La Memoria Colectiva como posibilidad para el Diseño Social
Coautora: Dra. María Gabriela Villar García Universidad
Autónoma del Estado de México, México Autor: LDG. Nayeli
Guadalupe Gómez Martínez
Universidad Autónoma del Estado de México, México
RESUMEN
Se propone una relación entre la memoria colectiva y el diseño gráfico, a partir del diseño social, como una alternativa para abordar proyectos que involucren comunidades y sociedades desde la representación de su memoria. La relación de la memoria colectiva con las representaciones sociales puede ser abordada desde el diseño gráfico a manera de discurso, para integrarse a un proceso de comunicación.
El objetivo del presente escrito es dialogar, reflexionar y cuestionar los horizontes del Diseño Gráfico desde la perspectiva del Diseño Social, los estudios culturales y la memoria colectiva, pues se considera que estas áreas del conocimiento tienen la capacidad de converger hacia el desarrollo de proyectos integrales y de valor en donde la comunicación, el lenguaje visual, la experimentación y el diseño tanto a manera de estrategia como en su forma de ser tangible contribuirán analizando, cuestionando y proponiendo proyectos desde la misma disciplina.
Palabras Clave: Diseño social, diseño gráfico, memoria colectiva, representaciones sociales
LA MEMORIA COLECTIVA COMO UNA POSIBILIDAD PARA EL DISEÑO SOCIAL La propuesta de abordar el marco de la memoria colectiva como una posibilidad para el diseño social, nace de una serie de inquietudes sobre la labor profesional del Diseño; pues al pasar del tiempo la disciplina se ha desenvuelto hacia la participación de múltiples encomiendas, soluciones de comunicación para la compra y venta de una infinidad de productos y servicios que surgen de necesidades creadas por nosotros mismos, sin embargo poco a poco se ha vuelto a mirar el resultado de este trabajo y el impacto de las imágenes construidas, los ideales de consumo y una serie de discursos que conviven día a día con las personas y que traspasan el diálogo superficial, para lo cual es significativo cuestionar el alcance del discurso visual y la estrategia de diseño, pues si bien existe una especie de frontera en la función de lo que significa el acto de diseñar la verdad es que el diseño requiere de conocer el medio para el que propone, incluir a todos los actores sociales dentro de sus propuestas y tener conciencia plena de su intervención en la cultura, se retoma como antecedente y para fortalecer esta reflexión el concepto de Clifford Geertz (1973) sobre cultura:
“Creyendo con Maz Weber que el hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido […] el análisis de la cultura ha de ser por lo tanto, no una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa en busca de significaciones”. (Geertz, Clifford; 1973, p. 20)
Si la cultura es este todo entramado de significaciones gracias al cual se percibe e interpreta una realidad se destaca entonces el conocimiento del lenguaje, pues el hombre establece vínculos y relaciones de forma simbólica, desde la representación, aquello que significa y que permite la relación e interacción con el mundo, como menciona la investigadora Elena Beristain en su diccionario de Retórica y Poética (1985) los seres humanos interactúan según la representación de la realidad, de esta manera la comunicación adquiere un sentido según el código de cada persona, este código se conforma a manera de estructura desde el razonamiento, el conocimiento y la experiencia que conforman al ser humano a lo largo de su vida, también se ha reconocido que aquello que alimenta la información de las personas no carece de complejidad, todo lo que es percibido proporciona información: las vibraciones, los olores, las texturas y aquello que es visible en el devenir de la experiencia humana forman parte del código de comunicación de cada persona, si bien existe una serie de constantes que pueden unificar a la sociedad por sus características, también hay incontables combinaciones que hacen de esta realidad percibida una combinación de construcciones simbólicas en constante transformación. Retomando nuevamente a Clifford Geertz (1973) la cultura no existe como un concepto en la mente de las personas, simplemente es algo de este mundo tanto por su sentido como por su valor.
Se encuentra también que la cultura y el lenguaje son dos elementos que emergen juntos, evolucionan y si bien la cultura se percibe como una esfera que contiene y se alimenta de la dinámica social, el lenguaje es parte importante de esta estructura, pues forma parte de su manifestación, establece límites, tiene ramificaciones, se extiende y transforma tanto como la cultura misma.
Es entonces que, desde la reflexión, se puede caer en cuenta de las posibilidades de exploración que existen en la disciplina de diseño, pues esta tiene cualidades que se manifiestan en distintas dimensiones del lenguaje, y por ende intervienen con esta construcción y percepción del mundo, entendiendo al diseño como el proceso de programar, proyectar, seleccionar y organizar un conjunto de elementos para la elaboración de una estrategia o bien de un producto, particularmente el diseño gráfico constituye como lo menciona Jorge Frascara (1988) un resultado generado del acto de diseñar: “Diseñar para el diseñador contemporáneo, es una actividad humana volitiva y abstracta que implica coordinar una larga lista de factores materiales y humanos, traducir lo visible en visible, comunicar; incluye juicios de valor, conocimientos y adquisición de nuevos conocimientos” A partir de lo anterior y desde esta forma de mirar se puede abrir el panorama de intervención de la disciplina hacía los múltiples quehaceres que ocupan a la sociedad contemporánea, pues una de las cualidades de esta disciplina radica en su dinamismo y adaptación en el tiempo conforme la sociedad se vea afectada por él y particularmente a partir de lo visual.
La propuesta que se desarrolla en este planteamiento establece una relación entre la memoria colectiva y el diseño gráfico, a partir del diseño social, como una alternativa para abordar proyectos que involucren individuos, comunidades o sociedades desde su representación como recuerdos de acontecimientos históricos, experiencias compartidas, conocimientos y tradiciones. La relación de la memoria colectiva con las representaciones sociales, puede ejemplificarse muy bien a partir de sus semejanzas y posteriormente ser abordadas desde el diseño gráfico a manera de discurso, para integrarse desde la interpretación a un proceso de Diseño y comunicación. En el 2016 la Dra. Martha de Alba González en su artículo “Teorías en diálogo: representaciones sociales y memoria colectiva” realizó la siguiente lista de semejanzas para demostrar tal similitud:
“Los presupuestos teóricos compartidos por las teorías de la memoria colectiva y de las representaciones sociales quedan resumidos en los siguientes puntos.
Tanto Halbwachs como Moscovici postulan:
• Una construcción social de la realidad presente y pasada, que no es una reproducción o copia fiel del objeto o la situación representada o recordada.
• Una sociogénesis del pensamiento social.
• La importancia del papel de los grupos, la sociedad, la cultura y la historia en la construcción de procesos psicológicos.
• El papel de la interacción (real o simbólica) y de la comunicación.
• El dinamismo, la flexibilidad y la multiplicidad como características de la memoria colectiva y de las representaciones sociales.
• El funcionamiento del pensamiento social en forma de esquema
• Una relación diálectica entre presente-pasado en la construcción del pensamiento social.” (de Alba González, 2016, 141)
Estos puntos que se destacan desde el marco de la memoria colectiva entendida como una representación, permite, como se mencionaba anteriormente, dar un sentido y comprender el valor de un determinado fenómeno social analizando su lenguaje e interpretando el código de la memoria en un determinado espacio y tiempo, y si bien se podría dar por entendido que el diseño es un acto social por naturaleza cabe a bien mencionar el concepto de Diseño Social desde el diseño gráfico:
“El diseño social en el campo del diseño gráfico supone la responsabilidad en la
construcción propicia de un mensaje por las acciones posteriores que incentiva, tiene como orientación principal generar soluciones, crear utilidades y obtener beneficios plurales más allá de una transacción de compraventa común [...] El sentido social que se adhiere al diseño comprende lo que antecede a la construcción del resultado - mensaje y lo subsiguiente a él”. (Espinoza, Portilla, 2019, p.149) Estos beneficios plurales que nos comparten las autoras refieren en parte, a la diversificación de la disciplina entendiéndose al diseño como un responsable de la construcción de mensajes, destacando entonces que a medida que la disciplina aborde dinámicas y fenómenos sociales diversos será prudente analizar metodologías que en conjunto con otras disciplinas permitirán el desarrollo de proyectos sólidos, que contemplen a la sociedad, desde sus experiencias, emociones y constructos simbólicos que interactúan desde diferentes miradas, más allá de entender a los actores sociales como clientes potenciales o como un mercado resulta significativo comprender el entorno de las personas, comunidades y sociedades en su ambiente natural, desde su historia y su visión de la realidad para que, desde el análisis y la investigación el diseño realice propuestas de valor que contribuyan al desarrollo social.
El diseño entendido a manera de pensamiento resulta esquemático, pues en el ejercicio de dar forma y hacer ver un pensamiento adquiere una cualidad estructurada que, posteriormente va moldeándose con una serie de recursos que tienen algo que decir, lo que resulta significativo entonces es ¿Qué es lo que se va decir? y ¿De qué forma? En la medida que un proyecto se delimite, estructure y explore el diseñador va haciéndose de cuestionamientos, conocimientos e ideas que poco a poco van constituyendo una totalidad que va a tomar forma como una imagen, un objeto, un análisis estratégico etc.
Para hacer ver hay que volver a mirar, utilizar los recursos del lenguaje en todas sus manifestaciones y reconstruir, para esto destaca desde siempre la lógica de la comunicación humana, un emisor, un receptor y un mensaje que se estructura a partir de un código, mismo que tiene un significado entre ambos elementos de la comunicación, uno de los recursos fundamentales de la estrategia se encuentra bien, en el código, esto a partir de diferentes puntos de interacción pues desde el Diseño Gráfico por ejemplo, el lenguaje visual tiene códigos particulares, desde la forma de organizar diferentes elementos en un espacio, hasta los elementos gráficos resultantes, ¿Qué tanto se puede manifestar en la construcción de una imagen? Tal vez el límite de la misma sea establecido por el código con el que sea estructurada. Si lo que se hace es interceder por medio de la imagen entre dos entidades o más, ha de comprenderse que cada entidad en su respectivo espacio y tiempo ha desarrollado ya una serie de códigos muy particulares, el diseñador además de identificar y tratar de comprender la esencia del significado de los códigos también se hace un intérprete, el código, el pensamiento o la idea pueden o no ser representados de forma ideal, el ideal es como el original, que
nunca se alcanzará, pues la representación es ya una interpretación, entonces aquello que surge finalmente es una construcción simbólica, representa una serie de objetivos que son lanzados de manera experimental al medio social y se enriquecerá de otras interpretaciones, tal vez incluso más complejas que las que se consideraron al inicio de su gestión, sin embargo lejos de ser una limitante esto demuestra la forma en como el ser humano construye los significados de su día a día, entre aquello que interpreta, su conocimiento, su cultura y su propia consciencia .
Igualmente se aborda el concepto de “La memoria colectiva” (1968) como una estructura los elementos que constituyen el recuerdo de un individuo en la colectividad, la historia, el tiempo y reflexiona sobre la convergencia de los mismos que reconstruyen la forma de percibir la realidad:
“Las impresiones de nuestros recuerdos se consolidan cuando son vinculadas a nuestro entorno en tanto somos seres sociales […] para recomponer un recuerdo, el recuerdo debe estar presente en nuestro entorno […] desde el momento en el que establecemos un vínculo social, nuestras referencias, miedos y formas de conducirnos se definen en lo que observamos” (Halbwachs, 1968, p. 60).
La estrategia de diseño que aborde la representación social de la memoria, en principio a partir de las reflexiones anteriores incluye la colaboración y diálogo con otras disciplinas con un enfoque propio, reconociendo las cualidades del diseño como herramientas estratégicas, por ejemplo la interacción con los otros, la utilidad del pensamiento creativo ante situaciones inciertas y ha de considerar el alcance y objetivos que plantea el diseño social; así mismo se identifica como eje central de la representación el o los códigos mediante los cuales se estructura la representación.
CONCLUSIONES
De lo anterior se plantea que para comprender un suceso o fenómeno relacionado con un grupo social, entendido este último como “colectivo” una de las alternativas viables para profundizar en el conocimiento y naturaleza del mismo es aludir al recuerdo de los miembros, pues el constructo derivado de tales memorias proporcionaran una visión desde diferentes puntos de vista que enriquecerán, con los diferentes enfoques que pueda proporcionar cada integrante, la perspectiva de tal colectivo, incluso puede permitir líneas de conocimiento que tal vez la mayoría de los miembros desconociesen, pues hablar de una colectividad es asumir que un conjunto de distintos imaginarios, se unifican desde diferentes puntos en común según la diversidad que cada uno aporta gracias a su individualidad; enriqueciendo la esfera social de la que forman parte.
Es importante destacar la forma en cómo se abordará la memoria colectiva, pues
desde la disciplina del Diseño Gráfico el tema de la imagen resulta su ocupación fundamental, al momento de encontrar esta relación memoria colectiva - imaginario - representación se abren una serie de oportunidades en las que la disciplina puede estudiar, interpretar intervenir, proponer y contribuir desde su campo de estudio que se manifiesta en lo visual; ahora bien a partir de lo expuesto hasta aquí se considera como una noción de la memoria colectiva el resultado de hacer presente el recuerdo de una colectividad atendiendo a la percepción de la realidad de cada individuo que la integra, misma que forma parte de su imaginario y constituye una estrecha relación de sensaciones, reflexiones e impresiones del individuo y el colectivo que construye un imaginario colectivo.
Por lo tanto, al observar que existe una cultura construida en cada imagen y discurso generado en el día a día que intervienen como lenguaje en la concepción de una realidad se identifica que el marco teórico de la memoria colectiva brinda la posibilidad de acercarse a la comprensión de fenómenos sociales a profundidad desde la interacción e interpretación, pues ahonda en la realidad percibida por los actores sociales desde sus ideas, recuerdos, actitudes, vivencias, imágenes y experiencias compartidas.
Fuentes de consulta
Beristain. Helena (1995). Diccionario de Retórica y Poética . México: Porrúa.
Boztepe, Suzan (2016) “Design Expanding into Strategy”
Martha de Alba González, Teorías en diálogo: representaciones sociales y memoria colectiva, 2016.
Geertz, Clifford (1973) La interpretación de las culturas, Barcelona: Gedisa
Hallbwach, Maurice (2004) La Memoria Colectiva. España: Prensas Universitarias de Zaragoza
Edgar Morin. (2001). El cine o el hombre imaginario. Barcelona: Editorial Seix Barral.
Moscovici, Serge (1961) El psicoanálisis, su imagen y su público. Buenos Aires: Huemul, 1979.
Dra. María Gabriela Villar García, Dra. María del Pilar A. Mora Cantellano, Dra. María de las Mercedes Portilla Luja, Dra. Ana Aurora Maldonado Reyes. (2019). Bases para un diseño, social, innovador e incluyente. Toluca, Estado de México: Universidad Autónoma del Estado de México.