TIERRA,
REFORMA
AGRARIA,
USO Y
PROPIEDAD
INDICE
1. Introducción
2. La importancia de la tierra agraria para la agricultura duradera y la soberanía alimentaria
2.1. Compatibilidad entre estrategias instituciona-les de sustentabilidad y el futuro de las actividades agrarias
2.2. La tierra como factor clave para la indepen-dencia de la población agraria
2.3. La tierra como sujeto de valores apreciados por diferentes sociedades como la configuración paisajística y los agroecosistemas
2.4. Empleo racional de fondos públicos
3. Procesos de pérdida, privatización y concentra-ción de tierra agraria
3.1. La pérdida de la tierra agraria: competencia para el uso del suelo
3.2. La privatización y concentración de la tierra agraria en manos de pocos intereses
4. Reforma Agraria
4.1. Introducción
4.2. Bases de la Reforma Agraria: Seguridad y Soberanía Alimentaria.
4.3. Las Reformas Agrarias del siglo XX. 4.4. La Reforma Agraria del siglo XXI.
4.5. Reforma Agraria de Mercado: tesis del Banco Mundial y crítica de la Campaña Global por la Reforma Agraria.
4.6. Foro Mundial sobre la Reforma Agraria (FMRA).
4.7. Reforma Agraria sin exclusiones a las mujeres. 4.7.1. Las mujeres en la agricultura y la segu-ridad alimentaria.
4.7.2. Sin exclusiones a las Mujeres: ¡Reforma Agraria Ya!
4.8. Declaración de La Vía Campesina en el FMRA: retos para la Reforma Agraria Integral.
4.9. Ejemplos actuales de reforma agraria en América Latina
5. Sistemas de tenencia de la tierra
6. Situación en la CAPV
6.1. El difícil acceso a la tierra agraria
6.2. Destrucción y pérdida de tierra agraria. Algunos datos
6.3. Protección de tierras agrarias: LOT, DOT, PTPs y PST
6.4. PTS Agroforestal
6.5. Plan de Jóvenes Agricultores de la CAPV 6.6. Ley de Arrendamientos Rústicos 6.7. Reflexiones finales
7. Conclusiones y reivindicaciones
Fuentes Consultados
1. I
NTRODUCCIÓN
La tierra es un recurso imprescindible para la realización de prácticas agro-pecuarias duraderas e, igualmente, para lograr la soberanía alimentaria. En este dossier se analiza por qué la tierra agraria es tan importante, para a continuación analizar los principales procesos de pér-dida de la misma: en este contexto son dos los ejes a analizar: por un lado qué factores están influyendo en la disponibilidad global de tierra agraria y, por otro, en manos de quién o quiénes está quedando la tierra agra-ria aún disponible. Una parte importante de este dos-sier se centra en los procesos y repercusiones de Reforma Agraria habidos en diferentes lugares y momentos de la historia, a la vez que se analiza en pro-fundidad las políticas de uso del suelo e intentos de defensa de la tierra agraria en Euskal Herria.
Cabe subrayar que el análisis de los problemas, conflic-tos y luchas alrededor de la tierra en general y la tierra agraria en particular revela que son sorprendentemen-te similares en los cinco continensorprendentemen-tes de nuestro Planeta.
2. L
A IMPORTANCIA DE LA
TIERRA AGRARIA PARA LA
AGRICULTURA DURADERA Y LA
SOBERANÍA ALIMENTARIA
En este apartado se analiza brevemente por qué se considera imprescindible el acceso y disponibilidad de tierra agraria para cualquier modelo agrario duradero y, por ende, para aportar a la soberanía alimentaria. Lo que a continuación se exponen son razones tanto físi-cos como sociales y económifísi-cos y son íntimamente interrelacionados y como tales deben interpretarse.
2.1. Compatibilidad entre estrategias
institucionales de sustentabilidad y el futuro de las actividades agrarias
En primer lugar, múltiples estudios científicos de tipo físico-químico, conjuntamente con análisis de corte socio-económico, han conducido al reconocimiento de la necesidad de racionalizar de alguna manera las acti-vidades humanas para evitar la destrucción de las bases físicas de su propia existencia: el agua, la tierra, las plantas . A nivel tanto internacional como local se están redactando "Estrategias de Sustentabilidad", con la idea de identificar los límites que se deben poner a las producciones actuales para permitir producciones iguales o mejores en el futuro. Atendiéndose a los pará-metros y definiciones de la "sustentabilidad" (o "soste-nibilidad"), y aplicándoles al sector agrario (con el tér-mino "durabilidad"), el modelo agrario que mejor los cumple es el modelo basado en la tierra. Las razones son claras: las explotaciones agrarias sin base tierra dependen exclusivamente de la importación de recursos y exportación de sus desechos para realizar su activi-dad, siendo los ejemplos más extremos las produccio-nes hortícolas hidropónicas y las produccioproduccio-nes ganade-ras totalmente estabuladas. Por otro lado, muchos de los recursos que emplean no son de fuentes renovables, sino son de fuentes finitos y agotables. No se basan fundamentalmente en recursos locales, en gran parte de regeneración cíclica o continua -por lenta que fuese-(hierba, cultivos, animales, la tierra), sino que se basan mucho en unidades de energía importadas como fertili-zantes, fitosanitarias, etc.
tierra misma, los cultivos y hierba que cada año o cada varios meses se cosechan en las mismas parcelas, el agua en forma de precipitaciones que cae en las mis-mas parcelas . Esto no quiere decir que hoy día todas las explotaciones en base tierra son totalmente susten-tables, de hecho, hoy día es muy difícil que tales explo-taciones existieran, particularmente en las zonas geo-gráficas más degradadas. Pero incluso tradicionalmente se han aportado elementos de fuera de las explotacio-nes para, por ejemplo, para mantener la fertilidad del suelo o reequilibrarlo -aportación de cal, etc.
Lo importante en este caso, una vez reconocida la importancia de la tierra como portador inicial de muchos recursos, es definir el tipo y umbral de recursos extraños a una explotación que se le permite emplear bajo la definición de sustentabilidad o durabilidad, pero nunca desestimar a propósito el empleo de recursos locales equivalentes si estén disponibles. Sin tierra las explotaciones agrarias son la antítesis de la sustentabi-lidad.
2.2. La tierra como factor clave para la independencia de la población agraria
La defensa de un modelo agraria basado en el acceso y empleo de la tierra agraria también es la defensa de un modelo eco-nómico determinado de agricultura. Un modelo en que, al maximizar el empleo de recursos propios y locales, minimiza la dependencia en factores o agentes exter-nos a la explotación agro-pecuaria, a la vez que se minimiza el gasto de capital en inputs. Las explotaciones intensivas, y más, las sin base tierra, dependen cada vez más sino decir casi exclusivamente de grandes cantidades de inputs importados
a la explotación y que suponen tanto una enorme dependencia en factores y agentes externos como la necesidad de disponer de una alta liquidez económica para sufragar los gastos que esto implica. La defensa de la tierra agraria es vital, por tanto, para defender una opción agraria que emplea más el trabajo propio y recursos propios y permita una población agraria más independiente de intereses externos al sector agrario. Aún reconociendo, como se hace en el apartado ante-rior, la incapacidad de determinadas explotaciones y actividades agrarias de poder contar con autosuficien-cias agro-productivas totales, tener una independencia relativa a factores externos y tener disponibles ciertos recursos propios proporcionan flexibilidad y mayor mar-gen de maniobra en el mercado.
Ambas cuestiones son claramente de aún mayor impor-tancia en el contexto de querer garantizar una determi-nada soberanía alimentaria.
2.3. La tierra como sujeto de valores apreciados por diferentes sociedades como la configuración paisajística y los agroecosistemas
Son múltiples los textos institucionales (véase, por ejemplo, los documentos de planificación de muchos Espacios Naturales Protegidos) que reconocen que los actuales paisajes y agro-ecosistemas son apreciados por la ciudadanía de cada ámbito, que existen en gran medida debido a las actividades agrarias tradicionales y que deberán ser mantenidos en el futuro. En la mayo-ría de los casos, dichas actividades agrarias han tenido como base fundamental su vínculo con la tierra, son actividades que emplean activamente la tierra y en base a este empleo de la tierra se configuran determinados paisajes y agro-ecosistemas. Por tanto, la creciente escasez de tierra agraria y/o el empleo intensificado de
las tierras disponibles suponen amenazas graves para nuestra configuración paisajística y agroecosistémica, como de aquella de otras zonas geográficas y culturas. Defender la tierra agraria como punto de partida para un modelo equilibrado de agricultura supone defender, a la vez, objetivos sociales como los agro-ambientales y paisajísticos.
2.4. Empleo racional de fondos públicos
ecuación de técnicas empleadas + recursos locales dis-ponibles + rendimiento en producto agropecuario + recursos locales disponibles) tiene la virtud adicional de procurar mantener, recuperar o mejorar las funciones positivas de la agricultura que no se venden directa-mente en el mercado.
Así, y como ejemplo, una explotación equilibrada en base tierra no debe causar contaminación del agua por nitratos. Su equivalente, por ejemplo, una ganadería sin tierra o con insuficiente tierra, tiene que gestionar sus basuras (estiércol o purín) fuera de la explotación o causar contaminación - en ambos casos, la política actual promueve un gasto de dinero público, bien sea en gestionar el purín bien sea en limpiar la contamina-ción. En esta situación, cualquier ayuda que se de a la población agro-ganadera se invierte en positivo en el primer caso, a favor de la calidad del agua por ejemplo, mientras que en el segundo caso son inversiones en negativo. Claramente, a la sociedad le interesa más invertir su dinero (el dinero que emplean las institucio-nes no es más que es el dinero de la sociedad recauda-do en impuestos) en acciones activas y evitar pro-blemas, que invertir en limpiezas. En el sector agrario esto depende en gran parte de tener disponible sufi-ciente tierra agraria en una explotación agro-pecuaria. Por tanto, defender la tierra agraria no es en interés única y exclusivamente de la población agraria, sino de la sociedad en general que busca una sustentabilidad socio-económica y ambiental.
Como se describe a continuación, y cómo se comenta en otros informes de esta serie, gran parte del dinero público invertido hoy día en agricultura está subvencio-nando la intensificación agro-pecuaria, los modelos agrarios sin tierra y la marginación de la población agra-ria activa (campesinado, explotaciones agraagra-rias familia-res, comunidades indígenas) mediante su desvincula-ción con la tierra.
3. Procesos de pérdida, privatización y concentra-ción de tierra agraria
Históricamente todas las actividades relacionadas con la producción de alimentos estaban vinculadas a la tierra agraria. Como tal era un recurso a que se accedía al convertir diferentes zonas de vegetación natural a cam-pos y prados, mediante la preparación del suelo para el cultivo de determinados vegetales o mediante el pasto-reo selectivo. Si durante muchos siglos el área dedica-da a las actividedica-dades agrarias aumentaba en muchas zonas del mundo, en otras se mantenía bastante esta-ble. Igualmente, después de muchos siglos de creci-miento o mantenicreci-miento del recurso tierra disponible a las actividades agrarias, durante muchos decenios, más
o menos según la zona, la tendencia ha sido hacía una disminución de este recurso. Por otro lado, una serie de políticas, agentes y factores han hecho que lo que era un recurso generalmente disponible a toda la población agraria, quedase en manos de en cada vez menos per-sonas físicas o entidades jurídicas.
A continuación se analiza brevemente ambos procesos, remarcando de nuevo el hecho de que muchas políticas, conflictos y luchas que los rodean son similares en los cinco continentes del Planeta.
3.1. La pérdida de la tierra agraria: competencia para el uso del suelo
La función fundamental de la tierra ha sido y es la pro-ducción de alimentos. Sin embargo, las funciones que cumple el recurso tierra y territorio para la sociedad a nivel global y para cada comunidad o pueblo son cada vez mayores y más complejas. Como ejemplos se pue-den citar:
pro-cesos erosivos, y desde finales del siglo pasado hasta hoy como respuesta al cambio climático con la muy discutible política de plantar árboles como sumideros de carbón. En casi todos los casos, y en caso todos los lugares del planeta en que se han acometido estas plantaciones se han incidido nega-tivamente en la disponibilidad de recursos agro-pecuarios del campesinado y comunidades indíge-nas.
· Descongestión/crecimiento de la ciudad: zonas verdes urbanos y periurbanos, ciudad jardines, suburbios, favelas, zonas residenciales, etc. La pro-pia ordenación del suelo urbano contribuye tam-bién a la desaparición de suelo cultivable. En muchos casos, en lugar de elegir los suelos más pobres para el crecimiento urbano, se elige la vía más fácil de construir y crecer sobre los suelos de mejor calidad agronómica. Los Planes de Ordenación Urbana, Normas Subsidiarias y Delimitación del Suelo recogen en su mayor parte superficies calificadas como suelo urbano o urbani-zable muy por encima del existente y muy por enci-ma del necesario. Sobre estos suelos calificados se crea una expectativa no por falsa menos importan-te, que eleva el precio de las tierras recogidas e incluso de las inmediatas.
· Polígonos industriales: soporte de actividades industriales o de servicios a veces molestos, insalu-bres y peligrosos, ubicación industrial en función de explotaciones de recursos naturales (plantacio-nes forestales), etc. En este caso es frecuentemen-te tan negativa la contaminación y vertido de resi-duos de estas industrias en las tierras y actividades agrarias de los alrededores como lo es el propio emplazamiento que detrae definitivamente tierra al sector.
· Como soporte de servicios y dotaciones particula-res o institucionales que requieren unos espacios caros dentro de los cascos urbanos: centros de salud, esparcimiento...
· Soporte de redes de transporte y comunicación viarias: carreteras, ferrocarriles, aeropuertos, etc. Es importante subrayar que se trata de un proceso común en casi todo el Planeta, con mayor impacto en cuanto densidad de la red en los países densa-mente poblados y con amplios recursos económi-cos para estas infraestructuras (Europa occidental, por ejemplo). Históricamente las infraestructuras también han dado lugar a mayores asentamientos humanos a lo largo de las vías construidas, influ-yendo en muchos casos en tierras agrarias y tierras
con potencial agraria. Hoy día este proceso que hoy día tiene particular importancia en zonas como las Amazonas en que comunidades indígenas pier-den acceso a tierra que estaba sujeta a modelos poco impactantes de agricultura en una relación dinámica con la foresta.
agua disponible a lo largo de un río para la agricul-tura.
· Descanso, bienestar y ocio para la sociedad: poli-deportivos, campos de golf, acuaparques, comple-jos turísticos...
· Políticas ambientales: espacios naturales protegi-dos con zonificación que excluye total o parcial-mente las actividades agrarias. Este proceso tiene evidente ventajas ambientales en algunos casos y en otros produce una merca del valor ambiental.
Así, hoy día, diversos intereses socio-económicos com-piten por el uso y control del escaso recurso tierra: población agraria y ganadera, grandes compañías agroindustriales, ahorradores, inversionistas, comer-ciantes, organismos de la administración, etc., lo que de alguna manera se manifiesta como competencia por el uso agrícola, ganadero, urbano, industrial, residencial, comercial, infraestructural, forestal o minero de la tie-rra.
Esta competencia influye en una continua e imparable elevación del precio de la misma, y que perjudica en último término exclusivamente a los agricultores, que son los agentes con menores recursos económicos en esta especie de competición. Y afecta indudablemente al propio uso de la tierra con fines agronómicos. Otro importante proceso que da lugar a la pérdida de tierra agraria es la desertización, generalmente causa-do por un empleo agrario, ganadero o forestal de la tie-rra inadecuado teniendo en cuenta las características meteorológicas de la zona, su régimen hidrológico y, particularmente, el tipo de suelo o régimen edáfica que posee. Un ejemplo es la deforestación del Amazonas para su conversión para la ganadería, tierras que a poco tiempo quedan desertificadas. No obstante, la desertifi-cación también se encuentra en África, Europa, América... De hecho, la desertización es tan impactan-te que hay políticas inimpactan-ternacionales se lo procuran com-batir.
Una forma concreta de desertificación lo está provocan-do la sobreexplotación de acuíferos (Arabia Saudita, por ejemplo) y el reemplazamiento de agua dulce por agua marina en los mismos si se sitúan en zonas cercanas al mar (Almería, por ejemplo).
Lo reseñable es que todos estos procesos derivan en una menor disponibilidad de tierra agraria, particular-mente grave en el caso de las tierras de mayor calidad agronómica, en las que con frecuencia se ubican
urba-nizaciones, infraestructuras, polígonos industriales, etc. La transformación de tierra agraria en suelo urbano, industrial, infraestructural o de ocio dificulta, a su vez, el lograr unas prácticas agrarias duraderas ya que impli-ca una intensifiimpli-cación productiva, máxima si crece para-lelamente la población mundial y, por ende, la deman-da de alimentos.
3.2. La privatización y concentración de la tierra agraria en manos de pocos intereses
Es importante destacar que la disponibilidad de la tierra agraria no depende únicamente de los procesos de transformación de la misma en suelo para edificación, plantaciones forestales, canteras o cualquier otro uso no agrario, sino que también influye la tenencia de la misma.
4. R
EFORMA
A
GRARIA
4.1. Introducción
Tras ocupar durante buena parte del siglo XX un lugar destacado en las luchas sociales de los movimientos campesinos, en las agendas internacionales y en las políticas de desarrollo de muchos países, la cuestión de la Reforma Agraria parecía haber perdido actualidad durante las dos últimas décadas. Y ello a pesar de las profundas tensiones sociales vinculadas a la pobreza, al hambre y a las luchas por la tierra y el agua que sitúan a la humanidad ante el riesgo de conflictos superiores a los existentes.
Hoy, en el contexto de la globalización neoliberal, los grandes desafíos del planeta exigen nuevas políticas de acceso y gestión de la tierra y urge retomar la reflexión sobre la Reforma Agraria, en la búsqueda de nuevas modalidades que permitan reducir las desigualdades y garantizar los derechos fundamentales de las personas en todo el mundo.
No es únicamente el campesinado sin tierra el que tiene interés en el establecimiento de mecanismos más equi-tativos de acceso a la tierra. También interesa a los sec-tores sociales urbanos, a la población consumidora, al empresariado y a la población agraria familiar de los países del Norte. Todos estos sectores ven amenazada su supervivencia o su crecimiento por la situación de millones de familias campesinas empobrecidas, expul-sadas del agro y condenadas a la extrema pobreza. A todos ellos les preocupan la destrucción de los ecosis-temas, la ruptura de equilibrios ecológicos a nivel del planeta, y los conflictos de nuevo tipo generados por las formas de acceso a la tierra y de gestión del territorio, aunque no siempre por los mismos motivos.
4.2. Bases de la Reforma Agraria: Seguridad y Soberanía Alimentaria
En 1945 la ONU, al crear la FAO (Organización para la Agricultura y Alimentación), señaló el objetivo de lograr la seguridad alimentaria de la humanidad a través del desarrollo de la producción de alimentos, mejorando a la vez las condiciones de vida de las poblaciones rura-les y contribuyendo así al desarrollo de la economía mundial.
Años después, en 1979, la Conferencia Mundial sobre la Reforma Agraria y Desarrollo Rural convocada por la FAO propugnaba que los gobiernos adoptaran un pro-grama de acción eficaz en aquellos países que requerí-an de una considerable reorgrequerí-anización de la tenencia de
la tierra, su redistribución a las familias campesinas sin tierra y a las personas pro-pietarias de poca tierra, como parte de la estrategia de desarrollo rural y como medio para redistribuir el poder.
Tras la celebración de varias Cumbres Mundiales de la Alimentación, el informe publicado en el año 2003 constata que en lugar de mejorar la situación alimen-taria mundial ha seguido deteriorándose durante los últimos años.
En noviembre de 2004, el Consejo de la FAO aprobó las Directrices voluntarias en
apoyo a los esfuerzos de los Estados Miembros encami-nados a alcanzar la realización progresiva del derecho a una alimentación adecuada en el contexto de la seguri-dad alimentaria nacional. Estas directrices se funda-mentan en instrumentos internacionales reiteradamen-te reivindicados por todos los movimientos sociales, como son la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y la Carta de las Naciones Unidas.
Se estima que hoy existen unos 2.000 millones de per-sonas que sufren malnutricición; más de 840 millones sufren de hambre casi todos los días, de los cuales 800 millones en los países en vías de desarrollo. Se sabe que las tres cuartas partes de las personas que viven en pobreza y hambrientas del planeta son población rural, que entre ellos se encuentra una gran masa de campe-sinado mal dotado en medios de producción y/o tierra, y que la mayoría de la cuarta parte restante fueron campesinos y campesinas condenados al éxodo hacia los marginales suburbios urbanos huyendo de la pobre-za y el hambre.
En gran medida, toda esta población campesina y ex-campesina pobre es víctima de las políticas de comercio agroalimentario a escala mundial practicadas por muchos gobiernos orientados por organismos e institu-ciones multilaterales. Políticas que redujeron a la mitad los precios agrícolas reales (en moneda constante) durante los últimos diez años. Y las más pobres son familias campesinas sin tierra, o familias campesinas que poseen parcelas cuya calidad y tamaño impide el mantenimiento de toda una familia. Todas ellas son víc-timas del abandono por parte de muchos gobiernos de las políticas de reforma agraria y de apoyo a las explo-taciones familiares. Por otro lado muchas tierras siguen improductivas en el mundo y otras han tenido que ser abandonadas o malvendidas por los/las agricultores/as al no poder hacer frente a las obligaciones que habían contraído.
En el mundo de hoy, para abordar los problemas de la pobreza y el hambre, los daños ambientales y la
des-aparición del campesinado en el medio rural de todos los rincones del planeta, se plantea la soberanía alimen-taria como un paradigma alternativo basado en tres pilares:
· Considerar la alimentación como un Derecho Humano básico,
· Reclamar para todos los pueblos y Estados el derecho a definir sus propias políticas agrícolas, · Y poner en el centro de estas políticas a quienes producen los alimentos: las poblaciones agrarias, ganaderas y pescadoras.
Soberanía Alimentaría significa que los pueblos tienen derecho a producir su comida en su territorio y para ello se requiere de auténticos procesos de Reforma Agraria y de gran alcance.
El derecho humano a la alimentación, reconocido en el artículo 11 del Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, significa para las comunidades campesinas que tienen derechos a acce-der a los recursos de producción alimentaria, en parti-cular a la tierra. Por ello los Estados que forman parte del Pacto Internacional están obligados a respetar, pro-teger y garantizar el acceso a los recursos productivos. La Reforma Agraria es la medida central para que las campesinas y los campesinos pobres tengan acceso y control sobre la tierra, las semillas, el agua y otros recursos productivos. En este sentido, implementar pro-gramas efectivos de Reforma Agraria no es cuestión de buena voluntad de los gobiernos, sino que es una obli-gación legal de Derechos Humanos. La Reforma Agraria ha de ser reconocida como un instrumento de política pública eficaz para combatir la pobreza.
4.3. Las Reformas Agrarias del siglo XX
En las dos décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, casi todos los países subdesarrollados han rea-lizado reformas en sus estructuras agrarias. Sin ser la panacea para los graves problemas sociales que aque-jan la humanidad, estos programas presentaron, de manera general, resultados satisfactorios, especialmen-te cuando se considera lo que habría fatalmenespecialmen-te ocurri-do en su ausencia.
los años 70 y 80 del mismo siglo.
Estudios realizados por la FAO, en el contexto de las Conferencias Mundiales para Evaluación de los Programas de Reforma Agraria y Desarrollo Rural, han registrado los beneficios que esos programas represen-taron para las poblaciones rurales, especialmente en los países subdesarrollados.
El giro neoliberal de los años 80 y 90 restó prioridad a la Reforma Agraria. Al influjo creciente de ideas como privatización, reducción del papel del estado en la eco-nomía, uso intensivo de insumos químicos, primacía del mercado, etc., el énfasis en la transformación de la estructura de tenencia de la tierra fue sustituido por costosos programas de modernización tecnológica y de crédito agrario.
Esto ha representado una gran pérdida, porque las nue-vas reglas del mercado internacional, derivadas de la globalización de la economía capitalista, han encontra-do a las poblaciones rurales del munencontra-do subdesarrollaencontra-do completamente desprotegidas para hacer frente a las nuevas formas que adquirió el negocio agrícola interna-mente y a la competición internacional por los merca-dos de productos agrícolas.
Además, las políticas neoliberales han provocado una gran concentración del ingreso y esto alcanzó también a la renta generada en la explotación de la tierra. Obviamente poblaciones que ya se encontraban paupe-rizadas, han sido golpeadas más fuertemente que los otros sectores de la población.
El gran aumento de la presión migratoria del campesi-nado hacia las ciudades y de las poblaciones de los paí-ses pobres del hemisferio sur hacia los paípaí-ses ricos del hemisferio norte se debe en gran medida a la pauperi-zación provocada por este tipo de modernipauperi-zación. Sistemas agrícolas que apenas empezaban consolidarse en Asia, África y América Latina, a raíz de los esfuerzos de desarrollo realizados por los programas de reforma agraria en las décadas anteriores, fueron nuevamente desintegrados por las nuevas formas que el negocio agrícola vino a asumir.
Es una trágica ilusión pensar que este gravísimo proble-ma podrá ser solucionado con la implantación, en los países en desarrollo del modelo de agricultura de los países industriales adelantados, como los Estados Unidos, en que poco más del 3% de la población se ocupa directamente del cultivo de la tierra.
Es urgente, por lo tanto, que la opinión pública mundial presione a los gobiernos con el fin de revitalizar el
movi-miento por la reforma agraria en todo el mundo. Cabe señalar que la necesidad de este nuevo impulso a la reforma agraria no responde solamente a imperativos de justicia y de respeto a los derechos humanos, sino también a razones de seguridad política y ambiental, de interés para todos los países, incluso para aquellos que no presentan serios problemas de concentración de la tierra y pobreza rural.
4.4. La Reforma Agraria del siglo XXI
La discusión sobre la Reforma Agraria en el siglo XXI abarca muchos elementos además de la distribución de la tierra.
La tierra se ve cada vez más como un espacio comple-jo, multifuncional. Tiene una dimensión ambiental, con recursos naturales, reservas de biodiversidad e impacto sobre el clima. Las economías rurales descansan cada vez más en actividades turísticas que muchas veces
encierran conflictos de intereses con los derechos de la población campesina. Las interacciones entre el campo y la ciudad toman nuevas formas y la opinión de la población urbana sobre la gestión del espacio y la manera de producir alimentos sanos no puede obviar-se. Todo ello obliga a actualizar las políticas de Reforma Agraria.
En este momento se están desarrollando procesos de Reforma Agraria en diferentes lugares del mundo: Brasil, Venezuela, Indonesia, Filipinas, Sudáfrica, etc. Existen situaciones críticas muy diversas en África o en Europa Occidental, en las cuales el acceso a la tierra se vuelve cada vez más difícil para los pequeños producto-res familiaproducto-res.
· ¿En qué medida y de qué manera pueden las reformas agrarias de hoy y de mañana incidir en la evolución política, económica y social de estos paí-ses, logrando la erradicación de la pobreza y la seguridad alimentaria y permitiendo la soberanía alimentaria?
Desde los años 80 y posteriores, y esto se acentua-rá sin duda más en el futuro, el control sobre la tie-rra ha perdido en sí mismo mucha significación como elemento de poder. Con la actual globaliza-ción, con las nuevas tecnologías de producglobaliza-ción, comercialización y consumo y con la ampliación del papel de las empresas multinacionales, el verdade-ro poder de la agricultura está antes y después del proceso productivo en sí mismo. Son los intereses que controlan el crédito, el abastecimiento de insu-mos, la difusión de nuevas tecnologías como por ejemplo la de los transgénicos, por una parte, y los que controlan los procesos de almacenamiento de
productores, de transporte, de distribución y venta a la población consumidora, tanto en el plano inter-no como internacional, por otra, los que tienen el verdadero poder.
Una Reforma Agraria que sólo distribuyera la tierra, aunque esta distribución se hiciera a gran escala, por sí misma no aumentaría el poder del campesi-nado si no va acompañada de la organización de la población productora en diferentes formas (coope-rativas, empresas campesinas, entidades financie-ras, organizaciones de distribución y comercializa-ción, etc.) a fin de controlar los sectores pre y post producción.
· El debate del siglo XXI ya no es sólo entre latifun-dio ocioso y minifunlatifun-dio, sino que también entre empresas aparentemente muy rentables (aunque las consecuencias sociales, ecológicas y
económi-cas de su éxito sean desastrosas para la sociedad en su conjunto) y una agricultura familiar empo-brecida sin apoyo de políticas públicas que le per-mitan expresar su potencial. ¿Qué nuevo tipo de Reforma Agraria se requiere para enfrentar esta situación?
· Muchas de las mejores tierras agrícolas del mundo están siendo hoy día destinadas a usos no agrícolas como consecuencia de las leyes del mer-cado (extensión urbana, parcelas para el esparci-miento, turismo rural, especulación urbanística, otros recursos naturales, ). Esto está restando tie-rras valiosísimas a la producción agrícola y en cier-tos casos disminuye el área agrícola disponible de un modo peligroso desde el punto de vista de la seguridad alimentaria. ¿Cómo afecta este hecho a los procesos de Reforma Agraria?
· En varios países con pueblos indígenas autócto-nos importantes los últimos años se ha logrado el reconocimiento de territorios autónomos para esas poblaciones. En ellos se establecen sistemas de tenencia de la tierra diferentes de los tradicionales y basados fundamentalmente en el uso y no en la propiedad de este elemento. ¿Cómo se compatibi-liza este hecho con las políticas de Reforma Agraria?
· Las relaciones sociales en el campo del futuro tie-nen que transformarse de modo que se garantice la igualdad de derechos de las mujeres. Las rela-ciones de género discriminatorias que existen tanto en los sistemas patriarcales tradicionales como en la moderna agroindustria predominantemente masculina tienen que redefinirse. ¿Cómo se garan-tiza la equidad de género en las políticas de Reforma Agraria?
· La multiplicación de los tratados de libre comercio y la consiguiente apertura de fronteras por parte de los países en desarrollo está permitiendo la importación de productos agrícolas y alimenticios frecuentemente subsidiados. El resultado es la quiebra de millones de pequeñas explotaciones agrarias que por el avance de estos procesos tien-den a convertirse campesinado sin tierra. ¿Cómo concuerda esta situación con las nuevas Reformas Agrarias y qué hacer frente a ello?
margina-dos del acceso a los recursos productivos. La histo-ria reciente demuestra que considerar y tratar la tierra como una mercancía y dejar que el mercado resuelva los problemas no funciona. La gestión del territorio obliga cada vez más a razonar en térmi-nos de derechos de uso, a menudo compartidos entre diferentes actores, y no solamente en térmi-nos de propiedad. ¿Cómo puede la Reforma Agraria de hoy tratar ese tema, y hacer que los derechos de uso de la tierra sean distribuidos en conformidad con el interés de la sociedad en su conjunto?
4.5. Reforma Agraria de Mercado: tesis del Banco Mundial y crítica de la Campaña Global por la Reforma Agraria
En octubre de 2002 la junta directiva del Banco Mundial (BM) aprobó su nueva estrategia de desarrollo rural. Por otra parte, el Banco publicó en mayo de 2003 su infor-me sobre política de tierras titulado "Política de tierras para el crecimiento y la reducción de la pobreza". Estos dos documentos influenciarán de manera poderosa la definición de las futuras políticas nacionales de tierra y desarrollo rural, así como las políticas de cooperación internacional en este campo.
No obstante, las políticas que los mencionados docu-mentos adoptan, profundizarán los procesos de privati-zación de la tierra y continuarán empobreciendo y des-pojando a las mujeres y las comunidades rurales de sus medios de vida.
El objetivo principal de la estrategia del Banco Mundial es darle mayor relevancia al desarrollo rural en las acti-vidades del Banco. La nueva estrategia apunta fomen-tar el crecimiento agrícola mediante las siguientes polí-ticas:
· Liberalización del comercio agrícola e integración completa de la agricultura en los tratados multila-terales de comercio,
· Apoyo a la inversión en ciencia y tecnología, par-ticularmente en ingeniería genética,
· Apoyo a la diversificación de la agricultura de exportación para satisfacer la demanda creciente de los mercados globales de alimentos,
· Aumento de la eficiencia en el uso de agua mediante elevación de precios,
· Privatización de los servicios de extensión agraria y apoyo a la construcción de infraestructura rura.l
Respecto del informe sobre políticas de tierras, destaca la importancia de la tierra como un recurso clave para los pobres rura-les para el crecimiento económico y el funciona-miento de los mercados y otras instituciones socia-les. El informe se articula en tres partes:
a. Derechos de propie-dad y seguripropie-dad de la tenencia de la tierra. La seguridad de los dere-chos de propiedad es considerada como una medida que puede mejorar el bienestar de los más pobres, pues la tie-rra es su principal medio de vida. Al mismo tiempo, se considera que la seguridad de la tenencia de la tierra es clave para el crecimiento económico, pues incentiva a invertir, mejora el acceso al crédito, facilita la transferencia de tierras para mejorar la eficiencia local y contribuye al desarrollo de los mercados financieros. También se destaca el impacto de la seguridad de la tenencia de la tierra en la resolución de conflictos de tierra, así como en la gobernabilidad y el empoderamiento de grupos marginados.
b. Mercados de tierra, en particular mercados de arrendamiento de tierras. Las transacciones de tie-rra en los mercados son consideradas un mecanis-mo importante par dar acceso a la tierra a produc-tores que carecen de tierra o no tienen tierra sufi-ciente, así como para desarrollar los mercados financieros utilizando la tierra como garantía. De los mercados de arrendamiento de tierras se dice que se caracterizan por tener costos de transacción bajos, además el arrendamiento de tierras se con-sidera un modo más flexible y versátil que la venta para transferir tierra de los productores menos efi-cientes a los más efiefi-cientes.
mercados de tierras; y a crear el contexto macroe-conómico en el que las transacciones que aumen-ten la productividad sean recompensadas. Sin embargo, y dada la distribución desigual de la piedad de la tierra y la subutilización de tierra pro-ductiva en muchos países, es necesario que los gobiernos emprendan reformas redistributivas.
La Campaña Global por la Reforma Agraria, que data de 1999 y que está formada por las organizaciones no gubernamentales FIAN (Food First Information and Action Network, de Alemania), red de acción por el derecho a la alimentación, la LRAN (Land Research Action Network), red de acción por el derecho a la pro-piedad de tierras y por La Vía Campesina persigue el bienestar de las mujeres y hombres del campo y busca promover movimientos sociales que creen unión, soli-daridad y fuerza.
La Campaña Global por la Reforma Agraria denuncia los efectos perjudicia-les que las políticas de tierras y des-arrollo rural han tenido en las condi-ciones de vida de las familias campe-sinas pobres y sin tierra de muchos países del sur. La estrategia de desarrollo rural definida por el BM liga los conceptos de crecimiento y reducción de la pobreza, pero no explica de qué manera. Mientras que las nuevas polí-ticas delinean de manera clara y precisa cómo fomentar y proteger las inversiones, el comercio y el sector priva-do, las medidas para la reducción de la pobreza se que-dan a lo sumo en paliativos. La estrategia de desarrollo rural muestra una clara preferencia por las corporacio-nes transnacionales, muchas de las cuales tienen un largo historial de actividades sumamente perjudiciales para el disfrute de los derechos humanos de las comu-nidades rurales y para el medio ambiente.
La nueva estrategia de desarrollo rural no aborda las causas sociales de la pobreza ni tampoco contiene pro-puestas que apunten a superar las barreras sociales,
económicas y políticas que privan de medios de vida a la población rural más pobre. Por el contrario: la estra-tegia aboga por profundizar las políticas de liberaliza-ción y privatizaliberaliza-ción ejecutadas hasta ahora y que han tenido efectos funestos en las condiciones de vida de las comunidades rurales.
La nueva estrategia fomentará además, el proceso de concentración del sistema mundial alimentario y es enfática en promover la ingeniería genética.
Respecto del informe sobre políticas de tierra, parte de la base que la seguridad de la tenencia de la tierra que necesitan las mujeres rurales y los pobres es la misma que la que necesitan los intereses inversores, y esto no es así. El informe no tiene en cuenta esta diferencia y asume que lo que es bueno para las inversiones tam-bién es bueno para las campesinas y campesinos pobres. El informe equipara la seguridad de la tenencia de la tierra a la seguridad de los derechos de propiedad. Las políticas de administración de la tierra (catastro, registro, títulos, etc.) aplicadas en los últimos años con el patrocinio del BM no han redundado en una mayor seguridad de la tenencia de la tierra. Por el contrario, en muchos casos las ha hecho más vulnerables a perder la tierra. Se ha observado que con la promesa de regula-rizar, formalizar y hacer más segura la tenencia de la tierra, se iniciaron procesos de titulación de la tierra -en la mayoría de los casos individualmente- a la par que se liberalizaba el comercio agrícola y se desmantelaban los servicios estatales de apoyo a la agricultura de peque-ños y medianos productores. La quiebra consiguiente de muchas explotaciones agrarias, que contaban con títulos de tierra, ahora alienables y embargables, permi-tió a los bancos acreedores quedarse con estas tierras. En otros casos, las condiciones de mercado abocaron a mucho campesinado a vender sus tierras a grandes empresarios agroexportadores.
La privatización de las formas colectivas y comunales de la tenencia de la tierra y de los servicios de extensión rurales afectó negativamente a las campesinas e indíge-nas especialmente en aquellos países donde un núme-ro considerable de ellas se había beneficiado de refor-mas agrarias pasadas.
debilidad y la parcialidad de la justicia que tiende a pro-teger los intereses de los inversores y la propiedad pri-vada por encima de los derechos fundamentales de las comunidades rurales pobres, las formas de discrimina-ción legal, institucional, cultural y estructural en contra de las mujeres.
En resumen, el informe del BM pretende dar seguridad de los derechos de propiedad de la tierra para los inver-sores.
Para cumplir con sus obligaciones de derechos huma-nos, los Estados tienen que aplicar políticas de adminis-tración de la tierra diseñadas para fortalecer el control de los recursos productivos (tierra, agua, bosques, bio-diversidad) del campesinado, las pequeñas agricultoras, los pueblos indígenas. Los derechos a la tierra de estos grupos tienen que ser protegidos contra ataques de ter-ceros que pretenden apropiarse de los recursos. Las políticas de administración de tierras tienen que tener en cuenta reclamos históricos y tienen que reparar los derechos a la tierra de pueblos indígenas y otros grupos rurales que fueron despojados de sus tierras a causa de discriminación racial o étnica. La regularización de tie-rras en ningún caso puede prestarse para legitimar robos de tierra del pasado. Los Estados tienen la
obli-gación de que sus políticas sean coherentes de manera que políticas y normas sobre el uso de la tierra, la admi-nistración de tierras, la inversión rural y el comercio no pongan en peligro el control de los recursos productivos de los grupos más vulnerables; por el contrario, los Estados tienen la obligación de fortalecer este control implementando políticas económicas y sectoriales que estimulen la economía campesina.
El informe del BM recomienda la introducción de políti-cas de arrendamiento de tierras. Sin duda esta política se ha convertido en la nueva panacea que el banco
mundial está difundiendo con el mismo fervor con el que difundió el modelo de la reforma agraria de merca-do unos años atrás. La argumentación que procura el informe a favor de los arrendamientos de tierra se ase-meja notablemente a la que fundamentaba la reforma agraria de mercado: los arrendamientos son una mane-ra más bamane-rata y más ágil de dar accesos a la tiermane-ra a quienes no la tienen ya que no se necesita el capital ini-cial de la compra. Se pretende en último término que sea el mercado quien distribuya los recursos. Sin embargo, la experiencia nos dice que las políticas de reforma agraria de mercado no son capaces de resolver el problema de la injusta distribución de la tierra pues-to que el mercado es incapaz de redistribuir recursos en contextos oligopolistas.
La Campaña Global por la Reforma Agraria se ha opues-to vehementemente a la aplicación del modelo de refor-ma agraria de mercado, pues estas políticas no asegu-ran la realización de una reforma agraria amplia e inte-gral que garantice el derecho de los campesinos y las campesinas pobres a tener acceso a la tierra y demás recursos productivos.
La comunidad internacional y los gobiernos deben reco-nocer que las políticas de Reforma Agrarias asistidas
por el Mercado (incluyendo mecanismos como bancos o fondos de tierra) son instrumentos inadecuados en sociedades altamente inequitativas, y por tanto, no pueden reemplazar los procesos redistributivos de reforma agraria que expropian latifundios que no cum-plen su función económica y social. Las expropiaciones deben ser realizadas dentro de las normas propias de un estado de derecho y estas tierras distribuidas a los que no tengan tierra.
Reforma Agraria que permitan el acceso de los campe-sinos y campesinas a la tierra, al agua y las semillas.
4.6. Foro Mundial sobre Reforma Agraria (FMRA)
En diciembre de 2004 se celebró en Valencia el Foro Mundial sobre la Reforma Agraria. Este Foro se define como un espacio para el diálogo, el intercambio de experiencias, la reflexión, la construcción de procesos y propuestas, donde organizaciones agrarias y sociales, expertos, ONGs e instituciones gubernamentales prove-nientes de diversos continentes abordan la cuestión de la tierra, plantando la influencia de la Reformas Agrarias en los procesos sociales y económicos que tratan de alcanzar la soberanía alimentaria, la realización de dere-chos humanos y crear las condiciones necesarias para el desarrollo sostenible de la población mundial. Los objetivos principales del FMRA son:
· Ayudar a situar la cuestión de la tierra en la agen-da prioritaria de los movimientos sociales mundia-les.
· Contribuir a elaborar un nuevo paradigma para la Reforma Agraria del siglo XXI. Mostrar que estas políticas se justifican tanto por razones de justicia social como por razones económicas y debatir las nuevas modalidades de política de tierras que se requieren en el contexto actual.
· Reforzar los procesos sociales y de alianzas de sectores diversos que buscan hacer posibles nue-vas políticas de acceso a la tierra y de gestión de los recursos naturales.
En las jornadas celebradas en Valencia, se puso de manifiesto que la agricultura en una economía de mer-cado no puede competir con otros usos del suelo. Se establecieron unos ejes sobre los que se entiende que deben girar las Reformas Agrarias en el futuro. Estos son:
1. No existe un único modelo de reforma agra-ria. Las diferentes reformas agrarias deberían ser modelos de desarrollo social que contemplaran no sólo el acceso a la tierra, sino también políticas de acompañamiento diseñadas en función de aspectos no sólo económicos sino también sociales, cultura-les y medioambientacultura-les.
2. El acceso, la gestión y la conservación de los recursos naturales son derechos inalienables de los pueblos y no deben ser concebidos como mercan-cías sometidas a intereses privados.
3. Favorecer las alianzas entre los movimientos sociales con el fin de dar a conocer que los proble-mas locales del campesinado están motivados por causas globales comunes a todos ellos y contra-rrestar así la presión que ejercen las organizacio-nes financieras internacionales (FMI, OMC, Banco Mundial) con sus políticas neoliberales.
4. No puede haber reforma agraria sin sobera-nía alimentaria, pero tampoco soberasobera-nía alimenta-ria sin reforma agraalimenta-ria. Deberían elaborarse políti-cas de soberanía alimentaría de forma participativa implicando a los diferentes sectores de la sociedad, en particular a la población agraria quien debería asumir la agricultura sostenible como principal método de producción para la obtención de alimen-tos. Se debería fomentar la agricultura sostenible mediante métodos agroecológicos que respeten los usos tradicionales de la tierra y permitan la inde-pendencia de la población agraria de insumos externos.
6. Generar instrumentos financieros alternativos que permitan que los campesinos puedan acceder a créditos favorables tanto para recuperar tierras como para empezar a producir. Del mismo modo, se debería garantizar el pago de un precio justo por sus productos a la población agraria tanto del norte como del sur del planeta.
7. La definición de las políticas agrarias debería por un lado respetar los derechos de las minorías y por otro, revalorizar los saberes tradicionales y ances-trales de los campesinos y de los habitantes de las zonas rurales. Reivindicar la dignidad de los pue-blos.
8. La reforma agraria no puede concebirse sin la creación de mercados locales que permitan una relación cercana entre población productora y población consumidora y se desarrollen como una alternativa frente a las potentes plataformas multi-nacionales de distribución.
4.7. Reforma Agraria sin exclusiones a las mujeres
4.7.1. Las mujeres en la agricultura y la seguridad alimentaria
Según el Plan de Acción de la Cumbre Mundial de Alimentación (FAO, Roma, noviembre de 1996), existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienes, en todo momento, acceso físico y económico a alimentos suficientes, seguros y nutritivos. En otras palabras, la seguridad alimentaría depende de la disponibilidad, acce-sibilidad, adecuación y aceptabilidad de los alimentos. En todas estas áreas, la mujer desempeña una serie de papeles decisivos: como productora de alimentos, como generadora de ingresos y responsable de la provisión de alimento para sus hogares y como aquella que procesa y prepara los alimentos para atender a los miembros de la familia sanos y activos.
Las mujeres representan una gran parte de la población agraria del mundo y juegan un importante papel tam-bién en las actividades pesqueras y forestales. Producen más del 50 por ciento de los alimentos culti-vados (datos FAO, 1995) de todo el planeta y, en muchas partes, asumen la responsabilidad de alimentar a sus familias. Sin embargo, al cumplir todas estas fun-ciones, las mujeres se enfrentan con restricciones y actitudes que conspiran para subvalorar su trabajo, dis-criminarles y menguar su participación en las políticas y toma de decisiones.
Los datos desglosados por género siguen siendo
insufi-cientes como para proporcionar cifras exactas sobre las contribuciones de las mujeres a la producción agrícola en todas partes del planeta. Las contribuciones de la mujer a las actividades agrícolas, forestales y pesque-ras podrán ser, cuando menos, subestimadas, ya que muchas encuestas y censos cuentan solamente el tra-bajo retribuido. Las mujeres participan activamente tanto en la agricultura comercial como en la de subsis-tencia, y buena parte de su trabajo en la producción de alimentos para consumo del hogar y la comunidad, de importancia para la seguridad alimentaria, no es regis-trado en las estadísticas.
Las funciones que la mujer desempeña en la agricultu-ra varían de una región a otagricultu-ra y de un país a todo. Hombres y mujeres suelen tener papeles complementa-rios, compartiendo o dividiendo tareas de producción de cosechas, ganadería, pesca y uso y cuidado de bos-ques. Pero también tienen distintas tareas y responsa-bilidades en una serie de labores relativas a cultivo, ganado, pesca y bosques. Ahí donde los cultivos comer-ciales fueron introducidos, la tendencia sigue siendo de involucrar a los hombres en este sector, sobre todo si es altamente mecanizado, con lo que las mujeres asumen cada vez mayores responsabilidades en la producción de alimentos para el hogar así como de cosechas comerciales a pequeña escala y con bajos niveles de tecnología. Las mujeres se encargan también de un alto porcentaje de las labores agrícolas en las plantaciones. Además de sus papeles decisivos en la producción de alimentos, las mujeres contribuyen a la seguridad ali-mentaria en otros modos importantes, como:
· Son las que atienden las necesidades básicas del hogar.
· Son las asalariadas.
Dado que la mujer tiene papeles decisivos en la seguri-dad alimentaria, todo esfuerzo por reducir la inseguri-dad en el mundo debe tomar en consideración los fac-tores y restricciones que afectan la capacidad de las mujeres de desempeñar esas funciones. Si no se actúa urgentemente para suprimir estas restricciones y cam-biar estas actitudes, es posible que no haya esperanza de seguridad alimentaria para las generaciones actual y futura.
Los distintos aspectos que deben trabajarse para mejo-rar son:
· Políticas e investigación en materia de Desarrollo Agrícola, no sólo orientadas a mejorar la produc-ción y las tecnologías de las cosechas y taras de los hombres, y en los cultivos de exportación, sino en los cultivos y modos de producción responsabilidad de las mujeres.
· Impacto de la degradación medioambiental: como productoras de alimentos las mujeres tienen interés en la preservación del medio ambiente y en un desarrollo ambientalmente sostenible.
· Acceso a los recursos. El acceso a los recursos es un factor esencial para mejorar la productividad agrícola tanto de los hombres como de las
muje-res. Dado que la mujer desempeña papeles clave en la producción agrícola, la mejora de la producti-vidad de sus funciones dependerá en gran medida de asegurar que las agricultoras, al igual que los agricultores, tengan suficiente acceso a los insu-mos y servicios productivos.
· Tierra: el déficit de tierra agrícola de buena cali-dad que padecen los titulares de pequeñas explo-taciones es un problema generalizado, motivado por la degradación del medio ambiente, la conver-sión de la tierra para usos no agrícolas, la preconver-sión demográfica y la concentración de la tierra en manos de un número cada vez menor de grandes terrateniente, incluso corporaciones transnaciona-les (ver apartados 2 y 3). El acceso a la tierra en propiedad o la seguridad de su tenencia es una condición sine qua non para mejorar la productivi-dad agrícola. Sin derechos seguros de tenencia, la población agraria tiene poco acceso, o ninguno, al crédito y los beneficios de afiliación organizaciones rurales que a menudo canalizan insumos y servi-cios. Además, sin seguridad en la tenencia de la tierra o sin seguridad de acceso a la misma, la población agraria tiene escasos incentivos para involucrarse en prácticas agrícolas sostenibles o para tener en cuenta el impacto a largo plazo de la explotación de la tierra.
ser importantes fuentes de ingresos monetarios. · Organizaciones rurales: la afiliación a nes rurales tales como cooperativas, organizacio-nes de productores agrícolas y asociacioorganizacio-nes de agricultores, constituye un factor importante para acceder a recursos productivos, crédito, informa-ción, capacitación y otros servicios de apoyo. Estas organizaciones representan también los intereses de sus miembros ante gobiernos, dirección de pro-yecto e instancias de decisión y planificación del desarrollo a sus distintos niveles.
Cuando el acceso de las agricultoras a la posibili-dad de afiliación y a los puestos directivos de estas organizaciones es restringido por ley o por costum-bre, su acceso a los recursos y su capacidad de dar a conocer sus puntos de vista a responsables de políticas y planificadores, queda a su vez restringi-do. El resultado evidente es la incapacidad de las agricultoras de desempeñar sus papeles en la agri-cultura y la seguridad alimentaria al máximo de su potencialidad.
Los propios programas de reforma agraria que die-ron los títulos de tierra a los hom-bres jefes de fami-lia, restringiendo con ello el derecho de la mujeres a la propiedad, también limitaron a los hombres jefe de hogar la posibilidad de afiliarse a las organizaciones y cooperativas de reforma agraria. Incluso ahí donde las mujeres tienen acceso a la afiliación a coopera-tiva y otras organizaciones rurales, las mismas representan un pequeña minoría en la dirección. · Crédito: una consecuencia directa de la falta de acceso de las mujeres a la tierra y a la posibilidad de afiliarse a las organizaciones rurales, es su falta de acceso al crédito. En general, la tierra es reque-rida como garantía para la concesión de présta-mos, por una parte y, por otra, los esquemas de crédito suelen ser canalizados a través de las orga-nizaciones rurales hacia sus propios miembros. Esto constituye un serio obstáculo para la mejora de la productividad agrícola de la mujer ya que, sin
crédito, las agricultoras no pueden comprar insu-mos tales como semillas, fertilizantes y tecnologías mejoradas y tampoco contratar empleados. · Insumos y tecnologías agrícolas: con la decre-ciente disponibilidad de tierra arable y la credecre-ciente presión demográfica y degradación medioambien-tal, resulta cada vez más importante aumentar la productividad de manera sostenible. Ello requiere acceso a apropiados insumos y tecnologías agríco-las.
El acceso de las mujeres agricultoras a los insumos y tecnologías agrícolas es limitado debido a su falta al crédito y a la posibilidad de afilarse a las organi-zaciones rurales, pero también a causa de progra-mas de desarrollo ciegos en materia de género y de la falta de atención a las necesidades de las agricultoras en los programas de investigación y tecnología.
Asimismo, las mujeres pierden a veces sus dere-chos al uso de la tierra cuando aumenta el valor de ésta a causa de la introducción de nuevas tecnolo-gías tales como técnica avanzadas de riego. Las tecnologías alternativas, que son efectivas y más fáciles de manejar, pueden ayudar a asegurar que las mujeres -cuya producción agrícola es esencial para la seguridad alimentaria- conserven sus dere-chos y su capacidad de cultivar la tierra.
· Capacitación y extensión. El acceso de las muje-res a la capacitación y extensión está limitado por una serie de factores, como son la falta de investi-gación con visión de género y de las distintas nece-sidades por género en los programas de capacita-ción de los agentes de extensión.
· Servicios de mercadeo. Los programas de reajus-te estructural y la reajus-tendencia hacia la liberalización del comercio llevaron al desmantelamiento de mucho de los servicios de mercadeo existentes par la agricultura. En su papel como comercializadora la mujer también se vio afectada por ello.
4.7.2. Sin exclusiones a las Mujeres: ¡Reforma Agraria Ya!
Campesina.
"En la primera Conferencia Mundial sobre Reforma Agraria organizada por la FAO en Roma en el año 1979 se llevó a cabo un debate especial sobre la situación que vivían las mujeres rurales en el mundo y hubo, a pesar de la poca importancia que se le asignaba al tema, una valorización y reconocimiento del rol jugado por las mujeres en la agricultura. Pero a la vez se hizo una dura constatación de la situación de discriminación y postergación en que se encontraban las que fueran desde la historia, las descubridoras y cuidadoras de las semillas, transmisoras de los valores y culturas de las comunidades y por ende las primeras agricultoras, manteniéndose impedidas de acceder a la tierra, de administrar su herencia o marginadas de los procesos de Reforma Agraria o simplemente omitidas en su con-dición de agricultoras.
Sin lugar a dudas, las recomendaciones que de allí ema-naron a los gobiernos, para poner en práctica una serie de medidas que mejoraran esta situación, aunque fue-ron simples pinceladas, para las mujeres resultafue-ron tre-mendamente importantes, porque abrieron el camino a la visibilización de los aportes en la producción de ali-mentos principalmente para las familias y las comunida-des, a la vez que dejaron al descubierto una de las prin-cipales debilidades de los procesos de Reforma Agraria llevados a cabo históricamente: no se consideró el papel central y fundamental que cumplen las mujeres indígenas y campesinas en la vida del campo y de las comunidades, excluyéndolas del acceso a al tierra. Por esto es importante no olvidar esto, seria impensa-ble y no o tendría sentido ni seria posiimpensa-ble hoy día repe-tir esta situación frente a como hoy concebimos los pro-cesos de Reforma Agraria, es indispensable buscar en cada y todo momento un justo equilibrio en la partici-pación de hombres y mujeres. Creo que es muy rele-vante para este foro el que un 43% de quienes partici-pamos seamos mujeres, pero es inaceptable y no debe preocupar profundamente que nuestra voz aún sea limi-tada, que nuestra presencia no se refleje adecuada-mente en la conformación de las mesas, en las confe-rencias y las comisiones. Esto significa que aun no hemos aprendido las lecciones de la historia y que la valoración del papel de las mujeres en la agricultura y las agro-culturas aún esta en el discurso y en las bue-nas intenciones, pero ausente en las prácticas cotidia-nas.
A veinticinco años después de la conferencia de la FAO, logramos reabrir el debate, por supuesto que muchas aguas han pasado bajo los puentes, dura ha sido la acción del capital, pero la nuestra también y aunque ni
las dictaduras, ni las políticas impuestas internacional-mente desde la OMC, el Banco Mundial, el FMI, ni todos estos años de represión ideológica, ni las muertes a tra-vés de guerras de baja o alta intensidad nos lograron callar, sin duda que hemos sido fuerte y violentamente impactados.
En los últimos 25 años, la población campesina se ha reducido drásticamente y por primera vez en la historia de la humanidad, la población urbana esta siendo mayor que la población rural.
La tierra se ha re-concentrado año a año en antiguas y nuevas manos; junto
al latifundio ha ingre-sado el capital inter-nacional. Las familias campesinas expulsa-das de la tierra aumentan minuto a minuto; no me estoy refiriendo aquí solo a los procesos de migración, sino al cie-rre de las explotacio-nes familiares en los países industrializa-dos, a la expulsión directa del campo ya
sea por los proceso de contra-Reforma Agraria o por las guerras o por la instalación de las transnacionales en la agricultura y porque la producción de alimentos se ha convertido para la multinacionales en un negocio glo-bal.
Todo esto ha hecho que vivir del campo sea muy difícil o prácticamente imposible. Una parte importante de los campesinos y campesinas del mundo hemos sido con-vertidos en mano de obra barata, desprotegida, migran-te y explotada en extremo, especialmenmigran-te las mujeres con graves problema en nuestra salud física y mental, disolviendo los lazos familiares y comunitarios. Sin duda que esta mano de obra barata es la que sustenta el modelo exportador.
medicar-nos, vestirmedicar-nos, disfrutar la belleza. Sin biodiversidad no podríamos existir, porque es y ha sido el sos-tén de la vida.
Como pueblos de la tierra sabemos que si dejamos que todas estas fuerzas destructivas sigan avan-zando, no tenemos futuro, no sola-mente nosotros, sino que la huma-nidad entera.
En Vía Campesina somos defenso-res de los derechos que nos asis-ten para a acceder y trabajar la tie-rra, producir y difundir un sistema de agricultura que permita la pre-servación de los eco sistemas, la factibilidad económica y la justicia social. Defendemos el derecho a seguir siendo pueblos que manten-gamos y simanten-gamos desarrollando nuestras culturas, nuestros valo-res, nuestras visiones. Queremos educación, salud y alimentación al servicio de los pueblos, donde el principio de Soberanía Alimentaria sea parte central de las construc-ciones sociales que tenemos por delante todos nuestros estados y no solo los campesinos.
Es necesario entonces que se nos entienda claramente, que, cuando hablamos de Reforma Agraria, no hablamos solamente de tierra, sino de todo esto, de nuestro derecho a vivir en dignidad y con satisfacción plena de nuestras necesidades.
Sabemos hasta el cansancio que más de 800 millones de personas, especialmente niños y mujeres sufren hambre aguda en el mundo. Y también sabemos que no es por escasez de alimentos, sino por la pobreza y por el ansia de las transnacionales de profitar de la necesi-dad de alimentarnos.
Cada año, los campesinos del mundo debemos tirar toneladas de alimentos, porque no nos dejan acceder a los mercados. En base a reglamentos arbitrarios, a la propaganda y al dumping, nuestros propios mercados locales han ido desapareciendo.
Sin lugar a dudas que nuestra producción estaría al
alcance de todos, de manera sana y llena de sabor, pero nos obligan a aceptar los monstruosos hiper-mercados o los superhiper-mercados, como los Wal-Mart y los Carrefour. Así nos aíslan, han ido destruyen-do las relaciones sociales que se entretejían en los mercados loca-les, la posibilidad de compartir e intercambiar saberes, la relación de confianza entre los consumido-res y los hombconsumido-res y mujeconsumido-res de la agricultura familiar campesina. Por eso, también es importante tener claro, que cuando hablamos de Soberanía Alimentaria estamos hablando de estos derechos arre-batados, como los de decidir, el como alimentarnos, que y como producir, como compartimos e intercambiamos, saberes, alimen-tos y semillas, por el bien de todos. Y para decidir todo ello libremente, también necesitamos semillas en libertad.
Sin semillas propias, libres y sobe-ranas, no tendríamos alimenta-ción propia y la soberanía alimen-taria se convertiría en una frase vacía. Sin la capacidad para deci-dir soberana y solidariamente qué y cómo queremos comer y cómo queremos compartir el alimento, las semillas no tendrían posibili-dad de ser. Semillas y soberanía alimentaria van necesariamente unidas.
La tierra en nuestras manos no sería nada si no tene-mos el agua, si perdetene-mos nuestros conocimientos, si desaparecen nuestros territorios, si perdemos las semi-llas. Por eso que junto con la Campana Global por la Reforma Agraria, es que estamos llevando a cabo tam-bién la Campaña Mundial en Defensa y Recuperación de Nuestras Semillas, para que estas vuelvan a ser un patrimonio de los pueblos que estén al servicio de la Humanidad.
Por eso el compromiso que tenemos, es hacer acopio de todo nuestro saber, recuperar nuestras semillas, multiplicarlas, cuidarlas, intercambiarlas y dejar que vuelvan a caminar, crecer y multiplicarse sin trabas ni agresiones. Esto nos pone en una oposición frontal con-tra la propiedad intelectual, las reglas de certificación, los organismos transgénicos y los agrotóxicos. Significa también recuperar y proteger nuestras formas de hacer y perfeccionar la agricultura, nuestras comi-das, nuestros mercados, creando y compartiendo nues-tros saberes, nuestra ciencia y nuestra tecnología. Y por todo ello fijaremos las reglas de cuidado, responsabili-dad y cooperación que nuestra experiencia y nuestras culturas nos indiquen como más adecuadas, reivindica-mos el derecho a no respetar fronteras inventadas y hacer circular las semillas entre pueblos para que pue-blos y semillas puedan adoptarse y cuidarse mutua-mente.
En el camino que estamos haciendo hemos ido descu-briendo con alegría los nuevos retos. Descubrimos, por ejemplo, que las semillas son un punto de encuentro, que nos permiten que nuestras diversas formas de cele-bración y espiritualidad se encuentren, nos permiten crear nuevos lazos entre nosotros como habitantes del campo, pero también con la gente de la ciudad. Igualmente, nos permiten conversar, recuperar nuestra oralidad y convertirla en herramienta de lucha, de edu-cación política, de formación, recuperación de valores, de principios éticos y culturales, de fuente de esperan-za y fortaleesperan-za en momentos que pareciera que la oscu-ridad nos rodea.
Las semillas son un mensaje esperanzador que nos dicen que aun tenemos alma. Las conversaciones que ellas nos ayudan a iniciar nos permiten romper con el lenguaje tecnocrático y lejano que nos inunda, no per-miten retomar y recuperar el lenguaje propio que es mucho más claro y rico, que nos permita desnudar el engaño del modelo y reconocernos en nuestras propias fuerzas. Por eso es que están aquí, presidiendo este Foro.
Los hermanos indígenas de México han dicho que la tarea de sanar al maíz de la contaminación transgénica será un proceso largo, con muchos momentos de oscu-ridad y dolor. Pero ni en México ni en el resto del mundo caminaremos desnudos o a ciegas porque somos pue-blos, porque somos la inmensa mayoría, somos solida-rios, somos deliberantes, y tenemos la voluntad y por-que estamos convencidas por-que: Las semillas son patri-monio de los pueblos, y nos aseguraremos que verda-deramente estén al servicio de la humanidad.
Sin exclusiones a las mujeres, ¡Reforma Agraria ya!"
4.8. Declaración de La Vía Campesina en el FMRA: retos para la Reforma Agraria Integral
"Nosotros y nosotras, integrantes de la organización internacional Vía Campesina, que representa a más de 160 millones de campesinos, campesinas y pueblos indígenas, participamos en el FMRA con 120 delegados y delegadas provenientes de América, Asia, África y Europa, enfatizamos la importancia que este espacio representa para impulsar la construcción de una gran alianza que fortalezca la lucha por la Reforma Agraria Integral, entendida ésta como un proceso para eliminar la pobreza y el hambre, garantizar la Soberanía Alimentaria y desarrollar nuestras potencialidades. En este Foro denunciamos las políticas neoliberales implementadas a través del Banco Mundial (BM), el fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC) que están al servicio del capital y las transnacionales, y que generan las siguien-tes consecuencias:
· La mercantilización de la tierra en todos los paí-ses, exceptuando Cuba y Venezuela, aumenta la concentración de las tierras en pocas manos, prin-cipalmente de las grandes empresas capitalistas. Esto ocurre con más intensidad en los países pobres, pero también ha ido aumentando en los países ricos. Para nosotros, la tierra es el elemento vital para nuestro trabajo y para los pueblos indí-genas es la madre tierra, la Pachamama, y no una mercancía para hacer negocio.
· El despojo sistemático de los territorios ancestra-les de los pueblos indígenas para explotar indiscri-minadamente sus riquezas.
· La gran migración del campo a las ciudades y a otros países, principalmente de mujeres y jóvenes, que conlleva a la división de las familias, poniendo en riesgo la continuidad de la vida, la tradición, las culturas campesinas e indígenas y el desarrollo rural. Los migrantes sufren las consecuencias del maltrato, la discriminación racial y la humillación en las grandes ciudades.