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IN CROWDED / CRAMMED AREAS : BEHAVIORS AND PERCEPTIONS David Tarazona Cervantes

Centro de Promoción e Investigación para el Desarrollo Sostenible, Lima, Perú Recibido 10 de marzo, revisado 22 de marzo, aceptado 8 de abril RESUMEN

El propósito del presente estudio fue explorar el inicio sexual en adolescentes residentes en una zona tugurizada del Cercado de Lima. La habitabilidad se evaluó mediante cuatro indicadores: hacinamiento, deterioro, acceso a servicios y ubicación de la vivienda. El inicio sexual fue reportado anónimamente mediante un

cuestionario autocompletado. Se encuestó a 132 escolares residentes en la zona seleccionada (76.5% varones y 23.5% mujeres), 107 adolescentes respondieron respecto a su inicio sexual. Se halló que el 28% se habría

iniciado sexualmente (25.2% varones y 2.8% mujeres); estableciéndose una relación signi cativa (x2=4.538,

p<0.05) e intensa (V=0.230, p<0.05) entre el inicio sexual y el género. Las condiciones de habitabilidad no determinaron diferencias signi cativas en el inicio sexual. Se recogieron testimonios, mediante entrevistas,

para profundizar el análisis. Los resultados coinciden con estudios del ámbito nacional. Palabras clave: Inicio sexual, adolescencia, habitabilidad, investigación multimétodo.

ABSTRACT

e purpose of the present study was to explore the sexual initiation of resident teenagers of a crowded area

in Lima district. Habitability was appraised based on four indicators: overcrowding, deterioration, access to

basic services and residence location. e sexual initiation was anonymously reported through a self applied

questionnaire. First, a survey was conducted among 132 teenagers in the selected area (76.5% males and

23.5% females), getting a response about their sexual initiation from 107. It was found that 28% were already sexually initiated (25.2% males y 2.8% females); establishing a signi cant (x2=4.538, p<0.05) and strong (V=0.230, p<0.05) relation between the sexual initiation and the gender. It was also found that the habitability conditions did not signi cantly determine the sexual initiation of the respondents. At a second stage, 32 teenagers took part of focus groups. ese were conformed according to their habitability conditions. Perceptions about sexual activity were related to the following patterns: sexuality as a right, gender inequalities, sexual initiation decision, valuation of the privacy with the couple and with himself, and neighborhood’s in$ uence their sexual life. ese results were similar to the reported by previous studies

carried out at national level.

Keywords: Sexual initiation, Adolescence, Habitability, Multi-method research

1 Contacto: [email protected]

INTRODUCCIÓN David Tarazona Cervantes

Actualmente la pobreza es un tema de reflexión de gran interés para quienes se encuentran in-

volucrados en acciones de promoción de la salud. No cabe duda que es un fenómeno multifactorial

y no unidimensional, es decir, que se define por la interacción constante de aspectos sociales, cultu-

rales, económicos, políticos y psicológicos, entre otros, y no por la influencia de uno solo de ellos.

Por ello, antes de entender la pobreza como un fenómeno netamente económico o cultural, la con-

sideramos “una situación social en la cual existen carencias económicas, en un tiempo y espacio de-

terminados, que afectan el desarrollo integral del ser humano” (Estefanía &Tarazona, 2003; p. 22).

El impacto del medio ambiente es mayor en la salud individual de las poblaciones pobres, y

también en su capacidad de respuesta a esta situación (Fondo de Población de las Naciones Unidas –

UNFPA, 2001). El riesgo sexual y reproductivo se ve incrementado en condiciones de pobreza, lo

que se constata, como ejemplos, al conocerse que el 37% de mujeres adolescentes que cuentan dos

o más embarazos pertenecen a los sectores más deprimidos del país (Instituto Nacional de Estadís-

tica e Informática, 2000), y que diversas investigaciones, como la de Acevedo (1996), señalan que

uno de los factores de mayor incidencia en la vulnerabilidad de las personas pobres es la ocurrencia

de embarazos durante la adolescencia. Si consideramos que el 48.7% de adolescentes varones y

mujeres de Lima Metropolitana viven en situación de pobreza (Instituto Nacional de Estadística e

Informática, 2000), resulta imperioso para la Psicología, una disciplina vinculada directamente al

desarrollo humano, aportar a la mejor comprensión de esta situación y, así, promover su superación.

En nuestro país se han realizado diversos estudios sobre la salud sexual y reproductiva de la

población adolescente, muchos de los cuales han tenido como fin aportar a la mejora de las prácti-

cas preventivo-promocionales y comprender los comportamientos sexuales de riesgo. Entre estos

tenemos que Quintana (1999) analizó el proceso de construcción social de la sexualidad en ado-

lescentes de entre 15 y 19 años de edad a partir de los resultados obtenidos de una encuesta a 528

adolescentes estudiantes de colegios secundarios y de academias pre-universitarias de El Agustino,

de 20 entrevistas en profundidad, a 10 varones y 10 mujeres, y de ocho grupos focales realizados,

con seis participantes en cada uno. En este estudio se halló que el 26.3% de la muestra había man-

tenido relaciones sexuales, siendo mucho mayor el número de varones (43.0%) que el de mujeres

(12.0%). La pareja sexual en la primera relación sexual habría sido mayormente un amigo(a) (42%,

seguido del enamorado(a) (37.4%). En el caso de los varones, esta tendencia se mantendría con

cierta variación (53.4% y 22.9% respectivamente); mientras que en mujeres la gran mayoría infor-

mó haber mantenido su primera relación sexual con su enamorado (82.4%). Esta actividad sexual se

vincularía a creencias y mandatos culturales respecto a los roles de género y a su accionar en espacios

públicos y con su pareja; resultando claro que los varones contarían con mayor libertad, e incluso

responsabilidad, para tomar la iniciativa en cuanto a la tenencia de relaciones sexuales, mientras que

las mujeres no. Esto último influiría grandemente en el cuidado de su salud sexual y reproductiva.

Mientras que las mujeres deberían comportarse correctamente, ser delicadas, femeninas, sensibles,

tranquilas, no “movidas” y vírgenes; los varones deberían tener experiencia sexual y no deberían ser

débiles, expresar afecto, cobardes o maricones.

Sebastiani y Segil (1999) evaluaron comportamientos, conocimientos, necesidades de informa-

ción y actitudes respecto a su salud sexual y reproductiva de 1455 estudiantes de 4º y 5º de secunda-

ria, 692 de colegios estatales y 763 de colegios particulares. Hallaron que el 25% de la muestra in-

formó mantener relaciones sexuales siendo la edad promedio los 15 años, habiendo un 79% dejado

de usar algún método anticonceptivo en su primera relación. Al igual que en el estudio de Quintana

(1999) se encuentra que la población adolescente es común creer que el varón tiene mayor respon-

sabilidad y “derecho” en la iniciativa sexual.

INICIO SEXUAL Y CONDICIONES DE HABITABILIDAD EN ADOLESCENTES RESIDENTES EN TUGURIOS DEL CERCADO DE LIMA: PERCEPCIONES Y COMPORTAMIENTOS

Arias y Aramburú (2000), con un estudio mediante grupos focales, exploraron opiniones y per-

cepciones colectivas sobre sexualidad, embarazo y acceso a servicios de salud en adolescentes varo-

nes y mujeres sexualmente activos y no activos de las ciudades de Lima, Cusco e Iquitos. Entre los

hallazgos tenemos que desde el punto de vista de las mujeres la primera relación sexual se relacio-

naría con dolor, disgusto y con miedo y temor a un embarazo, la reacción de padres y conocidos y

al truncamiento de su futuro, también, en cuanto a las responsabilidades masculina y femenina, con

engaño, coerción, aprovechamiento ante la vulnerabilidad femenina e incumplimiento de promesas

por parte del varón y con olvido de los mandatos culturales debido al amor y al deseo de salir em-

barazada para mantenerse junto a su pareja. Un punto de divergencia con respecto a otros estudios

es que algunas informantes mujeres señalaron la posibilidad de aprender a tener y dar placer a su

pareja, lo que “estaría bastante lejos del discurso tradicional” (p. 99).

Cáceres (2000) realizó un estudio sobre la cultura sexual de adolescentes y jóvenes de la ciu-

dad de Lima en la que, primeramente, se exploró opiniones, preocupaciones y experiencias sobre

sexualidad y salud sexual mediante 40 entrevistas a profundidad (20 con escolares y 20 con jóvenes

adultos) y 20 grupos focales (12 con escolares y 8 con jóvenes adultos), en todas las técnicas se

realizó un balance entre varones y mujeres, para luego, en segundo término, realizar una evaluación

de conductas sexuales, redes socio-sexuales, actitudes, conocimientos y otras cuestiones relativas a

la salud sexual y reproductiva aplicándose una encuesta autoaplicada y exámenes serológicos a 611

adolescentes cuyas edades se encontraban entre los 16 y 17 años (302 mujeres y 309 varones) y 607

jóvenes adultos con edades entre los 19 y 30 años (299 mujeres y 308 varones). Se encontró que el

52.2% de la muestra tuvo relaciones heterosexuales; en el caso de adolescentes habían tenido rela-

ciones el 47.0% de varones y el 13.2% de mujeres, mientras que entre los jóvenes adultos, el 90.9%

de varones y el 57.2% de mujeres. Sólo el 20.8% empleó condón en su primera experiencia sexual,

mientras que sólo el 11.4% lo hizo “siempre” que tuvo relaciones sexuales. Fue mayor el número de

adolescentes que informaron haber usado condón en su primera relación sexual, 25.9% de varones

y 32.5% de mujeres contra 22.1% y 11.8% de adultos jóvenes, respectivamente, siendo significa-

tivas las diferencias según género y grupo etáreo (en ambos casos p<.01). Sin embargo, el 41.5%

manifestó haber empleado contraceptivos en todas sus experiencias sexuales, siendo mayores los

porcentajes en jóvenes adultos, 40.1% de varones y 52.4% de mujeres frente a 30.7% y 43.6% de

adolescentes, respectivamente, estableciéndose diferencias significativas según género (p<.01). La

media de compañeros fue de 4.2 en la muestra total, siendo mayor en el caso de jóvenes adultos, 6.7

en varones y 2.0 en mujeres ante 3.1 y 1.3 de adolescentes, respectivamente, siendo esta diferen-

cia significativa en función al género (p<.001). Entre las prácticas sexuales coitales tenidas, la más

frecuente fue el sexo vaginal (50.9%) seguida del fellatio, estimulación oral del pene, (19.0%), del

cunnilingus, estimulación oral de la vulva, (18.1%) y luego del sexo anal (16.0%). Raguz (2003), en un estudio a escala nacional sobre la salud sexual y reproductiva adolescente y

juvenil realizado con la base de datos de la Encuesta Nacional de Salud del año 2000 (ENDES 2000),

encontró que el 22% de todas las adolescentes y el 67% de jóvenes se han iniciado sexualmente, que

el 23% de los inicios se produjeron antes de los 15 años y que el 47% de adolescentes y 73% de jó-

venes sexualmente iniciadas eran madres. Un dato interesante es que el ideal reproductivo del 75%

de adolescentes y del 76% de jóvenes es ningún hijo. Respecto al uso de métodos anticonceptivos,

se encontró que el 63% de adolescentes y el 81% de jóvenes sexualmente iniciadas los usó alguna

vez, sin embargo, el uso actual disminuye hasta un 39% y 54%, respectivamente. Por otro lado, las

adolescentes y jóvenes no iniciadas sexualmente presentan una alta predisposición a usarlos en un

futuro, 95% y 90% respectivamente.

Los resultados de las diversas investigaciones referidas podrían explicarse por el vínculo de la

actividad sexual con creencias erróneas respecto a los roles genéricos, lo que incrementa riesgos al

promover prácticas inseguras, como tener múltiples parejas sexuales, rechazar la atención de salud y

el uso de métodos anticonceptivos y ejercer violencia sobre la pareja para tener relaciones sexuales,

cobrando especial relevancia como obstáculos en la promoción de la salud sexual y reproductiva. Sin

embargo, creemos necesario profundizar en la relación que guarda la sexualidad con las condiciones

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de pobreza.

David Tarazona Cervantes

Como lo señalan la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Asociación Mundial de

Sexología (WAS) (2000), consideramos a la sexualidad como “una dimensión fundamental del he-

pensamientos, fantasías,

deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones” (p. 6) y al compor-

tamiento sexual como “una expresión conductual de la sexualidad personal donde el componente

erótico de la sexualidad es el más evidente” (OMS &WAS, 2000; p. 8), operacionalmente, creemos

conveniente conceptualizarlo como el “comportamiento que conduce al orgasmo”, definición que

permite una clasificación precisa del comportamiento o actividad sexual, diferenciándolo de los

componentes subjetivos de la sexualidad (Kinsey, 1940 en Katchadourian, 1998; p. 19). la relevancia

de la sexualidad en la adolescencia queda claramente relfejada si consideramos que es “una de las

dimensiones claves en la construcción de la identidad durante la adolescencia es la de la sexualidad”

(Arias & Aramburú, 1999; p. 65)

La habitabilidad es la calidad que posee un lugar determinado para ser habitable, es decir, para

que se pueda vivir en él. Siguiendo a Gudynas y Evia (1994), quienes definen el medio ambiente

como un sistema integrado por los subsistemas humano, construido y natural, identificamos a la

habitabilidad como una característica del subsistema ambiental “construido” que corresponde a las

estructuras materiales construidas por el ser humano. Las condiciones de habitabilidad vendrían a

ser las características que hacen que un lugar sea adecuado para vivir y tendrían cuatro indicadores

básicos: a) hacinamiento o exceso de ocupantes, b) vivienda inadecuada, c) deficiente dotación de

servicios básicos y d), ubicación inadecuada de la vivienda (Instituto de Desarrollo Urbano, CEN-

CA, 2001).

Las condiciones de habitabilidad son parte de los indicadores de pobreza en nuestro país (Institu-

to Nacional de Estadística e Informática, 1998) y cuando son inadecuadas limitan la protección físi-

ca, intelectual, afectiva y moral de la vida familiar (CENCA, 2001). Uno de sus indicadores, el ha-

cinamiento, influiría grandemente en la vulnerabilidad de niños, niñas y adolescentes ante el abuso

sexual al exponerlos ante condiciones de violencia familiar y falta de privacidad. Sobre esto último,

Holahan (1996) señala que la falta de privacidad, asociada al hacinamiento, tiene consecuencias en

el desarrollo psicológico, especialmente en la conformación de la identidad y el ejercicio autónomo

de la voluntad de los individuos ante los demás. Como se puede deducir, la investigación de las rela-

ciones entre una persona y sus condiciones de habitabilidad podría brindarnos una rica perspectiva

sobre la forma en que la pobreza influye en el desarrollo integral de ser humano. El análisis presentado en este artículo parte de un estudio mayor, cuyo objetivo

general fue

“Conocer las percepciones sobre la salud sexual y reproductiva y el reconocimiento de los derechos

sexuales y reproductivos en adolescentes varones y mujeres que viven en condiciones inadecuadas

de habitabilidad”. El presente reporte busca evaluar con mayor especificidad la relación entre las

condiciones de habitabilidad y el inicio sexual en adolescentes residentes en una zona tugurizada,

buscándose establecer una base para posteriores investigaciones, debido a esto es considerada de

tipo básico en su nivel exploratorio (Sánchez & Reyes, 1998). Para optimizar la exploración del

problema planteado, se consideró revisar las dos etapas del estudio original, una cuantitativa y otra

cualitativa, considerando lo señalado por Debus (2001) quien propone que la investigación cualita-

tiva resulta útil para “explicar, comprender y esclarecer datos cuantitativos sobre comportamientos

y actitudes” (p. 10). MÉTODO

Diseño

INICIO SEXUAL Y CONDICIONES DE HABITABILIDAD EN ADOLESCENTES RESIDENTES EN TUGURIOS DEL CERCADO DE LIMA: PERCEPCIONES Y COMPORTAMIENTOS

El estudio se realizó en dos etapas. En la primera, estudio cuantitativo, se empleó un diseño

descriptivo-comparativo, ya que se recoge información relevante sobre el tema de estudio en varias

una muestra segmentada con la finalidad de comparar las mediciones realizadas (Sánchez & Reyes,

1998). En la segunda etapa, estudio cualitativo de profundización, se realizaron entrevistas grupales,

con grupos conformados según las condiciones de habitabilidad (adecuadas o inadecuadas), esto con

la finalidad de explorar creencias y opiniones asociadas al tema de estudio (Debus, 2001).

Participantes

La población considerada en el estudio fue escolares, varones y mujeres, matriculados en tercer,

cuarto o quinto año de educación secundaria en colegios estatales de una zona seleccionada del Cer-

cado de Lima, catalogada como tugurio según el Instituto Nacional de Estadística e Informática, en

la cual, además, tenían que residir. Tabla 1.

Criterios de inclusión

▪ Varones o mujeres.

▪ Estudiante de tercer, cuarto o quinto año de educación secundaria. ▪ Matriculado en un colegio estatal.

▪ Residente en la zona seleccionada del Cercado de Lima.

La muestra principal, que participó en el estudio cuantitativo, estuvo conformada por 132 esco-

lares, varones y mujeres, seleccionados intencionalmente de dos colegios estatales según cumplieran

o no el perfil requerido. El tamaño muestral fue establecido deliberadamente considerando la natu-

raleza exploratoria del estudio.

La muestra secundaria, correspondiente al “estudio cualitativo”, estuvo constituida por 32 ado-

lescentes, 16 varones y 16 mujeres, seleccionados de manera intencional en función de las condicio-

nes de habitabilidad en que vivían (adecuadas o inadecuadas) de manera que se pudiera profundizar

los hallazgos obtenidos en la etapa cuantitativa. En total se realizaron cuatro entrevistas grupales,

con adolescentes mujeres y varones de edades entre 14 y 19 años de edad, teniéndose entre 7 y 9

participantes en cada grupo. Variables

Variable independiente: Condiciones de habitabilidad

Número de condiciones informadas por el participante respecto a la habitabilidad de la vivienda

en que reside. Las condiciones de habitabilidad se puntúan según una escala basada en la evaluación

de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), uno de los métodos para la medición de la pobreza, y

redactada en dirección negativa, de manera que la ausencia de las condiciones señaladas implica

condiciones de habitabilidad más adecuadas, obteniéndose una medición global y mediciones por

cada indicador.

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Tabla 2

David Tarazona Cervantes

Escala de habitabilidad (Basado en CENCA, 2001)

INDICADORES DEFINICIÓN

Hacinamiento Que haya un exceso de ocupantes, es decir, más de tres personas por cuar- to excluyendo la cocina, baño y garaje.

Que las características físicas de pisos, techos y paredes de la vivienda sean

Vivienda inadecuada, improvi- inadecuadas de acuerdo a procesos de construcción incompletos y/o usos

sada o deteriorada de materiales precarios. Deficiente dotación de

servi- cios básicos

Que la vivienda no cuente con una conexión domiciliaria o un servicio

cercano, seguro y accesible al agua, desagüe y energía eléctrica). Ubicación inadecuada de la vi- Que la vivienda se ubique sobre un tipo de suelo

inadecuado, en una zona

vienda inclinada, y/o en una zona de alto riesgo ante desastres naturales.

Para cada uno de estos indicadores se elaboraron una serie de ítemes que permitieron estimar las

condiciones de habitabilidad (i) en tres grupos: adecuadas, inadecuadas e intermedias, para la medi-

ción global y (ii) cuatro grupos: adecuada, regular, inadecuada y muy inadecuada para la medición

Variable dependiente: Inicio sexual

Tenencia de experiencia previa de relaciones sexuales. En la primera etapa del estudio fue auto-

reportado mediante una pregunta opcional de respuesta cerrada (SI-NO), a contestarse volunta-

riamente, ubicada al final del cuestionario empleado en el estudio original. En la segunda etapa se

exploraron creencias y opiniones relacionadas al tema de estudio mediante una codificación axial,

en la que se tomó como eje de codificación a la categoría “tenencia de relaciones sexuales” (Strauss

& Corbin, 2002).

Instrumentos y materiales Estudio Cuantitativo

Para el estudio original se construyó un cuestionario organizado en tres secciones: datos perso-

nales (survey), condiciones de habitabilidad (survey), y percepciones sobre salud sexual y reproduc-

tiva (escala likert). Al final del cuestionario se incluyó un ítem opcional sobre tenencia de relaciones

sexuales. En la elaboración del cuestionario se emplearon tres estrategias para establecer su validez

y confiabilidad: (a)Validación de contenido: Se aplicó un cuestionario piloto a estudiantes para recoger

información sobre la claridad, precisión, idoneidad y pertinencia de los ítemes. Esta aplicación se

realizó en un colegio ubicado en una zona similar a la seleccionada para el estudio; (b) Evaluación de

la consistencia interna: Se calculó el coeficiente α de Cronbach para la sección de percepciones sobre salud

sexual y reproductiva, alcanzando un nivel moderado (α=0.55,); (c) Evaluación re-test: Fue realizada

para la sección de Condiciones de Habitabilidad, obteniéndose un coeficiente r de Pearson igual a 0.71,

significativo al 0.05, lo cual nos permitió estimarla confiable para discriminar condiciones adecuadas e

inadecuadas de habitabilidad en función de la muestra principal. Estudio cualitativo

Se diseñó una guía semi-estructurada basada en los resultados del estudio cuantitativo para la

realización de entrevistas grupales. El objetivo de la guía fue conocer cómo viven su sexualidad los

adolescentes que viven en tugurios, con énfasis en el ejercicio de sus derechos.

INICIO SEXUAL Y CONDICIONES DE HABITABILIDAD EN ADOLESCENTES RESIDENTES EN TUGURIOS DEL CERCADO DE LIMA: PERCEPCIONES Y COMPORTAMIENTOS

Procedimientos

Las etapas en las cuales se llevó a cabo el estudio son las siguientes:

Revisión del estudio original: Sirvió como exploración inicial del tratamiento hecho al tema de

actividad sexual, para así definir los nuevos análisis y obtener pistas para la nueva interpreta-

ción de los testimonios recogidos.

Nuevo procesamiento y análisis de datos cuantitativos: Se exploró las diferencias en cuanto a

comportamiento sexual según género empleándose el software estadístico SPSS v.11.0