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RINCONES DE MEMORIA
ESPACIOS DE DIÁLOGO: EL CENTRO CULTURAL GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
Autor: Arq. Carlos Andrés Cerquera Giraldo.
Directora, Marq. Cristina Albornoz Rugeles, Co directora PhD. Ana Filipa Prata.
RESUMEN
El arquitecto Rogelio Salmona afirma en el discurso en honor a la medalla Alvar Aalto que la memoria es un mecanismo para componer arquitectura. El Centro Cultural Gabriel García Márquez reúne sus propias memorias y al mismo tiempo fomenta el recuerdo colectivo en relación con la ciudad, la geografía y el paisaje. La investigación pretende aportar algunas reflexiones críticas sobre el papel de la arquitectura en la construcción de diferentes nociones de memoria en una sociedad que requiere espacios que aviven la unión y recuerden la historia, el lugar y el contexto social.
Palabras Clave: Memoria espacial, Memoria colectiva, Memoria comunicativa, Memoria cultural, Rogelio Salmona, Centro Cultural Gabriel García Márquez.
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INTRODUCCIÓN
Rogelio Salmona recibió la Medalla Alvar Aalto en el año 2003, el mayor reconocimiento a su obra y otorgada por primera vez a un arquitecto latinoamericano1. En el discurso que leyó para la ocasión, “Entre la Mariposa y el Elefante”, afirma que geografía, lugar e historia son tres aspectos que considera centrales en su arquitectura. Salmona traslada los tres términos a su obra a través de su memoria, a la que apela para componer arquitectura, mezclar lo aprendido y lo vivido a través de la experiencia. “Hay dos aproximaciones a la arquitectura. Una a través de una lectura de la historia, una suerte de panorámica general de lo que se ha hecho, y otra a través de lo que uno ha recorrido personalmente”
(Salmona, 2007, pág. 53).2
De acuerdo con Ricardo L. Castro, “la memoria permea la arquitectura altamente evocadora de Salmona, desencadenando, en quienes la experimentan, recuerdos de lugares y edificios distantes”3. Dentro de su repertorio de obras, es posible destacar el Centro Cultural Gabriel García Márquez4, obra emplazada en pleno centro histórico de la ciudad de Bogotá.
El CCGGM hace parte del grupo de obras de Rogelio Salmona que se encuentran en el centro histórico de Bogotá5. La construcción del CCGGM inició en el mes de noviembre del año 20056 y fue inaugurado de manera oficial el 30 de enero del 2008 a
1 Los ganadores en orden cronológico: Alvar Aalto (1967), Hakon Ahlberg (1973), James Stirling (1978), Jørn Utzon (1982), Tadao Ando (1985), Alvaro Siza (1988), Glenn Murcutt (1992), Steven Holl (1998), Rogelio Salmona (2003), Tegnestuen Vandkunsten (2009), Paulo David (2012), Fuensanta Nieto & Enrique Sobejano (2015), Zhang Ke (2017), Studio Mumbai y Bijoy Jain (2020).
2 La cita corresponde a las palabras de Salmona en Tríptico Rojo de Claudia Antonia Arcila. Para facilitar la lectura se citará en adelante, Salmona, 2007.
3 Castro, R. L., Salmona, R., Villegas Jiménez, B., & Téllez Castañeda, G. (2008). Rogelio Salmona:
tributo. Bogotá, Colombia: Villegas Editores.
4 CCGGM en adelante.
5 La Nueva Santa Fe de Bogotá, el Centro Comunal de la Nueva Santa Fe, el Archivo General de la Nación, la Casa de la Vicepresidencia, el Eje Ambiental y el proyecto del Camino a Monserrate hacen parte de este repertorio.
6 https://www.fce.com.co/CCGGM/HistoriaCCGGM.
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tan solo unos meses de haber fallecido Salmona (03 de octubre del 2007). El edificio se encuentra en La Candelaria, caracterizada por su trazado en damero, perfil angosto y paramentado por fachadas de casas de patio. La Plaza de Bolívar, la Catedral Primada, la Biblioteca Luis Ángel Arango, el Museo de Arte Miguel Urrutia del Banco de la República y todo su conjunto de museos y galerías hacen parte del entorno del CCGGM.
La investigación parte del estudio de la memoria y la influencia en el doble sentido que se da entre la construcción de la arquitectura y la de la memoria. Para esto, es necesario reconocer que la arquitectura cobra sentido en la medida en que es habitada por los usuarios y sus recuerdos que resuenan al unísono con el lugar y el espacio. El punto de partida de la investigación son testimonios recopilados por medio de entrevistas virtuales a visitantes del CCGGM. El grupo focal es de personas comunes y corrientes no especializadas en arquitectura ni en la obra de Salmona que se entrevistaron con el objetivo de indagar la noción de memoria que se relaciona con la experiencia de la arquitectura, la ciudad y el paisaje a partir del CCGGM.
Los autores Maurice Halbwachs, Jan Assmann y Henri Lefebvre sientan la base de conceptos como memoria colectiva, individual, comunicativa y cultural. Estos conceptos permiten encontrar vínculos entre el pensamiento de Salmona con las experiencias espaciales narradas por terceros en el CCGGM. En el componente que relaciona ciudad y memoria, se estudiaron los postulados del arquitecto italiano Aldo Rossi, quien parte de la tesis de Halbwachs para explicar el uso de la memoria como mecanismo de composición. En cuanto al diálogo que se establece entre el arquitecto y los usuarios del CCGGM, se retoma el pensamiento del filósofo Gastón Bachelard y su noción de casa y rincón, términos utilizados por Salmona y que buscan enriquecer y sensibilizar el debate propuesto.
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Es pertinente comprender qué influencia puede tener un edificio en sus visitantes y tratar de evidenciar qué queda más allá de la obra. Forzar la memoria evita caer en la amnesia colectiva, el estado imperante de estos tiempos en los que no se propicia ir más allá del edificio, que conlleva a no conocer, a no mantener y, por ende, a no valorar.
Salmona critica con vehemencia la ausencia de la memoria en el quehacer del arquitecto, que a la postre contribuye en el desconocimiento del entorno físico, el contexto social y la consecuente decadencia de las ciudades y la sociedad:
(…) Éste es nuestro oficio: difícil, paciente, acorde a la geografía y sostenido por la historia, confluencia indispensable para evitar caer en las modas pasajeras e inútiles que están haciendo un gran daño a las ciudades en general y, más particularmente, a las colombianas, demasiado débiles para defenderse de los ataques de la especulación, o de la influencia siempre necesaria de otras culturas, pero que hay que saber digerir y adaptar nuestras técnicas y necesidades, no sólo habitacionales, sino sobre todo las urbanas. Nuestras ciudades no deben seguir el modelo de otras latitudes, aunque puede y debe haber analogías entre ellas.
(Salmona, 2006, pág. 11).
La metodología se divide en dos partes. En la primera se hizo una revisión bibliográfica que inicia con los estudios de memoria de Maurice Halbwachs y en especial la noción de “memoria colectiva” propuesta cerca del año de 1945. Tiempo después, Jan y Aleida Assmann retoman el postulado teórico de Halbwachs y plantean los conceptos de “memoria comunicativa” y “memoria cultural”. La revisión del caso de estudio, el CCGGM, requirió del análisis de sus espacios, por lo que el pensamiento de Henri
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Lefebvre acerca de los “espacios de representación” fue necesario para entender la relación del edificio con los habitantes y el espacio público. Por último, se trabaja con los textos de Salmona presentes en ponencias y entrevistas concedidas por el arquitecto.
Además, el texto de Tríptico Rojo: Conversaciones con Rogelio Salmona de Claudia Antonia Arcila, es la fuente reflexiva en tanto que fue posible extraer parte del pensamiento sensible, histórico y teórico de Salmona. La metodología de Arcila en la que se establecen una serie de conversaciones entre el entrevistador y el entrevistado con relación a temas específicos se toma de referencia. Para el caso de la investigación, se presenta a manera de diálogo asincrónico entre las palabras de Salmona y los usuarios del 2021 del CCGGM.
La segunda parte se apoya en los testimonios de los visitantes de la obra que fueron recopilados por medio de entrevistas semiestructuradas con una duración aproximada de 25 minutos. El grupo de entrevistados lo componen 10 personas (4 mujeres y 6 hombres).
La edad media es de 22 años. Dentro de la muestra se encuentran historiadores, filósofos, músicos, politólogos y literatos. Les fueron planteadas 5 preguntas: 1) ¿Cuál es el recuerdo que primero viene a su memoria del CCGGM?, 2) ¿Podría describir su experiencia de visitar el CCGGM?, 3) ¿Podría mencionar cuales son los espacios del CCGGM en los que usted más disfruta estar, por qué?, 4) ¿Cuál considera usted que es la relación que tiene el edificio con la ciudad y el paisaje?, 5) ¿Los espacios abiertos al cielo - patios, terrazas, cubiertas - del CCGGM traen a su memoria algún recuerdo?7.
La información recolectada de las entrevistas fue codificada8 y revisada a la luz del método propuesto en 1994 por el psicólogo de origen estadounidense Clark
7 Adicional a las preguntas se les solicitó a los participantes realizar un dibujo acerca del primer recuerdo que viene a su memoria cuando se les indaga acerca del CCGGM.
8 Ver información consolidada en las tablas en el apartado de anexos al final del documento.
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Moustakas (1923-2012) quien propone extraer la esencia de la experiencia del fenómeno a estudiar a través de cinco pasos, definir la preconcepción del investigador para lograr imparcialidad (evitar Bias9), la horizontalización de la información, la conformación de grupos de significado y extraer de las descripciones texturales y estructurales de los testimonios la esencia de la experiencia (Moustakas, 1994). Con esto fue posible captar el contexto de la experiencia, enfocarse en reconstruir el detalle y reflexionar acerca del significado de la experiencia de lo vivido (Seidman, 2006).
El análisis se hace a partir del cruce entre los anhelos y objetivos expresados por Salmona y los recuerdos reportados en los testimonios. Este cruce de información permite encontrar coincidencias frecuentes entre las expectativas que tenía Salmona y la manera espontánea y directa en que la gente recuerda la experiencia de visitar y recorrer el CCGGM.
La tercera parte del documento aborda la relación del marco teórico con los testimonios recopilados por medio de las entrevistas, se trata de estudiar los recuerdos narrados por los usuarios bajo la luz de las nociones de memoria colectiva, comunicativa y cultural para confirmar la posible influencia de la arquitectura y la ciudad en la construcción de estas.
9 El término en inglés Bias corresponde al sesgo. El sesgo es una desviación sistemática de la verdad en una investigación que produce una estimación incorrecta de la asociación causa- efecto o de otras asociaciones. Los sesgos pueden operar en cualquier momento de la vía causa efecto, ya sea en el diseño, en el desarrollo o en el análisis de la investigación. (Restrepo Sarmiento & Restrepo, 2004).
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LA NOCIÓN DE MEMORIA Y SU RELACIÓN CON EL PROYECTO ARQUITECTÓNICO.
La obra de Rogelio Salmona se debe a interpretaciones del lugar, la geografía y la historia, de experiencias que resuenan en su pensamiento. Los ecos de otras arquitecturas trasforman, modifican y enriquecen su arquitectura en un ir y venir de recuerdos de acontecimientos pasados y la memoria de su propia arquitectura.
Jan Assmann (1938-,) arqueólogo y egiptólogo de origen alemán, propone que la noción de memoria puede ser examinada desde lo que él denomina memoria comunicativa y memoria cultural. La memoria comunicativa, media entre la individual y la colectiva10, y se debe a la comunicación, interacción y consecuente debate de testimonios que conllevan a la construcción y reconciliación de la memoria. La memoria comunicativa es un espacio abstracto y discursivo en donde la historia, marcada por ciertos acontecimientos, dialoga y confluye entre quienes vivieron determinada experiencia. La memoria cultural, por su parte, da cuenta de un pasado lejano que se ve representado en textos, danzas, cantos, monumentos los cuales funcionan como detonadores de memoria11 (Assmann, 2008, pág. 110).
La noción de memoria comunicativa está en la base de esta investigación en el sentido que apeló a los testimonios y no al discurso académico y especializado para abordar la lectura del edificio. Por su parte, la memoria cultural permite entender que ciertos objetos de la ciudad poseen la característica de ser identificados y asociados a
10 Prata, A. F. (2017). Escribir la ciudad: crónicas urbanas de Carlos Drummond de Andrade, Maria Judite de Carvalho y Jacques Réda.
11 La memoria cultural es exteriorizada y objetivada; se almacena en formas simbólicas estables, artefactos y soportes de diversa índole que se divulgan a través de medios de distancia. Trasciende situaciones específicas y se refiere a un orden ceremonial y no a prácticas de la vida cotidiana (Seydel Butenschön, 2014).
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determinados acontecimientos históricos antiguos que pueden ser evocados por medio de otras arquitecturas que permeen con el lugar.
Henri Lefebvre (1901-1991) en La Producción del Espacio (1974), presenta el concepto de espacio social, aquel que representa a sociedades particulares, es abstracto, reflexivo, relacionado con la cultura: “cada sociedad (en consecuencia, cada modo de producción con las diversidades que engloba, las sociedades particulares donde se reconoce el concepto general) produce un espacio, su espacio” (Lefebvre, 2013, pág. 90).
La tesis de Lefebvre aporta a este caso de estudio en la medida en que examina el espacio en sus diferentes “capas” las cuales son apropiadas por una sociedad y habitadas de forma espontánea y libre, pues el espacio transciende para lo que fue concebido y pasa a ser vivido, es el lugar de todos.
Las nociones de memoria desarrolladas por Assmann parten de la presentada por el filósofo francés Maurice Halbwachs, autor de La memoria colectiva12. Halbwachs propone que el marco social al que pertenece cada individuo hace parte fundamental en la construcción de la memoria colectiva. La influencia de los aspectos sociales es casi imperceptible, ya que “una corriente de pensamiento social es normalmente tan invisible como la atmósfera que respiramos”. (Halbwachs, 2004). La memoria crece desde el interior de cada individuo y al mismo tiempo se ve afectada por el exterior. Su contenido se ve cargado por las interacciones sociales, por el lenguaje, las acciones y los lazos afectivos que se forjan con los objetos (Assmann, 2006).
12 La primera edición del libro La Memoria Colectiva aparece publicado en 1950 bajo el nombre de La mémoire colective, traducido al inglés por primera vez en 1980 y al español en 2004 por la editorial Prensas Universitarias de Zaragoza.
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El concepto de memoria colectiva influyó en el discurso arquitectónico gracias al arquitecto italiano Aldo Rossi. En La Arquitectura de la Ciudad13 se vale del pensamiento de Halbwachs y vincula el concepto de la memoria con la arquitectura y la ciudad. Rossi expone que la memoria colectiva se relaciona con ciertos espacios de condición pública, como las plazas o las catedrales, que son reconocidos desde lo colectivo y que dan identidad a la ciudad. Rossi sugiere que “el contraste entre lo particular y lo universal, y entre lo individual y lo colectivo, emerge de la ciudad y de la construcción de la cosa en sí: su arquitectura” (Rossi, 2015, pág. 11). La ciudad es el lugar en donde se construye la memoria colectiva y es la sociedad quien construye la arquitectura y la ciudad.
En el sincretismo presente en la obra de Salmona guarda el instante, lo efímero y lo permanente, se mezcla pensamiento y arquitectura, lo autobiográfico y lo vivido a través de sus experiencias, sus memorias. También interviene lo colectivo, las influencias de terceros a partir de lecturas, viajes de estudio que enriquecen lo almacenado en su memoria. Gastón Bachelard, decía que “En el cofrecillo se encuentran las cosas inolvidables, inolvidables para nosotros y también para aquellos a quienes legaremos nuestros tesoros. El pasado, el presente y un porvenir se hallan condensados allí. Y así, el cofrecillo es la memoria de lo inmemorial” (Bachelard, 2000, pág. 133). Salmona solía referirse en sus discursos a lo que él deseaba que fuera y transmitiera su arquitectura. En su cofrecillo se encontraban sus más profundos anhelos de arquitectura y ciudad. “Sólo el tiempo dirá si logré darles el valor estético, social y cultural que nuestra sociedad requiere. Así lo espero”, mencionaba en abril del 2006 durante la inauguración de la exposición Rogelio Salmona: espacios abiertos / espacios colectivos.
13 La primera edición del libro La Arquitectura de la Ciudad aparece en 1966 bajo el nombre de L’architettura della città y es traducida al español por la editorial Gustavo Gili en 1982.
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Salmona, consciente de la responsabilidad que la arquitectura tiene con la ciudad, el paisaje y la historia, responde por medio de una arquitectura que vincula al habitante con el entorno físico y el contexto social mediante la experiencia del lugar. La presente investigación pretende dar una respuesta a esa búsqueda de valores estéticos, sociales y culturales a partir de la voz de sus testigos y visitantes comunes y corrientes, de las huellas que deja en su memoria la última obra que Salmona alcanzó a ver en construcción, el CCGGM.
Figura 1: Imagen aérea del CCGGM. Es posible apreciar como el edificio contrasta por su figura con el contexto de casas de patio del periodo colonial. La estructura formal del edificio responde a su contexto patrimonial por medio de los patios, uno central que ordena las partes del edificio y otro que aloja un espejo de agua. Fuente: Mateo Pérez Correa.
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DIÁLOGO ENTRE LOS HABITANTES Y ROGELIO SALMONA
Todos los habitantes de los rincones vendrán a dar vida a la imagen, a multiplicar todos los matices de ser del habitante de los rincones. Para los grandes soñadores de rincones, de ángulos, de agujeros, nada está vacío, la dialéctica de lo lleno y de lo vacío sólo corresponde a dos irrealidades geométricas. La función de habitar comunica lo lleno y lo vacío. Un ser vivo llena un refugio vacío. Y las imágenes habitan. Todos los rincones están encantados, si no habitados (Bachelard, 2000, pág. 199).
Rogelio Salmona mencionó en diferentes ocasiones que la arquitectura debía recordar esos rincones de la casa en donde el individuo deja la agitación a un lado para encontrar refugio y sosiego. Bachelard, a su vez habla de rincones, armarios y cofres, espacios que pueden encontrarse en la casa, como en otros lugares en los que la persona encuentra silencio y se invita a la reflexión. De acuerdo con los testimonios que se presentan a continuación, el CCGGM opera como esta idea de rincón de recuerdos en la ciudad.
Un rincón es siempre una sorpresa. Cada cual lo descubre a su manera (...) hay una manera geográfica de descubrirlos y describirlos, pero cuando esa descripción se hace emocionalmente, el recorrido ocurre de otra manera. Es como una cartografía de los recuerdos. El arquitecto propone y el que habita descubre (Salmona, 2007, pág. 39).
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Enraizar, estar a buen recaudo, hace parte esencial de esa noción de arraigo que se desarrolla en ciertos espacios. Salmona considera que la ciudad se lleva con afecto en la memoria cuando se está lejos, que los acontecimientos cargados de emoción hacen parte de la cartografía de recuerdos “Cuando uno regresa a su ciudad, regresa a casa, pero primero regresa a la ciudad. Allí están los amigos, los amores, los olvidos. Cuando uno está afuera, no es el cuarto lo que echa de menos sino la ciudad” (Salmona, 2007, pág.
109). Las relaciones que se gestan con los rincones de la ciudad parecen pasar desatendidas, se confunden en la memoria.
El diálogo entre la arquitectura y el lugar se da en los testimonios de quienes han visitado el CCGGM, la dialéctica entre el arquitecto y los usuarios se presenta como método de aproximación para confirmar si los espacios propuestos por Salmona despiertan en quienes habitan sus rincones emociones y recuerdos almacenados en su memoria, conexiones simbólicas, relaciones entre la obra y el paisaje, entre La Candelaria, Bogotá, incluso con lo que hay más allá de sus propios límites.
Figura 2: Fotografía tomada desde el tercer nivel del CCGGM. La imagen muestra una pequeña ventana que es el remate al finalizar el recorrido. Es un rincón que se abre para presentar la convergencia entre los cerros Guadalupe y Monserrate. Fuente: Carlos Andrés Cerquera.
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PAISAJE PRÓXIMO, PAISAJE LEJANO
T14: En el CCGGM Salmona pudo hacer una conexión con todos los elementos de la ciudad y el paisaje, y con elementos no me refiero a los marcos de las ventanas, me refiero a incluir a las personas que habitan la ciudad, se incluyen a los animales que lo habitan, a las plantas, se recuperan muchos elementos.
La idea del CCGGM como rincón de recuerdos se debe en parte a la relación con su entorno físico y contexto social. Su arquitectura revela en cierta medida dos tipos de paisaje, el cercano, conformado por el Plaza de Bolívar, la Catedral Primada y el casco histórico que lo rodea y, el paisaje lejano, los cerros de Guadalupe y Monserrate y la silueta de la ciudad15.
La casa, a la que apelan Salmona y Bachelard, aloja objetos con los cuales guardamos relaciones emotivas y que ayudan a vincular el usuario con el edificio y con los sucesos que lo rodean. Es decir, al recordar los objetos de la casa, se rememora la casa, así, el recuerdo del CCGGM hace presente La Candelaria, la ciudad y el paisaje. En palabras de sus testigos:
T: El Centro Histórico es un lugar con una arquitectura bellísima, de muchísimas épocas, y muy pocas veces tienes ese lugar en el que tu puedas subir a un nivel o a otra planta y percibir la totalidad de las obras que te están rodeando. Es como un punto de referencia, quizás uno pueda desconocer el resto de La Candelaria, pero cuando llegas ahí (CCGGM), ya sabes que estas en La Candelaria, sabes que estás en el centro, sabes que estas en Bogotá, es un sitio obligado si uno quiere
14 Los nombres propios se han omitido y los testimonios se introducen con la letra T y en fuente de color rojo para identificarlos con facilidad.
15 Revisar capítulo de Anexos, tabla número 2.
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conocer a Bogotá, independientemente de dónde vengas, la vista es el punto de conexión.
No deja de sorprender el vínculo entre la arquitectura y la ciudad que viene a la memoria de los visitantes del CCGGM. Los anhelos de Salmona por hacer una arquitectura respetuosa con el lugar, que responda a unas necesidades determinadas por la sociedad y que evoque en el visitante el recuerdo de una ciudad llena de vida y acontecimientos, parecen fijos en los visitantes del edificio. Salmona explica así cuáles fueron sus objetivos con el proyecto:
Difícil tarea a la cual dediqué todos mis esfuerzos para poder insertar, en la Candelaria, centro histórico de la ciudad, una arquitectura urbana respetuosa, que entienda los deseos de bienestar y de goce y que exprese una modernidad consecuente con el lugar de la ciudad donde se encuentra, que cree espacios públicos sin barreras, variados, apropiados para cada sitio y apropiables por todos los habitantes (Salmona, 2018).
El arquitecto presenta en el último proyecto que pudo ver en proceso de construcción un edificio que permite enraizar a sus visitantes con la ciudad de Bogotá. La arquitectura del CCGGM permea con el paisaje de la ciudad, interactúa con el lugar por medio de sus plataformas elevadas en donde la vista se abre a modo de panóptico, el entorno rodea a quien lo observa con detenimiento y esa imagen se guarda en lo profundo de la memoria, queda a buen recaudo y es una de las que se evocan en los testimonios de los entrevistados16.
16 Ver capítulo de anexos, tabla número 3.
P á g i n a 15 | 55 Figura 3: Vista de la ciudad y la cúpula de la Catedral Primada desde la plataforma del segundo nivel del CCGGM. En este dibujo es posible notar la influencia que tiene el entorno físico exterior, los edificios patrimoniales, el paisaje lejano de la ciudad. Fuente: Dibujo de una persona entrevistada para este trabajo.
ARQUITECTURA Y CIUDAD
T: Cómo historiador a mí me hubiera gustado que se hubiera mantenido el antiguo edificio, pero como persona, como ciudadano de la capital, pienso que es un espacio que hay que ir a visitar, como que uno se obliga a visitar, uno se obliga a decir oiga, venga, ¿qué hay allá? De hecho, el mismo edificio lo invita a uno. Yo no sé cómo hacen, pero es de esos espacios que uno dice ¡yo quiero entrar! y no se me prohíbe entrar porque el espacio es abierto.
El CCGGM parece ejercer una fuerza hacia el interior en los niveles próximos a la calle, y otra fuerza centrífuga en sus plataformas elevadas. El panorama de la ciudad aparece para recordar las huellas de ciertos acontecimientos que han cambiado la historia y las
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características de la ciudad. La arquitectura invita a descubrir el exterior por medio de los rincones del edificio.
Las ciudades son únicas gracias a su arquitectura, cultura y las sociedades que las viven y se apropian de sus rincones. Espacios como el CCGGM están pensados para congregar en su interior a modo de tímpano los sonidos y sucesos del exterior, resalta lo que hace bella a la ciudad a los ojos de cada usuario. Para los visitantes que observan el edificio esto se ve reflejado en la luz que se derrama por el patio y los muros horadados, en las terrazas que ofrecen descanso o en el espejo de agua que hace descender el cielo al proyecto, como lo confirman los siguientes dos testimonios:
T: Hay cosas que no se dejan al azar en el diseño: El CCGGM tiene unas especies de fuentes, en algunas épocas las he visto llenas de agua, y, por ejemplo, alguien va con un perro y el perro toma agua, hay pájaros, se ven copetones, se ven palomas, esto se ve de una forma responsable y pensada, el edificio se vuelve como una especie de pequeño ecosistema.
T: Una vez estaba en la terraza, eran como las cinco de la tarde, y recuerdo que fui con una pareja que tuve, estaba ahí sentada y recuerdo pensar, ¡Tan bonita Bogotá! Veía el sol, las montañas, los edificios. El atardecer de Bogotá en esa parte es como amarillo intenso. Pensé, qué lindo vivir acá.
Salmona a su vez se refiere con igual emoción cuando habla de lo que hace a una ciudad bella, son esas capas que van más allá de los elementos, la función e incluso la actividad. A sus ojos, existen “Ciudades como Sevilla donde la flor del naranjo, el azahar, lo invade todo, sobre todo en las noches. Venecia tiene sus canales y sus góndolas, París
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el Sena y sus gorriones, Florencia sus plazas y su música, Bogotá su luminosidad”
(Salmona, 2007, pág. 87).
Maurice Halbwachs mencionaba que el ser humano no sólo guarda relación con la ciudad por su arquitectura y objetos que la componen, sino a través de las vivencias y experiencias que han tenido lugar allí, la ciudad representa a una sociedad marcada por sus culturas y tradiciones (Halbwachs, 2004). Los lazos afectivos inducen de manera silenciosa a la memoria a establecer nuevas relaciones que se construyen día a día en la medida en que se asocian lugares con acontecimientos personales y naturales.
Figura 4: En el dibujo se ve el trazado de las calles en primer nivel, los edificios de La Candelaria y al fondo los cerros de Guadalupe y Monserrate. Además, es posible notar que el punto focal desde donde se realiza el dibujo es la plataforma de la segunda planta del CCGGM, los elementos que componen la ciudad y el paisaje se ven representados.
Fuente: Dibujo de una persona entrevistada para este trabajo.
LOS ESPACIOS ABIERTOS Y SUS LÍMITES
T: El CCGGM rompe con la barrera de lo público, en ese edificio no hay un límite entre lo público y lo privado. Es esa experiencia de poder visualizar el Teatro
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Colón, de ver la catedral, las iglesias, los cerros y verlo de otra forma. A pesar de que conozco el CCGGM desde hace varios años, fue hace unos seis o siete años que en realidad conocí el último piso, nunca había subido ahí, se ve el cerro de Monserrate.
La arquitectura de Salmona busca de forma constante desdibujar la idea del límite, los espacios del CCGGM se abren en vertical y horizontal, el espacio exterior entra y se mezcla con el interior y viceversa. Los rincones del edificio están destinados a hacer visible lo que permanece oculto a simple vista, la arquitectura cumple el principal objetivo planteado por Salmona, “ilimitar el límite”. Ahora bien, el límite en la obra de Salmona no se reduce a encontrar el plano obvio en donde todo termina, existe el límite con el cielo, el límite horizontal, el límite que revela e incluso el límite que conecta con el cosmos. Esta disolución del límite no pasa desapercibida en los usuarios:
T: La imagen que tengo de la librería del CCGGM fue un día entre las 11:00 am y la 1:00 de la tarde, el espejo de agua que tiene en la mitad, cuando está el sol en esa hora del día, se refleja en todo el techo de la librería, entonces es como si todo el techo de la librería fuera de agua.
El límite que se menciona responde al vertical, el cielo es traído al proyecto por medio del reflejo del espejo de agua en un ir y venir entre los elementos que resuenan dentro del edificio. Salmona trabaja en la creación de estas escenas para hacerlas perceptibles:
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Es la primera obligación saber revelar, hacer conocer lo que es desconocido o secreto. Poner en evidencia el entorno, crear paisajes (...) Es justamente en esta etapa que la arquitectura enriquece su propia esencia, amplía sus límites y le permite revelar y hacer visibles aspectos no perceptibles (Salmona, 2006, pág. 10).
Salmona entiende la relación mítica con el cielo, el patio permite la comunión entre Urano y Gaia, en el patio cielo y tierra se funden. El arquitecto en diferentes ocasiones hizo referencia al patio como el aljibe celeste que expresaba Maria Zambrano:
Por donde quiera que volvamos la vista, vemos al hombre vuelto a lo divino (...) La vida del hombre sobre la tierra aspiraba a ser copia del cielo. Las ciudades, los templos, la casa misma eran aljibes celestes. Edificar, la actividad práctica entre todas, era, no construir un lleno, sino circunscribir un vacío, un espacio - el patio que subsiste en la casa mediterránea - donde desciende el cielo
(Zambrano, 2012, pág. 99).
El espacio abierto hacia lo vertical, por donde ingresa lo divino en el mundo mediterráneo que menciona Zambrano, se hizo presente también en la experiencia directa que tuvo Salmona cuando recorrió las ruinas prehispánicas. “En la arquitectura mesoamericana los lugares de la ceremonia, es decir los espacios abiertos, no son solamente ‘aljibes celestes’ sino también centros que recogen todas las resonancias del mundo exterior” (Salmona, 2007, pág. 70).
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En el CCGGM se destaca de igual forma el límite horizontal, aquel que desvanece la línea de fondo en donde la silueta de la ciudad y las montañas de Bogotá son el punto intermedio entre cielo y tierra. Los usuarios del edificio comentan:
T: Las terrazas que dan la vista hacía la calle, es muy chévere poder tomar fotos hacia la calle, están las casas de La Candelaria y al fondo las montañas, y uno se va a acordar de una de haberlo recorrido y de haber estado ahí.
Salmona solía repetir un poema precolombino del cual no recuerda la fuente y que sin embargo describe el interés del arquitecto por indagar acerca del ritual de descubrir el cielo:
“
Entrar en la casaes entrar en la tierra, subir al techo es subir al cielo
”
.La forma de que se vale el arquitecto para resaltar los límites mencionados viene de su propia experiencia, lo que interesa no son las partes y los elementos, son las interacciones que suceden entre el individuo y el lugar por medio de la arquitectura, revelar para evocar:
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Al ascender en la ruina del templo, la tierra va desapareciendo y va apareciendo el cielo y en un momento dado se confunden cielo y tierra y finalmente alcanzan el mismo color, la misma textura, como si las pisadas lo condujeran a uno de la tierra al cielo sin darse cuenta (Salmona, 2007, pág. 114).
El edificio despierta en sus visitantes la misma emoción que estas arquitecturas produjeron en Salmona. Los rincones del proyecto revelan la ciudad y el paisaje, afectados por la luz y la sombra, es una mezcla entre lo permanente y lo efímero, en la voz de sus visitantes:
T: Se logra una conexión con el exterior, es algo simbólico. Es un vehículo que a uno lo transporta de unas casas y unos colores que están alrededor y lo combina perfecto con el paisaje, con las montañas, con la librería. Los atardeceres son preciosos, la luz impacta en todo, las sombras.
El tema del límite en Salmona es amplio y para encontrarlo es necesario deambular, errar por su arquitectura. Dentro del repertorio de límites que pueden encontrarse en la obra del arquitecto podría resaltarse el cósmico, aquel que devela las diferentes capas que conforman el todo, no es donde algo termina sino donde algo nuevo comienza:
Lo que yo he buscado, a través de mis experiencias arquitectónicas, particularmente las prehispánicas, es acercarme al problema del límite, porque en
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esa arquitectura ceremonial y cósmica encuentro una vivencia que me permite entender mejor la continuidad de los espacios y su relación con el cosmos.
Teotihuacán, Monte Albán, Pachacamac, son buenos ejemplos de esa conexión entre arquitectura y universo (Salmona, 2007, pág. 189).
El límite en la experiencia espacial no es exclusivo de la vista. El tacto, los sonidos, los olores, todos estos también hacen parte de lo que buscaba Salmona porque poseía una profunda consciencia del papel de los elementos como el agua, la luz, la sombra y el tiempo. Los usuarios del proyecto resaltan de manera constante que gracias al edificio lograron relacionarse con el entorno. El patio, las terrazas, el espejo de agua son algunos de los rincones en los que las intenciones del arquitecto logran despertar el carácter sensible en quienes frecuentan el edificio17.
17 Revisar capítulo de anexos, tabla número 3.
P á g i n a 23 | 55 Figura 5: Esta es la única representación de un espacio interior realizado por uno de los usuarios entrevistados. La persona comenta durante la entrevista que gracias al espejo de agua y a ciertas condiciones atmosféricas es posible ver el reflejo de las sombras en el techo de la librería. Gracias al dibujo es posible resaltar los elementos naturales presentes en el CCGGM y como estos interactúan con la arquitectura propuesta por Salmona, las hiedras que descienden por el patio, el agua que refleja el exterior. Fuente: Dibujo de una persona entrevistada para este trabajo.
EL ACONTECIMIENTO A TRAVÉS DE LOS SENTIDOS
T: Los edificios no se descubren totalmente en una sola vez que los visites, depende del día, de la hora, de la estación, de si está lloviendo, del clima, influye mucho y cambia ese edificio.
En la medida en que se descubre la arquitectura de manera sensible se vive el lugar de formas diferentes. Cada individuo asimila el espacio de manera subjetiva y entabla diálogos únicos en donde se mezcla experiencia y conocimiento. Para que exista la
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experiencia sensible en ciertos espacios es necesario que estos se relacionen al unísono el lugar y el tiempo, el agua y la tierra, la luz y la sombra, lo permanente y lo efímero.
El CCGGM despierta en los visitantes una memoria sensorial que media entre los espacios propuestos por el arquitecto y los elementos naturales. El edificio recuerda sensaciones marcadas por la experiencia del lugar. En algunas ocasiones, el individuo que recorre la obra logra resonar con los elementos que recoge el proyecto en sus patios, el habitante habla y el edificio responde:
T: Para mí el CCGGM siempre ha olido a flores y a papel. Hay otros momentos que son bonitos en el CCGGM, por ejemplo, en la plazoleta central, que queda afuera de la librería, la cuestión del eco que se escucha cuando uno se para en el centro de la plaza.
Salmona propone una obra que emocione y despierte los sentidos de sus visitantes.
Si hay emoción, se incita a buscar su origen, hay búsqueda intelectual y consiente del fenómeno sensible, tanto para quien la vive como para el arquitecto:
Una arquitectura que emocione y que se perciba con todos los sentidos, con la visión, pero también con el aroma y el tacto, con el silencio y el sonido, la luminosidad y la penumbra, y la transparencia que se recorre y que permite descubrir los espacios sorpresivos (Salmona, 2006, pág. 89).
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El CCGGM despierta los sentidos de quienes han habitado sus espacios gracias al juego entre los elementos naturales y los físicos de la arquitectura, el edificio estimula la curiosidad y conlleva indagar, en consecuencia, invita a recorrer y descubrir que no sólo existe un lugar cargado de historia, sino a encontrar la narración propia, cada uno decide qué lleva del edificio en su memoria. Lo cierto es que los espacios del CCGGM abiertos a la ciudad y a las vicisitudes, se vuelven un lugar donde lo cotidiano y espontáneo se entrecruzan de manera memorable.
Figura 6: El dibujo expresa los espacios que se guardan de manera reiterativa en la memoria de los visitantes del CCGGM, la librería del Fondo de Cultura Económica, la terraza del segundo nivel, el patio central y las texturas del piso. Fuente: Dibujo de una persona entrevistada para este trabajo.
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ACTIVIDADES PARA LA CIUDAD
T: Mi recuerdo del espacio es un recuerdo muy del libro, para mí el CCGGM es un lugar donde veo libros, leo literatura. El hecho de que la plaza sea circular, tienes la posibilidad de ver todo desde ahí y tienes la posibilidad también de crear espacios y de jugar con ellos. Por ejemplo, lo que hace el Fondo de Cultura en septiembre, celebran las fiestas patrias mexicanas, que es tan rico porque tienen un montón de descuentos de la editorial, tienen el stand con las comidas típicas mexicanas, aguas frescas.
Los espacios de encuentro inducen en cierta medida a congregar personas, pensamientos y objetos con los cuales los testigos del acontecimiento interactúan. El CCGGM ofrece diferentes actividades que atraen a los habitantes del centro histórico. Uno de sus visitantes comenta:
T: En toda la esquina, en la entrada, me pareció muy chévere que el café que hay ahí, que tiene unas mesas afuera, la gente se acomoda de manera tal que puede ver la persona que está de turno haciendo algún recital de canto o de guitarra. En ese momento estaba un señor y una muchacha cantando, todas las personas que estábamos tomando café, estábamos viéndolos como si fuéramos su público.
El CCGGM se debe en gran medida a las actividades culturales que se realizan periódicamente en escenarios que se abren para ser vividos de manera espontánea. Es cierto que el edificio responde a un programa preestablecido, sin embargo, desdibuja la idea de función única. Sus visitantes encuentran diferentes formas de disfrutar el espacio, cada uno se adueña del edificio de un modo diferente. Salmona propone que el habitante
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decida su manera de actuar “La arquitectura es a mi juicio aquella que transforma sin modificar, que se descubre lentamente con emoción y que es capaz de proponer espacios que encanten, que alegren y que sorprendan. Esa es su profunda poética” (Salmona, 2018, pág. 276).
El CCGGM permite la apropiación del espacio no sólo por las personas que entran y lo recorren, también la gente que transita y trabaja en el Centro Histórico tiene la posibilidad de acercarse al proyecto y aprovecharlo, hacerlo suyo y tener un lugar donde ver transcurrir el paso del tiempo18.
Figura 7: El dibujo presenta la analogía que existe entre el Ágora griega y el CCGGM debido a su condición de plaza pública, espacio de reunión. Fuente: Dibujo de una persona entrevistada para este trabajo.
18 Revisar capítulo de anexo, tabla 1.
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LAS RESONANCIAS EN LA MEMORIA DE LOS TESTIGOS
T: Hay un diálogo con el espacio exterior y el espacio interior, que son cosas que nosotros también manejamos en literatura y es a partir de ahí de donde se construye el relato, y yo creo que aquí el relato viene a ser la memoria. El recuerdo (del CCGGM) particularmente me evoca una casa familiar en la que crecí. Es la idea de la primera planta, en el centro hay un espacio, que puede ser social, pero a veces no es tan social, en el que la gente se moviliza a través de los bordes, se convive siempre con la idea de que hay un espacio, un vacío en el centro, pero ese centro es lo que permite que las diferentes estructuras de la casa se comuniquen.
Gastón Bachelard en La Poética del Espacio explica la manera en que ciertos acontecimientos resuenan y se almacenan en la memoria para después ser evocados, “las resonancias se dispersan sobre los diferentes planos de nuestra vida en el mundo, la repercusión nos llama a una profundización de nuestra propia existencia. En la resonancia oímos el poema, en la repercusión lo hablamos, es nuestro” (Bachelard, 2000, pág. 13).
Salmona, conocedor de los textos de Bachelard, menciona que:
La resonancia de los pasos al entrar. Cómo los cambios de dureza del piso, la vibración de las pisadas, pasar de un lado a otro y poner en evidencia un techo con una montaña (...) Resonancia es lo que uno guarda, lo que uno activa, la resonancia siempre queda (Salmona, La Casa, 2007, pág. 38).
Las resonancias que mencionan Bacherlard y Salmona se asocian a los recuerdos que hacen parte de una memoria que en principio es individual, pues pertenece a quien vive el espacio a través de su experiencia. La resonancia es lo que transporta a los visitantes del CCGGM de lugar en lugar, el cofre se abre para presentar sus más añorados tesoros, diría Bachelard. Salmona logra por medio de la arquitectura del edificio reavivar
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cierto tipo de resonancias evocadas por esos espacios que conducen a la memoria a casas, pueblos, espacios cargados de afecto, en las palabras de uno de sus testigos:
T: Me recuerda mucho mi pueblo ver el CCGGM en la noche, por la mezcla de los elementos que se ven desde adentro del centro cultural hacia afuera. Como se ven todos esos elementos patrimoniales bajo la luz amarrilla, y como se ve el edificio cuando vienes caminando por la calle. Como se ven los marcos, como se ve todo el contexto, ese recuerdo del pueblo me recuerda mi infancia, es una conexión un poco semiótica, me recuerda al parque o a la zona más antigua del pueblo donde yo vivía.
Salmona, consciente del papel de la arquitectura como espacio en el que se puede construir memoria, presta especial atención a las relaciones simbólicas que preceden sus proyectos, propone al edificio como vehículo que medie entre el visitante y el lugar, invita a la reflexión propia, “La arquitectura, una vez más actuando como mediadora, pone en evidencia el paisaje y sus posibilidades ocultas. (...) por eso la arquitectura es también memoria, pues restablece de una manera inequívoca esa unidad íntima entre el individuo, el espacio y su tiempo” (Salmona, 2007, págs. 151-152).
Los viajes realizados por Salmona trazaron diferentes cartografías en su memoria en los que se encuentran sus deseos y anhelos. Su arquitectura es una mezcla de espacios imaginados y recordados, arquitecturas propias y otras ajenas. Al estudiar la arquitectura de Salmona es posible encontrar referencias a otras obras que influenciaron gran parte de su repertorio. Como arquitecto culto, reconoce la memoria como un mecanismo necesario al momento de proyectar arquitectura.
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Las resonancias de Salmona responden a otras obras construidas y también se debe a la literatura, la poesía, la música, el cine, paisajes, referencias que hacen parte de esos
“alfabetos de emociones” como bien los llamaba Salmona. Por medio de su testimonio se da cuenta de esas resonancias adquiridas durante sus travesías, las que terminan por convertirse en un cúmulo de experiencias individuales, influencias que repercuten en su arquitectura y pensamiento, el arquitecto relata:
Veo el París que viví, pero también el París de los pintores, músicos, fotógrafos, escritores: son imágenes que se mezclan y forma una nueva. Veo París con mis ojos, pero también lo veo con los ojos de Verlaine, Rimbaud, Nerval, Zola, Mallarmé, Proust, Brassai, Cartier-Bresson. Sus lecturas de París se mueven en mí y con ellas se enriquece mi conocimiento, mi disfrute y mi visión (Salmona, 2007, pág. 89).
Salmona mencionaba que su arquitectura provenía de la interacción entre la experiencia, las emociones sentidas en otros lugares y del conocimiento de la historia, de la geografía. El arquitecto debe aprender a mirar al pasado para construir el presente:
En arquitectura, la creación no nace de una inspiración súbita y espontánea, sino de una conjunción sublime entre el conocimiento y la experiencia (...) La creación, con respaldo de la experiencia y el conocimiento, se resuelve en recreación (…) La recreación, volver a crear lo creado, es una de las finalidades de la arquitectura (Salmona, 2007, pág. 162).
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Así expresaba Salmona su deuda con otras arquitecturas, una de ellas la islámica.
La Alhambra sentó un precedente en su arquitectura, “su memoria atesoró todas y cada una de las experiencias acontecidas allí, para ser llamadas al momento de la composición de su obra completa. ‘Quien no ha visto la Alhambra, no ha visto nada’ mencionaba Salmona” (Albornoz Rugeles & Urrea Uyabán, 2018). La memoria individual en Salmona se ve representada en el patio circular, influencia que proviene del Palacio de Carlos V en la Alhambra, evidente en el Archivo General de la Nación (1988-1994). “El Campidoglio de Roma y el palacio de Carlos V en la Alhambra, de Machuca, constituyen precedentes directos del Archivo” (Castro, 2008, pág. 31).
Salmona utilizó una serie de patios circulares en las Torres del Parque (1965- 1970). Circunscribió el espacio del Archivo General de la Nación a otro, lo propone para el Edificio de Posgrados de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional (1995-2000), y lo intentó en la hemeroteca de la Biblioteca Virgilio Barco (1999-2001). En el CCGGM presenta no uno sino dos patios circulares. Para los visitantes del proyecto, el patio circular es el elemento con el que relacionan a Salmona:
T: La plaza central circular en donde a veces hacen las exposiciones también recuerda otros museos, ese espacio circular y abierto donde se pueden hacer otro tipo de expresiones artísticas, sobre todo al aire libre. Todas las obras de Salmona se parecen, ya sea por el material, por la disposición, yo cada vez que pienso en Salmona veo un círculo, veo los recorridos circulares. El símbolo de esa experiencia es ser visto.
Los viajes y experiencias almacenadas en el recuerdo del arquitecto se hacen presentes en sus patios circulares, una característica propia del vocabulario arquitectónico
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y espacial de Rogelio Salmona, una memoria que busca en el pasado, interpreta para luego trasladar y transformar nuevos lugares.
Rogelio Salmona reconoce que su propia arquitectura aspira a crear resonancias en quienes las han contemplado. En el arquitecto la memoria individual se ve representada por elementos como el trazado en el piso de ladrillo del patio central, el espejo de agua que invita al cielo a entrar y reflejarse al interior de la librería del Fondo de Cultura Económica, en la terraza que permite la convergencia entre el cielo y la tierra.
Los comentarios y observaciones de los usuarios entrevistados demuestran que se cumplen las aspiraciones de Salmona. En tanto al paisaje, el proyecto logra traerlos al interior por medio de su arquitectura que permea con la geografía y la ciudad, las plataformas se piensan como grandes miradores que se proyectan hacia la calle, sin columnas o muros, el usuario se ve incitado a observar a su alrededor.
La arquitectura y la ciudad son las imágenes que se almacenan en forma de recuerdos, el edificio se vuelve parte del lugar gracias a su condición de tímpano que recibe y que al mismo tiempo vibra y se comunica con sus visitantes.
Los espacios abiertos resaltan los límites del edificio, el cielo, la tierra, la ciudad y el paisaje se encuentran presentes, son límites que resaltan y emocionan. El espacio público y privado dialogan de manera recíproca.
Los acontecimientos urbanos se perciben a través de los sentidos, no es exclusivo de la vista, el aroma de las flores y el agua, el sonido de los pasos al caminar. El CCGGM brinda espacios para descansar y reflexionar.
Las actividades que son ofrecidas de forma periódica ayudan a incluir personajes que buscan el conocimiento en la librería, y también al ciudadano del común y corriente, es incluyente y cultural.
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El edificio resuena en quienes lo visitan de la misma manera en la que otros lugares y acontecimientos resonaron en la memoria de Salmona, quien se propuso por medio del edificio transmitir un poco de esa emoción y que, sin dudas, lo logra en los visitantes entrevistados.
El CCGGM responde y exalta el entorno físico y el contexto social gracias a que los rincones del proyecto permiten ser habitados por personas y recuerdos pasados, las terrazas permiten otras perspectivas de la ciudad histórica sólo posibles de alcanzar en ese preciso lugar, en donde se mezcla el tiempo, el espacio, los elementos naturales y los límites para hacer del recorrido una experiencia memorable.
Figura 8: Las formas circules del edificio son representadas en el dibujo, el patio central que ordena los espacios y un segundo patio con mayor intimidad en donde se ven las enredaderas que caen hacia el interior del espejo de agua.
Fuente: Dibujo de una persona entrevistada para este trabajo.
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LA CONSTRUCCIÓN DE LA MEMORIA EN ARQUITECTURA
El tema de la memoria en Colombia suele relacionarse con los hechos de violencia que han marcado la historia del país. El concepto de memoria ha surgido como un acto necesario para la sociedad que trata manifestar y mantener sus recuerdos de muchas maneras. Sin embargo, la memoria que suscita el CCGGM no pertenece ninguno de estos casos. Es una condición de memoria más cercana a lo espacial, lo arquitectónico, lo urbano. Analizar la noción de memoria bajo la mirada de Assmann permite establecer el diálogo entre los deseos individuales del arquitecto detrás de la obra y las resonancias que sus testigos almacenaron en su recuerdo, es la dialéctica entre el arquitecto y los visitantes por medio de un espacio abierto a lo colectivo19:
(…) (La memoria comunicativa) atañe al hecho de que el individuo comparta con el colectivo en cuanto que coetáneo y testigo ocular sus recuerdos de ciertos acontecimientos, así como lo que escuchó acerca de éstos. Estos sucesos forman por tanto parte de su biografía (Seydel Butenschön, 2014, págs. 199-200).
Assmann explica que la memoria comunicativa se debe al espacio de diálogo, pero también reconoce la memoria cultural, la cual se remite a objetos como la arquitectura que ayudan en cierta manera a forjar la identidad personal y colectiva, son edificios como las catedrales, los monumentos, espacios como las plazas fundacionales, que interactúan con el individuo de manera constante y están ahí para evocar el recuerdo de memorias pasadas, tan antiguas como la ciudad misma. Para la investigación, los discursos
19 Revisar capítulo de anexos, tabla número 4.
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individuales se reconocen en los colectivos en la evocación de un pasado y de un paisaje que les es común y que el CCGGM celebra a diario.
El espacio en la obra de Salmona se caracteriza por ser abierto y reunir en su interior los acontecimientos que suceden en el exterior. Los testimonios dan cuenta de diferentes rincones del edificio que predominan en las memorias de sus visitantes.
Lefebvre plantea que existen diferentes tipos de relaciones que se gestan en el espacio y los habitantes de la ciudad son los encargados de llenarlos de vida y significado. El autor presenta el espacio bajo las siguientes aproximaciones:
La Práctica Espacial de una sociedad secreta su espacio; lo postula y lo supone en una interacción dialéctica; lo produce lenta y serenamente dominándolo y apropiándose de él (…) Las Representaciones del Espacio, es decir, el espacio concebido, el espacio de los científicos, planificadores, urbanistas, (…) todos los cuales identifican lo vivido y lo percibido con lo concebido (…) es el espacio dominante en cualquier sociedad. Los Espacios de Representación, es decir, el espacio vivido a través de las imágenes y los símbolos que lo acompañan (…) el espacio de los habitantes, de los usuarios (…) se trata del espacio dominado, esto es, pasivamente experimentado, que la imaginación desea modificar y tomar (Lefebvre, 2013, pág. 98).
Para Lefebvre el espacio puede ser visto como una serie de capas o niveles los cuales se entrecruzan en cualquier momento y lugar. Existe una tendencia en los análisis espaciales a separarlos, sin embargo, y como propone el autor, estos se relacionan
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constantemente y se ven marcados de igual manera por la sociedad a la que pertenecen.
Lo vivido, lo concebido y lo percibido se entrecruzan de manera constante.
Es necesario resaltar que la teoría de Lefebvre examina que el espacio es posible apropiarlo en la medida en que una sociedad lo habita de forma espontánea, pues el espacio transciende para lo que fue pensado y pasa a ser comprendido a través de la experiencia y la percepción. Los espacios del CCGGM permiten la mezcla constante de esta conciencia espacial que habla Lefebvre, el edificio se mueve en la memoria de sus visitantes entre imágenes y símbolos exteriores que se ven representados por el entorno patrimonial, es percibido como un elemento que se mezcla con otras formas y desdibuja la noción de lo funcional, lo programático, lo público y lo privado.
La influencia del espacio construido en la memoria es ineludible, el ser humano coexiste rodeado en ambientes con un sinnúmero de símbolos, imágenes e instituciones a su alrededor. Desde el primer momento se vive marcados por una cultura y una sociedad a la cual se pertenece y que no siempre se reconoce. El pasado deja huellas que se mantienen presentes gracias los objetos con los que interactuamos, Maurice Halbwachs explica que:
El pasado ha dejado muchas marcas, a veces visibles, que percibimos también en la expresión de los rostros, en el aspecto de lugares e incluso en las formas de pensar y sentir, conservadas inconscientemente y reproducidas por ciertas personas y en ciertos medios (Halbwachs, 2004, pág. 68).
El pasado que menciona el filósofo francés ayuda al individuo a posicionarse dentro de la memoria de otros para buscar puntos de referencia que ayuden a reconstruir
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el recuerdo propio, de esta manera, a través de la narración de un recuerdo es posible traer al presente otros lugares y tiempos que se han marcado en nuestra memoria. Al evocar el pasado, según Halbwachs, la persona inicia un proceso en donde se termina posando en una memoria que ya no es individual sino colectiva. “Muchas veces, para evocar su propio pasado, un hombre necesita recurrir a los recuerdos de los demás. Se remite a puntos de referencia que existen fuera de él, fijados por la sociedad” (Halbwachs, 2004, pág. 54).
Es importante destacar que el lenguaje y los textos, también hacen parte de una colectividad. “El funcionamiento de la memoria individual no es posible sin instrumentos que son las palabras e ideas, que no ha inventado el individuo, sino que le vienen dadas por su entorno” (Halbwachs, 2004).
Una obra de arquitectura se instaura en la memoria de los grupos que la recuerdan, que la hacen memorable. El CCGGM, entendido como un acontecimiento espacial, puede llegar a instaurarse en la memoria de algunos grupos, los cuales, a su vez, transmitirían estas memorias a otros. En este sentido, el edificio se traslada, se mueve y se modifica en el recuerdo de otras gentes, que al visitar por primera vez el edificio, en realidad estarían influenciados por los testimonios de otros que se confunden con el propio. Prata, al hacer referencia a Halbwachs, explica que el encuentro entre testimonios es lo que permite a un lugar guardarse en el imaginario de lo colectivo, la memoria colectiva conecta a sus testigos entre sí con un lugar y tiempo específico:
(…) las memorias son siempre colectivas porque son recordadas por los otros, incluso en el caso de memorias personales. La verdad de un acontecimiento surge, por lo tanto, de la confrontación entre varios testimonios. Un acontecimiento se vuelve reconocible cuando varios testimonios individuales concuerdan entre sí en
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lo esencial, pese a las divergencias que puedan manifestar. Son, por esa razón, los grupos sociales los que determinan lo que es ‘memorable’ así como las formas por las cuales ello será recordado. Por consiguiente, los individuos se identifican con los acontecimientos públicos que se figuran relevantes para su propio grupo (Prata, 2017, pág. 240).
Los acontecimientos espaciales mencionados por Halbwachs hacen parte de la memoria colectiva en la medida en que son reconocidos por los diferentes grupos sociales que conforman la ciudad. Las influencias sociales son complejas y se entrecruzan en silencio, el individuo vibra al unísono con el espacio exterior y con su propio espacio, pero también con testimonios ajenos, planos, mapas, textos, elementos presentes en los marcos sociales de los cuales todo ser humano en tanto ser, pertenece.
Una vez establecida la importancia que tiene la ciudad y la arquitectura como escenario de las vicisitudes y los acontecimientos, la influencia de lo construido sobre la memoria adquiere mayor sentido. La memoria como mecanismo para hacer arquitectura no es un recurso exclusivo de Salmona, pero sí de arquitecturas pensadas para responder a su entorno físico y contexto social. Aldo Rossi era consciente de la relevancia de acudir a su memoria autobiográfica para proyectar arquitectura. Quince años después de la primera edición de la Arquitectura de la Ciudad, Rossi publicó en 1981 Autobiografía Científica20. Antología extraída de una serie de diarios en los que su memoria se encuentra plasmada en palabras e imágenes.
El autor reconoce en la arquitectura y la ciudad las capas que preceden, permanecen y se construyen a partir de la experiencia y la memoria. En el texto, Rossi
20 Libro publicado por primera vez en inglés y traducido al español en 1984 por la editorial Gustavo Gili.
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acude a la memoria para presentar los escenarios que fueron mezclándose con su pensamiento y que terminan por confluir en su arquitectura. Además, ahonda en los acontecimientos que marcaron su vida, viajes, pinturas, textos, cine, música y paisajes, referencias a las que Rossi apela para explicar su pensamiento:
El proyecto persigue esta trama de nexos, de recuerdos, de imágenes, aun sabiendo que al final deberá definir esta o aquella solución; por otro lado, el original, verdadero o supuesto, será un objeto incomprensible que se identifica con la copia.
También aquí la técnica parece detenerse en un umbral donde se disuelve la disciplina. Fotografías, planos, dibujos, la trama de una comedia, el guion de una película. Quizás un retrato. Aquí puede detenerse la lista de los proyectos, o, si se quiere, empezar una búsqueda desmesurada de las cosas, una búsqueda que también es recuerdo, pero, sobre todo, el aspecto exterminador de la experiencia que continúa siendo imprevisible (Rossi, 2019, pág. 59).
Salmona y Rossi reconocen que son deudores de otras arquitecturas, y también del paisaje, la historia y la memoria. Los arquitectos comparten, además, una estrecha relación con los viajes y lo que han aprendido por medio de ellos, memorias que se construyen y transforman a través del tiempo, espontáneas, son colores, olores, sabores, imágenes, sensaciones captadas de manera subjetiva que resuenan en ellos y repercuten en su arquitectura.
Rogelio Salmona solía preguntarse acerca del papel de la arquitectura en la construcción de la ciudad y el espacio público, y también por qué ciertas obras de arquitectura emocionan, por qué algunas se vuelven ruinas y otras están destinadas a
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desaparecer. Su cita preferida decía que “El arquitecto, el ingeniero, deben construir con intenciones sublimes: edificar la torre más alta, preparar para la hiedra y las inclemencias del tiempo una ruina más bella que las demás” 21. Salmona buscaba calidad espacial y estética, pero, sobre todo, relaciones con la geografía, la ciudad y el paisaje. Al cuestionarse por la buena arquitectura, Salmona decía “¿No será porque a través de ellas se revelan estilos de vida, instituciones, maneras de pensar, de ver el mundo, o simplemente, nos hacen ver lo que nuestras miradas no ven?” (Salmona, 2006, pág. 10).
Figura 9: Fotografía tomada desde el segundo nivel con vista hacía la Catedral Primada y la Plaza de Bolívar. Fuente:
Carlos Andrés Cerquera.
Gastón Bachelard, menciona la casa, el rincón y el cofre, pero también el mueble y el ebanista que lo tallaba con pasión y emoción:
21 Apollinaire, 2018, pág. 68.
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A veces, un mueble amorosamente labrado tiene perspectivas interiores modificadas sin cesar por el ensueño. Se abre el mueble y se descubre una morada.
Una casa que está oculta en un cofrecillo (…) Los bellos objetos realizados por una mano hábil son naturalmente “continuados” por el ensueño del poeta
(Bachelard, 2000, pág. 135).
Salmona, al igual que el ebanista talla de forma meticulosa cada rincón del mueble, ofrece espacios para ser descubiertos y que al mismo tiempo revelan el lugar.
Los usuarios del edificio dan cuenta de diferentes nociones de memoria, así como también del papel de la arquitectura en la construcción de lazos de afecto que se almacenan en la memoria y vinculan a sus visitantes de manera imperceptible con la arquitectura. El CCGGM trae la ciudad al interior y el mismo se vuelve ciudad, es un espacio que logra sembrar recuerdos y que invita a ser evocado a través de los sentidos.
Figura 10: fotografía tomada desde el interior del CCGGM con vista hacía el contexto patrimonial, es posible notar la cúpula de la Catedral Primada. Fuente: recuperado de Instagram.
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CONCLUSIÓN
Preguntarle a la gente por cualquier calle y escuchar cómo responde, es una de las cosas que más recuerdo en París. Preguntar incluso cuando no hacía falta, sólo para quedarme a escuchar cómo trazaban su mapa personal y cómo disfrutaban describir la ciudad que les pertenece (Salmona, 2007, pág. 88).
Escuchar los recuerdos de los usuarios del CCGGM para trazar su “cartografía de recuerdos” abre el camino al diálogo entre el autor de la obra y los que la habitan, es un tipo de negociación en el que es posible encontrar lo que existe más allá de los elementos físicos del proyecto. Los aspectos culturales, sociales y de identidad quedan expuestos en la formulación de estos espacios discursivos en los que la memoria revela las diferentes maneras de conectar personas, pensamientos y deseos de individuos sin haberse cruzado de manera previa.
Abrir un espacio para escuchar a los usuarios del edificio, quienes no resaltan aspectos técnicos y no elaboran argumentos teóricos, permite comparar las ideas, anhelos y deseos de quien proyectó el edificio con los recuerdos de quienes han visitado la obra.
En sus comentarios se destacan la ciudad y el paisaje, así como también los sucesos que han acontecido en el centro histórico de Bogotá. Son testimonios espontáneos en los que el habitante nunca se posiciona sólo en el espacio, siempre observa a su alrededor, personas, plantas, elementos que tienden a quedar en planos apartes en el discurso académico.
Al retomar el punto de partida del texto, la casa, los rincones y el cofre son análogos en significado a los espacios en el CCGGM. Sorprende que gracias a los testimonios fuera posible generar un espacio discursivo en el que la memoria de Salmona