I.S.S.N. 1989 – 4538 Depósito Legal: MU 1502-2009
Nº41 SEPTIEMBRE 2013
“UNA MIRADA HACIA EL ACOSO ESCOLAR”
AUTORIA
JUANA MARIA BARBA MARTINEZ
TEMÁTICA
CONVIVENCIA ESCOLAR, EDUCACIÓN, ACOSO ESCOLAR
ETAPA
EP, ESO
Resumen
CUANDO LA VIOLENCIA REGULA LAS RELACIONES DE UNOS ALUMNOS CON
OTROS, SE PRODUCE UNA SITUACIÓN DE RIESGO FÍSICO Y PSICOSOCIAL TANTO
PARA LAS VÍCTIMAS COMO PARA TODOS LOS IMPLICADOS EN ESTAS DINÁMICAS
DE AGRESIVIDAD INJUSTIFICADA. COMO PREVENCIÓN ES IMPRESCINDIBLE
TRABAJAR LA CONVIVENCIA ESCOLAR EN POSITIVO.
Palabras clave
Acoso, bullying, ciberacoso, víctima, agresor, espectador, convivencia escolar.
Introducción
Actualmente, las sociedades democráticas son más críticas con los abusos de los diferentes y no toleran que el poder se ejerza de manera violenta. Este hecho lleva consigo que algo que siempre ha existido, es decir, el abuso de unos alumnos sobre otros, adquiera una nueva dimensión.
El acoso escolar, como fenómeno social no permanece ajeno a las modas y a los excesos mediáticos. A diario en todos los medios aparecen noticias, reportajes… hasta se comercializan juegos de ordenador, dónde un chico es acosado en su centro educativo. Por este motivo, es necesario conocer cómo podemos evitar la influencia negativa de la televisión y otras tecnologías.
Dicho fenómeno debe ser abordado desde diversos ámbitos, tales como la familia, la sociedad, los centros educativos…, pero este artículo se centra en éste último, abordando aspectos que deben ser conocidos por todos los profesionales que desarrollan su labor profesional en un centro escolar.
Definición de acoso escolar y sus elementos
El acoso escolar ha sido estudiado por diferentes autores, y cada uno de ellos ha realizado una definición del mismo. Según Avellaneda, el acoso es una “situación en la que un alumno, en su medio escolar, sufre la agresión de algunos otros, sin ninguna causa que lo justifique y de manera reiterada.
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Para Blanchard y Muzás, el acoso escolar “se refiere a la violencia prolongada y repetida, tanto mental como física, llevada a cabo bien por un individuo o por un grupo, dirigida contra un individuo que no es capaz de defenderse ante dicha situación, convirtiéndose éste en víctima”.
Existen muchas definiciones, pero todas ellas coinciden en que para que exista acoso deben darse dos condiciones:
• Que se trate de una violencia continuada que uno o varios alumnos aplican sobre otro u otros.
• Que exista una diferencia entre agresores y agredidos, de modo que estos se sientan incapaces de enfrentar el problema.
Se debe diferenciar el acoso escolar de las peleas que se producen en ocasiones entre dos alumnos que se pelean en el patio o cuando dos chicos dejan de hablarse por un enfado. En estos casos no estaríamos hablando de acoso porque no se dan las dos condiciones descritas anteriormente, y por tanto, la forma de abordar el problema será distinta.
El acoso se origina a partir de un proceso de victimización que cuenta con los siguientes elementos: − Pretende infligir daño.
− Hace referencia a desigualdades físicas, sociales o psicológicas, pero siempre en relación con ese grupo.
− No tiene justificación.
− Se realiza de modo repetitivo.
Los elementos 1), 2) y 4) diferencian el acoso escolar de los hechos ocasionales, como puede ser una pelea entre dos compañeros en el patio del colegio.
Tipos de acoso escolar
El acoso escolar se puede presentar de distintas maneras: • Físico: empujones, patadas, agresiones con objetos, entre otros.
• Verbal: insultos, motes, menosprecio en público y burlas sobre defectos físicos. Suele ser el más habitual.
• Psicológico: mina la autoestima del alumno y fomenta su sensación de temor.
• Social: busca la exclusión o aislamiento del joven con el resto del grupo y compañeros. Algunas manifestaciones son entre otras, rehuir la mirada a otra persona, no contestarle cuando les dirige la palabra, no relacionarse con él, impedir su participación en actividades lúdicas o en tareas académicas, coaccionara sus amigos, no sentarse a su lado, propagar rumores…
• Sexual: en bastantes ocasiones va acompañado de violencia física y psicológica. Puede ser de tipo verbal (frases o insultos que ofenden sexualmente) o obligando a participar en situaciones de carácter sexual a través de la coacción.
• Racial
• Ciberacoso o ciberbullying: intimidación a través de las nuevas tecnologías.
Actualmente es inusual encontrar un alumno sin móvil o sin ordenador con acceso a Internet, principalmente de educación primaria en adelante. Por este motivo a continuación se desarrolla más detalladamente el ciberacoso o ciberbullying.
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Según la acción que se realice, se diferencian distintas formas de ciberacoso: 1) Provocación a través de mensajes electrónicos.
2) Hostigamiento por envío repetido de mensajes ofensivos, intimidatorios o desagradables.
3) Denigración a través de insultos, difusión de rumores que afectan a la imagen o estatus social de la víctima, mentiras.
4) Suplantación de la personalidad, utilizando cuentas de acceso o el móvil de la víctima.
5) Violación de la intimidad a través de la difusión de imágenes o información sin el consentimiento de la víctima.
6) Exclusión aislando de forma intencionada a un joven de un grupo online (foros, chats…) 7) Envío repetido de mensajes intimidatorios o amenazantes a través de cualquier tecnología. 8) Ciberamenaza.
Personas que intervienen en el acoso escolar
El acoso escolar es un fenómeno de grupo en el que se identifican las siguientes personas: las víctimas, los agresores y los espectadores. A continuación se abordan más detenidamente cada uno de ellos:
a) Las víctimas son tiranizadas por el agresor. Suelen presentar los siguientes comportamientos: − Son considerados por sus compañeros como débiles.
− Tienen escasas habilidades de comunicación y de relación con sus compañeros, lo que les dificulta pedir ayuda.
− Presentan baja autoestima.
− Sufren ansiedad provocada por el miedo y la inseguridad. − Suelen presentar alteraciones de la alimentación y del sueño. Se distinguen tres perfiles de víctimas:
− Víctima provocativa: tiene necesidad psicológica de no ser ignorada y prefiere el maltrato a no interaccionar con sus iguales.
− Víctima pasiva: no responde al ataque y al insulto.
− Víctima y agresora al mismo tiempo: son aquello chicos que han sido intimidados en bastantes ocasiones y a la vez, participan intimidando a compañeros.
b) Los agresores mantienen una conducta agresiva en el tiempo. Tienen el deseo de hacer daño a otro, sobresalir ante el grupo, ejercer control y dominio. Aprenden que pueden conseguir lo que se proponen haciendo uso del poder y la imposición de sus deseos sin tener en cuenta a los demás.
Si sus manifestaciones agresivas se mantienen corren el riesgo de verse implicados en conductas antisociales e incluso delictivas.
Suelen presentar las siguientes características: − Falta de empatía.
− Impulsividad.
− Baja tolerancia a la frustración.
− Insuficientes habilidades alternativas a la violencia. − Dificultades para cumplir normas.
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− Malas relaciones con los profesores y otras figuras de autoridad. Se diferencian dos tipos de agresores:
− Agresores proactivos: enmascaran su actitud intimidante con sus buenas habilidades sociales y popularidad en el grupo. Dichas habilidades suelen usarlas como estrategia para conseguir lo que desean.
− Agresores reactivos: intimidan y acosan a otros por su falta de autoestima y de confianza para conseguir un rol y estatus dentro del grupo y atraer a otros compañeros.
c) Los espectadores son los que ven pero no dicen nada, y se mantienen al margen de los problemas de los demás. Son pasivos, generalmente por miedo a que las agresiones se dirijan hacia ellos.
Tienen una gran importancia, puesto que de su reacción va a depender, en gran parte, la resolución del problema. De su actitud, de su permisibilidad y tolerancia hacia este tipo de hechos, y de su rapidez para intervenir, dependerá la ayuda que se le preste a la víctima, y por tanto, las repercusiones que el acoso tenga en el desarrollo de su personalidad.
El no prestar ayuda a los compañeros suele ser por diferentes motivos:
− Inseguridad o confusión sobre lo que deberían decir o hacer para intervenir. − Se sienten autoprotegidos al ponerse de parte del agresor.
− Falta de confianza para actuar. − Sienten vergüenza por la situación.
− Desean mejorar su estatus social intentando parecerse al que tiene poder y distanciándose de la víctima con un estatus bajo.
No obstante, existen espectadores que en lugar de mostrarse pasivos toman partido a favor de las víctimas.
Estrategia para prevenir el acoso escolar: Sistema de ayuda entre iguales
Entre las diferentes estrategias que podemos encontrar para prevenir el acoso escolar nos centraremos en el sistema de ayuda entre iguales. Dichos sistemas han sido considerados como una estrategia de prevención del acoso escolar en los centros educativos porque conectan directamente con los alumnos “observadores” del acoso y sirven de vía para que éstos puedan actuar de forma proactiva, previniendo la escalada de conflictos.
El sistema de ayuda entre iguales consiste en establecer unas condiciones para que nazca el apoyo social entre los alumnos. Su objetivo es la creación de redes sociales de apoyo para hacer frente a posibles problemas de convivencia en los centros educativos, y al mismo tiempo desarrollar habilidades y fomentar valores que mejoren la convivencia.
Los sistemas de ayuda tienen dos características fundamentales:
1) Están orientados hacia la elaboración de estructuras de apoyo social en el centro educativo y principalmente en el grupo-clase. Se basan en la idea de que si se logra una mayor integración en un grupo se facilitará una mayor convivencia de calidad.
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2) La ayuda se presta entre personas de la misma edad que mediante las interacciones establecen relaciones personales fomentando la permanencia al grupo.
Además, estas relaciones proporcionan un contexto mutuo de apoyo para poder compartir preocupaciones, explorar situaciones y expresar sentimientos.
Está demostrado mediante investigaciones que los alumnos ante un conflicto acuden en primer lugar a un compañero.
Destacar que el papel del tutor es relevante para el adecuado funcionamiento de los sistemas, facilitándolos y promoviéndolos.
Existe un amplio abanico de metodologías que se pueden enmarcar dentro del sistema de ayuda entre iguales. A continuación se van a citar algunas de ellas, resaltando lo esencial de cada una:
1. La mediación entre iguales como resolución de conflictos. La mediación es un proceso de diálogo estructurado, voluntario y confidencial a través del cual los alumnos implicados en un conflicto interpersonal llegan por sí mismos a un acuerdo satisfactorio para ambos.
2. Befriending (“los compañeros amigos”). En este método alumnos voluntarios mayores o de la misma edad son reciben una formación sobre habilidades interpersonales para ofrecer apoyo a alumnos que presentan problemas emocionales y sociales (exclusión social, tener dificultad para hacer amigos…). Se lleva a cabo de manera informal, puesto que la ayuda se presta en las interacciones diarias (entradas y salidas de clase, recreo, etc).
3. El alumno tutor. Se le facilita al alumno tutor materiales estructurados para mejorar el rendimiento académico de un compañero que presenta dificultades.
4. La asamblea. Es una técnica adecuada para trabajar el intercambio de informaciones o reflexiones, la toma de decisiones y la resolución de conflictos grupales. Presenta diferentes pasos a seguir: la presentación del tema, la formación de grupos para que todos participen, la puesta en común de los que sugiere cada grupo, la toma de decisiones y, por último, la planificación para desarrollar las decisiones.
5. El método Pikas. Su objetivo es la disuasión de comportamientos acosadores en grupos de alumnos que amenazan, intimidan y agreden a compañeros de clase. Se trabaja con un grupo reducido de alumnos. El profesor mantiene entrevistas individuales primero con el o los agresores para ir consiguiendo con cada unos de ellos un compromiso o actuación adecuada con el alumno acosado. Después, trabaja con éste último.
Debe de existir una supervisión posterior de los acuerdos y realizar una reunión grupal para alcanzar un compromiso común.
Indicadores de que un alumno está sufriendo acoso escolar
Entre los indicadores que nos pueden alertar de que algún alumno está siendo víctima de acoso escolar, pueden considerarse lo siguientes:
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• Miedo y rechazo a ir a la escuela que suele manifestarse mediante excusas, y simulando problemas o enfermedades para no asistir a clase. Hay que descartar que este miedo no esté originado por otras dificultades (evitar un examen, que el profesor le pregunte la lección…).
• Ausencia de amigos, principalmente en el recreo o en situaciones cotidianas para el alumno (cumpleaños, excursión…). Aunque no siempre este indicador está asociado al acoso, si que aumenta el riesgo de que se produzca.
• Problemas emocionales (tristeza, cambios bruscos de humor, insomnio, ansiedad, retraimiento…). • Evidencias físicas de maltrato (moratones, pérdida de objetos sin justificación…).
• Irritabilidad o agresividad nueva todos los días a la vuelta del colegio.
Actuaciones desde los centros escolares ante el acoso escolar
La actuación debe de ser diferente con los distintos implicados en el acoso escolar, es decir con la víctima, el agresor y con el grupo-clase. A continuación se desarrollan las actuaciones a seguir con cada uno de ellos:
• Con la víctima
− Mantener una actitud de escucha, de apoyo y de seguridad por parte de los adultos que le rodean.
− Si es posible, ofrecer una respuesta conjunta (familia y centro educativo), mostrándole formas asertivas de respuesta.
− Tomar los hechos en serio, sin obviarlos o pasarlos por alto, como si se fueran a solucionar por sí solos.
− Eliminar el silencia, por el contrario es preciso crear un clima de empatía y seguridad en la clase.
− Enseñar a la víctima a decir no ante los hechos ocurridos.
− Cuando sea necesario, orientar a pedir ayuda evitando que el problema se convierta en crónico y sea cada vez más grave.
• Con el agresor
− No justificar los hechos agresivos.
− Ajustar y recordar las normas de funcionamiento de clase y las reglas del grupo. − Ejercer la tolerancia y el respeto.
− Trabajar la igualdad de culturas y sexos.
− Trabajar en clase la resolución de conflictos con estrategias no violentas. − Ejercitar la empatía, para ponerse en el lugar del otro.
− Fomentar la participación activa y el protagonismo de todos los alumnos, pera que exista menos posibilidad de que se dé una conducta agresiva.
− Exigir al agresor actitudes de arrepentimiento y de reparación por el daño que ha producido en la víctima.
− Enseñar disciplina.
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• Con el grupo-clase
− Favorecer la comunicación familia-centro escolar.
− El profesor debe tener autoridad dentro de la clase para dar seguridad tanto a víctimas como a agresores y observadores.
− Crear en clase un clima que sea favorable para comentar, hablar y exponer las dificultades y tensiones que puedan originarse dentro de la misma.
− Concederle importancia a las tutorías.
− Fomentar y enseñar a rechazar la violencia, mediante el aprendizaje de habilidades asertivas ante situaciones críticas.
− Ofrecerse como un punto de ayuda y apoyo ante las dificultades. − Evitar una disciplina rígida y severa dentro del aula.
− Trabajar en clase el respeto, la democracia…no solamente a nivel teórico, sino también a través de casos prácticos donde los alumnos puedan aprender cómo aplicar dichos valores en su vida diaria.
Evitar la influencia negativa de la televisión y otras tecnologías
A los alumnos les llega diariamente la violencia a través de las nuevas tecnologías y de la televisión. Esta situación puede incrementar el riesgo de que vean la violencia como algo normal o inevitable y que recurran a ella en su día a día. Para disminuir dicho riesgo se recomienda:
• Acompañar a los alumnos tanto en los centros escolares como en la familia cuando se inicien en el uso de las nuevas tecnologías para ayudarles a desarrollar una actitud reflexiva sobre lo que ven. Este aspecto también es aplicable a los primeros años en los que los alumnos ven la televisión.
• Es importante que las personas encargadas de la educación tanto en la familia como en los centros educativos conozcan las nuevas tecnologías, porque un desconocimiento de las mismas puede aumentar sus riesgos, y reducir las posibilidades de estas personas a la hora de intervenir.
• Limitar el tiempo que los alumnos pasan frente a las tecnologías, porque los mensajes audiovisuales nunca podrán sustituir a las experiencias educativas directas con otras personas que son la base fundamental para el desarrollo integral de los alumnos.
• Evitar, en la medida de lo posible, que los alumnos vean programas en los que las características de máximo riesgo de imitación de la violencia están presentes (protagonistas violentos que poseen valores con los que los alumnos pueden identificarse, escenas donde la violencia sirve para obtener resultados positivos…).
• Evitar que los alumnos vean otras representaciones e imágenes que aunque, de forma menos explícita, también incrementan el riesgo de violencia. Entre otras podríamos destacar :
− Presentación de conductas que suponen violencia psicológica (insultos, burlas, humillaciones…) como si fuera normal e inevitable.
− Reducción del valor de las personas a características superficiales (el físico o el dinero) en detrimento a otras cualidades esenciales (empatía, el respeto a los demás…).
− Presentación de las personas que forman parte de un colectivo de manera estereotipada como si fueran un único individuo.
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• Usar la tecnología audiovisual como herramienta educativa.
• Fomentar la alfabetización audiovisual como objetivo educativo, tanto en la familia como en los centros educativos. Es preciso enseñar cómo analizar los mensajes audiovisuales y utilizarlos como medio de expresión de aquellos valores que la educación busca transmitir.
Bibliografía:
• AVELLANOSA, I (2008): En clase me pegan. Una guía sobre el acoso imprescindible para padres y educadores. Madrid: Edaf.
• BLANCHARD GIMÉNEZ, M y MUZÁS RUBIO, E (2007): Acoso escolar. Desarrollo, prevención y herramientas de trabajo. Madrid: Narcea.
• IBARROLA-GARCÍA, S e IRIARTE REDÍN, C (2012): La convivencia escolar en positivo. Mediación y resolución de conflictos. Madrid: Grupo Anaya.
• El acoso escolar y la prevención de la violencia desde la familia. Una guía para ayudar a la familia y a la escuela a detectar, prevenir y tratar los problemas relacionados con el acoso escolar y otras formas de violencia (2007). Madrid: Dirección General de Familia, Comunidad de Madrid.