• No se han encontrado resultados

Participación de la sociedad civil en el contexto del regionalismo postliberal en América Latina: análisis de las experiencias de la UNASUR y del ALBA-TCP

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2020

Share "Participación de la sociedad civil en el contexto del regionalismo postliberal en América Latina: análisis de las experiencias de la UNASUR y del ALBA-TCP"

Copied!
103
0
0

Texto completo

(1)UNIVERSIDAD ALBERTO HURTADO DEPARTAMENTO DE CIENCIA POLÍTICA Y RELACIONES INTERNACIONALES FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES. Participación de la sociedad civil en el contexto del regionalismo postliberal en América Latina: análisis de las experiencias de la UNASUR y del ALBA-TCP. MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE MAGÍSTER EN ESTUDIOS SOCIALES Y POLÍTICOS LATINOAMERICANOS NOMBRE ALUNMA: Renata Silveira D’Onofrio DIRECTOR DE TESIS: Pedro Mujica Barrientos. Santiago de Chile, noviembre de 2011.

(2) ÍNDICE Agradecimientos.......................................................................................................... 1 Dedicatoria .................................................................................................................. 3 Resumen ...................................................................................................................... 4 Introducción ................................................................................................................ 5 El Rol de la Participación Ciudadana y su Relación con la Integración Regional . 11 Introducción ............................................................................................................ 11 Ciudadanía y Sociedad Civil: Un Marco Conceptual ................................................ 14 Democracia Representativa y Democracia Participativa ........................................... 16 La Crisis de la Democracia Representativa y la Sociedad Civil en América Latina .. 28 Integración Regional y Sociedad Civil ..................................................................... 38 La Participación Ciudadana en al Unión de Naciones Suramericanas ................... 47 Introducción ........................................................................................................... 47 Origen de la UNASUR ........................................................................................... 48 Estructura y Funcionamiento de la UNASUR ......................................................... 51 Incorporación de la Sociedad Civil en la UNASUR ................................................ 53 Aportes de la Sociedad Civil en la UNASUR.......................................................... 64 Logros de la UNASUR ........................................................................................... 66 La Participación Ciudadana en Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos ...................................................... 71 Introducción .......................................................................................................... 71 Origen del ALBA-TCP ......................................................................................... 73 Estructura y Funcionamiento del ALBA-TCP....................................................... 78 Incorporación de la Sociedad Civil en el ALBA-TCP ........................................... 80 Aportes de la Sociedad Civil en el ALBA-TCP .................................................... 84 Logros del ALBA-TCP ........................................................................................ 88 Conclusiones .............................................................................................................. 91 La UNASUR ........................................................................................................ 93 El ALBA-TCP ..................................................................................................... 96 Bibliografía ................................................................................................................ 99.

(3) AGRADECIMIENTOS. Agradezco a Dios por posibilitarme disfrutar de momentos y oportunidades tan especiales y por el aprendizaje que me provee cada día de mi vida. A mi familia en Brasil por su apoyo, paciencia y comprensión en los largos momentos de mi ausencia. Agradezco a los profesores Thiago Rodrigues y Caroline Cotta de Mello Freitas que con su apoyo y sus palabras de incentivo me fueron esenciales en la realización de este magíster. A los compañeros del magíster con quién pudimos compartir momentos, visiones y experiencias tan ricas y distintas que reflejan la pluralidad y riqueza que compone nuestra linda América Latina. A Sidnei que siempre estuvo a mi lado apoyándome y comprendiendo mis momentos de ausencia debido a la dedicación al magíster. Al Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Alberto Hurtado, especialmente a la profesora Isabel Rodríguez, María Verónica Veras y Fabíola Berrios. A mí director de tesis, profesor Pedro Mujica, que con paciencia supo auxiliarme con sus comentarios y dirección de la tesis. A todos los amigos que hicieron de mi estadía en Chile una experiencia enriquecedora y decisiva. En especial, a los empleados y voluntarios de la Casa de Acogida (CIAMI), especialmente a la Hna. Arul, Claire Desprets y su linda familia, Viviana Gatica, Valerie Garrel y Ofelia que fueron esenciales en el aprendizaje sobre mi vida y sobre la realidad de las mujeres migrantes. A la Parroquia Latinoamericana donde tuve momentos muy especiales junto a la comunidad brasileña con la cuál pude descubrir y conocer aún más sobre mi propio país y a las demás comunidades latinoamericanas las cuales me hicieron enamorarme aún más por esta linda región y dónde pude aprender un poquito más sobre las diferentes culturas que la componen. Especialmente, quisiera agradecer al querido Padre Beto y sus ricos y divertidos asados, a la Hna. Nilsa por sus ricas comidas y postres, al Padre Idenilson, a Delio Cubides y 1.

(4) nuestras “filosóficas conversaciones”, a José Maria, a Fanny Caire, a Querubim por su inolvidable risa y a Ivonne Luyo que me ayudó con la revisión de mi tesis. En especial, agradezco a Eliane y Bruno, a Stephane y Luciano (Dudu), a Agatha y Cassio, a Yara y Thiago, a Creuza y Celio, a Fatima y Jorge, a Cleusa, a Ana, a Eliandro y Vanessa, a Carol San Martín, a Carol Paiva y tantos otros amigos que fueron mi familia en Chile y con quienes puede disfrutar de momentos muy especiales.. 2.

(5) DEDICATORIA. A los pueblos latinoamericanos que sufren con la marginación, exclusión y discriminación que, bravamente, luchan por el respeto de sus derechos y defienden la autonomía de poder construir una región más ética, más solidaria y más equitativa.. 3.

(6) RESUMEN. Esta investigación tiene como plataforma el análisis del rol de la participación de la sociedad civil en el contexto del regionalismo Latinoamericano, teniendo las experiencias de la UNASUR y del ALBA-TCP como enfoque de estudio. A través de esta discusión se intenta demostrar los aportes en legitimidad y credibilidad que representa la inclusión de actores de la sociedad civil en el espacio público regional posibilitando el fortalecimiento de la democracia. También recoge la creciente exigencia de participación por parte de estos mismos actores que aumenta con la crisis de la democracia representativa y con la influencia de la globalización. Para eso, se utiliza como marco teórico el concepto de democracia participativa.. 4.

(7) INTRODUCCIÓN. El presente texto tiene por objetivo analizar el rol de la sociedad civil en la iniciativa de integración regional que constituyen la UNASUR y el ALBA-TCP, así como los instrumentos adoptados por ellas para la inclusión de dicha sociedad civil en sus estructuras formales con el fin de demostrar la hipótesis de que, la incorporación de la sociedad civil a la esfera de la integración regional aporta legitimidad y credibilidad a las decisiones tomadas en este ámbito. En este sentido el texto intentará verificar la real contribución de las experiencias existentes en esta materia tanto en la UNASUR como en el ALBA- TCP. De acuerdo a la hipótesis indicada, el texto intentará averiguar sobre la importancia de incorporar diferentes actores de la sociedad en el debate que se produce en el ámbito de la integración regional con el propósito de crear un ambiente plural y más democrático por medio de la inclusión de los sectores sociales menos favorecidos y minorías étnicas al debate de carácter eminentemente político, cuyos intereses no son representados normalmente en el contexto institucional público. A partir de eso, entendemos que es posible introducir valores considerados relevantes por la sociedad civil, como el respeto a la diversidad, la igualdad política y el ejercicio colectivo del poder, las cuales son en la mayoría de las veces los valores vulnerados por las medidas adoptadas en estos ámbitos. El presente texto también hará un esfuerzo por demostrar el aporte que constituye la exigencia de participación de la sociedad civil en la toma de decisiones al permitirle abrir un espacio para presentar sus demandas y convertirlas en políticas públicas. A modo de contexto de los actuales procesos de integración regional, es necesario referirse a la consolidación del proceso de globalización que se produjo al fin de la Guerra Fría, cuando las relaciones entre los países, la economía y los problemas sociales pasaron a estar más próximos y más conectados generando una diversidad de consecuencias y conflictos. Se podría afirmar que a raíz de esto se hizo clara la necesidad de un trabajo en conjunto entre los países para tratar los problemas comunes y trabajar juntos frente a temas de relevancia internacional. 5.

(8) En ese sentido, se observa una pérdida de poder por parte de los Estados Nacionales con la identificación de la esfera económica como responsable de resolver las asimetrías y promover el desarrollo. Surgen nuevos actores globales como las organizaciones. internacionales,. organizaciones. no. gubernamentales,. empresas. transnacionales e incluso organizaciones criminales que mediante acciones y problemas que extrapolan las fronteras nacionales y alcanzan la esfera global permiten percibir también una aproximación de los Estados para tratar conjuntamente de tales consecuencias, como a la vez concertarse en el objetivo de expandir su voz en el escenario internacional. Dentro de este contexto se postula que el espacio nacional deja de ser el único ámbito de ejercicio de la adopción de decisiones políticas y económicas. Al contrario, el espacio público se ensancha hacia la esfera internacional o inter regional mediante el aparecimiento de actores no-estatales que exigen participar del proceso deliberativo. De esta manera, así como los problemas acentuados por el proyecto neoliberal desbordan las fronteras nacionales, el espacio público se amplía para el área de la integración regional y las relaciones internacionales en general. En este escenario se produce también una aceleración de los procesos de integración regional los cuales estaban basados en el desarrollo económico y en muchos casos pautados por políticas neoliberales como fue el caso de América Latina. Con ello, el propósito era la “ampliación y liberalización del comercio, la reducción o eliminación de barreras al mismo y al flujo de capitales” 1 cuyo objetivo era alcanzar una eficiente inserción en el sistema económico internacional. Este modelo de regionalismo fue definido por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) en los años 50 y 60 como regionalismo abierto. A partir de la creación del Área de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, su sigla en inglés) entre Estados Unidos, Canadá y México, se empiezan a desarrollar proyectos de integración en América Latina. Con ello, ya en los años 80 se percibe el surgimiento de una variedad de procesos de integración en la región latinoamericana; fundados básicamente en la proximidad geográfica con la finalidad de establecer o profundizar tratados de libre comercio entre los países vecinos. 1. SERBIN, Andrés. “Entre UNASUR y ALBA: ¿Otra integración (ciudadana) es posible?”. En: Anuario de la Integración Regional de América Latina y el Gran Caribe, Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales, Buenos Aires: 2007, p. 184.. 6.

(9) Entretanto, una crítica importante que se hace a estas alternativas es que están enmarcadas por una convergencia entre las élites políticas y económicas de la región sin que haya espacio para la incorporación de la sociedad civil en las tomas de decisión de las mismas. Principalmente tomando en cuenta el mayor interés de la ciudadanía en participar en los procesos de deliberación pública lo que se ve reflejado también en la esfera regional con la pérdida de legitimidad de los instrumentos que principalmente replican el modelo de democracia representativa. Por otro lado, a partir de los ataques terroristas del 11 de septiembre, los Estados Unidos transfieren la atención de sus intereses estratégicos en otras regiones del mundo lo que permite que los países de América Latina puedan concentrarse en sí mismos y en la región, conquistando más autonomía y más espacio en los mecanismos de negociación internacional. Valga resaltar que esta iniciativa fue acompañada por el surgimiento de varios líderes progresistas y de izquierda en la región que defendían una mirada hacía la región y una aproximación con sus vecinos. En ese contexto, empiezan a surgir iniciativas de integración y cooperación regional en contraposición al ALCA y sin la participación de Estados Unidos que reciben la denominación de regionalismo post-neoliberal o posliberal. Así, en 2004 se conforma la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN), fundada inicialmente en la elaboración de un acuerdo de libre comercio, con la inclusión no sólo de países andinos y del Cono Sur, sino también con miembros como Guyana y Surinam. Después de su implementación, la CSN expande sus áreas de actuación en búsqueda de una mejor coordinación y concertación política y diplomática entre los países de la región. También pretende desarrollar un espacio sudamericano capaz de integrar temas políticos, sociales, económicos, ambientales y de infraestructura con el objetivo de fortalecer la identidad latinoamericana con una mayor representación en los foros internacionales. En 2007, después del marco de dos Cumbres Presidenciales y durante la Cumbre Energética Sudamericana que se desarrolló en Venezuela, la CSN pasa a denominarse Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). Todavía en el marco de iniciativas de integración que pretendían implantar un nuevo modelo de regionalismo con espacio para la participación ciudadana y una mirada más solidaria y cooperativa, surge en la Cumbre de las Américas realizada en Mar del Plata en 2004 la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA) presentada 7.

(10) por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez cuyos objetivos son “reforzar la autodeterminación y la soberanía de los pueblos proponiendo una alternativa de integración que contrarreste las políticas económicas propuestas e implementadas a finales del siglo pasado” 2 que siguen los principios neoliberales propagados por el Consenso de Washington. Pretende crear un modelo de desarrollo independiente cuyo propósito principal es complementar la economía de la región fortaleciendo la cooperación y la solidaridad. De esta manera, se intenta revertir las asimetrías intensificadas por la globalización neoliberal y por el modelo económico vigente a través de la conformación de una nueva lógica capaz de incorporar las minorías, como los indígenas y afro descendientes, y promover un desarrollo más sustentable y equitativo. El texto enfoca el análisis en las iniciativas de la UNASUR y del ALBA-TCP debido a su interés en incorporar la sociedad civil en sus estructuras, es decir en los debates, en la presentación de demandas y en la toma de decisiones. Lo anterior se ve reflejado tanto en sus objetivos como en los proyectos que apuntan a englobar la participación ciudadana. En ese sentido, es posible sostener que proponen un modelo de integración novedoso que tiende a romper con los patrones tradicionales del proceso de regionalismo, porque presentan un enfoque solidario, ético y más democrático. Además de ser alternativas propiamente latinoamericanas abandonan la práctica de seguir tendencias y patrones extranjeros. Es importante resaltar que la incorporación de la participación ciudadana en la esfera de la integración regional pretende aportar una mirada democrática a los procesos de integración en que la sociedad civil pueda incluirse en el proceso político de toma de decisiones y no solamente reflejar el modelo de democracia representativa que, cada vez más, afronta voces de descontento. Así mismo, este texto se identifica con el concepto de democracia participativa, el cuál defiende la igual incidencia de los individuos en la toma de decisiones. Es decir, los ciudadanos deben participar de forma activa de los procesos de deliberación pública con el objetivo de presentar sus demandas y convertirlas en políticas públicas. De esta manera, se promueve el respeto a las minorías, se abre espacio al pluralismo y a la 2. ARAVENA, Francisco Rojas (2009). “Integración en América Latina: Acciones y Omisiones; Conflictos y Cooperación”. San José (Costa Rica): Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), 2009, p. 37.. 8.

(11) diversidad existente en nuestras sociedades y se confiere más legitimidad a las decisiones alcanzadas de forma colectiva. Se postula que al incluir nuevos actores en el debate público se democratiza la agenda de discusión y se evidencian necesidades y problemas colectivos antes tratados con negligencia lo que permite hacer frente a las críticas del modelo de democracia representativa. Con tal fin se realiza en este estudio una investigación documental que se compone por un nivel descriptivo en el cual se presenta el contexto y los elementos que condujeron a la crisis de legitimidad de la democracia representativa, como también las circunstancias que permitieron la transformación del regionalismo latinoamericano de una etapa liberal a una etapa posliberal. También se aplica un nivel correlativo en que se contraponen las características y definición de la democracia representativa y de la democracia participativa. Al mismo tiempo que se relaciona la democracia participativa en el escenario de la integración regional en América Latina, se realiza un análisis de los instrumentos de integración regional de la UNASUR y del ALBA-TCP y además de las innovaciones democráticas para incluir la sociedad civil en el debate regional. De esta manera, el primer capítulo explora las corrientes que defienden la democracia representativa y participativa, exponen los beneficios y las razones de integrar el modelo participativo al patrón vigente. También recoge el escenario que culminó con las críticas al proyecto neoliberal y a la democracia representativa. Por último, relaciona la democracia participativa con el contexto de la integración regional, así como los elementos más esenciales para que esta sea incluida de forma definitiva a los mecanismos de integración regional. El segundo capítulo analiza el mecanismo de integración regional de la UNASUR. Por ello se examina su formación, su estructura formal, sus iniciativas para la inclusión de la participación ciudadana, como los alcances y logros obtenidos hasta el momento. En ese sentido, se verifican los documentos elaborados a partir de las reuniones y cumbres de los presidentes y ministros de los países miembros de la UNASUR y también los informes producidos en la Cumbre Social de Cochabamba. Finalmente, el tercer capítulo abarca la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP). En esta 9.

(12) oportunidad se estudia el surgimiento, su estructura formal, sus propuestas e iniciativas de abrir espacio de manera institucionalizada a la participación ciudadana. También se evalúan los alcances y logros emanados de estas experiencias. Con ese objetivo, se analizan los documentos de las cumbres presidenciales, así como los resultados de los encuentros de los movimientos sociales y la institucionalización del Consejo de Movimientos Sociales. El último capítulo se conforma por las conclusiones en que se compara los avances y logros de las iniciativas de la UNASUR y del ALBA-TCP al incluir la sociedad civil a su estructura deliberativa, exponiendo los resultados del presente trabajo de tesis.. 10.

(13) EL ROL DE LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y SU RELACIÓN CON LA INTEGRACIÓN REGIONAL. -. Introducción. Se postula que las asimetrías y desigualdades existentes en nuestras sociedades no sólo se restringen a temas de fondo económico. Ellas también permean el sector político, es decir la participación política de los ciudadanos se limita actualmente a la elección de representantes de élites que periódicamente se intercambian en el poder. Con eso, muchos grupos que componen la sociedad no tienen espacio para incidir en la toma de decisiones políticas. Este escenario se consolida con el refuerzo de la democracia representativa como opción a los gobiernos autoritarios frente a una situación de crisis económica enfrentada por muchos países con el fin de la Guerra Fría. Este modelo de democracia fue difundido como la forma de facilitar la participación de todos en la política por medio de las elecciones, pues confiere igual peso a los votos de cada ciudadano lo que le otorga una falsa idea de igualdad. En este momento, los Estados-nacionales son considerados el único espacio político para el ejercicio de la democracia y los asuntos de frontera son responsabilidad de los expertos y representantes políticos. Sin embargo, se podría afirmar que este argumento ya no puede ser sustentado frente a las crecientes desigualdades intensificadas por el proyecto neoliberal y a la diversificación de actores los cuales emergen como consecuencia de la globalización. Estos nuevos actores complejizan la escena política y conceden a la sociedad un carácter mucho más diverso y plural. Amplían el espacio público y exigen incidir en el proceso deliberativo, porque ya no se sienten representados, tampoco se identifican con la misma élite que pugna en el poder. Al contrario, requieren el espacio para la presentación de sus demandas, así como la posibilidad de decidir sobre temas de fondo colectivo que a su vez también se hicieron más complejos. De esta manera el espacio público no está más restringido al ámbito nacional, pues así como los problemas desbordan las fronteras de los Estados, el 11.

(14) espacio público se ensancha. En este sentido, es posible observar una interconexión entre las esferas locales, nacionales, regionales e internacionales. Al mismo tiempo que la sociedad civil traspasa estos límites y exige participación en ellos. Se postula que ello se acentúa debido a la irrupción de la esfera política por la esfera económica la cual pasa a ser el centro divisorio de los asuntos públicos. Con eso, se observa la privatización del espacio público, pues este pasa a funcionar según los intereses de ciertos grupos. De esta manera, pareciera que las decisiones políticas pasan a ser tomadas al margen de la institucionalidad, transformando el proceso en un simple trámite o incluso un teatro para mantener las apariencias. Como consecuencia, las instituciones pierden su credibilidad, así como las decisiones políticas pierden su legitimidad, porque ya no están dirigidas a atender los intereses de la colectividad, al contrario tienen por fin, satisfacer los intereses de grupos privados. Supone que ello, no deja de afectar la esfera de la integración regional que inicialmente, se ve constituida por la lógica neoliberal y la democracia representativa lo que es definido como regionalismo abierto. Este modelo de integración regional se caracteriza por la concentración del poder en manos de los representantes de gobierno, es decir presidentes y ministros, lo que conlleva a un proceso de elitismo en la toma de decisiones. Con eso, recibe muchas críticas por su “déficit democrático” al no abrir espacio para que actores no-estatales puedan incidir en las deliberaciones. Empero mediante la emergencia de nuevos actores y la intensificación de las asimetrías y diferencias regionales, así como la creciente desconfianza del modelo de democracia representativa, la esfera regional empieza a transformarse al intentar abrir espacio para nuevos mecanismos de integración los cuales pretenden incluir la sociedad civil como actor irrefutable del proceso deliberativo. Este nuevo contexto se define por regionalismo posliberal o post-neoliberal lo que se implementa con la llegada al poder de líderes progresistas o de izquierda los cuales comparten de los ideales de democratización de la arena de la integración regional. De esta manera, es posible concluir que la sociedad civil ya no puede estar excluida de la escena política, más aún se debe trabajar para promover la distribución del poder político, lo que promovería una revaluación del espacio público como ambiente colectivo. Por otro lado acerca a la ciudadanía en temas de fondo político y al. 12.

(15) sector público, lo que permite reverter la lógica de que el ciudadano es solamente un receptor de derechos. En ese sentido, sería posible instalar de forma definitiva una nueva relación de los ciudadanos con el público y con la política, pues al trabajar en conjunto para la solución de problemas comunes es posible promover un acercamiento de la colectividad a los temas de su entorno. Además, abriría camino para un proceso de deliberación colectiva en que los ciudadanos deben aprender a alcanzar un consenso por medio del disenso, es decir a través de un proceso de discusión en que posiciones distintas son presentadas con el propósito de alcanzar un punto común. De esta manera, se postula crear en la comunidad una nueva identificación con el público por establecer la idea de construcción en conjunto lo que atribuye un carácter más legítimo a las decisiones las cuales estarán más conectadas a la realidad ciudadana. Como consecuencia, sería posible revalorizar el concepto de democracia ya que los ciudadanos tienen la oportunidad de ser los forjadores de su nueva realidad. Así se pretende demonstrar que lo mismo ocurre en el contexto de la integración regional, pues al permitir que la sociedad civil pueda participar de la toma de decisiones pareciera que se facilita el acercamiento de pueblos distintos, pero que a la vez comparten de las mismas dificultades y de los mismos ideales de bien común. Con eso, es posible crear una identidad latinoamericana y romper con las desconfianzas existentes entre los pueblos de la región debido a anacrónicos conceptos nacionalistas los cuales bloquean las relaciones entre los países hasta hoy día. En ese contexto, sería posible hablar de un escenario de convergencia entre la democracia representativa y participativa como alternativa para enfrentar las asimetrías existentes en América Latina, además de posibilitar la construcción de organismos verdaderamente latinoamericanos cuyos objetivos sean dirigidos a las necesidades de nuestra región y con lugar para una interconexión entre el ambiente público local, nacional y regional. De esta manera, sería viable profundizar las experiencias positivas existentes en el campo de la participación ciudadana, difundir sus logros y beneficios con el propósito de intensificar el aprendizaje participativo en la región.. 13.

(16) -. Ciudadanía y Sociedad Civil: Un Marco Conceptual. Antes de empezar la discusión sobre la democracia representativa y la democracia participativa, es importante demarcar lo que se entiende en este estudio acerca del concepto de ciudadanía y por sociedad civil. Una definición característica de la ciudadanía moderna remite al concepto desarrollado por T.H. Marshall en los años 50. En esta concepción lo que confiere al individuo el estatus de ciudadano es el hecho de poseer derechos, es decir derechos civiles, políticos y sociales. Los derechos civiles fueron conquistados en el siglo XVIII y abarcan los derechos individuales de libertad, igualdad, propiedad, libre desplazamiento, derecho a la vida, a la seguridad, etc. Ellos surgen en el contexto de la Revolución Francesa (1789) y la Revolución Americana (1776) en que los derechos civiles pasaron a ser otorgados a todos los individuos siendo considerados derechos naturales del hombre. Como resultado se consolidaron los mismos a través de la Declaración de Derechos del Hombre de la Revolución Francesa, la cual explicita que todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos. De ahí emanaron las libertades civiles de conciencia, de expresión, de opinión y de asociación, así como el derecho a la igualdad y el derecho a la propiedad. Los derechos políticos, a su vez, surgieron en el siglo XIX y engloban la libertad de asociación, de reunión, el sufragio universal, de organización política y sindical, la participación política y electoral, etc. Se caracterizan por ser derechos individuales ejercidos de forma colectiva. Ya los derechos sociales y económicos fueron alcanzados en el siglo XX originados de las luchas del movimiento obrero y sindical. Por lo tanto, comprende el derecho al trabajo, a la salud, a la educación, a la jubilación, al seguro de paro o desempleo. En la segunda mitad del siglo XX, ya en el período posguerra, aparecieron los derechos de los grupos humanos, es decir el pueblo, la nación, las colectividades étnicas o la propia humanidad. Por eso, en el caso del pueblo está relacionado al derecho a la autodeterminación, derecho al desarrollo, a la paz, al medio ambiente, etc. En lo que concierne los “nuevos movimientos sociales”, asociados al fenómeno de la 14.

(17) globalización, estos derechos se asocian al medio ambiente, al consumidor, derechos de las mujeres, de los niños, de las minorías étnicas, de los jóvenes, de los ancianos, etc (Viera 1998). Esa forma de concebir la ciudadanía fue incorporada por la corriente liberal que defiende la ciudadanía como la libertad de tener derechos los cuales deben ser protegidos y garantizados por el Estado, es decir se trata de una libertad negativa en que el ciudadano no se involucra con su entorno colectivo. Sin embargo, como afirma Nun (2000), el concepto de ciudadanía es una construcción social y histórica, muchas veces asociado a luchas sociales, que se sustenta en condiciones materiales e institucionales, además de una cierta imagen del bien común y de los medios para convertirlo en realidad. Por lo tanto, posee un carácter cambiante que le permite adaptarse a los acontecimientos históricos y, a veces, retomando principios de definiciones anteriores, como ocurre con el concepto contemporáneo que se inspira en la ciudadanía griega y de las repúblicas romanas para absorber el principio de la responsabilidad del individuo con el colectivo. Con eso, la ciudadanía recupera la característica de poder decidir sobre los asuntos de su comunidad política lo que se conviene denominar libertad positiva. Conforme expone Vieira (1998), el resurgimiento del concepto de sociedad civil está relacionado con la lucha de los movimientos sociales contra el autoritarismo de los regímenes comunistas y de las dictaduras militares, especialmente en Europa Oriental y en América Latina. En este escenario, la sociedad civil aparece vinculada a los procesos de diferenciación entre Estado y mercado, derecho privado y derecho público. Ella introduce una mirada ética sobre la forma de interacción del Estado y del mercado con la sociedad y propone la limitación de tal influencia. También está asociada a la institucionalización legal de formas de control de la sociedad civil sobre el aparato administrativo del Estado. Por fin, está relacionada a la idea de autonomía social con la exigencia de instituciones intermediarias entre los individuos, el Estado y el mercado con el objetivo de institucionalizar conceptos éticos que no son producidos ni por el Estado, ni por el mercado. La incorporación de las asociaciones civiles y de los movimientos sociales en el espacio público promueve una confrontación política de las iniciativas sociales por 15.

(18) medio de la exposición de temas de su interés, así como de sus proyectos conllevando a una ampliación de la agenda pública cumpliendo así un importante rol en la construcción del espacio público. En este sentido, la sociedad civil adquiere un papel de participación política en la introducción de nuevos temas para el debate público sin involucrarse en la estructura administrativa del Estado. Además, la sociedad civil puede influir en el sistema político y económico planteando cuestiones de carácter éticopolítico-cultural (Viera 1998). Los partidos políticos no son considerados como sociedad civil porque se comportan como instituciones de defensa de los intereses del Estado ya que están orientados a acceder al poder y se concentran en el modelo de Estado que quieren cambiar o conservar y no en el interior de la sociedad civil. En ese sentido, este estudio entiende el concepto de ciudadanía como la revaloración de la esfera pública en que los individuos pueden actuar colectivamente y participar de deliberaciones comunes sobre todos los temas que afectan a la comunidad política. Con eso, es posible construir una identidad política basada en valores de solidaridad, autonomía y del reconocimiento de la diferencia (Viera 1998).. -. Democracia Representativa y Democracia Participativa. Actualmente se discute mucho respecto de la democracia en las sociedades occidentales, se observa manifestaciones y protestas que exigen cada vez más equidad o que, a la vez acusan a un gobierno de no ser democrático o no respetar principios básicos para que un sistema igualitario deba funcionar de forma adecuada. Al mismo tiempo, se percibe una difusión importante de la democracia por el mundo. Es decir, pueblos los cuáles vivían sobre cierta opresión o que no se sienten representados por el gobierno vigente, exigen que su país o región sea conducida de forma democrática. Como es el caso de las recientes revoluciones en los países árabes, como Egipto y Tunisia en el que por medio de protestas la población pudo derrocar el gobierno autoritario inspirándose en principios democráticos. Con eso, es importante preguntarnos, ¿cuáles son las razones que hacen de la democracia un sistema de gobierno tan popular hoy día? 16.

(19) También es importante reflexionar sobre el modelo de democracia vigente y las razones que lo hacen ser muy criticado actualmente por distintos sectores populares, como estudiantes, homosexuales y grupos étnicos. Por fin, es esencial cuestionarnos acerca de las alternativas que tenemos para, de hecho, alcanzar un sistema democrático que pueda satisfacer las demandas de los distintos actores presentes en la esfera pública hoy día. La idea de democracia otorga un carácter de legitimidad a la vida política moderna lo que incluye las normas, leyes, políticas y decisiones, como explica Held (2002). Estas parecen estar justificadas si son constituidas bajo la idea de democracia. En ese sentido, se puede concluir que la democracia trae la noción de ser una forma de gobierno capaz de cumplir o respetar las normas y las leyes con el objetivo de atender las necesidades de la población. También se ve fortalecida por ser un sistema de gobierno que contiene la posibilidad de participación de la población, considerando que cada modelo de democracia defiende su propio mecanismo para que la ciudadanía pueda expresarse, ya sea en la elección de sus representantes o en consultas públicas y referéndum, u otras maneras de conocer la opinión y lo que desea la ciudadanía de sus gobernantes. Lo que le confiere un carácter no autoritario, pues de esta manera se plasma la idea de que las demandas de la población serán escuchadas y respetadas, con eso, obtiene mayor apoyo de los ciudadanos. Por eso, actualmente hay una importante adherencia a la idea de democracia como una forma de organizar la vida política, sin embargo este es un fenómeno reciente considerando la existencia de gobiernos autoritarios, algunos iniciados con la Guerra Fría o en las décadas siguientes a su implantación y terminados a finales de los años 80 y comienzos del 90 en el caso de América Latina. También se puede mencionar ejemplos en África de países que alcanzaron su independencia a penas en los años 70 y 80, como ocurrió con Angola, Mozambique y Zimbabue. Ya en el lado Este de Europa, se pudo observar la fragmentación de Yugoslavia y la formación de nuevos países que declararon su independencia después de años reivindicando su autonomía. Además, el autor explica que hoy en día muchos países y sus instituciones se consideran democráticos, no obstante al analizar la historia de su formación y consolidación se percibe “la fragilidad y la vulnerabilidad de los arreglos. 17.

(20) democráticos” 3. Es posible afirmar que este es el caso de las democracias en América Latina las cuales se caracterizan por una fuerte concentración de poder en manos de su gobernante, la personalización de la política, la cooptación del gobierno y partidos políticos por los poderes fácticos y, por fin, por una política elitista. También es importante observar que en un pasado reciente esta región pasó por golpes militares, elecciones fraudadas y la existencia de guerrillas que impedían el desarrollo de la democracia. Held aclara que la noción de democracia está relacionada a una concepción de Estado en que exista, de cierta manera, una forma de “igualdad política” entre sus miembros. Sin embargo, en la historia es posible observar varios intentos de reducir el concepto de “pueblo” a ciertos grupos privilegiados como, por ejemplo, “los propietarios, los hombres blancos, los hombres educados, los varones, aquéllos con determinadas capacidades u ocupaciones, o los adultos” 4. Lo que resultó en la estructuración de varias formas de desigualdad en las sociedades actuales, sobre todo, la que tiene que ver con la representación política. Esto ocurre, principalmente, con los grupos minoritarios sea por su origen étnica o por ser más debilitados socialmente tienen menos espacio de representación de sus intereses en el sistema político actual de lo que los grupos mayoritarios o más prósperos económicamente, como subraya Santos 5. Se postula que esta manera de ordenar la participación política es una paradoja en relación a la propia expresión de “igualdad política” lo que produce una pérdida de credibilidad y legitimidad del propio sistema democrático ya que la concentración de la deliberación política en manos de grupos privilegiados impide que la opinión de todos los miembros de la sociedad sea considerada. Como consecuencia, se produce un alejamiento del ciudadano común de la esfera política, pues este no se siente representado por estos grupos que se perpetuán en el poder y tampoco se identifica con los mismos. Esta concepción elitista está muy relacionada al modelo de democracia defendido por Schumpeter. En su definición presenta la democracia como un método 3. HELD, David. “Modelos de Democracia”. Alianza Ensayo, Madrid: 2002: pág.15. Ibidem, 2002: p. 17. 5 SANTOS, Boa ventura de Sousa. “Democratizar a democracia”. Civilização Brasileira, Rio de Janeiro: 2009: p. 54. 4. 18.

(21) político 6 en que ciertos individuos tienen el poder de tomar decisiones, sean legislativas o administrativas, constituyéndose en líderes políticos. Estos mismos individuos adquieren este privilegio después de ser elegidos por medio de un proceso electoral, lo cual les atribuye legitimidad para las posteriores decisiones. En este sentido, el ciudadano puede expresarse políticamente a cada cierto periodo para autorizar a alguien que actúe en su nombre. No obstante, estos representantes se constituyen por miembros de élites políticas, pues estos serían los más capacitados para entender y tomar decisiones en el ambiente político. Además, considera válido ciertos tipos de discriminación sustentados por la cultura política local, es decir admite que un país sea democrático según el método político el cual defiende, pero si cierta religión o etnia no es aceptada por la mayoría. no se le concede el derecho de voto o de participar del sistema político 7. En este modelo, Schumpeter considera el ciudadano común como incapaz y emocionalmente débil para tomar decisiones en el ámbito político, sobre todo porque se deja llevar por sus emociones. También puede ser manipulado por una gran avalancha de publicidades, por eso debe estar restricto al consumo y a la esfera privada. Los temas que abarcan la política, sean nacionales o internacionales, son tan lejanos a la realidad del ciudadano común que es imposible que él sea capaz de hacer un análisis coherente 8. Según él, la democracia no puede convertirse en una forma de gobierno auto regulada y preocupada por el bien común, porque, en primer lugar, esto facilitaría la manipulación de la toma de decisiones por intereses privados, pues Schumpeter ve el individuo como susceptible a impulsos siendo, por lo tanto, fácil de ser influenciado. Además el individuo no tiene la calidad racional de formular una concepción práctica del bien común, al contrario se enreda con ideas vagas y poco definidas. En segundo lugar, considera que es muy difícil establecer un bien común a todos o a la mayoría de la población ya que cada individuo tiene su forma particular de entender el bien común. Consecuentemente, sería muy difícil reunir todas las voluntades. 6. SCHUMPETER, Joseph A. “Capitalismo, Socialismo e Democracia”. Fondo de Cultura Econômica, Rio de Janeiro: 1961: p. 296.. 7 8. Ibídem, 1961: p. 298-299. HELD, David. “Modelos de Democracia”. Alianza Ensayo, Madrid: 2002, p. 200 - 203.. 19.

(22) individuales en un bien común 9. Por eso, él afirma que la democracia como forma de selección de los representantes del pueblo evitaría que esto ocurriera y proporcionaría un mayor control de los encargados del poder, pues la población podría, en cualquier momento, cambiar o manifestarse en contra de su representante en el caso de que no esté satisfecha con él. La forma de participación de los ciudadanos comunes en la política, según la visión de Schumpeter, se da por medio del voto y de la discusión, pero admite el uso del referéndum como herramienta de consulta al pueblo a los temas más importantes en debate. Para facilitar el trabajo de los líderes, los ciudadanos deben evitar influir en sus deliberaciones y opiniones 10. En resumen, el método democrático defendido por Schumpeter abarca la elección de un líder por medio de una competencia libre entre los candidatos, sin embargo este líder puede presentar debilidades en su posición de liderazgo, por eso se hace necesario elegir también los miembros del parlamento los cuales, a través de la delegación, reciben la tarea de representar el pueblo en el ejercicio del poder. También en este escenario surge la figura de la burocracia que cumple la función de administrar los asuntos que hacen funcionar las instituciones del gobierno y aconsejar los políticos que conducen los ministerios. Es posible afirmar que muchas características de este modelo de democracia prevalecen en el Occidente actualmente, no obstante es una visión que genera ciertos cuestionamientos ya que ve los ciudadanos comunes con una mirada bastante despreciativa. Considerándolos como alienados de los asuntos políticos y poco o nada capacitados para involucrase con ellos, no obstante no define las condiciones que capacitan a un miembro de la élite para ser un potencial líder. De esta manera afirma que existe una mayor falta de interés por los asuntos políticos por parte de los individuos con más educación que aquellos con menos educación, pues ellos no se sienten responsables por la política y ni tampoco se dedican a ella ya que ésta se encuadra en el ámbito de los hobbies. Así que subraya “(…) el abogado está en condiciones de percatarse de la importancia jurídica de los hechos, 9. SCHUMPETER, Joseph A. “Capitalismo, Socialismo e Democracia”. Fondo de Cultura Econômica, Rio de Janeiro: 1961 p. 307-309. 10 Ibidem, 1961: p. 306.. 20.

(23) debido a años de trabajo y dedicación bajo el estimulo de consolidar su competencia profesional. Bajo un estimulo que no es menos poderoso, él concentra sus conocimientos, su intelecto y su voluntad en el estudio del caso”. En el caso de una discusión política, “él no se interesa en absorber la información y en someterla a un análisis crítico, que él sabe muy bien cómo hacerlo. Y se queda impaciente con argumentos largos y complicados. Todo eso muestra que, sin la iniciativa que tiene origen en las responsabilidades inmediatas, la ignorancia persistirá, incluso frente a un conjunto de informaciones completo y correcto” 11. Frente a este argumento, es posible notar que existe una relación con lo que defienden los teóricos de la democracia participativa y este punto de la explicación del autor, pues él discurre sobre la asociación entre la responsabilidad y el interés por la política. Esto se ve reforzado, pues cree que la falta de responsabilidad hacía la política es lo que genera la falta de interés de los individuos comprometiendo su capacidad de análisis. Los teóricos de la democracia participativa, a su vez, defienden que mediante una mayor participación política de los individuos se podrán ver estimulados su responsabilidad y su interés por la misma re-estableciendo la conexión entre individuo y la política. El autor también concibe la democracia como una técnica que exige una capacitación previa e ignora el juicio que pueden tener los ciudadanos sobre ella lo que abre paso para una forma de democracia paternalista y clientelista alejando aún más los ciudadanos de participar en ella. Es una paradoja que los ciudadanos puedan elegir sus representantes, pero que sean incapaces de entender las cuestiones políticas en discusión, pues para decidir sobre un representante es necesario comprender lo que está pasando en la escena política o tener un juicio sobre ella. Se podría afirmar que al limitar la participación ciudadana al voto a cada cierto periodo se aleja al ciudadano común de la esfera pública haciendo con que el concentre sus energías en la esfera privada empeorando el carácter individualista existente hoy día en las sociedades occidentales. Además, crea la idea de separación y oposición de intereses entre las dos esferas.. 11. Ibidem, 1961: p. 319 – 320.. 21.

(24) Se postula que también genera una cierta estandarización de los ciudadanos por medio del proceso electoral, pues considera todos los votos con el mismo peso basado en el argumento de que así todos pueden ser iguales. Sin embargo, no considera la opinión de las minorías ni tampoco el pluralismo y la complejidad social que forma nuestras sociedades lo que conlleva a ignorar las demandas de las clases o grupos excluidos. Sin embargo, es importante reconocer que existe la dificultad en la conformación de un ideal de bien común por el ciudadano común, así como hay mucha resistencia del individuo en cuanto a la necesidad de involucrarse en temas de interés colectivo sobre todo al considerar poblaciones muy numerosas y sujetos que están, cada vez más, acomodados y preocupados por sus proyectos personales y, por eso, dedican muy poca o ninguna atención a reflexionar acerca de su entorno social. Ello ocurre porque la política adquirió un estatus de ser muy técnica o muy confusa y burocrática para que personas comunes puedan entenderla, así que se conforma en dejarla bajo las manos de aquellos que se consideran capaces de comprenderla. En contrapartida, pareciera que la concentración de poder en las élites es una contradicción con el concepto de participación e igualdad políticas defendidos por los teóricos de la democracia participativa. Para ellos, la participación tiene que ver con la incidencia igual de los individuos en la toma de decisiones. También se refiere a la participación en el escenario político y la intervención directa de los agentes sociales en actividades públicas, no obstante excluye los partidos políticos, pues no se trata aquí de elegir autoridades (Grau 1997). Es la igualdad política que engloba el poder en la determinación de las consecuencias de las decisiones (Pateman 1992). Para que haya igualdad política es necesario que haya pluralismo político pues, como presenta Grau refiriéndose a la definición de Sartori, el pluralismo está relacionado con el valor de la diversidad, para eso remarca la importancia del “disenso, la oposición, la política de adversarios y la discusión” 12. En ese sentido, es posible hablar del pluralismo cultural y social, es decir un ambiente donde las asociaciones puedan ser creadas y organizadas de forma espontánea sin la interferencia del Estado, en las cuales no haya exclusión de actores y que todos los intereses y valores tengan. 12. GRAU, Nuria Cunill. “Repensando lo público a través de la sociedad”. Editorial Nueva Sociedad, Caracas (Venezuela), 1997: p. 154.. 22.

(25) espacio para ser expresados igualmente y con respeto a las minorías. Con eso, se permite el aumento de vínculos sociales reemplazando la concepción privada de relación entre los individuos. De esta manera, el concepto de pluralismo defiende el disenso para que se puedan alcanzar el consenso. Este es entendido como una idea común surgida a través de un proceso de deliberación y persuasión recíproca (Grau 1997). Esta noción converge con el principio de legitimidad democrática, pues esta solamente puede ser alcanzada por medio de la deliberación en el proceso de construcción y tomas de decisiones políticas. La deliberación tratase ya de “la posibilidad de ‘construir’ un interés público y de la exposición pública de intereses particulares, con base en la formación de opinión libre, expresión y discusión” 13. Se supone que al promover un proceso de deliberación plural en que opiniones distintas son consideradas, se permite la convergencia colectiva en la búsqueda de soluciones para problemas comunes lo que permite no sólo compartir el problema, sino que difundir una forma más solidaria y colectiva de interacción entre los involucrados, pues rompe con los patrones individualistas y competitivos existentes actualmente en nuestras sociedades. También se podría afirmar que facilita la mayor visibilidad de los problemas en muchas comunidades poco privilegiadas que, muchas veces, se ven excluidas de las discusiones públicas. Al mismo tiempo que facilita la democratización de la agenda de discusión y del propio debate al incluir temas y opiniones de diferentes sectores de la sociedad antes poco escuchadas o discutidas lo que posibilita, al final, abrir camino para una distribución del poder. Valga resaltar que una condición importante para el desarrollo de la deliberación es la no existencia de jerarquía en el proceso de discusión en que no hay argumento más importante o más relevante que otro, lo que es importante es que se dé la victoria al mejor argumento. El proceso deliberativo funciona por la razón práctica y no está basado en la experiencia. Por lo tanto, no puede haber la imposición de un mandato de alguien elegido por los demás individuos, al contrario es un proceso fundado en la. 13. Ibidem, 1997: p. 156.. 23.

(26) libertad en que se permite el cambio de opiniones, después de sufrir una confrontación o discusión frente a otras ideas y valores (Grau 1997). Con eso, se permite la participación de cualquier individuo u organización interesada. ya. que. no. exige. ningún. conocimiento. técnico. o. experiencia.. Consecuentemente, incentiva los individuos a involucrarse en temas de interés público acercando las personas a su colectividad. Sin embargo, es importante reflexionar sobre la posibilidad de cooptación de este sistema de deliberación por las élites políticas o económicas, principalmente, al considerar la grande asimetría y desigualdad en el acceso a los recursos existente en nuestras sociedades. Además, es esencial pensar cómo este sistema deliberativo se mantendría en el tiempo, es decir ¿de qué manera se haría sustentable sin el apoyo o sin la convivencia con las élites políticas y/o económicas ya que estas no pueden desaparecer, al contrario, van estar siempre permeando las esferas que constituyen nuestras sociedades? La democracia participativa cuestiona si en la visión de la democracia liberal o representativa los derechos reconocidos formalmente pueden ser respetados en la práctica, pues considera que el reconocimiento formal de los derechos es importante, pero pierden su valor si no pueden ser respetados en la realidad. Explican que los derechos son los elementos principales para la organización de una sociedad civil moderna, por eso es importante las luchas para establecer los derechos como institución. Sin embargo, una lucha centrada exclusivamente en los derechos no es suficiente, esta lucha debe ampliarse para el ámbito del poder donde las demandas sociales puedan ser agregadas. Actualmente, esta función está concentrada en los partidos políticos y en los parlamentos (Grau 1997). Los teóricos de la línea participativa también afirman que hay una parcela importante de la población que está restringida debido a una combinación de falta de recursos y oportunidades y no puede participar de forma activa en la vida social y política, es decir existe una parte importante de la población que enfrenta la pobreza, el desempleo y la falta de acceso a la educación, por ejemplo. Lo que genera desigualdades y asimetrías en la sociedad las cuales dificultan el ejercicio pleno de sus derechos. Esto se agrava frente a las desigualdades de sexo, raza y clase por eso es imposible considerar que los individuos sean verdaderamente “libres” e “iguales”. 24.

(27) Es más los expertos de la corriente participativa critican el Estado en su forma liberal y representativa, porque lo consideran como reproductor de las desigualdades de la vida cotidiana, pues su estructura se ve permeada por las mismas desigualdades presentes en la sociedad lo que refuerza las mismas. Además, impone ciertas condiciones, como de educación o edad limitando el rango de personas a ciertos grupos sociales que puedan hacer parte del mismo. En este sentido, es posible concluir que este modelo de Estado no es imparcial e independiente ya que beneficia determinados sectores de la sociedad y limita el acceso de otros, por lo tanto, no se puede hablar de una sociedad en que los ciudadanos puedan ser “libres” e “iguales”. Pareciera que estas desigualdades se acentúan aún más, pues el proyecto liberal trata la esfera del Estado y de la sociedad por la mirada de la separación y de la oposición entre ellas. Considera la sociedad como defensora de derechos para protegerse del Estado. Por otro lado, la esfera del Estado se vuelve privada en la medida en que las decisiones son tomadas en las afueras de su campo de acción las cuales visan a beneficiar un cierto sector de la sociedad. De esta manera, la sociedad no se identifica con la esfera estatal y tampoco se siente como un complemento de ella, al contrario considera que sus propios representantes actúan en contra de los intereses sociales. Por eso, la democracia y las instituciones gubernamentales actuales pasan por un proceso de cuestionamiento, pues la ciudadanía ya no se identifica con las mismas. Es posible afirmar que existe una disonancia en cuanto al concepto de democracia que tienen los representantes y el que desea la ciudadanía. Lo mismo vale para las expectativas que se crean en relación a las mismas, pues la pérdida de credibilidad de las instituciones políticas acarrea, en el fondo, la pérdida de credibilidad de la propia democracia. Lo que hace que sea posible establecer un avance político es la relación entre Estado y la sociedad conectados por el ideal de libertad en un ambiente que permite la actuación legítima de ambos. En este escenario es importante contar con la idea de espacio público donde se cuestiona la centralidad del Estado y de los partidos políticos como ámbitos exclusivos de acción política. Por eso, ampliar el espacio público crea una relación de construcción conjunta entre la esfera estatal y la esfera social de trabajo común y acción común dejando de restringirse solamente a la función de crítica y 25.

(28) control (Grau 1997). Como consecuencia, se amplía el espacio público para que individuos que se preocupan por asuntos comunes puedan influir en ellos implementando así una concepción de libertad positiva. Con eso, se permite que la sociedad civil abandone el estatus de defensora exclusiva de derechos lo que se denomina de libertad negativa para conformar una nueva realidad en que la sociedad civil es la responsable de la construcción de su propio futuro ya que adquiere una posición activa al deliberar acerca de los temas de su interés. Por eso es importante implementar la democracia participativa en los modelos de democracia vigentes. Como explica Held, esta permite la promoción “del desarrollo humano, intensifica el sentido de eficacia política, reduce el sentido de enajenación respecto a los poderes centrales, nutre una preocupación por problemas colectivos y contribuye a la formación de una ciudadanía activa y sabia, capaz de tomar un interés más perspicaz por las cuestiones de gobierno” 14. Estos beneficios son compartidos por Pateman (1992) al afirmar que la principal función de la participación es promover la educación tanto en nivel psicológico cuanto en nivel de desarrollo de capacidades y procedimientos democráticos. En este sentido, el sistema participativo se sostiene debido al impacto educativo del proceso de participación ya que permite el desarrollo de las calidades que le son necesarias. Es decir, cuanto más los individuos participan, más capacitados están para hacerlo. Además, la participación promueve la integración entre los miembros de determinada sociedad y facilita la aceptación de las decisiones colectivas. Si las personas saben que existe la posibilidad para una participación efectiva en la toma de decisiones es probable que se sientan inclinadas a participar y que pasen a defender la importancia y el respeto a las decisiones colectivas. Además, Pateman (1992) también aclara que a través de la participación el individuo estaría capacitado para establecer una mejor relación entre el ambiente público y privado. Es decir, el ciudadano común estaría preparado para decidir sobre los temas que afectan el ambiente donde vive, pero también podría intervenir en el desempeño de los representantes a nivel nacional, por eso se puede decir que estaría mejor capacitado para tomar decisiones a nivel nacional cuando necesario y también estaría más preparado para. 14. HELD, David. “Modelos de Democracia”. Alianza Ensayo, Madrid: 2002: p. 311.. 26.

(29) evaluar las decisiones de los representantes y sus impactos sobre su propia vida y el ambiente donde vive. En este contexto el voto tendría otro significado. En contrapartida, si las personas son excluidas o mal representadas, es posible que consideren que su opinión tiene poca o ninguna importancia o que no tenga el mismo peso que la opinión de otras personas o que la evaluación de las mismas no pase por un proceso justo e imparcial. En estas condiciones, es posible que se sientan desestimuladas a participar de procesos deliberativos e, incluso, los consideren autoritarios. Algunos teóricos de la democracia participativa, como Santos (2009) y Grau (1997), defienden que la sociedad actual, cuya población es bastante numerosa dificultando la participación directa de cada individuo, debe pasar por una reformulación en que se combine el sistema de democracia representativa con el sistema de democracia participativa a través del modelo de partidos competitivos y organizaciones de democracia directa. En ese sentido, los partidos políticos deberían reorganizarse y democratizarse con el objetivo de ser menos jerárquicos y más responsables frente a los individuos que representan, además de ampliar la representación por medio de la inclusión de miembros de sectores excluidos de la sociedad, porque se promovería una diversificación de la representación política por medio de los partidos lo que resulta también en la democratización de los temas discutidos por los mismos. Además de recuperar la credibilidad y confianza de la población, pues puede identificarse con los miembros que van a componer los partidos políticos ya que estos tienen origen en las propias minorías que representan abandonando el elitismo existente actualmente. A partir de una convergencia entre la democracia representativa y la democracia participativa se facilitaría la distribución del poder y se permitiría que diferentes sectores de la sociedad puedan defender sus intereses y presentar sus demandas, incluso en poblaciones muy numerosas. Así se facilitaría la retomada de la importancia del colectivo y del espacio público, sobre todo, en situaciones donde el individualismo prevalece y la importancia adquirida por la esfera privada sobrepasa la esfera pública como ocurre, principalmente, en los centros urbanos. También es una alternativa interesante para ciertos espacios públicos donde las decisiones son predominantemente estatales como es el caso del ámbito de la integración regional. 27.

(30) Held considera que “la participación directa y el control sobre los escenarios inmediatos, junto con la competencia entre partidos y grupos de interés en las cuestiones gubernamentales, es la forma más realista de avanzar los principios de la democracia participativa” 15. También considera que la sociedad participativa debe ser capaz de experimentar distintas y nuevas formas de participación con el objetivo de escapar de las estructuras rígidas impuestas por el capital privado, las asimetrías de poder y las relaciones de clase.. -. La Crisis de la Democracia Representativa y la Sociedad Civil en América Latina. En la lógica que sigue el presente análisis, es importante resaltar que se recoge en este momento a la presentación del escenario y de las condiciones que culminaron en la crisis de la democracia representativa. A la vez que se verifica el fortalecimiento de movimientos ya existentes en la sociedad civil y el surgimiento de nuevos movimientos sociales asociados al nuevo contexto global. De esta manera, se busca demostrar la hipótesis que la sociedad civil se redirecciona al espacio público y reivindica la retomada del ejercicio de la política como actor relevante del proceso deliberativo con el objetivo de exponer sus demandas. En los últimos años se viene observando en América Latina el aumento de las manifestaciones populares y la creciente insatisfacción con los líderes de gobierno. Al mismo tiempo, la población sale a las calles exigiendo más democracia o que las demandas colectivas sean atendidas, pues sienten que los gobiernos ya no trabajan para satisfacer los intereses colectivos. Lo que nos lleva a cuestionar la viabilidad de la democracia representativa como único sistema válido para el ejercicio de la democracia. Ello se intensifica en un escenario en que el sistema de los partidos políticos y la desconfianza acerca de la capacidad de las instituciones están creciendo. Esto sucede porque estos dos elementos perdieron su credibilidad en cuanto a la posibilidad de integrar y representar las demandas de la sociedad civil.. 15. HELD, David. “Modelos de Democracia”. Alianza Ensayo, Madrid: 2002, p. 313.. 28.

(31) En este contexto de cuestionamiento del sistema de democracia representativa 16, la sociedad civil y los movimientos sociales desempeñan un papel importante como afirma Bobes (2010). Pues, representan la intención de revalorar el espacio público por los ciudadanos comunes, además son responsables por traer a la superficie los deseos e insatisfacciones populares en cuanto a la manera como se conduce los asuntos públicos hoy día, así como exponen las demandas sociales, muchas veces, tratadas con negligencia por los líderes en el poder. Con eso, la sociedad civil pasa a exigir participación en el debate público, es decir requiere ser considerada como un actor relevante en el proceso deliberativo. En este sentido, ya no quiere permanecer como solamente receptora de derechos, al contrario quiere actuar y ser la responsable por la definición de su futuro. En América Latina la actuación de la sociedad civil en la escena pública está relacionada, por un lado, con la participación de organizaciones y movimientos sociales en la construcción de un espacio de reivindicación de demandas civiles independiente de los partidos políticos. Eso empezó con el involucramiento de tales organizaciones y movimientos sociales en contra de los gobiernos autoritarios y en defensa del retorno de la democracia sobre todo en el Cono Sur y en Centroamérica con los procesos de pacificación (Bobes 2010). Por otro lado, se nota la constitución de un espacio público más plural que presenta intereses diversos e identidades complejas cuyos actores exigen incidir en el debate político. Sin embargo, esta pluralidad de la sociedad civil no está conformada solamente por grupos o movimientos cuyo interés es participar del espacio público, al contrario hay grupos que actúan en contra de la consolidación de la democracia como las mafias o el narcotráfico. La actuación de la sociedad civil, como explica Bobes (2010) también está asociada al cuestionamiento de los discursos políticos que definen las formas de identificación de la pertenencia a la ciudadanía y, con eso la manera como se determinan los temas para el debate público. Es decir, se pone en jaque el discurso en. 16. Según Held, la democracia representativa o liberal está asociada al proceso en que ciertos funcionarios son electos con el propósito de representar los intereses de los ciudadanos dentro de un territorio determinado (1997).. 29.

(32) defensa de los valores e intereses de una mayoría que se convierte en ciudadano a cada cierto tiempo para ejercer su derecho político por medio del proceso electoral. De esta manera, es posible observar que existe una disonancia en relación al concepto de democracia y el papel de la ciudadanía defendidos por los partidos políticos y la visión que tiene la ciudadanía acerca de los mismos. Es decir, la ciudadanía ya no quiere ser representada, ella demanda ser incluida en el espacio público como actor político donde pueda presentar sus demandas e influir en la agenda de discusión política. En América Latina, como expone Grau (1997), la discusión de la participación ciudadana como posibilidad de profundización de la democracia surge en los años 60 en que la mayoría de los países de la región vivía en el contexto de la industrialización por sustitución de importaciones tiendo el Estado como promotor de la economía, lo que incluye los servicios sociales y la distribución de la renta. Ya en la década de los 80, la región se ve enmarcada por el fin de gobiernos autoritarios, desde el punto de vista político, pero en el escenario económico afronta una fuerte crisis que, poco a poco, pasa a ser considerada una crisis de Estado lo que conlleva al cuestionamiento del modelo político-económico. En este momento, se presenta como alternativa un proyecto de economía abierta en un ambiente en que se hace necesaria la recuperación de la democracia. Este período queda marcado por la adopción de políticas de ajuste económico que llevan a una intensificación de la exclusión social y por el fuerte énfasis en los mecanismos de representación que conquistó aliados con un discurso de inclusión de nuevos actores en la escena política. Con el fin de la Guerra Fría, los discursos e intereses del sector económico se intensifican en América Latina, sobre todo debido a la expansión de las medidas neoliberales iniciadas en los años 70. Como aclara Rosanvallon, el retorno de las ideas liberales está marcado por la fuerte crítica “al papel demasiado activo del Estado” que perjudica “las virtudes del mercado como mecanismo regulador”. Para promover la autorregulación del mercado como defendida por los liberales se empiezan las políticas. 30.

Referencias

Documento similar

Así, antes de adoptar una medida de salvaguardia, la Comisión tenía una reunión con los representantes del Estado cuyas productos iban a ser sometidos a la medida y ofrecía

Cedulario se inicia a mediados del siglo XVIL, por sus propias cédulas puede advertirse que no estaba totalmente conquistada la Nueva Gali- cia, ya que a fines del siglo xvn y en

En estos últimos años, he tenido el privilegio, durante varias prolongadas visitas al extranjero, de hacer investigaciones sobre el teatro, y muchas veces he tenido la ocasión

que hasta que llegue el tiempo en que su regia planta ; | pise el hispano suelo... que hasta que el

En junio de 1980, el Departamento de Literatura Española de la Universi- dad de Sevilla, tras consultar con diversos estudiosos del poeta, decidió propo- ner al Claustro de la

E Clamades andaua sienpre sobre el caua- 11o de madera, y en poco tienpo fue tan lexos, que el no sabia en donde estaña; pero el tomo muy gran esfuergo en si, y pensó yendo assi

Sanz (Universidad Carlos III-IUNE): "El papel de las fuentes de datos en los ranking nacionales de universidades".. Reuniones científicas 75 Los días 12 y 13 de noviembre

El liderazgo regional brasileño y su papel como actor global, pasa por el desarrollo de una buena relación con los Estados Unidos, así como la influencia y estabilidad