Se sitúa Rojas entre los ríos Zorita y de Santa Casilda, ambos afluentes del Oca, y a la vera de las ruinas de su castillo. Dista unos 13 km por carretera al oeste de Briviesca, accediéndose por la ruta a Cornudilla, que abandonamos por el cruce que conduce a Quintanabureba, Piérnigas y Rojas. Desde la capital, debemos seguir la carretera de Poza de la Sal, que abandonaremos pasado Rublacedo de Abajo por el desvío a la derecha que conduce a Quintana-Urría y nues-tro destino.
En el documento de 1087 que recoge la donación por el conde don Gómez de una sern a en Salas de Bureba a San Salvador de Oña, aparece como lindero ex alia parte desursum usque ad
uiam que discurrit de Lençes ad Rogias. En 1110, recibió el monasterio las propiedades de Rojas que
eran de doña Elo, y nuevas heredades fueron adquiridas por donación y compra en 1205 y 1208. Igualmente poseían bienes en Rojas los monasterios de La Trinidad de Burgos (unos ven-didos por doña Sancha en 1211, otros, entre ellos la eglesia de San Andrés de Roias, violentados por Diego Alonso y re v e rtidos en 1223 y finalmente otros re t o rnados tras su usufructo en 1271 por los hijos de Fernán González de Rojas), y el de Vileña, adquiridos por donación en 1246.
El florecimiento de la localidad, unido a la familia del mismo nombre –una de las más importantes de Castilla– que aquí tenía su cuna, que detentó el señorío de Poza y cuyos miem-bros fueron adelantados mayores de Castilla, se inició en el siglo XIII, y aún pueden verse sobre
un teso al oeste del caserío las ruinas del imponente castillo. Cuando los Rojas perdieron la tenencia de la plaza ésta recayó en los poderosos Velasco. A mediados del siglo XVse fundó
en Rojas el monasterio de Santa María de Cinco Altares, heredero quizá de aquel otro alto-medieval dedicado a los Santos Justo y Pastor, del que Argáiz refiere que recibió una dona-ción en 972 de mano de Munio Félix y su mujer doña Teresa. De este desaparecido monaste-rio benedictino deben proceder algunos de los retablos hoy conservados en la parroquial.
ROJAS
Iglesia de San Andrés Apóstol
L
a iglesia parroquial de Rojas se sitúa en el centro del caserío, rodeada por un pretil que salva además el notable desnivel norte-sur del terreno, siendo com-plejo su análisis debido a la sucesión de fases constructivas que han determinado su actual aspecto.Levantada en buena sillería, lo que hoy vemos es fun-damentalmente una iglesia tardogótica de nave única dividida en dos tramos cubiertos con bóveda de cru c e r í a –con terceletes el occidental– y amplia cabecera cuadra-da de la misma anchura cerracuadra-da por bóvecuadra-da estrellacuadra-da. La p o rtada gótica se abre en el muro meridional del segundo tramo de la nave, adosándose a la fachada septentrional una sacristía y, hacia los pies, una tosca e irregular estan-cia que hoy hace funciones de baptisterio y trastero. Pese a la sucesión de campañas góticas y posmedievales, el tem-plo mantiene parte de su estructura románica, notable-mente visible en los muros laterales de la actual cabec e r a
y tramo inmediato de la nave, luego prolongados para voltear las bóvedas y que conservan parte de la hilera de canecillos de la primitiva cornisa. En ellos, pese a la ero-sión, distinguimos junto a los de simple nacela otros con nacela entre dos rollos, un deteriorado personaje en acti-tud frontal, un cuadrúpedo, etc.
El mayor interés se concentra, no obstante, en el tramo central del muro septentrional, que alberga la portada románica, a la que en temprana época gótica se adosó una hoy modificada estructura de torre-pórtico dispuesta ante ella, sobre la que se alza la actual torre; hacia el este de la portada se dispuso un cubo que alberga una escalera de caracol con acceso exterior hoy oculto por un añadido, al estilo de la de Soto de Bureba.
Consta la amplia portada de arco de medio punto baquetonado sobre jambas de idéntico perfil e impostas de listel y chaflán. Lo rodean cinco arquivoltas, que de interior
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R O J A SPlanta
Sección transversal
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R O J A Sa exterior se decoran, respectivamente, con puntas de dia-mante exornadas por banda de dientes de sierra; la segunda con bocel entre mediascañas, éstas ornadas con botones vegetales; sigue otra con banda de puntas de diamante entre mediascañas con bolas; la cuarta recibe un grueso bocel a d o rnado con cenefa de puntas de diamante y banda de dientes de sierra y, por último, la exterior se moldura con un baquetón. Apean los arcos en jambas escalonadas de arista baquetonada coronada por dos semibezantes y tres pare j a s de columnas acodilladas, ambas coronadas por impostas de listel adornado con dientes de sierra y chaflán y alzadas s o b re un zócalo abocinado. Las columnas, de basas áticas con grueso toro inferior con garras y sobre plinto, se coro-nan con sencillos capiteles vegetales de hojas lanceoladas y n e rvadas que acogen caulículos y cogollos en sus puntas, e n t re las que se disponen sonrientes caritas, bolas o botones vegetales. Los astrágalos, facetados, reciben decoración superior de ovas o semibezantes.
A esta portada del último tercio del siglo X I I, similar a la
de otros templos burebanos como Salinillas y sobre todo Valdazo, se adosó años después una estructura porticada de planta cuadrada, abierta en sus tres lados por arcos apunta-dos y sobre cuyos potentes machones, re f o rzaapunta-dos exterior-mente por contrafuertes prismáticos, se alza una maciza t o rre, hoy como el resto muy modificada. De las tres arc a-das, todas de arcos doblados moldurados con boceles entre mediascañas, sólo se mantiene abierta la occidental, dando paso a la estancia adosada que acoge la pila bautismal. Tanto la norte como la oriental fueron cegadas con ru d a mampostería al interior y sillería hacia fuera, alberg a n d o b a rrocos retablos, al transformarse el antiguo pórtico en c a p i l l a .
Los tres arcos apean en impostas con perfil de junquillo y gola, descansando los exteriores, al exterior e interior, en p a rejas de columnas acodilladas. Los capiteles exteriore s del arco occidental aparecen muy modificados y enfosca-dos, mientras que los interiores muestran, el izquierd o hojas lisas con bolas en sus puntas y el derecho, sobre el mismo fondo vegetal, un basilisco y un dragón afro n t a d o s . La misma estructura debía repetirse en los otros dos arc o s , aunque debido a las transformaciones sólo alcanzamos a d i s c e rnir la cara externa de la pareja de capiteles interiore s que coronan las columnas del septentrional, apenas visibles tras el retablo que forra el muro. En el capitel más occi-dental vemos un centauro-sagitario que tensa su arco con-tra una figura hoy invisible, miencon-tras que en el otro se a f rontaban dos híbridos, de los que sólo apreciamos una bella arpía con ro s t ro de efebo cuya cola de reptil se enro s-ca a la de su compañera.
En el arco oriental, que se conserva igualmente cegado, el capitel norte se decora con una excepcional re p res e n t a c i ó n
Portada septentrional
Capitel del pórtico. Centauro Capitel del pórtico. Basilisco y grifo Capiteles de la portada
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R O J A Sj u g l a resca, de excelente factura como los anteriores. Ve m o s en él a dos erosionadas figuras femeninas, una tocando un p a n d e ro cuadrado que alza con su mano izquierda y la otra con los brazos en jarras, en actitud de iniciar la danza; en la otra cara se dispuso un rabelista tocando su instru m e n t o con teatral actitud y, frente a él, una figura realizando una a c robática contorsión, cabeza abajo y flexionando su cuer-po hasta acuer-poyar sus pies sobre su cabeza, en una discuer-posi- disposi-ción que re c u e rda la de un canecillo de Monasterio de Rodilla. En el capitel del lado derecho se repiten las hojas lisas lanceoladas que acogen pesadas pomas en sus puntas v u e l t a s .
Se cubre este pórtico con una bóveda de crucería sim-ple, de nervios baquetonados y clave central ornada con un e rosionado florón con hojas nervadas de fuertes escotadu-ras. Reposan estos nervios en cortas columnillas acodilladas dispuestas sobre ménsulas decoradas con bustos humanos de excelente factura. De ellos dos son masculinos, uno p o rta una corona y el otro una diadema que recoge su larg a
cabellera, y los otros femeninos, mostrando una dama que luce toca plisada con barboquejo sobre su boca, mientras la otra, que también porta toca, aparece muy erosionada. Las columnillas, por su parte, se coronan con capiteles de pomas y c ro c h e t s típicamente góticos y cimacios de doble c h a f l á n .
Esta torre-pórtico, que trae al recuerdo las estructuras de Arlanzón, parece datar de fines del primer cuarto del siglo XIII, conjugando en sus formas la tradición románica
aún presente de los estadios incipientes del nuevo estilo gótico.
Pese a que se haya considerado como románica, la pila bautismal conservada en la estancia adosada al muro sep-tentrional –junto a la torre– es plenamente gótica, si no posterior, y presenta copa facetada de ocho lados con decoración de cordón anudado en su embocadura. Su base, poligonal, se orna con cruces de San Andrés.
Texto y fotos: JMRM - Planos: MGB
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