Culminación de las negociaciones del TLC
Mensaje del presidente de México
Carlos Salinas de Gortari
*
Agradezco la oportunidad de conversar con ustedes sobre un importante acon-tecimiento para la economía de nuestro país. Quiero informarles que hemos concluido las negociaciones para finnarun Tratado de Libre Comercio entre Mé-xico, Estados Unidos y Canadá. Permítanme decirles lo que significa este paso que hemos dado y el camino que aún falta por recorrer para que el tratado sea una realidad y beneficie a todos los mexicanos.
Hace más de dos años y medio, iniciamos conversaciones y luego negociacio-nes formales para firmar el Tratado de Libre Comercio con nuestros vecinos del norte. Antes de empezar a negociar, hicimos una amplia y cuidadosa consulta. El Senado de la República realizó audiencias con grupos, partidos y sectores; al concluirlas, recomendó promover éste y otros tratados de libre comercio, pa-ra avanzar nuestros propósitos nacionales.
Una vez iniciada la negociación, se informó de todos los temas a las dos Cá-maras del Congreso; también, a los organismos empresariales, a las organizacio-nes sindicales, en las universidades y foros académicos, y a través de los me-dios de comunicación: la prensa, la radio, y la televisión. Nuestros negociadores estuvieron siempre atentos a las opiniones expresadas en ellos. En las reunio-nes con sus contrapartes de Estados U nidos y Canadá, nuestros negociadores fue-ron acompañados por grupos de representantes empresariales, obreros y cam-pesinos, así como abogados, académicos y tratadistas, para apoyar nuestras posiciones, formando un auténtico frente común.
Se realizó una cuidadosa negociación sector por sector, área productiva por área productiva, a través de más de 200 encuentros y siete reuniones ministeria-les. Cada área productiva se revisó con mucho cuidado, buscamos promover siempre el interés de México. Como lo afirmé repetidamente, las negociacio-nes se ajustaron estrictamente a los mandatos de nuestra Constitución; en es-pecial, en lo que se refiere a mantener la propiedad y el control del petróleo
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en manos de los mexicanos. No permitiremos que industrias que contaminen o dañen el medio ambiente pretendan aprovecharse del tratado, cuidaremos siempre el estricto respeto a Jos derechos de nuestros trabajadores. En las nego-ciaciones del tratado, compatriotas, la Constitución mexicana se ha respeta-do íntegramente.
El resultado de la negociación es este documento de más de 400 páginas. En las próximas semanas se le dará forma jurídica final para que sea firmado por los mandatarios de los tres países, a finales de este año. Después de esa fir-ma, enviaré el tratado al Senado de la República para su aprobación; Canadá y Estados Unidos harán lo propio de acuerdo con sus leyes. Ratificando el tra-tado, éste será ley en toda la región de América del Norte. Lo daremos a conocer ampliamente para que todos los mexicanos sepan qué contiene en cada uno de sus capítulos y sobre todo, qué oportunidades nos abre. Convoco a todos los me-xicanos a que revisen su contenido para que, cuando entre en vigor, estemos lis-tos y preparados para aprovechar las oportunidades que ofrece.
Algunos aún se preguntan: ¿Qué es el Tratado de Libre Comercio cuya ne-gociación ahora hemos concluido? El tratado es un conjunto de reglas que los tres países acordamos para vender y comprar productos y servicios en América del Norte. Se llama de libre comercio porque estas reglas definen cómo y cuán-do se eliminarán las barreras al libre paso de los productos y servicios entre las tres naciones; esto es, cómo y cuándo se eliminarán los permisos, las cuotas y las licencias y, particularmente, las tarifas y aranceles; es decir, los impuestos que se cobran por importar una mercancía. También es un acuerdo que crea los mecanismos para dar solución a las diferencias que siempre surgen en las relaciones comerciales entre las naciones.
El tratado no significa que una vez aprobado, se dará una apertura inmediata o total en el comercio entre nuestras naciones, y menos una que pudiera dañar a nuestra industria o a nuestro campo. Hemos acordado, con la responsabilidad y el talento de nuestros negociadores, que sí se abran inmediatamente a la compe-tencia los productos y servicios en los que estamos ya preparados para competir. En otros, en que somos menos eficientes y donde estamos trabajando para me-jorar nuestra calidad, se negoció que se dé un tiempo de transición; es decir, entre cinco y hasta 15 años para que se comercie libremente. Así tendremos más tiempo para modernizar las tecnologías y la manera de producir, y estar en condiciones de competir frente a las importaciones en el mercado interno del país. También Estados Unidos y Canadá nos pidieron un poco más de tiempo para algu,nos pro-ductos en los que nosotros somos más eficientes y mejores que ellos.
Quiero decirles que la negociación reconoce la diferencia del grado de desarrollo entre México
y
nuestros vecinos; por eso, 70% de nuestrasexporta-134 Culminación de las negociaciones del TLC
ciones quedarán, de inmediato, libres para ingresar a su mercado, mientras que nosotros liberaremos sólo alrededor de 40% a los productos que ellos nos en-vían. Por eso, esta negociación nos da los tiempos que necesitamos para seguir apoyando a las pequeñas y medianas empresas, a los productores del campo que lo requieren, y todos podamos, de esta manera, aprovechar las oportunidades que nos dará el tratado.
Ahora, ¿qué ventajas y retos nos traerá el tratado?
- Primero, nos vincula a uno de los centros de la economía mundial y, por eso mismo, ha despertado el interés y la atención de las otras grandes zo-nas mundiales: Europa y el Pacífico asiático; asimismo, nos convierte en puente con nuestra América Latina.
- Segundo, con el tratado aseguraremos un acceso amplio y permanente de nuestros productos al gran mercado de América del Norte, el cual tiene más de 360 000 000 de personas. Esto es muy importante porque nuestras empresas podrán aprovechar las ventajas que se derivan del tamaño que tiene este gran mercado y, de este modo, al producir para más gente, darán más empleo a los mexicanos, podrán bajar sus costos y ser más eficientes. - Tercero, el tratado da reglas claras y certidumbre a nuestro intercambio con el norte, que es el más intenso y voluminoso que ya tiene el país. No hay que olvidar que somos, ahora, el tercer socio comercial de Estados Unidos, que es el país con el que más comerciamos. En los últimos tres años, este comercio se ha más que duplicado.
- Cuarto, también podremos especializar nuestra producción en aquello en lo cual les llevamos ventaja por nuestro clima, nuestros recursos o nues-tras habilidades, que son muchas; además, podremos utilizar tecnologías que aprovechen mejor lo que tenemos.
- Quinto, ustedes, como consumidores, se beneficiarán porque podrán encontrar más variedad de productos, de mejor calidad y a más bajo precio.
Pero, sobre todo, el tratado significa más empleo y mejor pagado para los mexi-canos. Esto es lo fundamental; y es así, porque vendrán más capitales, más inver-sión, que quieren decir mas oportunidades de empleo aquí, en nuestro país, para nuestros compatriotas. En palabras sencillas, podremos crecer más rápido y, en-tonces, concentrar mejor nuestra atención para beneficiar a quienes menos tienen.
Claro que el tratado también impone retos importantes a todos. Significa que los productores, los comerciantes, los trabajadores y quienes ofrecen
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cios tendrán que esforzarse más para competir eficazmente, ofrecer artículos de calidad y buen precio, y aprender a adaptarse, porque nos mediremos con los mejores de cada área.
Asimismo promoveremos que los beneficios del tratado lleguen a todas las regiones del país y a todos los sectores productivos; es decir, a todas las fami-lias. Para eso tenemos que seguir saneando nuestra economía y hacer crecer la infraestructura de comunicaciones, carreteras, servicios, así como hacer llegar empresas e industrias a donde vive la gente. Con esto se propiciará un desarrollo más equilibrado, se fortalecerá nuestro mercado interno y, lo más importante, se promoverá más justicia a lo largo de nuestra patria.
El tratado es, por eso, de una gran importancia para México; pero no debemos pensar que sus beneficios nos llegarán de manera inmediata; tampoco que cons-tituye una formúla mágica para resolver todos nuestros problemas. Recordemos que ya hemos avanzado mucho aun sin el tratado, gracias al esfuerzo de todos; por ejemplo, en cada uno de los últimos tres años nuestra economía ha crecido y la inflación del mes de julio ha sido la más baja de los últimos 20 años. Éstos son los hechos, y lo hemos logrado juntos. A futuro, el tratado nos permitirá crecer más rápido, tener más y mejores empleos y, sobre todo, competir mejor.
Los mexicanos hemos demostrado que podemos hacer bien las cosas y ase-gurar nuestra posición en el mundo. Hemos demostrado, con hechos, que sí al-canzamos lo que nos proponemos. Hace dos años, cuando iniciamos la promo-ción del tratado, con Estados Unidos y Canadá, algunos consideraban que era una meta imposible. Ahora, al haber concluido la negociación del tratado, al re-cuperar el crecimiento, al bajar la inflación, estamos demostrando que logra-mos nuestros propósitos y ello renueva la confianza en nosotros mislogra-mos. Por eso, a México se le respeta en el extranjero y se le mira como una nación unida, decidida a superarse y a tener un gran papel en el siglo venidero.
Las negociaciones comerciales con el exterior son tan sólo una parte de la vida de la nación. La gran fuerza de México proviene de nuestra cultura, varias veces milenaria, de la que estamos muy orgullosos y a la cual, tengan la segu-ridad, vamos a fortalecer.
Nuestra vitalidad viene de ustedes, de nuestra gente, de la capacidad de unimos y salir adelante. En la actualidad, con las negociaciones que hemos con-cluido, hemos dado un paso más. Reitero, un paso más que nos permitirá llevar beneficios a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos; porque para ellos tra-bajamos, por ellos nos esforzamos, y el esfuerzo de hoy, incluido el tratado mis-mo, será, sin duda, para su mayor bienestar.
Seguiremos avanzando de manera decidida porque estamos unidos, porque estamos dispuestos a trabajar más,juntos, a sumar el esfuerzo y aportar la parte
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de cada uno a la nueva grandeza nacional. Vale la pena, compatriotas, es para el bien de nuestra gran nación; es por México.
Anuncio oficial del presidente de Estados Unidos
George Bush
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Hoy se marca el inicio de una nueva era para nuestro continente, el continen-te norcontinen-teamericano. Esta mañana Estados Unidos, México y Canadá están anunciando la conclusión de las negociaciones del Tratado de Libre Comer-cio Norteamericano.
En primer lugar, quiero expresar mi profundo aprecio a la embajadora Car-la Hills, representante comercial de Estados Unidos, al secretario Serra de Mé-xico y al ministro Wilson de Canadá, por su destacada labor. Asimismo, de pie junto a mí está el segundo de la representante Carla Hills, mi inteligente ami-go Julius Kratz, quien ha tenido un papel primordial en estas neami-gociaciones. Este histórico acuerdo comercial tiene la intención de promover la apertu-ra de mercados en México, Canadá y Estados Unidos, crear fuentes de tapertu-rabajo y generar un desarrollo económico en los tres países. Incrementar el comercio con Norteamérica tiene la intención de ayudar a la nación a estar preparada pa-ra los cambios y las oportunidades del próximo siglo. La guerpa-ra fría concluyó. El principal reto ahora para Estados Unidos es competir rápidamente en los cambios, en la expansión global de los mercados. Este acuerdo pretende elevar el campo de acción de Norteamérica, permitiendo a las compañías americanas incrementar sus ventas desde Alaska hasta Yucatán. Haciendo a un lado las ba-rreras, NAFTA pretende hacer a las compañías más competitivas en cualquier
parte del mundo.
Nosotros vemos este hecho con el Tratado de Libre Comercio entre Esta-dos UniEsta-dos y Canadá, y ahora lo apreciamos más con el NAFTA. La apertura de
mercados en México y Canadá significa más empleos para los americanos. Nuestra nación es líder exportadora en el mundo, tenemos de frente a Japón y a Alemania; hoy, con la apertura, siete millones de americanos fabrican produc-tos pretendiendo ponerlos alrededor del mundo. La exportación relacionada con el empleo representa 17% arriba del salario promedio en Estados Unidos. Estos
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empleos son en nuestro país una necesidad de grandeza y prosperidad, del tipo que ilustra el talento y la tecnología americanos.
Más de 600,000 americanos tienen nuevos empleos haciendo productos y vendiéndolos a México, nuestro más grande mercado en crecimiento. Noso-tros vendimos alrededor de 33 billones de dólares por mercancías a México en el último año, y proyectamos vender 44 billones este año de 1992. En Jos últi-mos cinco años, el presidente Salinas ha desmantelado muchas viejas restriccio-nes comerciales y de inversión, nuestras exportaciorestriccio-nes a México casi se han tri-plicado. Se han creado casi un cuarto de billón de nuevos empleos. Este acuerdo nos servirá de enlace en esa ganancia y Ja construirá en ellos.
En el último año, el Congreso aprobó un paso adelante con el NAFTA
exten-diendo el procedimiento de vía rápida para consideración congresional y Ja im-plantación de acuerdos comerciales. La rápida conclusión de las negociaciones muestran cuánto puede ser complementada la labor del Ejecutivo con Ja rama del Congreso cuando se trabaja en beneficio de nuestra nación. Yo estaré traba-jando de cerca con el Congreso para su rápida implementación.
En el momento que Ja vía rápida fue extendida, yo di pasos para que nosotros adoptáramos medidas ambientales y convenios laborales. Nosotros dimos pro-mesas y nosotros tuvimos reuniones, de lo contrario hubiera habido derrotas con los comités generales.
Ésta es la primera vez que un tratado incluye rigurosas previsiones en beneficio del medio ambiente. El NAFTA mantiene a las naciones altas
ambien-talmente, con estándares de salud y sanidad. De hecho va más allá y alienta a las tres naciones a tomar los más altos estándares posibles. La Agencia de Protec-ción al Medio Ambiente y su contraparte mexicana tienen esto a desarrollo, in-tegrando un plan de limpieza del aire, el agua y sus riegos en la vasta zona del Río Grande. Estos problemas son serios pero pueden ser resueltos mediante cooperación ambiental, incrementando el comercio y elevando los niveles de grandeza económica, no proteccionismo. Desafortunadamente, el Congreso redujo los fondos para nuestro plan fronterizo en las asignaciones del plan, y yo pido al Congreso el fondo completo para estas importantes iniciativas de me-dio ambiente.
Con el NAFTA, nosotros nos estamos orientando en la estrategia comercial.
El comercio es parte de mis anheladas condiciones del desarrollo económico, para crear más oportunidades para todos los americanos. En el mundo cambian-te, nosotros estamos obligados a otorgar a nuestros trabajadores la educación y la destreza que ellos necesitan para competir, y la asistencia y entreñamiento para obtener buenos empleos. Yo he dicho muchas veces: el trabajador america-no puede pensar más y trabajar en cualquier parte en cualquier tiempo.
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Actualmente, el acuerdo histórico enlaza nuestro futuro con nuestro pasa-do. Hace cinco siglos, son muchos meses, un hombre de coraje y de visión salió del viejo mundo en la búsqueda de nuevas rutas comerciales y de nuevas opor-tunidades. Cristóbal Colón fue un emprendedor y el viaje de 500 años continúa para pagar en la abundancia de hoy. Moviéndonos a la ofensiva con el NAFTA,
con el Tratado de Libre Comercio Norteamericano, nosotros rellenamos esa in-versión, con una apertura hacia los nuevos horizontes de oportunidades y em-presas en el nuevo mundo.
Así, éste es un gran día para América, un buen día para Norteamérica. Una vez más yo quiero expresar mi agradecimiento a la embajadora Hills y a su ex-traordinario equipo de trabajo, quienes trabajaron literalmente día y noche, por meses, para concluir la fase de negociación del acuerdo. Ésas son buenas no-ticias. La embajadora dará un resumen con los detalles en unos minutos.
Anuncio oficial del primer ministro de Canadá
Brian Mulroney*
El acuerdo concluido, que será turnado a la instancia legal para su revisión por nuestro gobierno, es un importante paso en nuestra ofensiva hacia el camino de una zona de libre comercio con América del Norte.
Las mayores ventajas de este acuerdo, para Canadá, serán incrementar el acceso al enorme mercado norteamericano, incluida la creciente economía mexi-cana, y mantener los ya significativos beneficios del Acuerdo de Libre Comer-cio. El ALC ayudó a traer 15 .1 mil de millones de dólares en inversión extranjera
directa en Canadá, un incremento de alrededor de 50% en los tres años previos a la firma del acuerdo. En el último año Canadá exportó 5. 7 mil de millones de dólares más en bienes y servicios hacia Estados Unidos que en 1988, año ante-rior a que entrara en vigor el ALC.
Yo extiendo felicitaciones sinceras a Michael Wilson y a los miembros de su equipo, así como a los representantes de México y Estados Unidos. En par-ticular, ofrezco los mejores deseos al pueblo y gobierno de México, a quien doy la bienvenida de su ingreso al que llegará a ser el más grande bloque comercial del mundo.