El cooperativismo y su importancia para el desarrollo del municipio de Manicaragua
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(2) PENSAMIENTO. PENSAMIENTO. “…el economista sin preocupaciones sociales, sin un sentido social de la Economía, es un mutilado que se mueve en ámbito estrecho, sin alas en el pensamiento y sin capacidad constructiva y creadora”. Jesús Silva Herzog.
(3) DEDICATORIA. DEDICATORIA. A mis padres Berta y Roberto A mi hermano Yunior.
(4) AGRADECIMIENTOS. AGRADECIMIENTOS Cuando se culmina un trabajo de diploma, son muchas las personas que a lo largo de este camino debemos agradecer por el apoyo que nos brindan. Todos y cada una de ellas han contribuido a mi superación profesional y personal. En primer lugar agradecer a mis tutores de tesis Jorge Manuel Vázquez y Grizel María Donéstevez Sánchez, así como a mi consultante Héctor Julián Méndez Martín, quienes han aportado mucho en mí formación científica. A mis familiares más queridos, entre ellos a mi madre Berta, mi padre Roberto, mi hermano Yunior, a mis abuelos, mis tíos Elvis y Reynel, mis tías Lucia y Alina , a Luidmila y a mis primos. A mi novio Luisandry por darme apoyo emocional en todo momento. A todas mis amistades y compañeros de estudio. Al claustro de profesores de la carrera de Licenciatura en Economía de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. Perdón a aquellos que pueda haber olvidado. A todos, de corazón, mis más sinceros agradecimientos..
(5) RESUMEN. RESUMEN El modelo económico cubano se encuentra en un proceso de cambio transcendental y son precisamente las nuevas figuras productivas un agente determinante en las políticas de desarrollo del país. Estos factores parecen propiciar el surgimiento de un movimiento cooperativo de nuevo tipo en la agricultura y en otros sectores de la economía; a partir de las experiencias positivas a nivel nacional e internacional, lo que debe incidir positivamente en el desarrollo de los territorios del país. Sin embargo, hay algunas cuestiones que resolver para poder alcanzar un verdadero movimiento cooperativo para tales cambios y procesos en la agricultura y fuera del sector; por lo que se deben garantizar adecuadas políticas de descentralización y flexibilización desde el punto de vista: legal, institucional, regulatorio, territorial, entre otras. La presente investigación pretende; en primer lugar, estudiar los fundamentos conceptuales del cooperativismo en la transición socialista, a partir del estudio de diferentes autores y así como su comportamiento a nivel internacional y nacional. Se analiza, en segundo lugar la situación de las cooperativas agropecuarias y no agropecuarias, para de esta forma lograr delimitar un grupo de experiencias positivas y negativas que favorezcan al desarrollo del territorio de Villa Clara. Por último, se identifican las potencialidades y restricciones del cooperativismo en Manicaragua, lo cual permitiría trazar estrategias y políticas de gobierno vinculadas al desarrollo local, donde se considere la ampliación del sector cooperativo agropecuario y su extensión hacia otros sectores de la economía del territorio..
(6) SUMMARY. SUMMARY The Cuban economic model is in a process of momentous change and are precisely the new production figures a key agent in the country's development policies. These factors seem to foster the emergence of a new type of cooperative movement in agriculture and other sectors of the economy; from successful experiences at national and international level, which should positively affect the development of the territories. However, there are some issues to resolve in order to reach a true cooperative movement for such changes and processes in agriculture and outside the sector; so you should ensure appropriate policies of decentralization and flexibility from the point of view: legal, institutional, regulatory, territorial, among others. This research; First, study the conceptual foundations of cooperatives in the socialist transition from the study of different authors and their behavior at international and national level. Secondly analyzes the situation of agricultural and non-agricultural cooperatives, to thereby achieve delimit a group of positive and negative experiences that favor the development of the territory of Villa Clara. Finally, the potential and limitations of cooperatives in Manicaragua are identified, which would develop strategies and government policies related to local development, which are considered the expansion of the agricultural cooperative sector and proposing a new cooperative model..
(7) ÍNDICE. ÍNDICE INTRODUCCIÓN ......................................................................................................................................................... 1 CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS CONCEPTUALES SOBRE EL COOPERATIVISMO EN EL PROCESO DE TRANSICIÓN AL SOCIALISMO .................................................................................................................................. 4 1.1. Concepciones del marxismo-leninismo sobre el cooperativismo. .................................................................... 6 1.2. Una mirada al cooperativismo en el proceso de transición socialista y sus perspectivas en Cuba. ................. 9 1.3. Las cooperativas y el desarrollo local en Cuba .............................................................................................. 11 1.4. Consideraciones finales del capítulo .............................................................................................................. 14 CAPÍTULO II: CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL COOPERATIVISMO EN LOS MARCOS DE LA ACTUALIZACIÓN DEL MODELO ECONÓMICO CUBANO ...................................................................................... 15 2.1. Etapas del cooperativismo en Cuba ............................................................................................................... 15 2.2. Las cooperativas agropecuarias en Cuba: tipología y características ............................................................ 18 2.3. Principales características del cooperativismo no agropecuario en Cuba...................................................... 23 2.4. Evolución del cooperativismo agropecuario en Villa Clara ............................................................................. 25 2.5. Las cooperativas no agropecuarias en Villa Clara ......................................................................................... 31 2.6. Consideraciones finales del capítulo .............................................................................................................. 34 CAPÍTULO III: POTECIALIDADES DEL COOPERATIVISMO Y SU IMPORTANCIA PARA AL DESARROLLO DEL MUNICIPIO DE MANICARAGUA .............................................................................................................................. 36 3.1. Aspectos generales del municipio de Manicaragua ....................................................................................... 36 3.2. Características generales del cooperativismo en el municipio de Manicaragua ............................................ 38 3.3. Cooperativismo agropecuario ........................................................................................................................ 39 3.3.1. Tipología y características ...................................................................................................................... 39 3.3.2. Papel en el desarrollo local ..................................................................................................................... 50 3.4. Cooperativismo no agropecuario.................................................................................................................... 54 3.4.1. Tipología y características ...................................................................................................................... 54 3.4.2. La posibilidad de extensión del cooperativismo en Manicaragua más allá del sector agropecuario....... 57 3.6. Restricciones y potencialidades del cooperativismo en el desarrollo del municipio de Manicaragua ............ 58 3.7. Consideraciones finales del capítulo .............................................................................................................. 68 CONCLUSIONES ...................................................................................................................................................... 70 RECOMENDACIONES .............................................................................................................................................. 71 BIBLIOGRAFÍA .......................................................................................................................................................... 72 ANEXOS .................................................................................................................................................................... 79.
(8) INTRODUCCIÓN. INTRODUCCIÓN En el devenir del proceso de transición socialista en Cuba y sobre todo en las condiciones actuales, el cooperativismo y sus nuevas formas adquieren un carácter trascendental, teniendo en cuenta la proliferación de las nuevas formas de gestión no estatal que han tenido lugar como parte del proceso de actualización del modelo económico y social, a partir de los lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) en abril de 2012. Hoy en día el cooperativismo está presente en un gran número de experiencias internacionales que perfectamente pudieran ser adaptadas críticamente a la realidad cubana, como una forma más de gestión empresarial que dinamice las economías locales bajo el principio de la cooperación y complementariedad entre el sector estatal y no estatal de la economía y de manera interna en cada uno de ellos. El cooperativismo agropecuario tiene una situación comprometida a escala nacional, potenciada por la disminución del número de cooperativas y socios, además de una desfavorable situación económica financiera, que facilita el incremento de las deudas en gran parte de las cooperativas. A raíz de esto, se impone la búsqueda de alternativas en el ámbito: económico, político y legal, que mejoren las condiciones y aceleren la solución de los problemas que se presentan. A partir de los acuerdos del VI congreso del PCC se plantea la ampliación del cooperativismo en el sector no agropecuario, así como el fortalecimiento y reordenamiento del modelo cooperativo. A partir del nuevo escenario el cooperativismo debe comenzar a jugar un papel importante en el desarrollo local e insertarse entre las distintas formas de propiedad existentes en la economía nacional, permitiendo un uso más eficiente de los recursos, las inversiones y un mayor dinamismo en el desarrollo económico-social de las localidades. La situación del cooperativismo en el municipio de Manicaragua, no se diferencia mucho de la existente a nivel nacional, por lo que es necesario el análisis de la experiencia acumulada por el cooperativismo agropecuario en el territorio, para perfeccionarlo y emplearlas para las propuestas de cooperativas más allá del sector. La condición de municipio rural, con excelente calidad de sus suelos y con abundantes recursos naturales permiten desarrollar la producción: agrícola, ganadera y la microminería para la producción de materiales de la construcción, lo que puede favorecer el desarrollo del cooperativismo en diferentes ramas productivas. A tales efectos es necesario estudiar el cooperativismo en toda su extensión y su incidencia en el desarrollo del municipio de Manicaragua, lo que permitirá encontrar las potencialidades y restricciones del movimiento, así como los nichos de oportunidades en los marcos de las diferentes alternativas que presenta el proceso de reordenamiento económico y social del país.. 1.
(9) INTRODUCCIÓN. A partir de ello se plantea como problema científico: ¿Cómo contribuir con el análisis del cooperativismo en Manicaragua a la determinación de sus potencialidades e importancia en el desarrollo de la localidad? Con este fin se define como objetivo general: Analizar el cooperativismo y su importancia para el desarrollo del municipio de Manicaragua. Para dar cumplimiento al objetivo general se plantean los siguientes objetivos específicos: 1. Sistematizar los principales fundamentos conceptuales sobre el cooperativo en el proceso de transición al socialismo. 2. Caracterizar cooperativismo en los marcos de la actualización del modelo económico cubano. 3. Identificar las potencialidades del cooperativismo y su importancia para el desarrollo del municipio de Manicaragua. La hipótesis central de la investigación: Si se analiza la situación del cooperativismo en el municipio de Manicaragua, se podrán identificar las potencialidades, que serán de utilidad para fortalecer su papel en el desarrollo local. Estructura de la investigación Se estructura en capítulos de acuerdo con los objetivos específicos antes expuestos. En el primer capítulo se muestran los principales fundamentos conceptuales del cooperativismo en el proceso de transición al socialismo, tratados a nivel nacional e internacional, sistematizando las ideas marxista-leninistas y la visión actual sobre el cooperativismo y vínculo con el desarrollo local. En el segundo capítulo se analiza la situación del cooperativismo con sus características, evolución y experiencia en el país; y se considera la ampliación en los marcos de la actualización del modelo económico cubano. En el tercer capítulo se identifican las potencialidades y restricciones del cooperativismo en Manicaragua, lo cual permitiría trazar estrategias y políticas de gobierno vinculadas a la estrategia de desarrollo local, donde se considere la ampliación del sector cooperativo como parte sustantiva de la estructura socioeconómica del modelo de gestión a escala local. Justificación y viabilidad de la investigación Justificación: La investigación está ampliamente justificada por el alto valor que se le confiere al movimiento cooperativo en la actualización del modelo económico cubano y la necesidad del fortalecimiento y extensión para potenciar el desarrollo de las localidades, en este caso considerando su desarrollo en el municipio de Manicaragua. Viabilidad Para llevar a cabo la investigación se contó con el apoyo: del Departamento de Economía y la Cátedra “Dr. 2.
(10) INTRODUCCIÓN. Víctor Manuel Figueroa Albelo”, ambos de la Facultad de Ciencias Económicas y del Centro Universitario Municipal de Manicaragua; todos adscritos a la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas (UCLV). Además, se dispuso de la autorización y respaldo de las entidades y organismos del Consejo de la Administración Municipal (CAM) de Manicaragua. Metodología En el trabajo se evalúa, a través de un amplio estudio bibliográfico, el proceso de cooperativización desde los precursores, incluyendo los clásicos del marxismo leninismo y los criterios de especialista cubanos hasta la actualidad. Se pusieron en práctica los métodos teóricos y de carácter empírico necesarios para la caracterización y evolución de las cooperativas existentes en el sector agropecuario y no agropecuario en Manicaragua. La búsqueda de evidencias y las prácticas desarrolladas fue a partir del empleo de instrumentos de recopilación de información como: entrevistas a directivos, expertos, investigadores, socios y presidentes de las cooperativas sobre el tema, la observación y visitas programadas a diferentes cooperativas, permitió visualizar la realidad objetiva del cooperativismo. La principal novedad de la investigación, radica en el análisis de las principales características del movimiento cooperativo, así como la identificación de los principales nichos de oportunidad del agropecuario y el no agropecuario y su incidencia para el desarrollo local de Manicaragua.. 3.
(11) CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS CONCEPTUALES SOBRE EL COOPERATIVISMO EN EL PROCESO DE TRANSICIÓN AL SOCIALISMO. CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS CONCEPTUALES SOBRE EL COOPERATIVISMO EN EL PROCESO DE TRANSICIÓN AL SOCIALISMO Con el triunfo la Revolución Industrial se inicia en Inglaterra un proceso de cambios técnicos y económicos, condicionando el desarrollo del capitalismo, que empezó aproximadamente en el año 1770 y se extendió hasta 1850. Las transformaciones en la base material de la producción se fueron dando a medida que se aplicaron los nuevos avances científicos, lo que permitió en toda la Europa Occidental a la burguesía mercantil transformarse en industrial. Siendo reemplazados los distintos tipos de producción que habían convivido en los inicios de la Revolución Industrial, definitivamente por la fábrica, generando el desempleo típico de la sociedad capitalista. Esta situación condicionó nuevas formas de propiedad, organización de la producción y el trabajo, acelerando el proceso de socialización y tránsito impetuoso al dominio de la gran industria. El desarrollo de las fuerzas productivas proporcionó importantes cambios en el proceso de acumulación capitalista que se acompañaba de la concentración y centralización de la producción y el capital; con la consiguiente ampliación de la producción y la competencia; acentuando la bipolarización económica-social. (Morichetty, Pyke y Pita, 2005) La explotación capitalista y el aumento de la diferenciación social hacen que surja como necesidad la organización de formas colectivas de trabajo y recursos, para enfrentar la precariedad en las condiciones de vida y existencia. A estas asociaciones se les denominó, cooperativas y al movimiento de formación de las mismas, cooperativismo. En esta circunstancia el cooperativismo como movimiento que entraña relaciones de cooperación, no surge como necesidad hasta que el capitalismo como sistema se instaura. (Marx y Engels, 1973) De Armas y Donéstevez (2011) señalan que durante la formación del sistema capitalista surge la necesidad de buscar alternativas para mejorar la deplorable situación de los obreros. Este fue el comienzo para las primeras ideas de los socialistas utópicos sobre la sociedad en cooperativas, donde inician las primeras asociaciones cooperativas, pioneras en establecer las principales concepciones sobre el cooperativismo. El conocimiento del pensamiento inicial de los socialistas utópicos como los precursores del movimiento cooperativo, resulta primordial por el aporte que brindaron a la teoría marxista sobre la lucha de clases y el lugar que ocupa hoy el cooperativismo en los procesos de construcción socialista y en la defensa de los trabajadores, sobre todo en los países subdesarrollados. En la primera mitad del siglo XIX, el pensamiento socialista se desarrolló notablemente en Inglaterra una interpretación anticapitalista de los principios ricardianos, publicados en 1817. Este pensamiento fue impulsado. 4.
(12) CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS CONCEPTUALES SOBRE EL COOPERATIVISMO EN EL PROCESO DE TRANSICIÓN AL SOCIALISMO. por Robert Owen1 y por los “anticapitalistas2” ricardianos. Entre 1820 y 1844, las cooperativas no sólo fueron objeto de un amplio interés por parte de los socialistas asociacionistas y de una significativa corriente del pensamiento económico (los anticapitalistas ricardianos), sino que fueron directamente promovidas por estos intelectuales. En el período considerado, previo a la constitución en 1844 de la Cooperativa de Rochdale, las cooperativas inglesas se coordinaron entre sí en los famosos “congresos cooperativos”, que elaboraron directrices para la unificación de criterios de actuación que permitieran implantar el nuevo orden social mediante una concertada negativa pacífica de continuar la producción bajo el sistema capitalista. (Cole, 1964) La aparición de asociaciones cooperativas de créditos y comercio de productos agrícolas estuvieron ligadas en la segunda mitad del siglo XIX al desarrollo del capital usurario y al inicio de la industrialización. Es así, que Friedrich Wilhem Raiffeisen3 funda en 1846, la asociación para la obtención de pan y frutas, y entre 1852-1854 creó la primera cooperativa de crédito llamada Sociedad Benevolente de Heddesdorf o Caja de Crédito Mutuo4 y dio origen a las Cajas Raiffeisen. Hacia finales del siglo XIX y primeras décadas del XX el desarrollo teórico sobre el cooperativismo encontró en Charles Gide 5 a una de sus primeras figuras. Su pensamiento es influyente hasta nuestros días, ya que “sistematizó las reglas de las cooperativas inglesas, creando un contenido doctrinario, elevándolas a la categoría de principios, así mismo, formuló un programa de acción en función de crear un sistema económico social o república cooperativa. En el cual, los consumidores y asociados a cooperativas organizarían la producción y demás actividades económicas con el fin de satisfacer sus propias necesidades de consumo y sin fines de lucro.”(Botello, 2010) Por lo tanto, Charles Gide presentaba al cooperativismo como un programa de transformación social sin lucha de clases. Señalando la superioridad económica y organizativa adjudicada a este tipo especial de empresa, lo que permite idear una transformación de la sociedad basada en la superioridad de las cooperativas frente a las empresas capitalistas. Esta propuesta constituyó en el capitalismo una alternativa ante la precariedad que 1Robert Owen:. (1771-1858) fue un empresario y un socialista utópico británico, que llevó a la práctica sus ideas, primero en su fábrica de New Lanark (Escocia) y luego en las colonias de New Harmony. A su vuelta de América en 1828, se convirtió en el gran impulsor y líder del movimiento obrero británico. Considerado el máximo representante inglés del socialismo reformista y cooperativista propuso un cambio completo del orden social y económico existente a partir del cooperativismo, donde planteaba sustituir la competencia por la cooperación llevando a que el proceso industrializador constituiría el fundamento de ese orden, en el que el ser humano sería medida y señor de las cosas. 2William Thompson: (1775-1833) es el máximo exponente de estos “anticapitalistas” ricardianos, cuya obra fue calificada como la “avanzada extrema” de la literatura ricardiana anticapitalista por Engels. Ver Engels, F 1973 'Prólogo de 5 de mayo de 1885 al libro II de El capital ', en Marx, El capital, tomo II, Instituto Cubano del Libro, La Habana, Cuba. 3Friedrich Wilhelm Raiffeisen: (1818-1888) líder cooperativista alemán e impulsor de las cooperativas de ahorro y crédito y agrícolas. Raiffeisen impulsó al sistema cooperativo de ahorro y crédito, basado en los principios de auto ayuda, auto responsabilidad y auto administración. En su tiempo fundó varias cooperativas en su país natal. Sus principios e ideas aún continúan vigentes en más de 100 países del mundo, con alrededor de 300 millones de socios, en más de 700.000 cooperativas. 4Las cajas de crédito mutuo permitieron además del ahorro y el crédito, el suministro de materiales, equipos para la agricultura y la comercialización de los productos. 5Charles Gide: (1847-1932) destacado líder del cooperativismo de consumo que influyó en los conceptos que ayudaron a moldear el cooperativismo universal. Fundó la Escuela de Nimes para difundir su pensamiento.. 5.
(13) CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS CONCEPTUALES SOBRE EL COOPERATIVISMO EN EL PROCESO DE TRANSICIÓN AL SOCIALISMO. impuso el trabajo asalariado, no obstante en la actualidad o en las épocas de crisis es fuente de empleo y práctica en la organización de la producción y la gestión. El cooperativismo resultó escuela en los procesos de participación y generador de valores, dentro los que se encuentra la solidaridad. 1.1. Concepciones del marxismo-leninismo sobre el cooperativismo. La crítica del marxismo al movimiento cooperativo de Europa en el siglo XIX y al pensamiento revolucionario utópico, sobre la posible transformación del capitalismo en sociedad libre de explotación; es un antecedente importante en los estudios sobre la revolución socialista y el cooperativismo en la transición al socialismo. La visión marxista sobre los socialistas utópicos y la experiencia del movimiento cooperativo de los precursores, junto a los estudios sobre el capitalismo como sistema; permitió junto a los estudios económicos de la propia sociedad, colocar a la cooperación y al cooperativismo en su justo lugar. (De Armas y Donéstevez, 2011) Conforme lo señala Marx (1973a) el desarrollo de la producción y la cooperación “permiten extender el radio de acción del trabajo, siendo por tanto, indispensable en todos los procesos en los que se concatenan […] las acciones”. Gracias a la cooperación, ocurre que las distintas fases del proceso de trabajo al considerar “los trabajos individuales de los distintos obreros, como partes del trabajo colectivo”; permitió establecer las bases para el conocimiento de las etapas de la producción de plusvalía, el desarrollo de las fuerzas productivas y la socialización en la sociedad. La cooperación no llevó solamente a potenciar la fuerza productiva individual, sino que creo una fuerza productiva nueva, con la necesaria característica de fuerza de masas. Este análisis explica, cómo con el desarrollo de la cooperación, vinculada a la transformación de la capacidad individual en capacidad colectiva; es un rasgo típico de la producción a medida que las fuerzas productivas se desarrollan. Al mismo tiempo, la nueva cualidad del proceso de trabajo que “brota de la fusión de muchas energías en una, […] engendra en la mayoría de los trabajos productivos una emulación y una excitación especial de los espíritus vitales, que exaltan la capacidad individual de rendimiento de cada obrero”. (Marx, 1973a) En las concepciones de Carlos Marx (1973a) se planteó que “el capital es un producto colectivo; no puede ser puesto en movimiento sino por la actividad conjunta de muchos miembros de la sociedad y, en última instancia, sólo por la actividad conjunta de todos los miembros de la sociedad”, por lo que “sí el capital es transformado en propiedad colectiva, perteneciente a todos los miembros de la sociedad, no es la propiedad personal la que se transforma en propiedad social, solo cambia el carácter social de la propiedad”. Para Marx la cooperativa obrera constituía una forma colectiva de apropiación privada que abolía el poder del patronato en una empresa, ya que no podía abolir el capitalismo. Texier (2002) se refiere a lo que Marx expresa. 6.
(14) CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS CONCEPTUALES SOBRE EL COOPERATIVISMO EN EL PROCESO DE TRANSICIÓN AL SOCIALISMO. respecto al movimiento cooperativo en una resolución adoptada en el I Congreso de la Asociación Internacional de Trabajadores: “Nosotros estimamos que el movimiento cooperativo es una de las fuerzas transformadoras de la sociedad presente, basada en el antagonismo de clases. El gran mérito de este movimiento consiste en mostrar que el sistema actual de subordinación del trabajo al capital, sistema despótico que lleva al pauperismo, puede ser sustituido con un sistema republicano y bien hecho de asociación de productores libres e iguales”. (Marx 1973: 82-83) En el mismo documento Marx precisa que el movimiento cooperativo no se pondrá a la cabeza del sistema por sí mismo: “A fin de convertir la producción social en un sistema armónico y vasto de trabajo cooperativo son indispensables cambios sociales, que solo pueden lograrse mediante el paso de las fuerzas organizadas de la sociedad, es decir, del poder político, de manos de los capitalistas y propietarios de tierras a manos de los productores mismos” (Marx, 1973: 83). El apoyo a la cooperación debe incentivar el intercambio y la verdadera participación, tanto de los cooperadores como de los cooperativistas, de manera que se tejan los verdaderos lazos de intercambio entre la sociedad y las cooperativas, lo que resulta sistémicamente imposible en el capitalismo. Solo en las condiciones del socialismo parecen ser más viables. El producto cooperado es a la vez un valor de uso y un valor de uso colectivo y social en el sentido más amplio, y por supuesto posee valor; de manera que satisface determinadas necesidades y expresa la forma particular que revisten los vínculos entre los productores. La propiedad cooperativa crea las premisas para tal desdoblamiento del producto, pues se trata en esencia de una asociación de productores libres que conservan colectivamente los medios de producción; que distribuyen planificadamente sus fuerzas individuales de trabajo y actúan como una fuerza de trabajo combinada y colectiva. Lenin (1975) entendía que el cooperativismo constituía uno de los métodos de avance de la construcción socialista, sustentada en crear tanto cooperativas de producción como de consumo; especialmente en la agricultura. Defendía que como punto de partida en el proceso de tránsito, se debería fomentar la formación de cooperativas tanto de uno y de otro ámbito y la necesidad de que formaran parte de una economía planificada. Por lo tanto, es la transformación de la propiedad privada en social a través de la lucha de clases la que transformará el carácter explotador del sistema y dará paso a otro de equidad e igualdad social. Visto como parte de la socialización, Figueroa (1997) plantea que el cooperativismo presenta un carácter dual. De un lado, el cooperativismo es movimiento de socialización y de otra es la forma de organización social de la producción, en esencia es una unidad económica. El cooperativismo como movimiento socializatorio y la 7.
(15) CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS CONCEPTUALES SOBRE EL COOPERATIVISMO EN EL PROCESO DE TRANSICIÓN AL SOCIALISMO. cooperativa como unidad económica pueden surgir en diferentes momentos del modo de producción capitalista y más allá de éste. El valor fundamental del cooperativismo es la cooperación, en ella funda su finalidad que son el ennoblecimiento y la liberación de la sociedad. La cooperación es un hecho y un valor del ser humano, y en tal sentido requiere de un fin que justifique su existencia, el cual lo podemos clasificar como: social o económico. (Consuelo, 2005) “Los fines sociales de la cooperación, se enmarcan en la búsqueda de la transformación integral de la sociedad que logre a través del trabajo la armonía y el desarrollo libre de todas las potencialidades del ser humano. Desde el punto de vista económico, la cooperación viene a ser el centro entre la necesidad de riqueza que tiene el hombre y la relación con su entorno que a lo largo de la historia no le ha permitido distribuir la riqueza como fuera el deseo de la mayoría”. (Alburquerque, 2000) El cooperativismo puede ser estudiado primero como movimiento de transformación de las relaciones de propiedad y de producción, y segundo; como sistema de relaciones económicas de producción e intercambio en la construcción socialista. En su primera faceta transformadora fue reconocido como "modelo clásico" para revolucionar la pequeña producción mercantil. Desde este ángulo ha sido objeto de la más amplia atención por la literatura científica y política de factura nacional e internacional. La teoría económica del cooperativismo como modelo de economía recibió menos atención lo que respondía a la lógica del modelo eurosoviético. (Figueroa, 2003a) En la literatura más contemporánea esta dualidad no es reconocida y por momentos hace que converjan los conceptos de cooperativismo y cooperativa, haciendo coincidir ambos lados del mismo proceso. A la vez son tratados como similares los términos cooperación, cooperativismo y cooperativa. (Consuelo, 2010) Los intereses de los cooperativistas son el reflejo de las condiciones imperantes del entorno que les rodea y que además en la mayoría de las ocasiones les delimitan el campo de acción. Son resultado de las condiciones socioeconómicas que subordinan a las mismas en correspondencia con la economía nacional. Los intereses, como las necesidades que expresan, son fenómenos objetivos que revelan las condiciones en que vive y actúa el cooperativista como individuo y como colectivo, y también las condiciones en que funciona la empresa colectiva en su entorno social. Además, la cooperativa forma parte de la economía nacional y de la vida social en su conjunto, por tanto, es también portadora de los intereses sociales y de sus diversas contradicciones. La actividad de los trabajadores asociados, debe estar dirigida a alcanzar los mayores niveles productivos para lograr la satisfacción cada vez más plena de las necesidades racionales de todos los miembros de la sociedad y su desarrollo multilateral. (Figueroa, 1997). 8.
(16) CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS CONCEPTUALES SOBRE EL COOPERATIVISMO EN EL PROCESO DE TRANSICIÓN AL SOCIALISMO. En las formas de gestión cooperativas, el trabajo es evidentemente un medio de vida intervenido por las relaciones monetarias mercantiles, por lo que evidentemente funcionan los estímulos materiales, las utilidades, los premios, entre otros. Con respecto a esto Figueroa (2003a) afirmaba: “con la absolutización de la estimulación material jamás se conseguirá el gran objetivo estratégico porque, junto al desarrollo de la producción, el socialismo exige la formación del hombre nuevo como fenómeno de conciencia, de ahí el carácter decisivo de la estimulación moral.” El interés individual es fuerza motriz del desarrollo de la cooperativa, lo que depende de la vinculación entre el trabajo aportado y los resultados finales (excedente económico). El autoconsumo también juega un papel importante. Pero este interés no puede reducirse a la preferencia por altos ingresos personales, sino que supone la emulación, la ayuda mutua y el afán común por mejorar el trabajo de cada cual, del colectivo y de la sociedad en su conjunto; supone la lucha consciente por generar el mayor excedente económico posible en aras del bienestar personal y colectivo y hacer el máximo aporte a la sociedad. Sobre esa base el interés material no se opone al moral sino que lo presupone. El modelo de gestión cooperativo no es, sin dudas, el único en el que se puede organizar la actividad empresarial cubana, ni el más adecuado en todas las actividades económicas. Aunque estas formas de gestión no son como reconocía y afirmaba el Che, genuinamente relaciones de producción socialistas, sí están mucho más cerca que las formas de producción capitalista, para el logro final de sus resultados. Esto permite avanzar en una sociedad donde predomine la asociación, cooperación, complementariedad y solidaridad hacia adentro y hacia afuera de las mismas. (Rodríguez CR, 1983) 1.2. Una mirada al cooperativismo en el proceso de transición socialista y sus perspectivas en Cuba. El cooperativismo se puede definir en una sola palabra, solidaridad. El capitalismo, en una frase: acumulación de dinero, y la globalización aunque es el último bastión o instrumento del capitalismo tiene su propia definición, en una palabra: destrucción. (Andrade, 2005) El desarrollo de las cooperativas, así como cualquier forma de gestión en el socialismo, como diría el Che, es un fenómeno de producción y conciencia, en cuya base se encuentra la realización socioeconómica de la propiedad, determinada en gran medida por las relaciones de dirección establecidas. Como demuestra la experiencia histórica más reciente, la materialización de los intereses de los trabajadores, en general, determina la existencia del socialismo. Uno de los principales precursores sobre este tema en el marco de la construcción socialista desde las perspectivas del subdesarrollo lo constituye precisamente el Dr. Víctor Figueroa Albelo, más concretamente en el caso cubano; por lo que se considera muy pertinente comenzar a desarrollar este epígrafe precisamente con 9.
(17) CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS CONCEPTUALES SOBRE EL COOPERATIVISMO EN EL PROCESO DE TRANSICIÓN AL SOCIALISMO. un breve análisis de sus aportes relacionados al respecto. En relación a la propiedad en la transición al socialismo, Víctor expresa, “La realización de la propiedad es un proceso mediante el cual se hace efectiva la apropiación social, colectiva e individual sobre las condiciones, los objetos, los medios y los frutos del trabajo.” (Figueroa, 2005) Según Alemán y Figueroa (2005) el cooperativismo puede ser estudiado, en el plano metodológico general, como movimiento de transformación social -salto histórico de la propiedad privada a otra colectiva- y como sector de economía socialista particular con sus formas organizacionales concretas en los planos horizontal y vertical. Desde la visión de Figueroa (2005) el cooperativismo se aborda como una “economía solidaria”, que defiende un modelo de supervivencia, una economía sin fines de lucro. Para De Armas y Donéstevez (2011) el movimiento hacia la formación de asociaciones voluntarias de “productores libres” es el movimiento cooperativo o cooperativismo, la forma social que adopta el movimiento, es la asociación cooperativa, la unidad económica. Estas no son más que tipos “especiales” de empresas sin fines de lucro que adoptan el carácter de las relaciones de reproducción de donde son originadas. Por lo tanto, no son privativas de ningún modo de producción en especial. Por último, la cooperativa como unidad económica, constituye una de las formas organizativas de la producción y del trabajo, es el resultado del movimiento de socialización y su carácter es el del modo de producción al cual se adscriben. (De Armas y Donéstevez, 2011) A consideración de Camila Piñeiro (2010) la cooperativa se define como: “[…] grupo o asociación de personas que se han unido voluntariamente para satisfacer necesidades económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de comunidad conjunta, democráticamente controlada, autónoma y abierta [...] es una asociación y una empresa a la vez. Pero es una empresa donde lo asociativo, lo social, es lo que guía el funcionamiento de lo empresarial. Y es una empresa donde cada persona independientemente de lo que haya aportado al capital de la cooperativa, tiene el mismo poder de decisiones. Es decir, es una empresa de personas y no de capitale”. Desde otra perspectiva el subgrupo de trabajo de la Comisión de Materiales de la Construcción de la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas en el 2010 señala que el cooperativismo debe considerarse de una parte, como movimiento, como el resultado de los nexos, interdependencias y regulación consciente que surgen en el proceso de trabajo (socialización), existiendo distintos niveles que dependen del grado de desarrollo que alcance la tecnología y los medios de producción. De otra, es una forma de organización de la producción y como tal existe como empresa basada en el trabajo cooperado y amplia participación social. Es aplicable al modelo de. 10.
(18) CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS CONCEPTUALES SOBRE EL COOPERATIVISMO EN EL PROCESO DE TRANSICIÓN AL SOCIALISMO. construcción de la sociedad socialista bajo diversas modalidades y en diferentes sectores de la economía nacional. Desde la visión de Donéstevez (2014) la cooperativa es “una sociedad (asociación) con fines económicos y sociales, que se constituye voluntariamente sobre la base del aporte de bienes, derechos y trabajo de sus socios, con personalidad jurídica y patrimonio propio, cuya objetividad general comprende fundamentalmente la producción de bienes y la prestación de servicios mediante la gestión colectiva, para la satisfacción del interés social, de la comunidad y de los socios. Cubre sus gastos con sus ingresos y responde de sus obligaciones con su patrimonio”. Al analizar los conceptos anteriores, se puede definir que el cooperativismo en el proceso de transición socialista en Cuba, como aquella actividad con fines económicos y sociales, se constituye voluntariamente sobre la base del aporte de bienes y derechos, cuyo fundamento central es la cooperación en constante armonía con la localidad. Busca un equilibrio entre lo económico y lo social, que permite a las comunidades y grupos humanos participar en busca del bien común. La propiedad de la cooperativa es colectiva y su gestión democrática, donde las personas se asocian de forma voluntaria para atender y satisfacer en común sus necesidades y aspiraciones: económicas, sociales, de salud, educacionales y culturales. 1.3. Las cooperativas y el desarrollo local en Cuba En las localidades, las cooperativas, completan cadenas productivas y permiten crear lazos de colaboración entre los diferentes sectores, revalorizando sus formas tradicionales de cooperación, y la superación paulatina de los límites de la pequeña escala productiva individual y privada. El fortalecimiento y extensión del movimiento cooperativo generara nuevos y superiores compromisos socioeconómicos. Las cooperativas, al ser unidades autogestionadas, asentadas en valores y principios que comulgan con los de la construcción socialista, contribuyen al desarrollo de las localidades en aquellos sectores afines a su objeto social. Según Garofoli, citado por Boisier (1999: 13-14): “El desarrollo endógeno, es en otras palabras, la habilidad para innovar a nivel local”. Boisier precisa que “el desarrollo endógeno se produce como resultado de un fuerte proceso de articulación de actores locales y de variadas formas de capital intangible, en el marco preferente de un proyecto político colectivo de desarrollo del territorio en cuestión” (Boisier, 1999: 5). Es indiscutible la estrecha relación existente entre desarrollo endógeno y desarrollo local, considerando siempre que el desarrollo local siempre será endógeno. Por lo tanto, teniendo en cuenta lo anterior, según Sorhegui y León (2007: 6) nos encontramos frente a un proceso reactivo de la economía y dinamizador de la sociedad local, que mediante aprovechamiento de recursos endógenos existentes en una determinada zona o espacio físico es capaz de 11.
(19) CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS CONCEPTUALES SOBRE EL COOPERATIVISMO EN EL PROCESO DE TRANSICIÓN AL SOCIALISMO. estimular y fomentar su crecimiento económico, crear empleo, renta, riqueza y sobre todo, mejorar la calidad de vida y el bienestar social de la comunidad”. Para Enríquez (2013), el desarrollo local tiene las siguientes connotaciones: constituye un proceso de concertación entre los agentes-sectores y fuerzas que interactúan en un territorio determinado, lo cual contribuye a impulsar, con la real participación de los ciudadanos, el proyecto común de desarrollo. Ello implica la generación de crecimiento económico, equidad, cambio social y cultural, sustentabilidad ecológica, enfoque de género, calidad y equilibrio espacial y territorial. Esto contribuirá a elevar la calidad de vida de cada ciudadano y ciudadana que vive en ese territorio, y por consiguiente, apoyará el desarrollo del país. De esta forma se puede enfrentar adecuadamente los retos de la globalización y las transformaciones de la economía internacional. Se evidencia, entonces la importancia que tiene el desarrollo local en Cuba como herramienta necesaria en la estrecha relación de los tipos de economías: municipales, provinciales, regionales, nacionales e internacionales. Un desarrollo local verdadero en el país se logra incentivando el trabajo de las organizaciones comunitarias, capacitando a la población que vive en esos territorios, utilizando al máximo el potencial humano y material, es decir, teniendo en cuenta sus fortalezas y potencialidades. Además, de utilizar óptimamente los recursos exógenos, para alcanzar una activa participación de todas las personas implicadas en el proceso. Limia (2006) considera que la promoción del desarrollo local tributa, en consecuencia, a un modo nuevo de participación desde abajo, desde las bases, para ello requiere del ciudadano, de una nueva sensibilidad en su responsabilidad para con la comunidad local y el entorno, pues cada vez más las personas que tomarían las decisiones serían los principales beneficiarios y perjudicados de sus aciertos y fracasos. La participación debe ser un elemento esencial de las cooperativas y del desarrollo. El derecho de toda la población cubana a decidir sobre aquello que influye en sus vidas, implica la distribución del poder en la sociedad, y la transformación del concepto de desarrollo. Es evidente que para lograr aumentar la participación en la toma de decisiones desde abajo, es necesario que las cooperativas y por tanto sus miembros estén sensibilizados, comprometidos e implicados directamente en el proceso de desarrollo local en su territorio. La participación puede ser entendida como un proceso voluntario que es asumido por un grupo de personas de forma consciente, con el propósito alcanzar objetivos de interés colectivo y desarrollar las ideas y la acción solidaria entre los participantes. La decisión de participar responde a una decisión y un compromiso personal. Los aspectos fundamentales para fomentar las cooperativas y a su vez el desarrollo local, están estrechamente ligados a la elevación de las condiciones materiales del territorio, así como a la capacitación de los actores 12.
(20) CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS CONCEPTUALES SOBRE EL COOPERATIVISMO EN EL PROCESO DE TRANSICIÓN AL SOCIALISMO. implicados en toda la gestión relacionada con las cooperativas y el desarrollo local. Es obvio que entre más preparados estén los gobiernos locales, mejor será la participación en la toma de decisión y en todas las actividades que realicen. Para logar un satisfactorio resultado, a partir de lo antes expuesto, es necesario que la cooperativa establezca un vínculo entre lo local y los demás actores de los diferentes niveles (regionales, nacionales e internacionales). Lograr que la mayor parte de las personas participen en la toma de decisiones, desde el nivel primario hasta las instancias superiores, es contribuir a incrementar el sentimiento de pertenencia hacia lo local. Según Limia (2006: 14) “elevar el trabajo de desarrollo local supone un cambio importante en las mentalidades, los estilos y los métodos de dirección. Además, considerar los principales aspectos teóricos y prácticos que integran la relación del desarrollo local y las cooperativas en Cuba, evidencia la importancia del desarrollo local como proceso que contribuye a la reactivación de la economía territorial, el mantenimiento de las redes económicas y la preservación de la identidad local. Al analizar la contribución de las cooperativas en el desarrollo local, un paso importante fue la actualización del modelo en el VI Congreso del Partido Comunista en el 2011. Este fenómeno permitiría la complementación entre los distintos sectores y ramas a nivel del territorio. Por los tanto, hay que promover e impulsar a este nivel las formas productivas cooperativas y las privadas individuales, en especial la familiar y la microempresa. El verdadero valor de estas medidas dentro de la economía nacional se encuentra en los cambios dentro del sector cooperativo en pos de su bienestar. Las mismas logran establecer un fuerte vínculo con las estrategias de desarrollo local y un mayor aprovechamiento de las capacidades no solo físicas, sino intelectuales de los cubanos, dando oportunidad a actividades intensivas en conocimiento y fomentando los vínculos entre el sector cooperativo, el estatal y el no estatal. Por tanto, la actual apertura al sector cooperativo más allá del sector agropecuario, si bien presenta riesgos considerables, también constituye la mayor oportunidad que ha existido en Cuba por más de 50ta años para promover la creación de nuevas formas de organización del trabajo, que proporcionen un empleo más productivo, sustentable y sostenible; permitiendo satisfacer eficazmente las necesidades de los consumidores y generando ingresos fiscales para el desarrollo local. Se necesita, acompañada de la aprobación legal, el reconocimiento de las cooperativas en la sociedad en todos sus niveles para lograr trasmitir legitimidad, estabilidad, confianza de los asociados e integridad al movimiento cooperativo. Como proceso y práctica del cooperativismo, la cooperativa presenta un modelo de gestión que estimula, potencia y promueve la participación, cooperación e implicación de los cooperativistas y sus. 13.
(21) CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS CONCEPTUALES SOBRE EL COOPERATIVISMO EN EL PROCESO DE TRANSICIÓN AL SOCIALISMO. beneficiarios, en acciones que permiten la combinación efectiva de los recursos existentes en los territorios, así como de las políticas económicas nacionales. Se constata que las cooperativas mezclan la eficiencia económico-productiva con el desarrollo de los territorios. Además que fortalecen los nexos y sinergias entre las comunidades y las direcciones locales a nivel de base, lo cual estimula la participación en la toma de decisiones y en el empoderamiento de los miembros en las comunidades y cooperativas. 1.4. Consideraciones finales del capítulo Los aportes del marxismo clásico al movimiento cooperativo, sus formas históricas particulares, la experiencia del cooperativismo agropecuario establecido en la economía desde 1960 y la actualización del modelo económico cubano donde se considera extender el cooperativismo a otros sectores de economía, permiten arribar a las siguientes consideraciones: la posición del marxismo sobre las potencialidades del cooperativismo y las cooperativas para la superación del capitalismo no es una mera conclusión académica. Se puede apreciar que para Marx el cooperativismo tiene un valor incalculable y una amplísima esfera de aplicación. Si bien nunca afirmó que este fuera el único camino, ni el más habilitado para el derrumbe del capitalismo, si tomó nota de la nueva fase en la que entraba la sociedad del capital, una fase en la que comenzaba a producirse procesos de organización que pudieran derivar en el camino radical de las relaciones que sostienen dicho modo de producción; el cooperativismo es movimiento de transformación social, salto histórico de la propiedad privada a otra colectiva, y como sector de economía socialista particular con sus formas organizacionales concretas en los planos horizontal y vertical (Alemán & Figueroa, 2005), para que logre la condición de verdadera transformación social, tiene que alcanzar formas de la propiedad social con alcance nacional y; el cooperativismo es la oportunidad del desarrollo pleno de las personas mediante la participación democrática, es una forma más socializada a diferencia del sector privado, es eficiente en la gestión a partir de la autonomía, evita la concentración de la riqueza, emplea y se interrelaciona a las potencialidades productivas y transformadoras de las cooperativas en diferentes sectores de la economía, influyendo en el desarrollo local y en la gestión de los gobiernos.. 14.
(22) CAPÍTULO II: CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL COOPERATIVISMO EN LOS MARCOS DE LA ACTUALIZACIÓN DEL MODELO ECONÓMICO CUBANO. CAPÍTULO II: CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL COOPERATIVISMO EN LOS MARCOS DE LA ACTUALIZACIÓN DEL MODELO ECONÓMICO CUBANO En Cuba, a lo largo del proceso revolucionario, se ha acumulado una significativa experiencia teórico-práctica sobre el cooperativismo, que hasta el momento, se ha desarrollado en lo fundamental en la esfera agropecuaria. La reforma en la tenencia de la tierra constituyó un elemento esencial en los marcos de la reestructuración económica que comenzó en la década de los 90ta, como consecuencia de la crisis que afloró en este período. En este contexto el cooperativismo devino centro de las transformaciones, por lo que a partir del 2008 se acentúan los cambios en las formas organizativas de la producción agropecuaria y la entrega de tierras, primero la aprobación del Decreto de Ley No. 259 y después el Decreto de Ley No. 300 en el 2012. En las actuales condiciones el cooperativismo representa una auténtica vía de desarrollo económico, productivo y social. La política trazada con la aprobación de los lineamientos en abril del 2011 tiene un claro objetivo, extender el cooperativismo a otros sectores de la economía cubana. 2.1. Etapas del cooperativismo en Cuba El análisis del curso histórico del proceso de cooperativización en Cuba requiere un estudio de periodización que revele los rasgos principales de cada una de las etapas de su desarrollo. Partiendo de lo señalado anteriormente pudiera afirmarse que el cooperativismo en Cuba ha pasado por cuatro grandes etapas: Primera etapa (1959-1963): Marcó la ruptura y continuidad entre dos grandes momentos en la evolución del modelo económico nacional: el nacional liberador, agrario y antimperialista de la revolución y después el inicio de la transición socialista. En esta etapa se crearon las primeras cooperativas agrícolas a partir de las grandes fincas expropiadas vinculadas a la caña de azúcar, principal cultivo del país. Estas constituyeron en realidad empresas cooperativas-estatales, pues surgieron en un medio obrero y en su organización y funcionamiento se combinaron los principios estatales y cooperativos. Desde la promulgación de la primera Ley de Reforma Agraria aparecieron los gérmenes de unión y organización de los campesinos para explotar la tierra colectivamente, donde se reorganizaron las Asociaciones Campesinas (AC), lo que llevó a la creación de las Cooperativas Integrales de Producción (CIP). A partir de 1961, con la constitución de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), tomó auge las Cooperativas de Crédito y Servicios (CCS) como formas simples de cooperación y las Sociedades Agropecuarias (SA) como formas superiores. (Alemán y Figueroa, 2005). 15.
(23) CAPÍTULO II: CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL COOPERATIVISMO EN LOS MARCOS DE LA ACTUALIZACIÓN DEL MODELO ECONÓMICO CUBANO. Los años del 1964-1966 se caracterizaron por la liquidación del capitalismo agrario con la aplicación de la II Ley de Reforma Agraria. Esta medida dio fin a las relaciones capitalistas de producción no solo en el agro, sino en la economía nacional en su conjunto. Segunda etapa (1967-1990): El V Congreso de la ANAP, efectuado en mayo de 1977, hizo suya la línea trazada por el Partido y adoptó las medidas necesarias para su implementación práctica. Así se inició la fase decisiva en la transformación socialista de la producción campesina, cuya característica fundamental radicó en el auge de la cooperación productiva con la creación y desarrollo de las Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA). El crecimiento acelerado de la cooperativización en estos años se explica, además, por un grupo de factores adicionales entre los cuales pudiera destacarse los siguientes: a. El apoyo estatal, material y financiero de las CPA fue sustancial, lo que contribuyó a la tecnificación y humanización del trabajo y al crecimiento de los resultados económicos, además que posibilitó cambios importantes en el modo de vida de los campesinos cooperativistas. b. La CPA representaba un medio atrayente por sus mecanismos de incentivación, especialmente la vivienda y la jubilación. c. El mercado libre campesino (MLC), creado en 1980, al que tuvieron acceso las CPA, contribuyó al fortalecimiento económico de las cooperativas y condujo a la diversificación de la actividad productiva, generando nuevas fuentes de empleo para las familias de los cooperativistas. Esto se evidenció hasta 1992, a pesar de las consecuencias económicas del derrumbe del campo socialista en el 90ta. (Ver Anexo 2) En esta etapa en el sector cooperativo influyó el fenómeno del economicismo, manifestado en el país y acompañado por tendencias negativas que provocaron paulatinamente la desnaturalización de muchas CPA. Entre tales tendencias negativas pueden subrayarse las siguientes: carrera desenfrenada por las ganancias sin preocupación por la eficiencia productiva; atención priorizada a los valores en detrimento de los valores de uso; absolutización de los mecanismos económicos sin tener en cuenta la formación integral del cooperativista; subestimación de las producciones fundamentales (caña, tabaco, etc.) donde tenían un gran peso; desvinculación de los ingresos respecto a los resultados del trabajo y otras. (Alemán y Figueroa, 2005) Tercera Etapa (1993-2008): En los primeros años de los 90ta, el país enfrentó una situación de crisis económica provocada fundamentalmente por el derrumbe del campo socialista y recrudecimiento del bloqueo imperialista, lo cual 16.
(24) CAPÍTULO II: CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL COOPERATIVISMO EN LOS MARCOS DE LA ACTUALIZACIÓN DEL MODELO ECONÓMICO CUBANO. condicionó la reforma económica iniciada en 1993 (Ver Anexo 1). El proceso de profundas transformaciones que abarcó a todas las esferas de la economía y la sociedad. Bajo su égida se modificaron la estructura socioeconómica, el mecanismo económico y el funcionamiento del sistema empresarial, con énfasis en la búsqueda de mayores niveles de eficiencia mediante el desarrollo y aplicación de tecnologías blandas y el progreso científico-técnico, en correspondencia con las exigencias del desarrollo sustentable. La vertiente agraria de la reforma, en particular, generó cambios sustanciales en la estructura de la tenencia y explotación del suelo. La ampliación del cooperativismo con el surgimiento de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) a partir de las granjas estatales formó parte de su contenido esencial. Otra de sus aristas principales fue el perfeccionamiento constante del sector estatal y la consolidación de las CPA. Por otro lado a partir del V Congreso del Partido Comunista de Cuba en 1997, se aprobó extender la producción individual con la entrega de tierras en usufructo; llevando a un proceso de fortalecimiento CCS y la apertura a la inversión extranjera en el sector agrícola. Esta diversidad de formas económicas respondió al objetivo de elevar los niveles de eficiencia y de la producción a los fines de potenciar los suministros de alimentos para el pueblo, de materias primas para la industria y fondos exportables para el mercado intrafrontera y externo. (Alemán y Figueroa, 2005) En el 2008 el movimiento cooperativo agropecuario se favoreció por la aprobación del Decreto Ley No. 259, donde se autorizó la entrega de tierras estatales ociosas en concepto de usufructo gratuito y por un tiempo determinado a las personas jurídicas o naturales, para que las explotaran racionalmente y sosteniblemente atendiendo a la aptitud de los suelos, en función de la producción agropecuaria, forestal y de frutales. Además, se buscaba el establecimiento de un crecimiento del sector privado con un fortalecimiento y profundización de la cooperación de las CCS. Esta decisión permitió a las cooperativas aumentar la cantidad de tierra en explotación, siempre que se comprometieran a contribuir a la satisfacción las necesidades sociales, esencialmente la alimentaria (Ver Anexo 3). Cuarta etapa (2011 hasta nuestros días): Como parte de la actualización del modelo económico social cubano y dando cumplimiento a los lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido, a partir del 2012 se apruebó el Decreto Ley No. 300, decisión permitió a las cooperativas aumentar la cantidad de tierra en explotación. Posteriormente en el Decreto Ley No. 305, se establecieron las bases del marco jurídico que regularían con carácter experimental la creación y el funcionamiento de las cooperativas no agropecuarias, extendiendo este sector e incentivando el desarrollo en las localidades. La opción cooperativa más allá de los límites del sector. 17.
(25) CAPÍTULO II: CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL COOPERATIVISMO EN LOS MARCOS DE LA ACTUALIZACIÓN DEL MODELO ECONÓMICO CUBANO. agropecuario es parte del modelo económico social de construcción socialista. Su necesidad es una realidad en el marco socioeconómico actual, donde se pretende desarrollar un “modelo cubano” adecuado a las cambiantes condiciones que impone la economía internacional y a las circunstancias imperantes en lo interno del país. 2.2. Las cooperativas agropecuarias en Cuba: tipología y características Teniendo en consideración el tipo de propiedad de la tierra, las cooperativas agropecuarias se clasifican en: 1. Cooperativas de Créditos y Servicios (CSS) 2. Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) 3. Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) 4. Cooperativas de Créditos y Servicios Fortalecidas (CSSF) Aspectos generales de acuerdo a la tipología del cooperativismo agrícola en Cuba: 1. Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS) Como apunta Figueroa (2003), a partir de 1961, con la constitución de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), tomaron auge las CCS. Estas surgieron inicialmente entre los cosecheros de tabaco, beneficiados por la ley de reforma agraria. El problema del uso común de las casas de curar tabaco y de otros medios expropiados a los antiguos dueños; se trata de una fórmula de cooperación que deja intangible la propiedad privada sobre la tierra. Las CCS se desplegaron posteriormente en el resto de las ramas agrícolas y a ellas se incorporaron la inmensa mayoría de los campesinos cubanos. La CCS desde su fundación se definió como la asociación voluntaria de los agricultores pequeños que tiene la propiedad o el usufructo de sus respectivas tierras y demás medios de producción, así como sobre la producción que obtienen. Es una forma de cooperación agraria mediante la cual se tramita y viabiliza la asistencia técnica financiera y material que el Estado brinda para aumentar la producción de los agricultores pequeños y facilitar su comercialización. Tiene personalidad jurídica propia. Esta cooperativa tiene como propósitos planificar, comprar, vender y utilizar en forma organizada y racional los recursos y servicios necesarios para sus miembros y la cooperativa, en razón de la producción agropecuaria; gestionar, tramitar y colaborar en el control, la utilización y recuperación de los créditos bancarios necesarios para sus miembros y la propia cooperativa, destinados a la producción agropecuaria; planificar y comerciar las producciones directivas de los miembros y la cooperativa; comercializar otras producciones y servicios autorizados en su objeto social; adquirir, arrendar y explotar en forma colectiva los equipos agrícolas y de. 18.
(26) CAPÍTULO II: CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL COOPERATIVISMO EN LOS MARCOS DE LA ACTUALIZACIÓN DEL MODELO ECONÓMICO CUBANO. transporte; así como construir las instalaciones necesarias para mejorar la eficiencia en la producción y comercialización agropecuaria, autorizadas en su objeto social. Pueden ser miembros de las CCS los agricultores pequeños propietarios o usufructuarios de tierras, sus cónyuges, hijos, hijos, demás familiares y los trabajadores, que cumplan con los requisitos establecidos en su Reglamento General. En el caso de trabajadores contratados para realizar labores permanentes se les instruye para la vida cooperativa, a los fines de su ingreso como miembros, una vez vencido de forma satisfactoria el periodo de prueba según lo establecido en los Reglamentos generales y ser aprobados por la Asamblea General. (De Armas y Donéstevez, 2011) 2. Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) Figueroa (2003) señala que el movimiento campesino por la formación CPA se impulsó masivamente a partir de 1977. Los campesinos aportaban voluntariamente sus tierras y otros medios de producción en propiedad colectiva para su explotación colectiva, mediante la cooperación laboral de sus miembros a quienes pertenece el resultado de la producción, especialmente el excedente económico. La CPA desde su fundación representó una entidad económica de una forma avanzada y eficiente de producción socialista con patrimonio y personalidad jurídica propia, constituida con la tierra y otros bienes aportados por los agricultores pequeños, a la cual se integran otras personas, para lograr una producción agropecuaria sostenible. Esta tienen entre sus objetivos: desarrollar con eficiencia económica la producción agropecuaria sostenible, en atención a los intereses de la economía nacional, de la comunidad y de la propia cooperativa; además de utilizar racionalmente los suelos agrícolas, propiedad o en usufructo de la cooperativa y los demás bienes agropecuarios y recursos productivos con que cuenta; incrementar sostenidamente la cantidad y calidad de las producciones directivas y propiciar su rápida comercialización, además de desarrollar otras producciones agropecuarias, forestales, prestando servicios agropecuarios que hayan sido autorizados en su objeto social. Pueden ser miembros de la Cooperativa de Producción Agropecuaria los aportadores de tierra y de otros bienes agropecuarios, sus cónyuges, hijos, demás familiares y los trabajadores, que cumplan con los requisitos establecidos en su Reglamento General. Además, no pueden ser propietarios o usufructuarios de tierras, ni pertenecer simultáneamente a otra cooperativa o mantener otra actividad laboral que vaya en detrimento de los fines de la cooperativa, por excepción y previa la aprobación de la Asamblea General, algunos de sus integrantes puede realizar, por un tiempo determinado, actividades laborales lícitas no relacionadas con la cooperativa.. 19.
(27) CAPÍTULO II: CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL COOPERATIVISMO EN LOS MARCOS DE LA ACTUALIZACIÓN DEL MODELO ECONÓMICO CUBANO. Los cooperativistas participan de los beneficios provenientes de la actividad económica de la cooperativa, de las actividades sociales, culturales recreativas y otras de carácter social, promovidas y organizadas por la cooperativa, disfrutan además de los beneficios del autoabastecimiento y de las viviendas que les asigne la cooperativa de acuerdo con lo establecido en sus Reglamentos Internos. Los miembros tienen derecho de los beneficios de la seguridad social de conformidad con la legislación vigente en la materia, para lo cual las cooperativas cumplen con los aportes financieros y demás obligaciones que según esa legislación corresponda. Los miembros que hayan aportado tierras y otros bienes agropecuarios y que por cualquier motivo causen baja de ésta solo tienen derecho al cobro del importe no amortizado y de otros adeudos que con ellos tenga la cooperativa. Las CPA pueden contratar trabajadores asalariados para el cumplimiento de las actividades económicas aprobadas en su objeto social, reciben sus salarios y demás beneficios, incluyendo los de seguridad social. En el caso de trabajadores contratados para realizar labores permanentes se les instruye para la vida cooperativa, a los fines de su ingreso como miembros, una vez vencido de forma satisfactoria el período de prueba según lo establecido en los Reglamentos generales y ser aprobados por la Asamblea General. Los trabajadores que se incorporen como miembros de la CPA, tiene derecho a la participación en las utilidades desde el primer día de su incorporación como trabajadores. (De Armas y Donéstevez, 2011) 3. Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) El principal componente de la estrategia agraria implementada en 1993 fue la conversión de las empresas agropecuarias estatales en empresas de tipo cooperativa, denominadas Unidades Básicas de Producción Cooperativa. El Decreto Ley No.142, del 20 de septiembre de 1993, dispuso la creación de UBPC dentro de las estructuras empresariales de producción del MINAG, mediante la entrega de tierras en usufructo a colectivos de trabajadores, el traspaso de medios de producción e instalaciones y su organización en base al reglamento general dictado al efecto. La UBPC es una organización económica y social integrada por trabajadores con autonomía en su gestión y administración de sus recursos, que recibe las tierras y otros bienes que se determinen en usufructo por tiempo indefinido y posee personalidad jurídica propia. Forma parte de un sistema de producción al cual se integra, constituyendo uno de los eslabones primarios que conforman la base productiva de la economía nacional, cuyo objeto el incremento de la producción agropecuaria. 20.
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