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Criterios para una asignación interna de recursos en la universidad de Cundinamarca

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Academic year: 2020

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(1)CRITERIOS PARA UNA ASIGNACIÓN INTERNA DE RECURSOS EN LA UNIVERSIDAD DE CUNDINAMARCA. PRESENTADO POR FERNANDO HERNÁNDEZ MORENO. UNIVERSIDAD DE LOS ANDES FACULTAD DE ADMINISTRACIÓN MAESTRÍA EN DIRECCIÓN UNIVERSITARIA BOGOTÁ, D.C. 2003.

(2) TABLA DE CONTENIDO. Página JUSTIFICACIÓN DESDE UNA VISIÓN DE UNIVERSIDAD. 2. EL CASO DE LA UNIVERSIDAD DEL VALLE. 10. EL CASO DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA. 13. EL CASO DE LA UNIVERSIDAD DE CUNDINAMARCA. 17. CRITERIOS BÁSICOS PARA LA MEDICIÓN DE LA GESTIÓN. 29. ESTUDIO DE CASO. 33. CONCLUSIONES. 45. ANEXOS. 47. BIBLIOGRAFIA. 48.

(3) 2. CRITERIOS PARA UNA ASIGNACION INTERNA DE RECURSOS EN LA UNIVERSIDAD DE CUNDINAMARCA JUSTIFICACIÓN DESDE UNA VISIÓN DE UNIVERSIDAD Las nuevas tendencias del mundo contemporáneo como la apertura económica, la globalización y la conformación de bloques geoeconómicos y políticos, entre otros, consolidadas y posicionadas en el escenario mundial entre finales del siglo pasado y principios de este, definen como el nuevo eje articulador del desarrollo económico y social al conocimiento, por lo tanto su generación y dominio significa tener la capacidad de innovar, de crear y en consecuencia de producir valor agregado real, constituyéndose entonces en el motor del crecimiento y fortalecimiento de la sociedad, es decir, que el progreso y desarrollo de la humanidad dependen fundamentalmente de los avances que se logren en la investigación, la ciencia y la tecnología. En consecuencia, es evidente entonces que se advierta en el medio una nueva dinámica social, política y económica basada en el saber y por lo tanto caracterizada por una mentalidad y un comportamiento humano de transformación continua y permanente. Axel Didriksson en la parte introductoria de su publicación La Universidad de la Innovación señala al respecto: “Estos estudios futurológicos plantean perspectivas de análisis de gran complejidad, y tienen como componente común la referencia a variables y tendencias de cambio profundo en los sistemas de organización social y económica, en la reconfiguración del sistema mundial del trabajo y de la producción, de la tecnología y los conocimientos, en las capacidades sociales de aprendizaje y en la concepción de escenarios que apuntan a una diversidad de imágenes – objetivos obsesivamente convergentes: a la era informática, a una sociedad del conocimiento, a una organización superior del saber”. Así las cosas, se vislumbra el surgimiento de una sociedad inmersa en un periodo de transición económico, social, político y cultural que la hace más compleja y heterogénea y que apunta definitivamente hacia la consolidación de la denominada sociedad del conocimiento, que además y como siempre, reclama igualdad de oportunidades para que las personas puedan disfrutar de una vida digna entendida ahora no solo como la satisfacción de las necesidades básicas tradicionales, sino además, con el requerimiento de.

(4) 3. poder acceder al conocimiento nuevo y útil socialmente, es decir, a aquel que no está subordinado a los intereses particulares sino al que la sociedad en general requiere para su devenir. Esta caracterización de la sociedad contemporánea, impacta significativamente a uno de los sectores sociales claves para el desarrollo integral de las personas como es la educación, especialmente la del nivel superior, ante la necesidad manifiesta y urgente de que se dé un cambio en la manera de producir conocimiento, hecho que influye profundamente en la estructura de las instituciones que lo hacen posible como es el caso de las universidades, que son consideradas como el escenario natural en donde se deben dar las condiciones necesarias para generar y ofrecer oportunidades de acceso al conocimiento nuevo, que como motor de esta nueva dinámica social se espera que en el mediano y largo plazo nos lleve a mejorar los estadios de calidad de vida actuales. Es importante resaltar además, que como este tránsito hacia la sociedad del conocimiento genera novedosas y complejas necesidades de formación y de fortalecimiento de la capacidad humana, se constituye entonces, no solo en nuevos retos para el sector de la educación en general y para el nivel superior y sus organizaciones en particular, sino también, en un compromiso por parte del sistema educativo de actuar de manera coherente en un escenario que de entrada demanda nuevos perfiles profesionales y ocupacionales y por lo tanto nuevas capacidades, habilidades y conocimientos que posibiliten comprender y asimilar complejos sistemas de información y de comunicación, lo cual obliga a que en el corto plazo necesariamente se deba comenzar a repensar al interior del sistema la pertinencia y la oportunidad de su quehacer. En este sentido, es importante traer la reflexión que hace la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo en el momento de entrar a analizar la tarea que le fue encomendada y que consistía en “plantear las bases para un mejor desarrollo del país apoyado en la incorporación de la ciencia y la tecnología a todas las actividades nacionales”, ya que, condiciona su cumplimiento en gran medida no. solo a la necesidad de contar con una nueva dinámica de las organizaciones, sino también, al cambio profundo que debe darse en ellas; al respecto señala: “La hipótesis de partida, apoyada en decenas de ejemplos de países que logran manejar su desarrollo mejor que Colombia es que si queremos estar en condiciones.

(5) 4. radicalmente mejores dentro de un cuarto de siglo, es necesario cambiar hoy el sistema educativo y desarrollar mucho más la ciencia y la tecnología.” (Colombia al Filo de la Oportunidad. Presidencia de la República, Consejería Presidencial para el Desarrollo Institucional. Informe de la Misión de Sabios, COLCIENCIAS. Bogotá, D.C. Página 107 y siguientes). A continuación manifiesta: “Todos los miembros de la Misión compartían, desde sus distintos puntos de vista, esta hipótesis. Cuando comenzaron a examinarla y a buscar la forma de hacer propuestas razonables y adaptadas a nuestro país para llevarla a la práctica, surgió la evidencia de que gran parte de la tarea tenía que ver con la reestructuración institucional, con el cambio de las organizaciones de todo tipo en cuyo seno se realizan efectivamente las tareas educativas, investigativas y productivas. La empresa privada dedicada a la producción industrial, la universidad y el instituto dedicados a la producción de conocimiento, la empresa agrícola dedicada a la producción agropecuaria, la empresa de comunicaciones dedicada a la difusión del conocimiento y a la formación de la cultura y el ministerio dedicado a la organización y planeación en su ámbito de acción comparten en distintos niveles muchos problemas relacionados con su base organizacional” (Colombia al Filo de la Oportunidad. Presidencia de la República, Consejería Presidencial para el Desarrollo Institucional. Informe de la Misión de Sabios, COLCIENCIAS. Bogotá, D.C. Página 107 y siguientes). Es evidente entonces, el papel tan importante que juega el sistema educativo y sus instituciones en el proceso de contribuir decididamente para alcanzar mayores niveles de desarrollo y crecimiento económico y social, más si se tiene en cuenta lo planteado por la Misión cuando dice que para realizar la tarea antes señalada “... resulta imperioso comenzar por un cambio en la relación de los colombianos con el conocimiento, a través de los sistemas formales de educación y a través de cambiar el papel secundario que radicalmente hemos asignado a la investigación científica y al desarrollo tecnológico” (Colombia al Filo de la Oportunidad. Presidencia de la República, Consejería Presidencial para el Desarrollo Institucional. Informe de la Misión de Sabios, COLCIENCIAS. Bogotá, D.C. Página 107 y siguientes). Este nuevo rol que se propone para el sector y demás actores que lo integran convoca no solo a reflexionar sobre su actual quehacer institucional, sino también a revisar los aspectos organizacionales, de gestión y de financiamiento actuales en un contexto novedoso que se caracteriza por privilegiar la investigación y fortalecer el desarrollo de la ciencia y la tecnología, estos últimos, soportes fundamentales de la llamada sociedad del conocimiento. Así las cosas, los resultados de este ejercicio permitirán afrontar de la mejor manera posible los nuevos retos que acompaña este milenio, que de acuerdo a lo planteado por Luis Enrique Orozco, se desprenden fundamentalmente de la nueva conceptualización de desarrollo;.

(6) 5. al respecto escribe: “... Esta dimensión integral del desarrollo conlleva, por parte de las instituciones de educación superior, diferentes y correlativas preocupaciones: a.preocupación por el proceso de producción de la riqueza nacional; b.- preocupación por el universalismo propio de la ciencia; c.- preocupación por la calidad del proceso educativo como dimensión esencial de la formación humana; d.- preocupación por la generación de valores que hagan viable la cohesión e integración social. En una palabra, preocupación por la sociedad y la persona por la mediación del conocimiento. En esta nueva idea se afianza hoy la fuerza de la academia y de ella deriva su legitimidad ante el Estado y los diversos poderes del entramado social. Sin vulnerar su esencia, las instituciones de educación superior requieren hoy de flexibilidad, eficacia, criterio y eficiencia. Esta situación torna compleja la gestión de las instituciones en la medida que deseen ser proactivas respecto de sus propias comunidades y trascender toda visión pasiva de su quehacer frente a las exigencias del desarrollo humano” (OROZCO, Luis E., Universidad Modernidad Desarrollo Humano, Pagina 15). En suma, una nueva propuesta de sociedad es la que se ha venido gestando en los últimos años y en consecuencia diferente es el escenario que esta surgiendo, de ahí que la efectividad de las organizaciones educativas dependa del grado de asimilación y comprensión de este nuevo entorno para que su quehacer trascienda realmente en una sociedad que siempre demuestra que avanza a un ritmo muy superior al de sus propias estructuras. Este proceso de asimilación y comprensión significa la adopción de cambios profundos en la estructura de las organizaciones de educación superior si observamos las experiencias de algunas universidades que han entrado en este nuevo rol, para ello es importante resaltar lo señalado por Alex Didriksson T., en su libro La Universidad de la Innovación, ya que al respecto expresa “... las universidades desplazaron el interés por la cultura y el conocimiento general, universal o meramente profesional y técnico, por el de la ciencia y la tecnología, tanto por el especializado, como por el complejo y transdisciplinario. Este desplazamiento ha sido mayormente evidente en las universidades de los Estados Unidos, Canadá, Europa, Japón y otros países de Asia. En menor medida esto ha ocurrido en América Latina o en África. Estos cambios se han visto acompañado de sucesivas modificaciones organizacionales, conceptuales, ideológicas, funcionales, pero sobre todo se han concentrado en sus aspectos económicos y de mercado. Esto está reflejando la importancia que están adquiriendo las universidades, en la medida que han podido emprender alteraciones significativas en sus estructuras para hacer de la labor intelectual, del trabajo académico, de la investigación y de la docencia y los servicios, los motores del nuevo desarrollo económico sustentado en el paradigma tecno – informático -educativo.”.

(7) 6. En consecuencia, estas tendencias deben impactar las bases de las estructuras tradicionales de las instituciones de educación superior, particularmente las de naturaleza pública, en lo que tiene que ver con la manera de hacer su trabajo académico, científico y de servicio a la comunidad, además de los aspectos organizacionales y de gestión académica y administrativa, ya que, este “desplazamiento” como lo llama Didricksson, invita a recordar la importancia de mantener vigente en el ambiente de las organizaciones educativas temas como la eficiencia, eficacia, oportunidad y pertinencia, en razón a que seguirán ganando su propio espacio en la medida en que el paradigma de la economía de mercado continúe posicionándose en el sector público. Es así como se puede decir que de la efectividad con la cual sean utilizados los recursos estatales por parte de las instituciones públicas, especialmente los monetarios, va a depender su permanencia en el medio. Este nuevo paradigma que ha estado rondando en la última década el escenario de lo público, ha influido significativamente en el pensamiento de los gobiernos de los diferentes países de latinoamérica en el momento de concebir y diseñar las políticas y directrices de financiamiento de la educación pública superior. Es tal la importancia de este tema, que hizo parte de uno de los cinco grandes programas del Plan de Acción para la Transformación de la Educación Superior en América Latina y el Caribe para el año 2000, y que se denominó “Mejoramiento de la Gestión y el Financiamiento” cuyo objetivo y líneas de acción estratégicas apuntaban hacia la flexibilización y transformación de la gestión de las instituciones y la diversificación de sus fuentes de financiación, teniendo como premisa el reconocer la importancia de la educación superior para el desarrollo y crecimiento económico y social de los países en el mediano y largo plazo y la ineludible responsabilidad del Estado en su financiamiento. En Colombia, uno de los aspectos que se ha venido debatiendo en los últimos años es precisamente la financiación estatal de la educación superior pública, discusión que fundamentalmente gira en torno a la propuesta gubernamental de asignar los recursos públicos al sistema educativo mediante mecanismos semejantes a los del mercado, es decir, privilegiando.

(8) 7. el subsidio de demanda y/o atendiendo los resultados que arroje la aplicación de indicadores de gestión, en lugar de continuar con el modelo actual de financiación que los arbitra vía oferta, o sea, de manera directa y automática a las universidades públicas, sin contar con mecanismos claros de medición del retorno de estos recursos a la sociedad. Es decir, que lo que se está planteando es una reorientación de las políticas estatales en materia de financiamiento de la educación superior pública al proponer pasar de la atención a la demanda social y a la inversión en la expansión de instituciones y programas profesionales, hacia la evaluación, la acreditación y la justificación social del gasto público; tal y como lo plantea la Constitución Política cuando ordena la organización de un sistema de evaluación de gestión y resultados de la administración pública y obliga a ejercer control de la gestión con base en indicadores para evaluar el cumplimiento de las metas y objetivos. (Art. 209, 269 y 347) En este contexto, es importante hacer una mirada rápida de la Ley 30 de 1992, que es la norma que regula el escenario de la educación superior pública en el país, en cuanto al tema de la financiación estatal para resaltar cómo en el articulo 86, que dice: “Las universidades estatales u oficiales recibirán anualmente aportes de los presupuestos nacional y de las entidades territoriales que signifiquen siempre un incremento en pesos constantes, tomando como base los presupuestos de rentas y gastos vigentes a partir de 1993”, mantiene en el corto. plazo la tendencia de asignar los recursos públicos a las universidades vía oferta, y en el articulo 87 que expresa “A partir del sexto año de la vigencia de la presente Ley, el Gobierno Nacional incrementará sus aportes para las Universidades estatales u oficiales en un porcentaje no inferior al 30% del incremento real del Producto Interno Bruto” y que este incremento se efectuará consultando los objetivos. previstos para el SUE y en razón del mejoramiento de la calidad de quienes lo integran, se vislumbra ya la intención gubernamental de continuar asignando recursos al sistema de acuerdo a resultados concretos. Esta última tendencia contenida en el articulo 87, se precisa y reafirma en el proyecto de modificación de la ley 30 de 1992 sobre financiamiento de la educación superior pública al plantearse lo siguiente: “Los aportes del presupuesto nacional para las universidades públicas serán definidos como un monto global, sin discriminar funcionamiento e inversión, y serán distribuidos por fórmula, a partir del año 2000. Los criterios e indicadores para la asignación por fórmula serán establecidos por la CREGS, y tendrán en cuenta la complejidad académica, entendida como el número de estudiantes ponderado por el costo relativo de los programas; el.

(9) 8. esfuerzo en la generación de recurso propios y la calidad, de acuerdo con los indicadores en ciencia y tecnología y su vinculación con el sector productivo en proyectos de desarrollo.”. La nueva propuesta de financiación ha generado, de un lado, una gran controversia en el ámbito de la educación superior pública colombiana al interpretarse por algunos como una manera de abandonar el Estado su responsabilidad constitucional de atender este servicio social, y de otro, unas relaciones demasiado tensas entre el sector universitario estatal y el gobierno central que hace que se dificulte encontrar un punto de equilibrio en el cual se garantice que el Estado cumpla a cabalidad el compromiso que tiene con la educación pública y que las organizaciones educativas receptoras de los recursos monetarios públicos sean eficientes y racionales en el momento de ejecutarlos. Esta circunstancia no ha permitido abrir los suficientes espacios para reflexionar sobre esta temática en otra perspectiva, es decir, en la de tratar de entender y asimilar el porqué los gobiernos de la última década han estado interesados en repensar el esquema de financiación estatal vigente en sectores sociales tan determinantes para el mejoramiento continuo y sostenible de la calidad de vida de la comunidad como lo son la educación y la salud. Es ahí en donde temas como el déficit fiscal, el deterioro permanente de las finanzas públicas - que conlleva a que las fuentes de financiación del Estado sean cada vez más escasas - y la ineficiencia y falta de transparencia de la gestión estatal entre otros, hacen que surja la necesidad inaplazable de redimensionar el tamaño y el rol del Estado en procura de lograr, en el mejor de los casos, que su quehacer sea más racional y por consiguiente tenga un impacto social que signifique una mayor cobertura y equidad en estos dos sectores, de por si incipientes en países de bajo crecimiento y desarrollo como el nuestro. Ahora bien, teniendo en cuenta las nuevas demandas, desafíos y funciones que propone este nuevo escenario a la educación superior y sus instituciones, en donde la política estatal en materia fiscal pretende condicionar de manera rigurosa la asignación de los recursos públicos a resultados sociales concretos, significa de una parte, el compromiso de.

(10) 9. asumir cambios radicales en la manera de pensar y de actuar académica y científicamente para tener la capacidad de contribuir en el proceso de ampliación de la frontera del conocimiento, y de otra, requerir de una inversión creciente de recursos físicos, humanos y financieros que le permitan cumplir su misión institucional. Lo que se interpreta, es que el sistema educativo y las instituciones estatales están comprometidos a optimizar los recursos asignados y generados, especialmente los monetarios de procedencia pública, ya que además de siempre haber sido la principal fuente de financiamiento, ahora debe entenderse como un capital de trabajo cuyo propósito no es otro que el de ser factor multiplicador para que las instituciones puedan generar sus propios recursos en una magnitud que signifique un aporte complementario importante para su sostenibilidad y por consiguiente para su continuidad y permanencia en el medio. Por ello la importancia de que al interior de las instituciones públicas de educación superior se cuente con criterios de asignación de recursos, que muestren los resultados de las acciones emprendidas por cada unidad académica en cumplimiento de su misión y que se puedan cotejar frente a los recursos generados y asignados. Además, que permita la realización de análisis comparativos entre las diferentes unidades, como una manera de fomentar en la ámbito universitario una dinámica de mejoramiento de la competitividad, la productividad y los estímulos y de paso lograr respuestas más adecuadas a los requerimientos de la sociedad. Así, la rendición de cuentas a la sociedad por parte de las instituciones tendría un mensaje concreto y transparente de su quehacer, y lo más importante, serviría como elemento de juicio válido socialmente tanto para la consecución de nuevos recursos, bien sea de origen público o por que no privado, como útil en el momento de debatirse temas relacionados con el financiamiento de la educación superior pública, ya que, las universidades van a tener la oportunidad de demostrar que ante las nuevas y variadas funciones asumidas y por asumir, no solo basta una asignación interna óptima y transparente de los recursos generados y transferidos para cumplir cabalmente su misión social, sino que estarían en condiciones de exigir más recursos al Estado y este en la obligación de situarlos..

(11) 10. EL CASO DE LA UNIVERSIDAD DEL VALLE En este contexto, es pertinente señalar que justamente por carecer de criterios racionales y transparentes al interior de la Institución para asignar y ejecutar los recursos monetarios, fue lo que llevó a la Universidad del Valle a comienzos del año 1999, momento en el cual tocó fondo la crisis financiera del claustro, a suscribir un convenio de desempeño entre la Universidad, la Nación (representada por los Ministerios de Hacienda y Educación) el Departamento del Valle, el Municipio de Cali y los acreedores privados, representados por catorce entidades financieras. Adicionalmente, y como acción complementaria para conjurar la crisis, la misma Gobernación de Valle del Cauca contrató un estudio a través del PNUD, con la Unión Temporal “Instituto Ser de Investigación – Asesoría y Gestión, Cía. Ltda.”, para establecer la situación actual de la Universidad del Valle en su estructura administrativa y académica y a la vez formular algunas recomendaciones básicas de reestructuración y otros aspectos que contribuyeran a garantizar la sostenibilidad financiera de la Institución hacia el futuro. Dada la importancia del estudio, es importante destacar de manera sucinta algunos de los aspectos abordados a lo largo de la consultoría con el propósito de demostrar que el sector universitario en general y el público en particular, sin perder de vista su esencia y complejidad como producto de su heterogeneidad, debe necesariamente contar con instrumentos permanentes de medición, que posibiliten dimensionar y cuantificar el alcance de la toma de decisiones a través del tiempo, y de seguimiento y evaluación que permitan validar sus resultados no solo en el campo de lo económico – financiero, sino en todos los demás en los cuales se emprendan acciones direccionadas hacia el cumplimiento de su misión; todo ello, por supuesto, a partir de la existencia de sistemas de información y de comunicación modernos, confiables, ágiles y transparentes. En principio, debe mencionarse por lo menos uno de los postulados básicos que sirvieron de punto de partida y que tiene importantes implicaciones sobre la naturaleza y alcance del estudio. El postulado hace referencia a lo siguiente: “Tal como lo contemplan la Constitución y las leyes, las Universidades Públicas deben ser entes autónomos, dedicados exclusivamente a cumplir su misión, cual.

(12) 11. es la de educar a la mayor cantidad de personas con los mayores niveles de calidad posibles, ampliando permanentemente la frontera del conocimiento y poniendo éste al servicio de la sociedad, para lo cual la investigación es esencial. Es claro que en el ámbito de su autonomía, ellas pueden decidir sobre su organización interna, sobre el perfil de su personal, sobre sus procesos académicos y administrativos y, en general, sobre todos aquellos aspectos que puedan afectar el cumplimiento de su misión. Pero es igualmente claro que dicha autonomía debe ejercerse dentro de un marco de responsabilidad social, por lo cual la gestión de las Universidades no puede estar exenta de control, especialmente en función de resultados. Por esta misma razón, dentro de un marco de responsabilidad social, los conceptos de eficiencia y eficacia no pueden ser ajenos a la discusión académica. El reconocimiento de que la educación superior es una función compleja – y por tanto difícil de evaluar - no debe usarse como argumento para eliminar la medición como elemento válido de fortalecimiento institucional. Por el contrario, dicho reconocimiento debe ser un incentivo para investigar nuevos métodos de evaluación, que permitan realimentar el proceso educativo dentro de un marco de mejoramiento continuo.” El propósito de resaltarlo no es otro que el de. ratificar la necesidad manifiesta que tienen las instituciones de educación superior, en especial las públicas en razón a que su principal fuente de financiación es el Estado y cuyos recursos se caracterizan por ser escasos, de contar internamente con criterios racionales, medibles y por consiguiente susceptibles de evaluación no solo para analizar las bondades sociales de los resultados obtenidos, sino también, a partir de estos asignar recursos frescos, proceso evaluativo que tiende a constituirse en condición sine qua non para garantizar su sostenibilidad en el mediano y largo plazo.. En materia de ingresos, el estudio llama la atención sobre el alto grado de dependencia que tiene la universidad de los aportes de la nación y la tendencia a acentuarse y perpetuarse, frente a la capacidad institucional que potencialmente posee para generar recursos propios, si se tiene en cuenta la alta calificación académica de una proporción importante de la planta de profesores, al respecto señala: En términos reales, los aportes gubernamentales crecieron el 63.7%, mientras los ingresos propios ( es decir, aquellos que de alguna manera son producto de la gestión de la Universidad) decrecieron del orden del 60%. Como consecuencia, los aportes gubernamentales pasaron de representar el 50.7% del financiamiento total de la Universidad (excluido el crédito) en 1997, al 76% en 1999. Esta tendencia se mantiene en las cifras presupuestales correspondientes a 2000. Las cifras más preocupantes son las que se refieren a la evolución de los ingresos propios por concepto de “contratos y asesorías” y “convenios y aportes”. En ambos casos, la reducción observada en el período es cercana al 58% en pesos corrientes y al 65% en términos reales. Es cierto que en esta situación ha influido el ambiente recesivo de la.

(13) 12. economía regional, pero, por otra parte, no es razonable aceptar que el único ámbito de actuación de una Universidad como la del Valle sea el regional. Con una planta profesoral del tamaño y la calificación de la de Univalle, lo lógico es esperar un ámbito de actuación nacional e incluso internacional, especialmente en materia de investigación, extensión de alto nivel y convenios de largo plazo.” (Pag. 27). Desde el punto de vista del gasto, decisiones institucionales como las adoptadas en materia pensional y de endeudamiento dejan entrever que no fueron técnicamente soportadas y carentes de una visión rigurosa de mediano y largo plazo si observamos lo que el estudio dice al respecto “Los hechos que llevaron a la Universidad a su alto nivel de endeudamiento actual y a los sobrecostos en materia pensional son suficientemente conocidos. En cuanto al endeudamiento, éste tuvo su origen en un crecimiento acelerado tanto de los gastos como de las inversiones, especialmente en el período 95-97, generando un desequilibrio importante frente a los ingresos y obligando a incrementar el endeudamiento externo. Puesto que la inversión estuvo concentrada en activos fijos o actividades no productivas, ella no contribuyó a la generación de recursos para servir la deuda, agravando así la situación financiera de la Universidad y aumentando los pasivos financieros exigibles a corto plazo. En cuanto a las pensiones, de nuevo especialmente en el período 95-97, se tomaron decisiones irregulares dirigidas a elevar aceleradamente los ingresos de algunas personas con el fin de incrementar sus pensiones, se eliminó el tope de 20 salarios mínimos vigente concediendo pensiones muy superiores a esta cifra y se otorgó el beneficio pensional a algunas personas sin el cumplimiento pleno de las condiciones impuestas por la ley. Todo esto llevó a un incremento significativo de las obligaciones pensionales de la Universidad. Lo peor es que, por haberse concedido estos beneficios por fuera de los marcos legales, estas obligaciones deben ser asumidas plenamente por la Universidad, sin posibilidad de que su financiamiento sea compartido por el Gobierno Nacional y el Departamento del Valle”.. Un último aspecto a destacar y que el estudio le atribuyó ser una factor que desfasó más la relación entre ingresos y gastos, fue la entrada en vigencia del nuevo régimen salarial y prestacional para los profesores universitarios, debido a la falta de rigurosidad en su interpretación y aplicación por parte de la Universidad, al respecto señala: “El problema central del régimen establecido por el Decreto 1444/92 es que genera una dinámica en el crecimiento de los costos docentes desligada de las necesidades reales de la Universidad, que carece de una cota superior y que no guarda ninguna relación con el comportamiento de los ingresos, por lo cual puede contribuir a desequilibrar en forma significativa la estructura financiera de la entidad, especialmente en el mediano y largo plazos. En este marco, el desarrollo de la planta docente de la Universidad, y su costo, no son el resultado de una estrategia coherente, que tenga en cuenta las necesidades en cuanto al perfil de sus profesores y sus.

(14) 13. posibilidades financieras, sino el producto de la suma de las acciones individuales de los profesores orientadas por su propia racionalidad.” (Pag. 15). La idea de mostrar algunos de los apartes del estudio realizado en la Universidad del Valle, no es otra que advertir con preocupación que si este tipo de dificultades de financiamiento se presenta en uno de los claustros universitarios públicos más importantes del país, generado fundamentalmente por no contar con una capacidad institucional instalada que garantizara un proceso de asignación y ejecución racional de los recursos; que estará sucediendo entonces específicamente en este campo de las finanzas, en aquellas universidades del orden territorial denominadas como de menor desarrollo relativo, que justamente por ser así hace suponer que no cuentan con elementos de juicio validos para garantizar su sostenibilidad financiera en el mediano y largo plazos, máxime cuando son las que regularmente están al servicio de la provincia y que además no se ubican en la capital del departamento como es el caso de la Universidad de Cundinamarca. EL CASO DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA Antes de entrar en detalle sobre la experiencia de la Universidad de Cundinamarca en materia de financiamiento y de criterios para la asignación interna de recursos, es procedente traer como referencia adicional el pensamiento de una de las universidades estatales que más ha tenido recorrido en estos temas de construcción y aplicación de indicadores de gestión como lo es la Universidad Nacional de Colombia, quien además y justamente por eso, es la que ha estado liderando el trabajo de la Subcomisión Técnica del SUE, instancia responsable del diseño de Indicadores de Gestión para las Universidades Públicas. A propósito de este ejercicio, si bien aún esta en proceso de perfeccionamiento, no deja de ser una contribución importante del SUE al debate que se viene adelantando, particularmente desde el año 1999, sobre la propuesta gubernamental de revisar el esquema actual de financiación estatal de la educación superior en Colombia. La experiencia de la Universidad Nacional en este proceso de implementación y aplicación de indicadores de gestión, por ser pionera en.

(15) 14. nuestro medio, ha sido un punto de referencia importante para las demás universidades estatales y para el sistema educativo superior en general. En consecuencia, es importante, por ejemplo, destacar una de las recomendaciones que así sea observada como obvia, solo se advierte su verdadera dimensión en la medida en que se incursiona en estos temas de manera concreta como es la de no olvidar lo que desde sus inicios en este proceso la Universidad Nacional siempre ha debatido, y que es universalmente válida para todas aquellas instituciones que adopten esta clase de ejercicios como es el no perder de vista la naturaleza y dimensión del concepto de universidad y la heterogeneidad del sistema en la cual esta inmersa, para de esta manera no correr el riesgo de caer en formulas aritméticos que desinforman la opinión pública y deterioran la imagen de la universidad, al respecto señala: “ Como la ha venido afirmando la Universidad Nacional de Colombia y lo ha planteado explícitamente en su reciente Plan Global de Desarrollo 1999 – 2003, “ Un Compromiso social y académico con la Nación colombiana”, la Universidad reclama que la apreciación de su quehacer no se adelante con base en indicadores o criterios de medición simplistas, sino que exige que ellos registren adecuadamente su complejidad. En efecto, la noción de universidad remite, en primer lugar, al espectro variado y amplio de las disciplinas y profesiones que ella encierra, que por sus características sin duda difícilmente puede encontrar un parangón en el conjunto de la educación superior, y en segundo término a la triple misión de investigación, formación y extensión que constituye su razón social de ser”(Revista de la Oficina Nacional de Planeación No. 3, pag. 9).. En este mismo sentido se pronuncia el estudio contratado por el ICFES con la Universidad del Rosario y con el CIDE – Corporación para el Desarrollo de la investigación y la Docencia Económica -, para rediseñar el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior SNIES, cuando en el informe final de la primera fase dice: “ El proceso de construcción de indicadores para la educación superior tropieza con muchos obstáculos, uno de los principales es el reconocimiento generalizado de la gran heterogeneidad que existe entre las diversas instituciones del sistema. No sólo se reconocen diferencias importantes por el origen jurídico de las entidades, que pueden ser oficiales y privadas, con diversas caracterizaciones en uno y otro campo. También hay diferentes clases de instituciones según la Ley 30, y ahí aparecen las instituciones técnicas, tecnológicas, las universitarias y las universidades. Pero se cruzan, además, las diversas modalidades y campos de acción. Tampoco se pueden desestimar consideraciones regionales y de tradición de las respectivas entidades. Más recientemente, con las definiciones de las misiones y visiones de las diferentes instituciones, se perfilan tendencias hacia la investigación o la formación profesional como énfasis” (Pag. 36)..

(16) 15. A pesar de estas consideraciones de complejidad y heterogeneidad del sistema que ha dificultado una puesta en común para materializar la idea de poder establecer mecanismos de medición de la gestión, la dinámica de construcción y aplicación de indicadores continua adquiriendo importancia inusitada en los últimos años, ya que, al tener la posibilidad de lograr técnicamente que la sociedad conozca resultados concretos de evaluación sobre el quehacer de la instituciones en un momento dado, significa además, salirle al paso a una situación preocupante que se ha venido acentuando en el sector y que se deriva directamente del ejercicio de la autonomía universitaria otorgada por la Constitución Política y la Ley, aspecto sobre el cual llama la atención la Universidad Nacional cuando señala: “ La construcción de indicadores que permitan medir el desempeño de las universidades en Colombia adquiere particular relevancia en momentos en que el sistema de educación superior evidencia serios problemas asociados con la baja calidad de una gran número de instituciones y de nuevos programas creados al amparo de la Ley 30. En efecto, en Colombia se crearon nuevas instituciones y nuevos programas sin la acumulación necesaria de competencias, con escaso desarrollo institucional, sin plantas permanentes de profesores y sin experiencia en investigación. El promedio de estudiantes por institución es de apenas 2.500 y los programas presentan una alta concentración en áreas como ciencias de la educación, economía, ciencias administrativas y derecho, que corresponden fundamentalmente al área de servicios” (Revista de la Oficina Nacional de Planeación No. 3, pag. 12).. Así las cosas, la necesidad de empezar por parte de las universidades públicas a aproximarse a este proceso de construcción y aplicación de indicadores de gestión se hace evidente e inaplazable, si se observa que este compromiso institucional fue ratificado por el SUE desde el mismo momento en que tomó la decisión de conformar la Subcomisión Técnica Nacional para dedicarse al diseño de esta clase de instrumentos de medición, determinación que además debe interpretarse en el ámbito universitario como la aceptación de que la complejidad y heterogeneidad del sistema no excluye la posibilidad de que existan parámetros de medición del quehacer de las universidades. Adicionalmente, esta decisión trae implícito un requisito previo que es fundamental para el cumplimiento satisfactorio de esta tarea como es el de fortalecer simultáneamente tanto los sistemas de información como los de comunicación institucionales del sector, de tal manera que le proporcionen a la sociedad, en el momento de conocer los resultados de gestión en la educación superior, un alto grado de seriedad y.

(17) 16. confiabilidad. Al respecto el estudio de rediseño del SNIES señala: “Es importante aclarar que en los mercados imperfectos, como es el caso de la Educación Superior, la información es fundamental para superar las inequidades derivadas de los problemas que generan las asimetrías de información entre las instituciones oferentes del “bien” educación superior y los estudiantes, padres de familia y sociedad en general. Reducir las asimetrías de información para los diferentes usuarios del Sistema de Educación Superior es de gran importancia y responsabilidad.” Igualmente este. estudio destaca cómo la variable tiempo, pensado en términos de mediano y largo plazos, juega un papel trascendental para alcanzar el éxito deseado tanto en este proceso complejo de construcción y aplicación de indicadores, como en el de contar con sistemas de información confiables; al respecto dice: “Dentro del Rediseño del Sistema que se está desarrollando, se ha planteado con. claridad que se requiere concebir el proyecto como un proceso “Hacia un Sistema Nacional de Información de la Educación Superior”, dado que un Sistema de tal complejidad requiere una construcción, desarrollo y revisión cuya cualificación solamente se va logrando con el tiempo, hasta adquirir todas las características y condiciones de universalidad requeridas. Esto se logra en la medida en que la estructura se va acrecentando con el progreso en la cultura de la información en las instituciones que hacen parte del Sistema, y con el desarrollo de indicadores que se van incorporando gracias a la mayor disponibilidad de datos, por el avance en las instituciones de sus propios sistemas de información y cultura de medición.”. Es decir, que aplazar indefinidamente este ejercicio o no intentar iniciarlo en el corto plazo, le significaría a las universidades desconocer la dinámica actual del sector y de la sociedad en general, además de perpetuar una discusión entre gobierno – universidad – sociedad, que se ha limitado y simplificado al tema del financiamiento estatal de la educación superior y de la cual, hasta ahora, solo ha generado un deterioro de las relaciones de estos tres estamentos y de paso continuar dilatando la verdadera discusión que es la que gira en torno a la calidad, pertinencia y oportunidad de la educación superior en Colombia para una sociedad del conocimiento cuya constante es el cambio permanente. La Universidad Nacional ha estado asumiendo este reto con dedicación y responsabilidad en estos últimos años, como consecuencia de ello, esta dinámica le ha permitido construir y aplicar indicadores que sin olvidar la naturaleza del escenario universitario, sus objetivos apuntan en gran medida a definir su devenir en el tiempo, al respecto manifiesta: “La Universidad Nacional de Colombia ha emprendido un proceso de autorregulación, monitoreo,.

(18) 17. seguimiento y control de su desarrollo mediante indicadores, cuyos objetivos son: a) el mejoramiento continuo y la innovación; b) la rendición de cuentas a la sociedad sobre la correspondencia entre su desempeño y sus resultados; c) la comparación con las mejores universidades; y d) mejorar el conocimiento de la universidad sobre sí misma y hacer evidente y pública su actividad” (Revista de la Oficina Nacional de Planeación No. 4, pag. 11).. El resultado de estar la Universidad Nacional trabajando seriamente en este proceso ha permitido que se validen las bondades de este ejercicio, ya que, no solo le ha significado llegar a este grado de complejidad actual en sus parámetros de medición, sino que también ha podido identificar y analizar otros aspectos y variables que en un principio no se consideraban tan importantes medirlos, es así como esta gama de indicadores se han estado robusteciendo en la medida en que más se conoce la Universidad así misma, al respecto señala: “La sensación que queda después de un esfuerzo como éste es que, como siempre, la realidad de nuestro accionar va más allá de nuestra capacidad de representarla. Por ejemplo, nuevos paradigmas emergen en la Universidad en todos los frentes: grupos de investigación que trabajan en redes multidisciplinarias, convocatorias que orientan el accionar de la Universidad, sinergias intergeneracionales, control más público de los resultados, reglas claras de asignación de recursos mediante concursos, nuevas formas de extender las capacidades de la Universidad a través de redes virtuales, proyectos de extensión e interacción con grupos sociales desde dinámicas construidas deliberadamente por la Universidad de una manera proactiva, avances en la mejora de procesos, y evolución evidente en los sistemas de información relativa a las funciones básicas de soporte y gestión, como son la dimensión financiera, los procesos relacionados con los talentos humanos y los procesos de registro académico, tres asuntos que inciden significativamente en la misión de la Universidad.” (Revista de la Oficina Nacional de Planeación No. 4, pag. 13).. EL CASO DE LA UNIVERSIDAD DE CUNDINAMARCA En cuanto a la Universidad de Cundinamarca, que en el escenario de la educación superior colombiana ha tenido más recorrido como Instituto Universitario que como universidad misma, debido a que su reconocimiento como tal data solo a partir del año 1992, la experiencia institucional en este ejercicio de construcción y aplicación de indicadores de gestión está aún muy lejos de lo que ha experimentado la Universidad Nacional, sin embargo, a pesar de haber avanzado poco, es consciente de la importancia de contar con parámetros de medición de la gestión y de la bondad de sus resultados para la toma de decisión, ya que es una manera de lograr un.

(19) 18. crecimiento real y sostenible en el tiempo, de ahí que su participación como miembro del Grupo Regional SUE Centro en los dos últimos años haya sido muy proactiva en la tarea de la construcción de indicadores de gestión para las universidades públicas. Además de este interés primario de la Universidad de Cundinamarca por incursionar en esta clase de ejercicios de evaluación de la gestión, existe otro no menos importante y que tiene relación directa con el primero, que consiste en propender por una dinámica institucional que conlleve a mantener una revisión permanente de la efectividad de los criterios internos que se tienen para asignar los recursos generados por derechos pecuniarios, esto es inscripciones, matriculas, etc., y los que se captan por concepto de aportes de la nación y del departamento. La razón fundamental de este interés es la de poder advertir de manera oportuna, por ejemplo, a la comunidad universitaria que le es propia y a la sociedad en general, el estado actual de desfinanciamiento por el cual la Institución esta pasando, particularmente en los últimos cinco años, a pesar de paradójicamente haber mejorado ostensiblemente el recaudo de los recursos propios y de haber ampliado su cobertura territorial. Esta situación se ha generado en gran medida porque los aportes estatales, especialmente los del orden territorial que recibe la Institución han estado decreciendo en términos nominales y reales durante el ultimo quinquenio, tendencia que ratifica cómo el Estado colombiano en medio de las dificultades de orden público por las que atraviesa, además de la crisis de la hacienda pública, impiden que se atienda de manera satisfactoria los sectores sociales estratégicos para el desarrollo como es el de la educación superior en este caso, el cual se ha visto tremendamente afectado si se mira lo que actualmente esta sucediendo con la Universidad Cundinamarca, al respecto se afirma: “A pesar de que la Constitución del 91 haya hecho explícito que el Estado debe proveer los mecanismos financieros necesarios para garantizar el acceso de todas las personas aptas para la educación superior, las crisis cíclicas de la economía han marcado una disminución casi permanente de los recursos, con las ya mencionadas consecuencias en materia de desarrollo y prospectiva de la educación universitaria, lo que a su vez ha generado la imposibilidad para el Estado de poder garantizar que ella sea un bien público puro” (Revista de la Oficina Nacional de Planeación No. 4, pag. 36).. La situación antes descrita aparece en detalle en el Boletín de Estadísticas Básicas del año 2002 elaborado por la Oficina de Planeación de la.

(20) 19. Universidad en donde muestra que, mientras la población estudiantil de pregrado creció en un 82% en los últimos cinco años, al pasar de 4.299 estudiantes en 1998 a 7.846 en el año 2002 y amplió la cobertura geográfica de cuatro a ocho municipios en el departamento, la participación de dos de los tres componentes de los ingresos institucionales cambió sustancialmente en el quinquenio. Es así como para el año 1998 los recursos propios participaban en un 17%, los de la nación en 14% y los del departamento en 70%, y para la vigencia 2002, los recursos propios ya presentaban un incremento tan significativo en el recaudo que alcanzaron a participar en un 31%, mientras el aporte de la nación mostró una participación relativamente estable al representar el 23% y el del departamento una disminución preocupante, ya que su recaudo efectivo solo participó en un 46%, resultado de presentar en este ultimo quinquenio una disminución promedio anual, a precios corrientes, de 5% (Ver anexo 01). Estas cifras advierten que, si bien es cierto la Universidad de Cundinamarca ha mejorado la participación de los recursos propios en el total de ingresos institucionales, no es menos cierto que ello no es suficiente para garantizar su sostenibilidad en el tiempo, máxime cuando este comportamiento positivo proviene fundamentalmente del mayor recaudo presentado en matrículas, consecuencia obvia del incremento significativo de la población estudiantil en estos cinco años, monto que en términos de financiamiento general no pesa demasiado si se tiene en cuenta que el valor de la matrícula por estudiante es equivalente, en la mayoría de los casos, solo a un salario mínimo mensual. La vulnerabilidad en el financiamiento que actualmente presenta la Universidad de Cundinamarca, se hace mas evidente al contrastar la Política Institucional de Financiamiento, que a propósito va a ser un punto de referencia importante para este estudio, con lo que actualmente sucede en esta materia, ya que, mientras la primera siempre recomienda que para ser sostenibles financieramente en el mediano y largo plazos, los gastos personales y generales sean necesariamente atendidos con los recursos que apropia el departamento, las transferencias con los aportes de la nación y la inversión académica con los recursos propios, esto último también, por ser una de las pocas universidades estatales que no cuenta con recursos de la nación con esta destinación; el comportamiento efectivo de las fuentes de financiación en los últimos cinco años, en especial el de los recursos del.

(21) 20. orden nacional y territorial han sido, el de no crecer en la misma proporción en que lo han hecho los recursos propios, de ahí que la Universidad se haya visto obligada a atender los gastos de funcionamiento con estas rentas propias, situación que obviamente va en detrimento de la denominada inversión académica. Es así como, para el año 2002, donde se estimó un recaudo por concepto de derechos pecuniarios por un valor aproximado de 5.000 millones de pesos, solo fue posible asignar para inversión el 20%, es decir, 1.000 millones, por que el saldo, o sea, 4.000 millones, ante la disminución en términos reales de los aportes del Estado, se asignaron para el financiamiento del personal docente ocasional dedicado en su mayoría al ejercicio de la función docencia. Esta situación de desfinanciación continua de la inversión en la Universidad, ha traumatizado en consecuencia el proceso de mejoramiento de la calidad del servicio educativo que se ofrece, debido a que en estos gastos de inversión se encuentran los programas y proyectos que permiten el fortalecimiento institucional, ya que allí es donde se asignan los recursos para atender los procesos de acreditación, planta física, investigación, proyección social, capacitación del personal docente, bienestar universitario, dotación de laboratorios y talleres, de ayudas educativas y de biblioteca, que son los aspectos que fundamentalmente evalúan con rigurosidad extrema los pares académicos en el momento de adelantarse la evaluación con miras a la acreditación. Siendo este el escenario actual de las finanzas de la Universidad, en donde el riesgo de no contar con los recursos suficientes en el mediano plazo para atender los gastos de funcionamiento y últimamente los de inversión académica, obedece fundamentalmente a que la dinámica de crecimiento de los gastos, sobre todo los operativos, no es coherente con la de los ingresos, lo cual evidencia un desfase continuo entre los ingresos y gastos que paulatinamente esta llevando a la Institución a una situación financiera insostenible; de ahí la necesidad de que la Universidad haga un alto en el camino con el propósito de estudiar y analizar con la rigurosidad que sea necesaria la situación actual y trate a la vez de identificar y aplicar alternativas de solución que permitan visionar de manera real el futuro de mediano y largo plazos, ya que antecedentes similares fueron los que se presentaron en la Universidad del Valle y que al no ser atendidos oportuna y.

(22) 21. racionalmente la sumieron en una crisis financiera de una magnitud como la presentada a finales de la década pasada. Es así como, el tema de la medición de la gestión a partir de la aplicación de criterios que propendan por la racionalización en el momento de apropiar y asignar recursos, surge en la Universidad de Cundinamarca como una alternativa oportuna, viable y socialmente válida para lograr visualizar en toda su dimensión dificult ades como esta del desfinanciamiento interno u otras como medir la capacidad endógena que tiene la academia para generar recursos vía venta de servicios en sus diferentes modalidades, esto es, investigación, proyección social, consultoría y asesoría, y en consecuencia poder adoptar entonces decisiones pertinentes en materia de ingreso y de gasto que apunten a superarlas. Además, porque va a permitir socializar y evaluar los criterios actuales que tiene la Institución para estimar el calculo de las fuentes y usos de cada vigencia, ejercicio fundamental si se tiene en cuenta que estos criterios se constituyen en el punto de partida del proceso de asignación interna de recursos hacia las diferentes unidades académicas y administrativas de la sede, seccionales y extensiones. A propósito de estos criterios para calcular tanto el valor a recaudar por concepto de cada una de las fuentes de financiación, como el que se apropia en los diferentes conceptos de gasto, es pertinente a continuación señalar los más utilizados con el propósito de demostrar, que si bien es cierto han permitido mantener aún un equilibrio relativo entre ingresos y gastos a través del tiempo, este esfuerzo no ha sido suficiente para garantizar la existencia de una racionalidad institucional en el momento de apropiar y ejecutar estos recursos, que como ya se ha mencionado su naturaleza pública, son escasos y por lo tanto demandan su optimización continua y permanente. Respecto a los criterios para cuantificar los ingresos, vale decir que la Institución siempre ha sido muy cautelosa a la hora de calcular los recursos propios, que por cierto son los que directamente le competen; la razón para ello es que siempre ha teniendo en cuenta la recomendación de no perder de vista el riesgo de caer en sobreestimaciones, que como se sabe, solo contribuyen a perpetuar el desequilibrio de la relación ingreso/gasto. Es así como, antes de definir el monto de los derechos pecuniarios de cada.

(23) 22. vigencia, se realiza un análisis retrospectivo de los últimos cinco años del comportamiento del recaudo efectivo de cada ítem rentístico, a precios corrientes y constantes, además de observar las dinámicas de crecimiento anual de la población estudiantil y de ampliación del portafolio de productos educativos y de servicio a la comunidad, igualmente se hace una lectura de las expectativas de inflación y de incremento del salario mínimo para los próximos dos años, esto último en razón a que este se constituye en la base para determinar el valor de la matricula y demás derechos pecuniarios, y por último lo señalado en el Plan de Desarrollo Institucional y demás instrumentos de planeación de mediano y largo plazos de orden nacional y territorial. Luego de observada y analizada esta información cuyo resultado se constituye en elemento de juicio fundamental para justamente no crear expectativas de ingreso que estén fuera del alcance de la capacidad institucional de generarlos y recaudarlos, se estima anualmente el recaudo de cada una de estos derechos pecuniarios de tal manera que globalmente su variación en lo posible trate de mantener por lo menos el poder adquisitivo del periodo estudiado. Por último, es importante señalar que aunque el análisis de ingresos se hace observando a la Institución como un todo, ya que así es que aparece en el presupuesto general de la Universidad, debe resaltarse además que estas cifras están soportadas por todo un análisis de los comportamientos individuales de la sede principal, las seccionales y las extensiones. El calculo para fijar el monto de los aportes estatales del orden nacional y departamental, a pesar de ser fundamentales para el devenir institucional, regularmente se mira como una variable exógena por estar sujeta a los criterios y cuantías que tienen estas instancias para asignar los recursos y cuya discrecionalidad excluye toda posibilidad de que en este proceso de asignación sea tenida en cuenta la dinámica de crecimiento y demás particularidades de la Universidad. Por lo tanto, así los recursos solicitados por la Institución ante la nación y el departamento sea el resultado de un ejercicio que demuestre su importancia para el cumplimiento de su misión social, que no es otro que el de tratar de satisfacer necesidades de esos ordenes, queda neutralizado con el procedimiento indicado, de ahí que regularmente el aporte solicitado supere significativamente el asignado finalmente, lo que obliga entonces a la Universidad a ajustarse a esta última.

(24) 23. cifra, generando por consiguiente un desfase continuo entre las necesidades institucionales y la posibilidad de ser financiadas satisfactoriamente. En cuanto a los criterios para cuantificar los gastos, la Universidad tiene como elementos de juicio para las apropiaciones de funcionamiento, el comportamiento presentado por cada concepto en los últimos dos años, además de la expectativa de inflación, la política salarial y de racionalización del gasto público determinadas por el Gobierno Nacional y la disponibilidad efectiva de recursos definida como ya se mencionó unilateralmente por la nación y el departamento. Respecto a los gastos de inversión, el criterio para determinar su cuantía global es el denominado “presupuesto residual”, es decir, el saldo disponible que resulte después de atender de manera prioritaria los gastos personales y las transferencias de seguridad social. Es importante acotar que, exceptuando los gastos de inversión que se concentran en programas y cuyos recursos se asignan por proyectos que surgen al interior de las facultades, las demás apropiaciones, y, a diferencia de los ingresos, están desconcentradas, o sea, que se reflejan en detalle por sede, seccionales y extensiones en el Presupuesto General de la Universidad en razón a que la ejecución de los recursos asignados para atender este tipo de erogaciones de naturaleza operativa está bajo la responsabilidad directa de las direcciones de sede y seccionales incluidas las extensiones adscritas a una y otras. Finalmente, debe precisarse que el grado de desagregación del gasto aun no llega hasta el punto de incluir en el presupuesto general de cada vigencia el detalle de los montos asignados a los diferentes programas académicos e instancias administrativas, sino que éstas se incluyen dentro de partidas globales debidamente clasificadas de acuerdo con la naturaleza del gasto. Además, que el monto de los recursos arbitrados a todas y cada una de las dependencias de la Institución se hace de manera automática y de acuerdo a la disponibilidad global de recursos, sin que previamente medie una evaluación seria de la gestión adelantada por estas unidades, en razón a que la Universidad como organización no posee una cultura corporativa que haya generado conciencia sostenible sobre la importancia de hacer seguimiento y medición de la gestión a pesar de contar con instrumentos para esos efectos universalmente válidos como son los planes anuales de.

(25) 24. acción institucional y cuya aplicabilidad mostrarían de manera contundente el grado de optimización de los recursos que se generan y se asignan. Sin embargo, estos instrumentos, dada la incipiente cultura de la evaluación existente, parece aun no estar lo suficientemente legitimados al interior de la comunidad universitaria para que cumplan cabalmente su objetivo. Sin embargo, es propósito de este estudio rescatarlo, posicionarlo y constituirlo en un elemento fundamental para demostrar la calidad de la gestión adelantada durante una vigencia. Reseñados los criterios fundamentales que actualmente tiene la Universidad de Cundinamarca para calcular y asignar los recursos que genera y los que capta por concepto de aportes de la nación y el departamento, y que a su vez se constituyen en referente primario para abordar el proceso de lograr una primera aproximación de medición de la gestión de las diferentes unidades académicas y administrativas de la Institución, condición previa para la asignación de nuevos recursos en el futuro inmediato, a continuación se presenta la naturaleza y la razón de ser de la Universidad, elementos considerados como el punto de partida de este proceso de alcanzar mediciones socialmente válidas del quehacer de las organizaciones que ofrecen un bien público como la educación. La importancia de estos dos elementos radica en que permite identificar y dimensionar el alcance y la complejidad de su gestión, el escenario natural en el cual actúa y la oportunidad y pertinencia de su oferta educativa en el medio que le es propio. En consecuencia, es pertinente entonces traer en primera instancia la Visión y Misión de la Universidad: “La Universidad de Cundinamarca, será la entidad responsable de liderar en el Departamento, la formación de profesionales con un alto potencial laboral científico y tecnológico para satisfacer las necesidades regionales, proceso para el cual tomará como base parámetros de calidad, liderazgo, cobertura, pertenencia y pertinencia que le permitan a sus egresados competir ventajosamente en ambientes globalizados del trabajo, la ciencia, la tecnología y la cultura. La Universidad será una entidad permanentemente preocupada por el desarrollo de las ciencias, las artes y las humanidades, y estará comprometida con la consolidación de la identidad cultural del Departamento de Cundinamarca, para preservarla, rescatarla cuando se requiera, cultivarla, engrandecerla y proyectarla al país y al mundo.” (Estatuto General Acuerdo 010 de Junio 20 de 2002). La Misión expresa: “La Universidad de Cundinamarca es una entidad pública del Orden Departamental al servicio de la provincia, el departamento y el país, responsable de la formación de profesionales lideres con altas calidades académicas, laborales y.

(26) 25. humanas, comprometida con la formación integral de un hombre en el cual se desarrollen óptimamente las diferentes dimensiones de su ser y que actúe con base en el conocimiento de las condiciones culturales, sociales y ambientales de su entorno. La Universidad de Cundinamarca desarrolla su gestión educativa a partir de la profundización en el conocimiento del entorno regional en que se encuentra ubicada, para elaborar saberes que permitan identificar y solucionar los problemas de orden social y natural propios, enriquecer la cultura universal y generar conocimientos útiles a la humanidad. Su quehacer educativo debe sustentarse en el diseño, adaptación y aplicación de modelos pedagógicos acordes con el desarrollo científico y tecnológico” (Estatuto General Acuerdo 010 de Junio 20 de 2002). En esta parte inicial de la definición del perfil de la Universidad debe también tenerse en cuenta el Plan de Desarrollo Institucional, que está en proceso de construcción, y demás instrumentos de planeación de mediano y largo plazos propios como los planes de acción, en razón a que no solo dimensionan en términos de tiempo y espacio el rumbo adoptado por la Institución y la manera de abordarlo, sino además, definen su particularidad en ese mundo complejo y heterogéneo que caracteriza la educación superior. Al respecto es importante resaltar lo siguiente: “Desde el punto de vista interno, un referente central para la construcción de indicadores lo constituyen, o deberían hacerlo, los planes de desarrollo que, de acuerdo con el sistema de planeación del país, deben formular las instituciones que hacen parte del Estado. Cabe anotar que las propuestas de indicadores para la educación superior que ha presentado o avalado distintas instituciones gubernamentales, no incorporan los planes de desarrollo en su concepción y diseño. Utilizar el plan de desarrollo como referente para la construcción de indicadores tiene por lo menos dos ventajas: La primera es que, en teoría, los planes representan compromisos institucionales de mediano plazo, y, en consecuencia, los indicadores que se construyan a su alrededor superarían la visión de corto plazo que ha caracterizado las propuestas hasta ahora conocidas. La segunda ventaja es que, utilizados adecuadamente, los planes de desarrollo pueden convertirse en un instrumento de concertación entre el Estado y las universidades; es decir, en un punto de encuentro entre la especificidad que reclama cada institución y el compromiso de contribuir a políticas sectoriales de mediano y largo plazo definidas en conjunto con el Estado.” (Revista de la Oficina Nacional de Planeación No 3 pag 24).. Respecto al Plan de Desarrollo, como ya se mencionó, actualmente la Universidad esta inmersa en el proceso de formulación y elaboración de este documento Institucional para los próximos veinte años y como resultado inicial de este ejercicio de planeación, se está socializando con la comunidad universitaria un primer documento que para efectos del estudio se constituye en un insumo válido, ya que contempla entre otros aspectos una.

(27) 26. primera aproximación de los objetivos y programas sobre los cuales se espera que finalmente gire el plan. Estos objetivos apuntan hacia el logro de la excelencia en la calidad de la educación que ofrece así como en al s acciones que emprenda la Institución en actividades de investigación, de proyección social y de servicio a la comunidad, como una manera de mantener vigente su compromiso social con la provincia, el departamento y el país, todo ello con el propósito fundamental de alcanzar la Acreditación permanente de su quehacer. Los programas se refieren a aspectos relacionados con: a) mejoramiento de la pertinencia, para afrontar de manera idónea los desafíos de un mundo complejo y globalizado; b) gestión académica, para lograr la autorregulación en el ejercicio de todas y cada una de las funciones del quehacer universitario; c) gestión administrativa y financiera, para apoyar decididamente el desarrollo académico, la investigación y la proyección social de manera que signifique una mayor competitividad de la Universidad en el medio pero con responsabilidad social; d) mejoramiento de la comunidad universitaria, para consolidar la formación integral del ser humano integrante de la familia udeciana mediante la capacitación y actualización permanente y la ejecución de acciones de bienestar universitario; e) visión futura e internacionalización de la Universidad, para poder vislumbrar escenarios de futuro en los cuales podría ampliar su campo de acción para llevar a cabo su misión y visión; y f) universidad virtual, para la aplicación de nuevos modelos de aprendizaje basados en las últimas tecnologías de información y de comunicación. Así las cosas, se observa como la Institución está pensada para ser un apoyo fundamental en el propósito de lograr mejores estadios de desarrollo económico y social local y regional de su zona de influencia, pero desde un contexto nacional e internacional. Es así como los ejes articuladores del Plan de Desarrollo de Cundinamarca 2001 - 2004 denominados como Desarrollo Integral del Ser Humano, Productividad y Competitividad y Desarrollo Tecnológico que apuntan hacia mejorar las condiciones de vida de la población, propiciar niveles importantes de competitividad en el mercado interno para generar oferta exportable y proponer un nuevo paradigma tecnológico para enfrentar los desafíos de Cundinamarca frente a la sociedad del conocimiento, se constituyen en escenarios naturales y.

(28) 27. potenciales para la Universidad en su camino hacia el fortalecimiento institucional y en consecuencia hacia la Acreditación permanente. En cuanto al Plan Anual de Acción Institucional, el otro instrumento de planeación que para el estudio que nos ocupa va a ser fundamental como referente central en el momento de evaluar los resultados que arrojen la aplicación de los criterios que se proponen a los programas académicos seleccionados, máxime cuando la Universidad en el momento no cuenta con un Plan de Desarrollo Institucional vigente, es importante señalar entonces que es el instrumento que aglutina el conjunto de procesos y actividades, con fijación de tiempos y responsables, que se deben cumplir para lograr los objetivos que se ha propuesto la Institución en una vigencia determinada, en este caso la de 2002. Además, este Plan de Acción se constituye en el mecanismo por excelencia para realizar evaluaciones periódicas al interior de la Institución de una manera tal que permite conocer el estado de avance de la gestión; ya que allí se deben especificar los resultados esperados de la ejecución de los programas, subprogramas y proyectos y la gestión institucional adelantada para lograr estos resultados. Por último, es importante manifestar que en la ponderación de objetivos que en el Plan de Acción se hace, el 70% apunta hacia el fortalecimiento de los programas académicos actuales, la diversificación de la oferta, la presencia institucional en la zona de influencia mediante la realización de eventos de proyección social, la conformación de grupos de investigadores y la ejecución de proyectos de investigación y la actualización y perfeccionamiento del personal docente en pro del mejoramiento de la calidad; y el 30% restante con el mejoramiento de la calidad de vida de la comunidad universitaria y el fortalecimiento de la infraestructura física, aspectos considerados claves para el devenir de la Institución. (Ver Anexo 02) Ahora bien, teniendo como referencia la especificidad de la Universidad de Cundinamarca, que permite observarla de manera distinta a las demás que actúan en este escenario complejo y heterogéneo como es la educación superior al poder mostrar el impacto que desea producir en la sociedad; lo.

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