Introducción al Coaching Formación Profesional de Coaching
Introducció
n al Coaching
Formación Profesional de Coaching
“No se trata de cambiar el territorio, sino de ver el mismo con nuevos ojos”.
Marcel Proust.”
Introduccio
́
n al Coaching
Capitulo I
“Coaching para Empresas” Esteban M. Pinotti
Un profesor universitario visitó al Maestro Zen Nan-‐in, para preguntarle sobre las cuestiones más trascendentales de su vida porque tenía curiosidad sobre la perspectiva que esta filosofía podría tener sobre ciertos temas. Pero en lugar de escuchar lo que el maestro tendría para decirle, el visitante se dedicó a exponer con gran elocuencia y maestría sus conocimientos y sus ideas sobre el tema.
Luego de escuchar por un largo rato, el maestro se dispuso a servir el té. Llenó una taza hasta el borde y continuó vertiendo el té sobre la taza rebalsada. El té que rebalsó la taza, colmó la base del platito y siguió derramándose hasta empapar los pantalones del hombre y llegar al suelo.
-‐¿”No ve que la taza está llena”?-‐ Explotó el profesor. –“No puede seguir llenándola”-‐ -‐“Exactamente, respondió el maestro con calma; “Al igual que esta taza, usted está lleno de sus propias ideas y opiniones, ¿Cómo puedo yo explicarle algo si no vacía su taza primero?
La clave para lograr una gestión extraordinaria radica en la capacidad de “vaciar” el contenido de lo que sabemos para operar en el desafiante terreno de lo que no sabemos que no sabemos.
Esteban M. Pinotti
Introducción al Coaching
desarrollando la conciencia y el adueñamiento de lo que definimos mediante el lenguaje.
El Coaching opera sobre una concepción del ser humano que expande los límites de lo que considerábamos posible, sosteniendo en potencia la toda posibilidad de cada ser humano. Los fundamentos de esta disciplina cuentan con la contribución de escritores como Rafael Echeverría, Ken Wilber, Jorge Luis Borges, Chris Argyris, Víctor Frankl, Antoine de Saint-‐Exupéry, Fredy Kofman, filósofos como Martin Heidegger, Friedrich Nietzsche, Ludwig Wittgenstein, físicos como Werner Heisenberg, Stephen Hawking; biólogos como Humberto Maturana, entre otros. Sobre el aporte de éstos maestros se ha desarrollado esta propuesta.
Proceso de Coaching
Partiendo de que el Coaching es aprendizaje dentro de un proceso de evolución personal, es una experiencia que trasciende lo intelectual. Va más allá de universo de ideas que hacen del Coaching una técnica para incrementar y potenciar las competencias del cliente. Más allá de sus fundamentos, el Coaching es una práctica educativa de vanguardia cuya pedagogía está inspirada en la que utilizara Sócrates en sus diálogos. Los procesos de Coaching incorporan una novedosa manera de recrear la mayéutica socrática. Es mediante las conversaciones que sostenemos –que están diseñadas para acceder a las conversaciones contextuales– en las sesiones o seminarios, que desafiamos la manera en la que cada participante interpreta su mundo y producimos una apertura que permite generar la creación de posibilidades nuevas o que antes estaban en un ángulo ciego, para el tipo de observador que estaba siendo.
El Coaching representa una técnica diseñada sobre la premisa de que cada ser humano tiene la capacidad de trascender su propia historia y asumir la responsabilidad de su vida, de forma tal que su manera de ser en el mundo, sea una manifestación auténtica de quien declara que es, y pueda lograr los resultados extraordinarios que se proponga.
Nueva mayéutica
humano como un asunto a considerar por la filosofía, fue Sócrates el que produjo un quiebre definitivo en este dominio al plantear como inquietud central de la filosofía la cuestión de la felicidad humana. Sócrates, para indagar rigurosamente el vivir bien, desarrolló una dinámica de interacción conocida como mayéutica, cuya pedagogía consistía básicamente en preguntar a las personas con las que interactuaban cosas que ellas creían saber.
La sabiduría de Sócrates no consistía en disfrutar del conocimiento de una determinada doctrina, sino en ser consciente de sus propias limitaciones cognoscitivas. Después de interrogar a políticos, poetas y artesanos, Sócrates se da cuenta de que ellos creen poseer conocimientos que no tienen; que ellos pretenden saber, pero que no saben, y también nota, que no sólo no saben, sino que son inconscientes de su propia ignorancia. Sócrates al declarar: “Sólo sé que no sé nada”, manifiesta la conciencia que tiene de sus propios límites y es justamente en esta conciencia dónde radica su sabiduría.
Frente a la complejidad y magnitud del Universo, lo que nosotros, limitados y finitos, podemos llegar a saber es, para Sócrates, casi nada. Es sobre esta premisa que diseñó una pedagogía que sirviera como una estrategia o un instrumento mediante el cual los seres humanos pudieran darse cuenta de la precariedad de sus pretendidos conocimientos. Su magisterio no estuvo orientado a transmitir una doctrina, sino a que las personas se dieran cuenta de la fragilidad de lo que creían saber y empezaran a desarrollar una conciencia que les permitiera conversar sobre las cuestiones existenciales básicas, tales como la manera de vivir bien, el sentido de la propia existencia o la felicidad humana.
Inspirado en la mayéutica socrática, el enfoque del Coaching no está en las teorías, sino en las creencias que las personas dan por ciertas cuando actúan como de costumbre en su vida cotidiana. Se enfoca en el contexto que sostiene los sentimientos, pensamientos; en suma, las experiencias que constituyen el contenido de la vida de cada persona. Esto le permite a cada participante de un proceso de Coaching empezar a notar el lugar desde el que opera en los distintos dominios y tomar conciencia de la forma en la cual sostiene o crea los distintos contenidos de su vida. Así, al involucrarse activamente en interacciones y ejercicios, cada participante se convierte en el artífice de su propio aprendizaje y desarrolla habilidades para diseñar las acciones que le permitan alcanzar sus objetivos.
Platón insiste en que Sócrates sólo emulaba a su madre, que era partera, asistiendo para que dieran a luz las ideas que las personas ya tenían. Su trabajo no consistía en transmitir una determinada doctrina ni brindar alguna información, sino en guiar a sus discípulos a que ellos mismos distinguieran lo que era verdad para ellos. Para lograr este fin no se valía de conferencias ni de disertaciones, sino que, partiendo del supuesto de que no hay verdades preestablecidas, utilizaba el diálogo. En estas conversaciones el discípulo tenía un papel tal que su propia actividad lo llevaba al aprendizaje.
El Coaching propone una nueva mayéutica. Plantea diálogos orientados a la toma de conciencia. Invita a una conversación que permite hacer distinciones. Los procesos de Coaching están diseñados de manera tal que siempre es responsabilidad de cada persona definir sus objetivos y trabajar para lograrlos. Como en los tiempos de Sócrates, cada participante es el artífice de su propio aprendizaje.
alguien nos diga, a partir de algo que escuchamos o que no escuchamos, o simplemente a partir de algo que callamos, estamos modelando nuestro futuro. Es en las conversaciones que podemos reconstruir el mundo como espacio de posibilidades para la acción propia o coordinada. Las conversaciones que sostenemos en las sesiones de Coaching son contextuales y están básicamente diseñadas para abrir posibilidades.
Escucha contextual
Lo relevante para un coach es el compromiso, la acción y los resultados que logra la persona que participa de un proceso de Coaching; en suma, ser capaz de generar en otras personas una poderosa manera de observar su realidad. Para esto el coach escucha de una manera generativa, aceptando la legitimidad del otro y estando a su servicio, comprometiéndose con sus compromisos, con la posibilidad que todavía esa persona no está viendo y en el fondo no está siendo. Scott Peck, en La nueva psicología del amor, dice: “…el escuchar verdaderamente es amor en acción...” y también afirma que: “Como escuchar verdaderamente implica poner cosas entre paréntesis y hacer a un lado la propia persona, esto supone también transitoriamente una aceptación total de la otra persona”. El Coaching requiere un compromiso profundo con el servicio a los demás.
Ser coach es una forma de ser en el mundo, es una manera de manifestar la posibilidad que son los demás. Esta forma de ser incluye la competencia de estar presente, de escuchar sin interferencias, sin poner los juicios propios por encima de lo que el otro dice. Es ser capaz y estar comprometido a entrar en el universo del otro y observarlo como una conversación. No es ignorar la historia, pero no es reaccionar a ella; es crear un compromiso con la posibilidad que cada persona es, no porque sea verdad, sino porque es aquello con lo que alguien dice que está comprometido, y dentro de esa estructura interactuar con otros seres humanos para lograr que algo extraordinario sea posible.
‘incorrecto’ o ‘desagradable’. Muy rara vez nos permitimos comprender con precisión el significado que tal expresión tiene verdaderamente para el otro. Creo que esto es así porque comprender tiene riesgos. Si me permito comprender de manera auténtica a otra persona, puedo ser afectado por tal comprensión. Todos tememos al cambio. No es cosa fácil permitirse comprender al otro, entrar minuciosa, completa y empáticamente en su marco de referencia; aunque es enormemente enriquecedor”. Al suspender la emisión automática de los juicios y conectarnos con el ser humano con el que estamos interactuando, se abre un universo de posibilidades que nuestros propios filtros nos impedían acceder.
Cuando una persona está hablando, eso que dice, expone el tipo de observador que esa persona está siendo y manifiesta las emociones desde las cuales está comunicando. Al actuar lo hacemos sobre una determinada comprensión de nosotros mismos. Sin embargo, al operar en el mundo solemos no ser conscientes de que estamos dando por sentada una determinada forma de ser, una manera de observar la realidad: Nuestra escucha de lo que significa ser humano; nuestros juicios sobre nosotros mismos y de lo que nos es posible –la posibilidad se constituye como tal para nosotros al hacer una determinada interpretación; un juicio, que tiene su correspondiente correlato emocional–. El lenguaje sirve no sólo para comunicar lo que una persona dice, sino también para manifestar la manera de ser que está teniendo la persona que habla y el estado emocional en el que se encuentra. Cuando hablamos exponemos mucho de nosotros mismos.
Si bien, para poder entender lo que una persona está diciendo, puede resultar relevante tomar conciencia de todo lo que está manifestando cuando habla, es posible notar que todo ello es sólo un aspecto del interlocutor. En un proceso de Coaching, el coach no sólo observa lo que la persona está siendo, sino que se enfoca también en lo que no está siendo, en lo que le está faltando ser al interlocutor para lograr sus objetivos y es generalmente en este dominio dónde surgen las posibilidades y los desafíos.
coach, en estas conversaciones, es abrir para el interlocutor una posibilidad que le permita trascender sus formas actuales de observar (y por lo tanto de ser), de manera tal que el participante diseñe acciones coherentes con sus compromisos, y pueda ser quien tenga que ser para lograr los objetivos que se había propuesto.
Estas conversaciones permiten transformar la manera en que cada persona se interpreta a sí misma y a su mundo. Al exponer nuestros juicios y nuestras emociones, ofrecemos una puerta de acceso a la comprensión que cada persona tiene sobre sí misma. Es mediante las conversaciones contextuales que podemos transformarnos en distintos observadores de nosotros mismos y consecuentemente de nuestro mundo. Esta transformación, que auspicia la apertura de posibilidades, tiene lugar cuando una persona se mueve desde una posición en la cual se siente víctima de la vida, reaccionando frente a las circunstancias, hacia una posición de responsabilidad integral en la cual puede aprender a generar los resultados que quiere.
Cuando producimos una transformación contextual podemos sostener una aparente contradicción: nada sigue siendo igual y todo sigue siendo igual. Cuando producimos una recontextualización, aunque el contenido permanezca igual le atribuimos otro significado. Al transformar el contexto, aparecen nuevas formas de expresión personal, de éxito y de autorrealización. Transformar el contexto puede lograrse en sólo un instante y aprender a hacerlo en los distintos dominios de la vida hace posible la creación de oportunidades para generar resultados sin precedentes. Tomas S. Kuhn en su libro La estructura de las revoluciones científicas dice que: “Guiados por un nuevo paradigma, los científicos adoptan nuevos instrumentos y buscan en lugares nuevos. Todavía más importante es que durante las revoluciones ven cosas nuevas y diferentes al mirar con instrumentos conocidos y en lugares en los que ya habían buscado antes”. Al acceder a la conversación contextual se hace posible desarrollar el potencial que todos tenemos de obtener de la vida aquello que queremos, a través de una nueva disposición hacia la toma de responsabilidad, hacia el riesgo y a través del ejercicio de nuestra capacidad de comprometernos. Marcel Proust decía “No se trata de cambiar de territorio, sino de ver el mismo territorio con nuevos ojos”.
alineado con lo que más quiere y declare todo lo que es posible en su vida, para que declare adónde va a llevar el barco de su vida y lo que es posible lograr en su vida. El coach va a estar comprometido con el compromiso de esa persona, con todo lo que es posible en su vida, con la posibilidad que esa persona está siendo. El poder en una relación de Coaching está siempre en el compromiso y la visión y el coraje de la persona que recibe el Coaching, no en el coach.
Lograr un resultado extraordinario, puede no resultar una tarea simple; se requiere compromiso. Honrar una declaración puede requerir de un quiebre en la manera en la que estamos siendo; puede requerir de una transformación personal. En alguna circunstancia de la vida todos hemos vivido este tipo de quiebres, de transformaciones. Hubo un darse cuenta, una repentina toma de conciencia o lo que fuere; y no sabemos cómo, pero nos damos cuenta de que algo pasó con nosotros. Nos transformamos en observadores distintos. Ese tipo de quiebre en el ser, en nuestra manera de interpretar el Universo, es necesario para declarar y lograr lo que es posible en nuestras vidas. Podemos aprovechar este privilegio de diseñarnos a nosotros mismos que tenemos como seres humanos y darnos cuenta de que podemos inventar todo lo que es posible en nuestra vida; podemos inventarnos a nosotros mismos.
Brecha de efectividad
otro proyecto, sólo como una idea y no es susceptible de una relación de Coaching, ya que al Coaching no le interesa la creación de posibilidades en abstracto.
Una persona inicia un proceso de Coaching planteándose objetivos que se encuentran fuera de su alcance actual. Teniendo conciencia de que el tipo de observador que está siendo no le permite lograr los resultados que quiere y a pesar de lo mucho que ambicione lograrlos, le resulta habitual vivir situaciones de fracaso recurrentes, en las que esos objetivos continúan fuera de su alcance y permanecen extraordinarios para el contexto de su vida. Este contexto, que impide la realización de esos objetivos o el logro de esos resultados, está constituido por una interpretación de quién esa persona se cree que es; una interpretación según las creencias que tiene sobre sus propias capacidades, coherente con la exclusión del logro de esos objetivos como contenido de su vida, pero que sin embargo los quiere. Esta persona está atrapada dentro de su sistema de creencias y resiste modificarlo. Resiste transformarse.
Sin embargo, si esa persona está comprometida a lograr algo que su actual sistema de creencias no le permite, puede traer eso como un objetivo a un proceso de Coaching, en el que va a poder desafiar sus propios paradigmas. El coach crea allí la posibilidad para que cada participante alcance sus objetivos al observar lo que a cada uno de ellos le puede estar faltando para lograrlos. El coach observa lo que no está ocurriendo, se enfoca en lo que no está ahí, en lo que le está faltando manifestar al participante para lograr sus objetivos. El coach trasciende el observador que el participante está siendo de sí mismo y de su mundo y crea a través de preguntas contextuales, una nueva perspectiva que abre la posibilidad de que se vea a sí mismo de una manera mucho más poderosa.
Dado que los seres humanos estamos ciegos a nuestra propia posibilidad, un tercero tiene un ángulo distinto para poder abrir la posibilidad de crearla para nosotros. El coach es este tercero, es una persona que está más comprometida con la posibilidad que cada participante que el participante mismo. El coach está comprometido con la posibilidad que cada persona representa, le habla a esa posibilidad, a quien todavía no está siendo. El coach está comprometido con que cada persona sea más grande de lo que está siendo, incluso mayor de lo que ella misma se haya podido imaginar, para que pueda lograr, siendo quien tiene que ser, los objetivos que se había propuesto.
defender sus limitaciones y una vez más quiera tener razón de que no puede, sino todo lo contrario, a desafiar su necesidad de tener razón con respecto a sus limitaciones. Con el Coaching tenemos la oportunidad de recrear en nuestra vida aspectos clave de nuestra humanidad desde los cuales no estamos operando. Hay muchas maneras de ser que no estamos manifestando en nuestra actual forma de vivir, aspectos de nuestra humanidad que no nos animamos a poner en juego o que no nos hemos dado cuenta de que podemos ejercer en nuestras vidas y que son los que nos pueden permitir lograr los resultados que queremos o que nos resultan importantes en nuestra vida.
Cuando las personas se deciden a participar de un proceso de Coaching, lo que están haciendo es comprometerse en sus propios objetivos. La manera de participar en un seminario de Coaching es estando completamente abiertos a crear y vivenciar quiebres en la manera en que estamos siendo, en los dominios en los que queremos lograr resultados extraordinarios, y completamente comprometidos a lograr un objetivo; por un lado, abiertos y por otro lado, dispuestos a inventarnos a nosotros mismos, dispuestos a declarar lo que es posible para nosotros en nuestras vidas.
Un proceso de Coaching es una oportunidad para desafiar lo que tengamos que desafiar de nuestra caja de creencias. Es una oportunidad para recrear para nosotros aquellos aspectos clave de nuestra humanidad que nos permitirán construir el contexto desde el que podamos operar y alcanzar nuestros objetivos. Al manifestar estos aspectos en el mundo, no sólo nos beneficiamos nosotros mismos alcanzando los resultados que queremos, sino que también beneficiamos a las personas que amamos. Lo que recuperamos no es sólo para nosotros; es para los demás, es para lograr estar presentes a nuestra experiencia de vida y poder darnos a los demás.
interpretación inicial, y después de ocurridos generan una transformación que no era previsible, que no hubiera ocurrido dentro del contexto inercial. El pasado y el presente dejan de ser determinantes de lo que va a ocurrir en la vida de esa persona. Es cada persona, diseñándose a sí misma, accediendo al contexto de su propia vida, quien decide cómo a va vivir de ahora en adelante, no como una reacción a su historia, sino en función de sus propios compromisos.
El Coaching es una relación comprometida en el contexto de un compromiso con algo que está más allá de lo que diga nuestra interpretación histórica que es posible. Es un proceso que se sustenta en los compromisos con la transformación; no se trata de mejorar. Un proceso de Coaching es para lograr resultados no predecibles desde la interpretación de la historia de esa persona. Para lograr un resultado extraordinario es necesario atravesar a quien estamos siendo y producir una transformación que no era predecible antes de lograr ese resultado, y que no hubiera ocurrido dada la inercia. Los resultados que son posibles dentro de caja de creencias pueden ser más de los que ya tenemos, o pueden ser un poco mejores o diferentes. El límite es nuestro compromiso; fuera de la caja hay un lugar de posibilidades frente a una realidad restringida por la historia. Podemos elegir vivir en un mundo de elecciones y no de pocas opciones frente a la inercia. Este es el lugar de la acción sin precedentes. Un coach escucha para el compromiso y sin tener control sobre la acción; engancha una acción en una conversación, hasta que las acciones de las personas sean coherentes con los compromisos declarados por ellos. En ese momento un coach es tan bueno como puede ser. La próxima conversación es para crear una posibilidad mayor.
El Coaching representa un acceso a una forma distinta y permanentemente renovada de observar el mundo y de interactuar con seres humanos. Si bien puede ser presentada como una técnica, no se limita a eso. Es una forma fundamental de ser; una manera de interpretar que descansa sobre un conjunto de distinciones que permite generar las competencias necesarias para hacer realidad los sueños. Esta disciplina está diseñada para abrir posibilidades y permitir que las personas produzcan resultados sin precedentes. Coaching es un cuerpo riguroso de distinciones junto con un grupo de prácticas que se está convirtiendo en una profesión en el mundo, que algunos hemos elegido desarrollar y tener como forma de vida.
Elegir la evolución
tengamos que ser para lograr nuestros resultados. Jorge Luis Borges en Regret D’ Héraclite planteó esta posibilidad denunciando el fracaso del protagonista del lamento: “Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca / Aquel en cuyo abrazo desfalleciera Matilde Urbach”.
Podemos ser quienes tengamos que ser para lograr nuestros objetivos. Solo es posible la evolución al comprometerse con la posibilidad de algo que no existe en la cultura. La transformación es la manera de salirnos de la inercia. La transformación es un espacio, es una posibilidad, es una interpretación distinta, que no es parte de la inercia y es una interpretación en la cual estamos creando una posibilidad para actuar coherentemente con ella como si ya fuera. La transformación es la estrategia de creación de un nuevo paradigma en una inercia que es tan poderosa que arrastra los paradigmas.
La transformación es inventar un paradigma, es crear una interpretación y es empezar a operar coherentemente con ella; sabiendo que no es predecible, sabiendo que no va a ocurrir a menos que tomemos acciones comprometidas con esta posibilidad que hemos creado, la transformación es vivir día a día haciendo frente a una gran inercia que nos dice que no es posible. La transformación es una elección para vivir de una manera insospechada, es llenar con propia vida la posibilidad –que cada persona tiene– de ser quien tenga que ser para lograr los objetivos propuestos.
Si estoy comprometido a tener éxito en un dominio en el que hasta ahora he sido incompetente, tengo la posibilidad de elegir crear una relación de Coaching en la cual el coach esté más comprometido conmigo que mi propia mente, y que no esté limitado por mis formas de manipular y dominar a las personas; una relación en la que me vea a mí como posibilidad, como algo mucho mayor de lo que mi mente me permite verme a mí mismo.
para mí y desde el cual opero a fin de ser capaz de crear la posibilidad que el otro es.
Cuando existe una relación de Coaching, el coach se compromete con la posibilidad que la otra persona es. El coach no está haciendo algo fijo y determinado, está siendo esa posibilidad que dice que es; ser coach es ser el autor y el creador del espacio para otros, ser coach es crear juegos, es darle poder a las personas para que jueguen estos juegos.
El aspecto menos perceptible de una conversación es el escuchar. Sin embargo, es esta la principal competencia de un coach: el escuchar generativo. Para desarrollar esta competencia es necesario que el coach sea riguroso con su propia conversación interna. Tiene que escucharse, escuchar toda su conversación interna y lograr primero distinguirse de esa conversación para poder verse a sí mismo como un observador, como aquel que tiene la conversación. Si no puede distinguirse de su mente, si pierde conciencia de la distinción entre su ser y su mente, si se identifica con su mente y no logra ser quién dice que es, es muy probable que entre en reacción y que no pueda escuchar al otro para la posibilidad que es y se quede reaccionando a su propia escucha.
Para poder ser coach de una persona es imprescindible comprometerse con la posibilidad que esa persona es; operar en el mundo manifestando esa posibilidad, en suma: ser esa posibilidad, y para ser esa posibilidad es necesario escuchar o crear la escucha para la posibilidad que esa persona es. Esta posibilidad no existe hasta que es creada por el coach y lo hace comprometiéndose con la posibilidad que la otra persona es en función del objetivo que tiene esa persona. La posibilidad que somos no existe antes de la intervención de un coach. Si observamos nuestra realidad, sea como fuere de grande, no es más que nuestra caja y la posibilidad que somos, por definición, no existe ahí adentro, sólo existe en el contexto del compromiso de alguien que se comprometa con una posibilidad mayor para nosotros de la que nosotros podemos ver, desde quienes estamos siendo. Esa posibilidad no estaba en ningún lado, no la imaginó ni la proyectó el coach desde sus juicios. Es una creación desde su ser.
Cuando el coach crea la posibilidad que el otro es, interactúa y se relaciona como si esa posibilidad fuera la verdad respecto de quien el otro es. Cuando yo creo la escucha para la posibilidad que es cada persona, obtengo aquello para lo que yo escucho. Si no creo la escucha para la posibilidad, voy a obtener aquello para lo que esté escuchando; voy a obtener lo que ocurre en mi escucha y voy a reaccionar a ello y ser chupado por la inercia.
El coach crea la posibilidad y se compromete con el otro como posibilidad. Ése es el contexto en el cual el Coaching se hace posible. Si desde este contexto logro ser la posibilidad de que otros se vean a sí mismos a través de mis ojos, ahí puedo decir que soy la posibilidad de que otros sean más que lo que ellos mismos se dicen que son. El coach abre la posibilidad generando una escucha para crear un espacio para que la otra persona se manifieste como la posibilidad de ser lo que todavía no está siendo. Cuando el coach genera la posibilidad no la está descubriendo como si ya estuviera ahí oculta. El coach crea la posibilidad desde el contexto que está operando al comprometerse con la posibilidad que cada persona es en función de los objetivos que está comprometida a lograr mediante su participación en un proceso de Coaching.
Hacer Coaching es crear la posibilidad para que la persona con quien el coach está interactuando desarrolle las competencias para llegar a ser quien tenga que ser en función de sus objetivos. El Coaching ocurre en el contexto de la conversación que estamos sosteniendo respecto de quiénes somos, y está orientado a generar una acción comprometida coherente con esa posibilidad. La impronta de un seminario de Coaching es desafiarnos a confrontar con situaciones en las que resultamos incompetentes en nuestras vidas y que elijamos quién queremos ser cuando la vida nos presente esas circunstancias, que elijamos qué recursos vamos a usar y qué valores y principios vamos a manifestar para lograr nuestros objetivos. El Coaching es un entrenamiento para actuar conscientemente desde quienes somos como seres humanos, para vivir según nuestros propios principios, en medio de las cambiantes vicisitudes de la vida.
Emociones
resultaremos más o menos, efectivos, poderosos, según las emociones en las que estemos instalados. Será distinto lo que nos resultará posible según las emociones, los estados de ánimo en los que nos encontremos. Las emociones condicionan la clase de acciones posibles que tenemos disponibles para realizar. Si reconstruimos esto desde la perspectiva inversa, podemos decir que de acuerdo al juicio de posibilidad que seamos competentes para realizar, nuestras emociones resultaran distintas. Cuando abrimos o cerramos posibilidades tenemos emociones coherentes con esa expansión o clausura. Podemos reconstruir nuestros estados de ánimo y nuestras emociones como juicios de posibilidad.
Un proceso de Coaching está diseñado para aumentar el poder de las personas y equipos expandiendo su capacidad de acción efectiva. Para lograrlo, el coach debe ser capaz de observar e intervenir tanto en el dominio de los juicios como en el dominio de las emociones. Lo que resulta posible para cada persona se juega tanto en el nivel de sus juicios como en el nivel de sus estados de ánimo y de sus emociones.
Las reconstrucciones que hacemos de nuestras percepciones nos instalan automáticamente en determinados estados de ánimo. Estas emociones, que se disparan inconscientemente, muchas veces, demasiadas, limitan o restringen nuestro poder personal. Con el Coaching podemos acceder al dominio emocional y desafiar los límites que imponen las emociones a las transformaciones personales. En este dominio emocional tampoco estamos restringidos por limitaciones inmutables: Las posibilidades de transformación de cada persona son casi infinitas.
que de alguna forma quedamos en dependencia de la persona o la situación a la que le atribuimos la causa de nuestro enojo. El resentimiento nos ata a lo que culpamos y carcome nuestra paz y nuestra felicidad.
Para lograr abrir posibilidades integrales y perdurables en el tiempo, es preciso tener acceso al dominio emocional. El coach debe desarrollar las competencias para sacar a una persona del estado emocional limitante en el que se encuentra y acceder a su ámbito emocional para hacer posible una apertura que le permita tomar acciones efectivas que conduzcan a su transformación personal. Una parte significativa de un proceso de Coaching consiste en agotar catárticamente, vivencialmente, las emociones que vienen controlándole la vida a esa persona. Sin el adecuado estado emocional no le va a ser factible ver ninguna posibilidad.
Sócrates utiliza la refutación como catarsis. Mediante una serie de incisivas preguntas, cuestiona las creencias que su interlocutor cree verdaderas. Con este proceso genera una incomodidad creciente que llega a su límite cuando quien creía tener certidumbre respecto de cierto o determinado conocimiento empieza a tomar conciencia de las limitaciones de su saber. Sócrates, al igual que un coach, no tiene las respuestas a las preguntas que formula, pero tiene las competencias como para abrir una posibilidad más allá de lo que su interlocutor hubiera podido ver antes de sostener esa desafiante conversación. Sin embargo, la primera reacción que este tipo de conversación suele provocar, tanto en los interlocutores de Sócrates como en los participantes de los procesos de Coaching, es un estado de ánimo de desasosiego, contradicción, enojo o perplejidad, que después de tomar conciencia y haber abierto una posibilidad se convierte en un estado de ánimo de alivio, paz y felicidad.
ejemplo, desde el enojo y lo canaliza hacia mí, yo primero operaré como el mejor detonante para que todo ese enojo se exprese hasta agotarse. Vivenciaremos la experiencia para agotar esa emoción, de manera tal que pueda tener su total expresión y pueda liberarse. Pero esto es sólo la primera parte, con eso sólo no alcanza para que una persona logre objetivos extraordinarios. Una vez agotada la experiencia de esa emoción, aparece un claro en el que es posible crear la conversación necesaria para que esa persona pueda empezar a hacer distinciones y dirigirse a su objetivo. Finalmente esa persona podrá notar que pudo actuar desde el enojo y después ser calma, vivenciando el enojo hasta agotarlo.
Los procesos de Coaching están orientados a que los participantes generen las competencias para des-‐identificarse de sus emociones. Cuando una persona empieza a tomar conciencia de que la manera en la que se siente no tiene por qué regir su vida, puede empezar a gozar de una libertad, hasta entonces insospechada, que le permita hacer las distinciones con las que pueda producir el espacio en el que logre realizar acciones sin precedentes. Sin embargo, la tarea del coach puede no terminar una vez logrado un estado emocional en el que el participante consigue ver una posibilidad, sino que puede resultarle necesario, a su vez, trabajar para lograr otro estado de ánimo, uno que permita la acción. En un proceso de Coaching es posible crear un estado de ánimo de entusiasmo, y lograr una apertura en la vida de cada participante, pero debo advertir que esas emociones y posibilidades van a desaparecer a menos que el participante tome acciones comprometidas basándose en las distinciones realizadas.
La toda posibilidad del otro.
En una relación de Coaching el coach genera el espacio para que el otro sea más de lo que él cree que puede ser, y en esta relación se obtengo más de sí mismo al lograr verse a través de sus ojos. El espacio que tenemos para ser en el mundo está disponible en la escucha de los demás. Cuando se crea el espacio para que el otro sea, él a su vez se convierte en un espacio para quien pueda ser su interlocutor.
que pueden no gustarle al otro y sin embargo me puedo comprometer con la posibilidad que el otro es; y si soy coach de esa persona, ése es mi compromiso.
Así el Coaching constituye un tipo especial de relación ganar-‐ganar, es una relación de crecimiento mutuo, es una relación de amor en el sentido más profundo. Es una relación donde el otro y yo empezamos a conversar, y a medida que avanzamos empieza a aparecer en el otro una persona que él mismo no estaba viendo. Es como un parto.
Amar es ser el espacio en el cual otros seres humanos puedan escuchar que quienes ellos son, es más grande de lo que ellos creen. Amar es abrir cada día la posibilidad que el otro es.
¿Para qué escuchamos?
El Coaching nos propone que diseñemos quiénes vamos a ser. Nosotros podemos crear quiénes vamos a ser, para nosotros y los demás, a través de nuestros compromisos de escucha. Ésta es una de las experiencias centrales como ser humano ¿Podemos crear nuestra escucha para algo que valga la pena vivir o vamos a seguir enganchados con todas las distracciones de la vida que nos tironean hacia la inercia? ¿Podemos crear para nosotros una escucha así? ¿Para qué estamos generando nuestra escucha? Ésta es una elección central, porque nos abre a la responsabilidad integral: éste es nuestro mundo, ésta es nuestra vida, éste es nuestro universo y lo que se muestre, se muestra en el contexto de nuestra escucha, de nuestra interpretación. ¿Suponemos acaso que a nuestra conversación interna le importa si nos gusta o no? No se va a ninguna parte; la pregunta es: ¿Hay alguna posibilidad más allá de esa conversación?
Pero, si logramos tomar conciencia de los resortes automáticos que nos manejan, podremos empezar a ejercer el poder de ser de la manera que queramos ser. No tenemos una manera de ser inmutable por la que tenemos que hacer lo que hacemos. O que nos haga reaccionar de la forma en que lo hacemos. Estamos en un constante proceso de devenir. En tanto y en cuanto estamos vivos, devenimos. Nuestras futuras formas de ser no tienen por qué ser como han sido hasta ahora. Podemos vernos a nosotros mismos como un contexto abierto hacia el futuro. No sabemos quiénes podemos llegar a ser.
Puntos de vista
El Coaching propone una observación semejante a la de un entrenador deportivo, que abandona la postura del juez para enfocarse en lo que está faltando en el desempeño del jugador que se está entrenando. No se trata de juzgar a la persona, sino de crear la posibilidad. Por eso es irrelevante que el coach esté o no de acuerdo con un juicio; él sólo busca acordar el juicio para que a partir de este punto de vista estén disponibles ciertas acciones. Es necesario tener muy claro que es sólo un punto de vista, porque si las acciones que son realizadas desde este punto de vista no llegan al resultado querido, aparecen diversas variables para trabajar en la brecha de efectividad.
Si desde un determinado punto de vista organizo acciones que no sirven para conseguir el resultado, puedo buscar otras acciones, o puedo declarar que es imposible y desistir, o puedo declarar que este punto de vista no me lleva al resultado que quiero. Entonces está dentro de mis posibilidades tomar otra perspectiva de observación y cambiar el punto de vista, cambiar el juicio; porque el juicio original sobre el que yo actué no es verdadero ni falso, es sólo un punto de vista.
que cada observador se dice que es. La situación es una interpretación. El Coaching trabaja en el contexto, no en el contenido. Cuando una persona se constituye en un observador distinto, cuando transforma el contexto desde el que está operando en la vida, aparecen para ella nuevas interpretaciones que habilitan elecciones que desde el punto de vista histórico no existían.
Ser coach es escuchar para la posibilidad que el otro ser humano es. No es escuchar a través de los filtros; es escuchar quién es la otra persona como posibilidad. Si yo no puedo escuchar para eso de una manera poderosa, no hay espacio para que el otro se muestre o aparezca más que como siempre fue. El Coaching es un compromiso y un cuerpo de competencias para crear una realidad que no existe. Es fundamentalmente una manera de ser creativa en la cual estamos creando la posibilidad de ser, de manifestarnos de cierta manera, en dominios que están en el centro de lo que decimos sobre quiénes somos para nosotros mismos, para otros y para el mundo.
El Coaching es una disciplina para vivir inmersos en un contexto de transformación significativa y constante de nuestro entorno, no reaccionando basados en nuestros conocimientos o lo que creemos que debería estar ocurriendo, sino creando, parándonos sobre nuestra humanidad y basándonos en nuestros compromisos y nuestra visión para crear lo que es posible. El Coaching es una disciplina para desarrollar nuestra humanidad en un mundo en el que cada vez más de nuestro futuro está siendo afectado por cosas que ni siquiera podemos concebir. El Coaching es una disciplina para el logro de resultados cuando el devenir es cada vez más impredecible y vamos tomando conciencia de la complejidad de la realidad. El Coaching es una disciplina útil para las personas que están viviendo al límite de sus actuales capacidades o competencias.
Incomodidad
Nadie necesita Coaching. Está diseñado para personas cuyas vidas ya están funcionando bien y que, no obstante, reconocen que en la vida siempre hay más cosas disponibles. El Coaching no tiene que ver con resolver problemas; podemos pensar que tenemos un problema, pero no lo tenemos. Desde el punto de vista del Coaching lo que tenemos es una conversación. Si queremos alguien que resuelva problemas, busquemos una persona entrenada para resolver ese tipo de problemas. Si tenemos una visión en la vida, o una ambición, algo que queramos lograr, entonces es tiempo de buscar un coach. Ésa es la distinción.
Fuentes bibliográfica:
Esteban Miguel Pinotti “Coaching Ontológico para Empresas” Ed. Dunken. Año 1999