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Manual de reforestación y conservación de la biodiversidad

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Manual de reforestación y conservación de la

biodiversidad

Obra Social

T. 902 13 13 60

www.obrasocialcajamadrid.es

www.fapas.es

Fondo para la Protección de los Animales Salvajes Las Escuelas s/n. La Pereda 33509 Llanes. Asturias Tel.: +34 985 40 12 64 Fax. +34 985 40 27 94

fapas@fapas.es

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MANUAL DE REFORESTACIÓN

Y CONSERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD

(3)

Editado por:

FAPAS, Fondo para la Protección de los Animales Salvajes Autor: FAPAS

Edición financiada por:

Obra Social Caja Madrid EURONATUR

Textos:

FAPAS Fotografías:

FAPAS Ilustraciones:

Fernando Fueyo Diseño y maquetación:

[email protected] Imprime:

Artes Gráficas EUJOA Depósito legal: AS-0094-2009

Ilustración de Fernando Fueyo

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ÍNDICE

PRÓLOGO ... 5

Capítulo 1. EL OSO PARDO Y LOS ECOSISTEMAS HUMANIZADOS ... 6

1.1. El oso pardo, una especie en extinción ... 6

1.2. Área de distribución del oso pardo ... 7

1.3. La convivencia histórica del oso y el hombre ... 8

1.4. El abandono del medio rural y su impacto negativo sobre el oso ... 9

Capítulo 2. EL OSO, LAS ESTACIONES Y LOS FRUTOS SILVESTRES... 12

2.1. El oso y las estaciones ... 12

2.2. Frutos silvestres que consume el oso ... 15

Capítulo 3. EL PROYECTO FRUTOS PARA EL OSO... 18

3.1. ¿Por qué hay que plantar frutales? ... 18

3.2. Objetivos del FAPAS ... 19

3.3. Un poco de historia ... 20

3.4. Más de 15 años plantando frutales ... 21

3.5. ¿Dónde hemos plantado hasta ahora? ... 25

Capítulo 4. EL VIVERO DEL FAPAS... 26

4.1. ¿Dónde está el vivero? ... 27

4.2. ¿Con qué finalidad se crea el vivero? ... 28

4.3. Instalaciones del vivero ... 28

4.4. El trabajo diario en el vivero ... 29

4.4.1. Zona exterior (Zona de endurecimiento) ... 29

4.4.2. Invernadero (Zona de pregerminación) ... 30

(5)

Capítulo 5. TRABAJOS DE PLANTACIÓN ... 32

5.1. Metodologías de plantación ... 33

5.2. Traslado de material ... 34

5.3. Limpieza del terreno ... 35

5.4. Ahoyado ... 36

5.5. Protectores ... 37

5.6. Fertilización ... 39

5.7. Estructura de plantación ... 40

Capítulo 6. REVISIÓN Y MANTENIMIENTO DE PLANTACIONES ... 42

6.1. Tareas de prevención ... 43

6.1.1. Control de quemas ... 43

6.1.2. Limpieza de fincas ... 43

6.1.3. Reposición de protectores ... 43

6.2. Tareas de seguimiento ... 44

6.2.1. Abonado, poda y control de plagas ... 44

6.2.2. Incidencias de los efectos negativos causados por la climatología (sequía, nieve, granizo...) ... 44

6.3. Reposiciones ... 45

CONTACTOS DE INTERÉS ... 47

(6)

5 El hombre como generador de biodiversidad

La necesidad de plantar árboles es muy variada y la utilidad de su plantación adquiere múltiples facetas. Pero hay una que suele pasar desapercibida, es la necesidad de plantar árboles para mantener las estructuras ecológicas que han sido creadas a lo largo de cientos de años por la mano del hombre.

Todos sabemos que los bosques naturales son muy importantes para el suelo por su capacidad para retener agua y evitar la erosión, y para el aire por su capacidad de capta- ción de CO2atmosférico mediante la fijación de carbono en forma de biomasa. Pero ahora descubrimos también que los bosques que han sido creados por la mano del hombre a tra- vés de un proceso que conocemos como “uso tradicional” poseen una importancia vital para garantizar la biodiversidad que durante cientos, miles de años ha surgido ligada a la inter- vención del ser humano sobre el territorio.

En la creación de los bosques, no debemos de perder de vista esta nueva concepción de la conservación de la naturaleza, intentando de la manera más eficaz posible continuar con la labor que nuestros antepasados ya pusieron en marcha.

Esto es, plantar árboles que mejoran la estructura del suelo y frenan el calentamiento global, pero que a la vez aportan frutos de los que se alimenta la fauna salvaje, consiguien- do un equilibrio perfecto entre todas las exigencias que hoy día plantea conservar nuestra valiosa biodiversidad.

El abandono rural está propiciando la proliferación de miles de hectáreas de terrenos de gran valor biológico que deben de ser nuevamente puestos en valor. En el FAPAS busca- mos la colaboración de los propietarios de estas tierras que antes de verlas abandonadas optan por repoblándolas con árboles que contribuyan a la conservación de la naturaleza.

En este sentido el FAPAS pasa a conver- tirse en un intermediario entre los propieta- rios de fincas improductivas y la propia naturaleza plantando árboles que favorecen la preservación de la naturaleza.

Roberto Hartasánchez Roberto Hartasánchez, presidente del FAPAS

PRÓLOGO

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E

L Oso pardo es una especie, que a pesar de haber aumentado en núme- ro a lo largo de los últimos años, sigue catalogada como ESPECIE EN PELI- GRO DE EXTINCIÓN ya que el número de ejemplares que viven en los montes ibé- ricos, aún no es lo suficientemente gran- de como para asegurar su supervivencia.

Entre las principales amenazas existentes en la actualidad para la conservación del oso pardo se encuentran:

El furtivismo que es el la principal causa de muerte directa al caer los osos en lazos de acero colocados ile- galmente para capturar piezas de caza mayor como el jabalí.

La destrucción y alteración de su hábitat como consecuencia de la deforestación, los incendios foresta- les, la minería a cielo abierto, la cons- trucción de carreteras y grandes infraestructuras de ocio como pistas

1.1. EL OSO PARDO, UNA ESPECIE EN EXTINCIÓN

Autor fotografía: Alberto Díaz Gómez

EL OSO PARDO Y LOS ECOSISTEMAS HUMANIZADOS

[ 1 ]

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7 En la península ibérica existen

dos poblaciones de oso pardo, una en el Pirineo con una población de 15 ejemplares que se mantiene gra- cias a las reintroducciones de ejem- plares traídos de Eslovenia, y otra en la Cordillera Cantábrica, con 130 individuos.

La población cantábrica se en- cuentra dividida en dos núcleos; el núcleo occidental, con 100 indivi- duos, y el oriental con 30 individuos que están separados 30 kilómetros sin que exista intercambio genéti- co entre ambos.

1.2. ÁREA DE DISTRIBUCIÓN DEL OSO PARDO

Poblaciones oseras en la Península Ibérica La población osera de la Cordillera Cantábrica se distribuye entre las provincias de

Asturias, Lugo, León, Palencia y Cantabria.

Población Cantábrica;

130 ejemplares

Población pirenaica;

15 ejemplares de esqui. La falta de cobertura fores-

tal así como la barrera que suponen estas grandes infraestructuras limita la capacidad de movimiento de los osos, disminuye sus recursos alimen- ticios y crea barreras que imposibili- tan el intercambio genético entre ejemplares de distintas poblaciones.

La presión de actividades humanas como el turismo o la caza en áreas sensibles y momentos críticos de la biología del oso como son la época de cría o de hibernación.

(9)

8

Manual de reforestación y conservación de la biodiversidad

Sabemos que los osos ocupan de manera preferente los hábitat forestales.

Sin embargo los estudios de seguimiento de la población osera, demuestran que en la búsqueda de alimento, esta especie recorre áreas que presentan un alto grado de humanización, fundamentalmente zonas bajas de valles durante la primave- ra y el verano.

Los bosques naturales no aportan recursos alimenticios suficientes y de forma permanente durante todo el año para garantizar la correcta alimentación

de los osos, por lo que éstos deben de complementar su dieta alimenticia en épocas concretas con los recursos que obtienen a partir de las actividades que tradicionalmente el hombre ha venido desarrollando en el medio natural (agri- cultura, ganadería y apicultura).

Por lo tanto, aunque existe la creen- cia de que los osos viven las cumbres más inaccesibles de las montañas, la supervi- vencia del oso pardo ha estado y está vin- culada al mantenimiento de ecosistemas humanizados.

1.3. LA CONVIVENCIA HISTÓRICA DEL OSO Y EL HOMBRE

Valle de Pigüeña, Asturias. Fotografía: FAPAS

La zonas de montaña donde aún vive el oso coinciden con las de mayor valor ecológico y variedad ambiental (pastizales montanos, matorrales, brezales, roquedos y bosques, praderas de siega y de diente, huertos y cultivos en fondos de valles) en los que el hombre ha sabido prosperar utilizando y conservando sabiamente todas estas riquezas naturales. No es por lo tanto algo casual, que esta especie precise de todos estos ecosistemas para encontrar alimento, refugio y óptimas condiciones para reproducirse y vivir en paz.

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En la actualidad, el progresivo aban- dono del campo y el envejecimiento de la población que aún habita en núcleos rurales hace que las actividades que tra- dicionalmente se desarrollaban en las zonas de montaña, vayan poco a poco desapareciendo. Esta menor intervención del hombre en el medio está teniendo un indudable impacto sobre el paisaje y los ecosistemas que durante miles de años han sustentado la gran riqueza faunísti- ca y florística de las zonas de montaña.

El despoblamiento humano no está siendo beneficioso para el oso pardo: ha

sido un proceso demasiado rápido, al cual no se ha podido adaptar, corto incluso para que se formen frondosos bosques de roble, productores de bellotas y con el peligro de los incendios forestales ace- chando. Además, año tras año, la quema de matorral en las tierras abandonadas impide que el bosque se regenere.

Si el hombre desaparece de las mon- tañas cantábricas y con él sus actividades tradicionales, es posible que entonces, el oso desaparezca.

El oso pardo y los ecosistemas humanizados 9

1.4. EL ABANDONO DEL MEDIO RURAL

Y SU IMPACTO NEGATIVO SOBRE EL OSO

Los bosques mixtos caducifolios representan un extraordinario ecosistema para el oso sobre todo para alimentarse de frutos secos durante el invierno, pero en otras épocas del año son demasiado monótonos y su diversidad no es alta

Los ecosistemas que combinan las tierras de labor con los bosques, son lugares de alto valor ecológico para el oso. La supervivencia del oso se debe, en gran medida, a la actividad que el hombre ha desarrollado durantes miles de año en este tipo de territorios. Los osos además de favorecerse por la oportunidad de habitar en estos ecosistemas con una gran biodiversidad, también han aprendido a aprovechar los recursos que el hombre ha producido.

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10

Manual de reforestación y conservación de la biodiversidad

LA MANO DEL HOMBRE LA BIOLOGÍA DEL OSO

GANADERÍA CONSUMO DE CARROÑAS DE ANIMALES DOMÉSTICOS

DURANTE SIGLOS EL OSO SE HA BENEFICIADO DE LAS ACTIVIDADES HUMANAS

AGRICULTURA APROVECHAMIENTO DE CULTIVOS PARA ALIMENTARSE SIN GANADERÍA:

Deja de haber carroñas de animales domésticos de las que pueda alimentarse el oso

La ausencia de pastoreo hace que se pierdan las praderías de montaña y haya una progresiva matorralización que hará que proliferen especies como el jabalí, que compiten con el oso por los recursos alimenticios ya que tiene una dieta otoñal muy similar a base de bellota y castaña.

SIN AGRICULTURA:

• Desaparecerán los ecosistema de mosaico que intercalan; praderías, bosques y lin- deros perdiéndose con ellos, la disponibilidad de alimentos para el oso

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El oso pardo y los ecosistemas humanizados 11

LA MANO DEL HOMBRE LA BIOLOGÍA DEL OSO

APICULTURA CONSUMO DE MIEL GRACIAS AL

MAYOR NÚMERO DE ENJAMBRES SILVESTRES

SIN APICULTURA:

Desaparecerán las abejas y con ellas su papel polinizador en la naturaleza que es esencial para asegurar la productividad de especies vegetales que como el aránda- no o el cerezo, forman parte de la dieta del oso pardo

Desparecerán enjambres silvestres que cada año escapan de las colmenas coloni- zando oquedades de viejos árboles y produciendo miel que también sirve de alimen- to al oso

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L

A vida de los osos cambia al ritmo de las estaciones. En otoño acumulan grasas para pasar el invierno ador- mecidos en el interior de la osera, en pri- mavera tienen que recuperar energías e instruir a los oseznos, mientras que en verano buscan pareja y se refugian en los rincones más frescos del bosque. Y duran- te todo este tiempo, la naturaleza prove- erá al oso de variados y nutritivos frutos que le permitirán completar exitosamen- te su ciclo biológico.

2.1. EL OSO Y LAS ESTACIONES

EL OSO, LAS ESTACIONES Y LOS FRUTOS SILVESTRES

[ 2 ]

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13 Tras el descanso

invernal, el plantí- grado sale de la osera con un 30%

menos de su masa corporal que debe de recuperar bus- cando intensamente fuentes de alimen- tación

En el verano los machos entran en celo y recorren grandes distancias buscando hembras para reproducirse

La acumulación de grasas durante el otoño es clave para afrontar el letargo invernal y para que las hembras puedan gestar correctamen- te a las crías y ama- mantarlas dentro de la osera

PRIMAVERA VERANO OTOÑO INVIERNO

En primavera, el oso se despierta después de un largo sueño invernal. La subida de las temperaturas y la fusión de la nieve son su despertador. Fuera de la osera, conforme se va derritiendo la nieve, renace la vida.

Entre abril y mayo, sin embargo, el alimento es todavía escaso de manera que el oso pasa la mayor parte del tiempo recorriendo su

territorio para encontrar algo de comer, e ini- ciando su vida social. Se frota contra los árbo- les para marcar su territorio dentro del cual conoce hasta el más mínimo recurso alimen- ticio existente, ya que todo ello lo aprendió mientras estuvo en compañía de su madre.

Desentierra bellotas conservadas bajo la nieve, busca larvas en troncos podridos y consume helechos y yemas vegetales.

También sabe como desenterrar y saquear reservas de tubérculos que acopiaron los ratones durante el verano anterior.

Las carroñas de animales silvestres, espe- cialmente ungulados, que murieron duran- te el invierno y quedaron sepultados bajo la nieve, proporcionarán al oso un alto aporte de proteína de forma muy rápida.

PRIMAVERA

Los osos hibernan en cubiles tranquilos y de difícil acceso. Allí, las hembras parirán a los oseznos

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14

Manual de reforestación y conservación de la biodiversidad A comienzos del verano, el oso no sólo

busca pareja, sino también comida en los variados ecosistemas de montaña que ofre- cen al oso una alimentación muy variada. El verano es la estación de la abundancia para un animal esencialmente vegetariano e insectívoro. En los claros del bosque y los

pastos supraforestales, escarba para des- enterrar tubéculos. También se alimenta de hormigas y sus puestas para lo cual se sirve de sus magníficas facultades: olfato, fuerza y destreza.

Cuando el verano es muy caluroso, los osos recorren los bosques frescos alimentándose de multitud de frutos silvestres como los que dispersan cerezos, serbales y zarzamoras.

En los pastos abandonados, los linderos y los claros del bosque encuentra lo esencial de su dieta veraniega; arándanos y fresa silvestre.

Al final del verano, la comida aún sigue siendo abundante en el bosque: avellanas, manzanas y moras.

VERANO

A finales de septiembre los días se van haciendo más cortos y las temperaturas empiezan a descender: es el preludio del otoño. El otoño es la estación más impor- tante para la supervivencia del oso, ya que es cuando tiene que acumular grasa para hacer frente al sueño invernal y a la repro- ducción, pero el alimento es más o menos abundante según los años. Las fuentes de alimentación del oso son diversas y a veces están alejadas, por lo que necesita disponer de facilidad de movimientos y de tranquili- dad en los lugares donde encuentra susten- to. Durante esta estación, los frutos secos- avellanas, hayucos, bellotas y castañas-, y en menor medida los frutos carnosos-

manzanas silvestres, serbales, escaramu- jos, madroños y endrinas.

Las reservas de grasas de las osas son un factor esencial para la reproducción y para la viabilidad futura de los oseznos.

OTOÑO

El jabalí que durante el otoño se alimenta en los mismos bosques que los osos se convierte un peligroso competidor. Además, las batidas para cazar jabalí pueden provocar molestias a los osos, justo cuando necesitan alimentarse con

tranquilidad para sobrevenir al duro invierno.

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Las carnosas cerezas son uno fruto con alto contenido proteico que ayudará a los osos a recuperar el peso per- dido durante la hibernación. A sus ramas se encaraman los osos para alcanzar este rico fruto, el primero de la primavera. Además de ser la especie que primero madu- ra, la fructificación de cerezas se extiende a todos los meses del verano en función de cuál sea la altitud a la que se encuentran los árboles.

El oso, las estaciones y los frutos silvestres 15 A partir de diciembre, el clima se hace más

crudo y el oso reduce sus movimientos y empieza a preparar dentro de una cueva natural una cama con ramas de boj y pior- no que le aísle de la humedad durante su sueño invernal. La osera suele tener peque- ñas dimensiones para que se mantenga la temperatura constante y superior a los cero grados, como si fuera un iglú. Las hembras parirán y criarán a los oseznos durante sus primeros meses de vida dentro de la cueva.

Durante su letargo invernal, el sueño de los osos es poco profundo de tal forma que sea capaz de detectar cambios bruscos de tem- peratura exterior y huir si se siente moles- tado por el hombre. La temperatura de su cuerpo se reduce entre 3 y 5 grados, así

como su ritmo cardiaco y respiratorio.

Además, ante la ausencia de ingesta de ali- mento su intestino se obstruye. Así sobrevi- ve el oso entre los meses de diciembre y abril, ahorrando el 75% de su consumo habitual de energía a expensa de las grasas acumuladas durante el otoño.

INVIERNO

En muchas ocasiones, junto a los cerezos donde el oso se ha atiborrado a cerezas, podemos encontrar ramas rotas y restos de excrementos que no dejan lugar a dudas de que el oso anduvo por allí.

2.2. FRUTOS SILVESTRES QUE CONSUME EL OSO

Junio-agosto

Cerezas (Prunas avium.L)

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Manual de reforestación y conservación de la biodiversidad

Estas bayas azucaradas de color negro azulado son el principal alimento de los osos al inicio del verano. La recolección de este fruto está prohibida debido a su importancia como fuente de alimento para el oso pardo y el urogallo cantábrico, ambas especies, catalogadas como en peligro de extinción.

Julio-septiembre

Arándanos Vaccinium myrtillus)

Durante el verano el oso se alimenta de los brotes fres- cos de serbal de cazadores, arbusto conocido por este nombre ya que sus frutos rojos eran utilizados por los

‘cazadores de pájaros’ para atraer a las aves. Al ser estas bayas muy amargas, el oso no las consume hasta que no se dan las primeras heladas, ya que el frío les quita ese amargor que no gusta al plantígrado.

Agosto-septiembre

Serbal de cazadores (Sorbus aucuparia)

Las moras son, sin duda, uno de los frutos más abundan- tes del bosque a partir del mes de agosto prolongándo- se hasta bien entrado el otoño. Las zarzamoras se encuentran en las lindes que separan prados y aunque sus frutos son poco nutritivos (el 80% de su composi- ción es agua), tienen un elevado contenido de vitaminas y minerales.

Septiembre

Moras (Rubus ulmifolius)

El espino blanco, también conocido como majuelo, se utiliza en las lindes que separan fincas. Sus harinosos frutos y sus flores sirven de alimento al oso durante el otoño. Desgraciadamente, como consecuencia del aban- dono del medio rural, muchas especies botánicas pre- sentes en los cierres naturales de fincas se están per- diendo, y con ellos una importante fuente de alimenta- ción para las aves y la fauna silvestre en general.

Escaramujo (Crataegus monogyna)

Los apreciados avellanos, cuya madera es utilizada para todo tipo de utensilios por las gentes de la montaña; ces- tería, portillas, varas, sogas, etc…, proporcionan también nutritivas avellanas a nuestro amigo el oso que las come incluso antes de que lleguen a madurar.

Avellanas (Corylus avellana)

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El oso, las estaciones y los frutos silvestres 17 Los hayucos son utilizados por el oso desde el mes de septiembre, momento en el que caen al suelo, hasta mayo, ya que no se estropean con la humedad. Tienen un alto contenido en proteínas, azúcares, vitaminas, sodio y potasio….¡vaya! una bomba energética para los osos que tienen que afrontar con una buena reserva calórica el frío invierno. Al igual que el urogallo cantá- brico, durante la primavera el oso también se alimentan de los brotes tiernos de haya

Hayucos (Fagus sylvatica)

A pesar de sus espinas, el oso come no sólo los frutos del endrino, sino también sus flores y brotes tiernos. Vaya, que, además del apreciado pacharán, las carnosas y azu- ladas endrinas sirven para alimentar a nuestros osos can- tábricos. Los huesos del endrino que quedan en los excrementos del oso servirán para la dispersión de las semillas de esta especie botánica.

Septiembre-octubre

Endrino (Prunus spinosa)

Durante los meses de otoño las manzanas son una de las frutas favoritas del oso que prefiere comerlas del suelo por estar menos ácidas que si aún no han caído del árbol.

A pesar de ser poco nutritivas (el 80% de su contenido es agua) le sirven para complementar su dieta otoñal, la cual se compone sobretodo de frutos secos.

Septiembre-noviembre

Manzanas (Malus sylvestris)

La bellota es el fruto seco más nutritivo y buscado por el oso durante los meses de otoño. Los bosques de roble carballo, la subespecie más característica en los montes cantábricos, sufrieron hace siglos talas masivas por su valor maderero para la construcción de barcos y como consecuencia de la reconversión de terrenos forestales en pastos y parcelas de cultivos.

Octubre-diciembre

Bellotas (Quercus robar)

La productividad de los castaños, puede llegar a ser ele- vadísima pudiendo producir un solo pie de árbol hasta 100 kilos de castaña al año. Por eso, aunque tengan un menor valor nutritivo que las bellotas, las castañas cons- tituyen una de los frutos más importantes dentro de la dieta otoñal del oso pardo cantábrico.

Noviembre

Castañas (Castanea sativa)

Los frutos maduros del madroño, conocidas como borra- chines por su contenido en alcohol, son unas bayas muy apreciadas por el oso. Allá por el mes de noviembre, antes de entrar en la cueva donde hiberna, el oso agita las ramas de estos arbustos para comer los frutos que caen al suelo Madroño (Albertus unedo)

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L

OS estudios técnicos sobre la ali- mentación del oso pardo nos indican que su régimen alimenticio es en gran medida omnívoro. El consumo de frutas durante una gran parte del año, compone su dieta básica por lo cual, con- seguir que los territorios oseros no pier- dan variabilidad de recursos alimenticios es un objetivo prioritario con vistas a ase- gurar la conservación de la población de oso pardo cantábrico.

3.1. ¿POR QUÉ HAY QUE PLANTAR FRUTALES?

EL PROYECTO FRUTOS PARA EL OSO

[ 3 ]

Composición de la dieta del oso pardo

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19 La pérdida de actividad agraria tradicional a causa del despoblamiento de los núcleos rurales de montaña, conlleva la disminución, e incluso la pérdida, de deter- minadas especies de frutales que de forma tradicional y a lo largo de cientos de años han sido plantadas por la mano del hombre, como son los cerezos o manza- nos de los pequeños huertos familiares o los castaños para el uso de la madera que proporcionaban.

Por esta razón el FAPAS pone en marcha en el año 1992 el Proyecto Frutos para el Oso cuyo objetivo es el de repoblar las antiguas fincas de labor con frutales para aportar de esa manera mayor diver- sidad forestal a los bosques. Los frutales plantados dan origen además a la propa- gación de sus semillas de manera natu- ral, bien a través de los animales silves- tres, principalmente las aves, o bien por-

que las semillas caen directamente al suelo y germinan si las condiciones son adecuadas brotando así nuevos frutales en zonas alejadas del lugar donde se rea- lizan las plantaciones.

En definitiva, no inventamos nada nuevo, tratamos de equilibrar los ecosistemas con nuevas plantaciones que desde siem- pre venían haciendo las gentes que habi- taban las montañas.

3.2. OBJETIVOS DEL FAPAS

Desde el FAPAS desarrollamos plantaciones nada convencionales ya que mejoran la biodiversidad aprovechando terrenos en proceso de abandono. Nos encontramos por lo tanto ante un modelo de trabajo muy especializado ya que no sólo hay que conocer el territorio donde habita el oso, sino también conocer sus requerimientos alimenticios para saber plantar en cada lugar las especies más adecuadas.

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20

3.3. UN POCO DE HISTORIA

Hasta hacía quince o veinte años, allá por los años 70’, las zonas de montaña esta- ban muy pobladas por familias que plantaban árboles, los cuidaban y cultivaban la tierra. En verano, cuando las nieves se retiraban, los pastores se trasladaban a las zonas más altas de la montaña y Vivian temporalmente en las ‘brañas’ (cabañas de paja y piedra).

Así, hasta finales del siglo XIX, la Cordillera Cantábrica sostenía una viva y varia - da actividad rural, tanto el los fondos de valle, como en las zonas más altas, donde se plantaban distintos cultivo de frutales, cereales y leguminosa (maíz, trigo, ceba

- da, lentejas, cerezos, habas, manzanos, ciruelos, etc…)

En la oscuridad de la noche, el oso aprovechaba para acercarse a los huertos y lle - narse la panza de suculentos frutos. Imaginaos el enfado del campesino al desper

- tar por la mañana y ver semejante fechoría….y también os lo podéis imaginar car

- gando la escopeta y preparando las trampas.

A lo largo del siglo XX los antiguos bancales que habían sido durante cientos de años fértiles zonas de cultivo, fueron cubriéndose de retama y matorrales poco productivos.

Actualmente aquellas altas brañas están abandonadas, techos y paredes caídas por los azotes de la lluvia y la nieve…y donde había fértiles bancales para cultivos, hoy sólo hay retama improductiva.

Ya ni siquiera se ven los grandes tocones podridos de lo que fueron cerezales, man - zanos y perales.

Ahora, si el oso quiere encontrar cerezas para alimentarse en primavera, ha de arries - garse a bajar casi hasta la carretera, al lado de las casas, alejándose del bosque y del matorral…Esto es lo que explica que a partir de los años 80’los osos se acerca

- ran con más frecuencia a los pueblos ya que en las zonas altas ya no encontraban de qué alimentarse.

Por lo tanto el despoblamiento humano de las zonas rurales de montaña y la falta de actividad agraria no son precisamente factores que favorezcan la conservación del oso pardo y otras especies de fauna.

En 1988 empezaron las primeras experien- cias del FAPAS ligadas al Proyecto Oso plan- tando árboles. En un primer momento lo fun- damental era averiguar cuáles eran las variedades de frutos qué más consumía el oso pardo y dónde se encontraban encla- vadas dentro de los territorios oseros. De hecho 3 años antes, el FAPAS, junto con la Consejería de Agricultura de Asturias se ocu-

paba de evaluar los daños causados por los osos, algunos de los cuales eran producidos en árboles frutales, principalmente cerezos y perales, en zonas muy cercanas a los pueblos.

Llamaba la atención el que los osos se acer- caran tanto a las casas para alimentarse de frutos y el FAPAS no tardó mucho en cono- cer la razón...

Manual de reforestación y conservación de la biodiversidad

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El proyecto Frutos para el Oso 21 En 1992 el FAPAS crea un equipo especia-

lizado y dedicado en exclusiva a los tra- bajos de plantación: el “FAPAS Forestal” y con él nace el Proyecto Frutos para el Oso, una iniciativa que ha perdurado hasta ahora. Las primeras plantaciones que rea- lizó FAPAS-Forestal, tuvieron como obje- tivo crear masas forestales capaces de aportar frutos a los osos a lo largo de todo el año, para lo cual en las plantaciones se intercalaron robles con especies frutales.

En esta primera campaña, que contó con el apoyo económico de Nissan Motor, se plantaron 80.000 árboles en zonas mar- ginales de los territorios oseros. De esta forma su recuperación ecológica permiti- ría en los siguientes 10-15 años su reco- lonización por parte del oso pardo.

3.4. MÁS DE 15 AÑOS PLANTANDO FRUTALES

1992 Creación de FAPAS-Forestal

La siguiente gran campaña de Frutos para el Oso que se desarrolló entre los años 1998 y 2001 en el marco de los progra- mas europeos LIFE y LEADER, permitió

plantar otros 150.000 árboles frutales (principalmente cerezos, manzanos y cas- taños) en los valles asturianos de Ponga, Trubia y Amieva

1998- 2001 Programas europeos LIFE y LEADER

Plantaciones en Ponga (Programa LEADER II)

Las plantaciones realizadas en el concejo de Ponga a través del programa LEADER II se hicieron en fincas de montaña cercanas a áreas boscosas de haya, especie predominante en estas zonas.

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Manual de reforestación y conservación de la biodiversidad

Desde el año 2003 FAPAS comienza a colaborar con AROCA (Asociación de Reforestadores para el Oso Pardo Cantábrico) y con ARBA (Asociación para la recuperación del Bosque Autóctono) en plantaciones de especies de frutales con alto valor para el oso en el sector oriental de la Cordillera Cantábrica (Palencia y Riaño).

Plantaciones en el Valle de Proaza (Programa LIFE )

Los trabajos de plantación desarrollados entre 1998 y 2001 el marco de un pro- grama LIFE, se localizaron en el Valle del Trubia. En su día, este valle representa- ba el límite de la ocupación del oso hasta el centro de Asturias. Su trazado, perpen- dicular a la costa cantábrica y su gran biodiversidad ligada a la actividad huma- na le convertía en un enclave excepcional para que el oso habitara en él. Sin

embargo, esta zona estuvo sometida durante los años 80 y 90 a una fuerte presión por parte de los cazadores furti- vos. Hoy en día podemos decir con satis- facción que el Valle de Trubia cuenta con una población osera de 16 ejemplares que crece cada año, tal y como lo demuestran los trabajos de seguimiento de oso pardo que el FAPAS realiza en la zona.

2003-2007 Colaboración de FAPAS con AROCA y ARBA

En el núcleo osero oriental es clave mejorar la calidad alimenta- ria del hábitat del oso pardo, pues allí el predominio de hayas y la escasez de otras especies (robles, rosáceas, etc), hacen al plan- tígrado muy vulnerable frente a malas cosechas de hayucos.

La particularidad de esta campaña consistió en que se utilizaron semillas silvestres y frutos recolectados por voluntarios en la propia zona, lo que permitió trabajar con varie- dades autóctonas que garantizaran el genotipo específico de más fácil aclimatación a la zona de plantación evitando así el uso de especies foráneas.

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La implantación de nuevas tecnologías para producir energía, está dando lugar a la aparición de parques eólicos en zonas de montaña para aprovechar los vientos de la costa cantábrica.

Uno de esto parques, promovido por la empresa Parque Eólico de Belmonte S.A, recibió la autorización de construir un

parque eólico en una zona de montaña donde habita el oso pardo, en concreto en la Sierra de Begega, en el concejo astu- riano de Belmonte de Miranda. Por esta razón, la Administración Regional de Asturias, exigió a la empresa promotora, el desarrollo de medidas compensatorias que beneficiaran el hábitat del oso pardo.

El proyecto Frutos para el Oso 23 2005-2008 Medidas compensatorias

de la instalación del Parque Eólico de Belmonte

Estas medidas compensatorias consistieron en plantar una superficie de 200 ha con 150.000 árboles en las montañas del entorno del parque eólico. El FAPAS fue la enti- dad elegida para plantar estos árboles por su demostrada experiencia en acciones fores- tales dirigidas a mejorar el hábitat del oso pardo. Esta iniciativa, no sólo ha significa- do una mejora de los ecosistemas donde desarrolla su ciclo biológico el oso pardo, sino también ha contribuido a revalorizar antiguas fincas de cultivo que estaban en desuso desde hace años.

(25)

24

Manual de reforestación y conservación de la biodiversidad

Durante los últimos años empresas de dis- tintos sectores han colaborado económi- camente con el Proyecto Frutos para el

Oso aportando su grano de arena a la conservación del oso pardo cantábrico.

2006-2008 Distintas entidades privadas colaboran en el proyecto

(26)

Desde el comienzo del Proyecto Frutos para el Oso, el FAPAS ha plantado frutales en 7 concejos Asturianos incluidos den-

tro del área de distribución de oso pardo.

También ha trabajado en el norte de Palencia y en el Valle de Riaño en León.

El proyecto Frutos para el Oso 25

3.5. ¿DÓNDE HEMOS PLANTADO HASTA AHORA?

Zonas donde FAPAS ha plantado

Distribución actural Distribución potencial Plantaciones del FAPAS

Logros del proyecto Frutos para el Oso

N.º de árboles plantados:260.000 árboles Superficie osera plantada:346 hectáreas

ÁREA DE DISTRIBUCIÓN

DEL OSO PARDO-PLANTACIONES DE FAPAS

EN EN EL PRINCIPADO DE ASTURIAS

Asturias en España

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EL VIVERO DEL FAPAS

[ 4 ]

El apoyo de Obra Social y de la Fundación ale- mana EURONATUR ha permitido crear el Vivero de Prácticas Forestales y Conservación de la Biodiversidad del FAPAS que se ha convertido en el centro neurálgico del proyecto “Frutos para el oso” y de la campaña “+ osos -CO2”.

(28)

27

E

L vivero está instalado en una finca de 6.500 m2ubicada en el Concejo asturiano de Santo Adriano, en pleno corazón del conocido como los Valles del Oso (Valles del Trubia) una zona de

reciente ocupación osera que en menos de 4 años ha pasado de no registrar pre- sencia de plantígrados a tener una pobla- ción de 16 ejemplares de oso pardo can- tábrico.

4.1. ¿DÓNDE ESTÁ EL VIVERO?

El Vivero está dotado de instalaciones e infraestructuras de producción suficien- tes para cultivar alrededor de 40.000 árboles al año para su posterior trasla- do a las zonas de plantación donde habita el oso pardo. Al cabo de unos años estos árboles, además de propor- cionar alimentos a los osos, promoverán la dispersión natural de semillas para su expansión a zonas cercanas.

El vivero fue inaugurado en octubre de 2008

Área de distribución del oso pardo Vivero del FAPAS

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28

Manual de reforestación y conservación de la biodiversidad La nave sirve de almacén de

maquinaria y herramienta, y un lugar de faena a cubier- to, ya que en Asturias los días de lluvia son abundantes.

Además, la nave cuenta con las instalaciones adecuadas para los trabajadores, el baño, vestuario comedor y taller.

Para el manejo de la planta, almacenamiento de tierra, rellenado de contenedores , etc…, el vivero dispone de un invernadero de túnel de plás- tico de 160 m2de superficie que nos permite trabajar bajo cubierta.

Además, sirve para almacenar todos los contenedores de semilla pregerminada que se van a utilizar en las planta- ciones.

El vivero al aire libre, cuenta con una superficie llana de unos 5.000 m2. Está asentado sobre en un tipo de suelo denominado ‘de vega’, es decir, tierra de aluvión de excelente calidad almacenada de manera natural durante miles de años.

En la zona exterior del vivero se almacena la planta que crece, tanto en los contenedo- res como directamente en el propio terreno.

El vivero cumple un doble objetivo:

Ambiental:

- Mejorar la calidad de la planta que uti- liza el FAPAS en las reforestaciones orientadas a la diversificación de los recursos alimenticios del oso pardo.

- Disponer de plantones suficientemente desarrollados para asegurar que enrai- zarán adecuadamente una vez que sean plantados en el medio natural.

- Experimentar nuevos sistemas de culti- vo de especies botánicas de interés para el oso pardo.

Social:

- Proveer de formación práctica sobre reforestaciones vinculadas a la conser- vación de la biodiversidad a alumnos que estudian cursos formativos relacio- nados con la conservación de los recur- sos naturales.

- Disponer de instalaciones desde las que desarrollar programas de divulgación y de educación ambiental dirigidos a dis- tintos colectivos.

4.2. ¿CON QUE FINALIDAD SE CREA EL VIVERO?

4.3. INSTALACIONES DEL VIVERO

NAVE (Almacén) INVERNADERO (Zona de pregerminación)

VIVERO

(Zona de endurecimiento) El vivero dispone de instalaciones que cubren las necesidades de las plantas en cada fase de cre- cimiento y que facilitan el trabajo de cultivo previo a su plantación. Así, el vivero está zonifica- do en tres áreas con funciones bien diferenciadas y en las que se desarrollan distintas tareas.

(30)

El vivero del FAPAS 29

4.4. EL TRABAJO DIARIO EN EL VIVERO

En esta zona las plantas crecen en macetas hasta alcanzar cierto porte para ser posteriormente trasladadas a la zona de plantación

Cerezos a raíz desnuda

Rellenado de contenedores

Contenedores

Cerezos con protectores SUBSTRATOS

La elección del substrato es importante ya que va a servir de soporte y alimento de la planta durante su desarrollo inicial en el vivero.

Mientras la planta a raíz desnuda espera a ser introducida en macetas se cubre con arena de sílice y un manto de agrotextil.

Posteriormente, para el rellenado de las macetas donde se introducirá el plantón a raíz desnuda se utiliza tierra sin cribar que es trasladada hasta el vivero en camiones donde se almacena bajo cubierta y posterior- mente es introducida en una tolva de relle- nado de contenedores.

ENVASES

El uso de distintos volúmenes de contenedo- res dependerá de la altura que alcance la planta aviverada:

• Macetas de 1 litro (altura= 10-60 cm)

• Macetas de 4 litros (altura= 40-80 cm)

• Macetas de 5 litros (altura= 1,20 m)

PODAS

Las podas de ramas laterales son importan- tes para hacer que la guía de los futuros árboles tenga un grosor y un crecimiento radicular adecuado en el momento de ser plantados. El trabajo de poda es especialmen- te importante en manzanos y cerezos.

Además, la poda de ramas laterales facilita la utilización de un tipo de protector especial que permite que se pueda prescindir de los tutores de madera en el momento de la plantación.

4.4.1. Zona exterior (Zona de endurecimiento)

(31)

30

Manual de reforestación y conservación de la biodiversidad

Planta con abono de liberación lenta

Productos utilizados para el control de plagas RIEGO

El vivero dispone de un sistema de riego por goteo, que permite a cada planta recibir el agua necesaria para su óptimo crecimiento.

El uso del sistema de riego se limita a los periodos de bajas precipitaciones.

FERTILIZACIÓN

Para favorecer el enraizamiento de la planta, se aplica a cada contenedor una dosis de abono NPK de la marca Agroblen, que faci- lita una liberación lenta de sus componentes;

nitrógeno(N), fósforo (P) y potasio (K).

El abonado es clave para que la planta se des- arrolle con un color, una consistencia y una textura adecuada.

Un aporte de 25 gramos de abono asegura una correcta concentración de nutrientes para cara planta durante un periodo de 12- 14 meses.

CONTROL DE PLAGAS

Se aplican una media de 6-7 tratamientos fitosanitarios con fungicidas e insecticidas a la planta del vivero. Las plagas más frecuen- tes que encontramos son los pulgones (que atacan sobretodo al cerezos y manzanos) y los hongos.

Si st ema ride

egoSistema de riegosss

4.4.2. Invernadero (Zona de pregerminación)

El FAPAS está realizando en el inverna- dero (bajo cubierta y a temperatura constante) distintas experiencias piloto para la pregerminación de semillas de grueso calibre (castaña y bellota).

(32)

El vivero del FAPAS 31 Castañas en pastillas Jilly de turba

y manto de coco

Contenedores de poliexpan Bandejas de turbaJiffy Bandejas de alvéolos de plástico SUBSTRATOS

• Arena de sílice- Para la pregerminación de castaña y bellota se utiliza un sustrato estratificado de arena de sílice de grano gordo, un material inerte que deja huecos para aireación y compactación que asegu- ren la correcta germinación de la semilla. El éxito de germinación de las semillas plan- tadas en este tipo de sustrato es del 50%.

• Pastillas Jilly de turba prensada- Para las semillas de castaña se están usando pas- tillas de turba y manto de coco que tienen un pequeño agujero donde se introduce la castaña, que una vez pregerminada, podrá

ENVASES

• Bandejas de alvéolos de plástico (28 y 40 alvéolos) a partir de los cuales se obtienen cepellones una vez que la semilla enraíza.

Tienen la ventaja de que los plantones no tienen competencia y se obtiene un cepe- llón sano que no se altera al trasplantarlo a la tierra definitiva.

• Bandejas de turba Jiffy.- Están hechas de turba, fibra de madera y cal para ajustar el Ph. Esta composición garantiza una consistencia suficiente en condiciones húmedas y la estructura porosa permite la fácil penetración de las raíces, una buena retención de agua así como una excelen- te aireación del sustrato. El sistema radi- cular permanece intacto en el momento del transplante y evita que las plantas sufran un shock post transplante ya que estas son plantadas con maceta biodegra- dable, la cual se acaba descomponiendo con el resto de substrato.

• Contenedores de poliestireno expandido

ser sembrada directamente sobre el terreno en una poza. El principal proble- ma de este sistema de plantación direc- ta de semillas es la predación de jabalí- es y roedores.

(33)

L

OS 17 años que el FAPAS lleva plan- tando frutales en zonas oseras han dotado a la organización de una valiosísima experiencia de campo en el ámbito de las reforestaciones. No debe- mos olvidar, que el objetivo de estas plan-

taciones es la mejora del hábitat osero y por lo tanto la viabilidad de cada árbol plantado es la principal prioridad para el FAPAS. Las metodologías de plantación usadas en la actualidad son recogidas en este capítulo.

Autor fotografía: Alberto Díaz Gómez

TRABAJOS DE PLANTACIÓN

[ 5 ]

La mayor parte de los terrenos donde se planta son cedidos por propietarios privados que en la actualidad no están sacando ninguna productividad de esos terrenos que sin embargo tienen un gran valor para la conservación de la biodiversidad. En la fotografía vemos a un miembro del FAPAS con uno de los particulares que han cedido una finca para plantar frutales

(34)

33

5.1. METODOLOGÍAS DE PLANTACIÓN

Los métodos de plantación que viene uti- lizando el FAPAS son dos: a raíz desnuda y a cepellón. La aplicación de un método u otro está condicionada por el período climático en el que se realicen las planta-

ciones. En invierno se plantará a raíz des- nuda y en primavera a cepellón, ya que en el segundo caso la planta se encuentra en periodo vegetativo activo.

El FAPAS cuenta con un equipo humano altamente cualificado integrado por 1 capataz forestal y 4 peones forestales con dedicación exclusiva para el desarrollo de tareas de reforestación y viverismo ligadas a los trabajos de plantación de frutales para el oso pardo. En la foto vemos a algunos miembros del equipo del FAPAS observando un excremento que un oso pardo dejó por la noche precisamente en la finca en la que estaban trabajando

En este método, los árboles prepara- dos para plantar no contienen masa de tierra adherida a sus raíces, ofrecien- do un aspecto enmarañado.

La principal ventaja de este sistema radica en el cómodo manejo de los plantones siendo los principales incon- venientes que sólo permite plantar durante el invierno o el otoño tardío, y que precisa de un riguroso control para evitar que la planta se seque si perma- nece mucho tiempo a la espera de que se efectué la plantación, por un grado de humedad y temperatura inapropia- do. Una temperatura ambiental dema- siado elevada podría acarrear la muer- te de los plantones.

En ocasiones, es preciso recortar, un poco, la raíz principal y las secundarías.

Además se podarán aquellas raíces secundarias que estén rotas, secas, podridas o estropeadas, y también las que sean demasiado largas.

PLANTACIÓN A RAÍZ DESNUDA

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34

Manual de reforestación y conservación de la biodiversidad

Este método se caracteriza porque el árbol uti- lizado para plantar cuenta con una masa de tierra adherida a sus raíces formando ambos una masa compacta y de fácil manejo.

Las ventajas de este sistema son múltiples:

asegura una mejor sanidad vegetal, facilita su conservación y permite plantar en cual- quier época del año. El hecho de poder plan- tar en cualquier estación hace que el equipo de trabajo del FAPAS pueda estar operativo de forma continua y no limitado sólo al in- vierno si se planta a raíz desnuda.

El principal inconveniente de este sistema de plantación es su mayor coste económico.

PLANTACIÓN A CEPELLÓN

Los árboles a cepellón, pueden venir presentados en bandejas de alvéolos de plástico o en macetas individuales.

5.2. TRASLADO DEL MATERIAL

Hay dos factores que facilitan el trans- porte del material de plantación, desde el vivero de FAPAS, a las zonas de tra- bajo:

Cercanía a carreteras.- El vivero se encuentra situado en el centro geo- gráfico de Asturias, muy cerca de las principales carreteras y autopistas de la región. Esta situación, agiliza los desplazamientos a los diferentes puntos de plantación.

Cercanía a zonas oseras.- El vivero del FAPAS se encuentra enclavado en plena zona osera de tal forma que muchas de las fincas donde se planta se encuentran a muy poca distancia de nuestras instalaciones.

La correcta ubicación del vivero recorta el tiempo empleado en los desplazamientos.

Fotografía obtenida por las cámaras automáticas del FAPAS en una finca plantada precisamente para proporcionar frutos para los osos

(36)

Sin embargo, existe una circunstancia a la que hay que resignarse; la difícil oro- grafía de la montaña asturiana. Ante este hecho, que dificulta de manera importante nuestra labor de plantación,

nos vemos obligados a utilizar soluciones sencillas, como la utilización de carreti- llas mecánicas o incluso caballerías para intentar paliar este problema.

Trabajos de plantación 35

5.3. LIMPIEZA DEL TERRENO

La montaña asturiana se caracteriza por un relieve muy abrupto y complicado.

Esta circunstancia beneficia a nuestra fauna, ya que le proporciona mucha seguridad. A la hora de trabajar en estos ecosistemas, el FAPAS asume esta peculiaridad paisajística y se adapta al medio, utilizando métodos poco intrusivos y en ocasiones tradicionales, evitando la construcción de nuevas pistas que deterioren la riqueza natural de estas zonas.

Un fenómeno natural que se está pro- duciendo en la Cordillera Cantábrica, debido al despoblamiento rural, es el rápido avance del matorral en detri- mento de los terrenos de cultivo y de las praderías.

Actualmente, tojos, zarzas y brezos, se están apoderando de antiguas fincas agrícolas, que con sus abundantes pro- ducciones de pasto, cereal o fruta tam- bién alimentaron durante siglos a la fauna salvaje.

La “matorralización” de las antiguas praderías supone la pérdida de un terreno potencialmente muy fértil

(37)

36

Manual de reforestación y conservación de la biodiversidad

Como resultado de esta situación, se hace indispensable que antes de iniciar las tare- as de plantación en una finca, se tenga que proceder a la limpieza de la misma.

Normalmente, la densidad del matorral es tan alta, que para desbrozar las fincas se hace imprescindible la utilización de maquinaría pesada.

Una vez finalizado el desbroce del terreno, se llevará a cabo la retirada de los desechos, para, acto seguido comenzar con la plantación.

5.4. AHOYADO

Antes de plantar cada árbol es necesario hacer un agujero en el suelo y dejar la tie- rra suelta para que las raíces prosperen rápidamente una vez introducido el plan- tón. Dependiendo del método de planta- ción seleccionado se harán hoyos de manera manual o mecánica:

Para plantaciones a raíz desnuda se uti- lizará el ahoyado manual. Empleando una barra de hierro, se hará un hoyo que permita a las raíces del plantón colocarse derechas sin doblar ninguna parte y en especial el apéndice de la raíz principal.

El hoyo debe de tener unas dimensiones holgadas para garantizar un correcto desarrollo del plantón.

El ahoyado mecánico es el método escogido para las plantaciones a ce- pellón.

El ahoyado también contribuye a disminuir la compactación del suelo y a mejorar la porosidad del mismo.

(38)

Según las características del terreno, se pueden abrir los hoyos con motoahoyadoras o mediante barrenas helicoidales acopladas a la toma de fuerza de un tractor.

Trabajos de plantación 37 El manejo de la motoahoyadora precisa

de dos operarios. Para la utilización de este sistema de plantación, deben de evitarse los terrenos pedregosos.

Para plantaciones extensas, y siempre y cuando la superficie a plantar no sea muy abrupta, el método más indicado es el de barreras helicoidales acopladas a un tractor.

Descortezamiento producido por un corzo.

Gracias a los protectores de tubex, esta pradería puede compatibilizar el pastoreo de diente de vacas u ovejas con la explotación forestal.

5.5. PROTECTORES

La Cordillera Cantábrica, posee una abun- dante población de ungulados, tanto sil- vestres -ciervos, corzos, jabalíes-, como domésticos –vacas y ovejas-. La presen- cia de estos animales supone un peligro para el adecuado desarrollo de las plan- taciones forestales ya que suelen buscar en los plantones alimento o utilizar sus tallos para llevar a cabo descortezamien- tos y rozamientos.

Para evitar las pérdidas de planta que supondría este problema, se colocan pro- tectores en los árboles plantados que pueden ser de dos tipos:

De malla envolvente, especialmente diseñada para evitar los daños de corzo, cabra y oveja.

De plástico biodegradable rígido a dife- rentes alturas, para protección contra otras especies: vacas, caballos o ciervos.

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38

Manual de reforestación y conservación de la biodiversidad

Los protectores de tubex están hechos de polipropileno siendo su vida útil de unos 5-7 años, momento en el cual se degra- dan por efecto de los rayos del sol.

Este modelo de protector, beneficia al plantón de múltiples formas: incrementa las tasas de crecimiento de la planta, favorece el enraizamiento y mejora la poda natural favoreciendo un óptimo des- arrollo del tronco.

Acompañando a este tipo de protector en algunos casos se hace imprescindible la colocación de un tutor que fije el tubex al suelo aportando estabilidad a los plan- tones y evitando que los protectores se tumben por rozamientos de fauna, por ejemplo, de una vaca. Suelen estar hechos de estacas de madera de acacia con gran resistencia.

La curvatura de la parte superior evita las rozaduras con el árbol presentando en la parte inferior unas ranuras de ventilación.

Los tutores aportan estabilidad a los tubex.

Protectores de plástico biodegradable

Protectores de malla envolvente

Cuando se utilizan protectores de malla no se requiere de la ayuda de tutores de madera, ya que la consistencia del plásti- co sintético del que están hechos este tipo de protectores, asegura su estabilidad.

Tienen forma tubular, son muy resistentes y de fácil manejo y colocación.

El uso de protectores de malla está más indicado para árboles plantados a cepellón que cuentan con un desarrollo más avanzado y que han sido sometidos a podas de ramas secundarias en el vivero.

(40)

Todas las plantas necesitan para su creci- miento una serie de elementos químicos en mayor o menor cantidad. Si el suelo en el que se realizan las plantaciones no tiene suficiente concentración de estos compuestos, será necesaria una fertiliza- ción suplementaria para el arranque y el buen desarrollo de las plantaciones. Una vez efectuado el abonado inicial, es reco- mendable mantener este proceso al me- nos durante varios años ya que es, duran- te la fase juvenil, cuando el árbol es más sensible a cualquier tipo de problema (dificultades de enraizamiento, enferme- dades, plagas, competencia con otras especies, etc…).

Los componentes básicos de cualquier fertilizante son el nitrógeno, el fósforo y el potasio:

Nitrógeno (N): Es un elemento vital para las plantas, comparable a las proteínas para el organismo humano.

La falta de nitrógeno hace que las plantas presenten hojas débiles y de color verde-amarillento.

Fósforo (P): Es responsable del buen desarrollo de las raíces, por lo que su carencia conllevará un mal enraiza- miento, y por lo tanto, problemas en el crecimiento de la planta.

Potasio (K): regula la fotosíntesis y promueve el desarrollo de flores y fru- tos. La falta de este nutriente reper- cutiría en una baja productividad.

Las diferencias entre unos abonos y otros radica en la distinta proporción utilizada de cada uno de sus componentes químicos.

Trabajos de plantación 39

5.6. FERTILIZACIÓN

Es aconsejable echar el fertilizante en el fondo del hoyo y, antes de depositar el plantón, mezclarlo con tierra. Una dosis de abono cada 12-14 meses es suficiente para asegurar un adecuado abonado, ya que los nutrientes se irán liberando lentamente dosificándose así sus concentraciones. Por ello, este tipo de fertilizantes son conocidos como abonos de liberación lenta.

(41)

40

Manual de reforestación y conservación de la biodiversidad

Antes de realizar una plantación, debere- mos valorar muchas cuestiones técnicas entre las que destacan las siguientes:

Especie a utilizar; castaño, cerezo, haya, etc…

Finalidad de la plantación; producción de frutos o de madera, corrección de impactos paisajísticos, fines ambien- tales, etc…

Lugar donde se plantarán los árboles;

en el monte, en antiguas fincas de cultivo, etc…

Calidad y características del terreno;

densidad del matorral, presencia de piedras, pendiente, etc…

Disponibilidad de ‘factores de creci- miento’; luz, agua, temperatura, nutrientes, etc…

Estado de las vías de acceso hasta el lugar de la plantación

Una vez sopesados todos estos condicio- nantes, podremos ajustar un dato de máxima importancia; la densidad de la plantación, es decir, el número de árbo- les a plantar y la distancia entre éllos.

5.7. ESTRUCTURA DE PLANTACIÓN

FACTORES Y CONDICIONANTES

TIPOS DE PLANTACIONES

La producción de fruta está vinculada al espacio que tenga la planta para desarro- llarse y el sol que reciba, por eso, a la hora

de elegir la estructura de la plantación, es necesario calcular una distancia mínima entre árbol y árbol.

Plantaciones en antiguas fincas de cultivo La distribución de la planta en estos terrenos suele hacerse en cuadrículas cuadradas o rectangulares. El marco de plantación para especies como el castaño o el cerezo (las especies mayoritariamen- te plantadas por el FAPAS), es de unos 4´5 x 4´5 metros.

Los árboles plantados en estas fincas, tienen altas posibilidades de desarrollo óptimo, dado que cuentan con suelos muy ricos en nutrientes pues durante décadas, han sido abonados con materia orgánica por sus antiguos propietarios

(42)

Trabajos de plantación 41 Plantaciones en el monte

Dado lo abrupto de la geografía de la Cordillera Cantábrica, las condiciones de plantación en el monte no suelen ser muy favorables. Las grandes pendientes del terreno obligan a plantar siguiendo las curvas de nivel.

Además, los árboles recién plantados tendrán que competir por los nutrientes, la luz y el agua con la vegetación ya existente lo que les coloca en una situa- ción de desventaja.

Plantaciones con fines ambientales (plantación de sebes)

Entre este tipo de plantaciones, podemos destacar las dise- ñadas para cerrar fincas ganaderas mediante las ‘sebes’.

En Asturias, una sebe, lo que en castellano conocemos como seto o lindero, es la vegetación que normalmen- te bordea las fincas y está compuesta por gran diver- sidad de especies botánicas; avellanos, endrinos, ser- bales, cerezos, zarzas, etc… Esta vegetación, además de delimitar propiedades, produce frutos que sirven de alimento a la fauna aportando gran valor biológico a los montes asturianos

El oso, cuando llega la época de las ave- llanas, visita las sebes o setos alimentán- dose de sus frutos. Lo mismo hace en pri- mavera, durante la cual que se adentra en las fincas de cultivo para recorrer su perímetro comiendo las sabrosas bayas de la zarzamora o subiéndose a un cerezo para alimentarse de las cerezas. Además, los setos crean pantallas de vegetación que permite el tránsito de los osos por territorio más cubiertos, lo que les produ- ce mayor sensación de protección, ya que generalmente evitan el tránsito por luga- res excesivamente despejados.

Las actuales políticas agrarias aplicadas por las administraciones para favorecer el desarrollo rural a través de las

concentraciones parcelarias, están haciendo desaparecer estos riquísimos ecosistemas rurales, convirtiendo los campos en extensiones vacías de vegetación arbustiva.

En la foto vemos una plantación de sebes realizada por el FAPAS.

(43)

P

ARA garantizar el buen enraizamien- to y crecimiento de los árboles, hay que poner en práctica diversas labo- res de mantenimiento y control en las plan- taciones, sobre todo, durante los primeros

5 años. Así, durante los años posteriores a la plantación se realizarán revisiones perió- dicas consistentes en la sustitución de planta seca o dañada, la colocación de pro- tectores y la limpieza de matorral.

REVISIÓN Y MANTENIMIENTO DE PLANTACIONES

[ 6 ]

TAREAS DE SEGUIMIENTO

DE LA PLANTACIÓN REPOSICIONES – Control de quemas

– Limpieza de las fincas – Reposición de

protectores

– Incidencia del ganado o de la fauna silvestre

– Abonado – Poda

– Control de plagas y enfermedades

– Incidencia de los efectos negativos causados por la climatología (sequía, nieve, granizo…)

– Revisiones – Reposiciones TAREAS DE PREVENCIÓN

(44)

43

6.1. TAREAS DE PREVENCIÓN

6.1.1. CONTROL DE QUEMAS

Desgraciadamente, las quemas incon- troladas están muy arraigadas en la montaña cantábrica. Para garantizar la viabilidad de las plantaciones, es indispensable minimizar este proble- ma y eliminar en la medida de lo posi- ble los riesgos asociados a este tipo de quemas.

6.1.2. LIMPIEZA DE FINCAS

La limpieza de las parcelas plantadas es muy importante para el correcto desarrollo de los árboles, ya que la vegetación herbácea y el matorral representan una fuerte competencia (por el agua y los nutrientes) para los árboles. Además, toda esta materia vegental, favorece la propagación de los incendios.

6.1.3. REPOSICIÓN DE PROTECTORES Las extremas condiciones meteoroló- gicas a las que se ven sometidas algu- nas plantaciones (viento, nieve, llu- via…), producen un deterioro prema- turo de los protectores. Por lo tanto, es necesario reponer los tubex para evi- tar daños de ganado y fauna salvaje sobre los plantones.

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