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Terminalia amazonia en Costa Rica. Manuel Solís Corrales Róger Moya Roque

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Terminalia amazonia

en Costa Rica

Manuel Solís Corrales

Róger Moya Roque

(2)

ÍNDICE DE CONTENIDOS

1 BOTÁNICA Y ECOLOGÍA ... 1

1.1. NOMENCLATURA ... 1

1.2. DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE... 1

1.3. SITIOS ÓPTIMOS ... 1

1.4. REQUERIMIENTOS AMBIENTALES Y RANGO DE DISTRIBUCIÓN EN COSTA RICA .... 1

1.5. FACTORES LIMITANTES ... ... ... 2

1.6. CARACTERÍSTICAS Y PROPIEDADES DE LA MADE RA ... 2

1.7. USO EN SISTEMAS AGROFORESTALES ... 3

1.8. USO RECOMENDADO DE LA MADERA ... 4

1.9. BIBLIOGRAFÍA ... 4

2 ESTABLECIMIENTO ... 6

2.1. CARACTERÍSTICAS MÁS IMPORTANTES DE LA SEMILLA ... 6

2.2. SELECCIÓN DE FUENTES SEMILLERAS ... 6

2.3. PRODUCCIÓN DE PLÁNTULAS ... 7

2.4. SELECCIÓN DEL SITIO DE PLANTACIÓN... 9

2.5. PREPARACIÓN DEL SUELO ... 10

2.6. DENSIDAD DE PLANTACIÓN... 10

2.7. TÉCNICAS DE PLANTACIÓN ... 10

2.8. CONTROL DE MALEZAS ... ... ... 11

2.9. COSTO DE ESTABLECIMIENTO (EN US$) ... 12

2.10. BIBLIOGRAFÍA ... 19

3 MANEJO ... 21

3.1. PODAS ... 21

3.2. RALEOS ... 22

(3)

3.5. CONTROL Y COMBATE DE PLAGAS Y ENFERMEDADES ... 23

3.6. EDAD DE ROTACIÓN ... 23

3.7. ESTIMACIÓN DE VOLUME N EN PIE ... 24

3.8. CRECIMIENTO Y PRODUC CIÓN SEGÚN DIÁMETROS DE TROZAS... 24

3.9. COSTOS DE MANEJO ... 27

3.10. BIBLIOGRAFÍA ... 27

4 APROVECHAMIENTO ... ... ... .... 29

4.1. ÁREA DISPONIBLE, TASA DE REFORESTACIÓN, RANGO DE EDADES Y VOLUMEN DE MADERA DISPONIBLE. ... 29

4.2. CORTA, ARRASTRE, CLA SIFICACIÓN, APILADO Y TRANSPORTE ... 33

4.2.1. Corta ... 33

4.2.2. Arrastre ... 34

4.2.3. Troceo, clasificación y apilado ... 36

4.2.4. Transporte de la madera ... 37

4.3. BIBLIOGRAFÍA... 38

5 PROPIEDADES DE LA MADERA... ... ... 39

5.1. DESCRIPCIÓN EXTERNA DE LA MADERA ... 39

5.1.1. Madera de bosque natural ... ... ... 39

5.2. DESCRIPCIÓN ANATÓMICA DE LA MADERA ... 44

5.2.1. Poros o Vasos ... 44

5.2.2. Parénquima... 45

5.2.3. Fibras ... 46

5.2.4. Radios ... 46

5.3. PROPIEDADES FÍSICAS... 47

5.3.1. Madera de plantación vrs Bosque natural ... 47

5.4. PROPIEDADES MECÁNICAS ... 49

5.4.1. Propiedades mecánicas para madera de bosque natural y madera de plantación forestal... 49

5.4.2. Madera de bosque natural vrs madera de plantaciones forestales ... 49

5.5. ESFUERZOS BÁSICOS DE DISEÑO PARA USO ESTRUCTURAL ... 51

5.5.1. Madera de bosque natural ... ... ... 51

5.5.2. Madera de plantaciones forestales ... 51

5.6. DURABILIDAD NATURAL... ... ... 52

5.6.1. Madera de bosque natural ... ... ... 53

5.6.2. Madera de plantaciones forestales ... 54

5.6.3. Madera de bosque natural vrs madera de plantación forestal ... 56

(4)

6.1. ASERRÍO... ... ... ... 57

6.1.1. Madera de Bosque Natural ... 57

6.1.2. Madera de Plantaciones forestales ... 58

6.1.3. Madera de plantación forestal vrs madera de Bosque Natural... 62

6.2. SECADO... 62

6.2.1. Madera de bosque natural ... ... ... 63

6.2.2. Madera de plantaciones forestales ... 64

6.3. PRESERVACIÓN ... 66

6.3.1. Madera de bosque natural ... ... ... 67

6.3.2. Madera de plantación forestal... 68

6.4. TRABAJABILIDAD... 68

6.4.1. Procesos de cepillado y moldurado... 68

6.4.2. Proceso de lijado ... 69

6.4.3. Proceso de taladrado ... 69

6.4.4. Proceso de torneado... ... ... 69

6.4.5. Trabajabilidad en Madera de plantación forestal ... ... 70

6.5. PRODUCCIÓN DE CHAPAS... 70

6.5.1. Madera de plantación forestal... 70

6.6. FABRICACIÓN DE PANELES Y VIGAS LAMINADAS ... 71

6.7. BIBLIOGRAFIA ... 73

7 COMERCIALIZACIÓN... 76

7.1. CONSUMO DE MADERA ... ... ... 76

7.1.1. A nivel mundial. ... 76

7.1.2. Consumo de madera en Latinoamérica. ... 77

7.1.3. Consumo de madera en Costa Rica... 77

7.2. MERCADO DE LOS PRODUCTOS FORESTALES ... 78

7.2.1. Exportaciones de madera... 78

7.2.2. Importaciones de madera... 79

7.2.3. Precios de la madera ... 80

7.3. ESTÁNDARES DE CALIDA D PARA LA VENTA DE MADERA ... 84

7.3.1. Estándares de calidad para madera en troza... 84

7.3.2. Estándares de calidad para madera aserrada... 86

7.4. CANALES DE COMERCIALIZACIÓN ... 88

7.4.1. Internacionales ... ... ... .... 88

7.4.2. Nacional... 89

7.4.3. Demanda de madera y productos ... 91

7.5. COMERCIALIZACIÓN DE Terminalia amazonia... ... 93

7.5.1. Ubicación de la madera dentro del mercado ... 93

7.5.2. Productores ... 94

7.5.3. Industrialización... 95

7.5.4. Productos y precios ... 97

(5)

INDICE DE CUADROS

Cuadro 1-1. Rendimiento de aserrío para árboles de plantaciones de 6 años. ... 2

Cuadro 1-2. Propiedades físicas de la madera verde y de la madera seca para árboles de seis.... 2

Cuadro 1-3. Determinación de flexión estática para plantaciones de seis años. ... 3

Cuadro 1-4. Determinación de dureza (Yanka) para árboles de seis años. ... 3

Cuadro 2-1. Costo de establecimiento y mantenimiento durante el primer año para una hectárea de roble coral. ... 13

Cuadro 2-2. Actividades a ejecutar en el segundo año para una hectárea de roble coral. ... 14

Cuadro 2-3. Actividades a ejecutar en el tercer año para una hectárea de roble coral. ... 14

Cuadro 2-4. Actividades a ejecutar en el cuarto año para una hectárea de roble coral... 15

Cuadro 2-5. Actividades a ejecutar en el quinto año para una hectárea de roble coral... 15

Cuadro 2-6. Actividades a ejecutar en el sexto año para una hectárea de roble coral. ... 16

Cuadro 2-7. Actividades a ejecutar en el séptimo año para una hectárea de roble coral. ... 16

Cuadro 2-8. Actividades a ejecutar en el octavo año para una hectárea de roble coral. ... 17

Cuadro 2-9. Actividades a ejecutar en el período del año 9 al 12 para una hectárea de roble coral. ... 17

Cuadro 2-10. Actividades a ejecutar en el año 13 para una hectárea de roble coral. ... 18

Cuadro 2-11. Actividades a ejecutar en el período del año 14 al 19 para una hectárea de roble coral.. ... 18

Cuadro 2-12. Actividades a ejecutar en año el 20 para una hectárea de roble coral. ... 19

Cuadro 3-1. Estimación del comportamiento de roble coral... 25

Cuadro 3-2. Modelo silvicultural propuesto para Roble coral... 26

Cuadro 4-1. Área plantada (hectáreas) con la especie Terminalia amazonia hasta el año de 2002 en Costa Rica. ... 30

Cuadro 4-2. Tamaños de motosierras recomendados para diferentes diámetros de árboles. ... 34

Cuadro 5-1. Descripción de la albura y el duramen de Terminalia amazonia de diferentes autores. ... 39

Cuadro 5-2. Presencia de albura, duramen, médula y corteza en árboles de plantaciones ... 43

Cuadro 5-3. Propiedades físicas de la Terminalia amazonia de diferentes partes de América. ... 48

Cuadro 5-4. Propiedades físicas de la Terminalia amazonia procedente de plantaciones forestales de Costa Rica... 48

Cuadro 5-5. Propiedades mecánicas para Terminalia amazonia en bosque naturales América y plantaciones forestales de Costa Rica ... 50

Cuadro 5-6. Esfuerzos de diseño de Terminalia amazonia de bosque natural. ... 51

Cuadro 5-7. Esfuerzos admisibles de diseño según peso específico básico en maderas tropicales. ... 52

(6)

Cuadro 6-3. Programa de secado para madera aserrada de Terminalia amazonia. ... 64

Cuadro 6-4. Secado al aire de Terminalia amazonia de plantaciones forestales de diferentes años ... 65

Cuadro 6-5. Requisitos de retención según uso y riesgo esperado en servicio de la madera ... 67

Cuadro 7-1. Destinos de la madera costarricense y sus manufacturas, por país en 2001. ... 78

Cuadro 7-2. Precios internacionales de los productos forestales ... 81

Cuadro 7-3. Precios internacionales de algunas especies tropicales utilizadas para reforestación 82 Cuadro 7-4. Algunos requerimientos de calidad de clientes internacionales para las trozas y madera escuadrada (Referencia especie Tectona grandis). ... 85

Cuadro 7-5. Porcentaje de utilización de la madera aserrada en Costa Rica... 91

Cuadro 7-6. Productos principales en comercializados en Costa Rica. ... 92

Cuadro 7-7. Productos disponibles en los depósitos de madera en el valle central de Costa Rica. 92 Cuadro 7-8. Clasificación de las maderas utilizadas en las áreas tropicales... 94

Cuadro 7-9. Industrias de aserrío de madera de plantación y fuentes de materia prima pa ra 3 .... 96

Cuadro 7-10. Dimensiones de productos y usos en la construcción de la Terminalia amazonia en ... 97

(7)

INDICE DE FIGURAS

Figura 2-1. Árbol semillero de roble coral ... 7

Figura 2-2. Producción de plántulas en bolsa (a) y bandeja (b) en el vivero de CODEFORSA... 9

Figura 2-3. Plantación de 6 años en terrenos ondulados ... 9

Figura 2-4. Plantación de 3 años con una adecuada asistencia... 11

Figura 3-1. Plantación de Roble de tres años con su respectiva poda realizada un año antes... 21

Figura 3-2. Raleo en una plantación de 7 años. ... 22

Figura 3-3. Plantación de 10 años de edad. ... 24

Figura 4-1. Porcentaje de reforestación por región de Costa Rica con la especie ... 29

Figura 4-2. Tasa de reforestación con la especie Terminalia amazonia en Costa Rica. ... 31

Figura 4-3. Distribución en edades para la Terminalia amazonia en Costa Rica. ... 31

Figura 4-4. Volumen disponible de madera en troza de Terminalia amazonia para el Pacifico Sur y ... 32

Figura 4-5. Volumen disponible de madera en troza de Terminalia amazonia para ... 33

Figura 4-6. Arrastre de madera utilizando fuerza animal. ... 35

Figura 4-7. Arrastre de madera de plantaciones utilizando tractores agrícolas. ... 35

Figura 4-8. Arrastre de maderas de plantaciones utilizando un tractor forestal articulado... 36

Figura 4-9. Clasificación de la madera en el patio de la plantación. ... ... 37

Figura 5-1. Madera de duramen de Terminalia amazonia procedente de bosque natural... 40

Figura 5-2. Diferencia en color de la albura y el duramen en madera de Terminalia amazonia de bosque natural ... 40

Figura 5-3. Color de la madera de albura.de Terminalia amazonia procedente ... 42

Figura 5-4. Comparación en la cantidad de duramen de trozas de Terminalia amazonia de bosque natural y de plantaciones forestales (foto en el recuadro). ... 43

Figura 5-5. Comparación en madera aserrada de Terminalia amazonia de... 44

Figura 5-6. Daño causado Lycteus brunneus en madera seca de ... 55

Figura 5-7. Comparación de pérdida de peso de la madera de Terminalia amazonia de bosque natural plantación forestal al ataque del hongo Trametes versicolor. ... 57

Figura 6-1. Patrón de corte en aserrío para trozas de Terminalia amazonia de bosque natural. ... 58

Figura 6-2. Comportamiento de la utilidad por metro cúbico respecto al rendimiento de la troza... 59

Figura 6-3. Problemas de secado con madera Terminalia amazonia en madera aserrada: (a) rajaduras por cabeza y (b) reventaduras por las caras. ... ... 65

Figura 7-1. Principales consumidores de madera para uso industrial en el mundo. ... 76

Figura 7-2. Desarrollo de las exportaciones de Costa Rica desde el año de 1997 hasta el año... 79

Figura 7-3. Desarrollo de las importaciones de Costa Rica desde el año de 1997 hasta el año... 80

Figura 7-4. Tendencia de los precios de madera en troza de tipo tropical. ... 82

(8)
(9)

1 BOTÁNICA Y ECOLOGÍA

1.1. NOMENCLATURA

Se le denomina principalmente roble coral, amarillón, guayabo de charco, canxún, naranjo, volador y amarillo real (América Central y Panamá), sombrerete y tepesuchil (México), guayo y chicharrón (Cuba), bullywood (Belice), arispin y aceituno (Venezuela), guayabo de león y palo prieto (Colombia) (CATIE 1997).

1.2. DESCRIPCIÓN DE LA ES PECIE

Es un árbol que generalmente alcanza dimensiones de 30 m en altura y de 90 cm de diámetro. No obstante, se han encontrado individuos con mayores dimensiones con alturas de 50 a 70 m y diámetros de hasta 3 m (CATIE 1997). Su fuste es cilíndrico, recto con corteza gris oscura. Pertenece a la familia Combretaceae que tiene como característica crecimientos simpodiales, hojas simples alternas agrupadas al final de la rama. Las hojas son de forma ovada de color verde oscuro brillante en el haz y verde claro y opaco en el envés. Ápice acuminado y base aguda. El tamaño de las hojas es de 6 a 12 cm de largo y de 2.5 a 7 cm de ancho. Las flores están dispuestas en espigas axilares y son de color blanco-amarillentas. Los frutos son de color verde tierno cuando no están maduros. Cuando alcanzan su madurez se tornan café muy claro.

1.3. SITIOS ÓPTIMOS

Se adapta bien a suelos ultisoles y andisoles; y no es sensitivo a suelos ácidos (Calvo, J; Arias, D y Arroyo, P. 1997). Se ha observado que en su ambiente natural crece en suelos con buen drenaje, desde moderadamente profundos (mayor a 60 cm) a profundos (Valerio y Chavarría 1993).

1.4. REQUERIMIENTOS AMBIENTALES Y RANGO DE DISTRIBUCIÓN EN COSTA RICA

Roble coral crece en nuestro país desde los 0 hasta los 1100 msnm. Su rango de temperatura y precipitación promedio anual oscila entre los 21 a 24 °C y 2000 a 4500 mm (Torres, G., Luján, R y Barca, S. A. 2002). Según dicha fuente, esta especie es sensible a períodos secos mayores a 4 meses. Crece bien en el Pacífico Central y Sur del país.

Para CATIE (1997), esta especie crece desde los 40 a los 1200 msnm, con precipitaciones de 2500 a 3000 mm y temperaturas superiores a los 28 °C. Crece en una amplia gama de suelos.

(10)

Sin embargo, su crecimiento óptimo se da en suelos arcillosos a francos con ph de ácido a neutro (4 a 7).

1.5. FACTORES LIMITANTES

Según Valerio y Chavarría (1993), esta especie no tolera suelos arcillosos pesados y compactados y es muy susceptible a la competencia con el pasto llamado Brachiaria. Según Torres, G., Luján, R y Barca, S. A. (2002) la especie es sensible a periodos secos mayores a cuatro meses.

1.6. CARACTERÍSTICAS Y PROPIEDADES DE LA MADERA

La albura es de color amarillo grisáceo y el duramen de color amarillo con vetas pardo rojizas o pardo oscuras. Tiene grano recto a ondulado. Textura mediana. La madera está catalogada como semidura y pesada; con una densidad de 0.69 gr / cm3 (seco) y un peso específico de 0.65. La madera presenta problemas para el cepillado debido al tipo de grano. Sin embargo, es fácil de aserrar y de moldurar.

De acuerdo a muestras de materia prima de plantaciones de seis años de edad, COSEFORMA (2001) encontró los siguientes valores para propiedades físicas y mecánicas de dicha especie.

Cuadro 1-1. Rendimiento de aserrío para árboles de plantaciones de 6 años.

Especie

Diámetro

promedio

(cm) Volumen total en troza (m3) Volumen total aserrado (m3) Rendimiento (%) Roble coral 12.34 2.61 0.96 36.83 Fuente: COSEFORMA. 2001.

Cuadro 1-2. Propiedades físicas de la madera verde y de la madera seca para árboles de seis años de edad. Humedad verde Densidad verde Densidad anhidra Contracciones de verde a seco al horno (0%) Especie

u (%) (g /cm3) (g /cm3) Volumétrica Radial Tangencial

Roble coral 63 0.68 0.42 6.59 2.43 5.11

(11)

Cuadro 1-3. Determinación de flexión estática para plantaciones de seis años. Especie Humedad u% Módulo de ruptura kg./ cm2 Módulo de elasticidad kg./ cm2 Humedad u% Módulo de ruptura kg./ cm2 Módulo de elasticidad kg./ cm2 Roble coral 62.81 562 69772 12.75 705 105821 Fuente: COSEFORMA 2001.

Cuadro 1-4. Determinación de dureza (Yanka) para árboles de seis años.

Dureza (kg) Dureza (kg)

Especie

Humedad

u(%) axial lateral

Humedad

u(%) axial lateral

Roble coral 62.81 389.24 304.16 12.75 482.25 340.25

Fuente: COSEFORMA 2001.

Para madera adulta de roble coral se tienen las siguientes propiedades físicas y mecánicas según COSEFORMA (1992) :

Ÿ Contracciones de verde a seco al horno: radial 6.4%, tangencial 8.7%, tangencial / radial 1.4%, volumétrica 14.9%.

Ÿ Contracciones de verde a seco al aire: radial 3.8%, tangencial 5.4%, tangencial / radial 1.4%. Ÿ Punto de saturación de la fibra radial 29.5% C. H.

Ÿ Punto de saturación de la fibra tangencial 30.7% C. H.

Ÿ Flexión estática en condición verde: esfuerzo al límite proporcional 423 kg / cm2, esfuerzo máximo 802 kg / cm2, módulo de elasticidad 109.9 x 1000 kg / cm2.

Ÿ Compresión paralela al grano en condición verde: esfuerzo al límite proporcional 278 kg / cm2, esfuerzo máximo 375 kg / cm2, módulo de elasticidad 126.2 x 1000 kg / cm2.

Ÿ Compresión perpendicular al grano en condición verde: esfuerzo al límite proporcional 59 kg / cm2.

Ÿ Dureza en condición verde extremos: 488 kg. Ÿ Dureza en condición verde lateral: 443 kg.

Ÿ Cizallamiento paralelo al grano: esfuerzo cortante 122 kg / cm2.

1.7. USO EN SISTEMAS AGROFORESTALES

De acuerdo con Montagnini y otros (1992), un sistema agroforestal es “una forma de uso y manejo de los recursos naturales en las cuales especies leñosas (árboles, arbustos, palmas) son utilizadas

(12)

en asociación deliberada con cultivos agrícolas o con animales en el mismo terreno, de manera simultánea o en una secuencia temporal”.

Para roble coral no se encontraron ejemplos document ados sobre el uso en sistemas agroforestales. No obstante, en la Zona Norte esta especie se ha utilizado en combinaciones con pasto-ganado y en el Cantón de Coto Brus se ha plantado asociado con café.

1.8. USO RECOMENDADO DE LA MADERA

Esta especie tiene una amplia gama de usos. Sin embargo, a nivel natural la especie es poco frecuente en los bosques y las plantaciones están en su etapa inicial. Los usos a los cuales hacemos referencia a continuación se basan en madera adulta proveniente de bosques. Entre los usos de la especie están: barcos, chapas, contrachapados, muebles, tornerías, mangos para herramientas, construcción en general, embalaje, papel, traviesas para ferrocarril, parquet, pisos, puentes, construcciones marinas, carrocerías, construcción de minas. La corteza es rica en taninos y puede utilizarse en el curtido de pieles (CATIE 1997).

1.9. BIBLIOGRAFÍA

CALVO, J; ARIAS, D y ARROYO, P. 1997 (a). Adaptabilidad inicial de 27 especies forestales en el Valle del Térraba. En: Memoria del III Congreso Forestal Nacional. San José. Costa Rica. p 112-113.

CATIE. 1997. Nota técnica sobre manejo de semillas forestales . No.10. Turrialba, Costa Rica.

COSEFORMA. 2001. Cebo en la Zona Norte de Costa Rica. Primera edición. San José, Costa Rica. 40 p.

COSEFORMA. 1992. Características de la madera de 20 especies nativas de la Región Huetar Norte de Costa Rica. Documento 23. 65 p + anexos.

MONTAGNINI, F. y otros. 1992. Sistemas agroforestales: principios y aplicaciones en los trópicos. Segunda edición. OET. San José, Costa Rica. 622 p.

(13)

TORRES, G; LUJÁN, R y BARCA, S. A. 2002. Especies forestales nativas para la reforestación en las regiones Brunca y Pacífico Central de Costa Rica. En: Taller seminario de especies forestales nativas. Universidad Nacional, INISEFOR. Heredia, Costa Rica. 160 p.

VALERIO, R. Y CHAVARRÍA, M. 1993. Guía preliminar de parámetros silviculturales para apoyar los proyectos de reforestación en Costa Rica. MÍRENEM. Primera edición. 202 p.

(14)

2 ESTABLECIMIENTO

2.1. CARACTERÍSTICAS MÁS IMPORTANTES DE LA SEMILLA

La especie es monoica. El fruto se clasifica como una sámara de dos alas largas y tres cortas de 1 a 3.5 cm de largo (CATIE 1997). La semilla tiene dos cotiledones de color verde y un kilo tiene alrededor de 135000 semillas. Asimismo, un kilogramo de frutos secos tiene 90000 unidades (González y Quirós 1992).

El momento de recolectar la semilla es de febrero a abril. Se puede recoger del suelo pero el proceso es lento y generalmente los frutos son atacados por insectos. Por esta situación se recomienda recolectar los frutos en el árbol. La producción de frutos varía de 4.6 a 6.0 kg de semillas por árbol (CATIE 1997).

Los frutos son extendidos sobre manteados y secados al sol durante dos días por períodos de 3 a 4 horas. Posteriormente, los frutos se presionan contra una zaranda para que pierdan las alas.

2.2. SELECCIÓN DE FUENTES SEMILLERAS

En 1994, se establece el Laboratorio de Semillas Forestales del Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR), con el apoyo de la GTZ. En ese momento, se origina la ubicación y recolección de árboles semilleros y semillas de dicha especie. Concretamente, se ubicaron tres árboles semilleros (Badilla, Y; Murillo, O y Obando, G. 2002). Por otra parte, la Organización de Estudios Tropicales han identificado y marcado árboles semilleros en Sarapiquí, Osa y Coto Brus.

(15)

Figura 2-1. Árbol semillero de roble coral

En la Región Huetar Norte los árboles florecen en el mes de febrero y los frutos maduros se dan principalmente entre marzo y abril. La producción de esta especie generalmente es anual, sin embargo, se ha observado que los árboles producen una mayor cantidad de semilla cada dos años. Los frutos maduros caen al suelo en grupos.

En la Zona Sur de Costa Rica, Calvo (1995) y Calvo y otros (1996) reportan que en el año 1994 se establecieron ensayos de adaptabilidad y ensayos de procedencia-progenie para 42 familias de esta especie.

Valerio y Chavarría (1993) argumentan que por la abundancia relativa de árboles maduros, reproductivamente hablando, y por la experiencia generada con esta especie, la Zona Sur de Costa Rica es la principal fuente de semillas.

2.3. PRODUCCIÓN DE PLÁNTULAS

La germinación es epigea y normalmente es muy baja dado que muchos frutos están vacíos. En la Zona Sur (Coto Brus) se determinó que únicamente el 27% de los frutos tenían semillas, cuyo

(16)

recolectados en Sarapiquí y se obtuvo solo 1% de frutos con semilla y una germinación del 13% (González y Quirós 1992).

Preferiblemente se debe realizar un almácigo para generar las plántulas y posteriormente transplantarlas a las bolsas un mes después (Brenes 2003). La germinación, según datos de la OET, inicia alrededor de los dos meses y se completa un mes después. Es indispensable que la semilla se plante superficialmente en las cámaras de germinación.

El semillero se puede hacer en eras o en los germinadores normales que conocemos hechos de madera con fondo de reglas de madera o cedazo. Como sustrato normalmente se utiliza una combinación de arena con tierra, arena con granza, aserrín con arena, en iguales proporciones. Según Brenes (2003) la mezcla arena con granza es la mejor opción. Sin embargo, señala que es necesario esterilizar el sustrato con el objetivo de eliminar cualquier foco de infección. Entre las alternativas de “curado” del sustrato están: Bromuro de Metilo (muy tóxico y con restricciones), Basamid, Formalina, cocinar la tierra ya sea en seco o mojado, extender la tierra bajo el sol y colocarle un plástico.

Las camas o bancales requieren sombra moderada y humedad constante para la germinación de las plántulas. El transplante a las bolsas se realiza cuando aparecen el primer par de hojas verdaderas. En esta etapa es importante mantener las plantas bajo sombra alrededor de un mes. Según CATIE (1997), el material de vivero está listo para llevarse al campo, en promedio, 10 meses después.

Esta especie también se ha producido en pseudoestaca. Bajo este sistema, el material reproductivo dura aproximadamente seis meses en el vivero. Las pseudoestacas deben tener un diámetro entre 1 y 1.5 cm. Asimismo, se han realizado pruebas en contenedores y bandejas. Pese a tener resultados positivos con algunos métodos de producción, el que mejor resultado ha tenido en el campo es la bolsa.

Las semillas de Roble coral deben ser almacenadas en recipientes totalmente cerrados a 4 °C y un contenido de humedad de 6 a 8 % (CATIE 1997).

(17)

(a) (b)

Figura 2-2. Producción de plántulas en bolsa (a) y bandeja (b ) en el vivero de CODEFORSA.

2.4. SELECCIÓN DEL SITIO DE PLANTACIÓN

La especie no debe ser plantada en suelos muy compactados o texturas muy pesadas. Asimismo, no se debe plantar en lugares donde existan más de cuatro meses secos. No se encontraron referencias sobre el drenaje que necesita la especie. Sin embargo, por observaciones de campo, no se debe plantar en sitios con drenajes imperfectos donde el suelo esté saturado por periodos prolongados.

Roble coral crece sin ningún problema en áreas con topografía quebrada o plana con buen drenaje.

(18)

2.5. PREPARACIÓN DEL SUEL O

Los reforestadores no le brindan ninguna preparación especial al suelo para la siembra de Roble coral. Su preparación consiste en limpiar las malezas que existan en el área a plantar y proceder con el alineado, marcaje de la rodaja y hoyado con palín. Eventualmente, si existe mucha maleza o troncos en descomposición, los propietarios recurren al fuego como medio de bajar costos.

2.6. DENSIDAD DE PLANTACIÓN

En la Zona Sur, concretamente en Volcán de Buenos Aires, se había plantado a 2 x 2m (2500 árboles por hectárea). Sin embargo, la densidad más utilizada es de 3 x 3 m (1111 árboles por hectárea) ó 3.5 x 3.5 m (816 árboles por hectárea). Cabe señalar que en la Zona Sur existen ensayos de distanciamiento para esta especie (González y Quirós 1992).

Distanciamientos menores a 3 x 3 m ó mayores a 3.5 x 3.5 m no se recomiendan. Esta especie presenta ramas verticiladas que requieren espacio para crecer, lo que obligaría a realizar podas y raleos muy tempranos con altos costos. No obstante, espacios muy grandes entre árboles implican podas y raleos más tardíos, con la consecuencia de un engrosamiento de los diámetros de las ramas.

En el futuro cuando se tenga material reproductivo de primera línea, quizás sea necesario e importante aumentar el distanciamiento de siembra a 4 x 4 m.

2.7. TÉCNICAS DE PLANTACIÓN

No existen técnicas diferentes ni novedosas para el establecimiento de reforestaciones con esta especie La misma se planta con el método tradicional de limpieza del terreno, rodajea manual o química y el hoyo realizado con palín, pala angosta o barreno.

En áreas relativamente limpias, se utiliza una cuerda con nudos cada tres metros y se coloca horizontalmente sobre el terreno. Al lado de cada nudo se hace una marca con herbicida para posteriormente realizar la rodaja (mínimo 1 metro de diámetro). También se puede utilizar estacas para marcar el sitio donde se siembra cada árbol y proceder a ejecutar manualmente o con herbicida la rodaja.

La siembra de los arbolitos es deseable realizarla al menos tres días después de aplicar el herbicida. En el caso de quemantes con efecto residual, la siembra debe realizarse al menos una semana después de aplicado el producto. El tamaño del hoyo depende del método de producción

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en el vivero. Hablando de bolsas, el tamaño oscila alrededor de los 25 cm de profundidad. Se aclara que el método que ha dado mejores resultados es la bolsa. Cuando se siembra material de vivero, es importante que la línea del cuello de la planta quede a la misma altura de la línea del terreno. Esta medida evitará que se acumulen excesos de agua en la base del arbolito, lo cual reduce el riesgo de mortalidad por podredumbre de las raíces o por ataque plagas y enfermedades.

2.8. CONTROL DE MALEZAS

Esta especie es exigente en cuanto a mantenimiento durante los primeros años de crecimiento; se recomienda por lo tanto efectuar de 2 a 3 chapeas al año, durante los dos primeros dos años, y mantener siempre una rodaja limpia alrededor del árbol con el objetivo de que los bejucos o lianas no impidan su crecimiento o causen malformaciones en las ramas o fustes. Las chapeas pueden ser manuales (machete, motoguadaña, químicas con bomba de espalda) o mecanizadas si la topografía lo permite (tractor agrícola con chapeadora). La opción a seleccionar tiene un efecto directo en los costos. Para esta especie generalmente las chapeas y rodajeas se realizan con machete. Sin embargo, también es normal, sobre todo la primera rodaja para el establecimiento de la especie, hacerla químicamente. Los productos a utilizar van en función del tipo de maleza existente (hoja ancha y/o gramíneas).

Figura 2-4. Plantación de 3 años con una adecuada asistencia.

Se debe realizar una abonada con una fórmula rica en Nitrógeno, Fósforo y Potasio (NPK) al momento de la siembra y otra unos seis meses después, para promover el desarrollo de los árboles (50 gr/árbol). Se debe tener cuidado para su aplicación en sitios con pendientes mayores a

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15%. Su aplicación se debe realizar por la parte superior de la pendiente y preferiblemente se debe “sembrar” el abono para evitar que las lluvias se lleven el producto a las depresiones del área plantada. En sitios con suelos muy ácidos, se ha observado una respuesta positiva de los árboles a las aplicaciones de carbonato de calcio antes de la siembra o un mes después de la misma. En este caso, es deseable que las cantidades de carbonato de calcio no sea inferior a 200 gr/árbol. En todo caso, es recomendable tener un análisis de suelo que nos proporcione información sobre las propiedades químicas del suelo a reforestar. Cabe agregar, que el carbonato de calcio dispuesto en círculo alrededor del árbol, evita que muchos defoliadores tengan acceso a los árboles. No se recomienda echar el Carbonato de Calcio sobre los árboles.

2.9. COSTO DE ESTABLECIMIENTO (EN US$)

El costo de establecimiento de una plantación de Roble coral varía según las condiciones o escenarios que se tengan en el terreno. Los costos de establecimiento varían si es necesario o no utilizar motosierra para eliminar árboles, arbustos o madera caída. Asimismo, hay diferencias significativas entre sitios planos (0-10%) y topografías onduladas o terrenos quebrados (35-45%). El acceso al área es importante para el transporte de los insumos y plantas a reforestar. En un sitio donde no hay caminos de acceso y los métodos de transporte son tradicionales, como el caballo y los bueyes, los costos aumentan.

Otro aspecto que aumenta o disminuye los costos de establecimiento es la preparación del terreno. El uso de métodos mecánicos para preparar el terreno (rastra y/o subsolador) o la opción de sembrar únicamente con palín presentan opciones que aumentan o disminuyen los costos. No obstante, se debe señalar que para especies nativas, en la práctica no utilizan métodos mecánicos para preparar el terreno.

Otro aspecto que se debe considerar en los costos de preparación de un proyecto de reforestación, es la distancia y condiciones de acceso a la finca. Un proyecto a 75 km del vivero y centros de abastecimiento, presentará costos mayores para el rubro transporte que un área a reforestar a 20 km de dicho sitio. Asimismo, el tamaño y forma del área a plantar aumenta o disminuye los costos de establecimiento.

Considerando los aspectos mencionados anteriormente, además de las características propias que presente el área a reforestar, el costo de establecimiento de un sitio con condiciones promedio: áreas de pasto con alguna maleza dispersa de hoja ancha, no es necesario utilizar motosierra, terreno con pendiente promedio de 20%, la preparación no es mecanizada, la superficie a plantar es de 20 ha, se encuentra a 50 km de los centros de población, presenta un camino principal para

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mantenimiento durante el primer año se muestra en el cuadro 2-1. Estos valores dan un costo para el primer año de $251 (US $1 = ⊄396.50). Si mecanizamos la preparación del terreno (rastra y subsolador) y es necesario utilizar motosierra levemente (3 horas por hectárea), los costos aumentan en $50/ha (Chávez 2003; Brenes 2003; Sol ís 2001; COSEFORMA 2000; Wadsworth 1997).

Cuadro 2-1. Costo de establecimiento y mantenimiento durante el primer año para una hectárea de roble coral. CONCEPTO MONTO (Dólares/ha) Dos chapeas 50 Alineado y estaquillado 10 Dos rodajeas 40 Hoyado 20 Distribución de plantas 4 Siembra 20 Resiembra 3 Fertilización 4

Elaboración del plan de reforestación 12

Regencia durante el pirmer año 20

Insumos 15 Ronda cortafuego 1 Control fitosanitario 2 Poda de formación 6 10% de administración 21 10% de imprevistos 23 TOTAL $ 251

Las actividades a ejecutar, así como su respectivo costo por hectárea para el segundo año, se presentan en el cuadro 2-2. El costo total para el año 2 es de $154 (US $1 = ¢ 396.50).

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Cuadro 2-2. Actividades a ejecutar en el segundo año para una hectárea de roble coral. CONCEPTO MONTO (Dólares/ha) Dos chapeas 50 Dos rodajeas 40 Regencia 15 Insumos 10 Ronda cortafuego 1 Control fitosanitario 2 Poda 10 10% de administración 13 10% de imprevistos 14 TOTAL $ 154

Las actividades a ejecutar, así como su respectivo costo por hectárea para el tercer año, se presentan en el cuadro 2-3. El costo total para el año 3 es de $69 (US $1 = ¢ 396.50).

Cuadro 2-3. Actividades a ejecutar en el tercer año para una hectárea de roble coral.

CONCEPTO

MONTO (Dólares/ha)

Una chapea selectiva o desmatona 15

Regencia 15 Insumos 10 Control fitosanitario 2 Raleo 15 10% de administración 6 10% de imprevistos 6 TOTAL $ 69

Las actividades a ejecutar, así como su respectivo costo por hectárea para el cuarto año, se presentan en el cuadro 2-4. El costo total para el año 4 es de $73 (US $1 = ¢ 396.50).

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Cuadro 2-4. Actividades a ejecutar en el cuarto año para una hectárea de roble coral.

CONCEPTO

MONTO (Dólares/ha)

Una chapea selectiva o desmatona 15

Regencia 15 Insumos 10 Control fitosanitario 2 Poda 18 10% de administración 6 10% de imprevistos 7 TOTAL $ 73

Las actividades a ejecutar, así como su respectivo costo por hectárea para el quinto año, se presentan en el cuadro 2-5. El costo total para el año 5 es de $51 (US $1 = ¢ 396.50).

Cuadro 2-5. Actividades a ejecutar en el quinto año para una hectárea de roble coral.

CONCEPTO

MONTO (Dólares/ha)

Una chapea selectiva o desmatona 15

Regencia 15 Insumos 10 Control fitosanitario 2 10% de administración 4 10% de imprevistos 5 TOTAL $ 51

Las actividades a ejecutar, así como su respectivo costo por hectárea para el sexto año, se presentan en el cuadro 2-6. El costo total para el año 6 es de $21 (US $1 = ⊄396.50).

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Cuadro 2-6. Actividades a ejecutar en el sexto año para una hectárea de roble coral.

CONCEPTO

MONTO (Dólares/ha)

Una chapea selectiva o desmatona 15

Control fitosanitario 2

10% de administración 2

10% de imprevistos 2

TOTAL $ 21

Las actividades a ejecutar, así como su respectivo costo por hectárea para el séptimo año, se presentan en el cuadro 2-7. El costo total para el año 7 es de $77 (US $1 = ¢396.50).

Cuadro 2-7. Actividades a ejecutar en el séptimo año para una hectárea de roble coral.

CONCEPTO

MONTO (Dólares/ha)

Una chapea selectiva o desmatona 15

Regencia 15 Insumos 10 Control fitosanitario 2 Raleo 22 10% de administración 6 10% de imprevistos 7 TOTAL $ 77

Las actividades a ejecutar, así como su respectivo costo por hectárea para el octavo año, se presentan en el cuadro 2-8. El costo total para el año 8 es de $77 (US $1 = ¢396.50).

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Cuadro 2-8. Actividades a ejecutar en el octavo año para una hectárea de roble coral.

CONCEPTO

MONTO (Dólares/ha)

Una chapea selectiva o desmatona 15

Regencia 15 Insumos 10 Control fitosanitario 2 Raleo 22 10% de administración 6 10% de imprevistos 7 TOTAL $ 77

Las actividades a ejecutar, así como su respectivo costo por hectárea para el período que comprende del año 9 al 12, se presentan en el cuadro 2-9. El costo total para cada año es de $21 (US $1 = ¢ 396.50).

Cuadro 2-9. Actividades a ejecutar en el período del año 9 al 12 para una hectárea de roble coral.

CONCEPTO

MONTO (Dólares/ha)

Una chapea selectiva o desmatona 15

Control fitosanitario 2

10% de administración 2

10% de imprevistos 2

TOTAL $ 21

Para el año 13, en el cuadro 2-10 se muestran las actividades a ejecutar con su respectivo costo por hectárea. El costo total para el año 13 es de $84 (US $1 = ¢ 396.50).

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Cuadro 2-10. Actividades a ejecutar en el año 13 para una hectárea de roble coral.

CONCEPTO

MONTO (Dólares/ha)

Una chapea selectiva o desmatona 15

Regencia 15 Insumos 10 Control fitosanitario 2 Raleo 27 10% de administración 2 10% de imprevistos 2 TOTAL $ 21

En el cuadro 2-11 se muestran las actividades a ejecutar con su respectivo costo por año por hectárea para el período que comprende el año 14, 15, 16, 17, 18 y 19. El costo total para cada año es de $21 (US $1 = ¢ 396.50).

Cuadro 2-11. Actividades a ejecutar en el período del año 14 al 19 para una hectárea de roble coral..

CONCEPTO

MONTO (Dólares/ha)

Una chapea selectiva o desmatona 15

Control fitosanitario 2

10% de administración 2

10% de imprevistos 2

TOTAL $ 21

Para el año 20, en el cuadro 2-12 se muestran las actividades a ejecutar con su respectivo costo por hectárea. El costo total para el año 20 es de $97 (US $1 = ¢ 396.50).

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Cuadro 2-12. Actividades a ejecutar en año el 20 para una hectárea de roble coral. CONCEPTO MONTO (Dólares/ha) Regencia 15 Insumos 10 Cosecha final 55 10% de administración 8 10% de imprevistos 9 TOTAL $ 97

De los datos anteriores, se tiene un costo total hasta la cosecha de roble coral de $1164/ha.

2.10. BIBLIOGRAFÍA

BADILLA, Y; MURILLO, O Y OBANDO, G. 2002. Posibilidades de reforestación con especies nativas en las zonas altas de Costa Rica. En: Taller seminario de especies forestales nativas. Universidad Nacional, INISEFOR. Heredia, Costa Rica. 160 p.

BRENES, O. 2003. Comunicación personal. Vivero de CODEFORSA.

CALVO, J. 1995. Recuperación de tierras degradadas para el manejo productivo: Reforestación con especies nativas en la Zona Sur. Boletín Kurú (CR). 18:2.

CALVO, J; ARIAS, D. y SIBAJA, A. 1996. Especies nativas para la Zona Sur de Costa Rica. Boletín informativo No.5. Proyecto Especies Nativas Zona Sur. Costa Rica. pp. 1-3.

CATIE. 1997. Nota técnica sobre manejo de semillas forestales No.10. Turrialba, Costa Rica.

CHAVES, W. 2003. Comunicación personal. Reforestador privado.

COSEFORMA. 2000. Manejo de plantaciones forestales: curso práctico. Zona Norte de Costa Rica. sn.

GONZÁLEZ, E. y QUIRÓS, G. 1992. Notas sobre la viabilidad de las semillas de Terminalia amazonia. Brenesia (CR). 37; 137-139.

(28)

SOLÍS, M. 2001. Informe sobre el proyecto de venta de seis fincas forestales: información base. San Carlos, Costa Rica. 10 p.

VALERIO, R. Y CHAVARRÍA, M. 1993. Guía prelimi nar de parámetros silviculturales para apoyar los proyectos de reforestación en Costa Rica. MÍRENEM. Primera edición. 202 p.

WADSWORTH, F. 1997. Forest Production for Tropical America . USDA. United States Department of Agriculture. Forest Service. Institute International of Tropical Forestry. Río Piedras, Puerto Rico. 563 p.

(29)

3 MANEJO

3.1. PODAS

Es una especie que tiende a producir fustes rectos, con un solo eje, ramas pequeñas y en verticilos. Esto favorece que la poda se limite a la eliminación de dobles ejes o ramas extendidas. Si la plantación se establece con pseudoestacas es necesario realizar deshijas alrededor de los cuatro meses de sembrado.

Hay poca experiencia documentada sobre esta actividad silvicultural. Sin embargo, muchos reforestadores opinan que debe existir una poda de formación a muy temprana edad (año 1) y seguramente dos podas (año 2 y 4). Opcionalmente, cabe la posibilidad de ejecutar una tercera poda en el año 8. No obstante, esta última poda depende de las condiciones de la plantación y de la demanda del mercado.

Figura 3-1. Plantación de Roble de tres años con su respectiva poda realizada un año antes.

Las primeras dos podas se pueden realizar con cuchillo, serrucho o rabo de zorro. Deben ser ejecutadas por personas diestras en el uso de las herramientas y con mucha experiencia para no causar heridas al fuste.

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Preferiblemente, deben realizarse previo al inicio del invierno con la finalidad de que las heridas sanen y al caer las lluvias no sean focos de infección. La tercera poda se debe realizar con podadora de extensión o con un rabo de zorro bien adherido a una extensión (“palo” de 3-4 m).

3.2. RALEOS

Este rubro también carece de información documentada. Los mismos deben ser tempranos ya que el árbol presenta una copa densa y frondosa. Se establecen tres raleos en los años 3, 7 y 13. La intensidad de los mismos, partiendo de una plantación de 1111 árboles por hectárea es de 50%, 33% y 33% sobre los árboles remanentes, quedando una cosecha de aproximadamente 200 árboles por hectárea.

Estas intensidades obedecen a la facilidad de usar “cajas” de árboles para ejecutar los raleos. Una intensidad del 50% implica que de cada dos árboles se corta uno. Una intensidad del 33% significa que de cada tres árboles se corta uno.

El momento oportuno para ejecutar el raleo es durante los meses de menor precipitación. Sin embargo, la planificación de los árboles a cortar se debe realizar cuando los árboles presentan todo su follaje y tienen una apariencia de mucha vitalidad. Esto permite visualizar los árboles más sanos y planificar mejor el espaciamiento resultante. Generalmente este momento se da durante los meses de mayor precipitación, después de la fructificación.

(31)

3.3. EVALUACIÓN DE CALIDAD DE SITIO Y DE LA PLANTACION

Para esta especie no existe una metodología específica para determinar los sitios y la calidad de las plantaciones. Sin embargo, existen métodos como los propuestos por Zech (1994) y los mencionados por Solís (1996) para definir y zonificar áreas óptimas para la reforestación de una especie forestal a nivel preliminar en Costa Rica Estos métodos se basan en comparar las características propias del sitio donde se va a plantar los árboles con las requerimientos edáficos y ecológicos de dicha especie. Sin embargo en el caso de roble coral, éstos requerimientos aún no están establecidos. Así mismo la metodología propuesta por Camacho (1995) es una buena herramienta para evaluar la calidad de las plantaciones de roble coral en el país. La limitante más severa que se tiene para definir parámetros confiables para esta especie, es la corta edad de las plantaciones.

3.4. MANEJO DE REBROTES

La especie rebrota abundantemente. En las plantaciones que se visitaron y habían raleos recientemente ejecutados, se observó una gran cantidad de ejes (rebrotes) en cada tocón. Esto significa la posibilidad de manejar rebrotes en el futuro.

3.5. CONTROL Y COMBATE DE PLAGAS Y ENFERMEDADES

A nivel de vivero es importante estar atento por el ataque de hormigas y cortadores. Moulaert (1991) reporta un insecto llamado Exophlmus jekelianus que se come los bordes foliares. Los daños reportados se consideran moderados.

3.6. EDAD DE ROTACIÓN

Según Chinchilla y Mora (2002), esta especie puede tener turnos entre 25 y 40 años. Citan el diámetro mínimo aceptado por la industria y los precios de mercado, como factores que determinarán la edad de rotación.

No hay datos suficientes de diferentes edades que permitan determinar la edad de rotación para esta especie. Sin embargo, hablando de diámetros superiores a los 30 cm, la especie podría alcanzarlos a la edad de 20 años. Es una realidad que esta especie para alcanzar su madurez fisiológica fácilmente sobrepasa los 40 años. Sin embargo, la buena calidad de la madera joven de roble coral indica la factibilidad del uso de esta especie previo a su madurez fisiológica.

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Figura 3-3. Plantación de 10 años de edad.

3.7. ESTIMACIÓN DE VOLUMEN EN PIE

Durante la presente investigación no se encontraron tablas de volumen o rendimiento para esta especie. Los datos que hay son aún muy preliminares.

3.8. CRECIMIENTO Y PRODUCCIÓN SEGÚN DIÁMETROS DE TROZAS

Para una plantación con una densidad inicial de 3 x 3 m, Fonseca y Chinchilla (2002), reportan para Amarillón en Barú de Pérez Zeledón crecimientos en altura de 2.0, 3.9, 6.4, 8.4, 11.2 y 17.8 metros para edades de 20, 32, 45, 58, 70 y 106 meses, respectivamente. Asimismo, el diámetro promedio para cada edad fue de 1.8, 4.7, 7.3, 9.4, 10.0 y 13.1 cm, respectivamente.

Para la Ecoregión de San Vito y Coto Brus, Calvo y Arias (2002), reportan crecimientos en altura de 10.19 m para plantaciones de 6 años de edad.

Arias (1992) reporta incrementos medios anuales en diámetro y en altura de 1.4 cm y de 1.2 m por año, respectivamente.

Considerando la información anterior, las conversaciones con reforestadores y las observaciones de campo, los autores proponen el comportamiento de roble coral que se aprecia en el cuadro 3-1. De igual manera proponen el modelo silvicultural para esta especie, el cual se presenta en el Cuadro 3-2.

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Cuadro 3-1. Estimación del comportamiento de roble coral. Edad (años) Árboles (n/ha) DAP (cm) Altura total (m) Área basal total (m2/ha) Volumen total (m3/ha) 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 1111 1056 1056 1056 528 528 528 528 354 354 354 354 354 354 237 237 237 237 237 237 237 0.0 2.5 5.3 7.9 10.3 12.5 14.5 16.3 18.0 19.6 21.1 22.5 23.8 25.0 26.1 27.2 28.3 29.4 30.5 31.6 32.6 0.0 1.4 3.6 5.6 7.6 9.6 11.4 13.1 14.8 16.4 17.9 19.3 20.6 21.8 22.9 23.9 24.7 25.3 25.7 25.9 26.1 0.00 0.52 2.33 5.18 4.40 6.48 8.72 11.02 9.00 10.68 12.38 14.07 15.75 17.38 12.68 13.77 14.91 16.09 17.31 18.59 19.78 0.00 0.40 4.61 15.95 18.39 34.21 54.67 79.40 73.26 96.33 121.88 149.35 178.45 208.39 159.70 181.01 202.55 223.89 244.68 264.81 283.94 Fuente: Elaboración de los autores.

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Cuadro 3-2. Modelo silvicultural propuesto para Roble coral.

Años

Actividades

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20

I chapia Alineado y estaquillado I rodajea Hoyado Distribución de plantas II chapia II rodajea Resiembra Fertilización Control fitosanitario Supervisión técnica Poda de formación I poda Chapia selectiva o desmatona I raleo II poda II raleo III poda III raleo Cosecha final X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X Fuente: Elaboración de los autores.

(35)

3.9. COSTOS DE MANEJO

Una poda de formación en el año 1 tiene un costo de $6/ha. Una poda en el año 2 eliminando un 25% de la copa tiene un costo de $10/ha. La segunda poda tiene un valor de $18/ha (año 4) y la tercera poda tiene un costo de $22/ha (año 8). Esta última poda depende de la condición de la plantación y que el mercado esté dispuesto a pagar por mayor cantidad de madera libre de nudos.

Se tienen planificados tres raleos a la edad de 3, 7 y 13 años, con un costo de $15, $22 y $27/ha, respectivamente.

3.10. BIBLIOGRAFÍA

ARIAS, D. 1992. Recopilación de información silvicultural sobre 21 especies maderables Nativas de la Región Huetar Norte de Costa Rica. Proyecto COSEFORMA. Documento 24. San Carlos, Costa Rica. 77 p.

CALVO, J. Y ARIAS, D. 2002. Adaptabilidad y crecimientos de especies nativas en la Zona Sur de Costa Rica. En: Taller seminario de especies forestales nativas. Universidad Nacional, INISEFOR. Heredia, Costa Rica. 160 p.

CAMACHO, P. 1995. Evaluación de la calidad de plantaciones forestales en la Región Huetar Norte de Costa Rica. COSEFORMA. Documento No.43. Alajuela, Costa Rica. 85 p.

CHINCHILLA, O. Y MORA, F. 2002. La reforestación con especies nativas en Costa Rica: Algunas especies de rápido, mediano y lento crecimiento. En: Taller seminario de especies forestales Nativas. Universidad Nacional, INISEFOR. Heredia, Costa Rica. 160 p.

FONSECA, W y CHINCHILLA, O. 2002. Especies nativas en plantación en el Pacífico Sur de Costa Rica. En: Taller seminario de especies forestales nativas. Universidad Nacional, INISEFOR. Heredia, Costa Rica. 160 p.

MOULAERT, A. 1991. Diagnóstico de insectos herbívoros asociados a diez especies forestales nativas de la Zona Norte de Costa Rica. Práctica de Especialidad. ITCR. Cartago, Costa Rica. 46 p.

SOLÍS, M. 1996. Zonificación preliminar de siete especies forestales para la Región Huetar Norte de Costa Rica. COSEFORMA. San Carlos, Costa Rica. 13 p.

(36)

ZECH, W. 1994. Metodología práctica para la identificación de sitios para reforestación en la Zona Norte de Costa Rica, en especial con Melina y Laurel. COSEFORMA. Documento No.39. San José, Costa Rica. 53 p.

(37)

4 APROVECHAMIENTO

4.1. ÁREA DISPONIBLE, TAS A DE REFORESTACIÓN, RANGO DE EDADES Y VOLUMEN DE MADERA DISPONIBLE.

La especie Terminalia amazonia posee una gran amplitud de adaptación en los climas tropicales, por lo que en Costa Rica se han plantado grandes extensiones, específicamente en la Zona Sur (principalmente en los cantones de Pérez Zeledón, Buenos Aries, Osa y Coto Brus), el área del Cantón de Sarapiquí, la Zona de San Carlos (principalmente los cantones de Upala, Guatuso, San Carlos y los Chiles) la Zona Atlántica de Costa Rica y en menor grado en el Pacifico Central.

Se estima que existen plantadas cerca de 2282 hectáreas en toda Costa Rica con esta especie, siendo el Pacífico Sur la región donde más se ha plantado, con un 50% de lo reforestado, seguido por la Zona Norte con 23%, posteriormente se incluye la Zona Atlántica (16%) que también incluye el cantón de Sarapiquí (6%) y por último se tiene un 16% para la región del Pacífico Central (Figura 4-1).

Figura 4-1. Porcentaje de reforestación por región de Costa Rica con la especie

Terminalia amazonia.

La Terminalia amazonia empezó a utilizarse comercialmente desde el año de 1988, sin embargo, la mayor tasa de reforestación se dio del año 1994 al 1995 con una cantidad en promedio de 350 ha por año (Cuadro 4-1). El proceso de reforestación se caracteriza por ser focalizado en las diferentes regiones del país, concentrándose como hemos dicho en la región del Pacífico Sur con una área de 1097 ha.

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Cuadro 4-1. Área plantada (hectáreas) con la especie Terminalia amazonia hasta el año de 2002 en Costa Rica. Año de plantada Edad en el año 2002 Pacifico Central1 y 2 Pacifico Sur1 y 3 Zona Norte4 Cantón de Sarapiquí5 Zona Atlántica6 Total 1988 15 - 5.00 - 2.60 7.00 14.60 1989 14 - 8.89 - 2.60 7.00 18.49 1990 13 - 26.50 - 2.60 0.00 29.10 1991 12 - 88.10 - 2.60 20.00 110.70 1992 11 - 202.85 - 18.40 39.00 260.25 1993 10 7.20 267.88 10.80 12.05 20.00 317.93 1994 9 33.20 237.45 29.00 3.85 35.00 338.50 1995 8 29.40 173.25 195.00 11.35 20.00 429.00 1996 7 14.40 71.90 13.00 17.07 20.00 136.37 1997 6 14.40 15.50 109.00 20.52 20.00 179.42 1998 5 4.40 - 4.00 15.57 35.00 58.97 1999 4 - - 5.00 6.50 50.00 61.50 2000 3 - - 44.60 6.50 25.00 76.10 2001 2 - - 85.26 6.50 34.50 126.26 2002 1 - - 0.00 0.00 8.00 8.00 SR - - 0.00 117.64 - 117.64 Total 103.00 1097.32 495.66 128.71 340.50 2282.83 Fuentes: 1 CIIBI, 1999 a y b. 2

Empresa Barca S.A. Información brindada por Ing. Ricardo Lujan

3 Fondo Nacional de Financiamiento Forestal (FONAFIFO)

4 Oficina subregional Los Chiles y San Carlos del Area de Conservación Arenal, información suministrada por Ing

Carlos Ulate; Oficina subregional de Upala del Area de Conservación Arenal, información suministrada por Orlando Picado; Oficina subregional de Pital información por Señor Arturo Ulloa del Área de Conservación Arenal, ECODIRECTA información suministrada por Ing. Mauricio Blanco, CODEFORSA información suministrada por Ing. Luis Fdo Quirós y por la Empresa Flora y Fauna S.A.

5 FUNDECOR información por Ing. Germán Obando y Centro Agrícola Cantonal de Sarapiquí por Ing. Víctor

Araya.

6 Empresa Árboles y plantas HERPA SRL dedicada a la viverización y establecimiento de plantaciones en la Zona

Atlántica información dada por su dueño Manuel Hernández y Escuela de Agricultura y Ganadería del Trópico Húmedo (EARTH) información suministrada por Ing. Carlos Sandí.

Nota: A. La información suministrada por FUNDECOR fue dada para rango de edades (0-3 años,3-6 años, 6-9 años y

más de 9 años), con el fin de poder calcular la tasa de reforestación por año se dividió en área toral plantada de ese rango en la cantidad de años en ese período.

B. La información para la Zona Atlántica suministrada por la Empresa HERPA SRL fue dada para un área total por año para las especies de Terminalia amazonia, Hyeronima alchorneoides y Vochysia guatemalensis. Para realizar los cálculos de reforestación por año se dividió el área plantada entre 3 que corresponde a las 3 especies anteriormente mencionadas.

C. Las estadísticas del año 2002 no están completas. SR. Sin registro de edad.

La tasa de reforestación en Costa Rica para Terminalia amazonia es muy irregular. Al inicio del proceso de reforestación presentó un ritmo de 15 ha por año. Posteriormente ésta aumentó entre 330 y 450 ha por año. Ya para el año de 1996 esta tasa fue de 136.37 ha (Cuadro 4-1). En los últimos años existen indicaciones de que la especie está ganando popularidad en la reforestación, reflejándose en el año 2001 que alcanzaron 126 ha (Cuadro 4-2).

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Figura 4-2. Tasa de reforestación con la especie Terminalia amazonia en Costa Rica.

SR: Sin registro de edad.

La mayor cantidad de área plantada en el país se concentra entre las edades de 8 - 11 años (Figura 4-3), con 1345,18 ha representando el 59% de lo reforestado con la Terminalia amazonia. También es importante hacer notar que en la actualidad existen pocas plantaciones de Terminalia

amazonia con edad superior a los 10 años, lo que indica que existe poca materia prima disponible

para su industrialización para productos de mayor valor agregado.

Figura 4-3. Distribución en edades para la Terminalia amazonia en Costa Rica.

SR: Sin registro de edad.

En cuanto al volumen disponible de madera de Terminalia amazonia no está establecido para Costa Rica. Sin embargo, un estudio llevado a cabo en la Zona Sur y Pacífico Central (CIIBI, 1999a y b) establece las proyecciones de materia prima para la Terminalia amazonia hasta el año 2020, no sólo para la calidad de materia prima aserrable y no aserrable, sino también para las diferentes categorías diamétricas.

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(Figura 4-4). En un primer período comprendido entre el año 1998 y el 2011 y en un segundo período del año 2011 al 2020. En el año de 2006 el volumen disponible de materia prima alcanzará su valor máximo, cerca de 30 mil m3 (cerca del 4% del consumo de madera en troza en Costa Rica) y posteriormente empieza a disminuir aceleradamente la disponibilidad hasta el año 2011, donde finaliza el primer período. Posteriormente vuelve a presentarse un aumento en el volumen de materia prima hasta su valor máximo en el año 20015 con alrededor de 25 mil m3 de madera en troza. 0 5 10 15 20 25 30 35 1998 2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014 2016 2018

Volumen de madera en troza (1000 m

3 ) Volumen no aserrable

Volumen Aserrable

Fuente: CIIBI, 1999 a y b.

Figura 4-4. Volumen disponible de madera en troza de Terminalia amazonia para el Pacifico Sur y Central de Cota Rica.

Un aspecto importante de destacar en la disponibilidad de materia prima proveniente de la especie

Terminalia amazonia es que un porcentaje de dicha madera es considerada como material no

aserrable por diferentes condiciones de la troza, entre las que se señalan: diámetro muy pequeño, torceduras de las trozas y presencia de muchas ramas entre otros aspectos (CIIBI, 1999a). Por ejemplo, cuando la disponibilidad de madera alcanza 30 mil m3 en el año 2006, solamente 23 mil m3 son considerados como aserrables (correspondiente al 3,5% de la demanda en Costa Rica), mientras que en el otro período de máxima disponibilidad (2015), el volumen de madera pasa de 25 mil a 22 mil m3 de madera aserrable (Figura 4-4).

La disponibilidad de materia prima por rango diamétrico hasta el año 2020, se muestra en la figura 4-5; notándose que un porcentaje considerable corresponde a trozas entre 5 y 15 cm, las cuales presentan problemas de rentabilidad en los procesos de aserrío existentes.

También en el comportamiento presentado en la disponibilidad de materia prima es importante apreciar que las trozas con diámetros superiores a los 20 cm ocupan un porcentaje importante después del año 2003 (Figura 4-5), situación que favorece mucho la industria ya que es a partir de este diámetro que los rendimientos de la madera aumentan y por tanto la rentabilidad de los

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0 5 1 0 1 5 2 0 2 5 3 0 3 5 A ñ o 1999 2001 2 0 0 3 2005 2007 2 0 0 9 2011 2013 2 0 1 5 2017

Volumen de madera en troza (1000 m

3) 5 , 0 - 1 2 , 9 c m 13,0-14,9 cm

15,0-19,9 cm 20,0-24,9 cm

25,0-29,9 cm 30,0-34,9 cm

Fuente: CIIBI, 1999 ay b.

Figura 4-5. Volumen disponible de madera en troza de Terminalia amazonia para el Pacifico Sur y Central de Costa Rica.

La disponibilidad de materia prima para la industria de aserrío de la Terminalia amazonia en la Zona Sur y Pacífico Central representa el 3,5%. Como se ha mencionado, si consideramos el área total reforestada en las otras regiones del país (Zona Norte y Atlántica y el Cantón de Sarapiquí) y que las plantaciones poseen condiciones similares de edad y manejo; se tiene que el área reforestada con esta especie estaría abasteciendo entre el 6% y 7% del consumo de madera en troza en Costa Rica en los años donde hay mayor disponibilidad de materia prima.

4.2. CORTA, ARRASTRE, CLASIFICACIÓN, APILADO Y TRANSPORTE

4.2.1. Corta

Antes de realizar la corta de los árboles la consideración más importante que se debe tomar en cuenta es la selección adecuada de la motosierra a utilizar, de acuerdo con el tamaño de los árboles. Existen ciertas recomendaciones al respecto, los cuales se detallan en el cuadro 4-2.

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Cuadro 4-2. Tamaños de motosierras recomendados para diferentes diámetros de árboles. Diámetro en

la base del árbol

Potencia de la motosierra (Hp) Cilindraje de motosierra (cm3) Tamaño de la espada (cm) Menor a 20 cm 2,7 41 46 Entre 20 y 35 cm 3,4 53 50 Mayor a 35 cm 3,9 62 60

Fuente: Ing. Francisco Muñoz empresa Vedoba y Obando S.A (San Carlos).

Una condición especial para Terminalia amazonia es que en el momento del aserrío se producen tablas con serios problemas de torceduras debido a la presencia de las tensiones de crecimiento en los árboles (Moya, 2000). Este problema se ve disminuido cuando el tiempo de corta de los árboles y la operación de aserrío es corto, preferiblemente menor a 2 días.

Es debido a este aspecto, que es importante planificar las labores de corte, arrastre y apilado de la madera para evitar los problemas futuros en la calidad de la madera aserrada y la rentabilidad de las plantaciones.

4.2.2. Arrastre

Referente al sistema de arrastre de los árboles, este dependerá en gran medida del diámetro y largo de las trozas, las distancias a arrastrar, la topografía, factores sociales, facilidades existentes y los medios económicos con que se cuenten (Anaya y Christensen, 1996). En Costa Rica, que inició el proceso de aprovechamiento de las plantaciones a princ ipios de los años 90´s, se han utilizado los siguientes sistemas para el arrastre de los árboles:

Fuerza humana : Este tipo es muy utilizado cuando las trozas no son de gran tamaño y su peso no sobrepasa los 75 Kg y las distancias de arrastre son cortas (Peraza, 1996). Se usa principalmente en el aprovechamiento de raleos, en las cortas intermedias y finales cuando se trata de las puntas de los árboles.

Arrastre con animales: Existen las posibilidades de utilizar bueyes, caballos y búfalos para arrastrar madera, sin embargo el primer tipo de animal es el que ha predominado en Costa Rica y ha aumentado su popularidad en las zonas con altas tasas de explotación (Figura 4-6), sobre todo por que se adaptan muy bien a las dimensiones y tamaños de las trozas que se producen en las plantaciones y por que en el país existe el conocimiento popular de entrenamiento y trabajo con estos animales generados por las actividades agrícolas (Meza, 1998).

El método mediante extracción animal, tiene la limitante que las jornadas de trabajo son cortas (de 3 a 5 horas), además de que los animales son sensibles a temperaturas altas y pendientes

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se ha establecido que los rendimiento de arrastre son entre 1,53 a 3,68 m3/hora y distancia de arrastre hasta de 80 metros (Meza y Guzmán, 1999).

Figura 4-6. Arrastre de madera utilizando fuerza animal.

Tractores agrícolas: Este método de extracción es el que más se ha utilizado en Costa Rica debido a que el país posee una infraestructura humana y técnica para este tipo de máquinas (Meza, 2003; comunicación personal). Agregado a ello, estos equipos son muy versátiles en las labores de una finca, dado que tiene un sistema hidráulico con enganche de tres puntos y una toma de fuerza para diferentes aditamentos.

Figura 4-7. Arrastre de madera de plantaciones utilizando tractores agrícolas.

Los rendimientos del tractor agrícola con un winch, deslizadores y cadenas de choque y una buena planificación del aprovechamiento (Figura 4-7), pueden brindar rendimientos entre 2,40 m3/hora

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Tractor forestal articulado (Skidder): Es muy conocido en Costa Rica en el aprovechamiento de los bosques naturales y debido a que fue diseñado para la explotación forestal, posee gran potencial para el arrastre de los productos de las plantaciones forestales (Figura 4-8). El tractor forestal ofrece una ventaja sobre otros equipos, ya que se puede utilizar para el arrastre de distancias largas (Meza, 1998).

El desempeño de este tractor es muy variado y depende de la condición de uso, por ejemplo cuando se utiliza solamente para arrastrar las trozas en distancia entre 200 a 600 metros su rendimiento es de 4,88 m3/hora, lo mismo si se utiliza para sacar las trozas a la orilla del camino. No obstante, cuando es utilizado para arrastrar a la orilla del camino y arrastrar al patio de acopio su rendimiento disminuye a 2,8 m3/horas con distancias de 200 a 600 metros (Meza y Guzmán, 1999).

Figura 4-8. Arrastre de made ras de plantaciones utilizando un tractor forestal articulado.

4.2.3. Troceo, clasificación y apilado

El troceo consiste en seccionar el fuste de acuerdo a las dimensiones requeridas por la industria forestal (aserradero). Lo importante del troceo es que en esta operación se define el tipo de trozas que se debe enviar a la industria por lo que se deben tratar de cumplir los siguientes requerimientos: eliminar las ramas y nudos correctamente dejando la troza lisa, eliminar las torceduras pronunciadas y evitar trozas que no cumplan con las requerimientos de diámetro de la industria (Meza, 1998).

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clasificadas, en primer lugar para realizar el transporte de estas hacia la industria, y en segundo lugar para que en el momento que ingrese la madera ya se encuentre clasificada (Figura 4-9) y no se tenga que incurrir en tiempo y dinero en el patio del aserradero.

Figura 4-9. Clasificación de la madera en el patio de la plantación.

La clasificación de las trozas depende del diámetro y longitud de la troza, por lo general en Costa Rica el diámetro de las trozas es de 2,5 metros de longitud y los diámetros de clasificación son: trozas entre 12 a 18 cm, trozas de 18 a 22 cm, trozas de 22 a 30 cm y trozas mayor a 30 cm. Sin embargo esta clasificación es realizada en industrias que tengan un alto consumo de madera, pero cuando el consumo es mucho menor, generalmente la cantidad de categorías son menores, por ejemplo: menor a 20 cm y trozas con diámetros mayor a este valor.

El apilado de la madera en el patio de la plantación está relacionado con el tipo de equipo de carga y el futuro transporte, por ejemplo si se está usando solamente la fuerza humana para cargar la madera y los bueyes para el arrastre, no se puede realizar un apilado donde se aproveche al máximo la altura. El aspecto más importante de considerar para el apilado de la madera, es facilitar el proceso de carga de las trozas para su transporte al patio del aserradero.

4.2.4. Transporte de la madera

El transporte de la madera al patio de la industria de aserrío está sujeto a la distancia que se tenga que transportar las trozas. En muchos proyectos de reforestación existentes en el ámbito nacional, las industrias, sobre todo de bajo consumo de madera y los aserraderos se encuentran ubicados dentro de los mismos proyectos. En esta situación, generalmente las trozas se colocan en una carreta que será tirada por un tractor agrícola hasta el patio de almacenamiento cerca del aserradero.

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equipos de forma transversal con el fin de utilizar la máxima capacidad de carga del equipo y por otro lado facilitar la cuantificación y determinación del volumen de las trozas en el momento de ingresar al patio del aserradero.

4.3. BIBLIOGRAFÍA.

ANYA, J y CHRISTENSEN, R. 1986. Aprovechamiento Forestal: Corta y Transporte. San José, Costa Rica IICA. 246 p.

CIIBI, 1999. Disponibilidad de materia prima de las plantaciones forestales de la región Pacífico Central. Centro de Investigación en Integración Bosque Industria. Instituto Tecnológico de Costa Rica. Cartago. Costa Rica. sp.

CIIBI, 1999. Disponibilidad de materia prima de las plantaciones forestales de la región Pacífico Sur. Centro de Investigación en Integración Bosque Industria. Instituto Tecnológico de Costa Rica. Cartago. Costa Rica. sp.

MEZA, A. 1998. Técnicas apropiadas para el aprovechamiento de raleos de plantaciones forestales. Material del curso del Proyecto APRO. Instituto Tecnológico de Costa Rica. Quepos. Costa Rica. 56p.

MEZA, A y GUZMÁN, J. 1999. Evaluación de alternativas tecnológicas para el arrastre de trozas de diámetros de trozas de diámetros menores. Instituto Tecnológico de Costa Rica. Cartago. Costa Rica. 44 p.

MOYA, R. 2000. Comportamiento y rendimiento en aserrío de trozas de Terminalia amazonia. Revista Forestal Centroamericana: 14-19.

PERAZA, 1996. Fundamentos sobre aprovechamiento de plantaciones forestales. Informe de Práctica de Especialidad. Instituto Tecnológico de Costa Rica. Cartago. Costa Rica. 103 p.

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