumente la frecuencia con que comes cucarachas vivas (que espero sea cero). En este caso, habrás sido recompensado con dinero por comer cucarachas, pero esa conducta no habrá sido reforzada. Por otra parte, un reforzador positivo no siempre es una recompensa. Todo colegio tiene un profesor odiado por los alumnos. Cuando un alumno se porta mal y ese profesor lo reprende, la reprimenda suele reforzar la mala conducta porque viene del "profesor odiado". En ese caso la consecuencia de la conducta no es una recompensa, pero sí un reforzador positivo.

Puedes ver un ejemplo típico de reforzamiento positivo en la vida cotidiana si observas el comportamiento de un niño pequeño. La mayoría de los niños pequeños, sino todos, lloran para conseguir lo que quieren. ¿Quieren un chocolate? Lloran. ¿Quieren el juguete que tiene su hermana? Lloran. ¿Quieren quedarse viendo tele en vez de ir a dormir? Lloran... ¡Que niños más llorones!

Lo que ocurre es que los llantos incomodan tanto a sus padres que éstos terminan cediendo en la mayoría de las situaciones. Entonces, la conducta de llorar se refuerza positivamente en los niños porque les permite conseguir lo que quieren.

El reforzamiento positivo en el adiestramiento canino

Los reforzadores positivos más comunes en el adiestramiento de perros son la comida y los juegos. Sin embargo, también existen otros reforzadores que puedes usar.

Todos los perros son diferentes entre sí, y cada uno tiene preferencias particulares. Por eso, no es posible afirmar que todos los perros tienen que ser entrenados con tal o cual tipo de comida, o que los juegos de tira y afloja sirven como reforzadores en todos los casos.

En la sección sobre la sesión de adiestramiento canino encontrarás un ejercicio para identificar reforzadores positivos para entrenar a tu perro en diferentes circunstancias.

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en el adiestramiento canino.

Ejemplo 1: Uso correcto del reforzamiento positivo

Uno de los ejercicios de obediencia canina consiste en que el perro se siente a la orden y mantenga esa posición hasta que el adiestrador le indique que puede levantarse.

Para hacer esto, primero se le enseña al perro a sentarse a la orden y, luego, se le enseña a permanecer sentado por períodos cortos. Gradualmente se aumenta el tiempo, hasta que el perro puede quedarse sentado por unos minutos.

Un procedimiento para enseñarle al perro a mantener la posición consiste en darle pedacitos de comida mientras está sentado. Entonces, "quedarse sentado" es la conducta que se refuerza y el perro aprende a mantener esa posición cada vez por más tiempo.

El secreto del éxito en este procedimiento radica en dar la comida mientras el perro está sentado. Si llega a levantarse antes de tomar la comida, se estará reforzando la conducta de levantarse.

Ejemplo 2: Uso incorrecto del reforzamiento positivo

Otro de los ejercicios de la obediencia canina es el "Junto", también llamado "Fuss". Consiste en que el perro camine a la izquierda de su guía, con el hombro a la altura de la pierna izquierda del guía. Además, en la versión estilizada que se usa en algunos deportes caninos, el perro debe ir mirando a los ojos del guía.

Muchos entrenadores usan un juguete alargado, conocido como "chorizo", para entrenar este ejercicio. Cuando el perro camina correctamente, hacen aparecer repentinamente el juguete e inician un juego de tira y afloja con el perro.

El juego de tira y afloja actúa como reforzador, pero el reforzamiento positivo no es contingente porque cuando el entrenador hace aparecer el juguete, el perro deja de mirarlo a los ojos y puede adelantarse. Entonces, la conducta inmediatamente anterior a la presentación del reforzador positivo no es la que se desea y el perro aprende un "Junto" impreciso.

Lo mejor para evitar este problema es usar un reforzador condicionado, que es un tipo de reforzador que sirve de "puente" entre la conducta que se desea reforzar y el momento en que se presenta el reforzador primario.

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Reforzamiento negativo

El reforzamiento negativo es el aumento en la frecuencia de una conducta cuando se retira un evento aversivo (desagradable) inmediatamente después de esa conducta. Este evento aversivo se conoce como reforzador negativo.

En otras palabras, la conducta se fortalece cuando es seguida de la eliminación de un reforzador negativo. El término "negativo" significa que el reforzador se retira o se "sustrae" después de la conducta.

Los reforzadores negativos son desagradables, pero no todo lo que es desagradable actúa como reforzador negativo. Para que algo sea un reforzador negativo, la conducta que lo hace desaparecer tiene que aumentar su frecuencia.

Existen muchos ejemplos de reforzamiento negativo en la vida cotidiana, y uno de los más frecuentes tiene que ver con el llanto de los niños pequeños. Cuando leíste sobre reforzamiento positivo viste que el llanto de los niños pequeños se refuerza positivamente porque con él consiguen lo que quieren.

Bueno, la situación es inversa para los padres. El llanto de los niños resulta desagradable para sus padres. Al ceder a las peticiones de los niños, los padres eliminan ese llanto. Entonces, las conductas con las que ceden a las peticiones del niño aumentan sus frecuencias, ya que son reforzadas negativamente en los padres.

El reforzamiento negativo en el adiestramiento canino

El reforzamiento negativo es muy frecuente en las técnicas tradicionales de adiestramiento canino. Los entrenadores que usan esas técnicas también usan herramientas que causan molestia, o incluso dolor, para que los perros aprendan. Algunas de estas herramientas son los collares de ahorque, los collares de púas y los collares eléctricos.

Aunque un entrenador hábil puede conseguir buenos resultados con el reforzamiento negativo, existen procedimientos basados en el reforzamiento positivo que son igualmente efectivos. La molestia para el perro es una de las desventajas del reforzamiento negativo, pero no la única. Otras desventajas son que:

El adiestramiento se convierte en una lucha de poder entre el entrenador y el perro. El aprendizaje activo generalmente se reduce porque el perro es obligado por la fuerza a

realizar las conductas que se le enseñan.

La relación entre perro y entrenador puede malograrse porque el perro asocia al entrenador con cosas desagradables.

Además, cuando se usa reforzamiento negativo y castigo positivo, es muy fácil maltratar al perro sin querer hacerlo. De hecho, algunos procedimientos de adiestramiento basados en reforzamiento negativo son tan crueles que deberían estar prohibidos por las leyes de protección a los animales.

Por supuesto, también existen procedimientos basados en el reforzamiento negativo que no son tan agresivos. Por ejemplo, una manera de enseñarle a un perro a sentarse consiste en realizar una ligera presión a la altura de los riñones del perro, con el pulgar opuesto a los

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demás dedos, como ves en la secuencia de fotos.

En ese procedimiento, la presión se realiza apretando la espalda baja del perro, y no empujando la grupa hacia abajo. Empujar la grupa hacia abajo causa más resistencia por parte del perro, lo que dificulta el aprendizaje.

Al final, el perro se sienta para evitar la sensación desagradable. Cuando esto ocurre, se retira la presión y la conducta de sentarse es reforzada negativamente.

Ten en cuenta que te presento el ejemplo anterior sólo para que comprendas cómo se usa el reforzamiento negativo en el adiestramiento canino. No es necesario que lo lleves a cabo porque puedes encontrar procedimientos basados en el reforzamiento positivo en la sección de obediencia canina. Además, si tu perro es pequeño, tiene problemas de espalda o presionas muy fuerte, lo puedes lastimar. Y si lo lastimas te puede morder.

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Reforzadores condicionados

Para que un reforzador positivo sea efectivo, tienes que presentarlo inmediatamente después de la conducta que quieres fortalecer. Si presentas el reforzador varios segundos después, será difícil que tu perro establezca la relación entre la conducta y el reforzador (es decir que el reforzador no es contingente a la conducta).

Esto significa que tienes que conseguir una sincronía entre la conducta de tu perro y la presentación del reforzador. Esta sincronía se conoce como "timing".

Imagina que le estás enseñando a tu perro a sentarse. Él se sienta y le das un pedacito de comida para reforzar la conducta. Pero resulta que cada vez que acercas tu mano para darle la comida, él se levanta para tomarla. Entonces, terminas enseñándole a levantarse, ya que le das la comida a tu perro cuando se levanta y no cuando se sienta. Es decir que tu timing es incorrecto para la conducta que quieres entrenar.

¿Cómo puedes hacer para presentar el reforzador justo después que tu perro se sienta, pero antes que se levante? Necesitas una señal que le indique a tu perro cuál es la conducta correcta. Esta señal es un tipo particular de reforzador que se conoce como reforzador

condicionado.

Tipos de reforzadores

Existen dos tipos generales de reforzadores: los reforzadores incondicionados o primarios, y los reforzadores condicionados o secundarios.

Los reforzadores incondicionados no dependen del aprendizaje para adquirir su propiedad reforzante. Es decir que tu perro no tiene que asociarlos con otros eventos para que funcionen como reforzadores. Puedes pensar en estos reforzadores como "reforzadores naturales". La comida y el agua son dos ejemplos típicos de reforzadores incondicionados.

En cambio, los reforzadores condicionados son eventos que se vuelven reforzantes por medio del aprendizaje. Es decir que son eventos neutros que, después de ser asociados con reforzadores existentes, se convierten en reforzadores. Las felicitaciones y los elogios son reforzadores condicionados, ya que no significan nada hasta que se asocian con otros eventos reforzantes.

Los reforzadores condicionados en el adiestramiento

canino

Imagina que le estás enseñando a tu perro a sentarse, pero antes has creado un reforzador condicionado. Este reforzador condicionado es el sonido "click" hecho con un clicker.

Entonces, cada vez que tu perro se sienta, haces "click" y luego le das un pedacito de comida. Como el "click" es un reforzador condicionado, no es necesario que tu perro permanezca sentado mientras acercas tu mano para darle la comida. La conducta de sentarse ha sido reforzada con el "click", que es seguido de la presentación de la comida.

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de hacer es lo correcto". Esto te permite retrasar el reforzador primario unos segundos y alcanzar un timing adecuado para enseñarle a tu perro cualquier cosa.

El reforzador condicionado no sólo te sirve para "marcar" las conductas que estás entrenando, sino para comunicarte con tu perro. Ten en cuenta que el reforzador condicionado no sólo es un marcador, sino que es una señal del inicio del proceso de reforzamiento.

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Principio de Premack

El principio de Premack indica que una conducta de alta probabilidad puede reforzar una conducta de baja probabilidad. Para que esto ocurra, la conducta de alta probabilidad debe ocurrir inmediatamente después de la conducta de baja probabilidad.

El ejemplo clásico del principio de Premack es la norma de permitir a los niños ver la televisión o jugar solamente cuando han terminado sus tareas escolares. Como ver la televisión y jugar son conductas de alta probabilidad, pueden servir para reforzar el hacer las tareas, que es una conducta de baja probabilidad.

Aunque no se sabe con certeza por qué funciona el principio de Premack, su utilidad se ha comprobado tanto en el laboratorio como en la vida real.

La gran ventaja de este principio es que amplía el número de reforzadores que se pueden usar en la práctica. Por supuesto, no todas las conductas de alta probabilidad sirven como reforzadores en cualquier circunstancia, pero es fácil identificar cuáles sirven porque los resultados se notan con rapidez.

El principio de Premack en el adiestramiento canino

Antes de usar el principio de Premack para entrenar a tu perro, debes conocer algunas conductas de alta probabilidad. Para identificar estas conductas, te bastará con registrar cuáles son las conductas más frecuentes de tu perro en determinadas circunstancias. O, si quieres verlo desde una perspectiva diferente, tienes que identificar las conductas que más le gustan a tu perro.

El empleo de juegos como reforzadores es una manera de aplicar el principio de Premack en el adiestramiento canino. Por ejemplo, los juegos de tira y afloja son muy divertidos para la mayoría de los perros. Es por eso que muchos adiestradores usan estos juegos como reforzadores durante el adiestramiento.

A continuación tienes algunos ejemplos del uso correcto e incorrecto de la aplicación del principio de Premack en el adiestramiento de perros.

Ejemplo 1: Uso correcto del principio de Premack

A tu perro le encanta salir a la calle, así que cada vez que abres la puerta sale disparado, o por lo menos intenta salir. La conducta de salir a la calle es de alta probabilidad cuando abres la puerta.

Entonces, decides usar esta conducta como reforzador para enseñarle a tu perro a esperar hasta que le des una orden para salir a pasear.

Abres la puerta pero le bloqueas el paso a tu perro para que no pueda salir. Cuando tu perro retrocede, vuelves a dejar libre el paso. Él vuelve a intentar salir y le vuelves a bloquear el paso.

Repites este procedimiento varias veces hasta que tu perro espera por un segundo. En ese momento, le das la orden para ir a pasear y le permites salir. Gradualmente, y en varias

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sesiones, aumentas el tiempo que tu perro debe esperar hasta que le permitas salir.

Este ejemplo incluye el castigo negativo y el principio de Premack. El castigo negativo ocurre cuando bloqueas el paso, y el principio de Premack se expresa en el reforzamiento de la conducta de esperar la orden para salir. Entonces, salir a pasear (conducta de alta probabilidad) es la actividad que usas para reforzar la espera de la orden (conducta de baja probabilidad).

Ejemplo 2: Uso incorrecto del principio de Premack

A tu perro no le gusta mucho ir a recoger una pelota, y realiza esta actividad pocas veces. Más aún, cuando juega a recoger una pelota, se aburre muy rápido y luego se dedica a explorar los alrededores.

Decides enseñarle a sentarse a la orden, y quieres usar ese juego como reforzador. El resultado es que no puedes realizar suficientes repeticiones en cada sesión de adiestramiento, y tu perro no llega a aprender lo que quieres.

El problema en este ejemplo es que el juego de recoger la pelota es una conducta de baja probabilidad. Por tanto, no te sirve para reforzar otras conductas de baja probabilidad. Sería mejor permitirle explorar los alrededores por unos segundos después que se sienta a la orden, porque ésta parece ser una conducta de alta probabilidad.

Ten en cuenta que para aplicar el principio de Premack debes conocer cuáles son las conductas de alta probabilidad (alta frecuencia). No te engañes pensando que conoces las actividades que le gustan a tu perro sólo porque las viste algunas veces.

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Programas de reforzamiento

Los programas de reforzamiento sirven para establecer la frecuencia con que refuerzas las conductas de tu perro. El programa de reforzamiento que uses determinará si vas a reforzar todas las conductas correctas de tu perro o solamente algunas.

Los programas de reforzamiento en el adiestramiento

canino

Existen muchos programas de reforzamiento, pero aquí solamente encontrarás

dos de ellos porque no necesitarás más para entrenar a tu perro. De hecho, es

muy probable que solamente uses uno de estos programas.

Además, los dos programas están enfocados solamente en el reforzamiento

positivo.

Los dos programas de reforzamiento que tendrás que considerar son el

programa de reforzamiento continuo y el programa de reforzamiento de

razón variable.

Tienes que usar el primero mientras le enseñas una nueva conducta a tu perro

y hasta que esa conducta está perfectamente establecida.

La aplicación del programa de razón variable es común después que esa

nueva conducta está bien establecida, pero es posible que no necesites este

programa.

Programa de reforzamiento continuo

Este programa consiste en presentar el reforzador todas las veces que tu perro realiza la conducta que estás entrenando. Por ejemplo, si estás usando comida para enseñarle a tu perro a sentarse a la orden, tienes que darle un pedacito de comida todas y cada una de las veces que se sienta.

El programa de reforzamiento continuo es obligatorio para enseñarle nuevas conductas a tu perro, ya que es el que permite el aprendizaje. Su principal desventaja consiste en que las conductas aprendidas tienden a extinguirse rápidamente cuando dejan de ser reforzadas. Como te imaginarás, este programa de reforzamiento asusta a mucha gente, algunos adiestradores incluidos, porque nadie quiere andar todo el tiempo con pedacitos de comida o juguetes para perros.

Sin embargo, lo que mucha gente no comprende (incluyendo a algunos adiestradores) es que los reforzadores no son solamente comida y juguetes.

Por otra parte, si mantienes un estándar alto para el adiestramiento, tu perro no dejará de responderte sólo porque no refuerzas su conducta algunas veces. Por tanto, podrás reservarte los pedacitos de comida sólo para las sesiones de adiestramiento.

Además, a medida que entrenes a tu perro, notarás que algunas órdenes se convierten en conductas de alta probabilidad y pueden ser usadas como reforzadores, tal como lo indica el

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principio de Premack.

Finalmente, existe una manera más de evitar que las conductas entrenadas desaparezcan cuando no son reforzadas frecuentemente: ponerlas bajo un programa de razón variable.

Programa de reforzamiento de razón variable

Este programa consiste en presentar el reforzador sólo algunas de las veces en que tu perro realiza la conducta correcta. Ten en cuenta que esto sólo sirve para conductas que ya has entrenado, y no para enseñar nuevas conductas.

En el programa de reforzamiento de razón variable, el reforzamiento ocurre de manera aleatoria, de tal forma que tu perro nunca sepa si va a recibir un pedacito de comida o algún juguete la próxima vez que obedezca una de tus órdenes.

La única utilidad de este programa de reforzamiento consiste en evitar que las conductas que le has enseñado a tu perro se extingan por falta de reforzamiento frecuente. Sin embargo, este programa no es necesario para el adiestramiento de la mayoría de los perros.

Si mantienes estándares altos para el adiestramiento, y creas varios reforzadores condicionados (como felicitaciones y caricias), es posible que no necesites el reforzamiento de razón variable.

De todos modos, uno de los métodos que encontrarás en la obediencia canina emplea un programa de reforzamiento de razón variable. Es un método ideado por la adiestradora de caballos Alexandra Kurland para aumentar la duración de las conductas, y se conoce como el método de los 300 picotazos.

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Castigo positivo

El castigo positivo es la disminución en la frecuencia de una conducta cuando se presenta un evento aversivo (desagradable) inmediatamente después de esa conducta. En otras palabras, la conducta se debilita porque produce la aparición de algo desagradable.

El término "positivo" significa que el castigo consiste en añadir o "adicionar" algo.

Por ejemplo, tu perro tiene la costumbre de mordisquear las plantas del jardín. Entonces, decides rociarlas con un líquido de sabor amargo que compraste en una tienda para mascotas. Cada vez que tu perro muerde una planta, se presenta el sabor desagradable (el castigo), entonces la conducta disminuye su frecuencia hasta que tu perro deja de morder las plantas del jardín.

Acerca de este ejemplo Existen muchas marcas de líquidos para rociar sobre plantas y

muebles, pero ninguna funciona el 100% de las veces. De hecho, es común que los perros se acostumbren al sabor, y sigan mordisqueando plantas, muebles y otros objetos. Sin embargo, el procedimiento funciona en algunos casos.

En el ejemplo anterior, el castigo positivo es contingente a la conducta porque aparece inmediatamente después que tu perro muerde una planta. Ese es un requisito para que el castigo positivo funcione. Si el sabor amargo se presentara varios segundos después, la conducta de mordisquear las plantas no se castigaría y no se reduciría su frecuencia.

En la vida cotidiana existe un concepto diferente de castigo, ya que se considera como algo desagradable que ocurre como consecuencia de un comportamiento inadecuado, pero no siempre reduce la frecuencia de ese comportamiento. Por ejemplo, un padre le da un pellizco a su hijo por comportarse mal. Aunque el comportamiento inapropiado del hijo se detiene en ese momento, su frecuencia no disminuye en el futuro. Esto es lo que se conoce comúnmente como castigo, pero no corresponde a la definición técnica de castigo positivo.

Ten en cuenta que si la aparición de un evento desagradable no reduce la frecuencia de una conducta, entonces no es un castigo positivo. Puede ser abuso, maltrato, venganza o incluso mala suerte, pero no es castigo positivo.

El castigo positivo en el adiestramiento canino

El castigo positivo es muy común en las técnicas tradicionales de adiestramiento canino, y fue popularizado por adiestradores famosos como Bill Koehler y Helmut Raiser.

Los procedimientos que involucran el castigo positivo pueden tener efectos colaterales indeseados. Sin embargo, es bueno que conozcas las formas en que se aplica el castigo positivo en el adiestramiento de perros, para que puedas tomar una decisión informada si alguien te propone usar alguna de esas técnicas.

La orden "No" es un castigo suave que puede ser enseñado sin necesidad de malos tratos. Puede ser entrenada como un castigo positivo condicionado o como una orden para ignorar cosas y prestar atención al entrenador.

Los tirones de correa, ya sean con collar normal, collar de ahorque o collar de púas. Son castigos comunes en el adiestramiento tradicional y pueden ser suaves o muy

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violentos, dependiendo del adiestrador y el estilo que siga. También pueden ser muy eficaces o completamente inútiles según la capacidad del adiestrador.

Los choques eléctricos emitidos por collares eléctricos y por cercas invisibles. Son castigos duros que pueden ser muy efectivos o causar problemas muy serios. En algunos casos se usan los collares eléctricos como reforzadores negativos. Los sabores amargos o picantes que se aplican sobre ciertas cosas para evitar que el

perro las muerda. Pueden ser castigos suaves o duros, dependiendo de la sustancia. Son efectivos en algunos casos, pero no en todos.

Golpear la nariz del perro, con los dedos o con la correa, para llamar su atención durante el ejercicio de "Junto". Es un procedimiento típico de la vieja escuela, y sirve para castigar al perro cuando mira hacia otro lado. Es moderadamente efectivo pero es duro y humillante para el perro, y no es necesario.

Los ruidos fuertes e imprevistos. Se recomiendan en la mayoría de los libros antiguos, pero no se usan mucho en la práctica. Pueden ayudar a detener la conducta del perro en el momento, pero no suelen dar buenos resultados en el largo plazo. Pueden ser castigos muy dañinos con perros hipersensibles o miedosos.

Chorros de agua y otras sustancias que se descargan sobre la cara del perro. Se usan a través de collares antiladridos y otros dispositivos. Aunque parecen castigos suaves, pueden tener efectos adversos intensos, porque no suelen ser contingentes a las conductas, por lo que los perros no los relacionan fácilmente con alguna conducta en particular.

Golpear al perro con un periódico. Es un procedimiento practicado por gente que no tiene la menor idea de adiestramiento. Más que un castigo es una venganza. Quien piense que al perro no le duele que le peguen con el periódico enrollado, debería recibir unos cuantos periodicazos en la nariz estando desprevenido, a ver si le duele o no.

Casi todas las cosas que tienen que ver con la "dominancia" ("alpha roll-over", castigo jerárquico, etc.) son castigos positivos. Algunos pueden ser ligeros y otros muy violentos.

Desventajas del castigo positivo

Además del maltrato que recibe el perro, existen muchas desventajas de entrenar con castigos positivos. Estas desventajas dependen de muchos factores, como la intensidad del castigo, la frecuencia del mismo, la habilidad del entrenador, etc.

Algunas desventajas de usar castigo positivo en el adiestramiento canino son:

El castigo puede provocar agresión. Algunos perros reaccionan agresivamente a los castigos duros, porque se sienten amenazados. Se suele clasificar a estos perros como "dominantes", pero el problema real es que se está aplicando un procedimiento incorrecto.

Deterioro de la relación con tu perro. Si entrenas en base a castigos, tu perro te asociará con los castigos. Entonces, la relación que tienes con él se deteriorará.

El castigo no proporciona mucha información. El castigo positivo sirve para eliminar conductas, pero no sirve para enseñar nuevas conductas porque no proporciona suficiente información. Con el castigo, el perro solamente aprende a evitar situaciones. El castigo positivo no es específico. Aún cuando tengas un buen timing para castigar a tu

perro, el castigo puede asociarse a diferentes conductas. Por tanto, cuando castigas una conducta inapropiada, también estás castigando otras que pueden ser apropiadas. Habituación al castigo positivo. Los perros se acostumbran a los castigos ligeros, por lo

que cada vez son necesarios castigos más intensos. Es por eso que no basta con un tirón de collar de ahorque para que el perro aprenda, sino que se necesita dar tirones frecuentemente.

No es fácil conseguir un buen timing. Es difícil conseguir un buen timing para castigar positivamente porque este tipo de castigo normalmente requiere el contacto físico. Entonces, es fácil castigar las conductas apropiadas, en lugar de castigar las inapropiadas.

Estas desventajas hacen que el castigo positivo no sea una buena opción para entrenar a tu perro, pero hay algo más que hace del castigo positivo una mala elección: ¿Por qué entrenar a tu perro con castigos si puedes conseguir mejores resultados con métodos amigables?

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Cuándo usar castigos positivos

A pesar de todas las desventajas del castigo positivo, existen algunas situaciones en las que se justifica su uso. Las situaciones en que se puede justificar el uso del castigo positivo son aquellas en que la vida o el bienestar de una persona o del perro están en juego.

Tales situaciones podrían incluir perros que deben trabajar en campos de batalla, perros detectores de minas antipersonales, entrenar al perro para evitar víboras venenosas y cosas por el estilo. En estos casos, el riesgo de un error es muy alto, y el castigo positivo puede ser una herramienta útil para establecer niveles excepcionales de confiabilidad, y debería ser usado después que el perro ha aprendido lo que debe hacer.

La educación básica del perro mascota no requiere de castigos positivos. En estos casos, puedes alcanzar los niveles requeridos de confiabilidad sin necesidad de usar el castigo positivo.

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Castigo negativo

El castigo negativo es la disminución en la frecuencia de una conducta cuando se retira un evento favorable inmediatamente después de esa conducta. En otras palabras, la conducta se debilita porque hace que desaparezca algo agradable.

El término "negativo" significa que el castigo consiste en retirar o "sustraer" algo.

Seguramente has sido, o eres, aficionado a algún juego de video o de mesa. Y seguramente has jugado ese juego varias veces. Cada vez que cometiste un error que causaba el fin del juego, esa acción era castigada negativamente. Después de eso, tu comportamiento con relación al juego cambiaba. Quizás realizabas otras acciones o quizás buscabas otro juego porque "éste juego es una reverenda #$%#!". Quizás incluso seguías jugando sin modificar las acciones de tu personaje en el juego, pero sin sentir tanta diversión o justificando las acciones erróneas. Cualquiera de esas situaciones involucra un cambio de conducta a causa del castigo negativo.

Si has tenido esas experiencias con un juego, puedes saber cuán poderoso es el castigo negativo. La frustración que causa el retiro o la finalización de algo agradable es muy grande. De hecho, el castigo negativo puede tener tantas desventajas y efectos colaterales como el castigo positivo.

Es por eso que el castigo negativo tampoco es la mejor manera de enseñar algo nuevo. Sin embargo, el castigo puede ser necesario en algún momento para eliminar o reducir alguna conducta inapropiada.

El castigo negativo en el adiestramiento canino

El castigo negativo es la opción adecuada para castigar a tu perro cuando sea necesario. Sin embargo, ten en cuenta que el castigo negativo debe ser usado lo menos posible y nunca para enseñar conductas nuevas.

Una desventaja importante del castigo (tanto positivo como negativo) es que las personas se acostumbran con mucha facilidad a usarlo y luego basan todo el adiestramiento en castigos. Si necesitas castigar a tu perro por algo, usa el castigo negativo. Pero, por favor, no abuses de él. Si tienes que castigar a tu perro con frecuencia, entonces estás haciendo algo mal. La norma en el adiestramiento con clicker (o cualquier estilo de adiestramiento en positivo) es que casi nunca es necesario el castigo negativo, y nunca el positivo.

El único ejercicio en que usarás el castigo negativo con cierta frecuencia es la orden "Suelta". Pero aún en ese ejercicio usarás el castigo negativo muy pocas veces y sólo por un par de sesiones... y eso que el ejercicio se basa en el uso del castigo negativo.

A continuación puedes ver un par de ejemplos para familiarizarte con el uso del castigo negativo en el adiestramiento de perros.

Ejemplo 1: Uso incorrecto del castigo negativo

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Cuando se cumple el tiempo de paseo llamas a tu perro, le pones la correa y vuelves a tu casa. Con el tiempo, te das cuenta que tu perro deja de acudir cuando lo llamas.

Lo que ocurre en este caso es que cada vez que tu perro obedece a tu llamado, le quitas la oportunidad de seguir jugando con sus amigos. Sin darte cuenta estás aplicando un castigo negativo a la conducta de acudir a tu llamado.

La solución al problema sería que llames a tu perro algunas veces durante cada paseo y le des algún reforzador (alguna galletita o unas caricias) para fortalecer la conducta de acudir a tu llamado. Inmediatamente después, le permites volver a jugar con otros perros, así el volver a jugar también funcionará como reforzador.

Ejemplo 2: Uso correcto del castigo negativo

Juegas con tu perro a jalar un juguete alargado (o un trapo viejo que sea juguete de tu perro). Tu perro jala de un extremo y tú jalas del otro. En un momento dado, tu perro trata de quitarte el juguete y te toca la mano con sus dientes. Inmediatamente terminas el juego y te vas.

Con el tiempo, tu perro evita tocarte con los dientes cuando juegan a jalonear un trapo. En este caso, el castigo negativo consiste en terminar el juego.

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Moldeado y encadenamiento de

conductas

El moldeado es una técnica que permite desarrollar conductas complejas que no están presentes en el repertorio del individuo y, por tanto, no se pueden reforzar directamente. Por ejemplo, que un perro apoye sus patas traseras en la pared mientras mantiene las delanteras en el suelo. Esta conducta sería imposible de reforzar directamente porque el perro no la realiza nunca de forma espontánea.

Para moldear una conducta final, tienes que reforzar pequeñas aproximaciones sucesivas a dicha conducta, hasta que ésta se produce. Por ejemplo, para lograr que tu perro apoye sus patas traseras sobre la pared, puedes empezar reforzando cada vez que mueve hacia atrás una de esas patas. Luego, refuerzas cuando levanta una pata trasera. Después refuerzas que toque la pared con una pata trasera. Y así sucesivamente, hasta que levante las dos patas traseras y las apoye contra la pared.

El moldeado de conductas es una técnica muy útil para conseguir conductas que no son naturales, pero no es la única. Otras técnicas son igualmente efectivas, pero el moldeado tiene la ventaja de que favorece el aprendizaje futuro, desarrolla la creatividad y no necesita la manipulación física (forzar al perro).

Para que no te confundas Es común que los adiestradores confundan moldeado con

modelado. El modelado es una técnica diferente que consiste en manipular físicamente al perro hasta obligarlo a realizar la conducta deseada.

Por su parte, el encadenamiento de conductas consiste en ordenar en una secuencia varias conductas que existen en el repertorio del individuo. La conducta compleja final es la secuencia completa, y se conoce como cadena de conductas.

Por ejemplo, uno de los ejercicios del schutzhund consiste en que el perro salte una valla y recoja un objeto que ha sido lanzado por el guía. Luego, salta la valla de vuelta y entrega el objeto a su guía. Este ejercicio es una cadena de conductas que involucra siete pasos: correr hacia la valla de ida, saltar la valla de ida, tomar el objeto con la boca, correr hacia la valla de vuelta, saltar la valla de vuelta, correr hacia el guía y entregar el objeto. Cada uno de estos pasos puede ser entrenado por separado y luego se unen en una sola cadena de conductas. A diferencia del moldeado, las cadenas de conductas se suelen construir de atrás para adelante. Es decir que primero se trabaja sobre el final de la cadena (en el ejemplo anterior sería entregar el objeto) y sucesivamente se van añadiendo las conductas anteriores.

Moldeado y encadenamiento de conductas en el

adiestramiento canino

Tanto el moldeado como el encadenamiento de conductas son muy útiles en el adiestramiento de perros, pero todavía no son muchos los adiestradores que usan estas técnicas

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conscientemente.

Puedes practicar el juego del entrenador para desarrollar tus habilidades en el moldeado de conductas y comprender mejor cómo se siente tu perro durante las sesiones de adiestramiento.

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Control por el estímulo

El control por el estímulo se presenta cuando es probable que ocurra una conducta después de un evento antecedente particular, pero no después de otros estímulos. En otras palabras, una conducta está bajo el control de estímulos si ocurre después de ciertos estímulos, pero no después de otros.

Términos técnicos El control por el estímulo también se conoce como control de estímulos.

Cualquiera de los dos usos es correcto.

Para que la conducta se encuentre bajo el control de estímulos, el individuo debe discriminar entre los diferentes estímulos. Es decir que el individuo debe responder de manera diferente a diferentes estímulos.

Por ejemplo, levantar el teléfono es una conducta que está bajo el control de un estímulo: el timbre del teléfono. ¿Cuántas veces que no vas a hacer una llamada levantas el teléfono sin que timbre? Seguramente pocas, si tienes más de tres años... si tienes menos de tres años, entonces... felicidades por ser capaz de leer esta web!

Muchos niños pequeños acostumbran a levantar el teléfono y simular que conversan con alguien, imitando a sus padres. En esos casos, la conducta de levantar el teléfono no está bajo el control del timbre telefónico, sino de otros estímulos. A medida que crecen, dejan de levantar el teléfono en cualquier momento, y solamente lo hacen cuando suena el timbre. En ese momento, la conducta de levantar el teléfono se ha puesto bajo control de un estímulo en particular.

Otro ejemplo típico de control por el estímulo ocurre en las aulas escolares. Si el profesor está en el aula, los niños se sientan en sus pupitres y prestan atención... o por lo menos duermen (viejos recuerdos). Pero si el profesor sale del aula, los niños se levantan, juegan, corren, etc. En este caso, la conducta de los niños está controlada por la presencia o ausencia del profesor.

El control por el estímulo en el adiestramiento canino

El control por el estímulo es fundamental en el adiestramiento de perros. Por una parte, todas las órdenes de la obediencia canina deben convertirse en estímulos que controlan ciertas conductas de tu perro. Por ejemplo, si le pides a tu perro que se siente, debe sentarse y no echarse.

Por otra parte, muchas situaciones de la vida cotidiana también deben actuar como estímulos que controlan la conducta de tu perro. Por ejemplo, si tu perro está sobre la alfombra no debe hacer pis. En cambio, si está sobre una superficie de tierra, puede hacer pis. La alfombra debe actuar como estímulo para que no se presente la conducta de hacer pis, mientras que la superficie de tierra debe actuar como estímulo para que esa conducta pueda ser realizada. En este caso no es necesaria una orden de obediencia, sino solamente los estímulos de la vida cotidiana.

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Karen Pryor propone en su libro "No lo mates... enséñale!" que puedes saber si una conducta de tu perro se encuentra bajo el control de un estímulo si cumple con cuatro propiedades:

1. La conducta ocurre inmediatamente después del estímulo. En teoría, la conducta ocurre siempre después del estímulo, pero en la práctica se pueden dar situaciones en que el perro

"falla". Incluso los perros de alta competencia pueden fallar alguna vez, pero el número de errores es tan pequeño que se puede decir que la conducta se presenta "siempre" después del estímulo.

2. La conducta no ocurre si no se presenta el estímulo. Esto es cierto, pero también pueden

existir otros estímulos que controlen la conducta en ciertas situaciones. Por ejemplo, tu perro nunca se echa en las sesiones de adiestramiento o en la pista de competencia a menos que se lo ordenes, pero sí se echa sin ninguna orden cuando está en tu casa.

3. La conducta no se presenta como respuesta a otro estímulo. Por ejemplo, tu perro no se

sienta cuando escucha la orden "Echado". Igual que en el caso anterior, la orden puede ser el estímulo de control en circunstancias relacionadas con el adiestramiento, pero tu perro puede sentarse en respuesta a otros estímulos en otras situaciones (cuando está en su tiempo libre).

4. Ninguna otra conducta se produce como respuesta a ese estímulo particular. Si le

pides a tu perro que se siente, él no salta, no se echa, no sale corriendo, no te muerde, no hace pis, no se rasca, etc.

A continuación puedes ver un par de ejemplos sobre la aplicación del control por el estímulo en el adiestramiento canino.

Ejemplo 1: Uso correcto del control por el estímulo en el

adiestramiento canino

Cuando un perro camina en "Junto", debe ir con el hombro a la altura de la pierna izquierda de su guía. Cuando el guía se detiene, el perro debe sentarse a su lado. Si el guía indica "Quieto", el perro debe quedarse sentado aunque el guía reinicie la marcha.

Muchos adiestradores empiezan a caminar con el pie izquierdo cuando el perro debe continuar la marcha con ellos, y empiezan a caminar con el pie derecho cuando el perro debe quedarse quieto.

Esta es una forma de control por el estímulo mediante lenguaje corporal. El perro presta atención a la pierna con la que inicia la marcha el guía y, de acuerdo con eso, responde quedándose quieto o continuando la marcha.

Esta estrategia es muy común y no tiene nada particularmente malo. De hecho, es empleada por muchos adiestradores para facilitar el aprendizaje. Aunque es una estrategia correcta para lograr el control por el estímulo, no es necesaria porque el perro puede aprender a responder solamente con la orden verbal. Entonces, "Junto" y "Quieto" pueden ser suficientes para que el perro sepa si va a continuar la marcha o debe quedarse.

Esta estrategia es un uso correcto del control por el estímulo si no tienes ningún problema en empezar a caminar siempre con la pierna izquierda para que el perro te siga, y empezar a

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caminar con la pierna derecha para que el perro se quede quieto. Sin embargo, es una estrategia incorrecta si quieres eliminar el uso del lenguaje corporal como parte de tu orden. El lenguaje corporal te puede ayudar a controlar las respuestas de tu perro en ciertos deportes caninos como el freestyle canino y el agility, porque podrás hacer muchos gestos que son admitidos. Sin embargo, puede ser una desventaja en deportes como el schutzhund donde los gestos evidentes son penalizados.

Ejemplo 2: Uso incorrecto del control por el estímulo en

el adiestramiento canino

Cuando se utiliza comida para entrenar a un perro, es frecuente guiar al perro con la comida. Por ejemplo, para lograr que el perro se siente, se lleva la comida por encima de la cabeza del perro y un poco hacia atrás.

Tales procedimientos son muy útiles porque permiten entrenar conductas sencillas en poco tiempo. Sin embargo, muchos adiestradores guían con la comida muchas veces, hasta que ésta se convierte en parte del estímulo que controla la conducta. Entonces, los adiestradores piensan que los perros entrenados con comida solamente responden cuando la comida está presente.

El error está en utilizar la comida como parte del estímulo en todas las ocasiones. Para evitar este problema, basta con que la comida deje de formar parte del estímulo después de unas pocas repeticiones. Ten en cuenta que la comida debe ser usada como reforzador y no como antecedente.

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