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Encuentro culinario. La comida en Campeche siglo XIX

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Academic year: 2021

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Encuentro culinario.

La comida en Campeche siglo XIX

Roger Mario Moo Yah

La principal consecuencia del encuentro de dos culturas fue el mestizaje. Esta mezcla se dio en muy diversos aspectos: des-de el más evides-dente mestizaje racial, hasta muchas varian-tes del que podríamos llamar mestizaje cultural, de manera particular el que se refiere a las cocinas, pues se adhirieron parte de ambas culturas con ingredientes nuevos, mezcla-dos con todo lo conocido, dando como resultado plati-llos asombrosos.

Es así que el descubrimiento del Nuevo Mundo fue de gran importancia, asombro e inter-cambio para la gastronomía de México. Este acontecimien-to nos ayuda para analizar el proceso de conquista a tra-vés de la comida y cómo ha sufrido modificaciones, fusio-nes y nuevas formas de de-gustación.

Alimentos que se cultivan en tierras campechanas. Archivo INAH, Campeche.

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Actual Mercado 7 de Agosto. San Francisco de Campeche,

Campeche. Marilyn Dominguez Turriza.

El robalo es una especie valorada en Campeche.

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Desde el siglo XVI en la villa de San Francisco de Campeche se estableció una sociedad mul-tiétnica compuesta por españo-les, criollos, mestizos e indígenas. Dentro del grupo dominante estaban los peninsulares y crio-llos, en ellos reinaba un ideal de corte europeo, con lo cual la sociedad reflejaría no solo una diversidad, sino también, una desigualdad en cuanto a la obtención de privilegios, en las condiciones de vida y acceso a recursos alimenticios.

Campeche fue el puerto princi-pal de la región yucateca. Du-rante la colonia mantenía un comercio dinámico con España, el Caribe y otros puertos Virrei-nales. La red comercial contri-buyó a solventar los efectos ne-gativos por la falta de productos y durante el apogeo comercial llevó a introducir mercancías de distintos lugares. Ya sea por la vía legal o echando mano del contrabando, la importación de mercancías sirvió para satisfacer el abasto de productos que en los campos yucatecos no se cul-tivaban; poco a poco estos bie-nes fueron adquiriendo un gusto regional; uno de ellos, la hari-na, tuvo gran aceptación en el mercado local. El aguardien-te, el vino y el vinagre eran los productos con más demanda,

el trigo, cebada, avena, café, aceite de linaza, almagre, len-tejas, canela, pasas, higos, pi-mienta de Castilla, quesos, etc., también arribaron por el puerto campechano.

A pesar de la variedad de mer-cancías importadas, no todas tuvieron aceptación por parte de la población yucateca. Al-gunas no pudieron aclimatarse fácilmente y otras no fueron del agrado de los sutiles y discrimi-natorios paladares locales. Sin embargo, fueron el cerdo y la gallina los animales europeos que mejor cumplieron ambos requisitos; así mismo, es de con-sideración la acogida dispensa-da a los naranjos, lima y limón agrio, y el interés para cultivarlos y mezclarlos con condimentos útiles al cotidiano aderezamien-to de los platillos.

La construcción de una

Identidad Culinaria

Durante el siglo XIX, las viejas estructuras culinarias también permanecieron inertes a los cambios políticos y sociales que azotaban al país. La alimenta-ción de la gente que vivía en el recinto amurallado consistía, según Alcalá (2010), particular-mente de peces, mariscos, car-ne de res, ave y cerdo,

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Cazón. Sabancuy, Ciudad del Carmen, Campeche. Marilyn Dominguez Turriza.

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Entrada a intramuros. Puerta de Tierra.

San Francisco de Campeche, Campeche. Ca. 1930

pañada de salsas o aderezos, mientras que la dieta de los nativos se centraba en el maíz, base de cualquier alimento indí-gena. (p. 230)

Durante esta etapa la comida criolla, básicamente la espa-ñola, fue dando espacio a los ingredientes indígenas, lo cual conformaría una comida más compleja y evolucionada.

La situación geográfica de la ciudad influyó en la utilización de alimentos. Los productos del mar son primordiales en la gas-tronomía local, incluso los es-pacios públicos se configuraron de tal manera que el mercado quedaba a la orilla del mar.

La pescadería se encontraba al principio del muelle y se ca-racterizaba por la venta de una gran cantidad de frutas, vegetales y pescado. La costa de Campeche es rica en varie-dad y especies, el pescado era abundante y por consiguiente se abarataba.

La diversidad de especies ma-rinas dejaba un menú bastante amplio para degustar: el esme-dregal, el pámpano, la corvina, el abundante cazón, el mero, la raya, el pulpo, el peje pluma, el bulcaíto, el jorobado y otras es-pecies, tan variadas y gustosas al paladar, eran expuestas a la vista del tranquilo mar.

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Entre toda la multiplicidad de peces predomina el cazón, que era el plato por excelencia de todas las clases; su precio y va-riedad lo hacían accesible. De-sire Charnay (1939) menciona que “la mayor parte de las fa-milias pobres viven del cazón, es decir de tiburones y no se con-tentan con solo los pequeños, pues he visto vender a algunos que tenían más de dos metros de largo y que perfectamente hubieran devorado a su due-ño”. (p. 5)

A finales del siglo XIX el cazón se había convertido en pilar de la gastronomía campechana; José Vasconcelos (1939), que vivió en la ciudad en los últi-mos años del siglo, alude a la singularidad de la cocina cam-pechana conformada por va-riedad de especies y que “ade-más añaden peces sin rival en el mundo como el cazón y el

roba-lo. Ricos y pobres se regalaban con arroces moriscos teñidos de azafrán y cazones nativos ento-matados sobre el pan de maíz y por las tardes con pozole fresco para ahuyentar el calor”. (p. 10) La carne ha formado siempre parte de la dieta campechana, la ingesta de puerco es primor-dial en toda comida. La forma de cocinar la carne tiene gran influencia del Caribe. Se em-plean especias en grandes can-tidades, sobre todo pimiento, y sal durante la cocción. La tra-dición caribeña tendría buenos adeptos en los platillos locales. El jamón claveteado proviene de la época colonial y para el siglo XIX se había arraigado en la gastronomía local, figurando según comenta el visitante Wal-deck en el artículo de Alcalá (2010) que “El jamón en vino es el mejor plato de la cocina yu-cateca”. (p. 231)

El pámpano es uno de los pescados más preciados en Campeche.

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Hasta nuestros días, el maíz sigue siendo la base de la alimentación maya y de gran importancia ritual. Han Licol.

Verónica García Durán.

El cerdo en la cocina fue típico, aprovechándolo casi en su tota-lidad, la manteca fue el aceite preferido para sazonar las comi-das. Su carne se consume bajo innumerables formas, el cuero se convierte en chicharrón y para los caldos se consumían muchas menudencias, como son el hígado, mollejas de pavo, riñones, pezuñas, seso y menudi-llos de ave.

En el estudio que realizó “Las Mejoras Materiales” (1859), alu-de que para los indígenas alu-de la ciudad costera, ellos mantenían una dieta más balanceada con el consumo de pescado, car-ne, vegetales, flores, granos, en comparación de los indígenas que vivían en los interiores de la península, el consumo de carne se limitaba individualmente a 1.75 kg por año. (p. 299)

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Consideraciones finales

El consumo de alimentos se convierte de esta manera en expresio-nes de costumbres, tradicioexpresio-nes, y en claro reflejo de la sociedad y sus distinciones.

La gastronomía campechana en el siglo XIX se determina por una cocina diferencial. La comida era resultado de años de migración española y del comercio de ultramar. En Campeche la elite abra-zaba una tradición de corte europeo, las pautas de comida y las buenas costumbres venían del extranjero como modelo de moder-nidad y civilización. También los grupos de emigrantes y visitantes caribeños llegados al puerto trajeron productos y procedimientos culinarios que adhirieron al paladar campechano.

En las postrimerías del siglo XIX y principios del XX, la gastronomía campechana comienza a consolidarse, promueve elementos origi-narios de la región y se adaptan los platillos españoles con los ingre-dientes indígenas y caribeños, formando así una identidad culinaria.

Bibliografía

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Prontuario de cocina para un diario regular por doña María Ignacia Aguirre bien conocida por lo práctica en el arte. 1932. Mérida, Imp. De L. Seguí calle del puente.

“Campeche por José Vascon-celos”. 1937. REVISTA AH-KIM-PECH. Año 1, Núm. 6. Campe-che, 1 de agosto.

“M. Desiré Charnay en Cam-peche”. 1939. Revista AH-KIM-PECH. Tomo I. Año 3, Núm. 26. Abril 1. Campeche.

Alcalá, C. 2010. La Ciudad de Campeche a través de viajeros extranjeros. 1834-1849, Estudios de Historia y Sociedad, 122,

201-244.

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Stephens, J. 1848. Viaje a Yuca-tán, a fines de 1841 y principios de 1842. Consideraciones sobre los usos, costumbres y vida social de este pueblo, y examen y des-cripción de las vastas ruinas de ciudades americanas que en el existen. Campeche: Imp. Joa-quín Castillo Peraza.

Referencias

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