Revista de Peruana de Psicología y Trabajo Social 2012, Volumen 1- N° 1: 15-28
R
ELACIÓN ENTRE LA PERCEPCIÓN DE LA SATISFACCIÓNMARITAL
,
SEXUAL Y LA COMUNICACIÓN EN PAREJASR
ELATION BETWEEN THE PERCEPTION OF THE MARITAL,
SEXUAL SATISFACTION AND THE COMMUNICATION IN PAIRSLuz de Lourdes Eguiluz1 Rosa María Calvo, Diana De la Orta Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
Recibido 03 de Setiembre 2011, revisado 12 de Setiembre 2011, aceptado 25 de Setiembre 2011
RESUMEN
Se estudió la relación que existe entre la satisfacción marital, la relación sexual y la comunicación, con el
objetivo de conocer cómo estos puntajes se relacionan y diferencian con el género, nivel educativo y años de unión. Se tomó una muestra de 30 parejas heterosexuales, que cumplieran el requisito de tener como mínimo cinco años de vivir juntos sin importar el tipo de unión (civil, religiosa o unión libre). Se aplicó la
Escala de Satisfacción Marital de Pick y Andrade (1998), el Cuestionario de Satisfacción Sexual en la Pareja
de Szpirman (1989) y el Cuestionario de Comunicación Marital de Estrella (1991). Para analizar los datos
se empleó el coe ciente de correlación de Pearson, y la t de Student para grupos independientes. Se encontró una correlación positiva entre la escala de satisfacción marital y sexual; también se observó una correlación
positiva entre el número de años de unión y la escala de comunicación; otro hallazgo fue la correlación
negativa respecto al número de años de casados con la satisfacción marital y sexual. Acerca de la correlación entre las subescalas que constituyen el cuestionario de comunicación, las más relacionadas en esta muestra fueron la de sentimientos con las de familia externa, vida sexual, relación marital; mientras que la de familia
externa se correlaciona en mayor grado con las de vida sexual y relación marital.
Palabras clave: satisfacción marital, satisfacción sexual, comunicación, relación de pareja.
ABSTRACT
e relationship among the marital satisfaction, the sexual relationship and the communication was studied in order to know how these aspects are related and how they di" er in the gender, educational level and years of union. It was used a sample of 30 heterosexual couples that met the requirement of having as minimum ve years of living together without caring the type of union (civil, religious or free union). For
this purpose, the following were applied: e Scale of Marital Satisfaction of Pick and Andrade (1998), e
Questionnaire of Sexual Satisfaction in the Couple of Szpirman (1989), and the Questionnaire of Marital Communication of Estrella (1991). To analyze the data, it was used Pearson’s correlation coe# cient, as the
Student’s T for independent groups. ere was found a positive correlation between the scale of marital
satisfaction and sexual satisfaction; a positive correlation was also observed between the number of years of
union and the communication scale; another nding was the negative correlation regarding the number of years of married with the marital and sexual satisfaction. About the correlation among the subscales that constitute the communication questionnaire, the most related in this sample were that of feelings with those of external family, sexual life, marital relationship; while that of external family is correlated in more degree
with those of sexual life and marital relationship.
Key words: marital satisfaction, sexual satisfaction, communication, couple relationship.
1 Contacto: [email protected]
Luz de Lourdes Eguiluz, Rosa María Calvo, Diana De la Orta INTRODUCCIÓN
La calidad del matrimonio depende en gran medida del grado de satisfacción y
complementarie-dad que se le pueda dar a las expectativas de cada uno de los cónyuges. Estas se basan en su historia,
es decir, las experiencias que han compartido durante varios años dentro del seno familiar, tanto con
padres y hermanos; que en forma de ideas, intercambios y necesidades se reviven con el cónyuge. Es
así que uno de los tópicos de interés en el campo de la psicología es la relación de pareja, en
parti-cular la satisfacción marital, entendida como la percepción subjetiva que los cónyuges tienen sobre
su pareja y su relación (Cortés, Reyes, Díaz-Loving, Rivera & Monjarrás, 1994). Sin embargo, el
concepto de satisfacción marital también se ha usado para describir la actitud que un individuo tiene
hacia su relación marital y hacia su cónyuge (Pick & Andrade, 1986).
Para Sellner (1985, citado en Beck, 1988), cuando dos personas viven juntas comparten
comi-da, su carrera profesional y su vida en casa, hacen el amor, cuidan a sus hijos, tienen trato con los
familiares políticos, comparten sus altibajos individuales y mantienen juntos las cuentas del banco,
en donde la calidad de su vida está determinada por su modo de comunicarse y controlar o dirigir
los conflictos.
En la vida cotidiana de la pareja, la comunicación asume un papel importante para cada
miem-bro de la relación. Todas los matrimonios se enfrentan a la necesidad de tomar decisiones todo
el tiempo, algunas de gran relevancia y otras triviales (reparto de tareas domésticas, asuntos de
presupuestos, actividades sociales y recreativas, dónde vivir, si tener o no hijos y cómo criarlos).
Una comunicación clara ayuda a facilitar la toma de decisiones. De esta forma, la habilidad de
co-municarse es uno de los indicadores de las parejas exitosas (Noller & Fritzpatrick, 1993). Autores
como Finkenauer y Hazam (2000) demostraron que los participantes que se sentían cómodos en
compartir sus emociones y en hablar acerca de problemas difíciles con su pareja reportaban niveles
altos de satisfacción marital.
Se dice que la comunicación en el matrimonio es un elemento fundamental en la vida de la
pare-ja. Cuando la comunicación entre ellos es óptima, quizá no se note, en cambio cuando la
comunica-ción es deficiente va cobrando importancia y se generan grandes problemas en la vida de las parejas
(Eguiluz, 2003; Pérez & Estrada, 2006). Se va a entender como comunicación marital al vínculo
que se establece entre los miembros de una pareja, cuyo propósito es intercambiar información
relacionada con uno mismo, con la relación y con aspectos que puedan ejercer influencia sobre ella
(Lemus, 1996; Watzlawick & et al., 1993).
Otro punto que ha sido estudiado es la satisfacción sexual, definida como el grado de bienestar
obtenido en las relaciones sexuales con la pareja (Szpirman, 1989). También se ha definido como una
evaluación subjetiva de agrado o desagrado que una persona siente respecto a su vida sexual (Pinney,
Gerrard & Danney, 1987) o bien, como la capacidad de obtener placer sexual mediante el coito o
copula (Renaud & Byers, 1997). Byers, Demmons y Lawrance (1998) entienden como satisfacción
sexual una respuesta afectiva que surge por la evaluación de los aspectos positivos y negativos
aso-ciados a las propias relaciones sexuales.
Master y Johnson (1974) estiman que el funcionamiento sexual desempeña un papel vital incluso
decisivo en el matrimonio y en la vida, si hay éxito en la expresión sexual, si en el lecho conyugal
existe una relación eficiente además de placer y satisfacción física, se tiene entonces una base firme,
es decir, un lugar donde se pueda sin riesgo ventilar y discutir los problemas. La sexualidad ha sido vinculada al buen funcionamiento marital y ha llegado a considerársele
como uno de los pilares más importantes (Cortés, Reyes, Díaz-Loving & Rivera, 1996). Incluso se
le ha considerado como un sensible sismógrafo que registra la calidad del clima conyugal. Por otro
lado Sager (1997) señala que el grado de satisfacción de la pareja, en gran medida depende de la
RELACIÓN ENTRE LA PERCEPCIÓN DE LA SATISFACCIÓN MARITAL, SEXUAL Y LA COMUNICACIÓN EN PAREJAS
congruencia y complementariedad de los contratos interaccionales de sus miembros, y que entre las
cláusulas deben estar incluidos los rasgos esenciales de su convivencia sexual. Es notorio que uno de los temas más investigados en las relaciones de pareja ha sido la
satis-facción marital agregado a ello los factores que contribuyen a un alto o bajo grado, tales como la
satisfacción sexual y la comunicación, sin embargo aunque estos elementos han sido estudiados, no
se han correlacionado en un mismo estudio. También resulta importante contar con elementos que
auxilien al terapeuta familiar en el ejercicio de su profesión ya que existen altas tasas de desajuste en
las parejas que terminan en divorcio. Según el INEGI (2009), en México, durante el año 2007 hubo
77,250 divorcios, es decir se registran 13 divorcios por cada 100 matrimonios, en 2006 fueron 72
mil 396; lo que indica que el número de divorcios realizados aumentó en 4 859, esto muestra un
incremento de 6.7% en sólo un año. Además, se ha visto que el divorcio ocasiona sufrimientos en la
familia y en muchos casos dificulta el desarrollo en los niños (Sandoval, 1985). Por ello son necesarios estudios que den elementos para favorecer el incremento de la
satisfac-ción marital en las parejas de casados lo que puede contribuir a mantener el matrimonio y evitar el
divorcio.
De lo antes dicho surge la siguiente pregunta, ¿existirá relación entre la satisfacción marital, la
satisfacción sexual y la comunicación en parejas de casados?, y de existir ¿cómo será dicha relación?
De esta manera, el objetivo general de la investigación fue determinar si existe correlación entre
los puntajes de la escala de satisfacción marital respecto al cuestionario de satisfacción sexual en la
pareja y cómo interviene la comunicación marital en estos aspectos. También se plantearon
objeti-vos específicos, tales como si el género (sexo) de los participantes, los años de casados o el nivel de
escolaridad intervienen en la satisfacción marital, y si ellos modificará dicha satisfacción.
MÉTODO Participantes
La muestra estuvo constituida por 30 parejas que colaboraron de manera voluntaria en la
investi-gación. Todas ellas residentes del Estado de México. Las edades de los participantes fluctuaron desde
los 19 a los 63 años de edad con una media de 35 años. De éstas parejas el 76% esta legalmente
ca-sado y el 24% viven en unión libre. Respecto al tiempo de unión, las parejas participantes refirieron
tener de 5 a 37 años, con un promedio de 14 años de vida conyugal. De toda la muestra el 11.7%
de los sujetos ha tenido uniones previas y para el 88.3% es su primer unión. Las parejas reportaron
tener desde 0 a 4 hijos, con una media en la muestra de 1 hijo. En cuanto a escolaridad el 46.7% de
los individuos son profesionistas mientras que el 53.3% son no profesionistas. Instrumentos
Se utilizaron tres instrumentos:
Escala de Satisfacción Marital (ver anexo 1)
Escala elaborada por Pick y Andrade (1988), diseñada específicamente para personas de origen
hispano. Las autoras sobre la base de instrumentos anteriores y entrevistas abiertas, realizadas con
hombres y mujeres casadas de nivel socioeconómico medio de la Ciudad de México, desarrollaron
dos estudios con el objeto de elaborar una escala de satisfacción marital que fuera válida y confiable
para parejas mexicanas.
La escala está conformada por 24 reactivos con tres opciones de respuesta y un valor
determi-nado para cada una:
Luz de Lourdes Eguiluz, Rosa María Calvo, Diana De la Orta -Me gusta como está sucediendo (un punto).
-Me gustaría algo diferente (dos puntos). -Me gustaría muy diferente (tres puntos).
Los 24 reactivos evalúan tres factores de la satisfacción marital:
Factor 1. Satisfacción con los aspectos emocionales del cónyuge. Este factor revisa la satisfacción que
tiene un cónyuge hacia las reacciones emocionales del otro.
Factor 2. Satisfacción con la interacción conyugal. Consta de diez reactivos y evalúa la satisfacción
que tiene un cónyuge hacia el otro con respecto a la interacción conyugal, en donde se toma en
cuenta el interés que pone el cónyuge en su pareja.
Factor 3. Satisfacción con aspectos organizacionales y estructurales del cónyuge. Este factor se refiere
a la satisfacción que un cónyuge espera de la forma de su organización del establecimiento y
cumpli-miento de las reglas por parte de su pareja.
La consistencia para cada factor se obtuvo mediante un alfa de Crombach obteniendo los
siguien-tes datos: Factor 1: 0.81, Factor 2: 0.90, Factor 3: 0.85. En cuanto a la validez, se encontraron 6
factores principales que explican el 58.1% de la varianza total del instrumento. De esos 6 factores,
las autoras eligieron los tres primeros porque explicaban el 47.8% de la varianza total por su
clari-dad conceptual, siendo estos los que conforman las subescalas mencionadas. b) Cuestionario para evaluar Satisfacción Sexual en la Pareja (ver anexo 2)
Este cuestionario fue desarrollado por Szpirman (1989) empleando una población mexicana. El
objetivo del instrumento es medir el grado de satisfacción que los miembros de la pareja obtienen
en su relación sexual. El cuestionario consta de 18 reactivos que tienen 5 posibles respuestas en una
escala tipo Likert, donde 1 es totalmente de acuerdo, 2 es de acuerdo, 3 indiferente, 4 en
desacuer-do y 5 totalmente en desacuerdesacuer-do.
c) Cuestionario de Comunicación Marital (ver anexo 3)
Fue elaborado y validado por Estrella (1991), en una muestra de parejas de la Ciudad de
Mé-xico. Para ello llevó a cabo dos estudios pilotos a fin de identificar las áreas de comunicación más
importantes y redactar los reactivos; además de un estudio final para analizar y verificar la validez de
constructo y su consistencia interna. Este cuestionario mide el contenido de comunicación marital,
diferentes temas.
Está conformado por 56 reactivos que miden seis dimensiones de la comunicación marital: 1)
familia externa, 2) vida sexual, 3) hijos, 4) trabajo, 5) relación marital, 6) sentimientos, emociones
y disgustos. Las respuestas se eligen en una escala tipo Likert que va de 1 poco al 5 mucho.
La consistencia para cada factor se obtuvo mediante un alfa de Crombach obteniendo los
si-guientes datos: Factor 1: 0.81, Factor 2: 0.90, Factor 3: 0.85. En cuanto a la validez, se encontraron
seis factores principales que explican el 58.1% de la varianza total del instrumento. De esos seis
factores, la autora eligió los tres primeros, porque explicaban el 47.8% de la varianza total por su
claridad conceptual, siendo estos los que conforman las subescalas mencionada. d) Cuestionario para la obtención de variables demográficas
Se agregó un breve cuestionario que contará de diez preguntas relacionadas a datos demográficos
como: edad, sexo, escolaridad, ocupación, tipo de unión conyugal, tiempo de unión, número de
hijos.
RELACIÓN ENTRE LA PERCEPCIÓN DE LA SATISFACCIÓN MARITAL, SEXUAL Y LA COMUNICACIÓN EN PAREJAS
De nición de variables
Satisfacción Marital: grado de favorabilidad (actitud) hacia aspectos del cónyuge y de la
interac-ción conyugal (Pick & Andrade, 1988)
Satisfacción Sexual en la pareja: grado de bienestar que se obtiene en las relaciones sexuales con
la pareja (Szpirman, 1989).
Comunicación Marital: vínculo que se establece entre los miembros de una pareja, cuyo
pro-pósito es intercambiar información relacionada con uno mismo, con la relación y con aspectos que
puedan ejercer influencia sobre ella (Lemus, 1996). De nición operacional de las variables
Satisfacción Marital: puntaje obtenido por un miembro de la pareja en la Escala de Satisfacción
Marital, dando por entendido que a mayor puntaje mayor satisfacción.
Satisfacción Sexual: puntaje obtenido en el Cuestionario para Evaluar Satisfacción Sexual en la
pareja, tomando en cuenta que a mayor puntaje mayor será la satisfacción sexual de la pareja.
Comunicación Marital: puntaje obtenido en el Cuestionario de Comunicación Marital, donde un
mayor puntaje indica una mejor comunicación entre los miembros de la pareja. Procedimiento
El estudio se llevó a cabo con 30 parejas heterosexuales que reunieron las características
solici-tadas, es decir que tuvieran al menos cinco años de vivir juntos. Se les explicó a los participantes el
objetivo de la investigación. Es importante mencionar que hubo parejas que no les interesó
parti-cipar y en ocasiones uno de los dos cónyuges (en su mayoría lo hombres) se negaba a contestar las
escalas, por lo tanto, no se incluyeron a esas parejas en la muestra.
Las instrucciones generales fueron las siguientes: “El presente cuestionario forma parte de una
investigación que se está llevando a cabo en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM,
enfocado a conocer las situaciones que se viven dentro de la pareja. Le pedimos ser lo más sincero
posible en sus respuestas, no hay respuestas buenas ni malas y le garantizamos el anonimato de las
mismas”. Cada escala presentaba sus propias instrucciones de llenado y si había alguna duda era
resuelta por las investigadoras. Finalmente se obtuvieron los datos demográficos de cada pareja y se
recogieron los cuestionarios. RESULTADOS
Para estudiar la relación entre los puntajes de las escalas de satisfacción marital, sexual y
comu-nicación, los datos fueron analizados mediante la prueba paramétrica de correlación r de Pearson.
La tabla 1 permite observar que existe una correlación significativa entre los puntajes de la escala de
satisfacción conyugal y satisfacción sexual. Es decir que para esta muestra a mayor satisfacción sexual
se percibe una mayor satisfacción marital.
19
Tabla 1
Luz de Lourdes Eguiluz, Rosa María Calvo, Diana De la Orta
Correlación de Pearson entre los puntajes de las escalas de satisfacción marital, sexual y comunicación
Satisfacción Marital Comunicación Satisfacción Sexual
Satisfacción Marital Comunicación Satisfacción Sexual -0.71 .548** -.182
-** La correlación es significativa al nivel 0.01
También se buscó si existía una correlación entre los años de unión y los puntajes de las escalas
de comunicación, satisfacción sexual y marital. La tabla 2 muestra que no existe una correlación
sig-nificativa entre los puntajes de las escalas y los años de unión, sin embargo se puede observar que la
correlación entre la comunicación y los años de unión es positiva, lo cual sugiere que a más años de
convivencia aumenta la calidad de la comunicación. Por otra parte la correlación entre los puntajes
de satisfacción sexual y marital respecto al número de años de unión, indica que entre más tiempo
de convivencia transcurra, la satisfacción sexual y marital disminuye. Tabla 2
Correlación de Pearson entre los puntajes de las escalas de satisfacción marital, sexual, comunicación y número de años de unión
Comunicación Satisfacción Sexual Satisfacción Marital
Número de años de unión
0246 -.215 -.034
Para obtener un análisis más detallado en la escala de comunicación se analizó la correlación,
mediante el coeficiente de Pearson, entre las subescalas de la prueba. Se puede observar en la tabla 3
que las subescalas que muestran más relación en la muestra son la de sentimientos con las de familia
externa, vida sexual, relación marital; mientras que la de familia externa se correlaciona más fuerte
con las de vida sexual y relación marital. Tabla 3
Correlación de Pearson entre los puntajes de las subescalas de la escala de comunicación
Sentimientos
Sentimientos Familia
externa Vida sexual Hijos
-Relación marital Trabajo Familia externa .891** Vida sexual .736** Hijos .557** Relación marital .785** Trabajo .615** -.702** .478** .742** .613** -.418** .686** .369** .486** -.525** .651** -** La correlación es significativa al nivel 0.01
Para conocer las diferencias de puntajes en las escalas de satisfacción marital, sexual y
comuni-cación entre hombres y mujeres, profesionales y no profesionales, además del tipo de unión que
mantienen las parejas, se analizaron los puntajes con la t de Student para muestras independientes.
La tabla 4 muestra que no existen diferencias significativas entre hombres y mujeres; aunque al
revisar las medias de ambos grupos se observa que las mujeres puntuaron más alto en la escala
RELACIÓN ENTRE LA PERCEPCIÓN DE LA SATISFACCIÓN MARITAL, SEXUAL Y LA COMUNICACIÓN EN PAREJAS
de comunicación a diferencia de los hombres que puntuaron más alto en la escala de satisfacción
sexual y marital.
Respecto al nivel educativo, la tabla indica que no existen diferencias significativas entre
profe-sionales y no profeprofe-sionales en los puntajes de las escalas de satisfacción marital, sexual y
comunica-ción. No obstante la media del grupo de profesionales es mayor en las tres escalas que la media de
los no profesionales.
Finalmente, no se observaron diferencias significativas entre los puntajes de las escalas respecto
al grupo de parejas que mantienen una unión legal respecto de las que viven en unión libre; sin
embargo las parejas que viven en unión libre obtuvieron un mayor puntaje en la satisfacción sexual
y comunicación, en cambio las parejas que viven en unión legal obtuvieron un mayor puntaje en la
escala de satisfacción marital. Tabla 4
Diferencias entre los puntajes de las escalas de satisfacción marital, sexual y comunicación en el género, escolaridad y tipo de unión
Género Satisfacción marital Satisfacción sexual Comunicación Escolaridad Satisfacción marital Satisfacción sexual Comunicación Tipo de unión Satisfacción marital Satisfacción sexual Comunicación DISCUSIÓN Mujeres 55.4 66 184.8 Profesionales 61 70 188 Unión legal 56 66 180 Hombres 56.6 67.6 178 No profesionales 50 63 173 Unión no legal 54 68 184
Los resultados de la investigación realizada indican que existe una correlación significativa entre
la satisfacción marital y la sexual mostrando que una alta calidad en la vida sexual de las parejas
con-tribuye a que la pareja perciba como satisfactoria su relación, tal como señalan Sager (1997), Master
y Johnson (1974) y Cortés, et al. (1996), quienes asocian la plenitud sexual como un elemento
fundamental para el buen funcionamiento de la pareja.
de la escala de
comunicación con las de satisfacción marital y sexual; es decir, parece ser que aun cuando la
co-municación es importante, no es fundamental en la vida las parejas participantes, a diferencia de
lo encontrado por Finkenauer y Hazam (2000), quienes mencionan que los sujetos que se sentían
cómodos en compartir sus emociones y en hablar acerca de problemas difíciles con su pareja,
repor-taron niveles altos de satisfacción marital.
Posiblemente en esta muestra no se encontró una correlación significativa en relación con la
comunicación y satisfacción marital, ya que tal como lo reporta Pérez-Arana y Estrada-Carmona
(2006), el tema de la comunicación cobra importancia ante dificultades y problemas significativos
en la vida conyugal.
Luz de Lourdes Eguiluz, Rosa María Calvo, Diana De la Orta
Es importante mencionar que no se obtuvo una correlación significativa entre el número de
años de casados y el nivel de satisfacción marital lo que parece indicar que para los sujetos
partici-pantes no influye la cantidad de años de convivencia con la percepción de bienestar con la pareja,
no obstante tal vez se deba a que la muestra fue pequeña en comparación con otras investigaciones
(Pérez y Estrada, 2006 y Estrella, 2008), por lo que se considera necesario incrementar la muestra
para futuras investigaciones, lo que puede favorecer la distribución normal así como la validez de
RELACIÓN ENTRE LA PERCEPCIÓN DE LA SATISFACCIÓN MARITAL, SEXUAL Y LA COMUNICACIÓN EN PAREJAS Referencias bibliográfi cas
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Tesis de Maestría. Orientación y Terapia Familiar. Universidad de las Américas.
Watzlawick, P., Beavin, J. y Jackson, D. (1993). Teoría de la comunicación humana. Barcelona: Herder, Bibliote-ca de Psicología, No. 100.
Instrucciones:
ANEXO 1
ESCALA DE SATISFACCIÓN SEXUAL
Lea con atención cada pregunta y conteste lo más exacto que pueda,
seleccionando sólo una alternativa para cada planteamiento. Señale con una cruz el
número de la respuesta que usted considera describe mejor su forma de sentir, de la siguiente manera:
1. Totalmente de acuerdo (TA) 2. De acuerdo (A)
3. Indiferente (I) 4. En desacuerdo (D)
5. Totalmente en desacuerdo (TD)
1 Usualmente estoy contento (a) con mi vida sexual 1 2 3 4 5
2 A menudo pienso que desearía mejorar la calidad de nuestra relación sexual 1 2
3 4 5
3 Algunas veces siento que mi pareja demuestra poco entusiasmo por el sexo
4 Me agrada hablar con mi pareja de nuestra vida sexual.
1 2 3 4 5
1 2 3 4 5
5 Desearía que mi pareja fuera más sensible a mis deseos, cuando tenemos rela- 1
2 3 4 5
6 En general, me siento sexualmente satisfecho (a) con mi pareja.
1 2 3 4 5
7 Me gustaría tener relaciones sexuales con más frecuencia de las que tenemos 1 2
3 4 5
8 Pienso que el sexo es algo maravilloso
9 Siento que mi pareja y yo nos comunicamos bien en materia sexual.
10 Me agradaría que mi pareja fuera más romántica en nuestra relación sexual.
11 Con mucha frecuencia pienso que mi vida sexual es monótona.
12 Desearía que mi pareja fuera más paciente cuando hacemos el amor.
13 Por lo general, disfruto la relación sexual con mi pareja.
1 2 3 4 5 1 2 3 4 5 1 2 3 4 5 1 2 3 4 5 1 2 3 4 5 1 2 3 4 5
14 Desearía que mi pareja pudiera comunicar más abiertamente sus gustos en 1 2
3 4 5
15 Me gusta la forma en que hacer el amor mi pareja. 16 Me agrada sentir que mi pareja disfruta el sexo tanto como yo.
1 2 3 4 5
1 2 3 4 5
17 Por lo común me satisfacen los momentos del día y de la noche
en que mi pareja y yo, tenemos relaciones sexuales. 1 2 3 4 5 18 A menudo deseo que mi pareja sea más cariñosa cuando
RELACIÓN ENTRE LA PERCEPCIÓN DE LA SATISFACCIÓN MARITAL, SEXUAL Y LA COMUNICACIÓN EN PAREJAS
ANEXO 2
ESCALA DE SATISFACCIÓN MARITAL
Instrucciones
Cada uno de nosotros espera diferentes cosas de su matrimonio y en base a lo que espera, le gusta o no lo que esta pasando.
A continuación se presenta una lista con tres opciones de respuesta, por favor conteste sobre la base de la
siguiente lista de opciones.
1. Me gustaría muy diferente (3) 2. Me gustaría algo diferente (2) 3. Me gusta como está pasando (1)
1 El tiempo que mi cónyuge dedica a nuestro matrimonio 2 La frecuencia con que mi cónyuge me dice algo bonito 3 El grado el cual mi cónyuge me atiende
4 La frecuencia con la que mi cónyuge me abraza 5 La atención que mi cónyuge pone a mi apariencia 6 La comunicación con mi cónyuge
7 La conducta de mi cónyuge enfrente de otras personas 8 La forma cómo me pide que tengamos relaciones sexuales
9 El tiempo que dedica a sí mismo 10 El tiempo que dedica a mí
11 La forma como se comporta cuando está triste 12 La forma como se comporta cuando está enojado 13 La forma como se comporta cuando está preocupado 14 La forma como se comporta cuando está de mal humor 15 La forma como se organiza mi cónyuge
16 Las prioridades que tiene en la vida mi cónyuge 17 La forma como pasa su tiempo libre
18 La reacción de mi cónyuge cuando no quiero tener relaciones sexuales
19 La puntualidad de mi cónyuge
20 El cuidado que mi cónyuge tiene a su salud 21 El interés que mi cónyuge pone a lo que yo hago 22 El tiempo que pasamos juntos
23 La forma con la que mi cónyuge trata de solucionar los problemas
24 Las reglas que mi cónyuge hace que se sigan en casa
25 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2
3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3
Luz de Lourdes Eguiluz, Rosa María Calvo, Diana De la Orta ANEXO 3
ESCALA DE COMUNICACIÓN
Instrucciones: a continuación se presenta una lista de temas que se refieren a distintos aspectos
so-bre la pareja y el matrimonio. Por favor marque con una X el número que corresponda a la respuesta
que indique que tanto usted le platica a su pareja sobre dichos temas. No olvide responder a todo.
1 Lo que me hace sentir tranquilo (a) 2 Lo que me disgusta de sus amistades 3 Los problemas que tengo en mi trabajo 4 Las cosas que me disgustan de ella (él)
5 De quién debe hablar de temas delicados con los hijos
6 Las situaciones en que desconfío de ella (él) 7 Lo que hago en mi trabajo
8 De que deben hacer los hijos en su tiempo libre 9 Lo que me disgusta físicamente de ella (él) 10 Lo que me disgusta de mi trabajo
11 Las situaciones en que me enojo con su familia
12 Las situaciones porque siento rencor 13 De lo que me da vergüenza
14 De cómo me siento en mi trabajo 15 De quién debe disciplinar a los hijos 16 Las cosas que me causan tristeza
17 Las amistades que no me gusta que tenga 18 El tiempo que mi cónyuge dedica a nuestro matrimonio
19 La necesidad de educar a nuestros hijos dentro de una religión
20 Las cosas que me deprimen
21 De lo que no me gusta en mi familia 22 Lo que pienso de ella (él)
23 La conducta de los hijos fuera del hogar 24 Las cosas que no tolero de ella (él) 25 Los castigos a los hijos
26 De que no se debe hablar con los hijos 27 La forma cómo ella (él) trata los problemas 28 Cuando su familia se mete en nuestras vidas 29 La frecuencia con que tenemos relaciones sexuales
30 Lo que me hace sentir mal
31 Porque no quiere tener relaciones sexuales 32 Las cosas que me dan miedo
33 De quien, es responsable de los problemas en la relación
34 Los aspectos negativos de nuetsra relación 35 Cuando tenemos algún problema en nuestra relación
36 Los secretos que me confian los hijos 37 La forma como me pide que tengamos relaciones sexuales 38 De visitar a mi familia 39 Lo que me des agr ada de su per son a 40 De lo que no me gus ta de su fam ilia 41 De los mo me nto s en que le ten go conf ianz a 42 De que hag o en mi tie mp o libr e 43 La opini ón que teng o de su famil ia 44 Su reacc ión cuan do no quier o tener relaci ones sexu ales 45 Las cosa s positi vas de mi famil ia 26 Poco 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3
4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 Muc ho 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5
RELACIÓN ENTRE LA PERCEPCIÓN DE LA SATISFACCIÓN MARITAL, SEXUAL Y LA COMUNICACIÓN EN PAREJAS
46 Lo que me disgusta de su arreglo personal 47 Las cosas que me disgustan de nuestra vida sexual
48 De que nos visite su familia
49 El interés que mi pareja tienen en lo que yo hago
50 La escuela a que deben asistir nuestros hijos 51 Las cosas positivas de su familia
52 Cuando me siento insatisfecho (a) sexualmente 53 De que nos visite mi familia
54 Las situaciones en que me enojo con mi familia 55 Los problemas que tienen en su trabajo
56 Lo que me gusta de mi trabajo
27 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5
Luz de Lourdes Eguiluz, Rosa María Calvo, Diana De la Orta
UNA TEORÍA PSICOBIOGEOGRÁFICA DEL PODER DOMÉSTICO DE LA MUJER
Revista de Peruana de Psicología y Trabajo Social 2012, Volumen 1- N° 1: 29-44
U
NA TEORÍA PSICOBIOGEOGRÁFICA1,2DELPODER DOMÉSTICO DE LA MUJER
A
THEORY OF POWER PSICOBIOGEOGRÁFICA HOME OF WOMENFederico R. León
León & Bustamante Consultores, Lima, Perú
Recibido 18 de Febrero 2012, revisado 22 de Febrero 2012, aceptado 02 de Marzo 2012
RESUMEN
Datos de la Encuesta Demográ ca y de Salud Familiar Perú 2000 fueron analizados para veri car la relación latitud-poder doméstico de la mujer y fortalecer su interpretación. Los hallazgos con rman que dicho poder
crece de norte a sur mientras que el deseo de hijos presenta una tendencia opuesta; la relación negativa entre poder y deseo decae al incrementarse la latitud absoluta. Se propone explicarlos por la acción de la vitamina D, generada por el factor latitudinal de intensidad de la luz solar, que aumenta la diferenciación sexual vía la producción de estrógenos y testosterona, generando una relación negativa entre asertividad y amor. La teoría tiene implicancias para los modelos psicológicos de relaciones interpersonales, desorden afectivo estacional,
y consumo de sustancias psicoactivas.
Palabras clave: latitud, poder doméstico de la mujer, deseo de hijos, vitamina D.
ABSTRACT
Data from Peru’s 2000 Demographic and Family Health Survey were analyzed to verify the latitude-women’s
domestic power relationship and strengthen its interpretation. e results con rm that women’s power
increases from north to south whereas the desire for children presents an opposite trend; the negative relation
between power and desire decays with the increase of the absolut latitude. It is proposed to explain these results by the action of vitamin D, generated by the latitude factor of sunlight intensity, which enhances
sexual di" erentiation via e" ects on estrogen and testosterone levels, thus creating a negative relation between
assertiveness and love. is theory has implications for the psychological models of interpersonal relationships, seasonal a" ective disorder, and consumption of psychoactive substances.
Keywords: latitude, women’s domestic power, desire for children, vitamin D
1 Nina Bustamante de León proporcionó los fondos para esta investigación. Estoy agradecido a mi esposa y socia, así como a Demographic and Health Surveys por su permiso para analizar datos de la ENDES Peru 2000. Dirección postal: Av. Javier Prado 7427, Lima 3. Contacto: [email protected].
2 A la memoria de Carlos Franco.
29
Federico R. León
El tipo y grado de poder doméstico de la mujer suelen asociarse con las normas de género de
sociedades particulares. La variabilidad intercultural es enorme; hay sociedades en las que la mujer
ni siquiera puede determinar qué cocinará hoy, pues decidirlo es prerrogativa del patriarca de la
casa, mientras que en otros contextos puede comprar un auto sin consultarlo con el marido. A nivel
intracultural, los principales factores causantes de variabilidad del poder doméstico de la mujer son
el estatus socioeconómico de la familia, la edad y educación de la mujer, y si trabaja o no (Kishor &
Subaiya 2008).
Según un estudio secundario de la Encuesta Continua Perú 2004-2008 de Demografía y Salud, el
control ejercido por la mujer sobre las decisiones económicas hogareñas se incrementa de norte (N)
a sur (S) tanto en la costa como en la sierra y selva del Perú (León 2011a). Este hallazgo tiene
impor-tantes implicancias teóricas y prácticas, pero necesita confirmación para constituirse en un hecho
empírico sólido. La relación observada entre latitud y poder presentó importantes excepciones en
el caso del control sobre las grandes compras del hogar y las compras para las necesidades diarias de
la casa en las ciudades de la sierra. La evidencia más consistente de la relación latitud-poder a través
de regiones naturales y niveles de urbanización fue obtenida mediante un tercer ítem, relativo al
control de los ingresos del marido, pero se observó una pérdida importante de casos al usarse este
ítem, probablemente debida al desempleo del marido o la resistencia de la mujer a informar sobre
el asunto. También causó importantes pérdidas de casos un ítem sobre el trabajo pagado de la mujer,
tal vez por razones similares. Además, en la ejecución del estudio fueron observados errores de la
base de datos en la clasificación de los conglomerados de la muestra según las tres regiones
natu-rales, algunos de los cuales fueron corregidos; sin embargo, otros podrían haber quedado en pie,
indetectados. Peor aún, es posible que las tres regiones naturales hayan constituido una clasificación
geográfica demasiado gruesa, ya que la clasificación costa-sierra-selva no distingue la ecología
di-ferente de los flancos occidental (frío) y oriental (cálido) de los Andes entre sí ni con respecto a la
ecoregión serrana entre ambos flancos, y confunde el desierto del Pacífico con el bosque húmedo
tropical deTumbes y el gran bosque seco ecuatorial de Lambayeque y Piura. Por último, la
investiga-ción no ejerció control sobre el tamaño del hogar; se consideró el número de hijos de la mujer, pero
no la residencia de otros adultos en la vivienda. El estudio que se presenta a continuación replica
el anterior en una muestra diferente y resolviendo los cuatro problemas: 1. Se utiliza un sistema
geográfico más desarrollado, el de Brack (1983). 2. Los conglomerados son clasificados
cuidadosa-mente en la ecoregión que corresponde. 3. Los ítems sobre control del ingreso del marido y trabajo
pagado de la mujer son sustituidos por otros, que no causan pérdidas importantes de casos. 4. Son
considerados el tamaño del hogar y otras variables de control a las que no se había prestado atención
en la investigación anterior.
El estudio aborda en forma complementaria un segundo tema, estrechamente relacionado al
primero. La hipótesis puesta a prueba en la investigación sobre la autonomía económica de la mujer
en el hogar (León 2011a) provenía de un intento de un cuarto de siglo atrás de explicar un hallazgo
de Morales (1983): el incremento de S a N del deseo de hijos de la mujer peruana. En un análisis de
la base de datos de la Encuesta Nacional de Prevalencia de Anticonceptivos (INE 1983), se confirmó
dicha tendencia tanto en la costa como en la sierra peruanas manteniéndose constantes el tamaño de
la familia y la educación y trabajo de la mujer (León 1984). Para explicarla, el autor conjeturó que
la mujer del S se distinguía por un afán mayor de independencia y desarrollo personal, mientras que
la del N estaría más gobernada por expectativas tradicionales de rol según las cuales corresponde
a la mujer dedicarse a la reproducción y el cuidado de los niños. Es decir, la condición de la mujer
del N sería más deficitaria en términos de empoderamiento (Malhotra, Schuler, & Boender, 2002).
Habiéndose obtenido apoyo empírico a la validez de esta hipótesis (León 2011a), aunque con las
atingencias señaladas arriba, queda por averiguar si el deseo de hijos de la mujer peruana del siglo
XXI sigue presentando la configuración geográfica que exhibía en 1983.
UNA TEORÍA PSICOBIOGEOGRÁFICA DEL PODER DOMÉSTICO DE LA MUJER
También queda por fortalecer la interpretación psicológica de la relación opuesta de las dos
ten-dencias a lo largo de la latitud. Dos esfuerzos han sido realizados en este sentido. El primero de ellos
fue una interpretación sexual del deseo de hijos manifestado por la mujer frente a las preguntas del
cuestionario usado (León 1986). La propuesta surgió en el contexto de un análisis de respuestas de
mujeres solteras diseñado en un intento de entender por qué las mujeres del N, muy fértiles e
igno-rantes de anticonceptivos en los años 1960, habían mejorado sus conocimientos de planificación
fa-miliar con mayor efectividad que las de otras regiones y controlaban su fecundidad igual o mejor que
ellas en la década de los setenta, pese a lo cual seguían diciendo que deseaban tener hijos en mayor
medida que las del centro (C) y S. Ello se explicaría porque la sexualidad sería mas central en la vida
de la mujer a medida que se acerca a la linea ecuatorial; al decir que querían tener hijos, las mujeres
del N habrían implicado también que querían tener sexo. Para apuntalar la hipótesis, León (1986)
trajo a colación los restos arqueológicos pre-hispánicos de contenido sexual explícito que fueron
analizados por Kauffmann-Doig (1979), donde se aprecia claramente una presencia dominante de
culturas del N (Vicus, Moche) y bastante menor de culturas del C (Chancay, Nazca) y especialmente
del S (Tiahuanaco, Inca). Si este eje N-S erótico no expresa simplemente una mayor producción de
cerámicas de todo tipo en el N, los datos sugieren que el culto a la sexualidad existente en el antiguo
Perú decrecía con la distancia al Ecuador. La geografía determinaría, pues, una menor autonomía
doméstica de la mujer con la cercanía a la línea ecuatorial, así como un interés sexual intensificado,
el cual se expresaría también en un mayor deseo de maternidad.
El segundo esfuerzo interpretativo ha sido formulado recientemente. León (2011a) sugirió que
el poder doméstico femenino depende de un rasgo de personalidad, la asertividad, un componente
de la extraversión, a su vez uno de los tres (Eysenck & Eysenck 1985) o cinco (Goldberg 1992)
grandes factores de personalidad. Habiéndose controlado estadísticamente en su estudio el nivel de
urbanización, la edad de la mujer, su nivel educativo, el que trabaje o no, su diferencia de edad con
la del marido, tener al castellano como lengua materna, y otras variables sociodemográficas que
podrían afectar el poder doméstico de la mujer, el residuo de poder correlacionado con la latitud,
es decir, aquello que no es explicado por dichas variables, tendría que concebirse como un efecto
cuenta que el
po-der de la mujer se define generalmente como relativo al del marido (Malhotra, Schuler & Bender
2002), es decir, como parte de una relación de pareja en la que subyace una pugna de poderes. León
(2011a, p. 382) notó que “Las principales perspectivas (psicológicas) contrastan la asertividad con
el amor o calidez. Bem (1974) desarrolló escalas ortogonales de masculinidad-femineidad que son
esencialmente mediciones de dominio y amor; poder y amor son también los ejes del circumplejo
interpersonal de Wiggins (1979); y en la perspectiva de los cinco grandes factores de personalidad
bajo el enfoque de medición del NEO-PI-R (Costa & McCrae, 1992), las facetas relevantes son
aser-tividad y calidez.” En el contexto de este sistema de conocimientos, lo que los hallazgos peruanos
sugieren es que la asertividad (indicada por el poder doméstico de la mujer) y el amor (indicado por
el deseo de hijos) se correlacionan negativamente en el Ecuador, pero la correlación desciende con
el aumento de la latitud absoluta o distancia de la línea ecuatorial, hasta hacerse ortogonales los dos
factores en regiones de alta latitud, como Estados Unidos.
Entonces, junto al objetivo empírico de confirmar las relaciones latitud-poder doméstico y
lati-tud-deseo de hijos, este estudio también tuvo un objetivo de interés teórico, el de poner a prueba
la hipótesis de que, en el Perú, hay una correlación negativa entre poder doméstico (es decir,
aserti-vidad) y deseo de hijos (es decir, amor) y que esta correlación decae con la distancia a la línea
ecua-torial. La confirmación de la hipótesis demandaría resituar los modelos psicológicos de relaciones
interpersonales en una perspectiva más amplia que aquella determinada por el contexto latitudinal en el que se forjaron. 31 MÉTODO Datos Federico R. León
Fue necesario integrar cuatro bases de datos. El Geographically based Economy data (G-Econ 2011),
un portal de internet desarrollado por William Nordhaus (Yale University) y Xi Chen (Quinnipiac
University), proporcionó datos sobre densidad poblacional. Todas las otras variables del estudio
Familiar Peru 2000
(INEI 2001). Se usó esta encuesta, y no la Continua 2004-2008, para poner a prueba la robustez de
las relaciones, es decir, ver si emergían en un contexto temporal diferente y operaciones de
reco-lección de datos distintas. La encuesta Perú 2000 fue parte de la iniciativa internacional Demographic
and Health Surveys (DHS), cuya metodología estándar a través de países implica un diseño de
mues-tra multifásico y esmues-tratificado y pesos especialmente calculados para proporcionar estimados de las
variables de interés con representatividad nacional y subnacional. Las fases del muestreo
compren-dieron la selección de conglomerados poblacionales y hogares dentro de ellos, la estratificación fue
urbano-rural, y la representatividad alcanzó el nivel del departamento (ahora “región”). Entrevistas
completas fueron obtenidas en el 88% de las viviendas ocupadas. Los sujetos elegibles dentro de las
viviendas eran todas las mujeres en edad fértil, es decir, de 15 a 49 años de edad; la tasa de respuesta
individual fue de 95%. Tres bases de datos de la encuesta - Geographic Positioning System (GPS), Wealth
Index, e Individual Recode – fueron fusionadas. Ellas tenía, respectivamente, conglomerados (N =
1,409), viviendas (N = 28,900), y mujeres (N = 27,843) como casos. Ecorregiones
El sistema geográfico elegido fue el de Brack (1983), basado en la aplicación de conceptos
es-tándar de la literatura internacional, que ofrece una delineación detallada de 11 ecorregiones. El
sistema más reciente de Zamora (1996), de 18 ecorregiones, desagrega en exceso el
territorio.Cin-co de las eterritorio.Cin-coregiones de Brack tienen una orientación latitudinal y una extensión
mayor a 80° 50’.
• El desierto del Pacífico es de un ancho de 40 a 100 km y un rango altitudinal de 1 a 1,000
metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.); esta es una región altamente urbanizada e irrigada
por 40 ríos pequeños que bajan de los glaciares de los Andes y son alimentados por la lluvia
serrana estacional. Corresponde a la región chala de PulgarVidal (1938). • La estepa serrana es equivalente a la región yunga marítima de PulgarVidal y los Andes
me-ridionales de Zamora (1996); todos estos términos se refieren a los flancos occidentales de
las montañas andinas (de 1,000 a 3,800 m.s.n.m.). El valle de Chicama en el departamento
de La Libertad representa la línea divisoria entre la estepa serrana y los flancos andinos más
norteños, clasificados por Brack como parte del bosque seco ecuatorial. • La puna de Brack no es la misma de Pulgar Vidal. Cubre territorios de gran
altura desde el
Parque Nacional de Cutervo (3,200 m.s.n.m.) en el sur del departamento de Cajamarca
hasta los glaciares por encima de los 5,200 m.s.n.m. en el departamento de Tacna.
Com-prende varias de las regiones serranas de Pulgar Vidal y Zamora, incluyendo valles
interan-dinos de menor altura donde se localizan ciudades como Cajamarca (2,750 m.s.n.m.) y
Huaraz (2,645 m.s.n.m.).
UNA TEORÍA PSICOBIOGEOGRÁFICA DEL PODER DOMÉSTICO DE LA MUJER
Fig. 1. Ecorregiones del estudio: desierto (1), estepa (2), puna (3), yunga (4) y amazonía (5). Adaptado de Ministerio del Ambiente, 2011
• La húmeda ecoregión yunga de Brack, lo mismo que la yunga fluvial de Pulgar Vidal,
com-prende los flancos orientales de los Andes, desde 600 a 3,500 m.s.n.m. Ella pierde
continui-dad en el N del Perú al ser atravesada por el bosque seco ecuatorial desde Piura y
Lambaya-que hasta el río Marañón.
• La Amazonía peruana, desde los 50 a los 600 m.s.n.m., es conocida como selva baja. Su
cli-ma tropical es parecido al de varias regiones del África Sub-Sahariana. Variables independientes y dependientes
• Nivel de latitud. La base de datos GPS de DHS proporciona las coordenadas (latitud, longitud,
altura) de cada conglomerado de la Encuesta Perú 2000, levantadas a base del instrumento
Garmin Etrex (Montana & Spencer 2005). La información se refiere al centroide del
minutos y segundos
de la geografía clásica. Cada una de las cinco ecoregiones del estudio fue dividida en tres
partes iguales según los criterios mostrados en la Tabla 1. Las coordenadas de cada
conglo-merado de la encuesta fueron comparadas con una gigantografía del mapa de ecoregiones
del Ministerio del Ambiente (2011) para decidir la clasificación de cada conglomerado en un
nivel de latitud de una ecoregión o su exclusión del estudio. Los niveles de latitud (N, C, S)
Federico R. León
son iguales en extensión dentro de la ecoregión pero varían entre ecoregiones. Se asignó la
misma clasificación de nivel de latitud a todas las viviendas de un conglomerado y las mujeres
dentro de esas viviendas. Tabla 1.
Segmentación de las ecorregiones por nivel de latitud (norte, centro, sur)
_____________________Ecorregiones_____________________
Variables Desierto Estepa Puna Yunga Amazonía Grados límite N Grados límite C Grados límite S Ciudades representativas N Ciudades representativas C Ciudades representativas S (Número de casos N) (Número de casos C) (Número de casos S) 5,901 S 10,000 S 10,001 S 14,100 S 14,101 S 18,190 S Chiclayo Trujillo Chimbote Huacho Lima Ica Nasca Mollendo Tacna (986) (1.996) (785) 7,901 S 11,340 S 11,341 S 14,750 S 14,751 S 18,160 S Otuzco Caraz Cajatamb o Canta Yauyos Huaytará Arequipa Moquegua Tarata (221) (81) (711) 6,598 S 10,227 S 10,228 S 13,857 S 13,858 S 17,487 S Cajamarca Huamachu co Huaraz C. de Pasco Huancayo Cusco Sicuani Azángaro Puno (636) (2.261) (1.266) 5,095 S 8,054 S 8,055 S 11,014 S 11,015 S 13,974 S Jaén Moyobamb a Lamas Uchiza Pozuzo La Merced Satipo Quillabam ba Sandia (1.064) (504) (652) 2,106 S 5,775 S 5,776 S 9,445 S 9,446 S 13,115 S Iquitos S. M. de Nieva Bagua Yurimaguas Juanjuí Pucallpa Atalaya Manu P. Maldonado (589) (1.043) (789)
• Poder doméstico de la mujer. Como quiera que la literatura defina el poder de la mujer en
términos relativos al del marido, sólo tienen sentido los datos de las mujeres cuyos esposos
viven con ellas. Los items seleccionados del cuestionario de la encuesta fueron los
siguien-tes: “¿Quién toma usualmente las decisiones sobre (hacer las grandes compras de la casa
[V743B]) (hacer las compras para las necesidades diarias [V743C]) (hacer visitas a su
fami-lia o parientes [V743D])?” Las opciones de respuesta incluían: “Usted”, “Su
esposo/compa-ñero”, “Usted y su esposo/compañero conjuntamente”, “Alguien más”, y “Usted y alguien
más”. Sin embargo, no hubo virtualmente respuesta alguna implicando a “Alguien más” en la
puntaje global
de poder doméstico de la mujer aplicando un modelo de contingencia definido en detalle en
otra parte (León 2012); esencialmente, se plantea que, en una pareja igualitaria, las
decisio-nes en áreas domésticas menores pueden ser autónomas de la mujer, pero son conjuntas con
el marido en las áreas de mayor importancia. Para propósitos de esta investigación, se
consi-deró que los ítemsV743C yV743D entrañaban áreas domésticas menos importantes que la
del ítemV743B; si bien la libertad de movimiento de la mujer puede tener gran importancia
en países menos desarrollados que el Perú (Kishor & Subaiya 2008; León 2011b), este no
parece ser el caso de nuestro país. En consecuencia, las siguientes recodificaciones fueron
aplicadas a pequeñas compras y visitas: “Su esposo” = 0, “Usted y su esposo conjuntamente”
= 1, y “Usted” = 2. La mayor importancia de las grandes compras para la casa demandó
asignar 0 a “Su esposo”, 1 a “Usted”, y 2 a “Usted y su esposo conjuntamente”. Finalmente,
se obtuvo un promedio de los puntajes de los tres ítems. La consistencia interna de la escala
de poder fue satisfactoria pese al pequeño número de ítems (α = .67). •
UNA TEORÍA PSICOBIOGEOGRÁFICA DEL PODER DOMÉSTICO DE LA MUJER
• Deseo de hijos de la mujer. Para mantener condiciones similares a las de la variable anterior,
sólo fueron analizados datos de las mujeres cuyos maridos vivían con ellas. El ítemV602 del
cuestionario DHS dividió a las mujeres en dos grupos. A quienes no creían estar
embara-zadas les preguntaba, “¿Le gustaría tener (un/otro) hijo o preferiría no tener ningún (más)
hijo(s)?”. A quienes creían estar embarazadas, “Después del hijo que está esperando, ¿le
gus-taría tener otro hijo o preferiría no tener más hijos?”. La respuesta “Tener (un/otro) hijo”
fue recodificada 1 y cualquier otra (“No más/ninguno”, “No puede quedar embarazada”,
“Indecisa, no sabe, insegura”) fue recodificada 0. Variables de control
• Urbanización. DHS clasificó como urbano o rural el conglomerado al que pertenecía la
vi-vienda de la mujer entrevistada. Esta clasificación respondió al criterio del INEI, según el
cual un centro urbano tiene al menos 100 viviendas agrupadas contiguamente y/o es una
capital distrital.
• Densidad poblacional. Esta variable contextualiza al conglomerado. G-Econ (2011)
propor-ciona información poblapropor-cional por cada celda geográfica habitada de 1o de
latitud x 1o de
longitud en el mundo. En el caso del Perú, la información se refiere a 1990. La conversión
de la información de base administrativa – datos censales de INEI (1991) por provincia – a
celda geográfica la describen Deichmann, Balk, yYetman (2001). Las coordinadas de cada
conglomerado fueron examinadas para decidir su correspondencia a una celda específica de
G-Econ y se asignó al conglomerado, la vivienda, y la mujer la población indicada para esa
celda. Unos pocos conglomerados de Madre de Dios y Puno en la frontera con Bolivia
care-cían de información en la base de datos de G-Econ; en estos casos, se asignó la información
poblacional existente para la celda peruana más cercana.
• Tamaño del hogar. El número total de miembros de la vivienda (adultos y niños) se obtuvo del
Individual Recode.
• Riqueza de la vivienda. DHS construye una variable de riqueza en cada país. Los ítems
con-siderados incluyen la fuente de agua bebible (pozo, red pública, etc.); tipo de instalaciones
sanitarias (letrina, desagüe, etc.); fuente de luz (eléctrica, etc.); y material principal del piso,
ventanas, y techo. Otros activos incluyen radio, televisión, refrigerador, bicicleta,
motoci-cleta, y carro. Filmer y Pritchett (2001) describen el uso del análisis de componentes
prin-cipales para obtener puntajes de riqueza a base de estos elementos. Implementando la
me-todología, DHS produce un puntaje estandarizado con media = 0 y desviación estándar = 1.
• Jefe del hogar. Esta variable del Individual Recode fue recodificada 1 = Mujer, 0 = Hombre.
• Etnicidad. Se le preguntó a la mujer, “¿Cuál es el idioma o lengua maternal que
aprendió
us-ted en su niñez?”. Las respuestas estaban codificadas en la base de datos como 1 = Castellano,
2 = Quechua, 3 = Aymara, 4 = Otra lengua aborigen, y 5 = Idioma extranjero. Aquí fueron
recodificados como Castellano = 1 y cualquier lengua aborigen = 0; idioma extranjero, que
comprendía a menos del 0.1% de los casos, fue ignorado.
• Oriunda del lugar. Se le preguntó a la mujer cuánto tiempo había vivido continuamente en
el lugar de la entrevista. Las respuestas fueron recodificadas “Siempre” = 1 y “No siempre”,
“Inconsistente”, o “No sé” = 0.
• Edad de la mujer. La edad de la mujer fue calculada considerando su fecha de nacimiento y
la de la entrevista. DHS hace dos preguntas (“¿En qué mes y año nació usted?” y “¿Qué edad
alcanzó en su último cumpleaños?”) y corrige las inconsistencias en la medida de lo posible.
Federico R. León
• Diferencia de edad con la del marido. DHS le preguntó a la mujer cual era la edad del marido.
En el analisis de datos, se restó la edad de la mujer de la edad del marido.
• Alfabetismo/educación. Dos preguntas del cuestionario eran: “¿Alguna vez asistió a la escuela?”
y “¿Cuál fue el año o grado de estudios más alto que aprobó?”. DHS calcula el número de
años requerido para aprobar el grado más alto de estudios, incluyendo los de universidad. A
las mujeres que dan una respuesta clasificable en “Instrucción primaria” o menos se les da una
tarjeta con una oración y se les pide leerla. El estudio anterior (León 2011a) trató
indepen-dientemente a las dos variables, alfabetismo y educación. Aquí se les combinó para producer
la siguiente escala: 0 = incapaz de leer (N = 2,973). 1 = lee parte de la oración y tiene 0-4
años de escolaridad (N = 3,324). 2 = alfabeta y tiene 5-9 años de escolaridad (N = 9,233).
3 = 10-11 años (N = 6,830). 4 = 12-14 años (N = 3,135). 5 = 15-17 años (N = 2,242).
• Trabajo. Se le preguntó a la mujer si trabajaba al momento de la entrevista y si había trabajado
en los últimos 12 meses. (“Como usted sabe, algunas mujeres trabajan por paga en dinero o
especie. Otras venden cosas, tienen pequeños negocios, o trabajan en la tierra o empresa de
su familia. ¿Está usted haciendo actualmente alguno de estos trabajos? ¿Ha trabajado en los
últimos 12 meses?”) Sus respuestas fueron recodificadas 0 = “No trabajó” y 1 = “Trabajó y/o
está trabajando actualmente”, independientemente de si recibía un pago y el tipo de pago.
• Número de hijos vivos. Esta es la suma de respuestas sobre el número de hijos varones y
muje-res que muje-residen en la casa e hijos varones y mujemuje-res que muje-residen en otra parte.
• Escucha de radio. DHS preguntó a la mujer si escuchaba radio y con que frecuencia: nunca
(0), menos de una vez a la semana (1), por lo menos una vez a la semana (2), o casi todos
los días (3).
• Visión deTV. La pregunta y la codificación de esta variable son similares a las de
la anterior.
• Lectura de periódicos. La pregunta y la codificación de esta variable son similares a las de la
Enfoque analítico
Como quiera que el diseño de la Encuesta Perú 2000 respondió al doble objetivo de derivar una
muestra representativa a nivel nacional y 24 a nivel departamental, la muestra agregada a escala
na-cional sub-representó algunos departamentos y sobre-representó otros. Por ejemplo, el tamaño de
muestra de Lima (N = 3,714) estuvo por debajo de lo requerido por su importancia demográfica (N
= 9,117) debido a que 3,714 cases eran suficientes para conseguir un error estándar aceptable para
los estimados departamentales; el de Madre de Dios (N = 1,418) fue mayor al que correspondía a
su importancia poblacional (N=79) porque se habría podido hacer pocos estimados
departamen-tales confiables sobre la base de 79 casos. DHS proporciona pesos muestrales para restablecer las
proporciones adecuadas y obtener estimados representativos de las medias y porcentajes nacionales
y departamentales.
Sin embargo, las hipótesis del presente studio no se refieren a medias o porcentajes sino a
re-laciones entre variables, y las ponderaciones de DHS no se aplican a correre-laciones o regresiones
(Rutstein & Rojas 2006). Se descartó la opción de ponderar los casos y obtener medias
pondera-das para cada variable dependiente del estudio a cada nivel de latitud de cada ecoregión. Primero,
porque la única manera de evitar cualquier sesgo habría sido obtener n muestras aleatorias de igual
tamaño, una por grado de latitud S por ecoregión; el uso de los pesos muestrales no compensaría
por la falta de este diseño ideal. Segundo, no se podría ejercer control sobre terceras variables. Por
consiguiente, los análisis se ejecutaron sobre casos no ponderados.
UNA TEORÍA PSICOBIOGEOGRÁFICA DEL PODER DOMÉSTICO DE LA MUJER
La principal técnica analítica empleada fue el modelo linear general de la Ecuación 1, replicada
para cada variable dependiente (Y) en cada ecoregión: Y = μ + δN,C,S + [ξj] + ε (1)
En este modelo, μ es la media poblacional, δ es un factor latitudinal de tres niveles (N, C, S), [ξj]
es un juego de 15 covariables, y ε es el error aleatorio; es decir, estamos frente a un análisis
univaria-do de la varianza de una vía que añade el control sobre otras variables. Todas las variables
explicato-rias fueron previamente estandarizadas al nivel de la muestra global para obtener coeficientes
com-parables; las estandarizaciones también protegieron a los análisis contra los efectos indeseables de la
multicolinealidad. Se usó el método Tipo III para calcular la reducción en la suma de cuadrados de
error; en este método, se añade un efecto luego de ajustar todos los otros efectos. Las dos variables
dependientes también fueron estandarizadas en la submuestra de mujeres que vivían con su marido.
La segunda técnica analítica usada fue la de las correlaciones parciales entre latitud y cada
varia-ble dependiente manteniéndose constantes las 15 restantes variavaria-bles. Las correlaciones se calcularon
para cada nivel de latitud (N, C, S), es decir, luego de agregar todos los casos de nivel N de latitud
de las cinco ecorregiones, todos los casos de nivel C, y todos los casos de nivel S. Involucrando una
variable continua y una dicotómica, la correlación Pearson es equivalente a la punto-biserial.
RESULTADOS
La Tabla 2 presenta estadísticas descriptivas para la submuestra de mujeres del estudio, es decir,
aquellas que vivían con su marido. Tabla 2.
Medias de las variables del estudio, por ecoregión
________________Ecorregiones____________________
Variables Desierto Estepa Puna Yunga Amazonía Poder doméstico
Deseo de hijos Urbanización
Densidad poblacional Tamaño del hogar Riqueza de la vivienda Jefa del hogar
Etnicidad
Oriunda del lugar
E d a d d e la m uj e r D i f e r e n ci a co n la d el m ar i d o A lf a b e ti smo/educación Trabajo Número de hijos vivos Escucha de radio Visión deTV Lectura de periódicos
(N más pequeña) 1,36 ,312 ,895 575.747 5,44 ,879 ,071 ,994 ,469 34,43 3,92 2,79 ,614 2,60 2,26 2,59 1,50 (3.724) 1,32 ,249 ,578 225.087 5,30 ,276 ,061 ,902 ,451 34,02 4,02 2,45 ,775 2,91 2,26 2,03 1,11 (1.047) 1,24 ,211 ,264 92.538 5,74 -,492 ,051 ,548 ,580 33,09 3,58 1,59 ,758 3,54 1,99 1,32 ,662 (4.169) 1,14 ,289 ,395 54.623 5,76 -,352 ,043 ,875 ,433 32,40 4,44 1,81 ,666 3,36 2,10 1,49 ,726 (2.231) 1,14 ,290 ,576 17.275 5,92 -,270 ,049 ,925 ,371 31,78 4,95 2,11 ,601 3,26 1,90 1,82 1,10 (2.489)
El desierto exhibe los mayores niveles de urbanización, densidad poblacional por celda
geográfi-ca a la que pertenece el conglomerado, riqueza del hogar, geográfi-castellano como lengua materna, jefatura
del hogar a cargo de una mujer, alfabetismo/educación, poder doméstico de la mujer, su edad, deseo
de hijos, escucha de radio (empatado con la estepa), visión deTV, y lectura de periódicos, así como
el menor número de hijos vivos. La estepa se caracteriza por la mayor proporción de mujeres que
Federico R. León
trabajan, así como el menor tamaño del hogar. La puna se diferencia por su mayor número de niños
vivos, así como menor urbanización, riqueza, alfabetismo/educación de la mujer, proporción que
tiene al castellano como lengua materna, inmigración, diferencia de edad con el marido, deseo de
hijos, visión deTV, y lectura de periódicos. La ecoregión yunga presenta el menor poder doméstico
de la mujer (empatado con la Amazonía) y la menor proporción de mujeres como jefes del hogar.
La amazonía puede ser descrita como la ecoregión con las mujeres más jóvenes y mayor tamaño del
hogar, nivel de inmigración, y diferencia de edad con el marido, así como menor densidad
pobla-cional, mujeres que trabajan, poder doméstico de la mujer (empatado con la ecoregión yunga), y
escucha de radio. En suma, el desierto y la estepa son las regions más modernas del Perú, la puna y la
Amazonía son las regiones más tradicionales, y la región yunga se sitúa en una posición intermedia.
Fig.1. Medias de poder doméstico (líneas interrumpidas) y deseo de hijos (líneas sólidas)
ajustadas por 15 variables del modelo lineal general, por nivel de latitud (N, C, S) y ecoregión.
Tabla 3.
Efectos lineales y cuadráticos del nivel de latitud sobre el poder doméstico de la mujer y su deseo de hijos según el modelo lineal general, por ecoregión.
______________________Ecorregiones_____________________
Variables
Poder doméstico
Desierto Estepa Puna Yunga Amazonía
Lineal Cuadrático (N) Deseo de hijos Lineal Cuadrático (N) ,069** -,033 (3.767) -,043 -,076** (3.681) ,112* -,013 (1.013) -,081 ,085 (996) ,254*** -,138*** (4.163) -,130*** ,008 (4.112) ,357*** ,021 (2.220) -,113*** ,022 (2.180) ,401*** ,108*** (2.421) -,110*** -,089*** (2.441)
Nota. Los efectos de las 15 covariables del modelo se presentan en el Apéndice.
* p < ,05, ** p < ,01, *** p < ,001.