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Obra reencontrada y recuperada: el busto relicario del obispo San Indalecio de Damián Forment para la iglesia de Santa María la Mayor y del Pilar, de Zaragoza (1536)

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(1)ARS & RENOVATIO, número cuatro, 2016, pp. 121-135. OBRA REENCONTRADA Y RECUPERADA: EL BUSTO RELICARIO DEL OBISPO SAN INDALECIO DE DAMIÁN FORMENT PARA LA IGLESIA DE SANTA MARÍA LA MAYOR Y DEL PILAR, DE ZARAGOZA (1536). Carmen Morte García*. El hallazgo y la documentación. El busto de madera del glorioso mártir san Indalecio1, obispo de Urci (Almería) y según la tradición uno de los siete Varones Apostólicos que predicaron el Evangelio en la Península Ibérica en el siglo I, conservado en la iglesia parroquial de Calatorao (Zaragoza), es obra encomendada en 1536 al escultor Damián Forment, uno de los mejores artistas que trabajaron en España durante el Renacimiento. El encargo al maestro lo debió hacer el capítulo de la iglesia de Nuestra Señora Santa María la Mayor y del Pilar, de Zaragoza, por la vinculación del artista con este templo mariano desde 1509 cuando fue contratado para la realización del magnífico retablo mayor. Si bien, no podemos olvidar la relación del santo oriundo de Caspe (Zaragoza)2 con el culto a la Virgen del Pilar y al apóstol Santiago, al estar considerado uno de sus discípulos directos. Con este proyecto, el cabildo cesaraugustano trataba de reivindicar la tradición jacobea de Zaragoza. El busto era modelo previo para su realización en plata, algo que no debió ocurrir inmediatamente y se pospuso hasta 1611, encargándose entonces su realización al orfebre Diego Arnal. Este es el conservado en la catedral-basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza. El tener dos bustos relicarios de san Indalecio, pudo ser una de las razones que decidieron al cabildo zaragozano enviar el de madera a Calatorao (Zaragoza) en 1642.. La investigación es siempre un campo abierto y continuado. Comencé la búsqueda del busto de San Indalecio encargado a Forment para el templo de Santa María del Pilar, en 1995 cuando se publicó la referencia a esta obra3. Obviamente no podía estar en Zaragoza porque en el siglo XVII el busto se había mandado a Calatorao, un dato que entonces desconocía y al encontrarlo diez años después de la última fecha citada, en el archivo capitular del Pilar, emprendí nuevas pesquisas para su localización. En un primer momento resultaron infructuosas hasta que en la torre de la iglesia parroquial de Calatorao se encontró el busto de un santo en mal estado de conservación4. Al fin, “había aparecido” la obra que había buscado desde hacia tantos años y que ya vi por primera vez recogida en el armario de la sacristía de ese templo (Fig. 1).. ISSN: 2340-843X. pág. 121.

(2) CARMEN MORTE GARCÍA. Fig. 1: Busto de san Indalecio. 1536-1537, madera, antes de restaurar. Foto cortesía de la parroquia de San Bartolomé de Calatorao (Zaragoza).. El interés del cabildo del Pilar por atesorar una reliquia de san Indalecio era anterior al encargo a Forment, como lo demuestra un documento del 29 de agosto de 1528 que recoge la recepción solemne de la reliquia en Zaragoza, concedida por el abad y religiosos del monasterio de San Juan de la Peña (Huesca), por intercesión del imperatoris Caroli regis hispaniarum5. El monarca había viajado a tierras aragonesas en ese año con motivo de la celebración de las Cortes en la villa de Monzón (Huesca) y después se desplazó a Zaragoza, donde residió del 22 al 26 de julio6. El cuerpo santo había llegado a la abadía pinatense el Jueves Santo 28 de mayo de 1084, con vistas a formar el tesoro sagrado del cenobio, siguiendo el modelo de los relicarios de Roma, Montecasino y Compostela7.. Bajo el altar mayor de la catedral de Jaca, se conserva la urna relicario forrada de plata con los restos de san Indalecio, trasladada desde el monasterio de san Juan de la Peña en 18108.. La habilidad de Damián Forment como imaginero y su experiencia profesional en hacer modelos en madera y proporcionarlos a los orfebres de Zaragoza, para su realización posterior en plata, debieron ser razones de peso para que el cabildo del Pilar le encargara el busto de san Indalecio, siempre citado en la documentación como cabeza. Con fecha de 27 de noviembre de 1536 se consigna: Pagué a mastre Formente dos ducados en parte y principio de pago de la cabeça de fusta que se haze para hazer la cabeça de plata de Sant Indalecio; XXXXIIII s(ueldos).. ISSN: 2340-843X. pág. 122.

(3) ARS & RENOVATIO, número cuatro, 2016, pp. 121-135. La obra ya estaba terminada el 10 de julio de 1537 como aparece en otro documento: A X de julio pagué a mastre Formente tres ducados a complimiento de cinco ducados que se le dieron por hazer la cabeça de fusta de Sant Indalecio, los dos ducados ya se le avian pagado como parece por el libro del anyo de 1536 en f. 41 (al margen: LXVI sueldos)9.. Este no era el primer ejemplo de Forment facilitando modelos escultóricos a los orfebres de Zaragoza. Ya en sus primeros años de actividad en la capital del Ebro, realizó una cabeza de santa Bárbara para el monasterio del Carmen (1510), y era el propio Forment, quien debía juzgar la obra hecha por los plateros Blasquo Fernández y Francisco Fernández. Otro ejemplo posterior está relacionado con la cofradía de San Sebastián del Carmen de Zaragoza, así cuando el 5 noviembre de 1536 se encargaba al orfebre Sener Pelegrín de Tapias una cabeza de plata de san Sebastián, se le exige ejecutarla del tamaño de la que ha hecho maestre Forment de madera10. Incluso un año antes de su muerte, el escultor firmaba un contrato con Pedro Lamaisón para hacer cuarenta imágenes de bulto, destinadas a la custodia de la Seo zaragozana. Conocemos la continuada relación de Forment con esos profesionales, siendo de gran interés la declaración del platero Jerónimo Vidal, en febrero de 1519, de haber realizado para el escultor planchas de boj de diferentes temas para hacer xilografías11. La preciada reliquia del santo caspolino, traída a la entonces iglesia de Nuestra Señora Santa María la Mayor y del Pilar, por el canónigo Pedro Gurrea del monasterio de San Juan de la Peña (1528) donde está todo el cuerpo del dicho santo, e identificada en la documentación como un pedazo de casco de la cabeca de S(eñ)or S(an)t Indalecio, se puso al menos desde 1563 en el interior de un relicario grande de plata dorado y bien labrado, dentro de un estuche de plata en forma de corazón. Esta obra de orfebrería contenía además las reliquias de los santos Lorenzo, Cristina y Agustín12.. La importancia que iba adquiriendo el “tesoro de reliquias” en el templo del Pilar, indujo al cabildo a construir en septiembre de 1577 un armario para “que siempre estén en buen orden”. No se trataba de un proyecto menor al juzgar por los datos conocidos: se debía hacer de acuerdo a una “traza” presentada, se nombraba en marzo del año siguiente a los tasadores de la obra (el cabildo elige al “Mallorquín”) y dos meses después, se acordaba dorar y pintar las puertas del mueble. El encargo se hace a Ribera, pintor, por cien escudos. Puede tratarse de Juan de Ribera, mayor, considerado el principal policromador de Aragón en el tercer cuarto del siglo XVI. Si bien es posible que no pudiera cumplir este trabajo por fallecer el 27 de mayo 157813.. Desconocemos la ubicación del busto de san Indalecio realizado por Forment en madera durante unos años después, porque la primera referencia escrita que hemos encontrado es de 1586, cuando se le cita en el inventario de la sacristía mayor de Nuestra Señora del Pilar. Posiblemente, al no hacer el busto de san Indalecio ISSN: 2340-843X. pág. 123.

(4) CARMEN MORTE GARCÍA. en plata como era la intención del cabildo en 1536, se tomó la decisión de dorarlo, un trabajo reseñado siempre como bien hecho y sufragado por Rudilla, prior de ese templo mariano, según se menciona en un documento de 1586: Item la cabeca de S(an)t Indalecio es de madera y esta toda muy bien dorada, la qual hizo dorar el quondam prior licenciado Geronimo Rudilla14.. Esto mismo se repite en 1587 y ya se debía haber convertido en relicario porque se añade: Cabeça de S(an)t Indaleçio […] tiene la reliquia dentro que por intercesión del emperador Carlos V la uvo la yglesia del abbad y convento de S. Juan de la Peña donde está su cuerpo, en el año 152815.. El siguiente inventario conservado comienza en el año 1606 y repite el texto anterior, si bien se anotó después de 1611: hizose otra de plata, cuyo inventario se pone adelante al 134. En efecto, esta nueva lujosa obra se describe así16: Mas otra cabeza de San Indalecio de plata blanca sicelada, la capa tienen en las orlas y zanefas quatro figuras de medio reliebe, de S. Juan y Santiago, San Valero y San Braulio, tiene un pectoral que es un escudo de plata sobredorado, dentro del la reliquia del santo, en los estremos del escudo ay dos cabezas de angeles, y a los dos lados quatro rubies con sus encaxes dorados. En la capilla ay esculpida en ella una imagen de n(uest)ra Señora del Pilar con Santiago y los convertidos de medio reliebe, alderedor diez y seys piedras con engastes dorados puestos de dos en dos entre las sobredichas piedras, una mitra de plata blanca lo fondo y los relieves dorados, sembrada toda de asientos de perlas y de diversas piedras, y las dos pendientes de la mitra de la misma manera. La qual cabeza hizo Diego Lopez, mercader, con su peania y taparazon de terciopelo carmesí bordado, solo dio para esta Isabel de Villanueba 300 libras (Fig. 2).. La mayor riqueza material de esta nueva pieza de orfebrería obligaba a hacer una descripción pormenorizada de la misma. Se trata de la obra conservada en la catedral-basílica de Nuestra Señora del Pilar, que Diego López, mercader, capitulaba el 18 de julio de 1611 con Diego Arnal, orfebre y vecino de Zaragoza, para realizar el busto relicario de plata de san Indalecio, revestido de obispo y de acuerdo a la traza dibujada para tal fin. El plazo de entrega de la obra era de seis meses17. Dos años antes, se concede al mercader inhumarse en el claustro delante de adonde se adora el Pilar de la Madre de Dios del Pilar..., concesión que justifica su generosidad al costear esta pieza y regalar además un nuevo relicario18.. ISSN: 2340-843X. pág. 124.

(5) ARS & RENOVATIO, número cuatro, 2016, pp. 121-135. Fig. 2: Pectoral con la reliquia de san Indalecio en el busto relicario de plata de san Indalecio. Catedral-basílica del Pilar, Zaragoza. Foto cortesía del Cabildo Metropolitano de Zaragoza.. Es en ese momento cuando se saca la reliquia contenida en el estuche en forma de corazón colocado en el mencionado relicario grande de plata dorado y se reparte en dos recipientes distintos: la cabeza de plata y el nuevo relicario del mismo material,. ISSN: 2340-843X. pág. 125.

(6) CARMEN MORTE GARCÍA. con dos escudos de la Yglesia en el pie, su espiga bien labrada, y en medio un viril dentro del qual ay un pedaço de la reliquia de S. Indalecio con un letrero con su nombre en el cerco, y por remate una cruz de plata dorada, diolo Diego Lopez mercader a 12 de mayo de 161219.. Por tanto, la reliquia de san Indalecio que llegó en 1528 procedente del monasterio de San Juan de la Peña, en 1612 se divide entre el busto de madera, el de plata y el relicario. La importancia que a principio del siglo XVII tiene la figura del santo de Caspe, es coherente con el debate pilarista a finales del siglo XVI y principio del siguiente, como así lo manifiestan las publicaciones del momento, grabados u otras realizaciones de orfebrería para la iglesia de Nuestra Señora Santa María la Mayor y del Pilar, entre ellas el magnífico busto barroco del apóstol Santiago (1620)20.. En el inventario de 1617 se vuelve a hacer una descripción pormenorizada de la cabeza de plata y de las suntuosas joyas que la adornaban, mientras que de la realizada por Forment solo se escribe otra cabeza de s. Indalezio, es de madera aunque muy bien dorada21.. En 1642 se vuelve a mencionar la cabeza de san Indalecio en madera con la reliquia dentro y se insiste en la calidad del dorado. Es la última vez que aparece en la documentación de los inventarios de la sacristía mayor de la iglesia de Nuestra Señora del Pilar, porque en una anotación añadida al texto anterior, se dice: diose a Calatorao con orden del cavildo año 1642. Después se describe la cabeza de plata del santo con las joyas y se precisa la falta de algunas ya en ese año y en los siguientes22. Lo mismo sucede en el inventario iniciado en 169423. La decisión del cabildo de desprenderse de la cabeza realizada en madera por Forment en el siglo XVI, pudo ser porque en la sacristía mayor de ese templo mariano se había creado “el tesoro de las reliquias” con relicarios realizados en metales preciosos, suntuosamente alhajados. Por otra parte, no debe sorprender se eligiera a Calatorao para mandar la obra, cuya villa y castillo eran señorío del prior y canónigos de Santa María la Mayor de Zaragoza (el Pilar), desde la donación de Pedro II (1213).. En las referencias al busto de san Indalecio en plata, en el siglo XVIII cada vez se aprecia una pérdida mayor de las joyas originales que lo adornaban y se sustituían por falsas. En una apostilla de 1770 se alude a la limpieza de la obra, a que se quitan los granos aljofares y en su lugar se ponen piedras de cristal en piezas de plata. En el mismo año, el orfebre Domingo Estrada confeccionó un plinto nuevo en ese material noble24.. En esas fechas, las reliquias custodiadas en la sacristía mayor de este templo mariano y alojadas en “preciosos estuches” habían aumentado considerablemente desde el año 1563, primer inventario conservado. A partir del Milagro de Calanda (1640) la devoción a la Virgen del Pilar conoce un auge extraordinario y el siglo XVIII era el momento adecuado, cuando se culmina el gran templo barroco. Todavía a finales de esa. ISSN: 2340-843X. pág. 126.

(7) ARS & RENOVATIO, número cuatro, 2016, pp. 121-135. centuria se consigna el relicario de plata dorada con la reliquia de san Indalecio, donado en 1612 por el mercader Diego López, colocada en una parte del viril central, mientras en la otra se alojaban las de los santos Bartolomé y Lucía25.. Los bustos de san Indalecio en madera (1536) y en plata (1611). El busto renacentista de san Indalecio en la documentación consultada no aparece descrito ni se alude a su iconografía, sin duda porque en un primer momento la intención era hacerlo en plata y luego el propio material —madera— no hacía necesaria una referencia pormenorizada, como se recogía en las costosas obras realizadas en metales preciosos.. Damián Forment sigue la tipología de busto en boga desde la época gótica en toda Europa, con cabeza, cuello y hombros. En Aragón se conserva todavía un nutrido repertorio de destacados bustos relicarios en plata y la muestra más espléndida se encuentra en La Seo y en el Pilar, de Zaragoza. En la primera destacan los de los santos Valero, Lorenzo y Vicente, regalo del papa Benedicto XIII26, obras de gran éxito como modelos por su magnífica calidad escultórica. En la documentación se citan como cabezas porque las reliquias procedían de esa parte del cuerpo.. Forment representa la cabeza de san Indalecio de un moderado realismo y con barba de acuerdo a cómo aparece identificado (Indalecius) en la escena del Bautismo del apóstol Santiago a sus discípulos, que forma parte de las sargas pintadas en 1490 y conservadas en la catedral-basílica de Ntra. Sra. del Pilar de Zaragoza. Aparece según corresponde a su dignidad de obispo, con los ornamentos litúrgicos propios: mitra (adornada con simulación de joyas) y capa pluvial, en cuyas cenefas laterales, imitando los bordados de la época, se representan en cuatro capilletas las imágenes de cuerpo entero de los santos Pedro (llaves), Pablo (espada), Tomás (escuadra) y Juan. Se completa con finas decoraciones vegetales y la traveta de la capa se cierra con un medallón cuadrilobulado simulado. Al dorso, en el capillo está el relieve de la cabeza de un angelito y debajo el del apóstol Santiago el Mayor, sentado en trono renacentista y vestido de peregrino (Fig. 3). La presencia de la imagen de este último santo era obligada, al considerar a San Indalecio uno de sus discípulos perteneciente al grupo de los “Siete Varones Apostólicos” y según una antigua tradición habían sido enviados a Hispania por san Pedro y san Pablo desde Roma27. Precisamente, estos dos apóstoles se mencionan en el contrato de 1611 para grabarlos en el busto de plata. En los otros dos relieves de la obra renacentista, están las figuras de santo Tomás (se conservaba en el templo del Pilar una reliquia del apóstol) y de san Juan Es posible que a través de los relieves de la iconografía se quisiera incidir en el papel evangelizador de san Indalecio, como lo fue el de los apóstoles. ISSN: 2340-843X. pág. 127.

(8) CARMEN MORTE GARCÍA. Fig. 3: Apóstol Santiago, detalle, reverso del busto de san Indalecio, en proceso de restauración. Foto cortesía del Taller de Restauración de la Diputación Provincial de Zaragoza.. ISSN: 2340-843X. pág. 128.

(9) ARS & RENOVATIO, número cuatro, 2016, pp. 121-135. Al estar todavía el busto en fase de restauración no podemos apreciar en todo su valor el trabajo de la talla, ni si los oficiales del taller de Forment pudieron intervenir en la ejecución técnica. Sin embargo, se reconocen los modelos del maestro en los relieves de Santiago o de san Pedro. El primero, se asemeja a la imagen de bulto situada en uno de los pilares del banco del retablo mayor del Pilar de Zaragoza o a otra realizada también en alabastro (Colección del Ayuntamiento de Zaragoza). Y la de san Pedro se reitera en la mencionada zona del retablo del Pilar (Figs. 4 y 5)28. El diseño de Forment, un buen dibujante que le facilitó conseguir su éxito profesional, confiere la impronta de este magnífico escultor en las obras contratadas, aunque en la ejecución de las mismas trabajaran buenos oficiales a su servicio. La importancia del busto de san Indalecio, no es solo por tratarse de una obra de Forment, sino porque es la única que hemos identificado de este tipo de piezas hechas por él, como modelos previos para su realización de bustos relicarios en plata.. Figs. 4 y 5: San Pedro y Santiago el Mayor. 1509-1518, alabastro. Retablo Mayor de la catedral-basílica del Pilar, Zaragoza. Foto cortesía del Cabildo Metropolitano de Zaragoza.. ISSN: 2340-843X. pág. 129.

(10) CARMEN MORTE GARCÍA. La obra se repintó completamente en época no conocida y todavía no podemos valorar el buen dorado en el que tanto se insiste en la documentación, porque la restauración de la obra es delicada y requiere tiempo, pero las catas de limpieza muestran una exquisita policromía.. El deseo del cabildo de Nuestra Señora Santa María la Mayor y del Pilar de tener un busto relicario del glorioso mártir S. Indalecio en plata, no pudo ser en el siglo XVI, quizás por motivos económicos, y se cumplió —como hemos visto— en agosto de 1611, cuando Diego López, mercader, lo encarga al orfebre Diego Arnal. Este había pasado el examen de maestría del oficio de platero en Zaragoza el 18 de noviembre de 1580 y después realizó diversas obras para ese templo mariano. Gozó de una buena situación económica, completada por un cursus honorum máximo al obtener diez años después el título y cargo de platero del reino de Aragón.. Hay un problema respecto a Arnal en relación con este busto, capitulado el 18 de agosto de 1611 y que rubrica de su puño y letra, porque al poco tiempo debió caer enfermo si tenemos en cuenta que el 7 de septiembre de ese mismo año hacía testamento y uno de los testigos firma en nombre del testador al estar impedido por su dolencia29.. La obra, conservada en la catedral-basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, si bien modificada después en lo que respecta al recargado adorno de pedrería, se ajustó en su realización a lo exigido en el contrato, excepto en los cambios de la iconografía. Se representa tal como se precisa, revestido con la indumentaria propia de su dignidad eclesiástica (Fig. 6). El comitente facilitaba el material necesario: seiscientas onzas de plata y todas las piedras preciosas (algunas, se especifica, podían ser perlas falsas), con sus engastes necesarios en oro, asentadas en la orla de la cenefa de la capa, mitra y capillo. Las barbas y cabellos dorados completaban la suntuosidad de la pieza y se exige al orfebre que “toda la capa y ropaje ha de ir grabado y perfectamente acabado según el arte y modo de otras cabeças” de Zaragoza30.. Fig. 6: Busto de san Indalecio. 1611-1612, plata. Foto cortesía del Cabildo Metropolitano de Zaragoza. ISSN: 2340-843X. pág. 130.

(11) ARS & RENOVATIO, número cuatro, 2016, pp. 121-135. En esa ciudad había un buen número de este tipo de obras incluso de siglos anteriores, como era el extraordinario busto gótico del obispo san Valero. El rostro de este último, con apariencia de hombre mayor, tez arrugada, grandes barbas y realismo atemporal, pudo servir de referencia al orfebre. En el contrato se exige hacer la obra del tamaño, traza y grandeza del debuxo que se había facilitado a Diego Arnal, sin especificar autoría. No se propone el busto de madera hecho por Forment, sin embargo es posible se quisiera no establecer grandes diferencias entre ambos, tanto en la propia cabeza como en el cuerpo, pero con la consiguiente diferencia formal, dado que las imágenes de los relieves en el de plata responden a esquemas figurativos romanistas, de acuerdo a una cronología más avanzada. Por otra parte, recuerda al busto relicario de plata de san Blas hecho por Andrés Marcuello para la iglesia de san Pablo de Zaragoza, que había sido propuesto como modelo a Diego Arnal cuando contrataba en 1595 un busto de plata, imagen de un obispo, encargado por Jerónimo Pérez de Oliván31.. Como he mencionado, hubo cambios en la iconografía respecto a lo exigido en la capitulación, sin duda por expreso deseo del donante o del cabildo del Pilar. Así, en las cuatro imágenes de cuerpo entero representadas bajo arco de medio punto en la capa, los santos Pedro y Pablo se sustituyeron por dos obispos, identificados en los inventarios con san Valero y san Braulio32, prelados cesaraugustanos y por tanto muy ligados a la historia de la diócesis. Las otras dos figuras colocadas en la parte superior son los apóstoles Santiago el Mayor (como peregrino) y su hermano san Juan Evangelista (con voluminoso libro), mientras que en el capillo también hubo un cambio y se labró la escena de medio relieve de Nuestra Señora del Pilar de relieve y el Sr. Santiago con los santos convertidos, en lugar de solo la imagen del santo peregrino acompañado de dos discípulos. La capa lleva cincelados motivos decorativos vegetales que se van entrelazando, según diseños de comienzos del siglo XVII.. El pectoral con la reliquia de san Indalecio se modificó con posterioridad, lo mismo que el emblema del Pilar, una columna timbrada con corona real de plata dorada en la que falta una crucecita de oro esmaltada en rojo. Tampoco están las joyas originales que comenzaron a desaparecer ya desde 1642 y en 1770 “los granos aljofares se sustituyen por piedras de cristal”, además se hizo un plinto nuevo de plata33. En las ínfulas de la mitra quedan las reasas de los pinjantes.. No es objeto en esta ocasión el estudio pormenorizado de este busto en plata que dejamos para una posterior publicación. Solo queremos llamar la atención del relieve de la parte posterior, donde se representa la escena sobre la tradición legendaria de la Venida de la Virgen del Pilar a Cesaraugusta. Aparece rodeada por rosas, querubines y ángeles músicos, no lleva el Niño en los brazos y por el gesto de la mano derecha tendida hacia abajo, se deduce que señala el lugar en el que encomienda al apóstol Santiago la construcción del templo para colocar la Sagrada Columna (Fig. 7). ISSN: 2340-843X. pág. 131.

(12) CARMEN MORTE GARCÍA. Fig. 7: Nuestra Señora del Pilar y el apóstol Santiago con los santos convertidos. Busto de san Indalecio, plata. Foto cortesía del Cabildo Metropolitano de Zaragoza.. ISSN: 2340-843X. pág. 132.

(13) ARS & RENOVATIO, número cuatro, 2016, pp. 121-135. Con toda probabilidad, circulaba un grabado con este tema en el que se pudo inspirar Diego Arnal (si fue él quien al final hizo el busto), si tenemos en cuenta las imágenes de algunas publicaciones, como la de M. Castellá Ferrer, Historia del apóstol de Jesus Christo Sanctiago Zebedeo patrón y capitán general de las Españas (Madrid, 1610) (Fig.8), o Fr. Diego Murillo, Fundación milagrosa de la Capilla Angelica y Apostolica de la Madre de Dios del Pilar…, (Zaragoza, 1616). La importancia de estampas, para emplearlas como modelos en las obras de campos artísticos diferentes, explicaría la adquisición por parte de Arnal de ocho ejemplares editados en Roma, a través del canónigo Bartolomé Llorente, residente en esa ciudad durante una temporada como representante del capítulo del Pilar, cerca de la Santa Sede34.. Fig. 8: El Apóstol Santiago predica la Fe en ciudades de España, grabado de Diego Astor (CASTELLÁ, Historia del apóstol de Jesus Christo Sanctiago Zebedeo L. I, lam. 5). http://simurg.bibliotecas.csic.es/viewer/image/CSIC000273636/42/. ISSN: 2340-843X. pág. 133.

(14) CARMEN MORTE GARCÍA * Carmen Morte García, Catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza. El presente trabajo se enmarca dentro del Grupo de investigación "Artífice", subvencionado por el Gobierno de Aragón/FEDER. Las fotos del artículo son de la autora del mismo, excepto la de la fig. 8. Agradezco a Ignacio Sebastián Ruiz, director de Patrimonio del Cabildo Metropolitano de Zaragoza, su inestimable ayuda en el estudio del busto de plata de san Indalecio. 1 Está realizado en madera de pino. Mide: 78x64x33 (base) cm. La imagen es hueca hasta la altura de los hombros y a partir de aquí, maciza. El busto, en la actualidad, no guarda en su interior la reliquia de san Indalecio, introducida posiblemente hacia 1586. 2 No entramos en la valoración hagiográfica de Caspe como solar natal de san Indalecio, defendido por mosén Mariano Valimaña y Abella en el siglo XIX, cfr. Anales de Caspe. Antiguos y modernos, Monográfico 5 de Cuadernos Caspolinos, Zaragoza, 1988. 3 La referencia en SOUTO, A. I., “Biografía del escultor Damián Forment”, El retablo mayor de la Basílica Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, Zaragoza, 1995, p. XXXVII, n. 213. 4 Fue Isidro Villa, vecino de Calatorao, quien me informó y me hizo llegar una fotografía de cuando el busto del santo estaba en la torre de la iglesia lleno de suciedad y cubierto de excrementos de paloma. Después y según información de Fernando Carnicero, también vecino de Calatorao, “él junto con el sacerdote de la parroquia, el padre Vladimir Alexander, bajaron el pesado busto de la torre a la sacristía de la iglesia y lo limpiaron”. Mi agradecimiento a cuantas personas han hecho posible la recuperación de esta “singular” obra del siglo XVI, cuya importancia no pasó desapercibida a José Mª Valero Suárez, arquitecto, Jefe del Servicio de Restauración, Área de Cultura y Patrimonio, Diputación Provincial de Zaragoza. Precisamente, en este Servicio se lleva a cabo la restauración del busto por Nuria Moreno y por deseo expreso del presidente de esta institución, Juan Antonio Sánchez Quero. 5 Archivo Capitular del Pilar de Zaragoza (citaré ACPZ), Libro de actos y determinaciones del Capítulo, años 1511-1537, f. 8. (alm. 1, cax. 11, lig. 1, núm. 3). 6 FORONDA Y AGUILERA, M. de, Estancias y viajes del emperador Carlos V, 1924, http://www.cervantesvirtual.com/bib/historia/CarlosV/1528.shtml [consulta junio 2015]. 7 GARCÍA ANTÓN J., “Urci y San Indalecio”, Miscelánea medieval murciana, vol. 4, 1978, pp. 9-62. DURÁN GUDIOL, A., “El traslado de las reliquias de san Indalecio a San Juan de la Peña”, Argensola (Huesca), núm. 109 (1995), pp. 13-23. 8 BUESA CONDE, D. J., “Obras en el monasterio alto de San Juan de la Peña (1815-1835)”, Homenaje a D. Federico Balaguer Sánchez, 1987, p. I87. 9 Los dos datos en ACPZ, Libro de Obra de 1536, f. 41r; y Libro de Obra de 1537, f. 40r. 10 Obras dadas a conocer, la primera por ABIZANDA Y BROTO, M., Documentos para la historia artística y literaria de Aragón, Zaragoza, 1917, pp. 308-309; la segunda por SOUTO, A. I., “ Nuevas aportaciones documentales sobre el origen de Damián Forment", Boletín del Museo e Instituto Camón Aznar, núm. LI (1993), p. 76. El contrato con Lamaisón en ABIZANDA, M., Documentos para la historia artística y literaria de Aragón, Zaragoza, 1915, pp. 107-108. 11 SERRANO, R., et al., El retablo aragonés del siglo XVI, Zaragoza, 1992, p. 253. MORTE GARCÍA, C., Damián Forment escultor del Renacimiento, Zaragoza, 2009, pp. 767-77, 122; en el CD que acompaña a la publicación impresa del libro, se transcriben todos los documentos aquí referenciados sobre Forment. 12 ACPZ, Libro del inventario de la sacristía mayor de Ntra. Señora del Pilar, año 1563, f. 7v (alm. 6, cax. 6, lig. 2, nún. 6), hay una descripción completa de todo el relicario y no hay en este archivo libros de la sacristía mayor del Pilar anteriores a 1563. Se repite el relicario con alguna variante en el Libro del inventario de la sacristía de Ntra. Señora del Pilar, año 1572, f. 7v (alm. 6, cax. 6, lig. 2, núm. 1), al margen pone: “está maltratado ha de repararse”. También aparece en el libro de 1586, f. 22v. 13 ACPZ, Libro de determinaciones, 1551-1584, ff. 112, 116, 121v, 123 y 126 (alm. 1, cax. 11, lig. 1, Núm. 4); las puertas del armario las hizo “Joan el fustero de casa” por 2.000 sueldos. El “mallorquín” es posible que sea el escultor Guillén Salbán. Existió otro Juan Ribera, menor, hermano del anterior, cfr. CRIADO MAINAR, J., Las artes plásticas del segundo Renacimiento en Aragón. Pintura y Escultura 1540-1580, Tarazona, 1996, pp. 572-578. En los libros de Obra del Pilar de Zaragoza, aparece con frecuencia el nombre de “Ribera” realizando trabajos de policromía. 14 ACPZ, Libro del inventario de la sacristía mayor de Ntra. Señora del Pilar, año 1586, f. 22 (alm. 6, cax. 6, lig. 2, núm. 2). Rudilla dejó algunos objetos de plata y ornamentos al Pilar (ACPZ, Libro del inventario de la sacristía de Ntra. Señora del Pilar, año 1572, ff. 9v y 10v. Fue nombrado canónigo en 1550 y el cargo de prior lo ocupa entre 1566-79, cfr. MIGUEL GARCÍA, I., “El priorato del Pilar (1141-1676)”, Memoria Ecclesiae, núm. XXX, Oviedo, 2007, p. 380. Viajó a Roma en 1559 y falleció el 17 de diciembre de 1579, ACPZ, Libro de determinaciones, 1551-1584, ff. 28v y 157 (alm. 1, cax. 11, lig. 1, núm. 4). 15 ACPZ, Libro del inventario de la sacristía mayor de Ntra. Señora del Pilar, año 1587, f. 25 (alm. 6, cax. 6, lig. 2, núm. 3). En el mismo folio se constata otra reliquia de San Indalecio antes citada: Item otro relicario grande de plata dorada bien labrado (…) tiene dentro un coraçon de plata con un bericle y dentro un pedaço de casco de la cabeça de San(t) Indalecio que truxo maestre Pedro Gurrea canónigo desta San(ta) iglesia del monasterio de San(t) Juan de la Peña…”, cfr. además Libro del inventario de la sacristía de Ntra. Señora del Pilar, año 1617, f. 28, núm. 14. 16 ACPZ, Libro del inventario de la sacristía mayor de Ntra. Señora del Pilar, comienza en el año 1606, f. 23 v, 5 y f. 134 (alm. 6, cax. 6, lig. 2, núm. 7). Al final de este libro y en un folio sin numerar, con fecha de 4 de abril de 1633, se exige “aderezar el pectoral de la cabeca del Sr. S. Indalecio por estar la reliquia rompida”. 17 Contrato publicado por ESTEBAN LORENTE, J.F., La platería de Zaragoza en los siglos XVII y XVIII, Madrid, 1981, I, pp. 98-99; II, p. 78, cat. 2, y III, pp. 25-26, doc. 8. Sobre la biografía de Diego Arnal, cfr. SAN VICENTE PINO, A., La platería de Zaragoza en el Bajo Renacimiento. 1545-1599, tomo II, Zaragoza, 1976, pp. 34-37; además, VELASCO DE LA PEÑA, E., Las artes en Aragón en el siglo XVII según el archivo de protocolos notariales de Zaragoza. De 1613 a 1615 [http://ifc.dpz.es/recursos /publicaciones/23/88]. 18 Archivo Histórico de Protocolos de Zaragoza, Pablo Gurrea, 1609, 18 de enero, f. 38r. ISSN: 2340-843X. pág. 134.

(15) ARS & RENOVATIO, número cuatro, 2016, pp. 121-135. 19 ACPZ, Libro del inventario de la sacristía mayor de Ntra. Señora del Pilar, comienza en el año 1606, ff. 26 núm. 2 y 28 núm. 14 (alm. 6, cax. 6, lig. 2, núm. 7); del estuche en forma de corazón se hizo un relicario para las reliquias de los santos Lorenzo y Agustín. 20 CRIADO MAINAR, J., “Santiago Apóstol y el Pilar de Zaragoza. El papel de las imágenes en el debate pilarista a comienzos del siglo XVII”, Miscelánea de estudios en homenaje a Guillermo Fatás Cabeza, Zaragoza, 2014, pp. 207-213. SERRANO MARTÍN, E., El Pilar, la Historia y la Tradición. La obra erudita de Luis Díez de Aux (1562-ca. 1630), Zaragoza, 2014. 21 ACPZ, Libro del inventario de la sacristía mayor de Ntra. Señora del Pilar, comienza en el año 1617, f. 18, núm. 4, f. 19, núm. 6; el relicario realizado en 1612 se describe en f. 22v, núm. 19 (alm. 6, cax. 6, lig. 2, núm. 8). 22ACPZ, Libro del inventario de la sacristía mayor de la Iglesia de N. Señora Sta María la Mayor y del Pilar, comienza el año 1642, f. 3v (todo el texto está tachado al haberse dado el busto a Calatorao), ff. 3v- 4r la cabeza de plata y en el f. 13v el relicario (alm. 6, cax. 6, lig. 2, núm. 4). En el mismo libro hay anotaciones de años posteriores 1643 (f. 148), 1665 y 1671 (s. f.) con las joyas que faltaban. 23 ACPZ, Libro del inventario de la sacristía mayor de la Iglesia Ntra. Sra. del Pilar del año 1694, con anotaciones posteriores ff. 4v-5r (alm. 6, cax. 6, lig. 2, núm. 8), en el margen se anota la falta de dos piedras (1694), que solo hay 31 perlas (1712) y otras pérdidas de perlas. Se indica el peso de la cabeza de plata y de las piedras, así como de su valor. En el f. 25 se describe el relicario de plata dorada con la reliquia de san Indalecio, si bien se habían añadido las de los santos Bartolomé y Lucía. 24 ACPZ, Libro inventario ….. de la sacristía mayor de la Iglesia Ntra. Sra. del Pilar del año 1758, con anotaciones posteriores, f. 7 (alm. 6, cax. 6, lig. 2, núm. 10). En este basamento aparece el punzón del orfebre Domingo Estrada y de la ciudad de Zaragoza: “CESATE ESTRADA +”. 25 ACPZ, Libro inventario ... de la sacristía mayor de la Iglesia Ntra. Sra. del Pilar del año 1758, con anotaciones posteriores, f. 82 (alm. 6, cax. 6, lig. 2, núm. 10); se escribe: “pesa como está 11 onzas”. 26 Llegaron a Barcelona procedentes de Aviñón en noviembre de 1405, ZURITA, J., Anales de la Corona de Aragón, vol. IV, lib. 10 (1562), reed. Zaragoza, 1978, p. 890. 27 La controversia acerca de si los convirtió Santiago en Zaragoza ya estaba en los textos antiguos aragoneses, BRIZ MARTÍNEZ, J., Historia de la fundación y antigüedades de San Juan de la Peña (Zaragoza, 1620); BLASCO DE LANUZA, V., Historias eclesiásticas y seculares de Aragón (Zaragoza, 1622, t. I, lib. 5, cap. 14); o en PASQUAL Y ORBANEJA, G., Vida de San Indalecio y Almería ilustrada en su antigüedad… Almería, 1699. Un estudio crítico de las fuentes en GARCÍA ANTÓN, Urci y San Indalecio…, 1978, pp. 9-62; o en MÁRQUEZ VILLANUEVA, F., Santiago: trayectoria de un mito, Barcelona, 2004. 28 El modelo de asiento con volutas es similar en un profeta del retablo de la capilla Santa Ana de Huesca. 29 SAN VICENTE PINO, A., La platería, ob.cit, pp. 35- 36. Arnal estuvo casado con dos sobrinas del canónigo humanista Bartolomé Llorente, prior del Pilar de Zaragoza. El 13 de mayo de 1614 ya había fallecido y su viuda arregla las cuentas con el canónigo, VELASCO DE LA PEÑA, E., Las artes en Aragón en el siglo XVII según el archivo de protocolos notariales de Zaragoza. De 1613 a 1615 [http:// ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/23/88]. 30 El busto mide, sin peana, 86,5x66x40 cm. ESTEBAN, La platería…, 1976, Madrid, 1981, I, pp. 98-99; II, p. 78, cat. 2, y III, pp. 25-26, doc. 8. El orfebre cobraba por su trabajo 6.500 sueldos. Quedaba también a cargo del comitente encarnar el rostro. 31 El contrato publicado por ABIZANDA, Documentos…, vol. III, 1933, pp. 167-169. ESTEBAN LORENTE, J.F., “La escultura en plata en Aragón”, La escultura del Renacimiento en Aragón”, cat. exposición, Zaragoza, 1993, p. 96, escribe que Diego Arnal labra el busto de san Indalecio “a imitación de uno anterior que le había encargado en 1595 Jerónimo Pérez de Oliván” ; el mismo autor en la p. 106 indica que el orfebre Claudio Yenequi hizo en 1620 un trabajo muy similar al de san Indalecio en el busto de san Atilano (Catedral de Taranoza, Zaragoza). 32 Solo en el inventario de 1617 se les identifica como los santos Agustín y Ambrosio, ACPZ, Libro del inventario de la sacristía de Ntra. Señora del Pilar, comienza en el año 1617, f. 18, núm. 4. 33 Cfr. notas 21, 22 y 23. 34 Archivo Histórico de Protocolos de Zaragoza, Francisco Morel, 1614, 22 junio de 1614, ff. 1026-1028.. ISSN: 2340-843X. pág. 135.

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