CAPÍTULO II: CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL COOPERATIVISMO EN LOS MARCOS DE LA
2.4. Evolución del cooperativismo agropecuario en Villa Clara
Según las valoraciones de la especialista Grisel Donéstevez Sánchez en su tesis doctoral (2007) la cuestión agraria en la década del 50ta en la provincia, no se diferenciaba de la nacional, ya que existía un dominio del capitalismo con todas las estructuras existentes en el país en cuanto a la forma de tenencia y explotación de la tierra.
La agricultura en el territorio villaclareño comenzó un gran proceso de transformación desde 1959. La aplicación de la Ley de Reforma Agraria como en el resto del país, constituyó un golpe demoledor al latifundio, que por las características de la explotación agropecuaria en la provincia, no contaban con propiedades de miles de hectáreas de tierras, como las que existían en otros territorios de Cuba.
Para eliminar esta forma de explotación capitalista fue decisiva la aplicación de la Segunda Ley de Reforma Agraria en 1963. Con la promulgación de la Ley de Reforma Agraria quedó en propiedad estatal una gran parte de la superficie agrícola de la provincia, lo que propició que se iniciara el proceso organizativo de las nuevas formas de explotación de áreas agrícolas y ganaderas. Inicialmente se organizaron cooperativas que incluían las ramas agropecuarias y otros renglones productivos. A inicios de 1960 existían 30 asociaciones campesinas, con una extensión de 37.360,20 ha, que se dedicaban a la siembra de caña, fríjol, tomate, maíz, tabaco y la crianza de ganado (Donéstevez, 2007). En 1961 se aprueban las CCS por el gobierno cubano, medida que beneficiaría al territorio villaclareño.
No puede obviarse la influencia negativa que tuvo para la producción agropecuaria en su conjunto, la diversificación agraria que se llevó a cabo en la provincia, como parte de las transformaciones que se dieron con el objetivo revertir la situación anterior a 1959. Por ejemplo, en las plantaciones de caña la diversificación no siempre estuvo bien orientada: restó tierras, recursos y fuerza de trabajo para la siembra y cultivo de la gramínea. En cuanto a la producción agropecuaria, dos factores influyeron de forma negativa en la obtención de mejores resultados: el primero; con la prioridad dada a la siembra y cultivo de la caña y el segundo; debido al progresivo decrecimiento de la población rural. Lo que originó una disminución en los campos de la fuerza de trabajo dedicada a estas labores. (Donéstevez, 2007)
Segunda etapa (1967-1993):
Respecto a la cuestión de la socialización de la economía campesina en la provincia de Villa Clara, durante la etapa, de 1968 a 1975, se privilegió la socialización “vía estatización”. Como resultado llevó a un proceso de arrendamiento de tierras a los campesinos con el objetivo de dar paso a los grandes programas de desarrollo
agrícola fundamentalmente cañeros, el resultado fue el constante proceso de descampesinización- campesinización que no se abandonaría hasta nuestros días.
Hacia los años 80ta se produjo un proceso de desarrendamiento de las tierras el que amplió la heterogeneidad económica en el sector campesino. Como resultado la pequeña explotación campesina quedó estructurada de la siguiente manera: economía campesina (propiamente dicha) compuesta por los campesinos arrendadores y no arrendadores y economía Parcelera o Usufructuaria. Los primeros son consecuencia directa del proceso evolutivo e inconcluso de la descampesinización durante los primeros lustros de construcción socialista; el segundo, expresión de la campesinización, resultado de la modificación estructural en el agro y expresión del lugar prominente ocupa la economía campesino-parcelera en la transición socialista. La estructura agraria en el año 1987 (Ver Anexo 4) se muestra en la tabla siguiente, donde se evidencia que la mayor parte de las tierras de la provincia se encontraban bajo la explotación del sector estatal (Tabla 1).
La inmensa mayoría de los campesinos se encontraba asociado a las CCS en 1987. En ese año el 65% de los tenedores de finca con el 88% de toda la tierra privada estaban organizados en estas cooperativas. Entre los campesinos este índice alcanzaba al 82% de los finqueros con el 92% de la tierra del fondo campesino; sin embargo, los parceleros sólo empleaban un 27% (Tabla 2).
Tabla 2. Campesinos y parceleros asociados a las CCS de Villa Clara 1987 Productores Total % Fincas CCS Total % Áreas CCS Fincas % Asociación Tierras
Campesinos 70 88 88 93 81,8 9,.4
Ocupados 19 8 7 4 25,2 51,8
Otros privados 11 4 5 3 27,9 4,.0
TOTAL 100 100 100 100 64,9 87,5
Fuente: (Donéstevez, 2007)
Al analizar el período de 1985-1993 se caracteriza por la paralización del proceso de socialización como vía de cooperativización, a cuenta de la desaceleración del movimiento cooperativo y del agotamiento del modelo agrario cubano en el sector socialista; a su vez se expande espontáneamente el sector campesino. Se inicia el
Tabla 1. Estructura Agraria de Villa Clara 1987
Tipo de economía Número de entidades Superficie (miles de ha) Total % de la superficie total Sector socialista 163,00 678,40 85,20 Estatal 46,00 592,80 74,40 CPA 117,00 85,57 10,70 Sector campesino 20.122,00 105,43 13,20 Campesino 13.996,00 93,14 0,12 Parceleros 6.126,00 12,29 0,01 Empleados 3.890,00 7,40 0,52 Otros privados 2.236,00 4,90 0,28 TOTAL 26.411,00 796,01 100,00 Fuente: (Donéstevez, 2007)
proceso de campesinización del régimen agrario. Es importante recordar que en 1990 ocurre una crisis en la economía cubana debido al derrumbe del campo socialista, momento que ocasionó severos daños al país y a su modelo en tránsito al socialismo.
Tercera Etapa (1993-2008):
La estructura económica social que resultó de la reforma de los años 90ta en Villa Clara, es representativa de la conformada nacionalmente. Al analizar la reforma económica en el agro cubano esta se tradujo en la ejecución de cambios en el régimen de posesión y explotación, así como en los mecanismos de gestión. El sector socialista que ocupaba más del 86% de la superficie total provincial en la primera mitad del propio decenio, cambió su composición interna, cedió a las cooperativas del tipo UBPC un 37% del área total estatal y así adoptar una estructura interna compuesta en lo fundamental por el sector cooperativo y arribar al 2002 con un 45% de las tierras (37% en UBPC y 8% aproximado en CPA). El sector privado creció en importancia al pasar de un 13.6% a casi un 17% profundizando su carácter mixto (Tabla 3).
Tabla 3. Estructura agraria en % de Villa Clara 1990-2002 Estructura agraria 1990 1994 2002 Sector socialista 86,4 86,0 83,0 Estatal 76,8 40,5 41,7 Sector cooperativo 9,6 45,4 41,3 CPA 9,6 8,4 7,8 UBPC 0,0 37,1 33,4 Sector privado 13,6 14,1 16,9 CCS 10,9 10,2 13,3 Campesinos dispersos 2,7 3,9 3,7 TOTAL 100,0 100,0 100,0 Fuente: (Donéstevez, 2007)
Como consecuencia del proceso de transformaciones que se ha dado en la provincia a partir de 2002 y con mayor fuerza a partir del proceso de reestructuración azucarera que se llevó a cabo en el territorio, la participación del sector no estatal en la producción agrícola no cañera, ha permitido diversificar las producciones en correspondencia con la política del país en la sustitución de importaciones y al autoabastecimiento alimenticio; a este fenómeno se le puede añadir la participación cada vez más activa de las administraciones y gobiernos locales en función de potenciar el desarrollo de las localidades.
El proceso de reestructuraron azucarera, evidentemente afectó las posibilidades de desarrollo de la provincia, por la ruptura de las redes productivas entre las empresas vinculadas al complejo agroindustrial azucarero, que por muchos años fue el soporte del desarrollo en el territorio. Esto elevó las posibilidades de diversificación de la agricultura, sobre todo, por el aumento de fondos de tierras que pasaron a cultivos varios dentro de las cooperativas y el sector estatal en sentido general. Por otra parte, las inversiones que se dedicaban al complejo
mismo, Ministerio de la Industria Azucarera (MINAZ). Con la reestructuración azucarera se disolvieron un total de 13 centrales en los distintos municipios de la provincia. (ONE, 2004)
En las CPA se evidenció un decrecimiento en cada uno de los indicadores que se muestran en la Tabla 4, considerándolas estables en el régimen económico hasta la reforma de los 90ta. A partir de este año redujo su papel en el entorno provincial, lo cual se originó por tres razones: la crisis agraria, la falta de recursos y el cierto deterioro que venía sufriendo el movimiento cooperativo desde mediados de los 80ta, considerándose factores fundamentales en su disminución. Las CPA disminuyeron la superficie agrícola en 602 ha.
La tendencia al decrecimiento es mayor entre el 2002 y 2004, agudizándose al compararlo con los años 1983 y 1989. Donde se reflejó una tendencia negativa de un 15% entre el período de 1983 y 1989, e influyendo en la cantidad de tierras y número de socios. Entre 1989 y el 2004 existió la misma situación.
Tabla 4. Comportamiento de las CPA en Villa Clara 1983-2004
Indicadores UM 1983 1989 2002 2004 1989/1983 Variación en % 2004/1989
Cantidad de CPA U 127,0 108,0 93,00 91,0 -14,96 -15,70
Cantidad de tierras Ha 94.352,0 81.352,0 74.966,0 64.899,1 -13,73 -20,30
Número de socios U 8.328,0 6.271,0 4.629,0 4.305,0 -24,70 -31,40
Superficie promedio por CPA Ha 743,0 754,0 806,0 713,0 1,48 -5,41
Superficie promedio por socio Ha 11,5 12,9 11,3 15,1 12,17 16,86
Fuente: (Donéstevez, 2007)
El crecimiento del sector privado y la pérdida en importancia del sector cooperativo del tipo socialista, en sus dos formas, puso al movimiento cooperativo en el camino de la economía campesina, donde las CCS lograron un ligero aumento en número, sin embargo no dejaron de ampliar paulatinamente su peso en la distribución del recurso tierra (Tabla 5). En este período aumentó el número en un 16% aproximadamente. Sin embargo, las tierras que ocupaban crecieron un 32.6%, o sea en 40.239,00 ha, a raíz de la entrega de tierras en usufructo.
Tabla 5. Comportamiento de las CCS en Villa Clara 1989
Indicadores UM 1989 2002 2004 Crecimiento en % 2004/1989
Cantidad de CCS U 230,0 261,0 276,0 16,6
Cantidad de tierras Ha 86.255,0 107.821,0 126.494,0 32,6
Superficie promedio por CCS Ha 375,0 413,0 458,0 18,1
Fuente: (Donéstevez, 2007)
La campesinización en el período 1993-2002 en la provincia se tradujo en un aumento de la superficie y del número de fincas en todo el sector, las cifras van de 20.122 a 47.437 fincas, mientras que la superficie en el período creció de 105.4 a 129.5 miles ha. En estos años se mantiene la tendencia a la parcelación de las tierras, resultando un crecimiento más rápido del número de fincas (1,3 veces), a diferencia de la superficie de tierra (22%).
La socialización de las tierras en la provincia ha sido contradictoria. Por una parte, condicionó el dominio de la gran explotación en el sector socialista sobre todo en la rama cañero azucarera con una dimensión promedio que en el 2002 era aproximadamente de 878 ha; por otra, “arraigó y profundizó el minifundio con 2.7 ha en el total del sector campesino-parcelero”. (Donéstevez, 2007)
En el caso de las Unidades Básicas de Producción Campesina, en el período del 2002-2010, este modelo de cooperativas vio reducido sus niveles de tenencia de tierra en un 36% aproximadamente, producto a una serie de problemas asociados a su sistema de gestión, actividad económica y financiera, etc., lo que originó que parte de sus tierras se le entregaran a privados.
Desde el 2008 con la aprobación del Decreto Ley No. 259 se acentúan los cambios en las formas organizativas de la producción agropecuaria a partir de la entrega de tierras en usufructo y la tendencia contradictoria de descampesinación-campesinización. El proceso de colectivización se da como parte del crecimiento del sector campesino en el tipo de parceleros, y junto al fortalecimiento de las CCS creció, espontáneamente, la cooperación no formalizada de cooperativas familiares y de servicios.
La Pequeña Producción Campesina muestra una composición heterogénea en este período. En ellas están los campesinos que responden a la conceptualización “tradicional” que son como regla propietarios de su finca, en su mayoría asociados a las CCS. De modo general el Sector Privado no solo vio crecer su importancia dentro de la estructura agraria provincial sino que aumentó en términos absolutos la cantidad de tierras en posesión. Cuarta etapa (2011 hasta nuestros días):
Es significativo a partir del 2011 la aprobación de los lineamientos en el VI Congreso del PCC, donde se contempló la incorporación de los mecanismos de arriendo y usufructo permanente, creando este tipo de gestión en dichos sectores (Ver Lineamientos del 25 al 29). Incluso, el Lineamiento 29 admite que las cooperativas de primer grado constituyan voluntariamente cooperativas de segundo grado con personalidad jurídica y patrimonio propio, para organizar procesos comunes de producción y servicios, así como realizar compras y ventas conjuntas para alcanzar mayor eficiencia. De esta manera, las tradicionales CPA por ejemplo, tendrían una excelente oportunidad para trabajar con economías de escala y desarrollar la competitividad. Teniendo en cuenta el mayor despliegue de la ley del valor, el Lineamiento 27 aspira que las cooperativas mantengan relaciones contractuales con las empresas estatales, las demás formas de gestión y las unidades presupuestadas. También podrán hacer ventas directas a la población acordes con su objeto social.
Entre el 2010-2014 el número de socios en la provincia decreció en un 28% aproximadamente (Tabla 6). Esta situación estuvo dada por el proceso de descampesinización, lo que limitó evidentemente el número de personas
dispuestas a trabajar en el sector agropecuario. Se han dado un conjunto de factores positivos y negativos en los distintos entramados productivos del sector que lo hacen muy peculiar, repercutiendo estos en la tendencia decreciente que afrontó el sector cooperativo a nivel nacional y provincial (decreció en un 21% el número de asociados a CPA en la provincia).
Tabla 6. Situación de las cooperativas (CPA y CCS) en Villa Clara 2010-2014 Cooperativas
Número de
cooperativas Decrecimiento en % Número de asociados Decrecimiento en %
2010 2014 2010 2014
CCS 265,0 225,0 15 35.856,0 33.221,0 7
CPA 84,0 72,0 14 4.027,0 3.153,0 21
TOTAL 349,0 297,0 29 39.883,0 36.374,0 28
Fuente: (Donéstevez, 2007)
En general las cooperativas existentes entre el 2010 y el 2014 se dedicaron principalmente a las siguientes actividades como: cultivo de hortalizas y producción de viveros, cultivo de la caña de azúcar, cultivo de tabaco y cría de ganado bovino, dichas producciones representaron el 36.9%, 25.4%, 18.5% y 16.9% respectivamente del total.
El movimiento cooperativo agropecuario en el territorio se favoreció por la aprobación del Decreto Ley No. 300, aprobado en septiembre del 2012, donde se autorizó la entrega de tierras estatales ociosas en concepto de usufructo gratuito y por tiempo determinado a personas jurídicas o naturales, para su uso racional y sosteniblemente atendiendo a la aptitud de los suelos, en función de la producción agropecuaria, forestal y de frutales. Además, este crecimiento del sector privado, junto al fortalecimiento y profundización de la cooperación de las CCS.
Con relación con el aumento de la productividad y la eficiencia en las cooperativas se aprobó para las UBPC, el Acuerdo 7271 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros de julio 2012 y la Resolución 574 del 2012 del Ministerio de la Agricultura, este último considerado como el Reglamento General de las UBPC. Ambos dirigidos a implementar diversas medidas para eliminar las ataduras que restringen el funcionamiento y la gestión de este tipo de cooperativa.
También como parte de esta línea de trabajo en relación con el sector cooperativo, se ha apostado al desarrollo de las minidustrias. Siendo así que la perspectiva de desarrollo de las cooperativas en Cuba, incluye la utilización con eficiencia de las capacidades de producción locales de alimentos, con el fin de sustituir las importaciones y generar fuentes de empleo.
En las condiciones actuales debe considerarse el fortalecimiento y la ampliación del cooperativismo para todos los territorios del país, bajo las mismas condiciones, pues constituye y permite alternativas conscientes en cada territorio. El resultado de su extensión y oportunidad de desarrollo, debe considerarse a partir de la decisión de
las localidades, definiendo sus potencialidades y restricciones, lo cual permitiría la introducción de una economía autogestionada como herramienta de gobierno e integración con otros procesos económicos locales.
Las nuevas modificaciones legales son un hecho en los momentos actuales en el país, debido a la importancia de desarrollar el movimiento cooperativo en el sector agrícola, se proyecta así un programa de cambios en sus diversas actividades y formas de gestión.
Actualmente en el territorio el sector de la agricultura brinda empleo al 20% de los trabajadores empleados y las cooperativas asumen aproximadamente el 21% del total de trabajadores empleados en el sector; evidentemente representa un por ciento significativo. Además, el proceso de socialización de las tierras en los dos últimos decenios se concentró en el sector privado prueba de ellos está en la disminución del peso relativo de las cooperativas del tipo CPA y UBPC en la estructura agraria nacional. Sin embargo, en líneas generales el cooperativismo se presentan determinados limitaciones y estas son provenientes de:
1. la rigidez que presenta la legislación agraria referente a la formación de cooperativas y la limitada concepción que se tiene acerca de los tipos y gradaciones que puedan presentar la cooperación en la rama;
2. las limitaciones que impone al régimen agrario en los actuales mecanismos económicos, en materia de precios, mercadeo, suministros agropecuarios y mecanismos de dirección, los cuales limitan la consolidación de la empresa cooperativa;
3. las limitaciones en la colaboración y cooperación horizontal con las formas cooperadas de la pequeña explotación campesina, los que no permiten elevar los niveles de producción y aprovechamiento de los recursos naturales y materiales y;
4. la no participación en la toma de decisiones en cuanto al plan de producción y su ejecución.
Es necesario implementar un modelo de desarrollo cooperativo sostenible que considere, como elemento primordial, una estrategia con visión centrada en el contexto local, ajustado a las condiciones del territorio de Villa Clara, con énfasis la capacitación sistemática, para facilitar las destrezas y técnicas necesarias para los cambios de mentalidad imprescindibles.